El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
Vídeos FormulaTV
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
Tráiler en español de 'Off Campus', la nueva serie de Prime Video con Ella Bright y Belmont Camelli
#4921
19/12/2011 20:59
Hello girls, qué tal de lunes??
Os diré que no estoy leyendo vuestros relatos, tengo por costumbre no hacerlo cuando voy a volar y será así pasado mañana para volver a casiña, Todo será bienvenido, imprimido y leído en uno de los mejores sitios donde estar…. en las nubes. Me cuesta aguantarme, no os lo podéis ni imaginar
Miri, precioso tu montaje!! por cierto, tú que siempre llevas la cuenta.. Cuántos van de nuevo ya sin estos dos??? Menos mal que sabemos que está la cosa a punto de caramelo.
Ha pasado algo hoy en el capi? La verdad poca gana tengo de verle la facha a Águeda y como le sonríe Raimundo!
Os diré que no estoy leyendo vuestros relatos, tengo por costumbre no hacerlo cuando voy a volar y será así pasado mañana para volver a casiña, Todo será bienvenido, imprimido y leído en uno de los mejores sitios donde estar…. en las nubes. Me cuesta aguantarme, no os lo podéis ni imaginar
Miri, precioso tu montaje!! por cierto, tú que siempre llevas la cuenta.. Cuántos van de nuevo ya sin estos dos??? Menos mal que sabemos que está la cosa a punto de caramelo.
Ha pasado algo hoy en el capi? La verdad poca gana tengo de verle la facha a Águeda y como le sonríe Raimundo!
#4922
19/12/2011 21:11
miri, ¡me ha encantado! bravo guapa! he podido imaginarme la escena en mi mente ha medida que iba leyéndolo.
Del capítulo,solo puedo decir que en los encuentros entre Francisca y Águeda...
mi Paca GANA POR GOLEADA!
lo siento mucho,pero Águeda me resulta extremadamente sosa....
del resto del capi,nada.No soporto a Juan y me he reído hasta la saciedad viendo a Hipólito vestido de torero.
Raimundo entrando por el callejón donde estaban Emilia e Hipólito,ha hecho que se me cayera todo al suelo.Babas totales.(cada día está más bueno)
hoy no ha ido al Jaral

Bueno.Pues aquí lo que os tenía preparado. Se lo debía a Cris desde hace tiempo,pero por unas cosas o por otras no lo había empezado...Hace tiempo me lanzó el reto (por facebook xD) de escribir un relato donde Rai fuera a reprocharle a Francis que no le hubiera dicho antes lo de Tristán.He querido aprovechar las palabras de Ramón:
- momento beso
- momento despacho
y juntarlo todo en la coctelera de mi mente e imaginación y ha salido esto...
"REPROCHES (escena alternativa)"
Se sentía abrumado por una realidad que le había golpeado con fuerza en la cara apenas dos días atrás. No sabía exactamente cómo sentirse. Su fuero interno era un torbellino de sentimientos que oscilaba entre un inmenso júbilo y una rabia desbordante a partes iguales. Durante esos dos días no había querido saber nada del mundo. De Emilia y Sebastián. De ella. Necesitaba estar solo, meditar en todo lo que le había pasado y calmar ese extraño nudo que le atenazaba el estómago desde que Francisca le había confesado la verdad.
Verdad. Qué vacía sonaba aquella palabra si aparecía ligada al nombre de Francisca Montenegro. Ésta le había asestado la última estocada, y sabía que en esta ocasión le iba a resultar, sino imposible, muy difícil recuperarse. La desposesión de su patrimonio, de su casa y de sus tierras no era nada en comparación con haberle ocultado durante tantos años que Tristán también era su hijo. Jamás podría perdonárselo.
¿Por qué lo había hecho? ¿Tanta maldad habitaba en su emponzoñado corazón, que había sido capaz de jugar ya no solo con su vida, sino también con la de Tristán? ¿Qué quedaba de aquella niña de la que se enamoró como un loco, y por la que hubiera estado dispuesto a entregar su vida si fuera menester? Nada. De poco le sirvió aquel absurdo teatro que ella había representado a su alrededor cuando, con lágrimas en los ojos, se lo había revelado. Bien sabía que aquella confesión le destrozaría el alma. ¡Por todos los demonios, le había privado de su hijo!
Acuciado por la necesidad de conocer sus retorcidos motivos y con ganas de enfrentarse a ella por última vez, se había personado en la Casona. Necesitaba decirle a la cara todo aquello que le estaba quemando por dentro. Esta vez no habría medias tintas, ni se controlaría en sus palabras dejándose llevar por el amor que aún sentía por ella, y del cual, hoy más que nunca, no estaba tan seguro. Entró en la Casona con paso firme, abriéndose paso ante Mariana y Rosario que trataban de detenerle. Pero todo fue inútil. En un par de zancadas estaba frente a la puerta de la biblioteca. Puso sus manos en los pomos y tomó aire por última vez antes de abrir la puerta con decisión.
Y entonces la vio. Junto a la ventana. Visiblemente desmejorada, con unas ojeras pintadas en su pálido rostro y mirándole como una animalillo asustado. Trató de borrar de su mente y de su corazón cualquier atisbo de compasión por ella. Estaba seguro de que todo aquello era una representación más en el particular teatro en el que había convertido su vida. Se giró con lentitud y cerró la puerta a sus espaldas, no sin antes pedirle a Rosario que nadie, bajo ningún concepto, se atreviera a entrar en esa estancia a interrumpirles. Tal fue la seriedad con que fue realizada aquella petición, que la pobre mujer se vio incapaz de oponerse. Asintió levemente con la cabeza y, tomando a su hija por el brazo, desaparecieron del salón camino a las cocinas.
Raimundo echó el pestillo a la puerta y se volvió hacia ella con los ojos encendidos por el resentimiento.
Francisca había temido aquel momento desde el mismo instante en que se armó de valor y le confesó a Raimundo con lágrimas en los ojos que Tristán era hijo suyo. Recordaba perfectamente la cara que él había puesto ante tamaña revelación y cómo después, esos mismos ojos se habían vuelto hacia ella mirándola con un odio que jamás imaginó. Raimundo no pronunció palabra, ni siquiera de reproche. Solo silencio y dolor en su mirada. Después, sin más, había salido de la posada dejándola a ella allí, sola y con el corazón de nuevo destrozado.
Se había visto obligada por su propio corazón a revelar de aquel secreto que tan celosamente había mantenido oculto durante tantos años, debido al rumbo que estaba tomando su relación con Raimundo tras los últimos acontecimientos. Él cada vez pasaba más tiempo en compañía de Águeda Mesía y a ella los celos no le dejaban vivir. Pensar siquiera que su amor terminara en manos de aquella mujer le producía tal dolor que su propia enfermedad se había visto agravada por todo ello. Y por eso, en su último encuentro, los reproches y ataques ocasionados por los celos le habían llevado a contarle que Tristán era su hijo. Raimundo no hacía más que echarle en cara las múltiples aficiones que compartían él y la Mesía, y lo a gusto que se encontraba a su lado. Y ella había sentido ganas de reír en ese momento.
Podéis compartir gustos e inquietudes, pero tu y yo compartimos un hijo .
Las palabras habían salido de su boca antes de que se diera cuenta a tiempo para poder detenerlas. Empalideció al instante y quiso que la tierra le tragara.
El desconcierto de Raimundo entonces fue supremo. La había tomado con fuerza de los brazos exigiéndole que repitiera lo que acababa de decir. Ya no había vuelta atrás. No le quedó más remedio que volver a decir aquellas palabras que no debía haber pronunciado, esta vez con las lágrimas surcándole el rostro.
Tristán es tu hijo .
Esa no era la forma en que tantas veces su corazón había soñado que le revelaba el origen de Tristán. No presa de un terrible ataque de celos. Cerró los ojos un segundo para escuchar en su mente lo que de verdad tenía que haberle dicho.
Es hijo de nuestro amor .
Sin embargo, silenció las palabras al sentir de nuevo el miedo embargando cada poro de su ser. Ese mismo terror que le había atormentado tantas veces en el pasado. Raimundo estaba furioso y le recordaba demasiado a lo vivido junto a Salvador. Por eso, cuando él se acercó un poco más a ella, manteniéndola todavía sujeta por los brazos, había cerrado los ojos con temor esperando el golpe que jamás llegó. Tras unos segundos, cuando los abrió de nuevo, la mirada horrorizada de Raimundo le destrozó el alma. ¿Cómo pudo pensar que él la golpearía? ¿Que él sería capaz de agredirla físicamente? Raimundo no era Salvador.
Él se había quedado petrificado en el sitio. Jamás pegaría a una mujer y le dolía en el alma que ella pudiera haber pensado que podría hacerlo. Sintió asco por Salvador, más aún del que sentía por el daño tan profundo que había ocasionado en su pequeña Francisca.
Yo jamás te golpearía… había pronunciado dolorosamente.
Y de pronto, como si el simple contacto con ella le quemara, la había soltado con brusquedad para terminar bordeándola y saliendo de la posada.
(continua...)
Del capítulo,solo puedo decir que en los encuentros entre Francisca y Águeda...
mi Paca GANA POR GOLEADA!
lo siento mucho,pero Águeda me resulta extremadamente sosa....
del resto del capi,nada.No soporto a Juan y me he reído hasta la saciedad viendo a Hipólito vestido de torero.
Raimundo entrando por el callejón donde estaban Emilia e Hipólito,ha hecho que se me cayera todo al suelo.Babas totales.(cada día está más bueno)
hoy no ha ido al Jaral


Bueno.Pues aquí lo que os tenía preparado. Se lo debía a Cris desde hace tiempo,pero por unas cosas o por otras no lo había empezado...Hace tiempo me lanzó el reto (por facebook xD) de escribir un relato donde Rai fuera a reprocharle a Francis que no le hubiera dicho antes lo de Tristán.He querido aprovechar las palabras de Ramón:
- momento beso
- momento despacho
y juntarlo todo en la coctelera de mi mente e imaginación y ha salido esto...
"REPROCHES (escena alternativa)"
Se sentía abrumado por una realidad que le había golpeado con fuerza en la cara apenas dos días atrás. No sabía exactamente cómo sentirse. Su fuero interno era un torbellino de sentimientos que oscilaba entre un inmenso júbilo y una rabia desbordante a partes iguales. Durante esos dos días no había querido saber nada del mundo. De Emilia y Sebastián. De ella. Necesitaba estar solo, meditar en todo lo que le había pasado y calmar ese extraño nudo que le atenazaba el estómago desde que Francisca le había confesado la verdad.
Verdad. Qué vacía sonaba aquella palabra si aparecía ligada al nombre de Francisca Montenegro. Ésta le había asestado la última estocada, y sabía que en esta ocasión le iba a resultar, sino imposible, muy difícil recuperarse. La desposesión de su patrimonio, de su casa y de sus tierras no era nada en comparación con haberle ocultado durante tantos años que Tristán también era su hijo. Jamás podría perdonárselo.
¿Por qué lo había hecho? ¿Tanta maldad habitaba en su emponzoñado corazón, que había sido capaz de jugar ya no solo con su vida, sino también con la de Tristán? ¿Qué quedaba de aquella niña de la que se enamoró como un loco, y por la que hubiera estado dispuesto a entregar su vida si fuera menester? Nada. De poco le sirvió aquel absurdo teatro que ella había representado a su alrededor cuando, con lágrimas en los ojos, se lo había revelado. Bien sabía que aquella confesión le destrozaría el alma. ¡Por todos los demonios, le había privado de su hijo!
Acuciado por la necesidad de conocer sus retorcidos motivos y con ganas de enfrentarse a ella por última vez, se había personado en la Casona. Necesitaba decirle a la cara todo aquello que le estaba quemando por dentro. Esta vez no habría medias tintas, ni se controlaría en sus palabras dejándose llevar por el amor que aún sentía por ella, y del cual, hoy más que nunca, no estaba tan seguro. Entró en la Casona con paso firme, abriéndose paso ante Mariana y Rosario que trataban de detenerle. Pero todo fue inútil. En un par de zancadas estaba frente a la puerta de la biblioteca. Puso sus manos en los pomos y tomó aire por última vez antes de abrir la puerta con decisión.
Y entonces la vio. Junto a la ventana. Visiblemente desmejorada, con unas ojeras pintadas en su pálido rostro y mirándole como una animalillo asustado. Trató de borrar de su mente y de su corazón cualquier atisbo de compasión por ella. Estaba seguro de que todo aquello era una representación más en el particular teatro en el que había convertido su vida. Se giró con lentitud y cerró la puerta a sus espaldas, no sin antes pedirle a Rosario que nadie, bajo ningún concepto, se atreviera a entrar en esa estancia a interrumpirles. Tal fue la seriedad con que fue realizada aquella petición, que la pobre mujer se vio incapaz de oponerse. Asintió levemente con la cabeza y, tomando a su hija por el brazo, desaparecieron del salón camino a las cocinas.
Raimundo echó el pestillo a la puerta y se volvió hacia ella con los ojos encendidos por el resentimiento.
Francisca había temido aquel momento desde el mismo instante en que se armó de valor y le confesó a Raimundo con lágrimas en los ojos que Tristán era hijo suyo. Recordaba perfectamente la cara que él había puesto ante tamaña revelación y cómo después, esos mismos ojos se habían vuelto hacia ella mirándola con un odio que jamás imaginó. Raimundo no pronunció palabra, ni siquiera de reproche. Solo silencio y dolor en su mirada. Después, sin más, había salido de la posada dejándola a ella allí, sola y con el corazón de nuevo destrozado.
Se había visto obligada por su propio corazón a revelar de aquel secreto que tan celosamente había mantenido oculto durante tantos años, debido al rumbo que estaba tomando su relación con Raimundo tras los últimos acontecimientos. Él cada vez pasaba más tiempo en compañía de Águeda Mesía y a ella los celos no le dejaban vivir. Pensar siquiera que su amor terminara en manos de aquella mujer le producía tal dolor que su propia enfermedad se había visto agravada por todo ello. Y por eso, en su último encuentro, los reproches y ataques ocasionados por los celos le habían llevado a contarle que Tristán era su hijo. Raimundo no hacía más que echarle en cara las múltiples aficiones que compartían él y la Mesía, y lo a gusto que se encontraba a su lado. Y ella había sentido ganas de reír en ese momento.
Podéis compartir gustos e inquietudes, pero tu y yo compartimos un hijo .
Las palabras habían salido de su boca antes de que se diera cuenta a tiempo para poder detenerlas. Empalideció al instante y quiso que la tierra le tragara.
El desconcierto de Raimundo entonces fue supremo. La había tomado con fuerza de los brazos exigiéndole que repitiera lo que acababa de decir. Ya no había vuelta atrás. No le quedó más remedio que volver a decir aquellas palabras que no debía haber pronunciado, esta vez con las lágrimas surcándole el rostro.
Tristán es tu hijo .
Esa no era la forma en que tantas veces su corazón había soñado que le revelaba el origen de Tristán. No presa de un terrible ataque de celos. Cerró los ojos un segundo para escuchar en su mente lo que de verdad tenía que haberle dicho.
Es hijo de nuestro amor .
Sin embargo, silenció las palabras al sentir de nuevo el miedo embargando cada poro de su ser. Ese mismo terror que le había atormentado tantas veces en el pasado. Raimundo estaba furioso y le recordaba demasiado a lo vivido junto a Salvador. Por eso, cuando él se acercó un poco más a ella, manteniéndola todavía sujeta por los brazos, había cerrado los ojos con temor esperando el golpe que jamás llegó. Tras unos segundos, cuando los abrió de nuevo, la mirada horrorizada de Raimundo le destrozó el alma. ¿Cómo pudo pensar que él la golpearía? ¿Que él sería capaz de agredirla físicamente? Raimundo no era Salvador.
Él se había quedado petrificado en el sitio. Jamás pegaría a una mujer y le dolía en el alma que ella pudiera haber pensado que podría hacerlo. Sintió asco por Salvador, más aún del que sentía por el daño tan profundo que había ocasionado en su pequeña Francisca.
Yo jamás te golpearía… había pronunciado dolorosamente.
Y de pronto, como si el simple contacto con ella le quemara, la había soltado con brusquedad para terminar bordeándola y saliendo de la posada.
(continua...)
#4923
19/12/2011 21:13
Dos días pasaron sin que recibiera noticias suyas, sin que supiera de él. Era tal su angustia y desesperación que aquella misma noche Tristán, que desconocía el motivo que había ocasionado el ataque de ansiedad que sufría su madre, había hecho llamar a la doctora Casas para que le suministrara un potente sedante que calmara sus nervios. Y desde entonces, ella había vagado por la Casona como si fuera un ánima para encerrarse en su despacho en soledad y sin apenas probar bocado.
Ahora estaban cara a cara y a pesar de que seguía sintiendo miedo de perder a Raimundo para siempre, su maltrecho orgullo hizo acopio de fuerzas y se irguió haciéndole frente. Durante interminables segundos se observaron con una mezcla de fiereza y dolor. Estaban seguros de que aquella conversación que tenían pendiente, sería un punto de inflexión en su tortuosa relación.
- Te esperaba Raimundo -. Con un tono de voz que pretendía ser lo más normal posible y con un gesto de la mano, le señaló la butaca enfrente a donde ella estaba para que tomara asiento.
- Déjate de cortesías Francisca. Lo que vengo a decirte bien puedo hacerlo aquí de pie -. Realmente la veía desmejorada. Apartó de nuevo sus sentimientos. – Además no quiero pasar más de lo imprescindible a tu lado. Solo lo necesario para recibir una explicación -.
No recordaba un tono de voz tan duro y frío en Raimundo en todos los años que le conocía, y eso que sus disputas en los últimos tiempos habían sido sonadas. Su orgullo herido impregnaba cada una de las palabras que salían por su boca. ¿Y por qué se sentía ella tan culpable? Raimundo parecía no recordar el motivo por el que estaban separados. Las razones que le llevaron a ella para ocultarle su paternidad.
- Cómo quieras. Habla pues, di todo lo que tengas que decir -. Permaneció de pie, sin apartar la mirada, haciendo frente a todo lo que él quisiera reprocharle. Ella también guardaba muchas cosas que echarle en cara.
Raimundo respiraba con fuerza, quería controlar la sarta de improperios que amenazaban con salir de su boca preso de la rabia como estaba. Él era un hombre cabal, amante de la palabra y reacio a cualquier tipo de violencia, incluso la verbal.
- ¿Cómo pudiste ocultarme algo así Francisca? ¡Estabas embarazada, maldita sea! -. Comenzó a moverse por la habitación. – Habría dejado todo por ti -. Pronunció en un susurro. Dejó de hablar unos minutos para poder mirarle a la cara con los ojos llenos de reproches. – ¡Dejaste que ese monstruo estuviera cerca de mi hijo! A saber lo que tuvo que padecer por su causa… Tu rencor no tiene límites ¿verdad? Te propusiste destrozarme la vida y lo has conseguido-. Francisca seguía sin hablar. Raimundo apretó los puños. - ¿Callas? -.
- ¿Y tu? ¿Has terminado? -.
- Francisca, no me provoques. No estás en disposición de hacerlo -. Dio un paso hacia ella. – Creo que me merezco una explicación ¿no crees? -.
Permaneció callada unos minutos. Bajó la mirada observando sus manos entrelazadas tratando de elegir las palabras adecuadas.
- ¿Quizás la misma explicación que yo me merecía cuando tu me abandonaste Raimundo? -. Alzó los ojos. - ¿Aquella misma que no quisiste darme? -.
- ¡Sabes perfectamente porqué lo hice Francisca! No tuve alternativa si no quería que mi familia destruyera a la tuya. Problema tuyo si no quieres creer mis palabras -.
- Cierto, lo sé -. Francisca fue la que dio ahora un paso hacia él. – Y solo tardé 30 años en enterarme de tus motivos. En ese tiempo tuve que conformarme con saberme embarazada y abandonada -. Fue hacia la mesa hasta situarse tras ella. – Gracias por tu consideración y relatarme las razones de tu abandono con tanta prontitud -. Respondió burlona. - Pero muy bien. Quieres una explicación ¿no es cierto? Yo te la daré -. Llenó de aire sus pulmones para enfrentarse de nuevo a los demonios del pasado. – Me abandonaste sin más, burlándote del amor que te ofrecía para comprometerte con otra mujer con mucho más dinero que yo. Me sentí despreciada, humillada -. Le miró con ojos brillantes. – Sola -. Una mueca que pretendía ser burlona se instaló en su rostro. – Despechada, terminé en los brazos de un hombre que me engañó con galanterías para ocultar el verdadero monstruo que era -. Sus ojos perdían todo su brillo cada vez que tenía que recordar a Salvador Castro. – No puedes ni imaginarte lo que sufrí por tu causa Raimundo. Cómo tuve que soportar que ese hombre me tocara y me violentara cuando quisiera solo porque mi hijo tuviera un apellido. Cómo tuve que aguantar golpes, insultos, vejaciones… -. Sus palabras destilaban odio por los cuatro costados. – Fui solo yo la que sufrió mientras tú eras feliz con ella -.
Natalia. No necesitó pronunciar su nombre para que el rostro de Raimundo tomara un cariz diferente. Francisca sonrió con desprecio.
– Te di todo Raimundo, ¿Y qué recibí a cambio? Dolor, sufrimiento -. Se llevó una mano al pecho. - ¿Y te sientes mal porque no te dijera que Tristán era tu hijo? -. Salió de detrás de la mesa para ponerse frente a él. – Perdiste tu derecho cuando nos abandonaste a los dos -. Rió con dolor. - ¿Me dices que sufres? Pues bien. Que sepas que eso no es nada en comparación a todo lo que yo viví. Tuviste la fortuna de disfrutar una vida feliz y ahora vuelves a tener la oportunidad de ser dichoso con esa mujer -.
Raimundo frunció el ceño extrañado. ¿Otra oportunidad? Dudó un breve momento antes de vislumbrar que se refería a su reciente relación con Águeda Mesía, aunque ésta no trascendía más allá de una bonita amistad. No pensaba entablar otro tipo de relación con ella. Y no era la primera vez que Francisca mencionaba a Águeda relacionándola con él. ¿Pudiera ser que estuviera celosa? No, no lo creía. Pero fuera como fuese, ahora no estaba para esas menudencias. La explicación de Francisca había vuelto a traer al presente remordimientos que le habían atormentado durante toda su vida. Siempre se sintió culpable por abandonarla, por haberla dejado en manos de ese desalmado… Meneó la cabeza.
- No trates de justificarte Francisca. No fui yo quien te lanzó a los brazos de ese malnacido -. Tenía la respiración alterada al ver los derroteros que estaba tomando aquella conversación. – No fui yo el que despojó al otro de todo cuanto tenía dejándole prácticamente en la indigencia. No fui yo el que no permitió al otro disfrutar de su hijo. De verle crecer. Dar sus primeros pasos. No tienes corazón Francisca -.
(continua...)
Ahora estaban cara a cara y a pesar de que seguía sintiendo miedo de perder a Raimundo para siempre, su maltrecho orgullo hizo acopio de fuerzas y se irguió haciéndole frente. Durante interminables segundos se observaron con una mezcla de fiereza y dolor. Estaban seguros de que aquella conversación que tenían pendiente, sería un punto de inflexión en su tortuosa relación.
- Te esperaba Raimundo -. Con un tono de voz que pretendía ser lo más normal posible y con un gesto de la mano, le señaló la butaca enfrente a donde ella estaba para que tomara asiento.
- Déjate de cortesías Francisca. Lo que vengo a decirte bien puedo hacerlo aquí de pie -. Realmente la veía desmejorada. Apartó de nuevo sus sentimientos. – Además no quiero pasar más de lo imprescindible a tu lado. Solo lo necesario para recibir una explicación -.
No recordaba un tono de voz tan duro y frío en Raimundo en todos los años que le conocía, y eso que sus disputas en los últimos tiempos habían sido sonadas. Su orgullo herido impregnaba cada una de las palabras que salían por su boca. ¿Y por qué se sentía ella tan culpable? Raimundo parecía no recordar el motivo por el que estaban separados. Las razones que le llevaron a ella para ocultarle su paternidad.
- Cómo quieras. Habla pues, di todo lo que tengas que decir -. Permaneció de pie, sin apartar la mirada, haciendo frente a todo lo que él quisiera reprocharle. Ella también guardaba muchas cosas que echarle en cara.
Raimundo respiraba con fuerza, quería controlar la sarta de improperios que amenazaban con salir de su boca preso de la rabia como estaba. Él era un hombre cabal, amante de la palabra y reacio a cualquier tipo de violencia, incluso la verbal.
- ¿Cómo pudiste ocultarme algo así Francisca? ¡Estabas embarazada, maldita sea! -. Comenzó a moverse por la habitación. – Habría dejado todo por ti -. Pronunció en un susurro. Dejó de hablar unos minutos para poder mirarle a la cara con los ojos llenos de reproches. – ¡Dejaste que ese monstruo estuviera cerca de mi hijo! A saber lo que tuvo que padecer por su causa… Tu rencor no tiene límites ¿verdad? Te propusiste destrozarme la vida y lo has conseguido-. Francisca seguía sin hablar. Raimundo apretó los puños. - ¿Callas? -.
- ¿Y tu? ¿Has terminado? -.
- Francisca, no me provoques. No estás en disposición de hacerlo -. Dio un paso hacia ella. – Creo que me merezco una explicación ¿no crees? -.
Permaneció callada unos minutos. Bajó la mirada observando sus manos entrelazadas tratando de elegir las palabras adecuadas.
- ¿Quizás la misma explicación que yo me merecía cuando tu me abandonaste Raimundo? -. Alzó los ojos. - ¿Aquella misma que no quisiste darme? -.
- ¡Sabes perfectamente porqué lo hice Francisca! No tuve alternativa si no quería que mi familia destruyera a la tuya. Problema tuyo si no quieres creer mis palabras -.
- Cierto, lo sé -. Francisca fue la que dio ahora un paso hacia él. – Y solo tardé 30 años en enterarme de tus motivos. En ese tiempo tuve que conformarme con saberme embarazada y abandonada -. Fue hacia la mesa hasta situarse tras ella. – Gracias por tu consideración y relatarme las razones de tu abandono con tanta prontitud -. Respondió burlona. - Pero muy bien. Quieres una explicación ¿no es cierto? Yo te la daré -. Llenó de aire sus pulmones para enfrentarse de nuevo a los demonios del pasado. – Me abandonaste sin más, burlándote del amor que te ofrecía para comprometerte con otra mujer con mucho más dinero que yo. Me sentí despreciada, humillada -. Le miró con ojos brillantes. – Sola -. Una mueca que pretendía ser burlona se instaló en su rostro. – Despechada, terminé en los brazos de un hombre que me engañó con galanterías para ocultar el verdadero monstruo que era -. Sus ojos perdían todo su brillo cada vez que tenía que recordar a Salvador Castro. – No puedes ni imaginarte lo que sufrí por tu causa Raimundo. Cómo tuve que soportar que ese hombre me tocara y me violentara cuando quisiera solo porque mi hijo tuviera un apellido. Cómo tuve que aguantar golpes, insultos, vejaciones… -. Sus palabras destilaban odio por los cuatro costados. – Fui solo yo la que sufrió mientras tú eras feliz con ella -.
Natalia. No necesitó pronunciar su nombre para que el rostro de Raimundo tomara un cariz diferente. Francisca sonrió con desprecio.
– Te di todo Raimundo, ¿Y qué recibí a cambio? Dolor, sufrimiento -. Se llevó una mano al pecho. - ¿Y te sientes mal porque no te dijera que Tristán era tu hijo? -. Salió de detrás de la mesa para ponerse frente a él. – Perdiste tu derecho cuando nos abandonaste a los dos -. Rió con dolor. - ¿Me dices que sufres? Pues bien. Que sepas que eso no es nada en comparación a todo lo que yo viví. Tuviste la fortuna de disfrutar una vida feliz y ahora vuelves a tener la oportunidad de ser dichoso con esa mujer -.
Raimundo frunció el ceño extrañado. ¿Otra oportunidad? Dudó un breve momento antes de vislumbrar que se refería a su reciente relación con Águeda Mesía, aunque ésta no trascendía más allá de una bonita amistad. No pensaba entablar otro tipo de relación con ella. Y no era la primera vez que Francisca mencionaba a Águeda relacionándola con él. ¿Pudiera ser que estuviera celosa? No, no lo creía. Pero fuera como fuese, ahora no estaba para esas menudencias. La explicación de Francisca había vuelto a traer al presente remordimientos que le habían atormentado durante toda su vida. Siempre se sintió culpable por abandonarla, por haberla dejado en manos de ese desalmado… Meneó la cabeza.
- No trates de justificarte Francisca. No fui yo quien te lanzó a los brazos de ese malnacido -. Tenía la respiración alterada al ver los derroteros que estaba tomando aquella conversación. – No fui yo el que despojó al otro de todo cuanto tenía dejándole prácticamente en la indigencia. No fui yo el que no permitió al otro disfrutar de su hijo. De verle crecer. Dar sus primeros pasos. No tienes corazón Francisca -.
(continua...)
#4924
19/12/2011 21:15
- Esto es el colmo -. Se acercó tanto a él que casi estaban pegados. - ¿Que no tengo corazón? ¡¡Me lo destrozaste!! Mi único pecado es amarte Raimundo -. La voz comenzaba a quebrársele en la garganta. – No te atrevas a juzgarme. Actué como mejor supe y pude. ¡Estaba sola! -. Golpeó su pecho con el puño. – No te bastó mi amor, no fuiste capaz de luchar por él -. Volvió a golpearle dejando que varias lágrimas se escapasen de sus ojos. – Yo me hubiera enfrentado al mundo por estar contigo… -.
Quiso golpearle de nuevo, pero Raimundo sujeto sus manos por las muñecas, atrayéndola hacia él instintivamente y haciendo que sus narices se rozaran.
Francisca se calló de pronto. Raimundo respiraba de manera tan errática como ella. Ninguno podía dejar de mirar la boca del otro y solo escuchaban el rápido latir de sus corazones. Sus alientos empezaron a mezclarse cuando, sin poder evitarlo, sus labios comenzaron a rozarse con suavidad. Titubeantes al principio. Con mayor seguridad en los siguientes toques.
Aquella suave caricia les descolocó completamente. No existía premeditación en ese gesto, y se veían incapaces de apartarse el uno del otro. Raimundo soltó sus muñecas para deslizar las yemas de los dedos por la espalda de Francisca hasta llegar a su cintura. Por su parte, ella al sentirse libre de su agarre, movió sus manos por su cuello hasta llevarlas a la nuca de Raimundo trazando círculos con la punta de los dedos. Sus bocas habían seguido tanteándose y decidieron no seguir haciéndolo por más tiempo. Casi al unísono se atrajeron mutuamente para profundizar el beso.
Francisca emitió un dulce jadeo, momento que aprovechó Raimundo para introducir la lengua en su boca, acorralando a la de Francisca que finalmente se enredó a la de él. La dulzura de aquel beso dio paso a los sentimientos acumulados durante tantos años. Ira. Rencor. Odio. Rabia. AMOR. Se abrazaron desesperados queriendo sanar con ese contacto íntimo, dos corazones heridos.
Francisca fue la primera en separarse. A pesar de haber disfrutado de un inusitado placer con ese beso compartido y anhelado durante tanto tiempo, sintió un miedo que le nacía de lo más profundo de las entrañas. No estaba preparada para vivir el amor de nuevo. Para compartir ese tipo de intimidad con Raimundo, que la observaba con los ojos brillantes, mezcla de deseo y de desconcierto por su propia actuación.
- Águeda no te permite besarla ¿que tienes que venir a importunarme a mí? No se te ocurra volver a hacerlo Ulloa -. ¿Por qué había dicho aquello? De nuevo el fantasma de los celos unido a su propio miedo, hablaron por ella.
Raimundo cayó de pronto a la realidad después de haber escapado de ella en el momento que sintió su piel bajo las manos. Se sintió dolido de nuevo. Francisca parecía no cansarse nunca de herirle. Al contrario de Águeda, que le hacía sentir bien consigo mismo.
- Ella me da la paz que necesito y que contigo jamás conseguiría -. Y en su interior solo podía pensar en que prefería pasar cinco minutos con ella que toda una vida con Águeda. A pesar de que le hubiera ocultado lo de Tristán, se dio cuenta de que jamás podría odiarla porque el amor que sentía por ella estaba por encima de todo, incluso de ellos mismos.
Mi único pecado es amarte… .
Frunció el ceño. Francisca había hablado en presente.
Ella ocultó ante sus ojos el daño que le habían causado sus palabras dándole la espalda.
- ¡Pues entonces quédate con ella y déjame en paz! -.
Francisca escuchó como Raimundo abría el pestillo de la puerta y se marchaba sin decir una sola palabra más. Con la mano tapándose la boca para acallar los sollozos que le quemaban la garganta, se giró para darse cuenta de que estaba sola. Solo entonces, se dejó caer al suelo llorando amargamente, maldiciendo a su orgullo por haberse interpuesto otra vez más entre ella y el amor de su vida. La única razón de su existencia. Raimundo Ulloa.
FIN
P.D. Prometí hacer esta escena tan realista como fuera posible,tratando de que se pareciera, aunque fuera de lejos, a algo que pudiera ocurrir en la serie.
Espero que os guste
Quiso golpearle de nuevo, pero Raimundo sujeto sus manos por las muñecas, atrayéndola hacia él instintivamente y haciendo que sus narices se rozaran.
Francisca se calló de pronto. Raimundo respiraba de manera tan errática como ella. Ninguno podía dejar de mirar la boca del otro y solo escuchaban el rápido latir de sus corazones. Sus alientos empezaron a mezclarse cuando, sin poder evitarlo, sus labios comenzaron a rozarse con suavidad. Titubeantes al principio. Con mayor seguridad en los siguientes toques.
Aquella suave caricia les descolocó completamente. No existía premeditación en ese gesto, y se veían incapaces de apartarse el uno del otro. Raimundo soltó sus muñecas para deslizar las yemas de los dedos por la espalda de Francisca hasta llegar a su cintura. Por su parte, ella al sentirse libre de su agarre, movió sus manos por su cuello hasta llevarlas a la nuca de Raimundo trazando círculos con la punta de los dedos. Sus bocas habían seguido tanteándose y decidieron no seguir haciéndolo por más tiempo. Casi al unísono se atrajeron mutuamente para profundizar el beso.
Francisca emitió un dulce jadeo, momento que aprovechó Raimundo para introducir la lengua en su boca, acorralando a la de Francisca que finalmente se enredó a la de él. La dulzura de aquel beso dio paso a los sentimientos acumulados durante tantos años. Ira. Rencor. Odio. Rabia. AMOR. Se abrazaron desesperados queriendo sanar con ese contacto íntimo, dos corazones heridos.
Francisca fue la primera en separarse. A pesar de haber disfrutado de un inusitado placer con ese beso compartido y anhelado durante tanto tiempo, sintió un miedo que le nacía de lo más profundo de las entrañas. No estaba preparada para vivir el amor de nuevo. Para compartir ese tipo de intimidad con Raimundo, que la observaba con los ojos brillantes, mezcla de deseo y de desconcierto por su propia actuación.
- Águeda no te permite besarla ¿que tienes que venir a importunarme a mí? No se te ocurra volver a hacerlo Ulloa -. ¿Por qué había dicho aquello? De nuevo el fantasma de los celos unido a su propio miedo, hablaron por ella.
Raimundo cayó de pronto a la realidad después de haber escapado de ella en el momento que sintió su piel bajo las manos. Se sintió dolido de nuevo. Francisca parecía no cansarse nunca de herirle. Al contrario de Águeda, que le hacía sentir bien consigo mismo.
- Ella me da la paz que necesito y que contigo jamás conseguiría -. Y en su interior solo podía pensar en que prefería pasar cinco minutos con ella que toda una vida con Águeda. A pesar de que le hubiera ocultado lo de Tristán, se dio cuenta de que jamás podría odiarla porque el amor que sentía por ella estaba por encima de todo, incluso de ellos mismos.
Mi único pecado es amarte… .
Frunció el ceño. Francisca había hablado en presente.
Ella ocultó ante sus ojos el daño que le habían causado sus palabras dándole la espalda.
- ¡Pues entonces quédate con ella y déjame en paz! -.
Francisca escuchó como Raimundo abría el pestillo de la puerta y se marchaba sin decir una sola palabra más. Con la mano tapándose la boca para acallar los sollozos que le quemaban la garganta, se giró para darse cuenta de que estaba sola. Solo entonces, se dejó caer al suelo llorando amargamente, maldiciendo a su orgullo por haberse interpuesto otra vez más entre ella y el amor de su vida. La única razón de su existencia. Raimundo Ulloa.
FIN
P.D. Prometí hacer esta escena tan realista como fuera posible,tratando de que se pareciera, aunque fuera de lejos, a algo que pudiera ocurrir en la serie.
Espero que os guste
#4925
19/12/2011 21:25
HOLA: chicas tiene que ganar nuestra francisca yo ya e votado , en cuanto al capitulo de hoy me hace gracia cuando dice AGUEDA ha pepa que no habia conocido antes ningun hombre como RAIMUNDO y con las ganas que te vas aquedar !!ja!!,hauque que le haga sufrir a nuestra francisca
hoy tomando el te ya a visto el caracter de francisca y queno se asustade ella pues buena esnuestra paca , que como ya dijo una vez .
!!!!!!!!!! LA MONTENEGRO ES MUCHA MONTENEGRO!!!!!!!!!!!!!
hoy tomando el te ya a visto el caracter de francisca y queno se asustade ella pues buena esnuestra paca , que como ya dijo una vez .
!!!!!!!!!! LA MONTENEGRO ES MUCHA MONTENEGRO!!!!!!!!!!!!!
#4926
19/12/2011 22:19
Ruth... definitivamente me rindo ante ti maestra.
De verdad que utilizas un vocabulario y unas expresiones que me encantan. Se nota que eres profe. Ya quisiera tener yo esos recursos para el relato de Natalia que me tiene enganchada pero no sé si la parte de la fiesta y del engaño de Salvador me han quedado creíbles ¿cómo lo véis? (siento si soy muy pesada con este tema
)
En cuanto a lo de Águeda estoy de acuerdo contigo Miri. Águeda será una nueva Natalia para Raimundo pero al igual que ella no pudo con Francisca tampoco lo hará Águeda aunque sea rica.
En fin... os dejo que mañana tengo mi último examen del año de numismática y tengo que levantarme a las 6. A ver qué tal.
Un beso chicas. Os quiero.
De verdad que utilizas un vocabulario y unas expresiones que me encantan. Se nota que eres profe. Ya quisiera tener yo esos recursos para el relato de Natalia que me tiene enganchada pero no sé si la parte de la fiesta y del engaño de Salvador me han quedado creíbles ¿cómo lo véis? (siento si soy muy pesada con este tema
) En cuanto a lo de Águeda estoy de acuerdo contigo Miri. Águeda será una nueva Natalia para Raimundo pero al igual que ella no pudo con Francisca tampoco lo hará Águeda aunque sea rica.
En fin... os dejo que mañana tengo mi último examen del año de numismática y tengo que levantarme a las 6. A ver qué tal.
Un beso chicas. Os quiero.
#4927
19/12/2011 23:08
Hola!!!!
Miri, te relato navideño ha estado del diez!!!! tanto el tuyo como el de Ruth.....ambos me han parecido muy realistas, perfectamente escenas posibles en la serie...ya nos gustaría a nosotras no?
Realmente va a ser espectacular ver a la Paca celosa, como ya he dicho hasta la saciedad: eso no tiene precio!!!! Otro momentazo va a ser cuando Raimundo se entere de que Tristán es su hijo.....tendrá reproches hacia Francisca? en un principio sí, pero supongo que acabará entendiendo que tal cual estaban las circunstancias Francisca hizo lo que creía que era lo mejor, aunque no lo fuera. Desde luego no tiene que ser fácil saber que te han arrebatado lo posibilidad de estar junto a tu hijo, de verlo crecer....de comportarte con él como un padre en lugar de como un vecino.....eso no se lo devuelve nadie!!! pero bueno, Raimundo tiene un gran corazón y buena cabeza, por lo que comprenderá a Francisca, a su pequeña.
Uffff, confío plenamente en que Raimundo no se enamore de Águeda...pero miedo me da.....como en la serie nos salgan por ahí me enfadaré y muuucho....porque Raimundo es de Paca, así que Águeda NO toques, por qué tocas???
Miri, te relato navideño ha estado del diez!!!! tanto el tuyo como el de Ruth.....ambos me han parecido muy realistas, perfectamente escenas posibles en la serie...ya nos gustaría a nosotras no?
Realmente va a ser espectacular ver a la Paca celosa, como ya he dicho hasta la saciedad: eso no tiene precio!!!! Otro momentazo va a ser cuando Raimundo se entere de que Tristán es su hijo.....tendrá reproches hacia Francisca? en un principio sí, pero supongo que acabará entendiendo que tal cual estaban las circunstancias Francisca hizo lo que creía que era lo mejor, aunque no lo fuera. Desde luego no tiene que ser fácil saber que te han arrebatado lo posibilidad de estar junto a tu hijo, de verlo crecer....de comportarte con él como un padre en lugar de como un vecino.....eso no se lo devuelve nadie!!! pero bueno, Raimundo tiene un gran corazón y buena cabeza, por lo que comprenderá a Francisca, a su pequeña.
Uffff, confío plenamente en que Raimundo no se enamore de Águeda...pero miedo me da.....como en la serie nos salgan por ahí me enfadaré y muuucho....porque Raimundo es de Paca, así que Águeda NO toques, por qué tocas???
#4928
19/12/2011 23:35
Hola mis niñas guapas
bueno, después de un domingo tranquilo menudo lunes más agitado je je
Natalia, que me los comooooooooooo son adorables, así que al final los mandas para Aranjuez junticos, tocaya, que envidia me das, je je ver a Raimundo enseñando a cocinar a Francisca puede ser...uffffff me lo imagino en plan escena sexiculinaria y madreeeeeeeeeeeeee
Ruth y Miri, que pasada de relatos me han encantado aunque...os enfadais si os digo que me gusta un poco menos de realidad y un poco más de...bueno,de eso, de reconciliaciones con profanaciones varias.
Se que en la serie va a ser así pero me gustaría que fuera diferente que Francisca no lo dejara marchar ni Raimundo se fuera, que se dieran un poco de calor mutuo, que pasara lo que tuviera que pasar aunque a la mañana siguiente se arrepintieran.
Lo que yo no veo claro es que Raimundo se enfade por lo de Tristán, por que vamos a ver que no estamos hablando de la época actual sino de hace dos siglos de cuando la mujer era un mero objeto que no podía votar, no podía viajar sin permiso del marido o del padre, ni siquiera abrir una cuenta bancaria a su nombre y mucho menos ser madre soltera por mucho que ahora lo veamos normal
Y yo pregunto ¿qué podía hacer Francisca?, Raimundo la deja sin más explicaciones por otra y se pira a la capital, ella se ve sóla y hace lo que cree más correcto para ella y para su hijo, otro asunto es que su marido fuera un cabrón y un mierda, pero de eso ella no tiene la culpa. ¿qué hubierais hecho vosotras?, yo por lo menos hubiera actuado igual. ¿con qué derecho va a reclamarle nada Raimundo?
Chus mi niña, ¿vas o vienes? ten un buen vuelo
bueno, después de un domingo tranquilo menudo lunes más agitado je je
Natalia, que me los comooooooooooo son adorables, así que al final los mandas para Aranjuez junticos, tocaya, que envidia me das, je je ver a Raimundo enseñando a cocinar a Francisca puede ser...uffffff me lo imagino en plan escena sexiculinaria y madreeeeeeeeeeeeee
Ruth y Miri, que pasada de relatos me han encantado aunque...os enfadais si os digo que me gusta un poco menos de realidad y un poco más de...bueno,de eso, de reconciliaciones con profanaciones varias.
Se que en la serie va a ser así pero me gustaría que fuera diferente que Francisca no lo dejara marchar ni Raimundo se fuera, que se dieran un poco de calor mutuo, que pasara lo que tuviera que pasar aunque a la mañana siguiente se arrepintieran.
Lo que yo no veo claro es que Raimundo se enfade por lo de Tristán, por que vamos a ver que no estamos hablando de la época actual sino de hace dos siglos de cuando la mujer era un mero objeto que no podía votar, no podía viajar sin permiso del marido o del padre, ni siquiera abrir una cuenta bancaria a su nombre y mucho menos ser madre soltera por mucho que ahora lo veamos normal
Y yo pregunto ¿qué podía hacer Francisca?, Raimundo la deja sin más explicaciones por otra y se pira a la capital, ella se ve sóla y hace lo que cree más correcto para ella y para su hijo, otro asunto es que su marido fuera un cabrón y un mierda, pero de eso ella no tiene la culpa. ¿qué hubierais hecho vosotras?, yo por lo menos hubiera actuado igual. ¿con qué derecho va a reclamarle nada Raimundo?
Chus mi niña, ¿vas o vienes? ten un buen vuelo
#4929
20/12/2011 10:48
Buenos días, mis tesoros!!
Natalia espero que el examen te vaya o te haya salido genial!! Que el hecho de que sea el último del año sea un punto importante.
Chus, que tengas un buen vuelo
Y Ruth... ¿Te ha llegado ya el contrato para guionista? Jajaja Eres genial, chica. Me encanta leerte. El título va super acorde con el contenido del mini... ¡Cuando reproche!
No sé, yo tambien pienso como Mariajo. No sé como hubiese actuado yo en esa época y con semejante situación. Quizás hubiese hecho lo mismo que Francisca, o no. Pero ella actuó como mejor supo, y Raimundo creo que lo valorará. Lo que no sé si se dará cuenta antes de mantener una conversación profunda sobre el tema, o irá a la Casona, o dónde sea, hecho una furia como bien hemos visto en el mini-relato de Ruth. Me decanto más por la primera pero todo puede ser y los guionistas de pacotilla que tenemos en la serie lo harán como les convenga... Al igual que con la trama Raimundo- Águeda. Harán lo que le de más juego, que espero que eso no signifique un especial sufrimiento por parte de Francisca y nuestra.
Que os vaya bien el día!
P.D. Siento ir tan lenta con el relato, pero entre que tenía muchas cosas acumuladas y que con esta parte tengo que ir más despacio que con las demás... Es delicada y si pongo una cosa más alta que la otra se estropea toda la escena.
Natalia espero que el examen te vaya o te haya salido genial!! Que el hecho de que sea el último del año sea un punto importante.
Chus, que tengas un buen vuelo

Y Ruth... ¿Te ha llegado ya el contrato para guionista? Jajaja Eres genial, chica. Me encanta leerte. El título va super acorde con el contenido del mini... ¡Cuando reproche!
No sé, yo tambien pienso como Mariajo. No sé como hubiese actuado yo en esa época y con semejante situación. Quizás hubiese hecho lo mismo que Francisca, o no. Pero ella actuó como mejor supo, y Raimundo creo que lo valorará. Lo que no sé si se dará cuenta antes de mantener una conversación profunda sobre el tema, o irá a la Casona, o dónde sea, hecho una furia como bien hemos visto en el mini-relato de Ruth. Me decanto más por la primera pero todo puede ser y los guionistas de pacotilla que tenemos en la serie lo harán como les convenga... Al igual que con la trama Raimundo- Águeda. Harán lo que le de más juego, que espero que eso no signifique un especial sufrimiento por parte de Francisca y nuestra.
Que os vaya bien el día!
P.D. Siento ir tan lenta con el relato, pero entre que tenía muchas cosas acumuladas y que con esta parte tengo que ir más despacio que con las demás... Es delicada y si pongo una cosa más alta que la otra se estropea toda la escena.
#4930
20/12/2011 14:27
mariajo estoy contigo...es que tendemos a ver las cosas desde la perspectiva del mundo actual...pero no es asi..era otra epoca y yo hubiera actuado como francisca seguro y ademas....tambien seria igual de mala o peor...jajaja iria contra el mundo por no haberme permitido estar con el amor de mi vida..
por ello yo estoy con francisca..!
un besazo!!
por ello yo estoy con francisca..!
un besazo!!
#4931
20/12/2011 15:34
Buenas tardes chicas!! Espero que estéis todas bien
Tengo mucho mucho mucho retrasado por comentar; la verdad es que con tanto examen no tengo vida ahora mismo (y todavía quedan dos...)
Natalia... lo que da de sí el pajar de la casona
Me ha gustado mucho tu mini, Águeda me parece muuuy sosa como personaje (lo siento por Cuca, que me pareció majísima en el VE, pero es lo que pienso) y está clarísimo que a Rai le va el barro, solo hay que ver como se enganchan a tocarse las narices mutuamente cuando se encuentran. Con Águeda se aburriría. Genial el mini.
Rocío y tus gotas del pasado. Vamos avanzando poquito a poco y adoro ese relato. Entiendo perfectamente como se comporta Francisca, más en en esa época. Es completamente lógico. Continúalo cuando puedas.
Miri, que ganas tengo de ver a Francisca celosa como en tu relato. Y navidad creo que va a ser el momento propicio cuando Raimundo y compañía pasen más tiempo en el Jaral. Me ha gustado muchísimo ese Rai preocupado por ella en la taberna y además creo que es bastante real y podría pasar. Me gustan mucho estos fics románticos porque en mi fuero interno espero que veamos algo así en la serie! El montaje que hiciste me gusta muchísimo, es una recolección de esos momentazos que hemos tenido.
Ruth, te dejo para el final porque vaya maravilla, has cumplido totalmente
Es que que queréis que os diga, yo me imagino algo así cuando Raimundo se entere. Obviamente va a enfadarse y a pedir explicaciones y por mucho que por ahí parezca injusto, realmente tenía sus razones para hacerlo; verse sola, abandonada, casándose con un monstruo, viéndolo regresar para estar con ella porque la prometida había muerto (por mucho que lo quisiera yo tampoco habría querido hablar con él) así que será una escenaza, estoy segura.
El capítulo de ayer la verdad no me gustó mucho, me aburrí un poco. Lo mejor la conversación Paca- Águeda (aunque estaba esperando que apareciera Raimundo y tuviéramos las primeras miraditas celostuquehacesaquíatiqueteimporta), la Paca-Pepa y la escena del principio de Emilia, Hipólito y los familiares, que fue muy divertida.
Hoy veré el capítulo después en el modo salón porque tengo que dar clases. Esperemos que toque algo interesante para nuestra parejita.
PD; no sé si habéis visto la felicitación navideña en facebook de Sandra y Pablo, a mi me ha encantado, la mejor después de la parejita.
Recordad votar a la Paca en el ranking, que se puede votar una vez al día!!
Perdón por el tochaco!
Tengo mucho mucho mucho retrasado por comentar; la verdad es que con tanto examen no tengo vida ahora mismo (y todavía quedan dos...)
Natalia... lo que da de sí el pajar de la casona
Me ha gustado mucho tu mini, Águeda me parece muuuy sosa como personaje (lo siento por Cuca, que me pareció majísima en el VE, pero es lo que pienso) y está clarísimo que a Rai le va el barro, solo hay que ver como se enganchan a tocarse las narices mutuamente cuando se encuentran. Con Águeda se aburriría. Genial el mini.Rocío y tus gotas del pasado. Vamos avanzando poquito a poco y adoro ese relato. Entiendo perfectamente como se comporta Francisca, más en en esa época. Es completamente lógico. Continúalo cuando puedas.
Miri, que ganas tengo de ver a Francisca celosa como en tu relato. Y navidad creo que va a ser el momento propicio cuando Raimundo y compañía pasen más tiempo en el Jaral. Me ha gustado muchísimo ese Rai preocupado por ella en la taberna y además creo que es bastante real y podría pasar. Me gustan mucho estos fics románticos porque en mi fuero interno espero que veamos algo así en la serie! El montaje que hiciste me gusta muchísimo, es una recolección de esos momentazos que hemos tenido.
Ruth, te dejo para el final porque vaya maravilla, has cumplido totalmente
Es que que queréis que os diga, yo me imagino algo así cuando Raimundo se entere. Obviamente va a enfadarse y a pedir explicaciones y por mucho que por ahí parezca injusto, realmente tenía sus razones para hacerlo; verse sola, abandonada, casándose con un monstruo, viéndolo regresar para estar con ella porque la prometida había muerto (por mucho que lo quisiera yo tampoco habría querido hablar con él) así que será una escenaza, estoy segura.El capítulo de ayer la verdad no me gustó mucho, me aburrí un poco. Lo mejor la conversación Paca- Águeda (aunque estaba esperando que apareciera Raimundo y tuviéramos las primeras miraditas celostuquehacesaquíatiqueteimporta), la Paca-Pepa y la escena del principio de Emilia, Hipólito y los familiares, que fue muy divertida.
Hoy veré el capítulo después en el modo salón porque tengo que dar clases. Esperemos que toque algo interesante para nuestra parejita.
PD; no sé si habéis visto la felicitación navideña en facebook de Sandra y Pablo, a mi me ha encantado, la mejor después de la parejita.
Recordad votar a la Paca en el ranking, que se puede votar una vez al día!!
Perdón por el tochaco!
#4932
20/12/2011 18:24
hola mis niñas,
bueno, me imagino que estáis comentando los relatos y por lo que entiendo hay uno en el que Rai no se muestra precisamente comprensivo con nuestra Paca.
En la serie espero que aunque tenga un enfado inicial, finalmente la entienda, tal y como decís cada uno lo intenta hacer lo mejor que puede y en el caso de Francisca el orgullo tampoco fue buen consejero, pero Rai ahora mismo está viviendo en sus propias carnes o en las de su hija, por lo que tenía que pasar una mujer en esa época y la verdad, siendo la 'mami' de este foro os aseguro que este país hasta aún hace algunos años no estaba socialmente precisamente bien visto y hay zonas en las que aún es motivo de desprecio, cotilleo y ensañamiento para con la mujer. Creo que no hay que irse muy lejos en el tiempo para poder empatizar con Francisca y yo espero que Rai sea comprensivo y de ahí las escenas bonitas de las que habla Ramón. Qué ganas de que lo suelte ya!
Rocio, a ver si pones esa parte que así tengo mas material jaja.
Cris, a mí me encantan los tochacos!!
Mariajo, me voy com mis papis unos días asique 'voy' y voy a que me mimen a engordar unos kilos y reponerme para iniciar bien el 2012. El próximo Miudiño irá por ti
!!! por cierto qué guapo e interesante el Montenegro sentado en el sofá leyendo la revista de Nespresso, what else?
no puedo ver el capi asique ya os leo luego a ver qué tal
ah y claro…. Águeda SOSAINA, no toques!!! Por qué tocas
Besosssssss!!!!
bueno, me imagino que estáis comentando los relatos y por lo que entiendo hay uno en el que Rai no se muestra precisamente comprensivo con nuestra Paca.
En la serie espero que aunque tenga un enfado inicial, finalmente la entienda, tal y como decís cada uno lo intenta hacer lo mejor que puede y en el caso de Francisca el orgullo tampoco fue buen consejero, pero Rai ahora mismo está viviendo en sus propias carnes o en las de su hija, por lo que tenía que pasar una mujer en esa época y la verdad, siendo la 'mami' de este foro os aseguro que este país hasta aún hace algunos años no estaba socialmente precisamente bien visto y hay zonas en las que aún es motivo de desprecio, cotilleo y ensañamiento para con la mujer. Creo que no hay que irse muy lejos en el tiempo para poder empatizar con Francisca y yo espero que Rai sea comprensivo y de ahí las escenas bonitas de las que habla Ramón. Qué ganas de que lo suelte ya!
Rocio, a ver si pones esa parte que así tengo mas material jaja.

Cris, a mí me encantan los tochacos!!
Mariajo, me voy com mis papis unos días asique 'voy' y voy a que me mimen a engordar unos kilos y reponerme para iniciar bien el 2012. El próximo Miudiño irá por ti
!!! por cierto qué guapo e interesante el Montenegro sentado en el sofá leyendo la revista de Nespresso, what else? no puedo ver el capi asique ya os leo luego a ver qué tal
ah y claro…. Águeda SOSAINA, no toques!!! Por qué tocas
Besosssssss!!!!
#4933
20/12/2011 18:41
Esto ya pasa de castaño oscuro. Ni carteles, ni instrucciones, ni nada de nada. Los guionistas no pueden tener dos cosas a la vez. No saben relacionar lo que significa; Francisca junto a la posada. Que mira que se veia bien el cartel que ponía "POSADA"
Nada, guionistas, seguid. Total una escena más una menos, da igual.
Por suerte sabemos que ya queda poco para su trama que sino...
ODIO a Águeda. A mi Paca no se le hace lo que le está haciendo. Pobrecilla, le están dando por todos lados y esto no me gusta nada.
Nada, guionistas, seguid. Total una escena más una menos, da igual.
Por suerte sabemos que ya queda poco para su trama que sino...

ODIO a Águeda. A mi Paca no se le hace lo que le está haciendo. Pobrecilla, le están dando por todos lados y esto no me gusta nada.
#4934
20/12/2011 19:45
anda que nos quejábamos de que nuestra adorada Paca no bajaba al pueblo.¡Pues casi mejor hubiera sido! porque para estar parada junto a la posada,leyéndose detrás de ella "POSADA" y no aparece Raimundo...es que a mí me da la risa!!
gracias a que tenemos las pistas que tan amablemente nos han dado María y Ramón,porque si no...esto es de cachondeo
P.D. Ha vuelto Alfonso
No soporto a Águeda...desplazando así a mi pobre Paca...
y lo que queda por venir.
Me caes fatal Águeda Mesía.¡NO TOQUES! ¿POR QUÉ TOCAS?
y mañana otra vez escena en el pueblo (Francisca en el colmado...)
¿A que tampoco se ven? ¿hacemos porra? jajaja
bueno venga,yo apuesto a que se ven...que la nochebuena está cercana
parece que mi Rai no cena en el Jaral ese día...la pijita de Águeda ha invitado a la alta alcurnia
EDITO: estoy hasta el moño de que Águeda hable de Raimundo y lo genial que es...que sí.Que lo es...pero cállate
mariajo,siempre se me olvida ponerte que cada vez que entro al foro veo a tu Nesspreso xD y me acuerdo de tí.Parece que te anda esperando sentadito en el sofá...
gracias a que tenemos las pistas que tan amablemente nos han dado María y Ramón,porque si no...esto es de cachondeo

P.D. Ha vuelto Alfonso

No soporto a Águeda...desplazando así a mi pobre Paca...
y lo que queda por venir.Me caes fatal Águeda Mesía.¡NO TOQUES! ¿POR QUÉ TOCAS?
y mañana otra vez escena en el pueblo (Francisca en el colmado...)
¿A que tampoco se ven? ¿hacemos porra? jajaja
bueno venga,yo apuesto a que se ven...que la nochebuena está cercana
parece que mi Rai no cena en el Jaral ese día...la pijita de Águeda ha invitado a la alta alcurnia
EDITO: estoy hasta el moño de que Águeda hable de Raimundo y lo genial que es...que sí.Que lo es...pero cállate

mariajo,siempre se me olvida ponerte que cada vez que entro al foro veo a tu Nesspreso xD y me acuerdo de tí.Parece que te anda esperando sentadito en el sofá...
#4935
20/12/2011 20:05
Para un día que se me ocurre verlo y la mala leche que se me ha puesto, primero Agueda, lo siento por la actriz pero el personaje me da una mezcla de asco y aburrimiento que no puedo con él, es aburrida hasta decir basta y lo de Pepa, por Dios, parece que la viste su peor enemigo, que coliflor le han cascado en la cabeza, si nosotras nos quejamos de la mierda de personaje en la que se ha convertido Francisca lo de Pepa ya no se ni como nombrarlo,menudo desastre, si le quitan su espíritu libre y su desparpajo...¿que le queda?.
Si es verdad, como dicen por ahí, que Agueda se esta muriendo...pues en fin que Dios la llame lo más pronto posible a su derecha con el menor sufrimiento posible y que tanta gloria tenga como paz deje.
Don Anselmo nooooo, muy mal, eso no se hace, la iglesia siempre acercando su sardina a la ascua que mas calienta, que carita se le ha quedado a mi Paca, otro motivo por el que le partiría la cara a Agueda.
Y luego... guionistas, sois unos cachondos, de verdad, que sentido del humor, hace falta ser cabrones para que se vea claramente el cartel de posada y nada de nada, solo espero que nuestras expectativas no se vean defraudadas, por que el chasco puede ser histórico. Yo de momento sigo confiando.
Je je la verdad es que entrar en el foro ahora me gusta aun más, nada más abrirlo...ALEJANDRO MONTENEGRO sentadito leyendo como en el relato de Lourdes. DIOSSSSSSSSSSSSS ¿se puede ser más guapo, más atractivo, más más.... ?uf
Chus me alegro de que estés de vuelta a casa por Navidad, como el turrón y te tomo la palabra con lo del miudiño, yo haré una mezcla aragonesagalaica y cantaré una jota mientras me bebo una buena copita de orujo.
Si es verdad, como dicen por ahí, que Agueda se esta muriendo...pues en fin que Dios la llame lo más pronto posible a su derecha con el menor sufrimiento posible y que tanta gloria tenga como paz deje.
Don Anselmo nooooo, muy mal, eso no se hace, la iglesia siempre acercando su sardina a la ascua que mas calienta, que carita se le ha quedado a mi Paca, otro motivo por el que le partiría la cara a Agueda.
Y luego... guionistas, sois unos cachondos, de verdad, que sentido del humor, hace falta ser cabrones para que se vea claramente el cartel de posada y nada de nada, solo espero que nuestras expectativas no se vean defraudadas, por que el chasco puede ser histórico. Yo de momento sigo confiando.
Je je la verdad es que entrar en el foro ahora me gusta aun más, nada más abrirlo...ALEJANDRO MONTENEGRO sentadito leyendo como en el relato de Lourdes. DIOSSSSSSSSSSSSS ¿se puede ser más guapo, más atractivo, más más.... ?uf
Chus me alegro de que estés de vuelta a casa por Navidad, como el turrón y te tomo la palabra con lo del miudiño, yo haré una mezcla aragonesagalaica y cantaré una jota mientras me bebo una buena copita de orujo.
#4936
20/12/2011 20:25
Chicas en serio me parece un asco la trama de Águeda no me da la gana que se acerque a Raimunco pertenece a Paca!!! es que en serio estoy indignada!
Suerte Kerala que tus escritos me consuelan graciaaaas!!!!!
Y como dicen por aqui Paca al ataqueee!!!!!!
Mariajo te doy toda la razón del mundo Águeda es que da asco(como he mencionado) y aburrimiento!!!! ¬¬
Suerte Kerala que tus escritos me consuelan graciaaaas!!!!!
Y como dicen por aqui Paca al ataqueee!!!!!!
Mariajo te doy toda la razón del mundo Águeda es que da asco(como he mencionado) y aburrimiento!!!! ¬¬
#4937
20/12/2011 21:03
HOLA chicas : pues si yo tambien soy de vuestro parecer ya esta bien de darle a francisca por todos los lados no les avalido con las tierras, ahora con RAIMUNDO ya les vale un poco no , y mañana mas de lo lo mismo esta AGUEDA ya le vale. Por otro lado creo que gracias a tristan y pepa van a intentar
que AGUEDA deje respirar un poco a francisca , y pepa no consentira que su madre siga atacando a los montenegro por que le quiere demasiado a TRISTAN.
que AGUEDA deje respirar un poco a francisca , y pepa no consentira que su madre siga atacando a los montenegro por que le quiere demasiado a TRISTAN.
#4938
20/12/2011 21:26
Buenas noches guapísimas!
Acabo de ver el capítulo en el modo salón (que cuando se pone tonto dan ganas de lanzar el ordenador por la ventana) y la verdad pues... sin pena ni gloria.
Águeda... sosísima. Tratando de convertir a Pepa en una señorita, quitándole su espontaneidad... todavía me acuerdo de una escena con Pepa en la posada chupándose los dedos. Tontísísima cuando habla de Raimundo, no me transmite nada.
Como últimamente estoy viendo con una amiga los capítulos anteriores he reconocido nada más verlo el tocado/sombrero/coliflor/cagarruta de Pepa enseguida. Ya se lo ponían en su tiempo a Mercedes, la sobrinita. El estilismo nuevo de Pepa es de apaga y vámonos, con lo guapa que ponen a Soledad y con los tapizados Mesía no ganamos para disgustos...
Don Anselmo, que normalmente es uno de mis personajes favoritos, hoy ha estado para arrancarle el cuello. Mal por lo de Emilia, conociéndola y siendo amigo de su padre y por si fuera poco hundiendo más a la Paca en la miseria

Lo del cartel de la posada justo detrás de la Paca yo ya no sé si es recochineo, azar o mala leche en general. Si es lo primero con nosotras se lo deben de estar pasando de puta madre (con perdón) porque de verdad... es la tercera vez en veinte capítulos que tenemos vaciladita. Por dios que se vean las caras YA!!!!
Ruth en tu porra... mañana tampoco se ven. Desgraciadamente.
A mi al ver la escena del avance en el colmado me ha entrado una duda existencial... ¿Cabrán por la puerta con tanto sombrerito, tocado y pamelón? Espero que no se indignen (me pongo "fisna") las unas con las otras porque me veo atasco a lo M-30 con plumas de por medio para salir.
Por cierto, que mucho decir de la Paca y la galena pero... ¿Qué quiere hacer Águeda? Pues meterle por los ojillos al tal Felipe... Para que digan... (y encima esta es sosa
)
Acabo de ver el capítulo en el modo salón (que cuando se pone tonto dan ganas de lanzar el ordenador por la ventana) y la verdad pues... sin pena ni gloria.
Águeda... sosísima. Tratando de convertir a Pepa en una señorita, quitándole su espontaneidad... todavía me acuerdo de una escena con Pepa en la posada chupándose los dedos. Tontísísima cuando habla de Raimundo, no me transmite nada.
Como últimamente estoy viendo con una amiga los capítulos anteriores he reconocido nada más verlo el tocado/sombrero/coliflor/cagarruta de Pepa enseguida. Ya se lo ponían en su tiempo a Mercedes, la sobrinita. El estilismo nuevo de Pepa es de apaga y vámonos, con lo guapa que ponen a Soledad y con los tapizados Mesía no ganamos para disgustos...
Don Anselmo, que normalmente es uno de mis personajes favoritos, hoy ha estado para arrancarle el cuello. Mal por lo de Emilia, conociéndola y siendo amigo de su padre y por si fuera poco hundiendo más a la Paca en la miseria

Lo del cartel de la posada justo detrás de la Paca yo ya no sé si es recochineo, azar o mala leche en general. Si es lo primero con nosotras se lo deben de estar pasando de puta madre (con perdón) porque de verdad... es la tercera vez en veinte capítulos que tenemos vaciladita. Por dios que se vean las caras YA!!!!
Ruth en tu porra... mañana tampoco se ven. Desgraciadamente.
A mi al ver la escena del avance en el colmado me ha entrado una duda existencial... ¿Cabrán por la puerta con tanto sombrerito, tocado y pamelón? Espero que no se indignen (me pongo "fisna") las unas con las otras porque me veo atasco a lo M-30 con plumas de por medio para salir.
Por cierto, que mucho decir de la Paca y la galena pero... ¿Qué quiere hacer Águeda? Pues meterle por los ojillos al tal Felipe... Para que digan... (y encima esta es sosa
)
#4939
20/12/2011 22:41
A ver, no me termina de convencer mucho. Perdonadme si hay algo que no os gusta, pero entre que con los examenes lo he tenido que ir dejando, y que era una parte terriblemente complicada, o así me lo ha resultado a mi...
Espero que esté bien, y que medio os guste...
GOTAS DEL PASADO
Suspiró al tiempo que entraba en la taberna. Sus ojos se posaron sin demora en el hombre que se encontraba de espaldas a ella. Raimundo estaba apoyado en la barra. Y unos angustiosos sollozos contagiaron rápidamente a Francisca. Esta permaneció unos largos segundos mirando tristemente a Raimundo. Observándolo llorar.
-Era una buena muchacha, ¿verdad?- una voz de mujer sonó a sus espaldas. Una voz temblorosa. Una voz triste. Una voz susurrante. Una voz que le resultaba terriblemente familiar. Una voz que no supo reconocer debido a su estado.
-La mejor.- respondió calmando un sollozo que amenazaba con salir. Un impulso lo llevó a contestar de esa manera. No pensó en quien se encontraba a sus espaldas.
Las palabras de Raimundo se transformaron en un doloroso puñal que se clavó en el pecho de Francisca. ”Lo sabías, Francisca. Sabías que era una buena mujer. Como también sabías que no deberías haber venido” se recriminó a sí misma. Mas no podía hacer nada. Su corazón la había llevado hasta allí. No podía dejar solo a Raimundo en ese trance. Todo el amor que aún sentía por él se lo impedía.
Apartó su mirada de él. De forma que, si él la miraba, no pudiese vislumbrar sus ojos. Sus tristes y cansados ojos.
Raimundo arrastró el dorso de su mano por sus mejillas. Secándolas. Asegurándose, de aquella manera, que la persona que estaba a sus espaldas no vería sus lágrimas. Se giró lentamente. Dejando atrás la barra en la que estaba apoyado. Viendo entonces, a la joven que le había hablado hacia unos segundos. Para su sorpresa, mil lágrimas se acumularon de nuevo en sus ojos. Era ella. Francisca. Su pequeña. Su amor. Su ahora enemiga declarada. Ella estaba a unos escasos dos de metros de él. Sin intención de acercarse más.
La escrutó. Intentando entender el motivo de su presencia allí. Un ceñido y oscuro traje le revestía. Acompañado de un grueso abrigo que la protegía del frío. Del frío que aquel otoño se había adelantado. El mismo frío que sentía en su alma. En su corazón, desde que abandonó a Francisca. Pero que ahora se había profundizado por la pérdida de su esposa. Su compañera. Su amiga. Natalia. Una lágrima cayó sin pedir permiso por la mejilla de Raimundo. Una lágrima que fue enjugada rápidamente. No quería que Francisca lo viese en ese estado. No quería que aquello le sirviese a la joven para futuras mofas. Pero ella mantenía la mirada esquiva. Sin intención de herirle. Su mirada permanecía perdida. Pensativa. Triste. Tremendamente triste.
Permaneció unos segundos mirándola. Observando los pequeños cambios que con el tiempo la habían transformado. No demasiado. Raimundo solo echó en falta su sonrisa. Pero hacía demasiado tiempo que no la veía, por lo cual, no le resultó extraño.
Francisca dirigió su mirada hacia él. Encontrándose con sus ojos. Enrojecidos. Hinchados por el incesante llanto.
-Lo siento.-pronunció Francisca. Sin esperar que él agradeciese el gesto.
-¿Qué haces aquí, Francisca?-preguntó Raimundo, sin ningún tipo de dureza en sus palabras.
Francisca apartó de nuevo su mirada de él. La tristeza con la que le había preguntado la dejó una vez más descolocada. Fuera de lugar. Respiró hondo. Dirigiendo su mirada de nuevo a los ojos de Raimundo.
-Vine a…- paró. Paró para pensar. Paró para asegurarse de lo que iba a decir. Pero nada terminaba de convencerla. –Vine a decirte que…- No, finalmente no estaba segura. ”A ofrecerte mi apoyo, Raimundo.” Quisieron gritar sus ojos.
Raimundo los leyó por primera vez en mucho tiempo. No estuvo seguro de si su interpretación fue correcta. Mas, como si fuera un sediento en medio de un desierto, sintió la necesidad de creer en ese oasis. De creer en ese apoyo que Francisca le estaba ofreciendo. De creer en que los sentimientos de ella para con él fuesen sinceros, aunque solo fuese por esta vez.
Francisca, independiente a los pensamientos que rondaban la mente de Raimundo, intentó proseguir. Terminar de explicarse.
-Me enteré de lo de Natalia y quise…-no fue demasiado lejos. Paró de nuevo antes de argumentar el motivo por el que se encontraba allí. Él la miraba expectante. Deseoso de escuchar lo que ella iba a decir. Meneó la cabeza. Al tiempo que daba un par de pasos hacia él. Acercándose. -Raimundo, sé que en estos últimos años nos hemos dicho todo tipo de improperios, mas…- le costaba un mundo reconocerlo ante él. Trago saliva. –Solo quería que supieses que tienes mi apoyo.- dijo al fin. Sonriéndole levemente. Él agradeció su apoyo esbozándole una triste sonrisa. Francisca levantó un poco su brazo. Posando su mano sobre el hombro de Raimundo. Deslizándola por el brazo de él, en una reconfortante caricia. Caricia, que sin caer en ello, era la primera en mucho tiempo. Y la última por otro tanto.
Raimundo cerró los ojos, en un lento pestañeo. Dejando que dos lágrimas más cayesen de sus hermosos ojos castaños. Un sollozo salió por su garganta al recordar a la joven. Rompiendo de nuevo su llanto. Francisca lo miró preocupada. Sin saber como consolarlo.
No hizo falta que actuara. Raimundo se acercó aún más a ella. Y buscando el apoyo que necesitaba, y el que ella le ofrecía. Se abrazó a Francisca. Esta quedó inmóvil un instante. Pero después, tras unos escasos segundos, colocó sus manos sobre la espada de él. Reconfortándolo. Calmándolo. Aunque no lo consiguiese. Los sollozos de Raimundo hicieron que su pena se transformase en propia. Hundió su rostro en la chaqueta de Raimundo. Preguntándose porque ahora mismo no podrían estar viendo crecer a sus hijos. Preguntándose porque no podría estar disfrutando del amor que con Raimundo tantas veces probó. Preguntándose porque tenía que vivir con un terrible monstruo. Preguntándose qué pecado habían cometido para que la vida los zarandease tan injustamente. Suspiró. Calmándose. Si no lo hacia ella también acabaría llorando. Y aquello no lo podía permitir. Tras unos segundos juntos, en los ninguno de los dos cayó en la cuenta del gesto que acababan de compartir, se separaron. Un último gemido salió de la garganta de Raimundo. Al tiempo que intentaba secar sus lágrimas. Quedando ambos en callados.
Espero que esté bien, y que medio os guste...
GOTAS DEL PASADO
Suspiró al tiempo que entraba en la taberna. Sus ojos se posaron sin demora en el hombre que se encontraba de espaldas a ella. Raimundo estaba apoyado en la barra. Y unos angustiosos sollozos contagiaron rápidamente a Francisca. Esta permaneció unos largos segundos mirando tristemente a Raimundo. Observándolo llorar.
-Era una buena muchacha, ¿verdad?- una voz de mujer sonó a sus espaldas. Una voz temblorosa. Una voz triste. Una voz susurrante. Una voz que le resultaba terriblemente familiar. Una voz que no supo reconocer debido a su estado.
-La mejor.- respondió calmando un sollozo que amenazaba con salir. Un impulso lo llevó a contestar de esa manera. No pensó en quien se encontraba a sus espaldas.
Las palabras de Raimundo se transformaron en un doloroso puñal que se clavó en el pecho de Francisca. ”Lo sabías, Francisca. Sabías que era una buena mujer. Como también sabías que no deberías haber venido” se recriminó a sí misma. Mas no podía hacer nada. Su corazón la había llevado hasta allí. No podía dejar solo a Raimundo en ese trance. Todo el amor que aún sentía por él se lo impedía.
Apartó su mirada de él. De forma que, si él la miraba, no pudiese vislumbrar sus ojos. Sus tristes y cansados ojos.
Raimundo arrastró el dorso de su mano por sus mejillas. Secándolas. Asegurándose, de aquella manera, que la persona que estaba a sus espaldas no vería sus lágrimas. Se giró lentamente. Dejando atrás la barra en la que estaba apoyado. Viendo entonces, a la joven que le había hablado hacia unos segundos. Para su sorpresa, mil lágrimas se acumularon de nuevo en sus ojos. Era ella. Francisca. Su pequeña. Su amor. Su ahora enemiga declarada. Ella estaba a unos escasos dos de metros de él. Sin intención de acercarse más.
La escrutó. Intentando entender el motivo de su presencia allí. Un ceñido y oscuro traje le revestía. Acompañado de un grueso abrigo que la protegía del frío. Del frío que aquel otoño se había adelantado. El mismo frío que sentía en su alma. En su corazón, desde que abandonó a Francisca. Pero que ahora se había profundizado por la pérdida de su esposa. Su compañera. Su amiga. Natalia. Una lágrima cayó sin pedir permiso por la mejilla de Raimundo. Una lágrima que fue enjugada rápidamente. No quería que Francisca lo viese en ese estado. No quería que aquello le sirviese a la joven para futuras mofas. Pero ella mantenía la mirada esquiva. Sin intención de herirle. Su mirada permanecía perdida. Pensativa. Triste. Tremendamente triste.
Permaneció unos segundos mirándola. Observando los pequeños cambios que con el tiempo la habían transformado. No demasiado. Raimundo solo echó en falta su sonrisa. Pero hacía demasiado tiempo que no la veía, por lo cual, no le resultó extraño.
Francisca dirigió su mirada hacia él. Encontrándose con sus ojos. Enrojecidos. Hinchados por el incesante llanto.
-Lo siento.-pronunció Francisca. Sin esperar que él agradeciese el gesto.
-¿Qué haces aquí, Francisca?-preguntó Raimundo, sin ningún tipo de dureza en sus palabras.
Francisca apartó de nuevo su mirada de él. La tristeza con la que le había preguntado la dejó una vez más descolocada. Fuera de lugar. Respiró hondo. Dirigiendo su mirada de nuevo a los ojos de Raimundo.
-Vine a…- paró. Paró para pensar. Paró para asegurarse de lo que iba a decir. Pero nada terminaba de convencerla. –Vine a decirte que…- No, finalmente no estaba segura. ”A ofrecerte mi apoyo, Raimundo.” Quisieron gritar sus ojos.
Raimundo los leyó por primera vez en mucho tiempo. No estuvo seguro de si su interpretación fue correcta. Mas, como si fuera un sediento en medio de un desierto, sintió la necesidad de creer en ese oasis. De creer en ese apoyo que Francisca le estaba ofreciendo. De creer en que los sentimientos de ella para con él fuesen sinceros, aunque solo fuese por esta vez.
Francisca, independiente a los pensamientos que rondaban la mente de Raimundo, intentó proseguir. Terminar de explicarse.
-Me enteré de lo de Natalia y quise…-no fue demasiado lejos. Paró de nuevo antes de argumentar el motivo por el que se encontraba allí. Él la miraba expectante. Deseoso de escuchar lo que ella iba a decir. Meneó la cabeza. Al tiempo que daba un par de pasos hacia él. Acercándose. -Raimundo, sé que en estos últimos años nos hemos dicho todo tipo de improperios, mas…- le costaba un mundo reconocerlo ante él. Trago saliva. –Solo quería que supieses que tienes mi apoyo.- dijo al fin. Sonriéndole levemente. Él agradeció su apoyo esbozándole una triste sonrisa. Francisca levantó un poco su brazo. Posando su mano sobre el hombro de Raimundo. Deslizándola por el brazo de él, en una reconfortante caricia. Caricia, que sin caer en ello, era la primera en mucho tiempo. Y la última por otro tanto.
Raimundo cerró los ojos, en un lento pestañeo. Dejando que dos lágrimas más cayesen de sus hermosos ojos castaños. Un sollozo salió por su garganta al recordar a la joven. Rompiendo de nuevo su llanto. Francisca lo miró preocupada. Sin saber como consolarlo.
No hizo falta que actuara. Raimundo se acercó aún más a ella. Y buscando el apoyo que necesitaba, y el que ella le ofrecía. Se abrazó a Francisca. Esta quedó inmóvil un instante. Pero después, tras unos escasos segundos, colocó sus manos sobre la espada de él. Reconfortándolo. Calmándolo. Aunque no lo consiguiese. Los sollozos de Raimundo hicieron que su pena se transformase en propia. Hundió su rostro en la chaqueta de Raimundo. Preguntándose porque ahora mismo no podrían estar viendo crecer a sus hijos. Preguntándose porque no podría estar disfrutando del amor que con Raimundo tantas veces probó. Preguntándose porque tenía que vivir con un terrible monstruo. Preguntándose qué pecado habían cometido para que la vida los zarandease tan injustamente. Suspiró. Calmándose. Si no lo hacia ella también acabaría llorando. Y aquello no lo podía permitir. Tras unos segundos juntos, en los ninguno de los dos cayó en la cuenta del gesto que acababan de compartir, se separaron. Un último gemido salió de la garganta de Raimundo. Al tiempo que intentaba secar sus lágrimas. Quedando ambos en callados.
#4940
20/12/2011 22:41
-Sé que ella era muy importante para ti, y su perdida te habrá supuesto un duro golpe.-dijo Francisca. Rompiendo aquel triste silencio que se había instalado en la habitación.
-No sabes cuánto.- contestó Raimundo. A quien volvió sobrevenir el llanto. Aunque, esta vez, pudo controlarlo. Pudo mantenerse firme. Todo cuanto pudo. –Ella era todo lo que necesitaba.- dijo haciendo que su mirada se perdiese. –Ella me dio…- no continuó. No pudo hacerlo tras redirigir su mirada hacia Francisca, y ver como ella cerraba los ojos esperando sus palabras como la estocada final que acabase por destrozar su corazón. No podía volver a herirla. No quería. No podía. Demasiado dolor se había permitido provocarle ya a Francisca.
La mujer agradeció que él hubiese callado. Miró a Raimundo con una extraña mezcla de dolor y compasión. Sonrió. Contagiando a Raimundo con su sonrisa. La cual se mostraba sin pudor. Estaba guapísima. Hermosa como siempre lo fue.
-Ahora, tendrás que ser fuerte y luchar por tus hijos.- dijo. Sin perder la sonrisa de su rostro. Mirándolo a los ojos. Animándolo a seguir adelante. Dándole las fuerzas que Raimundo necesitaba. Este quedó mirándola. Embobado. Pensativo.
-No tenías por qué hacerlo.- pronunció. Suavemente. Agradecido. Ella meneó la cabeza. Negándose a recibirlas. Sin apartar la sonrisa de sus labios.
-Será mejor que…- esperó un momento para seguir. Tiempo que aprovechó para recolocar el abrigo sobre sus hombros, en un gesto nervioso. -He de irme. Tú tendrás cosas que hacer, y no quiero molestar más de lo que ya he hecho.- terminó suavemente. Raimundo le esbozó una sonrisa. Lo más alegre que pudo. Despidiéndola. Sin decir nada más se giró. Saliendo de la taberna.
Raimundo la vio salir. Vio como cerraba la puerta cuidadosa para no hacer ruido. La vio alejarse por la plaza desierta. La vio marcharse, al tiempo que diez sonoras y tristes campanadas sonaban. Indicando que faltaba poco para la misa funeral de Natalia. Su esposa. Su compañera. Su amiga. Su ángel. Una lágrima más rodó por su mejilla. Sin intención de ser enjugada aún.
-No sabes cuánto.- contestó Raimundo. A quien volvió sobrevenir el llanto. Aunque, esta vez, pudo controlarlo. Pudo mantenerse firme. Todo cuanto pudo. –Ella era todo lo que necesitaba.- dijo haciendo que su mirada se perdiese. –Ella me dio…- no continuó. No pudo hacerlo tras redirigir su mirada hacia Francisca, y ver como ella cerraba los ojos esperando sus palabras como la estocada final que acabase por destrozar su corazón. No podía volver a herirla. No quería. No podía. Demasiado dolor se había permitido provocarle ya a Francisca.
La mujer agradeció que él hubiese callado. Miró a Raimundo con una extraña mezcla de dolor y compasión. Sonrió. Contagiando a Raimundo con su sonrisa. La cual se mostraba sin pudor. Estaba guapísima. Hermosa como siempre lo fue.
-Ahora, tendrás que ser fuerte y luchar por tus hijos.- dijo. Sin perder la sonrisa de su rostro. Mirándolo a los ojos. Animándolo a seguir adelante. Dándole las fuerzas que Raimundo necesitaba. Este quedó mirándola. Embobado. Pensativo.
-No tenías por qué hacerlo.- pronunció. Suavemente. Agradecido. Ella meneó la cabeza. Negándose a recibirlas. Sin apartar la sonrisa de sus labios.
-Será mejor que…- esperó un momento para seguir. Tiempo que aprovechó para recolocar el abrigo sobre sus hombros, en un gesto nervioso. -He de irme. Tú tendrás cosas que hacer, y no quiero molestar más de lo que ya he hecho.- terminó suavemente. Raimundo le esbozó una sonrisa. Lo más alegre que pudo. Despidiéndola. Sin decir nada más se giró. Saliendo de la taberna.
Raimundo la vio salir. Vio como cerraba la puerta cuidadosa para no hacer ruido. La vio alejarse por la plaza desierta. La vio marcharse, al tiempo que diez sonoras y tristes campanadas sonaban. Indicando que faltaba poco para la misa funeral de Natalia. Su esposa. Su compañera. Su amiga. Su ángel. Una lágrima más rodó por su mejilla. Sin intención de ser enjugada aún.
