FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 372 373 374 375 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#7481
soyi
soyi
01/08/2012 00:09
HOLA CHICAS :

Como me ha gustado ver a esa Francisca tam cariñosa y pendiente de Emila para que luego digan

que francisca no tiene corazon ,como me huv¡biera gustado que raimundo les hubiera visto

( bueno y algunos mas ).


RUTH : Yo tambien tengo ganas y culplir algundia mi sueño de darle un achuchon a Maria por que la admiro un monton y como no a Ramon mi paisano .


UN BESO
#7482
EspeLuthor
EspeLuthor
01/08/2012 10:29
¡Hola amores! ¡Solo Dios sabe lo que me alegra entrar y ver nuevos comentarios vuestros!sonriente
Ayer no comenté el capítulo porque me rometía mi misma no volver a omentar hasta no tener escrito un trozo de mi relato, así que luego os lo pongo.
Ayer primero me sentí INDIGNADA, ¿Y Raimundo? ¿Tan importante eran otras tramas para que no lo metieran ni medio segundo? Al final tendremos que acabar pidiendo que lo pongan de velita de las parejas, así por lo menos lo vemos hum.
En resumen me gustaron más los avances del siguiente capítulo que el capítulo en sí, porque ver a Francisca sacando su lado "jefe duro" con Rosario... Como que no.
Tenemos para consolaros que hoy en el capítulo al menos se ven, que como están los tiempos... No es poco, si es que de verdad manda narices.
Pero hay que decir que es cierto que María está cada día más guapa, se nota lo que dices tú de los labios y en la primera escena con Olmo parece incluso que tiene las sombra de ojos blanca, muy guapa María. bravo

Lauraa fantástico relato, me dejas con la intriga en todos los trozos,bravo espero ver otro prontoo, un beso guapa.

En cuanto a los guionistas, a veces pienso que les gusta hacernos sufrir y ver cómo nos fastidia todo lo que NO hacen nuestros personajes favoritos. Eso es un gran fallo, pero, si creen que nos vamos a rendir, que vamos a dejar de confiar en Francisca y Raimundo, que vamos a dejar de lado a estos personajes que sin saberlo han hecho tanto en nosotras están cometiendo un fallo peor por que las RaiPaquistas NO SE RINDEN, ahora estamos en época de sequía, pues ya vendrán tiempos mejores, y para esperar (por que es solo cuestión de esperar) tenemos los relatos, vídeos, canciones... Por que aquí cuando una se cae las otras la levantan y seguimos. Así que ánimo Raipaquistas, RESISTIREMOS.

Y ahora os pongo un trozo de mi historia:

-Únicamente estaba durmiendo Ulloa, ¿qué maneras son esas de despertar a una enferma?- Exclamó mientras se frotaba la cara y se acomodaba poco a poco. Una discreta sonrisa poco planeada se instaló en los labios de la Montenegro.

La ironía de Francisca lo dejó completamente descolocado, a pesar de la situación en la que se hallaban no parecía molesta, seguramente no habría oído como él mismo la estaba llamando para que despertara.

-Bueno Francisca, si has reconocido mis manos no habré sido tan cruel ¿no? Además de que yo también tengo dolores musculares desde ayer, hacía mucho tiempo que no cargaba a alguien así en brazos, y durante tanto tiempo…- Dijo Raimundo levantando una ceja, sin mirarla directamente a los ojos.

Esa insinuación tan poco sutil le dio de lleno a Francisca que cayó presa del nerviosismo.

-Ulloa hoy estoy de buen humor, no lo estropees con tus chanzas. Y en cuanto a tus dolores musculares, yo no te pedí que me salvaras, así que no soy culpable.- La cacique intentaba erguirse.

-Lo sé, leí varias veces tu carta, pero una vez más no pude resistirme a desbaratar tus planes.- Explicó el tabernero acercando una silla al lado de la cama.

Él se estaba divirtiendo mientras la cara de Francisca se cubría de un intenso rubor escarlata, lo único que no estaba claro era la causa, vergüenza o ira. No había recordado la carta, tenía pensado no sobrevivir a ella. Ahora Raimundo estaba al tanto de todos sus sentimientos, pero no iba a parar, esperaría hasta que él tuviera el valor de volverle a confesar su amor.

-Mira maldito tabernero, si crees que voy a dejar que te sigas mofando de la situación en mis propias narices estás muy equivocado.- De repente un brillo suspicaz apareció en los ojos de Francisca.- Ahora que lo pienso, una vez más me sorprendes Raimundo. No pareces el mismo que al verme dormida ha implorado: “Francisca, mi vida, despierta...”- Exclamó intentando imitar su voz.

Entonces fue el tabernero quién enrojeció, lo había descubierto. Francisca al ver su semblante nervioso, pensando rápidamente una respuesta convincente estalló en carcajadas. ¿Cómo podía ser que después de tantos años pusiera la misma cara cuando se quedaba sin contestaciones?
Cuando oyó aquella risa Raimundo salió de sus cavilaciones para mirarla. Estaba preciosa con el pelo ondulado todavía suelto sobre los hombros, con ese camisón blanco que tantas veces había soñado con quitarle y la sonrisa puesta en los labios.

Ella lo miró nerviosa, aunque no cambió la sonrisa. Hacía mucho tiempo que no veía sus ojos con ese brillo, su sonrisa, tierna como la de antaño. No pudo evitar desviar la mirada hacia los dos primeros botones de su camisa, desabrochados. ¿Iba a derrumbarse tan rápido? Aquel tabernero se lo estaba poniendo realmente difícil, por momentos dejaba de sentirse cansada, su cuerpo pedía a gritos otras actividades.

Raimundo vio como se desviaban los ojos de Francisca, por lo que aprovechó para desviar también los suyos. Aquel camisón abotonado hasta arriba no estaba siendo santo de su devoción, nunca mejor dicho, hubiera preferido cumplir sus deseos y quitárselo en ese mismo instante sin dejar de besar esos labios que seguían sonriéndole. ¡Condenada cacique! A este paso no podría reconquistarla, atacaría mucho antes…

-"¡Raimundo céntrate!"- Le reprendió su mente.

En ese instante la puerta se abrió dando paso a la doctora Casas.
-Buenos días doña Francisca, le dije que vendría por la tarde, pero conociéndola me imaginaba que ya habría despertado.

Raimundo se irguió en la silla, si no hubiera entrado seguramente ya se habría lanzado sobre los labios de su pequeña.

-Pues ya me ve doctora, no creo que haga mucha falta que me examine, estoy de nuevo despierta así que no insista en…- Francisca seguía roja. Al menos se alegraba de que hubiera entrado la doctora y no sus hijos. En ese instante no estaba en situación de dar explicaciones a nadie de nada.

-Lo siento pero en esto la que decido soy yo, así que por favor, don Raimundo salga fuera, Tristán y Soledad también están en el corredor esperando. En un momento cuando termine la revisión podrá volver a entrar.

El tabernero se levantó y colocó la silla en su lugar original. Francisca, molesta por las órdenes de la doctora soltó un gruñido lo suficientemente alto para que Raimundo que estaba a punto de salir lo oyera. Este paró en seco y se giró para mirarla levantando una ceja y sonriendo. La cacique se sintió morir al ver su gesto y apartó los ojos con rapidez.
#7483
EspeLuthor
EspeLuthor
01/08/2012 10:36
Al fin se quedó a solas con la doctora. Esta le hizo levantarse de la cama con su ayuda pero para su sorpresa Francisca no necesitó mucho apoyo, iba erguida y orgullosa, como siempre había caminado. Gregoria estaba sorprendida de cómo se había adaptado la sangre de Soledad a su cuerpo, no había querido decirlo pero estaba preocupada por cómo reaccionaría. Pocas veces había visto una transfusión que funcionara tan bien. Solo surgió un problema.

-Doña Francisca, parece estar prácticamente restablecida. La última cuestión es si nota que se le duerme alguna parte del cuerpo, pero nada grave ni doloroso, simples cosquilleos, ¿le ocurre?

-Hace unos momentos notaba ligeros cosquilleos en las piernas, pero supongo que tendrá que ver con la antigua inmovilidad que tenía.

-No exactamente señora. La sangre está empezando a circular bien, su organismo es fuerte, ya lo sabe, pero le hace falta ayuda. Tendrá que hacer algo de deporte para que su circulación mejore. –Explicó la doctora pensativa.

-¿Seguir con los paseos?- Francisca estaba exasperada, esa doctora nunca hablaba claro.

-Me temo que tendrá que ser algo, un tanto más completo para que su cuerpo se recupere a partes iguales, caminando mejorarían las piernas, pero no los brazos.

-Bueno y ¿qué sugiere? Porque como comprenderá yo ya no tengo edad para ir nadando en el lago ¿sabe?- La dureza de la Montenegro iba en aumento.

-¿Y qué le parecería montar? Usted ya habrá montado a caballo otras veces, aunque no a su edad. Ese es un ejercicio que nunca se olvida, y para dirigir al caballo necesitará de todo su organismo, sus piernas para sujetarse a la silla y a los estribos y sus brazos y la cintura para dirigir al animal. Incluso podría tener la ayuda de su hija que conoce perfectamente los actuales ejemplares de su establo…

-No siga. Es cierto que he montado muchas veces a caballo, de hecho hace unos días le refería a mi criada que me gustaría volver a hacerlo, pero yo ya estoy muy mayor para esas cosas… Y además no estoy segura de acordarme de montar, desde que nació Soledad no he vuelto a hacerlo así que…

-Señora, si no quiere cabalgar tendrá que nadar, y no creo que a estas alturas quiera usted bañarse en cueros en el río. Además, no le pido que vaya a galope, con que vaya al paso o al trote me basta.- La doctora mientras hablaba había recogido todos los utensilios de su maletín y se disponía a salir.

Francisca se lo pensó mejor, no quería quedarse de verdad postrada en una silla por que la sangre no circulara bien, así que tendría que dar esos estúpidos paseos. Sin más aceptó resignada.

-"Qué cosas tiene que hacer una por conservar su salud- Pensó" para sí misma.
La doctora se despidió y dejó entrar a Soledad y Tristán, que se quedaron de pie junto a la puerta.

Raimundo cuando vio que la doctora salía de la habitación le preguntó por el estado de su pequeña. No le contó en qué consistía su recuperación, al saberla fuera de peligro decidió bajar a la cocina para ver qué hacía su suegra y si tenía la suerte de ver a su hija. Quería contarle lo bien que había visto a Francisca, que no se comportaba tan arisca y que hasta se había reído.
Emocionado incluso por sus propios pensamientos llegó hasta la cocina. Mientras Rosario lidiaba con los fogones Emilia amasaba algo que si no se equivocaba podría llegar a ser un bizcocho de nueces.

-¿Ya estáis preparando la merienda? Pero si aún no habéis servido la comida, esta mujer os tiene esclavizadas.

Emilia se giró entusiasmada, tenía miedo de encontrar a su padre alicaído y desanimado por lo ocurrido con la señora, pero al ver su alegría supuso que Francisca también estaba mucho mejor.
-Padre, aquí estamos, faenando.- Respondió antes de darle un abrazo y un beso.

-¿Ya ha terminado su visita Raimundo?- Rosario estaba sorprendida, esperaba más
.
-No Rosario, pero ahora han entrado a hablar con ella Tristán y Soledad, y supongo que esta charla se alargará.- Explicó Raimundo comiéndose una de las nueces que estaban ya peladas sobre la mesa.

-Padre deje eso que es para la merienda- Dijo Emilia dándole un golpe en la mano.

-Perdóname hija, es que no he comido y ahora ver como preparas eso me abre el apetito.

-Pues aquí no han comido todavía tampoco. Cuando vino la doctora íbamos a subir, pero Tristán nos pidió que esperáramos a que terminara su visita- Explicó Rosario que todavía seguía con la mirada en los fogones.

-Bueno y usted padre, ¿cómo ha visto a doña Francisca?

-La verdad es que no nos hemos gritado ni me ha pedido que me marchara a la primera de cambio como yo esperaba, así que no me puedo quejar.

Rosario que estaba detrás de Emilia le lanzó una mirada de ánimo a Raimundo, tenía que ir a por más. El tabernero la vio y no pudo más que darle la razón.

-Pero bueno, esperaré a que salgan Soledad y Tristán para despedirme.

-Ánimo padre, que Roma no se construyó en un día.- Dijo Emilia animada, guiñándole un ojo. Le encantaba ver cómo su padre luchaba por la felicidad que tanto ansiaba, y para que engañarse, la doña trataba muy bien a María, a ese paso iba a tener dos abuelas estupendas.
#7484
Kerala
Kerala
01/08/2012 16:08
¡Buenas! Hacía muchísimo tiempo que no escribía una escena alternativa, y sabiendo que esta tarde tenemos una en la que no nos van a dar lo que queremos, aquí os dejo mi versión de la historia guiño

..........................

- Capitán Castro… -.

Jamás pensó que sus ojos vivirían para ver a su hijo, a su primogénito trabajando como un humilde posadero. Después de todo lo que había tenido que padecer en el pasado para lograr sacarlo adelante, aquello no suponía sino una humillación para ella y para el apellido Montenegro.

- Quién te ha visto y quién te ve. ¡Qué lástima…! -. Y lo decía completamente en serio. No lo hizo por atacarlo. - Así que a esto te dedicas ahora -.

- ¿Ha bajado personalmente a comprobarlo? -. Las palabras de Tristán destilaban ironía por los cuatro costados. Se había quedado algo turbado al escuchar a su madre entrar en la Casa de Comidas mientras él andaba faenando. Aunque no le sorprendió. Hacía ya demasiado tiempo que las acciones de su madre dejaron de causarle sorpresa. - ¡Qué gran honor! -. Siguió con su quehacer sin prestarle mayor atención.

Francisca intentó aguantar el envite como pudo. - He bajado para excusar mi asistencia al acto del gobernador. No a verte… -. Mintió. En el fondo, necesitaba saber de su hijo, sobre todo ahora que las cosas andaban tan revueltas entre ellos.

- ¿Y va a perderse la oportunidad de confraternizar con las autoridades? -, le preguntó burlón mientras seguía limpiando una de las mesas.

Ella hizo caso omiso a su tono y le respondió. - Detesto tener que aguantar tanto las zafiedades de los destripaterrones, como las zalamerías sin sentido del alcalde y sus visitantes… -. Observó cómo Tristán pasaba por su lado sin prestarle demasiada atención. Ella prosiguió. - Mi intención era excusarme y regresar a la Casona cuanto antes, pero al pasar junto a la ventana me ha parecido verte y necesitaba comprobar que mis ojos… no me engañaban -. Terminó pronunciando entristecida.

- Bien -. Le respondió Tristán mostrándole sus escasas ganas de seguir teniendo aquella conversación. - Pues ya lo ha comprobado. Soy yo -.

Francisca agachó la cabeza apenada. - En efecto, aunque bien sabe Dios que no lo pareces. ¿Quién me iba a decir cuando regresaste de batallar que con el tiempo cambiarías tu honroso uniforme de capitán por el mandil de mesonero? -. Estaba avergonzada. Entristecida. Incapaz de creer lo que le mostraban sus ojos. Tantos sacrificios, tantos desvelos... ¿Y para qué? Para que Tristán terminara de aquella manera… - Jamás lo hubiera creído. Un hijo mío… -, habló para ella. - ¿Podrá imaginarse mayor indignidad? -.

Sentía tanta rabia en su interior por aquella situación que lo encubrió con las palabras menos adecuadas. Las que menos necesitaba escuchar su hijo en esos momentos.

- Mi hijo no pierde su dignidad poniéndose un delantal -.

Se estremeció cuando escuchó la voz de Raimundo, que había aparecido de pronto saliendo en defensa de Tristán.

- ¿Tu hijo? -. Preguntó ella altiva. Raimundo siempre se había referido a Tristán como “nuestro hijo”. Dolía escuchar que en esta cuestión, él también la había excluido. - Digno hijo de su padre, desde luego -. Recriminó herida.

- A gala lo tengo. Y ahora que hablas de indignidad, sería más fácil que la hubiese perdido permaneciendo junto a una víbora como tú -.

Le había dolido tanto comprobar que Francisca no dejaba de escupir veneno que las palabras acudieron a su boca sin que tuviera fuerzas para retenerlas. El semblante de Francisca cambió ante aquel ataque. Mezcla de dolor e ira se reflejaron en él, incapaz de creer lo que Raimundo acababa de decirle.

- ¿Cómo te atreves? -.

- Déjelo, padre… -. Interrumpió Tristán de repente. - Esto es cosa mía. Y usted escúcheme -. Volvió a dirigirse a su madre. - Me importa muy poco lo que piense. Lo que considere digno o indigno. Me resulta indiferente cualquier cosa que diga o haga contra mí -. Francisca iba perdiendo cada vez más su fortaleza, que se veía minada con cada palabra que pronunciaba su hijo. - Pero hay una cosa que sí que me importa -, prosiguió el joven. - Y es Pepa. Cómo vuelva a intentar asustarla, cómo vuelva a despreciar o maldecir al hijo que esperamos, iré por usted. Con todas las consecuencias -. Se fue apartando de ella lentamente. - Y ahora, Señora -, recalcó la palabra, recordándole que no la consideraba ya su madre. – Si ha terminado de humillarme por hoy, seguiré con mi faena. Hay mucho que hacer por aquí -.

Tristán se giró sobre sus talones y marchó hacia la cocina, no sin antes dedicarle una mirada de afecto a su padre agradeciéndole que hubiese salido en su defensa. Como siempre.

Francisca se quedó a solas con Raimundo. Durante unos segundos no fue verdaderamente consciente de que él la observaba en silencio. De no haber sido así puede que no hubiera mostrado en su rostro el reflejo de lo que había supuesto para ella la velada amenaza de Tristán. Su desprecio y el rencor que albergaba hacia ella. Y es que no había contado con su presencia cuando decidió hacer aquella visita a su hijo. Aquello, unido a las palabras que el propio Raimundo le había proferido, seguía clavándose en su alma como un puñal. Hundiéndose cada vez más en su carne. Había aprendido con los años y a base de palos, que la mejor defensa es preparar un buen ataque. Y lo hacía maravillosamente bien, atacando para esconder las profundas heridas que surcaban su maltrecho corazón. Apenas le quedaba su orgullo, y hasta este se empeñaba en fallarla cada vez con más frecuencia.

Duras etapas tuvo que vivir a lo largo de su vida, pero la que estaba padeciendo en la actualidad estaba cerca de parecer la peor de todas. Alzó los ojos tratando de aparentar que ella seguía siendo la gran Francisca Montenegro. Y no la mujer que le pareció vislumbrar en la mirada que le estaba ofreciendo Raimundo en esos instantes.

– ¿No te cansas nunca Francisca? -.

Le sorprendió no encontrar rencor o malicia en la pregunta que acababa de formular Raimundo. Solo una profunda tristeza. Su mente y su corazón le quisieron jugar la mala pasada de creer que era la misma tristeza que ella sentía por lo vacías que habían quedado sus existencias desde que ninguno de los dos formaba parte de la vida del otro.

Sintió temblar el suelo bajo sus pies cuando él avanzó unos pasos hacia ella.
#7485
Kerala
Kerala
01/08/2012 16:08
– ¿Qué ganas haciendo daño a nuestro hijo? -.

Nuestro hijo. Se estremecía cada vez que esas dos palabras escapaban de sus labios. Raimundo no perdía oportunidad de recordarle que formaba parte de la vida de Tristán, siempre que tenía ocasión. Y sin embargo, a pesar de todo, ella no podía sentirse más agradecida de que, ahora, volviese a hacer referencia a ese “nuestro” y no al “mío” como hizo antes. Dejó vagar su mirada por la taberna antes de cruzarse de nuevo con la de él, que seguía fija en ella.

– No luché toda mi vida para darle lo mejor a Tristán y que este terminase trabajando como un vul… como un posadero -.

Suspendió en el aire aquel habitual insulto. En ese instante no le pareció apropiado utilizar el apelativo al observar al hombre que tenía frente a ella. Raimundo, el tabernero del pueblo. Y también el único hombre que había amado y amaba en su vida. Fuerte, orgulloso. Muy lejos de ser “vulgar”.

– ¿Luchar? -, preguntó él. – La felicidad no se consigue nada más con dinero, Francisca -.

Ella sonrió con una mezcla de tristeza y desprecio ante su afirmación.

– Dímelo tú, que dejaste escapar nuestra vida por conseguir más cuartos para tu padre… -. Seguía ahí. El dolor causado por aquel abandono permanecía tan presente en ella como si hubiese acaecido el día anterior. No alzó la voz sin embargo. Lo dijo sin más, haciendo que la mirada de Raimundo se desviase por primera vez de ella. – Y no, no se consigue la felicidad gracias al dinero…Buena muestra soy yo de ello -, pronunció en un susurro más para ella que para él. - Te suplico que no me reproches mis actos y sobre todo que no me hagas recordar lo que tuve que soportar a manos de Salvador para conseguir que Tristán fuera alguien en esta vida. Y no un bastardo -.

El silencio se hizo presente entre ellos, y aunque el aire se había tornado algo incómodo para ambos, ninguno se atrevía a marcharse del lugar. Pocos eran los momentos que podían pasar juntos sin gritar, aunque sus palabras estuviesen siempre cargadas de reproches.

Raimundo suspiró. – Francisca… -, la llamó casi en un susurro. – El único pecado que ha cometido Tristán es enamorarse. No incurras en los mismos errores que nuestros padres cometieron con nosotros. Deja que sea feliz -. Ella apartó la mirada, yendo hasta la barra. Raimundo la observó y se movió tras ella hasta quedar a su espalda. - ¿Acaso no amaste tú también? ¿Es que has olvidado ya lo que es amar y ser amado? -. Percibió cómo los hombros de Francisca cayeron hacia adelante, así como su cabeza, que también se agachó.

- ¿Amor? -, le preguntó con voz quebrada antes de girarse y enfrentarse de nuevo a él. – El amor solo trae sufrimiento y dolor -. Suspiró. - Bien lo sé… ¿Eso es lo que quieres para él? ¿Dolor? ¿Que termine su vida penando por un amor que está abocado al fin? -.

Raimundo comenzó a respirar con fuerza.

– El amor cuando es de verdad no se extingue jamás, Francisca… Permanece tan dentro de uno como una bala que se es incapaz de arrancar del corazón -.

Ella tragó saliva. – Amor verdadero… -, musitó tristemente. - ¿Conoces acaso alguno que lo sea? -.

Esperó impaciente una respuesta que no llegó. Queriendo recomponerse antes de salir, se irguió, dispuesta a pasar por su lado, pero Raimundo la detuvo poniéndose en su camino. Quedando tal vez demasiado cerca de ella.

– Sí -. Respondió escueto.

- ¿Sí? ¿Qué, Raimundo? -. Preguntó en un murmullo apenas audible.

Él la miró profundamente a los ojos. – Sí conozco un amor verdadero… pequeña… -. Vio cómo ella cerraba los ojos al escucharle llamarla de aquella forma. - El mío -, prosiguió. - El nuestro -.

Quedaron inmóviles. Escuchando nada más sus respiraciones. Francisca abrió de pronto los ojos. Brillantes por las lágrimas retenidas y que se negaba a dejar marchar.

– ¿El nuestro? -, casi sollozó. - ¿Qué queda de él, Raimundo, salvo desprecio y rencor? -. Alzó una mano temerosa, pero consiguió rozar su mejilla con la yema de los dedos. – Lo veo en tus ojos… -.

Ahora fue él quien, sin atreverse del todo, llevó su mano hasta sus labios. Rozándolos apenas con los dedos.

– Hace años que no sabes ver en mis ojos, Francisca -. Ella suspiró al notar su caricia. – Solo ves aquello que deseas ver, y no la realidad de lo que hay -.

- ¿Y tú? -, preguntó. - ¿Has mirado alguna vez en todos estos años a los míos? -. Negó con la cabeza al mismo tiempo que hablaba. – Hubieras visto tantas cosas, Raimundo… tantas… -.

Él alzó la otra mano hasta terminar por enmarcar su rostro. Apoyando después su frente en la de ella. – Estúpido orgullo -, musitó.

Francisca apoyó también sus manos en los antebrazos de él, disfrutando nada más de su contacto. – Estúpido orgullo… -, repitió sus palabras.

Ambos cerraron los ojos a medida que sus labios se iban acercando. Hasta que se unieron en un beso dulce, cargado de demasiadas palabras que no habían pronunciado en años. Una unión suave, efímera. Y a pesar de que el beso se había roto, se negaban a abandonarse. Siguieron varios segundos así, intercambiando sus alientos y estremeciéndose bajo las caricias del otro.

– He de irme… -. Dijo al fin Francisca.

Raimundo rozó de nuevo sus labios. – Lo sé… -.

Con la misma sensación inesperada con la que habían unido sus cuerpos, sus labios y sus corazones al menos unos instantes, se separaron. Dedicándose una última mirada antes de que Francisca saliera por la puerta.

Raimundo se quedó aún unos minutos sin variar su posición. Cabizbajo. Escondiendo las manos en los bolsillos del pantalón y pensando en lo que acababa de ocurrir. Realidad… sueño… fuera como fuere, las cosas no iban a poder ser igual de ahora en adelante. Tomó aire dejándolo escapar lentamente antes de regresar a la posada. Necesitaba ocupar su mente en otros quehaceres.

Tristán salió finalmente de su escondite. Había permanecido a las puertas de la cocina observando sin querer toda la escena entre ellos. Entendiendo quizá, por primera vez, hasta que punto seguía presente en sus padres el amor que una vez compartieron.


FIN

[/b]
#7486
mariajose1903
mariajose1903
01/08/2012 17:22
Bravo ruth!! Hoy cuando vea la escena me imaginare que sigue!!
#7487
EspeLuthor
EspeLuthor
01/08/2012 19:41
¡¡Me indigno, me indigno, me indigno y me pongo de los nervios!!
Ruth menos mal que te tenemos a ti y a tus escenas alternativas, porque se de unos que hoy se han lucido... ¿Eso que ha habido entre Raimundo y Francisca ha llegado a ser un encuentro? Porque con el tiempo que han tenido prácticamente ni se habrán visto...
A veces me desespero en serio, encima la ponen volviendo a tramar planes contra Pepa y Tristán y encima sola, para que sea ella sola la única culpable.
La mejor escena sin duda ha sido con Emilia, mostrándole su apoyo y ofreciendole su ayuda (Me ha encantado cómo la ha abrazado), pero cómo no,la han vuelto a fastidiar cuando en el próximo capítulo empieza a comerle la cabeza insinúando que Alfonso puede haberse ido con la otra... En fin, respiro, inspiro, respiro, inspiro... A este paso me voy a apuntar a yoga.
Y bueno, qué decir de nuestro Raimundo, su mirada ha valido más que mil palabras, pero ha salido 1 minuto, 2 no llega y me sigue pareciendo fatal, pero lo dicho, relax, mañana será otro día y habrá más.
Ruuth ya lo he dicho arriba, menos mal que estaba tu escena alternativa, una vez más eres tú la que nos muestra lo que queremos ver. Muchas gracias guapiiiisima.
Y menos mal que nos tenemos las unas a las otras, un beso muy grande y un abrazo chicas sonriente
#7488
Franrai
Franrai
01/08/2012 20:29
Bueno, que ya llevaba un par de capítulos sin comentar y hoy ya no se me podía pasar.

No sé vosotras, pero a mi las miradas de estos dos me dejan muerta. Otra cosa es que necesite un poco más de movimiento Raipaquístico (algo como... un acercamiento, no sé si los guionistas encajan bien los términos "Francisca y Raimundo" y "acercamiento", pero bueno). Me encanta cuando se miran, y éstas en concreto me han parecido cuanto menos interesantes. Pensaba que nos dejarían a Francisca con la pose altiva de siempre, y cuando la he visto entristecerse por las palabras de su hijo creía que el Ulloa estaba mirando una mosca que pasaba. Pero no, ahí estaba para mirarla y ella para darse cuenta y mostrar su orgullo. Me ha parecido muuy interesante, si señor. Aunque ya digo, que más interesante es un muerdo o un "te quiero".

Por otro lado, Emilia y Francisca me chiflan. Se las nota muy afines, por que no me sale otra palabra, después de estos 4 meses. La escena de hoy ha sido preciosa, esa preocupación por ella y después cuando se levanta y le pone la mano en el hombro, que por un segundo parecía que la quitaba pero no. ¡Maravillosa! Lástima que después me la vuelvan a tachar de mala. A ver si para celebrar que Alfonso no planeó nada en contra de Emilia, y sobre todo el regreso de María a su casa, la joven lleva a la nena un ratillo a ver a su "madrina"...

Hoy el Ulloa... Como que missing again ¬¬ En la escena con Francisca y Tristán, se le ha podido ver unos segundos. ¡Otra cosa por la que darles gracias a los guionistas -.-'!


Se me ha hecho inevitable capturar el final de la escena de hoy. Podría haber terminado como en la alternativa de Ruth (perfecta), pero así también me ha gustado.

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


P.D. Os comento una cosilla, que ya dije que os tenía que decir, y que supongo que os gustará. O eso espero. No sé si todas os acordáis de mis eternas olvidadas. Mis gotas... Siento muchísimo haberlas tenido apartadas tantísimo tiempo, pero llegaron los exámenes y después entre una cosa y otra no encontraba el momento de pillarlas por banda. Hasta ahora. Llevo unas semanas leyéndolas en los ratos libres, que aunque me acordaba de todo, nunca está de más revisar y hacer memoria también de lo que quería hacer.

Supongo que la mayoría no os acordareis de por donde íbamos, así que cuando las vaya a poner os colgaré el relato entero (hasta donde llevamos, claro). Prometo colgarlas mañana o pasado como muy tarde. Que sino se me demora mucho sonriente

Un beso a todas, tesoros míos.
#7489
mariajose1903
mariajose1903
01/08/2012 21:08
Hola nenas!! La verdad es que se me ha encogido el corazon de ver a francisca asi con esa carilla. Pero me ha gustado que raimundo estuviera mirando, por fin se ha dado cuenta un poco de que francisca sufre. A ver si mueve ese culito y va a por ella ya!! Y la paca se deja de conspiraciones y responde al ulloa.

La escena con emilia genial y que no me digan a mi que francisca no tiene corazon... Ha dudado ahi de si poner o no la mano pero al final la ha abrazado jeje. Es que le cae bien y punto redondo!! Jeje. Me encanta francisca de buena! Y la adoro....! A pesar de que intenten ponerla de mala y conspiradora contra pepa ( normal por ptro lado, yo tampoco soporto a la partera)

Me quedo con: "si, ve a lavarte que la sangre sale muy mal de las alfombras" jajajaja grande mi paca!!!
#7490
soyi
soyi
01/08/2012 21:59
HOLA CHICAS :

Estoy de cuendro con vosotras que me ha encantado la escena de emilia con francisca para que luego digan que no tiene corazon ya le podia haver visto en ese momento raimundo a francisca (y otros cuantos tambien ) pero tengo que decir que que cuando francisca ha estado a punto de derrumbarse
( pero no delante del ulloa no) que grande es la paca eso si me a gustado como raimundo ha mirado a francisca que se ve que en el fondo le da pena y que sabe que esta sufriendo !!!!!que mirada!!!!!XD


Ahora lo que voy ha comentar es suposicion mia¿ puede ser que francisca se quiera ganar a emilia para asi hacer daño a raimundo ya que este esta con tristan? no se que pensais o si solo es cosa mia


RUHT : Me ha encantado tu alternativa si ya digo yo que se tiene que fijar en ti los guionistas


RO : Que capturas como le ha pillado con esa carita

UN BESO
#7491
thirdwatch
thirdwatch
02/08/2012 11:54
Una aquí que empieza a despedirse de la serie: que bonito regalito a los fans de la serie. Si juntan a estos dos avisadme, aunque veo imposible la redención de la paca por todo lo que han hecho con ella. Os deseo suerte con la nueva temporada y bque los guionistas recuperen la esencia de la Paca
#7492
Kerala
Kerala
02/08/2012 17:00
Escena de ayer (perdón por no haberla subido ayer mismo, pero no pude)

#7493
mariajo76
mariajo76
02/08/2012 20:49
Tengo que decirlo estoy un poco...descolocada lo de Emilia y Francisca me tiene alucinada, que sí que como siempre los guionistas la han cagado hoy fastidiando la escena de ayer pero es que...joer parece que su hija sea Emilia y no Soledad que hace meses (por no decir casi nunca) que la Paca no le da un abrazo tan sincero a su hija, ayer me encantó la escena con Emilia, parecia y espero que lo sea sincera y muy preocupada por la pequeña.

Y Emilia...de verdad que alucino, la Paca comiendole el tarro y ella creyendo sus palabras como si fueran la biblia y eso de que no quiera abandonar la casona y de la cara por ella...no entiendo nada.

en cuanto a los relatos...Ruth , MAMBOOOOOOOOOOO.

Nadia me encanta ese Rai conquistador pero tiene que echarle unas poquitas más de ganas, de rasmia que decimos aquí en mi tierra y la última frase de Emilia de dos abuelas estupendas me ha encantado

Laura esa carta...uf, que llegue el Rai cuanto antes al lago que no me fio nada de Francisca.

Ro, esas gotas como molan se merecen una ola, esperando estoy la continuación
#7494
Kerala
Kerala
03/08/2012 13:54

Mariajo76
Ruth , MAMBOOOOOOOOOOO



Creo que mejor este relato alternativo lo dejamos así. Además, tú por hoy ya has tenido suficiente carcajadacarcajadacarcajada
#7495
laury93
laury93
03/08/2012 16:31
RECUERDOS DE MEDIANOCHE


Ya estaba oscureciendo, pero había la suficiente luz como para ver su reflejo sobre las aguas. Francisca sentía el frío tacto de la pistola en su mano. Estaba tan cansada de todo, aunque al mismo tiempo tenía miedo de lo que suponía apretar el gatillo, no estaba segura de poder hacerlo, pero aquel simple movimiento, aquella presión en el gatillo pondría fin a todas sus pesadillas y le traería por fin la paz.

Raimundo corría con todas sus energías sintiendo cómo cada paso le pasaba factura a sus desgastadas rodillas y aún así no se consentía parar porque en su mente solo cabía una idea, la única conclusión que había sacado de las palabras de Francisca: que iba a intentar acabar con su vida. Le había dolido saber la verdad sobre su hermano, pero lo que más le había dolido fue que ni por un segundo dudó que fuera cierto lo que ella le contaba, que Gonzalo hubiera querido violentarla, pues aunque fuese su hermano, Gonzalo y él eran, fueron muy distintos y él ya lo sabía. Sin aliento llegó por fin al único lugar que se le ocurrió, el lago, para contemplar horrorizado a Francisca a la orilla del agua con un arma en la mano confirmando sus sospechas. No podía permitirlo.

- ¡Francisca! ¿Qué estás haciendo? ¿Qué se supone que pretendes hacer? ¿Te has vuelto loca?
- Raimundo – acertó a pronunciar con el miedo pintado en el rostro- ¿Qué haces aquí? Vete, vete corre y déjame. Ahora no es momento para que me exijas explicaciones.
- ¡Llevas una pistola! Creo que es el momento idóneo para detenerte
- Que te marches te digo
- ¿Por qué habría de hacerlo?
Pero antes de que contestara una nueva voz lo sorprendió
- Porque tres son multitud
- No puede ser- susurró Raimundo.
Al alzar la vista y buscar entre las sombras la procedencia de aquella voz sus sospechas se confirmaron
- ¿Salvador? – se escuchó decir a sí mismo
- El mismo. Vivito y coleando a pesar de la creencia popular
- ¿Pero cómo… si tú… y entonces…?
- Raimundo – la voz de Francisca le devolvió la coherencia- A Castro nunca le interesaron las tierras o las responsabilidades, solo buscaba dinero fácil que poder gastar bebiendo y jugando mientras asaltaba a campesinas inocentes.
- Qué bien me conoces- rió el aludido
- Por eso hace casi diez años llegamos a un acuerdo: él fingía su muerte y me dejaba a mí los asuntos de la hacienda sin su presencia en la Casona y con la paz que ello conlleva y yo a cambio le enviaba una más que generosa suma todas las semanas. Fue casi la única manera que encontré de que nos dejara en paz, sobre todo a Soledad, y a cambio yo prometí no desvelar la verdadera identidad del padre de Tristán ni acercarme a ti
- No me mires así—y Salvador sonreía- una cosa es estar muerto y otra ser un cornudo. Pero también había otros detalles, como cierto secreto que yo le guardaría a mi querida esposa, ¿no es así?
- No hace falta que te andes con amenazas veladas, Castro, ya lo sabe, se lo he contado.
- ¿Le has hablado de cómo ayudaste en la muerte de su propio hermano, sangre de su sangre? ¿De cómo fuiste la deshonra de su familia entera?
- No con esas palabras, pero sí, se lo he contado. Y por eso te he citado aquí Salvador, es hora de que esta farsa que hemos montado llegue a su final.
- ¿Su final? Supongo que querrás alejarte cabalgando con tu amado y vivir feliz. No me hagas reír Francisca
- Quizás no me espere ese final, pero el público espera la muerte del malvado- le contestó ella

Y antes de que Salvador tuviera tiempo de replicar Francisca alzó su arma. Solo en aquel momento sintió un frío atroz, un intenso frío que provenía de sí misma y se dio cuenta de que estaba asustada, pero tenía que hacerlo. Sabía que enfrentarse a Castro podría acabar con su vida y no era eso lo que la asustaba, sino que a su lado aguardase Raimundo y pudiera ser él el castigado por un juego en el que había sido un mero espectador.

- Interesante, pero yo prefiero las tragedias- Y Salvador mostró por fin sus cartas, la pistola que había mantenido oculta y que no tendría ningún problema en disparar.

Sí, lo admito, me gusta Salvador Castro y complicar las cosas jaja
#7496
thirdwatch
thirdwatch
03/08/2012 17:35
Mariajo es que el tema del interés en emilia quieda un poco claro en los adelantos. Es el tema que veremos en el salto de María- Paca
#7497
Franrai
Franrai
03/08/2012 19:22
¡Buenas tardes, tesoros!

Yo lo flipo con la capa de Francisca. De verdad, ver para creer jajaja ¿Qué diantres estará planeando? Nada bueno, obviamente. Pero a eso ya casi que nos vamos acostumbrando.

A lo que no me voy a acostumbrar nunca es a las pocas escenas del Ibarra -.-' ¡Gracias una vez más!

No me quiero enrollar mucho que tengo poquito tiempo tengo que hablaros del relato, peero... ¿Hay algo más sumamente tierno y adorable que Francisca con María? Si el Ulloa con la nena de pequeña ya fue un amor absoluto, os prometo que se me ha caído el alma al suelo al ver a Francisca con la pequeña en brazos. Y sobre todo ¡no ha llorado! Al contrario, se ha empezado a quejar cuando se la ha dado a Emilia.

¡Gracias, guionistas! (Esta vez sin ironías lengua )

Y bueno, lo prometido es deuda.

Os pongo aquí el enlace por si queréis descargar el relato entero.

Gotas del pasado

AVISO: El Word está tal y como yo lo tengo. Que algún que otro día, trasteando, me dio por decorarlo sonriente

Para hacer un poco de memoria rápidamente: En las gotas hemos visto el primer encuentro de Francisca y Raimundo tras su separación, la relación de la Montenegro con su hijo, los comienzos de la amistad de Sebastián y Tristán, el afecto que éste le tenía (y tiene) a su verdadero padre, la trágica muerte de Natalia y el nacimiento de Soledad.

Nos habíamos quedado con "Un pequeño paso por el tiempo". Supongo que al echarle un vistazo al Word no habrá problemas, pero acordaos de que eran 4 recuerdos que resumían 13 años. Este sería el tercero y hasta hace un par de días estaba dudando en si quitar el último o no. Al final las primeras ideas siempre son las que cuentan así que aquí os dejo el 3º recuerdo, que queda a la espera del siguiente guiño
#7498
Franrai
Franrai
03/08/2012 19:24
Gotas del pasado


Silencio. Eso era lo único que en aquel momento inundaba la casa. Un par de lágrimas se deslizaron por las mejillas de Francisca. Aventurándose al vacío una vez que pasaron más allá de su mentón. Aquellos recuerdos no solo la entristecían, sino que sintió incluso dolor al saber pérdidas las miradas e infantiles palabras de sus hijos. Eran demasiadas cosas las que habían pasado desde entonces. Y la mayoría de ellas no eran sino las peores que una madre podía presenciar.


BALINES

“La mirada de Francisca permanecía clavada en el reflejo de la misma frente al espejo. Una mirada que tras los golpes que la vida, y de su esposo, no podía estar si no cargada de dureza, De dureza y del más absoluto abatimiento.

-¿Ha vuelto ya Salvador?

-No, Señora.- respondió la criada, sin dejar de escardar su pelo para después recogerlo en un característico moño. Quiso regalarle algunas palabras de aliento, pero nada podía decirle. Nada calmaría la pena que sentía aquella orgullosa mujer.

-Mejor.- pronunció la Montenegro, intentando mantener la postura. Era una señora y no debía romperse, por mucho que le costase fingir fortaleza. Eran ya muchos años los que llevaba actuando. Irguiendo su espalda en una pose altiva, mostrando su rostro inquebrantable y colocando en él un gesto de indiferencia ante todo. Día a día había construido a aquella Francisca. Dejando a un lado su parte dulce, su hermosa sonrisa y sus palabras amables. Con ella, con su carácter fuerte pero a la vez encantador, no le hubiese sido posible sobrevivir su infierno diario. Solo revistiéndose de una dura coraza, podía sobrellevar la convivencia con Salvador.

Se levantó sin más. Dirigiéndose hacia la puerta. Nada había de decir, nada podría pronunciar. Tristán se marchaba a Asturias hastiado de las malas palabras de su padre hacia él. Ojalá ella también hubiese podido huir en aquel momento de los golpes y malos tratos del Castro, pero esas puertas se cerraban para ella.

Bajó las escaleras lentamente, cabizbaja. Sin animo alguno de decir “adiós” al niño de sus ojos. Alzó la mirada al encontrarse con el último escalón, y allí estaban. Tristán y ese calco de Salvador. Ni siquiera tuvo el coraje de mirar al joven a la cara. O más bien, no encontró la corrección en hacerlo. Mirarlo hubiese sido encontrarse en un enfrentamiento. Como a Salvador, a Carlos también le hubiese encantado decirle tres verdades a la cara. Ni una más ni una menos, aunque un simple “te odio” le valdría para calmar un poco su alma.

Cerró los ojos antes de encontrarse con la mirada de su hijo. Su pequeño. Su Tristán. Sintió el picor que anuncia al llanto y respiró para temblar sus emociones. No imaginaba la vida allí sin él. Junto a Tristán se iría el aire, las sonrisas, la calidez de la ternura y el cariño. Junto a él se iría lo más parecido que tenía a lo que un día soñó.

-Voy a informar a padre de que partimos ya.

El joven adolescente asintió a las palabras de su hermano y lo vio marchar. Después tomó la mano de su madre, acariciándola con amor. Francisca se tomó la libertad de hacer un puchero y Tristán la respondió con una lágrima.

-Allí estaré bien, madre.- pronunció. La Montenegro no supo que decirle. Sabía que su hijo necesitaba marcharse, para ella tampoco era grato escuchar diariamente los comentarios que Salvador hacía sobre el que creía su hijo. Pero le dolía mucho más saber que cuando sus fuerzas flaqueasen, no podía recurrir a la mirada de Tristán para seguir adelante.

-Cuídate, mi bien.- habló. No podía retenerlo. Ya lo intentó cuando Carlos Castro le propuso la idea de llevarlo a Asturias junto a él y su esposa Elvira, y de nada sirvieron sus argumentos.

-Les escribiré tanto cuanto pueda.- prometió. Para el joven solo era algo provisional. No era plato de buen gusto ir a vivir a un lugar desconocido, dejando a atrás a su madre, a la pequeña Soledad, a su buen amigo Sebastián y a todos aquellos conocidos por los que sentía un verdadero aprecio. Pero su padre podía con todo aquello, vivir junto a él era un infierno que a sus 16 años no estaba dispuesto a soportar.

-¡Tristán!- una voz aniñada los sacó a ambos de sus pensamientos. -¡Tristán!- Soledad se abrazó a su hermano con fuerza. La niña sabía que no volvería a verlo en un largo tiempo, y para ella si que eran duras las cosas en Puente Viejo. Al menos Tristán siempre tuvo el respaldo y afecto de su madre. Pero Soledad… Simplemente contaba con el favor de Salvador. Para los ojos del joven Tristán, algo positivo que él nunca tuvo. Aunque no eran precisamente positivas las atenciones del Castro para con ella.

-Ya está, Tristán. Cuando quieras, nos vamos.- Carlos había vuelto a entrar en la estancia. Portando entre sus manos una maleta. La última que todo el equipaje, ya cargado en la Calesa.

El Castro Montenegro se agachó para quedar a la altura de Soledad. Alzó la vista para ver el rostro afligido de su hermana y la estrechó entre sus brazos.

-Te quiero, hermano.- susurró la pequeña de unos escasos 8 años.

-Yo también, Soledad. Yo también.

Ambos permanecieron abrazados unos segundos. Guardando en sus memorias aquel momento, para recordarlo cuando alguno de los dos se sintiese solo. Uno por estar alejado de sus seres queridos y otra por seguir viviendo en una casa donde no había amor, cariño ni ternura.

Bajo la mirada medio furibunda de un Carlos Castro que ya tenía prisa por marcharse, Tristán volvió a acercarse a Francisca. Besó con ternura su mejilla y terminó abrazado a ella cual niño pequeño que busca el cariño de su madre.

-No te olvides de escribirnos, hijo.- le recalcó. –Tus cartas me harán más llevadera tu ausencia.- confesó. Y así sería. Así fue. Tristán partió tras unas cuantas más palabras de afecto y amor que intercambió con las dos personas que más le importaban. Su madre y su hermana. Volviéndose así la Casona un lugar sin vida. Sin risas, sin palabras de afecto. Infierno y cárcel para Francisca y Soledad. ”


Hubo de secarse las lágrimas que empeñaban su rostro. Haber entrado en la habitación dónde Tristán y Soledad, de pequeños, amenizaban sus tardes con juegos, no había sido una buena idea. No, pues le estaba haciendo recordar demasiados sentimientos. Se encaminó hacia la puerta. Tratando de calmarse antes de dejar pasar a Mauricio, quien esperaba su aprobación para cumplir con la orden de Salvador. Mas, antes, otro trozo de los años pasados volvió a su mente. Un encuentro con aquel con quién un día creyó que pasaría el resto de su existencia.


P.D. Nadie dijo que las gotas fuesen alegres.

Muchos besos y que paséis buen fin de semana sonriente
#7499
Kerala
Kerala
04/08/2012 11:14
¡Buenos días!

Antes de nada...¡Bravo siamesa! bravobravo. Tú ya sabes porqué.Y bravo Cris bravobravo
Después de todas las cosas que estoy leyendo por ahí últimamente, donde yo sí que estoy con el MODO FLIPING ON asombradoasombrado y muchas veces (casi todas) se me queda esta cara ante lo que leo...

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

Paso a decir que ya me cansé de estar justificando porqué AMO a Francisca Montenegro. Ya lo he dicho mil veces y me niego a decirlo más. Me importa muy poco que se entienda o que no se entienda. Con que me guste a mí y lo entiendo yo, suficiente.

Y dejando claro esto, voy a explicar sencillamente una cosa:

1º. Que AME a Francisca NO significa que justifique sus actos
2º. NO soporto a Pepa la mayoría de las veces
3º. Pero ME ENCANTA Megan (aunque suene extraño, esto a veces hay que dejarlo claro... asombrado )
4º. Esto es una SERIE DE FICCIÓN donde ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos. Se exagera la maldad de Francisca y se exagera la bondad de Pepa.
5º. Cuando acaba el capítulo, suelo apagar la tele, desconectar y seguir con mi vida si
6º. Y si algún día matan a mi Paca o a Rai, como alguna ha tenido a bien apuntar por ahí, pues los mataron. PUNTO. ¿Me jodería...? SÍ. Pero ¿Y qué? Mueren y a otra cosa mariposa, porque no deja de tratarse de una serie ficticia.
7º. NO baso mis valores en una serie de televisión. Muy bien me educaron mis padres.
8º. NADIE nos obliga a ver la serie no
9º. AMO A FRANCISCA Y SÍ, SOY BUENA PERSONA, aunque estas dos cosas resulten incompatibles para más de una y más de dos.

Y dicho lo cual, paso a hablar de una escena del capítulo de ayer, que me apasionó. Y es esa charla de Francisca con el gobernador donde no me pude reír más. ¡Grande esa escena! y sobre todo ¡GRANDE MARÍA BOUZAS!

En cuanto a Raimundo, a ver si al pobre mío le ponen de algo más que de sujeta velas si

En otro orden de cosas, las mentes privilegiadas de este hilo que poseen mucha más memoria que yo, ¿sabrían decirme a qué capítulo corresponde esta captura?

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


¡Gracias! Y que paséis un fin de semana estupendo!

EDITO: Ay Ro, ya empiezo con la congoja otra vez por tus gotitas...¡SIGUE!
#7500
mariajose1903
mariajose1903
04/08/2012 14:12
Buenaaaas!!! Uy como me gusta lo que dices ruth! Pero es que lagente esta fatal, a ver que es una serie y ya!! Y que si.. Que si matan a la montenegro nosotras nos subimos por las paredes pero ya esta... Se pasa.. Nos quedaremos con el trabajo de maria y ramon y lo grandes que son!! Y ademas nos hemos conocido no!??. Tampoco hay que ser tan tremendista que la gente se aburre mucho y centra su vida en una novela. Ademas es megan (que me cae bien , ojo!) la que tanto adoran la que ha decidido irse no la han echado ni nada de eso. Me hace gracia la que dice por face que si rai y paca no estuvieran no veriamos la serie... Perdona? Si es que nola vemos porque tenemos sequiaaaa de escenas. Solo vemos las escenas de maria y de ramon y ya!!

En fin.... Yo solo pido un besoooooo raipaquista...!! Eso si que es una catastrofe!!


Por otro lado... Ay que tierna mi paca con mariaa!! Y donde demonios va con capucha!?? Mas killer-paca!?? Noooo por favor!!
Anterior 1 2 3 4 [...] 372 373 374 375 376 377 378 379 Siguiente