FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 329 330 331 332 333 334 335 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#6621
Crippy
Crippy
17/03/2012 13:35
Hola mis niñas!!! ¡Cómo me moló la escena de ayer! Y las caritas de nuestra Paca cuando le decía a la doctora que iba a ir a Puente Viejo, qué! Lo malo es que a Rai de momento no le está haciendo el efecto que debería, solo le está tocando las narices jajajajaj.

Laury, me parto xD xD xD!!
#6622
melisalaura
melisalaura
17/03/2012 15:40
Francis porfa no le hables tan duro a Rai que de esta lo perdemos al seguro, el pobre la está pasando muy feo, lo que él necesita de tí es comprención, caricias y muchos besotes apasionados jajajaja, y nosotras ansiosas porque lleguen esos momentos.¡¡¡Vamos que es ahora o nunca!!!
#6623
laury93
laury93
17/03/2012 15:42
Hola Hola!!! Mis amores!!!!
Solo puedo decir una cosa: que hoy tengo una PEDAZO SONRISA más grande qeu mi cara que no se me va con nada!!! Que ande el mundo, Raimundo, que yo no me bajo de mi Burro!!! Y es que soy MÁS FELIZ QUE UNA PERDIZ!!!
Y me vais a permitir, en honor a esta felicidad que me corroe, me mata y me remata que me ponga un poco sensiblera (pero poco que sabeis que soy más de accion jeje) Y os diga en pocas palabras que ya no podria vivir sin vosotras, sin el foro y sin esos pedazos de artistas y de personas que son :MARIA Y RAMON!! We love you!!! Con todas las letras y en todos los idiomas:
- wir lieben dich!!!
- noi ti amiamo!!
- nous vous aimons!
- 私たちはあなたを愛して!! (flipa colorines!!) jaja
- Nós te aman
-maite dugu

Sinceramente, no se si estan todos bien, pero pillais la idea verdad? Pues eso: os queremos, os adoramos, soletes!!! Se puede decir mas alto (mas que nada porque no estoy hablando) pero no mas claro! jajaja

Vale, ahora mas tranquila, me dispongo a pner el relato... espera que se me olvidaba, he dicho ya que sois la Releche? Pues dicho queda jajaja
Si, si, qeu estoy muy mal... pero no podeis darme noticiones y ponerme tan contenta y esperar qeu me quede normal, va a ser qeu no. Ahroa si RELATO!!! espero qeu os guste porque a mi esta escena me encanta, es casi de mis favoritas, tb me gusta la que he escrito de Rai a lomos de un corcel, y saliendo semidesnudo de un lago pero eso más adelate (sutilmente lo dejo caer jajaja)

SUEÑOS DEL PASADO:

Ya faltaba poco para que amaneciera, debía ponerse en marcha. No había conseguido pegar ojo en toda la noche, pero eso era lo que menos le preocupaba. A su lado Francisca comenzó a levantarse.
- ¿Dónde vas?- dijo él
- Voy a traerte algo de desayunar
- No podría comer nada
- Pues lo vas a hacer, necesitas fuerzas.

Se alzó de la improvisada cama de paja arropada solamente por la oscuridad, aunque la luz de la luna dibujaba el contorno de su cuerpo desnudo.

- Espera un poco- le dijo Raimundo cuando ella iba a ponerse el vestido. Francisca lo miró inquisitiva- Quiero grabar este momento en mi mente.
- No hace falta, lo volveremos a vivir, y mejores.
Francisca salió y al rato volvió con un tazón humeante.
- No tenían gran cosa, pero Rosario me ha dado esta taza de leche, con un poco de miel, para tengas energías.
- No hacía falta.- Dijo él
- ¿Quieres hacer el favor de dejar que tu futura esposa te cuide? Bébetelo todo, todo.- Raimundo comenzó a beber- Todo- Esperó a que apurara el vaso y se lo quitó de entre las manos.- Muy bien.
- Tengo que levantarme
- Espera- Francisca se recostó sobre él, lentamente, acercando sus labios a los de él hasta que, viejos conocidos ya, volvieron a fundirse en un cálido beso- Raimundo- le dijo- Te quiero.
- Y yo a ti.
- Perdóname.
- ¿Por qué?- dijo él extrañado, pero no tuvo tiempo de recibir una respuesta, su alrededor comenzó a difuminarse, un profundo sueño comenzó a invadirle. Miró a Francisca con miedo hasta que toda ella no fue más que una vana silueta y su miedo, una pesadilla.
- Por esto, Raimundo.- Dijo ella cuando él se hubo dormido.

Y se puso manos a la obra. Todavía había un duelo esperando a Raimundo Ulloa.

El gélido viento de la mañana golpeaba los rostros de los allí presentes. Solo el leve canto de algunas aves agoreras rompía el sepulcral silencio que precedía a la muerte. En el centro de la explanada que se abría frente al escarpado precipicio, Salvador junto con su testigo y un mediador, esperaba. O mejor dicho, se desesperaba.

- Ese miserable cobarde, ¿dónde estará?
- Estoy aquí

Una extraña voz se alzó a sus espaldas. Una oscura figura ataviada con un sombrero de ala ancha y una enorme capa se acercaba a ellos. Su rostro se ocultaba bajo un pañuelo roído por el tiempo, y sus manos se protegían del frío con unos guantes negros.

- Pensaba que no vendrías
- ¿Y perderme tu derrota? Ni hablar- dijo el recién llegado
- Pues que comience el juego. No traes testigo.
- No lo necesito.
- Entiendo que no quieras dejar testimonios de cómo te vencí. Prepárate.
#6624
laury93
laury93
17/03/2012 15:43
Francisca se acercó al juez para tomar el arma, intentando evitar en todo momento la mirada de Salvador. Había puesto un gran empeño en su disfraz, incluso había disimulado sus pechos y había improvisado una barba tras el pañuelo, pero no era Raimundo. Ante ella brilló el afilado filo de la espada. No era un florete como los que había usado, tomó la empuñadura, el sable era mucho más pesado. Nunca había aprendido a combatir, porque era una mujer, pero Raimundo le enseñaba lo que él debía aprender en clases de esgrima, observó a su padre y a sus primos. Si hubiera sido un hombre sabía que habría sido buena, no porque fuera especialmente fuerte, ni rápida, si no porque sabía observar. Eso era algo que Raimundo nunca supo hacer. Contra Castro no valía la fuerza, pues él era más fuerte, ni la experiencia, pues él tenía más, ni siquiera la técnica garantizaba la victoria. Raimundo habría luchado con rabia y hubiera perdido, ella podía perder, pero tenía algo que ninguno de los dos, ni Raimundo ni su adversario tenían, ella los conocía y podía ver más allá.

Concentración, pensó, concéntrate. Los rivales al centro, uno frente al otro. A la derecha el juez, a la izquierda, el precipicio. Observa. Llevaba el sable en la mano izquierda, pero era diestro, quería sorprenderla, jugar con ella, quería alargarlo para torturarlo. Ya sabía algo, su primer movimiento no iría dirigido a una zona vital. Saludo. Alzó su espada, hasta la altura de su cabeza y la bajaron despacio, notando cómo cortaba el aire a su paso. Comenzaba, comenzaba el duelo, el baile sin palabras, la batalla de miradas. Caminaban en círculos uno frente al otro. Mira bien, se decía, mira. Castro avanzaba lentamente, en su rostro no se leía ninguna expresión, solo un detalle lo delataba, los dedos de la mano que aferraban la espada se movían, estaba ansioso por atacar, por matar. Era un asesino, eso lo sabía, disfrutaba haciendo daño y no pararía hasta acabar con ella. Entonces lo vio claro, ese era su punto débil, sus ansias de sangre. Castro no pudo aguantar más y lanzó la espada contra ella, como había predicho el golpe fue dirigido no a su vientre, sino a su pierna izquierda y consiguió esquivarlo con facilidad. Aquello no gustó a Castro y volvió a atacar, era rápido, pero para lanzar la espada con fuerza solía tomar impulso y eso le delataba, Francisca podía prever sus golpes y esquivarlos. Una y otra vez, el filo pasaba silbando a su lado sin que llegara a tocarla. Salvador comenzaba a desesperarse, con cada nueva embestida profería un frito de frustración. Francisca seguía esquivándolo, era su única oportunidad, comenzaba a faltarle el aliento, cada vez le costaba más moverse de forma rápida y precisa, el sable cada vez le pesaba más; pero tenía que aguantar solo un poco más, si seguía así, si seguía alimentando la frustración y la rabia de Castro este acabaría por desesperarse lo suficiente para cometer un error, por mínimo que fuese, cualquier error le valía, un tropiezo, una momentánea pérdida de equilibrio. Cualquier cosa, y rezaba, rezaba porque la impaciencia de Salvador lo dominara pronto porque ya no sabía cuánto tiempo podría resistir sus ataques. El sol ya lucía en lo alto, el calor comenzaba a dejarse notar dibujando brillantes perlas de sudor en su rostro y aquel maldito disfraz dificultaba todavía más su tarea. Había perdido la noción del tiempo, parecían haber pasado horas desde el comienzo del duelo y en el fragor de la batalla ni siquiera se había dado cuenta de ello, no había pensado que las hierbas que le puso a Raimundo en la leche y que intentó disimular con la miel perderían su efecto tarde o temprano, no lo pensó hasta que entre el sonido metálico del choque de las espadas un grito llegó a sus oídos.

- ¡Francisca!

Los dos combatientes se encontraban en aquel mismo instante forcejeando, sables unidos, intentando desarmar al otro. Francisca hubiera podido aguantar el envite, hubiera podido deshacerse del abrazo de su oponente, sino hubiera escuchado aquella voz que la llamaba. Fueron apenas unos segundos, los que necesitó para girar la cabeza y ver que Raimundo se acercaba a ellos corriendo, jadeando, apenas unos segundos que bastaron para que Salvador la lanzara al suelo quitándole la espada.

- ¡NO!- Gritó Raimundo

Salvador lo miró extrañado, después al desconocido que yacía a sus pies, tirado en el suelo, provocándole con aquella mirada desafiante. Acercó su espada al rostro de Francisca, con un rápido movimiento le bajó el pañuelo y tiró el sombrero dejando al descubierto su larga melena y su rostro.

- Vaya, vaya, así que la ramera también quería jugar.
- Salvador déjala, el duelo era conmigo- Raimundo intentó avanzar hacia él, pero el testigo y el juez, sin duda, comprado por Salvador, lo detuvieron apresándolo.
- Después llegará tu turno muchacho, primero he de cobrarme mi pieza.
- Malnacido- gritó Raimundo con lágrimas en la cara- Déjala, déjala te digo.

Pero Salvador no lo escuchaba, no escuchaba a nadie solo podía pensar en la rabia, la ira, la frustración que había supuesto para él el verse casi derrotado por una mujer. En sus ojos ya no quedaba ni rastro del hombre que un día fue o fingió ser, ni el más mínimo atisbo de duda o remordimiento, solo la mirada desquiciada de un hombre sin entrañas que dejaba traslucir el amenazante brillo de la locura. Francisca lo sabía, lo supo desde que su cuerpo chocó contra la tierra, sabía que él iba a matarla, que deseaba matarla, y aquel deseo era lo único a lo que podía aferrarse, lo único que podía salvarla. Así que esperó, no se movió, ni un milímetro, dejó de respirar, dejó de escuchar las súplicas de Raimundo, dejó de escuchar a los pájaros, al viento, todo. Solo existía aquella mirada de demente y el filo de su espada. Esperó, esperó, mientras los nervios y el miedo atenazaban su garganta. Para bien o para mal, ya casi había acabado todo, solo tenía que esperar un poco más. Y llegó el momento. Salvador levantó la espada para tomar impulso. Todo se detuvo, el tiempo pareció ralentizarse, hasta que el borde del sable se precipitó sobre ella. Todo su cuerpo le pedía que se moviera, pero no podía, aún no, no hasta que el filo estuviera a punto de alcanzarla. Entonces, justo cuando ya podía escuchar el silbido del filo cortando el aire, cuando el brillo de la espada podía cegarla, cuando notaba la brisa que el movimiento levantaba, justo entonces, rodó sobre sí misma, haciendo que la espada chocase contra la impenetrable losa de piedra que cubría el suelo. Tras fallar en su objetivo, el cuerpo de Salvador se tambaleó impulsado por la inercia de su propia estocada, sorprendido por su error, fue incapaz de controlar la zozobra de sus piernas que perdieron el equilibrio. Francisca miró el precipicio que se abría a sus pies y después a él, para encontrarse por última vez con aquella mirada vacía, tan oscura como el abismo ante el que se encontraba, una mirada desposeída de todo aquello que un día la había atemorizado, pues en ella no pudo encontrar odio ni crueldad, solo miedo, el miedo atroz de quien ve su vida llegar a su fin, de quien sabe que habrá de rendir cuentas ante la Parca. Todo eso vio justo antes de que, impulsado por su propio deseo de matar, Salvador Castro se precipitara hacia el abismo de las ánimas.


Pero se habra muerto de una santa vez?? mirad que yo este hombre lo saco hasta en la sopa jajaja. Espero que no os haya aburrido me quedo algo largo, pero bueno, Mañana MAS y espero qeu MEJOR!! Besazos!
#6625
Kerala
Kerala
17/03/2012 15:59
¡Buenas! ¿Me podeis explicar cómo es posible que me proponga continuar con "Tu eres mi condena" y termine por empezar un nuevo mini? jajaja


RENDICIÓN (PARTE I)

[/b]


La noticia llegó a hasta mis oídos unos días atrás como si de una pesadilla se tratara. ¡No podía creerlo! Y sin embargo, todo parecía ser real. Meneaba la cabeza una y otra vez como si así pudiera conseguir borrar todo lo que aquella nueva había despertado en mí. Un deseo que seguía latente en mi interior a pesar de las ocasiones en las que lo había negado. Mintiéndome a mí mismo. Haciéndome creer que podría olvidarla, cuando su recuerdo perduraba en cada centímetro de mi cuerpo. En cada recodo de mi mente.

Las paredes de mi cuarto se cernían sobre mí como si quisieran asfixiarme. Ahogarme. Mis manos fueron hasta el cuello de la camisa. Aflojando su presión. Desbrochando esos primeros botones que me estaban robando el aire y la cordura. Erré estrepitosamente. Nada puede conseguir aflojar un corazón herido. Que se aprieta en un puño con el único fin de no romperse en mil pedazos.

Mi cuerpo ardía de deseo por ella. Un deseo al que no quise entregarme cuando tuve la oportunidad. Cuando sus carnosos labios se posaron en los míos, en un intento por su parte de hacerme ver lo mucho que todavía me amaba.

Miedo. Cobardía. Con esas palabras podía resumir mi vida. Cobardía por no haber luchado por ella. Miedo de los sentimientos que todavía me provocaba a pesar del daño que nos hicimos. Pero en aquella ocasión sucumbí a al anhelo que me acechaba cada noche. Y probé de nuevo su boca. Y mis brazos se ciñeron con fuerza a su cintura. La saboreé otra vez embriagándome de ella. Calmé momentáneamente mi deseo para después apartarla de mi lado hiriéndole con mis palabras. Destrozando su corazón con mis actos.

Cerrando mis ojos para no ver cómo las lágrimas surcaban su rostro. Cómo sus manos corrían a mi pecho para abrazarme de nuevo. Cómo jadeantes súplicas escapaban de sus labios evaporándose a mí alrededor.

Me aparté. Me alejé de ella.

Mi orgullo mal entendido me impulsó a hacerlo. Volviendo a poner voz a aquello que verdaderamente no sentía. Apagando la vida de sus ojos y escuchando el crujir de su corazón al romperse por enésima vez por mi causa. Volviendo mi espalda para no sufrir el dolor de verla partir. De cerrar esa puerta tras ella, conociendo con certeza que jamás volvería a abrirse.

Orgullo. ¡Maldito orgullo que aún mantenía la supremacía en mi vida! ¿A qué me llevó? ¡A ser infeliz! ¡A no pelear por conseguir retener lo que más amaba!

Abrí la puerta de mi cuarto dispuesto a perderme en el mar del olvido escondido en el fondo de una botella de licor. Queriendo desdibujar su imagen atormentadora. Queriendo arrinconar en lo más profundo de mi alma el triste recordatorio de que muy pronto sería de otro. Olvidar el tacto de su piel en mis manos. Esa misma piel en la que otro calmaría su sed.

Con rabia, ya no contra el destino, sino contra mí mismo por habernos abocado a ambos a esa situación, llené mi vaso. Deseando beber hasta perder la consciencia. Hasta poder aplacar el dolor y la rabia que me provocaba mi propia cobardía.

Mañana mi niña se casaba. Y yo… yo moriría.

Acerqué hasta mis labios el oscuro y frío líquido que llenaba mi vaso. Esperando que descendiera por mi garganta matando a su paso los nudos que atenazaban mi alma.

¡Cobarde! No supiste retener lo que más querías

Su reproche resonó en mi cabeza justo en el instante en que mi mano se alzaba. Obligando a que se detuviera a medio camino.

Cobarde

Mis actos no habían hecho sino darle la razón a la mujer que más he querido en mi vida. Me escondía tras el alcohol, pensando que así el dolor desaparecería. O que al menos lo mitigaría durante unos instantes. Aquel hombre que ahora ocupaba el lugar que me correspondía, había vuelto a dar luz a sus ojos. Vida. Esperanza. La misma que yo le había arrebatado. ¿Acaso mi ángel había sido capaz de olvidar todo el amor que proclamaba que sentía por mí?

Entrecerré los ojos, pensando en ella. La dejé escapar por dos veces. En la primera de ellas mi inexperiencia y el ese fundado temor a que mi padre destruyera a su familia, me hizo alejarme de mi pequeña Francisca para salvarla. Pero ¿y ahora? Mi orgullo y esa dignidad de la que presumo la arrojaron directamente a los brazos de otro. Suspiré con rabia. Si los años y el rencor habían sido incapaces de borrar nuestro amor, no podía permitir que mis miedos lo hicieran.

Estrellé el vaso contra la madera del suelo derramando el contenido que rápidamente formó una húmeda mancha. Me puse en pie mientras una alocada idea tomaba forma en mi interior.

No. Ella no pertenecería a otro que no fuera yo. Francisca no se casaría mañana. No si yo podía impedirlo.
#6626
Kerala
Kerala
17/03/2012 19:50

RENDICIÓN (PARTE II)

[/b]


Corría. Casi volaba, queriendo llegar lo antes posible a la Casona. A tiempo de poder impedir aquel dislate. Despertando por segunda vez de ese sueño nebuloso en el que me había visto inmerso los últimos meses. Aquel en el que conseguí abrir los ojos en una ocasión. En ese maravilloso instante en que la tuve entre mis brazos.

Mi niña, mi pequeña… que había vuelto a dejarme vislumbrar ese maravilloso corazón que yo creí emponzoñado por el rencor y el odio… que había vuelto a tener la confianza en mí como para creer que debía confesarme su amor.

¡Estúpido!

Ni siquiera supe valorar su esfuerzo por volver a caminar. Aquellos arrestos con los que mi Francisca se había enfrentado siempre a las adversidades. Ese empeño suyo en estar de nuevo en pie, solo por acudir a mi lado presta. Por tenderme esa mano que sabía que yo necesitaba para no desfallecer.

Esa mano que rechacé.

Esa misma preciosa y suave mano que ahora era otro quien aferraba. Mientras paseaban sonrientes por la plaza. Mientras se dedicaban miradas cómplices que laceraban mi maltrecho corazón. Ese oscuro sentimiento al que no quise poner nombre en ese instante en que mis ojos observaron tal intimidad. Ese sentimiento que quise ahogar en un vaso de vino, minutos después de que ella apartara su mirada de mí.

Celos.

Celos que me reconcomían el alma. Que hacían aflorar mi rabia. En la soledad de mi habitación era capaz de ponerle nombre. Celos. Pura y llanamente.

Grité en mitad del camino. Ojalá no fuera demasiado tarde. Me arrastraría frente a ella si fuera menester.

Los muros de la Casona se levantaban ya imponentes ante mí. Aquellas frías piedras que podían haberse convertido en mi hogar, en nuestro hogar, si no hubiera sido tan estúpido como para dejar que mi pequeña se me escurriera entre los dedos. Resoplé con desprecio. Poco me importaba el lugar en el que vivir, si ella estaba a mi lado. La casona. Un chamizo. Mi mundo empezaba y terminaba en ella. Francisca era mi hogar.

Apenas sin resuello, reposé unos instantes junto a la puerta. El palpitar de mi corazón retumbaba en mis oídos y en mi boca. El súbito miedo que invadió mi cuerpo no impidió por el contrario que golpeara con suavidad la puerta. Esperando que ella, mi dulce niña, aun no se hubiera retirado a descansar.

Y cuando la tuviera frente a mí, ya pensaría en qué le diría.

– ¡Raimundo…! -.

Una sorprendida Rosario me abrió la puerta. Me siento avergonzado por las horas intempestivas en las que me presento allí. Hasta por mi aspecto me siento apenado. Algo descuidado en los últimos meses. Pero el tiempo corría en mi contra si quería impedir que mi niña se alejara tanto de mi lado.

– Siento la hora, Rosario… ¿Francisca está aún despierta? -.

– ¿Y para qué, Raimundo? -.

Su pregunta escondía otras miles. Incluso preocupación. Ella fue cómplice de Francisca durante nuestro amor de juventud, y sufrió a su lado todas nuestras desventuras. Seguramente también la habría acompañado en esta última. Miré mis manos bajando la cabeza. Apenado. Entristecido. Avergonzado. Manos vacías. Ese era mi legado. Mi patrimonio. ¿Qué podría ofrecerle?

Amor Me gritó el corazón. Todo el amor que estos años has guardado solo para ella

– Por favor… -.

Solo pude suplicarle.

– Necesito verla -.

En realidad…la necesito. Simplemente. Estoy perdido sin ella. Infeliz. Incompleto. Solo. Muerto. No puedo permitirme perderla. No esta vez.

Quizá fue mi mirada. O tal vez el recuerdo de ese amor que compartimos y del que ella fue testigo, el que le obligó a ceder. Apartándose de la puerta para permitirme el paso.

– Luche por ella -. Sujetó mi brazo. – Si aún la ama, no le permita casarse con él -.

Sonreí levemente. Sus palabras infundaron nuevos ánimos a mi espíritu. Nuevas fuerzas a mi corazón. Di un paso. Dispuesto a ir junto a ella. Pero nuevamente me retuvo.

– Pero si ya no la ama… permítala ser feliz. Ella… lo merece. A pesar de todo -.

Me quedé clavado en el sitio. Tal vez mi niña había sufrido demasiado por mi culpa. Pero no podía renunciar a ella. No ahora. No con este amor que me desbordaba el pecho. Tomé aire y fui hacia el despacho. La puerta estaba entreabierta, y me permití el lujo de observarla en la distancia unos instantes. Saboreando esos minutos en los que mis ojos contemplaban a la verdadera Francisca. La que siempre había estado ahí, y que mi necedad se había negado a aceptar.

Mis temblorosas manos fueron hasta la puerta. Abriéndola muy despacio. Sonriendo al cruzar mi mirada con la suya.

– Hola Francisca… -.
#6627
laury93
laury93
17/03/2012 20:13
Ruth nos dejas asi y te quedas mas ancha que larga??? Chica, sigue por favor te lo pido!! =)

Pero pa que veas qeu no tengo rencor, mira lo qeu he echo, specially for you y todas las Raipaquistas claro, alguna puede necesitar un babero...

Exclusiva!: Raimundo Ulloa se ha enterado de los trejemaneces comerciales de aqui la Doña y ha decidido qeu él también quiere promocionar sus prdcutos. ¿Y qué va a promocionar?. Los guisos de Emilia, el vino de la taberna, los ibéricos de la tierra?? NANAI! Por favor, que nuestro Raimundo es un hombre de mundo y tienes secretos muy bien guardados bajo la manga... ¿Como creeis qeu conseigue volvernos a todas locaslocas??? Pues preparadas porque estamos a punto de desvelar en exclusiva el secreto de Raimundo (bueno uno de ellos, porque tiene muchos, muchos más)

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
#6628
laury93
laury93
17/03/2012 20:20
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

Aviso: el consumo de este producto por parte de algunas consumidoras puede acarrear una marea de babas, el bote lleva una foto de Raimundo. Hasta el 31 de marzo es válida la promoción: al primero consumidor que reúna 1000 etiquetas del tubo de gomina Raimundo ganara una cena con el mismisimo Raimundo en la Taberna de la Puebla. La compañía no se hace cargo de las intoxicaciones debidas al uso muy, muy excesivo de las consumidoras por hacerse con más botes.

PD: PROXIMAMENTE... en Las Movidas de Laura: las imagenes exclusivas de la nueva marca de ropa interior de Raimundo Ulloa: enseña al Riri que llevas en ti!

xD Si lo se, esoy muuuuy mal, si no quiero hacer mas pero detras de una ide a me viene otra, y otra... y claro una se emociona, pero vamos...que lo que sea por haceros sonreir, besets!!
#6629
mariajose1903
mariajose1903
17/03/2012 20:46
Jajaja laury! Estas fatal!! Me rio muchoo contigo y por supuesto que me hare consumidora de gomina raimundo!!

Ruth tengo que amenazarte para que sigas??? Jajaja
#6630
Kerala
Kerala
17/03/2012 21:47

[/b] RENDICIÓN (PARTE III)

[/b]


Sé que la he sobresaltado. Como sé que se estremece al escuchar mi voz. Lo he percibido por el ligero temblor de sus manos al dejar sobre la mesa el libro que estaba leyendo. Sus ojos temerosos buscan respuestas en los míos. El motivo de mi presencia allí. Y termina por apartar la mirada, tal vez cansada de no encontrar nada en ellos. Justamente hoy, cuando reflejan el sentir de mi alma. Mi amor por ella.

Mi niña… Mi pequeña…

Se apoya sobre la mesa. Disimulando ante mí que aún se mueve con dificultad.

¿Tanto daño te he hecho, princesa? ¿Tanto, que finges ante mí?

Busco de nuevo su mirada. Como quien busca la luz del sol en un día de tormenta.

¡Mírame, amor mío! Busca en mí lo que tal vez mis labios no sepan decirte…

- ¿A qué has venido, Raimundo? -.

¿Lucha? No. No había ganas de pelea en su voz. Cansancio… pena, incluso. Todo eso encerrado en cinco palabras. La suavidad de su voz no me engañó. Ni esa postura erguida que intentaba ocultar la vulnerabilidad con la que la había sorprendido en la soledad de su casa. Mi presencia fue tan sorpresiva para ella, que estaba descolocada.

– Mañana me caso -.

Susurró cerrando los ojos. Como si las palabras le rasparan la garganta al querer salir. Sus ojos, su cuerpo, no podían ocultarme que todavía sentía algo por mí. Mi corazón saltó de júbilo dentro de mi pecho. Tal vez no todo estuviera perdido. Avancé hacia ella. Quedando lo suficientemente distanciados como para que no se sintiera incómoda. Pero lo sobradamente próximos como para escuchar el ritmo desigual de su respiración.

– No lo hagas… -.

Me permití rogarle en un susurro. Daría todo lo que fuera por ella. Mi vida entera, que era la suya. Seguía con los ojos cerrados, puede que por no atreverse a mirarme. Acaricié su rostro con la mirada. Lentamente. Imaginando que eran las yemas de mis dedos las que rozaban su blanca piel. Sus ojos embrujadores. Sus sonrosadas mejillas. Sus carnosos labios.

Y mi mano subió hasta ellos. Abarcando su mejilla mientras mi pulgar recorría su contorno. Sintiendo la calidez de su aliento sobre él. Atrayendo a mi cuerpo como un imán, hasta que mis piernas se enredaron entre las faldas de su vestido.

– No lo hagas, mi pequeña… -.

Quería deslizar mis labios sobre los suyos. Aferrarme a su cuerpo para sentir que aún existe felicidad para mí, para nosotros. El aire se tornó denso. Espeso. Caliente. Enmarqué su rostro, animado por el hecho de que ella no se alejaba de mí pese a todo.

Voy a besarla. Necesito besarla.

– No puedes pedirme eso… ya no… -.

Sus dedos se interpusieron entre nuestros labios mientras abría lentamente los ojos. Mientras nos mirábamos como si un mundo nos separara a pesar de que nuestros cuerpos estaban tan próximos. Tan cerca… tan lejos…

- Puedo hacerlo, amor mío -. Musité. – Puedo hacerlo, porque te amo… -.

–…No… -. Sollozó sin apenas voz. – Me apartaste de tu lado… merezco ser feliz, Raimundo -.

Feliz. ¿Qué felicidad puedo encontrar si no es con ella? ¡Ella me ama, lo se!

¿Qué felicidad vas a encontrar si no es conmigo, mi ángel?

– ¿Y él es tu felicidad? ¿Acaso él te va a amar como yo? -.

De nuevo me acerqué a ella, que no tuvo fuerzas para retroceder. Llevé la mano hasta su espalda, acariciándola de manera suave pero firme mientras la acercaba hasta mi pecho.

– ¿Acaso él te va a acariciar como yo? -.

Subí la otra mano hasta abarcar su mejilla. Rozando de nuevo sus labios con el pulgar. Acercándome hasta ellos de tal manera que solo unos milímetros nos separaban.

– ¿Acaso él te va a besar como yo? -.

Rocé mi nariz en su mejilla al tiempo que sus manos reptaban por mi pecho hasta enredarse en mi cuello. Nuestras bocas se tocaron varias veces entremezclando nuestros alientos hasta que se convirtieron en uno solo. Hasta que se unieron de la misma forma que el mar choca contra las rocas.
#6631
thirdwatch
thirdwatch
17/03/2012 23:03
Esperando la continuación Ruth la espero con ganas
#6632
Kerala
Kerala
18/03/2012 00:13

RENDICIÓN (PARTE IV)

[/b]


Traté de no dejarme llevar por la pasión, pero el momento en el que mis labios tomaron los suyos sentí que no podía contenerme. Su cuerpo, su corazón, toda ella respondía a mis caricias. Sus manos acariciaban mi nuca mientras mi boca se deslizaba por sus labios. Mis dientes mordisquearon hasta que ella me permitió poseerla por completo. Adueñándome de su boca mientras nuestras lenguas se enredaban en un baile cadencioso. Mientras nuestras manos acariciaban con ternura por encima de la molesta ropa.

Se paró el mundo, se detuvo el tiempo.

Solo estamos tú y yo, mi pequeña…

¡Cuán equivocado estaba! Sí, estábamos ella y yo. Pero también lo estaba su razón. Y puede que también su orgullo. Ese mismo que le hizo apartarse de mí, rompiendo el beso. Negándome la miel de sus labios. Percibiendo el frío que se adueñó de mi cuando perdí su calor. Su contacto.

– ¡No! Esto no está bien… -.

Se giró bruscamente, ocultándome su rostro. Ofreciéndome la única visión de su espalda. Su cintura, que abrazó con sus brazos.

– Estoy prometida… ¡Voy a casarme! -.

¡No! Sé que no lo voy a permitir. No después de comprobar que me ama tanto como yo a ella. No dejaré que otro bese su boca. Que desnude su cuerpo. Que acaricie su piel.

– Vas a cometer un error, mi cielo -.

Me aproximé a ella. Poniendo mis manos en sus hombros. Bajando en lenta caricia por su espalda hasta ceñir su cintura. Controlando mis ganas de llevármela de allí. Lejos. Donde nadie pudiera encontrarnos. Donde solo existiéramos ella y yo. Donde pudiéramos amarnos sin reservas.

– No le amas… -.

– ¡Eso no lo sabes! -.

Gritó sin demasiada convicción. Pero yo sí, lo sabía. Estaba seguro de ello. Aunque derribar su orgullo herido, acabar con ese muro que el miedo había construido en torno a su corazón se me antojaba una tarea ardua que sin embargo no iba a minar mi espíritu. Quise ponerla a prueba. Demostrarla lo equivocada que estaba. Darle la oportunidad de elegir si quedarse conmigo y ser feliz, o casarse con él, que le ofrecía una vida apacible.

Con lentitud estudiada y suma delicadeza, tomada de las caderas como la tenía, la fui girando hacia mí. Hasta que nuestras miradas volvieron a estar en sintonía.

– Mírame a los ojos, princesa…mírame y dime que no me amas -.

Tuve ganas de reír al verle fruncir levemente el ceño. Creyendo que acababa de pronunciar la mayor de las locuras. Insistí de nuevo al darme cuenta de que el silencio era su única respuesta.

– Dímelo, y me alejaré de ti… -.

Le susurré mientras mi mano subía por su costado, acariciando cada una de sus curvas. Hasta morir en su cuello. Recogiendo entre mis dedos un travieso mechón que había escapado de su peinado.

Silencio. Bendito y afortunado silencio.

Deposité un fugaz beso en sus labios, alejándome de ella. Hablándole sin palabras. Estoy siendo egoísta, lo sé. Robándole una vida apacible y lujosa junto a aquel hombre, a cambio de una llena de penurias al lado de un humilde tabernero que no tiene donde caerse muerto.

– Ahora ya lo sabes, mi niña. Te quiero… te adoro… sin ti nada tiene sentido… -.

Llegué hasta la puerta, girándome hasta enfrentarla de nuevo.

– Elígele a él o apuesta por mí. Mañana te estaré esperando. Te amo, vida mía, mi Francisca -.

Salí antes de que mi honor se resquebrajara del todo y optara por secuestrarla para no darle aquella maldita opción de elegir. Pero la amaba con todo mi ser. No podría perdonarme que ella un día me echara en cara que no tuvo opción. Quería su felicidad por encima de todo, aunque esta, no fuera a mi lado.
#6633
melisalaura
melisalaura
18/03/2012 03:20
Aqui les dejo este vide. Lo hice hace un tiempito, lo subo a petición de Yessy
#6634
laury93
laury93
18/03/2012 08:57
Mel, mi gemelita morenaza, pero como tenias tan callado qeu ers una artistaza!!!! me encanta el video! se sincera, esa cancion la has mandado tu hacer, la cantan ellos de verdad o que? pero si es perfecta!!! y has dado con el quit de la cuestion, a ver si te escuchan: menos hablar y más... tema!!!jaja genial cari!!

Ruth a i qeu te digo? qeu me matas y me rematas corazon, esta genial el relato, el unico problema es la ansiedad qeu me creas y eso no es bueno (acuerdate ue soy hiperactiva =P) sigue pronto por fa!!

Hoy thengo que dcir algo: ESTOY HARTISIMA DE LAS DESPERTAS!!!Dios necesito un Raimundo a lomos de un corcel blanco que venga a salvarme!!! jajaja
Os habeis levantado con ganas de BODORRIO??? Os dejo in capi....

SUEÑOS DEL PASADO


La mirada de temor de Salvador seguía clavada en su alma. Se había quedado quieta, tirada en el suelo como si temiera que aquel ser pudiera volver de las profundidades del abismo. Respiraba con dificultad, dejando que las puntiagudas rocas sobre las que se encontraba se clavaran en su piel, insensible a todo hasta que Raimundo llegó a su lado.

- Francisca, ¿estás bien?

Raimundo tomó su rostro entre sus manos, Francisca lo miró sin entender nada, todavía no podía, todo era demasiado confuso, no acababa de creerse lo que habías pasado.

- Francisca, ya está pequeña, ya ha pasado todo. Debes estar loca por haber hecho esto, ¿cómo se te ocurre, drogarme, luchar en mi lugar? Podía saber…
- Raimundo, cariño, te quiero, pero no estoy para sermones, ahora no.
- No puedo creer que estés viva, he pasado tanto miedo, pensaba que te había perdido.
- No te creas que puedes librarte de mí así como así, Ulloa.
- Mi pequeña- Sin poder resistirlo más la besó apasionadamente queriendo olvidar con aquel beso todo el miedo pasado- Estamos juntos, los tres- dijo acariciando su tripa- y ya no nos separará nada ni nadie.
- No nos separarán- dijo ella- Nunca- Pero seguía mirando al abismo. Le parecía seguir escuchando el desgarrador grito de Salvador.
- Pequeña, ha acabado. Ya solo es un ánima más de las que vagarán eternamente por estos parajes. Venga, vamos.

No podían esconder sus sonrisas, por primera vez no quedaban obstáculos, no quedaba nada.

- ¿Dónde?- Dijo Francisca mientras Raimundo la ayudaba a levantarse.
- ¿Cómo que dónde? Vamos a casarnos antes de que aparezca otro terrateniente con ínfulas de ser tu esposo.
- No hablas en serio.
- Más que en toda mi vida. No voy a dejar que escondas tu embarazo como si fuera algo de lo que avergonzarse, ni permitiré que mi niño nazca siendo un bastardo. Nos casamos y no hay más que hablar.
- Pero no tengo vestido, ni…
- Nada de eso es menester, solo hay una cosa que necesitas.
- ¿El qué?
- Quererme.
- Más que a mi vida- le dijo ella
- Pues entonces, ya lo tenemos todo. Venga, corre.
- Estás loco… pero me encanta.- Le sonrió Francisca

Raimundo la tomó de la mano para correr dejando atrás a Salvador y todo lo que él representaba, el miedo, el odio, el rencor; dejando atrás todo que fueron o hubieran podido ser, dejando todo atrás y correr, correr por un vez en su vida, hacia su libertad.

Sus pasos los llevaron hacia el único lugar en aquel pequeño pueblo, que no les había traído más que dolor, al que todavía podían considerar querido, la destartalada cabaña de Rosario. Cruzaron la puerta cogidos de la mano, riendo, hablando, elucubrando cómo sería su vida a partir de aquel momento; porque ya no había nada que los separase. Y al abrir la puerta se encontraron con una peculiar imagen: Rosario vestida con sus mejores galas; en joven Anselmo, recién ordenado sacerdote, todavía se notaba lo incómodo que le resultaba el alzacuello; y el atolondrado hijo del alcalde, Pedro Mirañar, con aquella pose distraída sujetando una montaña de papeles.

- ¿Qué pasa aquí?- dijo Raimundo
- Tenía la corazonada de que todo iría bien.- Sonrió Rosario- No hay nada que pueda acabar con Francisca Montenegro.
- En eso tienes razón- se enorgulleció Francisca- Pero aún no nos has dicho el por qué de esta congregación de personalidades.
- Como decía tenía una corazonada y supuse que cuando estuvieseis libres, necesitaríais un cura y al hijo del alcalde.
- Cuidadito, soy el nuevo secretario en funciones y futuro alcalde- Dijo Pedro con la pompa que lo caracterizaba.
- Pues eso, a él- Dijo Rosario.
- La verdad…- Raimundo miró a Francisca- es que no nos vienen mal. ¿Tienes algún plan para ahora mismo?- le dijo a Francisca
- Había quedado con un muchacho alto y apuesto… pero ya que nos han preparado una boda sorpresa, no vamos a rechazarla, ¿no?
- No podría estar más de acuerdo. A casarnos pues. –Dijo Raimundo
- Aún no- dijo Rosario
- ¿Por qué?- Dijeron todos los presentes.
- No me digas que tú también te quieres casar con Raimundo, porque es lo único que me queda por oír hoy- Dijo Francisca
- No, Dios me libre, no te ofendas Raimundo. Solo digo que esperéis que la novia se prepare. No puedes casarte con la vieja ropa de mi padre, Francisca, y esa barba que te has pitado en el rostro, Dios me perdone, pero parecería que Raimundo se casa con su primo el del pueblo.
- Eso es verdad- Dijo Francisca mirando su indumentaria
- Pero yo no puedo esperar más- espetó Raimundo.
- Pues respira hondo, enseguida volvemos

Rosario se llevó a Francisca a su cuarto dejando a Raimundo con la palabra en la boca y unos nervios que comenzaban a apoderarse de sus piernas.

- Si me permite una sugerencia- comenzó Mirañar- A las mujeres les gusta la decoración, los cuidados, los detalles…te lo digo yo que Dolores aún me recrimina que solo le regalara un ramo de flores para pedirle relaciones.
- No es mala idea, ¿pero qué podemos hacer?- Dijo Raimundo
- Déjame a mí- dijo Pedro- “qué miedo” fue lo único que pensó Raimundo.

Francisca seguía intrigada a la figura de Rosario.
- ¿Qué tramas Rosario?
- Señorita…
- Rosario, ya no, ya no seré nunca más la señorita Montenegro, ni señorita, ni la hija de tu señor. Ahora soy solo tu amiga y, dentro de poco, la esposa de Raimundo.
- Lo sé, y espero que seáis muy felices, os lo merecéis, nunca he visto a dos personas tan enamoradas como vosotros. Ojalá algún día yo pueda sentir lo mismo por alguien que me corresponda…
- Lo harás, Rosario, ya verás, el amor siempre llega, aunque no siempre lo haga cuando y como queremos, pero tú lo has de encontrar porque el hombre que se gane to amor será el más afortunado del mundo.

Las dos amigas se fundieron en un tierno abrazo, sintiendo por primera vez que no había nada, ni posición, ni dinero, ni responsabilidades que las separaran.

- Lo que quería darte era esto- Rosario señaló el precioso vestido blanco que descansaba sobe su lecho- Era de mi madre y me gustaría que lo usases.
- No puedo Rosario, era de tu madre, yo…
- Yo me sentiría muy orgullosa de que lo llevaras. No hay nada que pueda honrar tanto la memoria de mi madre como que lleve su vestido una novia preciosa y enamorada. Así que date prisa, no sea que a Raimundo le dé por cambiar la idea.
- Querida Rosario, después de haberme visto manejar la espada, este ya no vuelve a contrariarme.
- Apúrate anda, que hoy es el día de tu boda.
- El día de mi boda… con Raimundo- Repitió Francisca casi sin creérselo.

En el proximo capi si que si, bodorrio!!! Si os gusta y os portais bien lo pongo hoy! jeje
#6635
Kerala
Kerala
18/03/2012 10:28
Deseando que os haya gustado....

RENDICIÓN (FINAL)

[/b]


Pasé la noche más larga de toda mi vida temiendo que ella no vinera a mí, que su elección no fuera la que yo ansiaba. Por mil veces quise acompañar mi espera junto a un chato de vino, pero las mismas veces rechacé la idea.

¿Era eso lo que quería? ¿Seguir atado de por vida al yugo del alcoholismo?

Mi cobardía me llevó a ello una vez, justo después de perderla. Pero no estaba dispuesto a caer de nuevo en sus redes. Mi pequeña volvería a mí, estaba seguro.

¿Seguro?

Mi imaginación se burlaba de mí obligándome a pensar en cosas que no deseaba. Aflorando mis miedos e inseguridades. La larga espera me torturaba. Los recuerdos de todo lo vivido a su lado, tanto bueno como malo, se arremolinaban en mi mente, tomando forma ante mí como espectros que quisieran escoltarme en mi vigilia. Pero el recuerdo de sus manos sobre mi pecho, de sus besos, de sus palabras de amor, aligeraron la tortuosa espera.

Y tras la noche, llegó el alba. Aquel día cambiaría mi vida, en el sentido que fuera. Al menos me quedaba el consuelo de que, pasara lo que pasara, esta vez había luchado por ella. Ahora mi vida estaba en sus manos. Tal y como lo había estado siempre.

Las horas pasaban tan lentamente que creía estar volviéndome loco. Girándome desesperado cada vez que la puerta de la taberna se abría, susurrando su nombre en el aire, para encontrarme de nuevo de bruces con la cruda realidad. Mi pequeña no llegaba y mis esperanzas iban muriendo lentamente con cada golpe de segundo que marcaba el reloj de la plaza.

Necesito estar solo. Huyo de la taberna para refugiarme en la soledad de la posada mientras escucho sobre mi cabeza el tañir de las campanas de la iglesia. Con su música macabra clavándose en mi alma, hasta que todo se queda en silencio.

Silencio. Oscuridad. Mi alma llora lágrimas de sangre, pues mi niña, mi ángel ya ha elegido. Y a mí solo me queda la sensación de saber que ella será feliz aunque me parta el alma saber que no seré yo quien provoque su alegría. Una jarra de vino me llama a gritos desde una de las mesas y cada vez escucho con más insistencia su llamada.

¡No! No quiero volver a caer. No cuando ahora tendré que vivir nada más de los recuerdos. No quiero olvidar ninguno de ellos.

Me levanto tirando la silla al suelo. Este será el último momento de debilidad que me permito pienso mientras mis ojos se cargan de lágrimas que pugnan por escapar. No quiero contenerme. No puedo evitar pensar que ahora mismo es de otro. No… no puedo…

Escapo de un lugar que se me queda demasiado pequeño para poder respirar. Que me roba el aliento y la soledad que necesito. Camino por la plaza sin responder a los saludos y murmullos que crecen a mi alrededor con cada paso que doy. Y huyo. Por última vez, me repito con insistencia. Por última vez.

Y llego hasta el lago que fue mudo testigo de aquellos besos robados. De aquellas palabras de amor susurradas entre caricias. Y caigo de rodillas, arrastrando entre mis puños la misma hierba que fue nuestro colchón. Nada se escucha a mi alrededor. Nada, excepto un sollozo a mis espaldas que me obliga a volverme.

Cual si fuera un ángel, mi niña… mi pequeña se encuentra frente a mí. Etérea. Como si fuera un sueño del que no quería despertar.

–…Francisca… -.

Mis labios la llaman sin voz mientras me niego a moverme por temor a que ella desaparezca.

– Te elijo a ti… mi amor… mi único amor… -.

Cierro los ojos mientras cada palabra se impregna en cada poro de mi piel, alimentando la sangre que corre por mis venas. Descubro sin haber sido antes consciente, de que de nuevo vuelvo a respirar.

Y abro mis brazos en muda invitación para que ella se refugie en ellos. Para que me sostenga. Para que nunca más vuelva a separarse de mi. Y cuando la siento de nuevo junto a mi pecho, los cierro en torno a su cintura, abrazándola con una fuerza desmesurada por temor a que vuelva a dejarme.

– Te quiero, Raimundo… te quiero… te quiero… -.

Repiten sus labios al tiempo que desesperados buscan mi boca. Al tiempo que mi boca espera a la suya. Rozándonos nada más. Entregándonos el alma en un aliento hasta que caímos rendidos a la pasión que durante tanto tiempo habíamos ocultado. La que tanto tiempo nos habíamos negado.

Empezando en ese instante el resto de nuestras vidas. Amándonos para siempre sin reservas. Porque en realidad, nuestro amor nunca murió. Solo estaba dormido. Esperando que al fin, nos rindiéramos a sus pies.


FIN

[/b]
#6636
Franrai
Franrai
18/03/2012 13:31
Hace unos cuantos días que no escribo y el hilo ya se estaba poniendo un poco celoso del chat asi que, antes de la horrible semana que me espera, comento por aqui guiño

Laury, ¡estás LOQUISIMA! jajaja Como me he reido con los spots publicitarios. Geniales. Espero los siguientes.

Laury
-Nada de eso es menester, solo hay una cosa que necesitas.
-¿El qué?
-Quererme.
-Más que a mi vida- le dijo ella

Me ha encantado esta parte. Y ¿portarnos bien? ¿Cuando no lo hacemos? Si somos unos angelitos angel jaja

Ruth, precioso. Muy bonito, de verás. El hecho de que te hayas metido dentro de Raimundo ha sido un punto a destacar. Y que Rai haya dejado elegir a Francisca... Maravilloso sonriente
Esperando me tienes a "Tu amor es mi condena" que sabes que ese relato me pierde.

Melisa, esta canción es perfecta para ellos. Muy bonito el video.


Miri y Cris, se que lo digo ya tardisimo pero me encantaron vuestros relatos. Tanto "Un embarazo inesperado" que ese final fue precioso con Victoria Ulloa Montenegro. Como "Jovenes eternamente" y esas muestras de amor en el agua. bravo bravo


Y a María y Ramón,mis dos grandes idolos, los responsables de que cada día a las 17:30 me siente frente a la tele a disfrutar de vuestras grandes interpretaciones, solo deciros que OS ADORO. Por ser inmensos como actores y por mostrarnos, con pequeños detalles que para nosotras son muuy grandes, que sois unas grandisimas personas. Os habeis ganado nuestro respeto y admiración profunda.
Muchos besos, que espero que algún día pueda daros en persona.


A las demás que me dejo por ahi, os quiero muchisimo a todas.
#6637
mariajo76
mariajo76
18/03/2012 14:19
Bueno mis niñas me voy que no llego al AVE.

Me gustaria deciros que os voy a echar de menos pero... ROMA ES ROMA y además de viaje romántico asi que comprenderme je je.

os quiero mucho mis angelitos, sed buenas, escribid mucho y no pareis de hacer cosas bonitas en una semanita os veo.

Arrivederchi bellas
#6638
soyi
soyi
18/03/2012 15:05
HALOA CHICAS :

LAURY , RUHT : Que deciros que no se pais ya que adoro vuestras historias que cada dia son mejores y ( mas largas) jajaj y que me teneis adicta perdida .


MELISA CARIÑO : Que video mas bonito y que razon tiene la cancion que ya basta de tantas dicusiones y mas arumacos jajjaj .


LAURY: que se me olvidaba me encanta tus ratos de locura jajaj lo que me he reido


UN BESITO
#6639
estonic
estonic
18/03/2012 15:50
Ahora con el xat tenemos el hilo abandonadito sonriente

Laury me ha encantado, esas locuras tuyas son indescriptibles carcajada ahh y lo de la laca-paca buenísimo que pecha de reir me di con eso
#6640
laury93
laury93
18/03/2012 19:19
Hola chicas! qeu? ya pensabais que hoy no tocaba locura? pues estabais muy equivocadas? No, aun no tengo la prmocion de ropa interior, lo estamos negociando porque los de Calvin Klein nos han robado al modelo, pero ya llegara. Pero como no quiero repetirme hoy toca otra cosa, ya os comente que quiero hacer meritos para q me contraten de guionista asesora que escribo drama, romance, comedia, hago anuncios y hasta... musicaleS!!Sí eso toca hoy me ha dado la vena!

Yo lo pongo y aunqeu sea de mi por estar como una maza pues os reis un rato chicas!

Por cierto Ruth muy bonito el final!!!
Y Ro ya se que hoy estas siendo buena pero el capi lo dejo para mañana, que va a ser EL MAS IMPORTANTE, es un punto de inflexion en el relato!

Pues eso, coged palomitas y ... espero qeu tngais ganas de cantar!

Las Movidas de Laury presenta...:de los creadores de Dos hombres y una Paca, y patrocinado por Gominas Raimundo, la mejor del Mundo...

TABERNING IS THE PLANE (como singing in the rain, no se si ha quedado muy claro)

El reloj que anunciaba la medianoche volvió a sorprenderla pensando en él. Sola, en su despacho, Francisca intentaba concentrarse en los papelas que tenía frente a ella :contratos, presupuestos, facturas… o cosas así, pero su mente porfiaba en alejarse de allí una y otra vez huyendo a un tiempo mejor, refugiándose en viejos recuerdos o creando nuevas imágenes en su cabeza. Imágenes en las que Raimundo entraba de repente por la puerta para confesarle que la amaba más que a nada, que siempre lo había hecho y que siempre lo haría, para después tomarla entre sus brazos y poseerla allí mismo. Lo imaginaba una y otra vez, per nunca pasaba. Hastiada y agotada de todo, se levantó de la silla intentando alejar de sí la imagen de su amor, intentando que pasara aquel desmedido ardor que la invadía, pero no podía. No podía olvidarlo porque…

LA PACA QUIERE DIVERSIÓN (Girls just wanna have fun- Cindy Lauper)

Dan las 12 en mitad de la noche
Y miro el reloj, ¿es que el tiempo no corre?
Ay Ramundín ¿Cuándo vendrás a por mí?
Que estoy aburrida aquí
Ay nene ven a por mí

Bajo siempre a la taberna a verte
Aunque sea pa joderte, pero tú no me atiendes
Apareces con ese culo tan prieto…
Y ay, necesito más hielo
Dios que alguien me traiga ...

(Estribillo)
Cuando el calor aprieeeeta,
La Paca quiere teeema
Cuando nota tanta tensión
La Paca quiere diversioón
Ey, bombón dame un poco de acción

Quiero diversión, sí, quiero jugar gruuuaaa…

Mira a Tristán y a Pepa
Los veo muy poco, siempre de chozogozo
A ver cuando bajo a la taberna
Y nos damos una fiesta
Y no te me pongas tan…

(Estribillo)
Cuando el calor aprieeeeta,
La Paca quiere teeema
Despúes de tanta discusión,
La Paca quiere diversioón
Ey, melón que se me pasa el arroz.

A ver si te enteras
Que estoy a la espera.
¿Pa qué te crees que es tanta discusión?
La Paca quiere diversión
Que aún no existe la televisión

Dame acción, dame acción, que se me pasa el arroz, se pasa el arroz…
Siiiiiiii quiero diversión oooohhhhh


Decidido, se dijo, si Mahoma no iba a la montaña, la montaña iría a Mahoma.

Mientras, en otro lugar de Puente Viejo…
Raimundo se había quedado solo en la taberna, para qué iba a irse a la cama sabiendo de antemano que no iba a poder dormir. Cuando todo le fallaba y su vida solo podía ir cuesta abajo era cuando más pensaba en ella. Y lo peor era que no dejaba de imaginarse, de desear que ella entraba por aquella vieja puerta para entregarse a él en cuerpo y alma como tantas otras veces había hecho. Trataba de barrer para alejar sus pensamientos pero ni su fiel escoba lograba disipar sus dudas. Sí, le corroían las dudas, dudaba de por qué seguía alejado de ella, si ya lo había perdido todo qué más daba tratar de recuperarla, decirle la verdad, lo único que deseaba era tenerla entre sus brazos, pero sabía que debía odiarla, que ella era un ser mezquino… ¿pero de verdad lo era? De nuevo volvían a él las dudas…

DUDAS, DUDAS (Judas judas- Lady Gaga)
Dudas, dudas, dudas,
Dudas, dudas, dudas.
Dudas, dudas, dudas
Ay mi Paca

No sé de verdad si es lo mejor
Hacer más de tripas corazón
Con el viaje que te metía yo
Nos íbamos de aquí a Alcorcón.

Ohohohohohohoho
A ver si estoy, que paece que me voy
ohohohohohoho
¿Me pueden agarrar? No puedo controlar

(Estribillo)
No sé de verdad si vale la pena
Que sea uno tan caballero
Porque de no tocar nunca a mi pequeña
Necesito mucho hielo
Dudas, dudas, dudas,
Dudas, dudas, dudas.
Dudas, dudas, dudas
Ay mi Paca

Dudo que sea bueno para mí
Pero no dejo de pensar en ti
Deberíamos irnos a de aquí
Y fugarnos juntos a Taití.

ohohohohohohoho
A ver si estoy, que paece que me voy
ohohohohohoho
¿Me pueden agarrar? No puedo controlar

(Estribillo)
No sé de verdad si vale la pena
Que sea uno tan caballero
Porque de no tocar nunca a mi pequeña
Necesito mucho hielo
Dudas, dudas, dudas,
Dudas, dudas, dudas.
Dudas, dudas, dudas
Ay mi Paca


Decidido, se dijo, iba a buscarla, total de perdidos al río. Dejó sin consideración la escoba (pensando si yo tuviera una escoba cuántas cosas barrería, pero no había tiempo) y salió raudo y veloz al encuentro de Francisca dispuesto a sincerarse ante ella y a decirle que la amaba. Ya se había alejado del pueblo cuando la claridad de la luna le permitió distinguir una figura, al acercarse más su corazón dio un vuelco. No podía ser. Pero era, Francisca, más bella que nunca iluminada por la luz del astro nocturno.
- Francisca- dijo él
- Raimundo- dijo ella
- ¿Qué haces aquí? - dijeron los dos
Permanecieron callados. Como siempre se retaron con la mirada para ver quien era el valiente que se atrevería a romper el silencio. En mitad de ninguna parte, entre la Casona y la taberna, en tierra de nadie, nada había de perder, se dijo.
- Yo- fue ella la primera en hablar- quería decirte algo, pero no sé cómo, no sé si debo.
- Simplemente dilo.
O mejor, lo cantaba. Se alejó unos pasos de él mirando al cielo para abrir por primera vez en años, su corazón.

No llores por mí PV (Don’t cry for me Argentina- Glee versión)
No será fácil, no me creerás
Pero te lo tengo que contar
Que te sigo queriendo que es un por demás
Y tú, so tercuzo
Solo verás a la chica que fui
Pero no ves que sigo aquí
Solo ves una bruja en mí

Tenía que hacerlo, tuve que cambiar
No podía estar toda mi vida así
Esperando verte aparecer frente a mí
Así que elegí
Huir, escapar y no ser la que fui
Pero no pude ser feliz…
No podía olvidarme de ti.

(Estribillo)
No llores por mí Puente Viejo, la verdad es que no estoy lejos
En la Casona, paso las horas
Sin tabernero, yo no me muevo.

No aguanto tontunas, ni más amarguras
Y no le quito el ojo al cura por si le sale una vena maruja.
Y tu Raimun, zagal,
Tate quieto que la vas a liar
Las bichas se han de acabar…
Te quiero y tú a mí, espero

(Estribillo)
No llores por mí Puente Viejo, la verdad es que no estoy lejos
En la Casona, paso las horas
Sin tabernero, yo no me muevo

¿He hablado de más?
No creo que haya más que contar
Y ahora todo lo que tenéis que hacer es miradme para saber que todo es verdaaaaaad…


CONTINUARÁ

Que hara Raimundo? que le dira? y lo mas importante, lo hara cantando? xD
Alguien tiene alguna duda de que las fallas me sientan fatal? Pues eso, siento mucho las gambada! pero espero qeu os gustase o al menos ors rieseis
Anterior 1 2 3 4 [...] 329 330 331 332 333 334 335 [...] 376 377 378 379 Siguiente