El Rincon de Alfonso y Emilia. No concibo mi vida sin ti.
#0
22/06/2011 18:43
“Si de tanto que te quiero me duele.”

Canales






Sandra Cervera y Fernando Coronado.









Mundo fan.


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#9661
18/09/2011 23:44
Bueno mañana más buenas noches!
#9662
18/09/2011 23:44
Librito GRANDE NENAAAA suscrito todaaaasssssssss tus palabras.
#9663
18/09/2011 23:44
La serie de falling sky yo la estoy viendo, y no me desagrada, pero si os habeis leido el libro de stephany meyer de The Host, le encuentro muchas similitudes....!!! Y como es eso de que la canelan en la segunda temporada?? entonces, para que traen algo a España, que no se terminara??? que mania...es como la de Moon Light, pedazo serie para que en la segunda la acbaran y la dejaran amedias...
La que os recomiendo yo es El circulo secreto, que la acaban de estrenar en America y se puede ir viendo subtitulada...
La que os recomiendo yo es El circulo secreto, que la acaban de estrenar en America y se puede ir viendo subtitulada...
#9664
18/09/2011 23:47
Gema has hecho bien respondiendole aunque ya no te responda más que sepa que tu proposito no es agobiarle...
Carmen eso es cosa de los domingos... encima yo mañana tengo otro domingo que es fiesta en mi pueblo, asi que estaré igual de perra jaja yo solo espero que me dejen dormir x lo menos por que ayer me acosté tarde de la fiestas y me han despertado temprano y es que estando mi hermana aqui sin trabajar pues me la veo levantandose temprano y despertandome ¬¬ (dormimos en la misma habitación) y bueno perdonar x el tochon, lo que quiero decir es que mañana me toca estar igual que hoy jaja y que yo tb toy choff cn la serie.
Voy a ver LQSA en telecinco pero echo un ojo x aki a la vez.
Carmen eso es cosa de los domingos... encima yo mañana tengo otro domingo que es fiesta en mi pueblo, asi que estaré igual de perra jaja yo solo espero que me dejen dormir x lo menos por que ayer me acosté tarde de la fiestas y me han despertado temprano y es que estando mi hermana aqui sin trabajar pues me la veo levantandose temprano y despertandome ¬¬ (dormimos en la misma habitación) y bueno perdonar x el tochon, lo que quiero decir es que mañana me toca estar igual que hoy jaja y que yo tb toy choff cn la serie.
Voy a ver LQSA en telecinco pero echo un ojo x aki a la vez.
#9665
18/09/2011 23:53
Buenas ahí va un fic.. que he tenido esta semana.. por eso tampoco he escrito mucho hoy.. ya me direis que os parece...
Titulo: Cinco Meses
Era de noche, hoy más tarde que de costumbre, normalmente Alfonso llegaba a casa antes de que se pusiese el sol pero hoy tenía que dejar listos los bancales para al día siguiente empezar la recolección y siendo el nuevo mayoral de señor Mesía debía dar ejemplo al resto, aunque por dentro le devorarán las ganas por estar ya en casa junto con su esposa. Emilia, se encontraba algo preocupada por su tardanza, ya que no era lo usual, pero dichas preocupaciones se disiparon cuando le vio cruzar la puerta. Como siempre se sentó a comer, Emilia siempre le tenía el plato de comida caliente y mientras él lo saboreaba ella le contaba lo sucedido en el trascurso del día, habían cogido la costumbre de cenar hablando de lo que el día les había deparado ansiando compartir el tiempo que no podían estar juntos. Emilia estaba recogiendo los enseres de la cena mientras Alfonso se aseaba, el pobre venía siempre con la camisa sudada y el cuerpo lleno de tierra pero nada más después de hacer buena cuenta de la cena tomaba la palangana, un balde de agua y el mismo jabón con el que lavaban la ropa y se disponía a acicalarse para compartir lecho con su esposa. Habían pasado cuatro meses de la boda entre Alfonso y Emilia, días más días menos, ella todavía no podía reprimirse las ganas de mirarlo aunque fuera de soslayo, a él por otra parte le hacía gracia ver como su esposa intentaba disimular las miradas cómo si hubiese algo malo en ello, pues ya eran marido y mujer, y lo presta que iba a envolverlo en una toalla cuando él acababa, ese abrazo con el que lo envolvía todas las noches es lo que le hacía seguir en la persistencia de asearse diariamente.
- ¡Alfonso, estás temblando!
- No es nada, ahora se me pasa –dijo poniéndose el calzón.
Acto seguido se metieron en la cama, pero debido a que el agua estaba demasiado fría, ya que próximo estaba el invierno, Alfonso no paraba de tiritar no dejando un segundo quieto el cabecero de la cama contra la pared.
- Alfonso, sigues temblando.
- No es nada mujer, duérmete que en un rato se me pasa.
- Déjame que vea si tienes calentura –insistió tocándole la frente- no parece que no…
- Ya te lo he dicho, pero como no me crees…
- No es que te crea, es que un día de estos te vas a buscar algo malo.
- No querrás que me acueste aquí contigo lleno de tierra –dijo irónicamente- para que parezca nuestro lecho un huerto más que el paraíso.
- Anda zalamero –dijo sin poder evitar contenerse la risa- déjate de tontas y quítate el calzón…
- Emilia, verás… -susurró algo nervioso- es que hoy hemos tenido que preparar todos los aperos para poder labrar mañana la tierra… y hoy no me siento con…
- Alfonso… jajaajaja- no pudo contenerse la risa- tranquilo, es para que entres en calor, hazme caso que sé lo que digo…
- Está bien, pero… - y mientras él bajo las sábanas de algodón se deshacía de la prenda ella se sacó el camisón- no es que no pueda, es que…
- Shuuu… ven aquí –le calló sacando los brazos de las sábanas y abrazándolo contra su pecho- no me tienes que dar explicaciones de nada, sé que te matas a trabajar por nosotros y por la ayuda que prestas a tu madre… a mí sólo me hace falta estar así junto a ti para alcanzar el paraíso… pero esto es para que entres en calor y se te quite esa dichosa tiritera que nos impide dormir o sino mañana no sé cómo vas a echar el jornal…
- Cómo tú mandes… -dijo abrazándose sobre ella y posando la cabeza en su pecho- … para mí esto es la gloria, dulces sueños…
- Siempre que tú estés a mi lado serán dulces, ahora descansa…
Antes del alba, poco antes de que Alfonso debiese despertarse, Emilia se encontraba despierta taciturna entre todas las emociones que había pasado en tan poco tiempo. Se sentía dichosa de poder disfrutar de un amor así de sencillo, en lo atento que era su esposo, en las confidencias que tenía con su fiel amigo y en todo el placer que le proporcionaba el amante con el que se citaba cada noche en el lecho. Alfonso se había convertido de forma intrínseca en parte de su ser, el tenerlo allí piel contra piel dormido sobre su cuerpo le hacía sentirse llena.
No habían salido los primeros rayo de sol, antes de su hora habitual de levantarse, cuando se despertó, realmente el dormirse abrazado a Emilia le había hecho entrar en un profundo sueño dejándolo repuesto para la labor que le esperaba ese día, no se atrevía a abrir los ojos para evitar tener que ponerse con la rutina diaria, esperaba con ansía escuchar como cada mañana la voz de Emilia llamándolo para que se despertase. Jamás en ninguno de sus sueños se había imaginado lo feliz que se sentía al estar junto a ella: podía contarle todo lo que se barruntaba que ella lo escuchaba paciente, siempre tenía caricia tierna para reconfortarle en todas sus cuitas y su forma de amar en la cama le volvía tan loco que le nublaba las entendederas, por más que él quisiera contenerse un poco lo arrastraba a lares desconocidos para él hasta ese momento. Su sueño se había convertido en realidad, el tenerla allí piel contra piel abrazada sobre ella le reconfortaba por todo lo que habían tenido que pasar.
- Alfonso… –musitó mientras enredaba los dedos entre su cabello- … Alfooonnnsooo… despierta mi sol…
- Buenos días… -dijo levantando la cabeza, alzándose lo suficiente como para alcanzar su boca y darle un beso- … amor, gracias.
- ¿Gracias? ¿Por qué? –preguntó intrigada.
- Por existir… -le dijo con una sonrisa socarrona que sabía de sobra que la volvía loca.
Esta vez la beso más intensamente, despacio, sin prisas, haciendo que ella sintiese premura, le mordiese los labios y ambos se quedasen sin aliento; en el poco tiempo que llevaban juntos ya habían aprendido que le gustaba más a cada uno y que caricia les estremecía de pies a cabeza.
- Alfonso… - dijo tragando saliva- … no me hagas esto, que tienes que irte a los terrenos y me quedo aquí sola…
- No me digas eso, o no habrá quien me saque de aquí en todo el día… déjame que te agradezca el frio que me quitaste anoche… -le susurró mientras bajaba por su cuello dándole besos y pequeños mordiscos-.
- Alfonso… se te va a hacer tarde… -dijo mordiéndose las ganas, intentando evitar que se le notase la excitación de esos mordiscos y las cosquillas que le hacían los bellos de perilla de su marido-.
- Emilia, déjate querer… será sólo un instante –le volvió a suplicar mirándola a los ojos.
Ella no pudo articular palabra alguna, él esta vez la besó con dulzura y ternura esperando su consentimiento para proseguir, como aquél primer beso que le dio en el patio de la casa de comidas y que fue el comienzo de su vida en común. Ella se zafó de las sábanas y se aferró a su espalda como si quisiese fundirse con él, comenzaron a entregarse mutuamente como cada vez lo habían hecho desde la noche de bodas, la respiración de él cada vez se hacía más rápida e intensa, las piernas de ella se enredaron con las de él, un segundo antes de consumar su unión Alfonso la miró a los ojos y le dijo “Te amo” para después besarla con las últimas fuerzas que le quedaban, buscando en su saliva el aliento para comenzar el día con el vigor suficiente hasta que pudiese regresar a su hogar de nuevo. Al finalizar Emilia le instó para que se vistiese mientras que ella se puso la bata y le preparó el hatillo con el almuerzo, él le dio un beso en la frente y se dispuso a salir, cuando Emilia lo detuvo de improvisto, se echó sobre él besándolo sin recato alguno, empujando su cuerpo sobre el de Alfonso y haciendo que éste se clavara cada uno de los listones de los que se componía la puerta de entrada…
- Esto es un adelanto de lo que te espera esta noche… –le dijo de forma pícara- … como castigo por dejarme así, Señor Castañeda –él suspiró y no pudo evitar sonreir mientras le acariciaba la mejilla- .. ahora a trabajar!
{Continua abajo}
Titulo: Cinco Meses
Era de noche, hoy más tarde que de costumbre, normalmente Alfonso llegaba a casa antes de que se pusiese el sol pero hoy tenía que dejar listos los bancales para al día siguiente empezar la recolección y siendo el nuevo mayoral de señor Mesía debía dar ejemplo al resto, aunque por dentro le devorarán las ganas por estar ya en casa junto con su esposa. Emilia, se encontraba algo preocupada por su tardanza, ya que no era lo usual, pero dichas preocupaciones se disiparon cuando le vio cruzar la puerta. Como siempre se sentó a comer, Emilia siempre le tenía el plato de comida caliente y mientras él lo saboreaba ella le contaba lo sucedido en el trascurso del día, habían cogido la costumbre de cenar hablando de lo que el día les había deparado ansiando compartir el tiempo que no podían estar juntos. Emilia estaba recogiendo los enseres de la cena mientras Alfonso se aseaba, el pobre venía siempre con la camisa sudada y el cuerpo lleno de tierra pero nada más después de hacer buena cuenta de la cena tomaba la palangana, un balde de agua y el mismo jabón con el que lavaban la ropa y se disponía a acicalarse para compartir lecho con su esposa. Habían pasado cuatro meses de la boda entre Alfonso y Emilia, días más días menos, ella todavía no podía reprimirse las ganas de mirarlo aunque fuera de soslayo, a él por otra parte le hacía gracia ver como su esposa intentaba disimular las miradas cómo si hubiese algo malo en ello, pues ya eran marido y mujer, y lo presta que iba a envolverlo en una toalla cuando él acababa, ese abrazo con el que lo envolvía todas las noches es lo que le hacía seguir en la persistencia de asearse diariamente.
- ¡Alfonso, estás temblando!
- No es nada, ahora se me pasa –dijo poniéndose el calzón.
Acto seguido se metieron en la cama, pero debido a que el agua estaba demasiado fría, ya que próximo estaba el invierno, Alfonso no paraba de tiritar no dejando un segundo quieto el cabecero de la cama contra la pared.
- Alfonso, sigues temblando.
- No es nada mujer, duérmete que en un rato se me pasa.
- Déjame que vea si tienes calentura –insistió tocándole la frente- no parece que no…
- Ya te lo he dicho, pero como no me crees…
- No es que te crea, es que un día de estos te vas a buscar algo malo.
- No querrás que me acueste aquí contigo lleno de tierra –dijo irónicamente- para que parezca nuestro lecho un huerto más que el paraíso.
- Anda zalamero –dijo sin poder evitar contenerse la risa- déjate de tontas y quítate el calzón…
- Emilia, verás… -susurró algo nervioso- es que hoy hemos tenido que preparar todos los aperos para poder labrar mañana la tierra… y hoy no me siento con…
- Alfonso… jajaajaja- no pudo contenerse la risa- tranquilo, es para que entres en calor, hazme caso que sé lo que digo…
- Está bien, pero… - y mientras él bajo las sábanas de algodón se deshacía de la prenda ella se sacó el camisón- no es que no pueda, es que…
- Shuuu… ven aquí –le calló sacando los brazos de las sábanas y abrazándolo contra su pecho- no me tienes que dar explicaciones de nada, sé que te matas a trabajar por nosotros y por la ayuda que prestas a tu madre… a mí sólo me hace falta estar así junto a ti para alcanzar el paraíso… pero esto es para que entres en calor y se te quite esa dichosa tiritera que nos impide dormir o sino mañana no sé cómo vas a echar el jornal…
- Cómo tú mandes… -dijo abrazándose sobre ella y posando la cabeza en su pecho- … para mí esto es la gloria, dulces sueños…
- Siempre que tú estés a mi lado serán dulces, ahora descansa…
Antes del alba, poco antes de que Alfonso debiese despertarse, Emilia se encontraba despierta taciturna entre todas las emociones que había pasado en tan poco tiempo. Se sentía dichosa de poder disfrutar de un amor así de sencillo, en lo atento que era su esposo, en las confidencias que tenía con su fiel amigo y en todo el placer que le proporcionaba el amante con el que se citaba cada noche en el lecho. Alfonso se había convertido de forma intrínseca en parte de su ser, el tenerlo allí piel contra piel dormido sobre su cuerpo le hacía sentirse llena.
No habían salido los primeros rayo de sol, antes de su hora habitual de levantarse, cuando se despertó, realmente el dormirse abrazado a Emilia le había hecho entrar en un profundo sueño dejándolo repuesto para la labor que le esperaba ese día, no se atrevía a abrir los ojos para evitar tener que ponerse con la rutina diaria, esperaba con ansía escuchar como cada mañana la voz de Emilia llamándolo para que se despertase. Jamás en ninguno de sus sueños se había imaginado lo feliz que se sentía al estar junto a ella: podía contarle todo lo que se barruntaba que ella lo escuchaba paciente, siempre tenía caricia tierna para reconfortarle en todas sus cuitas y su forma de amar en la cama le volvía tan loco que le nublaba las entendederas, por más que él quisiera contenerse un poco lo arrastraba a lares desconocidos para él hasta ese momento. Su sueño se había convertido en realidad, el tenerla allí piel contra piel abrazada sobre ella le reconfortaba por todo lo que habían tenido que pasar.
- Alfonso… –musitó mientras enredaba los dedos entre su cabello- … Alfooonnnsooo… despierta mi sol…
- Buenos días… -dijo levantando la cabeza, alzándose lo suficiente como para alcanzar su boca y darle un beso- … amor, gracias.
- ¿Gracias? ¿Por qué? –preguntó intrigada.
- Por existir… -le dijo con una sonrisa socarrona que sabía de sobra que la volvía loca.
Esta vez la beso más intensamente, despacio, sin prisas, haciendo que ella sintiese premura, le mordiese los labios y ambos se quedasen sin aliento; en el poco tiempo que llevaban juntos ya habían aprendido que le gustaba más a cada uno y que caricia les estremecía de pies a cabeza.
- Alfonso… - dijo tragando saliva- … no me hagas esto, que tienes que irte a los terrenos y me quedo aquí sola…
- No me digas eso, o no habrá quien me saque de aquí en todo el día… déjame que te agradezca el frio que me quitaste anoche… -le susurró mientras bajaba por su cuello dándole besos y pequeños mordiscos-.
- Alfonso… se te va a hacer tarde… -dijo mordiéndose las ganas, intentando evitar que se le notase la excitación de esos mordiscos y las cosquillas que le hacían los bellos de perilla de su marido-.
- Emilia, déjate querer… será sólo un instante –le volvió a suplicar mirándola a los ojos.
Ella no pudo articular palabra alguna, él esta vez la besó con dulzura y ternura esperando su consentimiento para proseguir, como aquél primer beso que le dio en el patio de la casa de comidas y que fue el comienzo de su vida en común. Ella se zafó de las sábanas y se aferró a su espalda como si quisiese fundirse con él, comenzaron a entregarse mutuamente como cada vez lo habían hecho desde la noche de bodas, la respiración de él cada vez se hacía más rápida e intensa, las piernas de ella se enredaron con las de él, un segundo antes de consumar su unión Alfonso la miró a los ojos y le dijo “Te amo” para después besarla con las últimas fuerzas que le quedaban, buscando en su saliva el aliento para comenzar el día con el vigor suficiente hasta que pudiese regresar a su hogar de nuevo. Al finalizar Emilia le instó para que se vistiese mientras que ella se puso la bata y le preparó el hatillo con el almuerzo, él le dio un beso en la frente y se dispuso a salir, cuando Emilia lo detuvo de improvisto, se echó sobre él besándolo sin recato alguno, empujando su cuerpo sobre el de Alfonso y haciendo que éste se clavara cada uno de los listones de los que se componía la puerta de entrada…
- Esto es un adelanto de lo que te espera esta noche… –le dijo de forma pícara- … como castigo por dejarme así, Señor Castañeda –él suspiró y no pudo evitar sonreir mientras le acariciaba la mejilla- .. ahora a trabajar!
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#9666
18/09/2011 23:54
El sol estaba a punto de ponerse, el día les había resultado provechoso ya que tenían recogido los terrenos del sur y la mitad del este, Alfonso no sólo se había encargado de dirigir y organizar las cuadrillas sino que él también se puso faenar para dar ejemplo, Ramiro no salía del asombro de la energía que se gastaba su hermano ya que incluso a él le costaba seguirlo. Al finalizar la jornada Alfonso y Ramiro se dirigieron hacia casa del señor Mesía, como siempre, Alfonso le relató todos los progresos y este quedo muy satisfecho con los resultados que le ofrecía su nuevo mayoral, este le ofreció una copa pero Alfonso la rechazó excusándose por el cansancio del día, cuando lo que deseaba era llegar a casa para estar con Emilia. Ya en la puerta a punto de despedirse Alfonso se extrañó de ver unos muebles viejos en la puerta de la entrada y le preguntó con mucha cautela…
- Disculpe señor mi atrevimiento pero estos muebles ¿para qué son?
- No es ningún atrevimiento Alfonso, se trata de los muebles que había en esta casa, me he dado cuenta de que están apolillados y los he mandado sacar para despedazarlos y hacer leñas con ellos?
- ¿y esa bañera?
- Se trata de la antigua, tiene varios desconchones y no tiene el lustro de antes, así que la he repuesto por un modelo francés para mi esposa ¿te gusta?
- La verdad, es preciosa, sé que a mi esposa le haría mucha ilusión…
- Pues cógela es toda tuya –dijo amablemente el señor- en agradecimiento una vez más por el buen trabajo que desempeñas, no me equivoqué al ponerte al mando de mi hacienda.
- No me tiene que dar las gracias señor –digo algo apurado- es mi trabajo, soy yo el que le tiene que agradecer…
- Anda, coge la bañera y tirad para casa, verás la ilusión que hace a tu esposa.
- Vamos Ramiro. ¡Hasta mañana señor!
- Hasta más ver muchachos.
Ramiro y Alfonso, cada uno de una parte de la bañera, tomaron rumbo a casa de Alfonso. Casi en volandas la llevaron prestos ante la posibilidad de que Emilia les pillase en tal entuerto y como les sobró tiempo se pusieron camino al pueblo. Alfonso quería invitar a unos vinos a Ramiro por mostrarle su ayuda incondicional como siempre, antes de llegar a la plaza Alfonso le pidió a su hermano que se adelantarse y entretuviese a Emilia, pues tenía que llegarse al colmado. Ya mismo hacían cinco meses de casados, cinco meses desde la noche de bodas, cinco meses de amarse plenamente sin miedos ni impedimentos entre los dos; gracias a providencia tenía la bañera con la que poco a poco le construiría una casa digna de la esposa que tenía (aunque ahora mismo no tuviese muchos dineros que invertir) y sabía el regalo perfecto que podría hacerle en estos momentos sin requerir muchos cuartos de inversión. Salió del colmado con la gorra en mano ocultando el paquetito que había comprado en dirección de la posada para premiar a su hermano por todo lo que hacía por él. Una vez concluida la faena de Emilia, ella y él agarrados de la mano fueron camino de su hogar, admirando los últimos rayos de sol que se posaban sobre los campos entraron en casa y comenzaron con su rutina diaria. Alfonso dio buena cuenta de la cena que le preparo su esposa sin apartar un momento la gorra con el detalle de un banco al lado suyo, mientras su esposa llevaba el postre a la mesa él puso una olla a calentar con agua y retomó su sitio.
- Aquí tienes… -dijo ella poniendo un plato frente a él- esta tarde he hecho carne de membrillo, dime a ver cómo me ha salido.
- Yo te lo digo si tú me la das… –le dijo con una sonrisa picaresca, para entretenerla sin que se diese cuenta de lo que le estaba orquestando- que todavía no me has consentido en nada.
- Vaya con mi niño… -dijo sentándose sobre sus piernas- … que a estas alturas le tengo yo que dar de comer – le dio la primera cucharada y él la besó.
- Si, creo que te ha salido muy bueno…
- ¿Cómo que crees? –balbuceó mientras hacia el amago de levantarse-.
- Creo porque con tus besos todo sabe bien –le susurró mientras la traía hacia él- tengo una sorpresa para ti…
- Alfonso, no tenemos cuartos que gastar – dijo algo contrariada- tenemos que ahorrar para lo que venga…
- Calla mujer, ya te explicaré, ahora cierra los ojos y confía en mí.
- En ti confío –dijo mirándole a los ojos aguantándose la sonrisa que siempre le sabia sacar- pero explicarme…me tendrás que explicar
- De acuerdo, ahora hazme caso.
Se pusieron de pie, y tras haber comprobado que ella no hacía trampas, tomando el candil se la llevó a la habitación del fondo sin olvidar hacer buena cuenta de la gorra con el detalle. Antes de que abriera los ojos puso el candil y la gorra en una mesita que dispuso al lado de la bañera, un balde de agua fría continua a la misma y echó la caliente dentro de la bañera. Emilia estaba extrañada al escuchar esos sonidos pero le hizo caso y no abrió los ojos en ningún momento.
- Ya puedes abrir los ojos Emilia –dijo expectante a la reacción de ella.
- Alfonso, pero estas loco ¿podemos permitírnoslo? –dijo abrumada.
- Si, me la ha regalado el señor Mesía ¿te gusta? –le preguntó mirándola a los ojos .
- Pues claro que me gusta… es preciosa –dijo acariciando el borde.
- Bueno, está un poco desconchada… -dijo un poco apurado- … pero para empezar esta bien… después con el tiempo…
- Es perfecta, Alfonso gracias – lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, estaba alucinada con lo que le había preparado su marido- no tenias que haberte molestado…
- Hay más… -dijo tomando el paquete de debajo de la gorra y dandoselo a Emilia- ya mismo hacemos cinco meses de casados y quería tener un pequeño detalle…
- Pe-pero… -lo toma y abre el papel, es una caja de jabones de lavanda, cinco- es precioso Alfonso, no debías…
- No debía –dijo en seco- quería lisonjearte o ¿te creías que esto iba a acabar cuando nos casásemos? –dijo tomándola de la cintura-… ¿te apetece que la estrenemos?
- Si… -logró pronunciar y le dio un beso-… vete desvistiéndote que ahora vengo…
{Continua abajo}
- Disculpe señor mi atrevimiento pero estos muebles ¿para qué son?
- No es ningún atrevimiento Alfonso, se trata de los muebles que había en esta casa, me he dado cuenta de que están apolillados y los he mandado sacar para despedazarlos y hacer leñas con ellos?
- ¿y esa bañera?
- Se trata de la antigua, tiene varios desconchones y no tiene el lustro de antes, así que la he repuesto por un modelo francés para mi esposa ¿te gusta?
- La verdad, es preciosa, sé que a mi esposa le haría mucha ilusión…
- Pues cógela es toda tuya –dijo amablemente el señor- en agradecimiento una vez más por el buen trabajo que desempeñas, no me equivoqué al ponerte al mando de mi hacienda.
- No me tiene que dar las gracias señor –digo algo apurado- es mi trabajo, soy yo el que le tiene que agradecer…
- Anda, coge la bañera y tirad para casa, verás la ilusión que hace a tu esposa.
- Vamos Ramiro. ¡Hasta mañana señor!
- Hasta más ver muchachos.
Ramiro y Alfonso, cada uno de una parte de la bañera, tomaron rumbo a casa de Alfonso. Casi en volandas la llevaron prestos ante la posibilidad de que Emilia les pillase en tal entuerto y como les sobró tiempo se pusieron camino al pueblo. Alfonso quería invitar a unos vinos a Ramiro por mostrarle su ayuda incondicional como siempre, antes de llegar a la plaza Alfonso le pidió a su hermano que se adelantarse y entretuviese a Emilia, pues tenía que llegarse al colmado. Ya mismo hacían cinco meses de casados, cinco meses desde la noche de bodas, cinco meses de amarse plenamente sin miedos ni impedimentos entre los dos; gracias a providencia tenía la bañera con la que poco a poco le construiría una casa digna de la esposa que tenía (aunque ahora mismo no tuviese muchos dineros que invertir) y sabía el regalo perfecto que podría hacerle en estos momentos sin requerir muchos cuartos de inversión. Salió del colmado con la gorra en mano ocultando el paquetito que había comprado en dirección de la posada para premiar a su hermano por todo lo que hacía por él. Una vez concluida la faena de Emilia, ella y él agarrados de la mano fueron camino de su hogar, admirando los últimos rayos de sol que se posaban sobre los campos entraron en casa y comenzaron con su rutina diaria. Alfonso dio buena cuenta de la cena que le preparo su esposa sin apartar un momento la gorra con el detalle de un banco al lado suyo, mientras su esposa llevaba el postre a la mesa él puso una olla a calentar con agua y retomó su sitio.
- Aquí tienes… -dijo ella poniendo un plato frente a él- esta tarde he hecho carne de membrillo, dime a ver cómo me ha salido.
- Yo te lo digo si tú me la das… –le dijo con una sonrisa picaresca, para entretenerla sin que se diese cuenta de lo que le estaba orquestando- que todavía no me has consentido en nada.
- Vaya con mi niño… -dijo sentándose sobre sus piernas- … que a estas alturas le tengo yo que dar de comer – le dio la primera cucharada y él la besó.
- Si, creo que te ha salido muy bueno…
- ¿Cómo que crees? –balbuceó mientras hacia el amago de levantarse-.
- Creo porque con tus besos todo sabe bien –le susurró mientras la traía hacia él- tengo una sorpresa para ti…
- Alfonso, no tenemos cuartos que gastar – dijo algo contrariada- tenemos que ahorrar para lo que venga…
- Calla mujer, ya te explicaré, ahora cierra los ojos y confía en mí.
- En ti confío –dijo mirándole a los ojos aguantándose la sonrisa que siempre le sabia sacar- pero explicarme…me tendrás que explicar
- De acuerdo, ahora hazme caso.
Se pusieron de pie, y tras haber comprobado que ella no hacía trampas, tomando el candil se la llevó a la habitación del fondo sin olvidar hacer buena cuenta de la gorra con el detalle. Antes de que abriera los ojos puso el candil y la gorra en una mesita que dispuso al lado de la bañera, un balde de agua fría continua a la misma y echó la caliente dentro de la bañera. Emilia estaba extrañada al escuchar esos sonidos pero le hizo caso y no abrió los ojos en ningún momento.
- Ya puedes abrir los ojos Emilia –dijo expectante a la reacción de ella.
- Alfonso, pero estas loco ¿podemos permitírnoslo? –dijo abrumada.
- Si, me la ha regalado el señor Mesía ¿te gusta? –le preguntó mirándola a los ojos .
- Pues claro que me gusta… es preciosa –dijo acariciando el borde.
- Bueno, está un poco desconchada… -dijo un poco apurado- … pero para empezar esta bien… después con el tiempo…
- Es perfecta, Alfonso gracias – lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, estaba alucinada con lo que le había preparado su marido- no tenias que haberte molestado…
- Hay más… -dijo tomando el paquete de debajo de la gorra y dandoselo a Emilia- ya mismo hacemos cinco meses de casados y quería tener un pequeño detalle…
- Pe-pero… -lo toma y abre el papel, es una caja de jabones de lavanda, cinco- es precioso Alfonso, no debías…
- No debía –dijo en seco- quería lisonjearte o ¿te creías que esto iba a acabar cuando nos casásemos? –dijo tomándola de la cintura-… ¿te apetece que la estrenemos?
- Si… -logró pronunciar y le dio un beso-… vete desvistiéndote que ahora vengo…
{Continua abajo}
#9667
18/09/2011 23:54
Sólo paso a decir que no deja de maravillarme lo sumamente amable, agradecido, precioso, agradable y follable que es Fernando. Y que me parece acojonante que pasando lo que está pasando en su facebook, aún se moleste en contestar a los privados.
Me imagino que viendo lo que hay en el muro, los mensajes privados tienen que ser ya escandalosos. Pobre muchacho.
PD: Pido perdón mil veces por inmiscuir mi comentario en el fabuloso relato de Carol que no podéis ni debéis perderos... Llevad fregona y babero. xD
Me imagino que viendo lo que hay en el muro, los mensajes privados tienen que ser ya escandalosos. Pobre muchacho.
PD: Pido perdón mil veces por inmiscuir mi comentario en el fabuloso relato de Carol que no podéis ni debéis perderos... Llevad fregona y babero. xD
#9668
18/09/2011 23:58
Alfonso comenzó a desabotonarse la camisa, se zafó del pantalón y la muda de ropa interior cuando Emilia entró en la estancia.
- Yo también tengo algo para ti… -dijo ruborizada ante la visión que había tenido al entrar a la habitación, todavía no se había acostumbrado a ver así a Alfonso, la perturbaba de una forma que parecía que le faltase el aire-… el otro día fui al colmado y compré esta manopla, para que te pudieses asear mejor …
- Tengo a la mejor esposa del mundo, la más atenta y cariñosa… -dijo tomandola de la barbilla-… y no va a ser mejor momento para estrenarla que esta noche.
Diciendo esto, dispuso la manopla en la mesilla junto con los jabones, la empezó a ayudar a desvestirse mientras ella se recogía el pelo en un moño para que no se le mojase y una vez concluida la tarea se metió primero él en la bañera y a continuación ella. Ella se encontraba algo cohibida, sus mejillas delataban todo el pudor que sentía ante aquella situación, él en cambio estaba sosegado y la abrazó por la espalda para calmarla al tiempo que le susurraba al oido… “No debes de sentir vergüenza, no hacemos nada malo Emilia, te quiero y quiero compartir cada minuto del día contigo… con eso sólo me conformo… ¿puedo?”… Emilia se giró, abrió la caja de jabones tomando uno dándose cuenta de que eran de olor a lavanda por un grabado que tenía el jabón, le dio un beso en la mejilla y le dijo… “Eso esperaba”… y le sonrió para mostrarle su beneplácito. Él tomó la manopla, la mojó en el agua, la restregó contra la pastilla y comenzó a asear a su esposa: diciéndole palabras de amor al oído comenzó a acariciar con la manopla por los hombros y brazos, mientras hacía comparaciones de cada parte de su cuerpo con las más bellas escenas que pudiesen encontrarse en los campos que él cultivaba prosiguió a bajar por sus pechos y sus caderas, por ultimo le pidió que contrajera las piernas para lavarlas desde los pies a la cintura. A esas alturas del baño, mientras enjuagaba el cuerpo de su esposa derramando el agua que podía coger con sus manos y dejando que resbalara por el cuerpo de ella, Alfonso no podía aguantarse más las ganas, comenzó a besarla y morderle el cuello mientras una de sus manos descendía por los muslos de Emilia hasta llegar a su zona más íntima, ella dio se contrajo ante lo inesperado y sin poderlo evitar soltó un gemido que hizo que él parase en seco y retrocediese de los derroteros que estaba tomando. Ante la sorpresa de Alfonso, Emilia se levantó, él creía que se iba a marchar, pero antes de que pudiese articular palabra alguna Emilia se giró sobre si y se sentó apoyando sus rodillas cada una al lado del cuerpo de Alfonso… “Ahora le toca a mi niño” … le dijo con una sonrisa picarona y que hizo que Alfonso se derritiera por momentos. Se puso la manopla, la mojó y restregó la pastilla de jabón que tenía un poco gastado el grabado de la lavanda y se entregó a la tarea intentando dejar a un lado el pudor que sentía. Comenzó por el cuello y los hombros, Alfonso la miraba anonadado por momentos la belleza de Emilia crecía y nadie tan sólo él era capaz de apreciarlo, bajo por el pecho que la turbo bastante y prosiguió con los brazos y la espalda, en una de sus caricias con la manopla descubrió el punto exacto donde él tenía cosquillas provocándole una risa incontrolable y algún que otro salpicón de agua en el suelo. Tuvo que repetir la operación un par de veces ya que su cuerpo se encontraba sucio del polvo de haber trabajado la tierra, hasta encontrar su piel blanca como la de un bebe. Mientras Alfonso se agarraba al filo de la bañera ella comenzó a enjuagar el cuerpo de él del mismo modo que anteriormente había procedido él, dejando resbalar el poco agua que podía coger con sus manos y acariciándole como podía le quitaba los restos de jabón. En un momento mientras aclaraba su pecho, Alfonso la besó, ella comenzó a acercarse más a él tomándole con una mano del cuello mientras su otra mano descendía hasta su miembro que incipientemente estaba gestando algo.
{Continua abajo}
- Yo también tengo algo para ti… -dijo ruborizada ante la visión que había tenido al entrar a la habitación, todavía no se había acostumbrado a ver así a Alfonso, la perturbaba de una forma que parecía que le faltase el aire-… el otro día fui al colmado y compré esta manopla, para que te pudieses asear mejor …
- Tengo a la mejor esposa del mundo, la más atenta y cariñosa… -dijo tomandola de la barbilla-… y no va a ser mejor momento para estrenarla que esta noche.
Diciendo esto, dispuso la manopla en la mesilla junto con los jabones, la empezó a ayudar a desvestirse mientras ella se recogía el pelo en un moño para que no se le mojase y una vez concluida la tarea se metió primero él en la bañera y a continuación ella. Ella se encontraba algo cohibida, sus mejillas delataban todo el pudor que sentía ante aquella situación, él en cambio estaba sosegado y la abrazó por la espalda para calmarla al tiempo que le susurraba al oido… “No debes de sentir vergüenza, no hacemos nada malo Emilia, te quiero y quiero compartir cada minuto del día contigo… con eso sólo me conformo… ¿puedo?”… Emilia se giró, abrió la caja de jabones tomando uno dándose cuenta de que eran de olor a lavanda por un grabado que tenía el jabón, le dio un beso en la mejilla y le dijo… “Eso esperaba”… y le sonrió para mostrarle su beneplácito. Él tomó la manopla, la mojó en el agua, la restregó contra la pastilla y comenzó a asear a su esposa: diciéndole palabras de amor al oído comenzó a acariciar con la manopla por los hombros y brazos, mientras hacía comparaciones de cada parte de su cuerpo con las más bellas escenas que pudiesen encontrarse en los campos que él cultivaba prosiguió a bajar por sus pechos y sus caderas, por ultimo le pidió que contrajera las piernas para lavarlas desde los pies a la cintura. A esas alturas del baño, mientras enjuagaba el cuerpo de su esposa derramando el agua que podía coger con sus manos y dejando que resbalara por el cuerpo de ella, Alfonso no podía aguantarse más las ganas, comenzó a besarla y morderle el cuello mientras una de sus manos descendía por los muslos de Emilia hasta llegar a su zona más íntima, ella dio se contrajo ante lo inesperado y sin poderlo evitar soltó un gemido que hizo que él parase en seco y retrocediese de los derroteros que estaba tomando. Ante la sorpresa de Alfonso, Emilia se levantó, él creía que se iba a marchar, pero antes de que pudiese articular palabra alguna Emilia se giró sobre si y se sentó apoyando sus rodillas cada una al lado del cuerpo de Alfonso… “Ahora le toca a mi niño” … le dijo con una sonrisa picarona y que hizo que Alfonso se derritiera por momentos. Se puso la manopla, la mojó y restregó la pastilla de jabón que tenía un poco gastado el grabado de la lavanda y se entregó a la tarea intentando dejar a un lado el pudor que sentía. Comenzó por el cuello y los hombros, Alfonso la miraba anonadado por momentos la belleza de Emilia crecía y nadie tan sólo él era capaz de apreciarlo, bajo por el pecho que la turbo bastante y prosiguió con los brazos y la espalda, en una de sus caricias con la manopla descubrió el punto exacto donde él tenía cosquillas provocándole una risa incontrolable y algún que otro salpicón de agua en el suelo. Tuvo que repetir la operación un par de veces ya que su cuerpo se encontraba sucio del polvo de haber trabajado la tierra, hasta encontrar su piel blanca como la de un bebe. Mientras Alfonso se agarraba al filo de la bañera ella comenzó a enjuagar el cuerpo de él del mismo modo que anteriormente había procedido él, dejando resbalar el poco agua que podía coger con sus manos y acariciándole como podía le quitaba los restos de jabón. En un momento mientras aclaraba su pecho, Alfonso la besó, ella comenzó a acercarse más a él tomándole con una mano del cuello mientras su otra mano descendía hasta su miembro que incipientemente estaba gestando algo.
{Continua abajo}
#9669
18/09/2011 23:59
- Alfonso… -dijo nerviosa y con la voz algo temblona-… yo no sé cómo hacer…
- Yo tampoco… -dijo soltando una mano del borde de la bañera para levantarle la cara y poder mirarla a los ojos para tranquilizarla- … ¿eso no es lo que lo hace bonito?
Ella se abrazo a su cuello y comenzó a besarlo apasionadamente, enredando sus dedos entre sus cabellos, mientras que las manos de él se soltaron definitivamente del borde de la bañera para anclarlas en su espalda y descender por ella hasta sus muslos pasado por sus caderas, ella se estremecía a cada beso que él le propicia en el pecho y cada caricia que sentía de las manos de él sobre su cuerpo, él agradecía que se hubiese enfriado algo el agua para calmar el fuego que sentía por dentro y comenzó a guiarla hasta la posición que debía alcanzar para completar su unión. Se aferro a sus hombros y comenzó a afanarse lentamente al ritmo de su respiración, al principio lento pero cada vez más acelerada en cada una de esas subidas y bajadas conforme comenzaba a contraerse más su interior al encontrarse penetrada por su marido, el agua comenzó a salirse de la bañera pero poco importaba eso ahora, ella quería conseguir esta vez nublarle las entendederas por una vez a él y no pararía hasta que él pronunciase su nombre. Él se contuvo todo lo que pudo pero lo que estaba sintiendo esa noche estaba superando todas las expectativas que se había creado para su vida e intentaba a ahogar sus gemidos en su garganta, cuando no pudo más abrazó a Emilia con sus últimas fuerzas, la trajo contra él hasta desbordarse en lo más profundo de su interior y logró susurrarle al oído… “Emilia… me tienes loco…” Ella sonrió y le besó en la boca, introduciendo su lengua tímidamente en la boca de él, él se dejo caer sobre el fondo de la bañera mientras la abrazaba, y de esta forma se quedaron un rato en silencio dubitativos sumergidos.
- Emilia, te prometo que no tenía pensado estrenar de esta forma la bañera. –dijo de forma alguna intentando excusarse-.
- Ya, ni yo, pero … -dijo sonrojándose de nuevo- … sé que no te lo debería decir… –prosiguió mientras jugaba con los bellos del pecho de él-… pero es difícil contenerse cuando estás cerca…¿a veces pienso que tiene que ser pecado? Jajajajaja
- Jajajajajaja –los dos rieron al mismo tiempo- … yo creo que es lo natural, porque a mí me pasa exactamente lo mismo, llevamos casi cinco meses de casados y….
Él prosiguió pero ella no le escuchaba, se estremeció su cuerpo entero y se le puso la piel de gallina, entre tantas cuitas no había caído en la cuenta, la voz de su esposo fue la que le hizo volver a centrarse un poco…
- Vamos Emilia, que te vas a constipar.
Salió de la bañera, tomo la toalla y se secó rápidamente, se la echó sobre un hombro y ayudo a su esposa a salir de ella, la cubrió con la toalla y la abrazó.
- Ahora me toca cuidar a mí a mi niña para que no se me ponga enferma –le dijo con una sonrisa socarrona tomándola en brazos y llevándola hasta la cama- y ahora a la cama señorita.
- Pero… Alfonso… –dijo intentando reprenderle, aguantándose las ganas de reír ante las formas de su marido, por la ocurrencia de que durmiesen otra vez desnudos- … esto era porque anoche tenías frío.
- Señorita, el hombre es el único animal con costumbres –dijo en tono aleccionador e irónico- usted ayer me acostumbró a esto y no va a haber nadie que me lo quite –dijo mientras tapaba a ambos con las sábanas y echaba una de sus piernas por encima de las de ellas- al igual que un baño como el de hoy de vez en cuando –le susurro al oído antes de apoyar la cabeza en su pecho-.
- Alfonso… -dijo a modo de carcajada- … no tienes remedio y creo que por eso te quiero tanto, dulces sueños mi sol.
- Dulces sueños mi vida.
A la mañana siguiente lo despertó como todos los días, pero ella salió antes de la cama para vestirse, le hizo un desayuno abundante y café recién molido, volvió a la cama le dio un beso y le ayudo a abotonarse la camisa, después de tomarse el desayuno salieron juntos a la puerta para ver como el sol despertaba a los campos, esta vez fue Alfonso quien sorprendió a Emilia con un beso apasionado sin reprimirse ni un ápice de lo que sentía que concluyó con unas risas de complicidad. A lo lejos Ramiro se acercaba a recoger a su hermano y comprendió de una vez de dónde sacaba las energías que derrochaba en los terrenos Alfonso. Emilia vio alejarse a los hermanos con el hatillo que les había preparado y poco después tomó camino al pueblo, tenía que ver a Pepa, si sus cuentas no le fallaban y su amiga se lo confirmaba, esta noche también habría mucho que celebrar.
{Fin}
- Yo tampoco… -dijo soltando una mano del borde de la bañera para levantarle la cara y poder mirarla a los ojos para tranquilizarla- … ¿eso no es lo que lo hace bonito?
Ella se abrazo a su cuello y comenzó a besarlo apasionadamente, enredando sus dedos entre sus cabellos, mientras que las manos de él se soltaron definitivamente del borde de la bañera para anclarlas en su espalda y descender por ella hasta sus muslos pasado por sus caderas, ella se estremecía a cada beso que él le propicia en el pecho y cada caricia que sentía de las manos de él sobre su cuerpo, él agradecía que se hubiese enfriado algo el agua para calmar el fuego que sentía por dentro y comenzó a guiarla hasta la posición que debía alcanzar para completar su unión. Se aferro a sus hombros y comenzó a afanarse lentamente al ritmo de su respiración, al principio lento pero cada vez más acelerada en cada una de esas subidas y bajadas conforme comenzaba a contraerse más su interior al encontrarse penetrada por su marido, el agua comenzó a salirse de la bañera pero poco importaba eso ahora, ella quería conseguir esta vez nublarle las entendederas por una vez a él y no pararía hasta que él pronunciase su nombre. Él se contuvo todo lo que pudo pero lo que estaba sintiendo esa noche estaba superando todas las expectativas que se había creado para su vida e intentaba a ahogar sus gemidos en su garganta, cuando no pudo más abrazó a Emilia con sus últimas fuerzas, la trajo contra él hasta desbordarse en lo más profundo de su interior y logró susurrarle al oído… “Emilia… me tienes loco…” Ella sonrió y le besó en la boca, introduciendo su lengua tímidamente en la boca de él, él se dejo caer sobre el fondo de la bañera mientras la abrazaba, y de esta forma se quedaron un rato en silencio dubitativos sumergidos.
- Emilia, te prometo que no tenía pensado estrenar de esta forma la bañera. –dijo de forma alguna intentando excusarse-.
- Ya, ni yo, pero … -dijo sonrojándose de nuevo- … sé que no te lo debería decir… –prosiguió mientras jugaba con los bellos del pecho de él-… pero es difícil contenerse cuando estás cerca…¿a veces pienso que tiene que ser pecado? Jajajajaja
- Jajajajajaja –los dos rieron al mismo tiempo- … yo creo que es lo natural, porque a mí me pasa exactamente lo mismo, llevamos casi cinco meses de casados y….
Él prosiguió pero ella no le escuchaba, se estremeció su cuerpo entero y se le puso la piel de gallina, entre tantas cuitas no había caído en la cuenta, la voz de su esposo fue la que le hizo volver a centrarse un poco…
- Vamos Emilia, que te vas a constipar.
Salió de la bañera, tomo la toalla y se secó rápidamente, se la echó sobre un hombro y ayudo a su esposa a salir de ella, la cubrió con la toalla y la abrazó.
- Ahora me toca cuidar a mí a mi niña para que no se me ponga enferma –le dijo con una sonrisa socarrona tomándola en brazos y llevándola hasta la cama- y ahora a la cama señorita.
- Pero… Alfonso… –dijo intentando reprenderle, aguantándose las ganas de reír ante las formas de su marido, por la ocurrencia de que durmiesen otra vez desnudos- … esto era porque anoche tenías frío.
- Señorita, el hombre es el único animal con costumbres –dijo en tono aleccionador e irónico- usted ayer me acostumbró a esto y no va a haber nadie que me lo quite –dijo mientras tapaba a ambos con las sábanas y echaba una de sus piernas por encima de las de ellas- al igual que un baño como el de hoy de vez en cuando –le susurro al oído antes de apoyar la cabeza en su pecho-.
- Alfonso… -dijo a modo de carcajada- … no tienes remedio y creo que por eso te quiero tanto, dulces sueños mi sol.
- Dulces sueños mi vida.
A la mañana siguiente lo despertó como todos los días, pero ella salió antes de la cama para vestirse, le hizo un desayuno abundante y café recién molido, volvió a la cama le dio un beso y le ayudo a abotonarse la camisa, después de tomarse el desayuno salieron juntos a la puerta para ver como el sol despertaba a los campos, esta vez fue Alfonso quien sorprendió a Emilia con un beso apasionado sin reprimirse ni un ápice de lo que sentía que concluyó con unas risas de complicidad. A lo lejos Ramiro se acercaba a recoger a su hermano y comprendió de una vez de dónde sacaba las energías que derrochaba en los terrenos Alfonso. Emilia vio alejarse a los hermanos con el hatillo que les había preparado y poco después tomó camino al pueblo, tenía que ver a Pepa, si sus cuentas no le fallaban y su amiga se lo confirmaba, esta noche también habría mucho que celebrar.
{Fin}
#9670
19/09/2011 00:00
#9671
19/09/2011 00:02
Carol 

No se ni cómo describirlo de lo bonito,enorme que és lo que has escritooooooooooooooo, aw que pasada. Y bien pasional,como a mi me gustan los fics xDDDD OMG es que me imagino a Alfonso y no puedoooooooooo MMMM
Hablando de series, yo ahora me estoy viendo Chuck y Los Tudor (después de mi vista a Londres tenia que verla xD)
Yari,me alegro un montón!!!!;)


No se ni cómo describirlo de lo bonito,enorme que és lo que has escritooooooooooooooo, aw que pasada. Y bien pasional,como a mi me gustan los fics xDDDD OMG es que me imagino a Alfonso y no puedoooooooooo MMMMHablando de series, yo ahora me estoy viendo Chuck y Los Tudor (después de mi vista a Londres tenia que verla xD)
Yari,me alegro un montón!!!!;)
#9672
19/09/2011 00:03
Eiza y Alfemi ¿Estáis? Cierta persona, es decir Fernando Coronado, vio el mensaje que le envié de vuestra parte y me ha contestado
#9673
19/09/2011 00:04
¿De su parte? ¿No era de parte de todas? ¿Y? ¿Qué dice?
#9674
19/09/2011 00:05
Ferma de parte de todas porque mencioné el hilo. Y ha contestado lo siguiente
Muchisimas gracias!!! que creatividad de verdad os lo digo!!! un beso enorme!
Muchisimas gracias!!! que creatividad de verdad os lo digo!!! un beso enorme!
#9675
19/09/2011 00:10
Buenas noches!!!
He vueltooooo!!! Ya estoy en Bilbao de nuevo, con las pilas cargadas para llenar las noches de juergas nocturnas como las semanas anteriores!! =)
Novedades?? Third transcribenos esa respuesta!! =)
Me alegra estar de vuelta, como se os echa de menos!!! Muackkssss
He vueltooooo!!! Ya estoy en Bilbao de nuevo, con las pilas cargadas para llenar las noches de juergas nocturnas como las semanas anteriores!! =)
Novedades?? Third transcribenos esa respuesta!! =)
Me alegra estar de vuelta, como se os echa de menos!!! Muackkssss
#9676
19/09/2011 00:11
Librito nena ains cuando veremos esas escenitas en la serie leñe yo quiero verlos de vida marital joer no es tanto pedir leñe.
Y ahora por tu culpa tengo pensamiento de Fernando manchado en tierra y yo limpiandole ejem uff ves lo que me haceis???
Y ahora por tu culpa tengo pensamiento de Fernando manchado en tierra y yo limpiandole ejem uff ves lo que me haceis???
#9677
19/09/2011 00:12
Que grande es Fernando, lo demuestra día a día :)
#9678
19/09/2011 00:12
Como dije antes la respuesta va por las niñas del face y del hilo de aquí. Más que nada porque fue lo que me pidieron Alfemi y Eiza.
Su respuesta
Muchisimas gracias!!! que creatividad de verdad os lo digo!!! un beso enorme!
Su respuesta
Muchisimas gracias!!! que creatividad de verdad os lo digo!!! un beso enorme!
#9679
19/09/2011 00:14
Si es que es un hombre realmente grande!!! Yo estoy alucinada!!!
Carol leyendo tu fic me hallo!! Y me tienes anonadada!!! Me ha encantado esa manera que tiene Emilia de hacer que su marido entre en calor.. jejjeje Sigo leyendo!
EDITO: Virgen santisima y cristo del gran poder CAROL!!!! Pero como me haces esto?! Y como duermo yo ahora eh????? Que tengo los ojos como platos!!!! Ains es que de imaginarme a Alfonso en esa tesitura se me pone la piel de gallina y un escalofrio me recorre por el cuerpo!!!! xD
Carol leyendo tu fic me hallo!! Y me tienes anonadada!!! Me ha encantado esa manera que tiene Emilia de hacer que su marido entre en calor.. jejjeje Sigo leyendo!
EDITO: Virgen santisima y cristo del gran poder CAROL!!!! Pero como me haces esto?! Y como duermo yo ahora eh????? Que tengo los ojos como platos!!!! Ains es que de imaginarme a Alfonso en esa tesitura se me pone la piel de gallina y un escalofrio me recorre por el cuerpo!!!! xD
#9680
19/09/2011 00:21
Ains que rico Third me encanta este hombre, yo es que tengo claro que nos lee aun sin darle al me gusta si es que somos la leche hombre con estos fics nocturnos que ahora haber como yo voy a la cama despues de leer, tierra, cama, bañera, se limpia, lo limpio, cosquillitas, ajjajaja es qeu me pongo en el lugar de Emilia leñe... tengo calor mucho calor. Librito perra esto no se hace.