El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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08/06/2011 23:44
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#7361
09/07/2012 23:59
Miri que casi no llego, muchas felicidades guapa tanti auguri per te. Que hayas pasado un dia genial. Un besoooo
#7362
10/07/2012 16:23
Hola! Maria José enhorabuena! Muchas felicidades! Espero que esteis genial, me alegro mucho por vosotros =)
Miri felicidades aunque sean atrasadas
Y los relatos GENIALES!! no tengo mucho tiempo para comentar, pero me dibujáis una sonrisa enorme
RECUERDOS DE MEDIANOCHE
Eran muchos los recuerdos que pasaban por su mente en aquel lugar, junto a él. Casi le parecía una broma del destino. Había escapado de casa para huir de sus recuerdos y se había topado con él en persona. Francisca trataba de permanecer impasible, implacable, concentrando todas sus energías en no tiritar. El frío se había adueñado de su cuerpo y por una vez se maldijo por no haber tomado la precaución de ponerse una bata o al menos de no haberse roto tan a conciencia el camisón.
- ¿Tienes frío? – Oyó que le preguntaba
- No – escuchó que sus labios pronunciaban aunque cada fibra de su ser clamaba a gritos por una manta.
- ¿Estás segura? Estás tiritanto y se te están amoratando los labios.
- Bueno puede que tenga algo de frío, pero lo soportaré.
- No he conocido mujer más tozuda que tú.
- Mira por dónde, yo tampoco – dijo ella creyendo atisbar una leve sonrisa en los labios de Raimundo.
- Anda, ponte mi chaqueta.
- No quiero que tus hijos… - Se detuvo a recordar que ahora esa palabra implicaba a un nuevo miembro – Me acusen de intentar matarte congelado
- No lo pensarían si quiera, tus métodos no son tan sutiles. Pero no seas terca y ponte mi chaqueta.
Raimundo se acercó a ella salvando por primera vez desde que la dejó en el suelo la prudente y exagerada distancia que los separaba para poner su chaqueta sobre sus hombros. Al sentir el tacto de su piel, un escalofrío recorrió el cuerpo de Francisca que rezó porque Raimundo lo hubiera confundido con el temblor causado por el frío. No se molestó en mirarlo, ni siquiera en darle las gracias porque aquel movimiento, aquel gesto sin quererlo había despertado cientos de recuerdos que dormían en su mente esperando el momento justo para despertar y envolverla en el suave y a la vez terrible saber del pasado. Notó que el suelo temblaba al recibir de nuevo a Raimundo que recuperó su asiento, pero ella seguía inmersa en tantas imágenes, sonrisas, caricias… Y eran tantos los recuerdos que casi sin quererlo uno de ellos se escapó deslizándose traicioneramente entre sus labios.
- Fue en este mismo lugar donde me dejaste tu chaqueta por última vez.
Creyó notar que Raimundo daba un respingo, pero lo cierto era que apenas lo miraba, seguía con la vista fija en algún punto perdido de la bruma nocturna.
- Sí – dijo él por fin- Aquel día ibas empapada y me manchaste la prenda.
- Qué quejica, yo fui la que estuvo a punto de ahogarse.
- Di más bien la que fingió ahogarse, Francisca – Ella lo miró sorprendida sin poder ocultar una sonrisa
- No sé a qué te refieres
- No te hagas la tonta conmigo Francisca, sabía que lo hacías solo por fastidiar y que yo me lanzara a salvarte al agua para después llevarme todas las culpas por nuestra indumentaria. Y todo por un sombrero…
- ¡Mi sombrero favorito! – gritó ella- Además fue culpa tuya. Yo estaba en clase de alemán y tú te empeñaste en que me escapara para seguirte al lago. ¿Y qué me reclamaba con tanta urgencia? ¡Una rana asquerosa!
- Tenía once años, me parecía que una rana era… interesante. Además eras tú la que no paraba de hablar de besos a ranas que se convertían en príncipes y en que deseabas un príncipe. Podías haberla besado.
- Si hablaba de príncipes era para ver si cogías la indirecta y te me declarabas de una vez.
Pero no contento con enseñarme ese nauseabundo ser, cuando mi sombrero se cayó al lago a
causa del viento no te dignaste en nadar a por él.
- Era un sombrero
- Mi favorito
- ¿Y por eso decidiste tirarte tú a por él?
- Naturalmente.
- Y lo de fingir que te ahogabas fue…
- Para darte un escarmiento- siguió ella
- Pero seguiste montando el mismo teatrillo de hacerte la damisela en apuros y yo siempre picaba como un tonto. Siempre te ha gustado burlarte de mí.
- Me gustaba pensar que siempre estarías ahí para salvarme…
Por primera vez desde que se pusieran a hablar, se miraron. A su alrededor se hizo el silencio solo roto por el canto de algún grillo despistado.
- ¿Por qué lo hiciste?- Raimundo habló de pronto, despacio, con voz firme y Francisca supo que no se refería a sus ahogamientos ficticios.
- Porque tú te ibas a casar con otra y mi hijo necesitaba un apellido. No iba a permitir que fuera un bastardo.
- Ya sabes que yo no la quería.
- Lo sé ahora, pero no lo supe en su momento. ¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo iba a imaginar siquiera que estabas destrozando mi vida en un vago intento de salvarla?
- Si me lo hubieras dicho, si hubiera sabido que esperabas a nuestro hijo, yo…
- Ese es el problema. “Si lo hubieras sabido” estaba segura de que tu sentido del honor te hubiera empujado a desposarme a mí y no a la heredera, pero yo te quería demasiado como para saberte conmigo solo por un fogoso error de juventud.
- Sabes que yo te quería… más que a mi vida – añadió casi en un susurro
- Lo creía… hasta que llegó el momento de que lo demostraras.
Volvieron a sumirse en un profundo silencio, como si temiesen las palabras, y en cierto modo lo hacían, al menos ella lo hacía. Francisca temía no tener ya fuerzas suficientes para dominar las lágrimas ni a sus propios pensamientos que de vez en cuando todavía la traicionaban. ¿Debía acaso decirle la verdad? Habían pasado treinta años desde la fatídica noche en la que sus sueños y su vida se truncaron por completo. Más allá del abandono de Raimundo, más allá del hijo de ambos, aquella noche lo cambió todo, cambió su futuro y la cambió a ella. Pero ¿podría ahora, tantos años después, explicarle por qué nunca llegó a enviar aquella carta suplicando que volviera a rescatarla? De qué serviría ya remover el pasado. Había pagado aquella noche y su silencio con la penitencia en la que se convirtió su vida, que Raimundo supiese la verdad solo lograría herirlo. Callar era la mejor y la única opción. El silencio pareció tonarse aún más denso y un nuevo escalofrío recorrió su cuerpo.
Miri felicidades aunque sean atrasadas
Y los relatos GENIALES!! no tengo mucho tiempo para comentar, pero me dibujáis una sonrisa enorme

RECUERDOS DE MEDIANOCHE
Eran muchos los recuerdos que pasaban por su mente en aquel lugar, junto a él. Casi le parecía una broma del destino. Había escapado de casa para huir de sus recuerdos y se había topado con él en persona. Francisca trataba de permanecer impasible, implacable, concentrando todas sus energías en no tiritar. El frío se había adueñado de su cuerpo y por una vez se maldijo por no haber tomado la precaución de ponerse una bata o al menos de no haberse roto tan a conciencia el camisón.
- ¿Tienes frío? – Oyó que le preguntaba
- No – escuchó que sus labios pronunciaban aunque cada fibra de su ser clamaba a gritos por una manta.
- ¿Estás segura? Estás tiritanto y se te están amoratando los labios.
- Bueno puede que tenga algo de frío, pero lo soportaré.
- No he conocido mujer más tozuda que tú.
- Mira por dónde, yo tampoco – dijo ella creyendo atisbar una leve sonrisa en los labios de Raimundo.
- Anda, ponte mi chaqueta.
- No quiero que tus hijos… - Se detuvo a recordar que ahora esa palabra implicaba a un nuevo miembro – Me acusen de intentar matarte congelado
- No lo pensarían si quiera, tus métodos no son tan sutiles. Pero no seas terca y ponte mi chaqueta.
Raimundo se acercó a ella salvando por primera vez desde que la dejó en el suelo la prudente y exagerada distancia que los separaba para poner su chaqueta sobre sus hombros. Al sentir el tacto de su piel, un escalofrío recorrió el cuerpo de Francisca que rezó porque Raimundo lo hubiera confundido con el temblor causado por el frío. No se molestó en mirarlo, ni siquiera en darle las gracias porque aquel movimiento, aquel gesto sin quererlo había despertado cientos de recuerdos que dormían en su mente esperando el momento justo para despertar y envolverla en el suave y a la vez terrible saber del pasado. Notó que el suelo temblaba al recibir de nuevo a Raimundo que recuperó su asiento, pero ella seguía inmersa en tantas imágenes, sonrisas, caricias… Y eran tantos los recuerdos que casi sin quererlo uno de ellos se escapó deslizándose traicioneramente entre sus labios.
- Fue en este mismo lugar donde me dejaste tu chaqueta por última vez.
Creyó notar que Raimundo daba un respingo, pero lo cierto era que apenas lo miraba, seguía con la vista fija en algún punto perdido de la bruma nocturna.
- Sí – dijo él por fin- Aquel día ibas empapada y me manchaste la prenda.
- Qué quejica, yo fui la que estuvo a punto de ahogarse.
- Di más bien la que fingió ahogarse, Francisca – Ella lo miró sorprendida sin poder ocultar una sonrisa
- No sé a qué te refieres
- No te hagas la tonta conmigo Francisca, sabía que lo hacías solo por fastidiar y que yo me lanzara a salvarte al agua para después llevarme todas las culpas por nuestra indumentaria. Y todo por un sombrero…
- ¡Mi sombrero favorito! – gritó ella- Además fue culpa tuya. Yo estaba en clase de alemán y tú te empeñaste en que me escapara para seguirte al lago. ¿Y qué me reclamaba con tanta urgencia? ¡Una rana asquerosa!
- Tenía once años, me parecía que una rana era… interesante. Además eras tú la que no paraba de hablar de besos a ranas que se convertían en príncipes y en que deseabas un príncipe. Podías haberla besado.
- Si hablaba de príncipes era para ver si cogías la indirecta y te me declarabas de una vez.
Pero no contento con enseñarme ese nauseabundo ser, cuando mi sombrero se cayó al lago a
causa del viento no te dignaste en nadar a por él.
- Era un sombrero
- Mi favorito
- ¿Y por eso decidiste tirarte tú a por él?
- Naturalmente.
- Y lo de fingir que te ahogabas fue…
- Para darte un escarmiento- siguió ella
- Pero seguiste montando el mismo teatrillo de hacerte la damisela en apuros y yo siempre picaba como un tonto. Siempre te ha gustado burlarte de mí.
- Me gustaba pensar que siempre estarías ahí para salvarme…
Por primera vez desde que se pusieran a hablar, se miraron. A su alrededor se hizo el silencio solo roto por el canto de algún grillo despistado.
- ¿Por qué lo hiciste?- Raimundo habló de pronto, despacio, con voz firme y Francisca supo que no se refería a sus ahogamientos ficticios.
- Porque tú te ibas a casar con otra y mi hijo necesitaba un apellido. No iba a permitir que fuera un bastardo.
- Ya sabes que yo no la quería.
- Lo sé ahora, pero no lo supe en su momento. ¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo iba a imaginar siquiera que estabas destrozando mi vida en un vago intento de salvarla?
- Si me lo hubieras dicho, si hubiera sabido que esperabas a nuestro hijo, yo…
- Ese es el problema. “Si lo hubieras sabido” estaba segura de que tu sentido del honor te hubiera empujado a desposarme a mí y no a la heredera, pero yo te quería demasiado como para saberte conmigo solo por un fogoso error de juventud.
- Sabes que yo te quería… más que a mi vida – añadió casi en un susurro
- Lo creía… hasta que llegó el momento de que lo demostraras.
Volvieron a sumirse en un profundo silencio, como si temiesen las palabras, y en cierto modo lo hacían, al menos ella lo hacía. Francisca temía no tener ya fuerzas suficientes para dominar las lágrimas ni a sus propios pensamientos que de vez en cuando todavía la traicionaban. ¿Debía acaso decirle la verdad? Habían pasado treinta años desde la fatídica noche en la que sus sueños y su vida se truncaron por completo. Más allá del abandono de Raimundo, más allá del hijo de ambos, aquella noche lo cambió todo, cambió su futuro y la cambió a ella. Pero ¿podría ahora, tantos años después, explicarle por qué nunca llegó a enviar aquella carta suplicando que volviera a rescatarla? De qué serviría ya remover el pasado. Había pagado aquella noche y su silencio con la penitencia en la que se convirtió su vida, que Raimundo supiese la verdad solo lograría herirlo. Callar era la mejor y la única opción. El silencio pareció tonarse aún más denso y un nuevo escalofrío recorrió su cuerpo.
#7363
10/07/2012 17:47
Una servidora no llegó estaba empanada. muchas felicidades miri. Espero que te hayan regalado muchas cosas a ser posible a un maromo como nuestro tabernero
Venía de visita: sigo cabreada por el ninguneo que tienen hacia el señor Ibarra, Ruth y Miricreo que me enmtiende al 100%, cabreada por lo que hacen con la Paca.. Me pasaba a comentarle a Cris que le he dejado unas peticiones para unos montajes. Espeo que no te moleste. te los dejé en tu rinconcito personal: el baúl de los rescoldos
Venía de visita: sigo cabreada por el ninguneo que tienen hacia el señor Ibarra, Ruth y Miricreo que me enmtiende al 100%, cabreada por lo que hacen con la Paca.. Me pasaba a comentarle a Cris que le he dejado unas peticiones para unos montajes. Espeo que no te moleste. te los dejé en tu rinconcito personal: el baúl de los rescoldos
#7364
11/07/2012 13:00
Hola bonitas!No tengo mucho tiempo para comentar porque estoy currando pero una amiga me ha mandado un artículo de El Periodico sobre los 16 dichosos años xd y al final pone esto:
" «Los personajes fijos siguen en la misma línea, pero con cambios sorprendentes...»."
http://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/puente-viejo-renueva-tras-baja-montaner-2051667
A ver si es verdad...y lo vemos. De todas formas miedo me dan con esos cambios,espero que sean para bien.
PD: Felicidades atrasadísimas Miri preciosa!!!!
" «Los personajes fijos siguen en la misma línea, pero con cambios sorprendentes...»."
http://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/puente-viejo-renueva-tras-baja-montaner-2051667
A ver si es verdad...y lo vemos. De todas formas miedo me dan con esos cambios,espero que sean para bien.
PD: Felicidades atrasadísimas Miri preciosa!!!!
#7365
11/07/2012 14:06
Gracias Silvia!
Hombre, en un salto temporal de 16 años es normal que haya cambios en los personajes que aún se mantendrán de lo que un día fue Puente Viejo. Los cambios físicos serán notables (en unos más que en otros. No pueden hacer en cambio radical en ellos tampoco, pero sí se notará el paso del tiempo). Ya os he dicho que en el caso nuestro, por lo menos en el que a mi me interesa, el cambio físico de Raimundo y de Francisca no será tan acusado como el que se producirá en los personajes más jóvenes.
Más que el cambio físico que puedan sufrir, que para mi aunque importante no es tampoco lo más trascendental, me preocupa el cambio psicológico de los personajes. A todos nos pasa. Con los años va cambiando nuestra forma de ser, nuestra personalidad. No somo iguales que hace 16 años. A ellos les pasará igual y a eso habrá que sumarles las distintas "desgracias" en las que se habrán visto envueltos y que seguramente vislumbremos al final de esta temporada y antes del salto. (A ver, todo esto son suposiciones mías. Si no hubiera desgracias, no sería Puente Viejo)
Además hay que recordar la marcha de Megan, que aunque dicen que es temporal, yo me temo todo lo contrario. Será definitiva. (También esto es apreciación mía). Y no sabemos las razones que motivaran la marcha de la partera, aunque he leído por ahí que dicha desaparición estará envuelta en un halo de misterio y será otro de los secretos de Puente Viejo. Pero imagino que afectará a la mayoría de los personajes vinculados con ella: Tristán, Emilia, Raimundo... incluso la propia Francisca. En el caso de Tristán es evidente que el cambio no será bueno ya que no estará con la que se supone que es el amor de su vida. En el caso de Emilia, ella habrá perdido a su mejor amiga, a su hermana. Y a ello habrá que sumarle los propios contratiempos que tenga con su propia familia. La prima Dolfi creo que va a dar muuuuuuucha guerra.
Este tipo de cambios son los que más me inquietan a mi. Preocuparme tampoco, pero sí tengo curiosidad por ver cómo se perfilan estos personajes que ya conocemos con el paso del tiempo.
Quiero ver a Francisca. Y quiero ver a Raimundo. Ver cómo les han afectado estos 16 años, y cuál será su relación con los nuevos personajes.
Porque sí, seguiré viendo Puente Viejo después del salto. Puede que muchas no encontreis razones para hacerlo. Yo tengo dos. Las mías son Ramón Ibarra y María Bouzas.
P.D. Maria José, un besazo, preciosa! Para ti, para David y para la cosita bonita que es nuestra sobri.
Hombre, en un salto temporal de 16 años es normal que haya cambios en los personajes que aún se mantendrán de lo que un día fue Puente Viejo. Los cambios físicos serán notables (en unos más que en otros. No pueden hacer en cambio radical en ellos tampoco, pero sí se notará el paso del tiempo). Ya os he dicho que en el caso nuestro, por lo menos en el que a mi me interesa, el cambio físico de Raimundo y de Francisca no será tan acusado como el que se producirá en los personajes más jóvenes.
Más que el cambio físico que puedan sufrir, que para mi aunque importante no es tampoco lo más trascendental, me preocupa el cambio psicológico de los personajes. A todos nos pasa. Con los años va cambiando nuestra forma de ser, nuestra personalidad. No somo iguales que hace 16 años. A ellos les pasará igual y a eso habrá que sumarles las distintas "desgracias" en las que se habrán visto envueltos y que seguramente vislumbremos al final de esta temporada y antes del salto. (A ver, todo esto son suposiciones mías. Si no hubiera desgracias, no sería Puente Viejo)
Además hay que recordar la marcha de Megan, que aunque dicen que es temporal, yo me temo todo lo contrario. Será definitiva. (También esto es apreciación mía). Y no sabemos las razones que motivaran la marcha de la partera, aunque he leído por ahí que dicha desaparición estará envuelta en un halo de misterio y será otro de los secretos de Puente Viejo. Pero imagino que afectará a la mayoría de los personajes vinculados con ella: Tristán, Emilia, Raimundo... incluso la propia Francisca. En el caso de Tristán es evidente que el cambio no será bueno ya que no estará con la que se supone que es el amor de su vida. En el caso de Emilia, ella habrá perdido a su mejor amiga, a su hermana. Y a ello habrá que sumarle los propios contratiempos que tenga con su propia familia. La prima Dolfi creo que va a dar muuuuuuucha guerra.
Este tipo de cambios son los que más me inquietan a mi. Preocuparme tampoco, pero sí tengo curiosidad por ver cómo se perfilan estos personajes que ya conocemos con el paso del tiempo.
Quiero ver a Francisca. Y quiero ver a Raimundo. Ver cómo les han afectado estos 16 años, y cuál será su relación con los nuevos personajes.
Porque sí, seguiré viendo Puente Viejo después del salto. Puede que muchas no encontreis razones para hacerlo. Yo tengo dos. Las mías son Ramón Ibarra y María Bouzas.
P.D. Maria José, un besazo, preciosa! Para ti, para David y para la cosita bonita que es nuestra sobri.
#7366
11/07/2012 15:26
HOLA CHICAS :
Solo decir que que espero que estte salto de 16 años se para un acercamiento en nuestra pareja
y las trama delos demas presonajes pues con el tiempo veremos lo que pasa , por que ami realmente
me importa es francisca y raimundo y como no esos pedazos de actores que son MARIA Y RAMON
y como no todas nosotras que joder ya nos va tocando que pase algo bueno .
UN BESITO
PDT: Con que ganas se despidio ayer la paca dela silla eso si la cara de muricio cundo la vio andra sin ayuda fue un poema (que grande la paca ) jajaja.
Solo decir que que espero que estte salto de 16 años se para un acercamiento en nuestra pareja
y las trama delos demas presonajes pues con el tiempo veremos lo que pasa , por que ami realmente
me importa es francisca y raimundo y como no esos pedazos de actores que son MARIA Y RAMON
y como no todas nosotras que joder ya nos va tocando que pase algo bueno .
UN BESITO
PDT: Con que ganas se despidio ayer la paca dela silla eso si la cara de muricio cundo la vio andra sin ayuda fue un poema (que grande la paca ) jajaja.
#7367
11/07/2012 18:42
Comprobando entonces que la BICHA ha muerto y dando la voz de alarma
Se que la escena y conversación es horrible, pero...¡¡¡¡ME PARTOOOOOOOOOO!!!!!
¿Bicha? ¡Gracias María! lo que me he podido reír al escucharte. ¿Ha sido homenaje? jajajajajaja
Pepa es hija de la Bicha, y como ya no está entre nosotros, esta pasa a ocupar su lugar.
Otra cosa. Raimundo Ulloa...¿te atreves a decir que Paca comadrea? ¿Y qué has hecho tú con el Castañeda y Enriqueta? jajajaja qué sutil...!
EDITO: Tremendo Iago en esa última escena. Fabuloso, maravilloso. Como dice mi Crispi, cómo se nota cuando hay calidad.
Se que la escena y conversación es horrible, pero...¡¡¡¡ME PARTOOOOOOOOOO!!!!!
¿Bicha? ¡Gracias María! lo que me he podido reír al escucharte. ¿Ha sido homenaje? jajajajajaja
Pepa es hija de la Bicha, y como ya no está entre nosotros, esta pasa a ocupar su lugar.
Otra cosa. Raimundo Ulloa...¿te atreves a decir que Paca comadrea? ¿Y qué has hecho tú con el Castañeda y Enriqueta? jajajaja qué sutil...!
EDITO: Tremendo Iago en esa última escena. Fabuloso, maravilloso. Como dice mi Crispi, cómo se nota cuando hay calidad.
#7368
11/07/2012 21:35
JAjajjajajaja con lo de la bicha yo también he muerto, pero el momento Hipólito/Francisca me ha "matao" completamente, "ella es la luz, que nos ilumina, la mujer más buena, qué digo buena, más santa..." Me meo
. Al final pensaba que Francisca se levantaría de su asiento para pegar un buen grito.
En fin, en cuanto a los 16 años que van a pasar de un plumazo no puedo decir más de lo que habéis dicho vosotras. Yo seguiré viendo la serie por María y Ramón y hasta que no vea MÍNIMO un beso (mirada de amor incluida) no voy a parar.
Y en lo de el triángulo amoroso qué decir, María (Hija de Emilia) va a dar muchos quebraderos de cabeza, a su abuelo incluido, así que espero que al menos Raimundo salga más, esta vez aconsejando a su nieta, ya que ha aconsejado a todo Puente Viejo... ¡Qué menos!
Bueno chicas y lo de mi historia debo decir que después de subirla la volví a leer y siento aburrir tanto, lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento...(Mil lo siento más) Pero es que esos diálogos serán necesarios, que en su reconciliación va a participar mucha gente... Ya lo veréis
.
Luego subo otro trozo, un beso y un súper abrazo a todas.
PD: Laura espectacular el momentazo, estoy deseando que sigaas
.
. Al final pensaba que Francisca se levantaría de su asiento para pegar un buen grito.En fin, en cuanto a los 16 años que van a pasar de un plumazo no puedo decir más de lo que habéis dicho vosotras. Yo seguiré viendo la serie por María y Ramón y hasta que no vea MÍNIMO un beso (mirada de amor incluida) no voy a parar.
Y en lo de el triángulo amoroso qué decir, María (Hija de Emilia) va a dar muchos quebraderos de cabeza, a su abuelo incluido, así que espero que al menos Raimundo salga más, esta vez aconsejando a su nieta, ya que ha aconsejado a todo Puente Viejo... ¡Qué menos!
Bueno chicas y lo de mi historia debo decir que después de subirla la volví a leer y siento aburrir tanto, lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento...(Mil lo siento más) Pero es que esos diálogos serán necesarios, que en su reconciliación va a participar mucha gente... Ya lo veréis
.Luego subo otro trozo, un beso y un súper abrazo a todas.
PD: Laura espectacular el momentazo, estoy deseando que sigaas
.
#7369
11/07/2012 23:42
Hola chiquitujas!!
Pues del capi de hoy aún no puedo comentar nada que aún no lo he visto, pero os voy a decir una cosa. Esa ultima frase en el periódico (gracias Silvia) me ha dado muchas esperanzas, como se nota que soy raipaquista y me agarro a un clavo ardiendo...
Pues la esperanza que yo tengo desde que se lanzó la bomba (de destrucción masiva raipaquista) de los 16 años de salto temporal, es que Francisca y Raimundo se reconcilien ANTES del salto (lo sé, es muy improbable, pero dejadme soñar, por favor, sino no sé como voy a resistir!) y que a los dieciséis años estén ya viviendo juntos, y aparezca el malo de verdad que es SALVA... etc... Ai Dios, es que me estoy pasando con las ensoñaciones.
Pero bueno, lo dicho, yo tengo mucha fe en María y Ramón y con que ellos estén en la serie me conformo...
POr cierto, a la plataforma de Paca y Rai anunciando colchones (que apoyo completamente) yo propongo otra plataforma!
PLATAFORMA POR EL CAMBIO DE PEINADO DE LA PACA!!! (¡¡¡QUE YA VA SIENDO HORAA!!!)
Una melenilla, un semirrecogido... Un ALGO!!!!
Un beso preciosas!! Y ÁNIMO!!!
Pues del capi de hoy aún no puedo comentar nada que aún no lo he visto, pero os voy a decir una cosa. Esa ultima frase en el periódico (gracias Silvia) me ha dado muchas esperanzas, como se nota que soy raipaquista y me agarro a un clavo ardiendo...
Pues la esperanza que yo tengo desde que se lanzó la bomba (de destrucción masiva raipaquista) de los 16 años de salto temporal, es que Francisca y Raimundo se reconcilien ANTES del salto (lo sé, es muy improbable, pero dejadme soñar, por favor, sino no sé como voy a resistir!) y que a los dieciséis años estén ya viviendo juntos, y aparezca el malo de verdad que es SALVA... etc... Ai Dios, es que me estoy pasando con las ensoñaciones.
Pero bueno, lo dicho, yo tengo mucha fe en María y Ramón y con que ellos estén en la serie me conformo...
POr cierto, a la plataforma de Paca y Rai anunciando colchones (que apoyo completamente) yo propongo otra plataforma!
PLATAFORMA POR EL CAMBIO DE PEINADO DE LA PACA!!! (¡¡¡QUE YA VA SIENDO HORAA!!!)

Una melenilla, un semirrecogido... Un ALGO!!!!

Un beso preciosas!! Y ÁNIMO!!!
#7370
11/07/2012 23:52
Albaa tienes razón, ¡aquí nos agarramos a un clavo ardiendo! Bueno chicas os dejo otro trozo, repito, siento lo aburridos que son, pero luego mejorarán, no os preocupéis :)
-Ya estoy aquí señora- La criada cerró la puerta tras de sí.
Ella había hablado con Emilia bajo. La joven Ulloa al oír las palabras de su señora no pudo hacer más que aceptar la petición que le había hecho anteriormente su suegra, pues claro que la ayudaría a unirles de nuevo, con un poco de suerte incluso el humor de la doña mejoraría.
-Vaya, después de semejante desplante no pensaba que volverías a llamarme señora- Francisca se incorporaba de nuevo con ayuda de sus brazos y Rosario le colocaba la bandeja con la comida sobre sus rodillas.
-Todos en esta casa sabemos fingir señora, el teatro se practica aquí desde tiempos inmemoriales- Dijo la criada al tiempo que se quedaba de pie al lado de sus señora.
-¿Qué insinúas deslenguada?
-Yo no insinúo nada señora, digo que aquí se oculta más que se habla, ¿no es así?- Rosario se cruzó de brazos.
- Impertinente, ¿Qué pretendes?- Francisca no había tocado el plato. Aunque le costara soportar los reproches de su antigua amiga quería oír lo que diría.
-Mire señora, voy a decírselo todo. Estoy muy cansada de que esté deprimida y de que oculte todo lo que realmente siente. Debo decir que la coraza que se ha construido resiste lo indecible ¿eh?
-¡Qué dices! ¿Es que quieres perder tu puesto? No puedo creer que…
-¿Realmente cree que ahora mismo voy a pensar en mi puesto? Si me despide, bien, me iré con la cabeza bien alta a trabajar a la Casa de Comidas junto a mis hijos.- Rosario sabía bien que eso no era posible, pero con esa escusa Francisca sería fácil de engañar- Estoy muchos años a su servicio y no puedo seguir viendo cómo se hunde. Deje de ser tan arisca con todos por favor, vuelva a ser la que era, a estas alturas nadie se va a atrever a herirle. Tiene suerte de que sus hijos la siguen apreciando, sin ir más lejos, después de todas las discusiones Tristán se ha vuelto a instalar en la Casona solo por usted, aún sabiendo que le ha ocultado durante años el nombre de su verdadero padre, y Soledad, qué decir de ella, que sigue queriendo a Juan. Hizo que se viera con Olmo varias veces sabiendo que ella lo aborrecía. ¿Y se acuerda cuando era niña? Le propinó multitud de…
-¡Basta!- Francisca por primera vez en varios años estaba llorando delante de alguien- Basta Rosario, ya está bien.- La cacique se cubrió la cara con las manos mientras sollozaba amargamente, estaba demasiado débil para pensar en todo aquello ahora. Cada verdad de Rosario era como una nueva daga en su corazón.
La criada se sentó a su lado, en la cama, le dolía hacerle eso a su amiga, pero sabía que era la única forma de romper su armadura.
-Francisca, debe firmar treguas con todas las personas que realmente le importan y a las que ha hecho daño. Y tiene que subir ese ánimo, ¿Dónde está esa cacique a la que oigo gritar mi nombre desde la otra punta de la casa?
La Montenegro intentó reír ante la pregunta de Rosario, pero no podía, se encontraba demasiado mal, se odiaba a sí misma, todo lo que su amiga le decía era cierto, había arruinado la vida a varias personas, cegada por su empeño y por sus malos recuerdos. Había fallado, hasta la muerte la había repudiado. Pero ella no era mujer de rendirse ante las adversidades, debía aprovechar esto como una nueva oportunidad para mejorar, aunque fuera un poco, su manera de ser.
-Rosario, lo… siento.- Francisca se enjugó los ojos- Tú siempre has estado a mi lado, y yo… yo hace tiempo que no estoy al lado de nadie.
La criada no pudo evitar abrir la boca como si de un milagro se tratase, no pensaba que fuera tan fácil ver un resquicio de bondad en su señora.
-Bueno señora,- Se levantó de la cama- ahora debe comer y restablecerse para cuando tenga que hablar con sus hijos. Cuando valla a perder los estribos con alguien o algo, por favor, recuerde lo que hemos hablado, no se vuelva a encerrar por Dios, ay mucha gente que la aprecia ahí fuera y que está esperando a que se reponga.
-Lo intentaré Rosario,- Fue lo único que atinó a decir en su estado- y… seguro que has estado toda la noche a mi lado, conociéndote… así que…- Francisca sopló, esto se le estaba haciendo muy complicado-… gracias.
-Ya estoy aquí señora- La criada cerró la puerta tras de sí.
Ella había hablado con Emilia bajo. La joven Ulloa al oír las palabras de su señora no pudo hacer más que aceptar la petición que le había hecho anteriormente su suegra, pues claro que la ayudaría a unirles de nuevo, con un poco de suerte incluso el humor de la doña mejoraría.
-Vaya, después de semejante desplante no pensaba que volverías a llamarme señora- Francisca se incorporaba de nuevo con ayuda de sus brazos y Rosario le colocaba la bandeja con la comida sobre sus rodillas.
-Todos en esta casa sabemos fingir señora, el teatro se practica aquí desde tiempos inmemoriales- Dijo la criada al tiempo que se quedaba de pie al lado de sus señora.
-¿Qué insinúas deslenguada?
-Yo no insinúo nada señora, digo que aquí se oculta más que se habla, ¿no es así?- Rosario se cruzó de brazos.
- Impertinente, ¿Qué pretendes?- Francisca no había tocado el plato. Aunque le costara soportar los reproches de su antigua amiga quería oír lo que diría.
-Mire señora, voy a decírselo todo. Estoy muy cansada de que esté deprimida y de que oculte todo lo que realmente siente. Debo decir que la coraza que se ha construido resiste lo indecible ¿eh?
-¡Qué dices! ¿Es que quieres perder tu puesto? No puedo creer que…
-¿Realmente cree que ahora mismo voy a pensar en mi puesto? Si me despide, bien, me iré con la cabeza bien alta a trabajar a la Casa de Comidas junto a mis hijos.- Rosario sabía bien que eso no era posible, pero con esa escusa Francisca sería fácil de engañar- Estoy muchos años a su servicio y no puedo seguir viendo cómo se hunde. Deje de ser tan arisca con todos por favor, vuelva a ser la que era, a estas alturas nadie se va a atrever a herirle. Tiene suerte de que sus hijos la siguen apreciando, sin ir más lejos, después de todas las discusiones Tristán se ha vuelto a instalar en la Casona solo por usted, aún sabiendo que le ha ocultado durante años el nombre de su verdadero padre, y Soledad, qué decir de ella, que sigue queriendo a Juan. Hizo que se viera con Olmo varias veces sabiendo que ella lo aborrecía. ¿Y se acuerda cuando era niña? Le propinó multitud de…
-¡Basta!- Francisca por primera vez en varios años estaba llorando delante de alguien- Basta Rosario, ya está bien.- La cacique se cubrió la cara con las manos mientras sollozaba amargamente, estaba demasiado débil para pensar en todo aquello ahora. Cada verdad de Rosario era como una nueva daga en su corazón.
La criada se sentó a su lado, en la cama, le dolía hacerle eso a su amiga, pero sabía que era la única forma de romper su armadura.
-Francisca, debe firmar treguas con todas las personas que realmente le importan y a las que ha hecho daño. Y tiene que subir ese ánimo, ¿Dónde está esa cacique a la que oigo gritar mi nombre desde la otra punta de la casa?
La Montenegro intentó reír ante la pregunta de Rosario, pero no podía, se encontraba demasiado mal, se odiaba a sí misma, todo lo que su amiga le decía era cierto, había arruinado la vida a varias personas, cegada por su empeño y por sus malos recuerdos. Había fallado, hasta la muerte la había repudiado. Pero ella no era mujer de rendirse ante las adversidades, debía aprovechar esto como una nueva oportunidad para mejorar, aunque fuera un poco, su manera de ser.
-Rosario, lo… siento.- Francisca se enjugó los ojos- Tú siempre has estado a mi lado, y yo… yo hace tiempo que no estoy al lado de nadie.
La criada no pudo evitar abrir la boca como si de un milagro se tratase, no pensaba que fuera tan fácil ver un resquicio de bondad en su señora.
-Bueno señora,- Se levantó de la cama- ahora debe comer y restablecerse para cuando tenga que hablar con sus hijos. Cuando valla a perder los estribos con alguien o algo, por favor, recuerde lo que hemos hablado, no se vuelva a encerrar por Dios, ay mucha gente que la aprecia ahí fuera y que está esperando a que se reponga.
-Lo intentaré Rosario,- Fue lo único que atinó a decir en su estado- y… seguro que has estado toda la noche a mi lado, conociéndote… así que…- Francisca sopló, esto se le estaba haciendo muy complicado-… gracias.
#7371
12/07/2012 00:35
Ruth cielo siempre coincidimos tanto en lo de Iago: que calidad y que actorazo tenemos en PV, que grande es María Bouzas cuando le dan tramica, que expresiva es y el momento bicha lo que me acordé de vosotras
#7372
12/07/2012 11:38
Laura, es que la actuación de ayer de Iago fue espectacular. ¡Me dio hasta miedo! Si a mi me echan una bronca de ese calibre y con esa fuerza que desprendía Iago, te juro que me echo a llorar a los dos segundos. ¡Qué grandes son estos gallegos!
Porque qué puedo decirte de María... que es capaz de salvar hasta el guión más horrendo del mundo. Y ayer además, estaba preciosa. No hay nadie como la Bouzas. Nadie.
Y no me olvido de mi vasco. Mi Ibarra (Yo no lo hago, no como otros ¬¬), que aunque esté saliendo poquísimo (o nada como en el capítulo de esta tarde), es de los mejores actores que he visto en mi vida. Su presencia, aunque solo sea unos segundos, llena la pantalla. Qué pena que no sepan darse cuenta de esto y prefieran centrar sus intereses en otros que, aunque no desmerezco, no pueden situarse en la categoría de los grandes. Donde está él.
Entre que me ponen a Francisca de malvada (y tengo ganas de ver a María sonreír) y que Raimundo apenas aparece en los capítulos (lo cual, incrementa mi enfado hasta el infinito y más allá por verme privada de Ramón), llevo unas semanitas contenta ¬¬
Alba, a Francisca no pueden quitarle ese moño. Es una de sus señas de identidad, y aunque nosotras consideremos que le favorecería más otro tipo de peinado, el moño es un rasgo de la Montenegro. Es parte de ella y no pueden eliminarlo así como así. Piensa en el caso de la partera. Megan se cortó el pelo y Pepa sigue llevándolo largo. Esa melena ondulada también es un rasgo característico de ella. Por eso lo han mantenido a pesar del cambio de imagen de Megan.
Porque qué puedo decirte de María... que es capaz de salvar hasta el guión más horrendo del mundo. Y ayer además, estaba preciosa. No hay nadie como la Bouzas. Nadie.
Y no me olvido de mi vasco. Mi Ibarra (Yo no lo hago, no como otros ¬¬), que aunque esté saliendo poquísimo (o nada como en el capítulo de esta tarde), es de los mejores actores que he visto en mi vida. Su presencia, aunque solo sea unos segundos, llena la pantalla. Qué pena que no sepan darse cuenta de esto y prefieran centrar sus intereses en otros que, aunque no desmerezco, no pueden situarse en la categoría de los grandes. Donde está él.
Entre que me ponen a Francisca de malvada (y tengo ganas de ver a María sonreír) y que Raimundo apenas aparece en los capítulos (lo cual, incrementa mi enfado hasta el infinito y más allá por verme privada de Ramón), llevo unas semanitas contenta ¬¬
Alba, a Francisca no pueden quitarle ese moño. Es una de sus señas de identidad, y aunque nosotras consideremos que le favorecería más otro tipo de peinado, el moño es un rasgo de la Montenegro. Es parte de ella y no pueden eliminarlo así como así. Piensa en el caso de la partera. Megan se cortó el pelo y Pepa sigue llevándolo largo. Esa melena ondulada también es un rasgo característico de ella. Por eso lo han mantenido a pesar del cambio de imagen de Megan.
#7373
12/07/2012 15:40
Ruth Es que Iago para míe s un genio, un actor fabuloso que descuibrí hace unos años gracias a Amar donde ya bordó el papel de malvado y aquí lo sigue bordando. Aunque me hubiera gustado verle en plan galan.
Y que decir de maría que a pesar de lo que se estan cebando en su personaje, la Bouzas sigue dmeostrando que es una artista salvando hasta los malos diálogos que en ocasiones le brindan además que está saliendo realmente guapa guapa
Y que decir de maría que a pesar de lo que se estan cebando en su personaje, la Bouzas sigue dmeostrando que es una artista salvando hasta los malos diálogos que en ocasiones le brindan además que está saliendo realmente guapa guapa
#7374
12/07/2012 18:48
Solo me da tiempo a comentar que la bouzasesta guapisimaaaaaa!! Y saludaros a todas!! A ver si me pongo al dia con la peque y puedo conectarme!
Besos a todas!!
Besos a todas!!
#7375
12/07/2012 22:26
HOLA CHICAS :
Me paso para deciros que estoy total mente con vosotras de que se estan cebando con francisca pero hay que decir ( a ti especialmente MARIA que se que haveces te metes para saber si funciona tu personaje como mala) pues que sepas que lo bordas y eres la mejor a pesar de que no me gusta ver asi a la paca .
MARAJOSE : Me alegrado verte por aqui disfruta de la peque que crecen muy rapido telo digo por esperiencia .
UN BESO
Me paso para deciros que estoy total mente con vosotras de que se estan cebando con francisca pero hay que decir ( a ti especialmente MARIA que se que haveces te metes para saber si funciona tu personaje como mala) pues que sepas que lo bordas y eres la mejor a pesar de que no me gusta ver asi a la paca .
MARAJOSE : Me alegrado verte por aqui disfruta de la peque que crecen muy rapido telo digo por esperiencia .
UN BESO
#7376
12/07/2012 22:32
Maraijo tienes toda la razón la Bouzas esta guapísima pero guapa guapa. Y no la ve a´si Rai que se le caería la baba
#7377
12/07/2012 23:05
Coincido con vosotras y como veis lo llevo diciendo varios días. María está saliendo guapísima. Hoy con ese modelito rojo con encaje negro que deja ver algo de escote (recatado, pero bueno al menos se ve algo de piel) está siempre preciosa. Es de mis trajes favoritos.
No sé si será el maquillaje o las expresiones de su rostro, pero está guapísima, aunque ya lo es de por sí.
No sé si será el maquillaje o las expresiones de su rostro, pero está guapísima, aunque ya lo es de por sí.
#7378
13/07/2012 12:38
Como siempre, qué razón tenéis chicas, a pesar de ir de mala y con malos diálogos que se tiene que tragar siempre está estupenda, que es tener mérito, pero es que ademas de estar guapa encima su rostro matiza cualquier expresión mínima (Aunque ahora no tenga oportunidad porque el estereotipo de villana de disney que le han puesto los guionistas no se lo permite) que tenga que marcar el guión, es sencillamente magnífica, ella y Rai con los únicos que no hace falta que mejoren, porque ellos ya están estupendos, los que tienen que mejorar son sus ¡guioneees!
En cuanto a Iago me parece un actor también extraordinario, yo ya hace tiempo que dije que los malos de esta serie son los que más me gustan (excepto la doc que no se sabe ni lo que es...).
Bueno MARÍA, fantástica como siempre en cada escena ante la pantalla, si no fuera por ti qué haríamos las RaiPaquistas...
Chicas un abrazo y un beso muuy fuerte.
En cuanto a Iago me parece un actor también extraordinario, yo ya hace tiempo que dije que los malos de esta serie son los que más me gustan (excepto la doc que no se sabe ni lo que es...).
Bueno MARÍA, fantástica como siempre en cada escena ante la pantalla, si no fuera por ti qué haríamos las RaiPaquistas...

Chicas un abrazo y un beso muuy fuerte.
#7379
13/07/2012 14:07
Después de ver ayer el avance del premium, a Chus se le ocurrió una idea fantástica que he decidido utilizar como argumento para un mini relato. Así que va dedicado a ella. Espero que os guste 
Sabía perfectamente hacia dónde debía dirigirse para ajustar cuentas con ese bastardo. Por su culpa se veían en la penosa situación en la que se encontraban. Puede que solo fuera una sospecha. Que no tuvieran pruebas que demostraran su culpabilidad, pero todo apuntaba a que había sido él. Y en el fondo de su corazón, estaba seguro de ello.
Por eso se había armado con aquella escopeta. Dispuesto a poner fin a tanta maldad. En un primer momento pensó en su madre, seguro de que ella había tenido mucho que ver con los destrozos que habían venido ocurriendo en el Jaral. Su padre, Raimundo, siempre le había aconsejado que no se dejara llevar por el enfado y la ira, y que pensara bien las cosas antes de acusar a nadie sin pruebas. Pero el verse arruinado por los tejemanejes de ese sinvergüenza había echado por tierra toda su templanza.
Ni los ruegos de Pepa sirvieron para detenerlo. Esta vez, Olmo había llegado demasiado lejos y era hora de que pagara por ello.
…………………………..
Pepa estaba desesperada. Por más que intentó calmar a Tristán después de que le informara de sus sospechas acerca de la participación de Olmo en el envenenamiento de las tierras, todo resultó inútil. Estaba furioso y salió como alma que lleva el diablo hacia la Casona dispuesto a ajustar cuentas con el de Mesía.
Entre lágrimas de impotencia, terminó de vestirse y salió inmediatamente después que él, aunque siguió otro camino diferente al que había tomado Tristán. Ella no pudo lograr que se calmara, pero tal vez Raimundo sí lo consiguiera. Casi a la carrera y con el corazón desbocado por el esfuerzo, salió presta hacia la Casa de Comidas.
Era bien entrada la noche y todos dormían ya cuando llegó a la posada. Apurada, subió los escalones que llevaban hasta el dormitorio de Raimundo y llamó insistentemente a su puerta.
Ulloa se sobresaltó y casi cayó de la cama al levantarse para abrir la puerta.
- ¡Pepa! ¿Qué ocurre muchacha? ¿Qué haces aquí tan tarde? -.
La joven lo tomó por los brazos, con los ojos anegados en lágrimas.
- Tristán… él… la Casona… -. Era incapaz de hilar más de dos palabras seguidas. Estaba realmente asustada por lo que fuera que estaba ocurriendo. Hasta él mismo se estremeció al ser testigo de su angustia.
- A ver, sosiégate Pepa. Respira hondo y habla con calma. ¿Qué es lo que ocurre con Tristán? -.
La joven le puso al corriente de todo lo acontecido durante la última hora. Sus sospechas acerca de Olmo, cómo se lo había relatado a Tristán, y cómo este había salido en su busca provisto de una escopeta.
- ¡Dios mío! Este muchacho se volvió loco… -. Raimundo meneaba la cabeza incrédulo. Debían encaminarse inmediatamente hasta la casona si querían evitar una desgracia. – Dame un segundo Pepa. Debemos detener toda esta locura -.
.....................................
Se adentró en la Casona por la puerta del jardín, sin hacer ningún ruido que delatara su presencia. De esta manera, el efecto sorpresa sería mucho mayor para ese desgraciado y le tomaría con la guardia baja. Iba a obligarle a confesar sus culpas y después… Después ya vería qué es lo que hacía con él, aunque estaba tan furioso que lo único que deseaba era terminar con su vida.
Lo encontró sentado cómodamente en el sofá tomando una copa de brandy. Estaba solo, lo cual beneficiaba sus planes. No deseaba que ni su madre ni Soledad interfiriesen en lo que tenía planeado. Era un asunto personal entre Olmo y él.
Levantó la escopeta ajustándola sobre su hombro, apuntándolo. Entonces y solo entonces, se dirigió a él.
- ¡Maldito bastardo! -, lo increpó. – Al fin te tengo donde quería… -.
Olmo se puso en pie casi inmediatamente, completamente atónito ante la situación. Allí, de pie a su lado, estaba Tristán apuntándolo con un arma.
- No se por qué será que no me sorprende descubrir que eres capaz de colarte en casa ajena como un vulgar ladrón -, rio por lo bajo. – Debe ser que los modales de tu amada esposa se te han… contagiado -.
Tristán respiró con fuerza. – Deja a Pepa fuera de esto, desgraciado. Además esta es mi casa, no lo olvides… eres tú quien está aquí de invitado no deseado -.
Olmo dejó la copa encima de la mesita y entrelazó las manos tras la espalda.
- Estoy aquí por petición expresa de tu madre. La dueña de esta casa -. Recalcó con toda intención la palabra “dueña”, a pesar de saber que aquello enfurecería más a Tristán. Vagó su mirada por él, con el ceño fruncido. - ¿Y se puede saber qué es lo que quieres? ¿Con qué derecho vienes a importunarme y encima osas amenazarme con un arma? Desde luego, más bajo no puedes caer -.

SALVADA POR TU AMOR (PARTE I)
[/b]Sabía perfectamente hacia dónde debía dirigirse para ajustar cuentas con ese bastardo. Por su culpa se veían en la penosa situación en la que se encontraban. Puede que solo fuera una sospecha. Que no tuvieran pruebas que demostraran su culpabilidad, pero todo apuntaba a que había sido él. Y en el fondo de su corazón, estaba seguro de ello.
Por eso se había armado con aquella escopeta. Dispuesto a poner fin a tanta maldad. En un primer momento pensó en su madre, seguro de que ella había tenido mucho que ver con los destrozos que habían venido ocurriendo en el Jaral. Su padre, Raimundo, siempre le había aconsejado que no se dejara llevar por el enfado y la ira, y que pensara bien las cosas antes de acusar a nadie sin pruebas. Pero el verse arruinado por los tejemanejes de ese sinvergüenza había echado por tierra toda su templanza.
Ni los ruegos de Pepa sirvieron para detenerlo. Esta vez, Olmo había llegado demasiado lejos y era hora de que pagara por ello.
…………………………..
Pepa estaba desesperada. Por más que intentó calmar a Tristán después de que le informara de sus sospechas acerca de la participación de Olmo en el envenenamiento de las tierras, todo resultó inútil. Estaba furioso y salió como alma que lleva el diablo hacia la Casona dispuesto a ajustar cuentas con el de Mesía.
Entre lágrimas de impotencia, terminó de vestirse y salió inmediatamente después que él, aunque siguió otro camino diferente al que había tomado Tristán. Ella no pudo lograr que se calmara, pero tal vez Raimundo sí lo consiguiera. Casi a la carrera y con el corazón desbocado por el esfuerzo, salió presta hacia la Casa de Comidas.
Era bien entrada la noche y todos dormían ya cuando llegó a la posada. Apurada, subió los escalones que llevaban hasta el dormitorio de Raimundo y llamó insistentemente a su puerta.
Ulloa se sobresaltó y casi cayó de la cama al levantarse para abrir la puerta.
- ¡Pepa! ¿Qué ocurre muchacha? ¿Qué haces aquí tan tarde? -.
La joven lo tomó por los brazos, con los ojos anegados en lágrimas.
- Tristán… él… la Casona… -. Era incapaz de hilar más de dos palabras seguidas. Estaba realmente asustada por lo que fuera que estaba ocurriendo. Hasta él mismo se estremeció al ser testigo de su angustia.
- A ver, sosiégate Pepa. Respira hondo y habla con calma. ¿Qué es lo que ocurre con Tristán? -.
La joven le puso al corriente de todo lo acontecido durante la última hora. Sus sospechas acerca de Olmo, cómo se lo había relatado a Tristán, y cómo este había salido en su busca provisto de una escopeta.
- ¡Dios mío! Este muchacho se volvió loco… -. Raimundo meneaba la cabeza incrédulo. Debían encaminarse inmediatamente hasta la casona si querían evitar una desgracia. – Dame un segundo Pepa. Debemos detener toda esta locura -.
.....................................
Se adentró en la Casona por la puerta del jardín, sin hacer ningún ruido que delatara su presencia. De esta manera, el efecto sorpresa sería mucho mayor para ese desgraciado y le tomaría con la guardia baja. Iba a obligarle a confesar sus culpas y después… Después ya vería qué es lo que hacía con él, aunque estaba tan furioso que lo único que deseaba era terminar con su vida.
Lo encontró sentado cómodamente en el sofá tomando una copa de brandy. Estaba solo, lo cual beneficiaba sus planes. No deseaba que ni su madre ni Soledad interfiriesen en lo que tenía planeado. Era un asunto personal entre Olmo y él.
Levantó la escopeta ajustándola sobre su hombro, apuntándolo. Entonces y solo entonces, se dirigió a él.
- ¡Maldito bastardo! -, lo increpó. – Al fin te tengo donde quería… -.
Olmo se puso en pie casi inmediatamente, completamente atónito ante la situación. Allí, de pie a su lado, estaba Tristán apuntándolo con un arma.
- No se por qué será que no me sorprende descubrir que eres capaz de colarte en casa ajena como un vulgar ladrón -, rio por lo bajo. – Debe ser que los modales de tu amada esposa se te han… contagiado -.
Tristán respiró con fuerza. – Deja a Pepa fuera de esto, desgraciado. Además esta es mi casa, no lo olvides… eres tú quien está aquí de invitado no deseado -.
Olmo dejó la copa encima de la mesita y entrelazó las manos tras la espalda.
- Estoy aquí por petición expresa de tu madre. La dueña de esta casa -. Recalcó con toda intención la palabra “dueña”, a pesar de saber que aquello enfurecería más a Tristán. Vagó su mirada por él, con el ceño fruncido. - ¿Y se puede saber qué es lo que quieres? ¿Con qué derecho vienes a importunarme y encima osas amenazarme con un arma? Desde luego, más bajo no puedes caer -.
#7380
13/07/2012 14:07
-¡Cállate malnacido! -. Gritó Tristán. – Sabes perfectamente los motivos que me han traído hasta aquí. No te hagas ahora el inocente. Envenenaste mis tierras y has logrado arruinarnos a Pepa y a mí. Pagarás por ello, desgraciado -.
- ¡Bueno ya está bien! Ahórrate los insultos porque estoy empezando a perder la paciencia. ¿Con qué derecho me acusas de tal atrocidad? ¿Qué interés puedo tener yo en conseguir vuestra ruina? -, le dio la espalda, al tiempo que ocultaba una sonrisa. – Vosotros dos os bastáis solitos para despilfarrar la fortuna que mi madre tuvo a bien dejar a tu querida mujercita. Además… -, empezó a moverse pausadamente por la habitación hasta que se paró junto al piano. -…yo no tengo la culpa en que seas un completo inepto para administrar unas simples tierras -. Pasó sus dedos descuidadamente por la tapa del instrumento. – He tenido la oportunidad de revisar los libros de esta finca y déjame decirte que tu trabajo en ellas se puede definir como… mediocre. Así que no te atrevas a acusarme de tu falta de juicio para tomar decisiones -.
Tristán se volvía aún más y más furioso por momentos. – No sé cómo tienes el descaro de negar tu participación Olmo. Me repugnas -.
Él sonrió con desprecio. – Veo que el sentimiento es mutuo. Y ahora, que ya nos hemos informado de nuestros respectivos sentimientos ¡lárgate de una buena vez y no me hagas perder más el tiempo! -.
- ¡Ni lo sueñes, maldito hijo de perra! He venido a ajustar cuentas contigo y de aquí no me marcharé hasta que confieses tu crimen -.
- Pero bueno ¿qué gritos son estos? -.
Francisca apareció de pronto ante ellos. Con el camisón puesto ya y una trenza a medio hacer. Estaba a punto de acostarse cuando escuchó aquel vocerío en el salón y no pudo evitar bajar asustada creyendo que algo grave estaba sucediendo. Y al encontrar a su hijo apuntando con un arma a Olmo, confirmó sus sospechas.
- Tristán, explícame ahora mismo qué estás haciendo aquí -, casi le exigió. - ¿Y qué se supone que estás haciendo con esa escopeta? ¿Olmo? -. Se dirigía ahora al de Mesía requiriendo una explicación.
- Su hijo, Doña Francisca, que ha venido hecho un energúmeno acusándome por su mala gestión de las tierras del Jaral -. Volvió a tomar su copa de brandy entre las manos. Con la Montenegro presente en la habitación, estaba seguro de que nada sucedería ya.
- ¿Cómo puedes ser tan cínico, Olmo? -. Tristán lo atacó de nuevo. – Me sorprende tu grado de maldad y cinismo -.
- Ya está bien, Tristán -, dijo Francisca poniéndose prácticamente a su lado. – Baja ese arma de una maldita vez y hablemos civilizadamente -. Nunca había visto a su hijo tan enfadado y temía que se produjese una desgracia.
- ¿Civilizadamente? -. La miró él. – Perdone madre, pero eso es algo que siempre ha sido imposible hacer con usted. Y con respecto a ese sinvergüenza, yo no tengo nada que hablar con él. Es él quien tendrá que hacerlo, pero frente a las autoridades -.
Olmo comenzó a carcajearse ante las palabras de Tristán. Francisca lo amonestó con la mirada mientras se acercaba a su hijo para conseguir tranquilizarlo.
– Vamos Tristán, baja el arma y vete a casa. Mañana hablaremos todos acerca de esto y trataremos de solucionar el asunto -.
El joven se sorprendió ante el tono conciliador de su madre, que lo miraba con preocupación. Tal vez se había dejado llevar demasiado por enfado, que lo había cegado hasta el punto de presentarse de aquella manera en la Casona. Suspiró resignado, bajando la guardia momentáneamente. Momento que Olmo aprovechó para intentar desarmarlo.
- ¡Olmo! ¡Tristán! ¡Basta! -, gritó Francisca cuando vio a ambos jóvenes forcejeando.
Justo en ese momento, la puerta de la Casona se abrió dando paso a Pepa seguida de Raimundo. Este le dedicó una mirada de soslayo mientras se acercaba a los muchachos en un vano intento por separarlos. Francisca se apoyó en el piano, terriblemente asustada, pero confiando que con la llegada de Raimundo y de la partera, las aguas se calmasen.
Pepa corrió hacia Tristán y trató de sujetarlo de un brazo.
- ¡Basta, Tristán! Dejad de pelear ya, ¡te lo suplico! -.
- Tristán, haz caso a Pepa y marchémonos a casa. ¡Templemos los ánimos, por favor! -.
Pero todo resultaba inútil. Tanto Tristán como Olmo estaban sumidos en su propia disputa y no escuchaban las voces a su alrededor suplicándoles que pusieran fin a aquel dislate.
De pronto, se escuchó un disparo ensordecedor en la habitación, logrando que todos quedaran muy quietos y en silencio. Pepa se acercó a Tristán gritando, temiendo que fuera él quien hubiera resultado herido. Raimundo aprovechó para tomar la escopeta aún humeante y apartarla de ambos jóvenes.
- ¡Tristán! -. Pepa comenzó a palpar todo su cuerpo en busca de alguna herida de bala. Respirando tranquila al comprobar que estaba en perfecto estado. Dirigió entonces su mirada a Olmo. Pero él tampoco estaba herido. – Estáis bien los dos -. Suspiró llevándose una mano a la frente. - ¿Os dais cuenta de la desgracia que habría podido ocurrir? ¿Que alguno de los dos podría haber resultado herido, o incluso muerto? -.
Tristán la abrazó, queriendo tranquilizarla. – Lo siento Pepa, me cegué… -, besó su frente. – Se que no actué de la manera más correcta. Afortunadamente no ha pasado a mayores -.
Raimundo palmeó el hombro de Tristán y asintió con la cabeza, sonriéndole tímidamente. Estaba profundamente aliviado de que todo hubiera quedado en un susto.
Tan sumidos estaban todos en aquel estado que ninguno fue consciente de la gravedad de la situación. Solo fueron capaces de percibirlo cuando escucharon a Olmo gritar.
- ¡Doña Francisca! -.
Estaba aún apoyada sobre el piano. Su rostro se contraía con dolor y todos dirigieron su mirada a la enorme mancha de color rojo que comenzaba a empapar cada vez más su camisón. Ella bajó la mirada hacia su pecho. Estaba herida, quién sabe si de muerte. Las fuerzas comenzaban a flaquearle y sentía que todo se volvía borroso a su alrededor. Dirigió entonces una última mirada a la única persona que deseaba que estuviera junto a ella en esos momentos.
- Rai…mundo… -. Musitó levemente antes de caer desplomada al suelo.
- ¡Bueno ya está bien! Ahórrate los insultos porque estoy empezando a perder la paciencia. ¿Con qué derecho me acusas de tal atrocidad? ¿Qué interés puedo tener yo en conseguir vuestra ruina? -, le dio la espalda, al tiempo que ocultaba una sonrisa. – Vosotros dos os bastáis solitos para despilfarrar la fortuna que mi madre tuvo a bien dejar a tu querida mujercita. Además… -, empezó a moverse pausadamente por la habitación hasta que se paró junto al piano. -…yo no tengo la culpa en que seas un completo inepto para administrar unas simples tierras -. Pasó sus dedos descuidadamente por la tapa del instrumento. – He tenido la oportunidad de revisar los libros de esta finca y déjame decirte que tu trabajo en ellas se puede definir como… mediocre. Así que no te atrevas a acusarme de tu falta de juicio para tomar decisiones -.
Tristán se volvía aún más y más furioso por momentos. – No sé cómo tienes el descaro de negar tu participación Olmo. Me repugnas -.
Él sonrió con desprecio. – Veo que el sentimiento es mutuo. Y ahora, que ya nos hemos informado de nuestros respectivos sentimientos ¡lárgate de una buena vez y no me hagas perder más el tiempo! -.
- ¡Ni lo sueñes, maldito hijo de perra! He venido a ajustar cuentas contigo y de aquí no me marcharé hasta que confieses tu crimen -.
- Pero bueno ¿qué gritos son estos? -.
Francisca apareció de pronto ante ellos. Con el camisón puesto ya y una trenza a medio hacer. Estaba a punto de acostarse cuando escuchó aquel vocerío en el salón y no pudo evitar bajar asustada creyendo que algo grave estaba sucediendo. Y al encontrar a su hijo apuntando con un arma a Olmo, confirmó sus sospechas.
- Tristán, explícame ahora mismo qué estás haciendo aquí -, casi le exigió. - ¿Y qué se supone que estás haciendo con esa escopeta? ¿Olmo? -. Se dirigía ahora al de Mesía requiriendo una explicación.
- Su hijo, Doña Francisca, que ha venido hecho un energúmeno acusándome por su mala gestión de las tierras del Jaral -. Volvió a tomar su copa de brandy entre las manos. Con la Montenegro presente en la habitación, estaba seguro de que nada sucedería ya.
- ¿Cómo puedes ser tan cínico, Olmo? -. Tristán lo atacó de nuevo. – Me sorprende tu grado de maldad y cinismo -.
- Ya está bien, Tristán -, dijo Francisca poniéndose prácticamente a su lado. – Baja ese arma de una maldita vez y hablemos civilizadamente -. Nunca había visto a su hijo tan enfadado y temía que se produjese una desgracia.
- ¿Civilizadamente? -. La miró él. – Perdone madre, pero eso es algo que siempre ha sido imposible hacer con usted. Y con respecto a ese sinvergüenza, yo no tengo nada que hablar con él. Es él quien tendrá que hacerlo, pero frente a las autoridades -.
Olmo comenzó a carcajearse ante las palabras de Tristán. Francisca lo amonestó con la mirada mientras se acercaba a su hijo para conseguir tranquilizarlo.
– Vamos Tristán, baja el arma y vete a casa. Mañana hablaremos todos acerca de esto y trataremos de solucionar el asunto -.
El joven se sorprendió ante el tono conciliador de su madre, que lo miraba con preocupación. Tal vez se había dejado llevar demasiado por enfado, que lo había cegado hasta el punto de presentarse de aquella manera en la Casona. Suspiró resignado, bajando la guardia momentáneamente. Momento que Olmo aprovechó para intentar desarmarlo.
- ¡Olmo! ¡Tristán! ¡Basta! -, gritó Francisca cuando vio a ambos jóvenes forcejeando.
Justo en ese momento, la puerta de la Casona se abrió dando paso a Pepa seguida de Raimundo. Este le dedicó una mirada de soslayo mientras se acercaba a los muchachos en un vano intento por separarlos. Francisca se apoyó en el piano, terriblemente asustada, pero confiando que con la llegada de Raimundo y de la partera, las aguas se calmasen.
Pepa corrió hacia Tristán y trató de sujetarlo de un brazo.
- ¡Basta, Tristán! Dejad de pelear ya, ¡te lo suplico! -.
- Tristán, haz caso a Pepa y marchémonos a casa. ¡Templemos los ánimos, por favor! -.
Pero todo resultaba inútil. Tanto Tristán como Olmo estaban sumidos en su propia disputa y no escuchaban las voces a su alrededor suplicándoles que pusieran fin a aquel dislate.
De pronto, se escuchó un disparo ensordecedor en la habitación, logrando que todos quedaran muy quietos y en silencio. Pepa se acercó a Tristán gritando, temiendo que fuera él quien hubiera resultado herido. Raimundo aprovechó para tomar la escopeta aún humeante y apartarla de ambos jóvenes.
- ¡Tristán! -. Pepa comenzó a palpar todo su cuerpo en busca de alguna herida de bala. Respirando tranquila al comprobar que estaba en perfecto estado. Dirigió entonces su mirada a Olmo. Pero él tampoco estaba herido. – Estáis bien los dos -. Suspiró llevándose una mano a la frente. - ¿Os dais cuenta de la desgracia que habría podido ocurrir? ¿Que alguno de los dos podría haber resultado herido, o incluso muerto? -.
Tristán la abrazó, queriendo tranquilizarla. – Lo siento Pepa, me cegué… -, besó su frente. – Se que no actué de la manera más correcta. Afortunadamente no ha pasado a mayores -.
Raimundo palmeó el hombro de Tristán y asintió con la cabeza, sonriéndole tímidamente. Estaba profundamente aliviado de que todo hubiera quedado en un susto.
Tan sumidos estaban todos en aquel estado que ninguno fue consciente de la gravedad de la situación. Solo fueron capaces de percibirlo cuando escucharon a Olmo gritar.
- ¡Doña Francisca! -.
Estaba aún apoyada sobre el piano. Su rostro se contraía con dolor y todos dirigieron su mirada a la enorme mancha de color rojo que comenzaba a empapar cada vez más su camisón. Ella bajó la mirada hacia su pecho. Estaba herida, quién sabe si de muerte. Las fuerzas comenzaban a flaquearle y sentía que todo se volvía borroso a su alrededor. Dirigió entonces una última mirada a la única persona que deseaba que estuviera junto a ella en esos momentos.
- Rai…mundo… -. Musitó levemente antes de caer desplomada al suelo.
