FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 302 303 304 305 306 307 308 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#6081
Nhgsa
Nhgsa
07/02/2012 12:40
Hola chicas.

Sé que dije que seguiría ayer pero entre el viaje de mi madre (se va el viernes) y la m... de horarios que tengo ahora en la uni se me había pasado :(

Laury cariño, escribes de cine. Yo también creo que ese es el principal motivo por el que Francisca no habla.

No sé vosotros pero la serie la están afeando mucho y ahora más con las escenitas con Mariana, pobreta.

Los montajes maravillosos. Yo todavía estoy peleando con el gimp. A ver si sale algo decente algún día.

Aquí os dejo con la continuación.

Decidieron salir a pasear por la ciudad viendo cómo los telegramas habían conseguido enfriarles el cuerpo. Francisca miraba al horizonte preocupada.

- Francisca ¿qué tienes? Estás muy callada.

- Estaba pensando en lo que haya podido suceder. Si fuera sólo mi hijo pensaría en algo de la hacienda pero habiendo recibido uno de tu hija. He de decir que tengo miedo.

- ¿De qué mi pequeña? – preguntó Raimundo.

- Del pasado. No soportaría que volviera a interponerse entre nosotros Raimundo.

- Mi pequeña… - dijo Raimundo antes de abrazarla fuertemente. A decir verdad, él también tenía miedo. Miedo de que los reproches volvieran a empezar. – La única forma de que no se interponga es sacarlo a la luz… Pero lo que más nos puede separar no es el pasado sino el rencor y nuestro amado orgullo.

- En realidad no hay mucho más que decir. Salvador era un cerdo que maltrataba a todas las mujeres que tenía a su alrededor, le gustaba sentir que era el dueño de todo incluso de las vidas de los demás. – relató Francisca con rostro apesadumbrado y apoyada en el pecho de Raimundo. – Yo tuve que soportar todos sus… deseos… sobre mí y sobre… Soledad. En más de una ocasión le incité a desahogarse conmigo para que no la pagara con ella. Pero muchas veces no servía de nada.
Raimundo la oía con profundo dolor. Divisó un banco y fueron allá a sentarse y a seguir hablando.

- Cuando Tristán se fue… Sentí un profundo vacío pero a la vez alegría. Vacío porque estaba más sola frente a él y alegría porque viviría lejos y en libertad. Mientras tanto, te odié mucho pero a la vez… nunca pude dejar de pensar en ti. – dijo Francisca mirándole con ojos de enamorada. Raimundo volvió a abrazarla contra su pecho.

- Lo siento mi amor… No vi otra opción. Nunca quise hacerte daño.

- Lo sé mi amor. Sólo de pensar que podías haber muerto yo… - dijo Francisca que todavía le dolía el relato de Raimundo.

- Shhhh eso ya pasó mi pequeña. Lo único que deseo ahora es estar contigo mi amor. – dijo Raimundo que, tomándole el mentón a Francisca añadió – Besarte y acariciarte para curar tus heridas y envejecer a tu lado.

- Te quiero Raimundo. – dijo Francisca antes de lanzarse a su boca.

Los dos se sentían felices y dichosos. Nada podría separarles.



El resto del día lo pasaron en calma. Francisca se prestó para cocinar ese “atún a las finas hierbas” que le explicó Rosario bajo supervisión de Raimundo. Las risas y la alegría inundaban la casa. Dejaron sus preocupaciones para más tarde.
#6082
Kerala
Kerala
07/02/2012 14:07


#6083
soyi
soyi
07/02/2012 15:22
HOLACHICAS :

laury : felicidades por tu relato y decirte que que razon tienes que si raimundo y francisca
(pudieran ser sinceros y si pudieran comprenderse quiazas pudieran superarel muro que los separaba)
Encuanto al capitulo de ayer me alegro saber que raimundo com no podia ser de otra manera esa preocupacion por francisca .esperemos que ella sepa agradecer su preocupacion pero como ya sabemos lo cabezotas que son no nos queda otra que esperar para haver com reaciona ella ahora .

Por otro lado estoy contenta de que la serie este nominada a los TP DE ORO espero que se lleven el premio.



!!!!!FELICIDADES A TODO EL EQUIPO DE PUENTE VIEJO!!!!!





UN BESO
#6084
Kerala
Kerala
07/02/2012 18:51
capones, RIRI??? hoy te daba con la mano abierta ¬¬

no m puedo creer que los guionistas hayan sido tan crueles de hacernos esto
no lo concibo snif
#6085
mariajose1903
mariajose1903
07/02/2012 18:56
bueno no se si comentar el capitulo o no....

vaya tela con raimundo. Pepa (que por una vez ha estado acertada)diciendole que vaya a ver a francisca, que le hará bien y el otro que no y que no y que no....

y lo peor de todo que ha conocido una persona que le ha devuelto la ilusion? ja...o miente ahora o miente cuando está con francisca. A ver si se aclara un poquito este hombre.

De todas maneras no me gusta nada como esta actuando raimundo en la enfermedad de francisca, es como si no le importara (que seguro que no es asi) pero estaria muy bien que no lo disimulara tan bien y se preocupara y no que se acaba de enterar que francisca se ha quedado invalida y el nada mas que piensa en agueda y en que si esta agusto con ella y que si patatin...¿ y tu dices que quieres a francisca? deberias haberla apoyado mas y haber ido a verla antes y sobre todo cuando está consciente...

ale ya lo he soltado..!! un suspenso para raimundo...


chicas os quiero!! y por supuesto a muerte con francisca!
#6086
mariajo76
mariajo76
07/02/2012 19:24
Guionistas IROS A LA MIERDA así, sin más, ¿cómo sois capaces de haber hecho esto?, ¿no os da vergüenza?. Hace 2 capítulos Raimundo le declaraba su amor incondicional a Francisca y hoy se entera de que se queda inválida y le importa un carajo, venga ya, sois lamentables.

La mejor historia de amor de la serie y os la estais cargando miserablemente pero eso sí meted más escenas de los Mirañares, que aburren a las ovejas o de Olmo y Soledad que uf, son pasión a ritmo tropical.

Paso de escribir más, estoy demasiado enfadada
#6087
laury93
laury93
07/02/2012 19:41
Lo unico qeu me alegra es ver que no soy la unica INDIGANADA!! Pero qeu le pasa a este hombre????
POR FAVOR un llamamiento a los lionistas de la serie: no me importa esperar si hace falta, o pasar mil calamidades o estar capitulos y capitulos sin disfrutar de una escena de nuestro personajes favoritos, pero POR FAVOR lo pido que Rai no acabe con Voldemort!! que sera un cielo de persona y lo que ti quieras pero NO!!!no
Ara muy en serio, como Rai se trifulque a la ñoña os juro que me planto en el plato, no se donde es pero ya lo encontrare y hago una sentada, vamos a ser los indignados de Puente Viejo,
Hombre no hay derecho!!! Con la ilusion que nos dio ver lo mucho qeu el la seguia queriendo y ahroa nos dan esta puñalada!!

Me voy a estudiar qeu ya hasta me apetece mas que hablar de esto, y para mas inri mañana tengo practica para sacar sangre y yo con una mala leche qeu no me controlo!!! pobre del que le toque!!
#6088
mariajose1903
mariajose1903
07/02/2012 20:15
laury tu tranquila que yo si se donde es! y lo de la sentada no es broma...ya queria yo plantarme alli con mi pancarta. Asi que yo te apoyo.

mariajo, me encantas...IROS A LA MIERDA!! ole por expresar asi de bien lo que todas pensamos!


laury si tienes que sacar sangre podrias probar con los lionistas porque seguro que no tienen...claro deben tener las venas como su vida: VACIA! No me explico como pueden tratar a la mejor pareja de puente viejo asi!


besos a todas de otra indignada!!

(vamos a formar el grupo de las indignadas de puente viejo el 7 feb)
#6089
Edirne
Edirne
07/02/2012 20:22
Si no tenemos bastante con tener que tragarnos a Francisca inválida, lo cual me da a mí que va para largo, ahora nos vienen con esto hum

Yo es que no lo entiendo. Vale que su amor haya perdurado a todo y a todos, vale que sea lo más grande que hay en todo PV, pero también hay que recordar que son los dos unos cabezotas, que les costará un mundo dar su brazo a torcer, que se han dicho muchas cosas y han pasado otras tantas y que aún queda por conocer la paternidad de Tristán, lo cual creo y deseo que los acercará, pero no me cabe la menor duda que antes habrá un distanciamiento... Y ahora pienso yo, ¿no les basta con todos esos impedimentos? ¿De verdad tienen que meter a una tercera persona de por medio? Lo entendería si al menos se hubieran desvelado a las claras lo que sienten el uno por el otro y necesitaran un obstáculo que impidiera su amor, pero es que esa no es la situación ahora mismo, leñes.

Jo, es que parece que no tenemos ya bastante con ver como cada vez que parece que se van a decir lo que sienten se arrepienten, como para que ahora aguantemos palabras bonitas destinadas a la otra... Y encima Rai dice que no va a verla porque la conoce y sabe que no le va a gustar, pues sí, lo más probable es que lo eche por orgullo como lo hizo él con ella en su día, pero yo me conformo con verlos coincidir en escena. Porque una sequía más de escenas, unida a un aumento de escenas con Voldemort, sería directamente insufrible.

Están jugando con nuestra paciencia y lo que no saben es que hasta ésta tiene un límite...

Chicas, hoy más que nunca necesito relatos vuestros por doquier. Un besito a todas (:
#6090
Nhgsa
Nhgsa
07/02/2012 20:26
Hola chicas.

Mariajo estoy contigo... IROS A LA MIERDA GUIONISTAS. Y menos mal que no ha ocurrido lo de Mariana que si no era para tirarles los trastos a la cabeza.

Por otro lado ¿QUÉ COHERENCIA TIENE HOY EL DIÁLOGO DE RAIMUNDO? Hay veces que los guionistas hacen cosas incomprensibles como lo de Águeda. ¡Pues no va y sabiendo los celos de Olmo le dice a la cara que va a cambiar el testamento! De verdad que a estos guionistas les sobre imaginación.

En fin chicas, en cuanto al relato siento deciros que se avecinan tiempos difíciles. Lo único que os puedo decir es que no llegará la sangre al río y que aparecerá alguien del pasado para ayudar a nuestra pareja. No quería quedarme con las ganas de mostrarles a los guionistas que se podía haber descubierto la paternidad de Pepa y de Tristán de otra manera. Y de escribir la aparición de cierta persona aunque no sé si la historia me abrá quedado creíble.


Al atardecer decidieron preparar el viaje pensando sólo en cosas positivas pero algo les hacía sentir tristes. Este viaje era para permitirles volver a empezar y ambos sentían que en algo se había truncado.
- No te apenes mi amor. Pase lo que pase voy a estar a tu lado. – intentó tranquilizarle Raimundo y cogiendo una mano de Francisca y poniéndola sobre su corazón dijo. – Pero lo más importante es que jamás dudes que te amo.
- Y yo a ti mi amor. Contigo a mi lado no tengo miedo de nada. Tengo fuerzas para todo. – dijo Francisca emocionada antes de abatirle a besos.
Llamaron a la puerta insistentemente. Les resultó extraño porque no esperaban a nadie. Raimundo abrió la puerta inquieto. Era Sebastián al que le faltaba el aire.
- Padre. Gracias a Dios que llego. He venido a galope tendido.
- Pero… pasa hijo pasa. ¿Qué pasa? – dijo Raimundo.
- Tengo que hablar con ustedes urgentemente. – dijo Sebastián mientras Francisca bajaba las escaleras con aire preocupada.
Todos pasaron al salón. Sebastián estaba muy nervioso. Corrió al mueble bar y se sirvió dos copas que se bebió de un trago. Más le valía entrar en calor para decirles lo que tenía que decirles. No iba a ser fácil.
- Hijo me estás asustando ¿qué pasa? – preguntó Raimundo. Sebastián respiró hondo antes de encararles.
- Su peor pesadilla se ha hecho realidad doña Francisca. – dijo Sebastián fijándose en ella.
- ¿Pero de qué diantres hablas Sebastián?
- Salvador Castro… vive.
Un viento frío parecía que había entrado en la casa dejando a los presentes congelados.
- No… no… no es posible… Salvador está muerto.
- Sabía que dirían eso. Pero Tristán le reconoció. Y eso no es lo peor.
Francisca se dejó caer en un sillón y Raimundo fue a abrazarla.
- Dijo que aquel día en el que le creían muerto en realidad estaba siendo cuidado por Carlos. Aquella noche Carlos y uno de los hombres siguió a su padre y vio lo que ocurrió con Soledad. Cuando Juan y Soledad se fueron a buscar algo para enterrarlo, el acompañante de Carlos se llevó a Salvador de ahí mientras que Carlos buscaba otra víctima. Consiguió matar a un jornalero de la misma estatura y complexión de su padre y lo puso en su lugar con las ropas de Salvador. Dos niños asustados no se pararían a reconocer el cadáver.
Francisca se echó a llorar.
- Pero ¿por qué ahora? ¿Por qué después de todo este tiempo?
- Dice que Carlos se lo llevó a Asturias y que lo cuidó en secreto. A causa del viaje entró en coma. Despertó hace unos pocos meses y cuando se recuperó, decidió volver.
Francisca lloraba desconsolada. Raimundo la abrazaba con más fuerza.
- Pero eso no es todo. Las hermanas de Elvira están de capa caída. Están casi en la ruina así que se pusieron a investigarla doña Francisca y con ello a todos los de su alrededor. Incluida Leonor.
- ¿Y?
- Encontraron su diario en el que decía que… Tristán es su hijo Raimundo por lo tanto no es un Castro.
- Dios santo… me matará. Seguro que me matará.
- No lo hará señora. Tristán me ha pedido que le diga que no se moverá de la Casona para defenderla. – dijo Sebastián para tranquilizarla. – Y yo también estoy con usted. Soledad me ha prometido mantenerme al tanto de todo.
- Y yo no… no pienso aceptar esto. – dijo por fin Raimundo. – No volveré a dejarte mi pequeña. No pienso volver a hacerlo.
- No Raimundo. No podría soportar que te hiciera daño.
- Francisca…
- Shhhh. – dijo Francisca tapándole la boca a Raimundo. – Tienes que hacerlo mi amor. Si se ha enterado de esto puede que tu hija esté en peligro Raimundo. A Salvador le encanta hacer daño.
- Francisca… no puedo… – dijo Raimundo con lágrimas en los ojos antes de que Francisca le hiciera callar con un beso largo y dulce.
- No puede hacerme daño Raimundo. Lo único que puede hacer es pegarme pero no puede hundirme… porque mi alma y mi corazón son tuyos mi amor. La carne se queda en este mundo. Pero mi alma… siempre estará contigo.
- Para su mayor seguridad doña Francisca es preciso que al alba vuelva conmigo. Le he dicho a Salvador que voy a hacer unas gestiones cerca de aquí y que vendrá conmigo. No sabe nada de que está con mi padre. Padre usted tendrá que volver de otra manera. – explicó Sebastián. Raimundo asintió.
- Les dejaré a solas para que puedan hablar. Estaré fuera.
- Escúchame… - dijo Raimundo tomando por el rostro a Francisca. – Prométeme que nunca… jamás… olvidarás que te amo, que te amo más que a mi vida…
- Te lo prometo…Pero tú tampoco has de olvidarlo. – dijo Francisca emocionada.
- Te lo prometo mi amor. Al igual que te prometo que removeré cielo y tierra para poder alejarte de él. Tiene que pagar por sus crímenes.
- Abrázame Raimundo. Abrázame fuerte.
Los dos quedaron abrazados en el sofá. Era la prueba más dura de sus vidas. Pero algo había cambiado. Francisca sabía que Raimundo iba a pelear y eso la reconfortaba. No estaría sola frente a Salvador.
#6091
Edirne
Edirne
07/02/2012 20:52
¡Ayyy, no os podéis ni imaginar lo mucho que me alegro de haberme topado con este foro y, en especial, con este rinconcito! De no haber sido así, creo que me habría bajado del carro hace ya tiempo...

Nhgsa, te aseguro que todo cuanto escribís tiene mucha más coherencia que la serie en si. La vuelta del temible Salvador, esa si que sería una gran trama... Miedo me da pensar lo que le puede hacer a Francisca triste Ojalá Raimundo lo ponga en su sitio, como se merece ese miserable. Me encanta, sigue cuando puedas guiño
#6092
Kerala
Kerala
07/02/2012 21:34
Estamos todas un poco plof, pero bueno. Las cosas mejorarán, ya lo vereís. Yo sigo confiando en que llegarán buenos momentos que compensarán todo lo malo.
(Aunque lo de hoy ha sido pasarse!! Que bastante tengo en mi vida como para seguir sufriendo,señores guionistas!)

Aquí os dejo un regalo. No tiene título. Pero lo que sí tiene, es amor. El de Francisca y Raimundo. Y el mío propio. ¡Animaros compañeras!


1ª PARTE


Era el primer día que salía de la Casona desde que despertara de la operación. Y de aquello hacía ya más de un mes. Había hecho oídos sordos a las súplicas de los pocos que aún se atrevían a entrar en su dormitorio, pues a todos los echaba con cajas destempladas. Al final, solo Rosario era lo suficientemente valiente como para enfrentarse a ella y soportar sus gritos y su mal humor. Esa buena mujer fue la única que se dio cuenta de que, lo que realmente tenía, era un profundo dolor por la vida que le esperaba. Sujeta de por vida a una silla de ruedas.

Porque sí. Sería de por vida por más que la doctora Casas se empeñara en animarla cuando la visitaba asiduamente para los típicos reconocimientos. Y la instaba a que pusiera de su parte para salir de ese estado de inapetencia en el que se había sumido. Pero ¿para qué? ¿Qué sentido tenía luchar por algo que nunca se va a conseguir? Ella no volvería a caminar y cuanto antes lo asumieran todos antes dejarían de molestarla.

Pero Rosario era diferente. Por más que la gritaba o la echaba de su lado, esa mujer no se rendía. Fue gracias a ella y por darle un gusto, que había decidido dar ese pequeño paseo por el campo aquella mañana. Ellas dos. Nadie más. Y mientras se encaminaban en silencio hasta la ribera del río, Francisca aferraba con fuerza un pequeño libro que había escondido bajo la manta que cubría sus piernas.

- Hace una mañana preciosa, ¿verdad Señora? -. Rosario empujaba la silla sin recibir ninguna contestación a su pregunta. – El aire puro le vendrá de maravilla para darle algo de color en las mejillas. Está usted muy pálida -.

- ¿Y cómo quieres que esté, Rosario? Mi dormitorio no es muy luminoso que digamos. Y no me vuelvas a repetir… -. Habló antes de que la criada pudiera replicarla. Porque aunque no hubiera visto su rostro, sabía que Rosario iba a contestarle. -…que todo se debe a mi tozudez por no haber querido salir antes. ¿Para qué salir de ese cuarto? ¡A nadie le importa que yo me pudra allí dentro! -.

- Se equivoca Señora. Tristán… -.

- No te atrevas a hablarme de Tristán, Rosario -. Su hijo no había respetado su decisión a no operarse y por ese motivo se veía relegada a una silla de ruedas. Pero pensar en él le produjo tal opresión en el corazón que hasta el aire le faltaba. Culpar a su hijo era mucho más fácil que asumir que estaba asustada. Tanto como nunca había estado. Le dolía en el alma esa situación con Tristán, pero como siempre, su orgullo la perdía.

- Y yo… -.

Francisca sonrió. – Tú Rosario… -. Suspiró con tristeza, tal vez recordando tiempos mejores. – Creo que has sido la única amiga que he tenido en toda mi vida. No se cómo aún sigues soportándome después de todo -.

La mujer sonrió con benevolencia. – Hemos pasado demasiadas cosas juntas Señora. Jamás podría dejarla a su suerte -.

Francisca retuvo las lágrimas que querían salir de sus ojos.

– Demasiadas… -. Susurró. Pero enseguida cambió su tono. – Y como se te ocurra comentar con alguien lo que acabo de decir, lo negaré y te echaré a patadas. ¿Estamos? -.

- Estamos -.

Ambas mujeres no escondieron la sonrisa que apareció en sus rostros mientras seguían su camino. Llegaron a un pequeño claro junto al río, y Rosario se detuvo.

- ¿Qué le parece aquí, Señora? -. Sí, definitivamente, aquel era un buen lugar.

- ¿Acaso importa lo que a mí me parezca? -. Miró a ambos lados con desgana. – Este es tan buen lugar como cualquier otro -.

- Perfecto. Entonces aquí la dejo. No se preocupe… -. Tuvo que tranquilizarla cuando Francisca se volvió en su silla para pedirle que no la dejara sola. – Tengo que acercarme al pueblo para recoger unos mandados y no tardaré en venir a buscarla. Además, nadie pasa por aquí a estas horas. Podrá disfrutar de un poco de tranquilidad -. Se puso frente a ella para colocarle mejor la manta sobre las piernas. – Disfrute de la lectura de su libro, yo vendré enseguida. ¿Estamos? -.

Francisca frunció el ceño. - ¿Te estás burlando de mí Rosario? -. Torció los labios. – Está bien. Ve a hacer eso tan importante que te impide quedarte conmigo. Pero regresa enseguida. No quiero que nadie me vea en este estado -.


Rosario se despidió de ella y marchó presta hacia el camino que llevaba al pueblo. Francisca cerró los ojos dejando que el aire y los tímidos rayos de sol de aquel 7 de febrero acariciaran su rostro. Había extrañado demasiado la luz del día. El olor del campo. El suave murmullo del riachuelo… ¿Cómo iba a ser su vida a partir de ahora? Dependería siempre de alguien que la moviera de un lado a otro. Y Rosario no estaría eternamente. Se iría. Como toda la gente que la quería y que ella había terminado por alejar de su lado.
#6093
Kerala
Kerala
07/02/2012 21:34
Como Raimundo. Pensó en él con desolación. No había ido a verla desde que despertó. Ni siquiera una visita de cortesía. ¡Qué poco le había importando siempre a Raimundo su suerte…! No era la primera vez que notaba su ausencia cuando las cosas le iban mal, y sin embargo, seguía doliéndole como una espina perenne en su corazón. Sangrando. Es cierto que ella no había dado muestras de quererle nunca a su lado, pero al menos cuando Raimundo estuvo enfermo, ella fue a visitarlo. ¡Claro! Él la echó de su lado pensando que solo iba a regodearse en su desgracia.

¡Maldito hombre orgulloso!

¿Acaso tú le hubieras recibido de buenas maneras, Francisca? . Su maldita conciencia no perdía la oportunidad de seguir torturándola cada vez que tenía ocasión. Pero reconocía que tenía razón. Ella tampoco habría soportado que Raimundo la viera así. Derrotada. Inválida Postrada de por vida en una cama. No, su orgullo no le permitía que Raimundo la viera así.

Sintió una ligera humedad en su mano. Tan sumida estaba en sus propios pensamientos que no se dio cuenta de que un pequeño cachorrillo se había acercado hasta ella y le lamía la mano. Se quedó tan sorprendida por aquella sorpresiva muestra de afecto del animal, que no tuvo corazón para apartarle. Al contrario. Se descubrió a sí misma acariciándole con la otra mano.

- ¿De dónde has salido tú, precioso? -. Aquel perro oscuro la miró con los ojos bien abiertos, como si pareciera entenderla. De pronto, subió una de sus patitas hasta su regazo y Francisca vio que tenía la pata vendada. - ¡Vaya! ¡Veo que estamos empatados! -. Se carcajeó de su propia desgracia cuando el perro soltó un ladrido a modo de respuesta. - ¿A ti también te ha operado una doctora inepta? -. Suspiró con una sonrisa. El perrito volvió a lamerle la mano. – Bueno, parece que he hecho un amigo… -. Miró a su alrededor, pero no vio a nadie. - ¿No tienes dueño? Será mejor que te vayas a jugar a otra parte -. Pero el perro se sentó sobre sus patas y se quedó mirándola. Francisca arqueó una ceja. – Iba a ponerme a leer un rato… ¿quieres escuchar poesía? -.

Dos ladridos fueron la respuesta.

- ¿Qué hago hablando con un perro? -. Meneó la cabeza y sacó el libro abriéndole por la primera página. Comenzando a leer.

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
cuando caminan, cabalgan
a lomos de una mula vieja…
.

Caminan. Detuvo su lectura para perder la mirada en el infinito. Ella nunca volvería a hacerlo. Jamás. Tragó saliva y acarició con ternura a aquel perrito que había posado su cabeza sobre ella. Como si quisiera animarla.

- No te apenes… -. Le sonrió. – Tú volverás a caminar -.

A pocos metros, escondido tras un árbol, el dueño del perro observaba a Francisca con el alma encogida en un puño y miles de sentimientos rodeándole. Su pequeña…su dulce pequeña.



(no m ha dejado ponerlo en un único mensaje ¬¬ )
#6094
thirdwatch
thirdwatch
07/02/2012 22:31
Edirne Cien por cien de acuerdo. Es que en este caso, al igual que me pasa con lo de Tristan y Pepa trama hermanos trama lechuguina, no entiendo muy bien porque meten a Águeda. Pensaba que era para explotar el tema Francisca celosa pelenado y chulando por raimundo.. Pero al desembocar la enfermedad y la invalidez de la Paca ya no lo entiedno. Estoy muy perdida en ese tema.. ¿No es muy fácil sacar provecho a estos dos? tiene aunos actores simplemente esplédnidos, en mi humilde opinión los 2 mas grandes de la serie.. pues que los exploten
#6095
Edirne
Edirne
07/02/2012 23:20
Third, es que hay tramas que las meten con calzador; porque, como bien has dicho, teniendo la trama H, no sé a cuento de qué meten también a la galena. Pues de igual manera pasa con Voldemort... Y que razón llevas con que no saben explotar el buen hacer que tienen Ramón y María cuando los juntan. Nos dan las escenas a cuenta gotas. Claro, luego van y nos dan cada escenón que se nos cae el alma a los pies -como la última que nos han dado-... Pero, jolines, ya podrían seguir en esa línea y dejarse de tonterías.
Aunque bueno, como bien a dicho Ruth, tanto vosotras como nosotras tendremos que animarnos y pensar en que ya habrán tiempos mejores sonriente

Ruth, qué preciosidad de relato snif. Ay, la buena de Rosario qué bien entiende a Francisca. Y como, a pesar de todo, la quiere. Rosario es un personaje que me encanta. Adoro la idea que has tenido de juntar a Francisca y el perrico en el mismo relato. ¡Están para comérselos! A ver lo que se dicen este par. Impaciente me tienes para leer la continuación :D
#6096
Kerala
Kerala
07/02/2012 23:28
2º PARTE (cortita,pero algo es algo jejejeje. Mañana lo termino....)


-No te apenes… -. Le sonrió. – Tú volverás a caminar -.

A pocos metros, escondido tras un árbol, el dueño del perro observaba a Francisca con el alma encogida en un puño y miles de sentimientos rodeándole. Su pequeña…su dulce pequeña.

Se sentía como un miserable por no haber ido aún a la casona a visitarla. Pero estaba tan asustado por lo que pudiera encontrarse que no se atrevió a presentarse en la Casona en todo este tiempo. Recibía información de su estado periódicamente, y se encargaba de recabarla cuando pasaban más de dos días sin saber de ella. Preguntando. Disimuladamente. Como si no le importara. Como si no le doliera saber que ella se estaba dejando apagar lentamente.

Esa actitud no concordaba con la Francisca que él conocía. Tan vital, tan llena de fuerza… Y él tenía miedo. De su reacción al verla. De cómo se iba a sentir. Miserable y egoísta. Decía que la amaba más que a su vida y en vez de pensar en ella, solo lo había hecho en él. Refugiándose en esa supuesta indiferencia que sentía por ella. Tal vez Francisca no erraba al acusarle de cobarde.

Sus actos no habían hecho sino darle la razón.

Hoy había necesitado salir de la taberna para tomar el aire y poner en claro sus ideas. Llevaba dos días sin saber de ella y pensó en acercarse a la Casona para preguntarle a Rosario. Sería arriesgado si Tristán le encontraba por allí. Puede que le instara a ver a su madre, y él no estaba preparado para eso todavía. Por eso decidió cambiar de rumbo y pasear junto a cojito por la ribera del río. El perro corría feliz a pesar de su ligera cojera y en un descuido se había alejado demasiado de él. Cuando quiso alcanzarlo, descubrió que estaba junto a Francisca.

Su corazón dio un vuelco en el pecho nada más verla. Visiblemente más delgada y desmejorada. Pero tan preciosa a sus ojos como lo había sido siempre. Estaba sola y al verla jugueteando con el cachorro, no quiso estropear aquel tierno momento. Por eso se escondió tras el árbol. Por eso la observó en la lejanía.

Muriendo lentamente al ver cómo ella sonreía. Agonizando cuando sus cabellos se mecieron por el viento. Pereciendo cuando escuchó la suavidad de su voz. Su pequeña… su niña… su amor…

Sus ojos vagaron por ella acariciándola como sus manos no podían hacerlo. Gritando en silencio las palabras que el orgullo y el miedo no le dejaban pronunciar. Deteniéndose en aquella maldita silla que la mantenía sujeta cortándole las alas.

Irónico.

Parecía sentir más dolor él mismo que la propia Francisca. Viéndola ahí, junto a cojito, reconoció a su pequeña. Con la misma fortaleza que él parecía haber perdido.

Un ladrido rompió el silencio. Y después otro. Y otro más.

Raimundo hizo un gesto a cojito para que se callara, ya que el perro le había descubierto escondido tras el árbol. Pero no hizo caso y siguió ladrando hasta que Francisca, desconcertada por su actitud, se giró. Y sus ojos se cruzaron. Y sus almas corrieron a unirse. Y él…él salió de su escondite para acercarse lentamente hacia ella.

- Hola Francisca… -.

No pudo responderle. Ni siquiera un simple “hola” salía de su boca. Había deseado con tanta fuerza tenerle frente a ella que nunca pensó en qué le diría. Quiso gritarle. Pedirle que se fuera. Que la dejara sola. No soportaba ver lástima en su mirada. Prefería que la mirara con odio antes que con compasión. Pero no estaba preparada para lo que vio en sus ojos.

No llores Francisca… no llores… .

Pero por una vez los sentimientos y emociones que mantenía guardados bajo llave tomaron el control sobre la razón y el orgullo. Y un torrente de lágrimas surcó su rostro en silencio. Mientras el libro caía al suelo. Mientras sus puños se cerraban en torno a su falda. Mientras sus labios se abrieron para pronunciar en silencio

-…Raimundo… -.
#6097
Crippy
Crippy
08/02/2012 00:05
Dejo relato... ya sabes... Mariajo, va por ti.

Ruth, TE ADORO. Laury, que conste que me río muchísimo con tus relatos idiomísiticos pero los tiernos y dramáticos también te quedan muy bien.

Un beso!! (Hoy Rai, para matarlo a capones)

-------------


Tres días habían pasado desde que Raimundo la visitara por última vez y tres días habían pasado en los que Francisca levantaba la mirada cada vez que la puerta de su habitación se abría. Incapaz de decir en voz alta lo que realmente esperaba y desilusionada como no podía reconocerlo cuando veía que no era él.

Trató de contener la sonrisa cuando observó que finalmente era Raimundo quien entraba. Debía mantener el tono adusto si no quería que él percibiese la alegría que le producía tenerlo frente así de nuevo.

- Pensé que había conseguido librarme de ti –soltó, intrigada por un no demasiado grande capazo que Raimundo dejó con cuidado junto así.

- En tus sueños. Es solo que las obligaciones me llamaban –respondió mientras sonreía y miraba de nuevo el canastillo.

Francisca trató de ver lo que había en el interior pero desde su posición le resultaba totalmente imposible, lo que hizo que toda la energía positiva que le había entrado al verlo se desvaneciese al recordar su enfermedad.

- Por mi puedes irte en este mismo momento a cumplir con tus obligaciones –no pudo evitar decir.

- Tranquila, las llevo conmigo. Tengo hora y media para ti.

Oírle pronunciar esa frase le trajo recuerdos demasiado vívidos que en esos momentos no le producían más que dolor y que durante años había tratado de enterrar.

- Empléala en algo útil –murmuró perdiendo su mirada en la luz que entraba a través de las cortinas de la habitación.

Un silencio pesado cayó como una losa sobre la habitación. Francisca se veía incapaz de enfrentarse a él, a su compasión y por su lado, Raimundo no podía creer que alguien como ella contestara de esa manera.

- ¿Desde cuando Francisca Montenegro se derrumba y habla así? –terminó diciendo con pesar y ante la falta de respuesta, continuó -Has sido capaz de salir advente otras muchas veces, hasta cuando yo me fui…

No pudo sino sorprenderse cuando ella le cortó bruscamente.

– Entonces tenía una razón para hacerlo. Sino, no lo hubiera conseguido –conforme hablaba, disminuyó su tono de voz. Avergonzada con solo reconocerlo.

Raimundo la observó desde su posición. Débil. Achantada por la situación. Triste. Su alma, todavía demasiado unida a la de ella, sufría por verla así.

- ¿Y crees que ahora no la tienes? Que la gente que tienes a tu alrededor no sufre por verte así. Y no me refiero a lo de tus piernas, sino a tu estado de ánimo.

Francisca respondió con dureza y con la voz a punto de quebrársele.

- Esa gente que tú dices solo está esperando que yo abandone este mundo para que deje de darles gritos y trabajo de más.

- ¿Y tú hijo? ¿No te parece suficiente razón ver a tu hijo sufriendo por ti?

- ¡Ni me lo nombres! –estalló

- ¿Por qué? ¿Por querer que salvaras la vida a cualquier precio? ¿Por tomar la decisión que nadie debería verse en la situación de tomar? ¿O acaso porque según tú, también quiere verte muerta? ¡No puedes reprocharle nada de eso! ¡Está sufriendo! –le respondió con tanta vehemencia que no se dio cuenta de lo mucho que había alzado el tono de lo que en un principio era una conversación y que finalmente se había tornado en discusión.

Unos pequeños ruiditos de queja surgieron desde el pequeño canastillo. El rostro de Raimundo mudó de repente a la más infinita dulzura cuando rescató al diminuto bebé y comenzó a acunarlo entre sus brazos.

Francisca se vio de repente totalmente hipnotizada ante la escena. No hizo falta mucho tiempo para que la pequeña dejara de llorar una vez en sus brazos.

- ¿Es que acaso estar abrazada a ese pecho produce el mismo efecto en cualquier mujer? –se preguntó para sí misma.

Raimundo no tardó demasiado en darse cuenta de que había recuperado la atención de Francisca con su nieta en brazos. Habló, aunque sin mirarla. Concentrado en el diminuto ser que tenía sobre él.

- Mi hija tenía que ir a La Puebla a encargarse unos vestidos y Alfonso se ha quedado al cargo de la taberna, así que me la he traído. ¿No es hermosa? –le preguntó orgulloso.

Francisca quiso contestarle pero fue incapaz, emocionada como estaba.

- Además, así después podré dejársela un rato a su abuela para que la disfrute –continuó, refiriéndose a Rosario –Alfonso me ha pedido que recogiera algo que su madre tenía que darle.

De repente pareció tener una idea.

- ¿Puedes quedarte con ella mientras bajo? –le preguntó.

Ella simplemente asintió, sin ser consciente. Raimundo se acercó lentamente y depositó coN infinito cuidado la frágil criatura sobre su regazo. Y a pesar de seguir mostrándose dura y enfadada por fuera, por dentro le invadió una ternura que solo se atrevió a expresar externamente cuando él hubo abandonado la habitación.

Los ojillos castaños de la niña la escrutaron minuciosamente, incapaces de reconocerla. Ella le acarició una y otra vez la mejilla con delicadeza hasta que la pequeña volvió a sentirse relajada y segura y volvió a dormirse. Tan ensimismada estaba en el rostro de la niña que no advirtió como Raimundo volvía a entrar en la habitación tan solo unos minutos después.

Quedándose paralizado al contemplarlas.

- Es un ángel –LE dijo –Mis dos ángeles –pensó mientras se acercaba. Francisca lo advirtió cuando ya estaba junto a ella dispuesta a recoger a la pequeña y tumbarla de nuevo en su mullido refugio.

- ¿Cómo se llama? –preguntó Francisca incapaz de ocultar la emoción de su voz.

- Natalia –le respondió él – así quería Emilia que fuese.

Francisca asintió, comprendiéndolo. Triste.

- ¿No te da pena estar perdiéndote cosas como esta? –preguntó Raimundo, consciente de que había conseguido su propósito: quitarle la protección que ella había colocado en torno a sí misma de ira contra la humanidad desde que despertara de la operación.

- ¿Qué otra cosa puedo hacer? –le respondió ella apesadumbrada.

- Por supuesto que puedes hacer otra cosa. Puedes luchar. Tratar de salir adelante. Tristán me dijo que la doctora Casas había hablado con vosotros sobre tratar de recuperar la movilidad con unos ejercicios…

-No lo haré. No pienso perder el tiempo con algo que sé que nunca conseguiré. Y ahora… ¿Podemos hablar de otra cosa o he de pedirte que te marches?

Raimundo sonrió de medio lado. Por lo menos ahora le permitía hablar con ella. Un paso detrás de otro…
#6098
melisalaura
melisalaura
08/02/2012 03:17
Hola a todas, estoy de vuelta, queria felicitarlas por los motajes y relatos, gracias a ellos despejo mi mente un poquito y saco ese hospital de mi cabeza, lo de Rai es inconcebible, par mí que la tunda que le dieron al principio de la serie le afectó demasiado y la cirugía no fue muy exitosa porque le estan dando unas crisis de ausencia muy fuertes (son crisis de epilepsia) ja ja ja lo mismo habla de Francisca que luego de Aguda, no lo entiendo, espero que se aclare esa confusión mental por nuestro bién, nos tiene a un paso de la locura , ja,ja,ja, besotes , espero poder ver los últimos capítulos y ponerme al día , eso si dios y mis pacientes me lo permiten , las dejo tengo trabajo

Laury eres lo máximo, que lindas tus letras sigue escribiendo que vas muy bién, felicidadessssss
#6099
laury93
laury93
08/02/2012 08:00
Hola nenas!!!
Voy con el tiempo justo, pero todos los relatos geniales, ya ocmentaré más, os dejo la parte romantica que llega el profe.
Gracias por los comentarios, besos

SEGUNDAS OPORTUNIDADES


Francisca ya no pudo aguantar más y se deshizo en lágrimas abrazada sobre sí misma. No se dio cuenta de que Raimundo avanzaba con dificultad a causa de su pie hacia ella. Cuando lo vio a un paso de distancia lo miró a los ojos con miedo de lo que podría decirle él y con los ojos anegados en lágrimas. Raimundo se sentó a su lado y la abrazó para consolarla. Ella se dejó hacer porque estaba demasiado cansada para resistirse y porque necesitaba llorar, soltar todas las lágrimas que no había soltado en 30 años.
- Mi pobre pequeña, cómo has sufrido estos años. Si lo hubiera sabido yo… Ahora entiendo muchas más cosas. No es que pueda aprobar todo tu comportamiento, pero yo podría matar por mis hijos, y entiendo lo que has hecho por… nuestro hijo. Francisca, yo te comprendo y te perdono. Y él también lo hará.
Raimundo se acercó más a ella. Sintiendo su cuerpo junto al suyo, escuchando su respiración, notando como sus lágrimas caían sobre su hombro.
- Ya está pequeña, no soporto verte de llorar.
- Es irónico que lo digas precisamente tú, la mayor causa de mis lágrimas.
- Lo siento.
- Ya te he dicho que te perdono.
- Pero no sabía que en aquel momento aquella decisión te iba a traer un futuro tan nefasto, de haberlo sabido…
- Si hubiera tenido el don de la providencia todo hubiera sido distinto, no te atormentes. Todo lo que he vivido me ha hecho fuerte, como soy. Sé que no te gusta, pero soy una mujer en un mundo de hombres, he sabido lo que eso significaba en más de una ocasión. El caso es que hay que ser como una leona para que no te coman las hienas.
Raimundo la miró en silencio, por primera vez en 30 años volvió a ver a la mujer de la que se había enamorado en su juventud. De alguna forma sabía que seguía allí, quizás por eso no había podido dejar de amarla, solo ahogar ese amor tan profundo en alcohol o intentar esconderlo con amores pasajeros que llegaban a su vida. En aquel instante pudo ver que siempre había estado allí, solo que herida, dolida, perdida, en gran parte por su culpa. La quería tanto que incluso podía dolerle físicamente. La quería, siempre lo había hecho pero nunca hubiera vuelto con ella después de sus actos porque pensaba que ya no era la misma, que era un espejismo, una mala copia de la mujer que amó, malvada y retorcida. Pero ahora estaba allí, junto a él, llorando como una niña perdida, que era lo que siempre había sido. Y todo lo que había hecho había sido por el bien de su hijo, se sorprendió incluso de lo poco que le costó considerar a Tristán su hijo y en aquel momento se culpó de no haberse dado cuenta antes, tendría que haberlo sabido desde que la vio en cinta, tenía que haberlo imaginado. Pero en aquel momento solo notó su corazón quebrarse.
La tomó delicadamente de la cara y la alzó para que lo mirase a los ojos, con esa mirada tierna, dulce, anegada en lágrimas que tanto había echado de menos.
- Francisca, no puedo decir ni hacer nada que cambie todo lo que has tenido que pasar. Créeme que lo siento en el alma, al verte así siento que algo dentro de mí se desgarra. Y tengo la necesidad de protegerte, abrazarte, de tenerte. Te quiero, siempre lo he hecho. Ni Natalia, ni Águeda ni ninguna otra mujer ha logrado borrar este amor que siento por ti y que me embriaga. Te quiero, y vamos a estar juntos pase lo que pase, ya no dejaré que nadie nos separe.
- Raimundo- Ella lo acarició suavemente- Yo te quiero más que a mi vida, por eso no podemos estar juntos, ya no. Me estoy muriendo y no quiero recuperarte para que la muerte me arranque de tus brazos, no quiero volver a perderte y volvemos a estar condenados a separarnos de nuevo.
- No lo permitiré
- Y cómo lo harás
- Lucharé yo mismo con la Parca si es menester, pero no lo será porque sanarás. Mírame a mí, la operación me salvó la vida.
- Sí pero este año nuestros ingresos han descendido considerablemente y no me lo puedo permitir, casi arruinaría a mis hijos por un tal vez.
- A mí me operaron sin pedir nada a cambio.
- Que inocente eres Raimundo, nadie hace nada sin recibir algo a cambio, pero yo pagué una generosa suma al cirujano y a Alberto para que te dijeran que era una obra de caridad.
Raimundo se quedó sin habla, en cualquier otra situación no la habría querido pero sabía que todo lo que se estaban diciendo aquella noche era cierto, y eso también lo sería. Sintió que la amaba más todavía y se sintió como un miserable al recordar que él la había echado con cajas destempladas cuando fue a verlo. Francisca… su pequeña siempre había estado ahí, velando por él.
Volvió a tomar su rostro entre sus manos y se acercó casi temblando. Francisca parecía sorprendida pero no dijo nada, no se movió. Raimundo recorrió la distancia que separaba sus labios y que le pareció eterna hasta que se encontraron en un tímido beso al principio que fue cobrando fuerzas hasta que la pasión los dominó por completo. Francisca le rodeó con los brazos sin saber lo que hacía ni importarle, Raimundo revolvía su suave melena. La ropa comenzó a molestarles hasta que acabaron tumbados en el suelo, como habían hecho tantos años atrás, amándose en silencio, recorriendo cada milímetro de su piel, conociéndose de nuevo, acariciándose, besándose, susurrando su amor.
#6100
thirdwatch
thirdwatch
08/02/2012 09:30
En los adelantos de esta semana sólo mencionan algo de Rai y la Voldermort vuestra.. Habrá que esperar a los adelantos del viernes
Anterior 1 2 3 4 [...] 302 303 304 305 306 307 308 [...] 376 377 378 379 Siguiente