El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
Vídeos FormulaTV
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
#6961
06/05/2012 22:07
Predicciones RaiPaquistas
[/b]1. Raimundo y Francisca se besan
2. Francisca confiesa la verdad a Raimundo
3. Su noche de amor tras 30 años (y una fotito de ellos para que quede claro de quién va la movida, por si hay duda... Si ponen eso... )
4. Raimundo y Francisca se casan (esto ya, si acaso, al final final, pero sigo confiando en una boda, cuando llegue el momento)
5. La reconciliación más esperada (porque lo es, ¡vaya si lo es!)
6. Raimundo y Francisca mantienen una discusión horizontal
Y añado esta de un colaborador/a anónimo/a:
7. Raimundo echa un buen rapa-polvo a Francisca
y esta mía, que espero se de no tardando:
8. "Tristán es tu hijo" (Y una foto de Francisca agarrada a las solapas de la chaqueta de Raimundo jajaja. Es en realidad como el titular 2, pero más directo)
9. Raimundo, ¡celoso! (yo necesito ver esto aunque me lo pongan tan difícil, si no es con el Casas, que sea con otro).
10. Raimundo cae en su debilidad (¡sí! ¡que pase ya! ¡por favor! Que esa debilidad sustituya al orgullo y, ¡no se si me explico! ejem ejem EJEM).
11. Raimundo y Francisca, cada día más cerca (tras el parto de Emilia, antes de la confesión, después de la confesión, ¡lo que sea! ¡pero que suceda!).
12. EMILIA CELESTINA DE FRANCISCA Y RAIMUNDO
13. RAIMUNDO Y TRISTAN PERDONAN A FRANCISCA
14. Raimundo mira bajo el refajo de Francisca y descubre la luz al final del tunel
15. Rai se pega un golpe en la cabeza, olvida los últimos treinta años y saluda a Francisca con un morreo espectacular
16. 'Raimundo Ulloa y Francisca Montenegro nos abren las puertas de su maravilloso hogar ‘La Casona’ a la que la cacique y el tabernero deciden instalarse juntos tras su luna de miel'.
Y debajo un subtitular: La Montenegro confirma: ‘Sí, estoy embarazada’
17. Don Anselmo se pone firme con Raimundo y Francisca: "Se acabaron las tontás".
18. Raimundo y Francisca ponen las cartas sobre la mesa.
19. Francisca se confiesa ante Emilia: "Quiero a tu padre más que a mi vida".
20. Emilia toma la decisión de encauzar la vida de su padre y Francisca.
21. Gregoria es clara: "Doña Francisca, está embarazada".
22. Raimundo y Francisca, atrapados en la Conservera
23. Francisca le dice a Raimundo: "Ya siento las piernas" después de que el Ulloa arqueé una ceja.
24. Raimundo y Francisca ceden a sus impulsos y se besan y acarician como dos amantes
25. Francisca se queda muda "¿Este libro se lo regaló mi padre? -le pregunta Emilia"
26. Francisca salva la vida a Raimundo atropellando con su silla de ruedas a Juan Castañeda.
27. Francisca manda a Enriqueta hasta La Puebla de una patada en el culo por querer liquidar a Raimundo.
P.D. Felicidades a todas las mamis!! sobre todo a la mía

¡María! esperamos con ansia tu VE de mañana. Espero que te lean muchas de nuestras preguntas, porque la verdad tenemos muuuuuuuuuuuchas ganas de saber muuuuuuuuuuchas cosas jajaja
Tendré que verlo mañana por la noche, pero acuérdate mañana de todas tus RaiPaquistas que te adoramos! Y llévate la ODA!!! muacksssss
#6962
07/05/2012 14:50
HOLA CHICAS:
Por fin a legado el dia del VE con MARIA que ganas tenia de ello haver si nos contesta a muchas preguntas .
MARIA !!!!!!!QUE GRANDE ERES!!!!! TE ADORAMOS
UN BESITO
Por fin a legado el dia del VE con MARIA que ganas tenia de ello haver si nos contesta a muchas preguntas .
MARIA !!!!!!!QUE GRANDE ERES!!!!! TE ADORAMOS
UN BESITO
#6963
07/05/2012 19:06
maria!! gracias por cuidarnos, haces que sigamos al pie del cañon! estoy muy orgullosa de ser raipaquista!! y mil gracias por tu besito para la peque!!! te adorooo!!!
#6964
07/05/2012 19:42
Chic@s,
yo no sé cómo os habéis quedado! yo tardaré en recomponerme! hoy es de estos días que soy feliz, feliz, feliz, por ser Raipaquista! no quepo en mi! estoy aún en blanco.
se puede ser más GRANDE??? llevar la ODA, en ese tubo verde, dedicarnos la mayor parte del VE y bueno ya el saludo a Maria José, a la embarazada (menos mal que matizó que no te pide ponerle a la niña Francisca jajaja) ha sido para comérsela!
Mariquiña, gracias por este VE, por darnos un poco de esperanza, por dedicarnos los momentos culo- culito
, por cuidarnos con ese cariño, por todo lo que hacéis, ahí seguiremos!!
te tomaremos la palabra, queremos y necesitamos que vuelvas con Ramón y algo con qué brindarlo!
Deseo volver a tener la oportunidad de poder achucharte la próxima vez que vaya, sí o sí!!!
Es un lujo teneros y muy fácil quereros! gracias a los dos por todo!!!
Bicos!
yo no sé cómo os habéis quedado! yo tardaré en recomponerme! hoy es de estos días que soy feliz, feliz, feliz, por ser Raipaquista! no quepo en mi! estoy aún en blanco.
se puede ser más GRANDE??? llevar la ODA, en ese tubo verde, dedicarnos la mayor parte del VE y bueno ya el saludo a Maria José, a la embarazada (menos mal que matizó que no te pide ponerle a la niña Francisca jajaja) ha sido para comérsela!
Mariquiña, gracias por este VE, por darnos un poco de esperanza, por dedicarnos los momentos culo- culito
, por cuidarnos con ese cariño, por todo lo que hacéis, ahí seguiremos!! te tomaremos la palabra, queremos y necesitamos que vuelvas con Ramón y algo con qué brindarlo!
Deseo volver a tener la oportunidad de poder achucharte la próxima vez que vaya, sí o sí!!!
Es un lujo teneros y muy fácil quereros! gracias a los dos por todo!!!
Bicos!
#6965
07/05/2012 20:59
¡Buenas!
Me vais a permitir todas vosotras (y tú mi Riri...mi Ramontxu...) que hoy mi mensaje vaya dedicado ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE a ella. A María.
Gracias. Puede que sea una palabra demasiado manida y utilizada muchas veces sin sentido, pero te juro que hoy no tengo otra para poder dedicártela.
GRACIAS por llevar la ODA. Eres grande!!! (encima en su tubito verde, que me alegro que no taparas porque cuesta horrores abrirlo jajaja yo lo cerré para hacer una prueba y cuando intenté abrirlo de nuevo, no podía ¬¬ ).
GRACIAS por la esperanza que nos das. Sé que lo tenemos muuuuuuuuuuuuy negro. Mucho. Pero nos vais a tener al pie del cañón eternamente. Hasta que llegue nuestro momento. ¡Qué llegará!
GRACIAS por mirar ese culo que nos vuelve locas. Todas somos Paca en esos momentos. Sigue haciéndolo por favor. Y únete a nuestra plataforma Pro culito-marcadito para Raimundo. Ya verás como todas lo agradecemos
GRACIAS por contestar a dos de mis preguntas, y a muchas más de mis compañeras de fatigas.Te juro que cuando has dicho "Ruth" se me ha puesto la piel de gallina jajaja
GRACIAS por esa Francisca maravillosa que nos das cada tarde y que muy poca gente puede ver. Solo se quedan con la "fachada" y no son capaces de ver más allá. Esa fragilidad que nosotras sí vemos. Ese amor por sus hijos que nosotras sí vemos. Ese amor por Raimundo, que nosotras SÍ vemos....
GRACIAS por estar a nuestro lado. Por querernos. Por cuidarnos.
y GRACIAS por ser tú. Maravillosa, inmensa, sublime, adorable, genial, portentosa, prodigiosa, fabulosa, soberbia, admirable, magnífica, fascinante... y así podría seguir. Pero todo es tan fácil como reducir todos estos calificativos a dos únicas palabras. MARÍA BOUZAS.
¿Acaso es necesario explicar por qué te queremos? ¡TE ADORO! ¡Miña raiña!
Me vais a permitir todas vosotras (y tú mi Riri...mi Ramontxu...) que hoy mi mensaje vaya dedicado ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE a ella. A María.
Gracias. Puede que sea una palabra demasiado manida y utilizada muchas veces sin sentido, pero te juro que hoy no tengo otra para poder dedicártela.
GRACIAS por llevar la ODA. Eres grande!!! (encima en su tubito verde, que me alegro que no taparas porque cuesta horrores abrirlo jajaja yo lo cerré para hacer una prueba y cuando intenté abrirlo de nuevo, no podía ¬¬ ).
GRACIAS por la esperanza que nos das. Sé que lo tenemos muuuuuuuuuuuuy negro. Mucho. Pero nos vais a tener al pie del cañón eternamente. Hasta que llegue nuestro momento. ¡Qué llegará!
GRACIAS por mirar ese culo que nos vuelve locas. Todas somos Paca en esos momentos. Sigue haciéndolo por favor. Y únete a nuestra plataforma Pro culito-marcadito para Raimundo. Ya verás como todas lo agradecemos

GRACIAS por contestar a dos de mis preguntas, y a muchas más de mis compañeras de fatigas.Te juro que cuando has dicho "Ruth" se me ha puesto la piel de gallina jajaja
GRACIAS por esa Francisca maravillosa que nos das cada tarde y que muy poca gente puede ver. Solo se quedan con la "fachada" y no son capaces de ver más allá. Esa fragilidad que nosotras sí vemos. Ese amor por sus hijos que nosotras sí vemos. Ese amor por Raimundo, que nosotras SÍ vemos....
GRACIAS por estar a nuestro lado. Por querernos. Por cuidarnos.
y GRACIAS por ser tú. Maravillosa, inmensa, sublime, adorable, genial, portentosa, prodigiosa, fabulosa, soberbia, admirable, magnífica, fascinante... y así podría seguir. Pero todo es tan fácil como reducir todos estos calificativos a dos únicas palabras. MARÍA BOUZAS.
¿Acaso es necesario explicar por qué te queremos? ¡TE ADORO! ¡Miña raiña!
#6966
07/05/2012 21:30
PRESO DE TÍ (PARTE II)
[/b]- Bueno princesita, pues ya estás lista -.
Francisca miraba embelesada a la pequeña, que dormía tranquila entre sus brazos. Minutos antes la había aseado y vestido con ropas que todavía conservaba de cuando Soledad era un bebé. Hacía días que las había mandado airear y lavar, queriendo tenerlas preparadas para ese día. Como un pequeño regalo para Emilia, que con los últimos acontecimientos que le había tocado vivir, no había tenido apenas tiempo ni energías para preparar los enseres para su pequeña.
Se encaminó con ella hasta la cama. Estaba en la habitación de Tristán, ya que el joven no estaba en la Casona y Emilia seguía descansando en su alcoba.
Depositó con cuidado a la niña sobre la cama, y ella se arrodilló en el suelo junto a ella. A sus pies. Sonriéndola con ternura, y pasando uno de sus dedos por su carita a modo de caricia.
- Mi pequeña niña… no te preocupes preciosa, que nada te va a faltar -. Lo decía completamente en serio. Se había encariñado tanto con Emilia en todo este tiempo a su lado, que estaba dispuesta a ayudarla hasta que todos sus problemas se solucionaran. Incluso más allá. - ¿Sabes? -. No pudo evitar pensar en Raimundo. - Tu abuelo también va a cuidar muy bien de ti. Y te va a querer mucho… -.
Sonrió con dulzura al hablar de él y le hizo una carantoña a la niña completamente ajena a que Raimundo estaba de pie junto a la puerta entreabierta. Escuchando todo.
Hacía tan solo unos segundos que había llegado hasta allí. Buscando hablar con ella. Alertado por el sonido de su voz justo cuando pasó por delante de la habitación de Tristán al dejar a Emilia dormida en su alcoba. La imagen de Francisca arrodillada en el suelo junto a su nieta, dedicándole tiernas palabras le oprimió el corazón y le derritió por dentro.
Había recreado esa misma imagen en su mente, una y mil veces a lo largo de los años. Francisca junto a un bebé. ¡Su bebé! El de ella y el suyo. Y ahora, por fin, todo cobraba forma ante él. Aunque esa criatura era su nieta, y en cuanto a Francisca… Suspiró apenado. Ella ya no le miraba como antaño. No había ese brillo en sus ojos, ni ese amor que le regalaba cada día en el pasado.
Aquella imagen terminó por hacerle daño, al mostrarse ante él todos los recuerdos de lo vivido entre ellos. 30 largos años de rencor y odio. Meneó la cabeza, queriendo despejar su mente de aquellos tristes pensamientos. Las cosas eran como eran y nada se podía hacer por cambiar el pasado. Terminó de abrir la puerta y entró en la habitación. Sin delatar aún su presencia.
Francisca, absorta como estaba en la niña, ni siquiera se percató de que no estaba sola. Y continuó hablando a la pequeña.
- Tu abuelo… Raimundo… -. Sus ojos se entristecieron al pensar en él. – Pronto estará aquí a tu lado pequeña. Yo me he encargado de que así sea -.
Raimundo sintió que perdía la respiración. No fue necesario que Francisca le confesara cara a cara sus sospechas, pues estas acababan de ser disipadas. Ella, le había liberado. Pero… ¿por qué? ¿Qué la había impulsado a ello? El aire regresó de nuevo a él haciendo que su respiración fuera errática y acelerada. Tenía que averiguarlo. Pero primero, se moría por coger a su pequeña nieta. Dio un paso más, deteniéndose cuando Francisca habló de nuevo.
- Es un gran hombre Natalia… no permitas que nadie te diga lo contrario, ¿de acuerdo? Ni siquiera yo misma -.
Su cuerpo se tensó cuando sintió una presencia tras ella. Lentamente, se giró para descubrir aterrada y emocionada, que se trataba de Raimundo.
- Raimundo… -. Le nombró turbada.
Él se limitó a mirarla unos instantes antes de acercarse hasta ellas y arrodillarse a su lado. Dedicándole una extraña mirada antes de volcar toda su atención en la pequeña Natalia.
- Hola mi niña… -. Alzó temeroso la mano hasta ella, casi sin atreverse a tocarla. La pequeña en ese momento abrió los ojos y empezó a balbucear. – Es preciosa… -, musitó.
Francisca había asistido atónita a ese primer encuentro entre ellos y se sintió una intrusa. A fin de cuentas, ella no formaba parte de aquello. Y la turbación que sentía al ver de nuevo a Raimundo en libertad y tan cerca de ella, terminó de tomar la decisión por ella.
- Yo… será mejor que te deje a solas… -.
Quiso moverse. Marcharse de allí y no presenciar ese momento que le desgarraba el alma por no ser de ella. Esa niña tenía que haber sido la nieta de ambos. Resultado de toda una vida, juntos. Amándose.
Raimundo no habló. Ni siquiera la miró. Pero tomó con suavidad su mano, reteniéndola junto a él. Acariciando con ternura su piel con el pulgar. Así permanecieron varios minutos. En silencio. Él mirando a Natalia. Y ella mirando a Raimundo, y con el corazón golpeándole las costillas.
- Es maravillosa, ¿no crees? -. Dijo él finalmente, mirándola a los ojos. Sin soltar su mano.
Ella solo pudo asentir con la cabeza. Incapaz de que una sola palabra saliera de sus labios.
- Gracias Francisca… -. Susurró llevando su mano hasta los labios. Rozando su piel en una caricia de su boca. – Gracias… -.
Volvió a susurrar antes de tirar tiernamente de ella. Acercándola a su pecho. Acariciando su mejilla con la mano que todavía le quedaba libre. Rozando su nariz con la de ella antes de hacer lo propio con sus labios. Atrapando en ellos el gemido ahogado que salió de la boca de Francisca.
Si se pudiera detener el tiempo en un beso, en una cálida caricia…en la intimidad de una habitación, aquel sería el momento preciso. Nada existía salvo ellos. Ni pasado. Ni futuro. Solo un hombre y una mujer, y ese mágico instante en que sus labios se tomaron por primera vez en demasiados años.
Los tímidos roces iniciales dieron paso a un contacto más profundo cuando la mano de Francisca se alzó hasta situarse tras la nuca de él. Raimundo se perdió en sus caricias y terminó por enmarcar su rostro, mordisqueando la tierna y sensible piel de los labios de Francisca hasta que consiguió que se abrieran solo para él. Sus lenguas se encontraron a medio camino, comenzando a enredarse en un baile sensual que les robó la cordura.
La misma que ambos parecieron recobrar cuando una voces se escucharon tras ellos.
- ¡Válgame el cielo, Raimundo! -, habló Don Pedro. - Fíjese en eso padre. Cuando él habló de callarle la boca a la Montenegro, lo que menos imaginé fue que se refiriera a esto -. Terminó susurrándole a Don Anselmo, al que se veía realmente azorado por la situación.
Ambos, de rodillas en el suelo y aún abrazados, observaban la situación tratando de encontrar algún sentido a lo que acababa de pasar.
- Don Pedro, salgamos rápido de aquí -. Musitó Don Anselmo tirando con fuerza del brazo del alcalde. – Raimundo, Doña Francisca, disculpen la interrupción. Nosotros nos vamos -.
#6967
07/05/2012 21:31
Francisca reaccionó incorporándose como un resorte y mirando después reprochadora a Raimundo.
– No se disculpe padre, aquí no ha interrumpido nada -. Tragó saliva bajando la cabeza. – Si me disculpan, tengo… asuntos que atender… -.
Miró de reojo a Raimundo según abandonaba la habitación. Él se limitó a seguirla con la mirada, sin detenerla. Habría sido inútil hacerlo. Pero ya terminaría esa “conversación” con ella más adelante.
Cuando se hubo marchado, Raimundo se giró para tomar a su pequeña Natalia en brazos y presentársela a Don Anselmo y a Don Pedro, que seguían junto a la puerta. Uno totalmente abrumado por lo que acababan de interrumpir. Y el otro, en su mundo. Esperando conocer a la recién nacida.
………………………………………….
Francisca se apoyó en la pared, junto a la puerta de la habitación de Tristán en cuanto hubo salido. Cerró los ojos y se llevó una mano al pecho en un intento de calmar su acelerado corazón. ¿Qué era lo que se suponía que acababa de pasar? Raimundo no solo le había agradecido…aún no sabía qué era por lo que le había dado las gracias, pero el caso es que así había sido, sino que además, ¡la había besado! Le temblaban las piernas, y durante un instante agradeció la llegada del cura y del alcalde. Sino, a saber qué podría haber sucedido entre ellos.
¡Habían perdido totalmente la cordura para entregarse a una pasión que los consumía!
¿Cómo había podido dejarse arrastrar por él? ¿No se supone que era su enemiga? ¡Valiente enemiga, que se rinde a la primera caricia…! Lo mejor sería mantenerse alejada de él. No podía permitir que la pillara en otro renuncio igual.
Se despegó de la pared y avanzó casi a tientas por todo el pasillo hasta llegar a las escaleras. Aún no recuperada del todo, llegó hasta el vacío salón y se sirvió una copa de jerez tomándosela de un solo trago.
……………………………………………………….
Raimundo bajó hasta el salón acompañado del cura y del alcalde, justo en el mismo momento en que llegaba Tristán, que no se había enterado de nada de lo que había ocurrido esa noche.
- ¡Raimundo! -. Se acercó raudo a el ofreciéndole la mano. – Al fin está en libertad, no sabe cuánto me alegro de que al fin se haya aclarado todo -.
Él sonrió. – Gracias muchacho -. Le palmeó en el hombro agradecido. – Digamos que he recibido algo de ayuda para encontrarme donde estoy ahora mismo -. Al decir esto último, su mirada se dirigió con toda intención hasta Francisca, que observaba la escena en un segundo plano.
Cuando la mirada de Raimundo llegó hasta ella, sintió de nuevo flaquear sus piernas. Y para evitar el incómodo silencio que de pronto se instaló en la estancia, puso a Tristán al tanto de lo acontecido con Emilia.
- ¿En serio? -. La voz del joven sonaba emocionada. – Disculpenme entonces. Voy a subir a ver cómo está y a conocer a la chiquitina -. Se encaminó hasta las escaleras, girándose de repente hacia los presentes. – Raimundo, me imagino que se quedará aquí con nosotros, ¿verdad? Diré que le preparen una habitación -.
Francisca sintió empalidecer ante la propuesta de Tristán. Lo único que la tranquilizaba, era el hecho de que Raimundo se iría a su casa enseguida y ella podría recuperar su perdida tranquilidad.
– Pero hijo, seguro que Raimundo… -.
- Gracias Tristán, si no es mucha molestia, me gustaría permanecer cerca de mi hija -.
- Perfecto entonces -. Sonrió el joven. – Avisaré a una de las doncellas para que organice una habitación para usted. Y ahora si me disculpan… -. Les saludó con un ligero movimiento de cabeza y desapareció por las escaleras.
- En fin, creo que nosotros debemos irnos alcalde -. Don Anselmo trató de romper así la tensión que se palpaba en el ambiente. – Raimundo, confío en que no hagas ninguna locura -. Terminó recomendándole en voz baja cuando se acercó a él para despedirse.
- ¿Locura? -. Dijo él sin quitar los ojos de encima a Francisca, que departía con el alcalde, despidiéndose de él. – Descuide, pues ninguna cometeré… Se lo prometo… -, añadió con tono condescendiente ante la mirada incrédula del cura.
- Más vale, Raimundo, más vale... hay cosas que no conoces y que no puedo contarte. Pero te ruego…te suplico que te comportes como un caballero -.
Raimundo volvió su mirada entonces hacia él, sonriéndole de medio lado. – Se más de lo que se piensa, Don Anselmo -. Le dijo enigmático. – Váyase tranquilo. En serio… ¡Alcalde! -. Lo llamó, haciendo que tanto él como Francisca se volvieran. – Muchas gracias por su inestimable ayuda -. Estrechó su mano en señal de agradecimiento.
- No hay de qué, Raimundo, no hay de qué. Como alcalde de Puente Viejo, me debo a todos mis conciudanos. Y mucho más, tratándose de ti, nuestro ilustre tabernero. ¿Sabes? Creo que te podría nombrar “Hijo… -.
- Déjese de tanta palabrería alcalde y vayámonos ya -. Don Anselmo le agarró del brazo tirando de él. – Es tarde y querrán retirarse a descansar. Doña Francisca… -, con una leve inclinación de cabeza, ambos hombres abandonaron el salón dejando de nuevo solos a Raimundo y a Francisca.
Él miró como ella, azorada, retorcía sus manos sin atreverse a mirarle a los ojos. Cuando el silencio se hizo insoportable, levantó la mirada y le encontró en el mismo lugar. No se había movido ni un ápice. Y la observaba con una mirada difícil de descifrar.
Quería salir de allí a como diera lugar. Escapar. Pero inevitablemente debía pasar por su lado. ¡Maldita sea! Tal vez si daba un ligero rodeo por detrás del sofá, y bordeaba la mesita junto a la butaca del fondo, podía escapar. Suspiró resignada, dispuesta a llevar a cabo su plan. Y casi lo había logrado cuando Raimundo la atrapó, tomándola de la mano.
- Francisca… -, susurró su nombre. Girándose hasta ella, haciendo que le mirase. – Mi Francisca… -, repitió en el mismo tono susurrante.
P.D: No me odieis mucho por dejarlo aquí...jejejeje
– No se disculpe padre, aquí no ha interrumpido nada -. Tragó saliva bajando la cabeza. – Si me disculpan, tengo… asuntos que atender… -.
Miró de reojo a Raimundo según abandonaba la habitación. Él se limitó a seguirla con la mirada, sin detenerla. Habría sido inútil hacerlo. Pero ya terminaría esa “conversación” con ella más adelante.
Cuando se hubo marchado, Raimundo se giró para tomar a su pequeña Natalia en brazos y presentársela a Don Anselmo y a Don Pedro, que seguían junto a la puerta. Uno totalmente abrumado por lo que acababan de interrumpir. Y el otro, en su mundo. Esperando conocer a la recién nacida.
………………………………………….
Francisca se apoyó en la pared, junto a la puerta de la habitación de Tristán en cuanto hubo salido. Cerró los ojos y se llevó una mano al pecho en un intento de calmar su acelerado corazón. ¿Qué era lo que se suponía que acababa de pasar? Raimundo no solo le había agradecido…aún no sabía qué era por lo que le había dado las gracias, pero el caso es que así había sido, sino que además, ¡la había besado! Le temblaban las piernas, y durante un instante agradeció la llegada del cura y del alcalde. Sino, a saber qué podría haber sucedido entre ellos.
¡Habían perdido totalmente la cordura para entregarse a una pasión que los consumía!
¿Cómo había podido dejarse arrastrar por él? ¿No se supone que era su enemiga? ¡Valiente enemiga, que se rinde a la primera caricia…! Lo mejor sería mantenerse alejada de él. No podía permitir que la pillara en otro renuncio igual.
Se despegó de la pared y avanzó casi a tientas por todo el pasillo hasta llegar a las escaleras. Aún no recuperada del todo, llegó hasta el vacío salón y se sirvió una copa de jerez tomándosela de un solo trago.
……………………………………………………….
Raimundo bajó hasta el salón acompañado del cura y del alcalde, justo en el mismo momento en que llegaba Tristán, que no se había enterado de nada de lo que había ocurrido esa noche.
- ¡Raimundo! -. Se acercó raudo a el ofreciéndole la mano. – Al fin está en libertad, no sabe cuánto me alegro de que al fin se haya aclarado todo -.
Él sonrió. – Gracias muchacho -. Le palmeó en el hombro agradecido. – Digamos que he recibido algo de ayuda para encontrarme donde estoy ahora mismo -. Al decir esto último, su mirada se dirigió con toda intención hasta Francisca, que observaba la escena en un segundo plano.
Cuando la mirada de Raimundo llegó hasta ella, sintió de nuevo flaquear sus piernas. Y para evitar el incómodo silencio que de pronto se instaló en la estancia, puso a Tristán al tanto de lo acontecido con Emilia.
- ¿En serio? -. La voz del joven sonaba emocionada. – Disculpenme entonces. Voy a subir a ver cómo está y a conocer a la chiquitina -. Se encaminó hasta las escaleras, girándose de repente hacia los presentes. – Raimundo, me imagino que se quedará aquí con nosotros, ¿verdad? Diré que le preparen una habitación -.
Francisca sintió empalidecer ante la propuesta de Tristán. Lo único que la tranquilizaba, era el hecho de que Raimundo se iría a su casa enseguida y ella podría recuperar su perdida tranquilidad.
– Pero hijo, seguro que Raimundo… -.
- Gracias Tristán, si no es mucha molestia, me gustaría permanecer cerca de mi hija -.
- Perfecto entonces -. Sonrió el joven. – Avisaré a una de las doncellas para que organice una habitación para usted. Y ahora si me disculpan… -. Les saludó con un ligero movimiento de cabeza y desapareció por las escaleras.
- En fin, creo que nosotros debemos irnos alcalde -. Don Anselmo trató de romper así la tensión que se palpaba en el ambiente. – Raimundo, confío en que no hagas ninguna locura -. Terminó recomendándole en voz baja cuando se acercó a él para despedirse.
- ¿Locura? -. Dijo él sin quitar los ojos de encima a Francisca, que departía con el alcalde, despidiéndose de él. – Descuide, pues ninguna cometeré… Se lo prometo… -, añadió con tono condescendiente ante la mirada incrédula del cura.
- Más vale, Raimundo, más vale... hay cosas que no conoces y que no puedo contarte. Pero te ruego…te suplico que te comportes como un caballero -.
Raimundo volvió su mirada entonces hacia él, sonriéndole de medio lado. – Se más de lo que se piensa, Don Anselmo -. Le dijo enigmático. – Váyase tranquilo. En serio… ¡Alcalde! -. Lo llamó, haciendo que tanto él como Francisca se volvieran. – Muchas gracias por su inestimable ayuda -. Estrechó su mano en señal de agradecimiento.
- No hay de qué, Raimundo, no hay de qué. Como alcalde de Puente Viejo, me debo a todos mis conciudanos. Y mucho más, tratándose de ti, nuestro ilustre tabernero. ¿Sabes? Creo que te podría nombrar “Hijo… -.
- Déjese de tanta palabrería alcalde y vayámonos ya -. Don Anselmo le agarró del brazo tirando de él. – Es tarde y querrán retirarse a descansar. Doña Francisca… -, con una leve inclinación de cabeza, ambos hombres abandonaron el salón dejando de nuevo solos a Raimundo y a Francisca.
Él miró como ella, azorada, retorcía sus manos sin atreverse a mirarle a los ojos. Cuando el silencio se hizo insoportable, levantó la mirada y le encontró en el mismo lugar. No se había movido ni un ápice. Y la observaba con una mirada difícil de descifrar.
Quería salir de allí a como diera lugar. Escapar. Pero inevitablemente debía pasar por su lado. ¡Maldita sea! Tal vez si daba un ligero rodeo por detrás del sofá, y bordeaba la mesita junto a la butaca del fondo, podía escapar. Suspiró resignada, dispuesta a llevar a cabo su plan. Y casi lo había logrado cuando Raimundo la atrapó, tomándola de la mano.
- Francisca… -, susurró su nombre. Girándose hasta ella, haciendo que le mirase. – Mi Francisca… -, repitió en el mismo tono susurrante.
Continuará....
[/b]P.D: No me odieis mucho por dejarlo aquí...jejejeje
#6968
07/05/2012 22:09
María has estado realmente encantadofra, simpática, adorable. ha habido momentos en que tenía ganas de entrar a darte un achuchón. Y has contestado a dos de mis preguntas. A pesar de lo que comentas de que Paca es así con Sole porque es el recuerdo de Salvador Castro me sigue pareciendo muy extraño que Paca, que de verdad siente cariño por Sole no le importae sacrificarla
#6969
07/05/2012 22:23
Video Encuentro María Bouzas 7 de Mayo 2012
#6970
07/05/2012 22:54
MARIA : Queria agradecerte lo mucho que te has acordado de nosotras en el VE si antes te adoraba ahora ni te cuento ( por cierto gracias por dedicarnos las miraditas al culito de RIRI )jajajjaja.
Tan bien me alegrado saver que te gustaron los regalitos pero esque os mereceis eso y mas por los buenos ratos que no haceis pasar todas las tardes y que gracias ha vosotros hemos hecho una piña de amigas llamada raipaquista que nos queremos mucho y eso os lo devemos ha vosotros y hasta como bien has dicho en el VE tenemos una raipaquista junior en camino asi que gracias una y mil veces MARIA .
UN BESITO
PDT: Espero pronto poder darte un achuchon !!!!!!!GUAPA!!!!!
Tan bien me alegrado saver que te gustaron los regalitos pero esque os mereceis eso y mas por los buenos ratos que no haceis pasar todas las tardes y que gracias ha vosotros hemos hecho una piña de amigas llamada raipaquista que nos queremos mucho y eso os lo devemos ha vosotros y hasta como bien has dicho en el VE tenemos una raipaquista junior en camino asi que gracias una y mil veces MARIA .
UN BESITO
PDT: Espero pronto poder darte un achuchon !!!!!!!GUAPA!!!!!
#6971
07/05/2012 23:07
Pedazo de VE, sí señor!!! María, sabíamos que eras grande, ¿pero tanto?
Alucinante, sencillamente ¡ALUCINANTE!
Gracias, gracias y gracias por dedicarnos este videocuentro, que era complicado con todas las preguntas acerca de la trama principal pero que finalmente ha sido espectacular.
Sé que me repito, pero gracias, gracias por estar ahí, por darnos un rayito de esperanza en este secarral de escenas raipaquísticas, por tratarnos tan bien y por querernos tanto. Es absolutamente recíproco y creo que leyéndonos aquí día tras día lo sabéis de sobra. Pero nunca está de más repetirlo!
Momento ODA... una que se estaba escurriendo en la silla de la vergüenza ¡Qué sabía yo cuando la hice, que llegaría tan lejos! Un orgullo y un verdadero placer saber que cosas como esta, que hacemos aquí día tras día, os animan a seguir adelante y a dejarnos con la boca abierta en una escena conjunta (cuando os dejan) y en vuestras escenas diarias.
Y para terminar de comentar este Videoencuentro lleno de risas y buen rollo, como no, el momento cumbre con ese culo-culito de Ramón/Raimundo. Si es que no se nos escapa una María...
Y por eso rescato del hilo del baúl, de hace unos días...

PACA SOMOS TODAS!! (Si ya lo decíamos nosotras, que esto era toda una dedicatoria)
Grande, grande y grande María! Y por supuesto, esperaremos con ansias ese sellado y prometido videoencuentro conjunto!
Alucinante, sencillamente ¡ALUCINANTE!
Gracias, gracias y gracias por dedicarnos este videocuentro, que era complicado con todas las preguntas acerca de la trama principal pero que finalmente ha sido espectacular.
Sé que me repito, pero gracias, gracias por estar ahí, por darnos un rayito de esperanza en este secarral de escenas raipaquísticas, por tratarnos tan bien y por querernos tanto. Es absolutamente recíproco y creo que leyéndonos aquí día tras día lo sabéis de sobra. Pero nunca está de más repetirlo!
Momento ODA... una que se estaba escurriendo en la silla de la vergüenza ¡Qué sabía yo cuando la hice, que llegaría tan lejos! Un orgullo y un verdadero placer saber que cosas como esta, que hacemos aquí día tras día, os animan a seguir adelante y a dejarnos con la boca abierta en una escena conjunta (cuando os dejan) y en vuestras escenas diarias.
Y para terminar de comentar este Videoencuentro lleno de risas y buen rollo, como no, el momento cumbre con ese culo-culito de Ramón/Raimundo. Si es que no se nos escapa una María...
Y por eso rescato del hilo del baúl, de hace unos días...

PACA SOMOS TODAS!! (Si ya lo decíamos nosotras, que esto era toda una dedicatoria)
Grande, grande y grande María! Y por supuesto, esperaremos con ansias ese sellado y prometido videoencuentro conjunto!
#6972
08/05/2012 07:59
Hasta las dos de la mañana me tuviste pendiente de tus palabras María preciosa, no pude verte en directo pero mis chicas raipaquistas me dijeron que no me lo podía perder y para mi su palabra es ley.
¿Qué te puedo decir?. GRACIAS se queda pequeño para expresar lo que siento, pero no se me ocurre nada que muestre la alegría, la felicidad y la emoción que sentí ayer.
María GRACIAS por querernos, por recordarnos, por valorarnos ¿cómo no vamos a estar ahí con todo lo que nos dais Ramón y tú?
GRACIAS por haber creado ese personaje maravilloso lleno de matices y tranquila que nosotras si vimos casi desde el principio esa fragilidad y ese corazón enorme que se esconde detrás de una muralla al final Francisca sólo es una niña asustada que en el fondo únicamente quiere que la quieran.
GRACIAS por darnos esas gotitas de esperanza, en el caso de las raipaquistas la paciencia la llevamos tatuada en el ADN, así que ahí estaremos, con Ramón y contigo esperando lo que haga falta, sufriendo y disfrutando con vosotros.
GRACIAS por esos momentos culito-culito que nos dedicas ¿pensabas que no nos dábamos cuenta? je je, me uno a la petición de que le metas caña a los de vestuario por cinco tallas menos en los pantalones de Raimundo y mientras tanto tú no te cortes, sigue con las dedicatorias por que como dice mi pequeña, mi Cris, en esos momentos PACA SOMOS TODAS.
María GRACIAS por hacer que mi vida sea mejor, por haberme reunido con gente tan maravillosa como la que esta en este foro, por hacerme reír con las ironías de tu Paca y hacer que me enternezca cuando sale la mujer de verdad, la que tiene miedo, la que sufre, has logrado que sea la primera vez que tenga ganas de entrar en la pantalla para darle un achuchón a una mala malísima.
GRACIAS por tu sonrisa, por tu buen humor, por ser tú. Te adoro.
¿Qué te puedo decir?. GRACIAS se queda pequeño para expresar lo que siento, pero no se me ocurre nada que muestre la alegría, la felicidad y la emoción que sentí ayer.
María GRACIAS por querernos, por recordarnos, por valorarnos ¿cómo no vamos a estar ahí con todo lo que nos dais Ramón y tú?
GRACIAS por haber creado ese personaje maravilloso lleno de matices y tranquila que nosotras si vimos casi desde el principio esa fragilidad y ese corazón enorme que se esconde detrás de una muralla al final Francisca sólo es una niña asustada que en el fondo únicamente quiere que la quieran.
GRACIAS por darnos esas gotitas de esperanza, en el caso de las raipaquistas la paciencia la llevamos tatuada en el ADN, así que ahí estaremos, con Ramón y contigo esperando lo que haga falta, sufriendo y disfrutando con vosotros.
GRACIAS por esos momentos culito-culito que nos dedicas ¿pensabas que no nos dábamos cuenta? je je, me uno a la petición de que le metas caña a los de vestuario por cinco tallas menos en los pantalones de Raimundo y mientras tanto tú no te cortes, sigue con las dedicatorias por que como dice mi pequeña, mi Cris, en esos momentos PACA SOMOS TODAS.
María GRACIAS por hacer que mi vida sea mejor, por haberme reunido con gente tan maravillosa como la que esta en este foro, por hacerme reír con las ironías de tu Paca y hacer que me enternezca cuando sale la mujer de verdad, la que tiene miedo, la que sufre, has logrado que sea la primera vez que tenga ganas de entrar en la pantalla para darle un achuchón a una mala malísima.
GRACIAS por tu sonrisa, por tu buen humor, por ser tú. Te adoro.
#6973
08/05/2012 08:27
María gracias por tus sonrisas, por tu simpatía, por la ternura que hablas de las railpaquistas y sobre todo por tu sencillez. Ayer disfrutamos del mejor Videoencuentro de Puente viejo. Pídeles a los guionistas trama propia para Ramón y para ti
#6974
08/05/2012 15:47
María, me ha encantado ese videoencuentro. En momentos como este, sólo me salen del corazón palabras en gallego... QUÉROTE!!!
E nada máis, unha palabra que o di todo non?
Bueno, pues en honor a ti, María, este poemilla de Manuel M. Romón. La puntuación es rara pero es que es así! (Tranquilas chicas, que os lo traduzco eh?).
María
tres sílabas nos beizos
preñadas
de vento
maría
nome elemental
para escribilo nas paredes
-esprai nos dedos-/
maría
espiral
maría
na
noite
silencio/
maría
corpo concreto
maría
muller:
nas rúas
e...
maría
ti
e eu
espallados
por galicia
a xeito
de panfleto
María. tres sílabas en los labios.preñadas.de viento.maría.nombre elemental.para escribirlo en las paredes.-espray en los dedos-/.maría.espiral.maría.en la.noche.silencio/.maría.cuerpo concreto.maría.mujer: en las calles.y...maría.tú.y yo.desperdigados.por galicia.a modo.de panfleto
Bueno, espero que os guste, yo pensé en ella cuando lo leí. Espero que no os moleste que sea en gallego, porque, como diría Castelao (escritor al cual supongo conoceréis mejor las que sois gallegas) "Se aínda somos galegos é por obra e gracia do idioma"
"Si aún somos gallegos es por obra y gracia del idioma"
UN BICO MENIÑAS!!!
E nada máis, unha palabra que o di todo non? Bueno, pues en honor a ti, María, este poemilla de Manuel M. Romón. La puntuación es rara pero es que es así! (Tranquilas chicas, que os lo traduzco eh?).
María
tres sílabas nos beizos
preñadas
de vento
maría
nome elemental
para escribilo nas paredes
-esprai nos dedos-/
maría
espiral
maría
na
noite
silencio/
maría
corpo concreto
maría
muller:
nas rúas
e...
maría
ti
e eu
espallados
por galicia
a xeito
de panfleto
María. tres sílabas en los labios.preñadas.de viento.maría.nombre elemental.para escribirlo en las paredes.-espray en los dedos-/.maría.espiral.maría.en la.noche.silencio/.maría.cuerpo concreto.maría.mujer: en las calles.y...maría.tú.y yo.desperdigados.por galicia.a modo.de panfleto
Bueno, espero que os guste, yo pensé en ella cuando lo leí. Espero que no os moleste que sea en gallego, porque, como diría Castelao (escritor al cual supongo conoceréis mejor las que sois gallegas) "Se aínda somos galegos é por obra e gracia do idioma"
"Si aún somos gallegos es por obra y gracia del idioma"UN BICO MENIÑAS!!!
#6975
08/05/2012 20:09
Genial María!!! Precioso VE!!
#6976
08/05/2012 20:28
PRESO DE TÍ (FINAL)
[/b]Ella solo pudo cerrar los ojos. ¿Por qué se empeñaba él en torturarla de aquella manera? ¿Y ella? ¿No se había prometido acaso no volver a sucumbir en una situación semejante? Sus pensamientos y reproches mentales se silenciaron de pronto cuando sintió la mano de él recorrer su mejilla hasta llegar a sus labios. Rozándolos con la yema de los dedos.
- Francisca… -. Volvió a pronunciar su nombre, otra vez en un suave susurro que erizó su piel. Que vibró a través de su columna hasta llegar a sus oídos y llenarla de él.
Se acercó a ella lentamente. Desde que la había visto junto a Natalia, sentía que no podía tener sus manos alejadas de ella. Ni sus manos, ni su boca, ni su cuerpo. En aquella habitación volvió a encontrar a esa dulce chiquilla de la que se enamoró de manera irremediable hacía ya tanto tiempo. Ansiaba demasiado su calor. Su cercanía. Siempre lo había hecho en realidad.
Y el hecho de saber que había hecho todo lo posible por librarle de la cárcel no hizo sino incrementar su amor y su deseo por ella. A pesar de que seguía sin entender sus intenciones. Solo quería creer que aún le amaba. Aunque las dudas le corroían el alma. Y sin embargo, unos minutos atrás se habían besado tan dulcemente, que sus labios gritaban por apoderarse otra vez de los de ella. No quería pensar. Tan solo, dejarse llevar por lo que sentía.
Ya se había controlado durante demasiado tiempo.
Percibió cómo Francisca temblaba bajo sus manos. Ella abrió los ojos, perdiéndose ambos en la inmensidad de una mirada cargada de demasiadas dudas. De intensos reproches. Pero que quedaron aparcados en ese instante. Olvidados en un recóndito lugar, dejando ver, quizá por primera vez en muchos años, un profundo amor.
Francisca se humedeció los labios. Una muda invitación para él, que acortó la distancia que los separaba. Esta vez sin reparos. Sin timidez. Aferró su cintura con ambas manos, ciñéndola con firmeza mientras su boca devoraba hambrienta la de ella. Francisca alzó los brazos hasta enredarlos detrás de su cuello, colgándose de él. Reduciendo a la nada el espacio que separaba sus cuerpos.
Sin saber cómo fue capaz de hacerlo, la condujo hasta una de las columnas del salón, atrapando su cuerpo entre él y aquel pilar. Separando sus bocas el tiempo indispensable para tomar aire, perdiéndose de nuevo en una vorágine de pasión donde intercambiaron su aliento. Su saliva. Sus almas.
De nuevo unas voces se escucharon y de nuevo ellos interrumpieron aquel arrebato apasionado.
Francisca se alejó de él, totalmente confundida por lo que acababa de repetirse por segunda vez en esa tarde. Miró reprochadora a Raimundo.
- ¿Qué es lo que pretendes? -. Le inquirió. Ruborizada aún ante el recuerdo de sus besos.
Él escondió las manos tras su espalda y dio un par de pasos hacia ella.
- Conocer la verdad. Aunque estoy empezando a hacerme una ligera idea… -. Sus ojos brillaron sonrientes mientras la observaba. – Esto no ha terminado, Francisca. Acaba de empezar. Llevo controlándome demasiado tiempo. Y no estoy dispuesto a hacerlo más -.
Sonriente, se volvió hacia Tristán, que llegó acompañado de Elena, la criada.
- Raimundo -. Le llamó, situándose a su lado. – Elena me acaba de informar de que su habitación ya está lista. Si lo desea, puede subir con Emilia unos minutos hasta la hora de la cena -. Raimundo sonrió, asintiendo con la cabeza en respuesta afirmativa. Tristán se volvió entonces hacia Francisca. – Madre, ¿se encuentra bien? -, preguntó un tanto extrañado. – La noto algo acalorada -.
- Debe ser por mi presencia aquí, ¿verdad Francisca? -. Le dijo en un tono que solo ella pudo comprender, haciendo que sus mejillas se ruborizasen aún más. Raimundo contuvo su sonrisa a duras penas. – Lo digo porque ya sabes que a tu madre y a mi nos encanta cerrarnos la boca mutuamente… -. Volvió a recorrerla con los ojos. Abrasándola con la mirada.
Francisca alzó la cabeza en un intento de recomponer su dignidad. Orgullosa. Altiva.
- Me retiro. No tengo ganas de seguir escuchando más estupideces por hoy -.
Se dio media vuelta lo más dignamente que pudo, y se encerró en el despacho dejando a ambos hombres a solas.
…………………………………………..
La cena transcurrió con tranquilidad. Si es que a esa actitud por parte de Francisca, que permaneció inusualmente callada, unido con la verbigracia de Raimundo, que parecía encontrarse en su salsa departiendo amigablemente con Tristán y Soledad, se le pudiera llamar “cena tranquila”.
El joven Montenegro asistió desconcertado sin embargo al cruce de miradas entre ambos, pero sin darle demasiada importancia por tratarse de dos supuestos enemigos que trataban de mantener las formas por educación.
- Madre, ¿no se une a nosotros para tomar café? -, le preguntó extrañado cuando comprobó que Francisca deseaba retirarse a su habitación, ya vacía después de que acomodaran a Emilia y a su pequeña en otra alcoba más cercana a la de Raimundo.
- No hijo, estoy cansada y deseo retirarme a dormir -.
En realidad, no deseaba permanecer más tiempo cerca de las miradas intensas de Raimundo. De hacerlo terminaría por desfallecer, y aquello sí sería totalmente humillante para ella. ¿Cómo explicar esas reacciones ante sus hijos? ¿Cómo hacerlo sin delatarse?
El timbre de la puerta sonó de pronto interrumpiendo su conversación. Todos se volvieron extrañados por tratarse de una hora poco apropiada para visitas. Se trataba del abogado que Francisca había contratado para llevar los asuntos relacionados con el encarcelamiento de Alfonso.
- Disculpen la hora, pero era urgente que viniera a informarles -.
El abogado les hizo saber que gracias a su buen hacer y a demostrar que Alfonso había actuado en defensa propia, por querer salvar así la vida de su hermana, había conseguido revocar la condena a muerte del muchacho. A cambio, debería permanecer unos meses más en prisión por ocultamiento del cadáver tras el desafortunado homicidio.
- ¡Pero eso es una magnífica noticia! -. Habló Tristán. - ¿Ve Raimundo? Todo al final va tomando el camino adecuado -.
- No puedo estar más de acuerdo, hijo -. Le respondió mientras miraba apreciativamente a Francisca. – Todo parece que al fin vuelve a su lugar -.
…………………………………………………
Vueltas y más vueltas en la cama. Se veía incapaz de conciliar el sueño. Saber que Raimundo dormía bajo el mismo techo que ella, apenas dos habitaciones más allá le cortaba hasta la respiración. Comenzó a recordar de pronto el calor de sus labios sobre los suyos. El tacto de su piel. El embriagador aroma que desprendía su cuerpo, y su voz sensual y susurrante, prometiéndole un asedio que estaba segura de que no sería capaz de resistir.
Apartó las sábanas con rabia contenida. ¡Maldito Ulloa! Nada de esto entraba en sus planes. Cierto era que había removido cielo y tierra por lograr su liberación. ¡Porque le amaba! Pero para nada estaba preparada para vivir una circunstancia semejante. Había perdido el control de la situación y eso le hacía sentir completamente vulnerable. La convertía en una presa fácil para caer rendida en los brazos de Raimundo.
No aguantaba más. Hasta el poco sueño del que disfrutaba cada noche, había logrado arrebatárselo aquel condenado tabernero. Bajaría a la cocina para beber un vaso de leche caliente y después trataría de dormir algo.
Abrió la puerta de su alcoba y se adentró en el pasillo. Pasando frente a la puerta de la habitación donde descansaba Raimundo. Durante un breve instante se sintió tentada de tocar el manillar de la puerta y entrar así en su interior. Rendirse a su amor y aplacar así el deseo que la estaba consumiendo por dentro desde que él tuvo la osadía de besarla.
#6977
08/05/2012 20:28
Resistió aquella tentación, maldiciéndose quizá por no tener la valentía suficiente de entregarse de nuevo a él. Pero tenía miedo. Miedo de volver a hipotecar su corazón por una vana ilusión. ¿Y si él solo estaba jugando con sus sentimientos en aras de una venganza labrada durante años? No sería capaz de resistirlo. Ahí radicaba el problema. No se veía con fuerzas para volver a confiar.
Bajó las escaleras hasta que llegó a la desierta cocina. Encendió la luz y se sobresaltó al encontrarse cara a cara con la mirada de Raimundo, que estaba sentado en una de las sillas bebiendo un vaso de agua.
- Me…has asustado -. Añadió llevándose una mano al pecho. Advirtiendo entonces que solo llevaba el camisón puesto. Ruborizándose de inmediato. - ¿Qué haces levantado? -.
Raimundo se había quedado mudo de la impresión. La recorría con la mirada cargada de deseo mientras su mente y cada centímetro de su cuerpo se llenaban de ella. Ante aquella visión, solo podía preguntarse cómo había sido capaz de controlarse durante todos estos años y no abalanzarse sobre ella. El orgullo, ese mal consejero, se había encargado de ocultar las miradas que él le regalaba cada vez que, por fortuna, se encontraban en la plaza. Pero también había imposibilitado ver más allá de la dura coraza con la que Francisca se había revestido a lo largo de los años.
Ahora, frente a él, se encontraba la dulce niña que le enamoró. Sin máscaras. Sin dobleces. Llena de fragilidad y dulzura. Que temblaba igual que una hoja ante la suave caricia de su mirada.
Era tan hermosa que sentía que la faltaba hasta el aire, solo por tenerla frente a él.
- Te estaba esperando, pequeña… -.
Pequeña. ¡Qué intenso dolor le produjo escuchar de nuevo aquella palabra que creía olvidada! Sus ojos reflejaron aquella sensación, haciendo que Raimundo casi sintiera ganas de arrancarse el corazón. ¡Cuánto tiempo perdido por un error del pasado! ¡Qué desafortunada decisión aquella que pensaba librarla de un mal peor y que terminó condenándoles a ambos a una vida cargada de oscuridad!
Bajó las escaleras hasta que llegó a la desierta cocina. Encendió la luz y se sobresaltó al encontrarse cara a cara con la mirada de Raimundo, que estaba sentado en una de las sillas bebiendo un vaso de agua.
- Me…has asustado -. Añadió llevándose una mano al pecho. Advirtiendo entonces que solo llevaba el camisón puesto. Ruborizándose de inmediato. - ¿Qué haces levantado? -.
Raimundo se había quedado mudo de la impresión. La recorría con la mirada cargada de deseo mientras su mente y cada centímetro de su cuerpo se llenaban de ella. Ante aquella visión, solo podía preguntarse cómo había sido capaz de controlarse durante todos estos años y no abalanzarse sobre ella. El orgullo, ese mal consejero, se había encargado de ocultar las miradas que él le regalaba cada vez que, por fortuna, se encontraban en la plaza. Pero también había imposibilitado ver más allá de la dura coraza con la que Francisca se había revestido a lo largo de los años.
Ahora, frente a él, se encontraba la dulce niña que le enamoró. Sin máscaras. Sin dobleces. Llena de fragilidad y dulzura. Que temblaba igual que una hoja ante la suave caricia de su mirada.
Era tan hermosa que sentía que la faltaba hasta el aire, solo por tenerla frente a él.
- Te estaba esperando, pequeña… -.
Pequeña. ¡Qué intenso dolor le produjo escuchar de nuevo aquella palabra que creía olvidada! Sus ojos reflejaron aquella sensación, haciendo que Raimundo casi sintiera ganas de arrancarse el corazón. ¡Cuánto tiempo perdido por un error del pasado! ¡Qué desafortunada decisión aquella que pensaba librarla de un mal peor y que terminó condenándoles a ambos a una vida cargada de oscuridad!
#6978
08/05/2012 20:38
Francisca le miraba con dolor. Y con la voz quebrada le habló. - ¿Y para qué, Raimundo? ¿Para seguir dañándome con este juego? ¿Qué quieres de mi? ¿Vengarte? -.
Él se acercó a ella, quedando a una distancia prudencial para no incomodarla en demasía.
- ¿Qué juego, Francisca? ¿Acaso no caímos ambos en él cuando no éramos más que unos niños? -. Observó su reacción ante sus palabras. – Siempre he sido tuyo. Y tú siempre has sido mía. Aunque ninguno de los dos nos hayamos dado cuenta de ello… por orgullosos… -. Añadió con una media sonrisa. Dando otro paso más hacia ella. - ¿Me crees capaz de besarte como lo he hecho, por hacerte daño pequeña? -. Alzó su mano, hasta rozar suavemente su mejilla con los dedos. – Mírame mi ángel… soy yo… -.
Francisca seguía dudando. Habían sido demasiados años construyéndose un duro corazón que le permitiera seguir viviendo. – No… -. Musitó apartando la mirada. Retrocediendo aún más hasta que chocó con la mesa de la cocina. Imposibilitándole seguir huyendo.
Apoyó las manos en el borde de la misma y observó temerosa cómo Raimundo seguía acercándose hasta ella.
- Me amas -. Afirmó con rotundidad Raimundo.
Ella tragó saliva, negando aquella afirmación con la cabeza.
- ¿No? -, sonrió él. – Entonces explícame porqué has ayudado y cuidado a Emilia todo este tiempo. O porqué has querido ayudar a Alfonso… -.
- Ha sido por ella, por Emilia -. Le interrumpió ella, feliz de tener una excusa con la que ocultar sus verdaderos sentimientos. Aunque no mentía en sus palabras. Hizo todo eso por Emilia, porque sentía sincero aprecio por ella.
- ¿Solo por Emilia? -. Estaba conteniendo la risa solo por ver el ímpetu con el que Francisca le había interrumpido, parapetándose detrás de ese aprecio que sentía por su hija. Avanzó lentamente hasta ella, hasta quedar prácticamente pegados. – ¿Por qué me has librado de la cárcel, Francisca? Mírame y dime que no me amas, y me iré. Te dejaré tranquila -.
Veía sus ojos clavados en ella. Taladrándola sin piedad. Esperando una respuesta que ella no podía darle. ¿Cómo decirle que no le amaba si hacía lo posible por estar cerca de él? Tantos años negándose el amor, había olvidado completamente lo que era amar y sentirse amada.
No contestó. Raimundo sabía que seguía debatiéndose entre su orgullo y su corazón. Y decidió dar un pequeño empujoncito a este último para que inclinara la balanza a su favor. Con el brazo derecho, rodeó su cintura hasta pegarla a su pecho. Con la mano que le quedaba libre, atrapó parte del camisón, levantándolo lo suficiente como para tocar la suave piel de sus muslos.
- ¿Y bien? -. Incluso a él le estaba costando un triunfo no tumbarla sobre la mesa y arrancarle el camisón a jirones. - ¿Por qué no me respondes, amor? -. Musitó cerca de sus labios.
Ella no pudo contenerse por más tiempo. Acortó la distancia entre sus labios y los de Raimundo y atrapó entre sus dientes su labio inferior. Mordisqueándolo. Tirando de él a continuación. Ambos abrieron la boca, pero siguieron tanteándose, mezclando sus alientos. Rozándose para luego apartarse unos milímetros. Al fin, la pasión pudo más que ellos y se sumergieron en un beso largo y pausado, que fue subiendo de intensidad al tiempo que las caricias de Raimundo sobre el cuerpo de ella se iban volviendo más y más atrevidas.
Se colgó de su cuello cuando Raimundo la tomó por los muslos, cargándola sobre él hasta que la puso sobre la mesa. Volvió a devorar su boca, alternando sus labios entre ella y su cuello. Atrapando la carne sensible entre sus dientes, pasando después la punta de su lengua. Dibujando un cálido camino con ella.
- Raimundo -. Gimió ella.
- Dime que me amas, pequeña… -, le rogó de nuevo él.
Obteniendo por respuesta un nuevo y prolongado beso mientras las manos de ella se perdían por su cuello hasta alcanzar los botones de su camisa. Desabrochándolos uno a uno hasta librarle de ella. Se separó de su boca para descender por su pecho con los labios, dejando una huella a fuego en su piel.
- Francisca, por favor… -. Jadeó en un susurro.
Se separó de ella el tiempo necesario para librarse de los pantalones. Volviendo a dedicarle toda su atención. Tomando el bajo del camisón. Subiéndolo lentamente mientras Francisca se dejaba caer de espaldas sobre la mesa. Sin dejar de mirarle a los ojos. Expectante a cada movimiento de sus manos en su cuerpo.
Las manos de Raimundo se perdieron en sus pechos instantes antes de que su boca ocupara el lugar. Atrapándolos entre sus labios haciendo que se retorciera de placer. La incorporó para terminar de quitarle el camisón. Arrojándolo contra la pared.
Besó sus labios para ahogar en los suyos el gemido que escapo de su garganta cuando se introdujo lentamente en su interior. Las tiernas acometidas iniciales dieron paso rápidamente a intensas y rápidas embestidas.
Las manos de Francisca subían y bajaban por la espalda de Raimundo arañándole con ternura. Pero aún quería más. Quería que él perdiera el control para entregarse totalmente a ella. Por eso, sus manos descendieron hasta agarrar entre ellas su trasero. Impulsándolo más cerca de ella. Mucho más profundo.
Juntos alcanzaron la felicidad de compartir un nuevo momento de intimidad en el que el pasado quedó borrado. Volvieron a ser uno. Exhaustos y sudorosos, se abrazaron en silencio, mientras sus respiraciones aceleradas rompieron el silencio de aquella cocina.
- Te quiero tantísimo, pequeña… -.
Francisca tomó su rostro entre las manos. Haciendo que la mirara al tiempo que algunas lágrimas escapaban de sus ojos.
- Lo sé mi amor… yo… yo… -. Llevaba tanto tiempo sin decírselo a nadie que había olvidado cómo hacerlo. Cerró los ojos, sintiendo de pronto los labios de Raimundo sobre su cara. Bebiendo una a una, cada lágrima que se escapaba de sus ojos.
¡Le amaba más que a nada en este mundo!
- Te…quiero… -. Dijo finalmente en un susurro. Raimundo alzó la mirada hasta ella. Sintiendo que su corazón escapaba de su pecho. – Te quiero Raimundo -. Repitió. – Siempre lo hice. Y siempre lo haré -.
Él se acercó hasta sus labios besándolos con ternura. Refugiándose en sus brazos y en su cuerpo. Queriendo morir en la cárcel de su amor. Para vivir eternamente preso de ella.
Él se acercó a ella, quedando a una distancia prudencial para no incomodarla en demasía.
- ¿Qué juego, Francisca? ¿Acaso no caímos ambos en él cuando no éramos más que unos niños? -. Observó su reacción ante sus palabras. – Siempre he sido tuyo. Y tú siempre has sido mía. Aunque ninguno de los dos nos hayamos dado cuenta de ello… por orgullosos… -. Añadió con una media sonrisa. Dando otro paso más hacia ella. - ¿Me crees capaz de besarte como lo he hecho, por hacerte daño pequeña? -. Alzó su mano, hasta rozar suavemente su mejilla con los dedos. – Mírame mi ángel… soy yo… -.
Francisca seguía dudando. Habían sido demasiados años construyéndose un duro corazón que le permitiera seguir viviendo. – No… -. Musitó apartando la mirada. Retrocediendo aún más hasta que chocó con la mesa de la cocina. Imposibilitándole seguir huyendo.
Apoyó las manos en el borde de la misma y observó temerosa cómo Raimundo seguía acercándose hasta ella.
- Me amas -. Afirmó con rotundidad Raimundo.
Ella tragó saliva, negando aquella afirmación con la cabeza.
- ¿No? -, sonrió él. – Entonces explícame porqué has ayudado y cuidado a Emilia todo este tiempo. O porqué has querido ayudar a Alfonso… -.
- Ha sido por ella, por Emilia -. Le interrumpió ella, feliz de tener una excusa con la que ocultar sus verdaderos sentimientos. Aunque no mentía en sus palabras. Hizo todo eso por Emilia, porque sentía sincero aprecio por ella.
- ¿Solo por Emilia? -. Estaba conteniendo la risa solo por ver el ímpetu con el que Francisca le había interrumpido, parapetándose detrás de ese aprecio que sentía por su hija. Avanzó lentamente hasta ella, hasta quedar prácticamente pegados. – ¿Por qué me has librado de la cárcel, Francisca? Mírame y dime que no me amas, y me iré. Te dejaré tranquila -.
Veía sus ojos clavados en ella. Taladrándola sin piedad. Esperando una respuesta que ella no podía darle. ¿Cómo decirle que no le amaba si hacía lo posible por estar cerca de él? Tantos años negándose el amor, había olvidado completamente lo que era amar y sentirse amada.
No contestó. Raimundo sabía que seguía debatiéndose entre su orgullo y su corazón. Y decidió dar un pequeño empujoncito a este último para que inclinara la balanza a su favor. Con el brazo derecho, rodeó su cintura hasta pegarla a su pecho. Con la mano que le quedaba libre, atrapó parte del camisón, levantándolo lo suficiente como para tocar la suave piel de sus muslos.
- ¿Y bien? -. Incluso a él le estaba costando un triunfo no tumbarla sobre la mesa y arrancarle el camisón a jirones. - ¿Por qué no me respondes, amor? -. Musitó cerca de sus labios.
Ella no pudo contenerse por más tiempo. Acortó la distancia entre sus labios y los de Raimundo y atrapó entre sus dientes su labio inferior. Mordisqueándolo. Tirando de él a continuación. Ambos abrieron la boca, pero siguieron tanteándose, mezclando sus alientos. Rozándose para luego apartarse unos milímetros. Al fin, la pasión pudo más que ellos y se sumergieron en un beso largo y pausado, que fue subiendo de intensidad al tiempo que las caricias de Raimundo sobre el cuerpo de ella se iban volviendo más y más atrevidas.
Se colgó de su cuello cuando Raimundo la tomó por los muslos, cargándola sobre él hasta que la puso sobre la mesa. Volvió a devorar su boca, alternando sus labios entre ella y su cuello. Atrapando la carne sensible entre sus dientes, pasando después la punta de su lengua. Dibujando un cálido camino con ella.
- Raimundo -. Gimió ella.
- Dime que me amas, pequeña… -, le rogó de nuevo él.
Obteniendo por respuesta un nuevo y prolongado beso mientras las manos de ella se perdían por su cuello hasta alcanzar los botones de su camisa. Desabrochándolos uno a uno hasta librarle de ella. Se separó de su boca para descender por su pecho con los labios, dejando una huella a fuego en su piel.
- Francisca, por favor… -. Jadeó en un susurro.
Se separó de ella el tiempo necesario para librarse de los pantalones. Volviendo a dedicarle toda su atención. Tomando el bajo del camisón. Subiéndolo lentamente mientras Francisca se dejaba caer de espaldas sobre la mesa. Sin dejar de mirarle a los ojos. Expectante a cada movimiento de sus manos en su cuerpo.
Las manos de Raimundo se perdieron en sus pechos instantes antes de que su boca ocupara el lugar. Atrapándolos entre sus labios haciendo que se retorciera de placer. La incorporó para terminar de quitarle el camisón. Arrojándolo contra la pared.
Besó sus labios para ahogar en los suyos el gemido que escapo de su garganta cuando se introdujo lentamente en su interior. Las tiernas acometidas iniciales dieron paso rápidamente a intensas y rápidas embestidas.
Las manos de Francisca subían y bajaban por la espalda de Raimundo arañándole con ternura. Pero aún quería más. Quería que él perdiera el control para entregarse totalmente a ella. Por eso, sus manos descendieron hasta agarrar entre ellas su trasero. Impulsándolo más cerca de ella. Mucho más profundo.
Juntos alcanzaron la felicidad de compartir un nuevo momento de intimidad en el que el pasado quedó borrado. Volvieron a ser uno. Exhaustos y sudorosos, se abrazaron en silencio, mientras sus respiraciones aceleradas rompieron el silencio de aquella cocina.
- Te quiero tantísimo, pequeña… -.
Francisca tomó su rostro entre las manos. Haciendo que la mirara al tiempo que algunas lágrimas escapaban de sus ojos.
- Lo sé mi amor… yo… yo… -. Llevaba tanto tiempo sin decírselo a nadie que había olvidado cómo hacerlo. Cerró los ojos, sintiendo de pronto los labios de Raimundo sobre su cara. Bebiendo una a una, cada lágrima que se escapaba de sus ojos.
¡Le amaba más que a nada en este mundo!
- Te…quiero… -. Dijo finalmente en un susurro. Raimundo alzó la mirada hasta ella. Sintiendo que su corazón escapaba de su pecho. – Te quiero Raimundo -. Repitió. – Siempre lo hice. Y siempre lo haré -.
Él se acercó hasta sus labios besándolos con ternura. Refugiándose en sus brazos y en su cuerpo. Queriendo morir en la cárcel de su amor. Para vivir eternamente preso de ella.
FIN
[/b]
#6979
08/05/2012 22:32
Hola a todas:
He llegado tarde (un dia de retraso) pero he llegado que es lo importante jajaja. Decirte Maria que eres LO MÁXIMO. Mil gracias por ese divertido VE. Casi infarto cuando mis compañeras me dijeron que salió una de mis preguntas aayyy,aayyy ¡¡¡ que emoción!!! pues no lo pude ver en vivo por causas de trabajo y ajenas completamente a mi voluntad. Gracia por tenernos presente y darnos una gotilla de esperanza que nos permita mantenernos en la batalla por este amor que se merece mucho.
Sin duda hay que ser muy fuerte para esto ¡¡¡Raipaquista no es cualquiera!! jejeje
. Muchos besos de esta cubana que te adora y te sigue desde cualquier parte del mundo.
He llegado tarde (un dia de retraso) pero he llegado que es lo importante jajaja. Decirte Maria que eres LO MÁXIMO. Mil gracias por ese divertido VE. Casi infarto cuando mis compañeras me dijeron que salió una de mis preguntas aayyy,aayyy ¡¡¡ que emoción!!! pues no lo pude ver en vivo por causas de trabajo y ajenas completamente a mi voluntad. Gracia por tenernos presente y darnos una gotilla de esperanza que nos permita mantenernos en la batalla por este amor que se merece mucho.
Sin duda hay que ser muy fuerte para esto ¡¡¡Raipaquista no es cualquiera!! jejeje

. Muchos besos de esta cubana que te adora y te sigue desde cualquier parte del mundo.
#6980
08/05/2012 22:46
HOLA CHICAS : Antes que comentar el capitulo de hoy quera felicitarte RUHT pedazo de mini como me gustaria que fuera asi el parto de Emilia y por fin Raimundo se diera cuenta que FRANCISCA sigue siendo aquella pequeña que le enamoro .
!!!!!!!!!!FANTASTICO RUHT!!!!!!!!
Encuanto al capitulo de hoy decir que como me ha gutado ver asi de contento a Raimundo pero pobrecito mio poco le a durado espero que no se unda y que no pase de un sorbito de jerez com bien le ha dicho a tristan !!!!!HAY MI RAIMUNDO!!!!
Eso si FRANCISCA hoy no asido tu dia bueno entre el cura Gabriel y Pepa ( Francica no siempre te puedes salir con la tuya ) jejejejej
UN BESITO
!!!!!!!!!!FANTASTICO RUHT!!!!!!!!
Encuanto al capitulo de hoy decir que como me ha gutado ver asi de contento a Raimundo pero pobrecito mio poco le a durado espero que no se unda y que no pase de un sorbito de jerez com bien le ha dicho a tristan !!!!!HAY MI RAIMUNDO!!!!
Eso si FRANCISCA hoy no asido tu dia bueno entre el cura Gabriel y Pepa ( Francica no siempre te puedes salir con la tuya ) jejejejej
UN BESITO