El Rincon de Alfonso y Emilia. No concibo mi vida sin ti.
“Si de tanto que te quiero me duele.”

Canales






Sandra Cervera y Fernando Coronado.









Mundo fan.


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La verdad es que me alegro de ver la serie hace poco porque así no noto esas contradicciones que decís... yo estoy como unas castañuelas xD
Se me alarga mucho lo de Severiano, pero si seguido Alfonso se declara, no se me ocurre como pueden desarrollar más esa historia... ¿no creeis? En el momento que se haga la pareja ya van a ser todo perdices... o peor! qué desgracia les pondrían!! no me lo puedo ni imaginar.
Yo no quiero que se declare en cuanto den puerta a Severiano, quiero que se enfaden porque Alfonso trata de prevenirla y que cuando se de cuenta de que tenía razón, Emilia vaya a pedirle disculpas y que retomen su amistad. Ella estará destrozada por lo de Severiano, y Alfonso, como dijo en un capítulo 'cuidará la flor delicada' hasta que se reponga, y surgirá el amor de manera nartural... no me molaría nada que de repente Emilia cayera rendida a sus pies por que sí, no me cuadra (aunque diciendo esto os lleve la contraria a todas, que lo sé, jajaajaj)
ME ABUUUUUUUUUUUUUUUUURRO!! ¿Y MIS TRASNOCHIS DONDE ANDAN??
Gespa k grande k eres!!!!!!!!!!!!!!!
Bienvenida colgada!!!
Espabilarme con algo k tengo sueño y como no me lieis me voy a dormir, necesito a carmen k siempre es la k me lia.....!
Alguna de las k estais veis bandolera, la primera escena y ya estoy en una nuuuube!
SPOILER (puntero encima para mostrar)A Hipólito le está enseñando a jugar al tenis un entrenador personal: interpretado pro David Tortosa. Selu y el suelen mantern conversaciones por face y hace poco Selu dejó caer en una que toda la trama del tenis es porque su profesor es un estafador.
Afjunto conversación del face:
- David Tortosa: Seluuuuuuuu me parto, qué arte dándole a la raqueta!!!artistaaaa que te voy a hacer de oro!!Un beso mister, que os echo de menos!!
- Selu Nieto: David!!!aun no lo he visto,vi el del matamoscas del lunes y me molo mucho el royo que había!!!enhorabuena señor sarandonga,entrena usted al mas mejón de los estafados.besos!
- David Tortosa: sarandonga nos vamos a comé sarandonga un arró con bacalao...jajaja nos vemos!!
COLGADA, bienvenida!!!
THIRD, yo tampoco pillo lo del spoiler del tenis....
EIZA, que pasa con bandolera?
no hay nadie por ahi???
EDITO: vale, ya pillo lo del tenis :p pero, la verdad, se veía venir ;-)
Claro Serrallonga era la Clave
!!! No sabía lo del Feisbuk gracias por el aviso jejejeje!
Juani!! k se que tu eres miguelista y a mi me jode k se valla carles de la forma k se va, pero como odio a sara reeves por culpa de marta hazas, pos despues del videoencuentro con isaak y sara y de que el dijera que no iba a dejar de querer a eu nunca y que "si hoy no hemos hablao, hablamos mañna" anoche me quede esperando la escena pero nos la han puesto hoy!!! y entre eso y la lupe y el chato pos ma gustao un huevo el cap!!!!! aunk aun no he visto el final!!
Bona nit!!
..............
Alfonso llegó a su casa y cerró de un portazo. Siempre se había caracterizado por ser un hombre paciente y pacífico, apoyaba y ayudaba a todo el mundo sin pedir nunca nada a cambio, pero aquella situación lo sobrepasaba.
Se dedicó a vagar de un lado a otro del comedor, con los puños tan apretados que tenía blancos los nudillos, pensando en los últimos hechos que acababan de acontecer.
Aquella mañana Severiano le había confesado que había tenido relaciones con una francesa la noche anterior, no porque fuera su amigo y le contara todo, sino porque había visto en el lupanar de La Puebla a Juan y sabía que tarde o temprano Alfonso acabaría enterándose.
No sólo le había quitado el amor de la única mujer que había querido en la vida, sino que además de engañarla, le pedía que le ayudase a ocultar su pecado.
Obviamente él se había negado y todavía se culpaba por no haberle partido la cara en ese mismo momento.
Después de eso se había dirigido a la casa de comidas, para alertar a Emilia, y lo que allí pasó fue la gota que colmó el vaso. Ella misma había sido testigo de las borracheras de Severiano, de cómo se había gastado en aguardiente todo el dinero que, en teoría, estaba ahorrando para llevarla con él a América, de cómo había dejado su trabajo de lado por irse de jarana… y ahora, cuando había ido a decirle claramente qué clase de alimaña era, ella no le había creído. No sólo lo tachó de ponerse en su contra, cuando lo único que quería era ahorrarle sufrimientos, sino que le llegó a decir que él antes era una buena persona, un buen amigo… ¿acaso ya no lo era? ¿acaso su ceguera por aquél a quien acababa de conocer borraba todo lo que él había hecho por ella durante años?
No podía creerse que Emilia no recordara cómo había ayudado siempre a su familia, empezando con que siempre que lo necesitaban allí estaba él para ayudar en lo que fuera menester, desde colaborar en la casa de comidas hasta salvar una y mil veces el pellejo de su hermano Sebastián.
Pero por ahí no pensaba pasar. Bien era cierto que la amaba con toda su alma, había callado cuando empezó a cortejarla Severiano, y sólo Dios sabía cómo había llegado a sufrir, pero no consentiría que lo ninguneara…
Paró de vagar y se sentó a la mesa, propinando tal golpe en ésta que hasta el vaso que había en ella cayó al suelo.
De pronto entró Severiano y se sentó a su lado. Tan egoísta era que ni cuenta se dio del estado de su amigo…
- Alfonso, debes ayudarme… Lo de la francesa no fue nada y no quiero perder a Emilia por eso…
- Está bien, te ayudaré… - Alfonso no era de venganzas, pero la rabia que llevaba por dentro le hizo cambiar, aunque fueran sólo por unas horas.
- ¿Qué? – dijo Severiano incrédulo – ¿me cubrirás con Emilia?
- Sí, sí, no te preocupes – desvió la vista, no podía ver la asquerosa sonrisa que se había dibujado en su cara sin tener ganas de partírsela – mañana iremos a la casa de comidas y le diré a Emilia lo que quieras…
- Gracias amigo – dijo riendo poniendo su mano en el hombro de Alfonso, que tuvo que contenerse para no soltarse de malas maneras – simplemente tienes que decirle que anoche estuvimos juntos, que fuimos a tomar unas copas y nada más… Pero ¿por qué no vamos ahora?
- Ahora no puedo, tengo cosas que hacer. Ya te he dicho que iremos mañana.
Alfonso se levantó y salió de la casa, mientras Severiano ya se regocijaba en que nuevamente se había salido con la suya.
Al día siguiente, y tal como le había prometido, Alfonso se dirigió a la casa de comidas acompañado por aquél sujeto que estaba jugando con la mujer que más amaba en el mundo. Se pasó el camino diciéndole una y otra vez lo que tenía que decir, pero Alfonso ya no le escuchaba, ni siquiera le miraba, simplemente se limitaba a asentir mordiéndose la lengua para no cantarle cuatro verdades.
Llegaron a la casa de comidas y entraron. Emilia estaba sola en el comedor, pues ya era media tarde. El turno de comidas había acabado y era demasiado temprano para cenar.
- Buenas tardes preciosa Emilia…
- Hola Severiano… ni creas que te he perdonado… tendrás que hacer muchos méritos para conseguirlo…
Ver aquella escena no hacía si no llenar más de rabia a Alfonso. Se estaba riendo de ella en sus narices y ella se hacía la dura, pero con un tono que delataba que no eran ciertas sus palabras.
Lo que ellos no sabían es que había mandado a Juan a La Puebla, a buscar a la famosa francesa. Le había pedido que la hiciera venir para poder desenmascarar a aquel individuo.
(continúa)
- Mi amor… - dijo ésta con acento francés aproximándose a Severiano – me dijiste que ayer volverías a verme y me quedé esperando toda la noche…
Severiano se había quedado blanco, mientras Emilia miraba a uno y a otro con cara de no entender nada.
- ¿De qué habla señorita? ¿Nos conocemos?
- Jajaja… me conoces mejor que nadie… nadie me había hecho disfrutar tanto como tú…
- Severiano, ¿quién es esta…. Señorita? – a Emilia le empezaban a subir los colores del enfado que estaba cogiendo.
- No sé… de verdad Emilia que no tengo ni idea…
- Cariño, al final me creeré que no te acuerdas de mí… aunque sé que eso es imposible, y tú sabes muy bien el por qué…
- Amelie, basta ya…
- Con que Amélie ¿eh?¿No decías que no sabías quién era? – dijo Emilia.
- Bueno… sí sé quien es… - Severiano se había delatado él solito – pero no es cierto nada de lo que dice
- ¡Vete Severiano! ¡vete y no vuelvas!
- Pero mi amor…
- ¡No vuelvas a llamarme así! ¡Vete ahora mismo si no quieres que te eche a patadas de aquí! A mi padre le encantaría patearte el culo si se entera del malnacido que eres…
Severiano salió, no sin antes lanzarle una mirada fulminante a Alfonso, pues bien sabía que aquello había sido obra suya. Amélie salió tras él.
Alfonso se quedó observando a Emilia. Lloraba desconsolada por el desengaño que acababa de sufrir. Deseó abrazarla, consolarla, mitigar su dolor… pero recordó lo dura que había sido con él el día anterior. Nunca más sería su paño de lágrimas ni el objeto con el que descargar su frustración como lo había sido la última vez que se vieron. Sin decir una palabra, se dispuso a salir de allí.
- Alfonso, no te vayas por favor… - Emilia había salido de detrás de la barra y lo cogía del brazo.
- Lo siento Emilia, pero he de irme.
- No, por favor… - cada vez lloraba más – te necesito a mi lado…
- A mí me dejaste claro que no era ni un buen hombre ni un buen amigo, así que de poco te servirán mis consuelos… - se le partía el alma con cada palabra, pero no quería hacer el tonto nunca más y si se quedaba con ella, volvería a hacerlo, volvería a caer en el juego de ser su amigo fiel, el que siempre está a su lado, y eso no podría soportarlo. Prefería alejarse de ella, pues aquel dolor que sentía su corazón lo acabaría matando – busca a otro que te pueda ayudar más que yo…
Diciendo esto salió. La rabia que antes sentía se transformó en un dolor inmenso en el centro de su pecho, un vacío que nunca antes había sentido, mientras Emilia lloraba desconsolada, aunque ya no por Severiano. Ahora lloraba porque sabía que había perdido a la única persona que siempre había estado a su lado…
****VOLVER****
Habían pasado ya 8 meses, des de que Emilia se despidió de su pueblo y su gente. Para emprender viaje, junto al que creía el amor de su vida, rumbo America.
No le resulto ni la mitad de duro que su intento de independencia en la capital hacia ya casi 2 años. Su relación con Pepa ya no era la misma, la perdida de Martín había apagado el coraje que llevaba siempre consigo transformándolo en amargura. Su hermano Sebastián no salía apenas de la conservera y con su padre, porqué quizás no lo era de sangre pero si en su corazón, habían pasado demasiadas cosas y parecía que se esa complicidad que les caracterizaba se había esfumado. Aunque sin duda lo que mas le dolía era la actitud de Alfonso, el, que siempre había sido su confidente y su apoyo. En los últimos tiempos las confidencias dieron paso a los reproches y el apoyo a la indiferencia. No entendía como habían podido llegar a esa situación, aunque la declaración de Alfonso hacia Emilia pocos días antes de su partida le hizo entender muchos de sus actos.
Y allí estaba, en la Plaza de su querido pueblo. Sintiendo como la piel se le erizaba al recordar las ultimas palabras que tubo con Alfonso. Fijó la mirada en la ventana de la Casa de Comidas. A través de ella podía observar a Alfonso recogiendo las mesas y a su padre limpiando los vasos, mientras ambos mantenían una conversación. Se armo de valor, y se dirigió hacia la puerta de la casa de comidas. Ya no había marcha atrás.
-Padre!
Raimundo dejo de secar el vaso, esa voz le resultaba excesivamente familiar, pero pensó que su cabeza le estaba traicionando. De manera instintiva levanto la cabeza y dirigió la mirada hacia la puerta.
-Hija, Emilia!
Alfonso no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo, se quedó paralizado sin poder mover un solo músculo de su cuerpo. Solo pudo soltar un hilo de voz.
-Emilia…
-Bueno, es que ni tan siquiera me vais a dar un abrazo?
-Claro que si, hija!
Raimundo le dio un abrazo a su hija, pero Alfonso seguía inmóvil. Se dio cuenta de que Emilia venia sola, pero no dijo ni una palabra. Simplemente, en cuanto se recupero de la sorpresa se limitó a seguir su tarea.
-Anda, cuéntame que te trae por aquí, ya te hacía en las Américas.
-Vera padre, es un poco larga de contar. Si le parece mañana le pongo al día de todo lo ocurrido.
-Si mejor. Que uno ya nota el paso del tiempo en el cuerpo y estoy molido. Buenas noches, hija. Por cierto, tu habitación esta donde y como siempre!. Alfonso cuando acabes cierras con llave!
CONTINUA
Aunque a ellos les parecía que habían perdido parte de la complicidad que les caracterizaba. Seguía patente en ellos y Raimundo con solo mirar a su hija entendió que necesitaba mantener una conversación a solas con Alfonso. Y ese cometido era mas urgente que explicarle el porque de su visita.
Emilia dirigió la mirada hacia donde estaba Alfonso. Se lo quedó mirando y se sorprendió a si misma observando los corpulentos brazos de Alfonso y esa mirada noble que tanto había echado de menos.
-Y tu que! Ni un abrazo me vas a dar?
Alfonso se giró y la vio allí con sus brazos apoyados en sus caderas y con esa sonrisa que no pudo resistir ir hacia ella y abrazarla. Emilia con ese abrazo sintió lo que en 8 meses no había sentido: seguridad y cariño.
-Alfonso…yo…
-No digas nada Emilia, el tiempo todo lo cura.Mejor será que te vayas a dormir, que debes estar agotada.
- No quiero dormir! Quiero hablar contigo.
Alfonso la miro fijamente y sin poder controlarlo salio de su boca todo lo que había estado callando durante tanto tiempo. Todo aquello que le había hecho perder la ilusión por vivir y que había callado por el respeto a su madre y a Raimundo.
-Hablar dices…de que quieres hablar, Emilia!! De cómo después de que te dijera lo que siento por ti me retiraste la palabra, o quizá de las palabras que tuve que oír porque creíste que te mentía con lo del Lupanar de la Puebla o mejor… de las veces que te avise de cómo era Severiano y me tratase de envidioso! Venga! Dime de cual prefieres hablar!.Vamos, Emilia….estoy esperando!
Emilia se quedo perpleja, nunca antes había visto así a Alfonso. Pero no podía reprocharle nada, porque ella sabía que tenia razón en toda y cada una de esas palabras y en el dolor que escondían. Sin poderlo controlar le empezaron caer las lagrimas.
-Perdóname. Fui una lerda, no me di cuenta de lo que sucedía a mi alrededor. Y tu pagaste las consecuencias.
-No te haces ni una mínima idea del dolor que pase.
-Alfonso…yo solo quería sentir el amor, el ser deseada por un hombre y el…
-Si te hubieras molestado en mirar con atención a tu alrededor. Hubieras tenido eso que tanto anhelabas.
-Lo se..fui una lerda. Pero por favor perdóname, te necesito!
-Y cuando yo te necesitaba donde estabas?... Camino de America con Severiano.
-Alfonso..me he dado cuenta de que Severiano no me quiere y..
-Y has decidido volver a Puenteviejo a pedirle perdón al lerdo de Alfonso, que siempre esta ahí, verdad?
-Alfonso yo nunca he dicho que eres un lerdo. Si he vuelto es porque des de que me fui que no he dejado de pensar en todas las palabras que me dijiste aquella tarde. Nadie me había dicho cosas tan hermosas. Pero me di cuenta demasiado tarde.
- Si, es demasiado tarde. Las cosas cambian Emilia. Mejor será que me te vayas al catre que yo are lo propio.
Alfonso se dirigió a la puerta, aturdido por la conversación que acabada de tener y sorprendido por el valor que había sacado para expresar todo lo que sentía. Aquel valor inexistente tiempo atrás, que le había hecho perder lo que mas quería en el mundo.
-Alfonso! Te quiero!
Se quedó paralizado, se esperaba un reproche, una mala contestación… cualquier cosa pero no esas dos palabras. Que tanto había imaginado en su cabeza.
-Como?
-Que te quiero, antes te he dicho que Severiano no me quiere y si no me hubieras interrumpido te habrías enterado que yo a él tampoco. Si he vuelto es por ti, Castañeda.
-Has vuelto de America, por mi?
-Si eso es lo que he dicho…parece que de oído vas bien.
Alfonso se acerco a Emilia. La cogió por la cintura la alzó y mirándole a los ojos le dijo esas dos palabras tan deseadas y que tanto se habían hecho esperar
-Yo también te quiero Emilia Ulloa!
Se fundieron en un intenso beso, en el que se demostraron todos los sentimientos que llevaban acumulando durante tanto tiempo.
Emilia se quedo mirando a Alfonso y con una sonrisa un tanto picarona le dijo
-Que te parece si me ayudas a subir la maleta a mi habitación?
FIN
A vale ya esta arreglado...jajajaja!!!Gracias olsi por arreglarlo!
Gespa, genial tu fic, de verdad!! me encanta! Felicidadess!