El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
Vídeos FormulaTV
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
#6241
14/02/2012 19:05
Por cierto lo del guapeton desconocido del centro esa claro quien es no?
ES EL CHULAZO DE FRANCISCA!!!Por fin nos han hecho caso en algo jeje!!
ES EL CHULAZO DE FRANCISCA!!!Por fin nos han hecho caso en algo jeje!!
#6242
14/02/2012 19:20
Bueno comento ahora para dejar las partes destacables del capítulo, aunque despues tendré que editar para comentar los relatos. Que tengo algunos acumulados :P
Como siempre María lo ha salvado entero. Tres escenas que ha tenido la Paca, tres escenas geniales cada una a su manera.
Me ha hecho llorar en su conversación con Soledad (Parte 3, minuto 3:20)
La escena con Pepa, está en los mejores momentos y en Modo Salón en la Parte 4 al final del todo están los primeros 3 segundos.
Y con Calvario, que la hemos visto reirse viendo la cara de Hipolito convertido en mono (con el photoshop de la época) impreso en una caja de cerillas está en la parte 5, minuto 9:10.
IMPORTANTE: En este último si no quereis ver la cara de la Bicha no le deis antes. Que era momento confesión con la medico aureola total.
Ahora comento los relatos, tesoros.
Como ya había adelantado EDITO:
Ruth y Miri, me encantan vuestros retos. Ambos geniales. Quiero más asi [.)]
Laury, contigo no puedo. Me parto yo sola jaja Don Anselmo, o como ahora diria Francisca Anselmo jaja fingiendo estar enamorado de la Paca y ella de él. Que él de arriba nos pille confesadas jaja Buenisimo y ahora las dos "parejitas" en la montaña y la Paca que ya anda... Sigue pronto.
Jessi, que no te había comentado tu relato antes, pero si te lo he dicho, muy bonito
¿Para cuando el próximo?
Y creo que de relatos ya.
Cris, muy bonito el fondo y la frase muy buena.
Thank por las fotos de los TP :D Hay dos por hay de María con un fan, no se si las habreis visto.
Dejo esto porque sencillamente me han encantado estos dos momentos del capítulo


Y esto es ida mental mia, que al ver el enfoque no pude evitar imaginarmela.

A que mona pondríais ahi?
Un beso.
Como siempre María lo ha salvado entero. Tres escenas que ha tenido la Paca, tres escenas geniales cada una a su manera.
Me ha hecho llorar en su conversación con Soledad (Parte 3, minuto 3:20)
La escena con Pepa, está en los mejores momentos y en Modo Salón en la Parte 4 al final del todo están los primeros 3 segundos.
Y con Calvario, que la hemos visto reirse viendo la cara de Hipolito convertido en mono (con el photoshop de la época) impreso en una caja de cerillas está en la parte 5, minuto 9:10.
IMPORTANTE: En este último si no quereis ver la cara de la Bicha no le deis antes. Que era momento confesión con la medico aureola total.
Ahora comento los relatos, tesoros.
Como ya había adelantado EDITO:
Ruth y Miri, me encantan vuestros retos. Ambos geniales. Quiero más asi [.)]
Laury, contigo no puedo. Me parto yo sola jaja Don Anselmo, o como ahora diria Francisca Anselmo jaja fingiendo estar enamorado de la Paca y ella de él. Que él de arriba nos pille confesadas jaja Buenisimo y ahora las dos "parejitas" en la montaña y la Paca que ya anda... Sigue pronto.
Jessi, que no te había comentado tu relato antes, pero si te lo he dicho, muy bonito
¿Para cuando el próximo?Y creo que de relatos ya.
Cris, muy bonito el fondo y la frase muy buena.
Thank por las fotos de los TP :D Hay dos por hay de María con un fan, no se si las habreis visto.
Dejo esto porque sencillamente me han encantado estos dos momentos del capítulo


Y esto es ida mental mia, que al ver el enfoque no pude evitar imaginarmela.

A que mona pondríais ahi?
Un beso.
#6243
14/02/2012 20:34
Buenas tardes!
otro día que no he visto el capítulo,y estoy tan cansada (físicamente,no de la serie ahora mismo,aunque un poco de eso también hay jajaja) no tengo muchas ganas de verlo.
Creo que me pondré solo las escenas que ha mencionado Rocio (por cierto,mil gracias por contarme) y poco más.
Muero por ver esa escena de mi Paca sonriendo. ¡¡¿Pero se puede estar más guapa?!!
Bravo María! si algo extraño de no ver los capítulos,es a tí! Sabes que te adoro <3
a RIRI también le extraño,pero como está en etapa "RAITONTO" pues no me apetece tanto verlo
Laura,sigue por favor que tengo un enganche con tu relato que no puedo más!
quiero otro trozo...¡YA!
Chicas se que os debo trozos de mis relatos y tengo varios minis en mente. Pero ahora estoy más que liada,pero haré lo posible por poneros algo bien prontito
Edito: miri,gracias por la información de ese chico. Es muy mono. A lo mejor es el maromo para Pepa jeje
Crispi!! precioso el montaje! ay Raimundo... where are you?
otro día que no he visto el capítulo,y estoy tan cansada (físicamente,no de la serie ahora mismo,aunque un poco de eso también hay jajaja) no tengo muchas ganas de verlo.
Creo que me pondré solo las escenas que ha mencionado Rocio (por cierto,mil gracias por contarme) y poco más.
Muero por ver esa escena de mi Paca sonriendo. ¡¡¿Pero se puede estar más guapa?!!
Bravo María! si algo extraño de no ver los capítulos,es a tí! Sabes que te adoro <3
a RIRI también le extraño,pero como está en etapa "RAITONTO" pues no me apetece tanto verlo
Laura,sigue por favor que tengo un enganche con tu relato que no puedo más!
quiero otro trozo...¡YA!
Chicas se que os debo trozos de mis relatos y tengo varios minis en mente. Pero ahora estoy más que liada,pero haré lo posible por poneros algo bien prontito

Edito: miri,gracias por la información de ese chico. Es muy mono. A lo mejor es el maromo para Pepa jeje
Crispi!! precioso el montaje! ay Raimundo... where are you?
#6244
14/02/2012 21:15
Laury genial el relato me he imaginado la cara de raimundo con la cesta en la mano jajajajaja un beso guapa y sigue pronto y las demas tambien que me encanta leer vuestras obras de arte un beso enorme.
#6245
14/02/2012 21:31
Cris Por eso me niego a ver Puente viejo.. no pienso ver como me destrozan a rai también.. Preciosa edición y gracias a Ruth por las mfoticos
#6246
14/02/2012 22:35
¿habéis visto l video cn scens d francisca y raimundo d l gramola? q bonita forma d celebrar sn valentín
#6247
15/02/2012 09:29
Rai ¿Qué haces Rai? Estoy fliping con el avance
#6248
15/02/2012 09:55
Laura,
dime que no he leído lo que he leído!!!!
nadie se apiada de nosotr@s ????
WTF is this???
dime que no he leído lo que he leído!!!!
nadie se apiada de nosotr@s ????
WTF is this???
#6249
15/02/2012 10:11
Chus Si vieras mi cara cuando lo escribía... Todavía no me he recuperado.. Señores guionistas quieren matarme verdad..
#6250
15/02/2012 10:12
jodeeeer!! pero esto que narices es?! no tienen piedad de nosotras o queee?
no si tanto fastidiar y al final la boda sera de raimundo con la tarta de fresa.....
no me lo puedo creer...si se casan que alguien la mate por dios!!! olmoooo te necesitamos!! pero como se va a casar?? eso no puede ser...!! y Francisca cuando se entere...pobre!!
que desilusion..yo que estaba tan contenta por nuestra conversacion ayer en el chat...y mira...!! condenado tabernero...! nos las vas a pagar todas juntaaas!!
no si tanto fastidiar y al final la boda sera de raimundo con la tarta de fresa.....
no me lo puedo creer...si se casan que alguien la mate por dios!!! olmoooo te necesitamos!! pero como se va a casar?? eso no puede ser...!! y Francisca cuando se entere...pobre!!
que desilusion..yo que estaba tan contenta por nuestra conversacion ayer en el chat...y mira...!! condenado tabernero...! nos las vas a pagar todas juntaaas!!
#6251
15/02/2012 11:06
HOLA CHICAS :
Pero estos guionistas que se han propuesto undir a las raipaquistas parece que es su unico
fin, en vez de es cribir guiones , pues que se enteren de una vez que por mucho que quieran undirnosy hacernos sufrir las raipaquistas estaremos al pie de cañon luchando.
POST: !!!!!!RAIMUNDO COMO PUEDES HACER ESTO AHORA !!!!!!!
UN BESO CHICAS
Pero estos guionistas que se han propuesto undir a las raipaquistas parece que es su unico
fin, en vez de es cribir guiones , pues que se enteren de una vez que por mucho que quieran undirnosy hacernos sufrir las raipaquistas estaremos al pie de cañon luchando.
POST: !!!!!!RAIMUNDO COMO PUEDES HACER ESTO AHORA !!!!!!!
UN BESO CHICAS
#6252
15/02/2012 11:57
No pienso hacer ni un comentario más sobre este Raimundo, ni sobre estos guionistas que se están cargando lo mejor de esta serie. A veces, querer alargar las cosas, nos pasa factura. ¡Piensen en eso! ah! y otra cosa... yo soy la consumidora y ustedes quienes me ofrecen el producto. Si no me gusta lo que están ofreciéndome, no consumiré. ¿Saben que eso funciona así, verdad? ¡Pues eso!
Sigan así! que al final se quedarán ustedes solos con su serie.
María, Ramón, a vosotros os adoro.
Cuando vuelva este Raimundo, volveré a tener esperanza en una serie que prometía...
Sigan así! que al final se quedarán ustedes solos con su serie.
María, Ramón, a vosotros os adoro.
Cuando vuelva este Raimundo, volveré a tener esperanza en una serie que prometía...
#6253
15/02/2012 12:10
Entre clase y clase os dejo un regalito este capi MOLA UN MONTON!!!!!!!!!
DOS HOMBRES Y UNA PACA
Era la hora de bajar a cenar, Francisca no cabía en sí de gozo, Raimundo se le había declarado y no solo eso, se había olvidado completamente de la siesa esa. Aún así no quería acabar con su jueguecito tan pronto, Raimundo tenía que aprender bien la lección para que no volviera a cometer los errores de siempre. Sonrió frente al espejo al pensar “Va a tomar la medicina de la Paca… que mala soy” Antes de presentarse en el salón quiso comprobar que su indumentaria iba a causar el efecto deseado. Se había mandado hacer ese vestido expresamente para la escapada romántica, un ceñido traje de tela roja pasión que dejaba al descubierto un generoso escote y buena parte de sus hombros. Se había soltado el cabello, sobre todo porque una no pierde la costumbre así como así y necesitaba algo que la tapara un poco, pero incluso había cometido el descaro de maquillarse pintando sus carnosos labios a juego con su vestido. No sabía el efecto que tendría en Raimundo, pero le valdría con que fuese la mitad del de Don Anselmo, que en ese momento entraba en la alcoba.
- Jesús, María y José… Doña Francisca, está muy…
- ¿Arreglada?
- Sugerente diría yo- el párroco comenzó a aflojarse el corbatín
- ¿Le gustará a Raimundo?
- O eso o es loco terco. ¿Vamos?
- Sí, claro.
Aunque había recuperado motilidad, las escaleras seguían siendo demasiado para ella, por lo que el párroco tuvo que bajarla en brazos, podía haber bajado andando por su propio pie pero no quería perderse por nada del mundo a cara de Raimundo al verla aparecer en manos de otro hombre de esa guisa.
Raimundo esperaba al pie de la escalera, deseando verla de nuevo. Había sido muy imprudente declarándole su amor, justo allí, en la casa de la que se suponía era su pareja, pero es que en presencia de Francisca era incapaz de controlar su corazón… ni cualquier otra parte de su cuerpo. Aquella tarde se había dado cuenta por fin de que no sentía nada por Agueda, en cualquier caso un gran cariño, pero nada inigualable al amor, la pasión que Francisca le provocaba. En aquel momento escuchó unos pasos y los vio bajar, Francisca agarrada del cuello del maldito cura, con un vestido que le cortó la respiración, el cabello moviéndose libremente con el tambaleo del portador y las manos de aquel condenado hombre…”cuidado” pensó Raimundo, “cuidado donde pone las manos, ni se le ocurra bajarla un palmo, es que como la toque… Dios, tengo que controlarme, pero esto no se va a quedar así, no pienso dejar que ni ese cura de pacotilla ni nadie más la toque”. Los celos, la rabia, la ira recorría su cuerpo una y otra vez a cada paso que daba el cura con su pequeña en brazos. Su cuerpo temblaba y se controlaba a duras penas fantaseando con subir y arrancarla de sus brazos, llevársela muy lejos a algún lugar donde fuera solo para él. Pero el colmo de su indignación fue cuando llegaron al pie de la escalera, Francisca bajó de los brazos del párroco para aterrizar en el suelo, con el cabello revuelto del viaje, un vestido que marcaba cada curva de su cuerpo y aquel escote que le daba la entrada a un lugar que ni el tiempo ni el dolor habían borrado de sus sueños.
- Buenas noches. – dijo ella consciente de que Raimundo no la miraba precisamente a los ojos. Él pareció salir entonces de su trance.
- Bue…buenas noches. Será… será mejor que vayamos apechugando… digo pasando, pasando al salón.
- Gran idea querido- la voz de Águeda desconcertó a todos apareciendo por detrás de Raimundo sin previo aviso.
Águeda se colocó junto a Raimundo esperando que este le tendiera el brazo, pero en vez de eso, Raimundo se dirigió presto hacia Francisca.
- ¿Necesitas ayuda?
- No tranquilo, entre mi bastón, Anselmo y yo llegaremos perfectamente.
- Por si acaso avanzaré a tu lado, alguien tiene que amortiguar tu caída si vuelves a tropezar.
- Si insistes.
Y así pasaron la saló. En primer lugar Francisca, el cura, su bastón, y siguiéndola como un perrillo Raimundo; y por detrás, Águeda que miraba indignada al trío que avanzaba ante ella. Se sentaron en la mesa igual que ya lo habían estado en una ocasión, Francisca junto a don Anselmo y frente a Raimundo. La cena comenzó con normalidad, Águeda hablaba sin parar de todo tipo de trivialidades que Francisca no quería escuchar, se dedicaba a bromear con don Anselmo mirando de soslayo a Raimundo para ver como su rostro se ponía cada vez más rojo hasta parecer a punto de estallar.
- Delicioso, Anselmo, tienes que probar esto.
Raimundo agarró con fuerza el mantel para no levantarse y propinarle una santa paliza al páter mientras veía cómo Francisca le daba una cucharada de su postre, como si fueran una pareja de enamorados. No sabía a qué atenerse con aquella mujer, lo estaba volviendo loco, porque él pensaba, estaba casi seguro de que lo quería, pero verlas así de feliz, de coqueta, con otro… era insoportable. El deseo de besarla allí mismo frente a todos, para dejar claro que él iba a ser el único hombre en su vida lo quemaba por dentro, pero se tenía que controlar. Respiraba profundamente, intentando relajarse, sin éxito, y otra vez, más caricias, más cuchicheos. Aquello era demasiado, si esa condenada mujer quería guerra la iba a tener.
- Águeda, como siempre has organizado una velada maravillosa- dijo Raimundo mientras la tomaba de la mano y le sonreía.
Francisca no perdió detalle de aquel movimiento sintiendo unas ganas terribles de fregar el suelo con ese moño de escarola, pero no era necesario, se le ocurría algo mucho más divertido con lo que mortificar a Raimundo. “Así que quieres guerra” se dijo, “pues prepárate Raimundín, porque acabas de entrar en mi juego”
Su idea parecía funcionar, Francisca parecía haber olvidado al cura viendo cómo él halagaba a Águeda, por fin la tenía controlada, o eso creía.
- ¿Entonces te ha gustado la cena?- le dijo Águeda
- Sí ha sido perfecta, como se nota que eres una… - entonces Raimundo comenzó a sentir algo, el suave tacto de un pie que subía lentamente por su pierna hasta llegar a…-¡condenada!
- ¡¿Cómo?!
- No, no, quería decir que…- Miró a Francisca que sonreía como una niña inocente mientras aquel pie seguía mortificándole, acariciándole en una zona un tanto… delicada. Había comenzado a sudar y apenas podía aguantar sentado porque aquel roce hacía que todo su cuerpo se estremeciera- … que era condenadamente dulce.
Raimundo soltó a Águeda de pronto sin darle ninguna explicación, no podía soportar más a aquel travieso pie que jugueteaba con sus… emociones y otras cosas. Entonces el movimiento pareció aflojar, Raimundo aprovechó el descanso para respirar y beber algo de agua helada, hubiera preferido echársela por encima, pero no era el mejor momento. Cogió el vaso con fuerza y justo cuando iba a posarlo sobre sus labios, aquel desconsiderado pie volvió de nuevo al ataque, provocándole tal placer que no pudo controlar su mano y la copa se desparramó sobre sus pantalones. “Al menos ya me he dado la ducha fría” Pero eso no fue todo, un escalofrío recorrió su cuerpo entero haciendo que se convulsionara de éxtasis, con tan mala pata que movió el mantel lo justo para que una copa de vino ser vertiera sobre el vestido de Francisca.
- Si lo que querías era que te acompañara a secarte valía que lo dijeras, no hacía falta que fueras tan directo.- protestó Francisca
- Perdona, esta noche estoy un tanto… descolocado
- Sí, ya lo noto. Anda, vamos al baño antes de que mi vestido quede insalvable.
Os h molau????????? jajaja
DOS HOMBRES Y UNA PACA
Era la hora de bajar a cenar, Francisca no cabía en sí de gozo, Raimundo se le había declarado y no solo eso, se había olvidado completamente de la siesa esa. Aún así no quería acabar con su jueguecito tan pronto, Raimundo tenía que aprender bien la lección para que no volviera a cometer los errores de siempre. Sonrió frente al espejo al pensar “Va a tomar la medicina de la Paca… que mala soy” Antes de presentarse en el salón quiso comprobar que su indumentaria iba a causar el efecto deseado. Se había mandado hacer ese vestido expresamente para la escapada romántica, un ceñido traje de tela roja pasión que dejaba al descubierto un generoso escote y buena parte de sus hombros. Se había soltado el cabello, sobre todo porque una no pierde la costumbre así como así y necesitaba algo que la tapara un poco, pero incluso había cometido el descaro de maquillarse pintando sus carnosos labios a juego con su vestido. No sabía el efecto que tendría en Raimundo, pero le valdría con que fuese la mitad del de Don Anselmo, que en ese momento entraba en la alcoba.
- Jesús, María y José… Doña Francisca, está muy…
- ¿Arreglada?
- Sugerente diría yo- el párroco comenzó a aflojarse el corbatín
- ¿Le gustará a Raimundo?
- O eso o es loco terco. ¿Vamos?
- Sí, claro.
Aunque había recuperado motilidad, las escaleras seguían siendo demasiado para ella, por lo que el párroco tuvo que bajarla en brazos, podía haber bajado andando por su propio pie pero no quería perderse por nada del mundo a cara de Raimundo al verla aparecer en manos de otro hombre de esa guisa.
Raimundo esperaba al pie de la escalera, deseando verla de nuevo. Había sido muy imprudente declarándole su amor, justo allí, en la casa de la que se suponía era su pareja, pero es que en presencia de Francisca era incapaz de controlar su corazón… ni cualquier otra parte de su cuerpo. Aquella tarde se había dado cuenta por fin de que no sentía nada por Agueda, en cualquier caso un gran cariño, pero nada inigualable al amor, la pasión que Francisca le provocaba. En aquel momento escuchó unos pasos y los vio bajar, Francisca agarrada del cuello del maldito cura, con un vestido que le cortó la respiración, el cabello moviéndose libremente con el tambaleo del portador y las manos de aquel condenado hombre…”cuidado” pensó Raimundo, “cuidado donde pone las manos, ni se le ocurra bajarla un palmo, es que como la toque… Dios, tengo que controlarme, pero esto no se va a quedar así, no pienso dejar que ni ese cura de pacotilla ni nadie más la toque”. Los celos, la rabia, la ira recorría su cuerpo una y otra vez a cada paso que daba el cura con su pequeña en brazos. Su cuerpo temblaba y se controlaba a duras penas fantaseando con subir y arrancarla de sus brazos, llevársela muy lejos a algún lugar donde fuera solo para él. Pero el colmo de su indignación fue cuando llegaron al pie de la escalera, Francisca bajó de los brazos del párroco para aterrizar en el suelo, con el cabello revuelto del viaje, un vestido que marcaba cada curva de su cuerpo y aquel escote que le daba la entrada a un lugar que ni el tiempo ni el dolor habían borrado de sus sueños.
- Buenas noches. – dijo ella consciente de que Raimundo no la miraba precisamente a los ojos. Él pareció salir entonces de su trance.
- Bue…buenas noches. Será… será mejor que vayamos apechugando… digo pasando, pasando al salón.
- Gran idea querido- la voz de Águeda desconcertó a todos apareciendo por detrás de Raimundo sin previo aviso.
Águeda se colocó junto a Raimundo esperando que este le tendiera el brazo, pero en vez de eso, Raimundo se dirigió presto hacia Francisca.
- ¿Necesitas ayuda?
- No tranquilo, entre mi bastón, Anselmo y yo llegaremos perfectamente.
- Por si acaso avanzaré a tu lado, alguien tiene que amortiguar tu caída si vuelves a tropezar.
- Si insistes.
Y así pasaron la saló. En primer lugar Francisca, el cura, su bastón, y siguiéndola como un perrillo Raimundo; y por detrás, Águeda que miraba indignada al trío que avanzaba ante ella. Se sentaron en la mesa igual que ya lo habían estado en una ocasión, Francisca junto a don Anselmo y frente a Raimundo. La cena comenzó con normalidad, Águeda hablaba sin parar de todo tipo de trivialidades que Francisca no quería escuchar, se dedicaba a bromear con don Anselmo mirando de soslayo a Raimundo para ver como su rostro se ponía cada vez más rojo hasta parecer a punto de estallar.
- Delicioso, Anselmo, tienes que probar esto.
Raimundo agarró con fuerza el mantel para no levantarse y propinarle una santa paliza al páter mientras veía cómo Francisca le daba una cucharada de su postre, como si fueran una pareja de enamorados. No sabía a qué atenerse con aquella mujer, lo estaba volviendo loco, porque él pensaba, estaba casi seguro de que lo quería, pero verlas así de feliz, de coqueta, con otro… era insoportable. El deseo de besarla allí mismo frente a todos, para dejar claro que él iba a ser el único hombre en su vida lo quemaba por dentro, pero se tenía que controlar. Respiraba profundamente, intentando relajarse, sin éxito, y otra vez, más caricias, más cuchicheos. Aquello era demasiado, si esa condenada mujer quería guerra la iba a tener.
- Águeda, como siempre has organizado una velada maravillosa- dijo Raimundo mientras la tomaba de la mano y le sonreía.
Francisca no perdió detalle de aquel movimiento sintiendo unas ganas terribles de fregar el suelo con ese moño de escarola, pero no era necesario, se le ocurría algo mucho más divertido con lo que mortificar a Raimundo. “Así que quieres guerra” se dijo, “pues prepárate Raimundín, porque acabas de entrar en mi juego”
Su idea parecía funcionar, Francisca parecía haber olvidado al cura viendo cómo él halagaba a Águeda, por fin la tenía controlada, o eso creía.
- ¿Entonces te ha gustado la cena?- le dijo Águeda
- Sí ha sido perfecta, como se nota que eres una… - entonces Raimundo comenzó a sentir algo, el suave tacto de un pie que subía lentamente por su pierna hasta llegar a…-¡condenada!
- ¡¿Cómo?!
- No, no, quería decir que…- Miró a Francisca que sonreía como una niña inocente mientras aquel pie seguía mortificándole, acariciándole en una zona un tanto… delicada. Había comenzado a sudar y apenas podía aguantar sentado porque aquel roce hacía que todo su cuerpo se estremeciera- … que era condenadamente dulce.
Raimundo soltó a Águeda de pronto sin darle ninguna explicación, no podía soportar más a aquel travieso pie que jugueteaba con sus… emociones y otras cosas. Entonces el movimiento pareció aflojar, Raimundo aprovechó el descanso para respirar y beber algo de agua helada, hubiera preferido echársela por encima, pero no era el mejor momento. Cogió el vaso con fuerza y justo cuando iba a posarlo sobre sus labios, aquel desconsiderado pie volvió de nuevo al ataque, provocándole tal placer que no pudo controlar su mano y la copa se desparramó sobre sus pantalones. “Al menos ya me he dado la ducha fría” Pero eso no fue todo, un escalofrío recorrió su cuerpo entero haciendo que se convulsionara de éxtasis, con tan mala pata que movió el mantel lo justo para que una copa de vino ser vertiera sobre el vestido de Francisca.
- Si lo que querías era que te acompañara a secarte valía que lo dijeras, no hacía falta que fueras tan directo.- protestó Francisca
- Perdona, esta noche estoy un tanto… descolocado
- Sí, ya lo noto. Anda, vamos al baño antes de que mi vestido quede insalvable.
Os h molau????????? jajaja
#6254
15/02/2012 12:37
LAURY :hoy mas que nunca es de agradecer tu relato hoy me hacia falta ver a esa francisca haciendo sufrir a raimundo .sigue por favor
UN BESO
UN BESO
#6255
15/02/2012 13:19
Laury, sobre todo estos días tu relato está siendo bálsamo para aliviar este dolor raipaquístico que estamos atravesando!! qué ganas de leer tu escena - baño!!!
#6256
15/02/2012 14:55
SPOILER (puntero encima para mostrar)Al final nos equivocamos con el tema visita. Yo apostaba por la próxima semana,pero me temo que va a tardar algo más en llegar
siamesa, yo estoy que aún flipo en colores. No entiendo nada. Hoy no encuentro motivos para justificar al Ulloa ¬¬ Es más, no tengo ganas de justificar al Ulloa.
Y como dije esta mañana en el hilo de Adelantos, sinceramente NO deseo a este Raimundo para mi Francisca. No se la merece. Tal vez lo haga, cuando vuelva el Raimundo que conocimos.
A pesar de todo,yo sigo creyendo en mi pareja. Porque confío en este amor que no ha podido desaparecer el 4 dias! Ay Raimundo...Ojalá descubrieras que sigues en este mundo gracias a que cierta persona, a la que juraste hace unos días que amarías eternamente y que ahora olvidas por una tonta del bote que es mas sosa que un pan sin sal, pagó la operación que te salvó la vida.
Guionistas...vais por muy mal camino. Muy malo.
#6257
15/02/2012 15:13
Estoy en shock. Cuando pensaba que no se podía cagar más... van y lo consiguen
#6258
15/02/2012 15:16
Me acabais de matar con los spoilers!!
Decididamente necesitais otro trozo de relato! Por cierto esta tarde no podre ver la novela a ver si me podeis decir los minutos en los qeu sale Francisca para que lo vea luego qeu no me la quiero tragar toda!
Animo, al menos a ver si consigo haceros sonreir un poquito
DOS HOMBRES Y UNA PACA
Raimundo avanzaba en dirección al baño junto a Francisca a paso lento, siguiendo su ritmo, mientras ella caminaba con ayuda de su bastón. No comenzó a hablar hasta que no se supo a solas con ella.
- ¿Por qué has hecho eso?- le dijo él
- ¿El qué?
- No te hagas la inocente conmigo, Francisca, tu pie estaba en mi… entrepierna.
- Ah, eso, ¿pero no pensarás que lo he hecho por incomodarte? Nada más lejos, es que me han recomendado tener los pies en alto.
- ¿Y por eso no parabas de restregármelo?
- Cuidadito con lo que dices que te meto un bastonazo que te dejo contento, además no lo restregaba, lo movía para encontrar la posición adecuada.
- Claro, lo movías justo en ese lugar.
- ¿Hubieras preferido que se lo hiciera a Anselmo?
- ¡No!... quiero decir, que no hubiera sido apropiado, es un cura.
- Pues él no pensaba lo mismo esta mañana.
Raimundo no daba crédito a lo que oía, veneno de mujer, disfrutaba haciéndole sufrir. Se quedó sin palabras mientras ella se metía en el baño. Raimundo entró detrás.
- Oye, un poquito de intimidad ¿no te han enseñado que las damas van primero?
- Sí, pero tú no eres una dama Francisca- Raimundo se acercó a ella
- Creo que aún no te ha quedado claro lo del bastón, ¿verdad?
- Una dama no se divierte haciendo sufrir a un hombre que la ama- se acercó un poco más
- Y un hombre que ama a una dama no se va con la primera floriponcia que se le cruza en el camino.- dijo metiendo el bastón entre medias.
- Vale, de acuerdo, no tenía que haber comenzado una relación con Águeda, pero es que estaba tan asustado con perderte…
- Que decidiste sustituirme, ¿no? Muy profundo Raimundo.
- No, Francisca, es que después de todo lo que me has hecho no quería seguir amándote.
- ¿Y ahora sí quieres? ¿Pero tú quién eres, el increíble hombre veleta?
- No, soy un hombre enamorado que sufre por verte con otro. No quería quererte, y no quiero porque este amor me está matando, pero cada vez que veo cómo le sonríes, cómo le tocas, o cómo él te toca a ti, se me llevan los demonios y el día menos pensado comento un “curicidio”. – Apartó el bastó y la acorraló frente al mármol del aseo.
- No pienses que tu vena maníaca me va a conquistar- Hablaba en susurros, tener a Raimundo tan cerca le cortaba la respiración, pero tenía que aguantar por más que se muriese de ganas de meterle un meneo con el que olvidase hasta cómo se llamaba.
- Dime qué quieres que haga y lo haré. Francisca, no sé porqué te quiero tanto, he intentado resistirme, he intentado olvidarte ahogándote en alcohol, con otras mujeres
- ¡Qué romántico!- dijo ella irónicamente.
- Pero no he podido dejar de amarte, de desearte, de anhelarte.
- ¿Y entonces quieres explicarme por qué estás con Águeda, Raimundito? Porque mi idea de ti como un hombre razonable se empieza a ir al traste.
- Yo… no siento nada por Águeda, pero estoy bien con ella, pensé que así la vida sería más fácil, tú con tu vida y yo con la mía; solo que no llegaba a concebir que en tu vida pudiese haber otro hombre.
- ¿No querrás que me quede para vestir santos solo porque te ha entrado antojo de tarta de fresa, sosa para mi gusto?
- No, tienes derecho a estar con un hombre, pero ese solo puedo ser yo.
- ¿Sí? ¿Y cómo sé que estarás a la altura y que no me dejarás otra vez?
- Francisca si me tienes completamente loco, desde que te supe con ese cura-manos-largas no duermo ni vivo por que la idea de que te toque aunque sea un solo pelo me asalta, me mata y me destroza.
- Pues has de saber, que me ha tocado más de un pelo
- Francisca- él se acercó más- no me digas eso.
- Pero si es verdad. Siempre que me coge en brazos noto que la mano se le escapa un poquito.
- Francisca- le advertía con la voz, la mirada que no continuara porque no sabía si iba a poder controlarse por más tiempo.
- Esta noche no apartaba la mirada de mi escote, si no lo hubiera sabido un caballero hubiera temido seriamente que se abalanzase sobre mí y…
Vale, ya no podía más. Se lanzó sobre ella, desesperada, uniendo sus labios, queriendo devorarla, impidiendo con su abrazo que ella se alejara… o le soltara un garrotazo, hasta que notó que sus músculos se relajaban, que su boca se abría permitiendo la entrada de su lengua, y sus manos pasaron a recorrer su cuerpo, sintiéndola como nunca antes lo había hecho, con una pasión desmedida que lo desbordaba. La tomó de las piernas y la subió al mármol. Raimundo no podía parar, sus manos se movían con voluntad propia, deslizándose por su espalda, sus pechos, sus muslos… no tenía ninguna intención de parar, pero entonces el sonido de unos golpes en la puerta les obligó a separarse.
- ¿Estáis bien? Ya lleváis ahí mucho tiempo.- eran Águeda y Anselmo.
- Sí, ya vamos- Francisca fue la primera en reaccionar, bajó del mármol, se recolocó el vestido, el pelo, y se echó algo de agua a la mancha, al menos que pareciese que había ido a lavársela.- Ven esta noche a mi alcoba y me pensaré que castigo ponerte- le susurró a Raimundo al tiempo que abría la puerta y desaparecía tras ella.
A Raimundo le costó más reaccionar, otra vez se quedaba a dos velas, pero al menos le había robado algo más que un beso y aquella noche no se le escaparía. Aunque lo que tampoco se le escapaba ya era un calentón insoportable.
Decididamente necesitais otro trozo de relato! Por cierto esta tarde no podre ver la novela a ver si me podeis decir los minutos en los qeu sale Francisca para que lo vea luego qeu no me la quiero tragar toda!
Animo, al menos a ver si consigo haceros sonreir un poquito
DOS HOMBRES Y UNA PACA
Raimundo avanzaba en dirección al baño junto a Francisca a paso lento, siguiendo su ritmo, mientras ella caminaba con ayuda de su bastón. No comenzó a hablar hasta que no se supo a solas con ella.
- ¿Por qué has hecho eso?- le dijo él
- ¿El qué?
- No te hagas la inocente conmigo, Francisca, tu pie estaba en mi… entrepierna.
- Ah, eso, ¿pero no pensarás que lo he hecho por incomodarte? Nada más lejos, es que me han recomendado tener los pies en alto.
- ¿Y por eso no parabas de restregármelo?
- Cuidadito con lo que dices que te meto un bastonazo que te dejo contento, además no lo restregaba, lo movía para encontrar la posición adecuada.
- Claro, lo movías justo en ese lugar.
- ¿Hubieras preferido que se lo hiciera a Anselmo?
- ¡No!... quiero decir, que no hubiera sido apropiado, es un cura.
- Pues él no pensaba lo mismo esta mañana.
Raimundo no daba crédito a lo que oía, veneno de mujer, disfrutaba haciéndole sufrir. Se quedó sin palabras mientras ella se metía en el baño. Raimundo entró detrás.
- Oye, un poquito de intimidad ¿no te han enseñado que las damas van primero?
- Sí, pero tú no eres una dama Francisca- Raimundo se acercó a ella
- Creo que aún no te ha quedado claro lo del bastón, ¿verdad?
- Una dama no se divierte haciendo sufrir a un hombre que la ama- se acercó un poco más
- Y un hombre que ama a una dama no se va con la primera floriponcia que se le cruza en el camino.- dijo metiendo el bastón entre medias.
- Vale, de acuerdo, no tenía que haber comenzado una relación con Águeda, pero es que estaba tan asustado con perderte…
- Que decidiste sustituirme, ¿no? Muy profundo Raimundo.
- No, Francisca, es que después de todo lo que me has hecho no quería seguir amándote.
- ¿Y ahora sí quieres? ¿Pero tú quién eres, el increíble hombre veleta?
- No, soy un hombre enamorado que sufre por verte con otro. No quería quererte, y no quiero porque este amor me está matando, pero cada vez que veo cómo le sonríes, cómo le tocas, o cómo él te toca a ti, se me llevan los demonios y el día menos pensado comento un “curicidio”. – Apartó el bastó y la acorraló frente al mármol del aseo.
- No pienses que tu vena maníaca me va a conquistar- Hablaba en susurros, tener a Raimundo tan cerca le cortaba la respiración, pero tenía que aguantar por más que se muriese de ganas de meterle un meneo con el que olvidase hasta cómo se llamaba.
- Dime qué quieres que haga y lo haré. Francisca, no sé porqué te quiero tanto, he intentado resistirme, he intentado olvidarte ahogándote en alcohol, con otras mujeres
- ¡Qué romántico!- dijo ella irónicamente.
- Pero no he podido dejar de amarte, de desearte, de anhelarte.
- ¿Y entonces quieres explicarme por qué estás con Águeda, Raimundito? Porque mi idea de ti como un hombre razonable se empieza a ir al traste.
- Yo… no siento nada por Águeda, pero estoy bien con ella, pensé que así la vida sería más fácil, tú con tu vida y yo con la mía; solo que no llegaba a concebir que en tu vida pudiese haber otro hombre.
- ¿No querrás que me quede para vestir santos solo porque te ha entrado antojo de tarta de fresa, sosa para mi gusto?
- No, tienes derecho a estar con un hombre, pero ese solo puedo ser yo.
- ¿Sí? ¿Y cómo sé que estarás a la altura y que no me dejarás otra vez?
- Francisca si me tienes completamente loco, desde que te supe con ese cura-manos-largas no duermo ni vivo por que la idea de que te toque aunque sea un solo pelo me asalta, me mata y me destroza.
- Pues has de saber, que me ha tocado más de un pelo
- Francisca- él se acercó más- no me digas eso.
- Pero si es verdad. Siempre que me coge en brazos noto que la mano se le escapa un poquito.
- Francisca- le advertía con la voz, la mirada que no continuara porque no sabía si iba a poder controlarse por más tiempo.
- Esta noche no apartaba la mirada de mi escote, si no lo hubiera sabido un caballero hubiera temido seriamente que se abalanzase sobre mí y…
Vale, ya no podía más. Se lanzó sobre ella, desesperada, uniendo sus labios, queriendo devorarla, impidiendo con su abrazo que ella se alejara… o le soltara un garrotazo, hasta que notó que sus músculos se relajaban, que su boca se abría permitiendo la entrada de su lengua, y sus manos pasaron a recorrer su cuerpo, sintiéndola como nunca antes lo había hecho, con una pasión desmedida que lo desbordaba. La tomó de las piernas y la subió al mármol. Raimundo no podía parar, sus manos se movían con voluntad propia, deslizándose por su espalda, sus pechos, sus muslos… no tenía ninguna intención de parar, pero entonces el sonido de unos golpes en la puerta les obligó a separarse.
- ¿Estáis bien? Ya lleváis ahí mucho tiempo.- eran Águeda y Anselmo.
- Sí, ya vamos- Francisca fue la primera en reaccionar, bajó del mármol, se recolocó el vestido, el pelo, y se echó algo de agua a la mancha, al menos que pareciese que había ido a lavársela.- Ven esta noche a mi alcoba y me pensaré que castigo ponerte- le susurró a Raimundo al tiempo que abría la puerta y desaparecía tras ella.
A Raimundo le costó más reaccionar, otra vez se quedaba a dos velas, pero al menos le había robado algo más que un beso y aquella noche no se le escaparía. Aunque lo que tampoco se le escapaba ya era un calentón insoportable.
#6259
15/02/2012 16:03
Creo que a partir de ahora solo leere vuestras historias y poco más.. Hasta que decidan los guionistas devolverme mi serie, devolverme a Rai: el RIRI de Ruth, y devolverme a Tristan
#6260
15/02/2012 17:47
vaya respeto tienn algns persons n st foro x otrs prsns a ls q insultan a l minima. lo d tatty n l post n defensa d l serie deja mucho q desear.