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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

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#6541
anfrjaun
anfrjaun
07/03/2012 19:51
Acabo de ver el premiun... menudo coñazo menos mal que...

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Pocas escenas de la Paca, y solo para humillar a la Mariana. Rai, pues no me acuerdo pero para mi que no ha salido. Luego lo que me ha chocado es que ¡LA PACA PUEDE SER DESCENDIENTE De FRANCIS DRAKE EL PIRATA! Ahora se sabe de donde le viene la mala leche carcajada

#6542
MrsT
MrsT
07/03/2012 21:27
Miri, pero qué preciosidad de relato, por favor!!! Desde ayer que me aguanto para leer los últimos capis seguidos, si no me va mal de la ansiedad! Qué risa con Pepa exigiendo que le diga con quién tuvo el arrebato!!! Beg your pardon??? y la otra se lo dice sin apenas rechistar. jajajaja. Es perfecto Miri, y ahora le toca a Rai... qué ganas!!
#6543
Crippy
Crippy
07/03/2012 22:35
Hola guapas!!!

Recupero la vieja costumbre que por "culpa" del chat estoy dejando y es comentar aquí los capítulos...

Me ha entrado una risa muuuuuuy grande al oír decir al Castañeda "Se acabarán los problemas" ..... juassssss... pero si los creas tú!! Si eres el especialista!!!

La escena Tris- Sole-Paca ha sido muy fuerte, vamos, no me lo esperaba tanto pero la verdad es que me parece que Tristán se ha pasado un poco (aunque hay que reconocer que nuestra Paquis también está yendo fina)

Las risas que caen con las escenas Paca-alcalde... es que son todas buenísimas!!

Y las sonrisitas Remigia- cura a mi ya me están oliendo a que nos van a hacer un Laury enamorando al cura de la cupletista jajajaja

Con respecto a la conversación Rosario-Juan, me quedo con una frase que para mi es muy significativa...

De Rosario: "Cuando SALVADOR CASTRO lo desposeyó de todas sus riquezas, la casa de comidas fue lo único con lo que consiguió salir adelante"

Cosa que, siendo que Rosario no es que tenga precisamente pelos en la lengua a la hora de hablar de las maldades de nuestra doña, me parece muy muy esclarecedor... Y ahí lanzo mi hipótesis... ¿y si el secreto Rosario - Paca es que, ahora que Juan Castañeda va a ser dueño y señor de la Casa de Comidas, salga una conversación acerca de quien quitó sus posesiones a Raimundo?


Miri, me encanta el relato!!! ¿Tendremos otro trocito esta night? Besos a tod@s!
#6544
Kerala
Kerala
08/03/2012 10:16
Buenos días!

Miriam me tienes loca con esta historia. ¿Ya te lo había dicho? ¡me encanta!
Raimundo Ulloa...que tiene miedo el pobrecico mío...
¡ay qué hombre este ,y sin embargo le entiendo... Pero a mi pobre Paca la entiendo mucho más. Raimundo, no repitas la misma historia guiño

Rocio, mil gracias como siempre por poner las escenas. No me cansaré de agradecértelo.

¿Y qué decir de Raimundo Ulloa? sigue perdiéndose por el camino. No teníamos bastante con defender a nuestra amada Francisca frente al mundo, cual valientes que van contracorriente, que ahora tenemos que defender a Raimundo (Jamás pensé que tendría que hacerlo, sinceramente). ¿Qué te están haciendo Ulloa? ¿En qué pozo sin fondo estás cayendo?
Al final,lo que yo digo. Tal para cual carcajada.

Ahora yo me pregunto: ¿Por qué será que siempre me fijo en la pareja "más fácil"? jajajaja al final siempre soy de minorías. Pero aquí seguiré. Fiel a mi Paca y fiel a Raimundo (aunque a este último me den ganas de pegarle una colleja, amén de otras cosas que me gustaría hacerle...pero esa es otra historia)

P.D. María...RIRI... el día 14 nos vemos guiño


EDITO: del adelanto para mañana de El norte, que aparece en el hilo de adelantos...

SPOILER (puntero encima para mostrar)

1ª en toda la cara que nos llevamos:

Francisca intenta malmeter contra Pepa, pero Zamalloa no cree que la muchacha pudiese matar a su madre. El investigador toma declaración a los Ulloa mientras Francisca humilla a Raimundo. yupiiiiiii ¬¬

2ª en toda la cara:
Francisca arranca los zarcillos a Mariana de un tirón…

¡¡¿Algo más?!! ¬¬

#6545
Nhgsa
Nhgsa
08/03/2012 11:30
GENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!! ¡Cuánto tiempo sin comentar!

La verdad es que están destrozando vilmente a Raimundo. Pensé que el gen recesivo Ulloa sólo afectaba a los hijos pero ahora se ve que ha mutado y pasa a los padres jejejejejeje. Esto es como la varicela (la pasan todos en cualquier momento: mayores o pequeños)

En cuanto a los relatos bravobravobravobravobravo y mil veces bravo

- Miri ese embarazo me encanta. Lo veo tan posible y real que ojalá pasé.
- Ruth ese mini con Raimundo borracho y ese trozo de "tu amor es mi condena" increíbles. Con este último me has dejado el corazón en un puño. Sigue prontooooooooooooooooo
- Laury me encanta tu forma de escribir. Todavía me acuerdo la forma de decirle Francisca lo de Tristán "Tristán es tu hijo ¡ala! ya lo he dicho" XD.
- Rocío guapísimaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ahí poniéndonos las escenas y con esas "gotas del pasado". bravo

Yo ahora estoy adelantando un poco el de Natalia que estaba el hilo en la otra página y mi Natalia no se merece estar ahí XD. Del de Aranjuez sólo queda amor y buen rollo así que os gustará seguro guiño Lo que pasa es que estoy con los exámenes de la escuela de idiomas por eso entro poco estos días.

Besoooooooooooooooooooooooooooos a todaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaassss!!!!!
#6546
melisalaura
melisalaura
08/03/2012 13:38
Mujer es expresión de un verdadero y completo ser. Madre, hermana y trabajadora pero sobre todo un maravilloso regalo de dios. Feliz día de la mujer

Un besitos a todas , en la tarde comento chaooo
#6547
thirdwatch
thirdwatch
08/03/2012 15:23
Ruth Yo sólo digo una cosa Mi Rai y mi Paca:; los de siempre los de las primeras temporadas (en el caso de Rai hasta la 4) y en el caso de la Paca (las dos primera stemporadas) no son los que hay ahora en la tele. Estan de vacaciones en el Caribe y dejaron al doble
#6548
laury93
laury93
08/03/2012 17:10
Hola!!
Lo primero FELIZ DÍA DE LA MUJER A TODAS!! Hoy ya sabeis, a daru muuuuuuuuuuuuuuuucha guerra!!!jajaja
Lo segundo,siento haber estado algo desaparecida pero es que en mi residencia de estudiantes el internet va cuando y como le da la gana. Pero como y aesto yen casa aprvecho el tiron!

Miri: me encanta el relato, no se si llegara a pasar en la serie, pero por soñar no se pierde na! verdad? Pues eso, sigue pronto qeu estoy deseando ver la reconciliacion1

Yo os aviso, de que en mi nuevo relato me he dejado llevar por mi vena mas literaria, pero es bonito, pienso yo, voy a empezarlo a ver que os parece.

SUEÑOS DEL PASADO:

Risas, escuchaba risas, su risa, su voz. Su pequeña. Corría tras ella, buscándola entre los árboles, persiguiéndola sobre la tierra húmeda, llamándola, admirándola. Ya entonces, cuando era apenas unos niños de no más de diez años y jugaban a perderse en el monte, donde su imaginación volaba, para escapar de sus tristes realidades de niños abandonados por unos padres más preocupados por su capital, ya entonces, aún sin saber si quiera qué era lo que sentía, ya sabía que quería pasar el resto de su vida junto a ella. Junto a Francisca, su mejor amiga, su compañera, su mayor alegría. Entre los pinos se retaban a ver quién corría más, quién saltabas más lejos, inventaban historias en las que eran piratas que surcaban los mares en busca de un gran tesoro, o que ella era una princesa encerrada y él el caballero que iba a buscarla, y él siempre la rescataban y vivían felices para siempre. El tiempo fue pasando y sus juegos infantiles pronto se convirtieron en promesas de amor, él le había prometido que algún día la rescataría de aquella torre en la que se encontraba prisionera, que no era otra que su propia casa, que la liberaría de su carcelero, el despiadado hombre al que ella llamaba padre y que juntos se marcharían de aquel lugar para no volver serían felices.
Aquel era su sueño, y esta era su realidad. Las palabras de su padre volvían a su mente una y otra vez: “Dejarás a la hija de los Montenegro, ¿me oyes? No quiero volver a verte con ella, te casarás con la heredera y no hay más que hablar?”
- Pero pare, yo amo a Francisca
- ¿Amor? Raimundo eres un Ulloa, la familia está por encima de todo, sobre todo del amor. Además lo que tú sientes no es amor, es simple lujuria, reconozco que la muchacha tiene sus encantos, pero con que marches al lupanar verás lo rápido que se borra de tu mente.
- No entiendo cómo puede ser así padre, ¿acaso no tiene sentimientos, acaso no ha querido a nadie?
- El amor es un cuento de las novelas para mujeres, hijo, los hombres de verdad tenemos que buscar el bien de nuestro nombre, de nuestro patrimonio. Te casarás con la heredera y no hay más que hablar.
- No, nos escaparemos, no renunciaré a ella.
- ¿Y adónde iréis? Dices que la amas, pero estarías dispuesto a firmar su propia ruina. Si no dejas a esa muchacha yo mismo me encargaré de que los Montenegro acaben limpiando nuestras cochiqueras, ¿crees que sería feliz? ¿crees que te perdonaría que le costases todo lo que tiene, familia, patrimonio, sus tierras?
- Sí, ella me ama, no le importaría pasar miserias.
- ¿Pero por cuanto tiempo? Tarde o temprano el trabajo la agotará, se mirará en el espejo y no verá más que una sombra de lo que fue, y te odiará por ello. Mañana partiremos y no quiero oír nada más de esa chiquilla.
Daba vueltas en la cama sin poder dormir, sin dejar de pensar en que al día siguiente partiría y no volvería a verla. No podía, tenía que despedirse de ella, al menos decirle cuanto la amaba. La luna iluminaba su sendero en busca de su casa, la Casona, aquella imponente mansión, impenetrable, excepto para él que conocía cada pasadizo de la casa tan bien como el propio corazón de su propietaria. Miró a su alrededor para asegurarse de que nadie podría observarlo mientras se deslizaba por un pequeño túnel, un oscuro pasaje lleno de telarañas que se había creado como medida de seguridad pero que se cerró una vez los moderados se hicieron con el poder con el ascenso al trono de Isabel II. Solo permanecía abierto para él, Francisca y Raimundo lo habían abierto hacía ya varios años, en aquellos tiempos en los que el ardor juvenil comenzaba a hervir su sangre y apenas podían pasar una noche separados. La puerta oculta por un gigantesco tapiz emitió un leve quejido al abrirse como queriéndole dar la bienvenida, y en la cama, dormida, su Francisca. Se acercó a ella sin hacer ruido solo para observarla, estaba tan hermosa, su cabello oscuro esparcido sin control sobre la almohada, su dulce rostro dibujando una leve sonrisa de quien sueña profundamente, el camisón discretamente abierto, lo suficiente para mostrar el nacimiento de aquel pecho que él tan bien conocía. La acarició sin dejar de pensar que no podría sobrevivir el resto de su vida levantándose al lado de una mujer que no fuera ella. El roce de su piel la despertó.
- Hola. – le sonrió aún dormida
- Hola- le dijo él- duerme
- ¿Contigo aquí? Sería desaprovechar la noche.
#6549
laury93
laury93
08/03/2012 17:12
Francisca lo cogió de la camisa y tiró de él para meterlo en la cama donde él la rodeó con sus brazos, más fuerte que de costumbre porque no quería separarse de ella, no podía, cómo iba a dejarla. Era como si no solo sus brazos, sino su propia alma quisiera unirse a ella para no poder dejarla.
- ¿Qué te pasa?- ella adivinó su inquietud.
- Nada, es solo que mañana me voy de viaje y no sé cuando volveré.
- No, ¿te tienes que ir?
- Orden de mi padre.
- Por tu cara será mucho tiempo.
- Demasiado- ella no lo sabía bien.
- No te preocupes- Francisca lo acarició- Atiende a tu padre, ya me odia por tenerte tan ocupado. Tú solo intenta volver lo antes posible, pero no te preocupes, te esperaré el tiempo que haga falta.
- No tendrías que hacerlo- cómo explicarle que aquello sería una condena sin romperle el corazón.
- Claro que sí, ¿qué te pasa? Raimundo, mírame, ey, no te pongas así, es un viaje, ¿vale? No importa lo largo que sea, tarde o temprano volveremos a estar juntos porque somos uno, no importa lo que pase, ni el tiempo, ni la distancia. Siempre.
Entrelazaron sus manos mirándose mutuamente, disfrutando del mero hecho de estar juntos, de verse, de respirarse, de acariciarse. Pero cada vez que la veía su corazón se llenaba de angustia al pensar en lo que estaba a punto de hacerle, ¿y si se lo decía? ¿y si se fugaban? No, su padre tenía razón, ella no aguantaría esa vida, ni quería darle esa vida, Francisca se merecía lo mejor. Y de nuevo al mirar sus ojos y pensar que ella ya no volvería a ser capaz de mirarla con amor, sentía como todo su ser se desgarraba del dolor. No pudo evitar que una lágrima se escapara correteando por su rostro. Francisca la enjuagó extrañada de la pena infinita que leía en los ojos de Raimundo. Lo abrazó más fuerte queriendo decirle sin palabras que ella siempre estaría a su lado.
- Francisca quiero que sepas algo. Quiero que sepas que te quiero más que a nada, que haría cualquier cosa por ti, ¿me crees?
- Claro que sí.
- Necesito que me perdones
- ¿Por qué?
- Por si alguna vez te hago daño, por si te lo hago en el futuro, que sepas siempre que te querré
Francisca lo besó con fuerza queriendo borrar con sus labios las oscuras ideas de la mente de Raimundo, queriendo alejar su tristeza. Él le devolvió el beso. Sus manos recorrieron su cuerpo poniendo más empeño que nunca en aprenderse cada centímetro de su piel, cada peca, cada curva que se dibujaba en su cuerpo, todo, quería recordarlo todo, quería verla así, desnuda, entregándose a él, entre sus brazos, cada noche.
La mañana los sorprendió abrazados. Raimundo no había dormido en toda la noche, necesitaba aprovechar el poco tiempo que le quedaba a su lado, aspirando el aroma de su pelo, acariciando su tersa piel.
- Tendrías que irte ya- le dijo ella- Tu padre madruga mucho.
- Lo sé.- Raimundo la miró, no quería apartarse de su lado porque sabía que aquella sería la última vez que la tuviese entre sus brazos.
- Venga, no te hagas el haragán, vete.- Él la besó con pasión.
- Ya voy
Se levantó y se vistió sin apartar la mirada de Francisca que se tapaba con la sábana.
- No sé por qué te tapas, no hay nada que no haya visto- dijo él al acabar de vestirse
- Si te empeñas- ella se levantó sin la sábana, sin nada, para colgarse de su cuello en un último beso. Raimundo la rodeó con sus brazos. Su pequeña, su vida, la estaba dejando, aquella era su despedida, y ella ni siquiera lo sabía.
- Te quiero
- Y yo a ti. No te preocupes, te esperaré lo que haga falta, tú solo vuelve, no importa el tiempo que tardes.
Y Raimundo se fue. Ya fuera, mientras sentía el viento gélido sonrosando sus mejillas se giró para contemplar la inmensa casa, por un instante sintió el impulso de volver a entrar corriendo, cogerla y marcharse de aquel pueblo para no volver. Eso era lo que debería hacer, luchar por ella. Eso era lo que debería haber hecho pensaba mientras la calesa partía rumbo a su nueva vida.


Por si alguien se ha perdido: es una vuelta al pasado, porqeu me apetecia escribir con ellos de jovenes, es una especie de lo "que podría haber sido pero no fue" aunque tiene sorpresa. Muchos besos
#6550
Kerala
Kerala
08/03/2012 20:10

TU AMOR ES MI CONDENA

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Abrió los ojos lentamente, parpadeando hasta que por fin consiguió enfocar con algo más de claridad. Sintió la tirantez de su rostro y automáticamente se llevó la mano hasta el pómulo. La apartó con rapidez al sentir un intenso escozor quemándole la piel. Le costó unos instantes ubicar dónde se encontraba. Estaba en su habitación, apenas iluminada por una pequeña lamparita sobre la mesa junto a la cama. Quiso moverse, pero la sensación de que algo le desgarraba por dentro le hizo detenerse en seco.

Una nausea le sobrevino y cerró los ojos con fuerza, tratando de respirar de manera más calmada. Pero al hacerlo, revivió entonces una sucesión de imágenes que le aterraron y trajeron a su mente una serie de recuerdos que hubiera preferido no revivir. El olor a alcohol y sudor impregnó de nuevo sus fosas nasales, provocándole de nuevo una nausea que esta vez no pudo retener.

– ¡Señora! -.

Rosario, que acababa de entrar en la habitación, corrió hasta la cama acercándole una palangana. Le sujetó la frente mientras Francisca vaciaba el escaso contenido de su estómago.

Cuando las nauseas al fin cesaron, la criada acudió a la cómoda y abrió el primer cajón. Sacó de allí un camisón limpio y ayudó a su Señora a ponérselo. Después, la acomodó en la butaca junto a la ventana mientras ella aprovechaba para colocar unas sábanas limpias en la cama.

– Señora, me alegro que al fin haya despertado. Nos ha tenido muy preocupados a todos durante estos días -.

Pero Francisca no contestaba. Se limitaba a mirar por la ventana mientras silenciosas lágrimas surcaban sus mejillas, empapando las heridas recientes de su rostro. Poco le importaban en comparación con la profunda llaga que le traspasaba el corazón. Podía recordar con claridad los golpes, las sucias palabras. El olor de aquellos hombres. Los abusos sufridos.

Rosario se acercó a ella tocando suavemente su brazo.

– Señora… -. Musitó.

Francisca giró entonces el rostro hasta cruzar su mirada con ella haciendo que la buena mujer sintiera un frío que le heló hasta los huesos. Lo que vio ante sí, fueron dos profundos pozos de tristeza. Vacíos. Sin vida. Las lágrimas, que habían cesado ya hace unos segundos nada más, le otorgaban un siniestro brillo.

– ¿Cuánto tiempo llevo aquí, Rosario? -. Su voz quebrada le partió el alma en dos mitades.

– Dos días apenas, Señora… -. Susurró. – ¿Recuerda… -. No se atrevía a formular la pregunta, pero aun así, se armó de valor. – …recuerda algo de lo que le ocurrió? -.

No obtuvo contestación. Tan solo una mirada carente de vida. Rosario se llevó la mano a la boca completamente afligida, pues aquellos ojos le habían proporcionado la triste respuesta a su pregunta.

Tragó saliva queriendo retener la angustia que le atenazaba. No era justo que ahora que su Señora empezaba a alcanzar esa felicidad que tanto le había costado conseguir, sufrieran esta nueva desgracia. Parecía que el destino se había confabulado en contra de dos personas que se amaban más que a su propia vida. Sabía con cruel certeza, que este infortunio acarrearía consecuencias nefastas para los dos enamorados.

– Ahora solo ha de pensar en recuperarse para ser de nuevo otra vez la misma de siempre -. Esbozó una tímida sonrisa que en el fondo no le apetecía mostrar. Pero lo hizo por ella. – Lo que debe hacer en este momento es descansar y no pensar en nada -.

Le ayudó a ir hacia la cama guiándola por el brazo. Francisca se movía por inercia. No sentía. No padecía. Simplemente, estaba hueca.

Un inmenso agujero negro ocupaba el lugar en el que antes habitaba su corazón. Se sentó con lentitud en la cama y Rosario le ayudó a subir las piernas. Después, le acomodó la almohada para que reposara la espalda y le cubrió con las sábanas hasta la cintura.

– Jamás volveré a ser la misma, Rosario -. Se quedó en silencio durante varios segundos. Después, la miró. – ¿Por qué no me dejasteis morir? -. Se fue deslizando por el colchón hasta quedar tumbada. Se dio la vuelta y cerró los ojos. – ¿Por qué no me dejasteis morir…? -. Susurró.

Deseaba dormir para siempre. O tal vez despertar de esta horrible pesadilla y retroceder mucho atrás en el tiempo. Donde nada hubiera sucedido. Quería volver a ser aquella chiquilla que correteaba feliz y despreocupada por los campos. En pos de Raimundo. Antes de que la desgracia y el desamor marcaran su vida para siempre.

Rosario, que la había escuchado en silencio, notaba el corazón encogido en un puño. Tendrían que estar constantemente pendientes de ella, pues corrían el peligro de que Francisca cometiera una locura. Solo podía ver su espalda pero escuchaba sus sollozos ahogados en la almohada.

Maldijo duramente al destino por castigarle de esa manera. Afortunadamente, los causantes de tanto sufrimiento habían sido apresados casi de inmediato. La guardia civil llegó justo a tiempo de que se cometiera una nueva desgracia, pues Raimundo, presa de la ira y cegado por el dolor, se había armado de un rifle dispuesto a dar caza a esa panda de malnacidos.

Por fortuna, consiguieron reducirle antes de que acabara con aquellos desgraciados y terminara condenado a garrote por asesinato. Desde entonces, Ulloa vagaba como alma en pena por la Casona. No se había separado del lado de Francisca ni un solo instante. Solo en las contadas ocasiones en las que bajaba a la cocina, obligado por Tristán, para que comiera algo caliente. Aunque la comida quedaba casi intacta en su plato.

Fue hacia la puerta y la abrió con suavidad saliendo al pasillo. De la misma forma la cerró. Debía ir rauda a avisar a Tristán y Raimundo de que Francisca había despertado por fin. Pero con el doloroso conocimiento de que ella hubiera preferido no hacerlo.
#6551
MrsT
MrsT
08/03/2012 21:02
bueno Miri, eres la leche, gracias por regalarnos el último trozo ayer a última hora. Eres un sol. A Rai dan ganas de caparlo, pero bueno, quiero creer que vuelve a ser nuestro Rai y lo sepa arreglar!

Laury niña, precioso tu nuevo relato, a ver con qué nos sorprendes esta vez! seguro que será magnífico

Ruth, miña raíña, me has hecho llorar otra vez! no sé cómo conseguiremos que Francisca supere esta desgracia! a ver ahora como reacciona cuando vea a Rai y como afrontará Rai el hecho de que su pequeña sólo quiera morirse. snifsnif
#6552
eva07
eva07
09/03/2012 10:29
Muy buenos días a toda la gente de este hilo. Hacia mucho tiempo que no os visitaba, pero cada vez que entro me encuentro aquí divinamente, será que hay un ambiente muy acogedor. No he entrado antes por que no habia hecho ningún chascarrillo RaiFranciscano, pero hoy he hecho un chascarrillo para Raimundo, aunque advierto que no lo dejo muy bien parado, espero que no os moleste, pero últimamente me tiene bastante cabreada.

Parece mentira que un personaje como Raimundo
Ahora haya cambiado tanto que me parece nauseabundo.
Un hombre con principios y valores
Que cambia tanto de amores.
Por que se ha muerto Águeda arma la traca
Cuándo el gran amor de su vida fué siempre la Paca
Sin que le tiemble la pierna
Pierde por tonto la taberna
Y a Pepa cree culpable de un asesinato
Raimundo es un idiota nato.
Por Olmo y Francisca se deja engatusar
Y no le importa de asesinato acusar.
Este hombre lo han cambiado
Lo han vuelto un tonto desgraciado
Era un hombre honesto y sincero
Este no es el Raimundo que yo quiero
De su ruina solo él es culpable
Y su decadencia es un hecho palpable
¿ Por que los guionistas vuelven a los personajes odiosos?
Cuándo antes resultaban realmente maravillosos.
¿Por qué esta manía de hacerlos caer en los infiernos ?.
Personajes con corazón y tan sumamente tiernos
Si le quitan su esencia
su alma se queda vacia
Solo será un pelele sin alma
Que no encuentra la calma
Se refugiará en el vino
Y se volverá un cretino
Espero que pronto le vuelva el juicio
Por que del bueno de Raimundo no queda resquicio
#6553
laury93
laury93
09/03/2012 11:17
Good morning! niñas

Miri: pobret Rai, pero se lo tiene merecido en el fondo, jejeje, de todas formas sigue pronto que tb tengo ganas de ver un apaño
Ruth: ya te lo dije ayer pero vamos, qeu me dejaste plof! te lo perdono porqeu me encanta pero pobre Francisca, lo que le faltaba
Eva: muy bonito como siempre, y yo no me enfado, al revés, tienes toda la razon este Rai se merece un pescozón!

Os dejo otro capi. Por cierto, deciros una cosa, para qeu os situeis, el principio es lo SI paso hace 30 años, hasta el siguiente capi en el qe se le presenta a Rai la oportunidad de decidir, en el pasado decidió mal y nos llevo a la novela, pero aqui sera distinto, lo digo porqeu el capi de hoy es lo que para mi paso de verdad, jeje, espero qeu os guste

SUEÑOS DEL PASADO


Cada mañana al despertar, al abrir los ojos, al ver el sol, lo primero que recordaba era aquella angustiosa sensación de cómo el aire abandonaba sus pulmones, de cómo su corazón se rompía en mil pedazos, del miedo, del dolor de la traición; de las palabras de su padre anunciándole que Raimundo se había prometido con otra. No podía ser, no podía ser, se dijo una y otra vez. Pero sí lo era, era cierto, todo era cierto. Y cada mañana las lágrimas anegaban sus ojos pugnando por salir, cada mañana sentía su salado sabor, cada mañana se prometía que aquellas lágrimas serían las últimas que derramaría por él, pero nunca lo eran. Una vez y otra, y otra, las palabras golpeaban su mente atormentándola, torturándola, intentaba poner la mente en blanco, olvidarlo todo, pero aquellas palabras volvían de nuevo cada vez que cerraba los ojos. “Se casaba, se casaba” ¿Cómo le había hecho eso? Cómo. ¿Y aquella última noche…? Él ya lo sabía, debía saberlo, había sido una despedida. La rabia, el miedo a la soledad, el dolor se mezclaron atenazando su vientre, subiendo por su garganta. Sintió que estaba a punto de estallar, sin pensarlo, se arrodilló junto al baúl que descansaba a los pies de su cama para vomitar en él. Acarició su abdomen. Aquello era lo único que quedaba de su amor, aquel niño que llevaba en su vientre… y la angustia de no saber qué podría hacer para salvarlo, para evitar que su pequeño fuera condenado a la vida sin honra de un bastardo. No, no quería ese destino para su hijo, un niño que había sido concebido con todo el amor de su corazón, ¿cómo iba a condenarlo a ser un bastardo con la verdad? Estaba en un callejón sin salida y ninguno de los caminos que se le presentaban eran una buena opción: no podía decirle a su padre la verdad porque la repudiaría y su bebé y ella acabarían en la calle, ella no sabía hacer nada, no podría valerse por sí misma, no tenía un oficio ni forma honrada de ganarse la vida, y sabía a lo que aquel camino la obligaría; podría abandonarlo, pensó mientras se acariciaba el vientre, pero no se veía capaz de hacerlo, si ya lo amaba con todo su ser, al verlo por primera vez, al escuchar su llanto, al buscar en su rostro el más leve parecido a su padre, ¿cómo iba a dejar que los separaran? Podría decírselo a Raimundo, en cualquier otro momento Francisca hubiera puesto la mano en el fuego por él, hubiera asegurado que se casaría con ella, que se haría cargo del niño, pero también hubiera jurado que la amaba y se hubiera equivocado. Ya no lo conocía, no entendía lo que le había pasado, no sabía si el amor que ella creía ver en sus ojos había sido un engaño por meterse en su lecho o si había sido real, pero no lo suficiente para vencer la tentación del dinero. De todos modos no podía confiarle un secreto así sin estar segura de él, ¿y si no lo aceptaba y lo descubría? La lapidarían si alguien del pueblo llegaba a enterarse, o quizás él accediese pero solo por obligación y no quería eso.
En aquel momento, escuchó unos pasos que se acercaban, ya sabía a quién pertenecía. Cerró el baúl deprisa para que no pudiera descubrirla y volvió a meterse en la cama justo a tiempo para ver cómo la puerta se abría dando paso a la autoritaria mirada de su padre.
- Padre, buenos días.
- ¿Qué haces ahí todavía? Álzate de una vez y prepárate, hemos de marchar a casa de los Ulloa para darles la enhorabuena por el compromiso de su hijo.
- No me encuentro demasiado bien, ¿sería posible quedarme descansando?
- Lo cierto es que estás pálida… ¿pero esto no será por tu tonto enamoramiento de ese zagal?
- No padre, es que estoy indispuesta.
- De acuerdo.
Su padre se tensó de repente, esperando lo peor, Francisca siguió la dirección de su mirada hasta llegar a la pata de su cama donde descansaba una camisa, una camisa de hombre. Era la camisa que Raimundo se había dejado olvidarla la última noche que fue a verla, la había sacado del baúl para vomitar en su interior sin acordarse después de guardarla. En la mirada de su padre se dibujó una expresión de rabia que no había visto hasta entonces.
- ¿Es de él?- Gritó- Contéstame.
- Sí…- apenas tenía un hilo de voz
- Ramera, furcia… una hija mía deshonrada, qué vergüenza. No mereces ser una Montenegro
- Padre yo…
- No hables. Levántate, levántate te digo.
Francisca obedeció, su padre la tiró al suelo sin consideración y cuando ella intentó ponerse en pie, él desgarró su camisón dejando toda su espalda al descubierto. Francisca escuchó el sonido de su cinturón deslizándose, de la hebilla metálica chocando contra el suelo y supo lo que le esperaba. Se aferró con fuerza al baúl esperando las embestidas del curtido metal contra su delicada piel.
- Has deshonrado a toda la familia.
No pudo reprimir el primer grito de dolor, ni el siguiente, ni el siguiente, a pesar de que se prometía no gritar, el dolor que la recorría robaba los gemidos de la profundidad de su ser. Era como si una llama recorriera su espalda, notaba como se desgarraba su piel en cada estocada, las gotas de sangre recorriendo su espalda. Ya había perdido la cuenta, el dolor comenzaba a nublarle el entendimiento y pensaba que en cualquier momento se desmayaría. Entonces paró.
- Has de casarte- dijo su padre entonces- cuanto antes lo hagas antes nos desharemos del deshonor. Un tal Castro del norte me ha pedido tu mano, rehusé al principio porque era un advenedizo, pero ahora que sé que tú distas mucho de ser una dama… no veo inconveniente. Y toda esta porquería…- señaló la camisa, cartas y demás regalos que guardaba de Raimundo y ella había sacado del baúl en un descuido- no quiero volver a ver nada de un Ulloa en esta casa ¿me has escuchado?
- No, no por favor, padre, no.
Pero sus súplicas no tenían ya efecto en su progenitor que tomó su más preciado tesoro como si de un sucio bulto se tratara para arrojarlo al fuego que ardía en la chimenea. Francisca intentó llegar, intentó salvar lo poco que quedaba de su amor, mas a cada movimiento notaba un intenso dolor que se clavaba en su ser. Y no llegó, lo perdió todo. Lo había perdido todo.
La dejó allí, tirada en el suelo, con la sangre manando por su espalda, las heridas ardiendo en su piel y su corazón rompiéndose en mil pedazos. Ya sabía quién era Castro, ya sabía lo que decían de él, ya sabía quién iba a ser su esposo… y el padre de su hijo. Mientras yacía inerte, casi sin vida, descubrió algo, bajo la cama, la esquina desdibujada de su libro favorito, del libro que Raimundo le había regalado, el que tanto habían leído juntos, el de Rosalía de Castro. Arrastrándose con las pocas fuerzas que le quedaban lo sacó de su escondite. Aquel libro, aquel viejo y usado libro, era ya lo único que le quedaba de él. Aquel libro y el pequeño que crecía en su vientre. Abrazando la rugosa tapa de su amada obra se prometió a sí misma, que haría cualquier cosa, cualquier cosa por salvar a su hijo. Nada podría detenerla, nada podría herirla más porque la Francisca que todos conocían había muerto, había quedado sepultada bajo golpes, vejaciones, traiciones, y la nueva Francisca Montenegro comenzaba a nacer.
#6554
Nhgsa
Nhgsa
09/03/2012 18:56
Genteeeeeeeeeeeeee!!! Que este hilo hay que mantenerlo en alto que nuestra pareja lo merece.

Una cosa ¿cómo se entra ahora en el chat? Lo digo por si tengo que registrarme en algún lado o vosotras (Ruth y Mariajo) sois las que tenéis que admitirme cada vez que entre o cómo va eso...

Acabo de ver la escena de hoy y .... ¡¡¡ME CAGO EN TODOS LOS GUIONISTAS!!! Esta vez han hecho a la Doña más que mala. Se han pasado tres pueblos no... ¡¡¡500.000!!! ¿A qué santo viene esta escena? Hoy no me queda más que defender a Rai a capa y espada. ¡¡¡No se merece esto ni muchísimo menos!!!
#6555
Franrai
Franrai
09/03/2012 19:42
Escenas destacables de capítulo 266

-Francisca, Soledad y Tristán declaran ante Zamalloa (Parte 2, minuto 4:29)

-Raimundo accede a la propuesta de Juan Castañeda, aunque se sigue encontrando con el rechazo de Emilia. (Parte 2, minuto 6:50)

-Zamalloa toma declaración a Raimundo. El detective pregunta tambien a Emilia, hasta que aperece Francisca. (Parte 3, minuto 4:17)

-Continuación de la escena anterior. "Perdiste toda tu fortuna y perdiste algo mucho más valioso. Y ahora, pierdes a tu nueva prometida. Dime la verdad, ¿no te sientes un fracasado, Raimundo?" No chilla, pero las frases de Francisca han hundido al Ulloa. (Parte 3, minuto 8:43)

-El alcalde e Hipolito contandole a Francisca que hay una plaga de topos en su jardín. Francisca se niega a que se escave el jardín, ni en parte alguna de su hacienda. (Parte 4, minuto 8:06)

-Francisca le arranca el zarcillo de la oreja a Marianita. (Parte 5, minuto 3:43)

Captura de nuestra escena.

elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


Laury, que bonito el relato nuevo. Sigue pronto con ese "lo que pudo ser y si fue" guiño Porque será asi, ¿no?

Ruth, adoro "Tu amor es mi condena". Aunque me da una pena horrible mi pobre Paca.

Miri, me encanta. No te puedo decir más. Este relato me parece de lo más tierno, ese sueño de Raimundo ha sido precioso. Y la idea de que al final se haga realidad... So beautiful sonriente
#6556
Kerala
Kerala
09/03/2012 20:30



P.D. María y RIRI ya queda menos para el 14!!!!
#6557
laury93
laury93
09/03/2012 22:24
Buenas noches!! Estaba en el chat y me lo habeis pedido y como no se deciros qeu no, aqui va otro capi, con encuentro!!

SUEÑOS DEL PASADO


Llegó el día. Habían pasado unas semanas desde que se anunciara el compromiso de Raimundo, y solo una semana menos desde que se anunciara el de Francisca. Se miró en el espejo viendo como su reflejo le devolvía una triste sonrisa. Aquella noche se celebraba la fiesta de compromiso de Raimundo y Francisca, ella siempre pensó que aquel baile sería uno de los mejores momentos de su vida, pero el destino había querido que se comprometieran, sí, pero con otros. Se miró con preocupación, su vientre comenzaba a abultar y aunque podía disimularlo con facilidad, el caso era que sus pechos también habían experimentado un crecimiento considerable. Por otro lado estaba su espalda, las heridas del látigo no habían acabado de cerrarse del todo. Qué le vamos a hacer, se dijo, la función debe continuar. Porque aquello era su vida, aquello era en lo que se había convertido en una farsa.
Una inmensa multitud ya había tomado el amplio salón de baile, a su alrededor velos, encajes, galones, rostros que apenas conseguía recordar, voces que desearía no escuchar, cuchicheos, rumores, conversaciones que preferiría olvidar. En aquel mismo lugar, apartado de todo y de todos, con una copa en la mano que no se decidía a apurar, Raimundo observaba a las radiantes parejas bailando bajo majestuosa araña de cristal que pendía del techo reflejándose en cada vidriera. Esperaba, nervioso, acongojado, esperaba porque sabía que ella iba a asistir y sabía que lo haría con su prometido. No la culpaba por comprometerse, era lo mejor para ella, tenía que serlo, cuanto antes lo olvidara e intentara ser feliz mejor, pero de sobra conocía los rumores extendidos sobre su prometido, podrían haber sido simples calumnias pero los hechos que relataban eran tan atroces que dudaba que un simple dama de lengua viperina y demasiado tiempo libre hubiera podido inventarlos. Y así permaneció, escondido de supuestos conocidos que pretendían felicitarle, hasta que llegó. En aquel momento, mientras la veía aparecer en lo alto de la interminable escalinata, mientras se quitaba la capa que cubría su piel, pensó por primera vez que Dios debía existir porque solo un ser tamaño poder podría crear una criatura tan bella. Su melena castaña había sido recogida en un simple moño, pero sus traviesos mechones aquellos con los que él solía jugar, caían enmarcándole el rostro, y sobre el fondo oscuro de su cabello, unas perlas que por más que brillasen no podían compararse al brillo de sus ojos, ni siquiera aquel vestido blanco, gaseoso, vaporoso que caía a partir de su pecho y ver un amplio escote. Llegados a ese punto, Raimundo se detuvo, hubiera jurado conocer el cuerpo de Francisca mejor que el suyo y no recordaba aquella más que prominente delantera. Poco tiempo rondaron esos pensamientos por su mente pues pronto volvió a concentrarse en el vaivén se sus mechones al bajar la escalera, en el reflejo de la lámpara de cristal en su piel. Una vez más volvió a sentir el convencimiento de que vivía por y para ella, sintió el impulso de acercarse a ella corriendo para estrecharla entre sus brazos olvidando qué hacía allí, aunque pronto una irritante voz se encargó de recordárselo.
- Raimundo querido, me apetece bailar.
Su prometida, una mujer impertinente, ignorante, superficial, ególatra y eso sí, extremadamente rica, pero en la que ni los más caros vestidos ni los más caros ungüentos habían podido obrar un milagro, se acercó a él para arrastrarlo literalmente a la pista de baile. Como siempre bailar con aquella mujer era más un suplicio que un pasatiempo, tras cada pisotón se sucedía un tirón, un grito en su oído, una queja de lo pequeña que resultaba aquella sala comparada con los salones a los que ella acostumbraba. Todo su pesar desapareció de pronto al verla a ella, deslizándose sobre la pista, bailando… bailando con otro. No podía soportar ver cómo otros brazos la rodeaban, cómo otros ojos las miraban. Si pudiera hablar con ella, si pudiera abrazarla aunque fuese una última vez, solo una vez más. No pudo resistirse. Al verla pasar de nuevo por su lado aprovechó que los músicos cambiaban de pieza para propiciar un cambio de pareja, encasquetándole a Salvador a su pareja y tomando entre sus brazos a Francisca que lo miraba sin dar crédito mientras se alejaban bailando.
- ¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco?- Dijo ella
- Francisca tenemos que hablar
- ¿De qué? ¿De cómo me has dejado por otra más rica, de cómo has olvidado todas tus promesas de amor, de cómo has destrozado mi vida?
- Necesito pedirte perdón, Francisca, quizás ahora no me entiendas.
- Pero nada. No quiero volver a escuchar excusas, ni promesas vanas, Raimundo, no puedo.
- Escúchame, yo…
- No, no quiero- Francisca no podía seguir con aquello, le dolía demasiado sentirlo cerca, tocarlo, olerlo y saber que no sería suyo. Intentó alejarse de él, dejar de bailar con él, pero cuando Raimundo sintió que quería abandonarlo la agarró con fuerza posando la mano sobre las recientes heridas de su espalda- ¡Ay!
- ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes?
- Nada, no es nada, me has apretado muy fuerte-
- No digas tonterías, apenas te he rozado, déjame ver.
- No, Raimundo, estate quiero.
Pero ya era demasiado tarde, Raimundo levantó disimuladamente el velo que cubría su espalda observando aterrado las finas marcas rojizas que cubrían casi por completo su blanca piel.
- ¿Cómo…quién…? Francisca- ¿Qué podía decirle? No acertaba a hilar más de dos palabras, qué le había pasado a su pequeña. Ella lo miró fijamente a los ojos, en los suyos el brillo de unas lágrimas que pugnaban por escaparse.
- Mi padre…- Dijo como toda explicación
- ¿Pero por qué?
- ¿Por qué va a ser?- Intentó no gritar más de lo normal- Por ti, Raimundo, siempre por ti.
La música dejó de sonar. Ellos siguieron entrelazados. Los aplausos resonaron a su alrededor, pero el mundo se paró, solo se veían el uno al otro, solo ellos.
- Que venga el novio- se escuchó
Aquello ya fue demasiado. Francisca lo miró, ya no podía más, él había elegido, y no sabía por qué, pero no había escogido su amor. Se separó de él, notando cómo sus manos se alejaban lentamente, despidiéndose del tacto de su piel, antes de salir corriendo entre los invitados para perderse entre la multitud. Raimundo se quedó quieto mientras la mujer de su vida se alejaba. Cobarde, se dijo, se lo repitió y se maldijo.
- Que venga el novio- repitieron
Raimundo los miró confundido. Aquella era su decisión, aquel era su camino, su responsabilidad para con su familia… o la mujer de su vida.


Que decidirá??? aqui podría cambiar su destino y su vida par asiempre o no
#6558
anfrjaun
anfrjaun
09/03/2012 22:31
El 19 de abril, Carlos Olalla aparecerá en Puente Viejo como Marcos Casas, padre de Gregoria Casas pero, viene a desvelar el origen de Carlos Castro.
Hacía 1868, en los últimos años del reinado de Isabel II, Marcos era un vulgar sirviente de la casa de los Suárez en Asturias, y allí se enamoró de Asunción, la hija de los terratenientes. Tras enterarse la familia del embarazo de esta, Marcos fue desterrado. En la capital, Casas consiguió abrirse camino, casarse y tener a Gregoria, quien nunca supo que tenía un hermano que fue tomado por hijo de Salvador Castro, Carlos, quien años mas tarde se convertiría en padre de Martín, niño que pasaría a manos de Elvira para finalmente ser robado por Angustias.
Ahora, 35 años después, Marcos quiere venganza contra los Castro, y por eso luchará porque su hija no se case con Tristán, aunque el viudo se fije en doña Francisca.


¿QUÉ OS PARECERÍA QUE ESO OCURRIERA EN LA SERIE?

Que conste que es un desvarío mío eh.
#6559
mariajose1903
mariajose1903
10/03/2012 08:55
Chicaaaas!!jo cuanto tiempo sin comentar! Entre el embarazo y el trabajo no tengo tiempo pero ya creo que se normalizara todo esta semana! Y estare todos los dias por el chat!! Que os echo de menos!!!


La escena me ha gustado. Francisca en el fondo le habla con dulzura y para intentar espabilarle o al menos asi lo veo yo. Y esas miraditas de amor a su hombre... Que tiernaaa!!

Ya queda nada para el 14!! Que emocion!!!
#6560
laury93
laury93
10/03/2012 13:10
Hola!! Lo prometido es deuda y aqui vengo con un poco mas pero antes...
Miri qeu bonito!!! es qu ela Paca es un cacho pan (duro jeje) pero muy bonito y aqui me tienes mordiendme las uñas y esperando a que sigas!!

Maria Jose, estas embarazada?? felicidades!! vamos a tener un mini raipaquista!! un Raingelito, vamos, o si es niña una Paquingelita (aunque la paca se presta mas a ser Paquiablilla jejeje) Pues cuidate mucho!!

Bueno niñas, que me lo paso muy bien en el chat estas noches, jajaja, lo que me puedo reir con vosotras no tiene precio!! Os dejo otra parte, a ver si os gusta ahora empieza la emocion!!

SUEÑOS DEL PASADO


Encrucijadas. La vida nos planta encrucijadas y en nuestra mano está decidir el camino que queremos escoger. A veces pensamos que no es así, que nuestro destino ha sido sellado, que son otros los que nos obligan a tomar el camino que no queríamos, pero siempre podemos escoger, podemos decidir, podemos plantarnos. Aquello era lo que se alzaba ante él, una encrucijada, un punto en el que su senda se dividía. Podría ir hacia su padre, sonreír con hipocresía e impaciencia hasta que acabara el brindis para después correr tras Francisca, Raimundo no lo sabía, no podía saberlo, pero sentía como si en otra vida, en otro lejano, diáfano mundo hubiera elegido esa opción, que cuando quiso buscar a Francisca ella ya se hubiera marchado, que cuando quiso darse cuenta ella se había casado y se había condenado a treinta años de separación. En aquel momento no sabía las consecuencias de aquella decisión, aunque sí sabía que podía hacer otra cosa, olvidarse de su padre y seguirla. Su padre volvió a requerirlo, sabía que no le gustaba que le hicieran esperar, pero él tenía que elegir qué camino seguir. Tenía que escoger.

Apenas conseguía mantener sus lágrimas acalladas en el fondo de su alma. Solo el orgullo le daba fuerzas para moverse en aquella sala oscura en la que la familia había guardado el mobiliario que estorbaba en la fiesta. Buscaba su abrigo, tenía que irse de inmediato. Pero entonces escuchó una puerta que se abría.

- Francisca
Todo su cuerpo se tensó.
- ¿Qué quieres? – Se giró para encontrarse con la mirada perdida de Raimundo
- Solo quiero que seas feliz
- Pues no se nota demasiado. Me voy de aquí

Francisca intentó marcharse, pero al pasar a su lado intentando alcanzar la puerta, Raimundo la detuvo sujetándola por los brazos.
- Escúchame, entiendo que no quieras ni verme y no te culpo, como tampoco te culpo de que rehagas tu vida… con otro hombre. Pero ese Salvador es un desalmado y no puedo quedarme quieto viendo cómo te condenas a una vida de sufrimiento con él.
- ¿A ti qué más te da? Ya has dejado muy claro que no te importo en absoluto.
- Eso no es cierto. Francisca yo…
- No, no quiero oírte, no quiero escuchar ni una mentira más. ¿Cuántas veces me has dicho que me amabas, cuántas? Para después casarte con otra con muchos más cuartos. Ni te importo, ni me amas.
- No digas eso, te lo suplico… Francisca yo te quiero, siempre lo he hecho y siempre lo haré
- ¿Entonces por qué has porfiado en romperme el alma?
- Lo único que intentaba era protegerte.
- ¿De qué?
- De mi padre, de mi familia.
- Raimundo explícame lo que ha pasado y dime la verdad o me da igual lo fuerte que me aprietes, me iré por esa puerta y no me volverás a ver- Raimundo la miró, quizás fuese lo mejor, que se fuese, sufriría menos lejos de él. Pero por qué ocultarle algo que tanto la atañía, ella también podía decidir sobre su futuro.
- Mi padre me ha obligado a comprometerme amenazándome con buscar la ruina de los Montenegro, Francisca si no caso os destruirá. Te quitará las tierras, el patrimonio, todo y no puedo permitir que os reduzca a escoria, que te haga eso.
- Tu padre es un hombre adinerado pero no es tan bueno en los negocios como para arruinarnos.
- Lo sé, pero tiene muchos contactos en los altos cargos y con la inestabilidad económica del país, las luchas, los constantes cambios de gobiernos, bastaría con que le dijese a alguno de sus amigos militares que ayudáis a la causa progresista o a los republicanos y no dudarían en pasaros a todos por fusil. Francisca, créeme que eres lo que más amo en el mundo y por eso precisamente no puedo dejar que te haga eso ni hacerte elegir entre todo tu mundo y yo.
- Pedazo de terco, ¿no ves que tú eres mi único mundo? Si tu padre porfía en cumplir su amenaza, el mío huirá, no temo por su vida. Pero sí temo por la mía si tú no estás a mi lado.
- ¿Lo dejarías todo por mí?
- ¿Todavía tienes que preguntarme eso? Sí, claro que sí.

Francisca lo agarró de las solapas del traje atrayéndola hacia ella, apoyando su frente en la de él, descansando por primera vez en semanas, respirando su aroma. Tenía que creerlo, necesitaba creerlo.

- Raimundo marchémonos de este pueblo que ha puesto su empeño en separarnos y no miremos atrás. Tengo algo ahorrado, puedo conseguir más, lo suficiente para salir de España, donde nunca nos encuentren, donde nunca nos separen, podemos ver Europa, ir a América.
- Francisca si huimos no podrás volver jamás, pondrías en entredicho la honra de tu familia, tendríamos que trabajar para ganarnos la vida, sería muy duro…
Francisca lo acalló con un beso entregándose a él con desesperación, con la frustración acumulada en los últimos días.
- Merecerá la pena.- Le dijo ella.
- De acuerdo- Quizá estaba loco, pero por ella cualquier cosa- Mañana al anochecer nos encontraremos en la cabaña de los jornaleros, coge solo lo preciso. Nos iremos de aquí sin mirar atrás.
- Sin mirar atrás- Repitió ella casi sin creérselo- Hay algo que tienes que saber, Raimundo yo… verás accedí a casarme tan pronto porque estoy…
- Raimundo Ulloa- el eco de una grave voz llegó a sus oídos
- He de irme, si mi padre nos descubre juntos puede que todo se trastoque.
- Pero Raimundo estoy…
- Mañana me lo dices. Te quiero- Se despidió con un leve beso- Mañana a medianoche, no lo olvides.

Raimundo cerró la puerta con un gran estruendo. Francisca tardó unos segundos en asimilar todo lo que había pasado.

- Estoy embarazada. – dijo cuando él ya se había marchado

Lo susurró para sí, como habría hecho para Raimundo, sin sospechar que una maliciosa figura los había observado desde el abrigo de las sombras, maquinando en su interior la forma de aprovechar toda aquella información.

Uyuyuyuyyy!! que se nos empieza a liar parda!! Agarraos a los machos niñas jajaja, es broma. To be continued...
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