FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 312 313 314 315 316 317 318 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#6281
laury93
laury93
16/02/2012 08:58
Cris , Ruth me encantan vuestras historias!!! Asi da gusto levantarse por la mañana, me habeis amenizado la clase de comunicacion que es eterna!! Yo tambien os dejo un capitulin, oye espero no aburriros porqeu cada vez qeu pienso que voy a acabar se me ocurre alguna idea loca y lo alargo, ,e sale la vena lionista jeje.
Melisa Laura, tienes toda la razón, a mi me pasaba lo mismo la novela era mi ratiro de descanso y ahora me dedico a escribir, pero buneo

TRES HOMBRES, UNA PACA Y UN MOSCORROFIO


La música dejó de sonar de golpe y los dos se giraron hacia el gramófono para encontrarse a una más que molesta Águeda que se había hartado de la intimidad de aquella pareja.
- Creo que será mejor que dejemos ya de bailar.
- Sí, claro
Por un momento Raimundo pareció avergonzado y Francisca temió que su sentido del deber para con Águeda fuera más fuerte que el deseo que sentía por ella, así que por si acaso, tendría que apretarle un poquitito más. Los cuatro se sentaron quedando en una posición perfecta para el ambiente conversacional… pero nadie parecía querer hablar, Raimundo miraba al suelo debatiéndose en su interior entre su amor por Francisca y la necesidad de estar con ella, y el desasosiego que le causaba dañar a Águeda rompiendo con ella cuando él había insistido en aquella relación, ¿cómo explicarle que solo había intentado usarla para olvidar a Francisca pero que ni con esas?
Águeda intuía de algún modo que entre Raimundo y Francisca saltaban ya algo más que chispas, así que intentó ponerle de manifiesto a su acompañante que Francisca estaba con otro.
- Francisca he de decir que me sorprendió mucho saber que don Anselmo y usted mantenían… bueno una relación.
- Sí, a nosotros también nos sorprendió el giro de acontecimientos pero “ el corazón tiene razones que la razón no puede entender” – dijo Francisca
- No podría estar más de acuerdo, Francisca- le dijo que el cura, Francisca lo miró a los ojos y volvió a sorprenderse de lo buen actor que era porque hubiera jurado que aquellos ojos desprendían amor.
- Lo que también me sorprende- dijo Águeda- es que en estos 10 años no se haya vuelto a casar ni siquiera tuviera pretendientes.
- Tenerlos los tuve- Francisca sonrió complacida al ver que había captado por completo la atención de Raimundo- con esto de las particiones me salen los novios a pares. Me he llegado a sentir acosada por tanto hombre desesperado- ¿Y cómo es que él no sabía nada de eso? Y pensar que había estado 10 años sin acercarse a ella y que otros podían habérsele adelantado, Raimundo no daba crédito a lo idiota que había sido todos aquellos años.
- No tenía noticia- dijo Raimundo desaflojándose la camisa.
- ¿No? Claro, no me apetecía que se corriera la voz de que buscaba marido- dijo ella
- ¿Pero buscabas marido?- Gritó Raimundo indignado
- Ni por asomo, con lo bien que se vive siendo viuda, es casi como ser soltera, pero con una faena hecha, ¿verdad Dª Águeda? Lo que pasaba era que todos los terratenientes de la zona atraídos por mi cuantiosa herencia, y… a riesgo de parecer vanidosa, que hace 10 años, no estaba nada mal- “Y ahora estás pa comerte” pensó Raimundo- pues cada vez que me descuidaba tenía algún baboso en casa: que si soy el propietario de latifundios en media España, que si tengo negocios en las Américas, que era socio de un banco europeo… bueno, ya sabéis, muy aburridos.
- ¿Y rechazó a todos esos pretendientes?- dijo Águeda sin dar crédito.
- Sí, supongo que esperaba al hombre adecuado… pero no se decidía a venir, así que seguí mi camino.
Raimundo se mordía la comisura de los labios para no echarse sobre ella, de nuevo, su mente era un devenir de ideas, por una parte le aterraba pensar que Francisca pudiera haberse casado con otro en aquellos años, y por otra se moría por decirle, “cómo pretendías que supiese que querías que fuese a buscarte, con esas indirectas, querida, si al menos hubiera puesto una pancarta en la Casona en modo: Raimundo ven a por mí ya, lo hubiera pillado, pero con las sutilezas de esta mujer pues cualquiera se pierde… aunque yo me haya perdido 10 años. La verdad es que la orientación nunca fue lo mío, y las indirectas tampoco”
- ¿Y cómo era su hombre adecuado, o es?- dijo Águeda. En aquel momento en la habitación solo quedaban ellos cuatro y el camarero multifunción, Gabriel.
- Pues verá, desde siempre el hombre no ha sabido hacer de na, y la mujer por tradición siempre lo ha hecho todo, cierto que tengo servicio, pero si me volviese a casar no querría que me pasase eso, no querría casarme con un inútil. Lo tendría bien enseñado, que supiera hacer un mínimo de tareas.
- Habla de él como si de un perro se tratase
- No querida, a los perros les tengo mucho más respeto. No, en serio, no busco a un hombre perfecto, pero nada de ser un haragán que no sabe ni pelar una patata, los señoritos refinados nunca me han gustado.
En las mentes de los presentes nació un “muy interesante”
La noche se cernió sobre ellos y cada uno fue a su alcoba. Francisca estaba ante el espejo totalmente preparada.
- Esto ya está- se decía- me puesto el camisón sexy de mis años jóvenes. Claro que me queda bastante más ceñido, pero así dejo menos a la imaginación.
Dejar, dejaba menos, por no decir nada en absoluto. El camisón negro, de tirantes, dejaba al descubierto un generoso escote aumentado por la estrechez de aquel camisón en el que no cabía ni un alfiler. Las piernas podían adivinarse a través de la vaporosa tela del mismo, el pelo caía suelto y salvaje. A Raimundo se le iba a cortar la respiración, eso era en lo único que podía pensar, eso y en que por fin iba a dejar a la insulsa esa, y la iba a hacer suya. Después de 30 años volver a sentir sus labios, su piel… sobre todo tras los encuentros de ese día, porque una sabe controlarse, pero no es de piedra. Se oyeron unos golpes en la puerta, tres toques. Sería él. Francisca se miró una última vez para asegurarse de que estaba perfecta, para después girarse mirando hacia la puerta, tomó aire y se preparó para que la viera en todo su esplendor al entrar.
- Adelante- dijo ella

Quien sera?? Se avecina movimiento
#6282
samureta
samureta
16/02/2012 10:12
melisalaura secundo tu peticion
#6283
Kerala
Kerala
16/02/2012 12:21
Crispilla! i love uuuu
Gracias por regalarnos otro trocito de tu talento guiño. Me tienes loca con todas tus historias.
(jajajaja ¿ves? es que esto no es llegar,ponerse a escribir y ya está! jejeje)

Laura,mas vale que sea el-tabernero-sin-nombre el que aparece.Que visto lo visto,es el cura el que entra y le da un jamacuco al verla con ese camisón!

Pues bien por el VE. Me alegro. Podíamos preguntarle a Álex que si en algún momento se enterará al menos de que su mami y el tabernero tuvieron una historia de amor. Lo de que el tabernero es su padre,ya lo veo para la vigesimo quinta temporada... ¬¬

Necesito un VE de María y Ramón. Lo suplico!
#6284
thirdwatch
thirdwatch
16/02/2012 14:07
Ruth Miri Si necesitáis ayuda por el VE una servidora os echa un cable y lo podéis comentar por el otro foro que seguro que Masi y cia se unen con lo bien que nos lo pasamos dándoles el coñazo un poco
#6285
Kerala
Kerala
16/02/2012 14:20
"PERDIDO SIN TI" (PARTE III)


Terminó de colocar la ropa sobre un banco junto a la chimenea. Esperaba que terminara de secarse antes de que alguien regresara a la casa. Sobre el fuego, Rosario tenía un puchero con un poco de caldo. Estaba muerta de hambre y aquel olor delicioso la estaba embriagando.

Se inclinó un poco sobre el puchero y removió el contenido con una cuchara de madera. En esas estaba cuando la puerta se abrió de pronto y escuchó un estruendo a su espalda. Asustada, se giró para encontrarse frente a frente con Raimundo que la miraba de hito en hito. En el suelo, una tartera con algo parecido a un guiso.

Su primera reacción fue intentar cubrirse un poco con los brazos. Estaba realmente turbada. No espera encontrarse con nadie, pero mucho menos con Raimundo. Permanecieron en silencio unos segundos, quizá tratando de asimilar su encuentro fortuito.

- ¿Qué estás haciendo aquí? -. Le preguntó ella. Quería correr hacia el interior de la casa y buscar algo más presentable para ponerse encima. Raimundo no dejaba de observarla con una mirada que pasó de la sorpresa inicial a un intenso escrutinio de su cuerpo.

- Así que estabas aquí. Condenada mujer… -. Farfulló por lo bajo al tiempo que cerraba la puerta. – Debí suponer que esta era otra de tus absurdas llamadas de atención. ¿Qué es lo que pretendías, Francisca? -.

La furia que se había empezado a apoderar de ella, le hizo despegar los brazos del cuerpo y colocarlos a sus costados apretando los puños.

- No creo que a ti deba darte ningún tipo de explicación de lo que haga o deje de hacer con mi vida. No eres nadie… -. Le dijo con desprecio. Percibiendo como el ceño de Raimundo se contrajo de dolor ante aquellas duras palabras.

- ¿Y tus hijos? ¿Ellos también son nadie? ¿No merecen que les tengas en algo más de consideración? -. Aquello había dolido. Y mucho. ¿Por qué le sorprendía aún que ella le considerara poco menos que un estorbo?

- Exacto. Tú lo has dicho. Mis hijos. Ellos son los únicos merecedores de mis explicaciones si es que considero menester ofrecérselas -. El pecho le subía y bajaba presa como estaba de la furia y la sorpresa por encontrarle allí. Fijándose de nuevo en la intensa mirada de Raimundo recorriendo su cuerpo. - ¡Y deja de mirarme así! -.

- ¿Mirarte? ¿De qué manera? -. Mintió él. Tras unos segundos, volvió a preguntarle. - ¿Por qué has hecho esto, Francisca? -. Su voz sonaba preocupada, o al menos eso le pareció a ella. – Nos has tenido a todos muy preocupados por ti -.

- ¿En serio? -. Preguntó incrédula. – Permíteme que en lo referente a ti, dude bastante de tu supuesta preocupación. Si no mostraste ninguna mientras estuve inválida, ¿por qué habrías de sentirla ahora? -. Todavía le dolía la actitud mostrada por él durante el tiempo que paso postrada en esa silla. Una visita. Solo una en todo ese tiempo y en la que terminaron discutiendo. Como siempre.

Le vio agachar la cabeza avergonzado. ¡Mejor! A fin de cuentas, tener que marcharse de Puente Viejo había sido por su causa. Por no soportar tener que verle con ella. Casados. Cerró los ojos ante sus propios pensamientos y trató de calmarse. No podía permitir que él la viera afligida.

– No te pongas así Raimundo -. Fingió indiferencia. – Poco me importa si te preocupaste entonces o si lo haces ahora. A la que sí debería importarle es a tu prometida. No creo que le guste saber que preguntas por mí -.

Escuchó el dolor enmascarado en sus palabras. Y se sintió asqueado consigo mismo. Estos días sin ella, sin saber de su paradero, solo habían servido para darse cuenta de que estaba huyendo de sus sentimientos. Del amor enfermizo que todavía sentía por esa endemoniada mujer que tenía frente a él. De un amor que le escupía a la cara que no era correspondido.

- No te las des de tan importante Francisca. Mi preocupación era por Tristán, no por ti -. Mintió. Tanto que hasta le dolía en el pecho cada palabra pronunciada. – Conoces de sobra mi aprecio por ese muchacho y no se merece que le hagas pasar por esto. Soy muy feliz con Águeda. Como nunca pensé que se podría llegar a ser, y muy pronto la haré mi esposa -.

Un denso silencio llenó la estancia. Solo tras unos segundos se pudo escuchar un gemido ahogado. Justo cuando el corazón de Francisca volvió a romperse en mil pedazos.

- Pues si tan feliz eres vete con ella -. Habló en un susurro, pues ni voz le quedaba ya. Se dio media vuelta y apoyó la frente sobre la pared de piedra. Escuchó cómo se abría la puerta tras ella, y cómo al poco se cerraba. – Vete, y no me hagas sufrir más… -. Sollozó al verse sola.

¿Para qué contenerse? Quería llorar hasta que se quedara sin lágrimas. Hasta que ese dolor que llevaba dentro desapareciera por completo. Tenía que irse. Como fuera posible.

- …Raimundo…-. Lloró. -… ¿Por qué no quisiste ser feliz conmigo?... ¿Por qué no luchaste por mí?... -. Sintió rabia. Por haber entregado su corazón a alguien que lo pisoteó sin piedad. – Nunca debiste dejar que me enamorara de ti… Para que me vea incapaz de vivir sin tu calor… -.

- Mi amor… -.

Se giró con el rostro empañado por las lágrimas. Raimundo no se había ido. Había estado junto a ella todo ese tiempo. Sin hablar. Sus ojos también lloraban. Aun así, se acercó a ella lentamente hasta estrecharla en sus brazos. Escondiendo su rostro en el hueco de su cuello. Aspirando su aroma.

- Mi ángel… -. Besó con dulzura su cuello. – Mi niña… -. Otro beso siguió a sus palabras. – Mi pequeña… -. Se atrevió entonces a mirarla a los ojos.

Y al fin vio en ellos todo aquello que durante años había deseado encontrar en ella. Amor.



(Luego a la tarde cuando llegue del trabajo,os cuelgo el FINAL guiño )
#6286
laury93
laury93
16/02/2012 18:38
Hola a todas!! No tengo mucho tiempo, pero las historias geniales!! y Ruth esperando ese final!! Os dejo un trocico, a ver que os parece jeje...

TRES HOMBRES Y UNA PACA


La puerta se abrió, pero cual fue la sorpresa de Francisca cuando tras ella no apareció Raimundo sino el cura que se quedó totalmente blanco al encontrarla de aquella guisa. Ella se giró en cuento lo vio e intentó taparse con la bata, pero inevitablemente había visto más de lo que las Escrituras le permitían.
- ¡Don Anselmo!
- Per…perdona… perdone… yo- el pobre se había quedado sin palabras- solo quería… preguntarle cómo iba el plan.
- Muy bien, muy bien, estupendo, mañana le contaré detalles.
- ¡No! Mejor detalles no- dijo asustado- así que todo va bien, pues me alegro- aunque no parecía muy alegre. Buenas noches
- Buenas noches.
La puerta se cerró de golpe permitiendo que volviera a respirar. Qué mal lo había pasado durante unos momentos, y si no hubiera conocido al cura hubiera jurado que el muy canalla no perdía detalle de su escote… pero serían imaginaciones de una vieja acalorada. No tuvo tiempo de pensar porque la puerta volvió a sonar. Esta vez sí sería él, se quitó la bata, se miró en el espejo y volvió a colocarse.
- Adelante
- Disculpe señora…vaya
- ¡Dios! ¿Otra vez?
En esta ocasión fue el chulazo multifunción- camarero el que entró en su cuarto cargado de mantas. Ella volvió a taparse como pudo, aunque otra vez, muy poco y muy tarde.
- Solo venía a dejarle unas mantas- al menos él no parecía tan afectado como el cura- pero ya me voy.
- Sí mejor
Hizo ademán de irse, aunque Francisca no pudo evitar pensar que el muy descarado tardaba demasiado en darse la vuelta y dejar de mirarla. Pero serían de nuevo cosas suyas. Menuda nochecita estaba teniendo. Volvieron a sonar golpes. Esta vez no iba a caer.
- ¿Quién es?
- Raimundo- dijo en un susurro
- Por fin, pasa
Hizo la misma operación que en las veces anteriores y esta vez sí que vio pasar a Raimundo envuelto en una bata. Él se quedó parado, mirándola de arriba abajo sin perder detalle de una sola curva “A él sí que le dejo hacerlo” se dijo Francisca. Aunque al ver que tardaba tanto en recuperar la movilidad fue ella la que se acercó a él sugerente, buscando su oreja para susurrarle:
- ¿Qué llevas debajo de esa bata?
- Tu sueño hecho realidad
Raimundo se desató la bata que se deslizó sobre su cuerpo dejando al descubierto su cuerpo desnudo, excepto por un delantal como los que usaba en la casa de comidas sin nada más debajo… y una pajarita negra.
- ¿No dijiste que querías a un hombre que supiera hacer tareas? Pues mira, porque esto no es todo
De la espalda se sacó un instrumento de la pasión de lo más afrodisíaco y sensual… un plumero
- ¿Y eso?- preguntó ella divertida
- Para quitar el polvo, por supuesto, para que veas soy un hombre completo.
- Yo lo único que quiero que me quites son las telarañas
- Ven aquí, que te voy a quitar todos los males.
- Menos lobos, chaval
- Pequeña, es que yo soy tu lobo.
Sus brazos se entrelazaron, sus cuerpos chocaron y por fin, sus labios se encontraron.
- Me vuelves loco- dijo él- Y pienso hacer algo que llevo semanas queriendo hacer- la cogió en volandas como tantas otras veces había visto hacer al cura soportando las ganas de matarlo.
- Anselmo no coloca la mano tan abajo- refiriéndose a que Raimundo le estaba tocando descaradamente el trasero.
- Solo faltaba, si lo hubiera hecho me lo hubiera cargado- volvió a besarla mientras la dejaba sobre la cama- No quiero que vuelvas a acercarte a él, como le pille mirándote otra vez le voy a dar tan fuerte que se va a ir a rezar a la Meca.
Sus labios volvieron a encontrarse con desesperación. Raimundo la acariciaba, la buscaba, la sentía, bajando por su cuerpo besando cada centímetro de su piel, desabrochando lentamente cada botón.
- Raimundo… - él seguía a lo suyo perdido en el templo de su cuerpo- Raimundo…- Él seguía bajando y bajando… - ¡Raimundo!- Francisca lo agarró para mirarlo a los ojos- ¿Cómo se ha tomado la bicha… digo Águeda que la dejaras?
- Emm…¿Cómo? Pues, emm… se lo ha tomado…- él intentó volver a besarla, pero ella lo sujetó por la pajarita.
- ¿No se lo has dicho?
- Es que…
- ¡No se lo has dicho!
- Pero mañana sin falta…
- Serás gañán, picaflor, truhán... Fuera, fuera de aquí ahora mismo.
- Pero Francisca, no puedes dejarme así… por tercera vez en el día.
- Raimundo o te vas de aquí o te arreo un garrotazo que se te vuelan las pocas ideas que te quedan.- Se levantó de la cama tirando de él por la pajarita.- Anda, anda, arrea que me tienes contenta. De verdad, este hombre.
- Pero Francisca, de verdad, que te juro que mañana mismo la dejo y se lo explica.
- Pues mañana es tarde, mira por dónde.
- Pero Francisca, ten piedad, no puedes dejarme así ahora que estoy tengo el…”ánimo” tan levantado.
- Eso haberlo pensado antes, campeón, que esta carne magra no la catas hasta que no dejes a la lagartija insípida, así que vete de aquí o yo misma te bajaré el “ánimo” a garrotazo limpio.
- Francisca, si yo te quiero, si me vuelves loco, si te adoro, te necesito, te…
- Te vas. No te me pongas zalamero, corazón, que a mí no me vas a engañar. Ya sabes, corta con la Mesía o tendré que llamar al cura para que me confiese… o lo que se tercie, que este cuerpo serrano no lo has de gozar hasta que no estés libre como el viento de toda lagarta emperifollada.
- ¡Francisca!
Francisca cerró la puerta en sus narices. Él llamó a la puerta y susurró:
- Francisca, al menos dame mi bata o el delantal, no puedo ir por la casa solo en pajarita.
Entonces Francisca abrió un poco la puerta y le tiró el plumero.
- Ahí tienes. Esto es todo lo que vas a tener de mí esta noche.- Al cerrar la puerta y saber que él no podía escucharla se dijo- Pero qué calentura me da este hombre.
Raimundo siguió golpeando la puerta, pero no había respuesta. Miró a su alrededor, los pasillos estaban vacíos, se miró a sí mismo comprobando que ni el plumero podía ocultar su más que evidente desnudez y que aún le quedaba un largo camino hasta llegar a su habitación.

Es que queria hacerle sufrir un poco más!!
#6287
Franrai
Franrai
16/02/2012 19:12
Os pongo aqui las escenas destacables del capítulo de hoy, para las que no podais verlo guiño

-Escena de los hermanos Ulloa, aunque el tema de conversación se ha basado en la conservera me ha parecido bonita. Sebastián reconoció a Tristán su apoyo. (Parte1, minuto 10:20)
Sebas ha tenido hoy un par de escenas bonitas, la de Emilia con él ha sido también muy emotiva. Esta está en los mejores momentos, por si queréis verla.

Escenas de Francisca…
-Con sus hijos. Soledad le ha pedido la bendición de su relación con Olmo a su madre. (Parte 4, minuto 2:23) Si la vais a ver no le deis antes que sale la bicha, y si lo hacéis no os preocupéis que la flor es un regalo de Efrén jaja
-Francisca y Pepa, para mí la escena del día. Increíble verlas a las dos gritando y como Pepa la chinchaba para conseguir lo que quería: Que Francisca moviese sus posaderas de la cama y las colocase en la silla de ruedas. (Parte 5, minuto 1:50)
-Y finalmente Francisca enfrentándose a su futuro. Muy tierna al principio con Rosario terminando de arreglarla y después como siempre Francisca fantástica con esas miradas que lanza al final de la escena. (Parte 5, minuto 7:40)
Estas dos últimas están en los mejores momentos. Las escenazas del capítulo sin duda.


EDITO: Que tengo que comentar esos maravillosos relatos.

Cris, pero que salvajes jaja Raimundo todo quejicoso porque tiene la espalda toda araña y Francisca asfixiada de calor para que no le vean el cuello. Perfecto sonriente Me ha encantado.

Laury, eres grande. Menudos calentones les dejas a los dos, no sé como Francisca aguanta tanto.

Ruth, qué te digo a ti? Haces real lo imposible. Que el Jaral no está mancillado, pues allá que vas. Que la casa de los Castañeda tampoco pues ea. Genial. Perfecta la conversación de ambos. Y ese Raimundo que parece que se va pero al final no y escucha a Francisca, maravilloso.
#6288
Kerala
Kerala
16/02/2012 21:04
"PERDIDO SIN TI" (FINAL)


- Raimundo… -. Temblaba su voz y su cuerpo. - ¿A qué viene esto? -.

Él la miró con ternura y limpió sus mejillas con los pulgares.

– Viene a que te quiero mi niña. A que no puedo vivir sin ti. A que he pasado un infierno estos días sin saber de ti -.

- ¿Por qué te vas a casar con ella entonces? -. Se soltó de sus brazos alejándose de él. – Entiéndelo Raimundo. Yo no puedo soportar verte con ella. Me hierve la sangre por los celos -.

- ¿Por eso querías marcharte? -. Se acercó de nuevo a Francisca por detrás, pero no la tocó. Únicamente la miraba mientras su deseo por ella se incrementaba poco a poco. Aquella camisa dejaba muy poco a la imaginación. Las sensuales curvas de su cuerpo le estaban volviendo loco. Al igual que su aroma. Las manos le picaban por tocarla. Por perderse en su cuerpo y beber de su boca. Por volver a estar dentro de ella y amarla hasta la eternidad.

- Sí -. Contestó ella abrazándose el cuerpo con los brazos. Tensando más la camisa y pegándola a su cuerpo. ¿Para qué seguir negando la evidencia? Se sentía desvalida desde el mismo momento en que Raimundo había cruzado aquella puerta. Y más aún desde que sintió su aliento en su cuello. Su cuerpo vibraba por el toque de sus manos.

Raimundo no necesitó más. Su pequeña le amaba y era lo único que le importaba en ese momento. Eso y arrancarle del cuerpo aquella camisa que le estaba trastornando. Dio un paso más quedando pegado a su espalda. Conteniendo sus manos que luchaban contra la férrea voluntad por tocarla.

- Si te marchas de aquí, te seguiré allá donde vayas -. Susurró intensamente. – Nada me importa si no te tengo a ti, amor mío… -. Movió sus manos hasta tocarla por los brazos. Notando cómo ella temblaba. Y la giró lentamente. – Nada. No me dejes, mi cielo. Sin ti estoy perdido… -.

No le dio opción a responder. A medida que fue hablando la iba atrayendo más y mas hacia su pecho. Bajando las manos por sus brazos hasta llegar a las manos de ella, entrelazándolas. Llevándolas a su espalda después.

- Te amo tanto… -.

Atrapó sus labios en un beso cálido, tierno. No quería asustarla. Además había pasado demasiado tiempo desde la última vez que estuvieron juntos y debían recuperar la confianza que suponía compartir una intimidad de ese tipo.

- …Cada día… cada noche…no he dejado de anhelarte -.

Poco a poco la fue sintiendo más relajada y aflojó la presión de sus manos. Se moría por saborear su lengua, y la tentó con la punta de la suya, delineando sus labios. Mordiéndolos tiernamente. Tirando de su labio inferior hasta que por fin Francisca abrió la boca.

Cuando sus lenguas se encontraron, húmedas, calientes, el gemido que escapó de sus gargantas se hizo audible en la habitación. Francisca se zafó de su agarre para reptar con sus manos por todo el pecho de Raimundo. Hasta morir en su nuca. Atrayéndole más hacia su boca. Profundizando ese beso que estaba llenando de calor todo su cuerpo.

Ansiaban estar cada vez más y más juntos. Raimundo la alzó en sus brazos llevándola hasta la mesa. Separando levemente sus piernas y poniéndose él entre ellas. Sin dejar de chocar sus labios ni un solo segundo. Sin dejar de enredar sus lenguas.

- …Raimundo… te he echado tanto de menos… -. Acariciaba su rostro con una mirada cargada de amor. Ese que siempre había estado ahí, pero que él no había sido capaz de verlo en todos estos años. – Yo…te quiero…Nunca he dejado de hacerlo -. Le sonrió con ternura. – Por eso enterarme de tu boda, fue algo muy doloroso para mí -. Bajó la mirada, pero Raimundo le tomó del mentón obligándola a que le mirara de nuevo.

- No hablemos más de eso…Si aquí va a haber una boda, será la tuya y la mía -. Besó sus labios. – Esta vez no te me escapas, Francisca Montenegro -.

La tumbó sobre la mesa, recorriendo todo su cuerpo con las manos. Hasta que llegó al borde de la camisa. Comenzando un camino de regreso hasta su rostro, arrastrando aquel trozo de tela entre sus manos. Besando cada centímetro de piel que quedaba al descubierto. Saboreando su esencia. Deteniéndose en sus pechos. Tirando tiernamente de ellos con sus labios. Llegando de nuevo a su boca. Besándola con desesperación.

Separándose de ella para sacarle la prenda por la cabeza y dejarla completamente desnuda para él. Para sus manos. Para su boca.

Francisca estaba enloquecida por sus besos y por sus caricias. Y también ansiaba sentirle piel con piel. Por eso comenzó a desabrocharle el chaleco y después la camisa. Arañando su pecho. Mordiendo su hombro cuando sus cuerpos se juntaron por primera vez.

- No puedo más, pequeña… -. Se deshizo de sus pantalones. – Me muero por estar dentro de ti -.

Francisca se aferró a su cuello, susurrándole al oído. – Hazme tuya ya -. Y bajó las manos en una perfecta línea por su espalda hasta atrapar su trasero entre las manos. – Por favor… -. Le suplicó.

Y él entró en su cuerpo. De una sola embestida que les hizo gritar de placer a ambos. Permaneció quieto, besando sus labios hasta que se acoplaron a la perfección. Y entonces comenzaron su particular baile, moviéndose al unísono. Francisca mordía su labio con cada acometida del cuerpo de Raimundo.

- ¿Por qué no muerdes mejor mis labios? -. La provocó él.

Se besaron como dos posesos mientras el ritmo de las embestidas era cada vez más rápido e intenso. Las manos resbalaban por sus cuerpos sudorosos hasta que Francisca gritó de placer y empezó a convulsionarse. Raimundo siguió embistiéndola sin piedad hasta que al fin, él también consiguió su liberación. Llenando de placer cada célula de su cuerpo.

Rendido se dejó caer sobre ella, que le envolvió entre sus brazos. Tras unos segundos, en los que consiguieron calmar su respiración, Raimundo la miró a los ojos y la sonrió antes de besar dulcemente sus labios.

Había estado perdido sin ella. Pero de nuevo, había regresado a su hogar.
#6289
thirdwatch
thirdwatch
16/02/2012 22:35
Ruth Espléndido que madera tienes para los relatos
#6290
Kerala
Kerala
16/02/2012 23:00
BORA (Boletín Oficial Raipaquista Antiaguedista) 16/02/2012

Decreto Ley por el que se dispone la ampliación de la lista definiciones de nuestra 'Queridísima' (modo retranca on) Voldemort, con la expresión de:

PELO PAJA
PALO ESCOBA
PATA DE GALLO
ví-BORA


Lista final 16/02:

Bicha, insípida, desvelada, ñoña, pija, sosa, parásita, sopinstant, tenia, ojerosa, Sor Águeda, enfermiza, Voldemort, la-que-no-debe-ser-nombrada, tarta de fresa, Cursi, Resabida, Empalagosa, Dormidina (porque no hay mejor manera de conciliar el sueño), Diazepan (con propiedades ansiolíticas), Melindres, Cansina, Harta Sopas, Pregoná, Sor Bicha de la Cruz Perpetua de las Santas Calesas transporta Pacas, tragapastas, Favoritista, Cágueda, Campanita (porque es tan TON-TI-NA), Lady Moños, Real(mente) pava, Plumífera,Lola Escarola (Escarola por los rulos de su pelo. Lola, porque rima con escarola), Mosca Cojonera (está hasta en la sopa), Gremlim (anti Guizmo) Cuando se moja con agua se convierte en bicha, Valeriana (efecto sedante), Dulcolaxo (te ayuda a ir al baño), Palo con ojos, Agua-da (porque es incolora,inodora e insípida), Tapón de Alberca (por esos moños a lo horizonte), Cruela de Vil (al despertar), Pelo paja, Palo escoba, Pata de Gallo, ví-BORA.
#6291
melisalaura
melisalaura
17/02/2012 02:38
Espero que les guste a tod@s

#6292
laury93
laury93
17/02/2012 08:51
Buenos dias!
Ruth me ha encantado la historia, qeu pasional y romantica!! es equ lo leia y se me ponian los pelos de punta, ella con la camisa y el abrazandola... =) que buena forma de empezar la mañana!
Melisa Laura qeu bonito el vide, si qeu es verdad qeu la cancion va muy bin con Francisca, muchas gracias, y eso te ha quedado genial

Yo, os aviso, no se si os habreis dado cuenta, pero me encanta escribir y cuando empiezo no paro, lo digo porque el relato de la Paca y sus conquista al ritmo que llevo va a acabar siendo mas largo que la novela, porque cada vez que qiero acabar se me ocurre algo nuevo para hacer sufrir un poco más a Rai y como veo la serie y me dan ganas de pergarle yo misma pues aprovecho jeje. Espero que os guste

TRES HOMBRES Y UNA PACA


Menuda nochecita había pasado. Primero el desplante de Francisca y tener que bajarse él solo la emoción del encuentro, y después el caminar medio desnudo hasta su habitación, intentando esconderse de las miradas indiscretas, todavía se le caía la cara de vergüenza al recordar la expresión de las doncellas que se encontraba en su camino, sus risas nerviosas mientras él intentaba en vano tapar alguna de sus partes pudorosas. Y una vez en su cuarto, ni siquiera el agua fría había podido relajarle, porque cada vez que recordaba sus labios, que volvía a su mente el tacto de su piel, su aroma, su voz… Ya estaba otra vez con lo mismo. Tenía que ir a verla y poner fin a aquello de una vez, después hablaría con Águeda para ponerlo todo en claro pero no podía mantener ninguna conversación sería con aquella calentura. Iba a ir a la alcoba de Francisca y la iba a hacer suya como si no hubiera mañana, porque como siguiera aguantándose tanto, para él no lo habría.
La mañana la había encontrado radiante, no podía esconder su sonrisa. Era cierto que la pasada noche, Francisca también se había quedado con ganas de hacer algo más de “ejercicio” pero al menos sabía que Raimundo había aprendido la lección. Se puso frente al espejo para acabar de prepararse, todavía le resultaba extraño llevar colores, media vida viéndose en negro y ahora con aquel traje beige no se acababa de ver, pero era lo de menos, lo que no le apetecía nada era peinarse, qué hartura de moño. En aquel momento unos golpes en la puerta la sacaron de sus pensamientos. No le dio tiempo ni a preguntar quién era. La puerta se abrió y tras ella apareció Raimundo, cual bestia indómita que se abalanzó sobre ella sin darle tregua. Francisca no sabía a qué se debía aquello, pero ante tal arrebato de pasión se le olvidó todo, dónde estaba, su propósito de hacerlo sufrir, y el detalle de que cortara con el espantapájaros. Las manos de Raimundo ya habían comenzado a desabrocharle el vestido, a recorrerla. Deslizó sus piernas para que él la agarrara empujándola contra el espejo. Ella tampoco podía aguantar más el deseo que la corroía. Raimundo levantó con desesperación su falda, pero en aquel momento, llamaron a la puerta.
- Déjalo- dijo él que seguía a lo suyo
- Raimundo escóndete
- ¿Qué?
- Que te escondas en el armario, tú no deberías estar aquí. Escóndete o te vuelvo a dejar a pan y agua.
No necesitó decir nada más, él se metió en el armario y mientras intentaba recomponer su vestido, Francisca permitió la entrada del visitante. Otra vez el cansino del cura. Y lo peor era que Raimundo estaba allí y si al párroco le daba por hablar… podía echar a perder sus planes, tenía que despacharlo rápido.
- Anselmo, ¿otra vez aquí?
- Sí, es que como anoche estabas tan…ya sabes- dijo gesticulando- no pudimos departir.
- No, es verdad, pero mejor lo hacemos luego, ahora aún me tengo que peinar.- se acercó a él para empujarlo hacia la puerta.
- No, Francisca- aprovechando su cercanía, el cura la cogió por las muñecas- Tengo que decirte algo.
- ¿El qué? ¿Qué pasa?- No entendía nada, qué le pasaba a aquel cura
- Tengo que decirte que… no puedo controlarme más Francisca. Sé que empezó como un juego, pero después de tantas veladas contigo, de tenerte entre mis brazos, de coger tu mano… de verte anoche tan… Francisca me estoy enamorando de ti.
- ¿Cómo? No puede ser
- Sí, sí puede ser. Ya no sé qué hacer, no paro de confesarme, pero mi número de pensamientos impuros ha alcanzado un nuevo nivel de pecado, no dejo de pensar en ti y no siempre vestida…
- ¡Anselmo!
- Francisca- le agarró las manos- Lo he pensado mucho y estaría dispuesto a dejarlo todo por ti, olvida a Raimundo, él ya te ha dejado, te ha hecho mucho, no te merece. Olvídalo, elígeme a mí, nos iremos de Puente Viejo, empezaremos de nuevo, tendremos una vida llena de alegría.
- Ay por Dios
- No, por Dios no, por ti.
- Sí, sí por mí. Pues mire- le dijo ella- me siento muy halagada, pero esto es algo muy difícil, no es por ti, es por mí, no sé si estoy preparada… mejor lo consulto con la almohada
- Pero si acaba de amanecer
- Por eso hasta mañana mejor que no hablemos del tema. Ahora déjeme que me ha dado mucho en que pensar.
- No puedo esperar hasta mañana- dijo de pronto el cura
Don Anselmo se acercó a ella y sin que le diera tiempo de reaccionar la tomó en sus brazos y la besó, con cierta torpeza, la de quien lleva años de celibato, pero con una pasión extremada por ese mismo detalle. Al separarse, Francisca estaba sin habla. Todavía con la boca abierta intentando asimilar qué acababa de pasar. Entonces escuchó un carraspeo y se acordó de que Raimundo estaba delante ahora tenía que despachar al cura por su propia seguridad.
- Vete Anselmo o cometeremos pecado mortal, anda vete- Empujándolo a la puerta.
- Pero créeme Francisca, Dios no puede haberme dado un amor así para nada.
- Sí, sí
Cerró la puerta en sus narices.

Ya se nos empieza a liar parda, como se lo tomara Raimundo?? Personalmente, que se fastidiediablo
#6293
thirdwatch
thirdwatch
17/02/2012 11:14
Pues que se fastidie Raimundo que se fastidie jajajjajaja
#6294
MrsT
MrsT
17/02/2012 12:33
Laury, AVISO IMPORTANTE!!! como sigas así, tienes a nuestros tórtolos con calentón, pero a nosotras también!!!
#6295
soyi
soyi
17/02/2012 14:31
HOLA CHICAS

RUHT , CRIS , LURY , menosmal que os tenemos ha vosotras para alegranos con vuestros relatos vosotras si que sabeis escribir y no los que ya sabemos todas.

MILISALARU. no podias haver elegido una cancion mejor para nuestra francisca


UN BESO GUAPAS
#6296
laury93
laury93
17/02/2012 16:02
Hola!! Mrst cariño vas a tener que pensar en algo frio porque a Raimundo lo voy a tener un poco a pan y agua hasta qeu me desahogue bien con el
Yo lo siento mucho, pero me estoy vengando de Rai, solo os digo que en algunos capis la cosa puede parecer algo sosilla, pero todo tiene su razón de ser, os digo una cosa? hoy estoy escribiendo un capitulo musical, ahi es na! asi que tened un poco de paciencia qeu ya vereis, no os haceis una idea de lo qeu me rio escribiendo esto xD

TRES HOMBRES Y UNA PACA


Raimundo salió del armario (literalmente) hecho una furia.
- Yo me cargo a ese cura, me lo cargo… Le voy a meter los pensamientos impuros pro donde no brilla el sol.
Intentaba salir por la puerta, pero Francisca lo retuvo abrazándolo.
- Ya está, ya está. No pasa nada, pobre hombre está muy confundido.
- ¿Confundido? Unas narices, que para llegar a tu lengua no se ha equivocado.
- Olvídate de él, cuando rompas con Águeda le dirá a Anselmo que no deje la vocación… pero ¿por dónde íbamos?
Raimundo sonrió olvidando su enfado y volvió a tomarla entre sus brazos, pero cuando estaba a punto de hacerla suya, volvieron a llamar a la puerta.
- Esta casa es un no parar- dijo Francisca
- Déjame, déjame, que como sea el cura ese que viene a por más me lo cargo…
- Calla, calla. Espera… ¿quién es?
- Soy Gabriel, señora, le traigo el desayuno.
- Raimundo vuelve a meterte en el armario
- ¿Pero por qué?
- ¿Quieres que se entere Águeda de que estás conmigo así? Porque a mí no me importa
No necesitó oír nada más. Se escondió en el armario como un chico bueno.
- Pasa- le dijo Francisca.
- Señora- dijo él mientras entraba
El pedazo chulazo caribeño camarero multifunción entró con una bandeja de plata en la que destacaba una rosa roja en un pequeño jarrón.
- ¿Dónde quiere que se lo deje?
- Ahí mismo encima de la mesa está bien.
Francisca no pudo evitar lanzar más de una mirada indiscreta mientras aquel pedazo hombretón se agachaba para dejar la bandeja marcando aquel trasero que le quitaba el aire. Era cosa suya, o empezaba a hacer muchísimo calor allí.
- No hace falta que sigamos fingiendo- dijo de pronto él acercándose con seguridad
- ¿Perdona?- Francisca no entendía nada
- Que no tiene que seguir disimulando, aunque tampoco es que haya disimulado demasiado- su voz iba adoptando un tono seductor que la envolvía por completo.
- Sigo sin entenderte.- Gabriel se acercó más y más hasta llegar a rozarla.
- Las indirectas en la cena de que te gustaban los hombres que supieran limpiar, cómo me recibiste anoche, tu forma de mirarme el culo y… cómo me recibes ahora- entonces Francisca se dio cuenta de que llevaba el vestido más medio quitado que medio puesto- He de confesar que me vuelve loco.
Sin previo aviso, el chulazo la agarró por los hombros y acercó su bosa a la suya hasta encontrar sus labios en un cálido, pasional, torrencial, ardiente beso con un sabor exótico que la dejó sin aire. Tardó en reaccionar, pero cuando la soltó su mano se volvió por sí sola hasta estamparse en la cara del morenazo.
- Me encantan las mujeres con genio
- Pero serás desvergonzado. ¿A ti qué? ¿Qué te van las maduras o qué? No me vengan con excusas zagal, que ya sé que mi herencia es muy sexy, pero una ya tiene una edad para estos arrebatos de pasión.
- Cómo me está poniendo, Doña- intentó acercarse de nuevo a ella
- ¿No me has escuchado donjuán de pacotilla? Arrea fuera cagando leches o te quito las ganas de marcha a base de bastonazo limpio.
- No me provoque que me encuentra- Francisca comenzó a empujarle.
- Dios me libre de ser una asaltacunas. Anda, tira.
Volvió a cerrar la puerta con brusquedad. Menuda mañanita que llevaba, no volvía a ponerse aquella agua de colonia porque aquello era por demás, que una tiene su sex appeal pero tanto…
En aquel momento Raimundo salió del armario hecho una furia, otra vez.
- Y ahora encima con el camarero.
- Raimundo, que ha sido él yo no he hecho nada.
- Sí, seguro, tú no le has mirado el culo en ningún momento ni le has metido la lengua hasta la garganta.
- Ah no, eso no, lo del culo lo admito, pero lo otro…
- No te excuses Francisca, ya veo que solo me quieres como un juguete sexual.
- ¿Yo? Pero si has sido tú el que ha entrado aquí como un poseso.
- Pero no sabía que estabas tan solicitada. Adiós Francisca
- Raimundo, deja que te explique…- pero él no quiso escucharla y cerró la puerta con otro portazo- ¡So terco! ¡Dios! Cómo me pone este hombre. – Se giró hacia el espejo de nuevo para intentar arreglarse el vestido al menos- Pues estamos buenos. Se me declaran tres hombretones y acabo sola y a dos velas, eso es saber gestionar los recursos y no lo que hace el gobierno de Maura. Y encima Raimundo se va y me deja así, qué calentura. Esto es un sin vivir, ¿pero qué está pasando? No sé si es la falta de oxígeno de las montañas, el agua helada o mi atracción irresistible, pero los hombres se están volviendo locos, y no creo que todo sea culpa de mi sex appeal. Si esto no tiene ningún sentido, cuanto más lo pienso menos lo entiendo, porque que vuelva loco a Raimundo vale, pero a un cura y a un chulazo cubano, ¿pero cómo? Decidido, yo me voy de aquí, no sé qué tienen las montañas pero han revolucionado las hormonas de todos los cerebros-entre-las-piernas de los alrededores.
No se molestó ni en hacer la maleta, se quería ir de allí ya o se volvería loca porque aquello era demasiado para su cuerpo serrano. Bajó las escaleras corriendo incluso estuvo a punto de caer en más de una ocasión, pero le daba igual. Llegó a la puerta totalmente decidida a marcharse de allí, pero sus esperanzas de escapar de aquella tormenta de testosterona se desvanecieron al saber que la calesa no podía abandonar el lugar, estaban atrapados a causa de la nieve. Atrapada con ellos, iba a necesitar un milagro… y mucha agua fría.
#6297
Franrai
Franrai
17/02/2012 19:14
Escenas del capítulo de hoy.

-Escena madre e hijo. Nos vamos a tener que ir acostumbrando a ver a Francisca sentada en esa silla con la mantita en las piernas. (Parte 1, minuto 10:19)
- Raimundo hoy era él. Si, él sonriente La conservera lo tiene demasiado preocupado. Escena hablando con Emilia y Pepa sobre el tema (Parte 3, minuto 3:40)
-Rosario y Tristán. No me ha gustado como ha hablado Rosario de Francisca, pero esto ha sido una advertencia tanto a Tristán como a nosotras del cáliz que va a tomar el carácter de la Paca. (Parte 3, minuto 5:56) (Sigue en el minuto 9:30)
-Soledad y Olmo piden la bendición oficialmente a Francisca y Tristán. Ironía de la Paca en estado puro. “Estoy tan contenta que me pondría a dar saltos de alegría, si no fuera porque estoy atada a esta silla de ruedas” (Parte 4, minuto 8:03) También está entre los mejores momentos.
-RAIMUNDO. Casi lo perdemos hoy triste Tanta preocupación por el tema de Sebastián le ha jugado una mala pasada y le ha dado un vahído. (Parte 5, minuto 2:20)

-Y ésta aunque no tiene que ver con nuestros tortolos pero indicaba el fin de la trama Efrén. snif Coged los pañuelos. Aún no entiendo qué necesidad había de eso. Efrén es apuñalado (parte 5, minuto 9:00) También en los mejores momentos.

Por cierto, la Bicha está muy malita. Pobre. Y en los AVANCES NO SALE NADA. Lo podeis ver tranquilas guiño


P.D. Laury, cariño. Me parto contigo jaja Anselmo, el chulazo cubano, Rai... A la Paca le salen pretendientes como moscas. Dejalos ya de calentones que no llevan a nada y dejalos que disfruten, aunque luego lo hagas sufrir un poquito más.
#6298
laury93
laury93
17/02/2012 23:17
Rocio yo siento teneros a pan y agua, pero os hago esperar para que cuando llegue el momento mole mas.

Vale AVISO no me mateis cuando leais estos capis vale? que el sufrimiento durara poquito y os prometo, os prometo que valdra la pena, ya vereis, asi que confiad en mi un poquito

TRES HOMBRES Y UNA PACA

Francisca estaba desolada, no solo porque estaba encerrada con una jauría de perros babosos que no paraban de perseguirla, sino porque Raimundo se había enfadado con ella y aquel terco hombre ni siquiera le había permitido que se explicara, él solito había concluido que iba a tres bandas cuando ella lo único que había querido era volver a conquistar a Raimundo. Había hecho de todo por él, había fingido mantener una relación con un cura, había desafiado a todos los médicos y a la naturaleza en general por el simple hecho de levantarse de una silla de ruedas cuando se suponía que había perdido las piernas para siempre y todo aquel esfuerzo había sido por él. Raimundo había sido siempre el viento que la empujaba a seguir, la fuerza que hacía girar el mundo, la razón para que se levantara cada mañana. Incluso tras la operación, incluso tras saberlo ennoviado con Águeda, había seguido luchando por él, por su amor. Todavía recordaba cada lágrima, cada gota de sudor, cada grito de dolor proferido en el frustrante intento de mover al menos un dedo del pie. Todo el mundo le decía que no podría conseguirlo, que nunca volvería a moverse, pero ella seguía y seguía, fallaba y volvía a intentarlo, porque cada vez que pensaba en desfallecer, volvía la imagen de Raimundo a su mente y él le daba fuerzas. Y lo consiguió, por él, por ellos. Así que no iba a dejar que aquel malentendido los separase, iba a buscar a aquel cabezón del que estaba locamente enamorada y a explicarle todo aunque tuviera que atarlo a la cama…así después podían aprovechar las ataduras. Corrió en su búsqueda, ansiosa por verlo y lanzarse a sus brazos, se encaminó hacia el salón pensando que habría ido allí a leer como solía hacer de joven cada vez que se enfadaba. Se paró ante la puerta, para coger aire dispuesta a comenzar a hablar y no parar hasta que él entrase en razón. Abrió la puerta de golpe.
- Raimundo yo…- Pero se detuvo al instante
Se detuvo al mirar el sofá central que ocupaba buena parte del amplio salón y ver, en aquel lugar, justo frente a ella, la imagen que había poblado sus pesadillas desde el momento en el que conoció a Águeda Mesía. Raimundo y aquel mal intento de florero besándose. Su corazón se partió en mil pedazos, sintió como todo el aire de sus pulmones la abandonaba, su aplomo se desvanecía, y todo su mundo se derrumbaba como si de un castillo de naipes se tratase. “¡Pedazo de terco, desgraciado, desagradecido, chaquetero!” Ellos se separaron al oírla entrar, pero ya era demasiado tarde. Los ojos de Raimundo y Francisca se encontraron, en los de ella simplemente pena, una pena infinita y una sola pregunta “¿Por qué?”; en los de él una determinación sinsentido que querían afirmar su decisión por más que su corazón no lo sintiera, y a pesar de que quería ocultarlo, vergüenza.
- Francisca- Dijo Águeda- Vaya disculpe…- “Lagarta” pensó Francisca- Pero llega justo a tiempo, tenemos una gran noticia que darle. ¿Raimundo, se lo dices tú?- Raimundo negó con la cabeza, Francisca buscaba sus ojos, pero él la rehuía bajando la mirada al suelo- Pues Raimundo me ha pedido que me case con él y he aceptado.
Si en aquel mismo momento le hubieran arrancado el corazón no le hubieran hecho tanto daño. Quizás ni siquiera daño era la palabra, ni siquiera podía sentir dolor era solo vacío, frío, desolado. Como si de repente a sus pies se hubiera abierto un profundo y oscuro abismo y se sintiese a punto de caer en él. No supo de dónde sacó las fuerzas para forzarse a sonreír y felicitarla, ni cómo consiguió mantenerse en pie a pesar de que sentía todo su cuerpo a punto de desfallecer. Pero aguantó, porque era Francisca Montenegro, porque era valiente, tenaz; porque era demasiado orgullosa para dejar que los demás notaran su desesperación, porque ella nunca perdía… y por primera vez estaba derrotada. Pero siguió de pie, incluso consiguió mantener la sonrisa hasta que Águeda salió de la estancia y se quedó a solas con Raimundo.
- Siento que te enteraras así Francisca, pero no me has dejado otra opción has estado jugando conmigo, con un cura y hasta con un camarero. Águeda es la única persona que me hace sentir que el mundo podría ser mejor, es buena y generosa.- A pesar de todas sus razones no se atrevía a mirarla a la cara.
- ¿Así que te casas?- Su voz era fría, distante- ¿Te casas con ella porque crees que te estaba poniendo cornamenta cuando tú pretendías serle a ella infiel conmigo? Muy lógico.
- Yo…
- No, no. Cállate Raimundo porque no quiero oír ninguna de tus vagas excusas, es más no quiero volver a oírte a ti. Ayer mismo ibas detrás de mí suspirando por las esquinas, asegurándome que me amabas, que no podías vivir sin mí, que ella no significaba nada, y hoy le pides matrimonio por un malentendido ¿Eso es lo que significa para ti nuestro amor? ¿Eso es lo que entiendes tú por amor? ¿Cómo puedes ser tan veleta, tan irracional, tan chaquetero, tan terco? Ni siquiera me has dejado que te explicase lo que estaba pasando.
- ¿Y qué estaba pasando? ¿Qué no contenta con engatusar a un cura te querías beneficiar a un jovenzuelo mientras te burlabas de mí?
- Raimundo Ulloa eres… Mira, no merece la pena. Tú no mereces la pena, no te mereces el sufrimiento que he pasado por ti, ni todas las noches en vela, ni mi amor… Ya está, hasta aquí puedo llegar. ¿Sabes una cosa? De lo único que me arrepiento es de haber desperdiciado 30 años de mi vida amándote.
- No me hagas reír, ¿cuándo me has amado?- Francisca lo miró sin poder ocultar toda su rabia, todo su dolor ante las duras palabras de Raimundo.
- ¿Y cuando me has amado tú a mí?- dijo ella antes de salir corriendo.
Francisca salió de la habitación dando un sonoro portazo.
- Siempre.- susurró Raimundo mirando consternado la puerta cerrada.
#6299
laury93
laury93
17/02/2012 23:19
¿Habría hecho lo correcto? Aquellas palabras no paraban de martillearle la cabeza. Raimundo no paraba de repetirse si no se habría precipitado comprometiéndose con Águeda por despecho sin haber siquiera dejado a Francisca explicarse. Casarse era un paso muy importante y él no lo había pensado, se había lanzado así, a lo loco. Pero era lo correcto, tenía que ser lo correcto porque aquellas últimas semanas habían sido un infierno, había dejado de dormir, de comer, de vivir, había sentido impulsos de volver a beber y es que cualquier cosa era mejor que imaginar a Francisca lejos de él. Primero por su inminente muerte, después por su emparejamiento con el cura, y aquellos celos que casi lo habían vuelto loco, si es que no lo habían conseguido. Era desquiciante, doloroso, tortuoso, eso era el amor de Francisca. Cierto que también era lo único que le hacía sentir especial, que le hacía pensar que por una vez estaba donde tenía que estar, que su vida tenía un significado, aquel amor que lo desbordaba era lo que le hacía sonreír, lo que le impedía desfallecer. Sí, era cierto que el amor que sentía por Francisca era lo más poderoso que había sentido nunca, que era mayor que él mismo, y precisamente eso era lo que le asustaba, el sentirse tan pequeño en comparación con su propio sentimiento, el arriesgarse a sufrir otra vez, a sentir que su corazón se desgarraba de igual forma que lo había hecho 30 años atrás, igual que lo había hecho aquella misma mañana al verla besándose con otros; y también lo aterraba la idea de entregarse a aquel amor y descubrir algún día que era la imagen idealizada, el recuerdo de ese amor lo que amaba, que en realidad aquel maravilloso sentimiento que erizaba su piel nunca había existido. El amor eterno es el que nunca se llega a tener, pensó, y era cierto, en aquel momento, para él era cierto. No amaba a Águeda con intensidad, no como a Francisca pero sí sentía algo muy especial por su persona, ella había sido su mayor apoyo, su hombro en el que llorar, siempre había estado allí para ayudarlo, para consolarlo, y a su lado se sentía tranquilo, en paz, era una sensación extraña que no sabía definir, quizás fuera también algún tipo de amor, aunque no estaba seguro. Fuera como fuese, era mejor así, al menos siempre conservaría el recuerdo de aquel amor que había cambiado su vida.
Llegó el momento más temido. Francisca se había planteado mil posibilidades para evitar aquel momento pero todas le parecieron una cobardía tras otra, y ella era muchas cosas, pero no cobarde…no como otros. Así que se preparó lo mejor que pudo, no le apetecía arreglarse ni ponerse un vestido colorido, ya no quería fingir ser alguien que no era, sentir algo que no sentía. Por eso volvió a ponerse uno de sus vestidos de siempre, negro, el color que mejor reflejaba su ánimo, eso sí, el pelo no se lo recogió, más que nada porque no le apetecía. Y bajó a comer…con ellos. Comer, lo que se dice comer, poco porque cada bocado se quedaba atascado en la garganta sin querer pasar más allá amenazando con salir volando en dirección a la cara de aquel moscorrofio que no paraba de lanzarle miraditas y sonrisas tontas a Raimundo. De verdad, qué asco de mujer, qué asco le daba en aquel momento, mientras ella le acariciaba para introducir un pedazo de carne en su boca como si Raimundo fuera un niño… pues eso, qué asco le daba el amor, los hombres y todo. Por si no tuviera bastante con el castigo de ver a Raimundo tan acaramelado tenía que soportar a las dos moscas perreras. Anselmo intentaba una y otra vez emular las carantoñas de Águeda, mientras Gabriel, más conocido como el pedazo-chulazo-camarero-multifunción revoloteaba a su alrededor listo para postrarse a sus pies a cualquier movimiento que ella hacía.
- Francisca, ¿quieres algo más de vino?- Repitió por quinta vez el cura.
- No gracias, Anselmo, por hoy ya tengo suficiente.
- Señora, ¿necesita algo más?- Ya había perdido la cuenta de las veces que había escuchado esa frase de los labios de Gabriel.
- Que no, ¡Dios mío!- Bajó la voz para que nadie pudiera oírla- Ahora entiendo lo que es un cansino, y por partida doble.
- Permíteme Francisca- Anselmo de nuevo
- ¿Otra vez? No, gracias, pero ni quiero más vino, ni agua, ni un masaje ni nada de nada, estoy divina de la muerte, ¿vale? Pues ala, cada mochuelo a su olivo, nenes.
Francisca hizo ademán de levantarse para marcharse de allí, ya no soportaba más aquello era demasiado para ella. Pero justo cuando estaba a punto de ponerse en pie, un criado entró de golpe.
- Perdone señora, pero ha llegado un telegrama urgente para el señor Ulloa
Raimundo se levantó para cogerlo y presa de la curiosidad, y deseando que fuera algo que lo hiciese marcharse de allí y desaparecer de la vida de la bicha, se sentó de nuevo para escuchar qué ponía en el papel. Raimundo lo leyó en silencio, dejando que su expresión, primero de asombro, después de miedo para acabar en la más absoluta desesperación hablase por él.
- Han…han detenido a Sebastián y lo acusan de haber provocado el botulismo… Lo han condenado a muerte por garrote.
Raimundo no podía entenderlo, en apenas unos minutos leyó una y otra vez el corto telegrama hasta llegar a aprendérselo, hasta odiarlo con cada fibra de su ser, intentando captar cada posible significado deseando que aquellas palabras que estaban plasmadas en él perdieran su significado. Pero no lo hacían. Entonces Francisca se levantó corriendo y salió de la sala dando un gran portazo. Menos mal que tenía a Águeda que lo cogió de la mano, qué podía hacer.

No me mateis, no me mateis!! que esto va a durar poco y ya vereis como os vais a reir con lo que se avecina
#6300
Kerala
Kerala
17/02/2012 23:28
BORA (Boletín Oficial Raipaquista Antiaguedista) 17/02/2012

Decreto Ley por el que se dispone la ampliación de la lista definiciones de nuestra 'Queridísima' (modo retranca on) Voldemort, con la expresión de:

TUTANKAMON -> NEFERTITI -> NEVERQUIQUI (PORQUE A RAI, NI CATARLO)


Lista final 17/02:

Bicha, insípida, desvelada, ñoña, pija, sosa, parásita, sopinstant, tenia, ojerosa, Sor Águeda, enfermiza, Voldemort, la-que-no-debe-ser-nombrada, tarta de fresa, Cursi, Resabida, Empalagosa, Dormidina (porque no hay mejor manera de conciliar el sueño), Diazepan (con propiedades ansiolíticas), Melindres, Cansina, Harta Sopas, Pregoná, Sor Bicha de la Cruz Perpetua de las Santas Calesas transporta Pacas, tragapastas, Favoritista, Cágueda, Campanita (porque es tan TON-TI-NA), Lady Moños, Real(mente) pava, Plumífera,Lola Escarola (Escarola por los rulos de su pelo. Lola, porque rima con escarola), Mosca Cojonera (está hasta en la sopa), Gremlim (anti Guizmo) Cuando se moja con agua se convierte en bicha, Valeriana (efecto sedante), Dulcolaxo (te ayuda a ir al baño), Palo con ojos, Agua-da (porque es incolora,inodora e insípida), Tapón de Alberca (por esos moños a lo horizonte), Cruela de Vil (al despertar), Pelo paja, Palo escoba, Pata de Gallo, ví-BORA, Tutankamon -> Nefertiti -> NEVERQUIQUI (porque a Rai ni catarlo).
Anterior 1 2 3 4 [...] 312 313 314 315 316 317 318 [...] 376 377 378 379 Siguiente