|[PANGEA TV]|------ ¡¡¡Nos mudamos de frecuencia!!!
Vídeos FormulaTV

Tráiler de la cuarta temporada de 'La edad dorada'
RTVE presenta a sus 'Reservoir Dogs': Los protagonistas de 'El Telediario de nuestras vidas'
Tráiler extendido de 'Blade Runner 2099', cuando los Replicantes controlan el mundo
El regreso de Mari Carmen García Vela a 'Informe Semanal' con motivo del 70 aniversario de TVE
Warner desempolva la secuela de 'Crazy Rich Asians', ahora como serie para HBO
Manuel se encara a Curro en 'La promesa' tras descubrir que Leocadia mató a Jana y Cruz mató a Tomás
#8541
08/05/2013 22:26
Coincido totalmente con tu descripción. Los Lituanos ya cansan.
#8542
08/05/2013 22:34
Está guay, pero no me llama.
#8543
08/05/2013 22:41
No me llama
#8544
08/05/2013 22:49
Joo, he eatado liadillo hoy y esto ya se ha acabado... no pones ranking ni nada?
#8545
09/05/2013 13:35
¡Enviarme audiencias! Ya se va acercando la final de ESC2013, así que la cosa se pondrá más activa con Pangeavision, espero!!
#8546
09/05/2013 14:24
Pues yo no estaré. Lo veo sin comentar nada para no perderme detalle, aunque puede que me pase
#8547
09/05/2013 14:50
MUNDOS OPUESTOS
|Recuerda el Pasado, Vive el Presente, Siente el Futuro|
#8548
09/05/2013 20:23
#8549
10/05/2013 19:59
Audiencia
La euforia por Eurovisión se comienza a desatar. A pocas semanas de la gran final del concurso, 'PangeaVisión' marca máximo histórico con un espectacular 24,7%, con 4.592.000 espectadores.
En el minuto de oro, 'PangeaVisión' era seguida por 5.311.000 espectadores y el 27,5% de la audiencia.
#8550
10/05/2013 21:20
I need other page.
#8551
10/05/2013 21:20
¡Sorry por el triple posteo!
#8552
10/05/2013 21:21
Cuatriple
#8553
10/05/2013 21:21
¡Venga!
#8554
10/05/2013 21:21
Uno más :D
#8555
10/05/2013 21:22
¿Que haces Parca? 

#8556
10/05/2013 21:25
shilika, es para que saliera la nueva página, porque sino se me queda el capítulo de 'HDS' cortado en dos páginas diferentes.
#8557
10/05/2013 21:29


Habían pasado veinte horas desde la boda de Rebeca. Las chicas estaban ahora en tren camino a Valle del Señor, el pueblo al que pertenecía el convento Santa Teresita. Fausti había recibido un mensaje de Dorada justo cuando salían del convite de la boda. En él, le informaba de que ya iban de camino al Santa Teresita. Ahora, estaban a puntito de llegar ellas también en el tren.
SOLEDAD: Hemos estado a puntito de irnos en avión, al final nos fuimos en yate y ahora volvemos en tren. Desde luego, monjas más modernas no se han podido ver

FAUSTI: ¿Modernas por qué? ¿Qué pasa, Soledad? ¿El hecho de ser monjas nos impide viajar?
SOLEDAD: No, claro que no. Pero en menos de dos años, ¿cuántos viajes hemos hecho?
FAUSTI: ¿Y eso qué más da? ¡Cada una tiene sus hobbies! Nosotras, como monjitas que somos, no fumamos, ni bebemos, ni somos unas adictas al sexo...
¡Nos gusta viajar! SOLEDAD: La verdad es que sí, y bien sano que es

El tren paró. Ya habían llegado a Valle del Señor. La gente comenzó a bajarse.
SOLEDAD: Esperad que salga toda la gente, que yo entre tanto barullo no puedo pasar con la silla de ruedas.
FAUSTI: Claro, hermana. Voy a recoger las maletas.
Macu, que no había pronunciado una palabra desde la discusión en la boda, se levantó.
FAUSTI: ¿Dónde vas, Macu?
MACU: A ningún sito. Voy a mirar por allí.
Fausti estiró los brazos hacia la parte superior del vagón. Arriba, en un compartimiento estaban sus maletas atadas. Mientras salía la gente y Fausti cogía las maletas, Macu se asomó por la ventana que estaba frente a ellas. Al fondo, muy fondo, se podía ver el Santa Teresita. No se veía nadie por fuera. Parecía como si no hubiera nadie en el convento.
MACU: ¿Seguro que están allí? Estas son capaces de habernos engañado.
FAUSTI: ¿Por qué nos iban a engañar con una cosa así? De verdad, tu ya ves mentiras en donde no las hay...
MACU: Tengo mis motivos
¿O no?SOLEDAD:Venga, ya. Vámonos, que ya está esto más despejadito.
Las tres hermanas salieron del tren. Después, fueron avanzando por la estación hasta el camino que la conectaba con el convento Santa Teresita. Mientras tanto, las chicas fueron conversando.
FAUSTI: Ya echo de menos a Julia
¡Era una buena mujer!SOLEDAD: Espero que algún día venga a visitarnos, como nos prometió...

FAUSTI: ¡Vendrá! Estoy segura. ¿Tú que opinas, Macu?
MACU: A mi es que la Julia esa me cayó muy mal.
FAUSTI: Para variar.

Las Hijas del Señor estaban ya ante las majestuosas puertas del convento Santa Teresita. Avanzaron por el largo camino de tierra que conectaba directamente con el patio central del convento y con el recibidor. Iban cargadas hasta los ojos de maletas.
FAUSTI: Esperad un momento, chicas.
MACU: ¿Y ahora qué pasa?
FAUSTI: ¡Mirad esto!
Frente a Fausti, en el suelo, había marcas de sangre.
SOLEDAD: ¿Es... sangre?
MACU: No, si te parece es una mancha de tinta

FAUSTI: ¿Qué habrá pasado?
SOLEDAD: ¡Entremos dentro a preguntar!
FAUSTI: Sí, seguro que alguna hermana torpe se ha resbalado o algo

SOLEDAD: Hay muchas así.

Tras entrar por las puertas, descubrieron que el recibidor estaba desolado. El suelo estaba lleno de sangre y había un rastro que subía por las escaleras principales. Parecía como si hubieran llevado a alguien arrastrando por allí.
FAUSTI: Amor bendito, ¿qué demonios ha pasado aquí?
SOLEDAD:(Gritando) ¡¿Holaaa?! ¿Hay alguien ahí?
Obviamente, nadie contestó.
MACU: ¿Dónde está todo el mundo?
FAUSTI: ¿Tú ves que lo sepamos?
MACU:
Era una pregunta de esas protóricas.SOLEDAD: ¿Protóricas? Querrás decir retórica.
MACU: Pues eso. Era una pregunta de esas.
FAUSTI: ¿Os parece que dejemos de discutir por tonterías de una vez y nos dispongamos a averiguar qué ha pasado aquí?
SOLEDAD: Vale. Propongo que nos separemos y busquemos cada una por separado.
FAUSTI: Ah, no, no. Yo no me separo. Si vamos cada una por ahí al libre nos puede pasar algo. Que parece ser que lo que ha pasado aquí es muy gordo.
MACU: Yo propongo salir de aquí y llamar a la policía.
FAUSTI: Espero que no lo hayas dicho en serio, ¿no?
MACU: ¿Y por qué no? ¡Además! Ya me habéis cabreado. Yo me marcho de aquí y aviso a la policía, ¿vale? Vosotras hacer lo que os de la gana. Pero yo no voy a entrar aquí a ver qué ha pasado cuando nada más entrar me encuentro con el recibidor lleno de sangre. Ale, ir con Dios todas.
Macu dio media vuelta y se marchó por donde vino.
FAUSTI: ¿Seguimos adelante?
SOLEDAD: Pues claro. Vamos por allí, a la cocina.
#8558
10/05/2013 21:30

Macu salió a la puerta del Santa Teresita. Sacó su móvil y marcó el 112.
112: Ciento doce, ¿dígame?
MACU: Hola, quería avisaros de que ha pasado algo muy gordo aquí.
112: De acuerdo, ¿podría indicarnos su dirección y explicarnos brevemente el motivo de la llamada?
MACU: ¿No he sido clara? Que ha pasado algo muy chungo en el convento.
112: ¿Qué convento?
MACU: ¿Qué convento va a ser? ¡El Santa Teresita!
112: Ajá.... ¿El Santa Teresita? ¿El convento pertenece al pueblo Valle del Señor?
MACU: ¡Sí, ese mismo!
112: De acuerdo. Pero si nos disculpa, nos gustaría saber qué es eso tan gordo que ha pasado.
MACU: Pues que hemos llegado unas hermanas de un viaje y nos hemos encontrado todo lleno de sangre nada más entrar.
112:
De acuerdo. Esperen en la puerta. ¡No sigan avanzando hacia el interior del convento, por favor! En seguida vamos.MACU: ¡Vale!
Macu colgó el teléfono e iba a volver a entrar para alertar a Fausti y Soledad, pero algo sonó tras ella. Macu se giró.
MACU: ¿Hola? ¿Quién es?
Volvió a sonar ese extraño rugido.
MACU: Esto no tiene ni puñetera gracia. ¿Fausti? ¿Sole? Ah... ¿Qué eres tú, Dorada? ¿No te bastó con la gran mentira?
Un extraño hilo de voz muy suave empezó a sonar.
CLOTI: A...yu...da...
MACU: ¿¡Hola!? ¡Esto no me gusta un pelo! ¿Quién eres?
CLOTI: Ayu...da...por fa...vor...
Macu fue hacia donde venía la voz y atravesó varios arbustos. Anduvo un poco hasta llegar a una zona que estaba enormemente encharcada de barro. En el centro del charco, estaba tirada Cloti.
MACU: ¡Cloti! ¡Dios mío!
La hermana fue corriendo hacia donde estaba Cloti, entrando en el barro.
MACU: ¿Qué haces aquí? ¿Qué ha pasado?
CLOTI: Estaban aquí... cuando llegamos...
MACU: ¿Quiénes?
CLOTI: Ellos... los que... nos...
Cloti no podía pronunciar una palabra más. Su propia voz le raspaba la garganta. Macu la cogió por los hombros y la fue ayudando poco a poco a salir del barro.
MACU: Cuéntame qué ha pasado, por favor.

Fausti y Soledad habían llegado por fin a la cocina del convento. Por el camino, habían encontrado todo tipo de desperfectos de lucha. Como si hubiera habido numerosos enfrentamientos en cada pasillo, en cada estancia del Santa Teresita. La cocina no iba a ser menos, y todo estaba patas arriba. Lleno de sangre y con cubiertos por los suelos.
FAUSTI: Madre de Dios. Voy a llamar a Dorada.
Fausti cogió el teléfono y marcó el número de Dorada, pero no obtuvo respuesta.
SOLEDAD: ¿Qué?
FAUSTI: ¡No me lo coge!
SOLEDAD: Tengo mucho miedo, Fausti. Quizás Macu tuviera razón antes... ¡Vámonos de aquí, por Dios!
El miedo se respiraba en el ambiente, hasta que la puerta de la despensa fue golpeada duramente. Ambas se sobresaltaron y la miraron muy alarmadas. Volvieron a golpearla, desde dentro.
FAUSTI: Hay alguien dentro de la despensa.
SOLEDAD: ¡No la abras!
FAUSTI: Tengo que hacerlo.
SOLEDAD: ¡No lo hagas, por Dios, no lo hagas! Te lo suplico.
FAUSTI: Soledad, por favor. Cálmate. Aquí ha pasado algo muy gordo, está a la vista, ¿no? ¡Es nuestra obligación averiguarlo!
Volvieron a golpear la puerta, esta vez, más fuertemente. Soledad avanzó con la silla hacia la encimera y cogió un cuchillo.
SOLEDAD: ¡Toma! Cógelo.
FAUSTI: ¿Qué...?
SOLEDAD: Cógelo por Dios.
FAUSTI: De acuerdo.
Fausti, con el cuchillo al frente se dispuso a abrir la puerta de la despensa. Sin pensárselo dos veces, la abrió de golpe. Entonces, Gabula salió como una loca de la despensa, con la boca llena de sangre y se abalanzó sobre Fausti. Esta cayó al suelo soltando el cuchillo.
SOLEDAD: ¡Ahhhhhhhhhhhhh!
Soledad dio el grito más fuerte que hubiera dado en toda su vida. Gabula estaba sobre Fausti intentando ¡modrderla! Fausti, intentaba que no le llegara sosteniéndola con sus brazos. Finalmente, consiguió empujarla hacia dentro de la despensa y en una maniobra rápida, cogió de nuevo el cuchillo y se puso en pie.
FAUSTI: ¡Atrás, Gabula!
GABULA: ¡Vas a morir, zorra!
FAUSTI: ¡Tranquilízate!
Sin dar tiempo a reaccionar de otra forma, Gabula se volvió a tirar sobre Fausti y esta le clavó el cuchillo en todo el estómago. La mujer, derrotada, cayó de espaldas al suelo. Soledad echó a llorar y corrió a abrazar a Fausti.
FAUSTI: ¡Lo siento, lo siento, lo siento!
No quería hacerlo.SOLEDAD:

¡Vámonos de aquí, Fausti! No quiero ver una desgracia más. ¡Vámonos!FAUSTI: Esto me supera, creo que me voy a desmayar.
A Fausti le costaba mantenerse en pie.
SOLEDAD: No por Dios, no me hagas esto. ¡No te me desmayes!
FAUSTI: ¡Ahhh!
Fausti se desmayó sobre Soledad. Ésta última, echó a llorar desconsoladamente. Estaba sola ahora en aquel escenario tan macabro.
#8559
10/05/2013 21:30

Afuera, en el patio extetrior, Cloti había recuperado el habla. Estaba contándole a Macu lo que había sucedido.
CLOTI: Cuando entramos en el convento... fue todo tan... nos pilló por completa sorpresa.

Las primeras hermanas que habían entrado por las puertas del Santa Teresita se habían puesto a gritar como unas locas. Las que estaban esperando para entrar se asustaron enormemente.
DORADA: ¿Se puede saber qué está pasando?
MONJA: ¡Nos atacan! ¡Es una trampa!
DORADA: ¿Qué? ¡¿Cómo que nos atacan?!
Sin dar más tiempo al habla, unos Hijos de Satanás salieron del convento y se aproximaron poco a poco a ellas.
CLOTI: ¡Ahhh! ¡Corred!
GABULA: ¡Vamoh, ven conmigo!
Las hermanas, sin pensárselo dos veces, comenzaron a correr despavoridas por las afueras del convento. Dorada, condujo a un grupo de hermanas hacia las traseras, donde estaba el cementerio. Cloti y Gabula corrieron hacia dentro del convento, a la cocina.
Cloti y Gabula habían entrado al Santa Teresita. Los niños estaban golpeando la puerta principal.
CLOTI: No, otra vez no.
GABULA: ¡Tranquila, prezioza, que zi ze te acerca uno, le rajo vivo!
CLOTI: Quédate aquí conmigo, por favor.
GABULA: ¡Zígueme!
Cloti siguió a Gabula y fueron a parar a la cocina. Entraron en lo que parecía ser el lugar más seguro: la despensa. Allí solo había una pequeña salida aparte de la puerta que daba a la cocina, una pequeña trampilla que conducía al patio trasero del convento. La puerta que daba a la cocina era muy débil. Los niños ya estaban golpeándola.
CLOTI: ¡Esto es una encerrona!
GABULA: ¡Ahhh! ¿Y yo qué zabía? ¡No conozco ezte convento!
CLOTI: Gabula, vamos a morir aquí

El pestillo de la puerta se estaba empezando a desencajar con cada golpe que le daban a la puerta.
CLOTI: Joder, esta historia no puede acabar así.
GABULA: ¿Y qué zerá de nuehtro niño?
CLOTI: Ya lo cuidará su verdadera madre... ahora tengo cosas más importantes en las que pensar.
GABULA: Cloti, te quiero. Zi zalimoh de ehta, te juro que noh vamo pa’ziempre de ehte maldito convento.
Fue entonces, cuando Cloti divisó la trampilla de la lavandería, casi a la mitad de la pared. Tenía la cabida suficiente para que entraran ambas de gatas, pero había un problema. Para que una entrara, la otra debía de subirla.
GABULA: Zube tú, yo te ayudaré.
CLOTI: ¡No! No te voy a dejar aquí sola. ¡Antes nos llevan por delante a las dos!
Uno de los golpes hizo saltar el pomo de la puerta. Ya solo quedaba el pestillo.
GABULA: ¡Zube de una puta vez!
Gabula, muy enfadada cogió a Cloti por el estómago y la apoyó contra la trampilla. Después la empujó hacia adentro, con la oposición de su pareja.
CLOTI: ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Déjame salir, déjame estar contigo, afuera!
GABULA: Corre, Cloti, corre.
El pestillo se rompió. Los niños entraron en la habitación y asaltaron a Gabula. Comenzaron a morderle por todas partes y a golpearla con una fuerza descomunal. Cloti se marchó a gatas por la trampilla y salió al patio. Allí comenzó a correr sin mirar a dónde iba.
MACU: Y entonces fue cuando te caiste en el barro, ¿no?
CLOTI: Sí.
MACU: Qué fuerte. ¿Y qué hacen los Hijos de Satanás aquí?
CLOTI: Solo hay que atar cabos... y llegamos a la conclusión de que los ha traído ella. Sor Pilar.
MACU: ¡Hija de mil zorras! ¡Hay que acabar con ella!
CLOTI: ¡No! Primero hay que salvar a todas las hermanas que están por el convento. No sé que ha sido de Dorada, ni de las demás monjas. Pero deben de estar por ahí.
MACU: Y Fausti y Soledad también han entrado hace ya media hora... Pero he avisado a Urgencias.
En ese mismo instante, las furgonetas del 112 entraron al convento.
MUJER: ¿Hola? ¡¿Qué ha pasado?!
MACU: ¡Dentro! Dentro hay supervivientes, pero tengan cuidado.
HOMBRE: ¿Por qué?
CLOTI: ¡Hay gente poseída dentro! Niños. Pero los niños ya han atacado a la gente y seguramente también haya ya monjas poseídas.
MUJER: ¿Han traído aquí a unos niños poseídos? ¿Ellos son el foco de la posesión?
MACU: ¡Sí! También sabemos quién los ha traído.
HOMBRE: ¿Quién ha sido?
CLOTI: Sor Pilar. La madre superiora del Covento San Felipe. ¡Ella fue quién le dio las llaves del convento!
HOMBRE: Avisaremos a la policía. La detendrán. Ustedes dos manténganse junto a los furgones de Urgencias. Por favor, no se muevan de aquí. Nosotros ayudaremos a sus amigas y detendremos a los niños poseídos.
MACU: ¡Es que no lo entienden! No van a poder con ellos. Son muy fuertes. Hay que matarlos.
MUJER: No podemos matar a unos niños.
Un equipo de oficiales armados salieron de otro de los furgones de emergencias. El equipo, liderado por el hombre que había estado hablando con ellas penetró en el convento. Afuera, la mujer se quedó junto con Macu y Cloti.
#8560
10/05/2013 21:30
MUJER: Mi nombre es Elisa. ¿Estás herida?
Preguntó Elisa a Cloti al ver su aspecto. Estaba llena de barro.
CLOTI: Por suerte, yo no. Gracias.
ELISA: Si es verdad lo que nos habéis contado de que todo esto es por unos niños poseídos...
MACU: ¡Lo es!
ELISA: Estoy en mi obligación de avisar a la prensa. Jamás se había visto algo así, entenderlo.
CLOTI: De acuerdo.

En el interior del convento, Soledad seguía en la cocina, esperando a que Fausti se despertara de su desmayo. Estaba “cagada de miedo”, literalmente. Entonces, un crujido comenzó a sonar a sus espaldas. Iba aumentando su gravedad progresivamente.
SOLEDAD: ¡Noooo! Por favor... a mi no.
Soledad giró la silla de ruedas y se encontró cara a cara con un Hijo de Satanás. La mujer se lanzó hacia la derecha contra el suelo dejando caer a la desmayada Fausti también. Como no podía mover sus piernas, comenzó a arrastrarse.
SOLEDAD: ¡Ayuda por favor! ¡SOCORRO! ¡Ayudaaaa!
Justo cuando el Hijo de Satanás iba a acabar con Soledad, Dorada apareció con un cuenco de agua bendita que lanzó sobre el poseído. Éste, comenzó a chillar como si de cuchillas se tratase el agua y su piel se volvió roja hasta tal punto que se retorcía por el suelo.
SOLEDAD: ¡Dorada!
DORADA: (Hacia el niño) Satanás, ¡yo te invoco a ti! ¡Abandona el cuerpo de este niño!
El niño se puso de cuchillas y enseñó los dientes. Sus ojos, rojos miraron directamente a Dorada. Entonces, el niño habló con una voz muy grave, la cual era muy característica y no podía ser de otro ser que Satán.
NIÑO: Eso es lo que tu quieres, furcia.
DORADA: ¡SAL DE AHÍ!
Dorada mostró su cruz y cogió una botella de agua que estaba sobre la encimera.
DORADA: ¡Está bendecida! ¡Acabaré contigo! ¡No podréis ni un pies más en este convento!
NIÑO: Te voy a matar, hija de Dios.
DORADA: ¡Ángel caído, abandona este cuerpo!
Dorada lanzó la cruz contra el niño y entonces una presencia que se pudo observar perfectamente abandonó el cuerpo del niño saliendo abruptamente desde su pecho. Salió volando y se fue por el pasillo.
DORADA: ¡Uno menos!
Soledad, estaba impresionada ante lo que acababa de hacer Dorada.
SOLEDAD: Dorada, acabas de hacer un... ¿exorcismo?
DORADA: Me da igual como lo quieras llamar. Es mi obligación. Satanás no va a pisar mi convento.
SOLEDAD: Dorada, ¿qué ha pasado aquí?
DORADA: Sor Pilar nos ha tendido una trampa. Trajo aquí a todos estos niños poseídos para que pasara lo que ha pasado. Esa hija de Satán se ha salido con la suya.
Entonces, el grupo de oficiales que había entrado en el Convento llegó junto a ellas.
HOMBRE: Creo que no. No se ha salido con la suya.
DORADA:

En ese mismo momento, un grupo de policías había entrado por la fuerza en el San Felipe. Edalia muy asustada les había intentado impedir su entrada al convento, pero todos sus esfuerzos habrían sido en vano, pues los policías tenían orden de detener a Sor Pilar. Llegaron hasta su habitación y llamaron a la puerta.
POLICÍA 1: ¡Abra la puerta!
POLICÍA 2: ¡Salga de ahí de inmediato, Sor Pilar!
Todo seguía igual. Edalia llegó junto a los policías.
EDALIA: ¡Por favor, déjenla! ¡Ella no ha hecho nada mal!
POLICÍA 1: Está acusada de haber practicado posesiones demoniacas contra unos infantes.
POLICÍA 2: ¡Tiene tres segundos para abrir la puerta o la tiraremos abajo!
EDALIA: ¡No lo hagan, por favor!
POLICÍA 1: ¡Apártese, señora!
Seguía sin haber respuesta.
POLICÍA 1: ¡Uno!
POLICÍA 2: ¡Dos!
EDALIA: ¡No lo hagan!
POLICÍA 1: ¡Tres!
Entonces, empezaron ambos a darles patadas a la puerta hasta que la tiraron abajo. Decenas de hermanas, asustadas por las voces y los golpes habían acudido hasta allí.
La policía salió del torreón de Sor Pilar. Allí no había nadie.
POLICÍA 2: (Hacia Edalia) ¿Dónde está?
EDALIA: ¡No lo sé! ¡Ella estaba esta noche ahí! ¡Lo juro!
POLICÍA 1: Hemos encontrado una de las estancias de su torreón llenas de cultos a Satán. ¿Y esta se hace llamar madre superiora de este lugar?
MONJA: No sé por qué, pero no me sorprende nada que Sor Pilar alabase al Demonio. Ahora entiendo muchas cosas.
POLICÍA 1: Pero la pregunta es... ¿Dónde está ahora Sor Pilar?
Preguntó Elisa a Cloti al ver su aspecto. Estaba llena de barro.
CLOTI: Por suerte, yo no. Gracias.
ELISA: Si es verdad lo que nos habéis contado de que todo esto es por unos niños poseídos...
MACU: ¡Lo es!
ELISA: Estoy en mi obligación de avisar a la prensa. Jamás se había visto algo así, entenderlo.
CLOTI: De acuerdo.

En el interior del convento, Soledad seguía en la cocina, esperando a que Fausti se despertara de su desmayo. Estaba “cagada de miedo”, literalmente. Entonces, un crujido comenzó a sonar a sus espaldas. Iba aumentando su gravedad progresivamente.
SOLEDAD: ¡Noooo! Por favor... a mi no.
Soledad giró la silla de ruedas y se encontró cara a cara con un Hijo de Satanás. La mujer se lanzó hacia la derecha contra el suelo dejando caer a la desmayada Fausti también. Como no podía mover sus piernas, comenzó a arrastrarse.
SOLEDAD: ¡Ayuda por favor! ¡SOCORRO! ¡Ayudaaaa!
Justo cuando el Hijo de Satanás iba a acabar con Soledad, Dorada apareció con un cuenco de agua bendita que lanzó sobre el poseído. Éste, comenzó a chillar como si de cuchillas se tratase el agua y su piel se volvió roja hasta tal punto que se retorcía por el suelo.
SOLEDAD: ¡Dorada!
DORADA: (Hacia el niño) Satanás, ¡yo te invoco a ti! ¡Abandona el cuerpo de este niño!
El niño se puso de cuchillas y enseñó los dientes. Sus ojos, rojos miraron directamente a Dorada. Entonces, el niño habló con una voz muy grave, la cual era muy característica y no podía ser de otro ser que Satán.
NIÑO: Eso es lo que tu quieres, furcia.
DORADA: ¡SAL DE AHÍ!
Dorada mostró su cruz y cogió una botella de agua que estaba sobre la encimera.
DORADA: ¡Está bendecida! ¡Acabaré contigo! ¡No podréis ni un pies más en este convento!
NIÑO: Te voy a matar, hija de Dios.
DORADA: ¡Ángel caído, abandona este cuerpo!
Dorada lanzó la cruz contra el niño y entonces una presencia que se pudo observar perfectamente abandonó el cuerpo del niño saliendo abruptamente desde su pecho. Salió volando y se fue por el pasillo.
DORADA: ¡Uno menos!
Soledad, estaba impresionada ante lo que acababa de hacer Dorada.
SOLEDAD: Dorada, acabas de hacer un... ¿exorcismo?
DORADA: Me da igual como lo quieras llamar. Es mi obligación. Satanás no va a pisar mi convento.
SOLEDAD: Dorada, ¿qué ha pasado aquí?
DORADA: Sor Pilar nos ha tendido una trampa. Trajo aquí a todos estos niños poseídos para que pasara lo que ha pasado. Esa hija de Satán se ha salido con la suya.
Entonces, el grupo de oficiales que había entrado en el Convento llegó junto a ellas.
HOMBRE: Creo que no. No se ha salido con la suya.
DORADA:


En ese mismo momento, un grupo de policías había entrado por la fuerza en el San Felipe. Edalia muy asustada les había intentado impedir su entrada al convento, pero todos sus esfuerzos habrían sido en vano, pues los policías tenían orden de detener a Sor Pilar. Llegaron hasta su habitación y llamaron a la puerta.
POLICÍA 1: ¡Abra la puerta!
POLICÍA 2: ¡Salga de ahí de inmediato, Sor Pilar!
Todo seguía igual. Edalia llegó junto a los policías.
EDALIA: ¡Por favor, déjenla! ¡Ella no ha hecho nada mal!
POLICÍA 1: Está acusada de haber practicado posesiones demoniacas contra unos infantes.
POLICÍA 2: ¡Tiene tres segundos para abrir la puerta o la tiraremos abajo!
EDALIA: ¡No lo hagan, por favor!
POLICÍA 1: ¡Apártese, señora!
Seguía sin haber respuesta.
POLICÍA 1: ¡Uno!
POLICÍA 2: ¡Dos!
EDALIA: ¡No lo hagan!
POLICÍA 1: ¡Tres!
Entonces, empezaron ambos a darles patadas a la puerta hasta que la tiraron abajo. Decenas de hermanas, asustadas por las voces y los golpes habían acudido hasta allí.
La policía salió del torreón de Sor Pilar. Allí no había nadie.
POLICÍA 2: (Hacia Edalia) ¿Dónde está?
EDALIA: ¡No lo sé! ¡Ella estaba esta noche ahí! ¡Lo juro!
POLICÍA 1: Hemos encontrado una de las estancias de su torreón llenas de cultos a Satán. ¿Y esta se hace llamar madre superiora de este lugar?
MONJA: No sé por qué, pero no me sorprende nada que Sor Pilar alabase al Demonio. Ahora entiendo muchas cosas.
POLICÍA 1: Pero la pregunta es... ¿Dónde está ahora Sor Pilar?