El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
Decreto Ley por el que se dispone la ampliación de la lista definiciones de nuestra 'Queridísima' (modo retranca on) Voldemort, con la expresión de:
MOÑO ÑOÑO
Lista final 21/02:
Bicha, insípida, desvelada, ñoña, pija, sosa, parásita, sopinstant, tenia, ojerosa, Sor Águeda, enfermiza, Voldemort, la-que-no-debe-ser-nombrada, tarta de fresa, Cursi, Resabida, Empalagosa, Dormidina (porque no hay mejor manera de conciliar el sueño), Diazepan (con propiedades ansiolíticas), Melindres, Cansina, Harta Sopas, Pregoná, Sor Bicha de la Cruz Perpetua de las Santas Calesas transporta Pacas, tragapastas, Favoritista, Cágueda, Campanita (porque es tan TON-TI-NA), Lady Moños, Real(mente) pava, Plumífera,Lola Escarola (Escarola por los rulos de su pelo. Lola, porque rima con escarola), Mosca Cojonera (está hasta en la sopa), Gremlim (anti Guizmo) Cuando se moja con agua se convierte en bicha, Valeriana (efecto sedante), Dulcolaxo (te ayuda a ir al baño), Palo con ojos, Agua-da (porque es incolora,inodora e insípida), Tapón de Alberca (por esos moños a lo horizonte), Cruela de Vil (al despertar), Pelo paja, Palo escoba, Pata de Gallo, ví-BORA, Tutankamon -> Nefertiti -> NEVERQUIQUI (porque a Rai ni catarlo), Moño ñoño.
Qué dulzura, que todo.....
Gracias a Third que seguro que se acordó de nosotras las que más, os traigo aquí los adelantos de supertele!!!
Miri y Riri lo han clavado!!! las superpitonisas!!
yo lo pongo en spoiler igualmente:
SPOILER (puntero encima para mostrar)Lunes Francisca dice a Águeda que Raimundo sólo la corteja por interés.
Martes . Gregoria acepta iniciar relaciones con Tristán. Olmo le cuenta los plane sque tiene para librarse de Águeda y de Pepa de un solo golpe
Miércoles Gregpria dictamina que Águeda está muerta. Mientras, la Guardia Civil intenta aclarar lo sucedido
Jueves : Destrozado Olmo cuenta que se fue de fiesta antes de que su madre falleciera. Soledad está confusa, pero le da su apoyo.
Viernes : La Guardia Civil llega a la conclusión que la muerte de Águeda fue accidental. Pero Olmo insinúa que Pepa está detrás de la fatal caída
qué os parecen???
No tengo tiempo, solo decir que los relatos y la foto genial como siempre!!
Os dejo un capi romanticon! no es para descojonarse pero espero robaros alguna sonrisilla. Por cierto! esta tarde no podre ver la novela y lo siento en el alma asi qeu quiero la info del encuentro con pelos y señales y el minuto en el que sale por favor!!!
TRES HOMBRES Y UNA PACA
Raimundo la miró a los ojos y sin dudarlo se arrodilló ante ella dispuesto a pedirle su mano.
- Espera- dijo ella
- ¿Y ahora qué pasa?
- Antes que nada tengo que pedirte algo. Has dicho que harías lo que fuera por mí, ¿verdad?
- Uy, qué miedo me das
- ¿Lo harías o no?
- Cualquier cosa
- Quiero que me prometas que no te vas a enfadar- Dijo ella como una niña que se ha portado mal
- ¿Por qué habría de hacerlo?
- Tú prométeme que no te enfadarás ni me dejarás pase lo que pase… te diga lo que te diga.
- Puede que me arrepienta, pero lo prometo. Te doy mi palabra
- Pues verás… hace tiempo que quiero decirte… ¿Sabes eso que debí haberte contado hace mucho tiempo y que pudo haber cambiado nuestras vidas? Pues resulta, te vas a reír cuando te lo cuente… de hecho es muy interesante, lo que pasa es que ¿cómo te lo digo? Cuando yacimos juntos, que estuvo muy bien, ya lo sabes, pero…
- Francisca, ¿Qué?
- Que me quedé en cinta… Tristán es tu hijo. Ala, ya lo he dicho. ¿Estás enfadado?
Raimundo se quedó en silencio, mirándola sin ninguna expresión en la cara, Francisca se temía lo peor, pero él la abrazó de pronto girándola en el aire.
- Tenemos un hijo- decía- Tenemos un hijo. Tristán… mi pequeño.
En una de aquellas vueltas en el aire Raimundo tropezó y los dos cayeron al suelo, rodando el uno sobre el otro colina abajo para aterrizar en la hierba mojada. Raimundo quedó sobre Francisca, que yacía bajo su cuerpo, intentando ocultar tras su oreja los mechones de pelo que se habían desprendido del recogido en su caída.
- Así que tenemos un hijo y no me lo habías dicho
- ¿Te has enfadado?
- Soy el hombre más feliz del mundo porque te tengo a ti y he descubierto que tengo un hijo con la mujer que amo, solo siento no haberlo visto crecer a tu lado.
Raimundo se acercó a ella aspirando el aroma a hierba y a tierra mojada que los envolvía, se acercó a sus labios y los besó con suavidad, tentándolos con los suyos, saboreando su piel, su calor.
- Esto solo reafirma mi idea—Susurró él- Francisca cásate conmigo, quiero que seas solo mía.
- Pedazo de terco, ¿pero no ves que siempre lo he sido? No necesito que un cura, que me ha estado echando los trastos por cierto, nos diga algo que ya sabemos, que vamos a estar juntos hasta que la muerte nos separe.
- Aún así, casémonos.
- No podemos
- ¿por qué?
- Porque ya estamos casados, ¿no te acuerdas?
- ¿Cómo? No puedo haberme emborrachado tanto nunca como para no acordarme.
- No, estabas muy lúcido. Anda, ven conmigo.
A duras penas, Francisca se liberó del abrazo de Raimundo, lo tomó de la mano y lo guió hasta el pequeño bosque que siempre había separado sus tierras. Juntos, caminaron hasta un majestuoso roble, que se alzaba orgulloso frente a ellos, como si el tiempo no hubiera pasado para él, apartado de todo y de todos, esperando que algún día aquella joven pareja que se prometió amor eterno bajo sus ramas volviera. Y allí estaban. Entonces Raimundo comenzó a recordar.
Aquel verano, en que los dos cumplieron los 16 años, el calor se había hecho notar como nunca en los alrededores del pequeño pueblo, las gentes, incluso los animales se encerraban a la espera de que la noche les trajera alivio para aquellas temperaturas que parecían más propias de las profundidades del infierno. Pero no ellos. Francisca y Raimundo no necesitaban guarecerse del calor porque sabían que el ardor juvenil que los envolvía poco o nada tenía que ver con el verano y que solo el amor podía aliviarlos. Como cada día fueron a encontrarse a la sombra del viejo roble, un majestuoso árbol perdido entre la inmensidad del bosque que rodeaba sus fincas, en otros tiempos había sido una imponente figura, ahora olvidado en el tiempo, permanecía oculto a la espera de los jóvenes amantes que cada día, sabiéndose protegidos por el asfixiante calor que obligaba a los habitantes a permanecer en sus casas, se reunían junto a sus raíces. Francisca solía ser la primera en llegar porque su casa era la más cercana y allí aguardaba en una espera eterna a aquel torpe muchacho que la envolvía entre sus brazos, esperaba aquellos profundos ojos marrones, los mismos de los que se había quedado prendada siendo solo una chiquilla, la primera vez que sus familias se reunieron, la primera vez que se vieron cuando apenas contaban tres años y compartieron una interminable tarde de juegos infantiles, historias y canciones. Y cada vez que se perdía en aquella mirada infinita, aquellos ojos marrones demasiado maduros ya desde la primera vez que los contempló, sentía que todo su ser temblaba. Ellos mismos habían obligado a sus padres a seguir viéndose, para jugar, para esconderse juntos en algún lugar de las enormes y frías casas que habitaban, protegiéndose mutuamente de los fantasmas que sus mentes inocentes creaban de cualquier sonido, de cualquier grieta. Pero aquella amistad que nadie, ni siquiera ellos, podía explicar fue tornándose en cariño, y el cariño en un amor más grande que ellos mismos. Raimundo se acercó a ella para besarla con desesperación, como siempre cada vez que la veía porque apenas podía creer que hubiera aguantado toda una noche sin verla, y mientras sentía la humedad de sus labios, Francisca volvía a recordar su primer beso. Contaban ya con doce años, aún no sabían que lo que sentían se convertiría en el aire de sus pulmones y el hálito de su vida, solo podían notar el calor de sus cuerpos, que presas de los cambios de la edad, les llamaba. Aquella tarde se adentraron en el bosque como tantas otras, pero entre sus juegos y risas se perdieron para aparecer, sin saber cómo, bajo aquel árbol, perdido entre las rocas, las sendas y la frondosa vegetación, aquel árbol testigo de la primera muestra de su amor.
- Raimundo, ya sabes que no podemos
- ¿Por qué?
- No estamos casados
- Para mí sí, Francisca
- No digas tonterías- reía ella
- ¿Qué es el matrimonio? En la mayoría de los casos una farsa, en los mejores, una promesa, una promesa de amor eterno, de confianza y deseo.
- Precisamente, una promesa ante Dios.
- Sabía que me harías esto… otra vez, pero esta vez estoy preparado- Revolvió sus bolsillos hasta dar con lo que buscaba, y de ellos sacó dos finos anillos de oro en los que se podía leer Raimundo y Francisca- Cásate conmigo
- Pero somos muy jóvenes, no nos dejarán
- No, cásate conmigo ya, aquí, ahora. No necesito esperar más ni que un cura me diga lo que ya sé: que tú eres mía y yo soy tuyo.
- Pero…
- ¿No has dicho que era una promesa ante Dios? ¿Y acaso no dicen que Dios está en todas partes? ¿Por qué no aquí, por qué no ahora, y que Dios, y este árbol cómplice de nuestro amor, sean testigos de nuestra promesa?
- Sí, casémonos.
Raimundo sonrió casi sin creerse que la hubiera convencido. Se arrodillaron el uno junto al otro, los nervios se apoderaron de las manos de Raimundo que comenzaron a temblarle mientras con cierta torpeza pero un amor infinito colocaba el anillo en la delicada mano de Francisca.
- Francisca, no sé qué sentido tiene la vida si no estás a mi lado, por las noches no consigo dormir sintiéndote lejos, no hay un segundo de mi vida que no piense en ti. Sé que todos piensan que somos muy jóvenes, que es una pasión pasajera, pero yo sé que no es así, porque desde la primera vez que te vi y aún no sabiendo lo que significaba la palabra amor, ya lo sentí, ya supe que no podría volver a vivir un solo día si tú no estabas en él. Por eso te prometo, aquí y ahora, bajo este roble testigo de nuestros encuentros, que siempre te amaré, siempre, pase lo que pase, estarás en mi corazón porque eres parte de él, que haré todo lo que esté en mi mano por buscar tu felicidad y te protegeré hasta el fin de mis días.
Francisca apenas conseguía contener la emoción, traviesas sus lágrimas se escapan de sus ojos nublándole la vista. Cogió el anillo que Raimundo guardaba y con una ternura que solo él le despertaba, le puso el anillo.
- Raimundo, no hay día en que no te sueñe, en el que no piense en ti, te has clavado a fuego en mi alma, en mi mente, en mi cuerpo y siento… sé que no podría vivir sin verme envuelta en la profundidad de tus ojos castaños, rodeada por tus brazos, sin la pasión de tus palabras, sin tus caricias. Tú eres parte de mí, como yo lo soy de ti, y a veces siento miedo por la intensidad de este amor que es más grande que yo misma, pero después tus besos me devuelven la calma y tus abrazos apagan mi angustia. Mi vida entera está en tus manos, porque soy tuya, porque desde nuestro primer encuentro entre juegos, desde aquel fugaz beso en la mejilla que te di en la despedida te entregué todo mi ser, y mi mera existencia sería un sinsentido si no te tuviera cerca. Yo te prometo por este amor que da fuerzas, que me da alas, que me da la vida, que siempre te he de amar, porque no recuerdo un segundo de mi vida en que no lo haya hecho; te juro que siempre estaré a tu lado, para ayudarte, para levantarte si caes; que nunca podré amar a otra persona, que nunca te olvidaré, que siempre te esperaré.
Tras aquellas palabras se besaron de nuevo, pero ya no como dos jóvenes enamorados, sino como marido y mujer, pues así lo sentían. Habían puesto sus sueños, su vida y sus esperanzas en las manos del otro, se habían entregado por completo. Las manos de Raimundo volvieron a su antiguo camino, pero esta vez ella no lo detuvo. Con mano inexperta Raimundo desabrochó torpemente su vestido admirando cada rincón de su cuerpo, cada centímetro de su piel, perdiéndose en su aroma, entregándose a su abrazo, entrando en ella por primera vez. Lo hizo con cuidado, con torpeza, pero sobre todo, con amor. Y así aquel viejo roble fue testigo de la consumación de su amor…
Y años después volvía a ser testigo de su reencuentro.
Siento que haya sido tan largo pero lo mio con la escritura es un nostop. El proximo el ultimo capitulo!!Besets
sobre los adelantos, solo puedo decir

Oh yeah!!

¡fiesta! ¡qué fantástica fantástica esta fiesta!

P.D. Laury, precioso!!!!
jajajaja
Por fiiiiiiin!!!! Miri, Ruth, a vuestros pies pitonisass!!!
MARÍA, RAMÓN, sois geniales!!!!
Y para terminar la alabanza a miss Tarta de Fresa, que me ha parecido vomitivo a más no poder.
La carita de la Paca al final me ha partido el corazón, pobrecilla. El tabernero se salva porque nuestro amor hacia él es incondicional, que si no... ese sale por patas de PV a base de capones jajajajaja
Menos mal que nos queda la gran interpretación de María y Ramón, geniales como siempre.
Y no es por ser mala, pero... ¡POR FIN UNOS ADELANTOS QUE MERECEN LA PENA! ¡QUÉ ALEGRÍA ME HAN DADO!




Laury, eres fantástica. Te leo siempre con ganas. Me sacas una sonrisa o directamente una carcajada cada vez que lo hago. Ese musical ha sido la bomba.
Natalia, maravilloso. Tanto el mini con la buena de Natalia como la continuación de tu relato.
Miri, me has hecho llorar
Escribes maravillosamente bien. Me encanta como lo haces y este mini ha sido precioso. Cris, voy a echar de menos tus montajes cuando la Bicha sea llamada por el de arriba. Son geniales todos

Alejo, bienvenido
Si me he dejado a alguien lo siento.
Escenas destacables del capítulo de hoy.
-Raimundo escuchando tristemente como Sebastián hablaba con Emilia y Alfonso. (Parte 2, minuto 1:25)
-Escena Francisca y Raimundo. No sé qué comentar de esto. Raimundo me ha dejado con la misma cara que tenía mi pobre Francisca. No he entendido a que tanto ataque gratuito. (Parte 2, minuto 6:31)
-CUIDADO. Escena Raimundo-Voldemort. (Parte 3, minuto 3:33)
-Francisca echa a Calvario. Me ha encantado como ha empezado a hablar Francisca de Raimundo con total naturalidad y confianza. Y como ha montado en cólera al hablarle Calvario de Raimundo y la Bicha. (Parte 4, minuto 5:07)
-Entre lo guapo que estaba este hombre hoy y verlo tirar con tanta rabia el vaso esta escena me ha matado. (Parte 5, minuto 6:35)
miri
Yo sigo en mis trece de que acabará contemplando la felicidad de sus hijos y los juegos de sus nietos sentada en el jardín, con Raimundo cogiéndola de la mano y susurrándole junto al oído cuanto la ama. Y así será. Y nadie me bajará de esa idea mía.
Ahí estoy subida yo también jejeje
y no me bajaré nunca jamás
Bueno niñas, que nos dure la alegria...
TRES HOMBRES Y UNA PACA FINAL!!!
Raimundo avanzó hacia el viejo árbol, acariciando su robusta corteza.
- Ya lo recuerdo- dijo él.
Francisca avanzó también hasta sentarse entre sus raíces justo donde había estado tantos años atrás. Raimundo la miró sin llegar a creerse que todo aquello fuera real, que estuvieran de nuevo juntos en aquel lugar que había significado tanto para ellos. Caminó hacia ella para arrodillarse a su lado, igual que ella, igual que hacía más de treinta años.
Francisca se desabrochó los primeros botones del vestido para poder mostrarle algo que había llevado oculto, junto a su piel, cerca de su corazón todo aquel tiempo, una cadena de la que colgaba el fino anillo que él le había colocado en el dedo bajo la misma sombra que ahora los cobijaba.
- ¿Siempre lo llevas?- Dijo él
- Siempre. Ya sé que tú no porque tienes más afán que yo en enseñar ese pecho lobo y no te lo he visto.
- No, no lo llevo encima, pero lo dejé a buen recaudo.
Se giró un poco, dándole la espalda a Francisca comenzó a escarbar en la tierra hasta encontrar una pequeña cajita envuelta en un pañuelo blanco. Estaba igual que como la recordaba y en su interior, su anillo.
- Pensé que pertenecía a este lugar, como yo te pertenezco- Dijo él.
- ¿Entonces…?
- Entonces he pasado todo este tiempo lejos de ti y eras mi esposa. Porque no rompimos nuestras promesas, tú has estado para protegerme cuando te he necesitado pagando mi operación, salvando a mi hijo… has sido mi ángel de la guarda.
- Y tú solo querías cumplir tu promesa y mantener mi felicidad, para que no me viera desposeída de las tierras a las que amaba y en la ruina.
- Aún así, creo que tenemos que renovar los votos. Hay algo que no dije en su momento, que debí haber dicho. Debía haberte prometido que no dejaría que nada ni nadie nos separase.
- Deberías- dijo ella
- Pero aún no es tarde. Francisca, te prometo… te juro que no dejaré que nadie nos separe de nuevo y que vamos a vivir cada día de nuestras vidas amándonos como si no existiera mañana. No habría si te separases de mi lado. Hace años, cuando nos juramos amor y fidelidad bajo este árbol, éramos jóvenes, inexpertos, alocados… la vida, el destino, nuestros padres, jugaron con nosotros a su antojo y poco pudimos hacer pues éramos como dos pequeñas hormigas que intentan enfrentarse a un huracán. Pero ahora que ha pasado la tormenta, que volvemos a ver el sol y nos acaricia ese rayo de esperanza que creímos perdido, ahora es nuestro momento, y no importa el tiempo que hemos estado separados porque en realidad siempre hemos estado juntos, tú en mi corazón, yo en el tuyo. Pero te prometo que esta vez ni el más devastador tornado, ni la mayor de las tormentas nos separarán, nada.
- Yo también debí prometerte algo más aquel día. Debí haberte prometido que confiaría en ti y en tu amor, y quizás así nos hubiéramos ahorrado muchas penas. Mas no quiero pensar en lo que pudiera haber sido porque ni habiéndote tenido treinta años podría amarte más de lo que ahora te amo. Raimundo, yo no he sido buena siempre, me dejé cegar por el dolor, porque te dije que en tus manos estaba mi alma y no mentí. En ellas estaba y cuando te marchaste, se apagó, se rompió, se oscureció hasta ensombrecer mi interior, hasta hacerme olvidar quién era, cómo era, y dejarme en el lugar que un día ocupó un vacío tan grande como el amor que sentía, como el dolor que me corrompía. Y siento haberme dejado llevar por aquel dolor, pero es que era tan grande, era tan fuerte… que me arrastraba como la corriente destrozando lo que encontraba a su paso. Raimundo yo no sé por qué te quiero tanto, no sé si es bueno o es malo el querer de esta forma, el querer tanto que puedes llegar a enloquecer. Solo sé que tiemblo al verte, que me deshago con tu sonrisa, que anhelo tu roce, que solo a tu lado me siento viva. No puede ser malo algo así, ¿verdad? Si contigo me siento en paz, me siento yo misma, me siento completa. Hoy quiero prometerte lo que no hice en su día, que siempre confiaré en ti y que no dejaré que nada empañe el amor que siento por ti, que no volveré a dejarme vencer por el dolor, ni a dejar que la rabia y la venganza dirijan mi vida. Ahora solo nosotros decidimos nuestro destino.