El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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En primer lugar gracias Ina, muchas gracias por haber tenido en cuenta las paranoias de esta loca y haber incluido a estos dos personajes en tu historia, ni en mis más alocadas imaginaciones hubiera podido imaginar una historia tan maravillosa, llena de pasión, de ternura y de AMOR con mayúsculas.
Adoro a Francisca y a Raimundo pero es que...ver como poco a poco un hombre infeliz y desgraciado que nunca había amado va descubriendo esos sentimientos, es muy grande, para mi esto va a tener una doble cara, por una parte de felicidad, tiene al amor de su vida con él y lo mejor es que Alicia no tiene miedo a nada, está dispuesta a lo que sea por estar juntos pero por otro ahora que conoce el amor, que sabe lo que se siente, cuando ocurra lo que tiene que pasar entre Raimundo y Francisca su dolor va a ser doble, por un lado por que su hija sufrirá y por otro por que sabrá ahora sí, lo que está sintiendo su hija en su corazón ya que antes sólo podía suponerlo.
De nuevo un millón de gracias Ina. Lo de la pillada me parece divertido y también necesario, Raimundo no va a decir nada a nadie y a cambio puede ayudar a esta parejita en sus encuentros,junto con Francisca y Esteban son las fuerzas del bien, aunque la vergüenza inicial va a ser tela.
En cuanto a los avances, más de lo mismo, yo ya paso, es que ni me pongo de mala leche
SPOILER (puntero encima para mostrar)ahora una visita del pasado, pues vale, pues me alegro , ¿y a mí que me importa?sólo me interesará en la medida que esa visita pueda provocar un acercamiento con Francisca y sospecho que no va a ser así, por ideas...puede ser desde Alonso Castro (ni me extrañaría que te copiaran ideas, Ina), hasta algún coleguita de farras alcohólicas, hasta un hijo ilégitimo que le salga por ahí o el espíritu de si padre que ha vuelto a la tierra, pero en esencia me la trae al fresco, lo que si que tengo seguro es que nos comemos otra semana sin escenas de los dos y que la serie se esta volviendo un auténtico coñazo
Ina, como siga así la serie te veo no ya haciendo un final alternativo sino contando la historia de estos cuatro hasta que la palmen de más de cien años y luego empalmándola con la historia de los hijos y los nietos así hasta que te recorras todo el árbol genealógico
SPOILER (puntero encima para mostrar)Yo espero que esa visita que recibe Raimundo tenga relación también con Francisca....por favor que así sea.....entonces habrá acercamiento entre ellos y al fin estaremos más tranquilas (aunque no pararemos hasta que haya encuentro carnal, jajaja). Como decís, alguien que sepa lo que pasó entre los dos...me parece una estupenda idea. Y aunque no nos hayan dado nada en los avances....espero que haya escena de ambos esta semana...porque a este paso superamos los 20 capítulos!!!!
y ¿cómo me haces esto mujer? me he imaginado a un sudoroso y fortachón leñador llamado Raimundo Ulloa
Qué rico 
Chicas,yo paso de los spoilers y de elucubraciones.Si al final tooooooodo resulta ser al contrario de lo que pensamos.Para mi,que sea lo que sea.Yo solo quiero Rai-Paca.Nada más.
En fin,os dejo un cachito de Amor,lucha y rendición
Terminaron de vestirse, deteniéndose a cada instante para robarse el aliento con un beso dulce y tierno, sintiendo en lo más profundo de su corazón que el enorme abismo que les había separado durante tantos años empezaba a disiparse de forma pareja a cómo seguía creciendo su amor. Francisca se sentía libre después de tantos y tantos años de agonía, y Raimundo…bueno,Raimundo no sabía cómo expresar con palabras la confusión de emociones que le recorrían de arriba abajo. Por un lado, el dolor y la culpabilidad que sentía tras la confesión de todos los pesares que había tenido que soportar Francisca tras sufrir su abandono. Y por otro, la enorme felicidad por haberla recuperado de nuevo y descubrir que tenía…un hijo.Un hijo de su pequeña. De repente sintió un pinchazo de orgullo. Tristán era un gran muchacho.
-¿Por qué te decidiste ahora a contarmelo Francisca?- Raimundo se puso frente a ella.
-Raimundo…- susurró ella acariciando suavemente su rostro
-No Francisca…no lo menciones,ni lo pienses siquiera.Tú NO vas a morir,¿me oyes? No lo permitiré- la abrazó,escondiendo su rostro en el hueco de su cuello. –Te vas a recuperar,y entonces nos casaremos- Francisca dio un respingo. Raimundo la miró con pasión –¿De qué te sorprendes? nada ni nadie podrá separame de ti.Nunca…- la rozó con sus labios –nunca…- y volvieron a fundirse convirtiéndose de nuevo,en un solo corazón.
Francisca se apoyó en su pecho -Será mejor que bajemos,tabernero. No se con qué cara voy a mirar a mis hijos para explicarles tu presencia aquí…y de esa guisa- aguantó una sonrisa que amenazaba con salir al recordar a Raimundo en el suelo sin pantalones.
-¿Qué te parece con la misma cara que tienes ahora mismo?- le besó la mejilla. –Está usted preciosa, futura señora Ulloa-
-¿Señora Ulloa?- Francisca enarcó una ceja- ¿Y porqué no…Señor Montenegro?- dándole golpecitos con el dedo en el pecho. Raimundo soltó una carcajada –Esta si es mi fierecilla…- le dio un fugaz beso en los labios y juntos bajaron al salón, donde tendrían que dar una buena explicación.
-se querían Soledad- terminó Tristán la frase por ella. –Y aún se aman.No han podido dejar de hacerlo durante mas de 20 años-
-Me cuesta tanto creerlo hermano…aunque siento que ahora empiezan a encajar muchas cosas- Soledad hablaba como recordando acontecimientos pasados. –Claro,¡ahora lo entiendo todo!. Y además han sufrido tanto estando separados…- se apenó –Tristán, y si resulta que encima ahora…- se detuvo con un nudo en la garganta - ¿Y si ahora madre…?
-Dios no lo quiera,Soledad- interrumpió Don Anselmo,que se había mantenido en un segundo plano mientras los dos hermanos conversaban sobre los enamorados del piso de arriba. –Tu madre es fuerte y lo superará. Y Raimundo…- Don Anselmo se santiguó –parece que le ha dado los ánimos que necesitaba- volvió a santiguarse –Aunque debieron contener…sus instintos carnales- se santiguó de nuevo recordando la visión de Raimundo en cueros en el dormitorio de la señora.
Tristán pensó en Pepa y en lo mucho que amaba a aquella mujer. –Don Anselmo,cuando se ama de esa manera no se debe pedir perdón por los actos que uno comete…fuera del matrimonio-
Don Anselmo miró reprobador a Tristán. –Pasaré por alto tu comentario,muchacho.Como si no lo hubiera oido- sentenció el cura mientras mordía un tierno bollo de canela que Rosario les había llevado hace un momento.
Justo en ese momento hicieron acto de presencia en el salón una avergonzada Francisca y un sonriente Raimundo que la mantenía abrazada por la cintura.
-Buenos..días- trató de sobreponerse Francisca,apelando a todo su orgullo Montenegro.
-Más para unos que para otros- Don Anselmo pegó otro mordisco a su bollito.
Tristán no pudo por menos que carcajearse ante la frase del cura, la boca desencajada de su madre y el brillo burlón en los ojos de Raimundo.
-No se apene madre, no es necesaria ninguna explicación. Lo sabemos todo- dijo tranquilamente Tristán.
Francisca le miró asustada -¿Lo…lo sabes todo,hijo?- miró de reojo a Raimundo que la abrazó mas fuerte.
-¿Qué se han amado toda la vida? Si madre,y tanto Soledad como yo no podemos sentirmos más felices por ustedes-
Francisca y Raimundo soltaron el aire que estaban conteniedo. Parecía que Tristán aún no lo sabía…todo.Pero ahora no era el momento.
Soledad se acercó tímidamente a su madre. –Madre yo…- y sin decir una palabra más, se echó a sus brazos. Francisca sintió el corazón explotar dentro del pecho ante la reacción de Soledad.Poco a poco fue levantando los brazos y se aferró dulcemente a su hija. –Mi niña…-
Tristán posó su brazo alrededor de los hombros de Raimundo mientras observaban la escena,en un gesto tan natural, que éste sintió que el corazón se le escapaba por la boca.Su hijo.Su muchacho.No podía sentirse más orgulloso de él.
-Doña Francisca...- saludó el cura. –Raimundo…- le miró con el ceño fruncido. –Dada la situación que se está viviendo en estos momentos, no tendré en cuenta el…- no encontraba la palabra correcta- “espectáculo” que he tenido que soportar de buena mañana- miró a Raimundo.
Francisca soltó a su hija y se dirigió de nuevo hacia Raimundo. –Siento que haya tenido que soportarlo, padre. Pero ese “espectáculo” como usted lo llama, es simple y llanamente amor. Mi amor por Raimundo Ulloa- le miró con adoración. Y dicho lo cual,tomó el rostro de Raimundo y lo besó con pasión delante de todos los presentes.
Raimundo sonrió en mitad el beso y no pudo sino aferrar a Francisca, sintiendo en ese momento, una felicidad que hacía demasiado tiempo no sentía. Soledad se abrazó tiernamente a su hermano,mientras los dos miraban sonrientes a la pareja. Pero tras largos segundos en los que seguían besándose como posesos, Tristán carraspeó un tanto turbado.
Raimundo y Francisca separaron sus enrojecidas bocas,pero no se soltaron.Tardaron unos momentos en recuperarse y en ser conscientes de dónde estaban y sobre todo,con quién estaban. Despegaron su abrazo para encontrarse con Tristán y Soledad con la cabeza agachada,un tanto avergonzados por la pasión de la pareja,y a un Don Anselmo sentado en la butaca, dándose aire con una mano y santiguándose con la otra.
En ese momento llegó Mariana con un sobre en la mano.
-Disculpe señora,pero ha llegado esta carta para usted.Me dijeron que es urgente-
Francisca tomó el sobre y se dispuso a abrirlo.Cuando leyó el contenido, miró a sus hijos y a Raimundo.
-Parece que…hay noticias-
Aparte de lo que me gusta tu historia, también quería darte las gracias por ponerle el título que se le ocurrió a una humilde servidora. Graciaas saláa

Mmmm... voy a escribir otro poquito. Que he dejao a nuestro adorable, encantador, guapísimo, valiente y arrebatador Rai con la boca abierta
Que hermoso, que enamorados... puff me encanta el momento beso delante de todos :)
deseando estoy leer la continuación.


mi mente perversa no puede dejar de imaginarsele en esa situación...¿Por qué me has hecho esto lourdes,por queeeee??

EDITO: Gracias por los comentarios chicas
Ayyy, Miri... ¿qué le atormenta a Rai del pasado? Aiiis, qué tensión.
Seguimosss
El joven vio cómo Francisca desaparecía en el camino hacia la Casona. Suspiró dolorosamente sólo por pensar que no la vería hasta mañana. Miró la carretilla y terminó de cargar la leña. Condujo la carretilla hasta la puerta del cortijo y la abrió. Se dispuso a vaciar la carga de leña cuando de pronto, se quedó sin respiración. Alejandro Montenegro y Alicia Ulloa estaban recostados entre el heno, a medio vestir. A su alrededor aparecían desperdigadas las prendas de ropa que deberían llevar puestas. El joven se quedó como una estatua. Alejandro y Alicia se sintieron morir. Alicia intentó decir algo pero empezó a fruncir el ceño. Raimundo estaba tan paralizado que no parecía ni respirar.
- Raimundo... ¿te encuentras bien?- le preguntó preocupada.
El joven pareció despertar al ver la cara de inquietud que le estaba dedicando su prima. Alejandro le miraba también un poco preocupado y muchísimo más avergonzado. Raimundo inspiró hondo, procurando recuperar su compostura.
- Eh, sí... estoy bien.- contestó por fin.
-”Oh, sí, de perlas, aunque no tan bien como otros”- le susurró su irónica conciencia. Sintió que enrojecía mientras trataba de acallar esa vocecita maliciosa que le hablaba sin pelos en la lengua. “-Bravo, Raimundo, tú preocupándote por si Francisca llegaba tarde a casa y mientras tanto, otros pasándoselo en grande... y robándote el lugar” Y esos otros eran nada más y nada menos que su querido suegro y su prima. -”Cállate”- le dijo a esa exasperante vocecita. Alicia le miró con una ceja arqueada.
- ¿Seguro que estás bien?
- Perfectamente.- contestó Raimundo, intentando dirigirle una sonrisa tranquilizadora a su prima.
Alejandro miró al joven y se levantó, poniéndose a toda prisa la camisa que yacía a un lado. Alicia le imitó.
- Raimundo... yo... nosotros...- Alejandro mandó al diablo esa maldita elocuencia de la que tanto solía hacer gala. Raimundo miró a su suegro.
- Señor, no se preocupe. No es necesario ninguna explicación.- dijo con cansancio.- Y tranquilícese. No llevo ninguna escopeta encima.- terminó burlón.
Alejandro notó que todos los colores se le subían al rostro. Alicia advertía que su risa empezaba a asomar incontrolable. Ver allí a Alejandro, nervioso como un niño al que habían pillado en medio de una buena travesura, intentando justificarse delante de nada más y nada menos que de Raimundo fue superior a ella. Alicia estalló en carcajadas incontrolables. Alejandro y Raimundo la miraron perplejos.
- ¿Se puede saber de qué diablos te ríes?- le preguntó Alejandro, con un deje de voz tan idéntico al de Francisca que Raimundo apenas pudo contener una sonrisa.
- De tí.- le espetó ella.- Tenías que haber visto la cara que has puesto.
Sin más, Alicia tomó el vestido que estaba a sus pies y empezó a vestirse como si tal cosa, cubriendo por fin sus enaguas. Alejandro la miró boquiabierto, debatiéndose entre la furia por la facilidad que tenía para sacarle de quicio y el latigazo de deseo que le despertó sólo por verla forcejeando con el cierre de su vestido. Raimundo meneó la cabeza. Estaba claro que entre los Ulloa y los Montenegro había una especie de maldición que apaciguaba el choque de dos férreas voluntades bajo el yugo del amor y la pasión. Casi sintió pena por su suegro. Madre mía... la que le esperaba... Movido por esa compasión, apoyó una mano comprensiva en el hombro de Alejandro. Él le miró, un tanto embarazado, pero también agradecido por su gesto.
- Yo...- miró alrededor, pronunciando en voz alta su mayor temor.- Pensé que estabas paseando con Francisca.
- Y así es. Estuvimos cortando leña. Pero al final la convencí de que ya era tarde y debía irse a casa antes de que oscureciera.- Raimundo resopló.- Y menos mal que lo logré...
Alejandro tragó saliva. Sólo de pensar que su propia hija les hubiera pillado al igual que lo había hecho Raimundo... Dios bendito. Hubiera sido el acabóse. Se sintió tan aliviado que estuvo a punto de darle un abrazo a Raimundo. Pero de pronto, se escucharon unos pasos en el patio.
- ¡Raimundo!- la fría voz de Fernando resonó en las paredes del viejo caserón.- ¡¿Se puede saber cuánto tiempo necesitas para cortar cuatro miserables tocones?! Lamentarás que haya tenido que venir a buscarte...
Todos se quedaron helados. Alejandro miró angustiado a Alicia. Los pasos sonaban cada vez más cerca. Raimundo se giró hacia ellos.
- Rápido, salgan por esa puerta, ¡ahora!
Alejandro y Alicia obedecieron. Abrieron la pequeña puerta. Alejandro miró con curiosidad.
- Es una habitación.- explicó Raimundo, un tanto azorado.- Dentro hay una ventana. Es lo suficientemente grande como para poder salir por ella. No hay mucha altura y da directamente al camino.
Alejandro dedicó una extraña mirada al joven. Raimundo tragó saliva.
- Vamos, dénse prisa.- les apremió.
Alicia no lo dudó y desapareció tras la puerta. Alejandro la siguió pero antes se volvió de nuevo a Raimundo.
- Gracias.
Raimundo sacudió la cabeza. Finalmente, Alejandro desapareció cerrando la puerta tras él. Justo en ese momento, la puerta principal del cortijo se abrió, dando paso a un furibundo Fernando.
- Vaya, mira dónde está el desaparecido.- le dijo peligroso. Miró con desdén la carretilla.- ¿Y para cortar ésto necesitas media tarde?- preguntó malvado.
- Lo siento, padre.- Raimundo le miró cuidadosamente.
- Más lo vas a sentir. Esta noche no cenarás hasta que no llenes por completo la leñera del cortijo. ¿Ha quedado claro?
- Transparente.- dijo él irónico.
Fernando le miró desdeñoso y sin más dio media vuelta y se marchó. Raimundo espió a su padre desde la puerta hasta que le vio desaparecer en el interior del caserón. Después volvió hacia la puerta de la pequeña habitación. La abrió y comprobó con un suspiro de alivio que estaba vacía. Entró y se sentó en la cama.
- Bravo Raimundo.- se dijo a sí mismo resoplando.- Una tarde redonda.
Su estómago rugió del hambre. De pronto, reparó en la cesta de manzanas que reposaba medio escondida bajo la cama. Sonrió. Francisca las había dejado allí tras una de sus meriendas. Tomó una de ellas y la mordió. Estaba deliciosa. La devoró con ansia, calmando momentáneamente su estómago. Se recostó en el lecho. Debía seguir con su tarea, pero el cansancio pudo con él y acabó dormido con una manzana apoyada en su corazón.
EDITO: Guionistaaaas, mirad que caritaaas, ¿no tenéis un ápice de compasión???
Raimundo terminó de servir a los últimos parroquianos que aún seguían en la taberna. Cogió una jarra de agua y un vaso. Se dirigió hacia la mesa más cercana a la puerta dispuesto a sentarse. Pero una sombra tras el cristal de la puerta lo paró. Sebastián entró en la casa de comidas con el rostro visiblemente cansado.
– Aun no ha cerrado padre- dijo divertido a la vez que reprochador mientras una sonrisa asomó cariñosa en su rostro.
- Buenas noches hijo- saludo mientras dejaba la jarra de agua y el vaso sobre la mesa para después acercarse al muchacho. -¿De dónde vienes a estas horas? Hace rato que el sol se puso entre las montañas- dijo mientras dedicaba una mirada hacia fuera de la sala. Hacia el cielo. Comprobando que lo que había dicho era cierto.
- Ya ve padre, parece que los Ulloa tenemos una capacidad incansable para el trabajo- dijo el joven divertido mientras se percataba de que su hermana estaba terminando de limpiar las mesas del fondo.- La conservera ahora más que nunca requiere de mi trabajo, Francisca no había llevado mal la empresa pero había pasado por alto pequeños detalles, aunque no por ellos insignificantes. Hoy ha sido un día agotador, pero al fin todo ya está a punto.- terminó el muchacho con una sonrisa victoriosa.
Raimundo también sonrió orgulloso, su hijo era realmente un muchacho trabajador, no entendía como Francisca había llegado a prescindir de él, bueno sí, sí que lo entendía, por odio, por el odio que le tiene. Una daga se le clavo en el corazón de Raimundo. No ahora no, tenía que dejar de pensar el ella.
-Ven hijo, siéntate y charlemos- dijo mientras se dirigía a la mesa entusiasmado, no solo por pasar un rato con su hijo sino también por haber encontrado una forma de no pensar en ella, Francisca.
- No, ahora no- dijo el joven –estoy cansado y ardo en deseos de poder dormir un poco- se disculpó. - ¿Qué tal mañana?- el entusiasmo se pudo leer en el rostro del muchacho ante la solución que había propuesto.- No tengo que ir a la conservera hasta el mediodía, así que podremos compartir un rato por la mañana.
- Yo había pensado en ir a ver como marchaban las tierras pero lo dejare para más tarde si es menester.
- No lo es padre, otro momento habrá para poder sentarnos a charlar, vaya y compruebe que todo va bien- contestó el muchacho esbozando una sonrisa sin darle mayor importancia al asunto.-Buenas noches, y cierre rápido si no quiere que vuelvan a entrar esos parroquianos- dijo mientras hacia un rápido movimiento con la cabeza para que Raimundo viese que los últimos clientes ya salían por la puerta. Y sin más se dio media vuelta y marchó directo a su habitación.
Raimundo también se giró pero en dirección contraria. Encontrándose de frente con su hija.
- Bueno padre será mejor que nosotros también vayamos a dormir- dijo la muchacha que acababa de terminar de cerrar.
- Ve tu Emilia, yo me quedare un rato más- la joven iba a contestar cuando Raimundo la interrumpió.- Vamos ve y descansa- le dedicó una tierna sonrisa y tomando con sus manos su dulce rostro le beso cariñoso en la frente.
- Hasta mañana padre- dijo Emilia agradeciéndole el gesto con una sonrisa. Salió por la puerta que comunicaba la taberna con la posada desapareciendo al llegar a su habitación. Raimundo sonrió. Adoraba a esos dos chicos. “Son mis tesoros” pensó “mis más valiosos tesoros”.
Se sentó. Tomo la jarra de agua y lleno el vaso que había colocado con anterioridad sobre la mesa. Aquella era una de las cosas que le quedaban de ella, Francisca, no podía volver a probar ni una sola gota de alcohol. Se había vuelto alcohólico tras haber tenido que abandonar a Francisca, tras descubrir que se había casado con Salvador Castro, “malnacido” pensó. En más de una ocasión había deseado enfrentarse a él, pero que le habría dicho, que era el hombre que amaba a su esposa, que ella aparecía en todos sus sueños, que no se atreviera a tocar a su amada. No, eso no hubiera hecho más que empeorar las cosas. Bastante daño le había causado ya a Francisca como para llevar también la culpa de que Salvador le pusiese puesto la mano encima. No sabía exactamente todo lo que le ocurrió a su pequeña en ese matrimonio. “Su pequeña” pensó “tan dulce y ahora tan amarga”. Recordó sus últimos encuentros, su mirada, su rostro. Desde que le había salvado la vida no era la misma, algo en ella había cambiado, ella intentaba… Intentaba acercarse a él. “Y si no es más que una forma de hacerme daño. No, no se lo permitiré” se dijo con seguridad. Pero esa seguridad se vio quebrada al pensar que quizás era real, que ella no fingía. “Es imposible” se dijo. Pero no podía evitar tener un mínimo de esperanza. No, Francisca nada había hecho o dicho para hacerle pensar que aún lo amaba. Su mirada. La recordó. Quizás solo eso bastase para demostrarle lo que sentía. De jóvenes solo con mirarse ya se lo decían todo. Pero y si también la fingía… No quería seguir pensándolo, si lo hacía se volvería loco. Las cosas no cambiaran.
Se levantó rápidamente de la silla a la vez que terminaba de beber el vaso de agua. Lo dejo sobre la mesa y se dirigió a su habitación. Él también necesitaba descansar.
MARAVILLOSONo dejes de escribir porfa!
lna,los guionistas no tienen corazón!! Resistirse a esas caras,a esa historia,a ese amor...¡Es que no lo concibo! A veces creo que soñé a estos dos juntos
EDITO: ¿Pero se puede ser mas amor que Raimundo Ulloa? Casi me derrito viéndole con Pepa.Si es que me lo comoooooooooooooooooo
Jajajajajajajaja, hasta Pepa no se resiste al encanto de Rai... Aisss, si es que encandila a todas, jaja.
POR RAII, el más macizorro de PV, con permiso de sus hijos, jajaja...
Asi que GRACIAS
Lna por favor pero puedo ser tan fan de dos personajes que tu has creado?Que maravilla el encuentro entre Alicia y Alejandro,que maravilla, y mi Rai y mi Francisca tan monos como siempre, nunca nos dejes sin tus relatos,te vamos a tener aqui explotada
. jajajaj yo también me he imaginado a ese leñador-guapete <3Ruth ME ENCANTA, ahi Francisca proclamando su amor a los cuatro vientos, sigue que me tienes con una intriga que vamos, que pondra en la carta!!!!!!!!!ay que angustia,no nos hagas mucho sufrir eh???
Ay Rocio que bonito que le hayas escrito también a él, sus pensamientos, tienes mucho arte eh?es que me veo tranquilamente esta escena en la serie, esos sentimientos encontrados que él tiene.
Gracias Miri reina por el curro de recopilar todos los sitios, me pongo manos a la obra en todos los que pueda!!
Sobre el capiiiiiiii
¿Pero esto que es?¿YA NO PONEN AVANCES¿??????????
Francisca diciendo que se habia quitado 15 años,ya sabemos como se puede quitar 20 más, bueno quien se los puede quitar

A Raimundo me lo como con Pepa y la flor, como la cuida, QUE AMOR DE HOMBRE
Sobre los spoilers (no se pa que lo ponemos en spoiler ya que ninguna nos podemos aguantar a no leerlos aunque no pongan nada ¬¬U)
SPOILER (puntero encima para mostrar)Pues ni idea,no quiero hacerme ilusiones. Pienso que los tiros iran por su pasado con el alcohol,aunque esto ya lo revivieron un poco con su amigo ese que vino, a ver si nos sorprenden con otra cosa que nos venga bien para estos dos.
Rai me pone mucho.Y ahora que se que corta leña,más
Quiero que me tire los tejos a mi!

Si es que es un galán el enterito.
A mi me puede traer el desayuno cuando quiera

¿Chicas han echado avance al final?Que yo me las he pirado de la tele pensando que ya no habia...

De Rai-Paca nada.La doctora le pone ojitos a Tristán (Esta tía me resulta repelente.Se puede ser borde o mala,pero con gracia.Véase mi Paca)
El Seve pidiéndole permiso a Raiquébuenoestoy para cortejar a Emilia (tío vomitivo) delante de Alfonso (mi otro amor puentevejero.ainsssssssssssssssss)
La Sole q se ha cargado los cultivos.Hipólito tenista.
Y creo que nada mas....



Ains me he enamorado más si cabe de este hombre en esa escena. :) se puede ser más rico.