El Rincon de Alfonso y Emilia. No concibo mi vida sin ti.
#0
22/06/2011 18:43
“Si de tanto que te quiero me duele.”

Canales






Sandra Cervera y Fernando Coronado.









Mundo fan.


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#12581
29/10/2011 23:51
Buenas Noches,chicas!!
Cuanto talento suelto hay por aquí...asi de gusto entrar en el foror...de verdad!
En fin me he animado yo también ha dejaros algo escrito. Es una escena cotidiana con y toque de humor, como me gusta a mí!Espero que os guste!.
**LA MANZANA**
Mil y una veces se había arrepentido de entregarse a ese miserable de Severiano, y mas grande fue el sentimiento cuando, gracias a la tenacidad de Alfonso, descubrió las verdaderas intenciones. En aquel preciso momento el mundo se le vino encima: engañada, sola y embarazada. No sabía cual de las tres palabras le parecía mas cruel. Por suerte y con la ayuda de los mas cercanos, poco a poco fue retomando las ganas de vivir. Aunque el empujón final se le dio esa hermosura de niña que correteaba por la casa de comidas y que ha falta de un padre tenia tres.
Era igualita que Emilia y no solo físicamente si no también en el carácter. A sus tres años de edad conseguía todo aquella que se proponía. Parecía mentira que una niña tan pequeña, pudiera dominar a aquellos hombretones a su antojo. Emilia, la miraba divertida y aunque de vez en cuando le soltaba algún sermón se reía por debajo de las situaciones en las que envolvía a su padre, hermano y amigo.
Era una tarde cualquiera en la casa de comidas. Y Elena, como siempre, protestaba por la merienda que le había puesto su madre para comer.
-Abuelo, cómase usted esto, que esta muy malo!
-Pero si no tan siquiera lo has probado, como venga tu madre y te vea así te va a regañar y con razón. Anda haz un esfuerzo. – Insistía un Raimundo mas preocupado por la reprimenda de Emilia, que por el hecho que la niña no se comiera la merienda.
En ese momento entro Alfonso por la puerta. La complicidad que tenía con la niña era asombrosa y tampoco pasaba desapercibido para nadie, incluida la propia Emilia, que no podía dejar sonreír cuando los veía juntos.
-A las buenas tardes!
-Alfonso! – Dijo Elena, mientas corría hacia él y se en sus hacia sus brazos.
-Como esta la niña mas hermosa de todo el mundo!
-Mal!- Mientras hacia un intento de ponerse a llorar.
-Ui..que le pasa a esta mujercita...
-Madre quiere me coma una manzana para merendar y esta muy mala.
-Pues vamos a ver que le ocurre a esta manzana.
Alfonso la probó y se dio cuenta que la manzana estaba perfectamente.
-Pero Elena si la manzana esta muy buena, anda come un trozo.
-No quiero! No me gusta!
-De verdad, que eres terca como tu madre! – Resoplaba Alfonso, en parte vencido por la situación.
Alfonso no podía ver sufrir a Elena, por lo que decidió escoger el camino más rápido, aunque no el más correcto para intentar calmar a la pequeña y contentar a Emilia. Decidió comerse el la manzana, pero a medio hacer apreció Emilia.
-Alfonso Castañeda!!Se puede saber que estas haciendo!
-Emilia! Pues estaba probando la manzana, para comprobar la calidad del producto, que a los niños no se les puede dar cualquier cosa.
-Déjate de palabrerías, Castañeda! Que se perfectamente que te estas comiendo la merienda de aquí la señorita, para que yo no me enfade con ella. Es que así no hay manera de educar a la niña, hombre!
-Emilia mujer no te pongas así, tampoco creo que la niña te salga delincuente por no merendar una manzana – Le dijo mientras intentaba aguantarse la risa, igual que Elena que miraba divertida como su madre regañaba a Alfonso.
-Eso, encima chancéate de mi!
-Madre, no se enfade a sido mía culpa!
-Se dice culpa mía, y de eso no tengo ninguna duda! Es que de verdad que no se que voy hacer contigo.
-Me perdona, madre? – poniendo cara de pena.
-Y a mi me perdonas, Emilia?- dijo Alfonso imitando la cara de pena.
-Anda, dejar de poner esas caras de perro abandonado, que voy a por chocolate y picatostes. Así al menos merendara algo la niña.
Esa tarde, cualquiera que pasara por la casa de comidas, podía ver la imagen de una familia feliz comiendo chocolate y compartiendo anécdotas. La realidad era distinta, aunque solo dependía que uno de ellos abriera los ojos para hacer de aquella imagen una realidad.
FIN
Cuanto talento suelto hay por aquí...asi de gusto entrar en el foror...de verdad!
En fin me he animado yo también ha dejaros algo escrito. Es una escena cotidiana con y toque de humor, como me gusta a mí!Espero que os guste!.
**LA MANZANA**
Mil y una veces se había arrepentido de entregarse a ese miserable de Severiano, y mas grande fue el sentimiento cuando, gracias a la tenacidad de Alfonso, descubrió las verdaderas intenciones. En aquel preciso momento el mundo se le vino encima: engañada, sola y embarazada. No sabía cual de las tres palabras le parecía mas cruel. Por suerte y con la ayuda de los mas cercanos, poco a poco fue retomando las ganas de vivir. Aunque el empujón final se le dio esa hermosura de niña que correteaba por la casa de comidas y que ha falta de un padre tenia tres.
Era igualita que Emilia y no solo físicamente si no también en el carácter. A sus tres años de edad conseguía todo aquella que se proponía. Parecía mentira que una niña tan pequeña, pudiera dominar a aquellos hombretones a su antojo. Emilia, la miraba divertida y aunque de vez en cuando le soltaba algún sermón se reía por debajo de las situaciones en las que envolvía a su padre, hermano y amigo.
Era una tarde cualquiera en la casa de comidas. Y Elena, como siempre, protestaba por la merienda que le había puesto su madre para comer.
-Abuelo, cómase usted esto, que esta muy malo!
-Pero si no tan siquiera lo has probado, como venga tu madre y te vea así te va a regañar y con razón. Anda haz un esfuerzo. – Insistía un Raimundo mas preocupado por la reprimenda de Emilia, que por el hecho que la niña no se comiera la merienda.
En ese momento entro Alfonso por la puerta. La complicidad que tenía con la niña era asombrosa y tampoco pasaba desapercibido para nadie, incluida la propia Emilia, que no podía dejar sonreír cuando los veía juntos.
-A las buenas tardes!
-Alfonso! – Dijo Elena, mientas corría hacia él y se en sus hacia sus brazos.
-Como esta la niña mas hermosa de todo el mundo!
-Mal!- Mientras hacia un intento de ponerse a llorar.
-Ui..que le pasa a esta mujercita...
-Madre quiere me coma una manzana para merendar y esta muy mala.
-Pues vamos a ver que le ocurre a esta manzana.
Alfonso la probó y se dio cuenta que la manzana estaba perfectamente.
-Pero Elena si la manzana esta muy buena, anda come un trozo.
-No quiero! No me gusta!
-De verdad, que eres terca como tu madre! – Resoplaba Alfonso, en parte vencido por la situación.
Alfonso no podía ver sufrir a Elena, por lo que decidió escoger el camino más rápido, aunque no el más correcto para intentar calmar a la pequeña y contentar a Emilia. Decidió comerse el la manzana, pero a medio hacer apreció Emilia.
-Alfonso Castañeda!!Se puede saber que estas haciendo!
-Emilia! Pues estaba probando la manzana, para comprobar la calidad del producto, que a los niños no se les puede dar cualquier cosa.
-Déjate de palabrerías, Castañeda! Que se perfectamente que te estas comiendo la merienda de aquí la señorita, para que yo no me enfade con ella. Es que así no hay manera de educar a la niña, hombre!
-Emilia mujer no te pongas así, tampoco creo que la niña te salga delincuente por no merendar una manzana – Le dijo mientras intentaba aguantarse la risa, igual que Elena que miraba divertida como su madre regañaba a Alfonso.
-Eso, encima chancéate de mi!
-Madre, no se enfade a sido mía culpa!
-Se dice culpa mía, y de eso no tengo ninguna duda! Es que de verdad que no se que voy hacer contigo.
-Me perdona, madre? – poniendo cara de pena.
-Y a mi me perdonas, Emilia?- dijo Alfonso imitando la cara de pena.
-Anda, dejar de poner esas caras de perro abandonado, que voy a por chocolate y picatostes. Así al menos merendara algo la niña.
Esa tarde, cualquiera que pasara por la casa de comidas, podía ver la imagen de una familia feliz comiendo chocolate y compartiendo anécdotas. La realidad era distinta, aunque solo dependía que uno de ellos abriera los ojos para hacer de aquella imagen una realidad.
FIN
#12582
29/10/2011 23:58
La escochorradita inmejorable,la proxima la hostia de Rai y Emilia poniendole en ridiculo.
Bueno yo me venido revuelta en el autobus,nunca me mareo y hoy casi me da un pasmo.No me gusta ir atras y me toco...
Por favor chicas seguir con los fics son geniales.
Bueno yo me venido revuelta en el autobus,nunca me mareo y hoy casi me da un pasmo.No me gusta ir atras y me toco...
Por favor chicas seguir con los fics son geniales.
#12583
29/10/2011 23:59
jajajaj escoooo qué grande ereeess!!!! 
Edito: Gespa, qué bonitoooo!!! graciasss!!

Edito: Gespa, qué bonitoooo!!! graciasss!!
#12584
30/10/2011 01:32
Ayy!! Gespa animate más de vez en cuando, que alegras a cualquiera^^ me encanta.
Y la esco chorradita jajaja como siempre genial: Aleluya! ;)
Y la esco chorradita jajaja como siempre genial: Aleluya! ;)
#12585
30/10/2011 01:37
Hola chicas! os dejo lectura, pa que no os aburráis... ejejej
................................
VOLVER A AMAR – Parte 1
Habían pasado varios meses desde que, por fin, Severiano marchó para no volver. Después de la trampa que Alfonso le tendió y gracias a la cual Emilia se enteró de las verdaderas intenciones de “El guapo”, había vuelto en un par de ocasiones para intentar engatusarla de nuevo. En la primera, y después de intentar excusar lo inexcusable, se topó con Raimundo, quién, dejando a un lado sus principios y su creencia de que la violencia no lleva a ninguna parte, le asestó un buen puñetazo a aquel malnacido. La segunda fue algo más incómoda, pues la abordó en mitad de la plaza, gritando a los cuatro vientos el supuesto “amor” que sentía por ella. Seguramente pensó que le serviría como el numerito del pilón, pero Emilia había abierto los ojos y no estaba dispuesta a volverlos a cerrar, no permitiría que la volviera a engañar y le contestó, delante de todo el mundo, que era un estafador, un vividor que se aprovechaba de la gente honrada y honesta, y que no quería volver a verlo en la vida.
Después de ser avergonzado ante medio pueblo, por fin decidió a marcharse, con el rabo entre las piernas y sin los cuartos que le había intentado sacar.
Los primero días fueron muy duros. Más que el hecho de haberse enterado de que en realidad Severiano no la amaba, lo que le atormentaba era aquel malestar que sentía. Creyó estar preñada, pues a eso apuntaban todos los indicios. Aquel retraso en su periodo, aquellos mareos matutinos, aquel asco que sentía muchas veces por algún olor… Pero, gracias a Dios, no fue así. Pepa la examinó después de que le contara sus sospechas y la partera confirmó que no estaba embarazada.
Era extraño, pero después de la preocupación y angustia que sintió los primeros días en que sospechaba que podría estar preñada, y gracias a las palabras de su buen amigo Alfonso, se hizo a la idea de que una criaturita estaba creciendo dentro de ella.
Fue a él al primero que le contó que podía estar en cinta y que no podría cargar con un bebé ella sola. Alfonso logró confortarla, animarla, incluso consiguió que aquel supuesto embarazo fuera deseado. “Emilia, tú nunca estarás sola… Yo siempre estaré contigo. Además, algo que nazca de ti tiene que ser lo más precioso que haya en este mundo…” le había dicho Alfonso.
Al cabo de los días, cuando le explicó que todo había sido una falsa alarma, volvió a encontrar las palabras exactas para hacerle sentir bien… “tiempo habrá para que tengas hijos, Emilia, pues encontrarás al hombre que te haga feliz… Cualquier hombre se sentiría el más afortunado del mundo pudiendo ser tu esposo…”.
Desde entonces, había vuelto a ser su amigo, confidente y consejero. Alfonso se pasaba por la casa de comidas después del tajo, como antes de que apareciera Severiano, parlamentaba con ella y hasta alguna vez la ayudaba a recoger.
Aparentemente, todo había vuelto a la normalidad, pero algo había cambiado en los sentimientos de Emilia. Desde que le había dicho aquellas palabras cuando se creyó embarazada, no pudo volver a mirarlo con los mismos ojos. No podía parar de pensar en él, esperaba ansiosa que llegara la tarde para verlo, retocándose el cabello cuando llegaba la hora.
Se sentía la mujer más dichosa del mundo viéndolo llegar, sonreírle, dedicarle aquellas miradas que le traspasaban el alma… Pero se sentía culpable por sentir aquello… “no seas tonta Emilia” se castigaba “solo sois amigos… parece que te gusta sufrir, necia…”.
Aunque no paraba de intentar quitarse esa idea de la cabeza, a veces sus sueños la traicionaban, haciendo aquel sentimiento más fuerte cada día que pasaba. Soñaba como Alfonso le recorría el cuerpo a besos. Era tan dulce, tan tierno, que le hacía vibrar con cada uno de ellos, para acabar abrazándola fuertemente, haciéndole sentir en una nube. Era tan real, que a menudo despertaba con una sonrisa de oreja a oreja, que se iba disipando a medida que asimilaba que era simplemente eso, un sueño.
Esa tarde estaba impaciente. Aquella noche había vuelto a tener ese sueño, esta vez junto al río. Lo vio llegar por la plaza y traía consigo un ramo de flores silvestres en la mano.
- A las buenas tardes Emilia – dijo sonriéndole
- Hola Alfonso – dijo intentando disimular la ilusión que sentía de verlo – y… ¿esas flores?
- Son para ti… - respondió ofreciéndole el ramillete
- ¿Para mí? Son preciosas Alfonso… - dijo cogiéndolo.
- Las he cogido cuando venía hacia aquí y las he visto tan bonitas…
- Gracias… - dijo sonriéndole mientras se giraba a ponerlas en agua, más que nada para que no pudiera ver el rubor que seguramente se había instalado en sus mejillas.
(continúa)
................................
VOLVER A AMAR – Parte 1
Habían pasado varios meses desde que, por fin, Severiano marchó para no volver. Después de la trampa que Alfonso le tendió y gracias a la cual Emilia se enteró de las verdaderas intenciones de “El guapo”, había vuelto en un par de ocasiones para intentar engatusarla de nuevo. En la primera, y después de intentar excusar lo inexcusable, se topó con Raimundo, quién, dejando a un lado sus principios y su creencia de que la violencia no lleva a ninguna parte, le asestó un buen puñetazo a aquel malnacido. La segunda fue algo más incómoda, pues la abordó en mitad de la plaza, gritando a los cuatro vientos el supuesto “amor” que sentía por ella. Seguramente pensó que le serviría como el numerito del pilón, pero Emilia había abierto los ojos y no estaba dispuesta a volverlos a cerrar, no permitiría que la volviera a engañar y le contestó, delante de todo el mundo, que era un estafador, un vividor que se aprovechaba de la gente honrada y honesta, y que no quería volver a verlo en la vida.
Después de ser avergonzado ante medio pueblo, por fin decidió a marcharse, con el rabo entre las piernas y sin los cuartos que le había intentado sacar.
Los primero días fueron muy duros. Más que el hecho de haberse enterado de que en realidad Severiano no la amaba, lo que le atormentaba era aquel malestar que sentía. Creyó estar preñada, pues a eso apuntaban todos los indicios. Aquel retraso en su periodo, aquellos mareos matutinos, aquel asco que sentía muchas veces por algún olor… Pero, gracias a Dios, no fue así. Pepa la examinó después de que le contara sus sospechas y la partera confirmó que no estaba embarazada.
Era extraño, pero después de la preocupación y angustia que sintió los primeros días en que sospechaba que podría estar preñada, y gracias a las palabras de su buen amigo Alfonso, se hizo a la idea de que una criaturita estaba creciendo dentro de ella.
Fue a él al primero que le contó que podía estar en cinta y que no podría cargar con un bebé ella sola. Alfonso logró confortarla, animarla, incluso consiguió que aquel supuesto embarazo fuera deseado. “Emilia, tú nunca estarás sola… Yo siempre estaré contigo. Además, algo que nazca de ti tiene que ser lo más precioso que haya en este mundo…” le había dicho Alfonso.
Al cabo de los días, cuando le explicó que todo había sido una falsa alarma, volvió a encontrar las palabras exactas para hacerle sentir bien… “tiempo habrá para que tengas hijos, Emilia, pues encontrarás al hombre que te haga feliz… Cualquier hombre se sentiría el más afortunado del mundo pudiendo ser tu esposo…”.
Desde entonces, había vuelto a ser su amigo, confidente y consejero. Alfonso se pasaba por la casa de comidas después del tajo, como antes de que apareciera Severiano, parlamentaba con ella y hasta alguna vez la ayudaba a recoger.
Aparentemente, todo había vuelto a la normalidad, pero algo había cambiado en los sentimientos de Emilia. Desde que le había dicho aquellas palabras cuando se creyó embarazada, no pudo volver a mirarlo con los mismos ojos. No podía parar de pensar en él, esperaba ansiosa que llegara la tarde para verlo, retocándose el cabello cuando llegaba la hora.
Se sentía la mujer más dichosa del mundo viéndolo llegar, sonreírle, dedicarle aquellas miradas que le traspasaban el alma… Pero se sentía culpable por sentir aquello… “no seas tonta Emilia” se castigaba “solo sois amigos… parece que te gusta sufrir, necia…”.
Aunque no paraba de intentar quitarse esa idea de la cabeza, a veces sus sueños la traicionaban, haciendo aquel sentimiento más fuerte cada día que pasaba. Soñaba como Alfonso le recorría el cuerpo a besos. Era tan dulce, tan tierno, que le hacía vibrar con cada uno de ellos, para acabar abrazándola fuertemente, haciéndole sentir en una nube. Era tan real, que a menudo despertaba con una sonrisa de oreja a oreja, que se iba disipando a medida que asimilaba que era simplemente eso, un sueño.
Esa tarde estaba impaciente. Aquella noche había vuelto a tener ese sueño, esta vez junto al río. Lo vio llegar por la plaza y traía consigo un ramo de flores silvestres en la mano.
- A las buenas tardes Emilia – dijo sonriéndole
- Hola Alfonso – dijo intentando disimular la ilusión que sentía de verlo – y… ¿esas flores?
- Son para ti… - respondió ofreciéndole el ramillete
- ¿Para mí? Son preciosas Alfonso… - dijo cogiéndolo.
- Las he cogido cuando venía hacia aquí y las he visto tan bonitas…
- Gracias… - dijo sonriéndole mientras se giraba a ponerlas en agua, más que nada para que no pudiera ver el rubor que seguramente se había instalado en sus mejillas.
(continúa)
#12586
30/10/2011 01:37
- Hombre, Castañeda! Con que cortejando a mi hermana no? – Sebastián se acercó haciendo burla.
- No, no… - respondió Alfonso nervioso – ¿cómo crees? He visto esas flores viniendo hacia aquí y no he podido aguantar las ganas de coger algunas y traérselas a Emilia…
- Jajaja – rió el Ulloa al ver el nerviosismo de su amigo – no te inquietes hombre, que sólo estoy haciendo chanza… ya sé que sólo sois amigos.
No se supo qué mirada fue más triste al escuchar aquel comentario, si la de Alfonso o la de Emilia, aunque ninguno de los dos notó la del otro. El mayor de los Castañeda ya se había hecho a la idea de que nunca tendría a Emilia como mujer y en mala hora se le ocurrió coger aquellas flores… Aquella chanza de Sebastián, por muy inocente que fuera, había abierto aquella herida que creyó que estaba cerrándose. Ahora sabía que se había estado engañando a sí mismo… No la había olvidado, y nunca podría hacerlo, pues sentía que cada día que pasaba la amaba más…
- Bueno, tengo que irme… - dijo Alfonso intentando huir de sus sentimientos.
- Pero… si acabas de llegar – dijo Emilia con tristeza
- Sí, pero he recordado que tengo algo que hacer… lo siento…
- ¿Vendrás mañana? – preguntó con tono indiferente mientras en su interior era más bien una súplica.
- Sí, sí… mañana volveré…
Sin decir más, salió de la taberna, mientras Emilia lo veía alejarse por la plaza.
- Qué gran muchacho este Alfonso ¿eh? – dijo Sebastián ajeno al torrente de sentimientos que llenaban a su hermana.
- Sí… el mejor… - contestó mientras miraba embobada el ramo de flores.
- Tendríamos que buscarle novia, ¿no te parece? Creo que es demasiado tímido…
- ¡¿Pero qué sandeces dices?! Alfonso ya es mayorcito… - gritó enfadada ante la idea de que Alfonso pudiera fijarse en otra mujer
- Tranquila, Emilia… solo era una idea…. Como te pones…
Emilia lo miró con desdén y se dirigió a su cuarto, mientras dejaba a un Sebastián boquiabierto por su reacción.
- ¿Qué ocurre hijo? – preguntó Raimundo que acababa de entrar.
- Pues si quiere que le diga la verdad, no lo sé padre… No ha visto cómo se ha puesto Emilia cuando he dicho de buscarle novia a Alfonso…
- ¿A Alfonso? – preguntó con una media sonrisa.
- ¿No estará Emilia enamorada de Alfonso?
- Pues si es así, pronto nos enteraremos…
Raimundo sonreía… si aquello era cierto, si su hija estaba enamorada de Alfonso Castañeda, él tenía la llave para que ambos encontraran la felicidad, pues sabía por la actitud de Alfonso que el que fue el admirador de su hija seguía amándola con toda su alma…
- No, no… - respondió Alfonso nervioso – ¿cómo crees? He visto esas flores viniendo hacia aquí y no he podido aguantar las ganas de coger algunas y traérselas a Emilia…
- Jajaja – rió el Ulloa al ver el nerviosismo de su amigo – no te inquietes hombre, que sólo estoy haciendo chanza… ya sé que sólo sois amigos.
No se supo qué mirada fue más triste al escuchar aquel comentario, si la de Alfonso o la de Emilia, aunque ninguno de los dos notó la del otro. El mayor de los Castañeda ya se había hecho a la idea de que nunca tendría a Emilia como mujer y en mala hora se le ocurrió coger aquellas flores… Aquella chanza de Sebastián, por muy inocente que fuera, había abierto aquella herida que creyó que estaba cerrándose. Ahora sabía que se había estado engañando a sí mismo… No la había olvidado, y nunca podría hacerlo, pues sentía que cada día que pasaba la amaba más…
- Bueno, tengo que irme… - dijo Alfonso intentando huir de sus sentimientos.
- Pero… si acabas de llegar – dijo Emilia con tristeza
- Sí, pero he recordado que tengo algo que hacer… lo siento…
- ¿Vendrás mañana? – preguntó con tono indiferente mientras en su interior era más bien una súplica.
- Sí, sí… mañana volveré…
Sin decir más, salió de la taberna, mientras Emilia lo veía alejarse por la plaza.
- Qué gran muchacho este Alfonso ¿eh? – dijo Sebastián ajeno al torrente de sentimientos que llenaban a su hermana.
- Sí… el mejor… - contestó mientras miraba embobada el ramo de flores.
- Tendríamos que buscarle novia, ¿no te parece? Creo que es demasiado tímido…
- ¡¿Pero qué sandeces dices?! Alfonso ya es mayorcito… - gritó enfadada ante la idea de que Alfonso pudiera fijarse en otra mujer
- Tranquila, Emilia… solo era una idea…. Como te pones…
Emilia lo miró con desdén y se dirigió a su cuarto, mientras dejaba a un Sebastián boquiabierto por su reacción.
- ¿Qué ocurre hijo? – preguntó Raimundo que acababa de entrar.
- Pues si quiere que le diga la verdad, no lo sé padre… No ha visto cómo se ha puesto Emilia cuando he dicho de buscarle novia a Alfonso…
- ¿A Alfonso? – preguntó con una media sonrisa.
- ¿No estará Emilia enamorada de Alfonso?
- Pues si es así, pronto nos enteraremos…
Raimundo sonreía… si aquello era cierto, si su hija estaba enamorada de Alfonso Castañeda, él tenía la llave para que ambos encontraran la felicidad, pues sabía por la actitud de Alfonso que el que fue el admirador de su hija seguía amándola con toda su alma…
#12587
30/10/2011 01:44
Gespa, buensima la manzana.
Esco, tan genial como siempre, eres la monda.
Continúo...
******AMOR Y VENGANZA******* 2ªParte
Alfonso salió de la casa de comidas tras despedirse de Emilia y de Raimundo, como cada noche.
Ya de salida se cruzó con Pepa en el patio, y se saludaron cordialmente.
Cruzó la plaza, y se encasquetó la gorra , surcando los callejones. Salió del pueblo y tomó el camino que le llevaba a su casa en los confines de la finca de Doña Francisca. Era ya de noche y notó que el frío le calaba los huesos; apretó el paso para entrar en calor mientras repasaba los últimos acontecimientos. La salida de Severiano de la vida de Emilia y los sucesos que después acontecieron.
Ella se mostraba triste y decaída ; apenas comía y las penas con las que cargaba le habían llevado a una situación límite que había mellado su salud. Se la veía palida y desmejorada hasta el punto de haber sufrido varios desmayos, cosa que preocupó enormemente a todos los que la querían. Obligada, por Pepa , por Raimundo y por él mismo había acudido a la Doctora Casas , que tras prescribirle algunas pruebas, había determinado que sufría de anemía. Nada grave , que no se apañase con reposo y una buena dieta.
Con los cuidados y los ánimos de su familia y amigos Emilia parecia recuperar poco a poco la alegría de vivir, estaba mejor... y él podía esperar un poco. Sí , esperaría a que se recuperase un poco y se lo diría... no podía arriesgarse a que viniese otro forastero y se la robase. Otra vez no.
Sin embargo , Alfonso desconocía que Emilia vivía atormentada por el acoso de Severiano. Si salía de compras o recados, le cortaba el paso, suplicándole que le perdonase y le diese otra oportunidad ; hasta tuvo la osadía de presentarse en la casa de comidas de dónde Raimundo le echó a patadas la misma noche en que todo se supo. Pero ella nunca le perdonaría , no dejaría que nadie pisotease su dignidad de esa manera .
Ensimismado en sus pensamientos, Alfonso no advirtió que una sombra le acechaba desde la espesura del bosque , siguió caminado deprisa, hasta que al llegar al paso del río dónde elcamino se angostaba , alguién le emboscó por detras a traición y tomándole por sorpresa le asestó una puñalada en la espalda.
Cayó , vencido por un dolor agudo que le invadió , aunque antes pudo volver la vista y ver en la penumbra la cara de su agresor...
- ¿Creías que esto quedaría como si nada?me dejaste sin mi dinero y ahora pretendes quedarte con mi mujer, ¿crees que no he visto , como la rondas cada noche... no será para tí , Alfonso , siempre supe que algo te traías con la Emilia. Pero quien me la hace me la paga...
Adios Alfonso.
Y Severiano se marchó perdiéndose en la negrura de la noche . dejando al que algún día consideró su amigo , tendido en el camino , sin fuerzas para levantarse, tratando de soportar aquel dolor que le atenazaba y sintiendo como el frescor de la noche , penetraba en su cuerpo provocándole tiritera y desasosiego.
Esco, tan genial como siempre, eres la monda.
Continúo...
******AMOR Y VENGANZA******* 2ªParte
Alfonso salió de la casa de comidas tras despedirse de Emilia y de Raimundo, como cada noche.
Ya de salida se cruzó con Pepa en el patio, y se saludaron cordialmente.
Cruzó la plaza, y se encasquetó la gorra , surcando los callejones. Salió del pueblo y tomó el camino que le llevaba a su casa en los confines de la finca de Doña Francisca. Era ya de noche y notó que el frío le calaba los huesos; apretó el paso para entrar en calor mientras repasaba los últimos acontecimientos. La salida de Severiano de la vida de Emilia y los sucesos que después acontecieron.
Ella se mostraba triste y decaída ; apenas comía y las penas con las que cargaba le habían llevado a una situación límite que había mellado su salud. Se la veía palida y desmejorada hasta el punto de haber sufrido varios desmayos, cosa que preocupó enormemente a todos los que la querían. Obligada, por Pepa , por Raimundo y por él mismo había acudido a la Doctora Casas , que tras prescribirle algunas pruebas, había determinado que sufría de anemía. Nada grave , que no se apañase con reposo y una buena dieta.
Con los cuidados y los ánimos de su familia y amigos Emilia parecia recuperar poco a poco la alegría de vivir, estaba mejor... y él podía esperar un poco. Sí , esperaría a que se recuperase un poco y se lo diría... no podía arriesgarse a que viniese otro forastero y se la robase. Otra vez no.
Sin embargo , Alfonso desconocía que Emilia vivía atormentada por el acoso de Severiano. Si salía de compras o recados, le cortaba el paso, suplicándole que le perdonase y le diese otra oportunidad ; hasta tuvo la osadía de presentarse en la casa de comidas de dónde Raimundo le echó a patadas la misma noche en que todo se supo. Pero ella nunca le perdonaría , no dejaría que nadie pisotease su dignidad de esa manera .
Ensimismado en sus pensamientos, Alfonso no advirtió que una sombra le acechaba desde la espesura del bosque , siguió caminado deprisa, hasta que al llegar al paso del río dónde elcamino se angostaba , alguién le emboscó por detras a traición y tomándole por sorpresa le asestó una puñalada en la espalda.
Cayó , vencido por un dolor agudo que le invadió , aunque antes pudo volver la vista y ver en la penumbra la cara de su agresor...
- ¿Creías que esto quedaría como si nada?me dejaste sin mi dinero y ahora pretendes quedarte con mi mujer, ¿crees que no he visto , como la rondas cada noche... no será para tí , Alfonso , siempre supe que algo te traías con la Emilia. Pero quien me la hace me la paga...
Adios Alfonso.
Y Severiano se marchó perdiéndose en la negrura de la noche . dejando al que algún día consideró su amigo , tendido en el camino , sin fuerzas para levantarse, tratando de soportar aquel dolor que le atenazaba y sintiendo como el frescor de la noche , penetraba en su cuerpo provocándole tiritera y desasosiego.
#12588
30/10/2011 05:10
La que tiene el horario cambiado os saluda.Chicas que bonitos son los fics...Olsi,tenemos simbiosis yo tambien habia pensado en lo mismo.Es SIMBIOSIS ALFONSOEMILISTA.Son todos fantasticos...La verdad ahora que SEVEMIERDA sale de escena estoy dispuesta a que haya lo que haya solo puede ir a mejor.
Voy a ver si me vuelve el sueño...mi prima la de Cuenca me esta dando la noche.Al final se subio en Mieres la muy asquerosa para darme el viaje...se podia haber quedado en Asturias.
Os dejo un fic y me voy a buscar unas ovejas por que el Tony no creo que valga para contarlo.
****YO ESTARE CONTIGO 2****
Me sentia tan bien después de hablar con el.Ahora tocaba el momento mas duro,el contarselo a mi padre.Inusualmente,se lo tomo con calma pero se enfado,incluso con Alfonso por presentarmelo.
Pero le dije que no iba a consentir que el pobre Alfonso pagara por mis errores.El me habia advertido hasta el cansancio,el encamarse con el era solo culpa suya.Asi se lo dije a mi padre enfadandome con el.No le iba a consentir que le echara al pobre en cara nada.
Por la tarde no se por que me encontraba tan nerviosa esperandole que en cuanto aparecio por la taberna y advirtiendo a mi padre que no fuera a arremeter contra el.
Me sonrio al entrar y me susurro que me tenia una sorpresa que me queria dar a solas.Nos fuimos al patio con un par de vasos de vino.
-No deberias beber-me dijo-En tu estado no es bueno.
-Siempre me cuidas-sonrei-¿Qué es la sorpresa?
-Bueno no es para ti.-me extendio un paquetito pequeño que abri rapidamente.-Espero que te gusten.
Unos preciosos patucos de color rosa en una cajita tan bonita como ellos.No se por que pero me eche a llorar.
-No sabes lo que significa esto para mi Alfonso.Que tu me apoyes asi después de todo.
-Es lo menos que debo hacer.Te lo dije yo te apoyare siempre.Ya se que no soy mas que un amigo para ti,pero tu eres muy especial para mi Emilia.Se que no veras en mi nunca a un hombre,pero….si tu quisieras,podrias casarte conmigo.Yo sere un padre para tu hijo.No me importa que no sea mio,solo se que solo con ser hijo tuyo ya le querre.No seria el primer padre que cria a un hijo de otro.Yo,Emilia,te quiero,siempre te he querido,no como hermana,como mujer.Si Severiano hubiera sido un hombre como dios manda no me hubiera metido entre vosotros,pero sabia como era.No sera el primer niño que se adelante.
¿Cómo podia ser tan bueno?¿Y como podia decir que no a esa oferta que me llenaba tanto de dicha el corazon?.
-Alfonso,no es justo que carges con un hijo que no es tuyo.No quiero hacerte eso.-dije llorando.
-Me harias el hombre mas feliz del mundo,Emilia.Yo te quiero,se que tu no estas en ese momento de corresponderme.Pero nos llevamos bien,somos grandes amigos,confiamos el uno en el otro.Hay matrimonios que comienzan con menos.Y quiza algun dia,tendremos hijos nosotros,hermanos de lo que venga.
No se por que me eche a sus brazos,no se si esto que siento por dentro es algo mas que gratitud,no se si me merezco esto pero me sentia feliz,no por resolver mi situación,si no por que en el fondo algo me decia que debia aceptarle,por que se que tarde o temprano le amare como sus ojos dicen que me aman a mi.Lo se,no se por que tengo esta certeza tan absoluta.No se por que cuando me estrecha entre sus brazos mi corazon palpita a mil por hora.Por que necesito estar abrazada hasta el fin de los dias a Alfonso y no soltarme.Pero un dolor punzante me atraviesa el vientre.
El se asusta,le pido que me ayude a llegar al cuarto de Pepa.Al llegar,Pepa abre la puerta asustandome al verme palidecer del dolor.Le pide Alfonso que se vaya mientras me examina.Pero le pido que se quede.
La cara de Pepa me asusta,me asusta mucho,solo la mano de Alfonso me da animos para preguntar lo que me temo que me pasa.
-Si,Emilia-dice después de una pausa-Es un aborto.Pero es mejor que pase ahora.El feto no esta en el utero,iba a pasar tarde o temprano.Quedate en la habitación no te muevas.Te dare un remedio para limpiarte por dentro y que no pase nada.Pero tienes que estar en reposo para evitar males mayores.
No puedo dejar de llorar.Se ha ido,mi bebe ya no esta.Ya nadie usara el regalo de Alfonso abandonado en una mesa.El me besa la frente.Le pido a Pepa que me deje un momento con el a solas.
-Ya no tienes que casarte conmigo-digo llorando.
-La oferta sigue en pie,Emilia.Te lo dije,yo siempre estare a tu lado.
-Pues quedate a mi lado,Alfonso,quedate para siempre.Casate conmigo.
-Lo hare.Ahora lo primero es que te recuperes.Te dejo para que Pepa te ayude a cambiarte y luego entrare y te dare palique para que te alivies.Aunque sea por aburrimiento te vas a recuperar.
Los dias pasaron,cada dia a la misma hora llegaba como siempre,con alguna cosita que me traia,un dia flores,otro dia agua de lavanda…hasta que al fin me pude levantar.Pepa sabia que podria tener mas hijos cuando quisiera.Alfonso le pidio a mi padre permiso para cortejarme y aunque le hizo prometer que no se iria a las americas en broma la cara de susto que puso valia su peso en oro.
Los meses pasaron,y se que nunca me he reido como esos dias.Cada paseo,cada visita a la Puebla,todo era diferente al estar con el.¿Como estaria tan ciega con lo que ahora le amo?.Si por que le amo,con toda mi alma,con todo mi corazon,con todo mi ser,por que se que siempre estara a mi lado.
Voy a ver si me vuelve el sueño...mi prima la de Cuenca me esta dando la noche.Al final se subio en Mieres la muy asquerosa para darme el viaje...se podia haber quedado en Asturias.
Os dejo un fic y me voy a buscar unas ovejas por que el Tony no creo que valga para contarlo.
****YO ESTARE CONTIGO 2****
Me sentia tan bien después de hablar con el.Ahora tocaba el momento mas duro,el contarselo a mi padre.Inusualmente,se lo tomo con calma pero se enfado,incluso con Alfonso por presentarmelo.
Pero le dije que no iba a consentir que el pobre Alfonso pagara por mis errores.El me habia advertido hasta el cansancio,el encamarse con el era solo culpa suya.Asi se lo dije a mi padre enfadandome con el.No le iba a consentir que le echara al pobre en cara nada.
Por la tarde no se por que me encontraba tan nerviosa esperandole que en cuanto aparecio por la taberna y advirtiendo a mi padre que no fuera a arremeter contra el.
Me sonrio al entrar y me susurro que me tenia una sorpresa que me queria dar a solas.Nos fuimos al patio con un par de vasos de vino.
-No deberias beber-me dijo-En tu estado no es bueno.
-Siempre me cuidas-sonrei-¿Qué es la sorpresa?
-Bueno no es para ti.-me extendio un paquetito pequeño que abri rapidamente.-Espero que te gusten.
Unos preciosos patucos de color rosa en una cajita tan bonita como ellos.No se por que pero me eche a llorar.
-No sabes lo que significa esto para mi Alfonso.Que tu me apoyes asi después de todo.
-Es lo menos que debo hacer.Te lo dije yo te apoyare siempre.Ya se que no soy mas que un amigo para ti,pero tu eres muy especial para mi Emilia.Se que no veras en mi nunca a un hombre,pero….si tu quisieras,podrias casarte conmigo.Yo sere un padre para tu hijo.No me importa que no sea mio,solo se que solo con ser hijo tuyo ya le querre.No seria el primer padre que cria a un hijo de otro.Yo,Emilia,te quiero,siempre te he querido,no como hermana,como mujer.Si Severiano hubiera sido un hombre como dios manda no me hubiera metido entre vosotros,pero sabia como era.No sera el primer niño que se adelante.
¿Cómo podia ser tan bueno?¿Y como podia decir que no a esa oferta que me llenaba tanto de dicha el corazon?.
-Alfonso,no es justo que carges con un hijo que no es tuyo.No quiero hacerte eso.-dije llorando.
-Me harias el hombre mas feliz del mundo,Emilia.Yo te quiero,se que tu no estas en ese momento de corresponderme.Pero nos llevamos bien,somos grandes amigos,confiamos el uno en el otro.Hay matrimonios que comienzan con menos.Y quiza algun dia,tendremos hijos nosotros,hermanos de lo que venga.
No se por que me eche a sus brazos,no se si esto que siento por dentro es algo mas que gratitud,no se si me merezco esto pero me sentia feliz,no por resolver mi situación,si no por que en el fondo algo me decia que debia aceptarle,por que se que tarde o temprano le amare como sus ojos dicen que me aman a mi.Lo se,no se por que tengo esta certeza tan absoluta.No se por que cuando me estrecha entre sus brazos mi corazon palpita a mil por hora.Por que necesito estar abrazada hasta el fin de los dias a Alfonso y no soltarme.Pero un dolor punzante me atraviesa el vientre.
El se asusta,le pido que me ayude a llegar al cuarto de Pepa.Al llegar,Pepa abre la puerta asustandome al verme palidecer del dolor.Le pide Alfonso que se vaya mientras me examina.Pero le pido que se quede.
La cara de Pepa me asusta,me asusta mucho,solo la mano de Alfonso me da animos para preguntar lo que me temo que me pasa.
-Si,Emilia-dice después de una pausa-Es un aborto.Pero es mejor que pase ahora.El feto no esta en el utero,iba a pasar tarde o temprano.Quedate en la habitación no te muevas.Te dare un remedio para limpiarte por dentro y que no pase nada.Pero tienes que estar en reposo para evitar males mayores.
No puedo dejar de llorar.Se ha ido,mi bebe ya no esta.Ya nadie usara el regalo de Alfonso abandonado en una mesa.El me besa la frente.Le pido a Pepa que me deje un momento con el a solas.
-Ya no tienes que casarte conmigo-digo llorando.
-La oferta sigue en pie,Emilia.Te lo dije,yo siempre estare a tu lado.
-Pues quedate a mi lado,Alfonso,quedate para siempre.Casate conmigo.
-Lo hare.Ahora lo primero es que te recuperes.Te dejo para que Pepa te ayude a cambiarte y luego entrare y te dare palique para que te alivies.Aunque sea por aburrimiento te vas a recuperar.
Los dias pasaron,cada dia a la misma hora llegaba como siempre,con alguna cosita que me traia,un dia flores,otro dia agua de lavanda…hasta que al fin me pude levantar.Pepa sabia que podria tener mas hijos cuando quisiera.Alfonso le pidio a mi padre permiso para cortejarme y aunque le hizo prometer que no se iria a las americas en broma la cara de susto que puso valia su peso en oro.
Los meses pasaron,y se que nunca me he reido como esos dias.Cada paseo,cada visita a la Puebla,todo era diferente al estar con el.¿Como estaria tan ciega con lo que ahora le amo?.Si por que le amo,con toda mi alma,con todo mi corazon,con todo mi ser,por que se que siempre estara a mi lado.
#12589
30/10/2011 08:48
¿Pero a vosotras que os dan de cenar los sábados?. Porque hay que ver que productivas son las noches, desde el punto de vista literario (bueno, espero que desde otros puntos de vista pues tambien).Muchas gracias por hacer tan entretetenido el despertar dominguero. Todos geniales.
Y yo que llevo tres días atascada y no soy capaz de continuar con el fic de "Deudas,...", que aun "tengo" a Alfonso invidente. Espero que con el cambio de hora mi neurona se active un poco más... Por el momento os dejo una especie de intermedio en la trama, la "cara b" de la anterior escena, es decir, la versión de Emilia. Mucho me temo que en la serie aun va a tener que sufrir un poco, y no precisamente por celos, así que en mi imaginación le he proporcionado un ratito de felicidad.
DEUDAS, COBARDES Y VICTIMAS (8ªparte/b)
Y yo que llevo tres días atascada y no soy capaz de continuar con el fic de "Deudas,...", que aun "tengo" a Alfonso invidente. Espero que con el cambio de hora mi neurona se active un poco más... Por el momento os dejo una especie de intermedio en la trama, la "cara b" de la anterior escena, es decir, la versión de Emilia. Mucho me temo que en la serie aun va a tener que sufrir un poco, y no precisamente por celos, así que en mi imaginación le he proporcionado un ratito de felicidad.
DEUDAS, COBARDES Y VICTIMAS (8ªparte/b)
#12590
30/10/2011 11:52
Chicas, sois las mejores!!! mil graciasssss!!! 
Aquí os dejo la segunda parte del mío
...............................
VOLVER A AMAR – Parte 2
Emilia no podía contener las lágrimas en su cuarto, mientras contemplaba el ramillete que, inocentemente, le había traído Alfonso, sin saber todo lo que significaban aquellas florecillas para ella. Se había enamorado, sí, estaba hasta los huesos por Alfonso, e intentó recordar cómo había pasado.
En un principio pensó que era simple gratitud, había sido el único que había estado a su lado siempre, velando por ella, protegiéndola. Pero no era así, aquel cariño especial que siempre había sentido por Alfonso, aquella angustia que había sentido siempre que no lo veía durante varios días, aquella necesidad que tenía de verlo a diario, de escuchar sus palabras, de ver su sonrisa… Ahora entendía que lo había amado siempre, aunque se diera cuenta demasiado tarde.
Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- ¿Quién? – preguntó dejando el ramo sobre la mesita de noche.
- Emilia, hija, soy yo – la voz de Raimundo sonó al otro lado de la puerta.
Emilia se secó las lágrimas y se dirigió a la puerta, aunque no tenía muchas ganas de hablar con nadie.
- Hija, ¿te ocurre algo? – preguntó Raimundo cuando hubo entrado.
- No, no… sólo he subido a descansar un rato, pero no se apure, ahora mismo voy a ayudarle en la taberna.
- No te lo pregunto por eso… Me ha dicho Sebastián que le has contestado de malas maneras…
- Bueno… - dijo mientras se sentaba en la cama - no ha sido nada padre… no tiene importancia…
- Hija… - susurró mientras se sentaba a su lado y le cogía las manos - ¿estás segura? Tú no eres de malas contestaciones…
- Es que… ha tenido una idea de lo más absurda…
- ¿El qué? ¿buscarle novia a Alfonso? ¿Y por qué no?
- Padre… - dijo mirándole enfadada – ¿usted también? Alfonso ya es mayorcito para que le andemos buscando novia ¿no le parece? Además… ¿quién? En este pueblo no hay ninguna mujer que merezca a un hombre tan bueno como él…
- Emilia… ¿no sentirás algo por Alfonso?
- Ay padre… - dijo levantándose nerviosa y girándose para que su padre no pudiera ver el rubor en sus mejillas ni las lágrimas en sus ojos – qué cosas tiene… siento cariño y gratitud… después de cómo me porté con él cuando estaba Severiano y él sigue a mi lado, apoyándome, confortándome…
- ¿Seguro que es sólo eso?
Emilia no pudo contestar, pues las lágrimas atenazaban su garganta, pero no hizo falta. Raimundo entendió el silencio de su hija, como entendía cada uno de sus gestos y miradas. Le cogió por los hombros y le dio un beso en el pelo, para luego salir de la habitación.
Cuando se supo sola rompió a llorar. No sabía cómo haría para quitarse ese sentimiento del corazón, ese que sentía que se había anclado en él más fuerte que ningún otro…
***********************
Al día siguiente, la mañana se le hizo insufrible, sobretodo porque no había podido dormir en toda la noche.
Ya había llegado la tarde y, como cada día, Alfonso apareció por la puerta de la casa de comidas. Era extraño, pero a medida que pasaba el tiempo, sus sentimientos hacia Emilia, lejos de irse apagando, y más teniendo en cuenta todo lo que había pasado con “El guapo”, habían crecido dentro de él. Varias veces pensó en alejarse de ella, pero nunca pudo. Algo en su interior lo obligaba a volver allí cada tarde. El simple hecho de verla le llenaba de una fuerza extraña, una fuerza que le permitía tirar para adelante.
La amaba, la amaba más que nunca y, aunque sólo pudiera estar con ella como deseaba en sus sueños, no podía pasar un día sin verla, sin admirar aquella mirada que había recobrado poco a poco la luz que solía desprender.
Siempre le habían aconsejado que la olvidara, que intentara hacer su vida con otra mujer, pero no podía, o más bien no quería, pues su vida lejos de ella no tendría ningún sentido. Emilia era el motor de su alma y de su corazón y, sin ella, acabarían apagándose.
Cuando entró le extrañó no verla, pues en los últimos meses siempre la había encontrado esperándole con una sonrisa. Se aproximó a la barra, donde Raimundo parlamentaba con Don Anselmo.
(continúa)

Aquí os dejo la segunda parte del mío
...............................
VOLVER A AMAR – Parte 2
Emilia no podía contener las lágrimas en su cuarto, mientras contemplaba el ramillete que, inocentemente, le había traído Alfonso, sin saber todo lo que significaban aquellas florecillas para ella. Se había enamorado, sí, estaba hasta los huesos por Alfonso, e intentó recordar cómo había pasado.
En un principio pensó que era simple gratitud, había sido el único que había estado a su lado siempre, velando por ella, protegiéndola. Pero no era así, aquel cariño especial que siempre había sentido por Alfonso, aquella angustia que había sentido siempre que no lo veía durante varios días, aquella necesidad que tenía de verlo a diario, de escuchar sus palabras, de ver su sonrisa… Ahora entendía que lo había amado siempre, aunque se diera cuenta demasiado tarde.
Unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos.
- ¿Quién? – preguntó dejando el ramo sobre la mesita de noche.
- Emilia, hija, soy yo – la voz de Raimundo sonó al otro lado de la puerta.
Emilia se secó las lágrimas y se dirigió a la puerta, aunque no tenía muchas ganas de hablar con nadie.
- Hija, ¿te ocurre algo? – preguntó Raimundo cuando hubo entrado.
- No, no… sólo he subido a descansar un rato, pero no se apure, ahora mismo voy a ayudarle en la taberna.
- No te lo pregunto por eso… Me ha dicho Sebastián que le has contestado de malas maneras…
- Bueno… - dijo mientras se sentaba en la cama - no ha sido nada padre… no tiene importancia…
- Hija… - susurró mientras se sentaba a su lado y le cogía las manos - ¿estás segura? Tú no eres de malas contestaciones…
- Es que… ha tenido una idea de lo más absurda…
- ¿El qué? ¿buscarle novia a Alfonso? ¿Y por qué no?
- Padre… - dijo mirándole enfadada – ¿usted también? Alfonso ya es mayorcito para que le andemos buscando novia ¿no le parece? Además… ¿quién? En este pueblo no hay ninguna mujer que merezca a un hombre tan bueno como él…
- Emilia… ¿no sentirás algo por Alfonso?
- Ay padre… - dijo levantándose nerviosa y girándose para que su padre no pudiera ver el rubor en sus mejillas ni las lágrimas en sus ojos – qué cosas tiene… siento cariño y gratitud… después de cómo me porté con él cuando estaba Severiano y él sigue a mi lado, apoyándome, confortándome…
- ¿Seguro que es sólo eso?
Emilia no pudo contestar, pues las lágrimas atenazaban su garganta, pero no hizo falta. Raimundo entendió el silencio de su hija, como entendía cada uno de sus gestos y miradas. Le cogió por los hombros y le dio un beso en el pelo, para luego salir de la habitación.
Cuando se supo sola rompió a llorar. No sabía cómo haría para quitarse ese sentimiento del corazón, ese que sentía que se había anclado en él más fuerte que ningún otro…
***********************
Al día siguiente, la mañana se le hizo insufrible, sobretodo porque no había podido dormir en toda la noche.
Ya había llegado la tarde y, como cada día, Alfonso apareció por la puerta de la casa de comidas. Era extraño, pero a medida que pasaba el tiempo, sus sentimientos hacia Emilia, lejos de irse apagando, y más teniendo en cuenta todo lo que había pasado con “El guapo”, habían crecido dentro de él. Varias veces pensó en alejarse de ella, pero nunca pudo. Algo en su interior lo obligaba a volver allí cada tarde. El simple hecho de verla le llenaba de una fuerza extraña, una fuerza que le permitía tirar para adelante.
La amaba, la amaba más que nunca y, aunque sólo pudiera estar con ella como deseaba en sus sueños, no podía pasar un día sin verla, sin admirar aquella mirada que había recobrado poco a poco la luz que solía desprender.
Siempre le habían aconsejado que la olvidara, que intentara hacer su vida con otra mujer, pero no podía, o más bien no quería, pues su vida lejos de ella no tendría ningún sentido. Emilia era el motor de su alma y de su corazón y, sin ella, acabarían apagándose.
Cuando entró le extrañó no verla, pues en los últimos meses siempre la había encontrado esperándole con una sonrisa. Se aproximó a la barra, donde Raimundo parlamentaba con Don Anselmo.
(continúa)
#12591
30/10/2011 11:53
- Buenas tardes… - les saludó mientras buscaba a un lado y a otro.
- Hola hijo… no busques, que Emilia ha salido…
- No, no… si no la buscaba… - disimuló nervioso.
- Alfonso… ¿podríamos hablar? Hace días que quiero hablar contigo…
- Claro, Raimundo, no faltaba más…
Se encaminaron hacia el patio, donde podrían hablar con más tranquilidad, y se sentaron en una de las mesas.
- Usted dirá Raimundo…
- Alfonso… hace días que quiero hablarte porque, desde que pasó todo lo de Severiano, no te he preguntado cómo estás tú… Me volqué en Emilia, pues sabía que estaba sufriendo, pero nunca pensé en cómo te sentirías tú…
- ¿Yo? Bien, bien, don Raimundo, no se preocupe por mí…
- Hijo, no hace falta que disimules conmigo… sé que lo tuviste que pasar muy mal mientras mi hija andaba ennoviada con aquel mal nacido…
- Eso no se lo puedo negar… Pero por fin salieron a la luz las verdaderas intenciones de aquel crápula y Emilia abrió los ojos… Vuelvo a pedirle perdón por haberlo traído a Puente Viejo… en mala hora le dije que se pasara por aquí… - dijo apretando los puños con rabia mientras recordaba los malos tiempos con aquel desgraciado rondando a Emilia.
- ¿Sigues enamorado de ella?
A Alfonso le extrañó la pregunta, pues hacía mucho que Raimundo sabía de sus sentimientos, pero nunca antes le había vuelto a hablar del tema…
- ¿Cómo?
- Sí hijo… Desde el día que te descubrí dejándole la cajita de música no hemos vuelto a hablar y con todo lo que pasó después… Ahora que Ramiro no está, puedes hablar conmigo…
Alfonso bajó la mirada. Era cierto, desde que su hermano se había unido a las filas del Servicio Militar, no había podido desahogarse con nadie… lo echaba tanto de menos…
- La amo Raimundo… - susurró – la amo más que nunca…
- Y… ¿por qué no se lo dices?
- ¿Para qué? Lo importante es que ella esté bien…
- ¿Es que acaso te importa lo que pasó con Severiano?
- No… - lo miró indignado – ni mucho menos… Severiano la embaucó y ella no tiene la culpa de nada… pero ya me he hecho a la idea de que no me corresponde, que sólo me ve como a un amigo, y no me jugaré su amistad… no quiero perderla…
- ¿Y cómo sabes que la perderías? En esta vida, el que no arriesga no gana… piénsalo…
Se levantó y se encaminó hacia el comedor, dándole un leve apretón en el hombro cuando pasó por su lado, mientras se le dibujaba una pícara sonrisa en el rostro.
Alfonso se quitó la gorra y empezó a estrujarla, pensando en las palabras de su amigo, cuando oyó una voz a sus espaldas.
- No vas a perderme… - susurró Emilia.
Había estado en la habitación de Pepa, escuchando toda la conversación entre los dos hombres que más quería en la vida. Era la segunda vez que su padre le pedía que escuchara detrás de una puerta, pero esta vez lo que escucharon sus oídos no le causaron dolor, sino una felicidad que ya se había hecho a la idea de que no sería para ella.
- Em… Emilia… - dijo Alfonso nervioso mientras se levantaba. Miró al suelo, no sabía muy bien lo que había escuchado Emilia, pero por sus palabras seguramente demasiado. Apretó la gorra con más fuerza y empezó a intentarse justificar – yo… yo no quiero que pienses que….
No pudo continuar. Emilia se aproximó a él con paso decidido y, sin pensárselo dos veces, posó sus labios sobre los suyos, en un beso fugaz, un leve contacto que hizo volar el alma de Alfonso.
- Alfonso… - susurró sobre sus labios – te amo…
Ahora fue ella la que no pudo continuar. Aquel fugaz contacto había aturdido demasiado a Alfonso como para conformarse. La agarró de la cintura y la atrajo hacía sí, mientras la gorra caía al suelo. Se dieron el beso más apasionado que jamás ninguno de los dos había probado, lleno de exigencia e impaciencia, pues aquello lo habían ansiado durante demasiado tiempo.
Pararon cuando tuvieron que coger aire, aunque sólo se distanciaron algunos milímetros.
- Emilia, te quiero… te he querido siempre…
- Y yo… aunque haya tardado en darme cuenta… eres lo mejor que me ha pasado en la vida Castañeda – susurró mientras jugueteaba pasando su nariz por la de Alfonso – y no te voy a dejar escapar…
Volvieron a besarse con desesperación, en un intento de recuperar el tiempo perdido, pero aquel beso fue tornándose tierno, dulce, transmitiendo cada uno de ellos todo el amor que sentía por el otro. Ahora tendrían toda la vida para disfrutar el uno del otro, y ninguno de los dos renunciaría a la felicidad que ahora sentían.
Emilia había creído que con Alfonso había vuelto a amar, pero con aquel beso se dio cuenta de la realidad, de que nunca antes había amado de verdad…
- Hola hijo… no busques, que Emilia ha salido…
- No, no… si no la buscaba… - disimuló nervioso.
- Alfonso… ¿podríamos hablar? Hace días que quiero hablar contigo…
- Claro, Raimundo, no faltaba más…
Se encaminaron hacia el patio, donde podrían hablar con más tranquilidad, y se sentaron en una de las mesas.
- Usted dirá Raimundo…
- Alfonso… hace días que quiero hablarte porque, desde que pasó todo lo de Severiano, no te he preguntado cómo estás tú… Me volqué en Emilia, pues sabía que estaba sufriendo, pero nunca pensé en cómo te sentirías tú…
- ¿Yo? Bien, bien, don Raimundo, no se preocupe por mí…
- Hijo, no hace falta que disimules conmigo… sé que lo tuviste que pasar muy mal mientras mi hija andaba ennoviada con aquel mal nacido…
- Eso no se lo puedo negar… Pero por fin salieron a la luz las verdaderas intenciones de aquel crápula y Emilia abrió los ojos… Vuelvo a pedirle perdón por haberlo traído a Puente Viejo… en mala hora le dije que se pasara por aquí… - dijo apretando los puños con rabia mientras recordaba los malos tiempos con aquel desgraciado rondando a Emilia.
- ¿Sigues enamorado de ella?
A Alfonso le extrañó la pregunta, pues hacía mucho que Raimundo sabía de sus sentimientos, pero nunca antes le había vuelto a hablar del tema…
- ¿Cómo?
- Sí hijo… Desde el día que te descubrí dejándole la cajita de música no hemos vuelto a hablar y con todo lo que pasó después… Ahora que Ramiro no está, puedes hablar conmigo…
Alfonso bajó la mirada. Era cierto, desde que su hermano se había unido a las filas del Servicio Militar, no había podido desahogarse con nadie… lo echaba tanto de menos…
- La amo Raimundo… - susurró – la amo más que nunca…
- Y… ¿por qué no se lo dices?
- ¿Para qué? Lo importante es que ella esté bien…
- ¿Es que acaso te importa lo que pasó con Severiano?
- No… - lo miró indignado – ni mucho menos… Severiano la embaucó y ella no tiene la culpa de nada… pero ya me he hecho a la idea de que no me corresponde, que sólo me ve como a un amigo, y no me jugaré su amistad… no quiero perderla…
- ¿Y cómo sabes que la perderías? En esta vida, el que no arriesga no gana… piénsalo…
Se levantó y se encaminó hacia el comedor, dándole un leve apretón en el hombro cuando pasó por su lado, mientras se le dibujaba una pícara sonrisa en el rostro.
Alfonso se quitó la gorra y empezó a estrujarla, pensando en las palabras de su amigo, cuando oyó una voz a sus espaldas.
- No vas a perderme… - susurró Emilia.
Había estado en la habitación de Pepa, escuchando toda la conversación entre los dos hombres que más quería en la vida. Era la segunda vez que su padre le pedía que escuchara detrás de una puerta, pero esta vez lo que escucharon sus oídos no le causaron dolor, sino una felicidad que ya se había hecho a la idea de que no sería para ella.
- Em… Emilia… - dijo Alfonso nervioso mientras se levantaba. Miró al suelo, no sabía muy bien lo que había escuchado Emilia, pero por sus palabras seguramente demasiado. Apretó la gorra con más fuerza y empezó a intentarse justificar – yo… yo no quiero que pienses que….
No pudo continuar. Emilia se aproximó a él con paso decidido y, sin pensárselo dos veces, posó sus labios sobre los suyos, en un beso fugaz, un leve contacto que hizo volar el alma de Alfonso.
- Alfonso… - susurró sobre sus labios – te amo…
Ahora fue ella la que no pudo continuar. Aquel fugaz contacto había aturdido demasiado a Alfonso como para conformarse. La agarró de la cintura y la atrajo hacía sí, mientras la gorra caía al suelo. Se dieron el beso más apasionado que jamás ninguno de los dos había probado, lleno de exigencia e impaciencia, pues aquello lo habían ansiado durante demasiado tiempo.
Pararon cuando tuvieron que coger aire, aunque sólo se distanciaron algunos milímetros.
- Emilia, te quiero… te he querido siempre…
- Y yo… aunque haya tardado en darme cuenta… eres lo mejor que me ha pasado en la vida Castañeda – susurró mientras jugueteaba pasando su nariz por la de Alfonso – y no te voy a dejar escapar…
Volvieron a besarse con desesperación, en un intento de recuperar el tiempo perdido, pero aquel beso fue tornándose tierno, dulce, transmitiendo cada uno de ellos todo el amor que sentía por el otro. Ahora tendrían toda la vida para disfrutar el uno del otro, y ninguno de los dos renunciaría a la felicidad que ahora sentían.
Emilia había creído que con Alfonso había vuelto a amar, pero con aquel beso se dio cuenta de la realidad, de que nunca antes había amado de verdad…
#12592
30/10/2011 11:53
Pues no se Pepa,a mi personalmente la regla debe de ser que me inspira...
Buenos dias a todas..
Olsi que bonito...precioso...
Buenos dias a todas..
Olsi que bonito...precioso...
#12593
30/10/2011 12:30
Buenos Días!!.
Está cambiada la hora en el foro?.
Belén que grande la ESCOCHORRADITA ALELUYA!! jajaja que risa me encanta...
Grandes los fics :P.
Está cambiada la hora en el foro?.
Belén que grande la ESCOCHORRADITA ALELUYA!! jajaja que risa me encanta...
Grandes los fics :P.
#12594
30/10/2011 14:08
Estoy de Arguiñana...Voy a comer..os dejo lectura
***YO ESTARE CONTIGO 3****
Apenas quedaban dos semanas para la boda.Ya me habia comprado un vestido precioso que mi padre habia comprado en La Puebla de paso que a regañadientes llevo a su futuro yerno al sastre para encargarle un traje.Lo que me rei con las anectodas del encargo,sobre todo con la broma de mi padre sobre los zurdos y su manera de cargar.
Yo estaba entusiasmada enseñandole el vestido a Pepa y tuve que contarle una idea que me rondaba por la cabeza.
-Es precioso Emilia-dijo Pepa-Vas a ser la novia mas bonita de Puente Viejo.
-Pepa,veras yo queria hacerte una pregunta.
-Tu diras,Emilia.
-Ya sabes que hace cuatro meses desde que perdi al bebe.¿Habria algun problema si yo…ya sabes..si nosotros…?
-No creo.Pero teniendo en cuenta con la rapidez que tienes en quedarte embarazada que a la primea atinan,ten cuidado.Aunque creo que no estamos en el mismo caso.Alfonso seria el hombre mas feliz de la tierra y en vez de querer largarse a las Americas correria a tus brazos sobre todo después de que le hicieras comprarse un traje de lechuguino como le decia a tu padre.
-Es un exagerado,seguro que esta guapisimo.¿Asi que no crees que haya problemas?.Es que me gustaria tanto tener un bebe con Alfonso.Que dos semanas se me hacen eternas.
-Mira,yo voy a acercarme a ver a una parturienta.Teneis mi habitación a vuestra disposición.Intentare tardar lo mas posible.De paso visitare a Doña Agueda.Asi que hasta bien entrada la noche…
-Voy a llevar el vestido a mi cuarto y luego preparare todo para …
Las dos nos reimos.Pepa se chanceo de mi con todo el desparpajo que pudo,llamandome mosca muerta mientras me quitaba el vestido y me decia que ella me lo guardaria que no perdiera el tiempo.
Mientras cambie las sabanas y puse velas para darle un aspecto romantico a la habitación.Luego como el que no queria la cosa busque a Alfonso en la taberna.Alli seguia riendo con mi padre y haciendo chanzas con los parroquianos.Le llame haciendo gestos y no se que gracia hizo que todos se rieron..algo de atender a la futura parienta.
Se acerco al patio donde llevaba rato haciendole señas,En la taberna seguian con las bromas y las chanzas y mi padre parecia distraido.El se acerco y pretendio darme un beso,yo me hice la enfadada por el chascarrillo de hacer caso a la futura parienta y de la que paso le di un capon para que no siguiera por ese camino.
Me hice la ofendida y le lleve a rastras al cuarto de Pepa con el pretexto de que me ayudara a mover el armario.Ya dentro cerre la puerta con llave y el se quedo asustado al ver todo en penumbra.
-Emilia,¿que estas tramando?
-Nada-dije quitandole el pañuelo del cuello y bajando por los botones de la camisa que iba quitando poco a poco.
-Emilia,¿tu sabes que es lo que estas haciendo?.
-Perfectamente.Y te juro Castañeda que estoy segurisima de lo que hago,por que no hay nadie a quien quiera como te quiero a ti.Tu eres mi vida.
Le empece a besar el cuello bajando por su torso al que habia quitado la camiseta interior.El empezo a desabotonarme la camisa y poco a poco nos fuimos quedando sin ropa.
Nos amamos como jamas pense que nadie me pudiera amar,como nadie me habia besado,como nadie me habia amado,con una pasion que nunca habia sentido,con el alma y el cuerpo.Sus manos hablaban idiomas que no conocia pero entendia,sus besos me quemaban la piel.A punto estuve de no gritar mordiendome los labios para evitarlo.
-Te amo-susurro casi sin resuello
-No me dejes,nunca,nunca –conteste sin saber muy bien lo que decia.
Al final fue tan perfecto que pense que habia llegado al cielo sin alas.El permanecio pegado a mi besandome con desesperación y con todo el amor que un corazon como el suyo podia albergar.
No fue la unica tarde que en ausencia de Pepa,su habitación era tomada al asalto mientras la taberna estaba llena.Y entre ruidos de vasos y de chanzas de taberna nosotros a escondidas nos amabamos aguantando las ganas de gritarnos cuanto nos amabamos.
No se si mi padre sospecho de nuestras ausencias solo se que cada dia se quejaba mas de lo mucho que cambiaba las sabanas en el cuarto de Pepa.Pero me daba igual.Le queria con toda mi alma y ahora tambien con todo mi cuerpo.Y asi seria para siempre…
***YO ESTARE CONTIGO 3****
Apenas quedaban dos semanas para la boda.Ya me habia comprado un vestido precioso que mi padre habia comprado en La Puebla de paso que a regañadientes llevo a su futuro yerno al sastre para encargarle un traje.Lo que me rei con las anectodas del encargo,sobre todo con la broma de mi padre sobre los zurdos y su manera de cargar.
Yo estaba entusiasmada enseñandole el vestido a Pepa y tuve que contarle una idea que me rondaba por la cabeza.
-Es precioso Emilia-dijo Pepa-Vas a ser la novia mas bonita de Puente Viejo.
-Pepa,veras yo queria hacerte una pregunta.
-Tu diras,Emilia.
-Ya sabes que hace cuatro meses desde que perdi al bebe.¿Habria algun problema si yo…ya sabes..si nosotros…?
-No creo.Pero teniendo en cuenta con la rapidez que tienes en quedarte embarazada que a la primea atinan,ten cuidado.Aunque creo que no estamos en el mismo caso.Alfonso seria el hombre mas feliz de la tierra y en vez de querer largarse a las Americas correria a tus brazos sobre todo después de que le hicieras comprarse un traje de lechuguino como le decia a tu padre.
-Es un exagerado,seguro que esta guapisimo.¿Asi que no crees que haya problemas?.Es que me gustaria tanto tener un bebe con Alfonso.Que dos semanas se me hacen eternas.
-Mira,yo voy a acercarme a ver a una parturienta.Teneis mi habitación a vuestra disposición.Intentare tardar lo mas posible.De paso visitare a Doña Agueda.Asi que hasta bien entrada la noche…
-Voy a llevar el vestido a mi cuarto y luego preparare todo para …
Las dos nos reimos.Pepa se chanceo de mi con todo el desparpajo que pudo,llamandome mosca muerta mientras me quitaba el vestido y me decia que ella me lo guardaria que no perdiera el tiempo.
Mientras cambie las sabanas y puse velas para darle un aspecto romantico a la habitación.Luego como el que no queria la cosa busque a Alfonso en la taberna.Alli seguia riendo con mi padre y haciendo chanzas con los parroquianos.Le llame haciendo gestos y no se que gracia hizo que todos se rieron..algo de atender a la futura parienta.
Se acerco al patio donde llevaba rato haciendole señas,En la taberna seguian con las bromas y las chanzas y mi padre parecia distraido.El se acerco y pretendio darme un beso,yo me hice la enfadada por el chascarrillo de hacer caso a la futura parienta y de la que paso le di un capon para que no siguiera por ese camino.
Me hice la ofendida y le lleve a rastras al cuarto de Pepa con el pretexto de que me ayudara a mover el armario.Ya dentro cerre la puerta con llave y el se quedo asustado al ver todo en penumbra.
-Emilia,¿que estas tramando?
-Nada-dije quitandole el pañuelo del cuello y bajando por los botones de la camisa que iba quitando poco a poco.
-Emilia,¿tu sabes que es lo que estas haciendo?.
-Perfectamente.Y te juro Castañeda que estoy segurisima de lo que hago,por que no hay nadie a quien quiera como te quiero a ti.Tu eres mi vida.
Le empece a besar el cuello bajando por su torso al que habia quitado la camiseta interior.El empezo a desabotonarme la camisa y poco a poco nos fuimos quedando sin ropa.
Nos amamos como jamas pense que nadie me pudiera amar,como nadie me habia besado,como nadie me habia amado,con una pasion que nunca habia sentido,con el alma y el cuerpo.Sus manos hablaban idiomas que no conocia pero entendia,sus besos me quemaban la piel.A punto estuve de no gritar mordiendome los labios para evitarlo.
-Te amo-susurro casi sin resuello
-No me dejes,nunca,nunca –conteste sin saber muy bien lo que decia.
Al final fue tan perfecto que pense que habia llegado al cielo sin alas.El permanecio pegado a mi besandome con desesperación y con todo el amor que un corazon como el suyo podia albergar.
No fue la unica tarde que en ausencia de Pepa,su habitación era tomada al asalto mientras la taberna estaba llena.Y entre ruidos de vasos y de chanzas de taberna nosotros a escondidas nos amabamos aguantando las ganas de gritarnos cuanto nos amabamos.
No se si mi padre sospecho de nuestras ausencias solo se que cada dia se quejaba mas de lo mucho que cambiaba las sabanas en el cuarto de Pepa.Pero me daba igual.Le queria con toda mi alma y ahora tambien con todo mi cuerpo.Y asi seria para siempre…
#12595
30/10/2011 14:51
Un anuncio del Vispris podeis escupirle..Mnos mal que no habla por que cuando se irrita se le pone voz de pito.
Si hubieramos sabido que con una braga de esas desaparecia se la hubieramos regalado entre todas.
Si hubieramos sabido que con una braga de esas desaparecia se la hubieramos regalado entre todas.
#12596
30/10/2011 14:55
Precioso cuquina!!! 
Edito: precioso el relato, que no el anuncio... ejejjeej

Edito: precioso el relato, que no el anuncio... ejejjeej
#12597
30/10/2011 15:55
EDITO: que estaba probando una cosa de la cabecera, y va!!
Buenod dias, que ya que estoy aprobecho el mensaje, estoy perdida, lo se, tengo muuuchas paginas del rincon pendientes, y dudo que las lea, tengo muchas cosas mas aparte para hacer, asi que os digo que he pasado por la biblio y agradezco a ladyg, olsi, martileo y a lapuebla que me pongan el link, no se si esta todo, de olsi y de la puebla seguro que si porque ya estan acostumbradas, pero no se si de las demas falta algo, solo pediros por favor que de los fics que escribais y que haya que añadir, que me pongais el link con el nombre y la parte que es en la biblioteca, porque si no se me perdera entre paginas que no tengo mucho tiempo, y nada solo eso, muchas gracias y a ver cuando tengo tiempo de ponerme al dia!!!
Tambien decir que la biblio L-Z sigue sin poder actualizarse, y que yo no estoy de humor para ponerme a pelear con codigo fuente, asi que asi se queda hasta que tenga tiempo y mejor humor, lo unico que voy haciendo es creando el codigo nuevo para cuando diga de dejarme actualizarla, a ver si se va solucionando, si veis que no se añade, no os preocupeis, no es vagancia, es que no va, y solo puedo actualizarla yo, pro no me deja, bueno que no me enrollo mas, mil besos y porrr fa llevadme lo que falte a la biblio!!!!
Buenod dias, que ya que estoy aprobecho el mensaje, estoy perdida, lo se, tengo muuuchas paginas del rincon pendientes, y dudo que las lea, tengo muchas cosas mas aparte para hacer, asi que os digo que he pasado por la biblio y agradezco a ladyg, olsi, martileo y a lapuebla que me pongan el link, no se si esta todo, de olsi y de la puebla seguro que si porque ya estan acostumbradas, pero no se si de las demas falta algo, solo pediros por favor que de los fics que escribais y que haya que añadir, que me pongais el link con el nombre y la parte que es en la biblioteca, porque si no se me perdera entre paginas que no tengo mucho tiempo, y nada solo eso, muchas gracias y a ver cuando tengo tiempo de ponerme al dia!!!
Tambien decir que la biblio L-Z sigue sin poder actualizarse, y que yo no estoy de humor para ponerme a pelear con codigo fuente, asi que asi se queda hasta que tenga tiempo y mejor humor, lo unico que voy haciendo es creando el codigo nuevo para cuando diga de dejarme actualizarla, a ver si se va solucionando, si veis que no se añade, no os preocupeis, no es vagancia, es que no va, y solo puedo actualizarla yo, pro no me deja, bueno que no me enrollo mas, mil besos y porrr fa llevadme lo que falte a la biblio!!!!
#12598
30/10/2011 16:35
jajajajaja que grande el video Rosa, es el chico anuncio xD.
#12599
30/10/2011 17:35
Buenas tardes niñas!!.
Ay cuquina que susto me has dado con el anuncio del sevedeloscojones. No le he escupido pero poco me ha faltado... jajajaj.
La escochorradita me ha encantado!!, vaya ocurrencias que teneis chicas.
Creo que he leido todos los fics y debo decir que QUIERO MASSSSS. Gracias a todas chicas que con el trancazo que tengo me habeis alegrado la tarde. Haber si la 3ª parte del mio la puedo terminar para más tarde (si es que me deja este maldito dolor de cabeza) y colgarla.
Hasta luego!!.
Ay cuquina que susto me has dado con el anuncio del sevedeloscojones. No le he escupido pero poco me ha faltado... jajajaj.
La escochorradita me ha encantado!!, vaya ocurrencias que teneis chicas.
Creo que he leido todos los fics y debo decir que QUIERO MASSSSS. Gracias a todas chicas que con el trancazo que tengo me habeis alegrado la tarde. Haber si la 3ª parte del mio la puedo terminar para más tarde (si es que me deja este maldito dolor de cabeza) y colgarla.
Hasta luego!!.
#12600
30/10/2011 18:18
Me voy a sacar al perro...os dejo un fic
***YO ESTARE CONTIGO 4****
Llego el dia de la boda.Todo estaba preparado a la perfeccion aunque me echaron de la cocina Rosario y Pepa estuve fisgando que se habia hecho de comida y como estaba dispuesta.Incluso Carmen una de las doncellas de la casona habia llegado para ayudar.
Pepa me saco de la cocina tirandome de la trenza como si fuera una niña chica.Me metio en la habitación donde ya estaba Mariana que le habia pegado un repaso al vestido con la plancha y ella estaba muy guapa vestida con un vestido de flores.
-Seguro que volveras loco a Hipolito con ese vestido-le dije pero no me dio tiempo de mas entre la una y la otra me soltaron la trenza y empezaron a vestirme estrujarme y arreglarme sin casi dejarme rechistar.
Cuando me mire en el espejo no me reconocia.Me vi mas guapa que nunca o al menos eso era lo que las dos no paraban de decir.Mariana marcho a echar un vistazo a Alfonso que andaba en el colmado vistiendose con el consejo de mi hermano y de Hipolito.Segun Mariana andaba maldiciendo a Sebastián por que pretendia ahogarlo con el corbatín.
-‘Ya sabes como es mi hermano de asilvestrado’-rio Mariana.-Pero esta guapisimo.
Ellos tenian que partir antes a la iglesia donde mi padre a regañadientes y que tras decirme mil veces que solo lo hacia por mi comprobe que se le humedecian los ojos cuando me vio.
Tambien por la puerta,emocionado aparecio mi tio Eulalio con una mujer de mi edad y un jovencito de unos quince años que me presentaron como mi tia y mi primo.Pero pronto les conoceria a todos por que me iria a conocerlos en nuestra luna de miel.
Mi tia me abrazo,era hermana de mi padre y el jovencito era su hijo.Me abrazo emocionada.Mi tio Eulalio les dijo de la boda y ella se apresuro a venir aunque su marido no habia podido asistir.
Mi tio saco del bolsillo un papel que me dio.Era mi herencia.Al casarme ahora pasaba a mi poder.El habia arreglado todo para que los bienes de mis padres pasaran a mis manos de nuevo.Ojee por encima y eran bastantes propiedades.
-Eres rica hija-dijo mi tio.-Pero seguro que tu padre y tu marido que son unos hombres cabales te aconsejaran que puedes hacer con ellos.
Cuanto agradeci en aquel momento que la boda fuera con Alfonso no con Severiano,que me abrieran los ojos antes de darle nada del dinero.Ahora estaria cogiendo el dinero y escapando a la carrera.Guarde en un cofre del cuarto los papeles y nos encaminamos a la iglesia.
Los del pueblo se pararon a contemplarme con mi bonito vestido de novia.Por el camino me sorprendio ver a unos militares que comprobe al rato que traian a Ramiro de permiso para la boda.Estaba guapo con el traje de militar.Vi a Alfonso emocionado en el altar.Crei que por unos momentos me iba a poner a llorar pero me hice la fuerte por que mi padre y Alfonso no me acompañaran en el llanto.
No tengo mucha conciencia de la boda,solo tenia ojos para el.Le amaba tanto y estaba tan guapo.El me sonreia con dulzura y apretaba mi mano para asegurarse que no era un sueño en una pausa que tomo Don Anselmo para chancearse de mi padre dentro de la iglesia el me susurro
‘Eres la mujer mas guapa de Puente Viejo’.
Si algo se recordaria de aquella boda serian las lagrimas,Pepa lloraba,Mariana y Rosario tambien hasta Sebastián dejo escapar alguna lagrima.Cuando salimos de la iglesia nos sorprendieron un arco con los sables que Ramiro habia hecho con unos compañeros suyos de armas.
Hipolito y Mariana habia reclutado a toda la chavaleria de Puente Viejo para que nos tiraran arroz.Creo que fueron varios sacos por que no parecia terminar nunca.Como alcalde Hipolito habia contratado una banda de musica y tocaban una tonada cuando llegamos a la plaza del pueblo.
Recuerdo querer quedarme a ratos a solas con Alfonso pero nunca pude.Pepa me quito el velo para que pudiera moverme libremente y por mas que intentaba alcanzar a Alfonso y viceversa uno u otro invitado nos separaba.
Mi hermano subio a la tarima de la banda y pidio algo a los musicos.Al rato la voz de jilguero de Hipolito comenzo a cantar la tonada del cuple que fue nuestro primer baile.
El se acerco a mi mientras Hipolito pedia un aplauso para los señores Castañeda.Por un momento pense en los padres de Alfonso,pero luego me di cuenta que era por mi y por el.Y bailamos como aquella vez en aquel baile improvisado.
Aprovechando el ruido y los demas danzantes Alfonso me llevo a hurtadillas a nuestra habitación.Yo tenia hambre por que apenas habia comido nada desde el desayuno pero el lo tenia previsto todo.
-Me lo he ido trayendo de a pocos de la cocina,Pepa me ha ayudado.Tenemos comida para no salir en varios dias.Si no fuera por que mañana vamos a Villafranca a conocer a tu familia podriamos vivir sin salir en varios dias.
Comimos algo,aunque creo que los dos solo teniamos algo en mente por la rapidez que Alfonso le ponia en comer algo de la comida.Pronto se levanto y corrio las cortinas y echo el pestillo.
Fuera la fiesta continuaba,la tonada de Hipolito continuaba después de varios aplausos.Las risas y la jarana se escucho hasta tarde pero nosotros no lo oimos,por que estabamos dedicados a otros menesteres.
Y si quien anduviera por ahí arriba me escuchara,esperaba pronto cumplir con mi sueño para que los patucos que tenia escondidos en un cajon de mi comoda que iban a ser del pequeño angelito que nunca llego a nacer pronto tuvieran un dueño,un pequeño Castañeda que me llenara de gozo como su padre.
***YO ESTARE CONTIGO 4****
Llego el dia de la boda.Todo estaba preparado a la perfeccion aunque me echaron de la cocina Rosario y Pepa estuve fisgando que se habia hecho de comida y como estaba dispuesta.Incluso Carmen una de las doncellas de la casona habia llegado para ayudar.
Pepa me saco de la cocina tirandome de la trenza como si fuera una niña chica.Me metio en la habitación donde ya estaba Mariana que le habia pegado un repaso al vestido con la plancha y ella estaba muy guapa vestida con un vestido de flores.
-Seguro que volveras loco a Hipolito con ese vestido-le dije pero no me dio tiempo de mas entre la una y la otra me soltaron la trenza y empezaron a vestirme estrujarme y arreglarme sin casi dejarme rechistar.
Cuando me mire en el espejo no me reconocia.Me vi mas guapa que nunca o al menos eso era lo que las dos no paraban de decir.Mariana marcho a echar un vistazo a Alfonso que andaba en el colmado vistiendose con el consejo de mi hermano y de Hipolito.Segun Mariana andaba maldiciendo a Sebastián por que pretendia ahogarlo con el corbatín.
-‘Ya sabes como es mi hermano de asilvestrado’-rio Mariana.-Pero esta guapisimo.
Ellos tenian que partir antes a la iglesia donde mi padre a regañadientes y que tras decirme mil veces que solo lo hacia por mi comprobe que se le humedecian los ojos cuando me vio.
Tambien por la puerta,emocionado aparecio mi tio Eulalio con una mujer de mi edad y un jovencito de unos quince años que me presentaron como mi tia y mi primo.Pero pronto les conoceria a todos por que me iria a conocerlos en nuestra luna de miel.
Mi tia me abrazo,era hermana de mi padre y el jovencito era su hijo.Me abrazo emocionada.Mi tio Eulalio les dijo de la boda y ella se apresuro a venir aunque su marido no habia podido asistir.
Mi tio saco del bolsillo un papel que me dio.Era mi herencia.Al casarme ahora pasaba a mi poder.El habia arreglado todo para que los bienes de mis padres pasaran a mis manos de nuevo.Ojee por encima y eran bastantes propiedades.
-Eres rica hija-dijo mi tio.-Pero seguro que tu padre y tu marido que son unos hombres cabales te aconsejaran que puedes hacer con ellos.
Cuanto agradeci en aquel momento que la boda fuera con Alfonso no con Severiano,que me abrieran los ojos antes de darle nada del dinero.Ahora estaria cogiendo el dinero y escapando a la carrera.Guarde en un cofre del cuarto los papeles y nos encaminamos a la iglesia.
Los del pueblo se pararon a contemplarme con mi bonito vestido de novia.Por el camino me sorprendio ver a unos militares que comprobe al rato que traian a Ramiro de permiso para la boda.Estaba guapo con el traje de militar.Vi a Alfonso emocionado en el altar.Crei que por unos momentos me iba a poner a llorar pero me hice la fuerte por que mi padre y Alfonso no me acompañaran en el llanto.
No tengo mucha conciencia de la boda,solo tenia ojos para el.Le amaba tanto y estaba tan guapo.El me sonreia con dulzura y apretaba mi mano para asegurarse que no era un sueño en una pausa que tomo Don Anselmo para chancearse de mi padre dentro de la iglesia el me susurro
‘Eres la mujer mas guapa de Puente Viejo’.
Si algo se recordaria de aquella boda serian las lagrimas,Pepa lloraba,Mariana y Rosario tambien hasta Sebastián dejo escapar alguna lagrima.Cuando salimos de la iglesia nos sorprendieron un arco con los sables que Ramiro habia hecho con unos compañeros suyos de armas.
Hipolito y Mariana habia reclutado a toda la chavaleria de Puente Viejo para que nos tiraran arroz.Creo que fueron varios sacos por que no parecia terminar nunca.Como alcalde Hipolito habia contratado una banda de musica y tocaban una tonada cuando llegamos a la plaza del pueblo.
Recuerdo querer quedarme a ratos a solas con Alfonso pero nunca pude.Pepa me quito el velo para que pudiera moverme libremente y por mas que intentaba alcanzar a Alfonso y viceversa uno u otro invitado nos separaba.
Mi hermano subio a la tarima de la banda y pidio algo a los musicos.Al rato la voz de jilguero de Hipolito comenzo a cantar la tonada del cuple que fue nuestro primer baile.
El se acerco a mi mientras Hipolito pedia un aplauso para los señores Castañeda.Por un momento pense en los padres de Alfonso,pero luego me di cuenta que era por mi y por el.Y bailamos como aquella vez en aquel baile improvisado.
Aprovechando el ruido y los demas danzantes Alfonso me llevo a hurtadillas a nuestra habitación.Yo tenia hambre por que apenas habia comido nada desde el desayuno pero el lo tenia previsto todo.
-Me lo he ido trayendo de a pocos de la cocina,Pepa me ha ayudado.Tenemos comida para no salir en varios dias.Si no fuera por que mañana vamos a Villafranca a conocer a tu familia podriamos vivir sin salir en varios dias.
Comimos algo,aunque creo que los dos solo teniamos algo en mente por la rapidez que Alfonso le ponia en comer algo de la comida.Pronto se levanto y corrio las cortinas y echo el pestillo.
Fuera la fiesta continuaba,la tonada de Hipolito continuaba después de varios aplausos.Las risas y la jarana se escucho hasta tarde pero nosotros no lo oimos,por que estabamos dedicados a otros menesteres.
Y si quien anduviera por ahí arriba me escuchara,esperaba pronto cumplir con mi sueño para que los patucos que tenia escondidos en un cajon de mi comoda que iban a ser del pequeño angelito que nunca llego a nacer pronto tuvieran un dueño,un pequeño Castañeda que me llenara de gozo como su padre.