El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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08/06/2011 23:44
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#7381
13/07/2012 15:45
Hola guapis!
Riquiña de mi vida y mi corazón jaja, yo me apunto a lo de que le cambien el peinado, qeu no es que este no le quede divino, pero porqeu se desmelene un poco no pasa nada verdad? Aunqeu no sea para siempre, solo un día o dos.
RECUERDOS DE MEDIANOCHE
Parte de él sabía que Francisca tenía razón, sabía que no había obrado bien, que debería haber luchado más por ella. Pero no podía creer que por aquel error ella hubiera decidido tirar toda su vida por la borda. Raimundo siempre había querido a Francisca más que a nada, y aquel amor que seguía en su alma como una condena solo conseguía recordarle todo el daño que le había hecho. Pero aquella condena en la que se había convertido su amor seguía allí, presente, candente como una llama inextinguible que no le permitía pensar con claridad y solo la veía a ella, a ella y a todo lo que podía haber sido y no fue.
- Yo no actué bien, podría habértelo dicho, podría haber hecho mil cosas que no hice, es cierto. Pero tú también podrías haber hecho las cosas de otra manera.
Hacer las cosas de otra manera… repitió Francisca para sus adentros. Si él supiera lo que había hecho, si supiera las razones… Pero no, se repitió, no podía saberlas. Era mejor continuar con aquella farsa que era su vida y dejar que el tiempo pasara y llegara el olvido.
- ¿Es que no vas a contestarme?- gritó de nuevo Raimundo. – Eres la mujer más terca y orgullosa de la faz de la tierra. ¿Acaso no te das cuenta que con tu orgullo, tus mentiras y tu silencio solo has traído la infelicidad? Sabes… sabías que te quería, pero preferiste lanzarte a los brazos de ese ser sin alma y hacerte como él. Porque no eres mejor que él, un ser sin entrañas ni corazón…
Raimundo seguía hablando y lo sabía porque veía sus labios moverse, pero era incapaz de escucharlo, ya no podía oírlo. Su mente era un hervidero de ideas y cada palabra de Raimundo se clavaba en su corazón como una daga. Y sin embargo calló. Permaneció callada mientras él se desahogaba hasta que él pareció calmarse y el silencio volvió a tensarse entre ellos. Francisca miraba la neblina que se alzaba sobre las heladas aguas del lago imaginando entre la bruma las figuras de unos traviesos niños que se fundían de nuevo con la niebla para perderse, como se encontraban ahora, perdidos entre la niebla de la medianoche.
- ¿Crees que para mí fue fácil? – Se escuchó decir sin saber muy bien por qué había hablado, pero el silencio le pesaba en su alma y las palabras se escapaban sin que pudiera controlarlas. - ¿Crees que no deseaba con todas mis fuerzas que dejases a la heredera y vinieras a buscarme? Deseé con todas mis fuerzas que de alguna forma me impidieses casarme, hubiera dado cualquier cosa por verte aparecer en mi boda y solo con verte, con saber que seguías ahí, lo hubiera dejado todo. Y durante todos estos años cada vez que te veía, cada vez que iba con Tristán de la mano y te veía, deseaba con todas mis fuerzas que lo vieras, que lo vieras de verdad, que vieses cuánto se parecía a ti, que tenía tu sonrisa, tus ojos, que me preguntases, que de alguna forma, lo supieses. Que supieses que Tristán era tu hijo que yo te quería y que estaba dispuesta a seguirte donde hiciera falta. Pero tú no veías más allá de tus propias narices, solo veías lo que querías ver, solo mi maldad, solo… mi fachada – susurró- Y no sé a santo de qué te cuento todo esto, será que el frío me ha ablandado la sesera porque da igual lo que yo pueda decir o hacer, tú no cambiarás ya tu parecer y quizás sea mejor así. ¿De qué serviría que te lo contara?
- ¿Contarme qué?
- ¿Qué? – Dijo Francisca mirándolo de pronto como si no se hubiera dado cuenta que en su empeño de hablar, había hablado de más – Nada, no tengo nada que contarte
- Te he escuchado claramente decirme “te lo contara”¿El qué? ¿No tendremos otro hijo secreto que no me has mencionado en 30 años?
- Muy gracioso…- ¿Qué hacer? ¿Decir la verdad? ¿Y para qué? Si aquel pedazo de terco no la iba a creer, pero es que el secreto pesaba tanto y ya no se veía con fuerzas para seguir ocultando en su alma aquella noche. Era el momento, podría decírselo, explicárselo todo y así liberar su marchito corazón. Separó los labios dispuesta a sincerarse, pero un nítido recuerdo volvió a su mente devolviéndola a la realidad. No debía contarlo y menos a él. – Ya no queda por decir entre nosotros Raimundo. Solo que te pasaste nuestra infancia creyendo que me rescatabas de mis fingidos ahogamientos, pero cuando llegó la hora de salvarme realmente, no estabas ahí. Y yo, olvidada y traicionada, pasé de damisela en apuros a villana del cuento.
El silencio volvió a instaurarse a la orilla de aquel pequeño lago. Por un momento, Raimundo creyó atisbar a aquella joven sensata y dulce de la que se había enamorado, pero al mismo tiempo, su razón le advertía que no podía ser más que un engaño u otra trampa de la Montenegro. Porque Francisca, su pequeña, había años que había muerto aplastada bajo el peso del odio y volver a contemplarla como un reflejo en la maldad que le atribuía debía ser, sin duda, fruto de su imaginación y su deseo de tenerla, se repetía. Y aún así dudaba, porque por una vez Raimundo veía más de lo que ella le dejaba ver y creía ver un secreto que la corroía, incluso creyó que iba a hablar, pero de repente calló y el orgullo volvió a hablar por ella. Francisca volvió a sumirse en el silencio, su mirada perdida en la niebla y su mano tan cerca que con apenas un movimiento podría acariciarla. No fue hasta aquel momento en el que concentró su atención sobre su silueta perfilada por la luz de la luna que se dio cuenta de que ella seguí temblando de frío. Fue como si despertase de golpe de un largo letargo y el gélido viento de la noche lo azotara sin previo aviso haciendo que se diera cuenta que él también tenía el cuerpo entumecido por el frío.
- Parece que la noche está fría. – Dijo Raimundo
- No me digas, no lo había notado- le respondió ella en tono irónico
- El caso es que se me está helando todo – Continuó Raimundo como si no la hubiera oído. – Y tú tienes mi chaqueta…
- No hace falta que des tantos rodeos, tabernero, si quieres tu mugrienta chaqueta, cógela.
- No, no quería decir eso… Tú también estás helada. Pero creo que deberíamos… compartirla.
- ¿Y cómo propones que lo hagamos? No es tan grande
- Bueno tendríamos que acercarnos un poco más. – Y ante la mirada amenazante y sorprendida de Francisca se apresuró en añadir – No es que yo quiera, ya sabes… pero si no hacemos algo moriremos congelados o al menos pillaremos un buen resfriado y bueno, he pensado que podríamos darnos calor corporal.
- ¿Calor corporal? La única forma que tienes que te caliente es a collejas… pero el caso es que sí hace mucho frío.
- Claro y aún faltan horas para que amanezcan. Lo haríamos por nuestra salud, nada más.
- Bueno está bien – Dijo ella por fin- Por evitarnos un catarro solamente
- Por supuesto
Raimundo se acercó más a Francisca hasta rozarla con todo su cuerpo y entrar en el abrigo de su piel… y la chaqueta, claro. Pasaron unos minutos tirando sutilmente de la prenda para acercársela cada uno y quitársela un poco al otro, siempre tratando de mantener las distancias, pero la ajada chaqueta no daba más de sí.
- Esto es de locos, Francisca. No podemos taparnos así, además yo estoy cansado… ¿Y si nos tumbamos y nos echamos por encima la chaqueta?
- ¿Tumbarnos? ¿Bajo la misma chaqueta? ¿Tan… cerca?
- Por evitar un resfriado ya sabes
- Solo por evitar que todo mi cuerpo se congele- accedió ella por fin.
Sí, sí... seguro
jajaja
Riquiña de mi vida y mi corazón jaja, yo me apunto a lo de que le cambien el peinado, qeu no es que este no le quede divino, pero porqeu se desmelene un poco no pasa nada verdad? Aunqeu no sea para siempre, solo un día o dos.
RECUERDOS DE MEDIANOCHE
Parte de él sabía que Francisca tenía razón, sabía que no había obrado bien, que debería haber luchado más por ella. Pero no podía creer que por aquel error ella hubiera decidido tirar toda su vida por la borda. Raimundo siempre había querido a Francisca más que a nada, y aquel amor que seguía en su alma como una condena solo conseguía recordarle todo el daño que le había hecho. Pero aquella condena en la que se había convertido su amor seguía allí, presente, candente como una llama inextinguible que no le permitía pensar con claridad y solo la veía a ella, a ella y a todo lo que podía haber sido y no fue.
- Yo no actué bien, podría habértelo dicho, podría haber hecho mil cosas que no hice, es cierto. Pero tú también podrías haber hecho las cosas de otra manera.
Hacer las cosas de otra manera… repitió Francisca para sus adentros. Si él supiera lo que había hecho, si supiera las razones… Pero no, se repitió, no podía saberlas. Era mejor continuar con aquella farsa que era su vida y dejar que el tiempo pasara y llegara el olvido.
- ¿Es que no vas a contestarme?- gritó de nuevo Raimundo. – Eres la mujer más terca y orgullosa de la faz de la tierra. ¿Acaso no te das cuenta que con tu orgullo, tus mentiras y tu silencio solo has traído la infelicidad? Sabes… sabías que te quería, pero preferiste lanzarte a los brazos de ese ser sin alma y hacerte como él. Porque no eres mejor que él, un ser sin entrañas ni corazón…
Raimundo seguía hablando y lo sabía porque veía sus labios moverse, pero era incapaz de escucharlo, ya no podía oírlo. Su mente era un hervidero de ideas y cada palabra de Raimundo se clavaba en su corazón como una daga. Y sin embargo calló. Permaneció callada mientras él se desahogaba hasta que él pareció calmarse y el silencio volvió a tensarse entre ellos. Francisca miraba la neblina que se alzaba sobre las heladas aguas del lago imaginando entre la bruma las figuras de unos traviesos niños que se fundían de nuevo con la niebla para perderse, como se encontraban ahora, perdidos entre la niebla de la medianoche.
- ¿Crees que para mí fue fácil? – Se escuchó decir sin saber muy bien por qué había hablado, pero el silencio le pesaba en su alma y las palabras se escapaban sin que pudiera controlarlas. - ¿Crees que no deseaba con todas mis fuerzas que dejases a la heredera y vinieras a buscarme? Deseé con todas mis fuerzas que de alguna forma me impidieses casarme, hubiera dado cualquier cosa por verte aparecer en mi boda y solo con verte, con saber que seguías ahí, lo hubiera dejado todo. Y durante todos estos años cada vez que te veía, cada vez que iba con Tristán de la mano y te veía, deseaba con todas mis fuerzas que lo vieras, que lo vieras de verdad, que vieses cuánto se parecía a ti, que tenía tu sonrisa, tus ojos, que me preguntases, que de alguna forma, lo supieses. Que supieses que Tristán era tu hijo que yo te quería y que estaba dispuesta a seguirte donde hiciera falta. Pero tú no veías más allá de tus propias narices, solo veías lo que querías ver, solo mi maldad, solo… mi fachada – susurró- Y no sé a santo de qué te cuento todo esto, será que el frío me ha ablandado la sesera porque da igual lo que yo pueda decir o hacer, tú no cambiarás ya tu parecer y quizás sea mejor así. ¿De qué serviría que te lo contara?
- ¿Contarme qué?
- ¿Qué? – Dijo Francisca mirándolo de pronto como si no se hubiera dado cuenta que en su empeño de hablar, había hablado de más – Nada, no tengo nada que contarte
- Te he escuchado claramente decirme “te lo contara”¿El qué? ¿No tendremos otro hijo secreto que no me has mencionado en 30 años?
- Muy gracioso…- ¿Qué hacer? ¿Decir la verdad? ¿Y para qué? Si aquel pedazo de terco no la iba a creer, pero es que el secreto pesaba tanto y ya no se veía con fuerzas para seguir ocultando en su alma aquella noche. Era el momento, podría decírselo, explicárselo todo y así liberar su marchito corazón. Separó los labios dispuesta a sincerarse, pero un nítido recuerdo volvió a su mente devolviéndola a la realidad. No debía contarlo y menos a él. – Ya no queda por decir entre nosotros Raimundo. Solo que te pasaste nuestra infancia creyendo que me rescatabas de mis fingidos ahogamientos, pero cuando llegó la hora de salvarme realmente, no estabas ahí. Y yo, olvidada y traicionada, pasé de damisela en apuros a villana del cuento.
El silencio volvió a instaurarse a la orilla de aquel pequeño lago. Por un momento, Raimundo creyó atisbar a aquella joven sensata y dulce de la que se había enamorado, pero al mismo tiempo, su razón le advertía que no podía ser más que un engaño u otra trampa de la Montenegro. Porque Francisca, su pequeña, había años que había muerto aplastada bajo el peso del odio y volver a contemplarla como un reflejo en la maldad que le atribuía debía ser, sin duda, fruto de su imaginación y su deseo de tenerla, se repetía. Y aún así dudaba, porque por una vez Raimundo veía más de lo que ella le dejaba ver y creía ver un secreto que la corroía, incluso creyó que iba a hablar, pero de repente calló y el orgullo volvió a hablar por ella. Francisca volvió a sumirse en el silencio, su mirada perdida en la niebla y su mano tan cerca que con apenas un movimiento podría acariciarla. No fue hasta aquel momento en el que concentró su atención sobre su silueta perfilada por la luz de la luna que se dio cuenta de que ella seguí temblando de frío. Fue como si despertase de golpe de un largo letargo y el gélido viento de la noche lo azotara sin previo aviso haciendo que se diera cuenta que él también tenía el cuerpo entumecido por el frío.
- Parece que la noche está fría. – Dijo Raimundo
- No me digas, no lo había notado- le respondió ella en tono irónico
- El caso es que se me está helando todo – Continuó Raimundo como si no la hubiera oído. – Y tú tienes mi chaqueta…
- No hace falta que des tantos rodeos, tabernero, si quieres tu mugrienta chaqueta, cógela.
- No, no quería decir eso… Tú también estás helada. Pero creo que deberíamos… compartirla.
- ¿Y cómo propones que lo hagamos? No es tan grande
- Bueno tendríamos que acercarnos un poco más. – Y ante la mirada amenazante y sorprendida de Francisca se apresuró en añadir – No es que yo quiera, ya sabes… pero si no hacemos algo moriremos congelados o al menos pillaremos un buen resfriado y bueno, he pensado que podríamos darnos calor corporal.
- ¿Calor corporal? La única forma que tienes que te caliente es a collejas… pero el caso es que sí hace mucho frío.
- Claro y aún faltan horas para que amanezcan. Lo haríamos por nuestra salud, nada más.
- Bueno está bien – Dijo ella por fin- Por evitarnos un catarro solamente
- Por supuesto
Raimundo se acercó más a Francisca hasta rozarla con todo su cuerpo y entrar en el abrigo de su piel… y la chaqueta, claro. Pasaron unos minutos tirando sutilmente de la prenda para acercársela cada uno y quitársela un poco al otro, siempre tratando de mantener las distancias, pero la ajada chaqueta no daba más de sí.
- Esto es de locos, Francisca. No podemos taparnos así, además yo estoy cansado… ¿Y si nos tumbamos y nos echamos por encima la chaqueta?
- ¿Tumbarnos? ¿Bajo la misma chaqueta? ¿Tan… cerca?
- Por evitar un resfriado ya sabes
- Solo por evitar que todo mi cuerpo se congele- accedió ella por fin.
Sí, sí... seguro
jajaja
#7382
13/07/2012 23:50
Toc toc se peude? Pasaba a leerme el fic de Ruth.. Y sé que no nos darán anada así pero me gusta muchísimo y daría lo que fuera pro ver una escena de ese calibre entre Ramón y María. eres una artista de la palabra Ruth
#7383
14/07/2012 09:31
Buenas!
Jo, ya me gustaría a mí también que a la Paca le cambiaran el peinado, pero me temo que no nos harán ese favor, principalmente porque la Paca no sería la misma claro está. Yo sólo pediría que no se lo cardaran tanto. En escenas de la primera temporada sale guapísima, pero ahora toca nido-moño de bruja. Tampoco estaría mal verla más a menudo en camisón y la trenza de cuando estaba postrada en la cama. Salía preciosa….
…Así es como me la imagino en tu relato Ruth jajajajaja. Gracias por plasmar la idea, sabemos que no será así, pero como siempre, lo tuyo es magia. Y ahora con Olmo, vamos lo estas clavando!
Y qué decir de Iago que no sepamos, de los mejores actores, y con esa voz, mi madriña!. La verdad es que en esta serie hay Galicia Calidade.
Hay algo que me encanta de lo que escribís últimamente, en este caso Ro y Laury, que son esos momentos en los que Paca y Rai recuerdan momentos de su relación de antaño siendo capaces de conversar y reírse juntos. Me chiflaaaa y la verdad que son momentos que nos podían dar en la serie perfectamente.
Y aunque bueno, tal y como se presenta también la semana siguiente con la Montenegro y a veces sea difícil ver la luz, llegará un momento así, porque así tiene que ser.
deseando de seguir leyendoos a todas!!!!
Que tengáis un buen finde preciosas, bicossss.
Jo, ya me gustaría a mí también que a la Paca le cambiaran el peinado, pero me temo que no nos harán ese favor, principalmente porque la Paca no sería la misma claro está. Yo sólo pediría que no se lo cardaran tanto. En escenas de la primera temporada sale guapísima, pero ahora toca nido-moño de bruja. Tampoco estaría mal verla más a menudo en camisón y la trenza de cuando estaba postrada en la cama. Salía preciosa….
…Así es como me la imagino en tu relato Ruth jajajajaja. Gracias por plasmar la idea, sabemos que no será así, pero como siempre, lo tuyo es magia. Y ahora con Olmo, vamos lo estas clavando!
Y qué decir de Iago que no sepamos, de los mejores actores, y con esa voz, mi madriña!. La verdad es que en esta serie hay Galicia Calidade.
Hay algo que me encanta de lo que escribís últimamente, en este caso Ro y Laury, que son esos momentos en los que Paca y Rai recuerdan momentos de su relación de antaño siendo capaces de conversar y reírse juntos. Me chiflaaaa y la verdad que son momentos que nos podían dar en la serie perfectamente.
Y aunque bueno, tal y como se presenta también la semana siguiente con la Montenegro y a veces sea difícil ver la luz, llegará un momento así, porque así tiene que ser.
deseando de seguir leyendoos a todas!!!!
Que tengáis un buen finde preciosas, bicossss.
#7384
14/07/2012 13:11
Buenas tardes, tesoros!
Os voy a comentar, por que realmente me habéis dejado alucinada con semejantes relatos.
Ruth, sabes que me chifla todo lo que escribes y esta idea de poosiible desenlace de lo que hemos visto en el avance semanal (Tristán con una escopeta y muy malos aires...), es genial. Esperando a que sigas por que esa mancha de sangre a la altura del pecho y ese "Raimundo" me ha dejado con el corazón en un ay.
Esto tambien para mi mami, que por lo que he leido es la que dio la idea

Nadia, "la Celestina" me encanta. Es algo que hemos planteado mil veces: Rosario como posible intermediaria de Francisca y Raimundo. Como también hemos dejado caer a Don Anselmo y a Emilia para ese papel... Pero a día de hoy seguimos esperando que alguien o algo los una. Así que ver esas ideas plasmadas en un relato es maravilloso. Siendo tu primer relato aquí, lo estás bordando
Y Laura... Qué te digo a ti, querida... Al raso, con el camisón rasgado por incentiva propia, con UNA sola chaqueta con la que resguardarse del frío, con la única compañía del hombre al que ama y un montón de recuerdos encerrados en ese río. La velada perfecta, romántica y todo lo demás... Pero me da a mi la nariz (por que te conozco y sé de qué pie cojeas) que esto va a dar un vuelco de 180º, o por lo menos de 90º... Esperando a que sigas que esas conversaciones me han dejado con un par de lagrimillas en los ojos.
Creo que no me dejo a nadie, y solo me queda excusarme por ser una tardona y no colgar las cosas cuando digo que lo haré. A "los gallumbos" les queda casi nada para que los termine, así que mañana espero tenerlos colgados.
Dejo ésto, que lo tenía en el baúl de los recuerdos... No es lo más alegre del mundo y mi talento para escribir poesía tampoco es una cosa loca, pero bueno... Ahí lo dejo.
Amor entre rescoldos
Pequeños fueron.
Felices y despreocupados.
Infantil primavera
llegada ese año en otoño.
Alegres niños que solo juegan.
Y al jugar, juegan a quererse,
a soñarse, a besarse...
Temprano sentimiento,
cruel niño, Cupido,
los ha enamorado.
Pero ellos siguen ajenos
a un destino ya escrito.
Se lanzan traviesas miradas,
comenten placenteros pecados.
Por esos mismos juegos
a los que con la juventud,
se le han ido las manos.
Y un último susurro se escucha.
Un póstumo "te quiero".
Último sí, último.
Y lo placeres se convierten el olvidos,
al llanto venido,
a la alegría pasada.
Imprevisto para ellos, destino.
Palabras en boca de otros,
verdades en palabra de nadie.
¡Mientes!
Se gritan, al pasar la calle estrecha
que los vio amarse.
Pasados los años,
se miran y piensan:
¡Cuán necio cegado por orgullo,
que acalló al deseo,
mas no invitó al olvido!
UN BESITO A TODAS
Os voy a comentar, por que realmente me habéis dejado alucinada con semejantes relatos.
Ruth, sabes que me chifla todo lo que escribes y esta idea de poosiible desenlace de lo que hemos visto en el avance semanal (Tristán con una escopeta y muy malos aires...), es genial. Esperando a que sigas por que esa mancha de sangre a la altura del pecho y ese "Raimundo" me ha dejado con el corazón en un ay.
Esto tambien para mi mami, que por lo que he leido es la que dio la idea

Nadia, "la Celestina" me encanta. Es algo que hemos planteado mil veces: Rosario como posible intermediaria de Francisca y Raimundo. Como también hemos dejado caer a Don Anselmo y a Emilia para ese papel... Pero a día de hoy seguimos esperando que alguien o algo los una. Así que ver esas ideas plasmadas en un relato es maravilloso. Siendo tu primer relato aquí, lo estás bordando

Y Laura... Qué te digo a ti, querida... Al raso, con el camisón rasgado por incentiva propia, con UNA sola chaqueta con la que resguardarse del frío, con la única compañía del hombre al que ama y un montón de recuerdos encerrados en ese río. La velada perfecta, romántica y todo lo demás... Pero me da a mi la nariz (por que te conozco y sé de qué pie cojeas) que esto va a dar un vuelco de 180º, o por lo menos de 90º... Esperando a que sigas que esas conversaciones me han dejado con un par de lagrimillas en los ojos.
Creo que no me dejo a nadie, y solo me queda excusarme por ser una tardona y no colgar las cosas cuando digo que lo haré. A "los gallumbos" les queda casi nada para que los termine, así que mañana espero tenerlos colgados.
Dejo ésto, que lo tenía en el baúl de los recuerdos... No es lo más alegre del mundo y mi talento para escribir poesía tampoco es una cosa loca, pero bueno... Ahí lo dejo.
Amor entre rescoldos
Pequeños fueron.
Felices y despreocupados.
Infantil primavera
llegada ese año en otoño.
Alegres niños que solo juegan.
Y al jugar, juegan a quererse,
a soñarse, a besarse...
Temprano sentimiento,
cruel niño, Cupido,
los ha enamorado.
Pero ellos siguen ajenos
a un destino ya escrito.
Se lanzan traviesas miradas,
comenten placenteros pecados.
Por esos mismos juegos
a los que con la juventud,
se le han ido las manos.
Y un último susurro se escucha.
Un póstumo "te quiero".
Último sí, último.
Y lo placeres se convierten el olvidos,
al llanto venido,
a la alegría pasada.
Imprevisto para ellos, destino.
Palabras en boca de otros,
verdades en palabra de nadie.
¡Mientes!
Se gritan, al pasar la calle estrecha
que los vio amarse.
Pasados los años,
se miran y piensan:
¡Cuán necio cegado por orgullo,
que acalló al deseo,
mas no invitó al olvido!
UN BESITO A TODAS
#7385
14/07/2012 14:41
HOLA CHICA:
ante todo felicitaros chicas por los relatos y comomentar que a mi tambien me agrada la idea que que sucediera como bien cuenta ruht y que tristan sediera cuenta dela preocupacion de su padre por su madre y que hay sigue haviendo amor alver con que pasion se miran, pero bueno chicas esto es un sueño mio( una ya no sabe que hacer para consolarse). jajaja me rio por no llorar
UN BESO
ante todo felicitaros chicas por los relatos y comomentar que a mi tambien me agrada la idea que que sucediera como bien cuenta ruht y que tristan sediera cuenta dela preocupacion de su padre por su madre y que hay sigue haviendo amor alver con que pasion se miran, pero bueno chicas esto es un sueño mio( una ya no sabe que hacer para consolarse). jajaja me rio por no llorar
UN BESO
#7386
14/07/2012 22:25
Chicas, aquí os dejo un relato que estamos escribiendo entre Cris y yo. Espero que os guste
Hasta la eternidad
Está en este mismo subforo, en el de la Casona
Hasta la eternidad
Está en este mismo subforo, en el de la Casona
#7387
15/07/2012 01:48
Menuda dos se han juntado a la hora de escribir.. Mañana me paso sin falta a leeros
#7388
15/07/2012 21:14
EN GALLUMBOS POR LA CASONA
-¿Así que crees qué….?- exclamó Soledad al escuchar a su hermano. Negó con la cabeza sin poder creerlo.
-Tú misma me has dicho que ayer a la noche escuchaste ruido en el pasillo y yo ya te he contado lo que vi esta mañana al salir de mi habitación.- apuntó el joven. Sonriendo al ver la cara de su hermana.
-No sé, Tristán. Madre lleva tantos años criticando a Raimundo que…- meneó la cabeza. -¿La camisa del pijama, dices?- preguntó. Como si él no hubiese sido demasiado claro al detallarle que al salir de su cuarto bien de mañana, en el suelo, había encontrado la parte de arriba del pijama de Raimundo y la bolsa que Tristán metió por despiste en el equipaje del hombre.
Soltó una carcajada al ver a su hermano asentir de una forma cuanto menos cómica y trató de calmarse al ver como Mauricio entraba en el salón.
-Buenos días,- saludó educado. Agarrando el sobrero y la vara con ambas manos en un gesto bastante peculiar.- ¿han visto a su madre?- quiso saber. Tenía orden expresa de Francisca para reunirse con ella y ya que las puertas del despacho estaban abiertas y ni rastro había allí de ella, no sabía dónde la podría encontrar.
-¿Mi madre?- Tristán sonrió de espaldas al hombre, borró su sonrisa para poner en su rostro un gesto totalmente serio y preocupado y se levantó de la silla en la que estaba sentado para quedar a su altura. -¿Es qué no te has enterado, Mauricio?- le preguntó. El capataz negó con la cabeza y el joven suspiró. Continuando con aquella ficticia preocupación. –Con las lluvias, algunas de las tierras que tenemos junto al río están a punto de inundarse y… sería preciso que fueses de inmediato a cerciorarte de que eso no ocurrirá.- le indicó. -Sería una gran pérdida.- comentó. Haciendo aún más creíble su patraña.
-En seguida, Señor, pero Doña Francisca…- pronunció. No muy convencido de que debiera marchar a hacer lo acometido.
-De mi madre me encargo yo, tranquilo.-colocó una mano en su hombro. –Ahora marcha no vaya a ser que el agua termine por inundar esas tierras.- Mauricio asintió y se fue sin decir más. Tristán continuó con su papel hasta que escuchó la puerta cerrarse, y entonces pudo ver el rostro preocupado de Soledad.
-¿Es cierto eso que le has contado? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?- formuló la segunda pregunta en un tono más alto y alterado.
-Porque no es verdad.- sonrió y se volvió a sentar con una tranquilidad que exasperó a su hermana.
-¿Entonces?- Soledad lo miró sin entender, hacía rato que su conversación con él la estaba dejando alucinada pero ahora… Ahora no sabía que pasaba por su cabeza y estaba empezando a asustarla. -¿Qué estás tramando, Tristán?
Soledad lo miró sin entender, hacía rato que su conversación con él la estaba dejando alucinada pero ahora… Ahora no sabía que pasaba por su cabeza y estaba empezando a asustarla.
El joven entreabrió los labios para contestar a su hermana, pero quedó unos segundos parado. Indicándole a Soledad que permaneciese ella también callada para poder comprobar que alguien se acercaba.
-¡Dónde diantres se habrá metido éste hombre!- sonó la voz enfadada de Francisca.
-¿Qué le ocurre, madre?- preguntó Soledad. Haciéndose de nuevas, pues ya intuía a quién buscaba.
-Ese desgastado de Mauricio.- pronunció sin dejar a un lado su enojo.
Tristán miró a su hermana pidiéndole que le siguiese la corriente.
-Mauricio vino hace largo rato preguntando por usted.- pronunció el joven mientras se levantaba de la silla para quedar a la altura de su madre. –Se excusó diciendo que había de atender unos asuntos y…
-¿Asuntos?- exclamó Francisca incrédula interrumpiendo la explicación de su hijo. -¡Ha saber que asuntos habrá de atender ese mastuerzo!- comentó.
-Dijo que había de atender unos asuntos de la finca.- repitió Tristán como si nada, intentado proseguir con la explicación. –Yo mismo le di permiso para que se fuese, que por cierto… me permití el lujo de indicarle los motivos que expuso usted esta mañana en el desayuno para reunirse con él.-Francisca función el ceño sin creerse del todo las palabras de Tristán. Mas él parecía saber de lo que hablaba y con ello acalló sus dudas.
-Está bien… - dijo más relajada. –Pero en cuanto termine con esos… asuntos, -pronunció con retintín.- que se pase inmediatamente por mi despacho.- concluyó. Girándose para dirigir sus pasos hacia la biblioteca. Necesitaba encerrarse allí un rato para tratar de olvidar aquel beso que le estaba matando por dentro, aunque para ello, más que un rato necesitaría toda la eternidad.
-Espere, madre.- se atrevió a decir Tristán. No era momento de echarse atrás. –Verá… Mauricio me dijo que si tanta prisa había en reparar el techado de la Posada, se dirigiría hacia allí en cuanto acabase la faena. –esta vez Francisca no entendió, ni qué decía, ni a donde quería llegar.
-¿Y…?- lo apremió. Tristán tragó saliva y respiró hondo.
-Lo conveniente sería que usted fuese también para indicarle al capataz exactamente lo que quiere hacer, ya le digo que yo no le comenté más de lo que dejó caer esta mañana.- argumentó. Dejando a la mujer sin saber ni qué hacer. Pero, sorprendentemente, asintió y sin decir nada salió de la estancia.
-¿Se puede saber qué pretendes, Tristán?- lo reprendió Soledad en un susurro una vez que su madre se hubo ido. Él la miró como si no estuviese ya lo suficientemente claro y sonrió.
-Ahora te toca a ti.
-¿A mí?- preguntó la joven Castro Montenegro esta vez en un tono normal.
-Ve a hablar con Raimundo y… dile que tiene que ir a la Posada.- le indicó. -Inventa cualquier cosa, pero haz que vaya.
-Te has propuesto que ambos caven juntos nuestras tumbas, ¿verdad?- pronunció Soledad. Sin estar aún segura de que el fantástico plan de su hermano fuese a funcionar.
-Pues tienes suerte de que a ti te vaya a matar el más comprensivo de los dos.- bromeó Tristán, consiguiendo que su hermana sonriese. Ambos se miraron, esperando que todo el plan funcionase.
-¿Así que crees qué….?- exclamó Soledad al escuchar a su hermano. Negó con la cabeza sin poder creerlo.
-Tú misma me has dicho que ayer a la noche escuchaste ruido en el pasillo y yo ya te he contado lo que vi esta mañana al salir de mi habitación.- apuntó el joven. Sonriendo al ver la cara de su hermana.
-No sé, Tristán. Madre lleva tantos años criticando a Raimundo que…- meneó la cabeza. -¿La camisa del pijama, dices?- preguntó. Como si él no hubiese sido demasiado claro al detallarle que al salir de su cuarto bien de mañana, en el suelo, había encontrado la parte de arriba del pijama de Raimundo y la bolsa que Tristán metió por despiste en el equipaje del hombre.
Soltó una carcajada al ver a su hermano asentir de una forma cuanto menos cómica y trató de calmarse al ver como Mauricio entraba en el salón.
-Buenos días,- saludó educado. Agarrando el sobrero y la vara con ambas manos en un gesto bastante peculiar.- ¿han visto a su madre?- quiso saber. Tenía orden expresa de Francisca para reunirse con ella y ya que las puertas del despacho estaban abiertas y ni rastro había allí de ella, no sabía dónde la podría encontrar.
-¿Mi madre?- Tristán sonrió de espaldas al hombre, borró su sonrisa para poner en su rostro un gesto totalmente serio y preocupado y se levantó de la silla en la que estaba sentado para quedar a su altura. -¿Es qué no te has enterado, Mauricio?- le preguntó. El capataz negó con la cabeza y el joven suspiró. Continuando con aquella ficticia preocupación. –Con las lluvias, algunas de las tierras que tenemos junto al río están a punto de inundarse y… sería preciso que fueses de inmediato a cerciorarte de que eso no ocurrirá.- le indicó. -Sería una gran pérdida.- comentó. Haciendo aún más creíble su patraña.
-En seguida, Señor, pero Doña Francisca…- pronunció. No muy convencido de que debiera marchar a hacer lo acometido.
-De mi madre me encargo yo, tranquilo.-colocó una mano en su hombro. –Ahora marcha no vaya a ser que el agua termine por inundar esas tierras.- Mauricio asintió y se fue sin decir más. Tristán continuó con su papel hasta que escuchó la puerta cerrarse, y entonces pudo ver el rostro preocupado de Soledad.
-¿Es cierto eso que le has contado? ¿Por qué no me lo habías dicho antes?- formuló la segunda pregunta en un tono más alto y alterado.
-Porque no es verdad.- sonrió y se volvió a sentar con una tranquilidad que exasperó a su hermana.
-¿Entonces?- Soledad lo miró sin entender, hacía rato que su conversación con él la estaba dejando alucinada pero ahora… Ahora no sabía que pasaba por su cabeza y estaba empezando a asustarla. -¿Qué estás tramando, Tristán?
Soledad lo miró sin entender, hacía rato que su conversación con él la estaba dejando alucinada pero ahora… Ahora no sabía que pasaba por su cabeza y estaba empezando a asustarla.
El joven entreabrió los labios para contestar a su hermana, pero quedó unos segundos parado. Indicándole a Soledad que permaneciese ella también callada para poder comprobar que alguien se acercaba.
-¡Dónde diantres se habrá metido éste hombre!- sonó la voz enfadada de Francisca.
-¿Qué le ocurre, madre?- preguntó Soledad. Haciéndose de nuevas, pues ya intuía a quién buscaba.
-Ese desgastado de Mauricio.- pronunció sin dejar a un lado su enojo.
Tristán miró a su hermana pidiéndole que le siguiese la corriente.
-Mauricio vino hace largo rato preguntando por usted.- pronunció el joven mientras se levantaba de la silla para quedar a la altura de su madre. –Se excusó diciendo que había de atender unos asuntos y…
-¿Asuntos?- exclamó Francisca incrédula interrumpiendo la explicación de su hijo. -¡Ha saber que asuntos habrá de atender ese mastuerzo!- comentó.
-Dijo que había de atender unos asuntos de la finca.- repitió Tristán como si nada, intentado proseguir con la explicación. –Yo mismo le di permiso para que se fuese, que por cierto… me permití el lujo de indicarle los motivos que expuso usted esta mañana en el desayuno para reunirse con él.-Francisca función el ceño sin creerse del todo las palabras de Tristán. Mas él parecía saber de lo que hablaba y con ello acalló sus dudas.
-Está bien… - dijo más relajada. –Pero en cuanto termine con esos… asuntos, -pronunció con retintín.- que se pase inmediatamente por mi despacho.- concluyó. Girándose para dirigir sus pasos hacia la biblioteca. Necesitaba encerrarse allí un rato para tratar de olvidar aquel beso que le estaba matando por dentro, aunque para ello, más que un rato necesitaría toda la eternidad.
-Espere, madre.- se atrevió a decir Tristán. No era momento de echarse atrás. –Verá… Mauricio me dijo que si tanta prisa había en reparar el techado de la Posada, se dirigiría hacia allí en cuanto acabase la faena. –esta vez Francisca no entendió, ni qué decía, ni a donde quería llegar.
-¿Y…?- lo apremió. Tristán tragó saliva y respiró hondo.
-Lo conveniente sería que usted fuese también para indicarle al capataz exactamente lo que quiere hacer, ya le digo que yo no le comenté más de lo que dejó caer esta mañana.- argumentó. Dejando a la mujer sin saber ni qué hacer. Pero, sorprendentemente, asintió y sin decir nada salió de la estancia.
-¿Se puede saber qué pretendes, Tristán?- lo reprendió Soledad en un susurro una vez que su madre se hubo ido. Él la miró como si no estuviese ya lo suficientemente claro y sonrió.
-Ahora te toca a ti.
-¿A mí?- preguntó la joven Castro Montenegro esta vez en un tono normal.
-Ve a hablar con Raimundo y… dile que tiene que ir a la Posada.- le indicó. -Inventa cualquier cosa, pero haz que vaya.
-Te has propuesto que ambos caven juntos nuestras tumbas, ¿verdad?- pronunció Soledad. Sin estar aún segura de que el fantástico plan de su hermano fuese a funcionar.
-Pues tienes suerte de que a ti te vaya a matar el más comprensivo de los dos.- bromeó Tristán, consiguiendo que su hermana sonriese. Ambos se miraron, esperando que todo el plan funcionase.
#7389
15/07/2012 23:57
¡Hola amoreees! ¿Cómo ha ido el fin de semana?
Bueno chicas vamos por partes:
Lauraa Dios no lo dejes así que a mi no me ha hecho falta ni chaqueta ara calentarme, esoty deseando verloo, sigue pronto por favoor
.
Ruuth, Cris, que pareja os habéis juntado para escribir, aún no lo he leído porque me lo estoy reservando para mañana en el tren. Mañana hablaremos chicas, aunque siendo vosotras, ya se sabe que va a ser ESPECTACULAR.
Rocíoo, te has decidido a poner tu poema, ya te lo dije que era chulísimo y que me gustaba mucho, tienes talento chica, que más se te puede decir niña. Y en cuanto a los "gallumberos", que son estupendo chica, estoy deseando que se junten los dos,
.
Un beso y un abrazo muy fuerte para tooooodas las Raiaquistaaas.
ÁNIMO ODAA.
Bueno chicas vamos por partes:
Lauraa Dios no lo dejes así que a mi no me ha hecho falta ni chaqueta ara calentarme, esoty deseando verloo, sigue pronto por favoor
.Ruuth, Cris, que pareja os habéis juntado para escribir, aún no lo he leído porque me lo estoy reservando para mañana en el tren. Mañana hablaremos chicas, aunque siendo vosotras, ya se sabe que va a ser ESPECTACULAR.
Rocíoo, te has decidido a poner tu poema, ya te lo dije que era chulísimo y que me gustaba mucho, tienes talento chica, que más se te puede decir niña. Y en cuanto a los "gallumberos", que son estupendo chica, estoy deseando que se junten los dos,
.Un beso y un abrazo muy fuerte para tooooodas las Raiaquistaaas.
ÁNIMO ODAA.
#7390
16/07/2012 12:50
He visto los avances y solo puedo decir que por favor por favor por favor hagan el salto temporal ya por que esto es una agonía, sólo espero que esos 16 años permitan que algunos personajes comiencen desde 0 y puedan volver a perfilarse y recuperar su esencia. Francisca Montenegro vuelve donde quiera que estés, te echamos mucho de menos por que a nosotras no nos engañan, esta es un sucedáneo.
#7391
16/07/2012 14:10
Mariajo Que tiste es leerte pidiendo que recuperen a la Montenegro y no la que estamos viendo.. Todas sabemos como era la montenegro de las dos primeras temporadas y no la Paca psico killer que se empeñan en meter
#7392
16/07/2012 15:32
Rocio, mi ángel, gracias por seguir con el relato de los gallumbos. ¡Me encanta! Y qué puedo decirte de ese poema maravilloso que has escrito... 


El mundo se detuvo un instante y durante varios segundos ninguno fue capaz de reaccionar. Olmo fue el primero en llegar al lado de Francisca pues era el que más próximo a ella estaba. Pero no le dio tiempo ni siquiera a tocarla. Raimundo acudió raudo a su lado, apartándole de un fuerte empellón.
- ¡No te atrevas a tocarla! -. Le gritó desesperado, arrodillándose junto a ella e incorporándola con delicadeza entre sus brazos. - Francisca… -, le susurró acariciándole la cara.
- Pero bueno Ulloa, ¡usted se volvió loco! -. Olmo había quedado sentado en el suelo y le miraba visiblemente enfadado. - Vuelva a ponerme una sola mano encima y le juro que… -. Calló su discurso al recibir una mirada furibunda de Raimundo. Tal vez sería mejor no seguir por ese camino en ese momento.
Pepa fue la siguiente en reaccionar acudiendo al lado de Francisca.
- Raimundo, déjeme por favor, he de examinarla para ver el alcance de la herida -. Pero él no la escuchaba. Sentía que su vida se le escapaba de entre las manos. - Raimundo… -, le volvió a llamar la joven tocando a la vez suavemente su brazo.
Él pareció salir del estado de trance en el que se había sumido. Nunca en su vida había estado tan asustado. - Pepa por favor… -, la suplicó sin más.
Ella entendió perfectamente. Conocía de sobra el amor de Raimundo por aquella mujer. Y sabía que esos sentimientos no estaban muertos por más que él se hubiera empeñado en negarlo durante tanto tiempo.
- Está perdiendo mucha sangre -. Rasgó un trozo de su falda y lo colocó sobre la herida taponándola. - Lo mejor será que la subamos hasta su alcoba. Allí podré mirarla con más comodidad -
Casi sin dejarla terminar, Raimundo ya estaba en pie con Francisca entre sus brazos. Esta, perdía el color por momentos y tenía los ojos cerrados a pesar de que fruncía el ceño en señal de dolor. La aferró contra su pecho lo mejor que pudo, queriendo buscar su comodidad por encima de todo. La sangre le salía a borbotones por el orificio de la herida llegando a empapar no solo el trapo que Pepa había colocado, sino también su propia camisa. Hasta el mismo creía desangrarse, pues sentía el corazón herido de muerte. Si Francisca no salía de esta, la vida habría dejado de tener sentido para él.
Tristán se había quedado clavado en el sitio. Era incapaz de moverse, de reaccionar. Por su mala cabeza, por dejarse llevar por su enfado y no medir las consecuencias de sus actos, su madre estaba herida. Quien sabe si muriéndose. Y él era incapaz de acudir en su ayuda.
Al pasar por su lado, Pepa le agarró por los hombros haciéndole reaccionar.
- Ve al Jaral a por mis utensilios. De nuevo estamos sin doctor en este maldito pueblo y tendré que ser yo quien extraiga la bala… Tristán, ¿me estás escuchando? -, le gritó. El joven no parecía estar haciéndole ningún caso. - Estamos en una situación de vida o muerte -, tomó su rostro entre las manos. - Te necesito si queremos salvar a tu madre… -. Le susurró.
El joven al fin pareció darse cuenta de que nada ganaba con quedarse allí lamentándose por lo que había ocurrido. Miró a su madre que estaba en brazos de su padre. Este no dejaba de susurrarle palabras que le llegaban inteligibles a él desde su posición. Asintió entonces con la cabeza y salió tan rápido como pudo para cumplir con el mandado de Pepa.
- Vamos Raimundo -, le apremió Pepa.
Cuando todos desaparecieron, Olmo se acercó hasta la mesita y tomó de nuevo entre sus manos su copa de brandy. No estaba para nada preocupado por el estado de Francisca. Después de todo, si la Montenegro moría aquella noche él perdería una buena aliada, pero ganaría una inmensa fortuna en cuanto contrajera nupcias con Soledad. Tal vez la suerte comenzara a sonreírle, pensó mientras movía la copa entre sus manos.
………………………………
Subió las escaleras tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Pepa había ido hasta la cocina para pedir a Rosario, que permanecía ajena a lo ocurrido, que pusiera agua a hervir y la subiera después a la alcoba con unos cuantos paños de lino.
Francisca se removió entre sus brazos debido al dolor, y abrió los ojos. Trató de sonreír cuando advirtió que era Raimundo quien la portaba.
- Siempre pensé que moriría en tus brazos, Ulloa… -.
Él tensó el rostro ante sus palabras. - Guarda las fuerzas, Francisca -, le suplicó. - Además no temas que nada va a pasarte pequeña… -. La miró a los ojos. - Te lo juro mi niña… -.
Ella sonrió. - Tú niña… Siempre fui tuya, amor… -, ahogó un gemido mostrando de pronto una mueca de dolor. - Cuida de nuestro hijo…te…quiero… -. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza.
- Francisca… ¡Francisca! -, gritó Raimundo. - No me dejes por favor, te lo suplico… -.
- Tranquilícese Raimundo -, le pidió Pepa que había llegado ya junto a él. - Solo se ha desmayado. Es lo mejor, así al menos no padecerá tanto dolor -.
Abrió la puerta de la alcoba dejándole paso para que la dejara sobre la cama. Justo en ese momento, Rosario entró acompañada de una de las doncellas portando dos cacerolas de agua y varios paños. Con una indicación de Pepa, las mujeres lo dejaron sobre el tocador.
Raimundo se negaba a apartarse de ella. No dejaba de acariciar su rostro apartando de él algunos rebeldes mechones que le caían sobre los ojos. Cada vez estaba más pálida y la herida seguía sangrando profusamente. Pepa tomó uno de los trapos y lo cambió por el otro empapado ya de sangre. Taponó la herida y se volvió hacia él.
- Raimundo escúcheme. Baje ahora con Elena y espere a que llegue Tristán con mi maletín. Todo irá bien se lo prometo -, le dijo sonriéndole, aunque ni ella misma estaba segura de lo que decía. - Rosario se quedará conmigo -.
La mujer se acercó entonces hasta Raimundo, poniendo sus manos sobre los hombros.
- Cuidaremos de ella, no se preocupe -.
Él las miró con lágrimas en los ojos. - Ella... Pepa, ella… -.
- Lo sé Raimundo… -, le respondió con un nudo en la garganta.
Lo sabía. Por supuesto que sabía lo que él quería decirle. Lo veía en sus ojos. Era capaz de sentirlo dentro de ella. Si Tristán estuviera ahora en la situación en la que se encontraba Francisca no podría soportarlo. Por eso comprendía a su suegro.
Raimundo se inclinó dejando un tímido beso en sus labios.
- No te atrevas a dejarme, Francisca Montenegro… -. Le susurró.
Después se encaminó hacia la puerta sabiendo que no podría volver a respirar hasta que su pequeña abriera los ojos de nuevo.



SALVADA POR TU AMOR (PARTE II)
[/b]El mundo se detuvo un instante y durante varios segundos ninguno fue capaz de reaccionar. Olmo fue el primero en llegar al lado de Francisca pues era el que más próximo a ella estaba. Pero no le dio tiempo ni siquiera a tocarla. Raimundo acudió raudo a su lado, apartándole de un fuerte empellón.
- ¡No te atrevas a tocarla! -. Le gritó desesperado, arrodillándose junto a ella e incorporándola con delicadeza entre sus brazos. - Francisca… -, le susurró acariciándole la cara.
- Pero bueno Ulloa, ¡usted se volvió loco! -. Olmo había quedado sentado en el suelo y le miraba visiblemente enfadado. - Vuelva a ponerme una sola mano encima y le juro que… -. Calló su discurso al recibir una mirada furibunda de Raimundo. Tal vez sería mejor no seguir por ese camino en ese momento.
Pepa fue la siguiente en reaccionar acudiendo al lado de Francisca.
- Raimundo, déjeme por favor, he de examinarla para ver el alcance de la herida -. Pero él no la escuchaba. Sentía que su vida se le escapaba de entre las manos. - Raimundo… -, le volvió a llamar la joven tocando a la vez suavemente su brazo.
Él pareció salir del estado de trance en el que se había sumido. Nunca en su vida había estado tan asustado. - Pepa por favor… -, la suplicó sin más.
Ella entendió perfectamente. Conocía de sobra el amor de Raimundo por aquella mujer. Y sabía que esos sentimientos no estaban muertos por más que él se hubiera empeñado en negarlo durante tanto tiempo.
- Está perdiendo mucha sangre -. Rasgó un trozo de su falda y lo colocó sobre la herida taponándola. - Lo mejor será que la subamos hasta su alcoba. Allí podré mirarla con más comodidad -
Casi sin dejarla terminar, Raimundo ya estaba en pie con Francisca entre sus brazos. Esta, perdía el color por momentos y tenía los ojos cerrados a pesar de que fruncía el ceño en señal de dolor. La aferró contra su pecho lo mejor que pudo, queriendo buscar su comodidad por encima de todo. La sangre le salía a borbotones por el orificio de la herida llegando a empapar no solo el trapo que Pepa había colocado, sino también su propia camisa. Hasta el mismo creía desangrarse, pues sentía el corazón herido de muerte. Si Francisca no salía de esta, la vida habría dejado de tener sentido para él.
Tristán se había quedado clavado en el sitio. Era incapaz de moverse, de reaccionar. Por su mala cabeza, por dejarse llevar por su enfado y no medir las consecuencias de sus actos, su madre estaba herida. Quien sabe si muriéndose. Y él era incapaz de acudir en su ayuda.
Al pasar por su lado, Pepa le agarró por los hombros haciéndole reaccionar.
- Ve al Jaral a por mis utensilios. De nuevo estamos sin doctor en este maldito pueblo y tendré que ser yo quien extraiga la bala… Tristán, ¿me estás escuchando? -, le gritó. El joven no parecía estar haciéndole ningún caso. - Estamos en una situación de vida o muerte -, tomó su rostro entre las manos. - Te necesito si queremos salvar a tu madre… -. Le susurró.
El joven al fin pareció darse cuenta de que nada ganaba con quedarse allí lamentándose por lo que había ocurrido. Miró a su madre que estaba en brazos de su padre. Este no dejaba de susurrarle palabras que le llegaban inteligibles a él desde su posición. Asintió entonces con la cabeza y salió tan rápido como pudo para cumplir con el mandado de Pepa.
- Vamos Raimundo -, le apremió Pepa.
Cuando todos desaparecieron, Olmo se acercó hasta la mesita y tomó de nuevo entre sus manos su copa de brandy. No estaba para nada preocupado por el estado de Francisca. Después de todo, si la Montenegro moría aquella noche él perdería una buena aliada, pero ganaría una inmensa fortuna en cuanto contrajera nupcias con Soledad. Tal vez la suerte comenzara a sonreírle, pensó mientras movía la copa entre sus manos.
………………………………
Subió las escaleras tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Pepa había ido hasta la cocina para pedir a Rosario, que permanecía ajena a lo ocurrido, que pusiera agua a hervir y la subiera después a la alcoba con unos cuantos paños de lino.
Francisca se removió entre sus brazos debido al dolor, y abrió los ojos. Trató de sonreír cuando advirtió que era Raimundo quien la portaba.
- Siempre pensé que moriría en tus brazos, Ulloa… -.
Él tensó el rostro ante sus palabras. - Guarda las fuerzas, Francisca -, le suplicó. - Además no temas que nada va a pasarte pequeña… -. La miró a los ojos. - Te lo juro mi niña… -.
Ella sonrió. - Tú niña… Siempre fui tuya, amor… -, ahogó un gemido mostrando de pronto una mueca de dolor. - Cuida de nuestro hijo…te…quiero… -. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza.
- Francisca… ¡Francisca! -, gritó Raimundo. - No me dejes por favor, te lo suplico… -.
- Tranquilícese Raimundo -, le pidió Pepa que había llegado ya junto a él. - Solo se ha desmayado. Es lo mejor, así al menos no padecerá tanto dolor -.
Abrió la puerta de la alcoba dejándole paso para que la dejara sobre la cama. Justo en ese momento, Rosario entró acompañada de una de las doncellas portando dos cacerolas de agua y varios paños. Con una indicación de Pepa, las mujeres lo dejaron sobre el tocador.
Raimundo se negaba a apartarse de ella. No dejaba de acariciar su rostro apartando de él algunos rebeldes mechones que le caían sobre los ojos. Cada vez estaba más pálida y la herida seguía sangrando profusamente. Pepa tomó uno de los trapos y lo cambió por el otro empapado ya de sangre. Taponó la herida y se volvió hacia él.
- Raimundo escúcheme. Baje ahora con Elena y espere a que llegue Tristán con mi maletín. Todo irá bien se lo prometo -, le dijo sonriéndole, aunque ni ella misma estaba segura de lo que decía. - Rosario se quedará conmigo -.
La mujer se acercó entonces hasta Raimundo, poniendo sus manos sobre los hombros.
- Cuidaremos de ella, no se preocupe -.
Él las miró con lágrimas en los ojos. - Ella... Pepa, ella… -.
- Lo sé Raimundo… -, le respondió con un nudo en la garganta.
Lo sabía. Por supuesto que sabía lo que él quería decirle. Lo veía en sus ojos. Era capaz de sentirlo dentro de ella. Si Tristán estuviera ahora en la situación en la que se encontraba Francisca no podría soportarlo. Por eso comprendía a su suegro.
Raimundo se inclinó dejando un tímido beso en sus labios.
- No te atrevas a dejarme, Francisca Montenegro… -. Le susurró.
Después se encaminó hacia la puerta sabiendo que no podría volver a respirar hasta que su pequeña abriera los ojos de nuevo.
#7393
16/07/2012 16:07
TÍAS tengo muchas cosas que contaros.
1º Miri cariño siento mucho no haber llegado pero es que tenía examen el lunes y el martes pero ¡¡¡¡¡FELICIDADES.... ATRASADAS!!!!
2º De los dos exámenes ¡¡¡¡¡HE APROBADO EL SEGUNDO!!!!!!¡¡¡¡ME HE QUITADO DE ENCIMA A LOS BORBONEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESSSSS!!!!!



3º Los relatos me encantan. Ahora iré a ver el vuestro Ruth y Cris. Las demás


4º Mariajosé ¡qué no me olvido de Daniela!¿Cómo está nuestra sobri preferida;)
BESOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS CHICAS QUE OS QUIERO UN MONTONAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
1º Miri cariño siento mucho no haber llegado pero es que tenía examen el lunes y el martes pero ¡¡¡¡¡FELICIDADES.... ATRASADAS!!!!
2º De los dos exámenes ¡¡¡¡¡HE APROBADO EL SEGUNDO!!!!!!¡¡¡¡ME HE QUITADO DE ENCIMA A LOS BORBONEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESSSSS!!!!!




3º Los relatos me encantan. Ahora iré a ver el vuestro Ruth y Cris. Las demás



4º Mariajosé ¡qué no me olvido de Daniela!¿Cómo está nuestra sobri preferida;)
BESOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS CHICAS QUE OS QUIERO UN MONTONAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
#7394
16/07/2012 22:52
Buenas noches amores, me paso rapidito:
Nataliaaa felicidades, ya llevas dos, enhorabuena chica, un besazo enorme.
Rocío y Laura, ya os lo dije el otro día, pedazo de minis que os estáis marcando, los necesitooo, os quiero chicas. Seguid por Dios.
Ruth, lo tuyo no tiene nombre, solo puedo decir una cosa en cuanto a tu relato: SiGUE, que me dejas muerta, como a la Paca.
Un beso chicas y un abrazo enorme.
Nataliaaa felicidades, ya llevas dos, enhorabuena chica, un besazo enorme.

Rocío y Laura, ya os lo dije el otro día, pedazo de minis que os estáis marcando, los necesitooo, os quiero chicas. Seguid por Dios.

Ruth, lo tuyo no tiene nombre, solo puedo decir una cosa en cuanto a tu relato: SiGUE, que me dejas muerta, como a la Paca.

Un beso chicas y un abrazo enorme.
#7395
18/07/2012 11:40
SALVADA POR TU AMOR (PARTE III)
[/b]No hacía más que pasearse arriba y abajo por el salón, con las manos en la espalda y la cabeza gacha. No podía ni siquiera aparentar una calma que para nada sentía. Pepa llevaba ya mucho tiempo en la habitación de Francisca y aún no había salido para informarles de su estado. Tal vez ahora, ella podía estar muerta y él ni tan siquiera saberlo.
No. De seguro que Francisca estaba bien. Se lo decía su corazón. De no haber sido así, él ya estaría muerto en el suelo.
Tristán lo observaba en silencio, moviéndose como animal acorralado y perdido en sus propias cuitas. Y sinceramente, no podía entenderlo. Después de todo lo que había pasado entre sus padres, después del daño que Francisca había hecho a Raimundo, encontraba incomprensible su preocupación. Salvo que este era una buena persona. Cierto es que le había sorprendido sobremanera su reacción en ese mismo salón cuando su madre cayó al suelo.
– Padre, ¿por qué no se marcha a casa? Aquí ya nada puede hacer y le convendría descansar -.
Raimundo se volvió hacia su hijo completamente atónito.
- ¿Descansar? -. Lo miró como si se hubiese vuelto loco. - ¿Crees que podría descansar sabiendo que tu madre está ahí arriba debatiéndose entre la vida y la muerte? -, le preguntó, señalando con la mano hacia las escaleras que llevaban a la alcoba de Francisca. - ¿Acaso tú te irías tranquilamente a descansar sabiendo que Pepa está en una situación tan delicada? -.
Tristán frunció el ceño. - ¿Cómo puede comparar algo asi, padre? Pepa es mi esposa. Si ella estuviera luchando contra la muerte, yo estaría desesperado. ¡La amo más que a mi propia vida! -.
El semblante de Raimundo fue más que elocuente ante la última afirmación de su hijo. Francisca no era su esposa, eso era cierto. Pero el amor que sentía por ella era tan inmenso, que hasta daría la vida porque ella se salvara.
Tristán pareció entonces comprender lo que ocurría. Su padre aún amaba a su madre, y esa verdad lo golpeó de lleno. Ahora era capaz de entender muchas cosas. Solo quedaba ver si los sentimientos de su madre estaban en sintonía con los de Raimundo, aunque todo apuntaba que sí. Cuando Francisca estaba en sus brazos allí mismo, en el salón, había observado su rostro y la media sonrisa que apareció en él a pesar de la dramática situación. Era como si se sintiera segura y protegida junto a él.
Se acercó hasta Raimundo, colocando una de sus manos sobre su hombro. Reconfortándolo.
– Todo saldrá bien, estoy convencido. No conozco persona con mayor fortaleza que ella -.
Raimundo lo miró, sonriendo agradecido, aunque frunció el ceño al percibir el sutil cambio que se produjo en el rostro de su hijo. - ¿Qué ocurre, Tristán? ¿En qué piensas? -.
El joven suspiró. – En que no puedo evitar pensar que todo esto es culpa mía. Si no me hubiese presentado hecho una furia y portando esa maldita escopeta, nada de esto habría ocurrido -. Agachó la mirada. – Además…ella trató de disuadirme y me animó para que me calmase y yo no quise escucharla. Es más, la miré con odio sintiéndola culpable de todas mis desgracias -. Se apartó de Raimundo y fue hacia el sofá, tomando asiento y apoyando los brazos sobre las piernas. – Ella solo trataba de evitar que algo me ocurriera. Lo vi en sus ojos. Vi su preocupación y su temor por mí. Y aún así miré hacia otro lado -. Tagó saliva. – Si ella muere yo seré el único responsable -.
Raimundo se sentó a su lado y apoyó su mano en uno de sus brazos. – No es culpa tuya Tristán. No es culpa de nadie… -.
- ¿De nadie? -.
Una voz junto a ellos los sobresaltó. Se trataba de Olmo, que se adentró en el salón y fue hacia la mesita para servirse una copa de licor. – Permítame que disienta con usted, Ulloa. Pero aquí si hay un responsable de lo que ha ocurrido, ese es Tristán -. Llenó su copa. – Si no hubiese venido armado como un vulgar delincuente, nada de esto habría ocurrido -.
Tristán fue a ponerse en pie dispuesto a golpearlo, pero Raimundo lo sujetó. Bastantes locuras se habían cometido ya a lo largo de esa noche. – Templa Tristán, no caigas en su provocación -, le susurró a su hijo, dirigiéndose a continuación a Olmo. – Le agradecería, Señor Mesía, ya que tenemos que soportar su presencia, que no se dirigiese a nosotros en ningún momento. Lo que menos deseamos mi hijo y yo es aguantar su absurda cháchara -.
Olmo rio ante el arranque de Raimundo. Debía reconocer que ese hombre tenía agallas, pero no había olvidado que apenas unos minutos atrás lo había golpeado solo por tratar de prestar auxilio a la Doña.
– Me sorprende que usted siga aquí, Ulloa. Creía que Doña Francisca era su más temible rival -. Dio un sorbo a su bebida mirando por encima de la copa. – Debería estar más que contento si ella muere. De esa manera… -.
No pudo tan siquiera terminar la frase. En cuando las últimas palabras salieron por su boca, Raimundo se puso en pie estampando su puño en la mandíbula de Olmo haciéndole de nuevo caer al suelo. Sus ojos refulgían de furia y seguía con los puños apretados contra sus costados.
– Ni se le ocurra volver a mentar esa estupidez. Y ahora, lárguese de mi vista si no quiere que le rompa la cara -.
Estaba tan enfadado que le temblaba todo el cuerpo. Ese malnacido hablaba de la posible muerte de Francisca como si fuera una bendición para todos, especialmente para él mismo. Con gusto lo habría golpeado mucho más fuerte. Olmo se incorporó visiblemente enfadado y quiso encararse a él. Pero Tristán se situó junto a su padre y lo miraban con un odio desmedido. Estaba el desventaja. Lo mejor sería planear una retirada.
Sin pronunciar una sola palabra más, abandonó la estancia dejándolos solos.
#7396
18/07/2012 11:41
– Cálmese padre... -, le pidió Tristán. – No haga caso de lo que pueda decir ese infeliz -.
En ese momento, oyeron como Pepa bajaba las escaleras. Su rostro denotaba un profundo cansancio y al percibir sus semblante atribulado, ambos hombres se pusieron en lo peor.
- ¡Pepa! -, Raimundo fue presto hacia ella. - ¿Cómo está? ¿Vive? -, preguntó con temor.
La joven sonrió. – Vive Raimundo. Ha perdido mucha sangre, pero he conseguido extraer la bala y limpiar bien la herida -. Caminó hacia el salón dejándose caer sobre el sofá. Estaba agotada. – La bala le hirió en el pecho, por encima del corazón. Afortunadamente no consiguió ni rozarlo siquiera. De no haber sido así ahora estaríamos lamentando una desgracia -.
Raimundo respiró tranquilo por primera vez en varias horas. ¡Ella estaba viva! No sabía si reír o llorar de alegría. – Voy a subir a verla -. Anunció.
Pepa lo miró. – Está dormida. Le suministré un sedante para que pudiera pasar la noche, así que no podrá hablar con ella, Raimundo -.
Él sonrió. – Pero al menos podré estar a su lado y velar su sueño. Gracias Pepa -.
La joven asintió justo antes de apoyar la cabeza en el hombro de su marido.
– Creo que mis padres se aman, Pepa -.
Ella sonrió ante su afirmación. – Demasiado tiempo has tardado en darte cuenta, soldado -.
…………………………………
Raimundo abrió con suavidad la puerta de la alcoba. Estaba en penumbra, y divisó a Rosario sentada en una butaca junto a la cama. La mujer se giró al escucharle llegar y le sonrió tranquilizadora.
– Ahora duerme, Raimundo -.
Se quedó de pie, junto a la cama. Mirándola con el corazón oprimido, pero a la vez dando gracias al cielo porque ella se hubiese salvado.
– Ve a descansar, Rosario. Yo me quedaré con ella -.
La mujer se levantó, rozando con afecto su brazo a modo de despedida, dejándolos a solas. Raimundo se quitó la chaqueta, dejándola despreocupadamente sobre la cama. Pensó en un primer momento en pasar la noche sentado en la butaca, pero tras meditarlo unos segundos apenas, rodeó la cama y se sentó a su lado.
Se inclinó sobre ella acariciando su rostro con las yemas de los dedos. Esa noche había pasado tanto miedo que creyó morir. Con sumo cuidado, la incorporó suavemente y la acomodó sobre su pecho.
Recordó cómo ella le había declarado su amor mientras subían las escaleras. De hecho, no había podido dejar de pensar en ello desde ese instante.
Apartó de su rostro con amor, un mechón de su cabello poniéndolo después detrás de su oreja. Cuando Francisca despertara, tendrían al fin la charla que ambos habían pospuesto durante demasiados años.
En ese momento, oyeron como Pepa bajaba las escaleras. Su rostro denotaba un profundo cansancio y al percibir sus semblante atribulado, ambos hombres se pusieron en lo peor.
- ¡Pepa! -, Raimundo fue presto hacia ella. - ¿Cómo está? ¿Vive? -, preguntó con temor.
La joven sonrió. – Vive Raimundo. Ha perdido mucha sangre, pero he conseguido extraer la bala y limpiar bien la herida -. Caminó hacia el salón dejándose caer sobre el sofá. Estaba agotada. – La bala le hirió en el pecho, por encima del corazón. Afortunadamente no consiguió ni rozarlo siquiera. De no haber sido así ahora estaríamos lamentando una desgracia -.
Raimundo respiró tranquilo por primera vez en varias horas. ¡Ella estaba viva! No sabía si reír o llorar de alegría. – Voy a subir a verla -. Anunció.
Pepa lo miró. – Está dormida. Le suministré un sedante para que pudiera pasar la noche, así que no podrá hablar con ella, Raimundo -.
Él sonrió. – Pero al menos podré estar a su lado y velar su sueño. Gracias Pepa -.
La joven asintió justo antes de apoyar la cabeza en el hombro de su marido.
– Creo que mis padres se aman, Pepa -.
Ella sonrió ante su afirmación. – Demasiado tiempo has tardado en darte cuenta, soldado -.
…………………………………
Raimundo abrió con suavidad la puerta de la alcoba. Estaba en penumbra, y divisó a Rosario sentada en una butaca junto a la cama. La mujer se giró al escucharle llegar y le sonrió tranquilizadora.
– Ahora duerme, Raimundo -.
Se quedó de pie, junto a la cama. Mirándola con el corazón oprimido, pero a la vez dando gracias al cielo porque ella se hubiese salvado.
– Ve a descansar, Rosario. Yo me quedaré con ella -.
La mujer se levantó, rozando con afecto su brazo a modo de despedida, dejándolos a solas. Raimundo se quitó la chaqueta, dejándola despreocupadamente sobre la cama. Pensó en un primer momento en pasar la noche sentado en la butaca, pero tras meditarlo unos segundos apenas, rodeó la cama y se sentó a su lado.
Se inclinó sobre ella acariciando su rostro con las yemas de los dedos. Esa noche había pasado tanto miedo que creyó morir. Con sumo cuidado, la incorporó suavemente y la acomodó sobre su pecho.
Recordó cómo ella le había declarado su amor mientras subían las escaleras. De hecho, no había podido dejar de pensar en ello desde ese instante.
Apartó de su rostro con amor, un mechón de su cabello poniéndolo después detrás de su oreja. Cuando Francisca despertara, tendrían al fin la charla que ambos habían pospuesto durante demasiados años.
#7397
18/07/2012 13:28
Chicas!! Perdonadme que me presenté y ya no volvi a comentar. Lo sientoo pero no he podido de verdad. Bueno a ver os comento que aunque no haya comentado os he leido
Ruth que preciosidaaaaaaaaaaaaaad deseando estoy que despierte mi Paca en brazos del Ulloa
Nadia y Rocio seguid por favor!! y Laura, escribes de maravilla en serio :)
Yo estoy preparandome un relatillo pero es que tengo muuuuuuuy poco tiempo no paro quieta nunca y los ratillos que tengo estan para leeros jeje
Y tengo otra sorpresilla! no creais que vengo con las manos vacias pero teneis que esperar..ya os la contare y siento deciros que aun tardará (si es que consigo que se lleve a cabo..)
Bueno de los capitulos nada de nada..ah bueno que hoy tenemos escenas pero pocas esperanzas traigo yo de esta escena aunqe da igual!! ver a mi maravillosa Bouzas y a mi graaaaan Ibarra juntos ya es para darse con un canto en los dientes :) Mirad, dado a que no avanzamos con nuestra parejita debo decir que estoy deseando que llegue el salto temporal, es que ya no puedo mas!! María Bouzas es una actriz inmejorable, la adoro.. y lo que estan haciendo a la Paca no tiene nombre, eso si, mi Maria salva guiones que otros no serian capaces de hacerlo..Y del tema "escopeta" nada de nada y eso que me hacia ilusion..en fin ya me lo tomo con resignación. De los avances de la semana que viene lo único que he visto es que por lo menos la Paca se arrepiente de haberse aliado con Olmo, menos mal!! y lo del incendio al Jaral..veras tú como nos pongan a la Montenegro culpable
Y deciros que no soporto la trama de Adolfina me superaaaa, pero vamos a ver como son capaces los guionistas de hacer eso? Alfonso y Emilia que se supone que eran una pareja sincera y enamorada y mira!! A saber lo que haran con Raimundo y Francisca. Y encima la muy bruja se mete con el Ulloa..si es que............
Bueno me despido que sino me pongo a meterme con los guinistas y me quedo sola
Un besito enoooooorme a todas que sois muy grandes!
EDITO: chicas que se me olvidaba! María José guapa muchas felicidades por Daniela seguro que es preciosa:) a Miri felicidades atrasadas (muy atrasadas) por tu cumple espero que lo hayas disfrutado
también que me parece increíble el relato de cris y Ruth chapeau por vosotras! mmmm la escena de hoy pues mas de lo mismo nada de nada..y lo de que megan deja la serie a mi ni me va ni me viene..yo mientras sigan mi raimundo y mi Francisca ahí estaré yo y si esta mi María yo la sigo a donde haga falta jeje bueno q sois geniales y que me alegráis los días!!
Ruth que preciosidaaaaaaaaaaaaaad deseando estoy que despierte mi Paca en brazos del Ulloa
Nadia y Rocio seguid por favor!! y Laura, escribes de maravilla en serio :)
Yo estoy preparandome un relatillo pero es que tengo muuuuuuuy poco tiempo no paro quieta nunca y los ratillos que tengo estan para leeros jeje
Y tengo otra sorpresilla! no creais que vengo con las manos vacias pero teneis que esperar..ya os la contare y siento deciros que aun tardará (si es que consigo que se lleve a cabo..)
Bueno de los capitulos nada de nada..ah bueno que hoy tenemos escenas pero pocas esperanzas traigo yo de esta escena aunqe da igual!! ver a mi maravillosa Bouzas y a mi graaaaan Ibarra juntos ya es para darse con un canto en los dientes :) Mirad, dado a que no avanzamos con nuestra parejita debo decir que estoy deseando que llegue el salto temporal, es que ya no puedo mas!! María Bouzas es una actriz inmejorable, la adoro.. y lo que estan haciendo a la Paca no tiene nombre, eso si, mi Maria salva guiones que otros no serian capaces de hacerlo..Y del tema "escopeta" nada de nada y eso que me hacia ilusion..en fin ya me lo tomo con resignación. De los avances de la semana que viene lo único que he visto es que por lo menos la Paca se arrepiente de haberse aliado con Olmo, menos mal!! y lo del incendio al Jaral..veras tú como nos pongan a la Montenegro culpable
Y deciros que no soporto la trama de Adolfina me superaaaa, pero vamos a ver como son capaces los guionistas de hacer eso? Alfonso y Emilia que se supone que eran una pareja sincera y enamorada y mira!! A saber lo que haran con Raimundo y Francisca. Y encima la muy bruja se mete con el Ulloa..si es que............
Bueno me despido que sino me pongo a meterme con los guinistas y me quedo sola

Un besito enoooooorme a todas que sois muy grandes!
EDITO: chicas que se me olvidaba! María José guapa muchas felicidades por Daniela seguro que es preciosa:) a Miri felicidades atrasadas (muy atrasadas) por tu cumple espero que lo hayas disfrutado
también que me parece increíble el relato de cris y Ruth chapeau por vosotras! mmmm la escena de hoy pues mas de lo mismo nada de nada..y lo de que megan deja la serie a mi ni me va ni me viene..yo mientras sigan mi raimundo y mi Francisca ahí estaré yo y si esta mi María yo la sigo a donde haga falta jeje bueno q sois geniales y que me alegráis los días!!
#7398
18/07/2012 16:51
Joe acabo de leer que juan muere... Vaya camino de muertes que llevan. No me gusta pues siempre pense que se iria con soledad. Espero que no hagan lo mismo con francisca y raimundo y esten juntos algun dia... Aunque a este paso nada bueno va a pasar en esta serie..en fin.. Que os echo de menos! Y que sigais con los relatos que estan mucho mejor que la serie y estoy enganchada!!
Un besazo grande!!
Un besazo grande!!
#7399
18/07/2012 17:59
Yo como dije en adelantos dejo PV en cuanto Megan deje la serie y seguiré lo que salga de Ramón y María gracias a Miri y a Ruth proque paso de ver el nuevo puente viejo. total para seguir en el mismo plan que en este de desgracia en desgracia y para que las escenas que queiro ver como Pepa-Martín me las quiten paso
#7400
18/07/2012 19:25
Chicas, hace mucho que no paso por aqui, porque he dejado de creer en el amor entre Francisca y Raimundo, y le serie ya no la veo porque me parece que se ha vuelto aburrida.
Pero hoy he visto unas cosas que quisiera ver, pero no puedo porque vivo en Belgica y el modo salon ya no esta asequible desde fuera de españa!! asi que espero que una de vosotras piense que la escena de hoy entre la paca y el rai valga la pena de ser subida en youtube, porque sino no podre verla.
animo guapas
Pero hoy he visto unas cosas que quisiera ver, pero no puedo porque vivo en Belgica y el modo salon ya no esta asequible desde fuera de españa!! asi que espero que una de vosotras piense que la escena de hoy entre la paca y el rai valga la pena de ser subida en youtube, porque sino no podre verla.
animo guapas
