El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
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#5901
30/01/2012 20:41
como os conozco igual que si os hubiera parido,no.Ese no es el final ^^
#5902
30/01/2012 20:49
aaah vale vale ruth!! ya estabamos todas al acecho.. jajaj
por cierto cris....sigue por fa con tu relato...me dejaste ansiosa...
por cierto cris....sigue por fa con tu relato...me dejaste ansiosa...
#5903
30/01/2012 20:51
pero Ruth, qué cosas dices, con lo inocentiñas que somos...
#5904
30/01/2012 21:18
Ruth por favor que el relato no termine aqui que raimundo vuelva please.
#5905
30/01/2012 22:54
"Escena alternativa capítulo 232/233" (FINAL)
Sentada en el borde de la cama terminaba de trenzar su pelo. No sabía cómo sería capaz de conciliar el sueño tras lo que había ocurrido hoy. Restaba importancia a su desvanecimiento. Después de todo, acumulaba demasiadas tensiones en los últimos días y era normal que las fuerzas se le hubieran escapado. Pero lo que había pasado con Raimundo superaba con creces cualquier acontecimiento. Y ella era la que había provocado esa situación por volver a traer al presente, aquello que debió quedar en el pasado.
¿Cómo podría enfrentarse de nuevo a él? No se encontraba con fuerzas para poder afrontarle. Lo mejor sería no aparecer por el pueblo en unos días. Dejar que las cosas se calmaran entre ellos, aunque sinceramente no lo veía posible. Jamás podría olvidar ese beso. Igual que tampoco había conseguido olvidar el pasado. Raimundo se llevó con él no solo sus ilusiones. Sino también sus ganas de vivir y su corazón.
Apartó las sabanas dispuesta a sufrir una noche más en soledad en una habitación que se le antojaba demasiado fría. ¡Qué más daba! Apenas lo sentía. Se había vuelto insensible a lo largo de los años. Se dejó caer lentamente hasta apoyar la espalda sobre el colchón suspirando con alivio. Cerró los ojos, sin embargo seguía viéndole a él.
La puerta del cuarto se abrió de repente asustándola. Se sentó en la cama cubriéndose con las sábanas y tratando de enfocar la mirada. El corazón le palpitaba en la boca y quiso gritar. Pero no le salía la voz. Tanteó con la mano la mesita junto a la cama buscando la lamparilla hasta que la encendió. Escuchó la puerta cerrándose con suavidad. Y cuando dirigió su mirada hacia ella, vio a Raimundo mirándola fijamente.
Apartó las sábanas con una calma pasmosa poniéndose de pie. Quedó descalza sobre el piso pero no le importó. El frío le helaba el cuerpo pero la mirada de Raimundo calentaba su corazón. Parecía hipnotizado. Como si no tuviera conciencia de dónde estaba…pero sin dejar de clavar sus ojos en ella.
El miedo que había sentido por volver a verle desapareció de pronto. Poco a poco se fue acercando a él hasta quedar frente a frente. Le escuchaba respirar, pero seguía sin pronunciar ni una sola palabra.
-…Raimundo… -. Pero no le respondió. -… ¿Estás bien?... -.
Él pareció salir de su trance. La miró, como si fuera la primera vez que lo hacía. Frunció el ceño con dolor.
-…Lo siento tanto mi amor…-. Sus ojos reflejaban un intenso y profundo sufrimiento. – No puedo con este amor que me oprime el pecho -. Cerró el puño en torno a su chaqueta, a la altura del corazón. – Intento no quererte pero no lo consigo…-. Bajó la mirada rendido. – No quiero olvidarte Francisca…no quiero…mi ángel… -.
Francisca levantó la mano para acariciar su mejilla y Raimundo buscó la palma con sus labios para besarla. Ella le comprendía perfectamente. Esa misma lucha interior que sentía Raimundo, era la misma que libraba ella continuamente. Debatiéndose entre el amor que aún le profesaba y el deseo impuesto por ellos mismos de arrancarse ese amor que solo les había traído dolor. Consiguieron mantener a raya sus sentimientos hasta el mismo instante en que sus labios se juntaron esa misma tarde. Ahí derribaron la endeble barrera que les mantuvo separados todos estos años.
Llevó sus manos hasta las solapas de su chaqueta hasta deslizarla por los hombros. Raimundo no puso impedimentos. Dejó que le fuera desnudando lentamente. El chaleco, la camisa… Cuando ella se dispuso a quitarle los pantalones, Raimundo la detuvo. Sujetó sus manos entre las suyas y tiró de ellas hasta acercarla a su pecho.
Francisca sentía su respiración entrecortada en la mejilla.
- Me partiste el corazón Raimundo… -. Estaba demasiado emocionada. Aún le pesaba su abandono y aunque él le explicó los motivos que le llevaron a dejarla, sus dudas seguían siendo muy fuertes. – Y a pesar de ello no puedo dejar de amarte…estoy condenada a vivir enamorada de ti por el resto de mis días… -. Lloró. – No puedo más Raimundo…verte y no poder tocarte… -.
Él deslizó los labios por su sien.
- ¿Crees que para mí es fácil? ¿Qué no sufro teniéndote frente a mí y no poder besarte? ¿Desnudarte? ¿Amarte? -.
Bajó lentamente por su mejilla hasta atrapar sus labios. De nuevo un beso lento, pausado, temeroso. Raimundo la alzó en sus brazos sin dejar de besarla y fue con ella hasta la cama. Solo la dejó cuando llegaron hasta el borde.
- Déjame amarte una vez más… -. Fue despojándola del camisón hasta dejarla completamente desnuda. – Déjame morir en tus brazos…y soñar que no ha pasado el tiempo… -. Besó primero un hombro y después el otro. – Que seguimos soñando con una vida juntos…y con una preciosa niña de cabellos oscuros…-. Acarició su rostro con la mano. -…Igual que su mamá…-.
Se amaron son ternura, con cariño, con calma. Tenían que redescubrirse el uno al otro por eso no se negaron la posibilidad de prodigarse caricias que encerraban todo el amor que habían estado reservando tantos años solo para el otro.
Cuando Raimundo se introdujo en su interior un grito ahogado se escapó de la garganta de Francisca, y él se detuvo.
- ¿Te hice daño mi ángel? ¿Te duele? -.
Ella cerró los ojos acerando su boca a la de Raimundo.
– Dolor es no tenerte cada día junto a mí…-.
Con lentitud cuidada salió de ella para iniciar de nuevo el camino. Está vez más profundo. Y cada vez más rápido. Pulsando lugares que solo ellos conocían. Expresando con sus cuerpos la forma de amor más puro y sublime.
El éxtasis les atrapó entre sus brazos transportándoles a su propio paraíso particular. Aquel en el que el techo era el cielo, y su hogar, el mundo. Pues lo único que necesitaban para vivir era el uno al otro.
Se durmieron abrazados, rogándole al día que no volviera nunca para despertarles de aquel sueño.
FIN
Sentada en el borde de la cama terminaba de trenzar su pelo. No sabía cómo sería capaz de conciliar el sueño tras lo que había ocurrido hoy. Restaba importancia a su desvanecimiento. Después de todo, acumulaba demasiadas tensiones en los últimos días y era normal que las fuerzas se le hubieran escapado. Pero lo que había pasado con Raimundo superaba con creces cualquier acontecimiento. Y ella era la que había provocado esa situación por volver a traer al presente, aquello que debió quedar en el pasado.
¿Cómo podría enfrentarse de nuevo a él? No se encontraba con fuerzas para poder afrontarle. Lo mejor sería no aparecer por el pueblo en unos días. Dejar que las cosas se calmaran entre ellos, aunque sinceramente no lo veía posible. Jamás podría olvidar ese beso. Igual que tampoco había conseguido olvidar el pasado. Raimundo se llevó con él no solo sus ilusiones. Sino también sus ganas de vivir y su corazón.
Apartó las sabanas dispuesta a sufrir una noche más en soledad en una habitación que se le antojaba demasiado fría. ¡Qué más daba! Apenas lo sentía. Se había vuelto insensible a lo largo de los años. Se dejó caer lentamente hasta apoyar la espalda sobre el colchón suspirando con alivio. Cerró los ojos, sin embargo seguía viéndole a él.
La puerta del cuarto se abrió de repente asustándola. Se sentó en la cama cubriéndose con las sábanas y tratando de enfocar la mirada. El corazón le palpitaba en la boca y quiso gritar. Pero no le salía la voz. Tanteó con la mano la mesita junto a la cama buscando la lamparilla hasta que la encendió. Escuchó la puerta cerrándose con suavidad. Y cuando dirigió su mirada hacia ella, vio a Raimundo mirándola fijamente.
Apartó las sábanas con una calma pasmosa poniéndose de pie. Quedó descalza sobre el piso pero no le importó. El frío le helaba el cuerpo pero la mirada de Raimundo calentaba su corazón. Parecía hipnotizado. Como si no tuviera conciencia de dónde estaba…pero sin dejar de clavar sus ojos en ella.
El miedo que había sentido por volver a verle desapareció de pronto. Poco a poco se fue acercando a él hasta quedar frente a frente. Le escuchaba respirar, pero seguía sin pronunciar ni una sola palabra.
-…Raimundo… -. Pero no le respondió. -… ¿Estás bien?... -.
Él pareció salir de su trance. La miró, como si fuera la primera vez que lo hacía. Frunció el ceño con dolor.
-…Lo siento tanto mi amor…-. Sus ojos reflejaban un intenso y profundo sufrimiento. – No puedo con este amor que me oprime el pecho -. Cerró el puño en torno a su chaqueta, a la altura del corazón. – Intento no quererte pero no lo consigo…-. Bajó la mirada rendido. – No quiero olvidarte Francisca…no quiero…mi ángel… -.
Francisca levantó la mano para acariciar su mejilla y Raimundo buscó la palma con sus labios para besarla. Ella le comprendía perfectamente. Esa misma lucha interior que sentía Raimundo, era la misma que libraba ella continuamente. Debatiéndose entre el amor que aún le profesaba y el deseo impuesto por ellos mismos de arrancarse ese amor que solo les había traído dolor. Consiguieron mantener a raya sus sentimientos hasta el mismo instante en que sus labios se juntaron esa misma tarde. Ahí derribaron la endeble barrera que les mantuvo separados todos estos años.
Llevó sus manos hasta las solapas de su chaqueta hasta deslizarla por los hombros. Raimundo no puso impedimentos. Dejó que le fuera desnudando lentamente. El chaleco, la camisa… Cuando ella se dispuso a quitarle los pantalones, Raimundo la detuvo. Sujetó sus manos entre las suyas y tiró de ellas hasta acercarla a su pecho.
Francisca sentía su respiración entrecortada en la mejilla.
- Me partiste el corazón Raimundo… -. Estaba demasiado emocionada. Aún le pesaba su abandono y aunque él le explicó los motivos que le llevaron a dejarla, sus dudas seguían siendo muy fuertes. – Y a pesar de ello no puedo dejar de amarte…estoy condenada a vivir enamorada de ti por el resto de mis días… -. Lloró. – No puedo más Raimundo…verte y no poder tocarte… -.
Él deslizó los labios por su sien.
- ¿Crees que para mí es fácil? ¿Qué no sufro teniéndote frente a mí y no poder besarte? ¿Desnudarte? ¿Amarte? -.
Bajó lentamente por su mejilla hasta atrapar sus labios. De nuevo un beso lento, pausado, temeroso. Raimundo la alzó en sus brazos sin dejar de besarla y fue con ella hasta la cama. Solo la dejó cuando llegaron hasta el borde.
- Déjame amarte una vez más… -. Fue despojándola del camisón hasta dejarla completamente desnuda. – Déjame morir en tus brazos…y soñar que no ha pasado el tiempo… -. Besó primero un hombro y después el otro. – Que seguimos soñando con una vida juntos…y con una preciosa niña de cabellos oscuros…-. Acarició su rostro con la mano. -…Igual que su mamá…-.
Se amaron son ternura, con cariño, con calma. Tenían que redescubrirse el uno al otro por eso no se negaron la posibilidad de prodigarse caricias que encerraban todo el amor que habían estado reservando tantos años solo para el otro.
Cuando Raimundo se introdujo en su interior un grito ahogado se escapó de la garganta de Francisca, y él se detuvo.
- ¿Te hice daño mi ángel? ¿Te duele? -.
Ella cerró los ojos acerando su boca a la de Raimundo.
– Dolor es no tenerte cada día junto a mí…-.
Con lentitud cuidada salió de ella para iniciar de nuevo el camino. Está vez más profundo. Y cada vez más rápido. Pulsando lugares que solo ellos conocían. Expresando con sus cuerpos la forma de amor más puro y sublime.
El éxtasis les atrapó entre sus brazos transportándoles a su propio paraíso particular. Aquel en el que el techo era el cielo, y su hogar, el mundo. Pues lo único que necesitaban para vivir era el uno al otro.
Se durmieron abrazados, rogándole al día que no volviera nunca para despertarles de aquel sueño.
FIN
#5906
31/01/2012 12:12
Cris anímate y lo mismo para Silvia. yo veo a Masi, a Cris, a Silvia y a Bagihx con muchas posibilidades de ganarlo.. Sois unas artistazas
#5907
31/01/2012 12:35
! ánimo a todas !, seguro que esta semana será dura para vosotras, pero tranquilas que el sol siempre sale, aunque a los guionistas les gusten mucho las nubes negras y los dramones, tarde o temprano saldrá el sol. Ahora os pongo un chascarrillo y os deseo un hermoso día.
La monja asesina
Es bastante cretina.
Ha tirado a doña Francisca por la escalera
Pensando que era la partera.
Con esas ansias de venganza
algún día a la partera un cuchillo lanza.
Con el cura se confiesa
Por que su error le pesa.
Francisca está al borde de la muerte.
! Esta mujer si que tiene mala suerte!.
Pero bicho malo nunca muere
Que el diablo en el infierno la espere
Tal vez esto haya sido un castigo divino
Tal vez lo tenía escrito en su destino.
Al menos servirá para que Raimundo le haga una visita
A ver si con ello su mal de golpe se quita.
Por que el poder del amor es inmenso
Eso al menos es lo que yo `pienso.
Y si tiene que dejar este mundo
Que su despedida sea en brazos de Raimundo.
Puede ser que la trama
La tenga postrada en una cama
Entonces la muerte sería una liberación
y la doña no soportaría tan grande condenación.
Aunque ella de dolor tiembla
cada uno recoge lo que siembra.
La monja asesina
Es bastante cretina.
Ha tirado a doña Francisca por la escalera
Pensando que era la partera.
Con esas ansias de venganza
algún día a la partera un cuchillo lanza.
Con el cura se confiesa
Por que su error le pesa.
Francisca está al borde de la muerte.
! Esta mujer si que tiene mala suerte!.
Pero bicho malo nunca muere
Que el diablo en el infierno la espere
Tal vez esto haya sido un castigo divino
Tal vez lo tenía escrito en su destino.
Al menos servirá para que Raimundo le haga una visita
A ver si con ello su mal de golpe se quita.
Por que el poder del amor es inmenso
Eso al menos es lo que yo `pienso.
Y si tiene que dejar este mundo
Que su despedida sea en brazos de Raimundo.
Puede ser que la trama
La tenga postrada en una cama
Entonces la muerte sería una liberación
y la doña no soportaría tan grande condenación.
Aunque ella de dolor tiembla
cada uno recoge lo que siembra.
#5908
31/01/2012 13:10
Hola!!! Soy nueva, aunque como si no porque yo llevo leyendos muuuuuuuuuucho tiempo lo que pasa es qeu este es mi primer año de universidad e iba hasta arriba, luego los examenes y, la verdad sea dicha, porque me daba mucha vergüenza pues no me decidia, pero hoy he acabado los examens y me he dicho de hoy no pasa porqeu me va a dar algo!!! Entre haber acabado los examens y saber qeu el miercoles hay beso, qe vale sera poco disfrutado por la pobre Paca, pero yo si que lo voy a disfrutar asi que no quepo en mi!!
A por cierto Kerala, Ruth creo, me ha encantado la escena alternativa, chulisima!! Y la poesia tambien me ha encantado
Yo si me dais permiso tambien me gustaria poner algun relatillo que he hecho estudiando (asi me habran salido los examens...)
Por cierto, sobra decir que soy Raipaquista, pero sobre todo Paquista a muerte, arriba la Bouzas!! Estuvo genial ayer, como siempre y hoy seguro que lloro!!
A por cierto Kerala, Ruth creo, me ha encantado la escena alternativa, chulisima!! Y la poesia tambien me ha encantado
Yo si me dais permiso tambien me gustaria poner algun relatillo que he hecho estudiando (asi me habran salido los examens...)
Por cierto, sobra decir que soy Raipaquista, pero sobre todo Paquista a muerte, arriba la Bouzas!! Estuvo genial ayer, como siempre y hoy seguro que lloro!!
#5909
31/01/2012 13:48
"Mientras tanto Raimundo quiere despedirse de Francisca y es Pepa quien escucha a un emocionado Raimundo despedirse de Francisca"
Vamos,no me @#%&@
¿es que no van a estar solos?
Edito: ¡es que estoy indignada! que le pille al salir,o al entrar...¡pero que les dejen solos,joer!
Edito II: gracias a mariajo,que abre los ojos a RIRI y la saca de su indignación inicial,Pepa estará escuchando a escondidas,con lo que Rai estará solo despidiéndose de ella.
Así....SÍ
Bienvenida laury
eva!! mil gracias,como siempre.Es un placer leerte
Vamos,no me @#%&@
¿es que no van a estar solos?

Edito: ¡es que estoy indignada! que le pille al salir,o al entrar...¡pero que les dejen solos,joer!
Edito II: gracias a mariajo,que abre los ojos a RIRI y la saca de su indignación inicial,Pepa estará escuchando a escondidas,con lo que Rai estará solo despidiéndose de ella.
Así....SÍ

Bienvenida laury

eva!! mil gracias,como siempre.Es un placer leerte
#5910
31/01/2012 14:04
#5911
31/01/2012 14:59
Miri estoy segura que no te van a estropear la escena. Estoy totalmente segura
#5912
31/01/2012 15:01
Ruth, como siempre maravilloso 
¿Pepa? ¿Pepa los escucha? Joder, ya no nos lo van a dejar solos ni en un momento asi...
Como ha dicho Miri, NO QUIERO QUE LA ENFOQUEN. No, y menos ella con lo bien que me cae ultimamente.
Laury, bienvenida :)

¿Pepa? ¿Pepa los escucha? Joder, ya no nos lo van a dejar solos ni en un momento asi...
Como ha dicho Miri, NO QUIERO QUE LA ENFOQUEN. No, y menos ella con lo bien que me cae ultimamente.
Laury, bienvenida :)
#5913
31/01/2012 15:04
HOLA CHICAS:
Pues yo me alegro que le vea pepa detras de la puerta haver si deja asi de hacer la celestina con su madre y raimundo .
CHICAS : QUE LLORERA ME ESPERA
LAUY: En cantada de que este por aqui
Pues yo me alegro que le vea pepa detras de la puerta haver si deja asi de hacer la celestina con su madre y raimundo .
CHICAS : QUE LLORERA ME ESPERA
LAUY: En cantada de que este por aqui
#5914
31/01/2012 15:30
Yo creo que esta bien que lo escuche Pepa, asi qeu se cuenta de qeu su madre no tiene ninguna opotunidad con Raimundo y qeu se deje de cenitas romanticas porque no...
Concentremonos en lo bueno que es qeu alguien lo va a ver y se lo puede decir a Francisca, ara que que ella lo crea viniendo de la partera ya es otra cosa... pero por lo menos que se lo diga a la ojerosa y asi qeu se baje del burro qeu RAIMUNDO TA PILLAO!
PD: gracias por las bienvenidas!
Concentremonos en lo bueno que es qeu alguien lo va a ver y se lo puede decir a Francisca, ara que que ella lo crea viniendo de la partera ya es otra cosa... pero por lo menos que se lo diga a la ojerosa y asi qeu se baje del burro qeu RAIMUNDO TA PILLAO!
PD: gracias por las bienvenidas!
#5915
31/01/2012 15:53
Jo, pues a mi no me gusta que nadie lo escuche y no es por Pepa en sí! Raimundo ama a Francisca y ese momento es muy íntimo y debería de ser sólo de ellos. como mucho me gustaría que Rosario supiera que estuvo allí, pero escuchar esas palabras de adiós al amor de tu vida?? espero que Rai no se de cuenta que está allí y no se interrumpa por eso.
y espero un día poder entender por qué Pepa tb tiene que estar metida aquí!
Eva, sublime, como siempre!
Laury, bienvenida corazón! y ve poniendo los relatos que aquí no nos hartamos de leerlos!
y espero un día poder entender por qué Pepa tb tiene que estar metida aquí!
Eva, sublime, como siempre!
Laury, bienvenida corazón! y ve poniendo los relatos que aquí no nos hartamos de leerlos!
#5916
31/01/2012 18:41
Mañana Ruth se muere.. Va a ser otro escenón
#5917
31/01/2012 18:55
A ver esas manitas VOldemort!!! Me parece muy fuerte qeu se aprovechara, cuidadin qeu las manos van al pan!! Y Raimundo bien, pero yo hubiera qeurido algo más de pena!! pero bueno mañana se dara, por lo menos ha quedado claro, claro que Raimundo la quiere más qeu a nada!
Pero bueno, por haceros algo mas corta la espera a mañana os pongo el principio de un relato que aun me ha quedado algo largo asi que lo ire poniendo poco a poco por no hartaros. provechando qeu la pobre Paca esta malita es un relato de redencion en el que se explica que nunca ha sido mala por mucho que se empeñen los lionistas. A lo mejor el principio os aburre pero luego viene el romance...
UNA VISITA INESPERADA
Raimundo entró en la Casona sin ser invitado, ni siquiera llamó, sabía que si se hacía anunciar no sería bien recibido, así que decidió no dejar que nadie le viera. Avanzó con determinación hacia el despacho cruzando el salón vacío. Colocó las manos en las manivelas tomando aire para la discusión que se avecinaba. No sabía muy bien qué era lo que le iba a decir, pero Don Anselmo lo había preocupado, le había hecho prometer que no saldría de aquella casa sin que Francisca le contara algo muy importante, y lo cierto es que estaba intrigado. Abrió de golpe, preparándose para cualquier cosa, excepto para lo que vio.
Al escuchar el sonido de la puerta Francisca se giró involuntariamente y se creyó morir cuando vio que quien entraba era Raimundo. Ahora no, se dijo, ahora no. Pero era demasiado tarde. Raimundo al principio solo pudo ver a Francisca que lo miraba aterrada, la estantería del despacho que parecía estar abierta como si diera a un pasadizo y frente a Francisca un hombre… No, se dijo, no podía ser. Pero lo era. Salvador Castro parecía haber vuelto de entre los muertos y apuntaba a Francisca con un arma hasta que se percató de su presencia y lo apuntó a él.
- Vaya- dijo Salvador con aquella voz que parecía venir del averno. – Parece que ya estamos todos. Lo cierto es que hubiera preferido una charla a solas con mi esposa, pero ahora no puedo dejarte ir.- Le lanzó unas cuerdas a Francisca- Cierra la puerta con llave y átalo a la silla. Y más vale que lo ates fuerte porque sabes que no dudaré si intenta hacerse el héroe.
Francisca sabía que no hablaba en broma, lo conocía demasiado bien. Maldijo a Raimundo por aparecer en aquel momento, no se daba cuenta de que acababa de poner su vida en peligro. Francisca cerró la puerta como le había ordenado y comenzó a atar a Raimundo siguiendo las órdenes de Salvador. Raimundo no podía oponer ninguna resistencia porque la pistola no dejaba de apuntarle. Mientras ella le ataba las manos a la espalda le dijo:
- No me ates demasiado fuerte y me desharé del nudo, no dejaré que te haga daño.
Francisca no le hizo caso y apretó lo mejor que pudo. No quería que estuviera indefenso, pero con algo de suerte podría convencer a Salvador de que se fuera aunque fuese con ella, y sabía que Raimundo no le dejaría. Si se desataba intentaría luchar y acabaría muerto. Mientras le colocaba una mordaza lo miró fijamente a los ojos, suplicándole con la mirada y con cada fibra de su ser.
- No te preocupes por mí, ya me he enfrentado a él muchas veces. Si tienes la oportunidad de huir, escapa y no mires atrás- Él ya no podía hablar, pero estaba claro que no aceptaba las órdenes de Francisca- Raimundo, si alguna vez me quisiste, si… aún sientes algo por mí, por favor, escapa y llévate a mis hijos lo más lejos que puedas.
Francisca se alzó y miró desafiante a Castro.
- Ya está atado, ahora vas a decirme de una vez qué haces aquí.
- ¿Es que un hombre no puede aparecer para interesarse por la salud de su esposa? Escuché que te estabas muriendo…
- Y viniste a por la herencia.
- Entre otras cosas. Veo que sigues igual de orgullosa que siempre, eso es lo que más me gustaba de ti
Se acercó a ella y agarró su rostro con las manos apretándola con fuerza, se inclinó hasta ella e intentó besarla, Francisca le respondió con un intenso mordisco en el labio que hizo que él se apartara de inmediato. De un guantazo, Salvador la tiró al suelo.
- Igual de salvaje. No importa, cuanto más te resistías mejor me lo pasaba.
Raimundo contemplaba la escena impotente, lleno de rabia y furia por no hacer nada por protegerla. La maldad de aquel hombre no dejaba de asombrarle, y tampoco los arrestos que mostraba Francisca que se levantó como si el duro golpe que acababa de recibir hubiera sido un soplo de viento. Entonces Raimundo se percató con todo el dolor de su corazón de que estaba acostumbrada a golpes peores.
Pero bueno, por haceros algo mas corta la espera a mañana os pongo el principio de un relato que aun me ha quedado algo largo asi que lo ire poniendo poco a poco por no hartaros. provechando qeu la pobre Paca esta malita es un relato de redencion en el que se explica que nunca ha sido mala por mucho que se empeñen los lionistas. A lo mejor el principio os aburre pero luego viene el romance...
UNA VISITA INESPERADA
Raimundo entró en la Casona sin ser invitado, ni siquiera llamó, sabía que si se hacía anunciar no sería bien recibido, así que decidió no dejar que nadie le viera. Avanzó con determinación hacia el despacho cruzando el salón vacío. Colocó las manos en las manivelas tomando aire para la discusión que se avecinaba. No sabía muy bien qué era lo que le iba a decir, pero Don Anselmo lo había preocupado, le había hecho prometer que no saldría de aquella casa sin que Francisca le contara algo muy importante, y lo cierto es que estaba intrigado. Abrió de golpe, preparándose para cualquier cosa, excepto para lo que vio.
Al escuchar el sonido de la puerta Francisca se giró involuntariamente y se creyó morir cuando vio que quien entraba era Raimundo. Ahora no, se dijo, ahora no. Pero era demasiado tarde. Raimundo al principio solo pudo ver a Francisca que lo miraba aterrada, la estantería del despacho que parecía estar abierta como si diera a un pasadizo y frente a Francisca un hombre… No, se dijo, no podía ser. Pero lo era. Salvador Castro parecía haber vuelto de entre los muertos y apuntaba a Francisca con un arma hasta que se percató de su presencia y lo apuntó a él.
- Vaya- dijo Salvador con aquella voz que parecía venir del averno. – Parece que ya estamos todos. Lo cierto es que hubiera preferido una charla a solas con mi esposa, pero ahora no puedo dejarte ir.- Le lanzó unas cuerdas a Francisca- Cierra la puerta con llave y átalo a la silla. Y más vale que lo ates fuerte porque sabes que no dudaré si intenta hacerse el héroe.
Francisca sabía que no hablaba en broma, lo conocía demasiado bien. Maldijo a Raimundo por aparecer en aquel momento, no se daba cuenta de que acababa de poner su vida en peligro. Francisca cerró la puerta como le había ordenado y comenzó a atar a Raimundo siguiendo las órdenes de Salvador. Raimundo no podía oponer ninguna resistencia porque la pistola no dejaba de apuntarle. Mientras ella le ataba las manos a la espalda le dijo:
- No me ates demasiado fuerte y me desharé del nudo, no dejaré que te haga daño.
Francisca no le hizo caso y apretó lo mejor que pudo. No quería que estuviera indefenso, pero con algo de suerte podría convencer a Salvador de que se fuera aunque fuese con ella, y sabía que Raimundo no le dejaría. Si se desataba intentaría luchar y acabaría muerto. Mientras le colocaba una mordaza lo miró fijamente a los ojos, suplicándole con la mirada y con cada fibra de su ser.
- No te preocupes por mí, ya me he enfrentado a él muchas veces. Si tienes la oportunidad de huir, escapa y no mires atrás- Él ya no podía hablar, pero estaba claro que no aceptaba las órdenes de Francisca- Raimundo, si alguna vez me quisiste, si… aún sientes algo por mí, por favor, escapa y llévate a mis hijos lo más lejos que puedas.
Francisca se alzó y miró desafiante a Castro.
- Ya está atado, ahora vas a decirme de una vez qué haces aquí.
- ¿Es que un hombre no puede aparecer para interesarse por la salud de su esposa? Escuché que te estabas muriendo…
- Y viniste a por la herencia.
- Entre otras cosas. Veo que sigues igual de orgullosa que siempre, eso es lo que más me gustaba de ti
Se acercó a ella y agarró su rostro con las manos apretándola con fuerza, se inclinó hasta ella e intentó besarla, Francisca le respondió con un intenso mordisco en el labio que hizo que él se apartara de inmediato. De un guantazo, Salvador la tiró al suelo.
- Igual de salvaje. No importa, cuanto más te resistías mejor me lo pasaba.
Raimundo contemplaba la escena impotente, lleno de rabia y furia por no hacer nada por protegerla. La maldad de aquel hombre no dejaba de asombrarle, y tampoco los arrestos que mostraba Francisca que se levantó como si el duro golpe que acababa de recibir hubiera sido un soplo de viento. Entonces Raimundo se percató con todo el dolor de su corazón de que estaba acostumbrada a golpes peores.
#5918
31/01/2012 18:57
- Ya no soy una muchacha a la que amedrentar con tus golpes.
- No, ya lo veo. Y he de decir que estos 10 años alejados han resaltado tus… virtudes.
- Dime de una vez por qué has vuelto. Teníamos un trato.
- Sí. Es verdad. Pero deberías saber que no siempre cumplo con mi palabra.
- Ya hace tiempo que sé que eres un ser sin honor ni palabra, pero aún así esperaba que todo el dinero que has estado extorsionando sirviera de algo.
- Y lo ha hecho querida. He estado viviendo como un rey, pero han llegado a mis oídos rumores sobre un monstruo que pasaba como mi hijo, y no quería que mi imagen ser viera dañada así.
- No has de preocuparte, tu imagen sigue igual que siempre, era el pobre Efrén el que podía salir perjudicado con la reputación de su padre.
- Siempre me encanta escuchar tus insultos indirectos, querida, pero tengo algo de prisa, he venido a acabar lo que Mauricio no pudo hacer hace años, acabaré con él aunque sea con mis propias manos. Solo tengo una pregunta, ¿cómo es que he tardado tanto tiempo en enterarme?
- Mauricio y Rosario lo ocultaron hasta tu muerte y después me lo comunicaron. Yo hubiera querido liberarlo- Mientras lo decía lanzó una mirada a Raimundo para que entendiera que ella no era el monstruo que él creía- Pero era la única que sabía que seguías vivo y que no te haría ninguna gracia enterarte, así que lo dejé encerrado para protegerlo de ti otros 10 años. Sin embargo… Tristán y Pepa lo encontraron y se empeñaron en sacarlo a la luz, intenté convencerlos de que no lo exhibieran demasiado, de que lo dejaran escondido aunque fuera en casa; el problema es que pensaban que era inhumano, y lo era, pero no sabía que era mucho peor que tú supieses de su existencia.
- Muy bonito Francisca. Tú siempre tan benevolente con los demás. Pero qué ha sido de él.
- Murió.
- Qué pena. – Dijo irónicamente.- Bueno, una cosa menos.- De pronto se giró hacia Raimundo.- ¿Pero dónde están mis modales? Ni siquiera le he dirigido la palabra a nuestro invitado. ¿No puede ser? Pero… sí… fíjate, si el triste tabernero por el que suspira mi esposa. – Raimundo lo miró interrogante- No me mires así, siempre he sabido que Francisca te… quería- pronunció la palabra casi con desprecio- Precisamente por eso era tan divertido hacerte caer, ¿verdad querida? Me encantaba verte llorar de rabia y frustración cada vez que le desposeía de alguna propiedad y la ponía a tu nombre.
- Sí, fue un detalle por tu parte arruinarle la vida y hacer que pareciese que era yo la culpable. – Raimundo la miró preguntándose si todo lo que decía era cierto, si acaso se había pasado años culpando a Francisca de su desgracia cuando ella no había hecho más que amarle en secreto. Francisca le devolvió la mirada, le hablaba a Salvador, pero en realidad quien quería que la entendiese era Raimundo.- Desde que viste cómo le miraba la primera vez que nos encontramos tras la boda decidiste hacer de él tu juguete para torturarme y que yo cediese a tu voluntad. Mandabas hombres para que lo apaleasen, le quitabas tierras o arruinabas sus negocios si no cedía a tus chantajes; pero incluso cuando me sometías acababas arremetiendo contra él haciendo que todo me apuntase a mí porque decías que te gustaría matarlo por mirarme, pero que era mucho más divertido hacer que me odiara.
- Sí, es cierto. Aunque podrías habérselo dicho tras mi “muerte”
- Sabes que no podía, era parte del trato, yo dejaba que él me odiase por lo que me quedaba de vida… y tú te marchabas sin hacerle más daño ni a él ni a los niños.
- Me alegra que tú sí seas una mujer de palabra.
Aquello ya era demasiado para Raimundo. Nada de lo que había creído en esos últimos 30 años era cierto, había caído en las redes de Castro y le había dado la satisfacción de ayudarle a hacer sufrir a la mujer a la que amaba. Se sentía tremendamente miserable y apenado, por ella, por él mismo y por todos los años que habían perdido.
- Bueno, ¿ya estás contento? Yo sigo enferma, Efrén está muerto, Raimundo me odia y está con otra mujer- Por primera vez no intentó disimular el dolor que le causaban aquellas palabras- Y tú tienes todo el dinero que quieres, ahora, márchate.
- Un momento. Aún hay otra cosa que quería hacer. Puede que con los años me esté volviendo un sentimental, pero he estado pensando, ya estoy mayor y quiero dejar un heredero digno de mí.
- Entonces vuelve a los infiernos y elige a un demonio.
- No querida, me refiero a mi vástago, Tristán.
- No, no dejaré que vuelvas a llevártelo. Además, él no es como tú, es bueno y noble.
- Nada que no se cambie a base de palos, tú deberías saberlo mejor que nadie.
- No te lo llevarás. No querrá irse contigo.
- Francisca le estoy dando la oportunidad de ser un verdadero Castro, un hijo que no quiere honrar a su padre no es digno de vivir.
Desgraciadamente, Francisca sabía demasiado bien que no era una forma de hablar, si Tristán no accedía a irse con él lo mataría, y Tristán no accedería. No sabía que podía hacer, estaba desesperada, acorralada. Solo se le ocurría una solución para que se olvidase de Tristán, el problema era que podía poner en peligro a Raimundo. ¿Cómo podía elegir entre su hijo y el amor de su vida? Era arriesgado, sabía que alguien tendría que morir para apagar las ansias de sed de Salvador, pero no podían ser ni Raimundo ni Tristán. Era la única solución, se dijo.
- No, ya lo veo. Y he de decir que estos 10 años alejados han resaltado tus… virtudes.
- Dime de una vez por qué has vuelto. Teníamos un trato.
- Sí. Es verdad. Pero deberías saber que no siempre cumplo con mi palabra.
- Ya hace tiempo que sé que eres un ser sin honor ni palabra, pero aún así esperaba que todo el dinero que has estado extorsionando sirviera de algo.
- Y lo ha hecho querida. He estado viviendo como un rey, pero han llegado a mis oídos rumores sobre un monstruo que pasaba como mi hijo, y no quería que mi imagen ser viera dañada así.
- No has de preocuparte, tu imagen sigue igual que siempre, era el pobre Efrén el que podía salir perjudicado con la reputación de su padre.
- Siempre me encanta escuchar tus insultos indirectos, querida, pero tengo algo de prisa, he venido a acabar lo que Mauricio no pudo hacer hace años, acabaré con él aunque sea con mis propias manos. Solo tengo una pregunta, ¿cómo es que he tardado tanto tiempo en enterarme?
- Mauricio y Rosario lo ocultaron hasta tu muerte y después me lo comunicaron. Yo hubiera querido liberarlo- Mientras lo decía lanzó una mirada a Raimundo para que entendiera que ella no era el monstruo que él creía- Pero era la única que sabía que seguías vivo y que no te haría ninguna gracia enterarte, así que lo dejé encerrado para protegerlo de ti otros 10 años. Sin embargo… Tristán y Pepa lo encontraron y se empeñaron en sacarlo a la luz, intenté convencerlos de que no lo exhibieran demasiado, de que lo dejaran escondido aunque fuera en casa; el problema es que pensaban que era inhumano, y lo era, pero no sabía que era mucho peor que tú supieses de su existencia.
- Muy bonito Francisca. Tú siempre tan benevolente con los demás. Pero qué ha sido de él.
- Murió.
- Qué pena. – Dijo irónicamente.- Bueno, una cosa menos.- De pronto se giró hacia Raimundo.- ¿Pero dónde están mis modales? Ni siquiera le he dirigido la palabra a nuestro invitado. ¿No puede ser? Pero… sí… fíjate, si el triste tabernero por el que suspira mi esposa. – Raimundo lo miró interrogante- No me mires así, siempre he sabido que Francisca te… quería- pronunció la palabra casi con desprecio- Precisamente por eso era tan divertido hacerte caer, ¿verdad querida? Me encantaba verte llorar de rabia y frustración cada vez que le desposeía de alguna propiedad y la ponía a tu nombre.
- Sí, fue un detalle por tu parte arruinarle la vida y hacer que pareciese que era yo la culpable. – Raimundo la miró preguntándose si todo lo que decía era cierto, si acaso se había pasado años culpando a Francisca de su desgracia cuando ella no había hecho más que amarle en secreto. Francisca le devolvió la mirada, le hablaba a Salvador, pero en realidad quien quería que la entendiese era Raimundo.- Desde que viste cómo le miraba la primera vez que nos encontramos tras la boda decidiste hacer de él tu juguete para torturarme y que yo cediese a tu voluntad. Mandabas hombres para que lo apaleasen, le quitabas tierras o arruinabas sus negocios si no cedía a tus chantajes; pero incluso cuando me sometías acababas arremetiendo contra él haciendo que todo me apuntase a mí porque decías que te gustaría matarlo por mirarme, pero que era mucho más divertido hacer que me odiara.
- Sí, es cierto. Aunque podrías habérselo dicho tras mi “muerte”
- Sabes que no podía, era parte del trato, yo dejaba que él me odiase por lo que me quedaba de vida… y tú te marchabas sin hacerle más daño ni a él ni a los niños.
- Me alegra que tú sí seas una mujer de palabra.
Aquello ya era demasiado para Raimundo. Nada de lo que había creído en esos últimos 30 años era cierto, había caído en las redes de Castro y le había dado la satisfacción de ayudarle a hacer sufrir a la mujer a la que amaba. Se sentía tremendamente miserable y apenado, por ella, por él mismo y por todos los años que habían perdido.
- Bueno, ¿ya estás contento? Yo sigo enferma, Efrén está muerto, Raimundo me odia y está con otra mujer- Por primera vez no intentó disimular el dolor que le causaban aquellas palabras- Y tú tienes todo el dinero que quieres, ahora, márchate.
- Un momento. Aún hay otra cosa que quería hacer. Puede que con los años me esté volviendo un sentimental, pero he estado pensando, ya estoy mayor y quiero dejar un heredero digno de mí.
- Entonces vuelve a los infiernos y elige a un demonio.
- No querida, me refiero a mi vástago, Tristán.
- No, no dejaré que vuelvas a llevártelo. Además, él no es como tú, es bueno y noble.
- Nada que no se cambie a base de palos, tú deberías saberlo mejor que nadie.
- No te lo llevarás. No querrá irse contigo.
- Francisca le estoy dando la oportunidad de ser un verdadero Castro, un hijo que no quiere honrar a su padre no es digno de vivir.
Desgraciadamente, Francisca sabía demasiado bien que no era una forma de hablar, si Tristán no accedía a irse con él lo mataría, y Tristán no accedería. No sabía que podía hacer, estaba desesperada, acorralada. Solo se le ocurría una solución para que se olvidase de Tristán, el problema era que podía poner en peligro a Raimundo. ¿Cómo podía elegir entre su hijo y el amor de su vida? Era arriesgado, sabía que alguien tendría que morir para apagar las ansias de sed de Salvador, pero no podían ser ni Raimundo ni Tristán. Era la única solución, se dijo.
#5919
31/01/2012 20:10
#5920
31/01/2012 20:47
laury bienvenida precioso tu relato sigue en cuanto puedas un beso.
