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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

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#5041
soyi
soyi
27/12/2011 14:34
ruht: muy bonita la historia es lo que yo hubiera querido que pasara el lunes pero nada estos guionistas nos hacen sufrir de que manera menos mal que tu nos entiendes y nos das lo que queremos,estoy desando ver la segunda parte del nuevo relato sigue porfavor .

UN BESO GUAPA.

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!TU SI QUE VALES !!!!!!!!!!!!!!!
#5042
Kerala
Kerala
27/12/2011 15:18
"LA LUZ DE MI CANDIL" (PARTE II)

Tras la sorpresa inicial por encontrarse ambos en el mismo lugar, Francisca se percató de que Raimundo posiblemente había estado llorando, pues sus ojos estaban enrojecidos. El corazón se le encogió y no pudo evitar interesarse por él. Algo grave habría sucedido para que él presentara ese estado.

- ¿Estás bien? -. Sin darse cuenta posó su mano sobre el brazo de Raimundo. – Has estado llorando -.

Su voz sonaba suave, pero con un tinte de preocupación. Él bajó la mirada al punto en que sus cuerpos se unían. La mano de Francisca, de manera inconsciente, había comenzado a acariciar levemente su brazo. Un gesto tan sencillo como reconfortante. Ni mil abrazos de cualquiera podrían superar esa caricia de su pequeña.

- No estoy bien desde hace 30 años Francisca -. Le susurró. Ladeó la cabeza mirándola con detenimiento. – Tú también has llorado -. Ella sonrió levemente. - ¿Qué te ocurre? -.

- Digamos que nunca me gustaron las despedidas -. Bajó la cabeza. – No es fácil tener que separarte de algo que amas -.

Raimundo suspiró.

– No, no lo es. Sientes cómo pierdes una parte importante de ti mismo. Nunca vuelves a ser el mismo -. Francisca alzó los ojos hacia él. – Respiras y vives de recuerdos -. Musitó.

Volvieron a quedarse en silencio, mirándose sin decir nada pero a la vez diciéndoselo todo. Se habían pasado los últimos años de disputa en disputa sin detenerse a mirar al otro los ojos. Si lo hubieran hecho, habrían evitado muchas de ellas.

- Al final no has contestado mi pregunta. ¿Qué ha ocurrido Raimundo? -. Volvió a preguntarle ella.

Su preocupación parecía sincera. Como sus últimas actuaciones los pasados días. Recordó cómo se había comportado con Cipriano el otro día. Su mano seguía apoyada en su brazo brindándole calor y apoyo. Sus ojos se habían quitado la máscara de orgullo que les recubría habitualmente y su mirada era limpia y cristalina.

- ¿Crees que hemos sido buenos padres? -. La pregunta sorprendió a Francisca. – He sacrificado mi vida por ofrecer lo mejor a Sebastián y a veces siento que no le reconozco. No veo a mi muchacho. Tal vez me equivoqué Francisca -. Apartó la mirada. - ¿Y tú? Tristán ha acudido a los mejores colegios que tu dinero pudo ofrecerle y no es feliz -. Volvió a mirarla. - ¿Qué hicimos mal? -.

Francisca sintió un pinchazo en su corazón al descubrir gan parte de verdad en las palabras de Raimundo. Esa misma pena que sentía casi le impedía hablar, pero aún así le respondió.

- Nadie nace sabiendo ser padre Raimundo -. Pensó en sus hijos. – Quizá tenemos tanto empeño en hacer lo que creemos mejor para ellos que no les dejamos vivir su propia vida -. Sonrió tristemente. – Nosotros mejor que nadie deberíamos saber lo que es eso… -.

Raimundo dio un paso hacia ella.

– Siempre pensé que mis hijos serían los tuyos Francisca… -. Pronunció en voz baja.

Ella cerró los ojos sintiendo cómo el dolor le atravesaba el alma. Se aguantó las ganas de llorar al pensar en la vida que no habían podido disfrutar a pesar de que una parte de los sueños que compartieron si consiguió tomar forma. Tristán. Su hijo. El hijo de ambos. Se separó de Raimundo dándole la espalda, porque no quería que él se diera cuenta de cómo sus palabras habían calado en ella.

- Debo regresar a la Casona -.

Se arrebujó dentro del abrigo ya que comenzaba a refrescar. No deseaba marcharse pero si permanecía más tiempo junto a él se derrumbaría en sus brazos suplicándole que volviera a ella. Bajó los brazos hasta situarlos junto a sus costados. Raimundo se acercó a ella por detrás y se situó a su lado, sin mirarla. Su mano rozó tímidamente la de Francisca hasta que ambas se entrelazaron.

- Demos un paseo -. Con ternura, acariciaba sus nudillos con el pulgar haciendo que Francisca cerrara los ojos al sentir aquella dulce caricia. Giró la cabeza para poder mirarle y se perdió en la inmensidad de sus ojos castaños. No pudo más que sonreír y asentir con la cabeza.
#5043
thirdwatch
thirdwatch
27/12/2011 17:59
Os dejo en spoiler lo que ha salido de Francisca y Raimundo para los adelantos de mañana

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Otra que sufre de una salud delicada es Francisca que, además empeñada en tomarse la vida muy a pecho, sigue empeorando con sus crisis nerviosas. En parte debidas a Calvario, la monja sigue apareciéndose ante la gente del pueblo que la recibe como si fuera un ánima.

Sebastián y Raimundo hacen las paces aunque no les ha gustado que haya sido Alfonso el que haya mediado entre ellos. Mientras Emilia sigue pensando en la forma más adecuada para meterle en la familia...

#5044
Kerala
Kerala
27/12/2011 19:28
Águeda...te lo digo una vez más...elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
#5045
Crippy
Crippy
27/12/2011 19:33
Jajajaja, me ha pasado lo mismo con el spoiler que a Miri, ya estaba yo saltando en el sofá...

El capítulo pues la verdad... se me ha hecho algo pesado. A ver si a partir de mañana cogemos ritmo como pasó la semana pasada.

Me hizo gracia sor Águeda ayer. Luego la Paca es la manipuladora pero ella queda bien delante de su hija diciéndole que deja en paz a los Montenegro y ocultándole que en realidad ha estado buscando las tierras que más daño les harían. Un angelito oyes xD.

Ruth, precioso el primer mini con lo que debería haber pasado. Sigo esperando el motivo por el que Francisca lleva una temporada entera enferma y espero que tenga que ver con Rai. Fantástico. El segundo estoy deseando ver por donde lo llevas, pero ahora mismo me encanta.

En principio lo de las tierras supongo que solo tendrá que ver con la familia pero una conserva todavía la ilusión de que Águeda le diga a Raimundo que ha comprado las tierras del Candil de Francisca y se vea que puede haber algo más. Quien sabe.
#5046
Franrai
Franrai
27/12/2011 20:19
Que se me había disparado el corazón al leer "avances" y "Raimundo y Francisca". Pero no -.- eran separados. Nuestra desesperación, chicas jaja

Odio a Águeda con todas mis fuerzas, no lo puedo evitar. Es gana de cebarse con mi pobre Paca... Pero bueno, esperemos que la semana que viene sin falta, que sino no cuadran fechas "Un mes más o menos", tengamos escenas de nuestros tortolitos.
Yo tampoco capto para qué lleva Francisca meses enferma. Espero que tengan una trama importante para eso y que se solucione prontito. Igual que espero que sin falta la semana que viene Francisca se entere de esa fantástica, maravillosa y dulcísima amistad que comparte su amiga del alma con Raimundo.

Ruth, me postro a tus pies. Pero ¿puede haber algo más hermoso? Si solo se han cogido la mano y has hecho que mil mariposillas revoloteen en mi estómago. Me encanta y deseando estoy a que sigas.

En el mensaje siguiente dejo la continuación de mi relato. Que voy tarde. Pero bueno, con esto se acaba el año. Y lo próximo es un trocito del presente. Aunque después tengamos que volver a 1882...
#5047
Franrai
Franrai
27/12/2011 20:21
GOTAS DEL PASADO

Cerró la gran puerta de la Casona. Notando al entrar en la vivienda, como una cálida sensación envolvía su cuerpo. Llevó sus manos hacia el broche del abrigo que la había recubierto durante toda la mañana. Abrigo que la había protegido del frío en el largo paseo que se había tomado la libertad de dar. Tomó ese tiempo para despejarse del mundo. Dejando que solo el tímido cantar de algunos pájaros, llamando a otros para que se resguardasen de las futuras heladas, resonase en sus oídos. A aquella dulce melodía se añadió el triste sonido de las campanas. Campanas que en ese día, habían anunciado el funeral de la joven Natalia.
Cuando salió de la Casa de Comidas las escuchó por primera vez. Diez. Desde entonces dos veces más las había vuelto a oír. Dando primeros las once y más tarde las doce. Pronto volverían a sonar. Dando la una. Pero esta vez Francisca habría de conformarse con escuchar el leve toque del reloj de péndulo.
Francisca suspiró en aquel momento. Terminándose de quitar el abrigo. Se giró un poco para quedar frente a Rosario. A la que había escuchado salir de la cocina.

-Ya… ¿ya ha acabado?- preguntó. No hizo falta más para que la fiel criada la entendiera.

-Sí.- respondió sin más. Acompañando aquella palabra con un suave movimiento de cabeza. Reafirmándose. Cogiendo a su vez el abrigo que Francisca portaba en sus manos. Procurando no tener que comentar nada más sobre la ceremonia.
Francisca entendió el silencio de la criada. Tomó aire. Mostrando una pequeña sonrisa. Restándole importancia al asunto. Aunque en el fondo seguía trastocada por su visita a la taberna. Apenada por el dolor que encontró en los castaños ojos de Raimundo. Meneó la cabeza. Apartando de su mente todo aquello.

-¿Dónde está mi niño, Rosario?- preguntó alegremente. Tanto como felicidad portaba Tristán a su vida. La criada mudó el rostro. Humedeció sus labios. Sin saber cómo responder a Francisca.

-¡Mamá!- escuchó Francisca a sus espaldas. Se giró rápidamente. Sonriendo.
Tristán corrió hacia su madre. Chocando con sus faldones. Abrazándose a su cintura fuertemente. Temeroso. Preocupando a Francisca. Ésta revolvió el castaño cabello del niño. Calmándolo. Sin saber que le ocurría.

-¡Tristán!-se escuchó desde dentro del salón. Acompañando aquel grito con unas fuertes pisadas. El pequeño cerró los ojos asustado. Aferrándose con más fuerza a su madre. A Francisca se le paró el corazón al escucharlo. – ¡Tristán, ven aquí ahora mismo!- volvió a gritar. Esta vez más cerca. Francisca colocó su mano derecha en la espalda del niño. Protegiéndolo de algún modo. Bajó la mirada. Levantándola rápidamente. Encontrándose con la figura de Salvador frente a ella. –Francisca.-musitó él. Quedando ambos cayados un instante.

-No…no te esperábamos tan pronto, Salvador.- dijo. Fingiendo normalidad. Toda la que pudo.

-Ya ves, querida.- dijo. Sonriendo falsamente. Dando un par de pasos hacia Francisca. Acercándose. –Los Alcázar tenían un peculiar interés en que la venta se produjese rápidamente, y al ver sus productos pude ver el motivo.- explicó. En su rostro se posó la típica cara de asco y enfado que lo caracterizaba.

-Entonces… ¿no habéis firmando?- preguntó Francisca. Pareciendo interesada. Sin apartar al niño de su lado.

-¿Es que no me has escuchado?- dijo Salvador alzando la voz. Moviendo sus manos en un gesto de incomprensión. Francisca apartó su mirada de él. Rehuyendo. –Sus productos eran una autentica porquería, comprarlos hubiese sido todo un error y una pérdida de dinero.-argumentó. Sin bajar el tono de voz. -Pero que va entender una mujer de negocios.- dijo mirándola. Con superioridad. Francisca tomó aire. Intentando ignorarlo. Intentando no enfrentarse a él. Lo mejor era callar. Terminar con aquel momento cuanto antes. Aunque no le faltaron ganas de gritarle a la cara que una mujer se había encargado de la finca estos días. Que ella había velado por sus intereses mientras él no estaba. Cayó. Siendo eso lo mejor.

-Con su permiso me retiro, he de preparar el almuerzo.- pronunció tímidamente Rosario. Encontrando en aquellas palabras la escapatoria. No se había atrevido a irse sin más ya que todo en la Casona tenía que estar bajo el control de Salvador.
El hombre asintió con la cabeza. Viendo como la joven Rosario salía rauda de la estancia. Volvió su mirada hacia Francisca. Quien mientras Salvador no miraba hizo un par de carantoñas a su hijo. Tristán se había separado de su madre. Pero sin querer alejarse de ella tomó su mano. Apretando el agarre al sentir la furiosa mirada de aquel al que había de llamar padre.

-¿Dónde has estado?- preguntó Salvador. Sin apartar de su voz aquel particular tono elevado. Escrutando con la mirada a Francisca. Observando las hermosas curvas de su cuerpo. Observando cómo, sin quererlo, el negro vestido las resaltaban.

-Había ido a dar un paseo.- contestó. Sin darle importancia. Pasó su mano por su rostro. -Salvador, si me disculpas, me gustaría descansar un rato en mi alcoba.- le dijo. Mostrándose cansada. Lo estaba. Y más aun sabiendo que Salvador había regresado.
Tristán paró sin darse cuenta su respiración. Temiendo volver a quedarse solo con el monstruo. Vio cómo su madre se agachaba hasta quedar a su altura. Colocándose de espaldas a Salvador. Acariciando cariñosa su rostro.
-Ve a la cocina y le dices a Rosario que no prepare mi cubierto.- le dijo. Suavemente. Haciéndole a su vez un gesto cómplice. El niño sonrió. Asintiendo. Le dio un beso a Francisca en la mejilla y sin más salió corriendo hacia la cocina. Donde pasaría el resto de la tarde.

Francisca subió las escaleras. Dejando atrás a su esposo. Llegó a su habitación. Encontrarse aquel día con Salvador era lo último que le apetecía. Pero, poco a poco, se iba acostumbrando a los juegos del destino. Juegos en los que ella siempre perdía y la vida ganaba. Riéndose de ella. Abrió el cajón de su mesita de noche. Tomando el libro que en él se encontraba escondido. “Poesías” de Rosalía de Castro. Cerró sus ojos momentáneamente. Acercándose después hacia una mecedora. Se dejó caer sobre ella. Derrotada. Sonrió tristemente a ver cómo millones de hermosos recuerdos se agolpaban en su mente. Momentos que, en aquel instante, le parecían imposibles de revivir.
#5048
Kerala
Kerala
27/12/2011 21:02
Rocio, con mi odio a Águeda me había olvidado de este tipejo.¡Qué asco le tengo! Deseando estoy que desaparezca del mapa hum


"LA LUZ DE MI CANDIL" (PARTE 3)

Fue como si retrocedieran muchos años atrás. Como si el tiempo y las penas no hubieran dejado surcos en su corazón. Hasta el cielo, nublado apenas unos minutos antes, parecía haberse cubierto de un halo especial en el que las primeras estrellas hicieron su aparición para acompañarles en su paseo. Caminaron en silencio tomados de la mano, lanzándose furtivas miradas de vez en cuando aprovechando que el otro no miraba en ese momento.

Francisca sentía un nudo en el estómago y se encontraba nerviosa como una quinceañera. Estaba segura de que en cualquier momento abriría los ojos y despertaría de aquel maravilloso sueño y caería de nuevo en la oscura realidad. No sospechaba que Raimundo se sentía igual que ella, caminando en una nube de la que no quería descender. Resultaba curioso cómo aquella tarde había variado en poco tiempo. Tenía una sensación agridulce y le dolía que el desprecio de su hijo sobrevolara por encima de ese momento sublime que estaba viviendo ahora mismo.

Detuvo sus pasos mirando el horizonte frente a ellos, y Francisca se vio obligada a detenerse a su lado. Le observó abiertamente mientras la mano le quemaba dentro de la de Raimundo. No sentía el frío helándole los huesos, pero aunque así fuera, prefería quedarse allí congelada a su lado antes de soltarse de él.

- …Raimundo… -. Le llamó titubeante.

Él la miró entonces a los ojos. Y sin decir ni una sola palabra, con la mano que le quedaba libre, abarcó la mejilla de Francisca acercando sus labios a los suyos. Fue el beso más dulce y tierno que habían compartido en años. Sentía los labios de Raimundo moviéndose cálidos sobre los suyos y abrió los ojos en mitad del beso, para asegurarse de que era cierto aquello que estaba viviendo. Al hacerlo, se vio reflejada en la mirada de Raimundo que la sonrió con los ojos.

Temerosa, Francisca se separó unos centímetros de él, pero Raimundo acortó de nuevo la distancia y se apoderó de su boca con dulzura mientras tomaba su rostro ya con las dos manos y le acariciaba las mejillas.

- …Te necesito tanto Francisca…-. Acarició su labio inferior con el pulgar. Francisca cerró los ojos, estremeciéndose con su toque. –…Me haces tanta falta… -. Pronunció antes de besarla de nuevo. Sus manos descendieron de su rostro hasta el cuello, trazando círculos con los dedos sobre su piel.

-…Raimundo espera… -. Ella volvió a separarse. – En realidad no quieres hacer esto…solo estás apenado por tu disputa con Sebastián y… -.

Él se sorprendió con sus palabras.

- ¿Cómo puedes pensar eso? -. Acercó su rostro para poder rozar su mejilla contra la suya. - Amarte es lo que más deseo en este mundo -. Le susurró junto al oído. – Nunca he dejado de hacerlo. Y no te atrevas a negarme que a ti te pasa igual -. Se apartó para poder mirarle a los ojos. – Este amor que sentimos está por encima del orgullo, del dolor. Está por encima de nosotros mismos Francisca… -. Quedó en silencio unos segundos. – Este rato junto a ti me ha hecho darme cuenta de lo cansado que estoy de luchar contra él…-.

- Pero… -. Francisca sentía cómo iba perdiendo argumentos frente a Raimundo y cómo todas sus defensas se iban derrumbando hasta convertirse en poco menos que polvo.

- ¿Pero qué, mi niña? -. Volvió a tomar su rostro, acariciándole con ternura, adorándola con la mirada. - ¿Acaso te quedan fuerzas para seguir luchando contra un amor que no disminuido en todos estos años, sino que además no ha hecho más que crecer? -.

No. No le quedaban fuerzas. En realidad hacía tiempo que se había rendido ante él. En el mismo instante en que la vida de Raimundo peligró por aquella terrible enfermedad. Solo el temor a su pérdida definitiva le había hecho ver cuánto le amaba todavía.

Por eso, esperanzada ante la posibilidad que se abría ante ella, de vivir una segunda oportunidad junto a la persona que más había amado y que amaba en el mundo, movió sus manos por el pecho de Raimundo hasta llegar a su rostro. Acercándole hacia ella para poder besar sus labios con timidez. Lágrimas, como pequeñas gotas de rocío, se deslizaban por sus mejillas cuando rompió el beso.

- No quiero luchar más contra lo que siento por ti…-. Pronunció antes de esconder su cara en el hueco del cuello de Raimundo, aferrándose a su cintura como si temiera caerse por un precipicio.

Raimundo cerró los ojos al tiempo que su corazón brincaba de alegría en su pecho. Sus brazos se cerraron alrededor de su cintura y besó su cabello. Permanecieron abrazados hasta que se separaron para besarse fugazmente en los labios. Raimundo tomó la mano de Francisca de nuevo entre la suya.

- Vamos pequeña mía -. Le sonrió Raimundo. – Te acompaño a casa -.
#5049
Nhgsa
Nhgsa
27/12/2011 21:46
Hola chicas.

¿No os está cansando que no se avance? A mí mucho. Sebastián está muy tonto, la trama Olmo - Soledad me abuuuuurre, Águeda ni os cuento lo que me causa porque sería repetir lo que ya habéis dicho, Pepa también me cansa ahora por ingenua. Todavía no se ha enterado que lo ricos siempre tienen dobles intenciones. ¡Claro que Águeda sabía lo importante que era el Candil!
Yo también esperaba en cualquier momento que Francisca recordara algo relacionado con Raimundo cuando se despedía de las tierras pero en fin... qué se le va a hacer. Estoy deseando las escenas bonitas de una vez que si no son esta semana tendrán que ser la semana que viene sí o sí. Confiemos.

Ruth cariño, tú pequeña saltamontes sólo puede decirte ¡¡¡BRAVO BRAVO Y BRAVO!!!! Sigue anda que me tienes ganada con este mini... bueno y con todo lo que escribes.
Rocío guapa. No te imaginas cómo has aumentado mi odio hacia Salvador y más después de lo que he escrito en la historia de Natalia.

Y sin más dilación aquí sigo con mi otro relato. Habíamos dejado a don Anselmo celebrando el trabajo bien hecho jejejejeje.


Raimundo y Francisca comenzaron a vestirse sin dejar de dedicarse miradas de amor y de deseo. Al fin estaban juntos. Cuando ella intentó abrocharse el vestido él la paró con las manos.
- Yo lo haré. – susurró a centímetros de su nuca sintiendo como un escalofrío le recorría el cuerpo.
Las manos de Raimundo recorrieron tiernamente su espalda abrochándole los botones. Francisca se estremeció ante el contacto.
- Aunque que conste. – añadió él susurrando en su oído – Que estás mejor sin él.
Raimundo la abrazó por detrás tiernamente cogiendo las manos de Francisca. Ella se apoyó en el pecho de Raimundo. No querían volver a separarse ni aunque fuera por un minuto.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? – dijo ella mirándole.
- Hacer lo que no hicimos pequeña. Ser felices juntos. Amarnos hasta el final. – dijo Raimundo.
- Y ¿cómo le diremos a Tristán que…?
- Poco a poco pequeña. Primero tienen que conocer nuestra historia y asimilarla. Eso ya costará… - dijo Raimundo
- Si te preocupa el pueblo no te preocupes. No me importa lo que piensen de mí. Te amo y quiero pasar el resto de mi vida a tu lado. Sólo me importa eso. – dijo Francisca.
Raimundo la besó con ansia, con amor. Después hundió su rostro recorriendo su nuca y su pelo provocando mil escalofríos.
- No imaginas cómo te he echado de menos.
- Y yo a ti mi vida. Y yo a ti. – dijo Francisca girándose para besarle. – Pero antes que eso nos merecemos pasar un tiempo solos ¿no te parece? Lejos de las malas lenguas… - dijo antes de darle un beso. – lejos de las preocupaciones… - otro beso - … solos tú y yo. ¿Qué te parece?
- Sería perfecto. – dijo Raimundo con su sonrisa más cautivadora. – Aunque tendríamos una corte tremenda siguiéndonos. ¿Te atreverías a viajar solamente conmigo? – dijo intentando provocarle.
- Hasta el fin del mundo. – dijo Francisca antes de perderse en sus labios. – Ojalá nos fuéramos ya.
- ¿Y adónde te gustaría ir mi pequeña?
- Pues aunque parezca casual me gustaría conocer la ciudad a la que ibas a ir. Dicen que es muy hermosa. A lo mejor hasta podríamos encontrar alguna casita para nosotros y todo. – dijo Francisca con anhelo. Deseaba ese viaje como si fuera lo único que le faltara.
- Ya lo estoy deseando. Solos tú y yo mi pequeña. Aunque dudo mucho que aguantes demasiado sin el servicio. – dijo Raimundo intentando provocarle.
Ella le contestó con un golpe suave en el pecho.
- ¡Serás…! ¡Pues claro que podré! ¡¿Por quién me has tomado?! – dijo Francisca.
- ¿Por la cacique más tirana del pueblo tal vez?
Ella le dio un golpe más fuerte en el pecho.
- Puedo valerme por mí misma y te lo demostraré tabernero. – dijo Francisca orgullosa.
- Definitivamente estás preciosa cuando te pones así. – dijo Raimundo sonriente y añadió deslizando sus brazos por la espalda de Francisca. – Pero cómo lo hagas todos los días no me hago responsable de mis actos. – y terminó adueñándose de su boca.
La ternura empezó a dar paso a la pasión, como siempre pasaba entre ellos. Haciendo un gran esfuerzo se separaron.
- Tienes que volver Raimundo. Emilia estará preocupada.
- Sí. – dijo Raimundo volviendo a besarla. – Pero cuando estemos lejos no te vas a escapar de mí. – dijo con un hilo de voz grave por el deseo.
Bajaron la escalera juntos y después de un tierno beso se separaron. Raimundo se dirigió a la casa de comidas con una sonrisa en la boca mientras que Francisca comenzaba a pensar en preparar su viaje. Sería mágico.
#5050
Nhgsa
Nhgsa
27/12/2011 21:47
- ¡Mauricio! ¡Mauricio! – llamó enseguida Francisca. – Este capataz cada día es más lento.
El capataz entró en ese momento, en la Casona.
- ¿Me mandó llamar señora?
- Sí. Prepara la calesa para esta misma tarde. He de salir.
- Sí señora.
Mientras se acomodaba en el despacho preparando lo que sería el viaje de su vida Mariana llegó anunciando una visita:
- ¿Quién es Mariana?
- Se trata de don Anselmo señora.
Francisca, ante ese nombre, volvió a adoptar su duro semblante. Tenía que hacerle pagar a ese cura del demonio lo que se había atrevido a hacer. Don Anselmo, feliz como unas castañuelas al comprobar por el estado de la casa y de las gentes que no se había cometido ningún crimen, se dirigió con paso tranquilo al despacho.
- ¡¿Cómo se atreve a presentarse en esta casa después de su osadía?!
- Muy buenos días a usted también doña Francisca. – dijo don Anselmo sin perder ni la tranquilidad ni la sonrisa. – Le noto muy mejorada. Si es que el amor es el mejor remedio.
- ¿Qué insinúa?
- Que no parece que se haya cometido el sangriento crimen de nuestro ilustre tabernero así que hago mis cábalas sobre lo que pudo suceder. Y la felicito por ello. – dijo don Anselmo disfrutando del momento. Ahora comprendía a Raimundo. Ver a Francisca rabiando no tenía precio. – Y tranquila… – añadió casi susurrando. –…que no se lo diré a nadie.
- No crea que no me encargaré de usted maldito… - se había quedado sin palabras. – su atrevimiento…
- “No quedará impune” ya lo supongo… - dijo don Anselmo interrumpiendo para restar importancia al asunto. – Señora, mi intención no es burlarme de usted aunque su orgullo así se lo haga creer. Lo único que quise fue conseguir que se diera cuenta de lo importante que es el amor. Es lo único que verdaderamente le consolará al final de su vida. Cuanto amó no cuanto acumuló…
Francisca se quedó sin palabras para rebatirle. Después de la noche pasada se había dado cuenta de ello con total claridad.
- Y ¿me va a decir ya a qué ha venido? – dijo Francisca sin quitar su cara de rabia.
- Pues primeramente a asegurarme de que no tengo que oficiar ningún funeral en breve por Raimundo. Y en segundo lugar para comunicarle que el pueblo quiere organizar una fiesta sorpresa en honor de Raimundo. – dijo al ver la cara de Francisca la cual enseguida cambió al oír el nombre de Raimundo. – He pensado que usted querría participar.
- ¿Fiesta sorpresa? ¿Por qué? – dijo Francisca intrigada.
- Por su cumpleaños señora. ¿Acaso lo había olvidado? – dijo don Anselmo. – Es dentro de tres días.
Ni Francisca ni el propio Raimundo habían pensado en ello. Pero casi mejor. Así ella podría preparar su propia sorpresa al llegar a Aranjuez. Ese sería su regalo. Volver a estar juntos de nuevo.
- Diga al pueblo que participaré. – dijo ella sin perder su seriedad.
- Me alegro doña Francisca. – dijo el sacerdote. – Bueno… he de dejarla. Disfrute de su nueva vida. Con Dios.
- Vaya con Dios padre.
#5051
soyi
soyi
27/12/2011 22:12
HOLA chicas como odio ha esta agueda como le gusta poner el dedo en la llaga a nuestra francisca y encima si erasmos pocos pario la abuela aparece calvario que tambien quiere venganza , por dios que acabe este calvario munca mejor dicho menos mal que te tenemos ruht guapa .

un beso chicas
#5052
Kerala
Kerala
27/12/2011 23:02
"LA LUZ DE MI CANDIL" (PARTE 4 Y FINAL)


Se encontraban próximos a la Casona después de haber dado un gran rodeo para llegar hasta allí. Se habían pasado gran parte del camino en silencio. Debían volver a acostumbrarse a estar juntos sin que hubiera una discusión entre ellos. Eran conscientes de que el proceso sería largo y que las murmuraciones sobre ellos en el pueblo serían continuas.

- ¿Podremos soportar que la gente murmure sobre nosotros Raimundo? -. Habían llegado a la puerta del patio, la que daba acceso a la cocina. Apoyó la cabeza en el hombro de él. – Tengo miedo de que vuelvas a separarte de mí. De que nuestro amor no sea suficiente… -.

Raimundo la abrazó con fuerza.

- ¿Crees que alguien se atrevería a chismorrear sobre la ilustre Francisca Montenegro sin que su vida corriera peligro? -. Le preguntó con una seriedad fingida. Francisca le dio un golpecito en el pecho.

- Hablo en serio Raimundo… -. Se irguió para ponerse frente a él. – Siento cómo los años pesan ya sobre mí, y ya no tengo las mismas fuerzas que antes -. Agachó la mirada. – No podría soportar arriesgarme para luego volver a perderte -.

Raimundo la tomó por el mentón obligándola a que le mirara.

– Mírame Francisca. Te quiero. Es lo único que puedo decirte. Tendrás que confiar en mí y en mi amor -. Sonrió de medio lado. – Yo voy a hacerlo contigo. Porque creo en nuestro amor. ¿Y tú? ¿Estás dispuesta a confiar? -. Metió sus manos por dentro de su abrigo, abrazándola por la cintura. – Arriésgate conmigo, mi niña… -. Susurró junto a sus labios, besando la comisura de los mismos.

Francisca sonrió. Subió los brazos hasta entrelazarles por detrás del cuello de Raimundo.

- ¿Sabes que puedes ser muy convincente? -. Comenzaron a rozar sus labios con pequeños besos, despertando su deseo.

- Solo con aquello que de verdad me interesa -. Susurró él antes de devorar su boca como un muerto de hambre. Francisca se colgó de su cuello acercándose más y más a él, tanto como fuera posible. Necesitados de oxígeno, se separaron apenas unos milímetros pero sin soltarse.

- Supongo que tengo que irme… -. Lo dijo con tanta pena que Francisca empezó a carcajearse mientras volvía a darle otro beso. Se fue desplazando por su mejilla hasta llegar a su oído, mordiendo tiernamente el lóbulo de su oreja con los dientes.

- Supones mal, tabernero… -. Le susurró.

A Raimundo el corazón le dio un vuelco dentro del pecho antes de empezar a latir como un loco. Francisca se giró para abrir con cuidado la puerta de la cocina. Nadie había allí así que le hizo pasar al interior. En cuanto estuvieron dentro Raimundo la acorraló contra la mesa, besándola con languidez, consiguiendo al fin abrir su boca para poder enredar su lengua con la suya. Movía las manos por su cuerpo tan lentamente como besaba sus labios, arrancándoles a ambos un intenso gemido.

- Raimundo detente...aquí pueden vernos… -.

Refunfuñando, él la soltó al fin. Momento que aprovechó Francisca para dibujar una sonrisa malévola en su rostro y salir corriendo escaleras arriba.

- ¡Atrápame si puedes! -.

Raimundo se había quedado boquiabierto a los pies de la escalera. Bajó la cabeza sonriendo y empezó a subir los peldaños lentamente.

Llegó hasta la puerta cerrada de su cuarto. Expectante, tomó aire antes de agarrar el pomo y girarle muy despacio. Francisca se dio la vuelta al sentir la presencia de Raimundo a sus espaldas. Su pecho subía y bajaba a un ritmo descontrolado y tenía las mejillas sonrosadas por la carrera. Solo le había dado tiempo a quitarse el abrigo antes de que él llegara.

La recorrió con la mirada de arriba a abajo, con tal lentitud y deseo en su mirada que Francisca sentía el latir de su corazón en la boca. Retrocedió nerviosa cuando Raimundo empezó a caminar hacia ella igual que un depredador dispuesto a cazar a su presa. El tocador puso fin a su huida, quedando ligeramente apoyada en él. Jadeó cuando Raimundo bajó la mirada y comenzó a reírse para sus adentros mientras se quitaba la chaqueta, dejándola caer al suelo.

Llegó hasta ella y apoyó las manos a ambos lados de su cuerpo, evitando cualquier posibilidad de escapar de él. Se acercó hasta su boca sin llegar a tocarla.

- Ahora sí que eres mía…-. Musitó
#5053
Kerala
Kerala
27/12/2011 23:02
Con la voz entrecortada, Francisca solo atinó a decirle

- Siempre he sido tuya… -.

Se besaron con lentitud, saboreando el momento y sus bocas igual que si fuera un dulce. De un manotazo, Raimundo apartó todo lo que había sobre el tocador, que cayó sobre la alfombra del dormitorio. Y con un rápido movimiento, la aferró por la cintura sentándola sobre el mueble. Todo ello, sin dejar de besar su boca.

Desesperada por sentirle en plenitud, Francisca le abrió la camisa de un solo tirón haciendo que los botones salieran disparados en todas direcciones. Metió sus manos por dentro, deslizándola por sus hombros y acercando inmediatamente su boca para mordisquearle el pecho. Por su parte, Raimundo llevado también por la premura, arrancó la botonadura de su vestido, despojándola de él hasta la cintura.

Se detuvo para poder admirar su desnudez, llenando sus sentidos de ella. Impregnándose de su aroma, de su suave y blanca piel, de la redondez de sus pechos...

- Eres tan hermosa…-, susurró mientras trazaba un camino por su cuerpo con la yema de los dedos, sintiendo como se tensaba con cada toque de sus manos.

Francisca se aferró a su nuca acercándole con fuerza hasta su boca para besarle con toda la pasión que Raimundo había despertado en su cuerpo. Él se dejaba hacer mientras seguía su camino con las manos hasta meterlas por debajo de su falda, arañando con ternura la tersa piel de sus muslos, llegando hasta su intimidad provocándole un jadeo.

Se miraron a los ojos cuando Raimundo se separó de ella para poder quitarse los pantalones. Tomó su rostro con las manos al ver un ligero temor en los ojos de Francisca.

- Mírame amor mío y no temas. Jamás volveré a hacerte daño -.

Tomó su boca al mismo tiempo que comenzaba a penetrar en su interior. Francisca ahogó en su boca el grito que quería salir de su garganta, y se aferró con fuerza a su espalda para atraerle más hacia ella.

- Volvemos a ser uno preciosa... -. Raimundo se movía lentamente en su interior. – Te quiero mi niña…te quiero, te quiero, te quiero… -.

Francisca sentía cómo la llenaba por completo, pero aún quería más. Sus manos descendieron hasta atrapar entre ellas el trasero de Raimundo, provocándole con sus caricias.

- Hazme el amor Raimundo…Más rápido, por favor… -.

Aquella pareció ser la señal que él necesitaba para perderse con ella en la espiral de pasión que les arrastró a las profundidades para hacerles despegar a continuación hasta alcanzar las estrellas. Los movimientos comenzaron a ser frenéticos y sus cuerpos sudorosos se aferraban con fuerza queriendo unirse tanto como fuera posible.

El tiempo se detuvo una milésima de segundo para que pudieran ver ante sus ojos como el mundo explotaba a su alrededor. Y ellos se dejaron llevar por el placer que invadió sus cuerpos hasta dejarles completamente saciados. Con ternura infinita se besaron en los labios, satisfechos y llenos de una dicha que hacía tiempo no sentían.

- Te amo Raimundo -. Reposó sobre su pecho mientras le acariciaba la espalda con las manos. – Has vuelto a traer el amor a mi vida…-. Suspiró dichosa mientras él la tomaba en sus brazos para dirigirse a la cama.

- Este es el principio de nuestra nueva vida Francisca… -. Le besó con suavidad en los párpados.

Ella sonrió dejándose caer sobre él y cerrando los ojos.

– Eres la luz que ilumina mi vida, amor mío…-.Suspiró feliz antes de quedarse dormida en brazos de su amor de la niñez. El único de su vida.


FIN
#5054
Kerala
Kerala
27/12/2011 23:34
Es la pequeña licencia que nos concedo jejeje
Al menos que haga Francisca lo que a nosotras nos gustaría pero no podemos hacer carcajada
Gracias...!guiño

Edito: me encanta Natalia!! Sigue,que quiero ver esa fiesta fiesta
#5055
mariajo76
mariajo76
28/12/2011 00:25
Ni os imaginais el alegrón que me pego cuando salgo del tajo y me encuentro con vuestros relatos, me animais la noche

Rocío, júrame que llegará un momento en el que tu relato será horrorosamente romántico, empalagoso y amoroso a más no poder, por que esto es una agonía además no se quien me da más asco, Agueda o Salvador

Natalia, desde luego don Anselmo es un jefazo, que ganas tengo de leer ese viaje a Aranjuez, que suerte tocaya que los vas a tener al ladico de casa,la siguiente escapada que la hagan para Zaragoza que los esperamos con los brazos abiertos.

Ruth,

Kerala
Francisca sentía cómo la llenaba por completo, pero aún quería más. Sus manos descendieron hasta atrapar entre ellas el trasero de Raimundo, provocándole con sus caricias.

, si el relato me ha encantado, con esto definitivamente me has ganado, quien fuera Francisca por Dios.
Por cierto,Ruth de mi alma ¿para cuando la continuación del relato de la noche buena?, por que Raimundo dijo muy clarito que las cosas no iban a quedar así y yo creo que Francisca esperaba un Rai envuelto y con lacito debajo de su árbol...

En cuanto al capítulo paso de opinar, hasta que no vea un acercamiento del tipo que sea, solo se me ocurren tacos, malas palabras y cagarme en las muelas de los guionistas, de Santa águeda Mesía y de Raimundo así que me mejor lo dejo estar
#5056
Kerala
Kerala
28/12/2011 09:55
parece que los "MOMENTOS TRASERO" os gustan tanto como a mí carcajadacarcajada
mariajo,estoy en ello...es que no me da tiempo!!
(hace que no toco Tu eres mi condena,y Raimundo y Francisca,lo que debió pasar...)
veré qué puedo hacer,y si no ando liada,esta tarde/noche me pongo con tu nochebuena (aunque ya será Navidad...)
luego querreis que os haga fin de año carcajada


A ver,otra cosa.Se que estamos todas liadas,y que tenemos poco tiempo...pero por favor!! sacad cinco minutitos,no os pido más.Escribid algo para María y Ramón y mandádmelo ya.A ver si es posible que hasta se lo pueda llevar yo (tengo unos días en febrero...)
maria jose ¿vienes conmigo,no? carcajada
venga,que no os llevará mucho...decid todo aquello que sentís y que muchas veces poneis por aquí....¡inspiraos!
y me lo mandais a [email protected]
son solo 5 minutos lo que os pido!!

os quiero! nos leemos luego
(miri,hoy no tengo desayuno oO....es que Ramón no podía hoy jajaja)
#5057
mariajose1903
mariajose1903
28/12/2011 10:58
ruth si que voy contigo!! pero a ver si es cuanto antes por fa....es que...estoy embarazada y claro voy a ir con una barriga que no veas! bueno que a mi no me importa eh? (pero me da verguenza) jajaja

te lo mando esta semana vale?!!


un besazo
#5058
Franrai
Franrai
28/12/2011 11:22
Buenos días, mis tesoros!

Natalia, que bien!! Que es el cumple de Rai! Jaja deseando estoy de leer la fiesta :)

Ruth, precioso. Me ha encantado. Era tierno. Romántico. Realmente hermoso, chica.
Te explotamos como nada, que si tu relato, que si la escena del cap. 63, que si la nochebuena...Pero bueno, tu puedes con todo guiño
Lo de María y Ramón, lo estuve pensando hace un par de días. Lo tengo empezado porque me tuve que ir a hacer cosas. Intento terminarlo esta tarde y te lo envio ¿Ok? sonriente
Que espero que se lo entregueis las dos :D

Mariajose, que no me había enterado yo de ello. ¡Enhorabuena! sonriente
#5059
mariajo76
mariajo76
28/12/2011 11:38
Tocaya, ¡Felicidades guapa!, así que vamos a ser tías virtuales, ya nos irás contando.

Juro y perjuro que antes de que acabe el año te lo envío. Palabra de Raipaquista. Por cierto muchas gracias por seguir con el relato eres un solazo.
#5060
mariajose1903
mariajose1903
28/12/2011 12:03
jajaja siiii vais a ser tias virtuales todas!! a ver si de tanto leeros sale con vuestro talento!!

ya os voy contando chicas!

por cierto ruth! yo como mariajo...siempre quiero mas!! otro relatito????
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