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Atentas a esto otro
SPOILER (puntero encima para mostrar)En la Casona., mientras Raimundo se despide de una moribunda Francisca, Tristan pide consejo a Pepa
SPOILER (puntero encima para mostrar)Seguro que al final ni Rosario se entera de que Raimundo ha estado en la Casona para despedirse de su pequeña. No vaya a ser que después la Doña se entere de que Rai ha estado a su lado. y apuesto a que la repipi en este caso no va a ir corriendo a contárselo sino más bien todo lo contrario, tan buena que es
De todas formas,esto NO ECLIPSA (utilizando palabras de mi Paca) el momentazo del miércoles. Ya he comprado mis kleenex para toda la semana.
EDITO: eva!!! Maravilloso <3
"Escena alternativa capítulo 232/233" (PARTE III)
Ni la muerte logrará que descanse mi alma, pues te seguiré amando por toda la eternidad… .
- La vida en ocasiones, te lleva por derroteros que no nunca quisiéramos tomar -.
Raimundo apartó la mirada. Ambos sabían muy bien lo que era verse abocado a vivir una vida que no estaba planeada para sí. Después de haber imaginado juntos una, feliz y compartida, cargada de sueños, de amaneceres recibidos entre caricias y anocheceres alumbrados por susurros y jadeos. Así era como lo habían imaginado siempre.
- Y aunque a veces haya sido dura, todo lo he hecho por el bien de mis hijos… -.
Era cierto. Había sido dura. Estricta en muchísimas ocasiones. Quiso evitarles muchos de los males que ella había padecido en sus propias carnes, y apartarles del sufrimiento que conllevaba incurrir en los mismos errores que ella había cometido. Pero quizá su mayor error fue no dejarles vivir su propia vida. Lo mismo que ella reprochó a su familia. Al final, se había convertido en quien más odió.
- No te entiendo Francisca, no sé qué es lo que me quieres decir -.
Realmente no lo sabía. Seguía perdido en un abismo de dudas, a pesar de que un negro presentimiento estaba comenzando a adueñarse de él.
- ¿Recuerdas la última vez que yacimos juntos, Raimundo? -.
Ella no había podido arrancarla de sí a pesar del tiempo transcurrido. ¡Cómo hacerlo, si de aquella última noche compartida nació el fruto de su amor! Y estaba tratando de contarle esa verdad a Raimundo. Pero para ello, necesitaba saber que él aún rememoraba esa noche como uno de los momentos más preciados vividos a su lado.
-…Cómo olvidarla…-.
Pronunció en un susurro mientras la mirada se perdía en un recóndito lugar del pasado. Como si un viento gélido le acariciase la espalda, las reminiscencias de aquella noche cobraron forma ante él. Cada susurro, cada caricia, cada sonrisa, cada palabra…Añoraba ese momento con más intensidad que los otros, tal vez por tratarse del último. Si lo hubiera sabido…
Los últimos rayos del sol se despedían de aquel cálido día colándose por la ventana de la fastuosa habitación de la Casona. Sobre la cama, Francisca levantó los brazos sobre su cabeza y se estiró todo lo que pudo. Notaba cada músculo del cuerpo dolorido. Pero a la vez saciado. La sábana de hilo blanco que la cubría se deslizó suavemente por ella hasta morir en su cintura. Frunció el ceño mientras abría uno de sus ojos, y sonreía al ver dos profundos ojos castaños que la miraban enamorados.
- ¿Qué estas mirando, Ulloa? -. Siguió estirándose logrando que la sábana se deslizara un poquito más abajo.
Raimundo la observaba embobado, tumbado de medio lado y con la cabeza apoyada en una mano. Cada día daba gracias a la vida por haber puesto a Francisca Montenegro en su camino. Era la criatura más hermosa que existía sobre la tierra, y era solo suya.
- Nada pequeña, solo a ti…-. Le dijo al tiempo que deslizaba un dedo por el camino que antes había descrito la sábana percibiendo cómo se tensaba su piel. Cómo se erizaba con el simple toque de sus dedos. – Eres preciosa… -.
- Tú tampoco estás nada mal -. Sonrió ella.
- ¿Nada mal eh? -.Se burló Raimundo arqueando una ceja. Bajó la cabeza sobre ella y pronto sus labios siguieron a los dedos a lo largo del cuerpo de Francisca.
-…Raimundo… -. Jadeó ella. – Estoy agotada…-. Tomó su mano y la detuvo entrelazándola con la suya. - ¿Es que no has tenido suficiente? -. Le preguntó divertida.
Pero él volvió a su ataque. – Nunca tendré suficiente de ti, mi ángel… -. Musitó.
Besó suave y fugazmente su boca y descansó su cabeza sobre el pecho de su niña. Francisca acariciaba su cabello cerrando los ojos para evitar que se escaparan lágrimas de felicidad. Se sentía tan afortunada por la vida que le había tocado en suerte, que no necesitaba nada más para ser feliz. Solo a él. Únicamente a Raimundo.
-…Raimundo… ¿De verdad me quieres? -. Él levantó la cabeza mirándola como si se hubiera vuelto loca. – No me mires así – Le dijo. – Me da miedo ser tan feliz…pensar que un día todo pueda esfumarse, y… -.
- Y nada -. Raimundo se puso sobre ella cargando su peso sobre los codos para no hacerle daño. Con las manos, tomó su rostro haciendo que le mirara. – Yo te amo… - la besó. – Tú…me amas, creo… -.
- ¿Cómo que “creo”? -. Francisca le pellizcó el trasero y trató de seguir replicándole, pero Raimundo la acalló con su boca. La besó tan lentamente y de manera tan dulce, que cuando se apartó de ella, Francisca había olvidado el motivo de su pequeño enfado.
- Nada malo va a pasar mi cielo. Nos casaremos y tendremos nuestra propia familia. Tú… -. Un beso. -…Yo…-. Otro beso. -…Y una preciosa niñita de cabellos oscuros -.
Francisca fue subiendo las manos por su espalda, acariciándole, hasta llegar a su cuello. Abrazándolo.
– Yo prefiero un niño. Alto, fuerte… -. Se incorporó hasta llegar a sus labios. – Y tan guapo como su padre…-.
Mordió sus labios. El roce de su lengua le obligó a abrir la boca y se introdujo en su interior, enredando su lengua con la de él. Uniendo sus almas e incrementando el deseo que sentían el uno por el otro.
- Amor mío, he de irme… -. Pero no quería hacerlo. Ojalá pudiera estar eternamente con ella y no tener que dejarla jamás. Sonrió pensando en que ese momento pronto llegaría. Apoyó su frente en la de ella. – Mi padre regresó esta mañana de viaje, y quiere hablar conmigo de un asunto importante -.
Se apartó de ella con fastidio. Hablar con Fernando Ulloa se reducía a un simple monólogo en el que solamente hablaba él. Seguramente volvería a reprocharle su relación con Francisca. Se incorporó quedando sentado sobre la cama y con la mirada perdida. Cada vez soportaba menos a su padre. Francisca notó su cambio de actitud. Ella misma sabía por propia experiencia lo que era tener a alguien que trata de imponer su criterio sin pensar en los sentimientos de los demás. Su madre era la versión femenina de Fernando Ulloa.
Se puso de rodillas detrás de él y le abrazó la espalda. Comenzó a besar su cuello y a susurrarle lo mucho que le amaba.
– Muy pronto viviremos nuestra propia vida -. Él giró la cabeza para mirarla. – Te amo, Raimundo…siempre te amaré… -.
Él sonrió al tiempo que iba tumbándola de nuevo sobre el colchón.
- ¿Sabes? Creo que me me voy a quedar un ratito más contigo -. Dijo divertido. - Porque...¿Ya no estás cansada, verdad? -.
Risas. Besos. Amor. No necesitaban nada más
YO no veo mal que se lo diga la ñoña asi haver si se dacuenta de que raimundo aquien real memte quiere a francisca y que ella nada mas va ser una buena amiga haver si se entera de una vez.
A mi me encanta que sea Voldemort la que le de la noticia, ver como le va a cambiar la cara a Raimundo y la va a dejar ahí colgada para irse a ver a su pequeña no va atener precio y cuando llegue y se encuentre con que está en coma...no me lo quiero ni imaginar, esa despedida puede ser....me lo imagino y ya tengo ganas de llorar. Hoy la caida, empieza LA SEMANA
Veo que no soy la unica que se a quedado
Al ver lo unico que no sabiamos; quien le iba a contar a Raimundo lo de su pequeña.Me jode, con perdón de la palabra, que sea ella quien se lo diga porque no es nadie para decirselo. No se lleva bien con Francisca, no ha ido a verla, no sabe exactamente lo que tiene... Y la ponen a ella para contarselo.
Pero mira, aunque tengamos que aguntar escena Raimundo-Voldemort, voy a disfrutar viendo la cara que se le queda a Raimundo enfrente de la tarta de fresa. Y la respectiva cara de ella.
Lo que crei que la operaban en un hospital, con un cirujano y todo eso, pero por lo que veo no. Hay tormenta...
Hoy nos toca la caida
Ruth, ahora mismo leo y te comento :)
EDITO:
Te adoro, RIRI. Que precioso recuerdo de post último yacimiento. Por desgracia sabemos de lo que se habló en esa conversación entre Raimundo y Fernando Ulloa.
Sigue en cuanto puedas que necesito más
Que a ver si en una de estas le encargan a la cigüeña una niña de cabellos oscuros para Raimundo. Eva, genial el chascarrillo.
"Francisca le pellizcó el trasero".....
eso, eso me molaría a mí, pellizcar ese culito prieto!
I wanna die!
¿Ganará un fondo de pantalla Raipaquista?
Silvia!!! I need your help!!!! Unas capturitas de estas últimas escenas y de lo que viene... Y de paso anímate tú también a intentarlo!!!

"Escena alternativa Capítulo 232/233" (PARTE IV)
- ¿Qué significó para ti? -.
Temía tanto hacer la pregunta como escuchar la respuesta. Porque ella lo guardaba en el fondo de su corazón. ¿Significó para Raimundo tanto como para ella? Una parte de sí le confirmaba la respuesta. Pero el pasado aún era una losa demasiado pesada y las dudas la asaltaban una y otra vez. Si iba a confesarle que Tristán era su hijo, necesitaba saber que su último encuentro tenía un significado especial para él.
- No se a cuento de qué sacas a relucir algo que sucedió hace tanto tiempo -.
Se levantó de la silla poniendo distancia entre ellos. No podía contestarle aquella pregunta sin descubrirse del todo. Ya no era solo que Francisca hubiera traído a colación recuerdos del pasado. Era que él había vuelto a torturarse por la cobardía de su acción. ¿Cómo decirle que cada segundo que había pasado con ella era un segundo de felicidad que sumaba a su vida? ¿Que sentía que se ahogaba, reprochándose no haberle dicho muchas más veces lo mucho que la amaba? ¿Que odió a su padre cuando le arrancó de sus brazos?
Apretó los puños en torno a su gorra. Sentía rabia. Contra ella. Contra sí mismo. Contra el destino. Escuchó como Francisca movía la silla y se acercaba muy despacio hacia él. Sentía el calor de su cuerpo tras él. Por favor, ¡que no le tocara! No respondería de sus actos si Francisca se atrevía a rozarle…
-…Raimundo…-. Insistió ella. – Por favor, respóndeme… Aquella noche, ¿tuvo algún valor para ti? -.
Él se volvió con furia en la mirada.
- ¿Algún valor? ¿Te atreves a preguntarme si estar contigo tenía valor para mí? -. Respiraba con fuerza. - ¿Qué pretendes Francisca? –. Gritó.
- Solo quiero que me digas la verdad, ¡maldita sea! -. Se puso frente a él y le miró a los ojos. - ¿Tanto te cuesta decírmelo? -.
- ¿Y para qué? ¿Qué quieres que diga? -. Tragó saliva y bajó el tono de su voz cuando se percató que estaba gritándole. - ¿Que no puedo arrancarme del alma aquella noche? ¿Que me destroza las entrañas pensar que fue la última noche que toqué tu piel? ¿Que besé tus labios? ¿Que amé tu cuerpo? -. Se quedó en silencio mirándola. – Si lo hubiera sabido… -. Susurró.
Francisca sabía que seguía con vida porque notaba el palpitar de su corazón dentro del pecho. Muy despacio acercó su mano a la de Raimundo y se aferró a ella. Él bajó la vista a sus manos entrelazadas. Y no se retiró cuando ella las llevó hacia su rostro. Cerró los ojos. Eran tantas las ocasiones en las que imaginaba que podía tocarla de nuevo…que sentía la calidez de su piel…
- Si lo hubieras sabido… ¿qué…? -.
Tembló su voz. Tembló su cuerpo. Y creyó morir cuando Raimundo comenzó a mover su mano acariciándola. Y más cuando su otra mano se sumó a las caricias en su otra mejilla.
- Si lo hubiera sabido… -. Juntó su frente a la de Francisca. -…te habría amado una y otra vez hasta morir en tus brazos -. Su aliento cálido se mezclaba con el de su pequeña Francisca. Su ángel. Su vida. – Te habría raptado y habría huido contigo a un lugar donde nadie nos hubiera encontrado jamás… -. Rozó su nariz con la de ella. – Y habría dedicado mi vida a hacerte feliz…-
Sus labios acortaron la poca distancia que le separaba de su boca. Se rozaron con temor. Era demasiado el tiempo que habían pasado sin hacerlo. Y a la vez una fuerza superior a ellos les instaba a unirse. Los tímidos toques del principio tornaron a los pocos segundos en un beso tierno y suave. Los labios de Raimundo ejercían una suave presión sobre los de Francisca, hasta que notó una ligera humedad en ellos.
Desconcertados, fueron separándose poco a poco y Raimundo se dio cuenta entonces que Francisca estaba llorando. Confundido, se soltó de ella como si su solo contacto le quemara las palmas de las manos. Retrocedió unos pasos intentando a la vez poner orden en sus sentimientos. ¿Cómo…? ¿Cómo llegaron a ese punto?
- Yo…tengo que irme Francisca… -. Vio que ella trataba de hablar. No se lo permitió. – No… -. Alzó la mano a modo de barrera. -…lo siento… lo siento… -.
Dio media vuelta y salió de la biblioteca. Francisca no hizo intención de detenerle. De nada hubiera servido. Además, ella estaba tan desconcertada como lo estaba Raimundo. Se llevó los dedos hasta los labios, cerrando los ojos al notar el ligero cosquilleo.
Tal vez, era mejor dejar las cosas así.
RIRI
- Si lo hubiera sabido… -. Juntó su frente a la de Francisca. -…te habría amado una y otra vez hasta morir en tus brazos -. Su aliento cálido se mezclaba con el de su pequeña Francisca. Su ángel. Su vida. – Te habría raptado y habría huido contigo a un lugar donde nadie nos hubiera encontrado jamás… -. Rozó su nariz con la de ella. – Y habría dedicado mi vida a hacerte feliz…-
me mueroooooo, por favor Ruth no lo dejes así, terminalo hoy por lo que más quieras.
ahora, ten cuidado no te manden al rodaje de una escena con Rai- Voldemort, porque ya voy yo y los capo a todos!!! por esta sí que no pasaríamos eh!! ahora bien, si es una escena pa después heredar, bienvenida sea!!
Ruuuuth, joer, no has puesto final, es final ya o vuelve y la ama una y otra vez hasta morir en sus brazos???
bueno, he visto la escena de la caída otra vez y me he fijao que en la escena post-caida no se decidían si dejarnos a la Paca peinada, despeinada, si volverla a peinar, o no, más bien despeinarla!!
MARÍA SUBLIME, como SEMPRE!!
Guionista de PV ya!!!! ¿Hay continuación?
