El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
oye que es eso del chat raipaquista? como se entra ahi? yo quierooooo!!
Francisca paralítica?!
menudas semanas nos esperan!!!! (aunque yo prefiero eso a que se muera)Pero yo os digo: Animaos vale?? venga hagamos una porra!! este viernes Francisca se desmaya en los brazos de Raimundo!! :p
SPOILER (puntero encima para mostrar)minuto 4:17 1ª parte en la que Cuca cuenta que Ramón está como que un poco reacio a enamorarse de Águeda, me parto
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Ramón I Love You Más y Más!!
¡I LOVE YOU,RAMÓN IBARRA! jejejejeje ¡Qué grande eres!
(pero también le amaría aunque no hubiera estado reacio [xd] )
Cuca,odio a Voldemort alias "la bicha",pero no a tí,que me pareces un amor
Pero María...mi María...es que ella es mi adoración.Mi debilidad.
Un ¡te quiero! como una casa de grande para tí
Si hay alguna por aquí veniros para el chat
http://xat.com/RAIPAQUISTA
(Me ha encantado lo de Ramón-Raimundo grabando con Cuca-Bicha (lo siento por la actriz pero... su personaje
)

De lo de Ftv paso palabra. Otra opción sería colgar los relatos aquí como adjunto (no sé si se puede) o en spoiler, ya que quien no quiera ver lo que hay escrito puede evitarlo.
A ver si con la escena del spoiler nos dan una gran escena como la de ayer!!!
Y en cuanto a la semana que viene madre mía. Pero tranquilas que os estoy preparando algo muy muy especial para soportarlo (y no es un mini ni un banner
). Creo que os gustará...Este fin de semana la tendréis (más que nada por mi examen de paleografía del viernes)
Pase lo que pase recordad que:
"LA NOCHE ES MÁS OSCURA JUSTO ANTES DEL AMANECER"
Por Dios, que guapo es, con traje me mata atractivo a más no poder pero ¿por que se lo pone para ir a ver a Voldemort?, póntelo también para ver a Francisca tío, no hagas discriminaciones.
Miri, que bien me huele esa despedida, siguela por fa y Natalia, poned los relatos que puedan dañar a la gente "sensible" por no decir mojigata o retrógrada en spoiler y así os cubris las espaldas.
Yo es que con la gente alucino, como se puede ser tan limitada, imagino que también protestarían cuando Olmo y Sole se acostaron, con el embarazo antes del matrimonio de Emilia o con la futura violación de Mariana. Me parecen patéticas.
Os pongo unos videos que os introduzcan un poco
Porque así es hoy nuestra Paca: “Una loba en el armario, que tiene ganas de salir…”
Resulta que hoy la pobre está:
“Rabiosa…Rabiosa…” así que “Papi ¡vuélveme loca! Aráñame la espalda y muérdeme la boca”
En resumen. Nuestra Paca está...
“Loca por su tigre (loca, loca, loca…)”…“Y ninguna va a poder quitármelo del tirón”
A continuación,el relato
SPOILER (puntero encima para mostrar)
Aquella misma tarde había sufrido un nuevo desvanecimiento. Y ya iban dos en la misma semana. La preocupación había comenzado a hacer acto de presencia en la Casona, pese a que ella intentaba quitar hierro al asunto. Pero debía reconocer que hasta ella se estaba empezando a asustar. El efecto del sedante que la doctora le había suministrado estaba comenzando a desvanecerse, y un ligero dolor en la base de la nuca, la estaba matando.
Se sentó en la cama y se llevó una mano a la frente al tiempo que cerró los ojos. No iba a conseguir descansar esa noche si ese maldito dolor seguía martilleándole sin descanso. Recordó que aún conservaba alguna de las pastillas que la doctora Casas le recetó la vez anterior. Era cierto que tenían un efecto…peculiar en ella, pero conseguían aliviarle el dolor, y ahora mismo, era lo único que le importaba.
Se levantó y tomó la jarra de agua llenándose un vaso. Abrió el cajón de su tocador, cogiendo el botecito que contenía las grageas. Lo volcó sobre su mano y varias cayeron sobre la palma. Tomó una y recogió las sobrantes guardándolas de nuevo en el bote. La tragó rápidamente dando un largo sorbo de agua a continuación para ayudarla a descender.
Se sentaría en la cama esperando a que cumpliera su función. Trataría de calmarse y pronto ese incipiente dolor habría desaparecido. Estaba tan cansada…
*******
Se despertó con un grito empapada en sudor. Sentía un ardor creciéndole en las entrañas. Además, había tenido un sueño de lo más raro. Respiró de manera entrecortada, queriendo recuperar el ritmo normal. Quizá “raro” no sería el mejor calificativo para ese sueño. Su cuerpo ardía, y al abrazarse la cintura, notó la piel demasiado sensibilizada. Aquel sueño…Necesitaba beber un poco de agua fresca. Se levantó y casi volcó la jarra al suelo al tomarla entre sus manos. Las piernas le fallaban y tuvo que sentarse en el suelo, junto a la cama, para no caer.
¿Qué le estaba pasando?
El sueño. Tragó saliva con fuerza. Acababa de hacer el amor con Raimundo en aquel sueño. De manera salvaje. Y lo peor al despertarse, es que junto a ella también lo habían hecho sus deseos más íntimos y ocultos. Deseo por Raimundo. Por yacer junto a él, por morir de placer en sus brazos. Solamente pensarlo, le provocó un jadeo.
Se levantó a duras penas. Se estaba quemando por dentro y en lo único en lo que podía pensar, era el calmar esa excitación que sentía por todo su cuerpo. No era capaz de razonar. Por eso no se planteó la locura que suponía el hecho de ponerse el abrigo y salir apresuradamente de su habitación, para bajar las escaleras a hurtadillas y desaparecer por la puerta de la Casona.
Anduvo sola por los caminos a tan altas horas de la noche. La adrenalina de escaparse de casa durante la noche, sin ser vista, templaba ligeramente sus ansias de estar de nuevo junto a Raimundo. Él seguramente se sorprendería de verla allí y le haría un montón de preguntas. Pero ella no iba precisamente para tener una charla con él. Sonrió perversa ante la imagen que se formó en su mente, de un Raimundo desconcertado cuando se acercara lentamente hacia él y le mordiera los labios. Hasta el abrigo le sobraba ahora mismo debido al calor.
Llegó hasta la plaza y miró en derredor. Nadie había por allí. Mejor. No tenía ganas de ponerse a dar explicaciones sobre su presencia allí. Vio cómo Raimundo cerraba la puerta de la taberna con el pestillo. ¡Maldición! ¿Cómo se supone que iba a entrar?. Se acercó de puntillas hasta la puerta, una vez que Raimundo se hubo marchado.
Agarró el pomo de la puerta y lo movió, pero sin éxito. Entonces, se le ocurrió coger una de las horquillas que aún llevaba en el pelo y forzar la cerradura. No era el momento de ponerse a dar gritos en mitad de la plaza para que Raimundo la abriera. Resopló y tomó la horquilla entre sus dedos, deshaciendo parcialmente su trenza.
Se sorprendió de su buena mano, pues no le costó demasiado lograr su objetivo. Ahora quedaba lo más difícil. Colarse en la habitación de Raimundo. Sintió un estremecimiento por todo el cuerpo, que unido al calor que ya sentía, no hizo sino incrementar su deseo por él. Tomó aire al tiempo que una sonrisa malévola se asomaba a sus labios.
Comenzó a subirlas escaleras. Esta noche, dormiría en brazos de Raimundo Ulloa como que ella se llamaba Francisca Montenegro.
SPOILER (puntero encima para mostrar)
Abrió la puerta de su habitación muy despacio. Encontró a Raimundo de espaldas, quitándose el chaleco. Se humedeció los labios con la punta de la lengua ante tal visión y las pupilas se le dilataron. Raimundo tenía un porte magnífico. Abrió un poco más la puerta y se coló del todo en el dormitorio. Como él no se había percatado aún de su presencia, se dejó caer sobre la puerta provocando un fuerte golpe al cerrarse.
Raimundo se dio la vuelta sobresaltado y se encontró de frente con Francisca, apoyada sobre la puerta de su dormitorio y con una sonrisa en los labios.
- Fran…Francisca… -. Se frotó los ojos pensando que se trataba de una visión, pero ella seguía estando allí. - ¿Qué…qué estás haciendo aquí? -. No sabía ni qué decir.
Ella se limitó a avanzar hacia él y quedarse apenas a dos pasos. Le sentía respirar con fuerza y mirarla desconcertado, y eso la hizo sonreír más abiertamente.
-…Quería verte...-.
Y sin más, levantó sus manos muy lentamente. Raimundo abrió los ojos como platos, pensando que iba a posarlas sobre su pecho, por lo que su respiración comenzó a ser mucho más errática. Pero se dio cuenta de que estaba equivocado al ver que ella comenzaba a desabrocharse los botones del abrigo, haciendo que este cayera desparramado a sus pies.
Un finísimo camisón cubría su cuerpo. Y los primeros botones ya estaban desabrochados mostrando parte de su turgente pecho. No pudo evitar que la mirada cayera hacia esa parte que tan bien recordaba.
- ¿Piensas quedarte con la boca abierta sin decir o hacer nada? -. Le picó Francisca al tiempo que enredaba un mechón de su pelo entre sus dedos.
Raimundo estaba ya sin respiración. No era solo que ella estuviera en su habitación. Ni siquiera que se hubiera presentado medio desnuda. Es que…¿le estaba provocando?
- Fr…Francisca mira… -. Quería moverse pero sentía los pies clavados en el suelo. -…no entiendo qué es lo que pretendes… -. Habló en un susurro, pues apenas tenía voz.
- Pues… -. Se acercó tanto a él que las piernas de Raimundo se enredaron en su camisón. Levantó una mano y la puso detrás de su cuello. Con una sonrisa perversa al ver la expresión de su cara, se puso de puntillas y acercó su boca hasta su oído. -…creo que está más que claro, ¿no crees? -.
Raimundo no se movió. No podía hacerlo. Francisca sintió cómo se estremecía y temblaba bajo su toque. Aquello le dio ánimos a Francisca, que empezó a rozar su cuello con la punta de la nariz y acariciaba su nuca en pequeños círculos.
- Me encanta tu olor… -. Musitó sin dejar de rozarle. – Jamás he podido apartarlo de mi memoria… -. Acercó sus labios y fue dejando pequeños besos por toda su piel.
- …Francisca…-. La llamó él mientras llevaba las manos hasta su cadera, tocándola por primera vez esa noche. Era igual que tocar su piel desnuda, ya que el camisón era demasiado fino. Notó su cuerpo arder bajo sus manos.
Ella, temiendo que él la apartara de su lado, se apretó más a Raimundo clavando esta vez los dientes en su cuello. Mordiéndolo tiernamente. Arrancándole un jadeo.
- Necesito que me hagas tuya esta noche Raimundo -. Lamió justo donde antes había mordido. –No me apartes de tu lado -. Volvió a besarle. – Déjame demostrarte cuánto te amo…-.
Le estaba costando un mundo no romper el camisón de un solo tirón y lanzarla sobre la cama.
- Francisca… ¿y mañana? -. Consiguió apartarla un poco para poder mirarle a los ojos. - ¿Qué pasará mañana? -. Apretó los puños en torno a su camisón taladrándola con la mirada.
Ella se soltó de sus manos y terminó de deshacer la trenza de su pelo. Raimundo seguía con la mirada el movimiento de sus dedos. Resultaba hipnótico. La adoraba. Pero no quería permitirse el caer en sus redes. No soportaría que Francisca estuviera jugando con él.
- Mañana… -. Llevó sus manos hasta los hombros haciendo caer el camisón al suelo y quedando desnuda frente a él. – Mañana será otro día…Hoy solo quiero sentir tus manos sobre mí… -. Se acercó a él abrazándole por la cintura. -…tus labios en mi piel…tu cuerpo desnudo sobre el mío…amándome… -.
Raimundo la apartó momentáneamente de él. La miró a los ojos. Con firmeza, la tomó del mentón con una mano y enredó la otra alrededor de su cintura.
- Veneno de mujer… -. Francisca veía en sus ojos como Raimundo estaba luchando contra sí mismo. Contra sus propios sentimientos. Por eso ella levantó la mano y le acarició lentamente el rostro. Sin decir nada. Viendo como todas las defensas de Raimundo caían en ese instante.
Se acercó a su boca dispuesta a besarle, pero él la mantuvo a distancia. Con lentitud torturadora, fue él quien se acercó hasta ella hasta atrapar su labio inferior entre los dientes. Chupándolo después. Tentándola a que abriera la boca. Pero poco era lo que necesitaba Francisca para caer rendida en sus brazos.
Se besaron con desesperación en un baile que pronto se convirtió en una batalla por tratar de estar más cerca aún del otro. Raimundo seguía manteniéndola firmemente sujeta, llevando él el control, algo que Francisca no soportaba perder. Por eso, sin dejar de enredar su lengua con la de él, enredó sus piernas en torno a la cadera de Raimundo. Rozando sus intimidades. Provocando que de la garganta de Raimundo escapara un jadeo desesperado.
- Vas a acabar conmigo…-. Bajó sus manos hasta ponerlas por detrás de sus muslos. Y así, en brazos, la arrinconó contra la pared comenzando de nuevo a devorar su boca, abandonándola para perderse en su cuello. Lamiendo. Mordiendo. Quería marcar sus labios a fuego en su piel.
Ella se dejaba hacer, pero quería más. Por eso de un solo tirón abrió la camisa. Metió sus manos por detrás, arañándole con pasión. Susurrándole mientras al oído cómo disfrutaba de sus besos. Cómo le amaba.
Raimundo se estaba volviendo loco por la pasión que le estaba consumiendo. Amaba a Francisca más que a su propia vida. Ella era la sangre que corría por sus venas. El veneno que le mataba. ¡Pero qué muerte más dulce!
SPOILER (puntero encima para mostrar)
Se movió con ella hasta la cama dejándola caer. Ambos se miraron a los ojos. Hablándose sin palabras. Francisca comenzó a retorcerse sobre las sábanas, rogándole con su cuerpo que la amara ya. Raimundo la estaba haciendo el amor con la mirada. Jamás en su vida vería una cosa más hermosa que Francisca desnuda en su cama. Las manos le dolían por tocarla una vez más.
Vio cómo ella se incorporó en la cama, quedando de rodillas. Empezó a desnudarlo, terminando de quitarle la camisa. Después, las manos fueron hasta los pantalones bajando con suma lentitud la cremallera. Sin dejar de mirarle a los ojos. Mordiéndose el labio mientras lo hacía. Tras el pantalón, la ropa interior siguió el mismo camino. Al fin estaban en igualdad de condiciones.
Francisca le recorrió con la mirada admirando su desnudez. La perfección de su cuerpo. Tomó su mano y tiró de él hacia la cama, haciéndole caer sobre ella.
- Mi pequeña…no creo que pueda ser delicado… -. Atrapó uno de sus pechos en su mano. – Te deseo desesperadamente -. Bajó su boca hasta donde tenía la mano y lo mordisqueó. Francisca se retorcía de placer debajo de él.
- Raimundo…-. Jadeó su nombre. – No quiero que seas delicado. Hazme tuya ya… -. Le suplicó.
Él levantó la cabeza unos milímetros, separándola de su pecho.
– No, mi vida…primero voy a llevarte a la locura con mi boca… -.
Alternaba sus labios entre uno y otro pecho. Parecía no saciarse nunca de ella. Pero fue bajando poco a poco por su abdomen, por su vientre. Hasta que se perdió entre sus muslos. Los jadeos llenaban el aire de la habitación. Francisca cerró los puños alrededor de las sábanas, mordiéndose los labios hasta llegar a hacerse sangre. Tras unos minutos eternos, Raimundo emprendió el camino de vuelta, llegando de nuevo hasta su boca, adueñándose de ella.
- Deliciosa… -.
Casi sin darse cuenta, Raimundo se vio con la espalda pegada al colchón y Francisca sobre él. Sonrió victoriosa. Esta vez era su turno. Ahora era ella quien recorrió su cuerpo con los labios. Lamió, besó y saboreó cada centímetro de piel de Raimundo.
Le miró y acarició su rostro.
– Te amo Raimundo. Quiero que volvamos a ser uno -.
Él la acomodó sobre su cuerpo y Francisca se dejó caer, introduciéndole en su interior. Gritando ambos de alegría por haber vuelto a su hogar. Comenzó a moverse con lentitud, entrelazando sus manos con las de Raimundo.
- Siempre hemos sido uno preciosa -.
Disfrutaron de los movimientos pausados hasta que la locura invadió sus cuerpos. Raimundo retomó el control tumbándola sobre el colchón y empezando a penetrarla en rápidas y profundas acometidas, llegando cada vez más hondo. Taladrándola cada vez más intensamente.
El mundo giraba alrededor de ella. No veía nada, no escuchaba nada. Solo sentía a Raimundo. Sus cuerpos sudorosos chocaban una y otra vez hasta que, de pronto, todo se detuvo, y creyó caer por un precipicio. Gritó de placer cuando este le traspasó por entero. Se aferró con fuerza a él mientras se convulsionaba sobre la cama. Raimundo seguía embistiéndola sin piedad hasta que él mismo sintió que se unía a ella.
Se derramó en su interior antes de caer sobre su pecho. Cansados pero satisfechos, se acariciaban el uno al otro mientras esperaban a que sus respiraciones se volvieran acompasadas. Solo entonces, Raimundo la miró.
- Ni creas que aún estoy satisfecho… -. Besó sus labios con deseo. – No voy a dejarte salir de mi cama en tres días… -.
Francisca lo atrajo hacia ella.
– Y yo no quiero que salgas de mí nunca más… -.
Se besaron otra vez, encendiendo de nuevo la mecha de la pasión. La que nunca perdieron.
FIN!!!!!
