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Fabio: Bien, ¿traes todos los materiales para que pueda llevar a cabo el rito?
Bruja: Sí, los he traído, pero no creo que te vayan a hacer falta.
Fabio: ¿Qué? ¿Por qué?
Bruja: Tú madre ya está de nuevo en este mundo.
Fabio: ¿Dónde?
Natalia estaba entrando al zoo en ese momento. La bruja la señaló.
Fabio: Sí… Natalia está embarazada… ¿tú me estas insinuando qué…?
Bruja: Tu madre era muy lista. Sabía muchos trucos… quizás haya vuelto al mundo mediante uno de esos.
Fabio: Vigilaré a ese bebé.
Bruja: Ahora me pagarás tu parte del trato.
Fabio: ¿Eing? ¿Cómo...? No hicimos ningún trato. ¡Usted no mencionó ningún trato!
Bruja: ¿Pero tú quién coño te crees que soy yo? ¿Tú te crees que vas a venir a mí y me vas a pedir ayuda y encima no te voy a cobrar nada? ¡Ja já! Equivocado estás. A cambio de mis ayudas, requiero un corazón (le toca el pecho)…
Fabio: (asustado) Uff… yo… es que… es que me tengo que ir…
La bruja miró hacia el pecho de Fabio. De repente, en lo que dura un pestañeo le clavó la hoja de un cuchillo en el pecho y le atravesó el corazón. Fabio murió instantáneamente.
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Lola: Ya sabemos la verdad sobre el proyecto...
Natalia se puso en pie. Metió la mano en uno de sus bolsillos. Ahí tenía una pistola.
Natalia: Paul, Lola... siento mucho lo que voy a hacer.
Paul: Natalia, no te entiendo, explícate por favor.
Natalia: Yo... no quiero... de verdad, dios lo sabe. Pero si lo hago, me la devuelven... me devuelven a mi niña. Lo siento mucho.
Natalia sacó de sopetón el arma y apuntó a Paul y Lola. Lola se escandalizó.
Paul: ¿Qué te han pedido que nos lo quites a nosotros y se los des a ellos y así te devuelven a Ángela?
Natalia: (carga el arma) Más o menos... el caso es que, en el trato, a parte de quitaros el libro... tengo... tengo que... tengo que mataros...
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Ángela había conseguido salir del sótano de la casa. Salía corriendo ahora mismo, hacia ninguna parte, solo quería estar lejos de allí. Por detrás de ella, sonaban los perros. Los perros mutantes de Rosa. Perseguían a Ángela.

Sueño
Su madre estaba de parto... Natalia agarraba con fuerza a su hija.
Ángela: ¡Mamá!
Natalia: ¡No te sueltes de mi brazo, hija! ¡Ahhhhhhhhhhhhhh! ¡YAAAAAAAAA!
Doctor: Ya asoma…
Paul: ¡Dios!
El bebé nació, pero una gran hemorragia de sangre tenía lugar en el vientre de Natalia… no paraba de salir sangre.
Natalia: ¡Ahhhhh! ¡ME DUELE!
Justo en ese momento, Ángela miró hacia su hermano, y sus ojos se abrieron, eran ojos rojos… con las pupilas grandes.
Ángela: ¡Ah!
Paul: ¡¿Qué pasa?!
Ángela: ¡Ha abierto los ojos! ¡Qué miedo!
Doctor: Ya les avisé… nada bueno crecía en tu interior Natalia, nada bueno…
Ángela se despertó nuevamente. La niña había vuelto a tener el mismo sueño que la otra vez en el sótano, pero esta vez, parecía como todo mucho más cerca... Estaba tumbada dentro del cajero de un banco. Recordaba lo sucedido, anoche cuando huía de los perros se escondió allí y se dejó dormir.
La niña salió del cajero y hizo parar un taxi.
Taxista: ¿Qué hace una niña tan guapa como tú suelta aquí a las 7 de la mañana?
Ángela: Me he perdido.
Taxista: No te preocupes, súbete al taxi. Yo te llevo a donde tu me digas. Y gratis...
Ángela le hizo caso y se montó en el taxi.
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Era la hora de abrir el zoo, pero Natalia había pasado toda la noche en observación en el hospital. Junto a ella, se había quedado Lola. Paul fue a abrir el zoo. Al llegar allí, Paul se dio cuenta de que Rosa seguía sin aparecer. En el hospital…
Doctor: Natalia, tengo algo muy importante que decirle…
Natalia: Dígame.
Doctor: Algo malo está creciendo en tu interior.
Lola y Natalia se quedaron con la boca abierta.
Natalia: ¿Qué?
Doctor: Sí… sé que parece imposible, pero extraños sucesos he observado yo en ese feto. Jamás había visto nada así, su comportamiento es extraño… y falta aún más de un mes para dar a luz.
Natalia: ¿Puedo abortar?
Doctor: Evidentemente a tanto desarrollo del feto, es imposible… solo hay que esperar a que nazca.
Natalia: Pero vamos a ver, cuando usted dice que algo malo crece dentro de mí… ¿a qué se refiere exactamente?
Doctor: Lo siento… deben irse, ya les he dicho todo lo que sé.
Ambas abandonaron el hospital. Llegaron al zoo y allí se encontraron con Paul.
Natalia: No debí dejar chantajearme... tenemos que hacer algo ¡ya!
Paul: Pues a la policía no podemos ir.
Natalia: ¿Qué remedio nos queda?
Lola salió y a los pocos segundos entró por la puerta del zoo con un chico guapo, alto y moreno.
Lola: Chicos, os presento a Sebas, mi hermano.
Natalia: Un placer.
Sebas: Igualmente.
Lola: Ayer por la tarde, le he contado que necesitamos localizar a una persona. A Rosa, nuestra empleada. El trabaja en una compañía telefónica.
Sebas: En Movistar, trabajo en Movistar.
Lola: Pues eso. Y que la puede localizar. Sebas, ¿te puedes ir un momento? me gustaría hablar con ellos a solas.
Sebas se fue hacia la fuente.
Lola: Mirad. Tenemos todos el móvil de Rosa. Se lo damos a mi hermano y el lo puede localizar. Rosa estará en la nueva sede de Maponto, si sabemos el lugar donde está la nueva sede, entonces sabremos dónde está Ángela.
Natalia: Me parece bien. Es una buena idea.
Paul: Sin duda.
Lola: Voy a hablar con el y se lo diré.
El taxista llevó a Ángela a una calle de las afueras. Hacía mucha niebla. El taxista paró el coche.
Taxista: Ya hemos llegado.
Ángela: No, no es aquí. Aquí no vive mi mamá.
Taxista: Bájate del coche.
La niña le obedeció. El hombre se bajó también y la empujó hasta una de las casas. La casa estaba muy sucia, tenía telarañas por todos lados. El taxista se introdujo la mano por el pantalón y le sacó la lengua a la niña sensualmente...
Taxista: Espérame aquí, voy a por una cosa.
Ángela estaba muy asustada. Miró por la planta baja de la casa y vio en una habitación un ordenador, con un corcho grande frente a el. En el corcho había todo tipo de fotografías de niños y niñas sin ropa.
Ángela: Oh...
El taxista era un pederasta. Eso estaba claro. El hombre bajó corriendo las escaleras. Iba en calzoncillos.
Taxista: Túmbate en la cama.
Ángela: ¡Guarro!
El hombre le dio un bofetón a la niña.
Taxista: Haz lo que te digo.
Ángela se tumbó contra la cama, boca arriba. El taxista le levantó la faldita que llevaba Ángela.
Taxista: Vamos a jugar...
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En el nuevo edificio de Maponto, Rosa ya había empezado a notar la ausencia de Fabio.
Rosa: ¿Dónde estará Fabio?
Rodrigo: Desde anoche que no lo veo…
Rosa: ¿Y si le ha pasado algo?
Rodrigo: ¿No creo, no?
Rosa: Bueno… ya aparecerá, nosotros vamos a seguir a lo nuestro, tenemos muchas cosas que hacer.
Rodrigo: Ejem... hace mucha niebla hoy ¿no?
Rosa: Sí, un poco más que ayer, perfecta para que nuestros perritos anden por ahí.
Rodrigo: Van a atacar a alguien... y no nos conviene.
Rosa: ¿Qué más da? ¿Quién creería a una persona que dice que tres perros mutados le han atacado y le han mordido? jaja además, si los perros atacaran a alguien, ese alguien no viviría para contarlo.
Rosa se marchó.
Natalia: Vamos.
Los tres iban en coche hacia la sede del Proyecto Maponto.
Lola: Chicos, he pensado que ya que vamos hacia allí, lo mejor sería coger al toro por los cuernos. Hacerles frente. He cogido unas escopetas, vamos a entrar allí a atacar.
Paul: Por mi parte bien, vamos a encontrar a Ángela sí o sí.
Natalia: Callar, por favor, que me desconcentráis. Yo solo quiero encontrar a mi niña...
Lo que Natalia no sabía es que en ese mismo momento estaba pasando por la entrada a la calle en la que estaba su hija encerrada en la casa del taxista, que en ese momento la estaba violando.
Cuando iban por el medio de la carretera, algo se les echó encima contra el cristal delantero del coche. Natalia frenó de golpe. El cinturón les protegió.
Natalia: ¡Dios! ¿Qué ha sido eso?
Paul: ¿¡Estáis bien!?
Lola: Sí.
Natalia: Ha sido como una persona... ¿no?
Lola: Eso me ha parecido a mí.
Natalia intentó arrancar el coche, pero no pudo.
Natalia: Maldita niebla... si no llega a ser por ella no hubiéramos tenido el accidente.
Lola: Yo voy a salir a ver con qué nos hemos chocado.
Natalia: ¡Lola!
Lola: ¿Qué?
Natalia: Ten mucho cuidado.
Lola salió del coche. Fue mirando con cuidado a su alrededor. No veía nada a más de 10 metros, la niebla era tan densa, que hasta le costaba respirar. Al fin, distinguió la figura de una persona en el suelo. Se acercó. Era Fabio, el cadáver de Fabio. La bruja debió tirar el cuerpo a la carretera.
Lola: ¡Natalia! ¡Es Fabio!
Natalia: ¡¿Cómo?!
Paul y su pareja fueron corriendo hacia afuera. En efecto, era Fabio.
Natalia: Está... muerto ¿no?
Lola: Hombre... ¿tú que crees?
Paul: Vamos a tener que irnos andando desde aquí.
Lola: Voy a cojer el GPS.
Natalia: Yo voy a por las armas.
Paul: Pero... ¿¡pensáis en dejar el coche en mitad de la carretera con la niebla que hay!? ¿Y si hay algún otro accidente?
Natalia: Paul, pues si hay algún accidente, no es culpa nuestra. El coche no arranca, no podemos hacer nada.
Natalia sacó las escopetas del maletero. Lola volvió con el GPS.
Lola: Quedan 9 kilómetros para llegar, según este cacharro. La calle es la misma que nos indicaba el localizador en el monitor de Sebas. Ahí estará Rosa y si está Rosa, está tu hija, Natalia.
Natalia: Vamos.
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En la casa del violador, Ángela estaba llorando sobre la cama. El hombre se había dejado dormir mientras la violaba.
Ángela: ¿Hola...?
La niña, con la cara llena de lágrimas de cuando la estaba penetrando, se levantó y se vistió como pudo. Salió de la casa a la calle. No pudo aguantar mucho tiempo de pie. Se desmayó al suelo...
Ángela: A...yu..da...
En la sede de Maponto...
Rosa: Cada vez son menos días los que quedan para que el Proyecto Maponto se ponga en funcionamiento. Ya han vuelto los perros.
Rodrigo: Por fin, me sentía incomodo con ellos fuera… por cierto, la gente empezará a buscarte a ti también ¿no? Has desaparecido de un día a otro…
Rosa: Tranquilo, nadie me encontrará… o eso creo ¿no? Cada vez somos menos en este proyecto, Fabio lo más probable, ya que no da señales de vida es que haya muerto y a Tom lo mataste tu...
Rodrigo: Era la única forma que tenía de librarme de salir de la cárcel. Voy a preparar eso.
Rosa: ¿El qué? Lo de los Yemenus...
Rodrigo fue hacia un espejo que había en la pared, pulsó sobre una forma que había en el cabecero y el cristal se abrió. Entonces se veía una escalera que bajaba a una especie de sótano. El hombre bajó por ella. Allí estaban dos guardias de Maponto. El sótano estaba llena de enormes jaulas con animales exóticos y extraños, eran mutaciones.
Rodrigo: Necesito que me prepareis una jaula con Yemenus, es urgente.
Guardia1: ¿Yemenus? ¿Qué es eso?
Rodrigo: Unas de nuestras mutaciones... mirad, concretamente...
Rodrigo se acercó hasta la jaula de esas mutaciones.
Rodrigo: Estos son.
Guardia2: ¿Para qué los quiere?
Rodrigo: Los quiero para hacer una entrega.
Guardia1: Lo siento, no podemos dárselo.
Rodrigo: ¿Por qué no? Soy vuestro superior.
Guardia2: Y Rosa es superior a usted. Ella ha dicho que de aquí no sale ningún animal.
Rodrigo: Rosa está al tanto de este asunto.
Rodrigo sacó una pequeña bolsita llena de monedas. Justo cuando se la iba a dar a uno de los guardias, una voz se hizo de oír.
Rosa: Preparar una caja de Yemenus. Os lo ordeno. ¡YA!
Nadie se esperaba que Rosa bajara ahí y lo comunicase, pero así fue.
Guardia1: ¿Y cuáles son los Yemenus?
Rosa: Los Yemenus están formados por arañas y libélulas. Preparadme una jaula. No son para mí... ¿qué os creéis? Yo no los quiero para nada. Son para...
Guardia2: ¿Para...?
Rodrigo: Raúl y Olivia... unos viejos amigos.
Guardia: Está bien, se lo prepararemos.
En ese momento sonó uno de los timbres del edificio.
Rosa: ¡Llaman arriba!
Rodrigo: ¡A lo mejor es Fabio! Yo voy a abrir...
El hombre subió la escalera del espejo y salió hacia el hall de Maponto. Luego fue hacia la puerta. La abrió. Podría haberse esperado encontrar a cualquier persona allí menos a quienes vió. A Natalia, Lola y Paul.
Rodrigo: ¡Vaya... vaya!
Natalia: ¡Oh! No puede ser... (con la boca abierta)
Paul: Imposible... ¡tú estabas en la cárcel! Hace poco dijeron que te fugaste… y
Lola: (se santigua)
Natalia: Y pensamos que estabas muerto...
Rosa: Y vosotros lo estáis ahora.
Unos guardias se echaron encima de ellos.
Rodrigo: Encerradlos en la habitación… nos vamos a divertir un rato.
Lola: ¿Nos vais a usar para meternos las células esas? ¡Ahhh!
Paul: ¿Y qué hay de vuestra cuenta atrás? ¿No quedaban ocho días para que nos capturárais?
Rodrigo: Sí, quedaban. Pero vosotros habéis sido tan estúpidos de venir aquí.
En ese momento, una persona encorbatada estaba aparcando su coche frente al Safari. Estaba cerrado, una vez más. Sacó su teléfono móvil y llamó.
Hombre: Soy yo. Está cerrado, ya van unos cuántos días seguidos que lo cierran.
Mujer: Está bien. Tomaremos medidas. Se lo comunicaremos al presidente de la asociación de zoológicos. Ese zoo va a ser cerrado.
Hombre: Es de cachondeo que lo cierren cada vez que quieran.
Mujer: Pues sí.
En mitad de la calle, estaba Ángela tendida en el suelo. Había poca gente pasando por allí, debido a la niebla. De repente, la tapadera de una alcantarilla se abrió y unas manos agarraron a la niña por las piernas hasta introducirla allí dentro. Luego la tapadera se cerró.

Natalia: ¿Qué queréis de nosotros?
Todos se pararon en seco. No pensaban dar ni un paso más. Estaban junto a la estatua.
Rosa: ¡Oh! Hacerles andar.
Los hombres sacaron sus armas.
Paul: No nos vamos a mover de aquí. Disparar si queréis, pero de aquí no nos movemos.
Natalia cayó al suelo. Estaba llorando. Le dolía mucho el estómago.
Natalia: Creo que… he roto aguas…
Paul: ¿¡QUÉ!?
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Todos entraron en el bar.
Rosa: ¡Arriba las manos!
Dueño del bar: ¿Qué es esto?
Rosa: Un atraco.
El dueño del bar se agachó debajo de la barra y apareció con una escopeta de caza.
Dueño del bar: ¡¿Qué?! ¿Quién se ríe ahora?
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En el zoo Diamante, en Los Ángeles, hacía tiempo que llevaban intentar contactar con el Zoo Safari y el VillaNovina, pero no eran capaces.
Vanessa: Do not answer our calls! ¡No contestan a nuestras llamadas!
Gandy: You have to keep trying. Since a few days left ... Hay que seguir intentándolo. Ya quedan pocos días...
Vanessa: Has it been the subject of the second phase? ¿Han pasado los sujetos la segunda fase?
Gandy: I do not know. But they should have taken to the island Moon ... No lo sé. Pero debían de haberlos llevado ya a la Isla Luna...
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Paul: Natalia, has de ser fuerte, con valentía. Por tú hija.
Natalia: Pero yo ya no tengo fuerzas...
La puerta de la habitación se abrió. A la vez, se encendieron las luces del cuarto. Por la puerta entró Ángela. Tenía un aspecto desañilado, de todo lo que había pasado. Natalia no daba crédito a lo que estaba viendo.
Natalia: ¡Ángelaaaaaaaaaaa!
Ángela: ¡Mamaaaaaaaaaaaa!

A la mañana siguiente, Antoinette amaneció en la misma posición, incapaz de moverse, aún llorando. Estaba sola ante el cadáver de Vincent con las manos manchadas de sangre, y lo peor era que ella misma lo había asesinado. ¡A él, a su marido! Aún no podía dar crédito a todo lo ocurrido, deseaba que todo aquello fuera tan sólo una pesadilla de la que fuera a despertar en cualquier momento.
Pero no fue así. En lugar de eso, Antoinette notó algo en su interior. Era el bebé, que de alguna forma muy lejana también parecía haber notado la pérdida. Intentó pensar en frío.
ANTOINETTE: (Piensa) ¿Y ahora qué hago? Tendré que trasladar el cadáver… No, no puedo soportar más este sufrimiento. No sería capaz de llevármelo a ningún lado.
Dejó el cadáver y fue a lavarse las manos para que quien la viera no pudiera sospechar nada. Un recuerdo más atravesó su mente.
Flashback
Antoinette estaba en casa de su hermana Emma tomando un café, mientras que esta le daba una novedad.
EMMA: Antoinette, me da cosa decirte esto.
ANTOINETTE: ¿Pero qué pasa? ¡Cuéntamelo ya!
EMMA: Está bien. Es sobre Eric, han encontrado su cadáver cerca del río, de donde te enseñé hace poco. Estaba destrozado por todas partes.
ANTOINETTE: ¿Qué? Pero ¿cómo sabes que es él?
EMMA: La policía tiene pruebas, aunque de todas formas han abierto una investigación.
ANTOINETTE: ¡Oh Dios mío! ¿No sería Eric Millet tu marido, verdad?
EMMA: Sí, ¿por qué lo dices? ¿Acaso lo conocías?
ANTOINETTE: Emma, sé que esto no te va a resultar muy creíble, y por favor no te enfades conmigo pero… En los diez años que estuvimos sin vernos, yo mantuve una relación con él y tuvimos dos hijos. Creo que el mayor va al mismo colegio que Louis.
EMMA: ¿Félix?
ANTOINETTE: Sí, ¿cómo lo sabes?
EMMA: No sé, intuición quizás. Mi hijo Louis es más bien de pocos amigos, y hace unos días me dijo que había conocido a un tal Félix y que habían hecho amistad.
ANTOINETTE: (Sorprendida) ¿Y no estás enfadada conmigo?
EMMA: ¿Enfadada yo, contigo? ¿Pero qué dices, hermana? Eso forma parte del pasado, probablemente ni siquiera Eric y yo nos conocíamos.
ANTOINETTE: (Feliz y aliviada) Gracias. Lo siento mucho por la defunción, Eric era un buen hombre.
EMMA: Más lo siento yo. Mañana le harán una autopsia para descubrir más datos del cadáver.
ANTOINETTE: Ya te llamaré para preguntarte. Lo siento pero tengo que irme ya, se está haciendo muy tarde.
Antoinette se fue de la casa de su hermana, no sin sentir la culpa y la angustia que Emma sufría en sus propias carnes.

Unas horas más tarde, en la comisaría todo había vuelto a la normalidad. Mario, Marta y el recién reincorporado Aurelio trabajaban como cualquier otro día normal en sus mesas de oficina. Sin embargo, dicha normalidad se vio pronto alterada por la entrada de alguien especial en el recinto, alguien que ya llevaba un tiempo sin pasarse por aquel lugar.
MARIO: (Sorprendido) ¡¡¡Paulaaaaaa!!!
PAULA: ¡¡¡Marioooo!!! ¡Cuánto me alegro de veros!
Paula le dio un abrazo amistoso a su compañero.
MARTA: Te echábamos de menos por aquí, ¿qué ha sido de ti? ¿Dónde has estado todo este tiempo?
ROBERTO: (Serio y autoritario) Ya tendrá que haber un buen motivo para que ni siquiera hayas avisado. Si no tendré que despedirte.
PAULA: (Más seria) Lo siento, jefe, de verdad. Pero no hace falta que me eche.
ROBERTO: ¿Y eso a qué viene?
PAULA: Verá, es que… tuve un pequeño percance.
MARTA: ¿Qué clase de percance?
PAULA: Familiar. Mi hermana me llamó desde Estados Unidos para decirme que mi madre está muy enferma. Está muy mayor y… tengo que ir a cuidarla, estar allí con ella y acompañarla. No sé cuándo volveré, lo siento de verdad.
ROBERTO: Mujer, si lo hubieras dicho antes no habría venido echándote este rapapolvo. ¿Y por qué no llamaste por teléfono o algo?
PAULA: Lo siento, no me sentía capaz de hablarlo con nadie sin reventar.
MARTA: ¿Y cuándo te vas?
PAULA: Mañana sale mi avión de Barajas. Perdonadme.
ROBERTO: No pasa nada, Paula, de verdad. Y no estás despedida, te aseguro que si algún día vuelves tu puesto será tuyo, como siempre. No hará falta que busques otro trabajo, que bastante mal está la cosa hoy en día.
MARIO: Anda, ven aquí que te dé un abrazo.
Ambos compañeros de trabajo se abrazaron. Pero Mario aprovechó aquel momento para decirle algo al oído.
MARIO: (Al oído de Paula) Parece que se lo han tragado.
PAULA: (En el mismo tono) Hasta el fondo.
Paula se secó las lágrimas, lágrimas que había derramado en falso. Tenía que irse, pero había mentido en los motivos que tenía para ello. Haciendo como que intentaba recuperar el tono de voz normal, preguntó:
PAULA: ¿Y Gerardo? ¿Habéis descubierto algo más desde que me fui?
ROBERTO: Nada nuevo.
AURELIO: Gerardo murió.
TODOS: ¡¿Qué?!
AURELIO: Lo vi en el periódico, mientras estuve en el hospital. El avión en el que viajaba se estrelló por culpa de unos terroristas. Y según he visto en los archivos, de Gerardo no se sabe nada más tras ese viaje. Lo más probable es que a estas alturas esté muerto o desaparecido en algún lugar de los bosques parisinos.
MARTA: ¡Oh, dios mío!
PAULA: (Para sí misma) No puede ser…

Mientras tanto, lejos de allí, bajo el río Sena, Gerardo seguía buscando pistas, sumergido en su investigación. Consiguió abrir una puerta que no había visto antes, y entró a una habitación muy extraña. Era muy oscura y parecía tener alguna que otra telaraña. Había varias cámaras frigoríficas, en todas ellas Gerardo podía apreciar la existencia del vapor que daba evidencia de que estaban funcionando. Al fondo había una estantería junto con un reproductor de CDs. Gerardo se acercó hacia allí, y vio varios CDs con los rótulos en blanco excepto por un número, cambiante en cada uno de ellos. Cogió uno y lo puso en el reproductor.
Grabación
VOZ TRUCADA: Bien Romilda… Eres la víctima número uno. Ha llegado tu hora.
Llamó a Gerardo, quien no tardó en contestar al auricular.
GERARDO: ¿Sí?
Al otro lado de la línea, un hombre encapuchado, vestido de negro cogió un cuchillo y lo clavó en la espalda de una mujer.
MUJER: ¡¡Aghhhhhhh!! ¡¡Aghh!! ¡¡Aghh!!
La mujer cayó al suelo, y un charco de sangre se formó a su alrededor...
Gerardo no salía de su asombro. ¡Él había vivido esa muerte! Cogió otro CD y lo reprodujo.
Grabación
VOZ TRUCADA: (Amenazando con una pistola) ¡Bebe, estúpido! ¡O te pego un tiro ahora mismo!
El hombre bebió toda la botella de vodka que le habían puesto entre las manos, aun sabiendo que no debía, temblando. Mientras tanto, Gerardo recibió la llamada.
GERARDO: ¿Diga?
VOZ TRUCADA: Así me gusta, cumpliendo con tu trabajo.
HOMBRE: Eres un…
El hombre no pudo terminar la frase. Era epiléptico, así que comenzó agitarse hasta caer al suelo, y a continuación comenzó a salirle espuma por la boca. Unos instantes después, estaba muerto.
GERARDO: ¿Hola?
Desde el otro lado de la línea colgaron el teléfono.
Por fin, Gerardo reprodujo un nuevo CD, el de la víctima número nueve. Pero por última vez, porque su contenido lo dejó completamente helado.
Grabación
VOZ TRUCADA: Lo siento, Sara, ha llegado tu hora. Voy a llamar a tu hermanito para que oiga tus últimas palabras. No sabes lo que vais a aportar a este proyecto.
El hombre llamó por teléfono a Gerardo y dejó el altavoz puesto. Este contestó desde el otro lado de la línea para intentar evitar un posible asesinato.
GERARDO: ¡¡No la mates!! ¡No la mates! ¡¡Por favor!!
SARA: ¡¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!
El cuerpo de la víctima cayó al suelo, y empezó a echar borbotones de sangre por la boca. En unos pocos segundos, estaba muerta.
Gerardo quedó completamente helado tras esta grabación. Era la última muerte que él había escuchado por teléfono, la de su hermana Sara. Entonces cayó en la cuenta. Él había recibido nueve llamadas, y nueve CDs eran los que allí había. ¿Pero por qué había recibido él todas las llamadas? No podía esperar, tenía que averiguar más. Así que sin pensarlo un momento se dispuso a observar cada una de las cámaras frigoríficas, y solo entonces se dio cuenta de que también estaban numeradas… Pero había una pequeña diferencia, había diez cámaras. Y la décima estaba vacía. Así, comenzó a observar desde arriba las cámaras desde el principio, descubriendo con sorpresa en ellas a los cadáveres de todas las llamadas de asesinato que él había recibido meses atrás. Por fin, llegó a la cámara número nueve, la de Sara. Gerardo respiró hondo, esperando lo peor. Pero cuál fue su sorpresa al mirar en su interior y no hallar nada. Así, Gerardo sintió cómo su sistema nervioso no le respondía, y quedó totalmente petrificado.

En otra habitación, Alejandro se despertó súbitamente, inquieto. No pudo evitar buscar con su mirada a través de toda la habitación. Raúl entró.
RAÚL: ¿Qué buscas?
ALEJANDRO: La pistola, la pistola…
RAÚL: ¿Pero qué dices? ¿Qué pistola?
ALEJANDRO: La que llevaba cuando tuve el accidente. ¿La tenéis vosotros?
RAÚL: Alejandro, te puedo asegurar que no llevabas ninguna pistola cuando te recogimos del lado de la carretera. No será esto una broma…
ALEJANDRO: No jefe, le aseguro que no es el caso.
Raúl pensó un momento.
RAÚL: ¿Y qué hacías tú con una pistola?
ALEJANDRO: La utilicé para perseguir a Gerardo cuando cogió el avión hacia París, el que se estrelló.
RAÚL: ¿Y de dónde la sacaste, no nos dijiste que habías perdido la tuya?
ALEJANDRO: Sí, pero conseguí cogerla de casa de Gerardo, en Madrid.
RAÚL: ¿Entonces el arma es de Gerardo?
ALEJANDRO: Efectivamente.
RAÚL: ¿Llevabas guantes cuando la cogiste?
ALEJANDRO: Por supuesto.
RAÚL: ¿Y qué es lo último que recuerdas haber hecho con ella?
ALEJANDRO: Pues después de que se estrellase el avión, Gerardo intentó escapar y yo lo perseguí por el bosque disparando. Lo perdí de vista, salí a una carretera y ahí fue cuando me atropellaron.
RAÚL: Entonces la pistola se te pudo caer al recibir el impacto del vehículo que te atropelló.
ALEJANDRO: Pues es una opción. Madre mía, estoy metido en un buen lío.
RAÚL: ¿Tú o Gerardo?
Alejandro cayó en la cuenta de lo que Raúl le estaba insinuando, y este sonrió maliciosamente.
RAÚL: Que empiece la fiesta.

Mientras tanto, junto a la carretera donde Alejandro había tenido aquel accidente semanas atrás, un perro olfateaba la zona. Era un perro policía, y al detectar algo empezó a ladrar. El policía fue hacia donde se encontraba el animal, y encontró lo que este le señalaba. La carretera estaba cortada, y había varios coches con el rótulo de ‘Police Nationale’. Tras coger el arma, el policía la examinó por un momento antes de llevarla al coche. Era la pistola de Gerardo por la que Alejandro había estado tan preocupado, pero Alejandro había tomado la precaución de llevar guantes al utilizarla. Si esa pistola era analizada, solo se encontraría huellas dactilares de Gerardo… quien estaría metido en un buen lío.

Un hombre alto, de mirada seria y con barba pelirroja se encontraba de pie en el aeropuerto de Barajas con un maletín que parecía pesado. Estaba esperando a alguien, al parecer. Poco después, una mujer alta, esbelta y con tacones se reunía con él.
PAULA: Vaya, veo que eres puntual.
RODRIGO: Es de buena educación.
PAULA: Mi avión sale en tres horas y media, aún hay tiempo.
RODRIGO: Siento no poder decir lo mismo, así que vayamos al asunto. Ya están listos, aquí los tienes.
Rodrigo abrió sutilmente el maletín y Paula pudo contemplar a varios insectos Yemenus en su interior.
PAULA: Perfecto, pero ¿cómo los conseguisteis?
RODRIGO: No es complicado.
Flashback
Rosa, Rodrigo, Raúl y Olivia se encontraban en el despacho de dirección del Zoo Safari. Era medianoche, a esas horas el recinto estaba cerrado.
ROSA: Tenemos muchas mutaciones, pero creo que la mejor para vosotros sería la que mezcla libélula con araña. La llamamos Yemenus.
OLIVIA: Esa nos podría venir bien, ¿no Raúl?
RAÚL: Sí, la verdad es que es justo lo que buscábamos.
ROSA: Perfecto. Rodrigo, adelante.
Rodrigo cogió unos documentos de un cajón de la mesa y los puso encima de la mesa.
RODRIGO: Tenéis que firmar aquí y aquí.
OLIVIA: ¿Y cuánto nos costará cada suministro?
ROSA: Novecientos setenta euros.
RAÚL: Perfecto, tenemos dinero de sobra para hacerlo.
RODRIGO: Pues adelante.
Raúl y Olivia firmaron el contrato.
RAÚL: ¿Cuándo nos llegará la primera tanda?
ROSA: Llamadnos cuando esté todo listo y lo acordamos.
RODRIGO: Nosotros nos encargaremos de todo.
OLIVIA: Perfecto.
Raúl y Olivia abandonaron la habitación. Tenían que seguir planificándolo todo, aquellos insectos mutantes a los que llamaban Yemenus les podrían ser muy útiles en el futuro.
PAULA: Y esa tal Rosa de la que hablas, ¿quién es?
RODRIGO: La jefa del Proyecto Maponto, quien lleva todas las mutaciones. Ni más ni menos. Hace poco ingresó como cajera en nuestro zoo. Bueno, hasta hace unos meses era mi zoo, pero me lo arrebataron.
PAULA: Comprendo. Me encargaré personalmente de que les lleguen.
Rodrigo le dio los insectos.
RODRIGO: Eso espero. Yo me voy ya, tengo muchos problemas que resolver.
Rodrigo se fue, y Paula se quedó sola en el mismo lugar, pensando. Y pensó en Gerardo. Estaba muy preocupada por él tras haber recibido en comisaría la noticia de que había desaparecido. Podría estar muerto o en grave peligro, en cualquier lugar de los alrededores de París. Paula recordó un momento muy importante para ella, el momento en el que conoció a Gerardo.
FLASHBACK:
Paula se encontraba en la ciudad de Miami, en Estados Unidos. Allí tenía alquilado un piso de estudiantes, era su primer día de clase. Había obtenido una beca en los estudios el curso anterior, que le había permitido cruzar al otro lado del charco para estudiar la carrera.
Ahora estaba por los pasillos de su nuevo instituto, buscando el aula al que debía dirigirse. Pero tuvo mala suerte, pues se tropezó y se le cayeron todos los libros que llevaba al suelo. Se agachó para cogerlos, pero alguien se le adelantó.
PAULA: Perdona, no te había visto.
GERARDO: No, es culpa mía, no sabía por dónde iba.
Aquel chico le devolvió los libros que quedaban a Paula, y ambos se incorporaron.
GERARDO: Perdona, no nos hemos presentado. Me llamo Gerardo, ¿y tú?
PAULA: Yo soy Paula, encantada.
Ambos se dieron dos besos de cortesía y siguieron buscando sus respectivas aulas.

En ese mismo momento, Gerardo se encontraba una vez más en el despacho de Pablo y, una vez más, estaba rebuscando entre sus cosas. Pero esta vez, lo que encontró fue bastante diferente a la vez anterior. Esta vez, en vez de datos de otra gente, encontró datos del propio Pablo. Pero no dejaba de ser sorprendente, porque se trataba de una serie de DNI, todos con la misma foto. Todos con la misma fotografía, pero distinto nombre y nacionalidad. Después, sin dejar su sorpresa a un lado, contempló que también en aquel cajón se encontraba un permiso. Un permiso especial para conducir camiones. Un recuerdo inundó la mente de Gerardo.
Flashback
Afortunadamente no pasó mucho tiempo hasta que oyó otro vehículo venir a lo lejos. Gerardo volvió a la realidad de golpe, y haciendo grandes aspavientos detuvo a la furgoneta que aparecía desde el otro lado de la curva. Frenó en seco, y Gerardo le pidió que le llevara. Aunque ya le dolía menos el brazo, tenía la fea sensación de que probablemente se le infectaría la herida.
Una vez dentro, el conductor se dirigió a Gerardo:
PABLO: Bonjour, monsieur. Comment vous appellez-vous? (Hola, señor. ¿Cómo se llama?)
GERARDO: Salut! Je suis Gérard. (¡Saludos! Yo soy Gerardo)
PABLO: Et que faites vous ici à cette heure ci? (¿Y qué hace un español en mitad de un bosque francés?)
GERARDO: Et bien, c’est une longue histoire… Je peux vous demander où sommes nous? (Bueno, es una historia larga... ¿Le puedo preguntar dónde estamos?)
PABLO: Évidemment, nous sommes dans une forêt à un peu près vingt kilomètres de Paris. Pourquoi tu me le démandes? (Por supuesto, estamos en un bosque; a unos veinticinco kilómetros de París. ¿Por qué lo preguntas?)
GERARDO: Je l’ai dit que c’était une histoire longue… (Ya le he dicho que es una historia larga...)
PABLO: C’est bien, il y aura du temps pendant le voyage… Vous voulez que je vous enmène dans un endroit précis? (Está bien, ya habrá tiempo durante el viaje... ¿Quiere que le lleve a algún sitio concreto?)
GERARDO: A la capital, s’il vous plaît. J’ai venu pour voir ma famille. (A la capital, por favor. He venido a ver a mi familia.)
PABLO: D’accord, alors allons y! (De acuerdo, ¡pues allá vamos!)
Ahora se sentía traicionado y humillado. ¿Cómo podía haber caído en una trampa así?

En el aeropuerto de Barajas, un avión se encontraba a punto de despegar y una mujer acababa de tomar asiento. Era Paula. Cogió su teléfono móvil y tecleó un mensaje: ‘‘Voy para allá’’. Lo envió, apagó el aparato y lo guardó en su equipaje de mano. Poco después, el avión comenzó a realizar la maniobra de despegue.

Bajo el río Sena, Pablo entró en su despacho y encontró a Gerardo rebuscando entre sus cosas.
PABLO: ¿Qué haces?
GERARDO: (Intenta disimular) Nada, estaba buscando folios.
PABLO: Gerardo, no te hagas el tonto. Sé que estabas buscando algo más.
GERARDO: ¿Pero qué dices? Eso es absurdo.
PABLO: No me toques las narices y dime ya qué estabas haciendo, mi paciencia tiene un límite.
GERARDO: (Piensa un momento) ¡Eres un malnacido! ¡Me has mentido durante todo este tiempo! Cuando nos quedamos encerrados en el hueco aquel me dijiste que los traicionabas a ellos, que estabas de mi parte. Y al final resulta que yo tenía razón, que era a mí a quien estabas traicionando. ¡¿Cómo has podido?!
PABLO: (Triunfante) Hombre, ¡por fin te has dado cuenta! Creía que no lo averiguarías nunca, veo que no eres tan iluso como pensaba.
GERARDO: Confié en ti y me traicionaste, ¡cómo pudiste!
PABLO: Pues ya ves, pudiendo… Por cierto, ¿has mirado debajo del teléfono?
Gerardo levantó el teléfono y quedó atónito. Era una fotografía de alguien muy conocido para él.
GERARDO: ¡¿Cómo te atreves a tener una foto de mi padre?! ¿Y por qué?
PABLO: Gerardo, no es tan complicado de entender. Yo maté a tu padre aquella noche.
GERARDO: ¡¿Cómo?! ¡Pienso vengarme!
PABLO: Yo que tú no lo intentaría. Ahora te toca a ti, para que el proyecto pueda continuar.
GERARDO: ¿Qué proyecto? ¿Pero de qué me estás hablando?
Pablo sacó su pistola y le apuntó.
PABLO: ¿Aún no lo entiendes? Tú eres la víctima número diez. Lo siento Gerardo… Ha llegado tu hora.
Con la colaboración especial de Juanjo Artero como Rodrigo y María Adánez como Rosa.
SOLO QUEDA 1 CAPÍTULO PARA QUE TODO SALGA A LA LUZ

¿Disfrutas escribiéndolo no?
. Bueno, pues el capítulo me ha gustado ha sido muy impactante y tenebroso con eso de la niebla
, es que madre mía ya no sé ni que escribirte me tienes horrorizado con la niña ¡LO TUYO ES OBSESIÓN! Primero al de La Víctima y ahora a esta dulce criatura con nombre angelical (y nunca mejor dicho). Bueno, paro ya xD, que eso, que ha estado genial y el final
¡QUIERO YA EL PRÓXIMO CAPÍTULO LO QUIERO YA!
¡Qué genialidad de capítulo! Me he reído muchísimo con las laaargas escenas de Davinia VS Alba, pero sobre todo me ha gustado por el ambiente en el que se ha desarrollado, con esas imágenes del museo, todo tan bien explicadito
Ahora, otra cosa que voy a decir a David… Estoy un poco descontento, porque a mí la lectura no me gusta demasiado, pero me valía con leer las series para por lo menos hacer trabajar algo mi imaginación… ¡Pero es que esto ya es peor que la tele! ¡¿Y esas imágenes de los cuadros de Davinia?! Aquí es que ya lo dan todo masticadito… Jajaja No, en serio, creo que las imágenes están muy graciosas y muy trabajadas
¡Qué arte tiene la Davinia! En el otro capítulo, la trama de Ivana me emocionó y gustó mucho pero en éste… ¡me ha llegado a dar miedo! Pero bueno, la escena final contándole todo a Saray, sobre el idilio de Paca y Mire ha sido divina
… digo… ¡ideal! 
Ivana: Anda y que os follen, niñatas.
Emmy: ¡Dios te oigaaaa...!
Le estoy cogiendo un cariño a esta niña… ¡Es la Stewie española! Jajaja
La trama de los cuadros ha sido la mejor de todas, está claro. Me ha encantado la escena de Davinia enseñándoles el primer cuadro y ellas diciendo que más bien parecía que lo había pintado su hija y que era una técnica limpia y precisa [:p]
Davinia: ¿Nadie a la de una? ¿Nadie a la de dos? ¿Nadie a la de tres? ¡Adjudicado!
Macarena: ¿Y dónde está Nadie...?
PD: No sé si lo habrás hecho a propósito pero a mí esto me ha sonado a indirecta…
Daniela: Pues sí porque la última ensaladilla que hiciste... los rusos se suicidan si lo saben.
Los AlKilados
¡Otro capitulazo de LALK! Qué fuerte, vaya malas pasadas que nos juega el subconsciente en los sueños, y si no que se lo digan a la Rocy
¿Qué será lo próximo? ¿El gay soñando con Lola? Jajaja Ay mi Amparito, yo que la echaba de menos… ¡y ahora está desquiciada, la pobre! Qué mal le ha sentado la menopausia, como a todas, claro. Me ha hecho mucha gracia lo que le dice Amparo a su hija, porque es lo que me dice a veces mi madre a mí:AMPARO: ¡Qué se joda! Merecía saber la verdad. ¡Me voy! Te quedas tú limpiando.
SONIA: Eh, oye que nooo ¡Que no sé!
AMPARO: ¡Aprendes! (Cierra la puerta y sale al rellano).
Y nuestra querida Culoprieto cómo no… ayudando al prógimo en sus peores momentos…
LOLA: ¡Uy! Bueno, ¿qué quieres que te diga? Estás menopáusica pues muy bien por ti. Jajaja
En resumén, otro gran capítulo de esta ¿última?
temporada de la serie. Espero que los que quedan, que ya no son muchos, sean tan buenos y nos dejen a los seguidores bien serviditos 
PD: JESÚS: Virgen del verbo dulce de María…

Hijas del Señor
La verdad es que éste no ha sido de los mejores capítulos de la temporada, está claro. Me he reído con algún que otro comentario tipo:
Fausti: ¿Y tú... eres nueva?
Cloti: No. Soy muy vieja ya...
Fausti: ¡Si eres nueva en el convento, digo!
Y aunque todos sabemos que esta serie se caracteriza por mezclar el género cómico y trágico… Yo tengo que reconocer que desde hace un par de capítulos, echo en falta el humor, sobre todo de Macu
El capítulo no ha estado mal, la despedida de Rebe ha sido un poco forzada y rápida, para mi gusto, pero ha estado emotiva, y me ha dado penilla despedirla, pero como ya he dicho antes, espero que la serie recupere pronto el estilo que la caracterizaba en su primera temporada
Y no lo digo por retomar conflictos ya pasados, si no porque me da pena leer esta serie y no quedarme con el mismo buen sabor de boca que antes, porque yo sé que tú puedes hacerlo mucho mejor 
PD: Espero que sigas adelante con esa trama de las esvásticas y demás, que pinta interesante. No, si lo que no esconda este convento….
. Y pobres Paul, Lola y Natalia, ¡qué sorpresa se han llevado cuando les ha abierto la puerta Rodrigo! Y encima los han encerrado. Ains, si es que qué precipitados...
. Y hablando de precipitaciones, sí que es verdad que el zoo se cierra demasiado. Entre la encerrona y que lo quiera cerrar la policía, nada bueno se va a montar ahí... me imagino toda esa tensión en el último capítulo, y es que me da un algo, ¡me muero aquí mismo!
. ¿Y Ángela qué? Me la tienes traumatizada a la pobre: que si orfanato, que si padres falsos, que si son psicópatas, que si la echan a los perros, que si la encierran, que si se escapa, que si se queda a dormir como una pedigüeña en un banco, que si la coge un pederasta en taxi a las 7 de la mañana, que si la violan, que si se duerme, que si se queda fuera con la niebla... Ya podrías haber hecho que no la llegara a penetrar, ¡pero ni siquiera eso! ¡Insensible!
. Ya como me la mates al final, me da un algo. ¡Desalmado!
. ¡Y ay el Sebas! Yo al leerlo creía que ya me lo incorporabas como nuevo personaje
. ¡Y QUE NAZCA YA LA SHAW, QUE AL FINAL SOLO VA A SALIR EN UN CAPÍTULO!
. Como sea también en el último, entonces sí que me da un síncope, y más después de ese avance... ¡¿Tú qué quieres, matarme?! Pues pégame un tiro que acabas antes
. Y ya finalmente, mis Yemenus... ¡Olé ahí la Rosa, imponiendo! Si hay que mandárselos a Raúl y Olivia se les manda, pase lo que pase
. En definitiva, muy buen capítulo, a la altura de la recta final de la serie. Sólo tengo una cosa más que decir:
.
Y leed también La Selva, que solo la ha leído álvaro
y si no habéis leído el primer capítulo he abierto un post desde el primer capítulo hasta lo que voy llevando emitido 
El Zoo:
Magnífico el capítulo, me ha encantado la mezcla de las dos series, ese cruce ha sido muy especial
, y en cuanto a trama propia va mejorando a pasos agigantados, Fabio ha muerto, se lo merecía y no sabemos todavía por qué lo mató la bruja, Natalia lleva dentro a María Shaw
, y sólo quedan 4 capítulos, cada vez se pone más interesante 
PD: Has tratado a Ángela como a un perro
, ¿eso es digno de un guionista?, yo no me imagino a la niña rodando esa escena por dios
, y no sé pero me ha hecho gracia lo de el taxista le sacó la lengua sensualmente 








CERS:
Maravilloso
, me has dejado CUAHAAAAAAAO, por dios, tensión hay por todos lados, Gerardo el pobre está sufriendo mucho y a punto de morir y ya sabemos que Pablo es el asesino del padre de Gerardo
, en la oficina se esconden varios secretos, Paula coge el vuelo de Barajas y todo pinta divino de la muerte
, enhorabuena.






. Me ha gustado el capítulo ha estado muy entretenido y emocionante
¡Deseando de leer el próximo!JaPq111 ya que lees por favor dame audiencia. No pienso esperar a mañana para poner audiencia, tengo solo un dato y si esta noche nadie me da audiencia haré media con ese dato y si alguna serie no tiene audiencia lo siento mucho pero sacará un 0%.
Por cierto, ya es mala pata lo de Nerea ¿eh? intenta escapar, la atan a un palo y la violan
El laboratorio sale a arder, y ¿Mario? ¿Dónde está? ¿Está muerto?
¡No creo! Ha tenido que escapar por algún lado. Pues eso, que muy buen capítulo de La selva, la serie sigue subiendo cada vez más 
Cuando el río suena: Madre mía, como está el patio por esta serie. Me ha encantado la parte de la entrega de los Yemenus entre los del zoo y estos. Ha sido una escena muy buena y además ha quedado muy bien, porque ha estado pegada a la que puse yo en 'El Zoo' y ha quedado todo como muy seguidito y bien explicadito
¿Qué oculta Paula? ¿Va hacia Barajas? Huy, que mal me huele esto... esta es mala
jajajaja, y bueno, el lugar ese con las 10 cámaras frigoríficas muy macabro, una por cada víctima... pero ¿quién es la número 10? ¡Gerardo! 
Pero... ¿qué sentido tiene todo esto? ¿Por qué le han estado llamando a él durante las otras 9 muertes? ¿Y por qué es él ahora la número 10? Es todo muy raro. Otro tema que quería comentar, por los flashbacks y tal, a ver Antoinette es la madre de Gerardo y a la vez, hermana de Emma. El hijo de Emma es Louis, y esta estaba casada con Eric. El padre de Gerardo murió misteriosamente, y tiene 3 hermanos, Félix, Sophie y Sara... bueno, eso más el que está ahora de camino, porque madre mía, esta mujer (Antoinette) no gana para embarazos...
eso suponiendo que Gerardo no se llame Félix, ¿no?
Porque creo recordar que hace varios capítulos, hubo una escena en la que se decía que Gerardo no era el verdadero nombre de Gerardo
Paula se tiene algo entre manos con Mario, espero que se descubra todo en el próximo capítulo. Nada más, que me ha gustado mucho, esta serie va de más a mejor y ya la escena final en la que Gerardo se acuerda de que Pablo era el camionero que le llevó en su camión y luego le dice que él es la víctima 10, me ha encantado! 

Paul, sigue siendo un calzonazos de nunca me a caido bien... Por cierto, no e entendido eso de para que quieren la criatura esa del yemenus! Libelulas y Arañas, por dios que asco. ¡Bueno un capitulazo! Y ya estamos en la recta final