FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 364 365 366 367 368 369 370 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#7321
EspeLuthor
EspeLuthor
02/07/2012 11:17
-Don Raimundo, yo quiero y haré lo que sea por recuperar a mi amiga, a esa chiquilla despierta y divertida a la que tanto aprecié, supongo que usted también quiere,- Sonrió al ver el gesto de aceptación del tabernero- y la última opción que nos queda para ello es que la reconquiste Raimundo, empiece simplemente con firmar una tregua con ella, termine con las discusiones, propóngale ser simplemente amigos, invítela a pasear, conversen sin pronunciar una palabra más alta que otra. Todo esto les hará mucho bien a ambos, y le aseguro que la señora caerá en sus redes, ella le aprecia mucho más de lo que deja ver.- Rosario apoyó una mano en el hombro de Raimundo, estaba muy segura de su treta- No voy a permitir que se sigan montando estos espectáculos- Terminó mirando a Francisca.

-Lo intentaré Rosario, te prometo que lo voy a intentar con todas mis fuerzas, no pienso volver a sufrir noches como esta nunca más- Dijo el tabernero al tiempo que se arrodillaba al lado de la cama mientras acariciaba el pelo de Francisca.

Rosario miró la ventana, poco a poco la noche iba dando los últimos suspiros dando paso a la salida del sol. El amanecer etéreo y anaranjado abrió sus alas volviéndose inmenso, grande, sin darse cuenta de los sueños que arrebataba a los mortales, sin entender que muchos, con su llegada aspiraban su último aliento al tiempo que abandonaban todo lo imaginado esa noche.
Por suerte este no era el caso de Francisca, Raimundo besó sus labios que iban volviendo a su color normal, al igual que su tez. Él debía marchar para ir al trabajo.

-Rosario- La criada se giró, se había quedado embelesada con la salida del sol- Debo marcharme a trabajar, pero te pido por favor que te quedes con ella, al menos hasta que Soledad y Tristán despierten, que no se quede sola. Yo volveré lo antes posible, esta tarde.

-Así se hará Raimundo, no olvide que ella es mi señora y mi amiga aunque a ella le duela ahora- La criada sonrió amargamente-.

-Y Rosario,- El tabernero la cogió de la mano- gracias por todos tus consejos.

-De nada, a partir de ahora seré vuestra ¿Celestina? No sé, creo que Emilia me contó una vez, mientras trabajaba que había leído un libro con ese tema…

-De Fernando de Rojas, y sí, auguro que vas a ser nuestra Celestina- Terminó Raimundo antes de salir.
Cerró la puerta de la habitación con un gran dolor pero con una fe que no creía haber tenido nunca, su pequeña despertaría, era necesario, la vida les debía una segunda oportunidad.
#7322
Kerala
Kerala
02/07/2012 21:50
¡Buenas!

En fin, el capítulo de hoy ha sido un poco más de lo mismo que viene siendo habitual últimamente, es decir, Castañeda-Boticario, Pepa-Tristán-Gregoria. Nada más ¬¬

He de reconocer que la escena en la que Rosario y Emilia discuten y ha llegado Francisca, me ha encantado. A mi ese puntito que ha sacado, con esa sonrisilla, pues qué quereís que os diga... ¡La adoro! La pullita de: "Os dejo que os pongais de acuerdo con los horarios para que luego no se diga que la déspota de Francisca Montenegro... etc etc etc" (¿Ha quedado muy sutil mi disimulo sobre el hecho de que no recuerdo la frase exacta? carcajadacarcajada )
Esa mirada de reojo unida a esa media sonrisa... ¡Amo a la Paca!

Por lo demás, siguen poniéndola como la más malvada del universo. Ahora conchabada con Olmo para ese lavado de cerebro que le están haciendo a nuestra eminente doctora (tan lista para unas cosas y tan tonta como para no darse cuenta de que tratan de manipularla...en fin).

Me decía Chus el otro día, que Puente Viejo cada vez se parece más a una película de Disney, y no puedo estar más de acuerdo con ella. La chica buena (Pepa) tan tan tan tan buena y tan santa que llega a aburrir. Y la mala (Francisca) tan sumamente mala que a la gente le desagrada (A mi nunca Paca!!! yo te quiero!! jajaja). La una de tan perfecta y la otra de tan mala, resulta... IRREAL. Solo falta que Francisca le envíe un dia al Jaral una rueca a la que ha puesto veneno, para que cuando Pepa se ponga a hilar para hacer trajes a los miles de menesterosos que pasan por el Jaral, se pinche y caiga sumida en un profundo sueño que dure...¡100 años! Hasta que llegue el príncipe a lomos de su caballo blanco (Camilo, ¿no?) a despertarla con un beso. Pero que tenga cuidado no sea que la bruja mala le lance una maldición (¿O ya lo hizo?) y termine convertido en bestia, esperando a que su amada se enamore de su interior y no de su "aspecto físico"

En fin, vamos por el camino. Hoy a Pepa mi Ulloa le ha regalado un jilguero herido. Y como en el Jaral se acoge a todo el mundo (animalicos, menesterosos, un desheredado que ahora es el marido, una doctora embarazada del desheredado...) pues Pepa terminará cual Cenicienta realizando las arduas tareas del hogar, aunque contará con la inestimable ayuda del jilguero, que como en la peli, le ayudará a hacer las camas.

En serio, ¿alguien puede explicarme el sentido de la escena jilguero, más allá del hecho de lograr que yo estuviera babeando hasta la deshidratación por ver a mi adorado Ibarra con ese animalico en las manos? En fin... Puede que el pobre termine estrangulado a manos de la doctora en un arrebato de celos tras descubrir, oculta tras una columna cual espía, a los almibarados besándose por las esquinas...

¿Y qué decir de esa Adolfina llamando tonto a Raimundo? ¿Y tú qué eres bonita? Puede que el Ulloa sea algo tonto a veces. ¡¡¡PERO ES NUESTRO TONTO!!! no tienes derecho a llamarle así. Hazlo otra vez y perecerás. Tú no conoces a las RaiPaquistas enfadadas... ¬¬

Muerta de la risa estoy con ese avance MARAVILLOSO consecuencia de esa escena en el colmado donde no me he podido reír más con las caras de Francisca. Que abras una caja de chocolates belgas por los que estás babeando durante todo el día para encontrarte con una serie de novelas eróticas...¡No tiene precio! (la escena completa de mañana, es maravillosa. Me parto de risa cada vez que me acuerdo de ella. ¡Qué grande es María...! )

Sabeís que os voy a hacer una escena alternativa de esto, ¿verdad? ¡Extrañaba hacer alternativas! Pues esperad y dadme un par de días y la tendréis.

En fin, seguid con los relatos!!
Rocio, siamesa mía... ¡me tenéis loca con el conjunto! ¡Que nazcan ya esos pequeñajos, porque ya no podemos más! Sois geniales guiño
Cris, espectacular ese banner reivindicativo de nuestra Paca. ¡Que nos la devuelvan ya! Por lo pronto, la escena de mañana muestra a esa Paca que tanto nos gusta. Y a falta de escenas Raipaquistas se agradecen este tipo de momentos.

¡Buenas noches!

P.D. Maria José niña mía... me acuerdo de ti todos los días.
#7323
Franrai
Franrai
03/07/2012 00:51
Siento la tardanza, y que no sea exactamente esto lo que andáis esperando. Pero prometo tenerlo mañana.

EN GALLUMBOS POR LA CASONA

La mañana llegó sin mayor percance.

Soledad encontró a Tristán y Raimundo al salir de sus habitaciones cuando se disponía a bajar y, al ver su rostro extrañado, los Ulloa no tardaron más de unos segundos en acercarse a ella e informarla de lo ocurrido. Añadiendo nuevos detalles bajo la compañía de unas tazas de chocolate y unas ricas pastas. Escuchó con una sonrisa como ambos relataban cómicamente cuán arduo había sido el camino hacia la Casona bajo la lluvia, cuán empapados llegaron allí, lo extrañados que quedaron ante la amabilidad de Francisca… Y finalmente, los hermanos terminaron riendo ante el comentario de Raimundo sobre el tiempo que hacía que no dormía en una cama tan mullida.

-Tristán, -pronunció Soledad tras unos instantes en los que el silencio reinó en la estancia. –me alegra enormemente que hayas vuelto a casa, aunque solo sea por unos días.- terminó aclarando. Soltó la taza de chocolate, ya vacía, y tomó la mano de su hermano, sonriéndose ambos mutuamente. Mirando después al que se suponía enemigo acérrimo de su madre. – Y usted, Raimundo, será un placer disfrutar de su conversación. Aunque, sinceramente, nunca creí que lo veríamos por aquí de esta forma tan… peculiar.- comentó. Sacando la sonrisa de los dos caballeros.

Mas, la de Raimundo duró poco tiempo. Él sí imaginó un día vivir en la Casona. Allí o una casa bien parecida. Lujosa, junto a Francisca. Pero esos planes se disiparon hacía ya tantos años que el vago recuerdo de su juventud, de su romance con Francisca y la felicidad sentida, no le parecían más que un sueño. Un bonito sueño del que un día hubo de despertar.
Meneó la cabeza. Devolviéndole la mirada a la joven. Quien parecía, junto a Tristán, haberse dado cuenta de su repentino cambio, de su nostalgia, de su tristeza. Quiso entonces alejarla. Continuando con la charla.

-El gusto de conversar será mío, Soledad.- dijo, respondiendo a las palabras de la muchacha. –Que encerrado aquí por estas incesantes lluvias y sin nada que hacer… Cuantas menos posibilidades de cruzarme con tu madre, mejor para todos.- bromeó.

-Creo que nuestra madre también lo agradecerá.- comentó Tristán. –Por cierto… ¿dónde ésta?

-Desayunó antes que nosotros,- respondió Soledad a la pregunta de su hermano. -supongo para no coincidir con usted, Raimundo.-apuntó.

Terminaron sus desayunos en silencio. Extrañados en parte por el comportamiento esquivo de Francisca. Mas no quisieron darle mayor importancia.
......................................................


Buscaba entre los numerosos libros del despacho de Francisca alguno que le sirviese de ayuda para pasar la tarde.

La mañana y el almuerzo habían sido demasiado tranquilos. Y no sería de extrañar que Francisca aprovechase cualquier momento de lo que restaba de día para soltarle algún improperio y así ensalzar una nueva discusión. Raimundo dudó sobre sí sus elucubraciones eran o no correctas. Conocía a Francisca demasiado bien, no solo por haber compartido besos, caricias y risas de juventud, sino también porque llevaba 30 años batallando contra ella en una lucha ya casi sin motivo. La conocía bien, y por ello no podía resultarle sino extraño el comportamiento de la orgullosa Montenegro. Primero generosa, después esquiva y en el almuerzo ausente, callada y alicaída.

¿De veras era aquella la Francisca que conocía? ¿Tanto podría haber cambiado en los últimos días?

Y sumido en aquellos pensamientos, su mirada paseaba independiente por entre los libros de la biblioteca. Quevedo, Fernando de Rojas, Bécquer… Ninguno parecía el adecuado. O quizás, reflexionando aún sobre la actitud de Francisca, no encontraba lugar para ninguno de ellos.
En otro momento, ante semejante colección de libros, no hubiera dudado en encerrarse allí y devorarlos uno tras otro. Él, amante de la cultura y el saber. Continuó buscando entre ellos. Julio Verne, Galdós, Cervantes… Todos compartiendo, en un mismo espacio, distintos gustos y estilos. Unos junto a otros. Todos menos uno.

Dicen que solo la diferencia llama la atención. Y lo hizo. Raimundo se acercó al libro que estaba tumbado sobre los otros. De tapa oscura. Negra y con las letras en dorado. “Poesía. Rosalía de Castro”.

Sin darse cuenta había cortado su respiración. No podía ser posible. Aquel libro… No, no podía ser. Francisca no podía haberlo guardado durante tantos años. Sin embargo allí estaba. Entre sus manos. Existente aun cuando lo creía entre cenizas.

Abrió, con temor y deseo mezclados, la tapa del libro. Rozando con las yemas de sus dedos la dedicatoria que allí se encontraba. Escrita por él cuando apenas tenía 16 años. Cerró los ojos un instante. Disfrutando de los miles de recuerdos que acudieron a su mente. Y, como por un impulso, sintió la necesidad de pasar las páginas. Viendo algunas hojas ligeramente dobladas para señalarla, versos subrayados a lápiz y algunas que otras acotaciones. Le resultó adorable el mimo con el que aquel libro había sido conservado y a la vez el uso que Francisca le había dado. Leyó algún par de rimas escritas por ella, reflejando el amor que en aquel momento sentía, y no pudo evitar que una amplia sonrisa apareciese en su rostro. Continuó pasando las páginas. Y en una de ellas, como si de un separador se tratara encontró una especie de… resguardo. Algo que terminó de dejarlo sin aliento.
#7324
Franrai
Franrai
03/07/2012 00:52
-Pero se ha vuelto loco.- escuchó tras sus espaldas. Raimundo cerró rápidamente el libro. Girándose para quedar frente a Emilia. –A quien se le ocurre, padre. Teniendo usted nuestra casa para hospedarse allí el tiempo que hiciese falta.- continuó hablando la joven. Alterada. Acababa de cruzarse con Tristán y éste la había puesto al tanto de lo ocurrido. ¡Su padre en la Casona! Increíble cuando menos.

Raimundo miró a su hija, la cual supuso que habría venido incluso bajo la lluvia con tal de no contrariar a Francisca. Pero apenas atendió a sus palabras. Apretó el libro contra su pecho.

-Emilia… ¿Dónde está Francisca?- preguntó por un impulso. La joven resopló sabiéndose ignorada.

-Está en su alcoba, pero acaba de informar que bajará dentro de un rato.- contestó sin darle mayor importancia. Raimundo sonrió abiertamente. Quizás su estancia en la Casona sería más llevadera de lo que en un principio pensó. Emilia frunció el ceño ante la sonrisa de su padre y el ademán que éste hizo para salir de la estancia. –A no,- dijo agarrándolo de los hombros. –antes me va a escuchar.

………………………………………………………….

La charla con Emilia le pareció eterna, y aún más la espera que Francisca le estaba haciendo pasar. “Un rato" nunca se le había hecho tan sumamente largo. Pero, aunque no lo reconociera, le estaba dando el tiempo suficiente como para encajar aquello que sin querer había descubierto. Francisca, su Francisca, había conservado el libro que él le regaló. Y aún peor, según ponía en el papel que encontró, ella había pagado desinteresadamente la operación a la que hubo de someterse justo hacía un año.

Miró por enésima vez la pasta del libro. ¿Cómo se suponía que había que tomar aquello? ¿Podía ser que Francisca aun…?

Con el miedo a formularse incluso aquella pregunta recorriendo su cuerpo, escuchó la voz de Francisca. Dándole el tiempo justo a reclinarse hacia atrás y abrir el libro por una página cualquiera, antes de que hiciese acto de presencia en la estancia.

Francisca miró a Raimundo sin saber bien que sentimientos recorrían su cuerpo. Tampoco se había detenido a descifrarlos. ¿Para qué quería hacerlo? Para descubrir que seguía amándolo como el primer día y tener que soportar su presencia que no era sino el peor de los castigos, pues ni siquiera podría acercarse a él y amarlo como le dictase su corazón. No, para ello prefería no pensar en nada. Mantener esquiva, evitando su mirada.

-Elena, ve a por el libro que hay sobre la mesa de mi despacho.- le indicó una vez que la criada terminó de ayudarla a sentarse en la silla que quedaba justo al frente de Raimundo. La mujer asintió y regresó en un instante, tendiéndole el libro a Francisca. –Ya puedes retirarte.

Raimundo y Francisca, apenas cruzaron la mirada en eternos minutos. Ambos enfrascados en sus lecturas, más bien fingidas. Buscando alternadamente, saber que hacia el otro.

-Ha de ser muy interesante eso que lees.- apuntó Raimundo. Haciendo que Francisca levantase la mirada del libro.

-Lo es.- respondió escuetamente. –El que no ha de ser muy entretenido es el tuyo.- dijo. Pues bien se había percatado que más que leer, Raimundo pasaba las páginas sin pararse a leer ni si quiera una palabra.

-Te equivocas. No sabes cuantas cosas he descubierto gracias a él.- respondió. Con toda la razón del mundo. Francisca entrecerró los ojos sin entenderlo. Mas no quiso darle importancia a sus palabras y volvió a su lectura.

Nuevos minutos pasaron y el silencio se había cuanto menos pesado. Raimundo dirigió su mirada hacia ella. Observando, de reojo, las muecas que hacía al leer.

-Escucha.- dijo el Ulloa tras un instante en el que no pudo más. Francisca levantó la cabeza y, resoplando, se quitó las gafas. Raimundo buscó entre las hojas, todos aquellos poemas le daban igual. Uno cualquiera valía. Mas quiso esperar a levantar la curiosidad en ella. Y lo consiguió.

-Que te haya dejado pasar aquí unos días no te da derecho a…- él la interrumpió sin ganas de que el orgullo Montenegro saliese del todo a relucir.

-En el alma llevaba un pensamiento,
una duda, un pesar,
tan grandes como el ancho firmamento
tan hondos como el mar.
- comenzó a recitar.

Francisca empalideció de repente. Reconociendo aquellos primeros versos. Entrecerrando los ojos para identificar el libro que él tenía entre las manos.

-De su alma en lo más árido y profundo,
fresca brotó de súbito una rosa,
- prosiguió un par de versos más. Como si fuera una poesía de un libro cualquiera.

-Para.- le pidió Francisca. Pero él sin dudarlo continuó.

-como brota una fuente en el desierto,
o un lirio entre las grietas de una roca.


Sonrió al terminar. Clavando su mirada en la de Francisca. Ésta no fue capaz de articular palabra. Y en un gesto altivo, se levantó de la silla. Soltando su libro bruscamente y, con fingida dificultad para caminar, salió de la estancia.
#7325
soyi
soyi
03/07/2012 11:24
HOLA CHICAS :

RUHT , ROCIO Y NADIA XD ya podian fijarse los guionistas en vuestros relatos para que se dieran

cuenta que no es tan dificil un acercamiento entre nuestra pareja .



chicas yO os bravobravobravo


UN BESO
#7326
laury93
laury93
04/07/2012 00:08
Hola! Alguien dijo algo de desaparecidas???
Siento la ausencia y tengo una única palabra para justificarme: Exámenes!
Y como llevo tanto tiempo fuera tengo que dar la bienvenida a muchísima gente nueva! Yo soy Laura y espero que estéis genial por aquí y que nos conozcamos pronto

De los relatos, como diría Rai, llevo un retraso atávico, a´si que no puedo comentar mucho, pero me pondré al dia lo antes posible y promete mucho =)

De la novela, solo decir que entre los exámenes y que pongan a Francisca de mala malísima pues me ha descolocado un poco, así qeu suplico por algo más de trama de los nuesotrs, y por trama me refiero a amor no a discusiones
Si alargarme más, parte del retraso se debe a que no quería volver con las manos vacías, me parece muy desconsiderado, así qeu os dejo un relatillo, no está muy bien pero vengo oxidada tras los exámanes así que tener consideración =)

RECUERDOS DE MEDIANOCHE
Recuerdo… lo que halaga hasta el delirio
O da dolor hasta causar la muerte…
No, no es sólo recuerdo,
Sino que es juntamente
El pasado, el presente, el infinito
Lo que fue, lo que es y ha de ser siempre.
Rosalía de Castro (no comatáis la insensatez de pensar que es mío ;)


Esperar. Eso era lo que Francisca Montenegro había hecho durante toda su vida, En su juventud, esperar a Raimundo frente al lago; más tarde, en aquella oscura época de su vida, esperar que el tiempo lograse arrastrar el dolor de su corazón, y ahora, lo único que le quedaba era esperar su final, un descanso, un alivio para su torturada alma. Y era en aquellas pegajosas noches de verano cuando, incapaz de conciliar el sueño, más cuenta se daba de que su vida había sido aquella espera, que su vida nunca había sido vida, ni había sido suya. Quizás por eso, hastiada de todos aquellos pensamientos que rondaban su mente decidió levantarse buscando un soplo de la tibia brisa de la noche, deseando más que creyendo que el aire pudiera borrar sus miedos. Pero no fue así. El calor le pegaba el camisón al cuerpo, la ansiedad, la soledad, le pesaban como losas y el silencio atronador de aquella casa la mataba por dentro. No podía soportarlo más, no podía seguir en aquel lugar. Sin que nadie la viera, Francisca cometió una temeridad que le recordó a sus años de juventud: escabullirse entre las sombras para salir en busca de libertad.
Paseando sin rumbo dejó de nuevo que todos aquellos recuerdos inundasen su mente: Tristán y Raimundo. Las únicas alegrías de su vida y su mayor tormento. Pensaba en sus palabras y no podía por más que reírse amargamente. ¿Orgullo? Se decía a sí misma, recordando lo que ellos le habían dicho. ¿Orgullo? Hubo una época en la que fue orgullosa, en la que podía permitirse aquel lujo, pero su orgullo hacía años que había quedado aplastado por el peso de mil palizas y vejaciones, de torturas inimaginables. No, no era el orgullo lo que la empujaba a seguir con sus mentiras, a negarse a la verdad, era el miedo. Era el miedo a aceptar que había desperdiciado su vida a un odio sin motivos, era el miedo a darse cuenta de que se había equivocado de camino y que ahora se hallaba perdida y sin saber cómo seguir. Por eso prefería seguir con aquel desquiciado juego, aunque sabía que no hacía siempre lo correcto, aunque a veces sentía la imperante necesidad de cambiar… a veces… pero el miedo siempre era mayor. Porque se sentía sola y perdida pero la soledad era mejor que odiar su propia vida.
Así, envuelta en mil pensamientos llegó allí, al lago, su lago. El mismo a cuyas orillas había compartido innumerables encuentros con Raimundo, el mismo al que siempre iba, un refugio para su soledad. Se quedó allí, parada, sin saber cuánto tiempo pasó perdida en el reflejo de las aguas hasta que escuchó unos pasos. ¡Maldición! ¿Qué explicación podría dar si la encontraban? Volvió a maldecir entre dientes por no haber previsto antes que podrían descubrirla y haber salido de casa solo con el camisón. Miró a su alrededor desesperada buscando un escondite y lo único que se abría ante la explanada era una gran carrasca, tendría que valer. Corrió todo lo que pudo escondiéndose tras su tronco justo a tiempo para ver aparecer a su visitante nocturno.

“¡María! ¿No había otro nombre en el mundo?” Aquellas palabras se escapaban inconscientemente de la boca de Raimundo mientras se abría paso entre la oscuridad de la noche. “No, tenían que llamarla María, para que cada vez que coja a mi nieta en brazos, cada vez que la llame, piense en ella, en mi pequeña… Francisca María Montenegro. A veces siento que su recuerdo me persigue” Y así siguió gritando a viva voz hasta llegar a la orilla del lago. Y era cierto, en cuanto supo el nombre de la pequeña sintió como algo laceraba su corazón y no porque aquel nombre le recordase a Francisca Montenegro la temible cacique, sino a aquella dulce niña de la que se enamoró en su primera tarde de juegos infantiles. Ella odiaba que la llamasen así, Francisca María, era demasiado largo, se quejaba y cuando aún eran pequeños le costaba pronunciarlo, pero Raimundo se empeñaba una y otra vez en recordarle su nombre completo para desquiciarla un poquito y reírse de ella. “Si es tu nombre, es tu nombre, no es mi culpa” Decía él siempre hasta que la amenazadora mirada de Francisca le obligaba a rectificar.
- María… - volvió a decir en un susurro.

Oculta tras el árbol, Francisca observaba todo lo que hacía y decía Raimundo. Se acordaba de ella, cuando llamaba a su nieta, se acordaba de ella. Tal era su alegría que fue incapaz de contenerse embargada por la felicidad y tuvo que saltar para celebrar que los pensamientos de Raimundo siguieran siendo para ella. Sin embargo, quiso el destino que la suerte no estuviera de su lado y fuera a tropezar con un palo cayendo al suelo. ¡Maldición! Volvió a decir, era imposible que Raimundo no lo hubiera escuchado, seguro que la había escuchado y como si quisiera confirmárselo, unos pasos comenzaron a acercarse. ¿Y ahora qué podía hacer? ¿Correr? Imposible, la vería y encima no podría excusarse por lo de su parálisis. ¿Y si trepaba al árbol? Por desquiciada que pareciera la idea, lo intentó, pero ya no tenía tanta agilidad como de pequeña y solo consiguió que se le rasgara el vestido. Claro que eso le dio una idea…

De pronto, un ruido ahogado lo sacó bruscamente de sus pensamientos. Raimundo sabía que probablemente no sería más que algún animalillo pero tras aquel sonido siguieron otros, movimiento, susurros ahogados… como si alguien quisiera esconderse, pero ¿de qué o de quién? Invadido por la curiosidad Raimundo se acercó al árbol para ver que era lo que se ocultaba tras él, pero nada podía haberlo preparado para lo que vio.
#7327
Jessicavalido
Jessicavalido
04/07/2012 00:32
Laury guapa,me alegro de verte de nuevo por aquísonrientese te echaba mucho de menos,tu relato magnificobravo.A ver que hace Rai cuando vea a la Paca con el camisón desgarradodiablosigue cuando puedas que me tienes intrigada,un beso enorme preciosa.
#7328
Nhgsa
Nhgsa
04/07/2012 12:49
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡TÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡HE APROBADO HISTORIA MODERNA UNIVERSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLL!!!!!

¡Qué subidón me ha dado después del chasco de francés!!! En fin... ahora tengo dos exámenes la semana que viene así que veremos a ver qué tal. Pero me hacía falta aprobar alguna para devolverme un poco las esperanzas en mí.

En cuanto a los relatos maravillosos como siempre ;)

Laury... ¡qué alegría se llevó Sebastián Ulloa al ver que vas a vivir en el relato carcajada En fin que me alegro de verte por aquí.
A las demás seguid así que os sigo aunque no comente.
Sobre el adelanto de 16 años pues ya lo habéis dicho todo... Hay que renunciar desgraciadamente a ver un momento apasionado de Paca y Rai snif Os prometo que ha sido una renuncia muy dolorosa para mí después de tantos relatos...
Pero chicas... mirad el lado positivo... ¡¡LA SEMANA QUE VIENE JUAN CASTAÑEDA SI NO LA ESPICHA... CASI carcajada!!! Ha sido ver eso y me ha dado el subidón... (se nota que me encanta el personaje carcajada

De la serie yo me despido hasta que haya algo de luz o hasta la siguiente escena raipaquista (lo que ocurra antes) así que me iré informando de lo que pasa por vosotras y seguiré escribiendo que sé que tengo por ahí un relato empezado guiño
Muchos besos a todas que os quiero mucho.
María, Ramón... sabéis que os quiero también guiño
#7329
Albamarinha
Albamarinha
04/07/2012 14:41
Hola amoriños!!!

Bueno, no hay nada que comentar, salvo que los capitulos son una m****a útimamente, y que se te quitan las ganas de ver la serie con el panorama que tenemos duermo...

En cuanto al salto temporal...Ai Dios, nuestra Paca sesentañera... Por favor no me la pongáis muy vieja guionistas... Que nuestra María está de muy buen ver y no le quedaría natural el cambio!! Pero sabeis la esperanza que tengo chicas? Que le cambien el peinado a la Paca!! Que le pongan algo más moderno, o más bonito!! Que le quiten de una vez ese peinado de drácula que acentúa más su papel de mala malísima! Y así, pues atrae más la atención de nuestro tabernero! O no??

LAURY!!!!!!!!!!! QUE BUENA TU VUELTA MI NIÑA!!!! Además no has entrado sin nada eh!!! Menudo mini te estáqs marcando!! No hace falta decir que SIGAAAAAAAAAAAASSSS!!! Porfa, anda, que me tienes en viloo!!bravo

Las demás escritoras que tenemos por el foro: me alegráis los días aciagos como este en los que no parece haber nada raipaquista en muchos capis adelante... Sois todas unos amores!!!


Un beso enorme preciosas!
#7330
soyi
soyi
04/07/2012 15:18
HOLA CHICAS:

ALBA : Yo tambien estoy con tigo en que no nos pongan a la paca muy mayor que como bien dices esta de buen ver , asi que haver ahora con el cabio haver si nos la visten mas alegre y el pelo algo mas suelto ( vamos que raimundo se nos que de si habla ) jajajaj

LAURY: Como me alegra que estes de vuelta espero ahora que ya has acabado los examenes verte mas amenudo por el hilo que se te echava de menos .

NATALIA : me alegra saber que aprobaste !!!! FELICIDADES!!!!! y animo guapa .


MARIAJOSE : Corazon animo y espero que dentro de poco nos des la garn alegria de que Daniela ya esta entre nosotras .


UN BESITO
#7331
thirdwatch
thirdwatch
05/07/2012 10:14
Natalia enhorabuena por haberte sacado historia moderna Universal.. Que asignaturas teníamos en la carrera.. la asigntaura que más me aburría a mí era prehistoria Universal, la de Historia antigua universal (no por la asignatura sino por el tochazo de mil páginas del malamud que tuve que aprenderme), y la de arquerología (en este caso por los profesores que me la impartían)

Ruth sobre la novela pues otra vez coincido contigo para no variar. Esto ya es como Disney o como los típicos culebrones venezolanos donde los malos son malísimos y los buenos de lo buenos que son son tontos rematados. Tenemos a la lela que acoge a la mala manipulada por la Paca (convertida otra vez en la Paca psicokiller de la 3) al olmo cada vez más loco y que tiene pinta de seguir los pasos de Salvacuchi manipulando a la lela e insulsa de Gregoria. a la buena padeciendo siempre las intromisiones de los otros.. Que diferencia del puente viejo de la primera y segunda temporada. Esa si que era una serie diferente y no la de ahora
#7332
laury93
laury93
05/07/2012 16:34
Hola de nuevo!
Nati enhorabuena por tu examen, me alegro mucho por ti sonriente y por cierto, como iba a Morirme de Salva sabiendo las ganas que tienes de matarme? lengua

No había comentado nada pero personalmente el salto en el tiempo no me acaba de convencer porqeu veo qeu convertirá 30 en 46 años de separación, si hubiera un arreglo antes pues no me importaría, pero como a saber lo mismo nos plantamos en reconciliarnos ya in extremis y la verdad, no me hace mucha gracia aunqeu será interesante ver la evolución del pueblo.

Por lo demás, muchas gracias a todas simplemente por estar ahí siempre guiño no como yo que os abandono en exámenes triste jejeje
Os dejo otro capi, muchos besos

RECUERDOS DEL PASADO

Al principio solo había sentido curiosidad sin llegar a creer que tras aquel árbol pudiera esconderse más que algún animalillo inquieto, pero al ir acercándose, a cada paso, con cada nuevo movimiento creía escuchar con más claridad una respiración agitada. Hubiera jurado que era una persona, pero no podía ser, ¿allí, a aquellas horas? Con una mezcla entre temor y curiosidad se decidió a rodear la imponente carrasca, pero nada de lo que podía haber imaginado podía haberlo preparado para lo que encontró allí, al resguardo del fuerte tronco, no… no podía ser.
- Francisca- susurró casi sin atreverse a verbalizar su temor- Francisca… ¿pero cómo, qué…?

Apenas conseguía articular palabra. Francisca, su Francisca yacía allí, sobre la húmeda hierba, con el rostro manchado de barro y el blanco camisón que se adhería sobre su piel que se encontraba rasgado por cada resquicio y cada costura. Mil preguntas, sensaciones, miedos, irrumpían en su alma turbando su mente. Sin pensarlo, se lanzó a su lado para arrodillarse junto a ella tomando su frío rostro entre sus manos.
- Francisca, Francisca por favor, reacciona, despierta, dime algo.

No sabía qué le diría si ella despertaba y lo encontraba abrazado a ella, ni tampoco le importaba, el terror que había sentido al verla allí tirada había logrado nublar su juicio.
- Francisca, Francisca- repetía una y otra vez sin cesar de golpear su rostro en un intento desesperado por hacerla despertar. Porque tenía que despertar, necesitaba que despertase, porque a pesar de todo, de todo lo que habían pasado juntos y de todos sus desplantes, seguía amándola más que a nada.

Tenía que confesar que aquel arrebato de preocupación de Raimundo la había conmovido, pero se estaba pasando con las bofetadas de reanimación. Sin embargo, y aunque ya apenas sentía las mejillas, sus ojos se negaban a abrirse para abandonar el refugio de los brazos de Raimundo, porque sabía que al abrir los ojos ella volvería a ser la de siempre y él dejaría de pronunciar su nombre con… trataba de buscar un nombre y lo único en lo que podía pensar era en amor. Pero Raimundo ¿amarla a ella? Eso era imposible, ya le había dejado bien claro que no habría nada entre ellos nunca más. Y aquellas palabras habían logrado helar su corazón más que años de indiferencia porque Raimundo siempre había sido su vida y su verdad, y ahora ya que ni siquiera podía ver su reflejo en la mirada de los ojos de su hijo, ya no era nada. Sumida en aquella pena que la consumía perdió la noción del tiempo que fingió estar inconsciente hasta que una de las incesantes bofetadas de Raimundo la obligó a abrir los ojos.
- ¿Pero se puede saber qué haces, bruto?- Tardó unos segundos en recordar su papel- ¿Qué ha pasado, qué hago aquí… ¡qué haces tú aquí!?
- Yo…em.. es que, te he encontrado…yo…- Raimundo se alejó de ella privándola del calor que hasta aquel instante la había reconfortado- ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué ha pasado?
- Eso he preguntado yo.
- No te chancees de mí Francisca, ¿cómo has acabado en mitad del campo, en camisón, de noche y… así?
- Yo…- La mente de Francisca trataba de urdir alguna mentira creíble, pero eran pocas las opciones que su plan desesperado- Yo… lo único que recuerdo es que estaba en mi alcoba durmiendo y entonces una fuerte ráfaga de aire me sacó de mis sueños, pero antes de que pudiera llamar al servicio una sucia mano me rodeó impidiendo gritar y casi respirar. El aire comenzó a faltarme y todo fue tornándose oscuro y ya no recuerdo nada hasta que has tenido la cortesía de despertarme golpes.
- Sí, bueno, perdona, no se me ocurría otra forma y… ¿pero entonces han intentado secuestrarte? ¿Pero…?
- Serían unos tristes desarrapados que querrían ajustar cuentas con su ama. Cuando vuelva a la Casona tendré que hablar seriamente con Mauricio. – Notó cómo Raimundo la miraba con suspicacia, temía que descubriese su pequeño ardid, pero no podía mostrar la más mínima duda- ¿Qué te crees? ¿Qué ha venido andando con estas piernas inservibles y he roto mi propio camisón? ¿A quién se le ocurriría semejante majadería?- A excepción de mí misma, no pudo evitar pensar.
- Sí tienes razón, es demasiado descabellado hasta para ti.

En aquel momento dio gracias de que Raimundo no la conociera tan bien después de todo. Sin previo aviso sintió como unos brazos la rodeaban sin su permiso.
- ¿Pero qué haces?- Gritó ella totalmente azorada
- ¿Tú qué crees? Tendré que llevarte a tu casa, no voy a dejarte aquí tirada en este árbol.
- No es necesario…- comenzó ella pero no podía decirle que no era necesario porque podía ir ella sola.- Quiero decir que no eres capaz- dijo por fin adoptando su ya conocido tono despectivo- No serías capaz de cargar con un saco de patatas a tu edad y menos conmigo, déjame en el suelo antes de que caigamos los dos al suelo, Ulloa.
- Antes podía- Y no lo dijo como un reproche, ni siquiera parecía decírselo a ella, si no a sí mismo, como quien recuerda un sueño.
- De eso hace ya mucho tiempo.
- Sí… mucho tiempo.
#7333
laury93
laury93
05/07/2012 16:36
En el fondo Raimundo también sabía que era incapaz de andar hasta la Casona con ella en brazos. Lo supo en el momento en que la vio tirada, lo sabía ya cuando la alzó a duras penas ayudándose más de la fuerza que da el orgullo que de sus músculos. Y no sabía qué era lo que lo había llevado a cometer tamaña insensatez, si sus ganas de sentirla entre sus brazos o el miedo de quedarse a solas con ella. Con toda la delicadeza de la que sus exhaustos brazos eran capaces, Raimundo dejó a Francisca sobre la hierba, frente al lago, en el mismo lugar que minutos antes él mismo había ocupado. Le pareció curioso encontrar ahora a Francisca descansando donde él se había entretenido en recordarla. Al destino le gustaba gastar bromas irónicas.
- ¿Y qué hacemos ahora?- La voz de Francisca lo sacó de sus pensamientos
- ¿A qué te refieres?
- Pues que si piensas volver a hacerte el héroe y cargarme o vas a ir a buscar ayuda.
- Ni mi espalda me permite hacerme el “héroe” ni mi conciencia dejarte sola mientras busco ayuda. No… supongo que lo más sensato- Y lo que más le aterrorizaba- será que pasemos aquí la noche, bajo las estrellas, y esperar a que mañana algún jornalero madrugador nos eche una mano.
- ¿Pasar la noche aquí, al raso… ¡CONTIGO!?- Casi gritó Francisca como si acabaran de condenarla a muerte, o esa fue la sensación que le dio. Poco importaba que pusiera el grito en el cielo, tampoco es que a él le hiciese una tremenda ilusión quedarse junto a ella, pero poco más podía hacer.- ¿Estás loco? ¿Por qué pregunto? ¡Estás loco! No puedo pasar aquí la noche, yo…- Y mientras Francisca se perdía en mil elucubraciones sobre lo malo que sería el frío nocturno para su salud, Raimundo no pudo evitar pensar en lo guapa que se ponía cuando se enfadaba. No tardó en reprocharse a sí mismo seguir cayendo en la trampa de sus ojos, pero daba igual, no importaba las veces que se odiase por amarla porque no podía dejar de hacerlo,
- Francisca acabarás por darme dolor de cabeza. Acepta que no hay otra opción, además no hace tanto frío y en esta época del año amanece pronto, no tardarán en socorrerte… y a mí de paso.
- Está bien- dijo al fin- Pasaremos la noche al rasos… juntos. Pero de esto ni una palabra a nadie.
- Por supuesto- dijo él con cierto rintintín- no quiero ser yo quien arruine tu reputación de cacique intratable.

Le pareció asombroso el que Francisca no se molestase en replicar, sin duda, pensó, debía ser cierto que la habían secuestrado y debía seguir conmocionada por el suceso pues eran pocos los improperios que le había dirigido para el tiempo que llevaban hablando. Raimundo calló también sin saber qué pensamientos se esconderían en la mente de la que fuese el gran amor de su vida y que ahora, tras años y disputas, se encontraba allí a su lado con la mirada perdida en aquel lago que los había visto crecer y amarse.
#7334
thirdwatch
thirdwatch
06/07/2012 12:20
Menos mal que estáis vosotras que con vuestros relatos conseguiis que se me pasen los cabreos que me pego cada vez que veo el premium:
1º entre que rai es el apéndice de las tramas de otros y sigue mendigando en busca de la suya propia
2º Que me han traído de vuelta a la paca psico killer

¿Porqué esta serie cada vez parece más un culebrón venezolano que una serie que prometía ser algo doferente?
#7335
Kerala
Kerala
06/07/2012 15:35
Lo prometido es deuda guiño


AMOR Y DESEO...EN LA CASONA

[/b]


Raimundo apuró el paso queriendo llegar a la Casona lo antes posible. A pesar de todo lo ocurrido entre ellos las últimas semanas. A pesar de que no soportaran ni estar en la misma habitación, no podía dejar pasar aquella oportunidad de reírse un rato a costa de la Montenegro. Cuando Dolores les había referido a Emilia y a él mismo en la plaza, que Francisca había denunciado al inconsciente de Hipólito por haberle hecho llegar una serie de novelas sicalípticas supuestamente de autoría propia, tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no estallar en carcajadas allí mismo. No por la suerte que estaba corriendo el muchacho, sino al pensar en la expresión que tuvo que poner Francisca cuando aquellos libros cayeron en sus manos.

Ella, tan recta y tan moralista como pregonaba ser, en posesión de narraciones de carácter erótico. Él nunca había sido amigo de ese tipo de relatos. Sabía de su existencia desde tiempo inmemoriales e incluso una vez descubrió uno entre los múltiples libros de su padre. Apenas sintió curiosidad por ellos en aquel momento, ya que su realidad superaría con creces lo que allí se narraba.

Estaba enamorado. Lo estaba y vivía una dulce y apasionada juventud junto a Francisca, en la que convertían en posible todos y cada uno de sus sueños. ¿Para qué perder el tiempo con aquella literatura barata y soez, cuando podía perderse entre los suaves brazos de Francisca, y morir enredado entre sus piernas?

Aquel pensamiento lo conmocionó ligeramente. Dada su situación, prefería no recordar ninguno de sus encuentros apasionados con ella. No era bueno remover el pasado, y mucho menos, tratándose de situaciones de este tipo. Por eso tampoco entendía muy bien qué hacía ahora mismo camino de la Casona, y por una estupidez semejante. Tal vez quería cerciorarse de que los recuerdos de Francisca sobre ellos dos seguían presentes a pesar de poseer aquellos manuscritos.

Llegó al fin ante las imponentes puertas de la Casona. En cualquier otra ocasión, hubiese abierto la puerta sin más, pero en este caso prefirió llamar antes. Rosario fue quien lo recibió.

- ¡Raimundo…! -, exclamó sorprendida por su presencia. - ¿Qué le trae por aquí? Bueno, qué pregunta la mía. Imagino que viene a hablar con la Señora… -. Se apartó lo suficiente para permitirle el paso. – Le advierto que la Doña está hoy de un humor de perros. ¿Por qué no vuelve otro día? -.

Raimundo sonrió de manera imperceptible. Su consuegra, siempre tan prudente. Siempre con deseos de evitar una disputa entre Francisca y él. Pero en esta ocasión podía estar tranquila. Él no había venido a batallar.

- No te inquietes Rosario que nada malo y oculto hay en mi visita. He de tratar cierto tema con Francisca -. Sí. Un tema relacionado con ciertas noveluchas que ella tenía en su poder. - ¿Está en su despacho? -.

Avanzó presto hacía allá, cuando la voz de Rosario lo detuvo.

- No, no se encuentra allí. En realidad no sé dónde puede estar ahora mismo -, le informó la buena mujer encogiéndose de hombros. – Si me da un segundo, la buscaré y avisaré de su llegada -.

Raimundo asintió con la cabeza sonriéndola. Puso sus manos tras la espalda y caminó despreocupadamente por el salón. La puerta del despacho estaba entreabierta y sintió la poderosa necesidad de entrar y rebuscar entre los múltiples libros de Francisca, esperando tener la suerte de encontrar los relatos y poder mostrárselos para cuando ella llegara.

Miró cauto a su alrededor. No había nadie, así que terminó de abrir las puertas de la biblioteca y entró. Comenzó buscando entre las estanterías, pero nada halló. Hubiera sido demasiado evidente que Francisca las dejara a la vista de cualquiera que se adentrara en su despacho. Pensó que debía tenerlas ocultas en algún sitio en el que a nadie se lo ocurriese buscar.

Se quedó quieto en medio de la habitación, razonando con lógica y rapidez. ¿Dónde guardaría él alguna cosa que no deseara que cayera en manos ajenas?

Su mirada se detuvo en la mesa del despacho. ¡Claro! Seguro que Francisca los había escondido en alguno de esos cajones bajo llave. ¡Maldición! Aún así, probaría suerte y trataría de abrirlo.

Se sentó en la butaca tras la mesa y sonrió de medio lado al comprobar que ambos cajones se abrían con facilidad. Si Francisca salió apresurada del despacho por alguna razón, tuvo el descuido de no cerrarlos con llave.

Papeles y más papeles. Sintió tentaciones de mirar entre ellos por si encontraba algo que pudiera beneficiar a su hijo en algún sentido, pero bastante mal se sentía hurgando entre los cajones de Francisca buscando las dichosas novelas. Levantó una carpeta de documentos cuando algo llamó su atención.

Arqueó una ceja. Parece que las había descubierto al fin. “La venus de las pieles”, “El placer de una dama”, “El convento de los secretos”

Observó divertido cómo este último parecía estar algo más usado que los demás y de lo que él mismo hubiese imaginado en un principio.

- Vaya, vaya… parece que Francisca ha estado sumergida en la lectura… -.

Miró hacia la puerta y comprobó que nadie venía aún. Sin poder ya ocultar su curiosidad, se recostó contra el respaldo de la silla y decidió leer un pasaje de aquella novela que tanto interés parecía haber despertado en Francisca.

“Con la cabeza gacha y sumida en sus rezos, la joven novicia no fue consciente de su presencia hasta que chocó con él. Alzó entonces la vista. Sus ojos reflejaron asustados el temor por aquel repentino choque. Pero pronto el sobresalto desapareció para dar paso a otro tipo de sensación que la desconcertó. La sensación de sentir arder su cuerpo por dentro, como si le quemaran las entrañas. Algo muy parecido al deseo carnal.
#7336
Kerala
Kerala
06/07/2012 15:36
Frente a ella, el muchacho que hacía las labores de jardinero la sujetaba con firmeza por los brazos, impidiendo que cayese al suelo. Su pecho desnudo y moldeado al sol debido al duro trabajo en os jardines del convento, llenaba toda su visión. Incluso siguió con la mirada la gota de sudor que se deslizaba lentamente por cada uno de sus poderosos músculos. Subió la vista hasta que los ojos de ambos se cruzaron.

Y sintieron la descarga de deseo que los recorrió de arriba a abajo. Un deseo que les iba a ocasionar demasiados problemas a partir de ahora”


Con cada línea que leía, Raimundo no podía ocultar su sorpresa. Imaginaba a Francisca leyendo en soledad aquellas historias que prometían ser algo más explícitas a medida que avanzaba la historia. ¿Sentiría placer leyendo aquello?

El pensar que así fuera sí despertaba el deseo en él. Hasta las manos le temblaban con solo imaginarlo. Dejó las novelas de nuevo en el cajón. Ahora mismo se veía incapaz de enfrentarse a Francisca. Había sido un completo dislate creer que aquel encuentro podría salir bien teniendo en cuenta los sentimientos que por ella arrastraba.

¿Acaso se le ocurrió pensar en eso? ¿Qué haría si Francisca le sorprendiera en esa tesitura? Lo mejor era salir por patas de allí mismo antes de que fuera demasiado tarde. Temiendo que Rosario pudiera descubrirle en la huida, prefirió salir por el jardín.

…………………………………………..

Francisca regresaba de su paseo diario. Cada día que pasaba, sentía que debía ir olvidándose de la dichosa silla de ruedas que la había acompañado durante tanto tiempo. Sus piernas estaban totalmente restablecidas y era absurdo seguir manteniendo aquella pose.

Se sentó en una de las sillas del jardín. Hacía una tarde espléndida y no sería mala idea tomar la merienda al aire libre. Decidió permanecer unos instantes a solas antes de avisar a Rosario para que saliera con el refrigerio.

Se quitó el sombrero y lo dejó sobre la mesa. Miró con cautela hacia ambos lados asegurándose que estaba a solas, y extrajo de su bolso un pequeño librito. “Amor y deseo en el Kilimanjaro”.

Era incapaz de comprenderse a sí misma.

Por un lado, era capaz de denunciar al joven Mirañar ante los civiles, acusándolo de ser un sátiro y un cochino por dedicarse a escribir novelas tan amorales e indecentes. Y por otro, ella se dedicaba a leer tales historias. ¿Quién la comprendía?

Pero desde que se le ocurrió abrir uno de ellos y comenzar a leer, no había podido dejarlo. Quizá aquellos relatos expresaban sus deseos más ocultos y a los que ella misma no se atrevía a poner voz. Se trataba de historias apasionadas, carnales. Tal y como resultó ser su historia de amor con Raimundo.

Raimundo Ulloa. Pensar en él propiciaba que un intenso escalofrío le recorriese el cuerpo y la piel se le erizara. No había podido arrancarlo de sus pensamientos y mucho menos de su corazón. Y los recuerdos de sus encuentros pasados, aunque siempre presentes en ella, habían tomado fuerza los últimos días gracias a las historias que escondían aquellas novelas.

Jamás debió empezar con aquello. Pero ahora, no podía dejarlo. Abrió el libro por la página que había marcado la noche anterior, y recostándose sobre la silla, comenzó a leer en voz alta.

- Cuando se vieron atrapados por la tormenta, comprendieron que la única salvación posible sería guarecerse en el interior de aquella húmeda cueva. Lady Lujuria siguió con paso temeroso a Dawa, el sherpa que le había acompañado en su viaje por las montañas. Sus ojos permanecían fijos en los firmes músculos de su espalda, que tensaban su camisa con cada paso que daba… -. Detuvo un instante su lectura para tomar aire.

A Raimundo también se le tensaba la camisa cuando faenaba en la taberna. No había querido reconocerlo, pero siempre se fijaba en cada uno de sus movimientos. Y si bien Raimundo siempre había sido un hombre muy apuesto, el verse forzado a trabajar de manera forzosa en los campos y en la Casa de Comidas, había moldeado su cuerpo.

Meneó la cabeza ante aquella distracción. Decidió volver a prestar toda su atención a la lectura no sin antes desabrochar los primeros botones de su vestido. Le comenzaba a faltar hasta el aire.

- Tenía frío. Dawa había preparado una pequeña hoguera para que pudieran calentarse y secar así sus ropas mojadas. Pero también tenía hambre. Hambre de él, de sentir sus callosas manos acariciando cada palmo de su cuerpo. Comenzó a temblar presa de una intensa excitación cuando Dawa, sin dejar de mirarla a los ojos, se despojó de su camisa y la colocó en el suelo, junto a ella -. Comenzó a respirar con fuerza, mirando de reojo que nadie estuviera rondando por el jardín. Después, prosiguió. - Él la tomó entre sus brazos haciendo deslizar su vestido sobre los hombros, arañando con ternura la piel que iba quedando al descubierto. Cuando la hubo dejado desnuda, la alzó con sumo cuidado para depositarla a continuación sobre la camisa extendida. Su cuerpo, caliente y firme la cubrió con delicadeza y sus labios, húmedos y tiernos se unieron… -.

Frunció el ceño mientras seguía leyendo en silencio. Sus ojos se iban abriendo cada vez más a medida que avanzaba, hasta que soltó con rapidez el libro, que cayó sobre la mesa.

- ¡Jesús bendito! -. Se santiguó varias veces, completamente turbada por lo que había leído.

De pronto un ruido a su espalda la hizo gritar y levantarse asustada de su asiento, no sin antes tratar de esconder entre sus manos aquel relato indecente.

- ¡Rai…! ¡Raimundo! -.

………………………………………………

Salió de la biblioteca como alma que lleva el diablo. Deseaba salir de la Casona antes de que alguien pudiera sorprenderle en tan lamentable estado. ¿Cómo era posible que hubiera llegado a esa situación? No había sido la lectura, sino el hecho de imaginar a Francisca leyendo aquellas novelas pensando en él lo que había logrado despertar cierta parte de su anatomía.
#7337
Kerala
Kerala
06/07/2012 15:36
- Fantástica tu idea, Ulloa… -, farfullaba en voz baja, reprendiéndose con dureza. - Esto solo se te… -. Se quedó en silencio cuando al abrir la puerta que daba al jardín, advirtió movimiento.

Se escondió tras las columnas de lo que fue en su día la pequeña ermita de la finca y comprobó asustado que se trataba de Francisca. ¿Cómo se supone que iba a salir de esta? Se cubrió los ojos con una mano, completamente desesperado cuando vio que ella tomaba asiento. Ahora sí que estaba en un apuro. Ni podía avanzar ni retroceder sin ser descubierto.

………………………………………………..

- ¿Qué...? ¿Cómo…? -, no podía dejar de tartamudear al verse descubierta. - ¿Qué estás haciendo aquí? -.

Raimundo la observaba completamente atónito, pero con una mirada cargada de deseo. Había asistido en la sombra, a la ardiente lectura de Francisca y aquello había terminado por romper el finísimo hilo que lo mantenía unido a la cordura. En ese momento, frente a ella, en lo único en lo que podía pensar era en sentarla sobre la mesa, levantar su falta y hacerla suya una y otra vez. Aun así, trató de controlar sus deseos.

- Tenía que hablar contigo, pero veo que… estás ocupada… -.

Francisca empalideció ante sus palabras. Estaba clarísimo que la había sorprendido en su lectura y se sintió totalmente avergonzada.

- Pues sí, este no es un buen momento Ulloa. No estoy para tus tonterías. Será mejor que te marches por donde has venido -.

Raimundo dio un paso hacia ella, divertido al ver cómo Francisca reculaba un paso hacia atrás, haciendo verdaderos esfuerzos por ocultar la novela tras su espalda.

- ¿Qué tienes ahí, Francisca? -, la picó. - ¿Tal vez el libro que estabas leyendo cuando llegué? -.

A ella se le cortó hasta la respiración. Quedaba confirmado que Raimundo había estado presente mientras ella leía en voz alta. Al menos, no podría ni imaginar que pensaba en él mientras lo hacía.

- Veo que no tienes ganas de contestar… -. Rio por lo bajo mientras apretaba las manos tras la espalda queriendo aplacar su nerviosismo. Su deseo por ella estaba aumentando sin embargo hasta límites insospechados. - Una cosa más… -. La miró a los ojos. - ¿Pensabas en mi mientras tanto? -.

Aquello sí que no lo esperaba. El libro se le resbaló de entre las manos hasta caer sin remedio al suelo. Tragó saliva cuando Raimundo se acercó un poco más a ella. Sus ojos se deslizaron por su pecho percibiendo como se tensaba su camisa a cada paso que daba. Entreabrió los labios en muda invitación.

- ¡No te consiento que…! -, quiso defenderse, pero él la interrumpió.

- Qué demonios… -.

Avanzó hacia ella hasta que la aferró con firmeza por la cintura, acercándola a su pecho tanto como fue posible. Acariciando su espalda con torturadora lentitud.

- Yo sí pensaba en ti, Francisca… Imaginaba que era tu cuerpo el que depositaba sobre mi camisa mientras el mío te cubría con delicadeza… con pasión… -.

Ella gimió ante la exposición de Raimundo. Había reflejado con exactitud el mismo pasaje que había leído anteriormente, salvo que ahora eran ellos dos los protagonistas de aquel apasionado encuentro. Con respiración dificultosa, sus manos reptaron por su pecho hasta que se enlazaron detrás de su nuca.

Aparcaron su orgullo, sus miedos. Por una vez, iban a guiarse por lo que sentían.

Raimundo la tomó por los muslos y la alzó, obligándole a que le rodeara las caderas con sus piernas, mientras comenzaron a devorarse la boca como dos posesos. Sus lenguas se enredaron en una ardua batalla que ninguno deseaba perder. Raimundo caminó con ella en brazos hasta una de las columnas del patio, convirtiéndose en su apoyo.

Abandonó su boca para descender por su mentón, su cuello… hasta enterrar los labios en el hueco de su clavícula. Francisca se dejaba hacer, completamente rendida a sus encantos. Sus manos se movieron por su cuello hasta llegar a los primeros botones de su camisa.

- Arráncamela… -, le suplicó él. - Necesito sentir tus manos sobre mi pecho -.

Francisca obedeció sin rechistar. De un solo tirón rompió la hilera de botones, que salieron disparados por el aire en todas direcciones. Se abrazó a su pecho, acariciando su espalda, sintiendo la dureza y tensión de sus músculos.

- Te he echado de menos, Raimundo… -, confesó antes atrapar entre sus dientes su labio inferior tirando suavemente de él y adueñándose de su boca con la misma intensidad que habían compartido en el beso anterior.

- Y yo a ti mi amor… y yo a ti… -.

La deslizó por su cuerpo hasta que sus pies tocaron el suelo. Sin dejar de besarla, la despojó del vestido y del corsé hasta que quedó completamente desnuda para él. Se apartó unos instantes para librarse él mismo de los pantalones y regresó de nuevo junto a ella dispuesto a atacar su boca.

Francisca enredó sus piernas en torno a sus caderas, gimiendo cuando Raimundo se introdujo en ella. Se movieron desesperados, cada vez más rápido. Cada vez más intensamente, queriendo fundirse en un solo ser. Lo lograron cuando el placer se adueñó de sus cuerpos arrancándoles un grito desesperado que enterraron en la boca del otro.

Cansados pero terriblemente satisfechos, se miraron a los ojos sin saber muy bien qué decir. Fue Raimundo quien rompió el hielo finalmente.

- ¿Qué te apetece que leamos ahora? -.

Francisca escondió su rostro en el pecho de Raimundo, riéndose avergonzada. Quizá después de todo, debería agradecer al joven Mirañar aquel inesperado regalo.


FIN

[/b]
#7338
soyi
soyi
06/07/2012 16:07
RUHT : !!!!!!!FANTASTICO!!!!!! como me gustaria que pasara esto, que no se yo yo he!!! tal y como habre francisca el cajon donde tiene las novelas guardadas y las mira como diciendo .


!!!!!!!!HAY MADRE QUE TENTACION!!!!!!!!

JAJAJAJAJAJAJA carcajadacarcajada

RUHT UNA VEZ MAS bravobravobravo


UN BESO
#7339
Anacleta
Anacleta
06/07/2012 20:47
Francisca es el personaje mas oscuro de toda la novela, pero como todos los personajes oscuros tienen un pq, una razon de su oscuridad, mas alla de toda duda....y por supuesto tendra un final feliz, pq todas sus fechorias al final se perdonaran, y se arreglara con el Raimundo de su alma, al que tanto ha puteado....¡¡¡pobre Raimundoooooooo¡¡


yo reivindico, que a la Francisca se la castigueee, y que luego despues de penar y penar todo lo que ha hecho (que ya ha sido muchoooo, asesinatos e intentos de ellos..ooohhhhh y mucho maasasss) pues que se reconcilie con el raimundo de su alma (corre raimundo correeee) y aqui paz y despues gloria....pero por diossss, que la zorra pene

saludos a samureta (anacleta del internado)
#7340
MrsT
MrsT
06/07/2012 23:50
Hola chicas!!!

Cuántas semanas sin pasarme por aquí, pero qué alegría ver que la gente vuelva por el hilo!!! Cierto es que tal y como está el percal, se hace la cosa poco llevadera. Yo he dejado de ver la serie o cualquier escena relacionada con ella, ni para ver a Rai y menos a Paca. Con el Señor Ulloa aun ando algo mosca y con Paquita qué deciros. Ha llegado a influir bastante en mi estado de ánimo y es que: ¡Paciencia sí, flagelación, no!!!
Espero que pasen estas escenas de Paca sin sentimiento alguno, porque la verdad me da yuyu su pacto infernal con Olmo. Casi hasta deseo que pasen esos 16 años de una vez.
Con unos guionistas que creen que la felicidad no vende, qué vamos a esperar, siendo la Paca la mala de la peli. Señores, por llamarles de alguna manera y con educación, la TRAGEDIA Y LA MALDAD ABSOLUTA TAMPOCO!!! Son Ustedes asesinos en potencia!! Cómo pueden cebarse tanto con un personaje que tenia tantos matices? Por qué tenían que llegar a estos extremos? Francisca Montenegro era un personaje perfecto! Y aunque María lo borde, verla siempre de mala, pues a mí me aborrece al igual que me indigesta ver a Pepa día sí día también de Santa Santísima!

Pero a pesar de esta Monsterpaca no quiero perder la ilusión. No sé cómo lo arreglarán, pero nos lo deben! No quiero creer que realmente hayan destrozado así esta historia de amor tan maravillosa y no hayan aprovechado en absoluto esa química entre ellos. Y aunque todos quieran ver muerta a Paca y a Rai con alguien mejor, pues yo la sigo adorando y sigo creyendo que tienen que tener una historia ya sea antes o después del salto. Antes del salto ya casi que sería una cosa express, pues para darnos otro PICO y nada más…. Bueno, pensándolo bien, el lema estos días es de ‘No hay dos sin tres’ y tendríamos algo nuevo que comentar!!!! Yupiiii. yo sinceramente, con un pico de mierda no me conformaría, así de claro.

Me quiero aferrar a los VE y las entrevistas y sobre todo a una frase de María que quiero recalcar: “Francisca tiene esa parte buena pero la cuestión es cuándo y cómo la va a sacar. Terminará por sacar esa parte, hay muchos secretos en Puente Viejo. Nunca va a dejar de ser un "escorpión" porque ella ha aprendido a vivir así, pero sospecha que dejará ver su faceta humana.” pues eso, y cuando la saque, a ver si el tontolaba del Ulloa se entera.
Confío en mi Mariquiña!!

Y con respecto a los demás, para ver malas copias pues veo los originales. Prefiero ver ‘La mano que mece la cuna’ a ver la historia de Adolfina y Alfonso. Si quiero ver tiroteos me meto un buen spaguetti Western a la trama Juan Cansiñeda y Manu el de la botica, Para ver a una ida de olla como el de la doc, mejor ver un culebrón Mexicano wey!! Ahí las locas son insuperables! y si quiero dormirme, para qué narices ver a la Santa de Pepa, bien sabido es que su madre bien conseguía sumirme en un profundo sueño.

y qué decir de vuestros relatos......

A las niñas del relato conjunto, porque penica me da interrumpirlo allí:

Ro: ay mi Ro! Hija! Sé que el nacimiento de los peques te ha tenido muy ocupada y que ahora vienen momentos duros, pero hija, no te olvides de el de los gallumbos anda!!! Que necesito el momento en el que la Paca se los quite y lo deje ‘en bolas por la Casona’! Plis!

Miri: lo que me pude reír con el Ulloa cambiando el pañal y las caras de Paca al verlo, no te lo puedes ni imaginar. Realmente os está saliendo un pedazo relato!! El nacimiento de los peques me ha tenido con el alma en vilo.

Jessi: te veo muy metida en el papel de Rosario y mas suelta!! Me acuerdo del día en el que no te atrevías a poner tu relato. Ya eres toda una experta!

Laury: me encanta ver que sigues como una chota. Supongo que la cosa no irá a mejor, ;). Ahí con dos coj…. , despertando a Salva y dando caña. Sigue también el de aquí que enganchada me tienes.

Natiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii: holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Enhorabuena por los exámenessssssssssssssss. Ahora a ver si nos ponemos con el momento fuente que una no se olvidaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Nadia: me tienes abrumada. De verdad que te estás marcando un relato precioso que ya denota un estilo propio. A ver si nos la despiertas ya!!!

And last but not least: Qué grande!! La incesante e incansable Ruth! Todos los días perpetúa animando este hilo contra las fuerzas. Eres única, Sis!!!
Lady Lujuria?? Jajaja me parto! ¿Qué te apetece que leamos ahora?, pues por mi le pones la segunda parte jejeje, con ‘el placer de una dama’, por ejemplo?!!!

Cris, raro capturar una carita tierna de Paca últimamente, no? es todo un tesoro!! pónnosla aquí también mujer! pa que sepamos que existe! jeje! porque la tipa está más bien para reeditar tu montaje del nido en la cabeza y ponerle: a ver quién se atreve a tocarme ahora los huevos!!

P.D.: Maria José corazón, Daniela asoma el culito o qué??? Danos una señal, anda! Bicos!

a todas y a las que me faltan, Mariajo, Sonia, Alba, Laura etc. etc. un besazo! LOVE YOU!
Anterior 1 2 3 4 [...] 364 365 366 367 368 369 370 [...] 376 377 378 379 Siguiente