FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 327 328 329 330 331 332 333 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#6581
soyi
soyi
12/03/2012 20:57
MIRI : Pedazo relato me ha encantado no te puedes imajinar como me hemocionado con el final

!!!! hay cuantas veces he soñado con que pueda pasar esto!!!!! pero ahora si no pasara ya tengo la sastisfacion de haverlo vivido gracias a ti.


!!!!!!!!!GRACIAS MIRI !!!!!!!!



UN BESITO
#6582
laury93
laury93
12/03/2012 22:58
Hola siento haber tardado, por cierto qeu antes se me ha olvidado Cris no he conseguido descargarmelo, aunqeu tb es que aqui la conexion va como le da la gana pero estoy deseando leerlo Buenos os cuelgo este capi largo, es uno de mis favoritos asi qeu espero qeu os guste!
Por cierto Miri, precioso el final me ha encantado!!!

SUEÑOS DEL PASADO

Nunca había cruzado por su mente la idea de verse de tal guisa, lo que había que hacer por las mujeres, se dijo. Terminó de arreglarse, cuidando cada detalle de su indumentaria, ya que se ponía mejor hacerlo bien. Si Francisca solo se dignaba en salir de su impenetrable mansión para ir a la iglesia, allí era donde él la seguiría. Al fin y al cabo, pensó, la seguiría al infierno y aquello no podía ser muy diferente. El único detalle era que ella no parecía dispuesta a hablar con él, pero si podía encontrársela asolas, lejos de aquel séquito de hombres y criadas, entonces quizás lograse explicarle qué demonios estaba pasando. Quizás, se dijo, debería dejar de pensar en palabras malsonantes mientras que vaya así vestido. Y no era para menos. Raimundo, dispuesto a todo por hablar con Francisca, había sustraído una sotana del párroco del pueblo, que ya estaba mayor y apenas veía, si le costaba discernir entre el cuerpo de Cristo y el cáliz no se daría cuenta de que le faltaba un modelito. Aunque aquello no era suficiente, debía evitar que los acólitos de Francisca y ella misma lo reconocieran, lo mejor que se le ocurrió para ocultar su rostro fue improvisar una tupida barba. Se miró en el espejo para comprobar que ni él mismo se hubiera reconocido, aunque debía admitir que la barba le quedaba bien, debería dejársela… pero no era momento para pensar en aquello. Tenía que concentrarse en su papel. Se adentró en la pequeña parroquia por la puerta trasera, asegurándose de que nadie le veía. Avanzó por los largos pasillos escuchando el eco de sus pies en las frías losas de piedra, casi rezando (sería que el traje invitaba) para que no lo descubriera, pero el hábito no hace al monje (nunca mejor dihco) y nadie pareció escuchar sus súplicas porque a mitad camino se encontró con el padre Antonio, por suerte para él, el pobre hombre estaba tan mayor que lo confundió con uno de sus seminaristas.
- Anselmo, menos mal que te veo. La homilía de hoy ha sido eterna y preciso descansar, ¿te importaría dar las confesiones?
- No padre, en absoluto.
- Perfecto, la señorita Montenegro te espera.
Por fin Dios hacía acto de presencia en su vida. Raimundo entró en el inmenso armario de madera que hacía las veces de confesionario. Tomó asiento en la fría tabla de madera mientras su mirada se perdía entre los haces de luz que iluminaban el rostro de Francisca al otro lado una incómoda lámina que la impedía verla mejor.
- Ave María Purísima- La escuchó decir
- Sin pecado concebida- Eso pensaba que se decía
- Padre perdóneme porque he pecado. – En un primer momento Raimundo había pensado en hablar con ella simplemente, pero ahora que estaba allí, con ella a punto de confesar sus secretos, no pudo evitar seguir un poco más con la actuación.
- Cuéntame, hija.
- Padre… Voy a casarme con un hombre que no amo, es más, con un hombre al que detesto con toda mi alma, al que aborrezco y por cuya muerte rezo cada noche y cada día. Y… he traicionado al verdadero amor de mi vida.
- Pero hija, explícate mejor, ¿por qué te casa? ¿Qué le has hecho al amor de tu vida?
- Protegerlo, eso hago. Padre, esto no puede salir de aquí, y se lo digo por su propio bien. Por todos es conocido que mi prometido es un hombre de temperamento, pero no están en lo cierto. No es un hombre, no puede serlo, es un ser inhumano, un monstruo, un demonio del averno que solo ha nacido para atormentar a las almas bondadosas. Raimundo y yo acordamos escaparnos…
#6583
laury93
laury93
12/03/2012 22:59
- Eso ya lo sé… Digo lo imagino, lo imagino, ¿pero qué pasó?- Aquello se ponía interesante
- Salvador nos escuchó planear la fuga, y por la noche, cuando me disponía a marchar al encuentro de mi amado, entró en mi alcoba y me amenazó con matarlo. Me juró que acabaría con su vida si me veía con él, si hablaba con él, si escapaba, y yo supe que no mentía.
- ¿Entonces todo lo haces por salvarle? Pero no hay razón Francisca, él ya es mayorcito, se podrá proteger, su padre también tiene hombres armados.
- Lo sé, pero Salvador es un demente, no se parará ante nada ni nadie para salirse con la suya. Es muy peligroso, lo matará y yo no puedo permitir que eso ocurra; pero tampoco quiero vivir el resto de mi vida pensando que me odia, que el único hombre al que he querido me odia. ¿Qué puedo hacer si Salvador me tiene atrapada, si lo sabe todo ?
- ¿Cómo que todo?
- Es que aún hay otra cosa… yo sé que pensará que es un pecado mortal y terrible, pero para mí es lo mejor que me ha pasado nunca y no puedo verlo como un error, padre, así que intente no juzgarme.
- No lo haré.- Raimundo no soportaba más la intriga, estaba a punto de saltar de aquella incómoda tabla.
- Cuando Raimundo y yo acordamos marcharnos juntos intenté decirle algo.
- Lo recuerdo… digo lo entiendo.
- Él se fue antes de que pudiera decirlo, dejándome con la palabra en la boca, como acostumbra, y yo, idiota, descuidada, confiada, lo dije en voz alta para intentar asimilarlo, y ese malnacido de Castro me escuchó y ahora me tiene atrapada.
- ¿Pero qué escuchó? – Qué nervios
- Que… espero un hijo de Raimundo.
- ¿Pero eso no puede ser?
- Sí, sí puede ser- dijo ella vehementemente.
- Bueno, por poder ser…pero es maravilloso.- Raimundo no cabía en sí de gozo estaba a punto de salir de aquel confesionario para abrazarla cuando ella continuó hablando
- Es horrible, mi niño no, entiéndame. Es horrible que Castro lo sepa, me ha rodeado de hombres, me siguen a dónde vaya y tienen orden de propinarme una paliza si intento acercarme de cualquier modo a Raimundo. Yo aguantaría la paliza, pero el bebé que crece en mis entrañas no.
- Entiendo- Toda su alegría desapareció, suspiró derrotado.
- ¿Qué puedo hacer?- Estaba tan desesperada que le pedía consejos hasta al cura
- No lo sé, pequeña, no lo sé.
- ¿Pequeña?- Entonces Francisca se dio cuenta- ¡Raimundo! ¿Qué haces aquí?
- Me he disfrazado de cura para hablar contigo.
- ¿Tú de cura?
- Cualquier cosa por ti, pequeña.
- Raimundo estás loco, pero ¿qué vamos a hacer?

Francisca posó sus manos sobre la pared biselada que los separaba intentando llegar hasta él. Raimundo se acercó a ella tratando de tomar sus manos pero los agujeros por los que apenas conseguían discernirse eran demasiado pequeños. Apoyó su frente, sobre la de Francisca sintiendo su aliento, tan cerca de él y a la vez tan lejos.
- Será mejor que me vaya, no quiero que te descubran- Dijo por fin Francisca

Raimundo no dijo nada, dejó que se levantara, pero cuando estaba a punto de salir del pequeño cubículo se dio cuenta de que no podía dejar que aquella fuera su despedida, no así. Agarró con fuerza la pared que los separaba hasta conseguir arrancarla, derribando el muro que los separaba, pudiendo observar detenidamente a Francisca, su mirada fue a parar a las profundas ojeras que cubrían su rostro y a sus ojos enrojecidos por el llanto.
- Francisca

Ella no necesito ver ni oír nada más, se lanzó a sus brazos con desesperación, saboreando sus labios como nunca hasta entonces sabiendo que en aquel era el sabor de la despedida. Raimundo se sentó sobre la tabla de madera en la que los sacerdotes solían apoyarse, Francisca se sentó sobre él desabrochando la inmensa sotana, subiéndose el vestido, acariciándole, arañándole, necesitándole, sintiendo cómo sus manos se deslizaban por debajo de su falda, por su espalda, por sus pechos, queriendo guardar cada beso en su memoria. El ritmo frenético de su amor comenzó a aumentar, mientras intentaba ahogar los gemidos de placer, al igual que él hacía. Hubiera rezado porque nadie pasara por allí en aquel momento, para que no pudieran observar el constante vaivén del confesionario ni escuchar los gritos que apenas conseguían acallar del éxtasis que desgarraba su alma, pero no podía pensar, ni mucho menos rezar, solo podían dejarse llevar por aquel desenfreno de pasión que los había dominado. El sudor recorría sus cuerpos semidesnudos mientras saboreaban el sabor salado de su piel, hasta que llegó a su fin. Dejaron de moverse para escuchar solo su agitada respiración y el latido acelerado de sus corazones. Aún así permanecieron abrazados un buen rato, hasta que sus cuerpos fueron volviendo poco a poco a la normalidad.

- Espero que esta no sea la penitencia para todas tus confesoras- dijo Francisca casi sin aliento.
- Te quiero Francisca.
- Lo sé, y yo te quiero a ti, siempre, eso no va a cambiar, no puede cambiar. Pero prefiero amarte en la distancia sabiéndote vivo que pensarte en el otro mundo.
- Aún así, yo podría…
- ¿Qué? No puedes luchar contra él, te matará.
- No me importa.
- Pero yo no podría soportarlo, se me desgarraría el alma y no podría seguir viviendo, y nuestro hijo… No, no lo permitiré. Prométeme que te alejarás de él, aunque eso signifique alejarte de mí, prométeme que te casarás e intentarás ser feliz y olvidarme.
- No puedo. ¿Cómo puedes pedirme que te olvide, y a nuestro hijo?
- Raimundo- Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro- yo no puedo dejar que te mate, aunque eso signifique condenarme, no lo haré. Además, no eres solo tú, nuestro bebé, si vienes a buscarme Salvador me provocará su pérdida.

Raimundo también lloró de rabia, de frustración, de pena. Una pena tan grande que le impedía pensar, que lo acompañó mientras observaba como Francisca se recolocaba el vestido, cómo se peinaba, mientras notó sus labios acariciándole en un leve beso de despedida. Y la pena dio paso al dolor, y el dolor a la agonía, y la agonía simplemente al vacío más absoluto al verla partir

Uy y ahora que haran?? La dejara marchar Rai o luchara de una santa vez por su amor? Proximamente en los mejores foros, o sea en este!!
#6584
melisalaura
melisalaura
13/03/2012 03:13
Miri: que bello ese final, me quedé sin palabras, le pusiste a la historia lo que todas queriamos, no pude soportar la curiosidad y en un descanso ( la las 9:40 de la noche me escondí en un armario para leer en paz ja ja ja ) gracias por esas letrillas tan lindas y por alegrarme la noche, solo así encontré los ánimos y fuerzas para terminar el agotador dia jajaja, un besote grande y sigue escribiendo que como ya saben soy adicta ja ja ja

Un besitos a todas la niñas, ya queda muy poco, para el gran díaaaaaa.....
#6585
martape
martape
13/03/2012 16:43
Chicas os leo a todas y por supuesto, también soy raipaquista!!!
Laury, Kerala, Mari (o Miri, esq llevo unos dias q no me empano).... me encantan vuestras historias.
Y se me olvidaba, enhorabuena a la putura mamá!!

Siento ser tan despistada pero, ¿qué es eso de que mañana vai a ver a María y a Ramón y les vais a abrazar?
¿¿DÓNDE ESTABA YO LEYENDO QUE NO ME ENTERO?? Marta, no podemos seguir así, no, no, no...
#6586
laury93
laury93
13/03/2012 18:55
Hola!!! Hoy tengo un dia de estos de nonstop pero no queria que se e olvidara desearos SUERTE a las AFORTUNADISIMAS que mañana vais a ver a nuestra pareja mas queridisima!!!! No sabeis que envidia me dais, pero de la buena!!!
No os olvideis de mandarles muchos besos de parte de todas y haber si conseguis una dedicatoria para las fans mas pacientes y cosntantes del mundo mundial telenovelero: las Raipaquiistas!!!

Pues eso chicas, pasarlo muy bien y aprovechar a tope, pero Ruth recuerda dejar algo de Riri para la Paca! xD
Mañana seguire con el relato, o si puedo esta noche cuelgo algo que ahora me voy pitando!

Muchos besos!
#6587
Franrai
Franrai
13/03/2012 19:27
Escenas destacables del capítulo de hoy.

-Francisca necesita una enfermera en condiciones para que la cuide. (Parte 3, minuto 1:10)
-Desayuno de Francisca con sus hijos. Madre e hija hablan de los rumores que corren por el pueblo: la implicación de Pepa en la muerte de Águeda. Y Tristán sale en la defensa de su “hermana. (Parte 3, minuto 9:24)
-Aquí está Raimundo, justo cuando lo di por desaparecido aparece sonriente (Parte 5, minuto 2:00)

-(Parte 4, minuto 1:00) Esto no es de nuestra pareja, pero sí de otra que sé que nos llama la atención jaja Marita se despide de Don Anselmo porque ha notado como la mira, y no como una criatura de Dios exactamente.
#6588
Kerala
Kerala
13/03/2012 22:12

"TU AMOR ES MI CONDENA"

[/h1]


- Señor -. Rosario apareció en el salón.

Tristán, que estaba acompañado de Raimundo, se levantó en cuanto la vio aparecer. Miró su rostro y encontró alivio y preocupación a partes iguales. Y no supo qué pensar. Raimundo que se había levantado al mismo tiempo que Tristán, se acercó de inmediato a Rosario.

- ¿Es por ella? ¿Francisca despertó? -.

Miedo. Angustia. Esperanza. Todo se resumía en su tono de voz. Los últimos días había vivido un absoluto infierno en el que no había hecho más que torturarse, agobiado como estaba por la culpa. Tenía miedo. Miedo de ver esa misma culpabilidad en los ojos de su pequeña. Y lo tendría bien merecido, por haber antepuesto su orgullo herido a la seguridad de ella.

- Así es, Raimundo -.

Miró a Tristán, que dejó escapar un suspiro de alivio mientras se llevaba la mano al pecho. Raimundo por su parte, sentía ganas de gritar de alegría. Se separó de ambos y corrió raudo a las escaleras, dispuesto a subir y encontrarse con ella, pero la voz de Rosario le hizo detenerse.

- Aguarde un instante, por favor -.

Se quedó agarrado al pasamanos de la escalera y con un pie sobre el primer escalón. No se volvió, pero Tristán advirtió su temor con solo observar la rigidez de su espalda.

- Hay algo que… hay algo que debo advertirles antes de que suban con ella -.

- ¿Qué ocurre Rosario? -. Tristán, preocupado, tomó sus manos y la arrastró hasta el sofá, casi obligándola a tomar asiento. Después, llamó a Raimundo, que seguía inmóvil junto a las escaleras. – Padre, por favor… -.

Raimundo echó una última mirada al piso superior. Su vida entera estaba allí arriba, y deseoso estaba de subir presto a estar junto a ella. Pero el temor a lo que podría encontrarse allí, presagiado en las palabras de Rosario le hizo detener sus ansias y volver al salón.

Tomó asiento frente a ellos, y esperó con impaciencia a que la mujer comenzase a hablar.

- Verán, yo… no se muy bien cómo contarles esto…-.

Con la voz medio quebrada por el llanto retenido, comenzó a relatarles lo acontecido hacía tan solo unos minutos en la habitación de Francisca.

La alegría inicial por su despertar, se iba tornando en sufrimiento y pesar a cada segundo que Rosario hablaba. En dolor. Raimundo escuchó destrozado cómo Francisca hubiera preferido morir antes de que ellos la encontraran, y tener por tanto que enfrentarse a esa situación que estaba viviendo.

Se cubrió el rostro con las manos al conocer que ella recordaba todo lo que había sucedido con pelos y señales. Maldijo interiormente. Tenía que haber terminado con aquellos desgraciados a pesar de que la guardia civil se lo impidiera.

- Ella… ¿me culpa? -. Raimundo interrumpió. Tenía los ojos acuosos y los brazos apoyados sobre las rodillas. Su aspecto cansado era más que evidente.

- Padre, ¿aún sigue con eso?-. Tristán se levantó llevándose la mano a la nuca en señal de derrota. – No se trata de buscar culpables. Los causantes de todo este sufrimiento ya están entre rejas, y espero que el peso de la justicia caiga sobre ellos -.

- Ella no mencionó nada de eso, Raimundo. Pero no creo que sea lo más importante en este momento -. Apoyó los brazos a ambos lados del sofá. - ¡La Señora está mal, muy mal! -. Sollozó apenada.- Estoy muy asustada por Doña Francisca, Señor… -. Sacó un pañuelo para limpiarse unas furtivas lágrimas que acababan de hacer su aparición, mientras Tristán y Raimundo la miraban apesadumbrados.
#6589
Kerala
Kerala
13/03/2012 22:13
- Voy a subir a verla -. Raimundo se puso rápidamente en pie.

- Le acompaño, padre -. Tristán también se levantó, no sin antes agradecer a Rosario todos los desvelos por su madre.

Raimundo subía los peldaños de dos en dos, de tan grandes que eran sus ganas de estrechar a Francisca entre sus brazos y borrar con sus besos los malos recuerdos vividos. Deseaba hacerse perdonar por ella. Mientras Rosario les había estado contando acerca de su estado, se había jurado a sí mismo que emplearía lo que le quedara de vida para hacerla feliz.

Lucharía contra lo que fuera con tal de proporcionarle la paz que ella iba a necesitar y no consentiría que ni una sola nube la enturbiara. Casi corrió por el corredor que llevaba a las habitaciones hasta que llegó a su puerta. Cerró los ojos tomando aire antes de abrir la puerta sin llamar.

La divisó en la cama, de espaldas a ellos. Se quedó quieto como una estatua en medio de la habitación, observando el pausado respirar de Francisca. ¡Por todos los santos, había estado a punto de perderla! Apretó los puños tratando de controlar su furia, cuando sintió la mano de su hijo en el hombro. Mirándole con una tímida sonrisa. Ofreciéndole su apoyo. Después, volvió la vista hacia la cama donde descansaba su madre. Se acercó lentamente hasta sentarse en el borde de la cama.

- ¿Madre? -. La tocó suavemente en el hombro. - ¿Está despierta? -. Susurró.

Francisca se dio la vuelta muy lentamente hasta cruzar su mirada con la de su pequeño Tristán. Su hijo. Alzó la mano para acariciar su mejilla, rozándole con los dedos.

- Tristán… -. Sollozó. – Tristán… Tristán… -.

Le llamó incesantemente al tiempo que su hijo la incorporaba entre sus brazos para fundirse en un abrazo con ella. Acariciaba su cabello mientras le susurraba palabras tranquilizadoras, mientras lloraba con ella. Sabía que quería a su madre con toda su alma, pero tuvo que ocurrir esta horrible desgracia para ser consciente de hasta que punto la adoraba.

Francisca, que estaba refugiada en el pecho de su hijo, lloraba incesante su desgracia. En un momento que giró la cabeza, descubrió a Raimundo en la habitación, observándola sin atreverse a acercarse a ella.

- Raimundo… -. Le llamó ella emocionada, en un susurro.

Aquella llamada fue como un sonido celestial para sus oídos. ¡Había tenido tanto miedo de no volver a escuchar su nombre susurrado en los labios de su pequeña…! Como si su mirada le arrastrara a su lado, se fue acercando lentamente, temeroso aún de que estuviera soñando. Tenía tantas ganas de tocarla… de besarla… de amarla…

Tristán se levantó, después de dejar un beso en la mejilla de su madre. Sonrió a su padre al pasar por su lado y les dejó a solas. Otorgándoles la intimidad que necesitaban en ese momento.
Raimundo llegó hasta ella y se sentó a su lado. Llevando sus dedos hasta su mejilla. Francisca se apartó al notar escozor en una de sus heridas.

- Lo siento princesa… soy un torpe y un desconsiderado… -. La miró ladeando la cabeza. - ¿Te duele mucho, amor mío? -.

Francisca apartó la mirada. – Hay heridas que duelen muchísimo más -. Musitó.

Aquellas palabras supusieron un duro golpe en la inestable seguridad de Raimundo. Convencido de que Francisca se estaba refiriendo a las heridas que él mismo había ocasionado. Tragó saliva y tomó su mano con delicadeza. Recorriendo cada dedo de ella con los suyos propios.

– Pasé tanto miedo, mi pequeña…-. Se inclinó con la intención de besar sus labios.

Pero Francisca, al ver cómo él se acercaba a ella, empezó a sentir que se ahogaba. Que no podía respirar. A ella llegaban reminiscencias de lo vivido. Imágenes fugaces que se recreaban ante ella como si de fotografías se tratara. Miró a Raimundo completamente aterrada. No era su cara la que veía sino la de aquellos hombres. No era su habitación donde se encontraba, sino aquel sucio y húmedo chozo donde abusaron de ella.

Con fuerza, empezó a golpear el pecho de Raimundo con los puños.

- ¡Aléjate de mí! ¡No me toques! -. Lloraba totalmente descontrolada. - ¡Déjame! ¡Te odio! ¡Te odio! -.

Los gritos de su madre alertaron a Tristán que se había quedado en el pasillo. Presto, entró en el cuarto y se abrazó a su madre, que se refugió enseguida en su pecho.

- ¡Dile que se vaya! ¡Que no vuelva nunca por aquí! -.

El joven totalmente atónito, solo pudo contemplar cómo un destrozado Raimundo, con lágrimas en los ojos, abandonaba lentamente la habitación, no sin antes dedicar una última mirada al único y gran amor de su vida.


Continuará.....



P.D. ¡Chicas! mañana es el gran día! Tan pronto como vuelva a casa os cuento todo con pelos y señales. Un beso a todas!!

María, Ramón,nos vemos mañana! guiño
#6590
soyi
soyi
13/03/2012 22:37
HOLA GUAPAS:

Pes si mañana es el gran dia espero que lo disfruteis mucho y les deis un achuchon muy fuerte de parte de todas las raipaquistas.


UN BESITO



AQUIE ESTAREMOS ESPERANDO AQUE NOS CONTEIS TODO
#6591
samureta
samureta
14/03/2012 08:33
María sigues siendo lo único que merece la pena de ver de este culebrón poruqe el protagonista tiene de galán lo que yo de butanera. No había visto nunca una marioneta de feria más grande que Tristán. ¿Porqué desaprovechan la química de María y Ramón y dan minutos y minutos a Tristan y Gregoria? Si cuando estos dos no salen, juntos o separados, los capítulos ganan en calidad
#6592
laury93
laury93
14/03/2012 17:05
Como va la cosa niñas, esta noche qeuremos DETALLES!!!

SUEÑOS DEL PASADO
Aquel era el día. Había llegado la hora, pensaba Raimundo mientras acababa de vestirse frente al espejo, un espejo que le devolvía la imagen de un hombre derrotado, cansado del mundo, harto de la vida y de sus crueles devenires. Aquel era el día en el que se iba a casar, el día en el que Francisca se marcharía para convertirse en la esposa de otro hombre, el día que su vida acababa. Escuchó una voz que lo urgía a vestirse, habían de partir hacia la iglesia de inmediato. Volvió a mirarse en el espejo. Aquel era el día.

Era el día, era el día que todos sus sueños y esperanzas llegaban a su fin, que Raimundo dejaría de formar parte de su presente para quedarse en su ayer. Al salir por la puerta de la inmensa casa que la había visto crecer respiró profundamente, su última bocanada de libertad. La calesa esperaba, y junto a ella el peor hombre que había conocido, el hombre con el que iba a pasar el resto de su vida, Salvador Castro. Al volver a ver aquella mirada de codicia, aquella sonrisa viperina, pensó si no se habría precipitado al echar a Raimundo de su vida. Por primera vez se planteó si no hubiera valido la pena el riesgo.

Hubiera valido la pena el riesgo, se decía Raimundo, lo merece, lo merece, volvía a repetirse, Y aquella idea martilleaba su cabeza incesantemente una y otra vez y más cuanto más cerca estaba del altar. No podía verse el resto de su vida con otra mujer, no podía ver a Francisca con otro hombre, no podía abandonar a su hijo solo por miedo, por miedo. ¿Cómo podía estar allí de pie, parado, esperando a una mujer que aborrecía, mientras la mujer a la que amaba se alejaba de su vida para siempre? ¿Cómo podía ser tan cobarde? No, no podía, no podía hacerlo. Echó a andar hacia la puerta del templo, pero al verlo su padre lo detuvo.

- ¿Dónde crees que vas?- Le dijo con voz amenazante
- Donde debería estar, con Francisca, y no en esta farsa de boda.
- No te atrevas a moverte de aquí o lo lamentarás, tú y tu pequeña ramera.
- No te atrevas a ponerle un dedo encima.
- No me hará falta. Tengo otras formas de hacerte pagar por tu soberbia, muchacho.
- Esta es la última vez que accedo a sus demandas, que me achanto ante sus amenazas. Ya soy mayor para dirigir mi vida, y da igual lo que cueste, por una vez pienso luchar solo por mi felicidad.- Raimundo volvió a alejarse, pero su padre volvió a detenerlo.
- Si das un solo paso más te desheredaré, ella también lo perderá todo, viviréis en la miseria.
- Usted sí que es un miserable.
La presión de su bajo no disminuyó, la marcha nupcial comenzó a sonar. Era ahora o nunca.

Nunca, nunca volvería a verlo, ni a besarlo, ni a… Francisca, se dijo, deja de mortificarte con esos pensamientos, pero no podía. Y lo peor era que ella misma lo había elegido, lo había hecho posible, ella lo había alejado con sus miedos, con sus ansias de protección. De protegerlos a todos menos a ella misma que quedaba a merced de un monstruo. Se acercó a la calesa, Salvador la esperaba ya dentro. Miró hacia atrás, no sabía por qué seguía con la vana esperanza de que él desoyera sus consejos, que fuera a buscarla y se marcharan juntos. Deseaba con todas sus fuerzas que Raimundo no hiciera caso de sus advertencias, que olvidase los riesgos, que lo olvidase todo y corriera a su lado.
- ¿Vas a subir de una vez?
No, no, no, se repetía
- Ya voy- pero su voz le jugaba malas pasadas

Pero antes, una última mirada para asegurarse de que él no estaba, solo una más.
Un poco más, solo un poco más. Apenas le quedaba aliento, ni fuerza en las piernas, pero tenía que seguir. Raimundo llevaba kilómetros corriendo, la distancia que separaba la Casona de la Iglesia, solo podía rogar que llegara a tiempo, que no se hubiera ido, que lo hubiera esperado. Ya comenzaba a discernir la silueta de la Casona, ya quedaba poco; no le quedaba aliento, tenía la boca seca, pero tenía que llegar, tenía que llegar. Solo debía correr un poco más, un poco más… y entonces la vio. Francisca corría hacia él. Su sola imagen le dio las fuerzas que le faltaban para correr a sus brazos. La distancia que los separaba fue desapareciendo hasta que pudieron fundirse en un abrazo. Raimundo la giró en el aire, mientras ella lo besaba.
- No podía dejar que te fueras- le susurró él entre besos
- No quería que me dejaras, fue una tontería pedírtelo, no quiero que me dejes nunca.
- Nunca lo haré.
- Conmovedor, sin duda- aquella voz los devolvió a la realidad.
Cuando quisieron darse cuenta estaban rodeados por enormes fusiles, pegados a hombres.
- Matadlos- dijo con desprecio
- No- Francisca intentó interponerse entre Raimundo y las balas, pero él la retiró.
- Espera un momento, Castro. ¿Por qué no te comportas como un hombre de honor de una vez en tu vida? ¿Acaso necesitas niñeras para que acaben conmigo?
- Yo mismo podría matarte- dijo sacando un revólver de la chaqueta.
- ¿Como un vulgar asesino? Tan bajo llegarías
- He hecho cosas peores
- No lo dudo, pero está vez no. Te reto a un duelo.
- Raimundo te matará- Francisca no daba crédito.
- Quizás sí o quizás no, ¿qué dices?
- ¿Por qué habría de arriesgarme si puedo matarte aquí y ahora?
- Porque lo haremos más interesante que un simple duelo. Si me vences te entregaré toda mi herencia- Esperaba que no supiera que lo acaban de desheredar.
- Aún así, casándome con Francisca tendría más que de sobra.
- No te casarás con ella mientras viva, y podrías matarme aquí y ahora, pero no quedarías como un cobarde, la gente se reiría de ti allá donde fueras.
- Está bien muchacho, acepto, será un duelo a muerte.
- No estoy a favor de quitarle la vida a nadie, debería ser a primera sangre.
- Será a muerte o no será.
- Sea- accedió Raimundo aún sabiendo que probablemente sería su muerte.
- Con espadas, mañana al amanecer en el Barranco de las Ánimas

Salvador se marchó seguido de sus hombres, dejando tras de sí a un impasible Raimundo. Sería a muerte se repitió, y Francisca también lo pensó con la seguridad de que Raimundo nunca podría vencer a Salvador en un duelo.

Empieza a complicarse un poquito mas la cosa!
#6593
Franrai
Franrai
14/03/2012 19:07
Escenas destacables del capítulo de hoy.

-Emilia se niega a trabajar para Juan Castañeda y, por el contrario, Raimundo acepta. (Parte 2, minuto 00:15)

-Tristán y Soledad entran discutiendo en el salón haciendo testigo a Francisca de su disputa. (Parte 2, minuto 3:29)

-Continuación de la escena anterior. Tristán se confiesa con Francisca. Y ella lo anima a acercarse más aun a Gregoria. (Parte 2, minuto 7:19)

-Raimundo escucha a Emilia y a Pepa hablar de él. La partera le pregunta si él sabía de la existencia del nuevo testamente de la Bicha. (Parte 3, minuto 1:50)

-Continuación de la escena anterior. No me gustan nada las palabras de Raimundo -.-‘(Parte 3, minuto un poco antes del 6:50) Siento no ser exacta en este pero el Modo Salón me va fatal y me tengo que ir corriendo: P

-GRANDE FRANCISCA. Rubí, una enfermera titulada, va a la Casona con Gregoria y Tristán pero a Francisca no le hace mucha gracia. Finalmente termina aceptando provisionalmente. (Parte 4, minuto 9:36)

-Emilia le pone los puntos sobre las ies a su padre. “Mire padre, le juro que no le reconozco. ¿Dónde está ese hombre honrado y recto que jamás hubiese permitido que el negocio de su vida se convirtiese en una tapadera? ¿Dónde está el ilustrado progresista que defendía los derechos del pueblo frente a los abusos del cacique? ¿Dónde? Ese padre que siempre ha estado hay cuando lo he necesitado. Yo se lo diré. Ese hombre ya no existe, ahora es una persona sin arrestos ni coraje para mirar de nuevo a la vida y volver a ser el que era. Me avergüenza. Estatua para Emilia, YA. (Parte 5, minuto 7:20)
#6594
Kerala
Kerala
14/03/2012 19:17
hola guapas!!!!!

Parte d la misión ha sido cumplida. Hemos estado con Ramón pero no con María que no estaba snif
Pero traigo sorpresa! Jejeje a la noche os lo subo.
Ramón,mi Riri, es adorableeeeeeeeeeeeeee
Ya os contaré mejor. Un beso. Estoy en mi nube rirística jeje

Besosssss
#6595
Kerala
Kerala
14/03/2012 23:59
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

De todo corazón (y es un corazón dibujado) para las fans más pacientes y constantes del mundo: ¡Raipaquistas!. Un abrazo cariñoso, M.Bouzas[/b]

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
#6596
Kerala
Kerala
15/03/2012 00:04
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

atentas a la dedicatoria de Ramón: Maite zaitut
#6597
thirdwatch
thirdwatch
15/03/2012 00:08
Ayyy que hombre y que grande María. Ruth muchísima sgracias por compartir tu experiencia con nosotras
#6598
Kerala
Kerala
15/03/2012 00:29
Nota manuscrita que acompañaba a las dos primeras fotos que subí

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

Querido Raimundo

pues no había foto en común!. No te olvides de darles un gran achuchón de mi parte y que lo siento de verdad, de verdad no estar.

Te quiero siempre

Tu Francisquilla
#6599
soyi
soyi
15/03/2012 07:32
MARIAJOSE , RUHT Y CHUS:

Que deciros que no os dije ayer ha vosotras que gracias por con compartir el gran dia de ayer .


MARIA Y RAMON:

Que bonitas las dedicatorias gracias por estar siempre hay siempre tan cariñosos con nosotas

Gracias de esta raipaquista que os adora de todo corazon.


UN ACHUCHON MUY GRANDE PARA LOS DOS


POT:Francisca y Raimundo por ese gran amor aguantamos lo que sea


UN BESO
#6600
mariajo76
mariajo76
15/03/2012 08:01
Niñassssssss que envidia más mala me habeis dado cacho perras, estar ahí pegaditas a Ramón que para colmo es más todavía más guapo al natural que en la tele...uf, que perdición de hombre.
Me alegro mucho que pudierais conseguir verlo y sobre todo tocarlo y achucharlo (que ya me lo han contado RIRI).

Es una pena no haber visto a María pero que detallazo haber dejado su regalito, María te queremos y claro que tenemos paciencia, aguantaremos lo que haga falta, vosotros sois, con diferencia lo mejor de la serie, los que nos teneis atados al sofá o a la pantalla del ordenador cada día y sabeis que os queremos un montón.
Muchas gracias por las fotos y las dedicatorias, sois unos amores y la próxima espero estar ahí para daros un achuchón a los dos (la próxima no te nos escapas María).

En cuanto a los relatos...
ayyyyyy Miri, que rica la chiquitina me da a mi que en el carácter ha salido a la mamá y que bonito final con esa familia unida y feliz.
Ruth, por que se lo que hay al final de tu historia que sino...menuda agonía, pobre Francisca ¿cómo se supera eso?, Rai va a tener que ser más que nunca nuestro superrai y luchar por su pequeña.
Rocío, me encantan tus gotas que aunque ahora son muy muy amargas espero que pronto sean gotitas de caramelo.
y tú mi junior me tienes con el corazón en un puño...¿un duelo a muerte?. Uffffffff, tengo miedito.
Anterior 1 2 3 4 [...] 327 328 329 330 331 332 333 [...] 376 377 378 379 Siguiente