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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

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#6261
Franrai
Franrai
15/02/2012 17:57
De los avances no comento, ya me tiene muy harta.

Laury, eres la bomba, tia. Me encanta. Imaginarme a la Paca con ese vestido rojo pasión toda escotada y aprovechando la recien recuperada movilidad en las piernas jaja Y ese baño-encuentro jaja Esperando estoy la continuación.

En cuanto cuelgen el capítulo en Modo Salón os miro por donde quedan las escenas destacables de hoy guiño
#6262
mariajo76
mariajo76
15/02/2012 18:24
Bueno, pues aunque os parezca raro no estoy ni dolida ni enfadada ni nada de eso, estoy indiferente, . La serie para mí salvo sorpresa mayúscula ha terminado pero no estoy triste ¿qué más da que los guionistas hayan decidido separarlos? lo importante es lo que pensamos, lo que sentimos nosotras y en nuestras cabezas, en nuestros corazones ellos siguen juntos, amándose, enamorados.

En mi cabeza está una preciosa y muy revoltosa niña con el carácter igual al de Francisca y la sonrisa idéntica a la de Raimundo llamada Alicia Ulloa Montenegro, en mi cabeza existe un Raimundo que no deja a su pequeña a su suerte sino que está ahí para recibirla con los brazos abiertos cuando por fin de sus primeros pasos y se levante de esa maldita silla de ruedas, en mi cabeza existe una Francisca que no duda en acudir en ayuda del amor de su vida, de su príncipe cuando este cae en el pozo sin fondo de la bebida, en mi cabeza hay pasión y sexo y complicidad y lo mejor es que no es mi imaginación sino que está ahí, en nuestros relatos

¿Qué más da que no haya imágenes?. Todas tenemos en nuestra mente la media sonrisa de Raimundo, su culo y su pecho de un Km, todas tenemos en nuestra mente la dulzura de la cara de Francisca cuando está con la guardia baja y esa mirada brillante, maravillosa cuando está con su amor y ese ceño fruncido, peligroso cuando algo la enfada o la molesta, ¿para que necesitamos escenas cuando las mejores las tenemos aquí?

Y además...además estais vosotras
Mi Chus, que estoy descontando los días para darte ese pedazo de abrazo que te estoy guardando
Mi chiquitina mi pequeña mi Cris, somos las Agustinas de Aragón del foro, nada va a poder con nosotras
Mi Jessi, que aunque ella se piensa a veces que es muy poquito nosotras sabemos que es MUCHOOOOO
Mi Jesús, el niño mimado que además es un suertudo por que tiene a todas las chicas de Puente Viejo para él solito pero su corazón es de Francisca Montenegro.
Mi Miri, nuestra reportera de exclusivas que envidia tienen que tener en Sálvame
Mi Natalia compañera de sufrimientos paeográficos siempre dispuesta a echar una mano
Mi Ruth, mi RIRI, enamorada hasta las trancas de ese pedazo de hombre que es Ramón Ibarra irremediablemente y para los restos
Mi Rocío, que tiene el valor de ver los capítulos para que nosotras no suframos
Mi Lauri, mi canaria guapa que nos da mogollón de envidia con el frio que pasamos por aquí.
Mi tocaya que nos va a hacer tías y que seguro que va a tener un/a raipaquista precios@
Mi Third, la más masoquista de todas nosotras la que sufre por su Tris pero que siempre tiene una palabra de consuelo para nosotras.
Mi Sonia que siempre está por ese chat comentando y que está loca por conocernos (y nosotras a ti)

Y por supuesto no me quiero olvidar de mis niñas nuevas

De Melisa, esa cubana que ha caído rendida a los pies de esta pareja y que demuestra que la suya es una historia de amor que no conoce fronteras
De Laury, que tiene la cabeza llena de historias que no nos hacen sonreir, sino partirnos a carcajadas
De Edirne, que parece del foro de toda la vida cuando escribe enfadada diciendo que no entiende nada de nada (como todas)

Y de todas las que no he puesto aquí pero que formais parte de esta familia Raipaquista. Gracias por estar ahí.
#6263
MrsT
MrsT
15/02/2012 18:52
MI Mariajo, zaragozana de mi corazón, mi Xoubiña, mi 69 guiño, no sabes qué ganas de ese abrazo y de achucharte hasta dejarte sin respiración! Lleida está deseando que lleguemos!!!! Te quiero
#6264
laury93
laury93
15/02/2012 19:02
Mariajo que bonito!!! Tienes toda la razon, nena, nos podran hacer la puñeta pero nuca sacaran este amor de nuestros corazones y SIEMPRE NOS QUEDARA EL FORO qeu me dais muchisima alegria niñas, no sabeis lo bien que me lo paso escribiendo para vosotras... os doy un adelanto para uqe os hagais una idea: proximamente en DOS HOMBRES Y UNA PACA
- Tango pasional!!
- Chulazo cubano!!
- Raimundo con una pajarita y nada mas!!
- Raimundo de striptease!!
- y muchas otras cosas que no os imaginais, espero!!

Asi que no dejeis qeu esos lionistas de la leche nos quiten lo mejor que tenemos en la vida, el AMOR de verdad y la sonrisa, que les den que ellos sufriran mas cuando pierdan audiencia y vean qeu han pasado de una serie genial a un fiasco!!
#6265
Franrai
Franrai
15/02/2012 19:06
Mariajo, eres un gran tesoro que merece la pena guardar bajo llave. Siempre ahi con tu temperamento para sacarnos a todas una sonrisa. Te quiero.


Os dejo las escenas de hoy que no son muchas.

-Raimundo explicando a Emilia y Alfonso la situación de Sebastián. La escena no es gran cosa pero los planos que sacan de Raimundo son babeantes jaja (Parte 2, minuto 5:50)
-ESCENAZA de Francisca con la Doctora y Tristán. Lo mejor de capitulo, me ha encantado. He llorado al verla restregando sus piernas y frustrándose aún más al comprobar que estas no reaccionaban snif Grande María. (Parte 3, minuto 0:54)

IMPORTANTE: Escena Raimundo-Bicha. (Parte 4, minuto 9:07) (Continua en la parte 5) La escena empieza antes con Emilia y Raimundo pero más pronto que tarde llegó la insípida. AHORRAROSLA.

Dejo una capturilla de la escena de Francisca.
[img=elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon] http://i40.tinypic.com/qsp4l2.jpg[/img]


Me voy corriendo que para variar llego tarde.
#6266
Edirne
Edirne
15/02/2012 19:10
No tengo tiempo para nada de nada (los profesores se han propuesto dejarme sin vida social) así que os he leído por encima. Los spoilers no los he llegado a leer, porque sí, lo confieso, me dan pánico... Y si ya ando desesperada con los estudios, pues creo que como lea el nombre de una que yo me sé en la misma frase que el de Raimundo me mataran del todo.

Por cierto, que se me olvidó comentarlo...¡Ay, la gallega que guapa iba para los TP! Y Ramón pues, como siempre, para comérselo. La verdad sea dicha (y no es porque sea Raipaquista, ¿eh?) pero Ramón y María es que son lo mejor, de lo mejor.

A ver si saco un huequecito para leer los relatos, que ahora mismo son el faro que guía este barco. Solo llevo un día sin leerlos y tengo un mono que ni os cuento... carcajada

¿Os podéis creer que aunque no vea la serie en directo no puedo pasar un día sin ver las escenas de María y Ramón en el Modo Salón? Esto de estar enganchada a este par como una posesa no deja ni que me pelee con la serie como Dios manda jajajajaja

P.D.: A ver si termino estos malditos exámenes que me consumen por completo y me paso por el chat para charlar con vosotras y que nos conozcamos un poquito mejor guiño

Y, como siempre, un besito para todas.
#6267
Kerala
Kerala
15/02/2012 19:34
Hola mis amores!

Se que no estamos pasando nuestro mejor momento en la serie. Yo estoy en un estado de indiferencia total. Llevo toda la semana sin ver los capítulos (y lo que te rondaré morena!) por temas de curro. ¿Podeis creeros que al principio lo sentí? No ver a mi Paca todos los días..y qué decir de ese-tabernero-cuyo-nombre-he-prometido-no-volver-a-pronunciar hasta que me lo devuelvan de nuevo...

¿Y ahora qué? lo que más echo de menos es pasar tiempo con vosotras. Sois mi alegría diaria. Voy a limitarme a ver las escenas que amablemente mi ángel Rocio me pone aquí. Paso de todo lo demás. Y no voy a amargarme,ni cabrearme. Ni nada. Me dejo llevar jajaja que pase lo que tenga que pasar. Para amor, comprensión, pilladas y encuentros en cualquier parte tenemos las historias que nos dan mi siamesa (miri),Rocio, Cris, Jessi, Natalia, Laury y yo misma.

Seguiré poniendo mis historias. Con lo que nos gustaría ver. Con lo que nos gustaría haber visto. Con mis momentos culete. En resumen, CON AMOR. Ese del que ciertas personas que escriben esta serie parecen haberse olvidado.

Mariajo,si es que te quiero ya como a una hermana. ¡Gracias siempre por todo lo que me dices! ¿Hasta las trancas? ¿Tu crees? oO jajaja. ¡Lo adoro! es mi RIRI.

Un beso chicas. Disfrutemos de lo que tenemos. De nosotras, de nuestras historias,de María (MI GRAN MARÍA) y de Ramón (mi RIRI!!!). Y esperemos. Porque aunque todo se vea negro ahora, se que tendremos nuestro momento guiño

¡Os quiero!
#6268
laury93
laury93
15/02/2012 20:40
Niñas espero q tengais ganas de leer porq este capi es muy largo pero tiene sus puntazos. Que sepais q a partir de aqui cmbio el nombre:

DOS HOMBRES Y UNA PACA = TRES HOMBRES, UNA PACA Y UN MOSCORROFIO (la nueva version)


La puerta del lujoso salón se abrió de par en par y entrando por ella, Francisca contempló un hombre que cual Adonis lucía un apuesto porte, o sea… un pedazo de chulazo. Se quedó sin respiración durante unos instantes al contemplar aquel milagro de la naturaleza: un hombre alto, moreno, con la piel oscura y unos ojos verdes brillantes, una sonrisa que la hacía temblar, pasaba de los treinta, pero precisamente eso lo hacía aún más interesante. Desafortunadamente la entrada de aquel bombón coincidió con una animada conversación que estaban manteniendo los cuatro y al cabo de unos minutos de descarada observación su ensimismamiento con el apuesto recién llegado se hizo evidente.
- ¡Francisca!- Raimundo y Anselmo gritaron a la vez.
- ¿Qué pasa?- dijo ella como si no la acabaran de pillar desnudando con la mirada al nuevo camarero
- Nada, solo quería decirte que tuvieras cuidado de no manchar de babas la alfombra persa- bromeó Raimundo.
- ¿Babear yo? ¿No será que te disgusta que otro se lleve mi atención?
- En todo caso eso habría de disgustar al padre, no a mí.
- Tienes toda la razón. Así que si no tienes nada más que objetar.
Y con toda la intención volvió a girarse para contemplar aquel maravilloso cuerpo, que se acercaba junto a Águeda.
- Os presento a Gabriel- dijo Águeda- sus padres eran criollos de Cuba que vinieron antes de que él naciera- “Y encima un chulazo cubano, esta noche me da algo” se dijo Francisca- Es mi hombre de confianza en esta casa.- “No me extraña” volvió a pensar Francisca, “se lo cambio por Mauricio”
- Creo que ahora sí puedes estar celoso Raimundo.- dijo ella refiriéndose a como agarraba a Águeda.
- Tonterías.
- Tú tómatelo a broma- volvió a asomarse viendo como se alejaba andando Gabriel, abrió el abanico y comenzó a darse aire- pero teniendo a alguien así en casa, quién iba a querer a un viejo cascarrabias.
Lo que le faltaba, no tenía suficiente con verla con el cura, que ahora iba a querer liarse hasta con el servicio, lo sacaba de quicio, lo enervaba, lo ponía… malo, malo, malo.
- ¿Bailamos?- dijo de pronto Águeda que estaba colocando un disco en el gramófono.
- Claro- dijo Raimundo, contento de tener una oportunidad de ser por una vez él el que tuviera un acercamiento indebido.
- Bailemos nosotros también Anselmo- Se le acabó la alegría a Raimundo.
- No sé bailar- Mejor así, que se quedara sentadito y no quisiera meter la mano donde no le llamaban
- Yo te enseño, es muy fácil, llevo años sin bailar, pero esto no se olvida.
Raimundo tomó con delicadeza la mano de Águeda y puso su otra mano en la espalda, algo por debajo de los hombres con la esperanza de que al ver su postura el cura lo imitara y guardase la misma distancia prudencial que él guardaba. Y para su descanso así fue. El párroco colocó sus manos en el mismo sitio y guardó las distancias. Pero aquello no parecía ser suficiente para Francisca que parecía empeñada en torturarle, en enloquecerlo, en mortificarle, y viva Dios que lo estaba consiguiendo. Cogió la mano que el páter había puesto en su espalda y la bajó hasta acercarse peligrosamente a la zona baja de la cintura, y tras aquel despropósito lo atrajo hacia ella quitándole el aire al pobre cura que encima…no, no podía ser, sería sinvergüenza, descarado, pecador, el muy… cura no tuvo mejor cosa que hacer que bajar la mirada hacia su generoso escote una vez la distancia entre ellos se hizo ínfima, inexistente. Por una vez Raimundo se planteó las ventajas de ser religioso, porque si Francisca bailaba así con los curas, casi valía la pena oficiarse.
Las dos parejas comenzaron a bailar el lento vals que sonaba, aunque ninguna con mucho acierto. Raimundo no paraba de mirar de reojo a Francisca que cada vez que se encontraba con su mirada se acercaba un poco más al cura y le sonreía, condenada mujer, lo ponía negro, por no decir otra cosa. Entre su falta de atención al baile y la poca coordinación de Águeda, recibió más de un buen pisotón. Por otra parte, Francisca y Anselmo bailaban pegados, que es bailar, ni el aire podía pasar entre ellos, y Francisca era feliz pensando en la rabia de Raimundo, aunque también era cierto que bailar con aquel hombre era soberanamente aburrido, un pasito a un lado, un pasito al otro.
- Hipólito quiso venderme un trasto de estos- dijo el cura.
- A mí también- le respondió Francisca
- No quise comprarlo porque me parecía un instrumento de pecado.
- Si yo hubiese sabido que era un instrumento de pecado, lo hubiese comprado.
Don Anselmo se quedó callado, mirándola fijamente, incluso le pareció ver cómo él le miraba el escote descaradamente. Se hubiera sentido molesta si no hubiera sabido que estaba actuando y sobre todo que aquello mataría a Raimundo. Pero al levantar el padre la vista y volver a encontrar sus ojos creyó encontrar… no, no podía ser. Sería simplemente que aquel hombre actuaba muy bien. Aunque nunca se hubiera imaginado que un cura pudiese fingir tan bien una mirada de amor.
Raimundo se quedó de piedra al ver como se miraban, estaba claro que los ojos con los que Anselmo miraba a Francisca no eran los ojos con los que un pastor mira a una oveja descarriada, eran sus ojos los que se habían descarriado hacia el escote de Francisca. Recreándose mentalmente en su idea de apartar al cura de su amada no se dio cuenta de la que se le venía encima: el pie de Águeda.
- Ay- ese pisotón le dolió especialmente.
- Lo siento Raimundo, siempre he sido una pésima bailarina. Será mejor que me siente.
Vaya, y encima ahora que ni siquiera podía intentar ponerla celosa con Águeda iba a tener que soportarla bailando un “agarrao” con el cura.
- Yo también he de parar ya, Francisca
“Aleluya” pensó Raimundo, por una vez, Dios le escuchaba.
#6269
laury93
laury93
15/02/2012 20:43
- No, Anselmo, no me hagas esto, me acabo de levantar de una silla de ruedas, estaba deseando bailar.
- Yo puedo bailar contigo- Francisca se giró para mirar a Raimundo de arriba abajo.
- ¿De verdad? Yo te hacía ya exhausto después de un día tan duro.
- Ya te he dicho que estoy en muy buena forma. Y además…- Raimundo se acercó a la caja en la que Águeda tenía guardados- Está nuestra canción.
- ¿No querrás decir…?
- Esa misma
- Pero si hace años que no la bailamos, y ya tenemos unos años…
- Creía que los años no te importaban- le dijo él
- Y no lo hacen, chato, yo estoy como una flor, pero no sé si con tu cabeza de abuelo te acordarás de los pasos
- Pues tendrás que comprobarlo.
- Vale, si crees que puedes, pero cuando te deje tirado en el suelo no te quejes.
- ¿Quejarme? Lo estoy deseando.
Raimundo colocó el disco, comenzó a girar y una excitante melodía comenzó a llenar la estancia. El ritmo del tango invadió la sala. Provocador, atrevido, perverso. Al son de la música Raimundo se acercó a ella mientras se desataba el corbatín y en un impulso de la canción tiró la chaqueta al suelo. Francisca se acercó a él mirándolo fijamente, sin llegar a tocarse giraron uno alrededor del otro, retándose con la mirada. Por fin sus manos se encontraron, la mano de Raimundo rodeó su cintura y la atrajo hacia sí con brutalidad. Francisca se separó lo suficiente para mover las piernas al son de la música, cruzando, levantando, moviendo, haciendo que un pie volviera a colarse sugerente entre las piernas de Raimundo, que la lanzó, girando, apartándola de él pero sin soltar su mano, para volver a atraerla, con mayor desesperación, como si no quisiera perder el roce de su piel. El uno junto al otro se movían al ritmo de la música, sin separarse un milímetro, apenas podía diferenciarse donde empezaba uno y acababa el otro. Francisca le dio un empujón en un nuevo envite de la música y se giró quedando de espaldas a él, pero todavía unida a sus manos. La música seguía envolviéndolo todo, envolviéndolos a ellos, haciendo que olvidaran dónde estaban, quiénes eran, solo sentían el ritmo frenético de la canción, sus cuerpos sudorosos, su aliento. La pierna de Francisca trepó hasta la cintura de Raimundo para engancharse en ella mientras él pasaba su mano por su muslo, disfrutando del contacto de su piel y la dejaba caer haciendo que su cabeza quedase peligrosamente cerca del suelo, al volver a subir, su cabello oscuro perdió todo intento de peinado y quedó envuelto en un velo salvaje que, mientras se movía, giraba y se perdía entre las manos y las piernas de Raimundo, volaba libremente a su alrededor. Durante los momentos en los que el fragor de la batalla en la que se había convertido aquella sala de baile, daba una tregua, se miraban fijamente, retándose con la mirada, para volver a envolverse en una vorágine de pasión, de giros imposibles, de piernas, de manos que iban a parar a lugares a los que no deberían ir. Se empujaban, como si se odiasen, y volvían a entrelazarse como si se necesitasen más que al aire que respiraban. La música se acercaba a su final, los dos lo sabía, iba a acabarse por mucho que odiaran separarse. Sus pechos subían y bajaban rápidamente, al ritmo de la música que se volvía más y más intensa, que no les dejaba parar que los hacía desearse cada vez más, Raimundo sentía su pierna rodeando su cintura, sus manos recorriendo su espalda, se giró, su pecho, mientras ella bajaba peligrosamente, la levantó para volver a enzarzarse en una pelea sin fin, de miradas, de caricias, de locura. Se acercaba el fin, y giraron, giraron y sus piernas volvieron a entre lazarse, y sus manos, y sus pechos se unieron y sus labios… sus labios se alejaban a cada intento de acercarse a ellos, y todo su cuerpo, todo su ser temblaba en cada nuevo movimiento. Hasta que ella volvió a envolverlo con el abrazo de sus piernas para dejarse caer y la música acabó.
Toda la sala quedó en silencio, solo se escucha el sonido de sus agitadas respiraciones. Raimundo la miraba fijamente sin querer levantarla porque aquello significaría que ella bajaría su pierna y se iría, y no podía… no quería. Pero unos aplausos lo obligaron a levantarse para mirar hacia Águeda y Anselmo, que aplaudían, aunque no muy entusiasmados. En realidad se sintió algo mal por Águeda, ella no se merecía aquel desplante, pero por una vez se complació de ver la cara de don Anselmo, que parecía realmente dolido por aquel arranque de pasión. “Que aprenda” se dijo “que aquí el único que puede darle a Francisca la acción que necesita soy yo”
- Quizás deberíamos bailar algo más tranquilo.- dijo Francisca
- ¿No me digas que te has cansado?
- Yo ni por asomo, pero tu rostro está más colorado que mi vestido y no quiero que te mueras de agotamiento…aún.
Una canción algo más pausada y digna de un salón decente comenzó a sonar. Raimundo volvió a tomarla entre sus brazos intentando adoptar la misma posición que el cura había usado, pero ella lo miró sonriente y colocó su mano descarriada para subirla de la cintura a la espalda y mantuvo la distancia. Aprovechando un momento de cierta intimidad en la que sus respectivas parejas comenzaron a hablar, le susurró.
- ¿Lo de esta noche iba en serio?- dijo Raimundo
- ¿Lo de tu proposición iba en serio?
- Sabes que sí.
- ¿Y es verdad que harás lo que yo quiera?
- Lo que me pidas
- Entonces puedes venir a verme cuando le dejes claro a Águeda que entre vosotros no hay nada.
- ¿Pero cómo voy a decirle eso? Estamos en su casa
- Tú verás cómo lo haces, Casanova, pero aquí no vas a catar hasta que no sueltes a la pava rosa.
- Eres muy dura, no es culpa mía, si no fueras tan arrebatadoramente bella…
- So ladrón, no querrás seducirme con esas palabras. Pues no pienses hermoso que por ponerte meloso me engatusarás, de eso nada, campeón. No me seas picaflor y a cumplir como un hombre o te quedas sin postre.
- No te preocupes, que de esta noche no pasa que me lleve mi dulce.

Que os ha parecido ese baile?? Veis como no hay que perder la sonrisa, mientras podamos seguir perdiendo la cabeza por estos 2, y ya os avanzo que la he perdido mucho, habra una esperanza porque en la serie los lionistas podran hacer plin pero estos momentazos y los que estoy escribiendo (por que SI MIRI con pajarita y nada mas, excepto una sorpresa que me guardo) asi que no dejeis qeu os hundan, nunca!!! Porque a mi vosotras, vuestros comentarios, el poder escribir, las actuaciones magiestrales de Maria, me poneis una sonrisa de oreja a oreja asi que no os quiero ver (ni leer) tristes, animaos y pensad qeu Olmo se va a cargr a Águeda o que el personaje nuevo de los TP es un chulazo para Francisca!! Muchos besos
#6270
Paquitita
Paquitita
15/02/2012 21:13
Hola a todas!

Casi nunca he escrito en ese hilo pero os aseguro que leo todos vuestros relatos tanto como las demas, y simplemente me encantan. Es que teneis un don, y escribeis escenas tan maravillosas... Me han ayudado mucho en la vida y sobretodo para superar los meses sin siquiera un encuentro entre los dos, y lo que nos hacen ahora!!!

La verdad al principio yo estaba como loca por esa serie, y esperar 24 horas para ver el proximo capitulo ya era demasiado, me moria! Y ahora ni siquiera puedo ver un capitulo entero porque me aburre! Lo dejé hace unos 50 capitulos, y aun que a veces haya intentado ver uno que parecia interesante, tuve que pasar los momentos que me fastidiaban tipo Sebastian y la conservera, juan y su casino, efren o los mirañar... No sé si os habreis fijado pero el avance del capitulo 249 se llama "Efren hace amigos". Muy normal. El avance, o sea lo que existe solo para promocionar la serie, para que te mueras por ver el proximo capitulo, tiene como titulo "Efren hace amigos". Pero que nos va a importar? No hay nada mas en esta serie???

Ahora, a lo importante: la tonteria de Raimundo. Lo siento pero: qué coño les esta pasando?!! Es que no era suficiento todo lo que les han hecho ya, como para añadir eso? Hace menos de tres semanas, se estaba declarando a Francisca como un loco, y aun le dijo: "como poder entregarte todo el amor que te he guardado": pues muy facil: ENTREGANDOSELO!!!!!!!!!
Si este hombre tubiera una cabeza, estaria a su lado ya que no ha muerto, y ni siquiera la ha visitado, en su condicion! Y lo que es peor, se echa en una relacion con otra mujer, la enemiga de su "Pequeña"! Si, ya sé que lo sabeis, pero por muchas veces que lo repito no veo nada logico en eso, en un hombre que supuestamente tenia "la cabeza bien amueblada" por haber leido tanto filosofos y tal. Y qué pasa con lo de "En el amor siempre hay algo de locura, y en la locura siempre algo de razon"? Donde ha pasado la razon? Porque yo no creo que esté por ningun lado...

Yo como algunas de vosotras, ya no creo en este amor, y no quiero mas este amor. Francisca se merece mucho mejor. Como nos van a salir de esta? Como se lo perdonara? Con eso les haran falta otros treinta años para estar juntos!

Odio a los guionistas, que en turno me han quitado las ganas de ver la serie, y ahora la adoracion que tenia por esa pareja fantastica. Y lo que es peor es que ya sabemos que vienen por aqui, porque saben de las raipaquistas, asi que lo hacen sabiendo muy bien que nos fastidian la vida hasta perdernos! Quisieron alargar esta serie pero en ello ha perdido toda su belleza, y la verdad no sé como lo soportan los actores que tienen que actuar un papel de mierda cada dia.

Bueno chicas, al menos seguid con vuestros relatos que de verdad es lo unico que nos queda!!
Y otra vez: bravo a todas, sois fantasticas!
#6271
Kerala
Kerala
15/02/2012 21:40
"PERDIDO SIN TÍ" (PARTE I)


La noticia del próximo enlace de Raimundo con la siesa de la Mesía, llegó a sus oídos justo cuando estaba en plena sesión de ejercicios para recuperar la movilidad completa en las piernas. Rosario era su fiel enfermera y quien la ayudaba en tal menester. Fue ella quien le dio la mala noticia. Sí. Mala. Porque al escucharlo sintió como todo su mundo empezaba a desmoronarse de nuevo. Igual que aquella vez. O quizá esta vez peor, porque a pesar de los años, no había logrado recuperarse de su pérdida anterior cuando volvía a sufrir otra.

Lloró. No le importó que Rosario la viera. No le importaba nada en absoluto en ese momento. Ni siquiera volver a caminar. Y eso que ya casi lo había logrado. Su tesón era digno de admiración, pero este nuevo revés había sido un durísimo golpe para ella.

Rosario abandonó la atención a sus piernas para sentarse junto a ella. No le habló, pero abrió sus brazos para refugiarla en su pecho. Francisca se abrazó a ella llorando desconsolada. Rosario sentía haber tenido que darle aquella noticia, pero conociendo la posibilidad de que su señora reaccionara de la forma en que lo hizo, prefirió ser ella y no otra persona quien se lo contase. Conocía el sufrimiento por el que Francisca estaba pasando, pues ya lo vivió con ella la vez pasada. Cuando creyó que ella no sería capaz de salir adelante. Pero lo hizo, a costa de perderse por el camino.

- Rosario, tengo que irme de aquí… no podré soportarlo esta vez… -.

- Pero Señora…usted no es de las que huye -. Trató de animarla. – Si consiguió sobrevivir una vez, podrá hacerlo en esta ocasión -. Tomó un pañuelo y le limpió las mejillas. – No se aflija por favor. Yo no la abandonaré nunca -.

- Gracias Rosario. Pero no me quedan fuerzas para seguir luchando. Necesito irme, alejarme de todo esto -. La miró. - ¿Cómo voy a ser capaz de hablar con mis hijos sin echarme a llorar? ¿Y si alguien me viene con alguna noticia de esa... -. Le costaba un mundo decirlo. -… de esa boda… No puedo Rosario, ayúdame a salir de aquí -.

Rosario la escuchaba preocupada. - ¿Y dónde va a ir señora? Su hijo Tristán no le va a permitir marcharse sola a ningún lado -. Suspiró. – Lo superará ya lo verá. Y deseche esa absurda idea de querer abandonar la Casona. Y ahora…-. La amonestó. - Tiene que seguir con sus ejercicios -

Francisca se quedó en silencio y asintió con la cabeza, volviendo a retomar su actividad. Pero una idea empezó a forjarse en su cabeza. Y la llevaría a cabo esa misma noche.

..........................................


- Tiene que descansar, madre. Hoy no le he visto con muy buena cara -. Le dijo Tristán, sentado junto a ella. Bajó la mirada al tiempo que le tomaba de la mano. - ¿Sabe una cosa? Estoy muy orgulloso de usted. Es encomiable ver cómo ha sido capaz de enfrentarse a los resultados médicos demostrando que era posible que volviera a caminar -. Sonrió de medio lado, pero aún sin mirarla. – En el fondo siempre supe que lo lograría. No hay nadie como usted -. Llevó su mano a los labios y dejó un leve beso en ella.

- ¿Eso es bueno para todos, no? Que no haya otra como yo… -. Todavía seguían desconcertándole las continuas muestras de cariño que Tristán le prodigaba desde que despertó de la operación. – Tristán… -. Le llamó. – Yo…te quiero mucho, hijo -. Sintió como él le apretaba con fuerza la mano al escucharla. - Sé que no soy dada expresar mis sentimientos, pero quiero que lo sepas. Y que nunca lo olvides. Siempre he procurado vuestro bienestar aunque tal vez mis métodos no fueran los más indicados… -.

Tristán tragó saliva entre emocionado y atónito. Siempre soñó con que su madre le dijera aquellas palabras. Y en ese momento recordó que no era la primera vez que las escuchaba. Cuando era niño, ella era muy diferente a la mujer que tenía frente a él. Sintió pena por haberlo olvidado. Huir de Salvador Castro y pensar solo en las cosas malas que había hecho su madre era mucho más fácil que recordar lo bueno.

- ¿Se está despidiendo de mí, madre? -. Bromeó para evitar mostrar su emoción. – Descanse ahora -. Se levantó y le dio un beso en la frente. – Mañana será otro día -.

Cuando la puerta del cuarto se hubo cerrado, esperó un tiempo prudencial antes de apartar las sábanas y ponerse en pie. Recogió en un pequeño bolso algunos enseres personales y se vistió. Dejó sobre la mesita una escueta nota de despedida para sus hijos. En ella les explicaba que necesitaba respirar aire fresco y que se marchaba una temporada. Después, cogió el bastón y con algo de dificultad caminó hasta la puerta. La abrió con cuidado y se adentró en el pasillo.

Mientras bajaba las escaleras pensaba en dónde iría. Tal vez Madrid fuera la solución. Allí vivía una de sus primas y seguramente le alojaría en su casa. El problema era cómo llegar hasta allí. No disponía de dinero en efectivo para comprar un billete. Quizá con suerte lograría vender alguna de sus joyas para obtener efectivo. Sí, eso haría. Esta noche se ocultaría en el viejo chozo del final del camino. Sabía que estaba acondicionado pues Soledad primero y Tristán después habían tenido en él sus encuentros furtivos.

Y ella con Raimundo.

Mudas lágrimas se deslizaban por su rostro mientras se alejaba de la Casona. Tenía que dejar de pensar en él. Si la idea de esta huida era tratar de olvidarle, tal vez debería poner en práctica su plan y no mencionarle siquiera.

Tardó algo más de lo acostumbrado en llegar pues sus piernas no le respondían todavía correctamente. Como supuso, todo estaba bien acondicionado para pasar la noche. Encendió el quinqué que había sobre la mesita con ayuda de una cerilla y se sentó sobre la cama. Mientras se desabrochaba los botones de la blusa pensó con tristeza en la reacción de todos al día siguiente.
Estaba segura que Tristán la buscaría, pero no se le ocurriría mirar allí. Pero confiaba en que Rosario sí lo hiciera. Necesitaba su ayuda para vender aquellas joyas que la sacarían muy pronto de Puente Viejo.

Se durmió con el firme propósito de empezar una nueva vida lejos de allí. No solo Raimundo podría ser feliz. Quizá algún día ella también lo conseguiría. Aunque tuviera que terminar de arrancarse el corazón para lograrlo.
#6272
Kerala
Kerala
15/02/2012 21:45
"PERDIDO SIN TI" (PARTE II)


Parpadeó varias veces antes de abrir del todo los ojos y estiró sus músculos. Se habían quedado entumecidos. Aquel camastro era más duro que un tablón de madera. Bostezó mientras giraba su cabeza. Se quedó con la boca abierta cuando vio a Rosario sentada en una silla al lado del catre. Tenía los brazos cruzados y una mirada que invitaba a pocas preguntas.

-…Rosario… -.

- ¿Se da usted cuenta del susto que hemos pasado por usted? ¿Cómo se le ocurre abandonar la Casona sin decir nada a nadie? Su hijo la está buscando como un loco -. Alzó la mano para impedirle hablar cuando vio que Francisca quería replicarle. – No, escúcheme usted a mí. Tiene suerte de que Tristán no haya ni siquiera imaginado que usted podría estar aquí. Afortunadamente, yo recordé que venía aquí de joven con… -.

- No te atrevas a pronunciar su nombre en mi presencia Rosario. ¡Y ya está bien! -. Se sentó en la cama. – No te olvides que a pesar de todo, yo sigo siendo tu Señora y me debes un respeto. ¿Desde cuándo me dices lo que tengo que hacer? Te exijo que guardes silencio sobre mi presencia aquí. No, ahora me escucharás tú a mí -. Sentenció cuando Rosario fue a hablar.

Pasó a relatarle a continuación todos los detalles de su plan. Rosario escuchaba atónita a Francisca, consciente de que a pesar de la rapidez de los acontecimientos, lo tenía todo muy bien pensado. Se había vestido ya y caminaba por el chozo con el fin de ejercitar sus piernas.

-…Y como no dispongo de dinero, estas son las joyas que hay que vender. Entrégaselas a ese muchacho ahijado tuyo y que las venda a buen precio. Pero espero total discreción por su parte y por la tuya. ¿Está claro, Rosario? -.

No podía negarse. En el fondo comprendía esas ganas de huir que tenía Francisca. Asintió con la cabeza mientras cogía la bolsita que contenía las joyas. Abandonó el chozo no sin antes prometerle a Francisca que volvería más tarde con algo de comida caliente. Ahora, debería regresar a la Casona y disimular delante de todos que conocía el lugar exacto en el que estaba Francisca Montenegro.

.......................................................................

La estancia en el chozo pasó de ser de una noche a convertirse ya en cinco días. Cinco largos días en los que Francisca tenía que ver cómo Rosario llegaba sin el dinero esperado.

- Señora, todo el pueblo está tomado por el ejército -. Se volvió con el ceño fruncido al escuchar aquellas palabras. Rosario prosiguió con su explicación. – Su hijo Tristán no cree que abandonara la Casona por propia voluntad y movilizó a sus antiguos compañeros para que pusieran el pueblo patas arriba para encontrarla. Con esta situación es imposible del todo vender las joyas. Lo siento mucho Señora… -. Extendió la mano devolviéndole la bolsita que días atrás Francisca le había entregado.

Ella se dejó caer sentada sobre la cama. Agachó la cabeza mirando la bolsa entre sus manos.

- ¿Están mis hijos preocupados por mí? -. Le costaba creerlo a pesar de lo que le había contado Rosario.

- Lo están Señora. Y mucho. Y déjeme decirle que no son los únicos -.

Francisca levantó la cabeza extrañada. - ¿Qué quieres decir? -. No sabía a qué se refería, aunque en su interior creía conocer la respuesta. El problema era que se negaba a escucharla.

- Raimundo Ulloa pregunta constantemente por usted. Sé que me pidió que no le mencionara nunca más, pero creí que debería saberlo -. Se quedó callada esperando que Francisca hablara, pero no fue así. - ¿Hasta cuándo piensa continuar con esta locura, Señora? -.

...........................................................

Eso mismo volvía ella a preguntarse mientras enfilaba el sendero que iba hasta la casa de los Castañeda. Tendría que terminar con aquella locura pronto. Siempre podría sincerarse con Tristán y contarle el verdadero motivo de su pequeña escapada. ¡JA! Le daban ganas de reírse de sí misma. Inventaría que había pasado unos días en Asturias y listo.

Abrió la puerta de casa de Rosario con cuidado a pesar de que esta le había asegurado que no habría nadie. Aun así, no estaba de más tomar precauciones. Necesitaba darse un baño más que comer. Por eso estaba allí, aprovechando que la casa estaba vacía. Sonrió cuando vio las toallas que Rosario le había dejado preparadas junto a la pequeña bañera de metal. Un par de cubos de agua, aún humeantes descansaban junto a ella.

Se moría por darse un buen baño. Dejar reposar sus músculos en el agua caliente y poner la mente en blanco. Se deshizo de su ropa rápidamente después de haber llenado la bañera. Con cuidado se sumergió bajo el agua. En ese momento no había preocupaciones. Ni problemas, Ni Raimundo. ¡Maldita sea! Ya estaba pensando en él otra vez. En realidad no había dejado de hacerlo desde que Rosario le dijo que había estado preguntando por ella. ¿Estaría realmente preocupado por ella? ¡Pues que ese tabernero se fuera olvidando de ella! Que se quedara con su estúpida prometida y a ella la olvidara. Prometida… aquella palabra se le quedaba atascada en la garganta.

¡Maldito seas Raimundo! ¿Por qué no podré arrancarte de mi corazón?

Ya está. Ya le había fastidiado el baño. A pesar de todo, se sentía mejor. Algo más calmada y relajada. Se levantó apoyándose con las manos en los bordes de la bañera. Aún no se sentía segura de sus piernas pese a que cada día estaba mejor y con mayor movilidad. De pie y aún dentro del agua, tomó una de las toallas y comenzó a secarse con ella. Escurrió su pelo y buscó su ropa para ponerse algo encima. ¡Maldición! Se había escurrido de la banqueta en la que la había dejado y había caído sobre un charco de agua que ella misma había causado. ¡Estaba completamente empapada! ¿Qué iba a ponerse ahora?

Oteó con la mirada a su alrededor. Quizá encontraba algo con lo que cubrirse mientras esperaba a que se secara su ropa. A su derecha, sobre un canasto, vio una camisa blanca. Seguramente sería de Alfonso Castañeda. Estaba impoluta y era lo mejor que tenía a mano. Por eso, se estiró hasta ella hasta que la alcanzó. Se la puso metiéndola por la cabeza y salió de la bañera.

Terminó de secarse y cogió su ropa. Cuando había entrado en la casa de Rosario, había visto como el fuego de la chimenea estaba encendido. Tal vez poniendo su ropa cerca, esta se secaría con mayor rapidez. No podía volver al chozo únicamente con esa camisa.

................................................

Cinco días. Cinco días en los que pensaba que se volvería loco. ¿Cómo podría haber desaparecido de la faz de la tierra esa condenada mujer? ¿Y por qué se supone que debía importarle a él?

Porque la amas

Estaba comprometido con otra mujer. Nada le unía ya a Francisca. Debía olvidarse de ella… ¡Qué fácil era decirlo y cómo de imposible hacerlo…!

Se moría de ganas por volver a la Casona y preguntar por ella. Pero bastantes sospechas levantaría si regresaba otra vez por allí. Se suponía que Francisca y él eran enemigos. Se suponía que le importaba nada de lo que le pasara a ese veneno de mujer. Se suponía. Pero ya habían pasado demasiados días y necesitaba saber. Por eso se le ocurrió ir a casa de los Castañeda, con la burda excusa de llevar a Rosario una tartera con el guiso que había preparado Emilia. Para preguntarle por ella. Por su pequeña. Por su Francisca.
#6273
Franrai
Franrai
15/02/2012 22:10
Laury, que tango. Por favor que calores más grandes.
Ya me había parecido a mi haber leido algo que me hiciese pensarlo, pero lo acabo de comprobar, Don Anselmo se ha enamorado de la Paca... Esto está genial.
Mmm... Raimundo...pajarita... exclusivamente... Me gusta jaja. Sigue pronto.

Paquita, gracias por tus palabras. Y pasaté por aqui más a menudo.

Ruth, me postro a tus pies. La Castañeda's house. Eres fantástica.
Me he encantado ese momento en el que Francisca llora en el regazo de Rosario, muy emotivo.
#6274
Crippy
Crippy
15/02/2012 23:30
Os dejo un mini para levantar esos corazones Raipaquistas!!! Llevo dos capítulos de retraso con los exámenes, pero el finde me pondré al día y comentaré. Va chicas, que no pueden cargarse algo tan bonito en tan poco tiempo!!!
Espero que os guste.

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-¡Quiero verla! –exclamó Raimundo frente a la mole que representaba Mauricio cerrándole el paso. Pero el capataz parecía no estar por la labor.

-La señora tiene cosas mejores que hacer que atender a un palurdo como tú.

-Bien sabes que no he de irme de aquí sin hablar con ella.

Y de un lado de la habitación surgió una voz de normal autoritaria pero jocosa en esos momentos.

¿Qué pasa Raimundo? ¿Tanto te aburres en esa tabernucha tuya que tienes que venir a importunar a los principales? –se chanceó.

-Bien sabes por lo que vengo –estalló Raimundo sin poder soportar el tono de broma que ella estaba manteniendo para con él.

Francisca se quedó pensativa durante unos segundos. Que ella supiera, últimamente no había provocado ninguna situación que pudiese importunar tantísimo a su apetitosa distracción.

-¿Es que acaso no eres tú quien está reteniendo el vino para que no llegue al pueblo y por ende, a mi? –preguntó, y antes de que ella tuviese la oportunidad de defenderse, fue Mauricio quien lo hizo.

-La señora no tiene nada que ver. Los cargamentos que abastecen a la comarca no han podido llegar con este calor. Los animales se cansan demasiado y no pueden recorrer las distancias que deberían en el tiempo debido. Quieren esperar a ver si cambia el tiempo –resumió en una frase.

Raimundo lo observó con desconfianza, mientras alternaba su mirada entre ese oso con pocas luces y la cacique del pueblo.

-No me lo creo. Eres tú la que estás bloqueando el paso hacia el pueblo. Para arruinarme.

Francisca dejó escapar una carcajada.

-Mauricio, acompáñalo al almacén –dijo refiriéndose a la pequeña bodega, edificio poco menos que anexo a la Casona –para mostrarte que aquí no tenemos tampoco una sola gota de su preciado elixir –concluyó con una sonrisa. Al menos la tenía en sus pensamientos. Había venido directamente al menor indicio de que pudiese ser ella.

-¿De verdad me consideras tan simple, Francisca? –preguntó Raimundo cuando Mauricio le dio un brusco manotazo para dirigirle hacia la puerta de entrada, resistiéndose –Irme con el borrico de tu capataz a un edificio apartado de las miradas… ¿Para qué? ¿Para que me parta las piernas?

Francisca se sorprendió ante lo mal que pensaba siempre de ella. Con sentimientos encontrados de tristeza porque ya solo pudiese considerarla así y de alegría por lo cómico de la situación.

-Agotas mi paciencia, Ulloa –murmuró - ¿También vas a tener miedo si soy yo la que te lleva hasta ahí? ¿También yo te pegaré una paliza?

-Señora, usted ha querido mostrarle la realidad y él se ha negado a verla o entenderla. Ni siquiera tendría por qué haberle dado una explicación –comenzó Mauricio –si usted desea puedo devolverlo de una patada al antro del que ha…

-¡Retírate Mauricio! –ordenó Francisca –No necesito a ningún perrito faldero que me defienda –murmuró más para si misma –Entre uno y otro solo me crispan los nervios.

Estaba harta de que siempre la acusaran hasta de lo que no tenía culpa. También ella tenía derecho a defenderse.

-¡Y tú! ¡Sígueme! –ordenó malhumorada.

“Está realmente enfadada” –pensó Raimundo sorprendido por el cambio de comportamiento, tratando de seguir a duras penas su paso, observándola coger la que suponía era la llave del almacén y saliendo directamente por la cocina, sin esperarle. Campo a través hacia la parte trasera de la Casona. Siempre un par de metros por delante de él y con la falda arremangada por los tobillos para evitar mancharse de polvo y tierra el vestido. A ese paso apenas les costó tres minutos llegar y mientras Raimundo observaba el brío con el que ella abría la puerta, él iba pensando en lo reciente de la construcción. No debía de tener muchos años, al fin y al cabo, era un buen lugar y ellos nunca lo habían estrenado.
#6275
Crippy
Crippy
16/02/2012 00:04
Nada más entrar Raimundo se acercó a los barriles apilados para comprobar, uno por uno, si las palabras de Francisca eran ciertas o falsas. Irritándose más y más al ver que finalmente tendría que pedirle disculpas. Alterado por cada uno de los comentarios que ella, que parecía haber recuperado de golpe todo su buen humor, hacía a cada segundo que pasaba.

Ignorando que el motivo de tan buena disposición no eran sino “las vistas” que tenía cada vez que Raimundo se agachaba.

-Te queda uno ahí –musitó cuando finalmente él se levantó. Raimundo ni siquiera giró la cabeza para ver a donde le señalaba, simplemente trató de tragarse todo el orgullo que en breves momentos ella iba a pisotearle.

Levantando la cabeza para verla con una sonrisa radiante y los brazos cruzados sobre el pecho, evitando en todo momento apoyarse en la pared para no manchar el vestido con la mugre del lugar. Turbado por esa imagen.

-¿Contento? Que yo sepa, Raimundo, tú has sido el único que siempre ha gustado quedarse con el vino de toda la comarca… -bromeó, de nuevo con una sonrisa de oreja a oreja y sin ser consciente de los efectos que tenía sobre él.

Raimundo evitó contestarle mientras se dirigía a la salida, urgiéndose a sí mismo para escapar al aire libre cuanto antes. Pasando junto a ella.

-Venga Raimundo… no me digas que te has enfadado… -murmuró con un mohín. Irreconocible. Frenándolo en seco.

Sin poder ni querer decir una palabra de queja por como iba a quedar su vestido en el momento en el que se vio acorralada entre la pared y su cuerpo, con unos ojos castaños mirándola fijamente, perdidos en otro mundo muy lejano.

Ni siquiera hubo un intercambio de palabras, simplemente unos labios que chocaban contra los del otro sin darse tregua y unas manos que buscaban desesperadamente tocar algo más de piel. Unos cuerpos que buscaban reconocerse de nuevo sin dejar espacio para nada más.

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Francisca se dio la vuelta, dando gracias porque fuese pleno verano y el suelo de piedra no estuviese demasiado frío.

“Qué hemos hecho” –pensaba una y otra vez –“¿Dónde estaba tu cabeza, Francisca? –se preguntaba.

A su lado, un Raimundo con los mismos pensamientos. Recriminándose mentalmente por no haber sabido contener los instintos y las pasiones que ella le suscitaba. Esperando que en algún momento Francisca se decidiera hablar. Incapaz de mirarla. Dejando pasar inútilmente los minutos hasta que el silencio se le hizo insoportable.

-Será… será mejor que me vaya –decidió, incorporándose. Sintiendo tristeza por no tener que apartarse de sus besos como hubiese tenido que hacer en el pasado, pues por decir estar alejados, estaban dándose prácticamente la espalda.

Como respuesta ella solo asintió con la cabeza. Cerrando los ojos y dejándolos así, quizás para evitar verlo marcharse.

-Ya hablaremos de… esto –murmuró Raimundo sin ni siquiera decidirse a tocarla para despedirse. Yéndose sin más.

Francisca se sumió en el más absoluto de los silencios cuando él hubo desaparecido. Esperando a la noche para poder volver a casa después del más que deplorable estado en el que había quedado su vestido con tanta suciedad y tan apasionado encuentro. Vistiéndose mientras reflexionaba en cómo habían llegado hasta allí.

“Era de esperar, había demasiada tensión y por algún lado tenía que explotar” –se dijo.

Recogiendo sus cosas de allí y desapareciendo en el campo cuando la luna asomó por fin su melancólica cara. Colándose por la puerta de la cocina como cuando era poco más que una chiquilla y venía de hacer lo mismo que había hecho esa tarde: estar con Raimundo.

Llegando milagrosamente a su habitación, se desvistió al fin en la intimidad.

-Tan vampiro como siempre –murmuró Francisca cuando pudo verse en el espejo de su habitación las marcas moradas del cuello.

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#6276
Crippy
Crippy
16/02/2012 00:32
-¿Pero se puede saber qué ha estado haciendo toda la tarde? –le regañó Emilia según entraba por la puerta.

-Si yo te contara… murmuró Raimundo. Pero no feliz, como pensaba que estaría siempre que se había imaginado volver a estar con ella. Tampoco triste. Simplemente desconcertado por sus mutuas reacciones.

-Ande padre, deje que le ayude –dijo Emilia mientras se acercaba a su padre y comenzaba a quitarle la chaqueta.

-¡Ay! –dejó escapar involuntariamente Raimundo cuando un pinchazo le recorrió la espalda de arriba abajo al doblar los brazos para sacar la chaqueta.

-¿Sucede algo padre? –preguntó su hija.

-Nada… no te preocupes –la tranquilizó –Voy a cambiarme –se escaqueó de las siguientes preguntas y, disimuladamente, cuando ella estaba mirando para otro lado, se coló en su habitación. Desvistiéndose frente al espejo de su hija.

-Madre mía –murmuró al ver su espalda llena de arañazos. Alguno tan profundo que de la carne parecía estar a punto de brotar una diminuta gota de sangre.

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-Madre… entiendo que no renuncie a sus vestidos de cuello alto aunque sea verano, pero… ¿De verdad considera necesario ponerse una toquilla? –preguntó Tristán a su madre nada más verla.

Francisca trató de disimular.

-Tengo… frío hijo. Una ya tiene una edad y sufre más los cambios en el tiempo… -se excusó.

El muchacho se acercó lentamente hacia ella mientras la observaba fijamente.

-¡Pero si está sudando madre! –exclamó cuando vio las pequeñas gotitas de sudor en la frente de su madre.

-¡Bueno! ¡Ya está bien! ¿Ahora me vas a controlar qué o no he de ponerme hijo? – y con paso furioso salió rápidamente de la casona rogando mentalmente para que a su hijo se le hubiese olvidado ese pequeño incidente a su vuelta.

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¡Pero bueno muchachos! ¡Ya está bien! –exclamó Raimundo a la vez que se ponía entre los dos muchachos que, en el centro de un corro de vecinos, se peleaban -¿No veis que así no vais a conseguir resolver vuestras diferencias? Solo que vuestras madres se lleven un susto cuando os vean aparecer por casa con el ojo morado y un par de dientes de menos.

Francisca observó desde la lejanía como Raimundo imponía paz entre los dos pícaros. Tranquilizándoles con sus palabras y distendiendo el ambiente de la agresividad que, por la edad, tenían a flor de piel.

Del colmado salió el atontado hijo de los Miramar para ayudarle.

Fue consciente del momento en el que Raimundo supo de su presencia cuando él la miro unos segundos y retiró la vista poco después para seguir recriminando a los jóvenes por su comportamiento y por el ejemplo que estaban dando a los más jóvenes del lugar.

-¡Bien dicho, don Raimundo! –vitoreó Hipólito, dándole una sonora palmada en la espalda que hizo que el rostro de Raimundo mudase a todos los colores antes de volver a su expresión normal.

-No… me toques… la espalda, Hipólito –dijo al fin, tratando de contener el tono.

Francisca reprimió una sonrisa. Ella no era la única que estaba marcada –se acordó de repente “Pero mira que es llorica este tabernero” -pensó.

Tras un sermón nada envidiable a los de Don Anselmo, la multitud fue diluyéndose y Francisca observó como Hipólito se giraba sonriente hacia Raimundo mientras tres o cuatro pueblerinos los observaban, esperando una de las más que habituales meteduras de pata del muchacho.

-¿Y qué le parece si después de este servicio a la comunidad me invita a uno de esos higaditos que Emilia está preparando y que se huelen desde aquí? – apoyó de repente uno de sus brazos sobre los hombros de Raimundo para persuadirlo. Sorprendiéndose ante el respingo que pegó su soporte.

-¡Hipólito! ¿Qué hemos dicho! ¡Nada de tocar la espalda! –se quejó.

-De acuerdo, de acuerdo –se apartó haciendo mil gestos Hipólito – Ni que le hubiese atacado una fiera…

Francisca sintió de repente como toda la sangre se le subía a la cara, principalmente por la mirada que se clavó fijamente en ella.

-Algo así ha sido–respondió Raimundo.
#6277
thirdwatch
thirdwatch
16/02/2012 00:47
Hoy me voy a ir con una sonrisa a la cama en un ratito gracias a ti cris
#6278
Crippy
Crippy
16/02/2012 00:59
Los convecinos se giraron sorprendidos cuando la cacique del pueblo, que había presenciado todo desde la distancia, habló.

-Quizás la fiera solo se estaba defendiendo de ti –dejo caer, más seca de lo que hubiese deseado. Dejándose llevar por la indignación que le producía ese calificativo después de cómo él se había abalanzado sobre ella.

Raimundo entrecerró los ojos en un gesto demasiado difícil de descifrar.

-Si hubiese sido yo quien atacase a la fiera, ella solo tendría que haberse apartado para evitarlo –respondió Raimundo entrando de lleno en el juego.

Hipólito asistió, como el resto, a un intercambio de frases con más sentido del que cualquiera de ellos pudiese entender; intercambio que le recordaba a ese juego del que había estado a punto de convertirse en campeón: el tenis.

-A lo mejor esas marcas son de la fiera queriendo huir y defendiéndose de ti cuando tú se lo impedías –respondió sin darse cuenta del verdadero significado de sus palabras.

Raimundo frunció el entrecejo, abriendo los ojos desmesuradamente después. Comprendiendo al fin el por qué de tan dura y fría reacción cuando él se había ido. Boqueando un par de veces antes de alcanzar a decir.

-No… no puede ser –murmuró mirándola fijamente- Eso es imposible… yo no… Discúlpenme –terminó diciendo al tiempo que se giraba hacia su negocio y emprendía marcha hacia allí.

-¡Don Raimundo! ¿Y qué hay de esos hi…?

-¡Déjalo Hipólito! ¡O haz lo que quieras! –explotó Raimundo al mismo tiempo que caminaba apresuradamente hacia las dependencias de la posada.

Hipólito se quedó clavado en mitad de la plaza al ver como la persona que más paciencia había tenido con él le contestaba de mala manera y desaparecía tras la puerta.

Por su parte, Francisca se había quedado como el joven Miramar pero por otros motivos. “¿Qué le has dicho?” –se preguntaba Francisca una y otra vez sin apartar la mirada de esa puerta cerrada –“¿Por qué le he dicho eso? –se mortificaba.

Por eso, en cuanto el resto de los vecinos comenzó a desalojar la plaza no pudo contenerse y lo más disimuladamente que pudo se coló en su habitación.

Viéndolo derrotado, con la frente apoyada en la pared, como si en cualquier momento fuese a descargar toda su furia con ella y contra ella.

-Raimundo –lo llamó, y observó la mirada de terror en su rostro cuando la vio.

-Yo… yo lo siento, de verdad. Estaba cegado. No puedo recordar… no puedo recordar que me dijeses que parase –murmuró al borde del llanto.

Y Francisca no dudó ni un segundo en renunciar a su orgullo cuando lo vio así.

-Porque no lo hubo… yo... no quería decir eso –se acercó hasta él, que había soltado todo el aire de una sola vez y había vuelto a la misma posición que tenía cuando ella había entrado. Sin decir una sola palabra.

-Raimundo –se acercó lentamente mientras apoyaba y deslizaba su mano sobre su espalda, sintiendo como se estremecía y su rostro se contraía en un gesto de dolor –Ven –le hizo darse la vuelta mientras con lentitud le quita el chaleco y cada uno de los botones hasta deshacerse de su camisa. Poniéndose después detrás de él.

-Dios mío, soy una bruta –murmuró –No pensaba que te hubiese hecho tanto.

Raimundo fue a cortarla cuando sintió que unos labios suaves que besaban cada trozo libre de herida de su espalda. Se dio la vuelta.

-¿De verdad que no te obligué a nada? No podría… simplemente no podría si supiera que…

Francisca sintió como la ternura le invadía al verlo tan preocupado.

-En absoluto. Yo quería que sucediese tanto o más que tú solo… que no así –terminó diciendo aquello que la había atormentado desde lo sucedido –Llevo echándote de menos demasiado tiempo, tanto como para querer recordar lo que era acariciarte, besarte con calma. Y no lo que sucedió ayer, que más parecía que quisiésemos hacernos daño el uno al otro que estar juntos.

Raimundo la observó, escuchándola poner voz a sus propios pensamientos. Sonriéndole plenamente al fin.

-Jamás pensé que tendría tantas heridas de guerra –se quejó, mirándose de reojo la espalda.

Francisca le devolvió la sonrisa al ver que sus sentimientos eran compartidos.

-No te hagas el inocente Ulloa –bromeó –a ver si te crees que yo me estoy asando por nada cual cochinillo por navidad –dijo mientras se quitaba el chal y se apartaba el cuello del vestido, mostrándole las marcas que ahora adornaban su piel.

-Uhmm… se abalanzó de nuevo sobre su cuello, besando con suavidad las marcas y dedicándose con avidez a las zonas todavía claras.

-Desde luego que hay cosas que no cambian nunca…

FIN

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RUTH!!! Te admiro mucho mucho mucho. Hoy me he propuesto colgarlo entero para evitar dejarme cosas a mitad y mira uno, a que horas acabo y dos, como estoy (te lo digo yo, hecha una piltrafilla)
#6279
thirdwatch
thirdwatch
16/02/2012 01:23
Crissss acaba de morir tras leerte que preciosidad
#6280
melisalaura
melisalaura
16/02/2012 03:05
Para los guionistas, productores, actores, a quien pueda interesar de una Raipaquista empedernida y sin vuelta atrás:
Soy una personilla muy ocupada trabajo constantemente, apenas duermo 5 o 4 horas al día. No tengo tiempo de salidas, fiestas, cine y mucho menos veo televisión. En una ocasión una paciente me dice “ se le nota estresada y destrozada, porque no intenta algo de distracción, le sugiero una historia de amor por antena 3 internacional se llama El secreto de Puente Viejo”. Por curiosidad en cuanto llegué a casa me conecté y desde entonces mi vida cambió. Me encontré con una novela de época fuera de serie con una bella escenografía, guiones bien trabajados, actores de primera en fin una serie para la historia. Además conocí un grupo de chicas encantadoras( Las Raipaquistas), sus ideas, fantasías, talentos no tienen límites al igual que su amor infinito e incondicional a los personajes( sobre todo a Raimundo y Francisca). Lo difícil de entender es como algo tan bello y bien elaborado se desvanece. La historia se ha tornado muy extensa, entran y salen personajes, diálogos y escenas que pierden brillo , las tramas individuales de algunos personajes están estancadas y sin sentido alguno, creo que en ocasiones alargar las cosas no es lo mejor pues la gente pierde el interés, todos hemos vistos series muy buenas perderse por el hecho de mantenerlas al aire a todo costa sin importar la opinión de los televidentes. Ustedes se deben al público y sus exigencias de lo contrario no estuvieran en nuestros corazones. Les pedimos que tomen la cordura, la audiencia se está desilusionando no concebimos como personajes tan bien elaborados y coherentes se pierdan en 4 capítulos, dejando atrás sus ideas, palabras y sentimientos, otros sin sentidos aún están y al parecer se incorporan otros, solo pedimos retomen el camino trazado y darle un final feliz a esta historia que nos ha enamorado a todos en cualquier parte del mundo. Gracias a los que hacen posible esta sueño y un besote del tamaño del mar a todas las Ripaquistas, las del foro y las que aún andan a escondidas
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