FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 228 229 230 231 232 233 234 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#4601
soyi
soyi
04/12/2011 10:30
Ruht, y Natalia , me encanta vuestrs historias son preciosas ahora no me imagino yo a francisca en un fango de barro toda priganada que bueno ja ja. gracias por regalarnos esas escenas que todas quisieramos ver estoy deseando de que sigais escrbiendo las historias un beso . Por otro lado queria comentaros que os pareceria si hicieramos un club de fans de MARIA, aparte de raipaquistas .
#4602
Franrai
Franrai
04/12/2011 11:24
Natalia, hermosa confesión de amor, y al final ha dicho hasta que Tristán es el hijo de Raimundo.
Esperando estoy a que sigas, ¿que pasará ahora? sonriente
El de Natalia está muy interesante, voy ahora a leerlo que he visto que has seguido.

Soyi, lo que tenemos son hilos a favor de María y otro a Ramón. Si te refieres a otra cosa, todo lo que sea para ellos está bien :)
#4603
mariajose1903
mariajose1903
04/12/2011 11:24
Yo me apunto al club de fans!!!

Y tiene web el club de fans y eso? Donde hay que apuntarse?
#4604
soyi
soyi
04/12/2011 12:12
no creo que la tenga hacerla nosotras eso si me tendrias que ayudar por yo en esto soy nobata ya que debido a ser madre de dos niños pequeños no etenido mucho tiempo para ello .
#4605
soyi
soyi
04/12/2011 12:25
chicas mi idea era despues de que acabe la serie que esperemos que tarde micho en acabar por que me chifla hacer una pag para seguir su trayectoria y comentar com hacemos ahora .
#4606
Kerala
Kerala
04/12/2011 14:40
Bueno mediodías! jeje
Natalia,me está ENCANTANDO tu historia!! deseando estoy de leer la continuación. Seguro que es igual de preciosa que esa confesión de Francisca.Sigue!

Aquí os dejo el final del mini relato de ayer.
mariajo,espero que sea lo que pedías:

mariajo
sexualromaticonquelloroquetecagasymequedoconlabocaabiertadelpolvazoquesemeten


carcajadacarcajada


"Reencontrándonos en el pajar" (FINAL)

Francisca se sentó sobre una paca de heno. Temblaba por dentro solo por lo que pasaba por su mente en ese momento. Había pasado tanto tiempo desde que no estaba en ese lugar acompañada de Raimundo que se sentía de pronto frágil como una flor. Nerviosa. Inquieta. Y es que los recuerdos de lo vivido con él en ese lugar, se agolpaban en su mente haciéndole recordar un tiempo en el que sí fue feliz. Desgraciadamente, poco quedaba de aquello. Tan solo su amor inquebrantable por él. Ese si que seguía intacto desde entonces.

Raimundo estaba arrodillado a su lado examinando su tobillo. Para ello, le había despojado de la bota, y con dedos temblorosos palpaba el hinchado pie por encima de la media.

- No creo que sea nada importante -. Su voz sonaba pastosa debido al deseo. Estaba haciendo verdaderos esfuerzos por no tumbarla sobre aquel montón de paja y hacerle el amor una y otra vez hasta que ambos estuvieran saciados. Alzó los ojos hacia ella. – Cuando estés en la Casona, que Mariana te ponga un poco de hielo para bajar la hinchazón -.

Seguía acariciándola mientras le hablaba, y ella sintió un estremecimiento que la recorrió el cuerpo. Raimundo la notó temblar bajo sus manos y aquel simple acto le hizo albergar esperanzas de que, tal vez, el amor que Francisca sintió una vez por él, no hubiera muerto. Poco a poco se fue incorporando hasta quedar de rodillas frente a su rostro. El ambiente se había vuelto denso en ese pajar. Nada se escuchaba salvo dos respiraciones erráticas.

Francisca miraba le miraba a los ojos mientras luchaba por respirar. Se notaba el corazón en la boca y las manos, que tenía apoyadas a ambos lados de su cuerpo, le temblaban de anticipación. Bajó los ojos hacia los labios de Raimundo y eso fue su perdición. En un acto reflejo, se humedeció los suyos propios con la lengua. Raimundo dejó escapar un suave gemido al observarla y se acercó un poco más a ella. Apoyó su frente en la de ella y ambos cerraron los ojos.

- ¿Tú también lo recuerdas, verdad? -. Musitó Raimundo sin separarse de ella. – Aquí, en este mismo lugar. Mis manos desnudándote lentamente... Mi cuerpo sobre el tuyo. Acariciando tu piel desnuda…amándonos Francisca…-.

- Raimundo…por favor…no sigas…-. Sollozó Francisca. Seguía apoyada sobre la frente de él, y sin abrir los ojos, muy lentamente, llevó sus manos hasta su rostro, acariciándole con la yema de los dedos. – Los recuerdos son demasiado dolorosos -.

- ¿Cómo pudimos terminar separados mi niña? -. Le acariciaba con ternura el cabello. - ¿Por qué no nos permitieron ser felices? -.

Francisca se separó de él para poder mirarle a los ojos. Rozó sus labios con los suyos en una muda caricia. – No podemos cambiar el pasado Raimundo…-. Cerró los ojos dejando que una lágrima descendiera por su rostro. - ¿Para qué seguir torturándonos con algo que no puede ser? -.

Ahora fue él quien rozó sus labios con los de Francisca, bebiendo su aliento. - ¿Y por qué no cambiar nuestro futuro, mi pequeña? -. Besó sus lágrimas. – Cada vez me cuesta más respirar Francisca. Me mata no poder tenerte a mi lado -.

Ella tragó saliva sin poder deshacer el nudo que le oprimía la garganta. – Yo…te amo Raimundo… es inútil que lo niegue -. Rozó su mejilla con la punta de la nariz. – Pero nos separan demasiadas cosas amor mío…Nos hemos hecho tanto daño… -.

Raimundo comezó a dejar un rastro de suaves besos por todo el rostro de Francisca. – Yo también te sigo amando, mi cielo. Para mí es una tortura tener que verte cada día y no poder tocarte -. La atrajo hacia su pecho. – No poder besarte…-.

Se inclinó para poder tomar sus labios, pero Francisca se apartó, poniéndose de pie. – No puede ser Raimundo, ¿no lo entiendes? -. Se alejó de él abrazándose la cintura, quedándose de espaldas.

- Lo que no puedo entender…-. Se incoporó y fue hacia ella. -…es cómo puedes seguir negándote la felicidad -. La tomó por los brazos y la giró, forzándola a mirarle. - ¡Te amo Francisca! ¿Qué más necesitas? -.

- ¿Y cómo puedo estar segura Raimundo? -. Comenzó a llorar. –También dijiste amarme hace años y aún así me dejaste sola…- Bajó la cabeza. – No soportaría volver a perderte. Esta vez no lo resistiría… -.
#4607
Kerala
Kerala
04/12/2011 14:42
- Mi vida…- Tomó su rostro con las manos y la besó. Con ansia. Sus labios, cálidos y dominantes probaron de nuevo los de ella hasta que Francisca sintió que estaba a punto de estallar. Le obligó a abrir la boca para poder introducir su lengua. Ella se resisitió apenas unos segundos para terminar rendida a la necesidad de volver a sentir a Raimundo junto a ella. Entrelazó su lengua con la de él, gimiendo con cada roce de sus cuerpos.

Sin despegarse, fueron moviéndose hasta llegar a un pilar de paja. Raimundo se apartó de ella para quitarse la chaqueta y ponerla encima. Despúes, volvió a centrarse en ella, en sus besos, en su cuerpo. Con delicadeza, la hizo descender hasta que quedó tumbada y él encima de ella, que solo podía dejarse hacer.

En un movimiento que resultó más brusco de lo esperado debido a la pasión que les estaba consumiendo, Francisca volvió a notar dolor en su tobillo y emitió un quejido.

- Lo siento mi amor. ¿Te duele? -. Francisca sonrió al escuchar el tono preocupado de su voz. Tomó entonces una de las manos de Raimundo y la llevó hasta su pecho, poniéndola a la altura del corazón.

- Me duele mucho más aquí -. Raimundo notaba bajo su palma el aún turgente seno de Francisca y el rápido latir de su corazón. – Me duele de amarte tanto… -.

Raimundo gimió antes de apoderarse de nuevo de su boca mientras cerraba su mano sobre el pecho de Francisca. Ella deslizaba las manos por su espalda hasta que llegó a su cuello. De ahí a desabrochar el primer botón de la camisa de Raimundo solo se sucedieron segundos. Después del primero vino el segundo. Luego el tercero. El cuarto. Y pronto, todos siguieron el mismo camino.

Con más premura de la que quería mostrar, Raimundo se incorporó para poder quitarse la camisa. En su acción, le siguieron las manos de Francisca, que recorrían todo el pecho salpicado de suave vello. Su boca y su lengua se unieron a las caricias de sus manos, probando otra vez el sabor de la piel de Raimundo. Él le arrancó con fuerza la hilera de botones a la espalda, que mantenían el vestido de Francisca aún en su cuerpo.

Volvió a tumbarla sobre la paja besando hambriento su cuello. Con sus manos, iba haciendo descender el vestido por sus hombros, mordisqueando tiernamente cada trozo de piel que quedaba al descubierto.

- Eres tan suave…tan dulce… -.

Todas las prendas que cubrían sus cuerpos fueron eliminadas y gimieron al unísono al volver a sentirse de nuevo, piel con piel.

- …Raimundo… -.

- Te quiero mi niña…te he echado de menos…-.

No dejaban de mirarse, de acariciarse. De recordarse. Raimundo aferró las manos de Francisca situándolas encima de su cabeza.

- Eres mía Francisca. Y yo soy tuyo -. Se introdujo en su interior de una sola estocada arrancando un grito de placer de sus labios. Bajó la cabeza. – Jamás dejaremos de pertenecernos. Tu y yo, somos uno -. Pronunció junto a sus labios antes de besarla, ávido de su sabor.

Comenzó entonces a moverse sobre ella, imitando con su lengua las rápidas embestidas sobre el cuerpo de Francisca. Ella pensó que moriría de placer, sentía su cuerpo como gelatina que él moldeaba a su antojo. Consiguió soltarse del agarre de sus manos, y las deslizó por la espalda de Raimundo, siguiendo más abajo, hasta llegar a su trasero, apretándole contra ella para logar que su unión fuera mucho más profunda.

- No te controles mi amor…- le susurró Francisca. – Déjate llevar Raimundo…Ven conmigo…-.

Los movimientos empezaron a ser incontrolados. Ambos habían dejado aparcada la cordura para entregarse a la pasión y a la intensidad de su amor. Los gritos y los jadeos llenaban el ambiente, hasta que de repente, el mundo estalló en mil pedazos ante sus ojos, siendo atravesados por un placer tan intenso, que jamás habían sentido.

Raimundo se desplomó con delicadeza sobre el pecho de Francisca, que luchaba por recobrar el ritmo normal de su respiración. Beso tiernamente su hombro antes de enfrentarla, observándola de nuevo con una mirada tan cargada de amor que ella sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

- No voy a consentir que nada ni nadie me separe de ti Francisca. Ni siquiera tú misma -.

Ella rozó su boca con los dedos. –No me dejes nunca Raimundo. Nunca… -.

Volvieron a besarse, sabiendo que esta vez nada podría separarles.


FIN!!

¿Qué tal el pajar? carcajada

EDITO: yo también creo que la nueva foto de RAI&PACA debería estar en la cabecera del hilo.
samu,cuando entres, ponla porfi
#4608
thirdwatch
thirdwatch
04/12/2011 14:57
La foto que ha traído Miri debería estar en la cabecera.. Es preciosa.. Que haya trama Rai Paca significa que nos devuelven a La paca.. O eso espero.
#4609
soyi
soyi
04/12/2011 16:20
kerala que final mas apasionado y bonito la historia del pajar , ya podia ser asi en la serie segun lo estoy viendo me da un infarto solo con leerlo los pelos los tenia de punta gracias por regalarnos estas historias un beso guapa.
#4610
Nhgsa
Nhgsa
04/12/2011 16:24
Maaaaadre mía Ruth!!!! Pedazo de encuentro en el pajar!!!! Después de lo que has escrito lo mío se queda en ná. carcajada Si es que eres una maestra.

En fin, espero que mi muerdo-odio-muerdo-encuentro os guste. Aunque todavía tengo muuucho que aprender de ti Ruth.

Francisca se quedó en estado de shock. No entendía nada de lo que había ocurrido. Raimundo tampoco sabía qué hacer. Estaba paralizado por la emoción. Había escuchado de boca de su pequeña que le amaba. Todavía le amaba. Y no sólo eso sino que Tristán era su hijo. ¡Su hijo! Por un lado la amaba pero por otro lado se sentía dolido. “Maldito orgullo Francisca.” Al fin y al cabo le había prohibido explicarse y poder criar a ese hijo por orgullo. Después de tanto amor pudo más el orgullo. Si ella lo hubiese dicho… quizás todo hubiera sido distinto. Sintió como su cuerpo se bloqueaba. Don Anselmo, al sentir la tensión que dominaba el ambiente dijo:
- Creo que voy sobrando. Tenéis mucho de qué hablar.
Esperaron a que don Anselmo cerrara la puerta. Entonces Francisca reaccionó acercándose a Raimundo para darle una bofetada. Pero antes de que pudiera tocarle Raimundo agarró su muñeca y de un movimiento atrajo a Francisca hasta él y atacó su boca en un beso cargado de rabia, desesperación y pasión. Francisca le golpeaba con rabia y con lágrimas deslizándose por su rostro. Sentía que se seguían burlando de ella. Luchó por zafarse de él pero finalmente se rindió, aferrándose a las solapas de su chaqueta y atrayéndolo hacia ella. Demasiado tiempo sin sentirle, demasiado tiempo deseándolo,…
Finalmente se separaron para poder respirar. Ninguno ocultaba las lágrimas que se habían deslizado por su rostro mientras se besaban. Tanto tiempo, tanto dolor por la separación,… Pero el orgullo de Francisca renació y, aunque sintió que el dolor de su corazón disminuía, sólo recordar lo que había llorado ese día creyendo que Raimundo se había ido fue suficiente para que, como si de un acto reflejo se tratara, Francisca le soltara un bofetón a Raimundo. Abrió la puerta enfadada y salió por ella sin dejar de llorar y con una mano en la boca. Raimundo no se rindió y fue tras ella:
- ¡Francisca, no sigas huyendo de mí! – dijo Raimundo cogiéndole del brazo y obligándola a girarse.
- ¡Y ¿qué quieres que haga después de lo que tú y ese… maldito cura me habéis hecho pasar?! ¡Pero te aseguro que lo pagará caro! – dijo don Francisca adoptando su ya característica pose digna.
Raimundo sentía que sus ojos brillaban por las lágrimas y por el amor. La admiraba, la adoraba, la deseaba,…
- Pues yo le agradezco lo que ha hecho. Era la única forma de que confesaras.
- ¡¿Cómo te atreves?! – dijo Francisca enfadada.
- Estás negándole la felicidad a tu hijo Francisca ¿no te das cuenta? No ya sólo la felicidad con Pepa sino la de saber que es mi hijo y no de él.
- ¡¿Y que tenga que ver cómo el amor de su vida se va con otro que tenga más dinero?! ¡Jamás! – dijo Francisca mirándole sin dejar de sollozar
- Francisca… - dijo acercándose a ella – Te lo suplico… Dime qué tengo que hacer para que me creas. Dímelo y lo haré. ¿Crees que hubiera podido vivir si mi familia te hubiera convertido en una mendiga? Nunca hubiera podido perdonármelo… Te quiero. – dijo acariciándole la mejilla. Francisca cerró los ojos. Su contacto quemaba demasiado. Tanto tiempo deseándolo… - Amo cada centímetro de ti. Amo tu fuerza, tu valor… Hasta amo tu orgullo. – dijo con cierto aire divertido a pocos centímetros de ella y siguió – Amo hasta la tierra que tú pisas. Y moriré amándote.
Francisca abrió los ojos tras esta declaración y se encontró con los de Raimundo que la miraba con amor. Sintió como su orgullo daba sus últimos coletazos ante la inmensidad del amor que sentía por él. Se acercó a él hasta que sus cuerpos se pegaron y con las manos le acarició el pecho lentamente hasta que acabó aferrándose al cuello de la chaqueta. Raimundo deslizó sus brazos por la cintura de Francisca y apoyó su frente en la de ella. Sintió como un escalofrío le recorría la espalda al sentir de nuevo las manos de Raimundo. Las lágrimas no cesaban de salir, esta vez por la felicidad. Y así, a dos centímetros de sus labios le susurró.
- Maldito seas Ulloa… por llevarte mi corazón.
#4611
Nhgsa
Nhgsa
04/12/2011 16:27
Y al fin, después de 30 años de dolor y sufrimiento, los dos se fundieron en un beso cargado de todo el amor que había en su interior. Estuvieron besándose lentamente, disfrutando de sus bocas unidas como estuvieron antaño. Pero eso duró unos segundos, después, el deseo y la pasión comenzaron a crecer en sus cuerpos irremediablemente. Francisca rodeó su cuello con sus brazos mientras que Raimundo avanzaba hasta la pared acariciándole la espalda con unas caricias torturadoras para la resistencia de Francisca.
Antes de que las piernas de Francisca terminaran por ceder, Raimundo la aprisionó contra la pared mientras que atacaba su boca y su cuello como un hambriento y con una mano le levantaba poco a poco las enaguas. Francisca, apoyada en la pared, cerró los ojos por el placer.
- Raimundo… - jadeó ella.
Ese jadeo le resultó a delicioso a Raimundo a la vez que terminó por volverle loco. La cogió en brazos y, sin dejar de besarla, subieron las escaleras. Con cada beso, con cada caricia de Francisca en su pecho, sentía que se volvía cada vez más loco si cabía. Cuando llegaron al final de las escaleras, Raimundo volvía a aprisionarla contra la pared antes de llegar a su alcoba. Sus manos se deslizaron hasta los botones de su vestido y mientras que fue desabrochándolos, enterraba sus labios y sus dientes en cada centímetro de Francisca que quedaba al descubierto. Ella, hacía lo propio con su chaqueta y después con su camisa, acariciando la espalda de Raimundo a la vez que le atraía más a ella si cabía.
Sin saber cómo, llegaron a la alcoba de Francisca. Parecían dos animales devorándose mutuamente presos de la pasión más absoluta. Raimundo le arrancó definitivamente el vestido a Francisca y apoyó su frente en la de ella mientras le desabrochaba el corsé. Francisca, después de arrancarle la camisa, hacía lo propio con el pantalón. Los dos sentían la respiración acelerada del otro.
- Mi pequeña… te deseo tanto…
- Y yo a ti… mi vida… y yo a ti…
Cuando los dos estuvieron totalmente desnudos, Francisca levantó su mano para deshacerse el peinado. Meneó la cabeza para hacer que el pelo cayera del todo hasta sus hombros, cosa que enardeció de deseo a Raimundo que volvió a atacar su boca a la vez que volvía a cogerla en brazos para después depositarla en la cama delicadamente. Con una maestría impresionante apartó las sábanas y las puso cubriendo sus cuerpos. Sentía que había deseado ese momento toda una vida. Sintió como cada centímetro de Francisca temblaba ante el contacto de su cuerpo desnudo, lo que se le antojó delicioso. Se sentía como un depredador.
- Raimundo… - gimió ella.
- Mi pequeña… - jadeó él mientras una mano acariciaba su cuerpo hasta llegar a su muslo y con la otra le acariciaba el pelo.
Francisca luchaba por sobrevivir mientras que sentía como la boca de Raimundo descendía por su cuerpo. Raimundo quería alargar ese momento tanto como fuera posible. Quería poseerla hasta que gritara su nombre. Llevarla a la locura. Comenzó descendiendo lentamente hasta que se perdió en sus pechos atrapándolos con sus manos y su boca, acariciándolos con toda la ternura del mundo. Francisca se retorcía de placer. Su piel ardía con la pasión de Raimundo. Los jadeos aumentaron de intensidad. Francisca acariciaba el pelo de Raimundo mientras éste se perdía por su abdomen recorriéndolo con sus labios. Después ascendió lentamente hasta que volvió a su cuello y a su boca. Sus manos terminaron aferrándose a la almohada, tensando sus brazos en un intento desesperado de controlar la pasión y no embestirla como un demente. Se miraron a los ojos por un momento con sus cuerpos totalmente pegados y ardiendo de deseo.
- Hazme tuya… - susurró Francisca acariciándole la espalda.
Raimundo no aguantó más y atacó su boca a la vez que la embistió con pasión desenfrenada aferrándose a la almohada con fuerza. Francisca creyó enloquecer de placer. Así iniciaron una batalla con sus bocas a la vez que Raimundo la embestía sin parar provocando inmensas oleadas de placer. Los gemidos y los jadeos de ambos llenaron enseguida la habitación. Ambos sentían una pasión tal ardiente que eran como dos bombas a punto de estallar. Raimundo cada vez quería introducirse más hondo, hasta poseerla. Francisca se aferraba a su espalda, acariciándola y arañándola mientras le susurraba palabras de amor y arqueaba su cuerpo por el placer.
El éxtasis llegó convulsionando sus cuerpos y llevándoles a la locura más absoluta. Raimundo no pudo evitar morder su cuello a la vez que ella le arañaba la espalda.
- Raimundo… - gritó ella.
Los dos se miraron llenos de amor. La tensión desapareció de los brazos de Raimundo que acercó sus manos a ella acariciando su pelo y su rostro. No dejaban de sentir la respiración dificultosa del otro ni su temblor debido al delirio.
- Te quiero… - susurró Raimundo.
- Y yo a ti… - susurró Francisca.
Raimundo se dejó caer hasta quedar recostado en el pecho de Francisca que lo abrazó con ternura. Y así, se quedaron dormidos. Felices.
#4612
Franrai
Franrai
04/12/2011 17:06
Ruth bravo bravo Que pedazo de final en el pajar. Maravilloso.

Natalia, impresionante. Pff, menuda pasion. Me encantan.

Y de mi relato os queria hablar, ahora dejo la continuación, aunque os las habeis apañado para que volviera a dudar si ponerla o no, pero tenia que avanzar, sorry. OS PROHIBO TAJANTEMENTE LEERLO SI ESTAIS CONTENTAS, que lo estareis porque entre el relato de Ruth y el que ahora leere de Natalia guiño es para estarlo. Lo siento muchisimo snif, llevo días pensando en como acortarlo, segun tengo pensado quedan 2 épocas más. En una se ven y en la otra no, una os gustará y la otra no (que no tiene que ser exactamente por ese orden) No puedo quitar ninguna de las dos porque me quedo sin historia y ambas son muy importantes. Asi que intentaré entre una y otra meter algo de actualidad para recordaos como termina la historia:D
¿Se os está haciendo demasiado pesada? Es que me siento super culpable. Y más con está continuación que la tenia para el viernes, y me negué en rotundo a ponerla.
Bueno, intentaré ahora escribir la escena siguiente a esta, que es mucho más amena y esperanzadora. De todos modos os digo que compensaré este sufrimiento con creces, lo prometo. Los limites del romanticismo se van a quedar cortos cuando empiece con el presente sonriente
#4613
Franrai
Franrai
04/12/2011 17:06
GOTAS DEL PASADO

-No hables, Natalia.-le pidió. Esta, que apenas podía abrir los ojos, negó con la cabeza. Sentía que su final estaba cerca y necesitaba hablar con él. Necesitaba despedirse.

-Raimundo.- volvió a decir. Estrechándole la mano con la que él había agarrado a la suya. El hombre se acercó aún más a ella. Acarició su rostro con la mano que tenía libre.

-Natalia, no hables.- le aconsejó de nuevo en un susurro. –Te vas a poner bien, mi niña. Ya verás. Y cuando te recuperes podremos conversar tranquilos.- Fingía tener el convencimiento que le hacía falta para afrontar aquella situación. Una lágrima cayó inevitablemente. Rodó por su mejilla. Y al despegarse del rostro de Raimundo, chocó contra las manos entrelazadas de ambos.

-No me voy a curar,- dijo abriendo con dificultad los ojos. –no lo haré, Raimundo. A mis pulmones no llega suficiente oxigeno.- su voz sonaba débil. Cansada. Sin fuerza. Realmente le faltaba el aire.

-No me he separado de ti, no lo he hecho.- pronunció entre sollozos. Se sentía culpable. Impotente. Sin saber qué hacer. Sentía que le debía algo, y que ahora no podía hacer nada por ella. -He luchado, Natalia, pero nadie ha querido escucharme. Nadie…-no pudo continuar. Estaba roto. Desconsolado.

-Lo sé,- intentó tranquilizarlo Natalia. Susurrando. –he escuchado a los doctores muchas veces. Sé cuánto has hecho por mí.- confesó. Sonriendo levemente aunque su alma no estuviese alegre. –Este es mi fin y he de asumirlo.- continuó. Raimundo negó con la cabeza. Moviéndola incansablemente de derecha a izquierda.

-¿Y qué haré yo sin ti?- preguntó con dolor. Natalia dejó escapar una lágrima. Que rodó por su sien y murió enredándose en las doradas hebras que formaban su cabello. No se sabría explicar los sentimientos de aquella lágrima. Sentía que su vida se acababa y a lo que menos miedo le tenía era a la muerte. Iba a dejar a Raimundo solo. Y un puñal de culpa se clavaba con fuerza en su corazón. La pena hacia más dificultosa su respiración. Separarse de sus niños terminaba de envenenarla. Pero una inyección de alegría llegaba como oxígeno a sus pulmones. Sabía que él la extrañaría, y eso de alguna forma la recompensaba. Aquel ligero elixir de felicidad se esfumó rápidamente. Raimundo sollozó de nuevo, y verlo llorar la entristecía como nada en el mundo lo hacía. Acarició, moviendo su pulgar, la mano de Raimundo.

-Eres el hombre más fuerte que he conocido, Raimundo.- le dijo. –No te hará falta alguien como yo para seguir adelante.- continuó sonriendo levemente. Intentando animarlo. Tomó aire. Hablar mucho la dejaba sin aliento. La cansaba, pero estaba haciendo aquel esfuerzo por él.

-Yo no soy fuerte, Natalia. Tú eras la que me hacías serlo.- repuso. En voz baja. Con una voz acariciadora. Natalia cerró los ojos. –Tú me ayudaste a luchar, tú me apoyaste cuando lo necesitaba…- de nuevo el dolor hizo que se rompiera por dentro. Raimundo lloró de nuevo. Sin consuelo.

-Yo no tengo ningún mérito, Raimundo.- le dijo. –La vida fue cruel contigo. Lo que a ti te ocurrió le podría haber pasado a cualquiera, y ahora mírate. No todos son tan valientes como tú.- las palabras de ella lo reconfortaban. Siempre tenía la frase adecuada para cuando la necesitaba. –Has de seguir siéndolo, por ti, por nuestros hijos.- las últimas palabras de Natalia tuvieron un efecto contrario al deseado. En vez de animarlo le recordaron que tendría que salir adelante solo con dos niños pequeños. Más lágrimas rodaron por sus mejillas. Besó la mano de ella. Intentando calmarse.

-Cada noche les hablare de ti, les diré que su madre era una mujer maravillosa…- no pudo. No pudo seguir. Natalia significaba demasiado en su vida. Ese momento le estaba resultando terriblemente amargo. Desagradable. Nunca pensó despedirse así de tan fiel compañera.
Natalia tosió una vez más. Aquella horrorosa tos. Solo paró para coger con dificultad aire. Para no ahogarse. Pero cuando lo hizo volvió toser. Incansablemente. Raimundo, asustado, decidió incorporarla un poco. Levantándola con cuidado. Cuando Natalia al fin consiguió respirar con normalidad, la volvió a tumbar.

-Cuando sientas desfallecer apóyate en ellos.- le aconsejó tras permanecer un momento cayada. –Sonríe cuando ellos sonrían y enjúgales sus lágrimas cuando lloren.- continuó. –Te necesitan a su lado.- terminó. Cerró los ojos. Hablar la estaba dejando sin fuerzas.

-Estaré junto a ellos siempre.- le prometió. Lo cumpliría de todas formas pero le debía aquella promesa. –No me separaré de ellos ni un instante, los levantaré cuando caigan, curaré sus heridas, les aconsejare…

-Raimundo,- lo interrumpió Natalia. –No te olvides de lo más importante.- le dijo en un susurró. Raimundo la miró sin entender. –La vida te lo dio todo para arrebatártelo después, te quito todo cuanto amabas, pues bien, prométeme que en cuanto puedas volverás a luchar por ella. Prométeme que harás todo lo posible para ser feliz.- Raimundo meneó la cabeza. Comprendiendo a que se refería la joven.

-No me puedes pedir eso.- contestó.- Con Emilia y Sebastián seré feliz.- continuó como si una cosa compensara la otra. –Ellos harán que sonría. Pero no me puedes pedir que…

-Solo te pido que lo intentes,- lo volvió a interrumpir. –te he escuchado muchas veces hablar de ella, y sé que tu amor no ha muerto.- explicó. –La tristeza no se irá de tu corazón si no arreglas las cosas con ella.- terminó. Con lágrimas en los ojos. Su respiración estaba descontrolada. Cansada, como si llevase horas corriendo sin parar.

-Las cosas no son fáciles…- repuso Raimundo. Había demasiadas cosas que impedían su reconciliación. Una de ellas era Salvador, y otra su inquebrantable carácter orgulloso.
Natalia sonrió con dificultad.

-Lo sé, pero en cuanto tengas oportunidad de calmar tu corazón, hazlo. No pienses en nadie más, os lo merecéis.- con esto Natalia dio por acabada la cuestión. Ambos quedaron en silencio. Un triste silencio. Él dejó perder su mirada. Pensando en lo que Natalia acababa de decirle. Natalia, sintiendo como la mano de Raimundo aun la sujetaba con fuerza, dejo que sus ojos se cerraran. Relajando su respiración.
Raimundo se levantó de la mecedora. Quería estar aún más cerca de ella y se sentó de nuevo sobre la cama. Acarició su rostro una vez más. Natalia abrió los ojos ante el contacto, el escalofrió que la había recorrido la hizo hacerlo.

-Te quiero, mi niña.- le dijo Raimundo. Aquellas palabras sonaban tristemente a despedida pero sabía que el final estaba cerca. –Nunca te podré olvidar, siempre estarás en mi corazón.- continuó. Natalia no tenía tanto poder en él como Francisca pero, aun así la joven lo merecía. Ella pertenecería a él como la amiga fiel. Su compañera de fatigas. Su consejera. Su apoyo. La madre de sus hijos, pues aunque de Emilia no lo fuese como tal se portaba. –Te quiero.- le repitió. Cayendo en la cuenta de que no le había dicho aquellas palabras las veces necesarias.
Natalia volvió a cerrar los ojos, tras escuchar las últimas palabras. Con ellas sintió que su lucha en los últimos años no había caído en saco roto. Y aunque Raimundo no se lo hubiese dicho nunca, le agradecía su apoyo incondicional.
La imagen de Raimundo con los ojos negados de lágrimas sería la última imagen que vería en su vida. Las palabras finales de su historia se estaban escribiendo. Por un momento la joven pareció no respirar. El corazón de Raimundo latió con fuerza, asustado. Nunca unas milésimas de segundo se le hicieron tan largas. Por suerte la muchacha retomó el ritmo de su respiración. Aunque de nada serviría. Natalia no volvería a despertar. Apenas unas horas la separaban de su prematuro final.
#4614
MrsT
MrsT
04/12/2011 17:23
eh, ok, eh, en cuanto pueda articular algo decente vuelvo....
#4615
Kerala
Kerala
04/12/2011 18:02
Natalia,maravilloso encuentro!! Ha sido fantástico

Rocio.No tengo palabras.Sublime.Qué amor tan bonito y verdadero aquel que solo desea la felicidad del ser amado,aunque se sepa que no sea junto a uno.Eso le ocurrió a Natalia.Maravillosa su forma de amar.Triste pero preciosa su historia.Gracias

P.D. miri,me acordé de ti cuando escribía lo del trasero de Rai carcajada
pensé: "ya verás como mi niña se da cuenta" carcajada
quién pudiera....
#4616
mariajo76
mariajo76
04/12/2011 18:14
Jolines estoy como en un torbellino, feliz pero triste y es que de verdad Ruth ¿que si me ha gustado? nooooooooooo, ME HA ENCANTADO, sobre todo lo del culo, de verdad que yo también se lo quiero tocar, bueno meterle mano y otras cosas, ese Ramón con traje y media sonrisa me puede. Me ha parecido también muy dulce cuando Francisca tenía miedecito de volver a sufrir pero cuando el amor es fuerte...

Natalia, yo también le hubiera calzado una buena leche, eso no se hace pero al fin Francisca se ha dado cuenta de lo que verdaderamente merece la pena y del encuentroreconciliación pues que te voy a decir, sudores tengo.

Rocío, que doloroso, esa Natalia diciéndole que luchara por ser feliz... madre mía. increíble la sensibilidad de la escena. A mi Natalia y ya lo he dicho más de una vez siempre me ha dado mucha pena, saber que el hombre del que estás enamorada no te quiere más que como amiga y madre sus hijos tiene que ser horroroso. Sigue que me encanta, el dolor que estan pasando ahora es la felicidad de luego.

edito: Yo también pienso que la foto tendría que ir en la cabecera pero quitaría algo como los vídeos o lo que querais, si no la cabecera va a ocupar toda la página
#4617
Kerala
Kerala
04/12/2011 18:33
jajaja veo que no solo miri y yo queremos meter mano a Rai y tocar esas posaderas carcajada
y Francisca,que es la que puede hacerlo,no lo hace hum
#4618
mariajo76
mariajo76
04/12/2011 18:35
te confirmo que yo le metería de todo menos miedo, ese hombre me encanta, vamos que le iba a poner mirando a Pamplona pero ya (pa que sufras Silvi)
#4619
Kerala
Kerala
04/12/2011 18:38
jajaja lo mismo me pasa a mi mariajo...y emulando tus palabras, a mi también me gustan los maduritos carcajada y Rai/Ramón, me rechifla
#4620
Franrai
Franrai
04/12/2011 18:48
Jajaja que yo tambien quiero tocar esas posaderas xD Ramón es increiblemente atractivo, me pierde ese hombre :) Pero bueno, con que las toque la Paca me conformo :P

Y lo de poner la foto de cabecera, en cuanto venga samu que la cambie :) pero como Mariajo pienso que habría que quitar algo, que sino queda muy pesada.
Anterior 1 2 3 4 [...] 228 229 230 231 232 233 234 [...] 376 377 378 379 Siguiente