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29 de junio. FALTA UNA SEMANA
Este fin de semana, final alternativo de la 1ª temporada
Todos los capítulos de la primera temporada
El capítulo la verdad es que ha estado genial, genial y genial. No me había pasado con ninguna serie (de Pangea) que me la imaginara como una real. Están tan bien definidas las escenas, los cortes de escenas entre unas y otras... En general, muy bien. En cuanto a tramas no me sabría quedar con una, pero la que más me ha gustado por su realismo es la de los robots que salen de la cueva. La aparición de los innombrables ha estado muy bien narrada.
En cuanto al avance de temporada, que decir... Que me he quedado flipado con cada una de las escenas que vienen por delante esta temporada. Espero con ganas los siguientes capítulos!
Enviadme audiencia de PK y de 'Salto a la fama'!



Aquella exuberancia de colores solo se podía dar en aquel lugar. Colores vivos, brillantes y muy relucientes emanaban de cualquier rincón allí. Al fondo había un nido lleno de bolitas blancas. Una de ellas pareció romperse, y un pequeño animal salió de ella. A continuación, todas las demás bolitas se fueron rompiendo, y salieron animalitos como el del primer huevo. Eran insectos Yemenus, todos listos para ser utilizados en algo de provecho. Olivia sonrió triunfante desde fuera del acuario donde habían alojado a los insectos. Miró a Raúl, y ambos intercambiaron una sonrisa llena de intenciones. Porque ambos sabían que aquellos insectos podrían llegar a serles muy útiles, incluso más de lo que habían estimado en un principio.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, Gerardo seguía quieto ante la pistola de Pablo; después de haber descubierto su traición.
GERARDO: ¿A qué esperas? ¡Mátame! Ya no tengo miedo a nadie, ni a ti ni a ninguno de los responsables de la muerte de mi hermana.
PABLO: No me tientes Gerardo, no me tientes. Sabes perfectamente que soy capaz de hacerlo.
GERARDO: ¿Y qué? He dicho que me da igual. Por lo menos moriré sabiendo que hice algo por los míos, por desenmascararos a todos vosotros.
PABLO: Qué bonita te ha quedado la frase, parece recién sacada de una película y todo.
GERARDO: Adelante, dispara. No sé a qué estás esperando. Es tu oportunidad.
PABLO: ¿Sabes qué, Gerardo? Tienes toda la razón.
Pablo cargó su arma. Estaba a punto de disparar, cuando se oyó el sonido de otra pistola cargarse. Alguien muy inesperado por ambos apareció por detrás de la escena apuntando a Pablo con otra pistola.
ALEJANDRO: Vaya, qué casualidad más grande. Pablo, suelta a Gerardo inmediatamente. Sabes tan bien como yo que conviene dejarlo vivo. No dejes el trabajo que yo empecé.
GERARDO: ¿Es por lo mismo? ¿Pero qué hay tan importante que os haga…?
ALEJANDRO: ¡Tú calla! ¿Acaso te he dado permiso para hablar?
PABLO: En fin, ¿qué vas a hacer? ¿Me matarás?
ALEJANDRO: Si es necesario por mantener el proyecto, por supuesto.
PABLO: ¿Y de dónde has sacado esa pistola? El jefe me dijo que habías perdido la única que llevabas, y que era de Gerardo. Que se quedó en un bosque parisino.
GERARDO: ¡¿Cómo?!
ALEJANDRO: He dicho que te calles, ¿entendido? Y Pablo, no me parece tan difícil de entender. Por supuesto, la he cogido del despacho de Raúl mientras él estaba fuera. ¿De dónde si no?
PABLO: Con que robándole al jefe, ¿eh? Ya verás cómo reaccionará cuando se entere.
ALEJANDRO: Eso no va a suceder, porque no vas a volver a cruzar el umbral de esta puerta.
PABLO: Pues entonces despídete de Gerardo, y a ver cómo les dices a Raúl y a Olivia que ha muerto; porque yo puedo irme de aquí cuando quiera y no aparecer jamás, además de que llevo aquí más tiempo que tú. Confiarían en mi palabra antes que en la tuya.
Gerardo no se sentía capaz de continuar en aquella situación así que aprovechó la disputa de los dos compañeros y salió corriendo por el pasillo. Alejandro seguía reteniendo a Pablo con la pistola.
ALEJANDRO: Es lo mejor para el proyecto, y lo sabes perfectamente.
PABLO: No, en absoluto. Necesitamos su cadáver, y eso también lo sabes.
ALEJANDRO: Sí, pero todo a su debido tiempo. Si aún nos es útil para más cosas, habrá que aprovecharlo.
PABLO: Sabes que no me gusta esperar más de la cuenta. Mi paciencia tiene un límite, L… Alejandro.
Alejandro miró hacia la puerta durante un instante. Pero ese instante de distracción fue más que suficiente para que Pablo consiguiese coger el teléfono de cable, que se encontraba sobre su propia mesa de despacho, y tirárselo a la cabeza. Este golpe fue más que contundente para que Alejandro cayese al suelo derribado.
PABLO: Lo siento, ya no hay tiempo.
Pablo aprovechó y, con su revólver cargado, salió corriendo por donde momentos antes había escapado Gerardo. Estaba dispuesto a perseguirlo y a acabar con su vida, costase lo que costase. Era lo mejor, para él y para el proyecto. Pablo se sentía completamente seguro de ello.

A varios kilómetros de allí, bajo la Torre Eiffel y tras un largo viaje en avión, Paula esperaba a su contacto. No pasó mucho tiempo hasta que éste apareció.
CASERO: Has venido muy puntual.
PAULA: Es de buena educación. Y bien, ¿dónde está el piso?
CASERO: No muy lejos de aquí, es bastante céntrico. Ya verá lo cómodo que es.
PAULA: Me alegra oír eso. ¿Cuándo vamos?
CASERO: Ahora mismo, en seguida. Acompáñeme. Por el camino procederemos a la entrevista.
PAULA: Conforme.
Paula siguió a aquel hombre, dispuesta a alquilarle el piso que necesitaría. Pronto podría pasar a la acción, pero aún era temprano para ello.

En las profundidades del Sena, Pablo se encontraba corriendo a unos cuantos metros de Gerardo, pistola en mano. Gerardo, intentando escapar de su perseguidor, corría como jamás lo había hecho anteriormente. De pronto, tras doblar una esquina, Gerardo vio una habitación cuya puerta estaba entreabierta. Entró, y cuál fue su sorpresa al ver lo que había en el suelo de aquel cuarto.
GERARDO: ¡Vincent! ¿Qué te ha pasado?
Gerardo le intentó tomar rápidamente el pulso a su padrastro, y descubrió con sorpresa que no tenía. Había muerto, y allí en medio había quedado su cadáver.
GERARDO: (Piensa) ¡No puede ser! No tengo tiempo que perder, como aparezca ese malnacido… Tengo que esconderme.
Así, mientras empezaba a oír los pasos de Pablo al aproximarse, Gerardo se metió dentro de un armario que había en la habitación. Unos segundos más tarde, Pablo entraba en la habitación intentando hacer el menor ruido posible mientras Gerardo tan solo oía el insoportable chirrido de la puerta al abrirse. Pablo también se sorprendió al ver el cadáver de Vincent, y también se agachó para tomarle el pulso, para comprobar que no se trataba de un simple desmayo. No pudo creer que estaba muerto, y aún atónito por la noticia, cogió un walkie-talkie para comunicarse con Raúl.
PABLO: Raúl, jefe… ¿Me recibe? Acabo de encontrar un cadáver en una de las salas. Se trata de uno de nuestros trabajadores, V…
En ese mismo instante Gerardo, que acababa de salir sigilosamente del armario, le asestó un gran golpe a Pablo en la cabeza utilizando una gran barra metálica que había encontrado dentro del armario. Inmediatamente, Pablo cayó redondo al suelo de la habitación junto con Vincent.
GERARDO: (Para sí mismo) No puede ser, ¡lo he matado! ¡Lo he matado!
Gerardo no podía perder más tiempo, así que volvió a salir de la habitación corriendo. Tenía que encontrar a su hermana Sara, descubrir la verdad y huir de aquel lugar.

Tras haberse instalado en su nuevo piso alquilado en París, lo primero que hizo Paula fue encender su ordenador portátil y hacer una videollamada a Raúl. Este descolgó la videollamada.
RAÚL: ¿Y bien?
PAULA: Ya he llegado, estoy instalada en el piso.
RAÚL: Perfecto, muchas gracias por los Yemenus. Has hecho muy bien tu trabajo. Sabes lo que tienes que hacer a continuación, ¿verdad?
PAULA: Buscar a Eric, el padre biológico de la víctima. ¿No es así?
RAÚL: Efectivamente. Veo que te tomas en serio tu trabajo. Asegúrate de que esté solo en el laboratorio, no queremos llamar la atención. ¡Ah! Y no pierdas las grabaciones de los asesinatos, te podrían ser útiles en la próxima fase.
PAULA: Entendido. ¿Y el chico?
RAÚL: El chico es una pieza clave, pero no te preocupes por él. Pablo lo tiene controlado a la perfección.
PAULA: Bien, entonces todo está listo para poner el proyecto en marcha.
RAÚL: Perfecto.
Raúl sonrió con picardía y colgó la videollamada.

Unas manzanas más allá, también en París, se encontraba un hombre. Un padre desesperado que tan sólo deseaba ver a su hijo de nuevo. Por eso ahora contactaba por teléfono con alguien del pasado, alguien a quien no había visto desde hacía mucho tiempo.
EMMA: ¿Diga?
ERIC: ¿Emma? Soy Eric, ¿te acuerdas de mí?
Emma dejó caer el teléfono.
EMMA: E… E… Eric... ¡Pero si tú estabas muerto! ¡Te asesinaron!
ERIC: Eso era lo que creía todo el mundo, pero no fue así. Mi muerte fue un engaño para retenerme. Querían sonsacarme información, pero no lo consiguieron.
EMMA: ¿Pero quién? ¿Y cómo? ¿Y por qué?
ERIC: No tengo tiempo para dar más explicaciones. Emma, necesito que vengas. Creo que nuestro hijo Louis está aquí, en París. Tienes que ayudarme a encontrarlo, por favor.
EMMA: ¿Cómo? Por supuesto que iré, pero ¿has pensado que necesitaré un trabajo? Si dejo mi puesto en el aeropuerto de Madrid, luego no podré regresar a él.
ERIC: No te preocupes por eso, en el laboratorio gano más que suficiente para sobrevivir los dos durante una larga temporada.
EMMA: ¡Oh, muchas gracias Eric! Está bien, buscaré un vuelo rápido y en dos días como máximo estaré allí.

Mientras tanto, Gerardo continuaba con su huida cuando oyó un leve llanto. Entró en la habitación de donde parecía provenir, y cuál fue su sorpresa al encontrar a su madre Antoinette sentada en una esquina. Fue a verla.
GERARDO: ¿Mamá?
ANTOINETTE: ¡Hijo! ¿Qué haces tú aquí?
GERARDO: Eso quería preguntarte yo a ti. ¿Por qué estás aquí abajo? ¿Y qué te pasa que estás así?
ANTOINETTE: Es una historia muy larga, no hay tiempo para contártela.
GERARDO: Está bien.
Tras una breve pausa, Gerardo volvió a intervenir.
GERARDO: ¿Y el bebé? ¿Qué tal está?
ANTOINETTE: (Sorprendida) ¿Tú cómo sabes eso?
GERARDO: Bueno, te oí decirle a Vincent que estabas embarazada.
Antoinette intentó contener el llanto que le producía la muerte de su ex-marido Vincent.
ANTOINETTE: ¿Tanto tiempo llevas aquí?
GERARDO: Sí, también es una larga historia. Ahora estoy buscando una forma de salir de este lugar, y tengo que encontrar a Sara.
ANTOINETTE: ¿Sara? ¿Pero qué ha pasado?
GERARDO: No hay tiempo para explicaciones. Tengo prisa. Mamá, vente conmigo, huyamos juntos y acabemos con esto de una vez.
ANTOINETTE: Lo siento hijo, no puedo. Estoy embarazada, me siento débil… Espero verte muy pronto.
GERARDO: No mamá, no permitiré que te quedes aquí. Iré a buscar ayuda. Te quiero, mamá.
Gerardo dio un gran abrazo a su madre antes de despedirse de ella, y no sin remordimiento salió por la puerta por la que había entrado para seguir con su huida.

Muy lejos de allí, en el edificio de la ‘‘Police Nationale de la République Française’’, un empleado iba al despacho de su jefe.
EMPLEADO: Chef, nous avons trouvé quelque chose dans l’arme que nous avons ramassée. (Jefe, hemos encontrado algo en el arma que recogimos.)
JEFE: Et bien, de quoi s’agit-il? (Y bien, ¿de qué se trata?)
EMPLEADO: Ce sont des empreintes digitales. (Son huellas dactilares.)
JEFE: Intéressant… Avez-vous trouvé à qui elles appartiennent? (Interesante… ¿Habéis hallado ya quién es el dueño?)
EMPLEADO: Oui, c’est Gérard Millet. (Sí, es Gerardo Millet.)
JEFE: Bon travail. Il faut trouver ce terroriste le plus vite possible. Tu peux te retirer. (Buen trabajo. Hay que encontrar a ese terrorista cuanto antes. Puedes irte.)

Gerardo volvió a esconderse en una habitación, sin saber que quizás de esta no podría salir. Y cuál fue su sorpresa cuando, tras suspirar de cansancio de haber corrido tanto, se dio la vuelta y vio a Raúl y Olivia de pie como si le estuvieran esperando.
OLIVIA: (Con una sonrisa irónica) Pero si es nuestro mejor invitado.
GERARDO: ¡Vosotros! ¿Qué les habéis hecho a mi hermana y a mi padrastro?
OLIVIA: (Ironía) Nada que no vayas a recibir tú, no te preocupes.
RAÚL: Todo a su debido tiempo, Gerardo.
GERARDO: Ya es la hora, no queda tiempo. Voy a descubrir todo lo que pasa aquí, saldré y os denunciaré para que se os caiga el pelo.
RAÚL: Yo que tú no haría eso, no saldrías muy bien parado.
OLIVIA: ¿Quieres conocer la verdad? Muy bien, vayamos por partes.
GERARDO: ¿Pero qué…?
RAÚL: (A un secuaz que está en una portezuela de atrás) Que entre el traidor.
Un instante después, Gerardo observaba atónito cómo Alejandro entraba en la sala retenido.
ALEJANDRO: Hola, Gerardo. ¿O debería decir Félix?
GERARDO: (Sorprendido) Pero ¿cómo lo has sabido?
RAÚL: Félix Millet, amigo y compañero de Louis Millet, hermanos de padre. ¿Creías que no estábamos al tanto?
OLIVIA: Te cambiaste de nombre de Félix al de Gerardo por motivos de trabajo. ¿Me equivoco?
GERARDO: ¿De dónde habéis sacado toda esa información? ¿Y cómo que somos hermanos?
ALEJANDRO: Es fácil, este proyecto tiene infiltrados en la policía. Ellos tienen los datos de cualquier ciudadano que haga falta.
GERARDO: ¿Qué? Y todo este tiempo ¿habéis estado espiándome? ¿Incluso antes de venir aquí, cuando estaba trabajando en Madrid, en la comisaría?
OLIVIA: (Irónica) Vaya Félix, veo que no te escapa ni una.
RAÚL: (Triunfante) Efectivamente, uno de tus compañeros de trabajo te ha estado vigilando durante todo este tiempo. Bueno, más bien una de tus compañeras.
OLIVIA: ¿Te suena una tal Paula?
GERARDO: ¿Paula? ¿Mi Paula?
RAÚL: Sí Félix, tu amada Paula trabaja para nosotros. Y pensar que ha sido tan fácil...
GERARDO: ¡Malnacidos! ¡Os voy a encarcelar a todos!
RAÚL: No te aceleres, Félix. Aún queda la mejor parte. Este traidor a quien tienes delante, ¿sabes lo que hizo? Te salvó la vida, aunque su truco no le sirvió de mucho, solo retrasó tu final.
GERARDO: ¿Cómo? No entiendo.
RAÚL: Es muy sencillo.
FLASHBACK:
Alejandro estaba en el despacho de Raúl, aprovechando que éste se encontraba fuera. Se había asegurado de cerrar la puerta con llave tras sí mismo, para que si alguien llegaba pudiera tener tiempo de esconderse. Pero por suerte para él, eso nunca sucedió. Así, Alejandro comenzó a buscar entre las cosas de Raúl, y cuál fue su sorpresa al confirmar su sospecha. Raúl estaba en su contra. Lo supo al encontrar una serie de carpetas de víctimas del proyecto, y tras abrir la que contenía su nombre y su foto. Según leyó en los impresos, Alejandro solo era un peón más al que manipular para conseguir los propósitos de la organización. Lo entrenaron para ponerlo en contra de su mejor amigo, Félix, para acabar persiguiéndolo en Madrid y acabando con su vida. Así, podrían conseguir el cadáver de Gerardo, el último que necesitaban para pasar a la siguiente fase del proyecto.
ALEJANDRO: Por eso fui a salvarte de tu muerte cuando oí a Pablo amenazarte mientras te retenía con su pistola. La tuya se me cayó en el bosque cuando tuve aquel accidente de tráfico tras estrellarse nuestro avión, así que tuve que coger la de Raúl de su despacho. De todas formas, no ha servido de mucho. Al final tan solo retrasé tu muerte.
GERARDO: (Atónito) ¿Pero cómo…? ¿Y por qué? No entiendo nada.
RAÚL: Se acabó. Félix, aún hay más.
OLIVIA: Tu amigo Louis se encuentra en esta sala.
GERARDO: ¿Cómo?
ALEJANDRO: ¿De verdad que no me has reconocido durante todo este tiempo? Yo soy Louis, mi nombre verdadero es Louis Millet. Me lo tuve que cambiar por motivos de trabajo, al igual que tú.
GERARDO: No me lo puedo creer. Había algo en ti que me era familiar.
Tras tanto tiempo, ambos amigos se dieron un gran abrazo.
OLIVIA: (Irónica) Precioso.
Tras una breve pausa, ambos amigos deshicieron su abrazo y Gerardo volvió a intervenir.
GERARDO: ¿Y Pablo? ¿Por qué me recogió él de la carretera?
RAÚL: Muy fácil, él trabaja de camionero desde hace un tiempo en los alrededores de París. Pasó por allí y te vio, tuviste mucha suerte. Como estaba dentro del proyecto te reconoció y nos avisó de que habías llegado a la ciudad.
GERARDO: ¿Y cómo aparecí en este lugar? Nunca comprendí cómo un intento de suicidio pudo hacerme acabar aquí.
GERARDO: (Atónito) Pero ¿por dónde entró?
RAÚL: Eso ya es confidencial, siento no poder darte esa información.
ALEJANDRO: Lo siento, Gerardo. Yo trabajaba para ellos, siempre les daba información sobre historias nuestras del pasado, sobre Louis y Félix. No sabes cuánto me arrepiento.
GERARDO: No sabías las circunstancias, estás más que perdonado. (Pausa) Y vosotros, aún no me habéis explicado qué habéis hecho con mi familia. Vi a mi padrastro muerto en una habitación, ¿qué le hicisteis?
RAÚL: Ah, esa es la mejor parte. ¿Quieres saber quién mató a Vincent?
OLIVIA: (Al secuaz) Que entre la pelirroja.
Gerardo no podía creer lo que sus ojos contemplaron. Su madre Antoinette, con la cara en un estado lamentable, entró en la habitación.
ANTOINETTE: ¡Soltadme!
RAÚL: Ni lo sueñes. Félix…
OLIVIA: Te presentamos a la asesina de Vincent. Ella acabó con la vida de su exmarido, y lo dejó allí tirado.
GERARDO: ¿Cómo? No puede ser.
ANTOINETTE: Hijo, dicen la verdad. Yo maté a Vincent, pero fue en defensa propia. Déjame que te explique.
GERARDO: (Atónito) Me has mentido, eres una asesina. Esto sí que no me lo esperaba de ti, mamá. ¡Eres un monstruo!
ANTOINETTE: Félix, escúchame. Todo esto tiene una explicación, ¡no es lo que piensas! Por favor, hijo…
El secuaz le tapó la boca a Antoinette.
SECUAZ: Cállate, estúpida. No tienes nada que hacer aquí.
GERARDO: No puede ser, no puede ser… Y vosotros, ¿qué le habéis hecho a mi hermana Sara?
RAÚL: Que entre.
Gerardo no podía dar crédito a lo que vio a continuación. Retenida por dos secuaces y con un aspecto más que lamentable, entraba en la habitación su hermana Sara. Sí, su hermana Sara. Por la que había estado tan preocupado, a la que creía haber escuchado morir por teléfono.
GERARDO: ¡Sara!
SARA: ¡Gerardo!
GERARDO: (Se da media vuelta) No puede ser, es imposible.
RAÚL: Ya ves que no, es la realidad. Y para que veas que soy buena persona, te la entregaré.
GERARDO: (Atónito) ¿De verdad?
De pronto, Gerardo notó algo subiendo por su espalda. Después sintió cómo recibía una picadura, y vio a Olivia quitarle un insecto Yemenus.
OLIVIA: Por supuesto, si nos dices todo lo que sabes.
GERARDO: ¿Qué? ¿Cómo?
RAÚL: Félix, tú y yo sabemos muy bien que sabes mucho más de lo que aparentas, que has vivido mucho en el pasado. Tú tienes información privilegiada, que como comprenderás nosotros no pensamos dejar escapar.
SARA: Gerardo, no le hagas caso por favor.
ANTOINETTE: ¡No les escuches!
ALEJANDRO: ¡Es una trampa!
SECUAZ: ¡SILENCIO!
OLIVIA: Vaya, al final nuestros amigos de Maponto, Rodrigo y Rosa, nos han ayudado más de lo que pensábamos. Y pensar que la misma Paula nos ha traído los insectos hasta aquí…
GERARDO: ¡¿Cómo?!
Olivia le enseñó a Gerardo el acuario lleno de insectos, y Raúl le explicó sus intenciones.
RAÚL: Verás, Gerardo. Vas a revelarnos todo lo que queramos.
GERARDO: ¿Y por qué haría yo algo así?
OLIVIA: Por conservar tu propia vida. Recuerda que si no te damos el antídoto en menos de dos horas morirás.
RAÚL: Y tanto tu familia como tu querido traidor podrían pagar también las consecuencias.
GERARDO: ¿Cómo?
RAÚL: O nos ayudas, o despídete de tu vida. Y de la de todos ellos.
ALEJANDRO: Félix, no…
SARA: ¡Gerardo!
OLIVIA: Bonito final, ¿no crees?
RAÚL: Estoy de acuerdo con Olivia. Padrastro muerto, madre asesina, hermana viva pero a punto de morir y un sucio traidor también amigo y medio hermano tuyo que va a acabar sus días enseguida. Además, amada traidora y asesina.
GERARDO: ¿Cómo que asesina? ¿Pero qué me estás diciendo?
RAÚL: Te estoy diciendo que si no nos satisfaces, además de todo lo que ya te he dicho me encargaré personalmente de que tu querida Paula acabe con la vida de tu padre. Y no Vincent precisamente… sino Eric, tu padre de verdad.
GERARDO: ¡Eso no puede ser! ¡Mi padre está muerto!
RAÚL: Vamos Gerardo, tú mismo tenías la intuición de que no era así… No hay que ser tan inteligente para darse cuenta.
Gerardo no pudo resistir más. Cayó al suelo a causa del dolor provocado por el insecto. Estaba solo y sin escapatoria, con una red de traiciones y asesinatos entre los suyos. Y lo peor de todo era que todos, incluido él mismo, morirían dos horas después si no hacía todo lo que aquella gente le pedía. Félix, o Gerardo, no daba crédito a todo lo que le estaba ocurriendo. Aquello no podía ser real, aquello no podía estar pasando. Era imposible. Y así descubrió que su intuición nunca le había fallado. Porque cuando el río suena, agua lleva.
Con la colaboración especial de Amparo Baró como Emma, José Ángel Egido como Eric, Luis Callejo como casero y Michelle Jenner como Sara.
ESTE CAPÍTULO ES ALTERNATIVO,
y por tanto no hace falta dar audiencia. El final verdadero de la primera temporada puede leerse aquí:CAPÍTULO 9: La huida (1ª parte)
CAPÍTULO 10: La huida (2ª parte)

Nuestra protagonista se llama Sara, es de París y tiene unos 28 años. Su vida fue perfecta en el pasado, aunque ya no goza de esa suerte.

ALEJANDRO: Y bien, ¿alguien piensa pronunciar palabra o estaremos así de por vida?
SARA: Sí, yo tengo algo que decir. Sois unos malnacidos, de lo peor que hay en este mundo. Mi hermano ha muerto, ¡y todo por vuestra culpa! Por este maldito proyecto, esas llamadas y esta gente. Ojalá os pudráis todos en la cárcel, no merecéis vivir.
(…)
Raúl dio una patada a Alejandro en sus partes íntimas.
OLIVIA: ¡Basta ya! Raúl, déjalo tranquilo.

RAÚL: Bienvenidos al Proyecto Branquia. Antes de nada, quiero que sepáis que en este trabajo es especialmente importante el secreto profesional. No nos gustan las mentiras, la desobediencia ni la impuntualidad. Es obligatorio cumplir con todo aquello cuanto se os ordena, cueste lo que cueste. De lo contrario, sólo vosotros saldríais perjudicados. El Proyecto os pagará un cheque de cinco mil euros mensuales a cada uno, por ese lado no tenéis de qué preocuparos.

ALEJANDRO: Déjala en paz de una vez. ¿No te da vergüenza?
RAÚL: ¿Vergüenza? Parece que no me conoces, Alejandro. Después de todo lo que he hecho por ti deberías estarme agradecido. Claro, que ya me has demostrado que esa no es tu especialidad. Al fin y al cabo solo eres un sucio traidor.
Raúl le dio un puñetazo a Alejandro en el estómago. Éste cayó al suelo por el golpe.
(…)
Flashback
ANTOINETTE: ¡Nunca me has querido, eres un malnacido! ¡Vete de mi casa, no quiero volverte a ver más en mi vida! ¡Te odio! ¿Qué le diré yo ahora a Félix? ¿Y al bebé que está en camino? Que estoy embarazada, ¡¿cómo diablos se te ocurre decirme esto ahora?! Te odio, ¡ojalá no te hubiera conocido nunca!
ERIC: Antoinette, lo siento, yo…
ANTOINETTE: Que te largues, ¡fuera!

ANTOINETTE: Es culpa tuya. Tú mentiste a mi hijo, lo manipulaste, acabaste con él. Y por si fuera poco le inyectaste el veneno que lo mató. Eres una asesina, tú acabaste con su vida. Ahora soy yo la que acabará contigo, pedazo de arpía. Pienso destruirte, aunque sea lo último que haga.
(…)
Flashback
EMMA: Hija, tengo que hablar contigo de algo importante. Es sobre papá.
Alexia se mostró entusiasmada.
ALEXIA: ¿Va a volver del viaje? ¿Nos ha enviado una postal? ¿Está bien?
EMMA: Nada de eso, cariño. Tu padre… él…
Emma respiró hondo. Aquello era muy difícil, pero tenía que hacerlo. Por fin se armó de valor y continuó.
EMMA: Tu padre ha muerto.

ERIC: Bajé a la cocina a beber agua antes de marcharme, pero alguien me tapó la boca por detrás y me secuestró. Después me llevaron a un lugar frío y húmedo e intentaron sonsacarme información médica sobre nuestros hijos Louis y Alexia, y sobre mis hijos Félix y Sophie.
EMMA: (Extrañada) ¿Y para qué querían esa información?
(…)
EMMA: Mañana haremos una visita a mi antigua casa, la del bosque. Vamos a buscar pistas y estoy segura de que las vamos a encontrar.

RAÚL: Pienso vengarme de ti por cada instante en el que sufrí por tu causa.
(…)
EMMA: (Sobresaltada) Sara, ¡mira eso de ahí! ¿Qué es ese objeto que brilla junto a la corriente del río?
Ambas mujeres se acercaron al lugar indicado y Sara desenterró hábilmente el hallazgo.
SARA: Parece un reloj de oro macizo.
EMMA: (Helada) No puede ser, no puede ser… ¡Es el reloj de oro de Eric! ¿Y si le ha pasado algo, estará bien?

ERIC: ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude! ¡Socorro!
PAULA: Nadie sabrá nada más de usted.
(…)
MELIBEA: Yo no me fío de esa mujer.
DALMACIO: Y qué quieres, ¿que la eche? Tenemos un contrato firmado, no podemos sacarla así como así.
MELIBEA: Pues yo me quedo más tranquila si vas tú a hacerle una visita sorpresa, por si acaso tuviera algo que ocultarnos.
(…)
Melibea hizo ademán de marcharse, cuando escuchó un estornudo.
MELIBEA: ¿Ha escuchado eso?
PAULA: (Disimula) ¿El qué?

MARTA: (Llorando) ¿Y qué voy a hacer ahora, Aurelio? ¿Y si la asistenta tenía razón? ¿Y si Mario hubiera muerto? Pero es que yo fui y no había nada, no podía ser real.
AURELIO: Marta, tranquila, sea lo que sea no fue culpa tuya.
(…)
Flashback
VINCENT: (Amenazador) Dame todo lo que lleves o te rajo aquí mismo.
PABLO: (Asustado) No me mate, por favor. Yo, yo… Coja todo lo que quiera.

CARMEN: ¿Diga?
RAÚL: ¿Carmen? Soy Raúl, quedas contratada.
CARMEN: Y bien, ¿qué tengo que hacer?
RAÚL: Conseguir a toda costa un puesto de trabajo en una comisaría de Madrid.
(…)
Buen trabajo, Paula. Tu colaboración en el Proyecto Branquia ha sido espléndida.
Marta quedó helada. Quedaba confirmado, aquel tipo era un traidor que había estado desde el principio manejando los hilos de todo. Y no sólo él, sino que su ex compañera de trabajo también estaba involucrada. Les habían mentido y ellos habían caído.
MARTA: (Piensa) No puede ser… ¡nos han traicionado!

De pronto, el tiempo pareció detenerse. Aquel ambiente frío y húmedo ahora palpaba una gran tensión y un silencio impenetrable. Entonces, cargó su pistola. Un disparo sonó por todo el lugar, y la víctima cayó al suelo helado. Todos los que contemplaban aquella escena quedaron anonadados por lo ocurrido e inmediatamente fueron a socorrerle. Hasta que, de pronto, la víctima cerró los ojos. Ya no podía percibir nada de su alrededor, el silencio absoluto se adueñaba de sus pensamientos.
PABLO: ¡NOOOOOOOOOOOO! ¡La has matado!

Conversación en francés
BENAROCH: Prepáralo todo, tenemos mucho trabajo pendiente. Hay que extender el caso a todo el planeta, está demostrado que ese individuo es bastante peligroso.
SPONVILLE: ¿Y qué hay que preparar?
BENAROCH: Una orden de busca y captura a Gerardo Millet.

OLIVIA: Paula no está con nosotros en estos momentos. Respecto a Gerardo, murió hace unos días. ¿Algo más?
CARMEN: Sí. ¿Me podría decir dónde fue enterrado?
OLIVIA: En el Cementerio de la Almudena, en Madrid. Fue su voluntad que se le enterrara allí.

SARA: (Asustada) ¡Pensaba que estabas muerto! Podemos hablar, tiene que haber otra solución.
GERARDO: No la hay, ya has agotado todas las posibilidades. Ahora morirás como la traidora que has sido.
Gerardo se sacó un puñal de su bolsillo y lo precipitó hacia el corazón de Sara.
Audiencia
Espectacular "salto" de la nueva serie de laxene, que se impone con firmeza en la noche del jueves con un magistral 25,2% y 4.992.000 espectadores.
Minuto de oro: 5.142.000 espectadores y 26% de share.
Audiencia
Las aventuras de 'Planeta Kepler' están de vuelta superando en más de 3 puntos al estreno de la temporada anterior. Sin embargo, cede 6,1 puntos desde su último capítulo emitido. Firma así 4.502.000 espectadores y un 24,8% de share.
Minuto de oro: 5.363.000 espectadores y 27,5% de share.

PD: Sois unos cabrones, me tengo que leer Bolloparty, Kepler y todo lo que estais estrenando. No podiáis haberos esperado un poco

El viernes, el segundo capítulo.
Mañana aprovecho sin falta para leer Salto a la Fama y lo de él porque pinta interesante.