FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 345 346 347 348 349 350 351 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#6941
Crippy
Crippy
01/05/2012 00:28
Buenas noches chicas!!! He visto a trozos el capítulo de hoy, así que no puedo comentar muy extenso acerca de él. Del tema de ayer, nada más que decir aparte de que suscribo lo que ya se ha dicho, y especialmente a Chus, Mariajo y Ruth. Por mi parte no voy a decir nada más al respecto. Aquí.

Ruth... el mini maravilloso, para mi de los mejores que has escrito y eso que el del elixir mágico dejó el listón muy alto. Otro pronto!

En fin... que nadie hizo capturas de la última escena! Así que como voy retrasada con respecto a los capítulos, hoy que he tenido fiesta me he dedicado a hacerlas (siento que sean tantas, y eso que he quitado la mitad, pero es que son tan fantásticos que era incapaz de quitar algunas caras y miradas que dicen tanto!)

Espero que os gusten

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

(En la última mirad hacia donde va la mirada de Francisca... ejem, ejem carcajada)
#6942
Kerala
Kerala
01/05/2012 23:31
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

¿Que dónde mira? Donde miramos todas!!
Gracías Paca...Gracias María!!!!

PACA SOMOS TODAS!

[/b]
#6943
laury93
laury93
02/05/2012 11:45
Hola. No sé exactamente como empezar así que lo primero que haré será pedir perdón otra vez y las que hagan falta por el lío que he montado yo solita (bueno yo y mi mente prodigiosamente loca). No pretendo excusarme porque tenéis razón y he sido una inconsciente al no tener en cuenta muchas veces el alcance de mis palabras, pero me gustaría que supiérais que cada vez que he metido la pata (que ha sido mucho) ha sido sin querer y que ni me he sentido censurada ni os he querido hacer sentir como tal. Vamos, que quede claro que NO ha habido ninguna censura ni nada por el estilo, que es que yo estoy muy tonta, porque lo estoy, y me pongo a hablar y pierdo el oremus. Eso de “Cortar las alas” es una frase que a mi me dicen mucho y que yo digo con cariño y todo pero claro, no tenéis por qué saberlo y es normal que os hayáis sentido mal y yo he sido muy tonta por no tenerlo en cuenta.
Bueno, si queréis el viernes hablaremos más y lo aclaramos todo. Solo quería dejar claro que no ha habido censura, que todo este jaleo que se ha montado ha sido solo culpa mía. Por si acaso María leyese este que sepas que tienes unas seguidoras que te adoran, yo me incluyo solo que te he salido rana y soy un poco inconsciente a la hora de hablar, mis procesos de razonamiento lógicos tienen de todo menos lógica. Pero vamos que lo que más siento es que por mi culpa se haya roto (momentáneamente) el buen rollo del lugar y que estoy dispuesta a disculparme las veces que haga falta, a callarme de verdad y a pensar lo que digo de aquí en adelante y a hacer lo que me digáis para que esto quede claro.
Lo siento mucho. Hablamos el viernes y con algo de suerte, a lo mejor me suspenden una clase del viernes y puedo llegar el jueves, pero aún no lo sé.
#6944
mariajose1903
mariajose1903
02/05/2012 21:36
Joeeee como esta el ulloa!! Hoy tremendo en la fiesta de despedida de don anselmo!! Guapisiiiiimo!!

Reepecto a la trama a ver si comienza la marcha yaa!! Que ganas!!




Un besazoo amores!
#6945
Kerala
Kerala
02/05/2012 22:11
¡Buenas!

Laura, por mi parte, tema más que zanjado ya. Y espero que esta vez quede cerrado de verdad. Hablamos el viernes guiño

Sobre el capítulo de hoy, que como lo veo en modo salón, puedo saltarme las escenas que me la traen al fresco (botiarios,mirañares, etc. No me salto las de Juan "comotoquesaRaimueres" Castañeda, porque Raimundo está implicado en la trama. A mi pesar ¬¬) destaco:

1º. Escena Raimundo-Emilia: Me encanta este par. Han tenido sus movidas, sus separaciones, sus enfados... pero siempre unidos a pesar de todo. Rai protesta porque se pone de parte de los Castañeda en vez de hacerlo de la verdad y la justicia, como dice. Creo que aquí ha patinado un poco. Alfonso, es el marido de Emilia. Es normal que ella saque la cara por él. Raimundo está ahora tan "cegado" con este tema que no ve más allá (que sí, que tiene razón...pero creo que no está midiendo el alcance de las consecuencias...). Su hija le suplica silencio. Pero Rai hace el mismo caso que ver llover...lo que me lleva a comentar la escena -->

2º. Raimundo-Gregor: En su intento de ser sutil y querer enterarse de más datos de la muerte de Lucio, se termina quedando en evidencia. Jajajaja, que hasta la Gregor le mira un poco de reojo por tanto interés. Lo dicho, tiene tantas ganas de acusar a Juan, que no ve más allá. Y las consecuencias no serán buenas ¬¬

3º.Emilia-Paca: AYYYYYY antes tocaba esas piernas el padre y ahora lo tiene que hacer la hija... :( :( Es lo más cerca que estamos de que un Ulloa toque a mi Paca. Decidme si no es triste... Lo único que Ulloa padre hubiera subido más la mano por la pierna y nosotras hubiéramos terminado en urgencias delirando "No es un sueño, no es un relato" (como dice mi Crispi xD). En fin, que me desvio de la escena: MADRINA?? jajajajajaja le da un pasmo al Ulloa si se entera jajajajajaja
Desde aquí abogo porque la niña se llame Francisca y que Raimundo tenga que escuchar: "Padre, ¿puede coger a Francisca en brazos? ¡La caña!
"Iros las dos a freir espárragos" pero qué grande es esta mujer!

4º. Paca-Mauricio: A Paca le han entrado los 7 males al enterarse que Alfonso anda vigilando a su Raimundo. ¡Pobres de ellos como le toquen un pelo! No saben aún lo que es una Paca encabritada ¬¬

5º. Don Anselmo-Paca: Cansinos con Tris y Pe...a ver Señor cura... ¿Es que no se da cuenta de que mi Paca no habla ya no solo por mantener a los niños separados? ¿Que a la pobre le da un miedo tremendo que se entere Raimundo? ¿Al infierno? Si ahí si no es por una cosa o por otra, todos pringan así que el infierno va a estar concurrido con las gentes de PV. ¿O solo Paca es mala? en fin...

6º. Paca-Dolores: ¡La risión! Las caras de Francisca lo mejor de lo mejor!! esa acusación al nuevo cura, que mi Paca sabe muy bien a quien se la ofrece. Me ha gustado mucho esta escena, sí señor! me he reido mucho!

7º. Despedida Don Anselmo: Lo primero primerísimo que destaco es...¡mi Riri en traje! ¿Se puede estar más bueno? ¿Más guapo? pero alma de cántaro! ¿Por qué no te vistes así para ir a ver a Francisca? ¿Tú sabes lo que ganarías? ¿Lo bien que terminarían esas discusiones? ¡En fin! volviendo al tema, que me da mucha penita lo de Don Anselmo. Aún espero que pase algo y que nuestro páter no se nos vaya. Aunque claro, como el cura nuevo por lo visto, tiene la mano muy larga... jajajaja
Raimundo apenado porque se le va un amigo. El mejor amigo. El momento "te regalo el ajedrez..." ¡Precioso!

¡Muchas escenas destaco hoy! ¿no? ¡vaya vaya...!
Solo un último inciso,y para ello pongo video:



Vale que se ve lento, pero a lo que voy...¡¡¡¿¿¿Para cuándo algo así entre Raimundo y Francisca???!!!
¿Qué es lo que hacemos mal, señores que escribís guiones? ¡somos buenas personas! ¿no nos merecemos algo así? Aunque sí es verdad que me gustaría que fuese más tierno (al menos la primera vez, lo que sería "El reencuentro" xD. Luego ya le dais la intensidad que querais...)

P.D: Por cada seguidora de Tristán y Pepa que se queja de esta escena, muere una raipaquista snif


¡Buenas noches!
#6946
soyi
soyi
02/05/2012 22:58
HOLA .

Del capitulo de hoy que me ha gustado mucho la escena de Emilia con Frncisca (que maja es ella cuando quiere ).Eso si lo que me he reido con con la Dolores y esa francisca contandole el rumor sobre el cura que grande francisac ( y tengo que decirte Maria gracias por sacarme esa sonrisa que hoy me hacia falta ).Pero las cosas han cabiado para ella en cuanto el en cuentro con Don alselmo que hoy ha estado fantastico poniendo al paca en su sitio y dejarla yo creo que un poco preocupada , haver si entre una cosa y otra lo suelta ya, que no saves las ganas que tengo ya vamos yo y todas.
Eso si que grande francisca en carandote con Olmo y dejandole las cosas claras y haver si se entera quien es la maneja el cotarro en puente viejo jajajja.

Bueno y por ultimo ni que decir lo guapo que esta hoy Raimnundo vamos que me he deretido pero que guapo es este hombre ( Ruht cariño hoy estaba para compartirlo con todas un poco no me lo negaras jejejej)

HA!!! Una cosilla no se que me da que puede que Don alselmo no se valla, no se que pesareis

UN BESITO GUAPAS
#6947
Crippy
Crippy
02/05/2012 23:26
Buenas noches!

La verdad es que el capítulo de hoy ha sido movidito, especialmente la primera escena... (Que pienso... que si estos dos en seis meses se tienen estas ganas no sé unos que yo me sé las que se tendrán después de treinta años... ejem ejem)

Emocionante la despedida de Don Anselmo, espero que con lo del cura ladronzuelo se quede al final a pesar de mandar a nuestra Paca al infierno (que manía ponerla a todas horas de mala, si aunque parezcan nimias comparadas con el GRAN amor de su hijo, tiene sus razones!!)

Las mayores risas, contándole el chisme a Dolores y poniendo cara de marujilla, si es que me partía! Y la última escena vacilando a Olmo... que más se puede decir jajajaja

Raimundo + Traje= babas (lo que se dice matemática pura) Y lo que es mejor... no llevaba canas!!!
Lo que espero es que le quiten pronto tanto Sherlock (o por lo menos que lo dediquen a cosas productivas como contar meses de posibles hijos) porque la verdad que oírlo todos los días con lo mismo a Emilia, Alfonso y Juan cansa un poco.

En fin, buen capítulo. A ver que tal el de mañana.

Un beso!
#6948
MrsT
MrsT
03/05/2012 16:36
Buenas tardes amores!

Yo como llevo unos días fuera y la verdad tampoco tengo mucho tiempo para ver los capis, me perdí a Rai de traje angel, pero lo que no me perdí es esa mirada de la Paca al culito de su Rai jejeje. Qué manera de acabar una superescena! Quiero mássss! diablo
Me parece, a estas alturas muy importante reivindicar que le pongan a este hombre unos pantalones más ceñidos! No sé, por ejemplo, unos tejanos que por aquel entonces ya existían!!!! Es tanto pedir? Que Sebas le mande unos Levis, pero ya!! Solo NECESITAMOS un pantalón cinco tallas más pequeño?! Please!
Plataforma CULITO- MARCADITO para Rai!
Aquel pantalón clarito de las escena cap. 73-74, onde carallo vai?

Y bueno Ruth, no quiero saber lo que nos pasa si nos ponen una escena como la de Tris y Pe… Estaríais todas preparadas para ello, no? Mirad que no quiero perderos eh!!!

Mariajo, querida, TWO DAYS TO GO.....fiesta fiesta fiesta

Bicos
#6949
Kerala
Kerala
03/05/2012 21:06

Raimundo y Francisca, lo que debió ser

[/b]


Francisca se iba a quedar. Dijese lo que dijese él para intentar persuadirla, caería en saco roto. La conocía demasiado bien como para tener la certeza sobre eso. De lo que no estaba aún seguro, a pesar de sus palabras, era de los motivos reales que le instaban a permanecer junto a él. Le había jurado y perjurado que todavía le amaba, y que el único interés que la movía era el de ofrecerle un mayor bienestar dada su situación.

No la creía. Ojalá pudiera. Demasiados habían sido los golpes y los engaños en todo este tiempo como para empezar a fiarse de ella ahora mismo. ¿Pero cómo no creerla con todo lo que la amaba?

¿Cómo no hacerlo cuando sus labios le susurraban amor eterno segundos antes de recorrer su pecho?

Tendría que andar con cautela. Esperando, por si acaso, la estocada final de Francisca. Porque esta llegaría. De una manera u otra lo haría. Mientras tanto… no pasaría nada por disfrutar de su presencia a su lado. Sin hacérselo ver. Sin que percibiera lo dichoso que se sentía por pasar tan solo unos minutos junto a ella. Suspiró al tiempo que la notaba moverse por la habitación. Terminando de vestirse, seguramente.

Su aroma le llegaba a pequeñas ráfagas a medida que ella iba de un lado para otro en la alcoba. Llegó un momento en que hasta le pareció escucharla canturrear. Frunció el ceño. ¿Estaba tarareando? ¡No podía dar crédito a lo que sus oídos le mostraban! Si no fuera porque tenía demasiado reciente el contacto de su cuerpo junto al suyo, pensaría que se trataba de un sueño.

Se sobresaltó cuando una de las manos de Francisca le rozó el pecho. Todavía desnudo. Aún convaleciente del ataque de sus labios. Sintió la piel quemar y su cuerpo reaccionó inmediatamente. Se maldijo mentalmente por ser tan débil y sucumbir así de rápido a sus caricias. Más si cabe, cuando había jurado que jamás volverían a compartir intimidad.

- Voy a ir a por tu desayuno -.

Le dijo suavemente. Su voz tan dulce como una caricia, le derritió por dentro. Y creyó morir cuando le rozó tímidamente con los labios, depositando un beso, que no por el hecho de ser fugaz, fue menos intenso. Tuvo que agarrar con fuerza las sábanas entre sus puños para no ceder al impulso de tomarla de nuevo en ese instante.

¿Qué le estaba pasando? ¿Acaso no había conseguido refrenar su deseo por ella durante 30 largos años? Tuvo que pasar una sola noche, en la que los besos y las caricias de ella llenaron cada espacio de su cuerpo, para echar por tierra su fortaleza.

Volvió la cara. Apartándola de ella. Maldiciéndose a sí mismo por ser tan estúpido. Se repitió mentalmente que no podía fiarse de ella. Nada de lo que Francisca pudiera decir o hacer, serviría para borrar de un solo plumazo tantos años de malas jugadas por su parte.

- Te dije que si te empeñabas en quedarte, nada de lo que pasó anoche volvería a repetirse -. Cada palabra se le clavaba en la garganta, lacerando su piel. Haciendo sangrar su corazón por estar negándose a ella de esa manera. – Creía que había quedado claro, Francisca -.

Un prolongado silencio le oprimió el alma al pensar que ella podía estar sufriendo por sus palabras. O tal vez, nada más estuviera pensando un nuevo ataque al darse cuenta de que no había caído en sus redes, tal y como seguramente pensaría que sucedería dado lo ocurrido la noche pasada.

- Discúlpame -. Le rogó ella en un susurro, aunque se la notaba molesta. – Perdona por ser tan inconsciente como para dejarme llevar por mi amor por ti. Sé que no confías en lo que te digo, Raimundo, ni en mi predisposición para estar aquí -. Él sintió cómo una de sus manos le rozaba para quitarse inmediatamente después. Haciendo que ese pequeño gesto, unido al sentimiento que ocultaban sus palabras, le hicieran sentir como un ser mezquino y cruel. – Esperaré a que te des cuenta de que mis sentimientos por ti son reales -. Prosiguió ella. Poniéndose en pie a continuación. – Además, sé que me amas. Por más que te empeñes en negarlo. Y ahora, Ulloa, voy por tu desayuno -

Escuchó cómo la puerta se abría muy despacio para luego cerrarse sin apenas ruido. Llevó sus dedos hasta su boca. Percibiendo aún el agradable cosquilleo y el calor de los labios de ella en los suyos. Quedándose todo en silencio. Un silencio roto nada más por su errática respiración.

………………………………………………………..

¿Cómo podía dedicarle palabras tan frías y huecas después de lo que habían vivido apenas unas horas atrás? Hombre terco, orgulloso y… No le salían los calificativos, estando tan molesta con él como estaba. Apretó con fuerza la carta de Raimundo, que escondía en el interior de su bolsillo. Sintiendo que solo a través de ella encontraba las fuerzas necesarias para seguir allí a pesar de actitud de él. Me ama, se tuvo que repetir una y mil veces para convencerse de ello.

Es solo cuestión de tiempo que confíe en mí y en mi amor. Solo he de tener paciencia.

Sonrió ante la misma palabra que ella había elegido. Paciencia. Algo de lo que ella no andaba demasiado sobrada que digamos. Llegó hasta la cocina, donde Emilia faenaba. Terminando de preparar las viandas necesarias para los desayunos de los parroquianos. La muchacha se volvió al escucharla entrar. Y su rostro reflejaba la misma desconfianza que mostraba Raimundo.

- ¿Por qué está aquí Señora? -.

Era de esperar que aquella pregunta no tardara demasiado tiempo en ser formulada. Aunque no esperaba que esta se hiciera tan pronto. Era lógico y normal que su presencia allí causara curiosidad. Incluso cierta inquietud por tratarse ella de la enemiga más acérrima de su padre.

- Verás Emilia, tu padre y yo… -.

- Conozco la historia por boca de mi padre, Doña Francisca -.

Francisca suspiró. Al menos Raimundo pudo descargar la pena que le atormentaba confiando su historia de amor a su hija. Ella no había tenido ni eso tan siquiera. La relación con sus hijos era más que tirante, por no decir, inexistente. ¿Cómo podía hablarles de amor cuando ellos mismos pensaban que carecía de corazón?

- Si sabes la historia, ¿por qué me preguntas entonces qué hago aquí? -. Se acercó a ella, palmeando suavemente su mejilla. – No hay más explicación que el amor. Simple y llanamente. ¿Es este el desayuno de tu padre? -. Señaló con la mano una bandeja que había sobre la mesa de la cocina. – Yo se lo llevaré, no te preocupes -.

Tomó la bandeja entre sus manos y salió de la cocina con el mismo sigilo con el que había entrado a ella. Dejando a Emilia inquieta. A pesar de que sus palabras, y sobre todo, el brillo de los ojos de Doña Francisca cuando hablaba de su padre, le hicieron creer que aquella dura y fría mujer, no era todo lo que aparentaba. Además, estaba dispuesta a ayudar a su padre, y eso para ella, era lo más importante.
#6950
Kerala
Kerala
03/05/2012 21:07
- Te he dicho que no tengo ganas de desayunar -.

Repitió por quinta vez. Estaba teniendo una actitud irracional, casi infantil. Sentado todavía en la cama, cruzado de brazos y con una especie de mohín en los labios, parecía un crio al que le había dado una pataleta. Pero nada más lejos de la realidad. Se encontraba nervioso, azorado. No sabía cómo actuar delante de ella. Y lo peor de todo, es que seguía con la idea de que era un ser inútil que no valía para nada. Bastante duro era tener a la pobre Emilia tras sus pasos, igual que si fuera un niño pequeño que necesita ayuda para todo. Pero tener a Francisca, a su pequeña niña, llevando a cabo tales menesteres, se le hacía insoportable. Mucho más teniendo tan presente el sabor de sus labios en los suyos. ¡Maldita sea!

Francisca tomó aire por quinta vez también. Conteniéndose y haciendo gala de una paciencia tal, que no sabía que poseía. Raimundo se estaba comportando como un cretino. ¿A qué demonios estaba jugando? ¿A buscar la manera más rápida de exasperarla?

- Muy bien, allá tú si quieres ser un muerto de hambre además de ciego -, le terminó diciendo de manera suave y con una sonrisa en los labios.

Dispuesta a apartar la bandeja de encima de la cama. No comprendía su proceder. Para ella tampoco estaba siendo fácil aquella situación, pero al menos, ponía empeño por su parte. Si la actitud de él a partir de ahora iba a ser así, iba a tener que armarse de paciencia para no derramarle el tazón de leche por la cabeza.

- ¡Por todos los…! -. Maldijo en voz baja. - ¡Está bien! Desayunaré -.

La verdad es que estaba hambriento, y más, después del desgaste de la noche pasada. Notó que se sonrojaba ante ese pensamiento.

Francisca volvió a dejar la bandeja sobre sus rodillas y se sentó en el borde de la cama. A su lado. Con una sonrisa victoriosa en los labios. Aprovechándose de que ese terco no podía verla.

- Dame el tazón de leche -. Le pidió todavía refunfuñando.

Francisca arqueó una ceja ante su petición. No hizo intención de cumplir su pedido y casi rió al ver cómo Raimundo fruncía el ceño al comprobar que los segundos pasaban y ella no le acercaba el tazón.

- Podías ser un poco más amable ¿no crees? -. Dijo ella al fin. - ¿O es que junto con la vista perdiste además tus buenos modales? -.

Él abrió la boca totalmente desconcertado. ¡Esa mujer le volvía loco! Y en más de un sentido, le dijo su conciencia. Acalló esa voz como pudo. Ahí estaba el plan de Francisca. Permanecer a su lado para amargarle la existencia a partir de ahora. Muy bien, la seguiría el juego, a ver quién reía el último. Por primera vez, desde que supo el resultado de su operación, y sin contar el momento que volvió a estrecharla entre sus brazos, sintió cómo las fuerzas regresaban a él y tenía un nuevo aliciente para sobrellevar sus días. Martirizar a la gran Francisca Montenegro. Suspiró antes de hablar de nuevo. Volvió a sentir la sangre correr por sus venas. Aunque era la sensación que siempre experimentaba cuando ella estaba junto a él.

- ¿Serías tan amable, Francisca… -, empezó a hablar con voz engolada, -…de acercarme el tazón de leche, por favor? -. Recalcó esto último con sorna.

Definitivamente, terminaría por derramarle la leche por la cabeza. Sin embargo, enseguida se dio cuenta de su juego y aceptó el reto. Ella no se iba a dejar amedrentar por la actitud irracional de Raimundo. Se había propuesto no dejarle caer en el pozo del abandono, y por supuesto que lo lograría. De hecho, él ya estaba dando las primeras muestras de querer salir de ese estado de apatía en el que le había encontrado.

- Así está mejor -. Sonrió satisfecha. – Pero… -.

¡Pero! Bufó molesto. Con esta mujer siempre tiene que haber un “pero”, pensó con fastidio. Tratando de imaginar qué nuevo impedimento se le habría ocurrido para no ofrecerle el desayuno. Sus tripas empezaron a rugir furiosas cuando el olor del pan recién tostado llegó hasta sus fosas nasales. Quiso ofrecerle una réplica. Pero se contuvo, esperando pacientemente a que ella quisiera continuar.

Francisca le miró de reojo, mordiéndose los labios al ver cómo Raimundo trataba de refrenar su lengua para no contestarle. Decidió no torturarle más.

-…pero, ¿te ocurre algo en las manos? -. Le preguntó con tono de extrañeza. Al ver el ceño cada vez más fruncido de Raimundo, continuó. – Lo digo más que nada por si esa era la razón para que no tomaras el tazón tú mismo -.

Ahora sí que no daba crédito a la situación. ¿Acaso Francisca había olvidado su estado? ¿No se daba cuenta de que no era capaz de valerse por sí mismo? ¿Pretendía ayudarle o fastidiarle? ¡Estaba furioso! Furioso y… atónito.

- ¿Has olvidado Francisca… -, empezó a preguntarle con voz suave, -… ¡que estoy ciego!? -. Gritó exasperado. – ¿Que no soy capaz de adivinar dónde están las cosas? ¿Que…? -. Le dolía cada palabra que salía por su boca. Una cosa era que lo pensara, pero desde que estaba privado de la vista, no había puesto voz a su pena. -… ¿Que soy un inútil? -. Terminó casi en un susurro.

Francisca sintió que se le desgarraba el alma al escucharle tan derrotado. Ese era su miedo desde el principio. Que Raimundo no asumiera su situación e hiciera lo posible por adaptarse a ella. Le había costado lograr que verbalizara sus miedos. Pero lo había conseguido. A partir de ahora, su trabajo consistiría en ayudarle a disiparlos.

- No eres un inútil, Raimundo -. Le habló tan dulcemente como pudo. – Simplemente estás ciego. ¿Y? -. Le preguntó. - ¿Cuál es el problema? -. Tomó suavemente una de sus manos y la entrelazó con la suya. – Solo necesitas adaptarte. Aprender de nuevo -. Sonrió bajando la mirada a sus manos entrelazadas. A pesar de haberle pedido expresamente que no volviera a establecer ese tipo de contacto con él, le emocionó comprobar que no se soltó de su mano. Es más, notó cómo él la apretaba tiernamente. – Y ahora… ¡a desayunar! -, le animó. – Pero no esperes que yo te de las cosas, tabernero. Si quieres desayunar, ya sabes lo que tienes que hacer -. Le soltó la mano y le observó. - El tazón está a la derecha de la bandeja y el pan tostado a la izquierda. Puedes cogerlo tú mismo. Así será a partir de ahora -.

Raimundo no sabía cómo sentirse. Francisca había logrado no solo que le confesara su mayor temor, sino que además, le estaba animando a que empezara a valerse por sí mismo. Ella se ofrecía a ser su maestra en tales menesteres. Alzó temeroso la mano hasta que, a tientas, alcanzó el tazón de leche. Llevando su otra mano hasta él para poder acercarlo hasta sus labios. Sonrió de manera imperceptible mientras daba un gran sorbo.

De pronto, la presencia de Francisca a su lado, no le pareció tan mala idea.


Continuará...

[/b]
#6951
Kerala
Kerala
03/05/2012 22:47
¡Buenas!

Pasando a comentar el capi de hoy,que salvo contadas escenas,el capítulo ha sido un poco (bastante aburrido). Como siempre me salto las escenas rollo,quedándome con las de Francisca y Raimundo.

1º. Escena Paca-Olmo: No comenté ayer el inicio de escena ayer porque preferí esperar a la continuación hoy. Solo puedo decir que mi Paca los tiene cuadrados jajajaja ¡Tiene a Olmo en sus manos! El problema va a venir por Soledad, o al menos eso creo... No sé si Francisca sabe hasta qué punto está la niña metida en el ajo, pero no sé, me da la sensación de que a Francisca no le va a salir demasiado bien este asunto. Ya veremos...

"Le pediría que me empujase hasta la salida, pero prefiero no darle la espalda"
¡OLE OLE Y OLE! No se puede ser más grande jajajaja

2º. Escena Rai-Alcalde: tomándose un buen orujito gallego (¡Ay qué bien suena Galicia en boca del Ulloa!, como dice mi Chus). Hablando de la escena. Luego dicen que Francisca es manipuladora jajaja ¿Qué ha sido entonces lo de hoy con Rai? me muero de risa con el Ulloa. Cómo ha sido capaz de obtener lo que quería sin apenas despeinarse, y todo como si fuera idea del alcalde. "Delegado en funciones" jajaja Esa cara final de Raimundo ha sido muy grande!!!!! Para muestra....

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

3º. Escena Raimundo-Gregor: Al final se ha enterado de lo que quería. Cómo murió Lucio, y lo más importante, cuál fue el arma homicida. El famoso cuchillo que había desaparecido de la Casa de Comidas. Mi Raimundo, cual Grissom en CSI, ha ido atando cabos con los resultados de sus averiguaciones y ha llegado a su conclusión final.

4º. Escena Emilia-Francisca: ¡Las amo! me encantan estas dos juntas. Esa manera de Emilia de contestarla. Francisca que no puede evitar mirarla con cariño...¡me encantan Muy sutil Francisca al sacar el tema del cura, y muy bien traido el tema relación Raimundo-Alfonso. Si es que no me digais que Rai y Paca no son tal para cual! el uno para el otro! Los adoro!

5º. Escena Raimundo-Tristán: ¡Pero qué monos! Rai corriendo para ayudar a su niño (y eso que no lo sabe). Asustado, temiendo que haya podido pasarle algo... Me gusta mucho cuando nos dan escenas entre ellos,porque se ve mucho cariño, es evidente. El momento despedida en el consultorio ha sido genial jajajaja En plan: "Choca esos cinco, colega"
Añado una cosa más a este momento: Raimundo, corazón...¿es necesario que te pongas esa gorra horrorosa? ¬¬ (Ramontxu, en la próxima visita, tráeme esa maldita gorra que la quemo guiño )

6º. Escena Raimundo-Juan: Ole mi Raimundo! Al fin le ha podido decir con todas las pruebas en la mano,lo que tanto tiempo llevaba ansiando. Que sabe lo que sucedió aquella noche y que ese secreto le va a devolver la Casa de Comidas. Mi miedo surge aquí con el Castañeda. Porque preveo que hará todo lo posible por evitar que Raimundo hable y los acuse. Creo que Juan por evitar que Alfonso pague por todo esto, es capaz de hacer daño a Raimundo. Entonces, yo me presentaré en Puente Viejo, y lo mataré si


P.D. ¡Chus! apoyo totalmente tu plataforma. Es más, doy fe de que al Ibarra los vaqueros le sientan de miedo. ¡DE MIEDO! Pido encarecidamente que eviten ponerle esos pantalones cinco tallas más grande de lo necesario. (Entre esto y la gorrita dichosa...)

A pesar de todo, Raimundo hoy (como todos los días) estaba muuuuuuuuy "potentorro" diablo (calificativo proporcionado por Cris carcajada )

P.D.2: Mañana actualizo las predicciones RaiPaquistas, por si quereis dejar vuestras propuestas para la próxima semana!!

¡Buenas noches! angel

EDITO: que se me olvidó ayer y se me volvía a olvidar hoy ¬¬

Señores guionistas...¿Me pueden explicar a qué carallo viene la escena de ayer de Raimundo bebiendo vino? Aunque sea solo mojarse los labios...¿Se dan cuenta de que un alcohólico nunca deja de serlo? que ni un sorbito es bueno? Han existido muchos momentos en los que Raimundo podía haber recaído en la bebida. Y aunque a lo de ayer tampoco se le puede llamar "reacer", me parece muy triste que haya sido por una "fiesta de despedida". No lo entiendo. A no ser que este sea el punto de partida de una futura recaída a lo grande por su parte. Iremos viendo...
#6952
Franrai
Franrai
04/05/2012 16:19
Buenas tardes, preciosísimas!!

Lo primero, Ruth, I LOVE YOU jajaja Me encanta "Lo que debió ser" :)

Y lo segundo era traer esto aqui, por si no lo habiais visto:
VE con María Bouzas

Hay VE!! fiestafiesta Vale, no es conjunto pero es con María. Nuestra María sonriente


Por lo demás... ¡Me uno sin duda alguna a la Plataforma por 5 tallas menos en los pantalones de Rai!

Y de los capitulos... Cuando termine el de hoy me extenderé haciendo balance de la semana.


Besos a todas!!
#6953
martape
martape
04/05/2012 16:28
Kerala maravilloso tu: lo que debió ser. Eres una gran escritora.
Por cierto.... me podriais decir vuestros autenticos nombres??
Ya que yo soy una pequeña raipaquista, aunque comente poquito.
#6954
martape
martape
04/05/2012 16:32
Kerala maravilloso tu: lo que debió ser. Menudas maravillas que escribes
Por cierto me podríais decir vuestros nombres reales??
Ya que yo soy una pequeña raipaquista, aunque comente poquito
#6955
mariajose1903
mariajose1903
04/05/2012 18:00
Siiiiiiiiii!! Por fin VE!! Con mariaaaa!!! Millones de preguntas!!!
#6956
Crippy
Crippy
04/05/2012 21:21
Menudo alegrón el VE!!!!!!!

Tengo que estudiar pero haré todo lo posible por escaparme una horita, oh yeah!!!

María, ya podrías cogerte a Ramón del brazo y hacernos un VE conjunto sorpresa jajajaja!

Me pongo ahora a ver el capi
#6957
Kerala
Kerala
04/05/2012 21:57
¡Buenas!

Pasando a comentar el capítulo de hoy, en el que he hecho la OLA a Raimundo Ulloa por cantarle las cuarenta a ese niñato asqueroso del Castañeda si. Por lo demás, no hay mucho destacable.

1º. Escena Francisca-Hijos: Ella empeñada en casarlos y ellos empeñados en no hacerlo jejejeje. A mi Paquis le ha sentado mal que Gregoria acepte el trabajo, rompiendo el compromiso. Esta mujer quiere nietos a como de lugar y como en principio, Sole no puede dárselos... Paca hija, déjales que se casen si quieren o que no lo hagan si no quieren. Total son la alegría de la huerta los dos. Qué pena que no hayan heredado tu chispa graciosa!

2º. Escena Raimundo-Niñato: muajajaja mi Raimundo siniestro, hablando del garrote vil...y el otro,pues se ha cagado pro la patilla. Mis ganas de patearle han aumentado en el momento en que se ha atrevido a agarrar a mi Raimundo de la solapa de la chaqueta ¬¬ ¡Qué asco te tengo,majo!

3º. Escena Paca-Olmo: Ole ole ole ole oleeeeeee mi Paca. Esta tiene más arrestos (es por decirlo fino) que todos los hombres de PV juntos. Este Olmo se pensaba que devolviéndole las tierras de El Candil, la iba a dejar contenta (Aquí me pierdo...¿no se supone que esas tierras son de Pepa? Que la mami-bicha las compró para la nena y para tocar un poco los eggs? ¿Entonces? Olmo hijo, no son tuyas...) En fin, que esta Paca me encanta jejeje El momento: "manzanilla con un chorrito de chinchón para calmar los nervios..." lo más grandeeeeeeeeeeee

4º. Escena Raimundo-Alfonso-Emilia: Raimundo a pesar de que parezca insensible y empeñado en recuperar la casa de comidas, para mí, está actuando bien. Estos Castañeda han intentado ocultar un cadaver y ahí radica su problema. Si hubieran acudido inmediatamente a la guardia civil o al mismo alcalde para contarle lo sucedido, no se habría formado tanta bola. Lo siento,porque leo muchos comentarios por ahí criticando a Raimundo, cuando aquí él no tiene culpa de nada.

Y creo que nada mas...Solo que deseo MUERTE LENTA Y DOLOROSA para Enriqueta. Pero esta gilipichi qué se cree? una matona de tres al cuarto? Me caía mal,pero ocn esto, es que la odio profundamente.


Otra osa más que añado... Qué Wffff era la foto de Zamalloa en el periódico? jajajaja Photoshop raro raro raroooooooooooooo

P.D. María...mi Mariquiña!! que te llevan de VE!! Qué pena que no pueda verlo en directo por temas de trabajo...Pero te mandaré mi/s pregunta/s jajajaja. Una cosa! Llévate la pancarta que te llevamos a Leganés porfis! y que vea todo el mundo lo sufrida que es la vida de una RaiPaquista jajajaa
¡TE ADORO!

P.D.2: Hay que ver Ibarra cómo estás saliendo en estos capis... bffffffffffff (babas)
#6958
Kerala
Kerala
06/05/2012 17:28

PRESO DE TÍ (PARTE I)

[/b]


Hoy por fin era el día en que salía de aquel horrible agujero en el que había estado encerrado durante treinta largos días por un asesinato que no había cometido. El de Lucio. Gracias a sus malas artes, Juan Castañeda había logrado inculparlo. Solo para conseguir salir impune él mismo.

Aún no sabía cómo había conseguido la libertad después de que todas las pruebas apuntaban hacia él. Pruebas falsas, claro está. Preparadas por ese Castañeda y sus esbirros. ¡Era inocente! Se había cansado de gritarlo mientras los guardias le sacaban detenido de la Casa de Comidas. Afortunadamente, había sido durante la noche. Emilia no había sido testigo de su injusta detención, lo cual agradecía enormemente dado su avanzado estado de preñez.

Se frotó la muñeca con la mano. Todavía quedaban en ella las huellas de las esposas. El primer día de estar allí encerrado, sufrió lo indecible a manos de los otros presos con los que tuvo que compartir celda. Insultos, golpes… Y de pronto, por arte de magia. Todo cesó.

Pensó en Don Anselmo. Le había explicado casi entre lágrimas el mismo día que se acercó a visitarlo, todo lo que estaba padeciendo cuando solo llevaba un día preso. Quizá su intervención tuvo algo que ver en que estas cesaran, aunque la verdad, descartaba la idea de que su buen amigo tuviera tanto poder como para librarle de aquella tortura. Sus pensamientos le llevaron entonces, de manera irremediable, a ella. Era la única persona con poder en aquel pueblo capaz de evitarle ese sufrimiento. Pero al contrario de lo que hubiera ocurrido en un pasado, dudaba que Francisca hubiese movido un solo dedo por ayudarle. Y sin embargo…

Algo en su pecho le hacía albergar la esperanza de que así había sido.

Un guardia se acercó hasta los barrotes y abrió la cerradura.

- ¡Es usted libre Ulloa! -.

Le gritó. A pesar de que había quedado demostrada su inocencia, no habían dejado casi de tratarlo como a un perro. No le deseaba aquella experiencia ni a su peor enemigo.

Cuando hubo llegado al exterior, se puso la mano sobre la frente para evitar que la luz del día le quemara los ojos. Los cálidos rayos le acariciaron la cara y no pudo evitar sonreír. Dando gracias por esos pequeños detalles que uno no sabe apreciar realmente hasta que se ve privado de ellos. Cerró los ojos, dejando que a su vez la brisa le acariciara suavemente.

- ¡Raimundo! -. Alguien le llamó. – Al fin amigo mío… -. Abrió los ojos para encontrarse frente a sí a Don Anselmo junto a Don Pedro. Este último lo palmeó en el hombro. – Se ha hecho justicia -.

Él sonrió entristecido mientras les miraba. - ¿Qué se sabe de Juan y de Alfonso? -.

El páter agachó la mirada. Tuvo que ser el alcalde quien le relatara las nuevas sobre los últimos acontecimientos acaecidos en ese tiempo.

- Juan está muerto -. Raimundo mudó el rostro. A pesar de que el joven había actuado sobradamente mal en los últimos tiempos, en el fondo era un buen muchacho, al que las circunstancias primero, y la vida después, le habían llevado a actuar de manera contraria a su forma de ser. – No quiso asumir su parte de culpa en toda esta historia… -, prosiguió Don Pedro, -… y se arrojó por el barranco de la Cañada de los Lobos poniendo así fin a su desdichada existencia. En cuanto a Alfonso… -.

Deliberadamente había silenciado su discurso. No era fácil tener que relatar lo ocurrido con los Castañeda. Raimundo miró alternativamente a ambos hombres, que permanecían en silencio.

- ¿Y Alfonso? ¿Por qué calla, alcalde? -. Se dirigió ahora al cura. – Don Anselmo, se lo ruego, dígame usted qué es lo que ha pasado con ese muchacho -.

Don Anselmo suspiró al tiempo que le agarraba por el hombro. – Alfonso está preso, Raimundo. Y ha sido condenado al garrote vil. La sentencia llegó esta misma mañana a la alcaldía -.

Raimundo tuvo que apoyarse en su amigo para no caer al suelo debido a la impresión. Emilia, su pobre hija teniendo que pasar por todo esto sola… en su estado. Tenía que ir inmediatamente a su lado para brindarle todo su apoyo y su cariño en este duro trance que les había tocado vivir.

- He de ir junto a Emilia. ¿Dónde está? -. Agarró al cura por los brazos. – Me imagino que estará en la Casa de Comidas, ¿verdad? Mi pobre hija… -.

- Raimundo espera -. Le detuvo Don Anselmo. – Emilia está en la Casona -.

- ¿En la Casona? -. Preguntó extrañado. - ¿Qué hace allí? ¿Cómo es posible? -. Casi gritó. – Si esa arpía de Francisca sigue obligándola a trabajar en su estado y después de todo lo ocurrido, no se lo perdonaré jamás -. Afirmó con rabia. – Debí haberlo imaginado… -. Rio con desprecio, mientras perdía la mirada en algún lugar de su pasado. – Ella tenía que sacar partido a toda esta situación. Habrá disfrutado viéndome en la cárcel, eso seguro -.

- Raimundo estás sacando las cosas de quicio -. Le interrumpió Don Pedro. – Doña Francisca solo está… -.

- Está procurando separarme de mi hija y sacar tajada con todo esto. Aprovechándose de que Emilia está sola y no tenía a nadie a quien acudir. Pero esto no va a quedar así, ¿me oye? -. Le clavó el dedo en el pecho repetidas veces. – Voy a ir ahora mismo a la Casona y… -.

- Y nada Raimundo -. Le detuvo Don Anselmo sujetándole por el brazo casi al mismo tiempo en que él había comenzado a dar un paso para acudir hasta la Casona. – Te vendrás en este instante con nosotros hasta el pueblo, te asearás un poco y comerás algo. Después… -, echó una significativa mirada al alcalde, -…ya se verá -.

…………………………

- ¡¿Cómo que está de parto?! -. Raimundo se levantó de golpe haciendo que la silla cayera al suelo.

Una hora atrás había llegado, casi arrastrado por el alcalde y el cura, hasta la taberna. Se había dado un baño y ahora comía junto a ellos un plato de potaje que amablemente le había llevado Dolores. Ambos hombres parecían ocultar algo y se negaban a soltar prenda al respecto. Pero ya lo averiguaría después. Ahora solo quería ver a Emilia, y no entendía por qué se empeñaban en retenerlo allí. No le había dado tiempo a probar bocado cuando la puerta se había abierto de golpe, apareciendo una de las doncellas de Francisca con la intención de buscar a Pepa, ofreciendo a los presentes la buena nueva.
#6959
Kerala
Kerala
06/05/2012 17:29
- Pepa no está muchacha -. Le respondió inquieto Don Anselmo. - Esta misma tarde me la crucé de camino a la prisión. Tenía que atender a una preñada cerca del camino que lleva a La Puebla, y no contaba con llegar a Puente Viejo hasta mañana -.

- Válgame el cielo, ¡qué contrariedad! -. Habló Don Pedro. - ¿Y qué se supone que podemos hacer? -.

- Usted no sé lo que hará, Señor alcalde -. Le dijo Raimundo mientras abría raudo la puerta de la taberna. – Pero yo marcho inmediatamente hasta la Casona para estar junto a mi hija -. Sentenció antes de dar un gran portazo.

- Pero ¡vamos alcalde! -. Le azuzó Don Anselmo agarrándole del brazo. – No podemos dejar que Raimundo se presente solo en la Casona. Es capaz de enfrentarse a Doña Francisca y… -.

-…y eso es algo que no debemos permitir, padre -. Caminaron los dos rápidamente hacia la puerta, impidiéndose el paso el uno al otro. – Pero Don Anselmo, ¡no se me eche encima, hombre de Dios! ¡Que soy la autoridad! -.

El páter puso los ojos en blanco, pidiendo paciencia al altísimo. Apartándose un poco para dejarle salir.

– Vamos -. Dijo. – Si apuramos el paso todavía podremos alcanzar a Raimundo -.

………………………………..

- Doña Francisca, ¡me duele! -.

Emilia se retorcía de dolor sobre la cama de Francisca. Había llegado hasta allí con ayuda de Mauricio, que la subió en brazos, y por orden expresa de la Señora.

- Lo sé, chiquilla, lo sé -. Trató de tranquilizarla. - ¿Dónde estará esa maldita partera deslenguada cuando se la necesita? -. Habló en voz baja, más para ella que para ser escuchada.

- Señora, si puedo hacer algo más… -. Mauricio miraba asustado a Emilia, que seguía quejándose sobre la cama, mientras Francisca ponía paños de agua fría sobre su frente. Al oírle, se levantó y se acercó con él hasta la puerta.

- Ve hasta la entrada del pueblo a ver si viene esa condenada partera del demonio. Y sino la encuentras de camino, te la traes aunque sea de los pelos. ¡Rápido! -.

Cuando el capataz salió por la puerta, Francisca se volvió hacia la cama. Asustada. El tiempo corría en su contra, y si Pepa no llegaba pronto para socorrer a Emilia en el parto, tendría que ser ella misma quien le ayudara a traer a ese bebé al mundo.

- Vamos, muchacha… -, la quiso tranquilizar mientras se acercaba de nuevo a ella. – Que no se diga que un dolorcillo puede contigo… -.

Una sudorosa Emilia, con el rictus encogido, la miró furiosa.

- ¿Dolorcillo? -. Francisca no pudo evitar sonreír ante el tono utilizado por la joven. - ¿Dolorcillo es sentir cómo se te desgarran las entrañas? -. Se incorporó ante la llegada de una nueva contracción y apretó los dientes. Dejándose caer sobre la cama segundos después. – No puedo más Doña Francisca… -.

Ella tomó aire. Decidida. La partera no llegaba, y por el contrario, el bebé ya empezaba a asomar la cabeza. Tendría que ser ella misma quien asistiera a Emilia. Abrió la puerta de la habitación saliendo al pasillo.

- ¡Elena! ¡Elena! -. La doncella apareció de inmediato. – Trae inmediatamente agua caliente y unos paños de lino. ¡Pero vamos, muchacha! ¡Aprisa! -.

Dejó la puerta entreabierta y volvió junto a Emilia.

- Emilia voy a ayudarte. No tengas miedo -. Tuvo que añadir ante el rostro desencajado de ella. – Todo saldrá bien, ya lo verás -.

Ni ella se terminaba de creer lo que estaba diciendo. Pero esa chiquilla necesitaba ayuda y en ese momento no había nadie más que ella. Elena llegó con todo lo encomendado, y mientras Francisca se arrodillaba a los pies de Emilia, rezaba para que Pepa no se demorase en llegar.

…………………………………

- Aún no puedo creer que me retuviesen tanto tiempo mientras Emilia está pasando por este momento sola… -. Se detuvo en el camino visiblemente furioso, volviéndose hacia los dos hombres, que habían logrado darle alcance. - ¡Sola! -. Gritó mientras agitaba los brazos en el aire. – Como le ocurra algo a mi hija lo pagarán caro -.

- ¿Y nosotros por qué, si puede saberse Raimundo? -. Le preguntó el alcalde zozobrado. – A ver si crees que ambos dos sabíamos que Emilia se iba a poner de parto esta misma noche, ¡rediez! – Quedó en silencio, escondiéndose tras Don Anselmo, cuando Raimundo le dedicó una furibunda mirada.

- Raimundo haz el favor de calmarte. Nada adelantas atacándonos así de esta manera. Además… -, pensó rápidamente una manera de evitar que se presentara en la Casona, en ese estado. -…no puedes presentarte como un energúmeno en casa de Doña Francisca, exigiendo ver a Emilia -.

- Esa es otra… -. Dijo él mientras apuraba de nuevo el paso para llegar cuando antes. -…espero que a esa bruja no se le ocurra impedirme la entrada, porque estoy dispuesto a entrar a como de lugar -.

- No deberías hablar así de ella Raimundo -. Le amonestó Don Pedro. – Y menos si supieras todo lo que ella ha hecho para que tú… ¡Ay! ¡Don Anselmo! -. Se llevó una mano hasta su dolorido costado. El páter le había propinado un fuerte codazo para hacerle callar. - ¿Por qué…? -, se quedó en silencio ante la mirada reprobadora del cura. – Oh sí…claro… -.

Raimundo les miró a ambos, poniendo las manos sobre las caderas.

- ¿Se puede saber qué juego se traen ustedes dos? -. Se acercó un poco más a ellos frunciendo el ceño. - ¿Qué se supone que ha hecho Francisca? -.

.....................................
#6960
Kerala
Kerala
06/05/2012 17:29
- Emilia ¡empuja! -. La muchacha dio un empujón más, gritando de dolor. – Así es chiquilla, un empujoncito más y listo. Que no se diga que eres una remilgada… -. Se limpió el sudor de la frente con el antebrazo mientras sujetaba en sus manos la cabeza ya del bebé. – Preparada… ¡Empuja! -.

- Aaaaaaaaahhhhh -.

A ese grito desgarrado, le siguió rápidamente el llanto de un bebé. Francisca sonrió entre lágrimas cuando tuvo a esa pequeña personita entre sus brazos.

- Es una niña, Emilia -. Le dijo emocionada. – Una preciosa niña… -.

La joven sonrió extendiendo los brazos para coger a su hija. Francisca se la ofreció con cuidado.

- Hola mi niña… -. Susurró Emilia mientras la mecía entre sus brazos. – Mi pequeña Natalia… -.

El solo recordatorio de aquel nombre, evocó en Francisca momentos que, aunque lejanos en el tiempo, seguían muy presentes en ella. Natalia. Nunca sintió odio ni rencor hacia aquella mujer. Solo envidia. Porque disfrutó de la vida que ella no pudo tener. Una vida de amor junto a Raimundo.

- Gracias Doña Francisca -. Emilia la sacó de su ensimismamiento. – No hubiera podido hacerlo sin usted -. Miró de nuevo a su pequeña. – Estoy tan cansada… -.

Francisca se acercó hasta ella. – Trae, dame a la chiquitina -. La tomó con cariño de nuevo en sus brazos. – Elena te aseará y después a descansar. Esperando que llegue tu amiga Pepa… -, resaltó con tono mordaz, -…para comprobar que todo ha ido bien -.

- Doña Francisca, no se enfade, que todo ha salido a las mil maravillas -. Su rostro cambió casi de inmediato y unas silenciosas lágrimas se deslizaron por sus mejillas. – En realidad, no sé que hubiera hecho sin usted todo este tiempo. He de agradecerle… -.

- Deja los agradecimientos para otro momento muchacha -. Le dijo ella algo azorada. No estaba acostumbrada a que los demás apreciaran buena voluntad en sus acciones. Pero quería a Emilia como si fuese su propia hija, aunque en un principio, solo la hubiera aceptado en su servicio por fastidiar a Raimundo. – Y ahora, yo me marcho con esta pequeña cosita para ponerla aún más guapa de lo que es -. Sonrió con inmensa ternura a la criatura, haciendo que su rostro fuera totalmente distinto al habitual. – Aún guardo la ropa de Soledad, así que algo podremos encontrar -.

Emilia las siguió con la mirada mientras salían de la habitación. Entendiendo quizá, por primera vez, porqué su padre seguía tan enamorado de ella.

…………………………………

- ¿Callan? -. Raimundo no entendía nada. Miraba a Don Anselmo y a Don Pedro tratando de comprender las palabras de este último. Meneó la cabeza al comprender que ninguno de los dos iba a soltar prenda. – Muy bien, guarden silencio si es su decisión. Ahora lo único que me importa es llegar junto a Emilia. Así que si me disculpan, ¡Adiós y buenas noches! Y dejen ya de retrasarme -. Terminó diciendo mientras se alejaba de ellos y entraba en las tierras de la Casona.

- Será bocazas… -. Don Anselmo amonestó al alcalde cuando Raimundo se hubo alejado de ellos un buen trecho. – Casi mete la pata delante de Raimundo. Doña Francisca nos hizo jurar que él en ningún momento se enteraría de que gracias a ella había conseguido salir de prisión -.

- Lo siento padre, pero ya sabe que en situaciones angustiosas de este tipo, mi mente no razona demasiado deprisa y tiendo a meter la pata -.

- Pues a partir de ahora, alcalde, le sugiero ¡que guarde silencio! ¡Y vamos ya de una vez o perderemos a Raimundo! -.

Llegaron junto a Ulloa en el mismo instante en que este llamaba a la puerta de la Casona. Una de las doncellas les abrió la puerta.

- Buenas noches -. Saludó Raimundo. – Vengo a ver a mi hija Emilia y no consentiré que se me niegue la entrada -. Sin más, entró al interior. - ¿Dónde está? -.

La criada le informó de dónde se encontraba Emilia. Raimundo se sorprendió al escuchar que estaba en la habitación de Francisca. Subió los escalones de dos en dos para llegar cuando antes al lado de su hija. Llegó hasta la puerta de su alcoba. Conocía el camino hasta ella como la palma de su mano. Estaba entreabierta, y sintió un escalofrío recorrer su espalda justo antes de decidirse a abrirla.

- ¡Emilia! -.

Quedó en silencio al comprobar que nadie había en el cuarto salvo su hija. Dormida plácidamente en la cama. Sonrió dulcemente mientras entraba al interior y se acercaba hasta ella. Sentándose a su lado y acariciándole con ternura el rostro. La joven se desperezó y al ver a su padre, sonrió emocionada.

- ¡Padre! -. Se incorporó aún con reminiscencias del dolor sufrido en el parto y se echó sobre sus brazos llorando. – Al fin está aquí, no sabe cuánto le he extrañado, cuánto… -.

- Shhhh Emilia, tranquila mi niña -. La aferró contra su pecho. – Ya estoy aquí y no voy a volver a separarme de tu lado -. Besó su frente volviendo a acurrucarla junto a él. Igual que cuando era niña. – Y ahora cuéntame todo lo que ha pasado -. La miró extrañado. - ¿Dónde está el bebé? -.

Emilia comenzó a relatarle todo el padecimiento que había tenido que soportar desde el mismo instante en que él fue detenido en la Casa de Comidas. La muerte de Juan, el posterior arresto de Alfonso….

- Doña Francisca me ha ayudado mucho en todo este tiempo. No sé qué hubiera hecho sin ella, padre. ¡No me ponga esa cara, lo que le cuento es cierto, y sino que me caiga un rayo aquí mismo -, tuvo que añadir aquella súbita defensa de la Montenegro ante el semblante de incredulidad de Raimundo. – Es cierto todo lo que le digo. Además contrató un abogado para ayudar a Alfonso y para lograr que usted… -. Se quedó en silencio.

Doña Francisca le había pedido que guardara silencio al respecto de la ayuda prestada a su padre. Emilia no había comprendido las razones que le llevaban a ocultarlo, pero no quiso insistir sobre ello. Era una petición expresa de la mujer que se estaba desviviendo por ellos, y ella debía respetarlo.

- Para lograr que yo, ¿qué? -.

Un súbito escalofrío le recorrió desde la punta de los pies hasta la nuca. ¿Sería posible que sus sospechas acerca de su puesta en libertad, así como al cese del maltrato que sufrió en prisión, se debía a la intervención de Francisca? Había comenzado a sospechar al respecto mientras estaba en prisión. Posteriormente, la actitud de Don Anselmo y de Don Pedro había hecho saltar las alarmas pues estaba seguro de que ocultaban algo al respecto.

- Eso es algo que tendrá que hablar con ella, padre -.

Raimundo sonrió de medio lado. Por supuesto que hablaría con Francisca. En primer lugar deseaba averiguar las verdaderas razones que la habían motivado a contratar un abogado para lograr la revocación de la sentencia de Alfonso. Y en segundo lugar, hacerle partícipe de las dudas que le corroían el alma. Quería preguntarle, mirándola a los ojos, por qué había movido cielo y tierra para liberarle a él de aquella horrible tortura.

- No te preocupes ahora por eso, mi niña -. La tranquilizó abrazándola. – Descansa ahora ¿de acuerdo? Yo me quedaré contigo hasta que vuelvas a dormirte -.
Anterior 1 2 3 4 [...] 345 346 347 348 349 350 351 [...] 376 377 378 379 Siguiente