FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 280 281 282 283 284 285 286 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#5641
Nhgsa
Nhgsa
22/01/2012 00:22
¡¡¡AQUÍ LLEGA UN REGALITO PARA ANIMARSE!!! sonriente

Ambos permanecieron abrazados unos minutos sintiendo su piel. De pronto Raimundo se fijó en las tostadas que Francisca había conseguido preparar hace unos minutos y sonrió. Cogió una tostada y le dio un bocado.
- Mmmmmm deliciosas como tú… - dijo antes de besar a Francisca.
- ¿No creerías que no iba a ser capaz tabernero? – preguntó Francisca mordisqueando sus labios para tantearle. Cuando Raimundo se relajó, Francisca se apartó y mordió el resto de la tostada. Rió victoriosa.
Así continuaron toda la mañana, jugueteando con la comida como dos niños.
- ¿Qué te apetece hacer hoy? – dijo Raimundo abrazándola por detrás.
- Podríamos salir a explorar un poco esta ciudad. Tiene muy buena pinta ¿no te parece? – dijo Francisca.
- Me parece perfecto. – dijo Raimundo.
Los dos se vistieron sin dejar de dirigirse miradas cómplices pero antes de salir llamaron a la puerta.
- Vaya… ¿quién será? – dijo Raimundo. – Yo abro.
Cuando abrió la puerta se encontró a una mujer guapa de pelo castaño y liso además de visiblemente embarazada.
- Hola…emm… soy María José la antigua propietaria. Encantada de conocerle señor…
- Ulloa… Raimundo Ulloa. – contestó Raimundo besándole la palma de la mano. – Pero pase por favor.
- Gracias. Venía a hacerles una visita de cortesía nada más. Esta casa tiene muchos recuerdos y ha sido complicado deshacerse de ella…
- Lo entiendo no se preocupe. Y mi enhorabuena por el niño.
- Gracias.
La voz de Francisca les interrumpió.
- ¿Quién es?
- Es la antigua propietaria que venía a conocernos. – dijo Raimundo.
- Oh… encantada. – dijo Francisca saludando cortésmente.
- No les robaré mucho tiempo no se preocupen. Hoy me traslado a la nueva casa y mi hermana María José me estará esperando para ayudarla.
- ¿Su hermana se llama como usted? – preguntó Francisca
- Sí… ya ve qué pasa cuando falta imaginación…
- ¿Y para cuándo es el niño?
- Para verano para mi desgracia… - dijo María José divertida. – Bueno… ¿les gusta la casa?
- Es perfecta para nosotros. – dijo Francisca mientras caminaban hacia el salón.
- Sí… es acogedora, íntima. – dijo Raimundo.
- Es preciosa. Pero bueno ¿qué les trae por aquí? Debo de admitir que me sorprendió la oferta.
- Pues… buscábamos vivir nuestra luna de miel. A causa de las obligaciones no pudimos y ahora hemos encontrado un hueco. – se apresuró a decir Raimundo.
- Entiendo. En verdad se les ve muy enamorados… - dijo María José haciendo que Francisca y Raimundo se sonrieran mutuamente. – Me alegro que esta casa acoja a una pareja feliz y no a una de esas caciques amargadas con la vida.
Eso hizo que Francisca tragara saliva. No hace mucho ella fue así.
- Bueno pues… no les entretengo más. Cuídenla mucho eso sí.
- Pierda cuidado que lo haremos.
- Encantada de conocerles. – se despidió María José.
- Igualmente. Con Dios. – dijo Raimundo.

P.D. El siguiente capítulo lo he preparado jugosito carcajada Raimundo + Francisca + cena romántica afrodisíaca... No digo más carcajada carcajada carcajada ¡¡¡Que hay que subir la moral!!!
#5642
Franrai
Franrai
22/01/2012 00:22
-Deja de mirarme de esa forma, Raimundo.- dijo Francisca finalmente ruborizada.

-¿Cómo quieres que te mire entonces, pequeña?-preguntó como respuesta. Francisca meneó la cabeza. Soltando un pequeño suspiro al tiempo que sonreía. Adoraba que Raimundo la llamase de aquella manera. “Pequeña”. Su pequeña. Ese era el apelativo que él había inventado para nombrarla desde hacía ya unos años. –No tienes idea de lo mucho que esas sonrisas tuyas me enloquecen.-añadió.

-¿A sí?- pronunció Francisca con una inocencia totalmente fingida. Sonrió lo más deliciosamente que pudo. Provocándolo. Vio como el joven se acercaba lentamente hacia ella. Francisca dio un pequeño paso hacia él. Acortando la distancia que los separaba. La manos de Raimundo se colocaron sobre su cintura haciendo que un escalofrió, al que Francisca nunca se acostumbraría, recorriese su espalda. Las delicadas manos de la joven acariciaron las suaves mejillas de Raimundo.

-Sí.-contestó él antes de besarla brevemente.

-Te quiero.- hablaron sus labios en silencio. Moviéndose levemente al separarse de los de Raimundo. Éste sonrió.

-Y yo.-dijo de igual forma. Moviendo exclusivamente sus labios. Llevó uno de los mechones del oscuro cabello de ella tras su oreja. Dejando así total visibilidad a su precioso rostro. Francisca lo atrajo hacia si poco a poco. Buscando su boca. Ambos lo hacían. Raimundo dejó que sus labios chocasen un par de veces antes de proclamarse dueño de su boca. Francisca lo dejo hacer. Derritiéndose ante tan placentero beso. Sin detenerse en la labor, dieron un par de pequeños pasos hacia atrás. Al topar con la cama, cayeron sobre ella. Francisca acariciaba su espalda sin piedad. Provocando a Raimundo el más intenso de los placeres. Éste, respirando arrítmicamente, llevó sus labios desde la boca Francisca hasta su cuello. La joven gimió.

-Para, mi amor.- le pidió. Colocando sus manos en el pecho de Raimundo. Empujándolo un poco.

-¿Qué ocurre, Francisca?- le preguntó preocupado. La joven sonrió tranquilizadora. Aún con la respiración desbocada. Dio un fugaz beso a Raimundo en los labios.

-Si seguimos así terminaremos como hemos empezado.- respondió. Raimundo la miró sin creer que aquello fuese una respuesta convincente. Ella sonrió. Incorporándose. Obligando al joven a hacerlo con ella.-Hemos de irnos,- le dijo. -o al menos yo.- se corrigió.

-Vamos, mi pequeña. Al sol aún le queda para esconderse tras las montañas.- argumentó. Intentando retenerla a su lado. Francisca sonrió meneando a su vez la cabeza. Encontrándole aún algunas pegas a quedarse en el Caserón de los Ulloa.

-Tu padre…

-Mi padre está merendando con unos amigos.- la interrumpió. Dejándola sin escusas. Aunque sabía que el carácter orgulloso de ella la impedirían dar su brazo a torcer.

-Pues por eso mismo.-rechistó. Quedando entonces parada un instante. Dibujó en sus labios una sonrisa. Una divertida idea se había pasado por su cabeza.
Frente a la mirada de Raimundo, Francisca se levantó de la cama. Dirigiéndose hacia donde estaban sus ropajes. Cogió la chaqueta de Raimundo. Miró la sabana que cubría su cuerpo. Y devolviendo su mirada hacia la masculina prenda llegó a la conclusión de que ambas cosas no casaban bien. Decidió así empezar por colocarse el corsé y las enaguas.
Raimundo la observó desde la cama. La joven anudaba con espectacular maestría el corsé. Ciñendo su cintura y resaltando sus curvas. Dejando visible el comienzo de sus turgentes y abundantes pechos.
Levantó la mirada al terminar de hacer una lazada con las cuerdas de la femenina prenda interior. Sacudió ésta y las enaguas. Asegurándose de que todo estaba bien. Sin más dilación cogió la chaqueta. Dispuesta a ponérsela.

-¿Se puede saber que estás haciendo?- le preguntó finalmente Raimundo. Intrigado.

-¿No han llamado a la puerta?- dijo ignorándolo. Divertida. Como lo era la idea que iba a llevar a cabo. Raimundo dirigió su mirada hacia la entrada de la habitación. Al no escuchar nada redirigió su mirada hacia donde se suponía que había de estar Francisca. Mas, para su sorpresa, ésta se había movido de allí. Ojeó rápidamente la habitación buscándola. Sonrió al verla. Dos pasos la separaban de la puerta y su aspecto se le antojaba realmente cómico.
Francisca carraspeó. Su voz había de sonar grave, tanto como la tenía el padre de Raimundo. Se irguió todo cuanto pudo. Dejando su espalda totalmente recta. Alzó el mentón en un gesto de superioridad. Y con un aire dejado comenzó a imitarlo.

-Y ahora una república…-dijo en un tono de resignación profunda. –Raimundo.- llamó fingiendo no encontrarlo. Francisca se ayudó de sus talones descalzos para hacer audible sus pasos. Moviendo levemente su cabeza hizo que sus ojos miraran a joven, quien la miraba con una sonrisa entre los labios. –Hijo, ¿pero se puedes saber dónde diantres te habías metido?- pronunció en un tono totalmente enfadado. Raimundo terminó soltando una carcajada. Encontrando a su padre en todas las palabras y gestos de Francisca. –Llevamos horas esperándote para tomar el té.- su tono seguía en la misma línea. Raimundo volvió a carcajearse. Y con intención de acercarse a Francisca se levantó. –No, no te molestes- dijo parándolo con la mano. –quédate con la hija de los Montenegro.- Raimundo levantó las cejas. Mirándola sorprendido. Aquel monólogo que Francisca estaba haciendo imitando a su padre era lo más divertido que había visto en mucho tiempo. –Vamos, hijo. No me mires así.- pronunció. Los labios de Francisca se fruncían exageradamente. La joven se veía incapaz de aguantar por más tiempo tanta seriedad. Soltó una pequeña risa, y sin más volvió a su anterior pose. –Lo que no entiendo es cómo esa chica, elegante, hermosa e inteligente, se ha podido fijar en un mindundi como tú.- Raimundo la miró reprochador.

-Pero se puede ser más engreída.- exclamó. Francisca dejó escapar el aire y sonrió abiertamente. Despojándose con ello del porte Ulloa.

-Vamos, Raimundo, no era cierto.- se excusó. El joven se acercó a ella.

-Nadie ha dicho que no fuera cierto.- dijo. Francisca le sonrió tímidamente. Agachando la mirada. Ruborizada. Raimundo la tomó por el mentón. Obligándola a mirarlo. –Te amo.- le susurró. Francisca sonrió. Ambos eliminaron la distancia que separaba sus labios. Se besaron lentamente. Acariciando sus cuerpos con sus manos. Perdiéndose el uno en el otro.

-Vístete.- le dijo interrumpiendo el beso. -Iremos a dar un paseo, hace un día estupendo.- propuso entusiasmada.

-Pero si hace frío y además está nublado.- repuso. Dirigió su mirada hacia el ventanal de la habitación. Asegurándose de lo que había dicho.

Vio como Francisca se giraba. Sonrió embobado. La joven Montenegro caminaba hacia sus ropas. Dispuesta a vestirse. Desde atrás podía vislumbrar el cuerpo más perfecto que jamás había visto. Desde atrás podía ver como su melena suelta caía sobre sus hombros desnudos.”


Poco a poco el recuerdo se fue difuminando y con él se disipó también la sonrisa y la felicidad de Raimundo. Dejándole solo la visión del cabello azabache de Francisca. Dejándole solo con sus sentimientos. Sentimientos que nada tenían que ver con el odio. Sentimientos que él hombre atesoraría en su alma hasta el fin de sus días. Incapaz de olvidarla.

Raimundo miró a la joven. La cual intentaba recoger algo del suelo.
#5643
ssm12
ssm12
22/01/2012 01:27
Chicas,

¿Será posible que alguna vez veamos algo así en la serie entre Francisca y Raimundo? ¿Cuándo nos devolverán esa gran historia que tanto ha perdurado a pesar de los años que han transcurrido? Espero que el papel de Águeda sirva por lo menos, para rescatar la memoria de ese romance (no hay mal que por bien no venga)
#5644
mariajose1903
mariajose1903
22/01/2012 10:02
Buenos dias nIñas!!!!

Precioso recuerdo de raimundo... Esa melena azabache..'! Debia ser preciosa y esa escena en la habitacion... Me encanta. Esperando a ver que pasa en esa plaza por dios.... Sigue....por favor

Natalia... Que decirte?? Que gracias por incluirme en tu relato. Es un honor para mi!! Mil mil gracias guapa!! ( que sepas que me has emocionado eh?)
#5645
soyi
soyi
22/01/2012 10:32
HOLA .

QUE RELATOS POR DIOS !!!!

Asi como no vais a levantarnos el animo soy geniales gracias de verdad.
#5646
MrsT
MrsT
22/01/2012 12:26
Third corazón, sé que nos tenemos que animar porque no toca de otra, pero mientras que otros fans imploran Incesto, u otro chozogozo o una noche de bodas como Dios manda, y bien sabemos que los guionistas poco tiempo le dedican al amor, nosotros aquí pedimos de todo, por si acaso, pero más bien aún estamos en fase de pedir ESCENAS, al menos tres por semana, por pedir algo, o una escenita en la que se rocen una miaja, vamos! Es que cuando nos den la del beso entre ellos casi nos vamos a tener que pellizcar primero para creérnoslo!
Nos dan escenas en la que acaban como el perro y el gato sin parar de decirse sandeces e incongruencias para tener que estar después otros 40 capítulos barbechando y además sin tener continuidad entre sí.
Se ha dejado vislumbrar un gran amor que derivó en amor-odio y precisamente en este tipo de relaciones sabemos que hay mucha pasión, momentos de debilidad, de resentimientos, hay momentos de dolor, de confusión, de rivalidad, de tensión sexual, de contigo pero mejor sin ti, de tirarse los trastos a la cabeza, para acabar arrancándose las ropas y hacer el amor mil veces. Pero no, a falta de casi todo y ya nos meten a una tercera en discordia! AL menos de meterla, pues que sea algo positivo para nuestros tórtolos. Como dice ssm12 que sea para rescatar este romance. Yo, al igual que la mayoría no quiero que los junten de inmediato y quiero ver algo de todo, pero desde luego que no dejen esta historia para los últimos capítulos, esto ya sería indignante y más por el hecho de que hay que tirar de la Paca que es la más convincente para fastidiar a los protas.
Siempre esperamos una señal, que gracias a la labor de Miri nos llega y por lo que estoy muy muy agradecida, y aunque esta vez lo de ‘con la gallega poco… de momento’ no me deja de retumbar en la cabeza, quiero ser positiva.

Third, que nuestra mariajose vomita más por culpa de la Voldemort que por su embarazo en sí! Esto tiene que cambiar ya! Si hay que redimir a la Paca que empiecen, aunque sea poco a poco, porque cómo me voy a fiar de unos guionistas que han hecho con la Paca lo que han hecho en la tercera temporada? Entonces tendré que empezar a pensar que nunca será salvada, ni con ayuda de Rai. Y eso no quiero ni que se me pase por la imaginación. Miedo me dan esos $%&"@*#!

Alex, no es tan descabellado lo que dices, pero yo soy de las que creo que Sole es Castro y me gustaría que nos sorprendieran con un secreto en el que estén las dos involucradas, que no sea un secreto en el que Rosario tape a la Doña, pero que se estén protegiendo mutuamente. Sé que es mucho pedir, pero bueno!

Ruth, tú sí que eres deliciosa, me encanta como lo acabaste y para nada hubiera esperado un jardín encuentro aquí. Pero eso, cuando quieras lo pones, aquí estoy ya frotándome las manos!!

Natalia, qué grande! mira que me reí con Mariajose ahí! Ahora lo jugosito, más frote de manos jeje!!

Mi tierna Rocío, cómo me gustan tus Kitkats ya sean de presente o pasado. Ver a Francisca en faceta cómica es tan creíble y tal y como lo plasmas, genial!! Qué ganas de ver ese encuentro en la plaza!

Bueno niñas, perdonad el tocho, pero como ayer no me pasé, pues eso!
Buen domingo!!! Os quiero!!
#5647
Crippy
Crippy
22/01/2012 15:16
Hola guap@s!!!

Pues bueno, yo hoy estoy de mejor humor. Pensando y pensando, con las escenas que nos han ofrecido los avances, me consuela saber que vamos a ver a una Paca más humana, dispuesta a acabar con el sufrimiento de su hijo y de Pepa. Y esa idea llevará hasta que Raimundo se ponga en modo bocachancla, le suelte alguna burrada y la Paca se arrepienta por resentimiento o para que él no la odie más. Por lo menos espero que con esa escena nos ofrezcan alguna caricia o debilidad, aunque me parece que Rai está demasiado frío como para que se produzca algo así. Y que los dejen hablar antes de que se líe todo y acaben discutiendo como SIEMPRE.

Ayer hablando con Ruth sacamos algo en claro del resto de la serie, que lo del casino/burdel por lo menos servirá para que Sebastián se desfogue un poquito y deje de dar por saco carcajada carcajada carcajada
Reirnos por no llorar...

Como dije el otro día, me encanta la serie. Pero ha perdido agilidad en las tramas, es flipante que llevemos por lo menos con tres tramas más de una temporada. Espero que los guionistas se den cuenta y comiencen a rectificar, porque sino va a haber mucha gente que se baje del carro.

Menos mal que tenemos esta maravilla de relatos para animarnos!!! Ruth, Rocío... sois fantásticas. Ojalá algún día podamos ver cualquiera de las dos escenas, algún día (y antes del final) tienen que dejarles ser dulces el uno con el otro. Y ya si les dejan hacer un "aquí te pillo, aquí te mato" apasionado, aunque luego se arrepientan todo lo que quieran, pues daré palmas con las orejas. Y otra cosa, un flashback en condiciones... Natalia, que cojan tu idea de este trozo, que sería maravilloso verlo en pantalla. De una vez.

Espero que si nos hacen otro época de 35 capítulos sin verse, por lo menos Águeda no esté jod***** por en medio.

En fin, que os dejo mi lema para lo que nos espera.

#5648
Nhgsa
Nhgsa
22/01/2012 18:50
Aquí os dejo la cena ¡qué os aproveche! carcajada carcajada carcajada Los platos están buscados específicamente para ellos carcajada El sitio sí que está inventado asi que no vayáis a Aranjuez a posta a buscarlo porque no sé si existe jejejejejejje carcajada

Decidieron finalmente salir a explorar la hermosa ciudad de Aranjuez. Visitaron el palacio real y los jardines con profundo interés. Era un lugar tan romántico. No pudieron evitar huir a un rinconcito poco transitado para prodigarse muestras de amor en tan maravilloso lugar. Cuando visitaron el resto de la ciudad Raimundo no pudo evitar sacar su vena de historiador y comenzó a relatar el motín de Aranjuez. Francisca le escuchaba muy interesada hasta que se cansó y le calló con un beso demoledor en mitad de la calle. Raimundo explotó de alegría, la antigua Francisca no habría hecho eso ni harta de vino.

Comieron tranquilamente lejos de casa y fueron después a ver distintos juegos que agradaban a los monarcas en siglos anteriores como el Juego de las Parejas: una especie de baile a caballo en el que cuarenta y ocho caballeros iban divididos en cuatro filas, cada una de las cuales encabezaba uno de los hijos del rey. Vestían atractivos trajes de diferentes colores, rojos azules, amarillos y verdes, evocadores de un pasado glorioso, y desfilaban disciplinadamente cruzándose y entrecruzándose indefinidamente entre ellos, en una especie de mezcla entre torneo, baile y desfile militar.
Al anochecer fueron a cenar a un restaurante romántico llamado “El Palacio” donde les llamó la atención el ambiente y el menú ya que decía “Nuestro menú especial les llevará al cielo”. Entraron movidos por la curiosidad.

Un camarero les llevó a una mesa con velas a la vez que les tendía sendas cartas.

- Muy buenas noches. Mi nombre es Pascual y seré su camarero esta noche. Aquí tienen las cartas. ¿Querrían tomar algo mientras deciden?

Francisca y Raimundo se miraron sin saber qué decir.

- En realidad nos ha llamado la atención el menú especial del que habláis. ¿En qué consiste?

- De primero una ensalada Paraíso seguido de un jamón con salsa de vinagre aromatizado con frambuesa y de postre, café helado. La casa les invita después del menú a unas copas de un licor llamado “cabeza de jabalí” que se compone de ¾ de ginebra, la misma cantidad de vodka y de jugo de naranja mezclado con ½ jugo de limón y ¼ de jugo de granadina y un poco de hielo. Un potente afrodisíaco para parejas tan saludables como la suya. – dijo el camarero sin poder evitar cierta sonrisa pícara.

Francisca y Raimundo volvieron a mirarse buscando una respuesta el uno al otro. Francisca, con su sonrisa maléfica, hizo ademán de que le gustaba lo que había oído asi que Raimundo pidió lo mismo para los dos.

- Excelente señor. ¿Qué vino querrían para acompañar?

Raimundo no sabía qué hacer. Francisca disfrutaba viéndole así de bloqueado. Sabía que Raimundo se bloquearía al pensar que ella era la que pagaría. Él lo sabía así que sacó su orgullo a relucir pidiendo el más caro que tenían

- Tráiganos el Ribera del Duero más caro que tengan. Excelente elección señor.

La cena transcurrió sin ningún incidente. Ambos reían alegremente contando recuerdos del pasado: el famoso perdigonazo de Alejandro, las imitaciones de Francisca,… El pasado era motivo de alegría y no de dolor. Pero interiormente un profundo deseo empezaba a nacer en ellos a la vez. Parecía que el eslogan del menú que habían visto fuera no era puro marketing. Y cuando Pascual les llevó las copas del licor lo corroboraron perfectamente. Las risas se diluían y se hacían forzadas ya que interiormente se estaban transformando en dos animales.
#5649
Nhgsa
Nhgsa
22/01/2012 18:50
Francisca lo estaba pasando realmente mal. Pensamientos indecorosos comenzaban a bullir en su cabeza. Respiraba dificultosamente ya que cuando veía a Raimundo con ese traje y esa mirada penetrante sólo pensaba en lanzarse sobre él, arrancárselo, morder su pecho y… ¡Francisca! Al menos le consolaba el pensar que Raimundo se sentía igual y no le faltaba razón.

Pagaron con cierto temblor en sus manos que amenazaba con traicionarles. Fingieron una sonrisa educada al camarero al salir y ambos se dirigieron a casa que quedaba relativamente cerca. Dieron gracias al cielo cuando reconocieron a María José que subía a su calesa. De ese modo pensarían en otra cosa durante un tiempo.

- Hola pareja ¿cómo están?

- Bien. Muy bien. Disfrutando de esta maravillosa ciudad. – dijo Raimundo con una mano acariciando la espalda de Francisca. Ésta luchaba fervientemente por sobrevivir y no atacarle ahí mismo.

- Veo que ya han probado el menú especial del restaurante. ¿Les ha gustado?

“No lo sabes tú bien” – pensaron los dos al unísono. Los dos respondieron con un sí lo más convencidos que supieron fingir.

- Si quieren les llevo a casa nos pilla de camino ¿verdad cariño? – dijo María José

Un hombre apareció de detrás de la calesa y asintió alegremente. Francisca y Raimundo accedieron a la invitación. El sentir sus cuerpos tan cerca no ayudaba en absoluto en el trayecto. Ambos intentaban con todas sus fuerzas prestar atención a lo que María José les decía sobre espectáculos de zarzuela que podían ver, monumentos, etc. Pero resultaba casi imposible.

Cuando llegaron a casa dieron las gracias a la pareja que les había traído y se dispusieron a bajar. El contacto de las manos de Raimundo en la cintura de Francisca les causó graves problemas para mantener la compostura. Se despidieron y caminaron hasta casa con cierta celeridad. En cuanto Raimundo abrió la puerta Francisca pasó por su lado y empezó a quitarse la capa y a arreglarse el pelo para esperar a Raimundo. Éste se dispuso a cerrar la puerta con llave sintiendo cómo el fuego de su interior era imparable. Se sentía como un auténtico depredador. Cuando se giró vio a Francisca con una mirada de deseo inigualable. Se quitó la chaqueta y se dirigió a Francisca que también avanzó hacia él.

De un movimiento Raimundo la pegó a su cuerpo y la acorraló con la pared devorando su boca como si no hubiera mañana. Francisca buscaba con sus manos y desesperada los botones de su camisa a la vez que él hacía lo propio con los de su vestido que sólo duró unos momentos en el cuerpo de Francisca. La camisa se unió al vestido a la vez que Raimundo volvía a pegar totalmente su cuerpo al de Francisca a la vez que comenzaba a quitarle el corsé y las enaguas volviendo loca a Francisca con sus manos y mordisqueando su piel. Francisca le acariciaba la espalda mientras le atraía más a ella sin dejar de jadear ninguno de los dos a causa del placer.

Al separarse para respirar se perdieron en los ojos del otro, llenos de deseo a la vez que Francisca buscaba arrancarle los pantalones y él llevaba sus manos por sus muslos levantándole las enaguas. No pudieron aguantar más y Raimundo la levantó en brazos hasta el comedor bañado solamente por la luz de la luna que atravesaba las ventanas.
Sus cuerpos sudaban a causa del esfuerzo pero no les importó. Raimundo la posó lo más delicadamente que pudo en el suelo a la vez que devoraba cada centímetro de su piel. Después de arrancarle las enaguas y enloquecerla con sus besos se miraron llenos de deseo. Con la luz de la luna Francisca parecía un ángel.

- Eres tan hermosa mi pequeña… - susurró Raimundo.

Ella le tomó el rostro atrayéndole a él y besándole con toda la pasión dejándole hacer a Raimundo a su antojo. Él la embistió con fuerza y ternura arrancándole gemidos de placer a Francisca. Ambos se dejaron llevar por el instinto que se apoderó de ellos. Francisca acariciaba y arañaba la espalda de Raimundo sin piedad a la vez que él abatía su boca hasta la desesperación. Raimundo cogió una mano de Francisca y la llevó por encima de su cabeza aferrándose a ella a la vez que la embestía con la fuerza de una fiera. Francisca se retorcía de placer. No hizo falta palabras. Sus miradas y sus cuerpos decían todo por ellos. No eran más que dos amantes encendidos que se necesitaban como el aire. El roce de sus cuerpos desnudos les llevaba a esos momentos que compartieron cuando no había dolor. Parecía que el tiempo no existía. El clímax llegó arrancándoles gritos y gemidos de lo más profundo de su ser. Raimundo se dejó caer en los brazos de Francisca que le abrazó con infinita ternura. Eran uno ahora y para siempre.

EDITO: Jesús creo que te vamos a acabar pervirtiendo un poquito carcajada
#5650
Franrai
Franrai
22/01/2012 19:24
Natalia, cariño, eres la bomba jajaja Entre lo que me he reido imaginandome a nuestra querida Maria José allí con Francisca y Raimundo. Y ese calentón que creo que lo he sufrido yo más que ellos jaja. Adoro este relato de verdad. Es perfecto.

Que por cierto me encanta como introduces la historia en el relato... Dentro de poco tengo un examen en el que me entra el Motín de Aranjuez y me acordaré de esto :P Y hablando de historia... ayer en el relato metí lo de la república, en febrero de 1873 se instaló la Republica Española ¿verdad?
Ya veis lo poco dada que soy yo para estas cosas :P
#5651
Nhgsa
Nhgsa
22/01/2012 19:28
Correcto Rocío la primera República es en febrero de 1873. El motín de Aranjuez es en marzo de 1808.

¿Desde cuándo hasta cuándo te entra? Lo digo porque te puedo ayudar a estudiarlo. Esa época es fácil de entender con unas pocas fechas que te aprendas. Si te entra la guerra de la Independencia te recomiendo que hagas tú algún mapa. Así me lo estudié yo y se me quedó bastante.

Ya sabéis Cris, Rocío, Miri,... que en cuestiones de historia que os cuesten aquí está una servidora para ayudar guiño
#5652
Kerala
Kerala
22/01/2012 19:36
Natalia,me meo de risa carcajada que me les imagino hablando con Maria José
(por cierto,gracias porque Ribera de Duero es de lo mejor.Y no lo digo porque sea mi tierra ^^ Aunque espero que Rai no bebiera,que no puede...)


Como dice Cris,ayer estuvimos hablando largo rato carcajada y sacamos en claro muchas cosas. Y también me propuso traer de vuelta a la Paca beoda para que nos animara un poquito.Y a mí,que me encanta esta mujer con unas copitas de más, achispadilla como suele decirse, no pude negarme. (Por cierto,no notais que últimamente no la ponen tomándose muchas copitas? ay!! quiero a mi Paca beoda)

Aquí está el comienzo del mini.No tiene título carcajada Así que lo llamaremos...

"PACA BEODA RETURNS" (PARTE I)

- Doña Francisca, ¡Me está ofendiendo! -. Voldemort Mesía dejó la pequeña tacita de porcelana sobre la mesa y se levantó de la butaca visiblemente alterada.

- ¿Cómo dice? -. Francisca agarró con fuerza los brazos de la silla con las manos para evitar saltar sobre ella. - ¿Qué yo la estoy ofendiendo? ¿Y cómo llamaría usted el venir a mi casa a decirme qué es lo que debo o no debo de hacer? -. Bajó el tono de su voz, que se volvió cortante como un cuchillo. - ¿O es que yo me he presentado en El Jaral alguna vez a importunarla de esa manera? Perdóneme, pero en todo caso, la ofendida debería ser yo, ¿no le parece? -.

Voldemort respiraba con fuerza. Esa mujer conseguía sacarla de sus casillas.

- Simplemente le pedí que dejara a Raimundo ser feliz y no le molestara más -.

- Oh claro, simplemente dijo eso -. Francisca se puso en pie acercándose peligrosamente a ella. - ¿Y quién es usted para meterse donde no le llaman? Déjeme que le diga algo: No vuelva a entrometerse en algo que no le atañe para nada, o me veré obligada a tomar medidas -.

- ¿Me está amenazando, Doña Francisca? -.

- Le estoy advirtiendo, que es muy distinto -. Dio un paso más hacia ella. – La relación que Raimundo y yo tengamos no es asunto suyo. ¿Está claro? -.

Voldemort arqueó una ceja con aire triunfante. – Lo es desde el momento en que Raimundo me relata la historia que hubo entre ustedes dos. Desde el momento en que sé que todo terminó y usted solo se dedica a hacerle daño. Desde el momento en que yo estoy dispuesta a hacerle feliz -.

Francisca apretó los puños en torno a su falda. ¿Cómo se había atrevido Raimundo a contarle a esa mujer lo que hubo entre ellos? ¡No tenía ningún derecho! Su relación solo les pertenecía a ellos dos. A nadie más.

- ¿Hacerle feliz? ¿Es que él ha dado alguna muestra de…”amor” por usted? -. Le preguntó con fingida inocencia. Haciéndole ver que no le importaba en absoluto cuando no era así. Tenía miedo de la respuesta. Pero debía conocerla. Se moría por conocerla.

Voldemort rio ante la pregunta de Francisca. – Eso es algo que no le incumbe…Señora -.

- ¡Mariana! ¡Marianaaaaaa! -. Deseaba retorcerle el moño con sus propias manos. Para evitar llegar a ese punto, llamó a la joven criada que apareció corriendo azorada desde la cocina. – Mariana, la…Señora ya se va. Ve a por su abrigo -.

Mariana desapareció rauda a cumplir la orden de Francisca. Ésta se volvió hacia la de Mesía.

– Siempre es un placer recibirla en mi casa. Pero le agradecería que no lo hiciera más. Su presencia me provoca…jaquecas -.

- Descuide, que no volverá a verme por aquí -. Voldemort se colocaba el abrigo muy enfadada por el nuevo desplante de Francisca.

- No sabe cuánto se lo agradezco -. Le dijo llevándose una mano al pecho. – Y si me permite decirle algo, debería dormir más -. Aguantó a duras penas una sonrisa. – Esas…ojeras de desvelada le dan un aspecto demacrado -. Y dando media vuelta, se dirigió a su despacho, dejando a Voldemort con la boca abierta.



- ¡Maldita sea esa mujer! -. Se sirvió una copa de jerez que apuró de un solo trago. - ¡Y maldito seas Raimundo Ulloa! -. Pronunció al tiempo que se servía otra. - ¿Cómo has podido contarle lo nuestro? -. Dio un trago, dejando que el líquido le quemara la garganta. - ¡Era nuestro, maldita sea! Solo nos pertenecía a nosotros, Raimundo… -.

Terminó esa copa y se sirvió otra más. Y luego otra, y otra. Cuando pensaba ya pocas cosas podían hacerle tanto daño… venía el destino a escupirle en la cara. Se sintió mareada, pero ello no le impidió acercarse hasta la mesa del despacho y sentarse.

Tomó un papel de carta. Hundió la pluma en el tintero y comenzó a escribir.

Raimundo:

Es urgente que hablemos. Hay algo que quiero entregarte sin más demora.
Te espero en la Casona.

Francisca.


Dejó la pluma y releyó la nota. Escueta pero contundente. Seguro que la curiosidad le haría presentarse frente a ella. Además, Raimundo nunca había rechazado una llamada suya. Raimundo…. Una mezcla de dolor y enojo se atascó en su garganta impidiéndole respirar. Si él había sido capaz de contarle a Voldemort su historia, es que tenía la suficiente confianza con ella. Y eso le desgarraba el alma. Tal vez Raimundo…Frunció el ceño con dolor mientras ese pensamiento tomaba forma en su mente. Tal vez Raimundo se estuviera enamorando de esa mujer.

Dobló la nota y la guardó en un sobre. Se levantó dispuesta a servirse otra copa de jerez. Sabía que no era conveniente, que ya habia tomado demasiadas…¡Pero qué mas daba!. Todo lo que consideraba importante se diluía ante ella hasta no quedar más que humo. La nada. Porque lo más importante para ella, estaba a punto de perderlo.

- ¡Mauricio! -. Llamó a gritos a su capataz, mientras su copa se llenaba de aquel líquido oscuro.

La puerta se abrió de pronto. - ¿Me llamaba, Señora? -.

- No Mauricio, simplemente es que me gusta tu nombre y disfruto gritándolo a los cuatro vientos…¡Por supuesto que te llamaba! -. Movió ligeramente la cabeza pero sin volverse del todo. - ¿Ves esa nota sobre la mesa? Llévala a la Casa de Comidas de inmediato y entrégasela a Raimundo -.

- Pero…¿A Raimundo Ulloa? -.

- ¿Conoces quizá a otro Raimundo, mastuerzo? -. Su paciencia estaba comenzando a acabarse. – Ve y haz lo que te digo. ¡Pronto! -.

- Como ordene, Señora -.

La puerta se cerró a sus espaldas y ella volvió a beber de un solo trago la copa que previamente se había servido. Se notaba algo achispada. Quizá de otra forma no se atrevería a hacer lo que pensaba. Tambaleándose, consiguió llegar a duras penas hasta la puerta.

- Vaya, a ver si puedo llegar hasta mi habitación sin romperme la cabeza -.

A punto estuvo de caerse sobre el sofá en un traspiés. Pero consiguió llegar hasta la escalera a la que miró como si fuera la montaña más alta del mundo. Los escalones se mezclaban unos con otros y parecía como si se movieran. Con ambas manos se agarró a la barandilla y comenzó a subir. Le dieron ganas de reirse ante lo cómico de la situación. Si alguno de sus hijos la viera en ese momento, tendría que inventarse una excusa rápida.

Solo Dios sabía el tiempo que tardó en llegar a su dormitorio, pero el caso es que ya estaba en él. Miró hacia los lados, entrecerrando los ojos y tratando de recordar por qué estaba allí. ¡Oh sí…, se movieron sus labios pero sin emitir sonido alguno.

Se acercó hasta la mesita que había junto a la cama y abrió el cajón. En su interior, había una pequeña cajita de madera tallada. Con manos temblorosas, la sacó y acarició la tapa con suavidad. Una gota cayó sobre su mano, y solo entonces se dio cuenta de que estaba llorando. Todos sus momentos felices cabían en una caja de madera.
#5653
Franrai
Franrai
22/01/2012 19:51
Sí, este periodo me está costando menos que los otros. Está centrado en España y quieras que no se agradece. La Guerra de la Independecia me entra, y tendré en cuenta el consejo. Llego practicamente hasta la crisis de 1898. Y creo que lo llevo bien.
Gracias por el ofecimiento una vez más. Si tengo algún problemilla con esto te digo sonriente

Ruth, ¡Que tenemos Paca beoda! Me encanta, sigue porfa.
#5654
mariajo76
mariajo76
22/01/2012 20:03
Hola angelitos, ¿qué tal llevais el fin de semana?. Yo estudiando a mansalva y bastante agobiada, menos mal que estais vosotras para alegrarme la tarde que sino...

Volviendo a ver las escenas del avance la verdad es que me encantaría saber que narices le pasa a la Paca para que de repente se vuelva "normal" y esté hablando con Pepa tan tranquila y haciéndole preguntas personales y lo que más me sorprende aun es que Pepa las conteste, alucinada me hayo.

De que la escena de nuestra pareja acaba en bronca no me cabe ninguna duda y ahí Francisca se volverá a meter en su caparazón y se acabó lo que se daba, que agonía niñas, eso más lo que ha dicho Ramón...como para llorar menos mal que tenemos vuestros relatos.

Natalia ¿afrodisiacos?¿para qué?, a estos les entra el calentón con sólo mirarse a los ojos, han sido muchos años separados y claro, hay que recuperar el tiempo perdido. Ja ja me encanta que hayas metido a mi tocaya en el relato y sí, te confirmo que Aranjuez es precioso y además muy muy romántico.

Rocío me encantan esos recuerdos en los que los dos fueron felices, adoro verlos juntos y por eso cada día tengo más ganas de que Salvador salga de escena y los deje vivir en paz ¿seguirás la cronología de la serie o los juntarás antes?, no te puedes imaginar las ganas que tengo de leerlos juntos,de momento el encuentro en la fuente.

Ryth que te voy a decir de tu relato, que cuando lo pude leer más tranquilamente (me escaquee del tajo para poder leer el final), me hiciste llorar por que eso es AMOR y lo demás tonterías y LA PACA BEODA, ja ja. La adorooooooooooo, cuando pierde el control de sus actos es genial así que sigueeeeee
#5655
Nhgsa
Nhgsa
22/01/2012 20:16
Ruth cariño jejejejejeje lo escribí imaginándome a María José hablando con ellos guiño carcajada Y Rai... no bebió para reservarse para el licor que eso lleva... Después de tantos años Rai tiene control sobre sus actos aunque no puede pasarse.

Por cierto... PACA BEODA RETURNS jajajajajjaja ¡me meo toda! carcajada ¡Qué buena que es la Paca cuando se achispa carcajada! Sigue tíaaaa
#5656
Kerala
Kerala
22/01/2012 20:42
"PACA BEODA RETURNS" (PARTE II)


Raimundo se frotaba las manos preocupado mientras esperaba que alguien acudiera a abrirle la puerta de la Casona. Cuando esa misma tarde Mauricio se había presentado en la Casa de Comidas, enseguida pensó que algo grave le ocurría a Francisca. ¿Por qué pensó eso? Ni siquiera lo podía explicar con exactitud, pero últimamente, todo lo referente a Francisca Montenegro le tenía con los nervios alterados.

Quizá influía el hecho de le hubiera referido a Voldemort su pasado en común. Siempre lo tenía presente, pero recordarlo, poniéndolo en palabras, había removido algo en su interior. Desde aquel día se descubría pensando en todos los momentos felices que había vivido junto a ella. Junto a su pequeña Francisca. Como si nada hubiera enturbiado su amor.

Y cuando Mauricio le entregó aquella nota, la posibilidad de verla de nuevo no era una opción que debiera pensar. Siempre deseaba verla, aunque sus encuentros nunca terminaran como él desearía. Además, ¿qué era lo que tenía que entregarle?.

La puerta se abrió trayéndole de nuevo a la realidad. Saludó a la joven doncella anunciando que deseaba ver a Doña Francisca.

- Por supuesto, ella le espera en el jardín -.

El jardín. Lugar de encuentro de muchas citas a escondidas, durante la noche. Otro recuerdo más que se presentaba ante él para atormentarle. Accedió a él por la puerta que comunicaba con la Casona, la que estaba junto a las escaleras. La observó de espaldas sirviéndose una copa de licor. Así, sola como estaba, relajada, sin saber que nadie la estaba observando, no poseía la postura rígida que siempre le acompañaba. Vio cómo daba un sorbo y echaba la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Hasta le pareció verla sonreír.

A veces se preguntaba por qué la amaba tanto. Por qué seguía haciéndolo a pesar de todo lo que había pasado entre ellos. Y al verla así entendió gran parte de esos sentimientos por ella.

- Buenas tardes, Francisca -. Le habló suavemente.

Ella se giró con la copa en la mano. Tenía las mejillas sonrosadas y un brillo especial en los ojos. Tragó saliva ante el cúmulo de sentimientos que surgieron de pronto ante él.

- Raimundo Ulloa -. Alargó más de lo normal la última letra de su apellido y sofocó una risita al hacerlo. Él la miraba con desconcierto y el ceño ligeramente fruncido, lo cual provocó otra pequeña risa dentro de ella. Le encantaba provocar ese desconcierto en la gente.

- Querías verme… -. Era una obviedad. Pero en serio deseaba saber el motivo de su llamada.

- Muy sagaz Raimundo, sobre todo después de leer mi nota -. Entrecerró los ojos. - En fin, siempre quiero verte Raimundo, deberías saberlo -. Le dijo ella mientras movía insistentemente su dedo índice. - ¿Te apetece tomar algo? Sí, ya sé que no bebes, no me mires así… - le dijo al ver que Raimundo iba a replicarle. – Pero puedes tomar otra cosa. ¿Un chocolate? -. Le dedicó una sonrisa.

- ¿Francisca te encuentras bien? -. Estaba sorprendido por su actitud. Más si cabe cuando ella había reconocido abiertamente, apenas unos segundos antes, que siempre ansiaba verlo. Su corazón había comenzado a palpitar con fuerza en ese momento.

-Estoy “prefectamente”. ¿Prefectamente? -. Arrugó la nariz extrañada por lo mal que sonaba eso. – Vamos, que estoy bien -. Dio un sorbito.

Él entendió de pronto su actitud. Parecía que la gran Francisca Montenegro había bebido de más aquella tarde. Se acercó hasta ella y le arrancó la copa de las manos.

- Me parece que has bebido suficiente, ¿no crees? -. Puso la copa encima de la mesa y la miró. Francisca estaba con los ojos abiertos como platos mirándole como si se hubiera vuelto loco.

- Te recuerdo que no estás en tu taber…tabernucha -. Le amonestó mientras le clavaba el dedo en el pecho una y otra vez. Raimundo levantó su mano y atrapó el dedo de ella, apartándolo de su pecho, pero sin soltarla. El hecho de que Francisca estuviera tocándolo, le estaba volviendo loco.

- Su…suéltame… -. Pronunció en un susurro.

Raimundo tardó unos segundos en soltarla, pero al final lo hizo. El tacto de su piel bajo la mano le estaba quemando. Se sentía tan suave como recordaba. Aquellas manos habían recorrido su pecho en infinidad de ocasiones en el pasado.

Aturdido como se había quedado, se dejó caer en una de las sillas. La que estaba en frente a Francisca.

- Siéntate hombre, como si estuvieras en tu casa… -. Farfulló irónica, pero finalmente se sentó ella también. Agradeció hacerlo pues todo el jardín empezó a dar vueltas a su alrededor. Apoyó los brazos en la silla y cerró los ojos para lograr que todo se detuviera.

- No debería haber tomado esa última copa -. Se dio cuenta de que había hablado en voz alta cuando Raimundo la respondió.
#5657
mariajose1903
mariajose1903
22/01/2012 21:18
uy otra vez que salgo por el relato de natalia...!! graciaaas guapa!!

por cierto que estais todas invitadas a aranjuez!!! es un pueblo precioso y muy muy romantico...escenario ideal para nuestros tortolitos jejeje
#5658
soyi
soyi
22/01/2012 21:24
ruht :
que bueno la paca con una copita de mas y encima con raimundo !!que miedo meda !!!! ja ja ja

estoy deseando que sigas .

NATALIA :

cuando me he sentado en el ordenador estaba helada pero con tu relato he entrado en seguida en calor imaginandome esa paca clavado sus uñas a raimundo de placer !!que bueno!!!!huuuuuuuuuuuuu

un beso guapas
#5659
estonic
estonic
22/01/2012 21:40
A las buenas noches chicas!!!

Estos días he estado perdido, mi mala cabeza para las contraseñas, mennos mal que me he acordado.

He ido leyendo los relatos poco a poco y aún no acabo de leerlos

Pero estos aplausos son para vosotras bravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravobravo...

Mañana os los comentó con más detalles que hoy no he tenido un buen día.

Por cierto mañana escena fiesta. ¿Se lo contará? ¿Los interrumpirán?
Que ganas de que llegue para saberlo tengo unas ansias de esa escena. Esperemos que los guionistas se la hayan currado. Aunque claro con estos pedazos de actores el entretenimiento está asegurado.

Me pongo haber unas escenitas de recuerdo.
#5660
Kerala
Kerala
22/01/2012 21:47
"PACA BEODA RETURNS" (PARTE III)


- Agradece por tanto que te la quitara de las manos. ¿Cuántas has bebido, Francisca? -.

Frunció los labios abriendo levemente los ojos. – No se…4…o 5 solamente… -. Le respondió mientras agitaba una mano en el aire. - ¿A ti que más te da? -.

- Tienes razón, no me importa en absoluto -. Mintió él. - ¿Para qué querías verme? Habla rápido, no tengo tiempo para tus tonterías -.

Francisca comenzó a reírse. Las palabras dolían. Dolían mucho.

- ¿Preferirías pasar el tiempo, mejor con tu amiguita Voldemort? -. Siguió riendo parpadeando para disipar las lágrimas que luchaban por escaparse de sus ojos. – Apuesto a que esa melindrosa no tiene ni pizca de conversación entretetetenida -. Tartamudeó. - Pero en fin, es tu gusto -.

- Te equivocas de cabo a rabo, Francisca -. A pesar de su risa había percibido cierto dolor en sus palabras. Y estaba sorprendido por ello. Era como si la relación de amistad que mantenía con Voldemort le molestara. Al menos Francisca desconocía que días atrás conversó con Voldemort de su relación con ella. No tenía que haberlo hecho, pero ya era algo que no podía cambiar. Tomó aire y lo dejó escapar lentamente. - ¿Qué querías Francisca? -.

Ella le miró levantando el mentón.

– Pues si tan entretenidas son tus conversaciones con ella, no entiendo por qué necesitas hablarle de nosotorss…nosotros. No…no…no tenías derecho -. Esta vez, una muda lágrima descendió por su mejilla destrozando el corazón de Raimundo, que quedó partido en dos mitades. – Pero eso ya da igual -. Era como si estuviera hablando para ella misma.

Raimundo no sabía qué decir. ¿Cómo se habría enterado? Se sintió traicionado. Solo él mismo y Voldemort sabían de esa conversación. Ella tuvo que contárselo a Francisca. Ella le miró.

– Te he llamado para darte esto. Yaaaaa no lo quiero. No, para nada -. Arrastró la cajita que había sobre la mesa, igual que arrastraba sus palabras debido al ligero estado de embriaguez. Raimundo tuvo que sujetarla, para evitar que Francisca la tirara al suelo. La cogió entre sus manos y la puso sobre sus rodillas.

- ¿Qué es esto? -. Preguntó en voz baja.

- ¿Eso? -. Había apoyado un codo sobre la mesa y la cabeza en la mano. Tenía los ojos enrojecidos. – Mi vida. Mi vida se reduce a una caja -.

Raimundo la abrió muy despacio. Cerró los ojos con fuerza, cegado por el dolor cuando atisbó por encima lo que había en su interior. Estaba llena de regalos que él mismo le había hecho en su juventud. Un lazo de raso color verde. Un poema escrito sobre un trozo de papel color sepia. Una rosa que se había secado en el interior de un pañuelo de lino que tenía las iniciales R.U. bordadas en hilo blanco. Un pequeño libro de poemas de Rosalía de Castro… Rozó cada una de esas pequeñas joyas con las yemas de sus dedos. Movió algunas de ellas y divisó al fondo otro pañuelo, mucho más humilde y que reconoció como el mismo que perdió hace unos meses. ¡No le había perdido! Le tenía ella. Se sintió aturdido al ver cómo se entremezclaban recuerdos del pasado con otros mucho más presentes.

Aún no podía creer que ella hubiera conservado todo esto durante tantos años. Pero lo peor de todo es que estaba dolida. Le había hecho daño el saber que Voldemort conocía por boca de él todo su pasado en común. A saber qué más cosas le habría contado. Todo eso más lo que Francisca se habría imaginado, le habían llevado a preparar ese encuentro en el que quería desprenderse de todos los recuerdos de su amor. La miró avergonzado. Incluso había bebido más de la cuenta, seguramente para mitigar su dolor. Él conocía perfectamente la sensación de querer evadirse de la pena ahogándolas en alcohol. El error es pensar que así desaparece, pues solo lo hace de manera momentánea.

- Has guardado todas estas cosas contigo… -. Se sentía empequeñecido a su lado. Avergonzado.

- ¿Por qué no iba a hacerlo tabernero? -. Se quiso levantar pero trastabilló y cayó sobre Raimundo que había acudido solícito a ayudarla. – Era lo único que me permitía estar cerca de ti -. Levantó la mano y le acarició la cara. – Ya no me quieres…y te has enamorado de…de esa…de esa famélica -. Le dijo haciendo un puchero con los labios.

Raimundo no pudo ocultar una sonrisa. La acomodó mejor sobre él y la miró a los ojos.

- ¿Por qué crees que la quiero a ella? -. Susurró.

Francisca frunció el entrecejo buscando una razón que explicara ese absurdo enamoramiento.

– Ella más o menos me lo dijo -. Raimundo se sintió furioso. Él no le había dicho nada de eso a Voldemort. Se había atribuido acciones que no le correspondían. Aunque al menos le debía agradecer que su metedura de pata hubiera ocasionado que Francisca se comportara de aquella forma tan reveladora. Ella comenzó a juguetear con el botón de su camisa. - ¿Qué has podido ver en ella? -. Le miró. – No te merece Raimundo -.

Él corazón le iba a mil revoluciones. Comenzó a mover la mano por su espalda en suaves caricias mientras encontraba las fuerzas necesarias para contestarla.

- ¿Eso crees? -.

Ella movió la cabeza enérgicamente dándole una respuesta afirmativa. – Yo creo que deberías olvidarte de ella -. Se le quedó mirando fijamente a los ojos. – Será mejor que vuelva…que vuelva a mi silla -. Pero no se movía.

- ¿Por qué? -. Le respondió Raimundo. - ¿Estás mal aquí conmigo? -.

- ¡Qué va! Estoy demasiado bien -. Raimundo sintió ganas de reír. – Es que… - Agachó la cabeza sin terminar la frase.

- Es que… -. La instó él.

Francisca resopló, poniendo los ojos en blanco.

– Es que solo pienso en arrancarte la camisa y eso no es pro…no es prop…- suspiró resignada. El alcohol le había dejado la lengua de trapo. Parecía que no sabía ni hablar. – No corresponde a una Señora -.

Raimundo soltó una carcajada.

- ¿Te atreves a burlarte de mí, tabernero? -. Hizo ademán de marcharse, pero él la sujetó firmemente. – Déjame… - dijo con un mohín en los labios.

- ¿Sabes que a mí no me importaría que lo hicieras? -. Ella dejó de revolverse y se quedó quieta.

- ¿Qué hiciera qué…? -.
Anterior 1 2 3 4 [...] 280 281 282 283 284 285 286 [...] 376 377 378 379 Siguiente