Foro Los hombres de Paco
Blackman y Amaia (GENERAL)
#0
16/05/2010 12:56
Bueno, pues como mucha gente se está quejando de que se abren miles de hilos nuevos para hablar sobre lo mismo, propongo que a partir de ahora las cosas de estos dos se escriban aquí (opiniones, preguntas, vídeos, historias, etc), porque así también los que somos fans lo tenemos más fácil para seguir todo lo que se diga de ellos.
Para el tema de las historias, sé que la mayoría hace historias por capítulos y podría resultar un poco caos, pero yo podría ir actualizando este post principal con enlaces a cada capítulo, algo así para que os hagáis una idea:
Autor: Amaialove
Historia de amor de Blackman y Amaia.
Parte 1(en otro hilo) | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6 | Parte 7 | Parte 8 | Parte 9 | Parte 10 | Parte 11 | Parte 12 | Parte 13 | Parte 14 | Parte 15 | Parte 16 | Parte 17 | Parte 18 | Parte 19 | Parte 20 | Parte 21 | Parte 22 | Parte 23 | Parte 24 | Parte 25 | Parte 26 | Parte 27 | Parte 28 | Parte 29
Autor: Blackforever
Siempre.
Los pensamientos de Blackman.
Después de la tormenta.
¿Qué es el amor?
Autor: BlackGirlLight
Blackman y Amaia: su historia de amor.
Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6 | Parte 7 | Parte 8 | Parte 9 | Parte 10
Iría poniendo todos los autores por orden alfabético, y cada vez que pusiérais un capítulo nuevo de vuestra historia dentro de este hilo, lo actualizaría en este mensaje principal... ¿Qué os parece? (¡Pero solo para los que escriban en este hilo! Si tenéis historias en otros hilos y queréis que ponga un enlace, copiad los capítulos aquí. Y si juntáis varios capítulos en un solo mensaje casi que mejor)
Ya me decís, y si no gusta la idea... Pues creo que no puedo borrar este mensaje, así que simplemente dejadlo que se vaya para abajo en la lista.
Para el tema de las historias, sé que la mayoría hace historias por capítulos y podría resultar un poco caos, pero yo podría ir actualizando este post principal con enlaces a cada capítulo, algo así para que os hagáis una idea:
Autor: Amaialove
Historia de amor de Blackman y Amaia.
Parte 1(en otro hilo) | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6 | Parte 7 | Parte 8 | Parte 9 | Parte 10 | Parte 11 | Parte 12 | Parte 13 | Parte 14 | Parte 15 | Parte 16 | Parte 17 | Parte 18 | Parte 19 | Parte 20 | Parte 21 | Parte 22 | Parte 23 | Parte 24 | Parte 25 | Parte 26 | Parte 27 | Parte 28 | Parte 29
Autor: Blackforever
Siempre.
Los pensamientos de Blackman.
Después de la tormenta.
¿Qué es el amor?
Autor: BlackGirlLight
Blackman y Amaia: su historia de amor.
Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Parte 4 | Parte 5 | Parte 6 | Parte 7 | Parte 8 | Parte 9 | Parte 10
Iría poniendo todos los autores por orden alfabético, y cada vez que pusiérais un capítulo nuevo de vuestra historia dentro de este hilo, lo actualizaría en este mensaje principal... ¿Qué os parece? (¡Pero solo para los que escriban en este hilo! Si tenéis historias en otros hilos y queréis que ponga un enlace, copiad los capítulos aquí. Y si juntáis varios capítulos en un solo mensaje casi que mejor)
Ya me decís, y si no gusta la idea... Pues creo que no puedo borrar este mensaje, así que simplemente dejadlo que se vaya para abajo en la lista.
Vídeos FormulaTV
Delta Goodrem: "Eclipse" en el Festival de Eurovisión 2026
Chris Martin presenta el "half time show" del Mundial 2026
El multiverso llega a 'The Big Bang Theory' con 'Stuart no consigue salvar el universo' en HBO
El universo de 'La Casa de Papel' sigue vivo tras el final de 'Berlín'
Teaser tráiler de 'Elle', precuela de 'Una rubia muy legal'
Trailer oficial de 'Berlín y la dama del armiño' de Netflix
Canción ganadora de Eurovisión 2026: DARA con "Bangaranga" por Bulgaria
Tráiler de la tercera temporada de 'The Walking Dead: Dead City' de AMC+
#261
24/05/2010 18:37
ahora continuooo ;)
y encuanto a tu historiaaa,,, la he seguido desde la primera vezz ke la pusistes antes de yo me apuntara a esta foro :):) asi que me encantaaaa
y encuanto a tu historiaaa,,, la he seguido desde la primera vezz ke la pusistes antes de yo me apuntara a esta foro :):) asi que me encantaaaa
#262
24/05/2010 18:38
Gracias Black4forever y Amaialove!!!! De hecho me quedé en medio de la segunda parte, pero ahora la voy subiendo enterita aquí. Luego la seguiré!!!
#263
24/05/2010 18:42
Parte 13:
Los llantos de Amaia eran cada vez más dramáticos y don Lorenzo quedó mirándose la camilla vacía, y luego miró a Decker, con cara de no entender absolutamente nada.
-¿Dónde está Blackman?
Le preguntó don Lorenzo. Decker lo miró un tanto desconcertado, pues tampoco entendía nada.
-No tengo ni idea, don Lorenzo...
Dijo Decker, y volvió a fijarse en la pantalla de su portátil que aún estaba en blanco.
-... eso estaba fuera de mi plan.
Al decir eso, Amaia dejó de llorar y se apartó de Curtis, quien aún la abrazaba. Se quedó cara a cara con Decker, no podía creer lo que este acababa de decir...
-¿Que quiere decir con que esto estaba fuera de su plan?
Dijo Amaia con seriedad, sin quitarle la vista a Decker. Para Amaia las cosas empezaban a encajar:
-¡No me diga que su intención era atraer al Caníbal hacia Blackman para así capturarlo!
Decker no dijo nada. Don Lorenzo se sorprendió con las palabras de Amaia al forense.
-¡No me diga que usted ya sabía desde un principio que el Caníbal pastaba por aquí!
Decker siguió en silencio. Don Lorenzo miró a Decker:
-¿Usted... usted ya lo sabía?
Le preguntó don Lorenzo. Ahora Decker sí respondió:
-Yo sabía que el Caníbal era el causante de todo esto, lo supe mientras terminaba de operar a ese Blackman, porque su piel tenia marcas de dientes, como si alguien le hubiera mordisqueado. Y desde entonces decidí no contar a nadie nada sobre esto y cazar al maldito monstruo por mi cuenta, conectando mi móbil en esa cámara que hay allí...
Y todos se fijaron en una pequeña cámara de seguridad que estaba colocada en un rinconcillo del techo del laboratorio. Decker siguió:
-... Creía que sí el Caníbal oliera la herida de Blackman lo vería por mi móbil y así cazarlo.
Amaia le cortó el rollo, estaba desesperada, en ese momento hubiera matado a Decker:
-¡Por su maldita culpa el Caníbal se ha llevado su cuerpo y probablemente ya esté muerto!
Don Lorenzo fue el siguiente en hablar, y lo hizo con voz tranquila e intentando ocultar su rabia por Decker, pues quería que le contase todo lo que él sabía.
-¿Y usted tenía idea de que el Caníbal desconectaría todas las cámaras de seguridad de la comisaría?
Decker asintió:
-Lo sabía, don Lorenzo, lo sabía: mientras haya interferencias el Caníbal solo nos da un aviso, hasta que la pantalla no vuelva a ponerse tal y como estaba no se dejará ver...
Enseñó su móbil: la pantalla aún estaba en blanco.
-Lo único que nos faltaba era paciencia, pero veo que en esta comisaría la pacienca escasea.
Y hechó un vistazo a Amaia, quien lloraba, llena de furia cpor lo que Decker había hecho. "Blackman se ha ido..." pensó Amaia: "... el Caníbal se lo ha llevado y lo ha asesinado" Sabía que nunca podría perdonar a Decker, nunca en su vida.
De repente, la pantalla del móbil del forense volvió a ponerse como antes, pero algo distinta: en ella aparecía una silueta humana, en algún lugar de la comisaría. En aquel momento todo el mundo fijaba su vista en cada una de las pantallas del vestíbulo... o quizás no todo el mundo...y Amaia, Curtis, don Lorenzo y Decker observaron que aquella silueta humana pertenecía al Caníbal, mirándolos con su típica expresión burlona.
-La siguiente obra habrá empezado.
Dijo con su tétrica voz, sin quitarles ojo. Entonces Amaia pensó que quizás esa "siguiente obra" tenía que ver con Blackman... ¿Y si Blackman aún seguía con vida? ¿Y si el Caníbal lo había raptado para matarle como había hecho con sus anteriores víctimas y estaba a punto de hacerlo?
Amaia, como sie estuviera poseída por un ataque de locura, agarró el móbil de Decker y empezó a hablarle al Caníbal:
-¿Dónde tienes a Blackman?
El Caníbal no dijo nada, mantenía su expresión de burla.
-¿Dónde está?
Amaia perdía los nervios. Se dirigió a Decker:
-¡Usted, pregúntale donde está!
Decker miró a don Lorenzo y a Curtis, preocupados realmente. Don Lorenzo le dijo:
-Decker, hágale caso.
Decker asintió y cogió su móbil, aunque dudaba que el Caníbal respondiera a una simple pregunta:
-¡Tú! ¿Ha quien tienes prisionero?
El Caníbal seguía sin responder.
-¿Cuál es tu siguiente obra?
Dijo Decker. Pero no hubo respuesta. Curtis habló:
-Quizá tengamos que pedírselo en latín...
-No, ese monstruo entiende nuestro idioma a la perfección, lo único que quiere es jugar con nosotros...
Pero entonces, el Caníbal se apartó un poco de la pantalla, dejando ver a alguien detrás de él quien tenía las manos colgadas de una cuerda en el techo de alguna sala que no pudieron identificar...
Era Goyo.
-¡Goyo!
Gritó Amaia. Era imposible, no podía ser Goyo, pues él no se había movido de al lado de sus amigos.
Amaia corrió hacia el vestíbulo, con Decker, Curtis y don Lorenzo detrás de ella. Cuando llegó vio a todo el mundo desconcertado por lo que acababan de ver, como si nadie hubiera visto a Goyo desaparecer entre la multitud.
-¿Habéis visto algo?
Dijo Amaia a sus amigos. Povedilla parecía totalmente desconcertado y avergonzado.
-No sé lo que ha pasado...
Dijo.
-... Tan imbécil he sido de no ver a mi alumno desaparecer...
Amaia le preguntó a Lis y Dani:
-¿Y Goyo?
-No hemos visto nada, Amaia, ha sido algo muy raro, el Caníbal se lo ha llevado... pero no sabemos como ha sido, te lo juro...
Le dijo Lis, y volvieron a mirar en uno de los ordenadores, donde Goyo seguía colgando de una cuerda mirando al Caníbal con desesperación. Probablemente el Caníbal estaba mirando a todo el mundo a través de otra cámara de seguridad. La voz de este tembló a toda la comisaria.
-Quiero que hagan lo siguiente: quiero que la persona que esté más enlazada con su amigo adivine donde estoy y venga a verme de immediato, o la cuenta atrás habrá empezado...
En ese momento, solo alguien de la comisaria tenía una estricta relación con Goyo... Todo el mundo quedó mirándose mútuamente, buscando a ese alguien, pero pronto salió la persona referida por el Caníbal:
-Yo debo ser quien vaya a verle.
Todos tumbaron la cabeza, sorprendidos y asustados, hacia Amaia.
Los llantos de Amaia eran cada vez más dramáticos y don Lorenzo quedó mirándose la camilla vacía, y luego miró a Decker, con cara de no entender absolutamente nada.
-¿Dónde está Blackman?
Le preguntó don Lorenzo. Decker lo miró un tanto desconcertado, pues tampoco entendía nada.
-No tengo ni idea, don Lorenzo...
Dijo Decker, y volvió a fijarse en la pantalla de su portátil que aún estaba en blanco.
-... eso estaba fuera de mi plan.
Al decir eso, Amaia dejó de llorar y se apartó de Curtis, quien aún la abrazaba. Se quedó cara a cara con Decker, no podía creer lo que este acababa de decir...
-¿Que quiere decir con que esto estaba fuera de su plan?
Dijo Amaia con seriedad, sin quitarle la vista a Decker. Para Amaia las cosas empezaban a encajar:
-¡No me diga que su intención era atraer al Caníbal hacia Blackman para así capturarlo!
Decker no dijo nada. Don Lorenzo se sorprendió con las palabras de Amaia al forense.
-¡No me diga que usted ya sabía desde un principio que el Caníbal pastaba por aquí!
Decker siguió en silencio. Don Lorenzo miró a Decker:
-¿Usted... usted ya lo sabía?
Le preguntó don Lorenzo. Ahora Decker sí respondió:
-Yo sabía que el Caníbal era el causante de todo esto, lo supe mientras terminaba de operar a ese Blackman, porque su piel tenia marcas de dientes, como si alguien le hubiera mordisqueado. Y desde entonces decidí no contar a nadie nada sobre esto y cazar al maldito monstruo por mi cuenta, conectando mi móbil en esa cámara que hay allí...
Y todos se fijaron en una pequeña cámara de seguridad que estaba colocada en un rinconcillo del techo del laboratorio. Decker siguió:
-... Creía que sí el Caníbal oliera la herida de Blackman lo vería por mi móbil y así cazarlo.
Amaia le cortó el rollo, estaba desesperada, en ese momento hubiera matado a Decker:
-¡Por su maldita culpa el Caníbal se ha llevado su cuerpo y probablemente ya esté muerto!
Don Lorenzo fue el siguiente en hablar, y lo hizo con voz tranquila e intentando ocultar su rabia por Decker, pues quería que le contase todo lo que él sabía.
-¿Y usted tenía idea de que el Caníbal desconectaría todas las cámaras de seguridad de la comisaría?
Decker asintió:
-Lo sabía, don Lorenzo, lo sabía: mientras haya interferencias el Caníbal solo nos da un aviso, hasta que la pantalla no vuelva a ponerse tal y como estaba no se dejará ver...
Enseñó su móbil: la pantalla aún estaba en blanco.
-Lo único que nos faltaba era paciencia, pero veo que en esta comisaría la pacienca escasea.
Y hechó un vistazo a Amaia, quien lloraba, llena de furia cpor lo que Decker había hecho. "Blackman se ha ido..." pensó Amaia: "... el Caníbal se lo ha llevado y lo ha asesinado" Sabía que nunca podría perdonar a Decker, nunca en su vida.
De repente, la pantalla del móbil del forense volvió a ponerse como antes, pero algo distinta: en ella aparecía una silueta humana, en algún lugar de la comisaría. En aquel momento todo el mundo fijaba su vista en cada una de las pantallas del vestíbulo... o quizás no todo el mundo...y Amaia, Curtis, don Lorenzo y Decker observaron que aquella silueta humana pertenecía al Caníbal, mirándolos con su típica expresión burlona.
-La siguiente obra habrá empezado.
Dijo con su tétrica voz, sin quitarles ojo. Entonces Amaia pensó que quizás esa "siguiente obra" tenía que ver con Blackman... ¿Y si Blackman aún seguía con vida? ¿Y si el Caníbal lo había raptado para matarle como había hecho con sus anteriores víctimas y estaba a punto de hacerlo?
Amaia, como sie estuviera poseída por un ataque de locura, agarró el móbil de Decker y empezó a hablarle al Caníbal:
-¿Dónde tienes a Blackman?
El Caníbal no dijo nada, mantenía su expresión de burla.
-¿Dónde está?
Amaia perdía los nervios. Se dirigió a Decker:
-¡Usted, pregúntale donde está!
Decker miró a don Lorenzo y a Curtis, preocupados realmente. Don Lorenzo le dijo:
-Decker, hágale caso.
Decker asintió y cogió su móbil, aunque dudaba que el Caníbal respondiera a una simple pregunta:
-¡Tú! ¿Ha quien tienes prisionero?
El Caníbal seguía sin responder.
-¿Cuál es tu siguiente obra?
Dijo Decker. Pero no hubo respuesta. Curtis habló:
-Quizá tengamos que pedírselo en latín...
-No, ese monstruo entiende nuestro idioma a la perfección, lo único que quiere es jugar con nosotros...
Pero entonces, el Caníbal se apartó un poco de la pantalla, dejando ver a alguien detrás de él quien tenía las manos colgadas de una cuerda en el techo de alguna sala que no pudieron identificar...
Era Goyo.
-¡Goyo!
Gritó Amaia. Era imposible, no podía ser Goyo, pues él no se había movido de al lado de sus amigos.
Amaia corrió hacia el vestíbulo, con Decker, Curtis y don Lorenzo detrás de ella. Cuando llegó vio a todo el mundo desconcertado por lo que acababan de ver, como si nadie hubiera visto a Goyo desaparecer entre la multitud.
-¿Habéis visto algo?
Dijo Amaia a sus amigos. Povedilla parecía totalmente desconcertado y avergonzado.
-No sé lo que ha pasado...
Dijo.
-... Tan imbécil he sido de no ver a mi alumno desaparecer...
Amaia le preguntó a Lis y Dani:
-¿Y Goyo?
-No hemos visto nada, Amaia, ha sido algo muy raro, el Caníbal se lo ha llevado... pero no sabemos como ha sido, te lo juro...
Le dijo Lis, y volvieron a mirar en uno de los ordenadores, donde Goyo seguía colgando de una cuerda mirando al Caníbal con desesperación. Probablemente el Caníbal estaba mirando a todo el mundo a través de otra cámara de seguridad. La voz de este tembló a toda la comisaria.
-Quiero que hagan lo siguiente: quiero que la persona que esté más enlazada con su amigo adivine donde estoy y venga a verme de immediato, o la cuenta atrás habrá empezado...
En ese momento, solo alguien de la comisaria tenía una estricta relación con Goyo... Todo el mundo quedó mirándose mútuamente, buscando a ese alguien, pero pronto salió la persona referida por el Caníbal:
-Yo debo ser quien vaya a verle.
Todos tumbaron la cabeza, sorprendidos y asustados, hacia Amaia.
#264
24/05/2010 18:44
Subi un nuevo capitulo en mi historia;)
#265
24/05/2010 18:52
Parte 14:
-Yo debo ser quien vaya a ver al Caníbal...
Volvió a decir Amaia, tragando saliva y escrutando los rostros fijos en ella.
-... porque si no lo hago... Goyo morirá...
Todo el mundo estaba completamente alborotado por aquello, y Curtis fue a por ella de immediato. Lis, Dani y Povedilla parecían realmente deprimidos. Lis dijo:
-Amaia, no escuches al Caníbal, lo único que quiere es meterte en un lío tremendo...
-Tiene razón. Cariño, por favor, escúchame, si vas donde está el Caníbal, quizá no regreses...
Dijo Curtis. Pero Amaia ya lo tenía todo pensado: si no iba a ver al Caníbal, entonces ya sería demasiado tarde para todo.
-Tío, escúchame: Goyo es uno de mis mejores amigos, y él lo sabe... Incluso llegó a sentir mucho más que amistad por mi (eso lo dijo sonriendo a Lis y Dani, quienes seguían asustados por ella) y no puedo dejar que el Caníbal le haga daño... Preferiría morir yo misma antes que asesinaran a mis amigos o a la gente que quiero... como tú, por ejemplo... como a todos vosotros (dijo mirando a todas las caras asustadas de la comisaría)... porque yo os quiero y sé que siempre vais a ser mi familia...
Al decir esto, Amaia se soltó con delicadeza de su tío, y no pudo aguantarse las lágrimas, quería, por si todo iba mal, despedirse de sus compañeros, y así lo hizo.
El despido de Amaia fue más largo de lo que esperaba, y ahora temía por la vida de Goyo, aunque tambien pensaba en Blackman: "si Blackman no es el prisionero del Caníbal, ¿dónde está él entonces? ¿Está vivo o muerto?" Eran muchas las preguntas que Amaia se planteaba mútuamente, pero debía ir al grano. Estaba dispuesta a ir a ver al Caníbal cara a cara, pero primero tenía que adivinar donde estaba. Antes de irse, pidió a Decker que le dejase el móbil, aunque aún sentía furia por él.
-Usted, necesito que me deje su móbil. Tengo que averiguar donde se esconde el Caníbal.
Decker no dudó, y le dio su móbil de immediato. Se sentía algo mal por lo que había hecho antes, así que intentó ser más amable esta vez.
-Toma, antes de que te vayas, me gustaría que hiciesemos las paces... siento lo de antes.
Amaia dudó, pero los ojos de Decker expresaban tristeza por Amaia, y realmente era lo que sentía. Así que ella, al final, aunque no muy convencida, decidió perdonarle.
-De acuerdo (y le esbozó una sonrisa) no se preocupe, ahora lo que importa es salvar a Goyo... y debo ser yo quien lo haga.
Amaia observaba con atención la pantalla del portátil de Decker mientras andaba lentamente por el pasillo. Veía a Goyo, aún colgando de la cuerda y con desesperación en sus ojos, y el Caníbal, dándole la espalda a Amaia.
-¿Donde te escondes?
Dijo ella. El Caníbal se dio la vuelta, pero no respondió a su pregunta. Amaia decidió hacerlo de un modo más sencillo:
-¿Goyo, donde estáis?
-Pero Goyo no habló, como si tuviera miedo a hacerlo, quizá porque el Caníbal le había amenazado con matarle si abría la boca. Así que Amaia tuvo que adivinar el lugar por si misma, intentando apartar la vista del cadavérico rostro del Caníbal, quien la seguía mirando con expresión burlona. Amaia se fijó en la pared que Goyo tenía detrás, era lisa y de un color apagado, y observó un poco el suelo, que tambien era liso, exactamente como la pared... ¿Podría ser que aquel lugar fuese...? Amaia le dio muchas vueltas, y llegó a pensar en un cierto lugar de la comisaría, aunque no estaba del todo convencida...
"¿Y si el lugar donde están es... el garaje de San Antonio?" Pensó Amaia. Así que decidió bajar allí, pero algo la hizo dudar, algo misterioso en su mente le decía que no debía ir allí, al menos ella, desprotegida como iba. Amaia se sorprendió un instante por aquella especie de voz misteriosa que cada vez que quería hacer algo valiente le decía que no, y esa ya era la segunda vez que le pasaba. Aun así, no le dio importancia, y bajó decididamente en el garaje.
Efectivamente, no tardó en ver al Caníbal, sonriéndole con malícia, y detrás de él, a Goyo, sufriendo y colgando de esa cuerda del techo, mirándola y suplicándole, probablemente, que se largara de allí...
Amaia avanzó hacia el Caníbal con paso firme. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera para salvar a su amigo.
-Ya estoy aquí, tal y como deseabas, porque soy yo quien deseas ver, ¿verdad? Así que haré lo que sea por salvarle, si es esta tu intención.
El Caníbal la observó con atención, y su sonrisa fue más ancha:
-Sí... Quiero que me hagas un favor que solo tú puedes hacer...
Amaia miraba a Goyo, intentando decirle con los ojos que se calmara, pero el Caníbal ya se había puesto su mano en uno de sus bolsillos y sacó algo... Amaia apartó la vista para ver lo que sacaba el Caníbal: era una pistola. Entonces, ambos temieron lo peor.
-Quiero que agarres esta pistola con firmeza y que tengas buena puntería para disparar a tu amigo en la frente.
El cuerpo de Amaia se paralizó unos segundos. Nunca sería capaz de hacer una cosa así, nunca en su vida, a nadie en el mundo. Así que la vida empezó a parecerle una verdadera injusticia, como si todo aquello hubiera sido pura traición, y así era, pues el Caníbal había jugado con ella: Amaia se había presentado allí para matar a su mejor amigo.
Agarró la pistola que el Caníbal tenía en su mano, y la cargó. Entonces apuntó temblorosamente en la frente de Goyo... La voz se repitió en la mente de Amaia... Le decía que retirara el arma... Amaia sudaba... nunca había sentido tanto miedo como ahora... ¿Que debía hacer? Disparar o desobedecer el órden del Caníbal?... Su mente no paraba... la voz se repetía una y otra vez... le decía que bajara el arma... Pero Amaia no la bajó... Solo podía existir una escapatoria... Sabía que debía disparar, y antes de que el Caníbal diciera algo al respecto Amaia desvió su puntería para dispararle a este en distintas partes de su cuerpo, incluída la cabeza, y vio con sorpresa que Amadeo caía al suelo como si fuera un muñeco de trapo.
-Yo debo ser quien vaya a ver al Caníbal...
Volvió a decir Amaia, tragando saliva y escrutando los rostros fijos en ella.
-... porque si no lo hago... Goyo morirá...
Todo el mundo estaba completamente alborotado por aquello, y Curtis fue a por ella de immediato. Lis, Dani y Povedilla parecían realmente deprimidos. Lis dijo:
-Amaia, no escuches al Caníbal, lo único que quiere es meterte en un lío tremendo...
-Tiene razón. Cariño, por favor, escúchame, si vas donde está el Caníbal, quizá no regreses...
Dijo Curtis. Pero Amaia ya lo tenía todo pensado: si no iba a ver al Caníbal, entonces ya sería demasiado tarde para todo.
-Tío, escúchame: Goyo es uno de mis mejores amigos, y él lo sabe... Incluso llegó a sentir mucho más que amistad por mi (eso lo dijo sonriendo a Lis y Dani, quienes seguían asustados por ella) y no puedo dejar que el Caníbal le haga daño... Preferiría morir yo misma antes que asesinaran a mis amigos o a la gente que quiero... como tú, por ejemplo... como a todos vosotros (dijo mirando a todas las caras asustadas de la comisaría)... porque yo os quiero y sé que siempre vais a ser mi familia...
Al decir esto, Amaia se soltó con delicadeza de su tío, y no pudo aguantarse las lágrimas, quería, por si todo iba mal, despedirse de sus compañeros, y así lo hizo.
El despido de Amaia fue más largo de lo que esperaba, y ahora temía por la vida de Goyo, aunque tambien pensaba en Blackman: "si Blackman no es el prisionero del Caníbal, ¿dónde está él entonces? ¿Está vivo o muerto?" Eran muchas las preguntas que Amaia se planteaba mútuamente, pero debía ir al grano. Estaba dispuesta a ir a ver al Caníbal cara a cara, pero primero tenía que adivinar donde estaba. Antes de irse, pidió a Decker que le dejase el móbil, aunque aún sentía furia por él.
-Usted, necesito que me deje su móbil. Tengo que averiguar donde se esconde el Caníbal.
Decker no dudó, y le dio su móbil de immediato. Se sentía algo mal por lo que había hecho antes, así que intentó ser más amable esta vez.
-Toma, antes de que te vayas, me gustaría que hiciesemos las paces... siento lo de antes.
Amaia dudó, pero los ojos de Decker expresaban tristeza por Amaia, y realmente era lo que sentía. Así que ella, al final, aunque no muy convencida, decidió perdonarle.
-De acuerdo (y le esbozó una sonrisa) no se preocupe, ahora lo que importa es salvar a Goyo... y debo ser yo quien lo haga.
Amaia observaba con atención la pantalla del portátil de Decker mientras andaba lentamente por el pasillo. Veía a Goyo, aún colgando de la cuerda y con desesperación en sus ojos, y el Caníbal, dándole la espalda a Amaia.
-¿Donde te escondes?
Dijo ella. El Caníbal se dio la vuelta, pero no respondió a su pregunta. Amaia decidió hacerlo de un modo más sencillo:
-¿Goyo, donde estáis?
-Pero Goyo no habló, como si tuviera miedo a hacerlo, quizá porque el Caníbal le había amenazado con matarle si abría la boca. Así que Amaia tuvo que adivinar el lugar por si misma, intentando apartar la vista del cadavérico rostro del Caníbal, quien la seguía mirando con expresión burlona. Amaia se fijó en la pared que Goyo tenía detrás, era lisa y de un color apagado, y observó un poco el suelo, que tambien era liso, exactamente como la pared... ¿Podría ser que aquel lugar fuese...? Amaia le dio muchas vueltas, y llegó a pensar en un cierto lugar de la comisaría, aunque no estaba del todo convencida...
"¿Y si el lugar donde están es... el garaje de San Antonio?" Pensó Amaia. Así que decidió bajar allí, pero algo la hizo dudar, algo misterioso en su mente le decía que no debía ir allí, al menos ella, desprotegida como iba. Amaia se sorprendió un instante por aquella especie de voz misteriosa que cada vez que quería hacer algo valiente le decía que no, y esa ya era la segunda vez que le pasaba. Aun así, no le dio importancia, y bajó decididamente en el garaje.
Efectivamente, no tardó en ver al Caníbal, sonriéndole con malícia, y detrás de él, a Goyo, sufriendo y colgando de esa cuerda del techo, mirándola y suplicándole, probablemente, que se largara de allí...
Amaia avanzó hacia el Caníbal con paso firme. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera para salvar a su amigo.
-Ya estoy aquí, tal y como deseabas, porque soy yo quien deseas ver, ¿verdad? Así que haré lo que sea por salvarle, si es esta tu intención.
El Caníbal la observó con atención, y su sonrisa fue más ancha:
-Sí... Quiero que me hagas un favor que solo tú puedes hacer...
Amaia miraba a Goyo, intentando decirle con los ojos que se calmara, pero el Caníbal ya se había puesto su mano en uno de sus bolsillos y sacó algo... Amaia apartó la vista para ver lo que sacaba el Caníbal: era una pistola. Entonces, ambos temieron lo peor.
-Quiero que agarres esta pistola con firmeza y que tengas buena puntería para disparar a tu amigo en la frente.
El cuerpo de Amaia se paralizó unos segundos. Nunca sería capaz de hacer una cosa así, nunca en su vida, a nadie en el mundo. Así que la vida empezó a parecerle una verdadera injusticia, como si todo aquello hubiera sido pura traición, y así era, pues el Caníbal había jugado con ella: Amaia se había presentado allí para matar a su mejor amigo.
Agarró la pistola que el Caníbal tenía en su mano, y la cargó. Entonces apuntó temblorosamente en la frente de Goyo... La voz se repitió en la mente de Amaia... Le decía que retirara el arma... Amaia sudaba... nunca había sentido tanto miedo como ahora... ¿Que debía hacer? Disparar o desobedecer el órden del Caníbal?... Su mente no paraba... la voz se repetía una y otra vez... le decía que bajara el arma... Pero Amaia no la bajó... Solo podía existir una escapatoria... Sabía que debía disparar, y antes de que el Caníbal diciera algo al respecto Amaia desvió su puntería para dispararle a este en distintas partes de su cuerpo, incluída la cabeza, y vio con sorpresa que Amadeo caía al suelo como si fuera un muñeco de trapo.
#266
24/05/2010 18:59
Parte 15:
Amaia se quedó contemplado con horror el cuerpo supuestamente muerto del Caníbal, tendido en el suelo. Goyo, aún colgado, había contemplado la escena apenas sin aire, y no había abierto boca en todo el rato. Amaia tampoco tenía palabras, nunca en su vida habría hecho algo así, pero sabía que aquello era su única escapatoria... o eso creía. Su cuerpo se había quedado completamente paralizado por culpa del temor, y se sorprendió cuando Goyo habló, aunque lo único que fue capaz de decir fue:
-Guau...
Y Amaia giró la cabeza para ver a su amigo, quien sudaba la gota gorda, y le esbozaba una pequeña sonrisita. Amaia, en cambio, no le devolvió la sonrisa, si no que su rostro seguía con la misma seriedad y horror que antes:
-No sabía que hacer... -dijo - ... no he podido hacer nada más...
Goyo aún sonreía, y Amaia observó que de sus ojos goteaban pequeñas lágrimas.
-¿Sabes porque no he abierto la boca durante todo el rato, Amaia? -le preguntó Goyo.
-¿Porque te había amenazado? -dijo ella.
Goyo negó con la cabeza:
-No. Porque si abría la boca el Caníbal te hubiera matado. Me chantajeó, me tenía como un juguete, igual que a ti.
Entonces, Amaia sintió un fuerte deseo de abrazar a su amigo, pero sabía que atado como estaba le sería muy difícil. Goyo continuó:
-La intención del Caníbal era matarte a ti una vez me hubieras matado, lo que quería era acabar con nosotros.
-Pero yo he acabado con él.
Goyo no parecía muy convencido.
-Lo dudo, ¿acaso ves que sus heridas sangren?
Amaia lo comprobó: efectivamente, ninguna de las heridas provocadas por las balas sangraba, y Amaia tuvo miedo de que el Caníbal aún siguiera con vida... ¿o es que solo era un no-muerto?
-Sigue vivo...
-Sí -dijo Goyo - y no tenemos mucho tiempo, Amaia, porfavor, tienes que quitarme esta cuerda.
-¿Cómo?
-¡Con un disparo! Espero que tengas buena puntería...
Amaia se escandalizó, intentando encontrar otro sistema más eficaz, pero no había tiempo... Apuntó con cautela en el nudo que ataba las manos de su amigo, e intentó hacerlo lo más bien que pudo... Goyo cerró los ojos... Amaia tragó saliva y entonces volvió aquella voz en su mente... le decía algo... y entonces Amaia supo como hacerlo: disparó, y el nudo se partió, cayendo Goyo al suelo y dejándolo en libertad.
-Guau... -dijo este. Amaia aún sudaba, estaba contenta de que su amigo por fin estuviera sano y salvo.
-Eres una crack, Amaia, no sabía que tuvieras tanta puntería con la pistola.
-Ha sido algo muy extraño... -dijo ella - pero ahora tenemos que irnos de aquí y reunirnos con los demás, ven, ¡estan en el vestíbulo!
-¡Amaia! -gritó Goyo. Las puertas se cerraron de golpe, y la poca luz que iluminaba el garaje se apagó, dejándolos a oscuras. Claramente, aquello era obra del propio Caníbal.
-¡Mierda! -dijo Goyo - Nos la tiene jugada...
La tétrica voz de Amadeo sonó por todo el garaje:
-Acabaré mi obra... con vosotros enemigos del Supremo...
-¿El Supremo? -dijo Amaia en voz baja a Goyo - ¿se refiere a Satán?
Ambos intentaron mantenerse quietos donde allí donde estuvieran, casi abrazados, sabían que fuesen donde fuesen el Caníbal les alcanzaría, demás, tampoco sabían por donde ir, no se veía nada. Pero sí sentían al Caníbal cada vez más cerca, acercándose a ellos... Amaia tenía casi un grito en la garganta, y abrazó a Goyo. Este intentaba tranquilizarla, pero sabía que tenía el Caníbal a casi diez centímetros de él... podía sentir su fría respiración... Goyo cerró los ojos y apretó a Amaia con fuerza... Se oyó un fuerte golpe, como si alguien se hubiera golpeado contra la pared, y tanto Goyo como Amaia siguieron abrazados, temblando de miedo, pues creían que el Caníbal les iba a matar... pero fue extraño que no lo hiciera, a esas alturas ya lo hubiera hecho... Ambos abrieron los ojos casi a la misma vez, pero no vieron nada por culpa de la oscuridad.. tampoco vieron al Caníbal, ni siquiera encontraron señales de este... Y, de pronto, volvió la luz, y Amaia y Goyo vieron como un hombre vestido de negro sujetaba a Amadeo por el cuello...
Amaia se quedó contemplado con horror el cuerpo supuestamente muerto del Caníbal, tendido en el suelo. Goyo, aún colgado, había contemplado la escena apenas sin aire, y no había abierto boca en todo el rato. Amaia tampoco tenía palabras, nunca en su vida habría hecho algo así, pero sabía que aquello era su única escapatoria... o eso creía. Su cuerpo se había quedado completamente paralizado por culpa del temor, y se sorprendió cuando Goyo habló, aunque lo único que fue capaz de decir fue:
-Guau...
Y Amaia giró la cabeza para ver a su amigo, quien sudaba la gota gorda, y le esbozaba una pequeña sonrisita. Amaia, en cambio, no le devolvió la sonrisa, si no que su rostro seguía con la misma seriedad y horror que antes:
-No sabía que hacer... -dijo - ... no he podido hacer nada más...
Goyo aún sonreía, y Amaia observó que de sus ojos goteaban pequeñas lágrimas.
-¿Sabes porque no he abierto la boca durante todo el rato, Amaia? -le preguntó Goyo.
-¿Porque te había amenazado? -dijo ella.
Goyo negó con la cabeza:
-No. Porque si abría la boca el Caníbal te hubiera matado. Me chantajeó, me tenía como un juguete, igual que a ti.
Entonces, Amaia sintió un fuerte deseo de abrazar a su amigo, pero sabía que atado como estaba le sería muy difícil. Goyo continuó:
-La intención del Caníbal era matarte a ti una vez me hubieras matado, lo que quería era acabar con nosotros.
-Pero yo he acabado con él.
Goyo no parecía muy convencido.
-Lo dudo, ¿acaso ves que sus heridas sangren?
Amaia lo comprobó: efectivamente, ninguna de las heridas provocadas por las balas sangraba, y Amaia tuvo miedo de que el Caníbal aún siguiera con vida... ¿o es que solo era un no-muerto?
-Sigue vivo...
-Sí -dijo Goyo - y no tenemos mucho tiempo, Amaia, porfavor, tienes que quitarme esta cuerda.
-¿Cómo?
-¡Con un disparo! Espero que tengas buena puntería...
Amaia se escandalizó, intentando encontrar otro sistema más eficaz, pero no había tiempo... Apuntó con cautela en el nudo que ataba las manos de su amigo, e intentó hacerlo lo más bien que pudo... Goyo cerró los ojos... Amaia tragó saliva y entonces volvió aquella voz en su mente... le decía algo... y entonces Amaia supo como hacerlo: disparó, y el nudo se partió, cayendo Goyo al suelo y dejándolo en libertad.
-Guau... -dijo este. Amaia aún sudaba, estaba contenta de que su amigo por fin estuviera sano y salvo.
-Eres una crack, Amaia, no sabía que tuvieras tanta puntería con la pistola.
-Ha sido algo muy extraño... -dijo ella - pero ahora tenemos que irnos de aquí y reunirnos con los demás, ven, ¡estan en el vestíbulo!
-¡Amaia! -gritó Goyo. Las puertas se cerraron de golpe, y la poca luz que iluminaba el garaje se apagó, dejándolos a oscuras. Claramente, aquello era obra del propio Caníbal.
-¡Mierda! -dijo Goyo - Nos la tiene jugada...
La tétrica voz de Amadeo sonó por todo el garaje:
-Acabaré mi obra... con vosotros enemigos del Supremo...
-¿El Supremo? -dijo Amaia en voz baja a Goyo - ¿se refiere a Satán?
Ambos intentaron mantenerse quietos donde allí donde estuvieran, casi abrazados, sabían que fuesen donde fuesen el Caníbal les alcanzaría, demás, tampoco sabían por donde ir, no se veía nada. Pero sí sentían al Caníbal cada vez más cerca, acercándose a ellos... Amaia tenía casi un grito en la garganta, y abrazó a Goyo. Este intentaba tranquilizarla, pero sabía que tenía el Caníbal a casi diez centímetros de él... podía sentir su fría respiración... Goyo cerró los ojos y apretó a Amaia con fuerza... Se oyó un fuerte golpe, como si alguien se hubiera golpeado contra la pared, y tanto Goyo como Amaia siguieron abrazados, temblando de miedo, pues creían que el Caníbal les iba a matar... pero fue extraño que no lo hiciera, a esas alturas ya lo hubiera hecho... Ambos abrieron los ojos casi a la misma vez, pero no vieron nada por culpa de la oscuridad.. tampoco vieron al Caníbal, ni siquiera encontraron señales de este... Y, de pronto, volvió la luz, y Amaia y Goyo vieron como un hombre vestido de negro sujetaba a Amadeo por el cuello...
#267
24/05/2010 19:03
Parte 16:
Era Blackman, quien se había lanzado encima del Caníbal y lo agarraba fuertemente por el cuello, manteniéndolo contra la pared. Amaia no podía creerlo: Blackman, el hombre que no hacía mucho estaba tumbado en una camilla en un estado gravemente crítico estaba allí, vivo y protegiéndola a ella y a Goyo del propio Caníbal. Pensó como podía ir vestido con su traje negro de siempre si hacía poquísimo estaba en el laboratorio, pero luego supo que Blackman era alguien especial capaz de hacer cosas realmente imposibles para alguien como ella... Casi le dio un ataque de alegría al verle, pero tuvo que contenerse ya que su protector estaba ocupado "desarmando" al Caníbal... A Blackman se le veía algo amargado y su expresión era algo débil, pero sus fuerzas aún perduraban, y Amaia vio como realmente nuestro héroe sentía un profundo rencor hacia Amadeo. Este, en cambio, mantenía su expresión burlona de siempre, mirándole a los ojos y sin quejarse siquiera de la fuerza que Blackman mantenía contra su cuello, como si no le hiciera daño alguno. El Caníbal abrió la boca con intención de hablar, pero Blackman le apretaba más el cuello, intentando ahogarle...
-Terminaré la obra... con todos vosotros, enemigos del Supremo...
Como si la furia se apoderara cada vez más de él, Blackman le apretó el cuello con las dos manos, y a ese punto podía haber ahogado a una persona cualquiera, pero el Caníbal resistía la agresión, y entonces apartó la mirada en él para fijarse en Amaia, y cuando Blackman se dio cuenta lo sujetó en el aire violentamente con las dos manos.
-¿Quien te envía?
Blackman dijo aquello en latín, y Amaia se sorprendió al oírle hablar esa lengua, pero no le dio importancia, al fin y al cabo, se alegraba de ver a su gran héroe y amor protegiéndola. Por otro lado, Goyo contemplaba la escena con la boca abierta y como si se hubiera quedado sin palabras, commocionado. El Caníbal no respondió a la pregunta, y volvió a poner los ojos en Amaia, y Blackman intentó evitarlo de nuevo:
-¡Amaia, lárgate! ¡Llévate a tu amigo y salid de aquí!
-¿Y que será de ti, Blackman?
-¡LARGAOS!
Amaia obedeció, cogió a Goyo por el brazo (que aún estaba embobado) y corrieron en dirección a la puerta, esperando que estuviese abierta. Pero antes de comprobar si lo estaba, Amaia dio una ojeada a Blackman, quien seguía sujetando al Caníbal, y entonces, de repente, Amaia sintió algo raramente extraño... y violento. Sintió como si se le clavasen cien mil agujas en la pierna y Amaia gritó, asustando a Goyo y a Blackman, quien giró la cabeza hacia ella.
-Amaia, ¿estás bien? -dijo Goyo.
-Siento como si... me apuñalaran...
De repente, una mancha de sangre se dejó ver entre el pantalón de Amaia. Blackman sabía perfectamente que su protegida estaba en peligro, y no pudo contenerse:
-¿Que le estás haciendo?
La mancha de sangre era cada vez más grande. Amaia no dejaba de gritar, sentía punzadas por todo el cuerpo, y pronto apareció otra mancha en su pecho. Goyo estaba desesperado, sin saber que hacer. Blackman sabía que aquello era obra del Caníbal, quien estaba torturando a Amaia con su fuerza sobrenatural, y lanzó a este con violencia, golpeándolo contra la pared y persiguiéndolo allí donde fuese. Los gritos de dolor de Amaia eran cada vez más fuertes, y Goyo observaba como la furia dominaba a Blackman y poco a poco, sin saber como, iba derrotando a Amadeo... Amaia sentía la voz de nuevo en su mente... le decía que aguantase y que no se rendiese... y Amaia esbozó una sonrisa, pese al dolor que sentía... Porque sabía que aquella voz que hacía rato que intentaba protegerla del peligro era del hombre que en ese momento estaba luchando contra el Caníbal. Goyo sujetaba a Amaia, e intentaba contenerle las heridas presionándolas con las manos, pero la debilidad se iba apoderando de Amaia... Apenas oía los ánimos de su amigo y los golpes que el furioso Blackman le ocasionaba al Caníbal...y poco después, Amaia cerró los ojos... y todo se volvió negro.
Era Blackman, quien se había lanzado encima del Caníbal y lo agarraba fuertemente por el cuello, manteniéndolo contra la pared. Amaia no podía creerlo: Blackman, el hombre que no hacía mucho estaba tumbado en una camilla en un estado gravemente crítico estaba allí, vivo y protegiéndola a ella y a Goyo del propio Caníbal. Pensó como podía ir vestido con su traje negro de siempre si hacía poquísimo estaba en el laboratorio, pero luego supo que Blackman era alguien especial capaz de hacer cosas realmente imposibles para alguien como ella... Casi le dio un ataque de alegría al verle, pero tuvo que contenerse ya que su protector estaba ocupado "desarmando" al Caníbal... A Blackman se le veía algo amargado y su expresión era algo débil, pero sus fuerzas aún perduraban, y Amaia vio como realmente nuestro héroe sentía un profundo rencor hacia Amadeo. Este, en cambio, mantenía su expresión burlona de siempre, mirándole a los ojos y sin quejarse siquiera de la fuerza que Blackman mantenía contra su cuello, como si no le hiciera daño alguno. El Caníbal abrió la boca con intención de hablar, pero Blackman le apretaba más el cuello, intentando ahogarle...
-Terminaré la obra... con todos vosotros, enemigos del Supremo...
Como si la furia se apoderara cada vez más de él, Blackman le apretó el cuello con las dos manos, y a ese punto podía haber ahogado a una persona cualquiera, pero el Caníbal resistía la agresión, y entonces apartó la mirada en él para fijarse en Amaia, y cuando Blackman se dio cuenta lo sujetó en el aire violentamente con las dos manos.
-¿Quien te envía?
Blackman dijo aquello en latín, y Amaia se sorprendió al oírle hablar esa lengua, pero no le dio importancia, al fin y al cabo, se alegraba de ver a su gran héroe y amor protegiéndola. Por otro lado, Goyo contemplaba la escena con la boca abierta y como si se hubiera quedado sin palabras, commocionado. El Caníbal no respondió a la pregunta, y volvió a poner los ojos en Amaia, y Blackman intentó evitarlo de nuevo:
-¡Amaia, lárgate! ¡Llévate a tu amigo y salid de aquí!
-¿Y que será de ti, Blackman?
-¡LARGAOS!
Amaia obedeció, cogió a Goyo por el brazo (que aún estaba embobado) y corrieron en dirección a la puerta, esperando que estuviese abierta. Pero antes de comprobar si lo estaba, Amaia dio una ojeada a Blackman, quien seguía sujetando al Caníbal, y entonces, de repente, Amaia sintió algo raramente extraño... y violento. Sintió como si se le clavasen cien mil agujas en la pierna y Amaia gritó, asustando a Goyo y a Blackman, quien giró la cabeza hacia ella.
-Amaia, ¿estás bien? -dijo Goyo.
-Siento como si... me apuñalaran...
De repente, una mancha de sangre se dejó ver entre el pantalón de Amaia. Blackman sabía perfectamente que su protegida estaba en peligro, y no pudo contenerse:
-¿Que le estás haciendo?
La mancha de sangre era cada vez más grande. Amaia no dejaba de gritar, sentía punzadas por todo el cuerpo, y pronto apareció otra mancha en su pecho. Goyo estaba desesperado, sin saber que hacer. Blackman sabía que aquello era obra del Caníbal, quien estaba torturando a Amaia con su fuerza sobrenatural, y lanzó a este con violencia, golpeándolo contra la pared y persiguiéndolo allí donde fuese. Los gritos de dolor de Amaia eran cada vez más fuertes, y Goyo observaba como la furia dominaba a Blackman y poco a poco, sin saber como, iba derrotando a Amadeo... Amaia sentía la voz de nuevo en su mente... le decía que aguantase y que no se rendiese... y Amaia esbozó una sonrisa, pese al dolor que sentía... Porque sabía que aquella voz que hacía rato que intentaba protegerla del peligro era del hombre que en ese momento estaba luchando contra el Caníbal. Goyo sujetaba a Amaia, e intentaba contenerle las heridas presionándolas con las manos, pero la debilidad se iba apoderando de Amaia... Apenas oía los ánimos de su amigo y los golpes que el furioso Blackman le ocasionaba al Caníbal...y poco después, Amaia cerró los ojos... y todo se volvió negro.
#268
24/05/2010 19:54
xciass ahora sigoo vaaa,,, eske antess no he podidoo sorry ;);)
#269
24/05/2010 20:08
no pasa nada ;) sigue cuando puedas =)
#270
24/05/2010 20:25
Blackman: te juroo k te revientooo....
Alberto ya se estabaa cagadoo un pocoo....
Alberto: valee valee....te llevaree hastaa elloss
blackman: nos llevaras mejor dixoo
ALBERTO: KE???
Blackman: pos esoo....ke nos llevaras a mi, al comisario y a los agentess donde esta Amaiaa para acabar con todo estooo si no kieres ke la pistolaa y tu cabezaaa se juntennn
Alberto: estaa bienn...
Blackman solto a Alberto y aviso al comisarioo....
Don Lorenzo: ke apsa hijo
Blackman: este hombre sabee donde esta Mondragon...esta secuestrada por los violadores del casoo
Don Lorenzo:kee??? tu sabaiss que una de mis agentess estabaa en peligroo y t elo callastes
Alberto: comisarioo mmmm x lo menoss voy a colaborar ahora no kreee
El comisario casi pierde los estribos pero Blackman los consiguio tranquilizar....
El comisario ordeno una reunion....
Don Lorenzo: vamos haber ahora mismo iremoss a salvarr a la agente Mondragon que esta secuestradaa otra vez....asi que preparenn todo para irnossss....y tuuu...te vienes conmigoo...
y Blackman vienes con nosotross o solo???
Blackman: voy solo comisario, gracias
Don Lorenzo: como kieras hijo....no te preocupes no la va a pasar nada...te lo prometoo...
Blackman se fue pitandoo alliii
Mientras tanto,
Amaia: socorrooo socorooo
Antonio: no pidas ayudaa xke nadie te va a escucharr...ke te gustoo el ultimo hombreee.....jajajajaja....eres una simpleee putaaaa ke es capaz de follarse a un tiooo para que al heroe de pacotilla ese la beseee....para ke??? para que ese Blackman te heche un polvo y ya estaa...
Al oirloo, Amaia le levanto la mano pero Antonio la tiro violentamentee...
Buenoo...kreo ke ya es hora de acabar con estooo
Antonio tenia como unas herramientass de torturar
Antonio: empecemoss.....jajajaja
Antonio la paso un cuchillo suavemente por el pechoo y la acuchullo en todo el brazoo
Amaia: AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
En ese momentoo oyo una sirenaaa
Antonioo: LA POLIIIIIII!!!! hijaa de putaaa te vas a enterar
Don Lorenzo: Antonioo Lopez esta usted rodeadooo!!! salgaa con las manos en altoo..
Alguien iba a salir, era Antonio pero tenia delante a Amaia que la amenazaba con una pistola en toda la cabeza....
Curtiss: AMAIAAAAAA!!! hijo de putaaaaaa
Curtis iba ir a por el pero Blackman le sujetooo....
Don Lorenoz: ke kieress para ke dejes a la agente sueltaa
Antonio: ke libereis a Albertoo y nos dejeis en paz....si os moveiss un peloo la matooo...juro ke la matooo
AMaia no paraba de llorarr....y cuando vio a Blackman vio a un Blackman serioo como estaba siempreee...
Don Lorenzo: tenemos ke disparar...
Blackman: comisario deme el arma...yo lo areee...
Blackman apuntabaa con la pistola a la cabeza de Antonio
Antonio: valla valaa el heroeee...tu sabrass si me disparasss estass matandoo a esta zorra....
Blackman cerro los ojos un momentoo durante unos segundoosss...apretaron el catillo los dos ala vezz pero Blackman, mas rapido que el le dio un tiro en toda la cabezaa....
Curits: AMAIAAAAAAAA
Amaia se abrazoo a su tiooooooooo......
Amaia: mi amorr...
Blackman se quedo quietooo un momentoo...y se dio la vueltaaa y desaparecioooo....
Alberto ya se estabaa cagadoo un pocoo....
Alberto: valee valee....te llevaree hastaa elloss
blackman: nos llevaras mejor dixoo
ALBERTO: KE???
Blackman: pos esoo....ke nos llevaras a mi, al comisario y a los agentess donde esta Amaiaa para acabar con todo estooo si no kieres ke la pistolaa y tu cabezaaa se juntennn
Alberto: estaa bienn...
Blackman solto a Alberto y aviso al comisarioo....
Don Lorenzo: ke apsa hijo
Blackman: este hombre sabee donde esta Mondragon...esta secuestrada por los violadores del casoo
Don Lorenzo:kee??? tu sabaiss que una de mis agentess estabaa en peligroo y t elo callastes
Alberto: comisarioo mmmm x lo menoss voy a colaborar ahora no kreee
El comisario casi pierde los estribos pero Blackman los consiguio tranquilizar....
El comisario ordeno una reunion....
Don Lorenzo: vamos haber ahora mismo iremoss a salvarr a la agente Mondragon que esta secuestradaa otra vez....asi que preparenn todo para irnossss....y tuuu...te vienes conmigoo...
y Blackman vienes con nosotross o solo???
Blackman: voy solo comisario, gracias
Don Lorenzo: como kieras hijo....no te preocupes no la va a pasar nada...te lo prometoo...
Blackman se fue pitandoo alliii
Mientras tanto,
Amaia: socorrooo socorooo
Antonio: no pidas ayudaa xke nadie te va a escucharr...ke te gustoo el ultimo hombreee.....jajajajaja....eres una simpleee putaaaa ke es capaz de follarse a un tiooo para que al heroe de pacotilla ese la beseee....para ke??? para que ese Blackman te heche un polvo y ya estaa...
Al oirloo, Amaia le levanto la mano pero Antonio la tiro violentamentee...
Buenoo...kreo ke ya es hora de acabar con estooo
Antonio tenia como unas herramientass de torturar
Antonio: empecemoss.....jajajaja
Antonio la paso un cuchillo suavemente por el pechoo y la acuchullo en todo el brazoo
Amaia: AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
En ese momentoo oyo una sirenaaa
Antonioo: LA POLIIIIIII!!!! hijaa de putaaa te vas a enterar
Don Lorenzo: Antonioo Lopez esta usted rodeadooo!!! salgaa con las manos en altoo..
Alguien iba a salir, era Antonio pero tenia delante a Amaia que la amenazaba con una pistola en toda la cabeza....
Curtiss: AMAIAAAAAA!!! hijo de putaaaaaa
Curtis iba ir a por el pero Blackman le sujetooo....
Don Lorenoz: ke kieress para ke dejes a la agente sueltaa
Antonio: ke libereis a Albertoo y nos dejeis en paz....si os moveiss un peloo la matooo...juro ke la matooo
AMaia no paraba de llorarr....y cuando vio a Blackman vio a un Blackman serioo como estaba siempreee...
Don Lorenzo: tenemos ke disparar...
Blackman: comisario deme el arma...yo lo areee...
Blackman apuntabaa con la pistola a la cabeza de Antonio
Antonio: valla valaa el heroeee...tu sabrass si me disparasss estass matandoo a esta zorra....
Blackman cerro los ojos un momentoo durante unos segundoosss...apretaron el catillo los dos ala vezz pero Blackman, mas rapido que el le dio un tiro en toda la cabezaa....
Curits: AMAIAAAAAAAA
Amaia se abrazoo a su tiooooooooo......
Amaia: mi amorr...
Blackman se quedo quietooo un momentoo...y se dio la vueltaaa y desaparecioooo....
#271
24/05/2010 20:36
Blackman vuelve con Amaia!!=) sigue xfa! :)
#272
24/05/2010 20:36
Joooo, yo quería un super abrazo y un super besazo...
Bueno, el superreencuentro tiene que ser salvaje jeje!!!!
Bueno, el superreencuentro tiene que ser salvaje jeje!!!!
#273
24/05/2010 20:37
coooooooooooomo que desapareció???????????????????
NIÑO VUELVE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ponla siguiente ya xfa!!!!
NIÑO VUELVE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ponla siguiente ya xfa!!!!
#274
24/05/2010 20:43
=OO!!!siguelaaa por dioss!!otra vez noo ke no desaparezca mass jeje
#275
24/05/2010 20:48
ai madre....Blackman, que nos conocemos, como vuelvas a desaparecer....te violo!! que no me cuesta nada...jajaja
continua pronto ^^
continua pronto ^^
#276
24/05/2010 20:57
ahoraa la sigoo xicasss
Este blackman ke malvado esss jajajajajajaja
Este blackman ke malvado esss jajajajajajaja
#277
24/05/2010 20:57
Parte 17:
Amaia estaba sumisa en medio de la oscuridad, sola e indefensa... ¿Realmente estaba muerta? Si así era, ¿por que estaba allí? ¿Por que oía voces en su cabeza? ¿O eran voces reales? Oía la voz de Blackman resonando en aquel vacío espacio, "sigue mi voz" le decía, y Amaia caminaba con cautela para no perder el profundo tono de su voz: "¡vamos!" le decía Blackman, oculto en algún lugar.
-¿Blackman? -decía Amaia - ¿donde estás? ¡No puedo verte!
"Sígueme" -volvió a decirle él. Amaia intentó hacerle caso, al fin y al cabo, esperaba su aparición y que la sorprendiera.
-¡Blackman! - repitió Amaia, em medio de la oscuridad - ¡Porfavor, sal!
Ella siguió caminando, y de repente vio una pequeña luz que se abría frente a ella, como si estuviera a punto de entrar en otra dimensión... "Ya casi has llegado, Amaia" Le decía la voz de Blackman. Pero la desesperación de Amaia por encontrarle se multiplicaba y corrió hacia aquella luz que cada vez se abría más... Y entonces, como si se tratase de un sueño, le vio: Blackman se acercaba a ella, pero Amaia se sorprendió al ver que iba distinto: en vez de usar su habitual traje de negro, llevaba puesto un traje blanco y negro realmente elegante, más bien dicho, iba mudado. Amaia se quedó maravillada al observarle vestido de aquel modo, realmente le favorecía, y se acercó a él tambien. Entonces se dio cuenta de que ella tambien iba vestida de otra manera: llevaba un bonito vestido blanco y largo hasta los pies, y Blackman le cogió de las manos:
-Amaia... -dijo él, sonriéndole - hoy es nuestro día.
Y entonces se puso una mano en el bolsillo y sacó una cajita dorada.
-Esto es para ti. Me gustaría que lo abrieras.
Blackman sonrió de oreja a oreja, y Amaia cogió la cajita, devolviéndole la sonrisa. La abrió con delicadeza y en su interior vio... lo que parecía ser... ¡un anillo dorado! Aquello tenía que ser un sueño, Amaia no se lo creía. Blackman no le había quitado la vista de encima, y le hizo la pregunta que ella hacía rato que esperaba:
-Amaia... ¿Quieres casarte conmigo?
Los ojos de Amaia se iluminaron de la emoción:
-Sí quiero... -Le respondió, mirándole con gratitud e incapaz de aguantarse las lágrimas. Blackman cogió el anillo con cuidado y agarró con suavidad la mano de Amaia, y le puso el anillo. Sus manos siguieron enlazadas, y Blackman se inclinó para besarle los labios...
Amaia estaba sumisa en medio de la oscuridad, sola e indefensa... ¿Realmente estaba muerta? Si así era, ¿por que estaba allí? ¿Por que oía voces en su cabeza? ¿O eran voces reales? Oía la voz de Blackman resonando en aquel vacío espacio, "sigue mi voz" le decía, y Amaia caminaba con cautela para no perder el profundo tono de su voz: "¡vamos!" le decía Blackman, oculto en algún lugar.
-¿Blackman? -decía Amaia - ¿donde estás? ¡No puedo verte!
"Sígueme" -volvió a decirle él. Amaia intentó hacerle caso, al fin y al cabo, esperaba su aparición y que la sorprendiera.
-¡Blackman! - repitió Amaia, em medio de la oscuridad - ¡Porfavor, sal!
Ella siguió caminando, y de repente vio una pequeña luz que se abría frente a ella, como si estuviera a punto de entrar en otra dimensión... "Ya casi has llegado, Amaia" Le decía la voz de Blackman. Pero la desesperación de Amaia por encontrarle se multiplicaba y corrió hacia aquella luz que cada vez se abría más... Y entonces, como si se tratase de un sueño, le vio: Blackman se acercaba a ella, pero Amaia se sorprendió al ver que iba distinto: en vez de usar su habitual traje de negro, llevaba puesto un traje blanco y negro realmente elegante, más bien dicho, iba mudado. Amaia se quedó maravillada al observarle vestido de aquel modo, realmente le favorecía, y se acercó a él tambien. Entonces se dio cuenta de que ella tambien iba vestida de otra manera: llevaba un bonito vestido blanco y largo hasta los pies, y Blackman le cogió de las manos:
-Amaia... -dijo él, sonriéndole - hoy es nuestro día.
Y entonces se puso una mano en el bolsillo y sacó una cajita dorada.
-Esto es para ti. Me gustaría que lo abrieras.
Blackman sonrió de oreja a oreja, y Amaia cogió la cajita, devolviéndole la sonrisa. La abrió con delicadeza y en su interior vio... lo que parecía ser... ¡un anillo dorado! Aquello tenía que ser un sueño, Amaia no se lo creía. Blackman no le había quitado la vista de encima, y le hizo la pregunta que ella hacía rato que esperaba:
-Amaia... ¿Quieres casarte conmigo?
Los ojos de Amaia se iluminaron de la emoción:
-Sí quiero... -Le respondió, mirándole con gratitud e incapaz de aguantarse las lágrimas. Blackman cogió el anillo con cuidado y agarró con suavidad la mano de Amaia, y le puso el anillo. Sus manos siguieron enlazadas, y Blackman se inclinó para besarle los labios...
#278
24/05/2010 21:05
Parte 18:
Poco a poco, Amaia abrió los ojos. Le resultaba difícil distinguir algo, pues lo veía todo borroso, pero a medida que los abría su retina se iba aclarando, y pudo ver a alguien frente a ella: era Goyo. Amaia sonrió al verle, estaba contenta por ver a su amigo allí a su lado...
-¡Buenos días, dormilona! -le dijo él, Amaia se quedó mirando a su compañero, y quiso inclinarse para verle mejor, puesto que estaba tumbada en una cama, pero no pudo moverse libremente ya que se dio cuenta que tenía los brazos y el pecho lleno de tubitos que se lo impedían.
-Te han traído aquí -dijo Goyo -en un hospital, Amaia, porque estabas muy grave...
Amaia lo había figurado: se acordaba perfectamente de lo que le había pasado, y quiso bromear un poco con su amigo:
-No he sufrido daños cerebrales, Goyo, me acuerdo perfectamente de lo que me pasó, gracias.
Le esbozó una sonrisa generosa y Goyo le cogió la mano.
-Perdiste mucha sangre, ¿lo sabes? Te pusiste hasta de un color como blanquecino... parecía que te estuvieses muriendo... - hizo una pausa para suspirar - ... Sufrí mucho por ti, Amaia. Llegué a pensar que te morirías, en serio...
-Pero no he muerto -dijo ella, sonriéndole - sigo viva, ¿lo ves? estoy aquí, hablándote y tú hablandome a mi. Como si no hubiera pasado nada.
Al oírla, Goyo, desvió los ojos hacia el suelo, le dolía oír aquello.
-Sí ha pasado, Amaia, sí ha pasado. ¡Estuviste al borde de la muerte, y al final te desmayaste, y yo creía que te habías muerto, Amaia, casi me muero yo tambien cuando vi que cerrabas los ojos y no hacías nada ni me hablabas ni nada, Amaia, me hubiera matado, te lo juro! Y entonces, llamé a la ambulancia para que te llevasen aquí, y por poco te mueres. ¿Sabes que incluso te quedaste sin pulso durante unos cinco minutos? Casi me muero, Amaia.
-Ya está, Goyo, ya está. No pasa nada, al fin y al cabo, estoy bien.
Y Amaia consiguió ponerse un poco sentada, para poder verle bien. Se dio cuenta que Goyo tenía algo que le intentaba esconderle a sus espaldas, y Amaia le pareció que era un ramo de flores. Se hizo la despistada:
-¿Que tienes ahí?
Goyo dudó por un momento, y al fin regresó en si:
-Ha, lo has visto, y yo que te lo quería dar después... Toma, espero que te gusten.
-Gracias, ¡son preciosas!
Y Goyo se inclinó para que Amaia le diese un beso en la mejilla como agradecimiento.
-Todos te hemos traído un regalo, Amaia.
Amaia se alegró al oír aquello.
-¿Todos? ¿Están todos aquí?
Y Goyo asinitó.
-De hecho están todos ahí fuera, esperando el momento para entrar, les dije que quería ser yo el primero en darte los buenos días - sonrió tímidamente - y tambien porque yo no me moví de tu lado en todo el rato desde que te desmayaste... Así que, voy a decirles que ya pueden pasar.
Goyo se levantó del sillón donde estaba para ir a abrir la puerta, y Amaia le preguntó lo que tenía pendiente:
-¡Espera, Goyo! ¿Donde está Blackman?
Goyo miró a Amaia a metro y medio de la puerta de la habitación, y puso los ojos en blanco:
-No aguantó... Más bien dicho, no lo soportó, Amaia.
Y abrió la puerta. Entró Curtis, seguido de Rita, Lis, Dani, Povedilla, Decker, don Lorenzo,Pepa, Paco, Marina, Mariano, Aitor y Reyes, todos con distintos regalos para Amaia. La mayoría traían ramos de flores, pero había que traían algo de complemento, para alegrarla.
-¡Muchas gracias a todos! -dijo Amaia, sonriendo y con las lágrimas goteándole, aunque sus lágrimas no eran por la emoción de la visita...
Curtis le dio tres grandes besos en la frente:
-¿Como te encuentras, cariño?
-Perfectamente, tío.
Rita la abrazó alregremente, y le dio otro ramo:
-¡Toma cielico, que te mejores, que sepas que me tienes aquí para lo que quieras!
-Gracias, de verdad, pues no sé como agradecer todo lo que estáis haciendo por mi...
La gente le iba dando sus regalos, la mayoría ramos de flores, y Amaia intentó bromear:
-¡No sé que voy a hacer con tantos ramos de flores! Pero gracias a todos vosotros.
Y Lis y Dani la brazaron.
-No hace falta que te emociones por un abrazo, ¿he? -le dijo Dani.
-Me he emocionado con veros a todos aquí -dijo Amaia, pero sabía que sus lágrimas tenían otro motivo...
La visita fue larga. Amaia charló con todos los presentes, agradeció todo lo que habían hecho por ella... y cada charla fue larga... larga para ella... pues hacía demasiado rato que tenía pendiente de hacer una pregunta que necesitaba quitarse de la cabeza... o le daría algo allí mismo...
Al final, muchos de los presentes se largaron.
-Mejórate, Amaia, ¿vale? Mañana por la mañana vengo a verte -le dijo Goyo, que se iba junto con Lis y Dani.
-Vale. -dijo ella.
Todos se largaron, y Curtis se quedó con ella:
-Me quedaré aquí a pasar la noche contigo, ¿vale?
Amaia asintió.
-¿Qué pasó con Blackman, tío?
La expresión del rostro de Curtis cambió, y sus ojos expresaron tristeza. Era evidente que a Blackman le había pasado algo malo:
-Verás, cariño… - y se sentó en el sillón –Blackman estuvo todo el rato luchando contra el Caníbal mientras tú te desangrabas… Al final, y nadie sabe como lo hizo, le derrotó.
-¿Y tú como sabes que Blackman luchó contra el Caníbal, tío? ¿Te lo contó él?
Curtis negó con la cabeza:
-Nos lo contó Goyo. A Blackman se le veía algo más débil de lo común, Amaia, su expresión era incluso distinta, como si realmente estuviera sufriendo… Él y Goyo fueron corriendo a buscarnos, y él te llevaba en brazos, mientras te desangrabas… Y Goyo llamó a una ambulancia para ti… Tú estabas desmayada, pero todos nosotros creíamos que estabas muerta… Incluso Blackman lo llegó a pensar…
-¿Y qué pasó, tío?
Curtis habló con seriedad, sabía que a Amaia le iba a doler lo que iba a decir:
-Le dio un infarto. Tuvimos que llamar a otra ambulancia para él, aquello parecía realmente un disparate… Blackman estaba ya débil desde entonces, incluso pensé que se había largado del laboratorio de Decker solo para irte a salvar del Caníbal… como si ya hubiera adivinado que ocurriría esa desgracia… Estuvo luchando todo el rato… Y cuando pensó que habías muerto…
-Déjalo, tío. –dijo Amaia, llorando -¿Dónde está él ahora?
-En otra habitación. Pero no puedes ir a verle aún, Amaia. He ido yo poco antes de venir aquí, y se le veía muy débil… Tal vez mañana por la mañana puedas ir.
-Yo quiero ir ahora, tío, porfavor, estoy bien, no me duele nada… -pero cuando quiso levantarse vio que sí le dolían los puntos que le habían cosido en las heridas, y tuvo que volver a tumbarse.
-Tranquila, cariño. Blackman está bien, lo único que necesita es reposo, igual que tú. Mañana llamaré al médico para que justifique tu estado, y tal vez te deje salir de la cama… Pero ahora estáte aquí tumbada...
Amaia obedeció... pero sabía de las largas horas que le quedaban para ver por fin al héroe de negro.
Poco a poco, Amaia abrió los ojos. Le resultaba difícil distinguir algo, pues lo veía todo borroso, pero a medida que los abría su retina se iba aclarando, y pudo ver a alguien frente a ella: era Goyo. Amaia sonrió al verle, estaba contenta por ver a su amigo allí a su lado...
-¡Buenos días, dormilona! -le dijo él, Amaia se quedó mirando a su compañero, y quiso inclinarse para verle mejor, puesto que estaba tumbada en una cama, pero no pudo moverse libremente ya que se dio cuenta que tenía los brazos y el pecho lleno de tubitos que se lo impedían.
-Te han traído aquí -dijo Goyo -en un hospital, Amaia, porque estabas muy grave...
Amaia lo había figurado: se acordaba perfectamente de lo que le había pasado, y quiso bromear un poco con su amigo:
-No he sufrido daños cerebrales, Goyo, me acuerdo perfectamente de lo que me pasó, gracias.
Le esbozó una sonrisa generosa y Goyo le cogió la mano.
-Perdiste mucha sangre, ¿lo sabes? Te pusiste hasta de un color como blanquecino... parecía que te estuvieses muriendo... - hizo una pausa para suspirar - ... Sufrí mucho por ti, Amaia. Llegué a pensar que te morirías, en serio...
-Pero no he muerto -dijo ella, sonriéndole - sigo viva, ¿lo ves? estoy aquí, hablándote y tú hablandome a mi. Como si no hubiera pasado nada.
Al oírla, Goyo, desvió los ojos hacia el suelo, le dolía oír aquello.
-Sí ha pasado, Amaia, sí ha pasado. ¡Estuviste al borde de la muerte, y al final te desmayaste, y yo creía que te habías muerto, Amaia, casi me muero yo tambien cuando vi que cerrabas los ojos y no hacías nada ni me hablabas ni nada, Amaia, me hubiera matado, te lo juro! Y entonces, llamé a la ambulancia para que te llevasen aquí, y por poco te mueres. ¿Sabes que incluso te quedaste sin pulso durante unos cinco minutos? Casi me muero, Amaia.
-Ya está, Goyo, ya está. No pasa nada, al fin y al cabo, estoy bien.
Y Amaia consiguió ponerse un poco sentada, para poder verle bien. Se dio cuenta que Goyo tenía algo que le intentaba esconderle a sus espaldas, y Amaia le pareció que era un ramo de flores. Se hizo la despistada:
-¿Que tienes ahí?
Goyo dudó por un momento, y al fin regresó en si:
-Ha, lo has visto, y yo que te lo quería dar después... Toma, espero que te gusten.
-Gracias, ¡son preciosas!
Y Goyo se inclinó para que Amaia le diese un beso en la mejilla como agradecimiento.
-Todos te hemos traído un regalo, Amaia.
Amaia se alegró al oír aquello.
-¿Todos? ¿Están todos aquí?
Y Goyo asinitó.
-De hecho están todos ahí fuera, esperando el momento para entrar, les dije que quería ser yo el primero en darte los buenos días - sonrió tímidamente - y tambien porque yo no me moví de tu lado en todo el rato desde que te desmayaste... Así que, voy a decirles que ya pueden pasar.
Goyo se levantó del sillón donde estaba para ir a abrir la puerta, y Amaia le preguntó lo que tenía pendiente:
-¡Espera, Goyo! ¿Donde está Blackman?
Goyo miró a Amaia a metro y medio de la puerta de la habitación, y puso los ojos en blanco:
-No aguantó... Más bien dicho, no lo soportó, Amaia.
Y abrió la puerta. Entró Curtis, seguido de Rita, Lis, Dani, Povedilla, Decker, don Lorenzo,Pepa, Paco, Marina, Mariano, Aitor y Reyes, todos con distintos regalos para Amaia. La mayoría traían ramos de flores, pero había que traían algo de complemento, para alegrarla.
-¡Muchas gracias a todos! -dijo Amaia, sonriendo y con las lágrimas goteándole, aunque sus lágrimas no eran por la emoción de la visita...
Curtis le dio tres grandes besos en la frente:
-¿Como te encuentras, cariño?
-Perfectamente, tío.
Rita la abrazó alregremente, y le dio otro ramo:
-¡Toma cielico, que te mejores, que sepas que me tienes aquí para lo que quieras!
-Gracias, de verdad, pues no sé como agradecer todo lo que estáis haciendo por mi...
La gente le iba dando sus regalos, la mayoría ramos de flores, y Amaia intentó bromear:
-¡No sé que voy a hacer con tantos ramos de flores! Pero gracias a todos vosotros.
Y Lis y Dani la brazaron.
-No hace falta que te emociones por un abrazo, ¿he? -le dijo Dani.
-Me he emocionado con veros a todos aquí -dijo Amaia, pero sabía que sus lágrimas tenían otro motivo...
La visita fue larga. Amaia charló con todos los presentes, agradeció todo lo que habían hecho por ella... y cada charla fue larga... larga para ella... pues hacía demasiado rato que tenía pendiente de hacer una pregunta que necesitaba quitarse de la cabeza... o le daría algo allí mismo...
Al final, muchos de los presentes se largaron.
-Mejórate, Amaia, ¿vale? Mañana por la mañana vengo a verte -le dijo Goyo, que se iba junto con Lis y Dani.
-Vale. -dijo ella.
Todos se largaron, y Curtis se quedó con ella:
-Me quedaré aquí a pasar la noche contigo, ¿vale?
Amaia asintió.
-¿Qué pasó con Blackman, tío?
La expresión del rostro de Curtis cambió, y sus ojos expresaron tristeza. Era evidente que a Blackman le había pasado algo malo:
-Verás, cariño… - y se sentó en el sillón –Blackman estuvo todo el rato luchando contra el Caníbal mientras tú te desangrabas… Al final, y nadie sabe como lo hizo, le derrotó.
-¿Y tú como sabes que Blackman luchó contra el Caníbal, tío? ¿Te lo contó él?
Curtis negó con la cabeza:
-Nos lo contó Goyo. A Blackman se le veía algo más débil de lo común, Amaia, su expresión era incluso distinta, como si realmente estuviera sufriendo… Él y Goyo fueron corriendo a buscarnos, y él te llevaba en brazos, mientras te desangrabas… Y Goyo llamó a una ambulancia para ti… Tú estabas desmayada, pero todos nosotros creíamos que estabas muerta… Incluso Blackman lo llegó a pensar…
-¿Y qué pasó, tío?
Curtis habló con seriedad, sabía que a Amaia le iba a doler lo que iba a decir:
-Le dio un infarto. Tuvimos que llamar a otra ambulancia para él, aquello parecía realmente un disparate… Blackman estaba ya débil desde entonces, incluso pensé que se había largado del laboratorio de Decker solo para irte a salvar del Caníbal… como si ya hubiera adivinado que ocurriría esa desgracia… Estuvo luchando todo el rato… Y cuando pensó que habías muerto…
-Déjalo, tío. –dijo Amaia, llorando -¿Dónde está él ahora?
-En otra habitación. Pero no puedes ir a verle aún, Amaia. He ido yo poco antes de venir aquí, y se le veía muy débil… Tal vez mañana por la mañana puedas ir.
-Yo quiero ir ahora, tío, porfavor, estoy bien, no me duele nada… -pero cuando quiso levantarse vio que sí le dolían los puntos que le habían cosido en las heridas, y tuvo que volver a tumbarse.
-Tranquila, cariño. Blackman está bien, lo único que necesita es reposo, igual que tú. Mañana llamaré al médico para que justifique tu estado, y tal vez te deje salir de la cama… Pero ahora estáte aquí tumbada...
Amaia obedeció... pero sabía de las largas horas que le quedaban para ver por fin al héroe de negro.
#279
24/05/2010 21:08
Parte 19:
Fue una larga, larga noche... Amaia apenas pudo dormir, era incapaz de quitarse a Blackman de la cabeza, y no podía imaginarse a su gran héroe sufriendo de aquel modo por ella: porque realmente la había dado por muerta... A ella... "me ama" pensaba "Blackman me ama, no cabe duda..." aunque Amaia siempre lo había figurado, pues nunca había olvidado el beso que se dieron en la azotea de San Antonio.
Amaia pensó con aquel sueño que había tenido mientras estaba dormida, donde se casaba con Blackman... "¿realmente ese sueño podría ser una premonición? ¿Y si en algún futuro Blackman y yo...?" Y dejó de pensar en el asunto de su boda imaginaria, ahora lo más importante para ella era conseguir ver a Blackman sano y salvo... y esperaba verle mañana.
Y aquella noche, cuando Amaia por fin se durmió, soñó con él: Blackman la llevaba en brazos por unas escaleras que llevaban a un tejado de alguna casa... y cuando llegaron arriba, Blackman no la soltó y Amaia se reía de él. Bromeaban. Charlaban sobre algo, y Amaia volvió la cabeza y observó una preciosa luna abriéndose delante de ellos. Era una imagen maravillosa para un momento como ese. Amaia, aún en brazos de Blackman, comentó algo al respecto y entonces sintió como su héroe le rozaba la mejilla con los labios... Amaia suspiró... realmente le gustaba... para ella Blackman era como un dios... rozó su frente... Amaia cerró los ojos, dejándose llevar y sintiendo el cálido tacto de sus labios... sentía como se estremecía... ella le envolvió el cuello con los brazos para abrazarle y decirle algo a la oreja...
Amaia entreabrió los ojos, saboreando aún aquel momento de su sueño... parecía como si aún sintiese a Blackman acariciando su piel con los labios... pero pronto volvió a la realidad, y reconoció que estaba en la habitación del hospital. Vio a Curtis, sentado frente a ella y durmiendo. Se preguntó que hora sería y vio que eran las 5:13. Aún era de noche. Aún faltaban unas horitas para que el médico pasara en su habitación y le diese el alta si es que se la iba a dar... Y Amaia pensó en hacer una locura, o al menos así lo llamaría un enfermo de baja en un hospital... Pensó en escaparse de su cuarto e ir a ver a Blackman... el problema es que no sabía en que habitación estaría... además tampoco podría preguntar... era demasiado arriesgado... pero necesitaba verle, quería estar con él durante horas, sentirlo a su lado... Amaia comprobó como tenía las heridas. Los puntos aún le molestaban, pero se alegró al ver que el daño era más leve que antes. Amaia pensó como podría adivinar el número de habitación de Blackman. "Curtis antes ha ido a verle" pensó. Quizás le habrán dado algún papelito o algo con el número, este hospital es muy grande..." Con cuidado para no despertarle, Amaia introdujo la mano en uno de los bolsillos de su chupa de cuero, esperando encontrar algún papelito, pero nada. Entonces probó con el otro bolsillo... encontró algo... Amaia lo sacó rápidamente esperando que fuese lo que esperaba… eran dos papelitos blancos con un número gravado en cada uno. En uno ponía el 35 y en el otro el 60. Sin duda, una de esos números pertenecía al cuarto de Blackman. Con todo el sigilo que pudo, Amaia salió de su cama, quitándose con cuidado los tubitos que tenía en su piel, esperando que no le pasase nada. Afortunadamente nada malo ocurrió y Amaia, con la bata puesta, abrió la puerta sin hacer ruido y salió al pasillo, esperando que estuviera libre de médicos. Tampoco le dolían mucho las heridas cuando andó, y Amaia se alegró mucho de ello. No vio a nadie y andó algo más deprisa hacia donde estaban los ascensores. Había comprobado que el número de su cuarto era el 35, así que debía ir arriba, quizás hasta el quinto piso, porque estaba en el segundo. Se metió en el ascensor y pulsó el número de planta. Subió. Cuando se abrieron las puertas Amaia vio que tampoco había nadie por allí así que se dio prisa a encontrar la habitación, pues tenía que estar por ahí… 56, 57, 58, 59…¡60! Amaia abrió la puerta del cuarto poco a poco… y pudo ver a alguien tumbado en una cama con las pulsaciones que le latían con normalidad… Amaia se acercó más para verle: era Blackman. Tenía los ojos cerrados y respiraba algo agotado. Dormía. Amaia cogió un sillón y se sentó delante de él para observarle.
-Estoy bien. –susurró – Tú me salvaste…
Acercó su cara con la suya para besarle en la frente. Y vio como Blackman abría los ojos repentinamente. La miró, aunque aún estaba medio dormido, pero pronto la reconoció, y cuando vio que era Amaia, su ojos se abrieron como naranjas:
-¿Amaia? –dijo Blackman, como si fuera incapaz de creérselo.
Amaia le sonrió y le acarició el pelo dulcemente.
-Hola… -le dijo –estoy aquí, estoy bien…
Blackman la observaba como si realmente no se lo creyera:
-¡Estás… viva?
-Pues claro que sí.
Las pulsaciones de Blackman se aceleraban, y Amaia intentó tranquilizarle:
-No me morí, solo me desmayé, no te preocupes. –le dijo, y volvió a besarle en la frente.
-Cuando te vi de aquel modo… me hubiera matado –dijo él, entonando con dolor cada palabra.
-Lo sé. –dijo ella, mientras volvía a besarle con dulzor.
- No podía verte sufrir, era… era como si me estuviesen torturando a muerte…
-Lo sé. –repitió Amaia, sin dejar de acariciarle el pelo y mirándole a los ojos húmedos por las lágrimas.
-Y descubrí a mi mayor temor… Ya sé cuál es… es algo que siempre había sido una incógnita para mí –dijo Blackman, mirándola fijamente -… el temor más grande de mi vida es verte sufrir, Amaia…
Y ella se enjugó las lágrimas:
-Lo sé. Yo tampoco pude soportarlo cuando me dijeron que te había dado un infarto… solo por verme en aquel estado…
-Mi corazón ya no podía soportar más desgracias, Amaia… Tanto he sufrido por ti que perdí la fe en mi mismo…
Y Amaia le besó de nuevo en la mejilla:
-No te preocupes. Yo esta noche me quedo aquí contigo, a tu lado.
Y ella apoyó con suavidad la cabeza sobre su pecho, y Blackman alargó la mano para acariciarle la cabeza.
-Me gusta sentir tu corazón latir… me da seguridad. –le soltó Amaia, sonriendo plácidamente. Solo estar al lado de Blackman ya le hacía sentirse feliz.
Fue una larga, larga noche... Amaia apenas pudo dormir, era incapaz de quitarse a Blackman de la cabeza, y no podía imaginarse a su gran héroe sufriendo de aquel modo por ella: porque realmente la había dado por muerta... A ella... "me ama" pensaba "Blackman me ama, no cabe duda..." aunque Amaia siempre lo había figurado, pues nunca había olvidado el beso que se dieron en la azotea de San Antonio.
Amaia pensó con aquel sueño que había tenido mientras estaba dormida, donde se casaba con Blackman... "¿realmente ese sueño podría ser una premonición? ¿Y si en algún futuro Blackman y yo...?" Y dejó de pensar en el asunto de su boda imaginaria, ahora lo más importante para ella era conseguir ver a Blackman sano y salvo... y esperaba verle mañana.
Y aquella noche, cuando Amaia por fin se durmió, soñó con él: Blackman la llevaba en brazos por unas escaleras que llevaban a un tejado de alguna casa... y cuando llegaron arriba, Blackman no la soltó y Amaia se reía de él. Bromeaban. Charlaban sobre algo, y Amaia volvió la cabeza y observó una preciosa luna abriéndose delante de ellos. Era una imagen maravillosa para un momento como ese. Amaia, aún en brazos de Blackman, comentó algo al respecto y entonces sintió como su héroe le rozaba la mejilla con los labios... Amaia suspiró... realmente le gustaba... para ella Blackman era como un dios... rozó su frente... Amaia cerró los ojos, dejándose llevar y sintiendo el cálido tacto de sus labios... sentía como se estremecía... ella le envolvió el cuello con los brazos para abrazarle y decirle algo a la oreja...
Amaia entreabrió los ojos, saboreando aún aquel momento de su sueño... parecía como si aún sintiese a Blackman acariciando su piel con los labios... pero pronto volvió a la realidad, y reconoció que estaba en la habitación del hospital. Vio a Curtis, sentado frente a ella y durmiendo. Se preguntó que hora sería y vio que eran las 5:13. Aún era de noche. Aún faltaban unas horitas para que el médico pasara en su habitación y le diese el alta si es que se la iba a dar... Y Amaia pensó en hacer una locura, o al menos así lo llamaría un enfermo de baja en un hospital... Pensó en escaparse de su cuarto e ir a ver a Blackman... el problema es que no sabía en que habitación estaría... además tampoco podría preguntar... era demasiado arriesgado... pero necesitaba verle, quería estar con él durante horas, sentirlo a su lado... Amaia comprobó como tenía las heridas. Los puntos aún le molestaban, pero se alegró al ver que el daño era más leve que antes. Amaia pensó como podría adivinar el número de habitación de Blackman. "Curtis antes ha ido a verle" pensó. Quizás le habrán dado algún papelito o algo con el número, este hospital es muy grande..." Con cuidado para no despertarle, Amaia introdujo la mano en uno de los bolsillos de su chupa de cuero, esperando encontrar algún papelito, pero nada. Entonces probó con el otro bolsillo... encontró algo... Amaia lo sacó rápidamente esperando que fuese lo que esperaba… eran dos papelitos blancos con un número gravado en cada uno. En uno ponía el 35 y en el otro el 60. Sin duda, una de esos números pertenecía al cuarto de Blackman. Con todo el sigilo que pudo, Amaia salió de su cama, quitándose con cuidado los tubitos que tenía en su piel, esperando que no le pasase nada. Afortunadamente nada malo ocurrió y Amaia, con la bata puesta, abrió la puerta sin hacer ruido y salió al pasillo, esperando que estuviera libre de médicos. Tampoco le dolían mucho las heridas cuando andó, y Amaia se alegró mucho de ello. No vio a nadie y andó algo más deprisa hacia donde estaban los ascensores. Había comprobado que el número de su cuarto era el 35, así que debía ir arriba, quizás hasta el quinto piso, porque estaba en el segundo. Se metió en el ascensor y pulsó el número de planta. Subió. Cuando se abrieron las puertas Amaia vio que tampoco había nadie por allí así que se dio prisa a encontrar la habitación, pues tenía que estar por ahí… 56, 57, 58, 59…¡60! Amaia abrió la puerta del cuarto poco a poco… y pudo ver a alguien tumbado en una cama con las pulsaciones que le latían con normalidad… Amaia se acercó más para verle: era Blackman. Tenía los ojos cerrados y respiraba algo agotado. Dormía. Amaia cogió un sillón y se sentó delante de él para observarle.
-Estoy bien. –susurró – Tú me salvaste…
Acercó su cara con la suya para besarle en la frente. Y vio como Blackman abría los ojos repentinamente. La miró, aunque aún estaba medio dormido, pero pronto la reconoció, y cuando vio que era Amaia, su ojos se abrieron como naranjas:
-¿Amaia? –dijo Blackman, como si fuera incapaz de creérselo.
Amaia le sonrió y le acarició el pelo dulcemente.
-Hola… -le dijo –estoy aquí, estoy bien…
Blackman la observaba como si realmente no se lo creyera:
-¡Estás… viva?
-Pues claro que sí.
Las pulsaciones de Blackman se aceleraban, y Amaia intentó tranquilizarle:
-No me morí, solo me desmayé, no te preocupes. –le dijo, y volvió a besarle en la frente.
-Cuando te vi de aquel modo… me hubiera matado –dijo él, entonando con dolor cada palabra.
-Lo sé. –dijo ella, mientras volvía a besarle con dulzor.
- No podía verte sufrir, era… era como si me estuviesen torturando a muerte…
-Lo sé. –repitió Amaia, sin dejar de acariciarle el pelo y mirándole a los ojos húmedos por las lágrimas.
-Y descubrí a mi mayor temor… Ya sé cuál es… es algo que siempre había sido una incógnita para mí –dijo Blackman, mirándola fijamente -… el temor más grande de mi vida es verte sufrir, Amaia…
Y ella se enjugó las lágrimas:
-Lo sé. Yo tampoco pude soportarlo cuando me dijeron que te había dado un infarto… solo por verme en aquel estado…
-Mi corazón ya no podía soportar más desgracias, Amaia… Tanto he sufrido por ti que perdí la fe en mi mismo…
Y Amaia le besó de nuevo en la mejilla:
-No te preocupes. Yo esta noche me quedo aquí contigo, a tu lado.
Y ella apoyó con suavidad la cabeza sobre su pecho, y Blackman alargó la mano para acariciarle la cabeza.
-Me gusta sentir tu corazón latir… me da seguridad. –le soltó Amaia, sonriendo plácidamente. Solo estar al lado de Blackman ya le hacía sentirse feliz.
#280
24/05/2010 21:14
Parte 20:
Amaia sentía como alguien le daba palmaditas en la espalda. Abrió los ojos, y vio que aún reposaba su cabeza en el pecho de Blackman.
-¿Blackman...? -dijo ella, medio dormida.
Y cuando vio que no era él quien intentaba despertarla, casi le dio un infarto:
-¡¿TÍO?!
Le dio un susto de muerte y se puso de pie tan deprisa como pudo. Curtis, frente a ella, la miraba con expresión de disgusto y enfado. Amaia apartó la vista, sabía lo que le iba a caer a continuación:
-Amaia... -dijo Curtis, y enseguida ella le cortó:
-Tío, lo siento, de verdad, yo...
-Amaia, por favor, a quien se le ocurre escaparse de su cuarto e ir a sus anchas por un hospital...
Amaia echó un vistazo a Blackman, quien dormía:
-...quería estar con él... -dijo ella - Además tío no te preocupes, estoy bien, de todos modos hoy probablemente ya me hubieran dado el alta...
-Amaia... -dijo Curtis- ...el médico te dijo que no te movieras de tu cama en toda la noche...
Ella quiso ser grosera con su tío:
-Vaya, entonces no se como me lo hubiera hecho para ir al lavabo si lo necesitase...
Y le cogió la mano a Blackman. Curtis, detrás de ella, quería hablar, pero apenas le salían palabras por culpa del disgusto que le había dado su sobrina:
-Amaia, cuando he despertado y he visto que tú no estabas en la cama...
-Tío, lo siento, en serio... pero no podía dormir, solo pensaba en él... y quería estar a su lado...
Dijo ella, y Curtis, al final, tuvo que decir lo que pensaba, pues su paciencia estaba yendo a pique:
- Amaia, he hablado con los médicos preguntando por ti, y nadie sabía nada al respecto, incluso llegué a pensar que te había pasado algo malo... (hizo una pausa, y continuó para dejar de pensar en la imagen que le venía a la cabeza)... y al final, después de dar cientos de vueltas arriba y abajo, me imaginé donde debías estar... y no falló, Amaia. Me di cuenta de que te habías llevado los papelitos del número de habitación que me dieron cuando llegamos aquí... Tonto de mi... ¡Y nada menos, tú sola vagando por un hospital teniendo tres heridas con más de quince puntos cada una!
-Tío...-dijo por fin Amaia - ...no es nada. Estar con Blackman me produce... tranquilidad.
A Curtis la paciencia ya le había caído del todo:
-Cariño, por dios, es que no te das cuenta de que tú con este tipo no puedes estar por mucho cariño que le tengas...
-¡Él me quiere!
-Me da igual, Amaia, pero yo no voy a dejar que mi sobrina se junte con un bicho raro como es él...
-¿Eso es lo que piensas de él, tío? ¿Realmente crees que es un bicho raro? -dijo Amaia, con seriedad, y siguió -quizás no tenga las cualidades de una persona corriente como tú... o como yo... aunque tambien soy rarita... pero su corazón es enorme, tío, y si eres incapaz de entender que tu sobrina sea feliz con un tipo como Blackman... pues entonces, si te hace sentir mejor, me olvido de él y diviértete viéndome sola y llorando por los rincones sin nadie a quien pueda amar por mi propia cuenta... Si eso es lo que quieres, adelante.
Curtis puso los ojos en blanco. Después de todo, sabía que su sobrina tenía razón. Pero el rencor que Blackman le había ocasionado desde buen principiole resultaba difícil desvanecerse.
De repente, alguien llamó a la puerta, y Curtis fue a abrir: era Goyo.
-He ido a tu cuarto Amaia y como no había nadie... -paró de hablar al verla junto a Blackman -me han dicho que tu tío había venido aquí y...
-Gracias, Goyo. Tranquilo, puedes pasar, mi tío, ya se iba.
-Amaia... -dijo Curtis, pero no siguió, pues no quería liarlo más.
Goyo habló en voz baja para que solo le oyera Curtis, pero aun así Amaia no se quedó fuera:
-¿Habéis tenido bronca...? -dijo Goyo, y Curtis asintió, y Amaia, sin dejar de cogerle la mano a Blackman, tambien lo confirmó:
-Sí, Goyo, ha habido bronca. Tranquilo.
Finalmente, largos minutos más tarde, Curtis llevó a su sobrina a su cuarto, acompañados de Goyo, para que el médico pasase a justificarle el alta... o eso esperaba Amaia, aunque, después de todo, así lo esperaba, porque realmente los puntos no le dolían, como si todo se hubiera sanado por arte de magia.
Dos horas más tarde, Amaia leía las notas que cada ramo de flores contenía, con las firmas de cada uno de sus compañeros de San Antonio. Aun no las había leído, y no lo hizo hasta que se sentó en el coche de su tío, junto con Goyo: regresaba a casa.
Amaia sentía como alguien le daba palmaditas en la espalda. Abrió los ojos, y vio que aún reposaba su cabeza en el pecho de Blackman.
-¿Blackman...? -dijo ella, medio dormida.
Y cuando vio que no era él quien intentaba despertarla, casi le dio un infarto:
-¡¿TÍO?!
Le dio un susto de muerte y se puso de pie tan deprisa como pudo. Curtis, frente a ella, la miraba con expresión de disgusto y enfado. Amaia apartó la vista, sabía lo que le iba a caer a continuación:
-Amaia... -dijo Curtis, y enseguida ella le cortó:
-Tío, lo siento, de verdad, yo...
-Amaia, por favor, a quien se le ocurre escaparse de su cuarto e ir a sus anchas por un hospital...
Amaia echó un vistazo a Blackman, quien dormía:
-...quería estar con él... -dijo ella - Además tío no te preocupes, estoy bien, de todos modos hoy probablemente ya me hubieran dado el alta...
-Amaia... -dijo Curtis- ...el médico te dijo que no te movieras de tu cama en toda la noche...
Ella quiso ser grosera con su tío:
-Vaya, entonces no se como me lo hubiera hecho para ir al lavabo si lo necesitase...
Y le cogió la mano a Blackman. Curtis, detrás de ella, quería hablar, pero apenas le salían palabras por culpa del disgusto que le había dado su sobrina:
-Amaia, cuando he despertado y he visto que tú no estabas en la cama...
-Tío, lo siento, en serio... pero no podía dormir, solo pensaba en él... y quería estar a su lado...
Dijo ella, y Curtis, al final, tuvo que decir lo que pensaba, pues su paciencia estaba yendo a pique:
- Amaia, he hablado con los médicos preguntando por ti, y nadie sabía nada al respecto, incluso llegué a pensar que te había pasado algo malo... (hizo una pausa, y continuó para dejar de pensar en la imagen que le venía a la cabeza)... y al final, después de dar cientos de vueltas arriba y abajo, me imaginé donde debías estar... y no falló, Amaia. Me di cuenta de que te habías llevado los papelitos del número de habitación que me dieron cuando llegamos aquí... Tonto de mi... ¡Y nada menos, tú sola vagando por un hospital teniendo tres heridas con más de quince puntos cada una!
-Tío...-dijo por fin Amaia - ...no es nada. Estar con Blackman me produce... tranquilidad.
A Curtis la paciencia ya le había caído del todo:
-Cariño, por dios, es que no te das cuenta de que tú con este tipo no puedes estar por mucho cariño que le tengas...
-¡Él me quiere!
-Me da igual, Amaia, pero yo no voy a dejar que mi sobrina se junte con un bicho raro como es él...
-¿Eso es lo que piensas de él, tío? ¿Realmente crees que es un bicho raro? -dijo Amaia, con seriedad, y siguió -quizás no tenga las cualidades de una persona corriente como tú... o como yo... aunque tambien soy rarita... pero su corazón es enorme, tío, y si eres incapaz de entender que tu sobrina sea feliz con un tipo como Blackman... pues entonces, si te hace sentir mejor, me olvido de él y diviértete viéndome sola y llorando por los rincones sin nadie a quien pueda amar por mi propia cuenta... Si eso es lo que quieres, adelante.
Curtis puso los ojos en blanco. Después de todo, sabía que su sobrina tenía razón. Pero el rencor que Blackman le había ocasionado desde buen principiole resultaba difícil desvanecerse.
De repente, alguien llamó a la puerta, y Curtis fue a abrir: era Goyo.
-He ido a tu cuarto Amaia y como no había nadie... -paró de hablar al verla junto a Blackman -me han dicho que tu tío había venido aquí y...
-Gracias, Goyo. Tranquilo, puedes pasar, mi tío, ya se iba.
-Amaia... -dijo Curtis, pero no siguió, pues no quería liarlo más.
Goyo habló en voz baja para que solo le oyera Curtis, pero aun así Amaia no se quedó fuera:
-¿Habéis tenido bronca...? -dijo Goyo, y Curtis asintió, y Amaia, sin dejar de cogerle la mano a Blackman, tambien lo confirmó:
-Sí, Goyo, ha habido bronca. Tranquilo.
Finalmente, largos minutos más tarde, Curtis llevó a su sobrina a su cuarto, acompañados de Goyo, para que el médico pasase a justificarle el alta... o eso esperaba Amaia, aunque, después de todo, así lo esperaba, porque realmente los puntos no le dolían, como si todo se hubiera sanado por arte de magia.
Dos horas más tarde, Amaia leía las notas que cada ramo de flores contenía, con las firmas de cada uno de sus compañeros de San Antonio. Aun no las había leído, y no lo hizo hasta que se sentó en el coche de su tío, junto con Goyo: regresaba a casa.