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#2381
30/12/2012 20:59

La siguiente emisión ha sido adaptada para que la pueda leer cualquier persona que no haya leído nunca ningún capítulo de la serie.
#2382
30/12/2012 21:00


Domingo, 16 de diciembre de 2012. El Convento Santa Teresita había sido calzinado en buena parte de su totalidad por culpa de unos conspiradores que buscaban asesinar al papa. Para ello necesitaban una joya que estaba en posesión de Dorada, la madre superiora del Santa Teresita. No la consiguieron, así que prendieron fuego al convento.
A consecuencia de dicho fuego, Petra, una de las hermanas más longevas del Santa Teresita murió trágicamente tras ser consumida por las llamas. Sus compañeras Fausti y Soledad lloraron su muerte. Mientras tanto, Dorada perdía los nervios por no saber qué hacer, y más cuando su hermana biológica Macu, más que aportar ayuda a la situación, aportaba más y más problemas. La situación hizo que más de una lágrima bajara por las mejillas, incluso por las de Cloti, la cocinera del convento.
Cuando ya se dieron cuenta todas las monjas de la gran tragedia que había habido lugar en el convento, las hermanas recibieron la visita de Rebeca, una hermana que había abandonado el convento anteriormente para dedicarse al mundo del teatro.
Rebeca entró por las puertas del Santa Teresita. Estaba enormemente asustada, pues estaba viendo que el convento estaba quemado. Entró corriendo al hall y se encontró con todas las demás hermanas al lado de la escalera, junto al cadáver de Petra.
REBECA: ¡Dios mío! ¿Qué ha pasado aquí? ¡Petra!
Las demás hermanas se acercaron a Rebeca y la abrazaron fuertemente.
REBECA: ¿Qué ha pasado?
FAUSTI: No hemos… podido hacer nada…
MACU: Está quemada…
DORADA: Supongo que debió caerse por las escaleras al intentar huir cuando prendieron fuego al convento y como ella estaba muy mayor…. Pues no pudo levantarse luego.
REBECA: ¿¡Quién ha quemado el convento!?
SOLEDAD: Ha sido Santiago.
Rebeca se quedó patidifusa.
REBECA: ¿En serio?
SOLEDAD: Sí, aunque bueno, el no fue exactamente… pero colaboró a ello.
DORADA: Hay que enterrar a Petra. Y tenemos que llamar a una ambulancia, y a la policía. Deben de encontrar a estos mal nacidos.
Clotilde, que había ido a ver como había quedado la cocina después del incendio, regresó al hall llorando y corriendo.
CLOTI: ¡Mi cocina! Está totalmente destruida.
DORADA: Creo…
MACU: ¿¡Qué!?
DORADA: Creo que nos van a destinar a otro convento. Está claro que aquí no podemos seguir, no al menos hasta que haya reformas.
SOLEDAD: ¿Y qué propones, Dorada?
DORADA: Lo que yo proponga, da igual. Iremos a donde el obispo nos mande.
Entre todas, llevaron el cadáver de Petra al agujero que habían cavado para Dorada los del Consejo. La enterraron allí. Dorada fue la encargada de oficiar ese pequeño homenaje…
DORADA: Y que el Señor te acoja en su seno como buena hermana que eras. Amén.
TODOS: Amén.
Los monjes echaron la tierra encima. Fausti echó a llorar.
FAUSTI: Este no es el final que Petra merecía… ni un cajillo ni nada.
DORADA: Faustina, la Santísima Iglesia no se puede enterar de que una de nuestras hermanas ha muerto calcinada. ¿No lo entiendes?
FAUSTI: Pero por encima de todo eso está la dignidad, Dorada. Ah, no… que tú ya la perdiste cuando te incorporaste a El Consejo.
DORADA: ¿A qué viene eso? Faustina, sabes perfectamente que les abandoné.
MACU: Bueno… ¿y tú a qué has vuelto, Rebe?
REBECA: He vuelto para quedarme unos días. Pero bueno… ya no creo que me pueda quedar, en vista del asunto.

Por el fondo, apareció un hombre, era el que iba con Rebeca en el coche cuando llegó al convento.
RUPERT: Por fin he conseguido aparcar el coche...
REBECA: Os presento a Rupert, mi prometido.
FAUSTI: ¿Rupert…? Pero tú… ¿No eres el jefe del teatro al que se apuntó Rebe?
REBECA: Sí. Bueno… ahora ya no trabajamos en el teatro, exactamente…
RUPERT: Mi productora está en plena producción de una nueva serie televisiva en Estados Unidos.
DORADA: ¡Pues qué bien! ¿Y entonces…?
REBECA: Hemos venido unos días, quería comunicarle a mi familia que bueno… estoy embarazada, y me voy a casar con Rupert, allí en Los Ángeles.
MACU: ¿¡Qué!?
REBECA: Y cuando nazca el niño, y con la serie y tal… quizás nunca nos movamos de allí.
FAUSTI: ¡Pero si tu no sabías hablar inglés!
REBECA: Es lo que tiene estar dos meses allí, que he aprendido muy pronto.
SOLEDAD: Bueno, yo no te conocía ni nada, Rebeca, pero felicidades por tu enlace matrimonial.
FAUSTI: Felicidades…
REBECA: Gracias, chicas.
DORADA: Es mejor que te vayas, ya nos has visto y tú aquí no te puedes quedar a pasar los días… no nos podemos quedar ni nosotras…
Todas se dieron un abrazo. Probablemente nunca más se volvieran a ver.
DORADA: ¿Y cuándo será la boda?
REBECA: Dentro de un mes.
MACU: ¿Y no nos invitas?
REBECA: No… no creo que sea buena idea que vayáis allí vosotras.
RUPERT: Cariño, el coche está ocupando la carretera.
REBECA: Ay sí, nos vamos ya, que mi madre no está esperando. Adiós a todas.
Rebeca y su prometido abandonaron el convento y a la vez, los coches policías y las ambulancias fueron llegando. Las hermanas heridas por inhalación de humo se montaron en ellas, mientras Dorada declaraba ante la policía.
#2383
30/12/2012 21:00

TRES DÍAS DESPUÉS
Un autobús dejó frente a las puertas del enorme convento San Felipe a todos los hermanos y hermanas del Santa Teresita.
MACU: Es bonito, el convento...
FAUSTI: No se parece mucho al Santa Teresita...
SOLEDAD: ¿Tendrá aires acondicionados?
FAUSTI: ¿Y tú para qué quieres que tenga aires acondicionados?
SOLEDAD: Por si hace calor, hija...
MACU: Si hace calor, abres las ventanas, y que corra el aire.
Dorada terminó de pagarle al conductor del autobús y se bajó también de él. Se acercó al telefonillo que estaba al lado de la verja de entrada al enorme convento. Llamó. Unos minutos más tarde, una joven criada apareció abriéndoles las puertas.
LOLI: ¡Huy! Perdón por la tardanza, que cabeza la mía, no sabía que hoy era cuando llegabais.
DORADA: ¿Es usted Sor Pilar?
LOLI: ¿Yo? ¿Sor Pilar? Ja ja ja ja, supongo que será una broma.
DORADA: No, no lo es...
LOLI: Vamos a ver, ¿Tú me ves a mi cara de amargada y bien vestida?
MACU: Hombre… lo primero sí, pero lo segundo como que no...
FAUSTI: ¿Quién es Sor Pilar?
DORADA: La madre superiora del San Felipe, la mujer con la que hablé por teléfono.
MACU: ¿Y por qué no sale ella a recibirnos? ¡Qué poca vergüenza! ¡Exijo la hoja de reclamación!
LOLI: Lo siento... aquí no tenemos hojas de reclamaciones.
Macu y Fausti rieron por lo bajo, la criada se lo había creído.
DORADA: En fin... ¿entramos?
LOLI: Sí, si. Seguirme.

Todos los monjes y monjas entraron detrás de Dorada y Loli. Fueron pasando por gran parte del convento, al principio había un puente que estaba sobre un pequeño estanque. El patio de entrada era enorme. Setos por aquí, un parque por allá, y al fondo un gran porche iluminado.
MACU: ¡Qué bonito!
FAUSTI: Sí, el jardín es enorme.
MACU: Madre mía... ¡qué tardes he de pasar yo aquí al solito!
SOLEDAD: ¿Solito? ¿En pleno diciembre?
MACU: ¿Y por qué no?
FAUSTI: Sole, creo que la probabilidad de que salga el sol en diciembre está ahí...
SOLEDAD: ¡Qué no me llaméis Sole!
A Macu le había llamado mucho la atención el porche del fondo.
MACU: Oye… y ¿para qué es el lugar aquel?
LOLI: Es bueno… un lugar que solemos utilizar a veces para oficiar las bodas.
Continuaron caminando por el enorme patio. Pasaron por delante de un lugar que tenía el nombre de ‘Cafetería Cristiana, sin chinches y con puntillas’. A Macu le llamó mucho la atención el título.
MACU: ¡Jajajaja! Que gracia tiene… cafetería cristiana, sin chcihis y con putillas.. ajajaj
FAUSTI: ¡Macu!
Loli le habló a Dorada.
LOLI: ¿Esa hermana es un poco...?
DORADA: Ignórela, es lo mejor...
MONJA: ¡Ey! Cuidado.
Macu se había chocado con una monja que estaba tomando un cafelito en un velador.
MACU: (Se aparta) Perdón.
SOLEDAD: Si que es moderno el convento… con cafetería incorporada y todo.
MACU: Yo flipo…
LOLI: Es el más grande de toda España. Y de alto standing.
Cuando entraron dentro del propio convento, atravesaron un gran salón lleno de vírgenes y estampas, que debía de ser el hall de entrada. Luego pasaron por una puerta enorme a lo que parecía ser una gran escalinata, pero esta, a la mitad se dividía en dos sub-escalinatas, a ambos lados. Y estas, cuando avanzaban también a su vez.
MACU: ¡Madre mía! Aquí perderse es fácil.
LOLI: Sí, quizás los primeros días os cueste... pero como todo, os acabaréis acostumbrando.
FAUSTI: ¡Dios Santo! (Se santigua)

Al final, llegaron al lugar a dónde iban. El despacho de Sor Pilar, la madre superiora del convento San Felipe. Sobre la puerta de su despacho, había una enorme escultura en la pared de un dragón. Las fauces de este estaban por encima de la puerta.
MACU: ¡Uy, que miedito...!
FAUSTI: La verdad es que sí, da un poco de mal rollo.
LOLI: Ah, por eso no os preocupéis. Ninguna de las hermanas que estamos aquí, salvo yo, que soy la mano derecha de Sor Pilar, ha visto alguna vez el despacho. Así que no tendréis que entrar.
La criada llamó a la puerta, y a los pocos segundos, Sor Pilar salió por ella. Era una mujer alta, rubia e iba vestida de monja, al contrario que Dorada en el Santa Teresita...
PILAR: Vaya... ¿Así que vosotros sois los hermanos y hermanas del Santa Teresita?
DORADA: Sor Dorada, madre superiora del convento Santa Teresita.
SOR PILAR: Sor Pilar, madre superiora de este, mi convento San Felipe.
Macu avanzó más adelante y se dirigió a Sor Pilar.
MACU: ¡Inmaculada! Yo soy puritana, de pura cepa...
SOR PILAR: ¿¡Qué!? ¿¡Pero...!?
DORADA: ¡Discúlpele, Pilar! Es mi hermana, lleva poco tiempo ejerciendo y es un poco propensa a alterarse en situaciones como esta.
MACU: ¿Yo? ¿¡Alterada!? Para nada...
DORADA: ¡Qué te calles!
SOR PILAR: Vamos a ver. Os calláis todas y punto.
Hubo un silencio repentino.
SOR PILAR: Aquí, la madre superiora soy yo. Y vuestra incorporación al San Felipe ha sido obligada por la Santísima Iglesia, y será, además en dos meses, lo que dure la obra de vuestro convento. Después, os iréis por donde habéis venido. ¿Ha quedado todo claro?
FAUSTI:

MACU:


SOR PILAR: ¡He hecho una pregunta!
TODOS: Sí, está claro.
SOR PILAR: Bien... así me gusta. Ahora, la hermana Loli os acompañará hasta vuestras habitaciones.
Todos fueron marchando con Loli, pero antes de que Sor Pilar entrara a su despacho, Dorada la detuvo.
DORADA: ¿Y yo? ¿Qué se supone qué haré?
SOR PILAR: ¿Perdón? ¿Tú? ¿Que qué vas a hacer...?
DORADA: Sí.
SOR PILAR: ¿Te lo tengo que explicar a estas alturas?
DORADA: Hombre, no pretenderá que me vaya a una habitación con todas estas y me ponga a ejercer como una monja más.
SOR PILAR: Pues claro que sí, porque tú aquí, eres una monja más... no lo olvides.
La madre superiora entró a su despacho y dejó a Dorada plantada con la palabra en la boca.
DORADA: ¿Pero... qué se habrá creído esta?
La noche iba llegando, y Cloti fue hacia la cocina del San Felipe, a intentar incorporarse a su trabajo de cocinera. Cuando entró por la puerta, una mujer de la misma calaña que ella, gorda y bajita le paró los pies.
GABULA: ¡Ey, ey, ey...! ¡Parah el carro! ¿Dóndeh vas túh?
CLOTI: ¿Yo? A la cocina, a cocinar... soy cocinera, por si no lo sabías.
GABULA: ¿Y tú de dónde coño has zalío?
CLOTI: Uhh... a mi no me hables así. Yo soy Clotilde, la cocinera del Santa Teresita.
Gabula, la cocinera, miró a las ayudantes de la cocina y se echó a reír a carcajadas.
GABULA: ¡JAJAJAJAJAJA!
CLOTI: ¿Y qué es eso que te hace tanta gracia?
GABULA: Poh que pienzas que por zer la cocinera de eze mierda-convento puedeh entrá por la puerta aquí y unirte a nozotras, que llevamoh máz de veinte años en esta cocina... ¡JAJAJAJAJAJA!
AYUDANTES: ¡Jajajajajaja...!
CLOTI: ¿Entonces... yo qué hago? ¿Qué haré en estos dos meses que estemos aquí?
GABULA: (hacia una de las ayudantas) ¡Niña! Dale a ehta mujer la fregona y el cubo, que ze va a jartá de fregar las cagás del váter.
AYUDANTE: Si, señora.
#2384
30/12/2012 21:00
Cloti miró desafiante a la cocinera y se negó rotundamente.
CLOTI: No... para nada voy a ser... la limpiadora.
GABULA: ¿Limpiadora? A mí me hablah en criztiano... ¡Tú zerás la chacha!
CLOTI: ¡Ni hablar del peluquín!
Clotilde, fue muy ofendida a la habitación donde dormían Dorada, Macu, Soledad, Fausti y ella.... pero entró en una errónea y se encontró a dos monjes, consumando su amor.
CLOTI:
¡Dios bendito! ¡Y eso que no soy creyente! 
Los monjes se vistieron rápidamente como pudieron y agarraron a Cloti.
MONJE 1: Por favor... no digas nada... por favor...
MONJE 2: Te lo suplico... te daremos lo que quieras... ¡pero no digas nada!
MONJE 1: ¡Por Dios...!
CLOTI: ¿Es que esto es muy grave, eh?
MONJE 2: ¡Lo que sea! ¡Pídelo!
CLOTI: Está bien, yo guardaré el secreto... pero a cambio, vosotros tendréis que fregar los servicios por mí... ¿De acuerdo?
MONJE 1: ¡Vale...! ¡De acuerdo!
CLOTI: Pues eso.... ay, Dios mío...
Clotilde salió de esa habitación y dejó a los monjes... en su tema. Por fin, entró en la habitación acertada. Estaban allí Macu, Soledad y Fausti.
CLOTI: ¿Y Dorada?
FAUSTI: Ha ido al Santa Teresita... decía que tiene que coger unas cosas muy importantes que se había olvidado allí.
MACU: ¿Por qué la buscas?
CLOTI: Veréis, es que la cocinera, se me ha puesto chula antes... es una borde la tía.
MACU: ¿Quieres que la puteemos...?
SOLEDAD: Claro, esa es tu especialidad, ¿No, Macu?
MACU: ¡Sí! ¿¡Qué pasa!?
SOLEDAD: Nada... que así te va. Llegamos a un convento nuevo y tú ¿Ya estás pensando en liarla? ¡Virgen del Rosal! si es que luego nos quejamos.
Soledad salió de la habitación dando un portazo.
CLOTI: Bueno... Macu, Fausti... ¿qué le podemos hacer a la cocinera para chincharla?
FAUSTI: Ah, no… a mí no me miréis. Yo no quiero saber nada de lo que hagáis vosotras dos.
MACU: ¡Huy! Se me ha ocurrido una idea brillante... ja ja.

Dorada entró por la puerta del Santa Teresita y fue a la biblioteca. Mañana mismo iban a comenzar allí las obras y como iban a tirar todo abajo menos la fachada, ella quería recoger las cosas que se había dejado allí y no había podido recoger. Al fondo del todo, en uno de los estantes, apartó unos libros y tras pulsar un botón sacó su caja fuerte, donde guardaba sus cosas. Allí, entre otras cosas, tenía el medallón dorado que le había regalado su madre.
DORADA: Madre mía...
La mujer cogió la caja y salió de allí. Por última vez, antes de irse miró el convento. Su espléndida fachada. Sería la última vez que la viera tal y como había sido durante estos cien largos años.
DORADA: Ojalá pudiera volver atrás... cambiaría muchas cosas...

En la urbanización “Playas azules”, había hoy una casa menos en venta. Santiago, el padre que había traicionado a los conspiradores miembros de El Consejo, que intentaban asesinar al papa, estaba en la agencia inmobiliaria. Iba a comprar una de las casas con el dinero de El Consejo.
MUJER: Bueno... pues ya solo queda firmar aquí, y aquí.
Santiago firmó.
SANTIAGO: ¿Ya está?
MUJER: Y deberá abonar, el treinta y cinco por ciento del coste ahora mismo, en señal de fianza.
SANTIAGO: Verá... es que yo quiero entrar a vivir hoy mismo.
MUJER: ¿Hoy mismo?
SANTIAGO: Sí, he hecho un largo viaje para llegar al puerto... y bueno, desde bien pequeño mi ilusión ha sido vivir en una casa al pie del mar.
MUJER: ¿Su ilusión...? Un poco rara, ¿no?
SANTIAGO: ¿Y a usted qué más le da?
MUJER: No, no, nada... si a mi mientras me pagues el dinero, ya ves tú.
SANTIAGO: Toma, tengo el dinero aquí mismo.
Santiago le pagó a la mujer, cogió las llaves de la casa y se marchó. Iba solo con una maleta, y lo puesto. Así que no le sería muy difícil.
SANTIAGO: ¡Aquella es...! El piso número trece.
El hombre entró en el piso, habiendo cumplido su sueño. Estaba amueblado. Tenía unas vistas preciosas... nadie sabía que él estaba ahí. Era el momento perfecto para vivir la vida y empezar de cero... O al menos era lo que el creía. Después de colocar la ropa se sentó en el sofá y encendió la tele.
SANTIAGO: ¡Voy a ver qué echan...! ¡Huy, La que se avecina! ¡Me encanta!
En la agencia inmobiliaria...
MUJER: ¡Bueno, pues un piso menos!
JEFE: ¿Cuál has vendido hoy?
MUJER: ¡El más difícil! ¡El trece!
JEFE:
¿Y qué palurdo ha sido el que lo ha comprado?
MUJER: Pues un señor mayor... muy raro, además.
JEFE: ¡Eso se merece una buena cena en un restaurante de lujo! Por fin lo hemos conseguido…
El jefe sacó de su carpeta unos recortes de periódico.
Por tercera vez consecutiva, ha vuelto a ocurrir. Los habitantes de la casa número trece de la urbanización “Playas azules” han sido hallados muertos en el interior del piso. Todos parecían haber fallecido de muerte natural, un ataque al corazón... pero es muy extraño todo, ya que la inmobiliaria afirma que eso no es más que casualidad que haya pasado por tercera vez, y que por supuesto, nada tiene que ver que el número del piso sea el trece... el calificado número de la “mala suerte” para algunas personas.
Ha sido pedido a la constructora que no abra más al público la venta del piso, para evitar que todo esto se vuelva a repetir.
MUJER: Yo creo que esta vez es la buena...
JEFE: En efecto, no creo que se trate de algo más allá de mala suerte... punto.

Después de comer el asqueroso potaje que le habían puesto, Macu, Fausti y Cloti entraron por la noche a la cocina del San Felipe. No había nadie allí. Cogieron pegamento fuerte y lo echaron sobre los mangos de una de las cazuelas.
MACU: ¡Jijijijijiji!
FAUSTI: ¡Vámonos! Que como nos pillen...
CLOTI: ¡Ay, gracias! No sabéis lo agradecida que os estoy de que hagáis esto por mí.
FAUSTI: Pues no agradezcas tanto... porque esto es pecar. Y yo me siento mal.
MACU: Te chinchas. Ahora no te vas a echar atrás porque estás involucrada en esto hasta al fondo.
Las chicas entraron a su habitación, a la vez que Dorada entraba, con la caja de sus cosas personales.
MACU: ¿Qué tal todo, hermana?
DORADA: Bien... supongo que me iré acostumbrando.
SOLEDAD: Vayámonos todas a la cama... hoy ha sido un día muy largo...
CLOTI: Mañana lo será más...
MACU: ¡Jijijiji!
SOLEDAD: ¿Qué?
FAUSTI: Nada, nada... que estamos muy cansadas todas. Hasta mañana.
CLOTI: No... para nada voy a ser... la limpiadora.
GABULA: ¿Limpiadora? A mí me hablah en criztiano... ¡Tú zerás la chacha!
CLOTI: ¡Ni hablar del peluquín!
Clotilde, fue muy ofendida a la habitación donde dormían Dorada, Macu, Soledad, Fausti y ella.... pero entró en una errónea y se encontró a dos monjes, consumando su amor.
CLOTI:
¡Dios bendito! ¡Y eso que no soy creyente! 
Los monjes se vistieron rápidamente como pudieron y agarraron a Cloti.
MONJE 1: Por favor... no digas nada... por favor...
MONJE 2: Te lo suplico... te daremos lo que quieras... ¡pero no digas nada!
MONJE 1: ¡Por Dios...!
CLOTI: ¿Es que esto es muy grave, eh?
MONJE 2: ¡Lo que sea! ¡Pídelo!
CLOTI: Está bien, yo guardaré el secreto... pero a cambio, vosotros tendréis que fregar los servicios por mí... ¿De acuerdo?
MONJE 1: ¡Vale...! ¡De acuerdo!
CLOTI: Pues eso.... ay, Dios mío...
Clotilde salió de esa habitación y dejó a los monjes... en su tema. Por fin, entró en la habitación acertada. Estaban allí Macu, Soledad y Fausti.
CLOTI: ¿Y Dorada?
FAUSTI: Ha ido al Santa Teresita... decía que tiene que coger unas cosas muy importantes que se había olvidado allí.
MACU: ¿Por qué la buscas?
CLOTI: Veréis, es que la cocinera, se me ha puesto chula antes... es una borde la tía.
MACU: ¿Quieres que la puteemos...?
SOLEDAD: Claro, esa es tu especialidad, ¿No, Macu?
MACU: ¡Sí! ¿¡Qué pasa!?
SOLEDAD: Nada... que así te va. Llegamos a un convento nuevo y tú ¿Ya estás pensando en liarla? ¡Virgen del Rosal! si es que luego nos quejamos.
Soledad salió de la habitación dando un portazo.
CLOTI: Bueno... Macu, Fausti... ¿qué le podemos hacer a la cocinera para chincharla?
FAUSTI: Ah, no… a mí no me miréis. Yo no quiero saber nada de lo que hagáis vosotras dos.
MACU: ¡Huy! Se me ha ocurrido una idea brillante... ja ja.

Dorada entró por la puerta del Santa Teresita y fue a la biblioteca. Mañana mismo iban a comenzar allí las obras y como iban a tirar todo abajo menos la fachada, ella quería recoger las cosas que se había dejado allí y no había podido recoger. Al fondo del todo, en uno de los estantes, apartó unos libros y tras pulsar un botón sacó su caja fuerte, donde guardaba sus cosas. Allí, entre otras cosas, tenía el medallón dorado que le había regalado su madre.
DORADA: Madre mía...
La mujer cogió la caja y salió de allí. Por última vez, antes de irse miró el convento. Su espléndida fachada. Sería la última vez que la viera tal y como había sido durante estos cien largos años.
DORADA: Ojalá pudiera volver atrás... cambiaría muchas cosas...

En la urbanización “Playas azules”, había hoy una casa menos en venta. Santiago, el padre que había traicionado a los conspiradores miembros de El Consejo, que intentaban asesinar al papa, estaba en la agencia inmobiliaria. Iba a comprar una de las casas con el dinero de El Consejo.
MUJER: Bueno... pues ya solo queda firmar aquí, y aquí.
Santiago firmó.
SANTIAGO: ¿Ya está?
MUJER: Y deberá abonar, el treinta y cinco por ciento del coste ahora mismo, en señal de fianza.
SANTIAGO: Verá... es que yo quiero entrar a vivir hoy mismo.
MUJER: ¿Hoy mismo?
SANTIAGO: Sí, he hecho un largo viaje para llegar al puerto... y bueno, desde bien pequeño mi ilusión ha sido vivir en una casa al pie del mar.
MUJER: ¿Su ilusión...? Un poco rara, ¿no?
SANTIAGO: ¿Y a usted qué más le da?
MUJER: No, no, nada... si a mi mientras me pagues el dinero, ya ves tú.
SANTIAGO: Toma, tengo el dinero aquí mismo.
Santiago le pagó a la mujer, cogió las llaves de la casa y se marchó. Iba solo con una maleta, y lo puesto. Así que no le sería muy difícil.
SANTIAGO: ¡Aquella es...! El piso número trece.
El hombre entró en el piso, habiendo cumplido su sueño. Estaba amueblado. Tenía unas vistas preciosas... nadie sabía que él estaba ahí. Era el momento perfecto para vivir la vida y empezar de cero... O al menos era lo que el creía. Después de colocar la ropa se sentó en el sofá y encendió la tele.
SANTIAGO: ¡Voy a ver qué echan...! ¡Huy, La que se avecina! ¡Me encanta!
En la agencia inmobiliaria...
MUJER: ¡Bueno, pues un piso menos!

JEFE: ¿Cuál has vendido hoy?
MUJER: ¡El más difícil! ¡El trece!
JEFE:
¿Y qué palurdo ha sido el que lo ha comprado?MUJER: Pues un señor mayor... muy raro, además.
JEFE: ¡Eso se merece una buena cena en un restaurante de lujo! Por fin lo hemos conseguido…
El jefe sacó de su carpeta unos recortes de periódico.
Recorte
POR TERCERA VEZ...
Por tercera vez consecutiva, ha vuelto a ocurrir. Los habitantes de la casa número trece de la urbanización “Playas azules” han sido hallados muertos en el interior del piso. Todos parecían haber fallecido de muerte natural, un ataque al corazón... pero es muy extraño todo, ya que la inmobiliaria afirma que eso no es más que casualidad que haya pasado por tercera vez, y que por supuesto, nada tiene que ver que el número del piso sea el trece... el calificado número de la “mala suerte” para algunas personas.
Ha sido pedido a la constructora que no abra más al público la venta del piso, para evitar que todo esto se vuelva a repetir.
MUJER: Yo creo que esta vez es la buena...
JEFE: En efecto, no creo que se trate de algo más allá de mala suerte... punto.

Después de comer el asqueroso potaje que le habían puesto, Macu, Fausti y Cloti entraron por la noche a la cocina del San Felipe. No había nadie allí. Cogieron pegamento fuerte y lo echaron sobre los mangos de una de las cazuelas.
MACU: ¡Jijijijijiji!
FAUSTI: ¡Vámonos! Que como nos pillen...
CLOTI: ¡Ay, gracias! No sabéis lo agradecida que os estoy de que hagáis esto por mí.
FAUSTI: Pues no agradezcas tanto... porque esto es pecar. Y yo me siento mal.
MACU: Te chinchas. Ahora no te vas a echar atrás porque estás involucrada en esto hasta al fondo.
Las chicas entraron a su habitación, a la vez que Dorada entraba, con la caja de sus cosas personales.
MACU: ¿Qué tal todo, hermana?
DORADA: Bien... supongo que me iré acostumbrando.
SOLEDAD: Vayámonos todas a la cama... hoy ha sido un día muy largo...
CLOTI: Mañana lo será más...
MACU: ¡Jijijiji!
SOLEDAD: ¿Qué?
FAUSTI: Nada, nada... que estamos muy cansadas todas. Hasta mañana.
#2385
30/12/2012 21:01
Esta última apagó la luz de la habitación y sonrió. En el pasillo del despacho/habitación de Sor Pilar, estaba esta hablando con Loli, su criada.
LOLI: Buenas noches señora...
SOR PILAR: Buenas noches... ¡Loli!
LOLI: Dígame, señora.
SOR PILAR: Quiero que me hagas un encargo... toma, quiero que mañana vayas al ayuntamiento y que entregues este informe de obras.
LOLI: ¿Qué es, señora?
SOR PILAR: He manipulado el informe de las obras del Santa Teresita. Ahora, no tienen licencia para hacer la obra... ja, ja... y quiero informar al señor alcalde para que les paren las obras.
LOLI: ¿Y qué quiere conseguir con esto, señora? Será peor para todos... pues esta gente se tendrá que quedar más tiempo aquí.
SOR PILAR: Y eso es, precisamente lo que yo deseo.
LOLI: ¡Pero… antes no decía lo mismo!
SOR PILAR: Loli, hija mía… cuanto te queda por aprender de la vida… jaja.
A la mañana siguiente, la brusca cocinera Gabula entró por las puertas de la cocina. Iba a preparar el desayuno, una de sus ayudantes entró tras ella.
GABULA: Niña, ve zacando la cacerola pa poné a calentá la leche.
AYUDANTE: Sí, señora.
La chica cogió la cacerola por las asas, y la fue a llevar a la encimera, pero cuando fue a apoyarla, se dio cuenta de que no podía despegar las manos de las asas. Empezó a dar fuertes golpes con el instrumento en la encimera, Gabula se asustó.
GABULA: ¡Quieta ahí! ¿Qué pasa? ¿Te se te fue la cacerola? Huy, nunca mejó dicho…
AYUDANTE: ¡Que no! ¡Que no puedo despegar las manos!
GABULA: ¡Huuuuuuy! ¿Y pá ezo tanto ehcándalo?
AYUDANTE: ¡Que no lo entiende usted o qué? ¡Han echado pegamento a las asas!
GABULA: ¡Eeyyyyyyy…! Para el carro… un momento… alguien ha pegaó ahí ezo…. Entonces…. ¿querían quedarme las manos achinchás?
AYUDANTE: ¡Que sí! ¡Pero ahora ayúdeme!
GABULA: ¡Esto no lo permito yo ni harta wisky!
La mujer se fue corriendo de allí, dejando a la otra con las manos en las asas.
AYUDANTE: Pues nada... a ver qué hago yo ahora.

Santiago abrió los ojos. Intentó moverse de la cama, pero estaba atado a ella.
SANTIAGO: ¡Ey! ¡¿Qué pasa aquí?! ¿Quién es?
Al fondo de la habitación había tres personas. Una mujer, un hombre y una niña pequeña.
SANTIAGO: ¡Paz! Por favor… ¡no soy mala persona, suéltenme!
HOMBRE: Parece no ser mala gente.
MUJER: Ve con cuidado, cariño.
El hombre se acercó con cuidado y desató a Santiago.
SANTIAGO: ¿Quiénes sois vosotros? ¡Fuera de mi casa ahora mismo!
HOMBRE: Tranquilo, compadre.
MUJER: ¡Ay el pallo que se nos pone farruko!
Santiago se temía lo peor, que fueran gitanos.
HOMBRE: A ver, compadre, no nos vamos a ir de aquí. Llevamos tres semanas viviendo aquí. La poli nos quemó la chabola en el barrio del Chamito… no tenemos a donde ir…
MUJER: ¡Y tenemos a la niña bonica! Ay pallo, ten piedad por favor.
SANTIAGO: Yo…
HOMBRE: Además, nos metimos en esta casa de okupas porque como está maldecida…
SANTIAGO: ¿¡Maldecida!?
MUJER: Claro, pallo. El que aquí vive la pata estira. ¿No lo sabías?
HOMBRE: Así pensábamos que nadie iba a venir aquí…
SANTIAGO: La virgen… pero esta es mi casa… no os podéis quedar.
HOMBRE: ¡¿Cómo que no!?
El gitano, muy alterado sacó una navaja y apuntó a Santiago.
HOMBRE: ¡Te rajo vivo!
SANTIAGO: ¡Vale, vale! Os quedáis…
NIÑA: ¡Bien! Mama, va a ser verdad que hay pallos buenos.
MUJERES: Si, si. Vete a terminar los crispis que tienes que ir al cole, niña.
Santiago se levantó de la cama.
SANTIAGO: Vamos a ver, ¿cuánto tiempo vais a quedaros aquí exactamente?

Todas las hermanas estaban en el gran comedor del convento San Felipe, esperando a que llegase el desayuno, pero este, no venía.
DORADA: Desde luego... que poco formal...
SOLEDAD: ¿Poco formal? ¿Pero tú viste como estaba tu convento?... eso si que no es formal.
DORADA: ¿Qué tienes en contra de mi convento?
SOLEDAD: Que no voy a dejar que critiques el San Felipe, uno de los más grandes que existe... porque tarden media hora más en ponerte el desayuno.
MACU: Mi hermana tiene razón. ¡Tengo hambre!
FAUSTI: Y sed...
MACU: Vaya mierda de convento...
FAUSTI: Desde luego que sí.
Las puertas del comedor se abrieron de golpe, y por ella entro Gabula, muy enfadada.
GABULA: ¡Como yo me entere de quien me ha intentao pegá a la cacerola le arranco los pentejos del chumi! ¡Avisás estáih!
La mujer se fue y las chicas se echaron a reir.
MACU: Jajaja…
FAUSTI: Bueno, la verdad es que tiene su gracia, jeje.
SOLEDAD: Jaja…
> Con la aparición de Sofía Nieto como Rebeca
LOLI: Buenas noches señora...
SOR PILAR: Buenas noches... ¡Loli!
LOLI: Dígame, señora.
SOR PILAR: Quiero que me hagas un encargo... toma, quiero que mañana vayas al ayuntamiento y que entregues este informe de obras.
LOLI: ¿Qué es, señora?
SOR PILAR: He manipulado el informe de las obras del Santa Teresita. Ahora, no tienen licencia para hacer la obra... ja, ja... y quiero informar al señor alcalde para que les paren las obras.
LOLI: ¿Y qué quiere conseguir con esto, señora? Será peor para todos... pues esta gente se tendrá que quedar más tiempo aquí.
SOR PILAR: Y eso es, precisamente lo que yo deseo.
LOLI: ¡Pero… antes no decía lo mismo!
SOR PILAR: Loli, hija mía… cuanto te queda por aprender de la vida… jaja.
A la mañana siguiente, la brusca cocinera Gabula entró por las puertas de la cocina. Iba a preparar el desayuno, una de sus ayudantes entró tras ella.
GABULA: Niña, ve zacando la cacerola pa poné a calentá la leche.
AYUDANTE: Sí, señora.
La chica cogió la cacerola por las asas, y la fue a llevar a la encimera, pero cuando fue a apoyarla, se dio cuenta de que no podía despegar las manos de las asas. Empezó a dar fuertes golpes con el instrumento en la encimera, Gabula se asustó.
GABULA: ¡Quieta ahí! ¿Qué pasa? ¿Te se te fue la cacerola? Huy, nunca mejó dicho…
AYUDANTE: ¡Que no! ¡Que no puedo despegar las manos!
GABULA: ¡Huuuuuuy! ¿Y pá ezo tanto ehcándalo?
AYUDANTE: ¡Que no lo entiende usted o qué? ¡Han echado pegamento a las asas!
GABULA: ¡Eeyyyyyyy…! Para el carro… un momento… alguien ha pegaó ahí ezo…. Entonces…. ¿querían quedarme las manos achinchás?
AYUDANTE: ¡Que sí! ¡Pero ahora ayúdeme!
GABULA: ¡Esto no lo permito yo ni harta wisky!
La mujer se fue corriendo de allí, dejando a la otra con las manos en las asas.
AYUDANTE: Pues nada... a ver qué hago yo ahora.

Santiago abrió los ojos. Intentó moverse de la cama, pero estaba atado a ella.
SANTIAGO: ¡Ey! ¡¿Qué pasa aquí?! ¿Quién es?
Al fondo de la habitación había tres personas. Una mujer, un hombre y una niña pequeña.
SANTIAGO: ¡Paz! Por favor… ¡no soy mala persona, suéltenme!
HOMBRE: Parece no ser mala gente.
MUJER: Ve con cuidado, cariño.
El hombre se acercó con cuidado y desató a Santiago.
SANTIAGO: ¿Quiénes sois vosotros? ¡Fuera de mi casa ahora mismo!
HOMBRE: Tranquilo, compadre.
MUJER: ¡Ay el pallo que se nos pone farruko!
Santiago se temía lo peor, que fueran gitanos.
HOMBRE: A ver, compadre, no nos vamos a ir de aquí. Llevamos tres semanas viviendo aquí. La poli nos quemó la chabola en el barrio del Chamito… no tenemos a donde ir…
MUJER: ¡Y tenemos a la niña bonica! Ay pallo, ten piedad por favor.
SANTIAGO: Yo…
HOMBRE: Además, nos metimos en esta casa de okupas porque como está maldecida…
SANTIAGO: ¿¡Maldecida!?
MUJER: Claro, pallo. El que aquí vive la pata estira. ¿No lo sabías?
HOMBRE: Así pensábamos que nadie iba a venir aquí…
SANTIAGO: La virgen… pero esta es mi casa… no os podéis quedar.
HOMBRE: ¡¿Cómo que no!?
El gitano, muy alterado sacó una navaja y apuntó a Santiago.
HOMBRE: ¡Te rajo vivo!
SANTIAGO: ¡Vale, vale! Os quedáis…
NIÑA: ¡Bien! Mama, va a ser verdad que hay pallos buenos.
MUJERES: Si, si. Vete a terminar los crispis que tienes que ir al cole, niña.
Santiago se levantó de la cama.
SANTIAGO: Vamos a ver, ¿cuánto tiempo vais a quedaros aquí exactamente?

Todas las hermanas estaban en el gran comedor del convento San Felipe, esperando a que llegase el desayuno, pero este, no venía.
DORADA: Desde luego... que poco formal...
SOLEDAD: ¿Poco formal? ¿Pero tú viste como estaba tu convento?... eso si que no es formal.
DORADA: ¿Qué tienes en contra de mi convento?
SOLEDAD: Que no voy a dejar que critiques el San Felipe, uno de los más grandes que existe... porque tarden media hora más en ponerte el desayuno.
MACU: Mi hermana tiene razón. ¡Tengo hambre!
FAUSTI: Y sed...
MACU: Vaya mierda de convento...
FAUSTI: Desde luego que sí.
Las puertas del comedor se abrieron de golpe, y por ella entro Gabula, muy enfadada.
GABULA: ¡Como yo me entere de quien me ha intentao pegá a la cacerola le arranco los pentejos del chumi! ¡Avisás estáih!
La mujer se fue y las chicas se echaron a reir.
MACU: Jajaja…
FAUSTI: Bueno, la verdad es que tiene su gracia, jeje.
SOLEDAD: Jaja…
> Con la aparición de Sofía Nieto como Rebeca
#2386
30/12/2012 21:11
Me ha gustado HDS, le doy 19% :)
#2387
30/12/2012 21:14
IMGmg
#2388
30/12/2012 21:16
a mit ambien me ha gustado 21,5
#2389
30/12/2012 21:17
para puedo hacer un adelanto del 1x01
#2390
30/12/2012 21:19
parca pueod hacer un adelanto del 1x01 de enfermedades
#2391
30/12/2012 21:20
{La imagen está creada pero queda que se modifique el ancho de la misma}
Los miembros de la poderosa familia Herchelx esconden todo tipo de secretos. La riqueza de la familia, como los componentes de la misma, tiene un pasado oscuro. Tras la muerte de Agatha, la longeva dueña de 'Valley Rich', todos los Herchelx intentan apoderarse del antiguo castillo al pie de las montañas y al este del río Valley.
Las mentiras, la tensión, la lucha entre miembros de una propia familia, el deseo, la codicia, todo, por conseguir tener como propiedad el famoso castillo 'Valley Rich'. Pero no todo es como esperan, y los finales, en esta apasionada serie, tampoco son como si quiera nadie puede imaginar.
Los miembros de la poderosa familia Herchelx esconden todo tipo de secretos. La riqueza de la familia, como los componentes de la misma, tiene un pasado oscuro. Tras la muerte de Agatha, la longeva dueña de 'Valley Rich', todos los Herchelx intentan apoderarse del antiguo castillo al pie de las montañas y al este del río Valley.
Las mentiras, la tensión, la lucha entre miembros de una propia familia, el deseo, la codicia, todo, por conseguir tener como propiedad el famoso castillo 'Valley Rich'. Pero no todo es como esperan, y los finales, en esta apasionada serie, tampoco son como si quiera nadie puede imaginar.
#2392
30/12/2012 21:26
Me ha gustado mucho el capítulo de Hijas del Señor!!!!!
Quiero destacar varios puntos. El capítulo ha empezado por lo grandes, con cambio de convento y una muerte. Me ha gustado mucho esa idea de cambiar de convento, y creo que le puede venir muy muy bien a la serie!!.
Sor Pilar se ve que es una monja de las duras

y creo que va a tener más de 1 problema con las nuevas invitadas. En cambio, Loli parece muy maja y no se entera de nada 

Gabula parece también muy estricta y egocéntrica.

Y los 2 monjes son gays?? Madre mia como está la iglesia


En general, el capítulo me ha gustado mucho y eso que sólo había leído 1 capítulo anterior de la serie, pero te enteras mas o menos bien. Las risas garantizadas. Eso sí, un poco largo
Enhorabuena, de 25% no baja.
Quiero destacar varios puntos. El capítulo ha empezado por lo grandes, con cambio de convento y una muerte. Me ha gustado mucho esa idea de cambiar de convento, y creo que le puede venir muy muy bien a la serie!!.
Sor Pilar se ve que es una monja de las duras


y creo que va a tener más de 1 problema con las nuevas invitadas. En cambio, Loli parece muy maja y no se entera de nada 

Gabula parece también muy estricta y egocéntrica.


Y los 2 monjes son gays?? Madre mia como está la iglesia



En general, el capítulo me ha gustado mucho y eso que sólo había leído 1 capítulo anterior de la serie, pero te enteras mas o menos bien. Las risas garantizadas. Eso sí, un poco largo

Enhorabuena, de 25% no baja.
#2393
30/12/2012 21:27
y sie streno hoy enfermedades o no puedo parca
#2394
30/12/2012 21:33
#2395
30/12/2012 21:34


Quién iba a decir que Carmen querría suicidarse. Eso creímos hasta que, después de todo lo que pasó, nos contó que solo era un plan de distracción contra los innombrables. Por desgracia, surgió un imprevisto. Se ve que ella y Álvaro encontraron un lago, ¡pero está maldito! Será muy difícil coger agua, porque está lleno de algas que atrapan a quien lo intenta. De hecho tomaron a nuestra bióloga como presa... Menos mal que al final salió viva, fue de milagro.
Aparte, Víctor está demasiado raro, cada vez más. Se ha enfadado tanto que incluso me empujó a una hoguera para que me quemase, una vez estábamos todos. Tuve que ir como un rodillo por el suelo para apagar el fuego, Dios quiso que estuviera a tiempo. Bueno, Dios no sería, porque está claro que no existe desde hace miles de millones de años. Esta sí que no se la perdono a Víctor, le he dejado de hablar para siempre. Definitivamente, estoy muy enfadada con él. Ojalá no hubiera conocido nunca a ese ‘capitán’ de pacotilla. Y ojalá nunca lo hubiera besado.
Pero lo peor sin duda vino después, cuando tras todos estos imprevistos emprendimos la marcha de nuevo y nos topamos de nuevo con ellos, con los innombrables. ¡Cuando nos habíamos olvidado de su amenaza! Nos dijeron que ya habíamos agotado todas las posibilidades, que íbamos a morir todos en este planeta.
Han pasado solo dos horas desde entonces y no hemos notado nada. Pero aún seguimos tensos y buscamos alguna forma de escapar. Solo nos quedan dos opciones: huir o morir.
Sara cerró su diario. Seguían caminando, pues debían explorar nuevas partes de Kepler antes del inminente final. Incluso con algo de suerte, encontrarían alguna forma de volver a casa, a la Tierra. Todos emprendieron camino.
SARA: ¿Y hacia dónde se supone que vamos?
CARMEN: A explorar Kepler. Que este planeta es inmenso y hemos visto muy poco de él.
PACO: ¿Y si queremos volver al lugar donde estábamos? Recordad que aquí es muy fácil perderse. Ya sabéis, lo que ocurrió cuando lo de las jaulas... y lo del lago, que estaba ahí mismo y ni lo habíamos visto.
SARA: Es que la superficie de este planeta es idéntica en todos los lados.
CARMEN: Sí, este planeta está desertizado. Hay más tierra que agua, al contrario que en la Tierra.
PACO: ¿Pero hay agua?
VÍCTOR: Pues claro que sí, ¿o has olvidado lo del lago que encontraron estos?
PACO: No. Pero a lo mejor, solo hay lagos. No hay mares, propiamente dicho.
CARMEN: Es muy poco probable que haya mares en Kepler, la superficie más grande de agua que pueda haber, puede ser de tan solo diez o veinte kilómetros...
SARA: Vamos, como un lago o un río.
CARMEN: En efecto.
#2396
30/12/2012 21:34
Continuaron andando. Al fondo había algo que les llamaba la atención, pues un edificio enorme se abría ante ellos. La fachada estaba hecha de un material de carbón, no tenía ventanas ni nada, y tan solo tenía un pequeño orificio de forma circular, que sería la puerta.
ÁLVARO: ¿Y eso qué se supone que es?
CARMEN: (Decidida) Habrá que entrar a verlo, ¿no?
Víctor sacó los arpones de su mochila y le ofreció uno a Paco y otro a Álvaro.
VÍCTOR: ¿Sabréis usarlo?
PACO: Creo que sí.
ÁLVARO: ¿Yo? ¿Por quién me tomas? Claro que sí, yo hice la mili.
VÍCTOR: ¿La mili? ¿Y eso qué es?
ÁLVARO: Joder, pues la mili... donde te enseñan a ser militar.
Víctor y Paco se miraron, sorprendidos.
PACO: Yo tampoco sé lo que es.
CARMEN: Bueno, vale ya. Vamos a entrar.
SARA: A ver, todos no podemos ir. Me propongo voluntaria para vigilar fuera mientras vosotros estáis dentro, ¿de acuerdo?
VÍCTOR: Bien, entremos.
Mientras Sara se quedó en la puerta del edificio, los demás entraron con sumo cuidado. Tuvieron que encender una de las linternas que llevaba Carmen en su mochila, porque dentro estaba todo totalmente oscuro.
PACO: Joder... ¿también tienes linternas en tu mochila?
CARMEN: Sí.
PACO: Bendita sea esa mochila.
Álvaro y Víctor dejaron escapar una carcajada. Carmen les lanzó una mirada amenazadora.
CARMEN: Pues antes del viaje vine preparada... no como otros.
Conforme fueron entrando por los pasillos del edificio, comenzaron a ver las primeras estancias del lugar. Ahora estaban ante lo que parecía ser un calabozo, una cárcel o algo por el estilo, pues había barrotes a ambos lados de la sala que se extendían hasta el final. No había ni más puertas, ni más plantas. Todo era igual.
ÁLVARO: ¿Esto parece una... cárcel?
PACO: (Con sorna) Sí, para meterte a ti.
ÁLVARO: Paco, me estoy hartando de tus tonterías.
PACO: Y yo de tu mal humor, que estás siempre ofuscado.
ÁLVARO: ¿Será porque en menos de un día nos van a matar si no abandonamos este planeta y no tenemos ningún medio para ello?
CARMEN: Chicos vale ya, mirad esto.
Carmen señaló a los barrotes de una de las celdas del final. Tenía marcas de sangre.
VÍCTOR: ¿A quién encerrarían aquí?
CARMEN: No lo sé. Es muy extraño todo. Este edificio ha tenido que ser construido, pero ¿por quién?
PACO: ¿Y para qué? ¿Quiénes han estado antes aquí?
ÁLVARO: ¿Y dónde están ahora?
VÍCTOR: Huy, eso ya son muchas preguntas.
CARMEN: Pues tenemos que encontrar las respuestas.
PACO: Yo creo que...
VÍCTOR: ¿Qué?
PACO: Que este lugar está relacionado con los innombrables... en este planeta solo estamos nosotros y ellos.
CARMEN: Por favor, Paco, no seas iluso. No hemos visto unos cincuenta kilómetros cuadrados del planeta. Y tiene una superficie el doble de grande que la Tierra. Es muy probable que haya más habitantes en él.
PACO: ¿Habitantes o personas?
CARMEN: No me atrevería a decirlo con exactitud.
Entonces, en ese mismo momento, la puerta de fuera se cerró bruscamente. Sara se asustó desde allí.
SARA: ¡Eh! ¡¿Para qué cerráis?!
CARMEN: ¡Sara! ¿Qué ha pasado?
SARA: Se ha cerrado la puerta.
VÍCTOR: ¡Ábrela!
SARA: No sé cómo.
PACO: ¡Mira por ahí! Tiene que haber una palanca o algo ¿no?
Lo peor que podía pasar en aquel momento pasó de verdad. Todos oyeron la voz de uno de los innombrables.
VOZ: Vais a morir... tal y como nosotros hemos muerto.
ÁLVARO: ¿Y eso qué se supone que es?
CARMEN: (Decidida) Habrá que entrar a verlo, ¿no?
Víctor sacó los arpones de su mochila y le ofreció uno a Paco y otro a Álvaro.
VÍCTOR: ¿Sabréis usarlo?
PACO: Creo que sí.
ÁLVARO: ¿Yo? ¿Por quién me tomas? Claro que sí, yo hice la mili.
VÍCTOR: ¿La mili? ¿Y eso qué es?
ÁLVARO: Joder, pues la mili... donde te enseñan a ser militar.
Víctor y Paco se miraron, sorprendidos.
PACO: Yo tampoco sé lo que es.
CARMEN: Bueno, vale ya. Vamos a entrar.
SARA: A ver, todos no podemos ir. Me propongo voluntaria para vigilar fuera mientras vosotros estáis dentro, ¿de acuerdo?
VÍCTOR: Bien, entremos.
Mientras Sara se quedó en la puerta del edificio, los demás entraron con sumo cuidado. Tuvieron que encender una de las linternas que llevaba Carmen en su mochila, porque dentro estaba todo totalmente oscuro.
PACO: Joder... ¿también tienes linternas en tu mochila?
CARMEN: Sí.
PACO: Bendita sea esa mochila.
Álvaro y Víctor dejaron escapar una carcajada. Carmen les lanzó una mirada amenazadora.
CARMEN: Pues antes del viaje vine preparada... no como otros.
Conforme fueron entrando por los pasillos del edificio, comenzaron a ver las primeras estancias del lugar. Ahora estaban ante lo que parecía ser un calabozo, una cárcel o algo por el estilo, pues había barrotes a ambos lados de la sala que se extendían hasta el final. No había ni más puertas, ni más plantas. Todo era igual.
ÁLVARO: ¿Esto parece una... cárcel?
PACO: (Con sorna) Sí, para meterte a ti.
ÁLVARO: Paco, me estoy hartando de tus tonterías.
PACO: Y yo de tu mal humor, que estás siempre ofuscado.
ÁLVARO: ¿Será porque en menos de un día nos van a matar si no abandonamos este planeta y no tenemos ningún medio para ello?
CARMEN: Chicos vale ya, mirad esto.
Carmen señaló a los barrotes de una de las celdas del final. Tenía marcas de sangre.
VÍCTOR: ¿A quién encerrarían aquí?
CARMEN: No lo sé. Es muy extraño todo. Este edificio ha tenido que ser construido, pero ¿por quién?
PACO: ¿Y para qué? ¿Quiénes han estado antes aquí?
ÁLVARO: ¿Y dónde están ahora?
VÍCTOR: Huy, eso ya son muchas preguntas.
CARMEN: Pues tenemos que encontrar las respuestas.
PACO: Yo creo que...
VÍCTOR: ¿Qué?
PACO: Que este lugar está relacionado con los innombrables... en este planeta solo estamos nosotros y ellos.
CARMEN: Por favor, Paco, no seas iluso. No hemos visto unos cincuenta kilómetros cuadrados del planeta. Y tiene una superficie el doble de grande que la Tierra. Es muy probable que haya más habitantes en él.
PACO: ¿Habitantes o personas?
CARMEN: No me atrevería a decirlo con exactitud.
Entonces, en ese mismo momento, la puerta de fuera se cerró bruscamente. Sara se asustó desde allí.
SARA: ¡Eh! ¡¿Para qué cerráis?!
CARMEN: ¡Sara! ¿Qué ha pasado?
SARA: Se ha cerrado la puerta.
VÍCTOR: ¡Ábrela!
SARA: No sé cómo.
PACO: ¡Mira por ahí! Tiene que haber una palanca o algo ¿no?
Lo peor que podía pasar en aquel momento pasó de verdad. Todos oyeron la voz de uno de los innombrables.
VOZ: Vais a morir... tal y como nosotros hemos muerto.
#2397
30/12/2012 21:35
Todos se quedaron absortos, hasta Sara desde fuera lo había escuchado.
SARA: Dios. ¡Salid de ahí ya! Que aquí afuera estoy sola y tengo mucho miedo.
CARMEN: ¿Miedo? ¿Y nosotros qué? ¡¿Qué nos vais a hacer?!
ÁLVARO: Vamos a ver... ¿Cómo qué como ellos murieron? ¿Ellos están muertos? Sabía que no era buena idea venir aquí, estoy muerto de miedo.
VÍCTOR: (Ríe) Muerto de miedo, eso sí que ha sido bueno.
PACO: ¿Y quiénes son ellos? ¿Qué son los innombrables?
CARMEN: Esto no está teniendo ninguna gracia ¿eh? Hay que salir de aquí como sea.

Lejos de allí, mientras los niños jugaban por la superficie de Kepler, Barrax fue a la habitación donde Eva seguía encerrada, una vez más. Como cualquier robot, él no tendría ningún tipo de piedad ni de sentimientos.
BARRAX: Abriendo puerta. Mec.
EVA: ¿Quieres dejar de decir eso ya? Me estás poniendo de los nervios.
BARRAX: ¿Quieres que me lleve tu comida?
EVA: (Sumisa) Está bien, quédate. Por favor, déjala aquí dentro.
BARRAX: Los humanos tenéis muchas necesidades. Que si amor, que si comer, que si beber… Barrax no entiende cómo colonizasteis la Tierra.
EVA: Pues porque éramos mucho más inteligentes que el resto de seres que había allí.
BARRAX: Pues sí que tienen que ser ingenuos los demás.
EVA: ¿Quieres abrirme ya, robot? Estoy muy cansada, llevo horas sin comer y no tengo nada que hacer.
BARRAX: Está bien. Abriendo puerta. Mec.
EVA: (Irritada) ¡Abre!
Barrax obedeció, abrió la puerta del compartimento y entró. Eva aprovechó para mostrar sus verdaderas intenciones.
EVA: Pienso destruirte, maldito robot. Voy a salir de esta apestosa nave y buscaré a esos traidores. Van a pagar con su vida, pienso matarlos a todos.
BARRAX: ¿Y cómo piensas volver a la Tierra entonces?
EVA: Eso ya es asunto mío.
Eva empujó a Barrax, este cayó al suelo y la católica aprovechó la coyuntura para salir de la nave. Tras asegurarse de que no había nadie alrededor, Barrax cerró la puerta y comenzó con su maniobra. Sonidos extraños y colores variados emanaban del robot. Parecía que iba a explotar, hasta que consiguió su objetivo. Aquella era su única forma de ponerse en contacto con gente de fuera.
BARRAX: Barrax llamando a voz, Barrax llamando a voz.
VOZ: Por fin, querido Barrax. Pensé que nos habías vuelto a traicionar, pero veo que no es así.
BARRAX: Barrax quiere volver con vosotros, es donde mejor está y a donde pertenece.
VOZ: No sabes cuánto me alegra oír eso. Y bien, ¿alguna información relevante?
BARRAX: Hemos llegado, ya estamos en Kepler. No hace falta que os diga las coordenadas.
VOZ: Perfecto, enseguida revisaremos el localizador. ¿Y la católica, qué tal vas con ella?
BARRAX: Hubo que encerrarla porque intentó impedir el aterrizaje, es bipolar.
VOZ: Con que bipolar, ¿eh?
BARRAX: Sí, y ha escapado. Quiere vengarse del resto de tripulantes de la nave por haberla encerrado. Quiere que lo paguen con su vida.
VOZ: Excelente, al final nos va a hacer parte del trabajo y todo.
BARRAX: Barrax quiere saber cuál será vuestro siguiente paso.
VOZ: Desearán no haber venido jamás. Y Eva nos va a facilitar la tarea, les daremos un buen escarmiento. Tú encárgate de los niños, asegúrate de que ninguno escape y gánate su confianza.
BARRAX: Es decir, pretendéis que me quede aquí quieto con los niños sin hacer nada. Mec.
VOZ: ¿Quedarte quieto? Al contrario, no te preocupes por eso. Os dirigiréis hacia aquí, me los traerás a todos sanos y salvos. Cuando vean a su profesora muerta y al resto de tripulantes convertidos en mala gente no querrán volver a la Tierra. Se quedarán aquí con nosotros y los utilizaremos como esclavos para reconstruir nuestro imperio.
BARRAX: ¿Y cómo sabrá Barrax el camino?
VOZ: Por eso no te preocupes, robot. Está todo controlado.
BARRAX: Mua, ja, ja. Voy a dominar el mundo.
VOZ: Eso espero, juntos nos haremos con Kepler para siempre.
En ese preciso instante, Eva salía de la nave por una portezuela de atrás que pocos conocían. Así, corrió hacia la espesura del bosque sin ser vista, dispuesta a cumplir sus objetivos.
EVA: (Piensa) Los mataré a todos y después me los comeré, como Saturno cuando devoraba a sus hijos. Se van a enterar estos ateos de quién soy yo.
De pronto, Eva notó un temblor y sus piernas empezaron a caminar hacia otra dirección, más rápido de lo que harían unas simples piernas humanas.
EVA: (Asustada) ¿Qué me está pasando? ¡Maldito Satanás!
VOZ: No te preocupes, querida. Voy a llevarte hasta esa gente de la que te quieres vengar.
EVA: Voz que resuena en mi cabeza, ¿eres Dios?
VOZ: No, soy un innombrable.
SARA: Dios. ¡Salid de ahí ya! Que aquí afuera estoy sola y tengo mucho miedo.
CARMEN: ¿Miedo? ¿Y nosotros qué? ¡¿Qué nos vais a hacer?!
ÁLVARO: Vamos a ver... ¿Cómo qué como ellos murieron? ¿Ellos están muertos? Sabía que no era buena idea venir aquí, estoy muerto de miedo.
VÍCTOR: (Ríe) Muerto de miedo, eso sí que ha sido bueno.
PACO: ¿Y quiénes son ellos? ¿Qué son los innombrables?
CARMEN: Esto no está teniendo ninguna gracia ¿eh? Hay que salir de aquí como sea.

Lejos de allí, mientras los niños jugaban por la superficie de Kepler, Barrax fue a la habitación donde Eva seguía encerrada, una vez más. Como cualquier robot, él no tendría ningún tipo de piedad ni de sentimientos.
BARRAX: Abriendo puerta. Mec.
EVA: ¿Quieres dejar de decir eso ya? Me estás poniendo de los nervios.
BARRAX: ¿Quieres que me lleve tu comida?
EVA: (Sumisa) Está bien, quédate. Por favor, déjala aquí dentro.
BARRAX: Los humanos tenéis muchas necesidades. Que si amor, que si comer, que si beber… Barrax no entiende cómo colonizasteis la Tierra.
EVA: Pues porque éramos mucho más inteligentes que el resto de seres que había allí.
BARRAX: Pues sí que tienen que ser ingenuos los demás.
EVA: ¿Quieres abrirme ya, robot? Estoy muy cansada, llevo horas sin comer y no tengo nada que hacer.
BARRAX: Está bien. Abriendo puerta. Mec.
EVA: (Irritada) ¡Abre!
Barrax obedeció, abrió la puerta del compartimento y entró. Eva aprovechó para mostrar sus verdaderas intenciones.
EVA: Pienso destruirte, maldito robot. Voy a salir de esta apestosa nave y buscaré a esos traidores. Van a pagar con su vida, pienso matarlos a todos.
BARRAX: ¿Y cómo piensas volver a la Tierra entonces?
EVA: Eso ya es asunto mío.
Eva empujó a Barrax, este cayó al suelo y la católica aprovechó la coyuntura para salir de la nave. Tras asegurarse de que no había nadie alrededor, Barrax cerró la puerta y comenzó con su maniobra. Sonidos extraños y colores variados emanaban del robot. Parecía que iba a explotar, hasta que consiguió su objetivo. Aquella era su única forma de ponerse en contacto con gente de fuera.
BARRAX: Barrax llamando a voz, Barrax llamando a voz.
VOZ: Por fin, querido Barrax. Pensé que nos habías vuelto a traicionar, pero veo que no es así.
BARRAX: Barrax quiere volver con vosotros, es donde mejor está y a donde pertenece.
VOZ: No sabes cuánto me alegra oír eso. Y bien, ¿alguna información relevante?
BARRAX: Hemos llegado, ya estamos en Kepler. No hace falta que os diga las coordenadas.
VOZ: Perfecto, enseguida revisaremos el localizador. ¿Y la católica, qué tal vas con ella?
BARRAX: Hubo que encerrarla porque intentó impedir el aterrizaje, es bipolar.
VOZ: Con que bipolar, ¿eh?
BARRAX: Sí, y ha escapado. Quiere vengarse del resto de tripulantes de la nave por haberla encerrado. Quiere que lo paguen con su vida.
VOZ: Excelente, al final nos va a hacer parte del trabajo y todo.
BARRAX: Barrax quiere saber cuál será vuestro siguiente paso.
VOZ: Desearán no haber venido jamás. Y Eva nos va a facilitar la tarea, les daremos un buen escarmiento. Tú encárgate de los niños, asegúrate de que ninguno escape y gánate su confianza.
BARRAX: Es decir, pretendéis que me quede aquí quieto con los niños sin hacer nada. Mec.
VOZ: ¿Quedarte quieto? Al contrario, no te preocupes por eso. Os dirigiréis hacia aquí, me los traerás a todos sanos y salvos. Cuando vean a su profesora muerta y al resto de tripulantes convertidos en mala gente no querrán volver a la Tierra. Se quedarán aquí con nosotros y los utilizaremos como esclavos para reconstruir nuestro imperio.
BARRAX: ¿Y cómo sabrá Barrax el camino?
VOZ: Por eso no te preocupes, robot. Está todo controlado.
BARRAX: Mua, ja, ja. Voy a dominar el mundo.
VOZ: Eso espero, juntos nos haremos con Kepler para siempre.
En ese preciso instante, Eva salía de la nave por una portezuela de atrás que pocos conocían. Así, corrió hacia la espesura del bosque sin ser vista, dispuesta a cumplir sus objetivos.
EVA: (Piensa) Los mataré a todos y después me los comeré, como Saturno cuando devoraba a sus hijos. Se van a enterar estos ateos de quién soy yo.
De pronto, Eva notó un temblor y sus piernas empezaron a caminar hacia otra dirección, más rápido de lo que harían unas simples piernas humanas.
EVA: (Asustada) ¿Qué me está pasando? ¡Maldito Satanás!
VOZ: No te preocupes, querida. Voy a llevarte hasta esa gente de la que te quieres vengar.
EVA: Voz que resuena en mi cabeza, ¿eres Dios?
VOZ: No, soy un innombrable.
#2398
30/12/2012 21:35

Sara encontró a la vuelta de la enorme puerta circular un pequeño interruptor de color rojo.
SARA: ¡Voy a sacaros de ahí! Tranquilos, que ya voy.
Sara pulsó el interruptor. La puerta se abrió y los demás salieron corriendo hacia afuera, muy atemorizados.
VÍCTOR: Podrías haberte dado más prisa, ¿no?
SARA: ¿Más prisa? Me he dado toda la que he podido. Os estaba oyendo sufrir ahí dentro mientras la voz os amenazaba. ¿Qué crees? ¿Que yo no estaba asustada aquí afuera pensando que podíais morir todos? ¿O que algo me podría atacar por las espaldas?
VÍCTOR: Eres una estúpida, eso es lo que eres.
ÁLVARO: Venga Víctor, no te pases.
VÍCTOR: Estamos en un planeta desconocido, sin medios para sobrevivir y solos, ante unos seres que amenazan con matarnos. ¿Y tú dándome lecciones morales? Venga ya, Álvaro.
SARA: ¿Seres? ¿Dónde has estado los últimos tres días? ¡Ya quedamos bien claro quiénes eran! Y que debíamos ignorarlos.
VÍCTOR: ¿Ah sí? Pues a mí no me ha quedado tan claro. Y soy el capitán.
SARA: Víctor, tú ya no eres capitán de nada, por millonésima vez. Eres uno más. Bueno, miento. No eres uno más, eres un capullo.
CARMEN: Sara, no te pases. No calientes más el tema…
SARA: No me paso en absoluto, pero ¡ya estoy harta!
CARMEN: ¿Acaso crees que nosotros no?
PACO: ¡Todos estamos hartos! Intentamos salir de los miles de impedimentos que se ponen en nuestro camino y tú siempre estás quejándote.
SARA: (Irritada) ¿Quejándome? ¿Cómo que quejándome?
PACO: ¡Eres una pesada! ¿Y sabes qué? Quizás sea cierto lo que Víctor me dijo el otro día.
Víctor miró a Paco con cara de “no sigas, por favor...” pero este le esquivó la mirada y continuó hablando.
SARA: ¿Qué te dijo?
PACO: ¡Que si estaba contigo no es porque le gustaras, es porque le dabas pena! Y que eres una pesada todo el día con el diario hacia todas partes.
SARA: (Enfadada) Víctor... ¿Es eso cierto?
VÍCTOR: Eh...
Sara empezó a escandalizarse.
SARA: ¡¿Es eso cierto?!
VÍCTOR: ¡Sí, es cierto! ¿Qué pasa?
SARA: No me esperaba esto de ti.
VÍCTOR: Ni nosotros esperábamos que te fuera a afectar tanto perder a tus niñitos.
SARA: ¿Qué? ¿A qué viene eso?
CARMEN: Pues que te has cerrado, Sara. Desde que Barrax huyó en la nave con los niños te has cerrado a los demás. Vives en tu mundo, con tu diario. Solo piensas en sobrevivir tú y que tus niños estén vivos.
La profesora estaba a punto de echar a llorar.
SARA: (Le cae una lágrima) ¿Cómo habéis podido decirme todo esto?
PACO: Es lo que pensamos de ti, la verdad.
SARA: (Limpiándose la mejilla) ¿Algo más?
ÁLVARO: No... Bueno sí, que te vayas. Aléjate de nosotros.
PACO: ¡Ey! Tampoco es para tanto.
ÁLVARO: No te pases, Víctor.
SARA: Está bien. Vosotros lo habéis querido. Pero que conste que tú no me echas, Víctor, me voy yo.
Sara se colocó el bolso, dio media vuelta y empezó a caminar en la parte opuesta.
CARMEN: ¿A dónde va?
VÍCTOR: No es de nuestra incumbencia.
ÁLVARO: ¿Pero de verdad la vamos a dejar ir sola? ¡Pero si tú la amas!
VÍCTOR: No la amo, fue un accidente. Dejémosla.
Los chicos comenzaron a alejarse de la cárcel, pero cuando apenas llevaban unos metros caminando, Víctor salió volando hacia arriba como por arte de magia. Estaba levitando a más de diez palmos del suelo.
ÁLVARO: ¿Qué pasa ahora?
CARMEN: ¡Alejaos de él!
PACO: ¡Víctor! ¡Víctor! Víctor, ¿qué te ocurre?
Víctor no contestó. A los tres segundos cayó al suelo y sus ojos se tornaron blancos.
VÍCTOR: Hijos de puta, sois unos malnacidos.
PACO: ¿Víctor? Nos estás asustando.
CARMEN: Está siendo poseído.
Carmen tomó la voz de líder y ordenó a los demás a que se apartaran.
CARMEN: Di un curso de psiquiatría mental. Creo que puedo intentar ponerme en contacto con quien está dentro de él.
VÍCTOR: Vais a morir como la escoria que sois.
CARMEN: ¿Quién está en el cuerpo de Víctor?
VÍCTOR: Tu abuela convertida en Satanás.
PACO: ¡Eres un maleducado!
VÍCTOR: Y vosotros unos guarros.
CARMEN: ¡Te ordeno que me contestes! ¿Quién eres?
VÍCTOR: Mi nombre no es de tu incumbencia. Soy un innombrable.
#2399
30/12/2012 21:36
Carmen tenía pensado algo. Iba a aprovechar esta situación para descubrir algo más de aquellos seres.
CARMEN: ¿Innombrables? ¿Qué sois?
Víctor no contestó.
CARMEN: ¡Contesta!
VÍCTOR: Soy la última persona que vas a ver antes de morir.
Súbitamente, una luz abandonó el cuerpo de Víctor y sus ojos recuperaron el color habitual. Había vuelto en sí.
PACO: Dios mío.
VÍCTOR: ¡Lo siento mucho!
CARMEN: ¿Perdón?
VÍCTOR: Por eso llevo estos días así de ofuscado. Estaba dentro de mí.
CARMEN: (Sorprendida) ¡Claro! Eso explica tus cambios de humor y tu agresividad.
PACO: Entonces, ¿adónde ha ido ahora?
VÍCTOR: ¿Quién? ¿El innombrable? Ni idea.
CARMEN: Continuemos andando. No hay tiempo que perder.
Emprendieron la marcha, dispuestos a encontrar la forma de acabar para siempre con los innombrables. Lo que ellos no sabían es que lo peor aún estaba por llegar.

Barrax salió al exterior de la nave Kosmos para asegurarse de que los niños no escapaban, tal y como le habían encomendado los innombrables.
BARRAX: Hola chicos. Mec.
PRISCILLA: ¡Que dejes de decir eso! ¿No ves que nos irrita? Así no te vamos a querer, robot.
BARRAX: Está bien, Barrax lo siente. Si queremos encontrar a los demás debemos unirnos.
JORGE: El robot tiene razón, es lo mejor.
BARRAX: Bien, entonces comencemos a andar.
JORGE: Pero espera, ¿y Eva? ¿La vamos a dejar ahí encerrada?
BARRAX: Eva se queda a vigilar la nave, no os preocupéis por ella.
PRISCILLA: ¿A vigilar? Pero si está mal de la cabeza, ¡la va a destruir!
BARRAX: Eva se ha escapado, ¿contenta, niña? Estos humanos, siempre buscan la verdad.
JORGE: No, no estamos contentos. Eres un robot estúpido, no sabes hacer nada y quieres que Eva se quede para destruir la nave. ¡Nos estás engañando!
BARRAX: Barrax tiene prisa, tenemos que partir inmediatamente. Mec.
Barrax apartó a Jorge de un empujón y lo tiró al frío suelo de Kepler.
PRISCILLA: (Histérica) ¿Pero qué haces, robot? ¿Estás loco?
Todos los demás niños quedaron asombrados y atemorizados ante Barrax. Pero afortunadamente, pronto tuvieron algo más importante en qué pensar. Una pequeña figura llegó andando al lugar, una figura que apenas habían percibido por la discusión.
JORGE: (Desde el suelo) No me lo puedo creer, esto no puede ser verdad. Pero si tú habías…
PRISCILLA: ¡Damián, estás vivo! ¡Cuánto te hemos echado de menos!
Priscilla corrió a abrazar a su amigo, pero este le gritó.
DAMIÁN: ¡No!
PRISCILLA: ¿Pero qué...?
DAMIÁN: No podéis tocarme. Pris, ¿me habéis echado de menos o tú me has echado de menos?
PRISCILLA: (Avergonzada) Un poco de cada. ¿Por qué no te podemos tocar?
DAMIÁN: Podría pasar algo malo. Y tú, estúpido robot. Me tiraste de la nave, eres malo.
Damián se abalanzó sobre Barrax, dispuesto a destruirlo por completo.
BARRAX: Humano atacando a Barrax, Barrax defendiéndose.
DAMIÁN: Voy a acabar contigo, te voy a destruir.
PRISCILLA: ¡Parad ya! Damián, ¡déjalo en paz! Es la única opción que nos queda.
DAMIÁN: ¿Pero de qué hablas?
JORGE: Verás, Damián... Cuando caíste por el agujero negro encontramos a otra tripulante que estaba escondida en la nave. Era una mujer adulta, católica, que se llama Eva.
PRISCILLA: El problema es que está loca, es bipolar y la tuvimos que encerrar porque nos intentó impedir el aterrizaje.
BARRAX: Y ahora Eva ha escapado, pero no pasa nada porque Barrax llevaros hasta los demás. Mec.
DAMIÁN: Vaya, sí que me he perdido cosas... Barrax, ¿te refieres a aquel agujero? Creo que alguien te ha engañado, eso es una trampa. Por ese lugar se va a una cárcel.
JORGE: ¿Y cómo sabes que no es él quien nos engaña?
DAMIÁN: Veréis, sé que es difícil de creer pero... Tras salvarme del agujero negro, adquirí una especie de poderes. Y puedo leer en ese robot que realmente creía lo que nos acaba de contar.
PRISCILLA: Hala, ¿tienes poderes? ¡Qué guay, yo también quiero!
DAMIÁN: Lo siento pero no puede tenerlos nadie más, de hecho no debo contarlo. Pero sí puedo llevaros con la profe y los demás. Sólo tenéis que seguirme.
Todos los niños se pusieron en fila de dos, dispuestos a ir con Damián y a encontrar al resto. Por fin, después de tanto tiempo, estaban salvados.
CARMEN: ¿Innombrables? ¿Qué sois?
Víctor no contestó.
CARMEN: ¡Contesta!
VÍCTOR: Soy la última persona que vas a ver antes de morir.
Súbitamente, una luz abandonó el cuerpo de Víctor y sus ojos recuperaron el color habitual. Había vuelto en sí.
PACO: Dios mío.
VÍCTOR: ¡Lo siento mucho!
CARMEN: ¿Perdón?
VÍCTOR: Por eso llevo estos días así de ofuscado. Estaba dentro de mí.
CARMEN: (Sorprendida) ¡Claro! Eso explica tus cambios de humor y tu agresividad.
PACO: Entonces, ¿adónde ha ido ahora?
VÍCTOR: ¿Quién? ¿El innombrable? Ni idea.
CARMEN: Continuemos andando. No hay tiempo que perder.
Emprendieron la marcha, dispuestos a encontrar la forma de acabar para siempre con los innombrables. Lo que ellos no sabían es que lo peor aún estaba por llegar.

Barrax salió al exterior de la nave Kosmos para asegurarse de que los niños no escapaban, tal y como le habían encomendado los innombrables.
BARRAX: Hola chicos. Mec.
PRISCILLA: ¡Que dejes de decir eso! ¿No ves que nos irrita? Así no te vamos a querer, robot.
BARRAX: Está bien, Barrax lo siente. Si queremos encontrar a los demás debemos unirnos.
JORGE: El robot tiene razón, es lo mejor.
BARRAX: Bien, entonces comencemos a andar.
JORGE: Pero espera, ¿y Eva? ¿La vamos a dejar ahí encerrada?
BARRAX: Eva se queda a vigilar la nave, no os preocupéis por ella.
PRISCILLA: ¿A vigilar? Pero si está mal de la cabeza, ¡la va a destruir!
BARRAX: Eva se ha escapado, ¿contenta, niña? Estos humanos, siempre buscan la verdad.
JORGE: No, no estamos contentos. Eres un robot estúpido, no sabes hacer nada y quieres que Eva se quede para destruir la nave. ¡Nos estás engañando!
BARRAX: Barrax tiene prisa, tenemos que partir inmediatamente. Mec.
Barrax apartó a Jorge de un empujón y lo tiró al frío suelo de Kepler.
PRISCILLA: (Histérica) ¿Pero qué haces, robot? ¿Estás loco?
Todos los demás niños quedaron asombrados y atemorizados ante Barrax. Pero afortunadamente, pronto tuvieron algo más importante en qué pensar. Una pequeña figura llegó andando al lugar, una figura que apenas habían percibido por la discusión.
JORGE: (Desde el suelo) No me lo puedo creer, esto no puede ser verdad. Pero si tú habías…
PRISCILLA: ¡Damián, estás vivo! ¡Cuánto te hemos echado de menos!
Priscilla corrió a abrazar a su amigo, pero este le gritó.
DAMIÁN: ¡No!
PRISCILLA: ¿Pero qué...?
DAMIÁN: No podéis tocarme. Pris, ¿me habéis echado de menos o tú me has echado de menos?
PRISCILLA: (Avergonzada) Un poco de cada. ¿Por qué no te podemos tocar?
DAMIÁN: Podría pasar algo malo. Y tú, estúpido robot. Me tiraste de la nave, eres malo.
Damián se abalanzó sobre Barrax, dispuesto a destruirlo por completo.
BARRAX: Humano atacando a Barrax, Barrax defendiéndose.
DAMIÁN: Voy a acabar contigo, te voy a destruir.
PRISCILLA: ¡Parad ya! Damián, ¡déjalo en paz! Es la única opción que nos queda.
DAMIÁN: ¿Pero de qué hablas?
JORGE: Verás, Damián... Cuando caíste por el agujero negro encontramos a otra tripulante que estaba escondida en la nave. Era una mujer adulta, católica, que se llama Eva.
PRISCILLA: El problema es que está loca, es bipolar y la tuvimos que encerrar porque nos intentó impedir el aterrizaje.
BARRAX: Y ahora Eva ha escapado, pero no pasa nada porque Barrax llevaros hasta los demás. Mec.
DAMIÁN: Vaya, sí que me he perdido cosas... Barrax, ¿te refieres a aquel agujero? Creo que alguien te ha engañado, eso es una trampa. Por ese lugar se va a una cárcel.
JORGE: ¿Y cómo sabes que no es él quien nos engaña?
DAMIÁN: Veréis, sé que es difícil de creer pero... Tras salvarme del agujero negro, adquirí una especie de poderes. Y puedo leer en ese robot que realmente creía lo que nos acaba de contar.
PRISCILLA: Hala, ¿tienes poderes? ¡Qué guay, yo también quiero!
DAMIÁN: Lo siento pero no puede tenerlos nadie más, de hecho no debo contarlo. Pero sí puedo llevaros con la profe y los demás. Sólo tenéis que seguirme.
Todos los niños se pusieron en fila de dos, dispuestos a ir con Damián y a encontrar al resto. Por fin, después de tanto tiempo, estaban salvados.
#2400
30/12/2012 21:36

Apenas podían ya seguir caminando. Las piernas les dolían. Pero sabían que debían de continuar, no podían parar ahora. Los innombrables les estaban pisando los talones, y lo último que habían vivido en ese edificio que parecía una cárcel les había dejado muy desconcertados. De repente, llegaron a una pequeña meseta que se elevaba al frente de ellos, pero luego bajaba haciendo un gran valle.
VÍCTOR: ¿Esto qué podría ser? Me resulta familiar.
CARMEN: Un lago seco, y sí. Se parece a las mesetas comunes de la Tierra.
Álvaro y Paco fueron directos a algo que había frente a ellos, un fósil.
PACO: ¡Carmen! Mira esto.
La científica fue hasta allí.
CARMEN: Sin duda alguna, es un fósil de una criatura que vivía en este lago.
ÁLVARO: (Con miedo) ¿Qué tipo de criatura puede medir más de... veinte metros de largo?
PACO: (Con sorna) El monstruo del Lago Ness, que viene a por ti.
ÁLVARO: Paco, no tiene gracia. Carmen, ¿puedes responder tú, por favor?
CARMEN: Una criatura de este planeta. Ya os lo he dicho mil veces, no sabemos a la fauna y flora a la que nos enfrentamos en Kepler. El planeta es similar a la Tierra, pero no idéntico.
VÍCTOR: Este lugar es interesante, sin duda, pero hemos de continuar con nuestro camino.
CARMEN: En efecto, Víctor tiene razón. Vamos.
Justo cuando emprendieron la marcha de nuevo, alguien apareció frente a ellos con los ojos muy abiertos, el pelo revuelto y cara desquiciada. Era Eva.
EVA: Por fin os encuentro, después de tanto tiempo.
CARMEN: ¡Dios mío!
EVA: Esa frase sería más apropiada para mí. ¿No te parece, querida atea?
VÍCTOR: No puede ser, pero si la nave...
EVA: ¿La nave qué? Kosmos ha aterrizado en Kepler, ¿no lo sabíais?
PACO: No... ¡Tú deberías estar muerta junto con los de la nave en el espacio!
EVA: Por suerte, la nave estaba llena de encantadores niños que me abrieron. Por cierto, monísimos ¿eh? Pero creo que ahora mismo están todos muertos.
ÁLVARO: ¿Te abrieron? ¿Estabas encerrada?
VÍCTOR: Sí. La encerramos en secreto Carmen y yo. Era lo mejor para todos.
PACO: Si vosotros lo hicisteis, sería por algo.
Eva sacó algo de uno de sus bolsillos. Parecía pequeño, sin importancia, pero nada más lejos de la realidad. El objeto se desplegó para dar lugar a una gran espada que terminaba en punta afilada.
EVA: Es sorprendente todo lo que se puede llegar a encontrar en otro planeta, ¿eh?
CARMEN: ¿Qué quieres de nosotros?
EVA: Vengarme. No fue buena elección dejar encerrada a una persona en una nave espacial sola, en mitad del universo.
VÍCTOR: ¡No te acerques!
Eva se fue acercando cada vez más y más con intención de hacerles daño con ese objeto punzante que había sacado de su bolsillo.
VÍCTOR: ¡Apuntad!
Todos apuntaron a Eva con sus arpones.
VÍCTOR: No queremos hacerte daño, Eva...
EVA: Ni yo a vosotros.
Entonces Eva comenzó a correr tras ellos para matarlos. Estaban a punto de disparar las flechas, pero unas plantas salieron rápidamente desde el suelo para después agarrar a Eva por el cuello. Estaban estrangulándola.
EVA: ¡Ayuda! ¡Socorro!
VÍCTOR: Carmen, ¡¿qué narices es eso?!
CARMEN: ¡Salid de este valle ahora mismo!
Las plantas comenzaban a salir del suelo por todos lados e intentaron atacarlos. Entonces, Eva y la planta que la estaba estrangulando se descompusieron en mil pedazos.
EVA: ¡Noooooooooooo!
Cuando por fin consiguieron salir del lugar, quedaron fuera de peligro.