El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
Don Fermín se lleva al hijo de Soledad y Salvador al seminario de Peñarroya, allí le llaman Álvaro. El chico conforme va creciendo, va aborreciendo mas a la iglesia. Ya en la actualidad, don Fermín le castiga por haberle encontrado con una foto de una mujer ligera de ropa. Entonces conocerá a Martín y los chicos idean un plan para escapar de allí, Álvaro ve a Martín como un hermano pequeño. Juntos consiguen huir y llegar a Puente Viejo. Álvaro deja a Martín en una cueva y se dirige a la casona por orden de Martín para avisar a su padre, pero Tristán creyendo que el chico solo quiere burlarse o estafarle le echa. Martín le pide entonces que avise a Pepa. Tras ir primero a la posada y luego al Jaral, Álvaro interrumpe una conversación de Pepa con Calvario, influenciada por la monja, Pepa no quiere escuchar al muchacho que afuera se enfrenta a Calvario. Martín cansado de esperar sale de su escondite y se deambula por el bosque hasta encontrarse con Olmo, quien no conoció a Martín y por lo tanto no sabe que es él. Mesía acepta llevarlo al pueblo, la reacción de todos los pueblerinos al ver al niño será épica. Tras una aclaración, la guardia civil comienza a buscar a Calvario. Martín relata a Pepa la historia y como conoció a Álvaro quien pide a Pepa poder ver a su hijo. Es entonces cuando, con ayuda de Tristán, Pepa adopta al joven, pasando a ser Álvaro Mesía, sin saber que es su medio hermano/ sobrino. Al igual que Águeda, Pepa llama a un modista para que le haga trajes a Álvaro, Olmo que también coge afecto al muchacho por una causa que el se guarda le cede su habitación.
SOLEDAD VE A SU HIJO
Creyendo ir a encontrarse con Olmo, Soledad ve a Álvaro desnudo y de espalda, solo fijándose en los 3 lunares de su padre, luego se fijará en el resto de parecidos con Salvador. Soledad desconoce que se trata de su hijo hasta que, una noche en compañía de Olmo (ya me entendeis), Soledad abandona la realidad y ve a Olmo con la cara de Álvaro quien le dice "vamos madre".
SOLEDAD SE CONFIESA A DON ANSELMO
Abatida y destrozada, Soledad se confiesa, el cura quiere conocer a fondo al muchacho.
ÁLVARO MUERE PARA SALVAR A MARTÍN
Álvaro sale con Martín al bosque, se separan para echar una carrera, unos bandoleros que saben que se trata del hijo de la Mesía secuestran a Martín. Álvaro comienza a buscarlo, encuentra la cueva, tan solo hay uno que duerme. Desata a Martín y salen de allí, a mitad de camino la partida les sorprende, Álvaro da su vida para que Martín pueda huir y vivir.
SOLEDAD NO LLEGA A CONOCER A SU HIJO
Trasladan a Álvaro al consultorio, nada se puede hacer. Soledad llega a tiempo para que el chico le dedique su última sonrisa. Así se demuestra que aunque Salvador fue malo, su progre no lo fue.
Termina así la participación del personaje de Álvaro Castro Castro/ Álvaro Mesía Molero en la serie, un personaje para una temporada.
¿Por qué Francisca no se escandaliza? Eso la próxima semana
como sea verdad casi qeu nos fastidian porqeu van a volver a dejar a la Paca como mala malisima, yo creo que es secreto tendria qeu ser que Salvador Castro sigue viva qeu eso la dejaria como menos malaRuth pero como nos dejas asi??? A mi pobre Francisca qeu to le pasa a esta mujer, espero que llegue Rai cual caballero de brillante armadura a salvarla!! Me encanta, sigue cuando puedas!
Bueno, nenas, yo voy a intentar estudiar Fisiologia, pero para alegrarnos un poquete la mañana os dejo este capi loco, loco!!
TRES HOMBRES Y UNA PACA
¡Dios mío, dime que no! Fue lo primero que Francisca pensó al entrar en el salón. El olor a rosas lo impregnaba todo dando a la sala una un aroma dulzón, la tenue luz que iluminaba la estancia presagiaba los deseos de su acompañante. Frente a ella, sonriente, repeinado y con mirada de autosuficiencia estaba Gabriel.
- Ya está otra vez el cansino.
- Verás cómo esta noche consigo que cambies esa idea de mí, por la mañana solo te sorprenderá el aguante que tengo.
- Pues que te aguante tu tía, que a mí esta noche me duele la cabeza… así que mejor lo dejamos para otro día, ¿vale? Venga pues adiós.
- No, no- El chulazo se interpuso entre ella y la puerta- déjame al menos que intente convencerte.
- Si estoy muy convencida… de que eres una mosca perrera. Mira picaflor a ver si te queda una cosa clarita, no voy a dejar que un donjuán de tres al cuarto me venga con zalamerías, que te van las maduras, lo sé, pero yo soy demasiado mujer para ti, chavalín.
- Pero mujer, ¿no ves que por mis venas corre sangre caribeña? Yo no soy un hombre cualquiera, pequeña, yo soy todo un tigre- “Pequeña” de entre todas las palabras que existían tenía que haber dicho precisamente esa.
- Pues muy bien, tigre.- Dijo ella sin ninguna emoción
- Venga, solo quiero saber qué tengo que hacer para que creas que me vuelves loco.
- Pues si quieres saber, te compras una enciclopedia, y lo de la locura, dudo que sea solo culpa mía.
- Pero como me gustas.- Gabriel se acercó a ella buscando sus labios, pero en aquella ocasión no la pilló desprevenida y le arreó un tortazo antes de que pudiera tocarla.
Francisca aprovechó su desconcierto para abrir la puerta y salir de su alcance.
- A ver si mejoramos los reflejos, tigre- Se rió ella.
Sin embargo, su sonrisa duró poco. Apenas tardó un segundo en darse cuenta de que había salido de una encerrona para meterse en otra. Don Anselmo, que paciencia había que tener con los hombres.
- Pero don Anselmo- las velas lo iluminaban todo desprendiendo ese característico olor a cera quemada. Ataviado con un elegante traje, el párroco se acercó a ella.
- Anselmo, Francisca, para ti soy solo Anselmo.
- Anselmo, yo… me siento muy halagada, pero…
- Espera Francisca, no digas nada- La cogió de las manos y puso un dedo en sus labios para que no hablara.- Sé que no podrás olvidar a Raimundo de la noche a la mañana, pero si yo he podido aparcar mis creencias, mis responsabilidades, tú también podrás. Podemos ser felices juntos.
- Pero Anselmo, tú eres un buen hombre y no sé qué es lo que te pasa, ni a ti ni a ninguno, creo que es la falta de oxígeno por la altura o que he abusado demasiado de los escotes, lo admito, pero a ti te encanta ser párroco.
- Pero es que tú me encantas más.
- ¿Tú eres un cura o un pulpo? ¿Cuántas manos tienes?- Dijo ella dándole golpecitos, intentando que aquel cura sobón parase.
- Francisca no te resistas al amor.
- ¿Pero qué amor ni qué narices? Tú lo que tienes es un calentón que ni todos los infiernos.
- Puede que sea obra del infierno pero no me puedo controlar.
- Pues vas a tener que aprender a controlar tus ansias animales por ti mismo, porque conmigo no cuentes.
- Francisca…
- Mira, Anselmo, pero si tienen una imagen de San Juan.
- ¿A ver?
Menos mal que aunque se le hubiese ido la cabeza seguía siendo un inocente. Aprovechó ese giro de sorpresa para salir corriendo, por la primera puerta que encontró.
- Dios llévame pronto- Dijo Francisca dejándose caer sobre la puerta con los ojos cerrados.
- Espero que no te haga caso.
Aquella voz volvió a ponerla en alerta. ¿Es que en aquella santa casa no se podía descansar?
- Me siento acorralada por la testosterona- Entonces se fijó en lo que había a su alrededor, una ordenada mesa decorada con velas y pétalos de rosa, poca luz, música de gramófono y Raimundo… Raimundo con aquel traje que la volvía loca- Creo que he interrumpido una cena romántica.
- En realidad la cena acaba de comenzar, pues no hay cena romántica que se precie sin amada.
- ¿Pedirme perdón?
- Me he dado cuenta de que estaba equivocado en todo, de que te debo no solo mi vida, sino también la de mi hijo. Tienes razón he sido un imbécil. Perdóname.
- Poco y tarde, Raimundo. Estás prometido.
- No, no, escucha yo nunca he querido a Águeda.
- ¿Y entonces por qué estabas con ella, por qué le pediste matrimonio?
- Porque tenía miedo Francisca. Miedo de que todo se volviese a repetir. Estaba aterrado, me aterraba el solo recuerdo de todo el sufrimiento que pasé, del dolor que sentí. Tenía miedo de volver a perderme, de caer en la bebida, en aquel abismo sin salida. Porque te quiero tanto que me daba miedo ese mismo sentimiento, porque no entendía cómo podía seguir amándote tanto después de 30 años, después de todo lo que me hiciste, era tan grande aquel amor, que cuando pensé que te morías creí que yo también moriría, que no podría vivir sin ti. Yo… Francisca solo tenía miedo
- ¿Miedo? ¿Tú tenías miedo? ¿Miedo de amarme demasiado? ¿No ves el sinsentido de tus palabras? ¿Crees que yo no lo tenía? Piensas acaso que no me aterraba la idea de que volvieras a dejarme, de que te quedaras con ella. Raimundo, yo no soy mala persona, no lo era, yo antes era alegre, era feliz, yo tenía una vida. ¿Y ahora qué me queda? ¿Qué me dejaste? Cuando me dejaste, cuando te fuiste te llevaste contigo el aire que respiraba, mi sol, mi luna, mi dicha. Me lo quitaste todo, vale, que yo te quité el dinero, no voy a pretender parecer una santa, pero tú me quitaste mi vida, mis sueños, mi futuro.
- Francisca, lo siento mucho de verdad, que me he dado cuenta de todos mis errores, no volveré a hacerte daño.
- Sí, claro, ahora que tú y Águeda ya…
No le dio tiempo a decir que los había escuchado con las manos en algo más que la masa, porque de pronto la puerta de un armario se abrió de golpe y de ella salieron con poca ropa y demasiadas manos, Águeda y Pardo, más medio desnudos que medio vestidos. Francisca los miró sin dar crédito y se giró rápidamente para buscar la mirada de Raimundo que no parecía demasiado sorprendido.
- ¿Pero qué…?- Francisca quiso decir algo pero la puerta que quedaba a su izquierda se abrió con un gran estruendo.
- Francisca escúchame, no voy a aceptar un no por respuesta… ¡Dios bendito!- Dijo por fin el cura al darse cuenta de la escena en la que acababa de irrumpir. Sin dejarle decir nada más otra puerta se abrió.
- Señora vuelva que le voy a dar lo suyo y lo de su tía del pueblo… ¿Pero qué es esto?- Dijo Gabriel cayendo en la cuenta de que su jefa estaba medio desnuda en un armario.
- Nosotros podemos explicarlo- empezó Águeda
Pero no pudo ni acabar la frase porque otra puerta se abrió de golpe y tras ella apareció Olmo
- ¿Esto es una casa o un circo? ¿Qué pinta este aquí?- Dijo Francisca
- No puedo permitir que esto siga adelante- Dijo de pronto Olmo.
- Hijo, ¿pero a qué te refieres?- Dijo Águeda
- Supongo que te habrás enterado de nuestro enlace- Dijo Raimundo que desvió la mirada hacia Francisca- pero no has de preocuparte, fue una tontería que jamás debimos ni pensar y ya está más que anulado.
- Ya sabía que Águeda no se casaría contigo, de hecho ya sabía de la tórrida relación que la unía a Pardo y eso es precisamente lo que no puedo permitir
- ¿Por qué?- Gritaron todos a la vez.
- Porque durante mucho tiempo he intentado ocultar este amor, se lo he negado al mundo y a mí mismo porque no estaría bien visto, pero no puedo soportarlo más, he de ser sincero con respecto a mis sentimientos.
- Olmo, me siento halagada, pero soy tu madre… -comenzó Águeda
- No, no me refiero a usted… Estoy locamente, ardientemente enamorado de ti, Pardo
- ¡Qué berenjenal!- Dijo entonces Francisca sin evitar reírse.
- ¿Cómo?- Gritaron todos a la vez
- Pues eso, que me gustan los hombre, Pardo, te quiero.
Toda la sala se quedó en silencio, esperando la respuesta de Pardo. Él avanzó hacia Olmo, serio, impertérrito, sin ninguna expresión. Los presentes contuvieron la respiración aguardando que Pardo, un hombre de carácter, un asesino, un mafioso sin sentimientos, le propinase una paliza. Alzó las manos, pero en lugar de dirigirlas a su rostro, las dirigió a su nuca para acercar con fuerza a Olmo y besarlo con desesperación. Liberando en aquel beso todos los años de mentiras, contención, de frustración, de fingimientos, ya les daba igual lo que el mundo pensase.
- Lo siento nena, pero lo cierto es que lo que más me atraía de ti era tu fortuna… y tu hijo.- le dijo Pardo a Águeda.
Pardo y Olmo caminaron abrazados hacia la salida, y justo al pasar por el lado de Raimundo, Olmo le miró sugerente y susurró:
- Aún me queda sitio de sobra en la calesa, por si te quieres apuntar… dicen que el que prueba repite.
- Em… yo ya estoy servido, pero gracias por la oferta.
Francisca lo miró sin dejar de reírse.
- No te negaré que donde vas triunfas.- Le dijo ella a Raimundo
- Sí pero no con quién me gustaría, parece que nuestra cena romántica se ha convertido en una cena con espectáculo.
- Raimundo, entonces tú y Águeda… esta mañana no estabais…
- ¿Dónde?
- Haciendo…
- ¿Qué?
- Ya sabes
- No lo sé
- Trifulcando, leches- dijo ella por fin
- ¿Tri… qué?
- Pues, ¿si esta mañana eras tú o Pardo el que se la estaba beneficiando?
- Te aseguro que yo no he sacado ningún beneficio de esa mujer, ni me interesa.
La sala seguía siendo un griterío sin sentido, las caras de sorpresa eran notables y los llantos estrambóticos de Águeda los envolvía.
- ¿Por qué no nos vamos de aquí?- Le dijo Raimundo a Francisca
- Es la mejor proposición que me han hecho hoy.
En la proxima entrega por fin escucho las peticiones de Rai y las vuestras propias y tenemos... pero mejor no avanzo...
Ruth, que no te lo dije ayer
Me has dejado con el corazón en un ay. Primero por la actitud de Raimundo y despues por esos asquerosos hombres de Pardo. Pobre Francisca.Pero aunque me tengas sufriendo sabes que Tu amor es mi condena me encanta.
Alex, tus ideas son cuanto menos sorprendentes. No se de donde te las sacas. Menudo tramon has montado en un momento.
Laury, ¿y ese circo? jajaja Pardo con Olmo, Águeda llorando, el cura, Grabriel... Menos mal que has sacado de alli a Francisca y a Raimundo. Espero ansiosa la continuación jaja
Acabo de entrar en el hilo de adelantos y parece que el resumen de Pronto del viernes venía dispuestos a jodernos.
SPOILER (puntero encima para mostrar)
Tras la confesión de Águeda, Raimundo le reitera su propuesta de matrimonio y ella acepta. Águeda informa a su hijo que ha formalizado su relación con Raimundo. Olmo está completamente indignado por el compromiso de Águeda con Raimundo. Francisca paga su ira que le produce el compromiso de Águeda con Raimundo con Mariana. Gregoria certifica la mejoría de Águeda y Pepa le cuenta que su madre se ha prometido.
Vamos por partes, lo de que le reitera la propuesta de... matrimonio (como duele decirlo), ya lo sabiamos aunque por muchas veces que lo lea me siguen entrando los siete males cada vez que lo hago.
Francisca se entera el mismo viernes de que están comprometidos. Miedo me da ese momento y me compadezco de Mariana que es la que lo va a aguantar todo.
Y eso de que Voldemort sufre una mejoria podría desechar un poco nuestras teorias. Pero espero que se trate de una tregua y despues recaiga.
Gracias por escuchar mis súplicas y darle algo de cuartelillo al pobre Rai jajaja que aunque me tenga enfadada,no deja de ser mi debilidad. ¡SIGUE!
por cierto...Pardo con Olmo? jajajajjajajajjajajaaaaaaaaaa
Laura,mejor ni leo los adelantos,que hoy hace un día maravilloso y no quiero estropearlo ¬¬
Estoy actualizando el canal. Lo siento por la tardanza pero entre semana no puedo hacerlo.
Gracias otra vez Rocio por dejarme las escenas con la parte y el minuto exacto. Me ahorras mucho trabajo!
Ahí los dos primeros videos editados. Si quereis alguno en concreto,me lo pedís.
luego edito el mensaje con el resto de videos
Raimundo me mata, me empiezo a arrepentir de haberlo perdonado en mi relato, menos mal ueq le le hice sufrir... intento ser positiva pero me lo ponen muy dificil!! menos mal que os tengo a vosotras que me animais siempre y me dais la oportunidad de escribir que me va muy bien para desestresarme. Asi qeu FUERZA Y HONOR Raipaquistas!! Que nosotras podemos con todo igual que el amor de este par de tercos!!

no es un relato mariajo!
TRES HOMBRES Y UNA PACA (por fin tenemos encuentro sesual!!)
Era ya noche cerrada cuando consiguieron escapar de la locura de aquella mansión. El fresco viento de las montañas acarició su rostro, agradeció poder sentirse fresca aunque fuera por un instante. No dijeron nada, ni siquiera se miraron, como dirigidos por una fuerza mayor que ellos mismos echaron a andar sin saber adónde iban, ni preocuparse por ello. Solo la luna iluminaba su camino. Un paso tras otro avanzaron disfrutando del tacto de la tierra, de la luz del sombrío astro, del frescor de la noche, pero sin hablar. Francisca no sabía qué decirle de todos modos, qué podía decirle si ni ella misma sabía lo que sentía: una gran alegría de saber que no se iba a casar, cierto pesar por si él estaba disgustado, rabia por todo lo que la había hecho pasar, pero sobre todo unas ganas terribles de decirle que se lo había advertido, aunque sabía que no era el momento. Él fue el primero en decidirse a romper aquel silencio sepulcral que solo se veía interrumpido de vez en cuando por el fugaz canto de algún grillo desconsiderado.
- Venga, dilo.
- ¿El qué?
- Te noto en la mirada que lo estás deseando. Dilo, no me importa.
- Vale, ya te lo dije so terco, Águeda me escamaba desde el principio y no quisiste escucharme. No te está mal
- Tienes toda la razón.
- ¿De verdad? Raimundo Ulloa debe haberte afectado mucho más de lo que yo pensaba, nunca creí que te vería darme la razón tan sumisamente, desde luego desde que te han plantado no eres el mismo de hecho- Lo miró haciéndose la sorprendida- Madre mía, no puede ser…
- ¿Qué que pasa?- Dijo él preocupado llevándose las manos a la cabeza donde ella miraba
- Que te está creciendo la cornamenta- y se echó a reír
- Muy graciosa
- No me culpes, era demasiado fácil.
- Puedes burlarte lo que quieras, porque me da igual, de hecho creo que Pardo me ha hecho un favor
- ¿Dejando a Águeda por su hijo o proponiéndote un trío?
- No, mostrándome que Águeda más que un ángel es una lagarta.
- Es un ángel- Raimundo la miró con extrañeza- un ángel caído, y por lo que he visto, caído de la cama. Qué cara ha puesto cuando Pardo se ha lanzado a los brazos de Olmo. –Los dos riendo de buena gana.
- Sí. Nunca me imaginé eso de Olmo.
- Lo siento por Soledad, pero es mejor así.
- Francisca.
- Dime
- Perdóname.
- Ya es tarde, Raimundo, no puedo estar toda la vida así.
- Esta vez es de verdad.
- Para ti siempre lo es, pero ¿qué pasa conmigo? No puedes esperar que te perdone así como así.
- ¿No me quieres?- Raimundo paró y la miró a los ojos
- No es cuestión de querer, es de confiar. Quizás tú me querías y aún así preferiste prometerte con otra porque no confiabas en que te quisiese y hubiese cambiado. No confiabas en que no volviera a hacerte daño, y ahora eso es lo que yo siento, no puedo estar contigo pensando cada día que quizás ese sea el último porque pueda hacer o decir algo que te contraríe o porque aparezca algún espantapájaros con un florero por sombrero. No puedo.
- Pero yo he cambiado.
- ¿Y yo cómo lo sé?
- Te lo demostraré, ya verás, haré lo que me digas, lo que sea necesario. Porque yo he hecho muchas estupideces, he sido un necio, un terco, y me merezco ¿qué me dijiste? A sí, que me afeites a garrotazos, pero nunca, nunca he dejado de amarte y ahora sé más que nunca que siempre te amaré. Puede parecer extraño que haya tenido que ver a mi prometida poniéndome los cuernos con un mafioso de la otra acera para entender que eres la mujer de mi vida, pero ahora que he conseguido metérmelo por fin en la sesera no dejaré que te escapes.
Francisca lo miró a los ojos, no sabía qué hacer, se había prometido a sí misma no volver a caer, no podía ceder ante él, pero tampoco podía dejarlo. Qué era más grande, su amor o su miedo hacia él. No lo sabía, en aquel momento, mientras la luna brillaba en los ojos de Raimundo, la brisa los acariciaba y el murmullo de la noche los envolvía, solo pudo pensar una cosa.
- Raimundo... no sé si podré perdonarte, pero ya pensaré en ello mañana. Esta noche solo quiero que me hagas un favor, esta noche quiero olvidar quién soy yo, quien eres tú, quiero olvidar nuestro pasado y no pensar en que existe el mañana. Solo el ahora, aquí, y este sentimiento que invade mi cuerpo entero. Esta noche es solo para nosotros.
- No me salpiques
- Has empezado tú- dijo Francisca
- ¿De verdad? Ven aquí
Jugando como dos niños que acaban de reencontrarse, amándose una y otra vez sin necesidad de descansar porque lo habían olvidado todo, sus nombres, su pasado, el cansancio, todo excepto que en pocas horas saldría el sol. Así comenzó a encontrarles el sol, abrazados en el agua.
- Ya amanece.- Dijo Francisca
- Todavía no.
- Ya ha amanecido, Raimundo. – Francisca se giró para mirar a Raimundo.
- ¿Qué quieres que haga para que puedas perdonarme?
- No lo sé. – Francisca se separó de él y nadó hacia la orilla.
Salió del agua y comenzó a secarse con la camisa de Raimundo.
- Oye, mi camisa
- ¿No quieres que te perdone? Pues empieza por sufrir un poquito, para ver lo que se siente.
Francisca se vistió con maestría ejemplar en apenas unos minutos mientras Raimundo disfrutaba de las vistas. Francisca cogió las ropas de Raimundo y comenzó a marcharse con ellas en las manos, él tardó un rato en darse cuenta de lo que estaba pasando.
- Francisca, ¿qué haces?
- Te he dicho que tenías que sufrir un poquito, además con todo ese vello corporal no vas a tener frio, por cierto que sepas que me gustan los hombres con menos pelo, por si te interesa en un futuro.
Sin decir más Francisca se fue corriendo. “Demonio de mujer, ¿a ver qué hago yo ahora, desnudo en mitad del bosque? Pero aún más importante, ¿qué puedo hacer para reconquistarla?”


EDITO:
Por petición popular... Cágueda espantapájaros!!!!!

Reitero como otras veces que no tengo nada en contra de Cuca pero Cágueda me cae... y más después de leer los adelantos ¬¬

Me muero!!! jajajajajajajajajajjajajajajajajajajajajajajjajajaja
Espera que voy a por el aliño para la ensalada!

Jaja Me ha encantado.
Por si alguien tiene ganas de recuperar la escena...