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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

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#4581
mariajo76
mariajo76
03/12/2011 15:27
Me dais miedecito no se os pasa una, yo en lo del pajar ni caí tenéis la mente suciaaaa. Ahora salgo del tajo y voy en el bus así q luego sigo. Ruth habrá relato 69 hoy???

Cris ya se que soy supercoñazo pero... ¿Te acuerdas que tienes un relato por ahí ? Pues eso
#4582
thirdwatch
thirdwatch
03/12/2011 15:29
Yo aparte de un posible acercamiento pido a gritos que vuelva la Paca de la primera y segunda temporada. Creo que llevan demasiado tiempo sin devolvernos a esa Paca. ¿Soy la única que echa de menos sus conversaciones socarronas con el alcalde y Dolores o con el cura?
#4583
Kerala
Kerala
03/12/2011 15:31
no te diste cuenta de lo del pajar,mariajo?? fue buenísimo carcajada
intentaré escribir relato a mi vuelta,que ahora me piro corriendo para la estación,a despedir a alguien snif

os leo después
besos!!
#4584
soyi
soyi
03/12/2011 15:39
cris pues yo tambien estoy deseando leer ese relato del pajar .

y no creo que solo si hablaria el pajar sino las paredes de la conserbera jajaja

estamos tan asiossa de ver como se besas y se abrazan y recupera el tiempo que han perdido sim amarse como en el pasdo lo han hecho un beso guapas
#4585
MrsT
MrsT
03/12/2011 19:28
ay chicas es cierto que ayer con la sorpresa no hemos comentado nada jajajaja. yo también me di cuenta de su reaccion cuando hablaban del pajar de la casona eh y además se pone tan buenorro cuando se enfada y frunce ese ceño, .....mhhhh. si si mente suciaaaaaaa!!!!

Third, no eres la única, yo también quiero que vuelva la de la retranca y los sentimientos esperemos que en la 4ª temporada y con ello más cosas con las que aquí seguimos soñando!!!
#4586
Nhgsa
Nhgsa
03/12/2011 20:07
Hey chicas! Pues a esperar las escenas. Jo! ¡Qué ansias! ¡Si es que no puedo querer más a esta pareja!

En fin, mientras, aquí os dejo con un trocito de mi relato.

Don Anselmo llegó a la casa de comidas dispuesto a hablar con Raimundo. Tenía un plan. Pero antes de que pudiera decir nada Emilia se le adelantó junto con Sebastián.
- Padre querríamos hablar con usted ahora que mi padre no está. – dijo Emilia.
Don Anselmo enseguida les miró preocupado.
- Claro hijos pero… ¿ha pasado algo grave?
- Nada que usted no sepa padre. – dijo Sebastián.
- Explicaos hijos porque no entiendo nada.
- Siéntese padre. – dijo Sebastián
Todos se sentaron. Don Anselmo estaba expectante a lo que tenían que decirle.
- Padre, sabemos que usted conoce las intenciones de mi padre. – dijo Sebastián
- Sí… ¿y?
- ¿A usted qué le parece? Porque aunque le apoyemos creemos que tiene que ver con… Francisca Montenegro.
- Y no os equivocáis. Y en cuanto a qué me parece… ¿Sinceramente? Me parece que está huyendo. En lugar de seguir peleando quiere irse para olvidar. El caso es que…
- Diga padre. – dijo Emilia.
- Que creo que Francisca le quiere. Desde que vuestro padre me confesó su historia con ella he estado haciendo memoria. Bueno… lo que he podido, que ya sabéis que a mi edad eso falla. Y el caso es que ella me confesó que quisiera terminar con su guerra e incluso creo que le afectó saber que Raimundo estaba enfermo.
- ¿Y entonces? ¿Qué les separa? – dijo Sebastián.
- El orgullo hija. El maldito y cruel orgullo. Francisca Montenegro siempre tiene que quedar por encima de cualquiera, especialmente si esa persona es un Ulloa. Pero no os apuréis, tengo un plan. No dejaré que esta historia de amor acabe así si está en mi mano. – dijo don Anselmo.
- Y ¿qué va a hacer padre? – dijo Emilia
- Solamente hay algo que pueda eliminar ese orgullo. El amor perdido. Si Francisca cree que se ha ido será más fácil que se dé cuenta de su amor por él. Ahora falta que el testarudo de tu padre acepte el plan. – dijo don Anselmo.
- Eso es lo que veo más difícil. ¡Mira! Hablando del rey de Roma por la puerta asoma. Suerte padre. – dijo Sebastián.
Raimundo acababa de entrar en la casa de comidas con el pedido que habían encargado al Colmado.
#4587
Kerala
Kerala
03/12/2011 20:07
a mi es que lo del pajar me resultó muy significativo carcajada
las otras dos venga a hablar de los motivos de la ruptura de Pepa y Tristán, y Raimundo escuchando,cabreado pero sin decir palabra.Hasta que mencionan el pajar de la Casona y la de cosas que diría si pudiera hablar.Y ahí si que saltó como una fiera carcajada

Deseando estoy que lleguen esos capítulos deseados en los que veremos esas escenas tan bonitas entre ellos.Si Ramón dice que serán bonitas,es que así será.Cada vez que este hombre habla y da algún dato sobre la serie,no nos defrauda para nada.Así que mis expectativas están en lo más alto con respecto a ellos.
Se que vosotras estais igual,y espero que esto os haya animado después de los días que habeis tenido de bajón por culpa de Águeda (y eso que todo son suposiciones!!)
A mi me da igual lo que venga por un lado y por otro.Lo único que se es que ellos se aman,que Raimundo sueña con ella y su corazón aún siente por Francisca.Y a ella le pasa otro tanto de lo mismo.

En cuanto a la revelación del secreto sobre el origen de Tristán,sigo pensando que será la propia Francisca la que lo confiese.Y que algo gordo ocurrirá para que lo confiese,pero que no será ni Rosario,ni nadie que escuche una conversación entre Francisca y Rosario,ni nada por el estilo.
Francisca Montenegro será la que lo cuente.Y las reacciones,no serán nada buenas al principio.Debemos estar preparadas para eso.

Bueno,a ver si me pongo a escribiros algo,aunque advierto que hoy estoy espesita carcajada
A ver si me viene algo de inspiración...(idea tengo,pero ahora toca moldearla carcajada )
#4588
mariajose1903
mariajose1903
03/12/2011 20:27
Holaaaaa!!! Yo tambien me di cuenta de lo del pajar... Fue muybueno!!!


Esos relatos que sigan!!!! Natalia pero viene o no a aranjuez?!!!! Jeje

Ruth!! Vamos que seguro que algo te sale!!!
#4589
Nhgsa
Nhgsa
03/12/2011 21:16
- Últimamente siempre te veo cargado de cosas Raimundo. – dijo don Anselmo.
- ¡Hombre páter! ¿Qué le sirvo? – dijo Raimundo.
- Con un vinito me sobra Raimundo. Además, quiero hablar contigo. – dijo don Anselmo.
Raimundo le sirvió un tanto intrigado. Cuando se sentó don Anselmo le dijo:
- ¿Has confirmado ya a la familia Reyes que vas a aceptar el trabajo? – dijo don Anselmo.
- No… Todavía no. – dijo Raimundo.
- ¿Y eso por qué? Te veía muy decidido a irte.
- Y lo estaba créame. Pero no dejo de darle vueltas a la cabeza. Mis hijos me apoyan y sé que con ese dinero podría ayudar más a Emilia con el niño pero…
- Pero también está ella ¿verdad? Piensas en Francisca.
- Continuamente. Es curioso que ahora que decido irme se haya vuelto más intenso su recuerdo. No dejo de pensar en lo que hemos vivido y lo injusto que es que todo acabe así… - dijo Raimundo algo nostálgico.
- Sí… es injusto sin duda. De hecho en mis años de cura no he visto un amor tan fuerte como el vuestro. Y ¿no me digas que no te asalta la duda de si ella aún te quiere? – dijo don Anselmo.
- ¿Por qué lo dice padre? No me diga que va a hacer de celestino…
- Si Dios quiere que sea para que un amor no se vaya al traste… sea. Lo cierto es que… lo creas o no… ella me confesó que quiere terminar con la guerra.
- Eso no me lo creo. – dijo Raimundo.
- Bueno… sólo hay una forma de averiguarlo… - dijo don Anselmo bebiendo un poco del vino y haciéndose el interesante.
- ¿Se puede saber qué se barrunta? – dijo Raimundo intrigado.
- Conozco a doña Francisca, Raimundo. Ten en cuenta que como sacerdote he ido muchas veces a merendar a la Casona e incluso la he confesado. Y aunque no puedo contar nada de lo segundo te puedo decir que sé que te quiere. – dijo don Anselmo
- No sé padre…
- Escúchame Raimundo. Por todo ese amor que os tuvisteis, por todo lo bueno. Haz un último intento. Prepáralo todo para irte, el día en cuestión te vendrás conmigo a la puebla donde pasarás la noche. Así la doña creerá que te has ido de verdad y que te ha perdido. Al día siguiente cogerás la primera diligencia y vendrás conmigo a la Casona donde yo hablaré con ella sobre ti. La incitaré a confesar lo que siente y podrás salir de dudas. – dijo don Anselmo
- ¿Ha perdido el juicio padre? ¡Eso no me lo perdonará en la vida!
- Lo hará. Algo me dice que sí, créeme. Cuando le comuniqué que estabas enfermo ella cambió su semblante y según tengo entendido, cuando te dio el ataque en la Casona te llevaron a su habitación. – dijo don Anselmo a un Raimundo que le miraba sin saber qué creer – Ella te quiere Raimundo. Por eso, creo que no deberías irte sin intentarlo. Si ella te rechaza, siempre podrás irte. Pero si no, tendréis una segunda oportunidad. No tienes nada que perder.
- No sé padre… Lo pensaré… - dijo Raimundo con lágrimas en los ojos al pensar en ella. Era una locura… pero podría funcionar.
#4590
Franrai
Franrai
03/12/2011 21:34
Natalia, me encanta que Don Anselmo haga de celestino. La que van a montar para que Francisca reconozca que sigue queriendo a Raimundo... jajaja vaya dos.
#4591
Kerala
Kerala
03/12/2011 22:04
Don Anselmo de celestino!! es genial! sigue Natalia

Bueno,aquí os dejo el comienzo del minirelatoeróticoquetecagas que me pedisteis.
Después de cenar sigo escribiendo,a ver si me da tiempo a terminarle

"Reencontrándonos en el pajar" (carcajada)

- ¡¡Estoy rodeada de ineptos!! -. Francisca caminaba por el embarrado camino que conducía a Puente Viejo seguida muy de cerca por su doncella, Blanca, que se limitaba a agachar la cabeza aguantando el chaparrón de improperios que salían por la boca de la Montenegro. - Solo a mí me puede pasar esto, ¡habrase visto! -. Llevaba la falda arremangada para evitar ensuciarse, aunque con poco éxito. Incluso sus resistentes y caros botines estaban manchados de barro y le dificultaban el paso. – ¡Ese inútil se puede dar por despedido! En cuanto llegue a la Casona, le diré a Mauricio que vaya a por la Calesa, y ese maldito cochero más vale que no vuelva a aparecer frente a mí, o lo pagará caro -.

Un par de kilómetros atrás, habían sufrido un pequeño accidente. Una de las ruedas de la Calesa, que estaba en mal estado por una deficiente revisión por parte del cochero, se desprendió de ella haciéndola volcar. Francisca, sin saber cómo lo hizo, consiguió aferrarse a uno de los agarraderos que había junto a la ventanilla contraria al lado que volcaron. Eso fue lo que la salvó. A ella y a su doncella. Pero estaba herida, ya que sentía un fuerte dolor en uno de sus tobillos, y que, por lo que pudo atisbar en un primer momento, este presentaba una ligera hinchazón. ¡Maldecía su suerte! El cochero se había quedado junto a la Calesa, esperando que alguien les socorriera. Ella, impaciente como era, no pudo quedarse ahí quieta esperando. Tenía que llegar a la Casona lo antes posible, librarse de aquel horrible vestido y darse un baño caliente. Solo así podría calmar levemente el enorme enfado que sentía.

Escucharon un ruido acercándose hacia ellas y Francisca se giró, entrecerrando los ojos para poder enfocar la mirada y distinguir de qué se trataba. Era una carreta, que se acercaba velozmente hacia ellas. ¡Fantástico! Fuera el desarrapado que fuera, la llevaría de camino a su casa, si es que valoraba en algo su vida. Estaba harta de caminar y le dolía mucho el tobillo. Los últimos metros le costó mucho esfuerzo poder dar siquiera un paso. ¡Estaba salvada!

Pero esa sonrisa en su rostro se fue borrando a medida que tomaba forma ante ella la persona que llevaba aquel destartalado carromato. La palidez de su rostro llegó a su punto más alto cuando el carro se detuvo y se encontró a un sonriente Raimundo Ulloa.

- Vaya, vaya, vaya…-.

Raimundo se dedicó a estudiarla de arriba a abajo, recorriéndola con una mirada burlona que trataba de esconder la preocupación que había sentido minutos antes. Volvía de La Puebla, de recoger unos mandados cuando topó con una Calesa volcada en el camino. Su corazón se había detenido durante los minutos que tardó en llegar hasta ella. Conocía demasiado bien a la propietaria de ese carruaje y, solo pensar que podía estar malherida en su interior, o incluso muerta, se le helaba la sangre. Había bajado presurosamente de su carro, corriendo como un loco hasta que vio sentado junto a la Calesa a un hombre, fumándose tranquilamente un cigarrillo. Era el cochero, que le informó que Francisca estaba bien, y que había partido camino a Puente Viejo a pie hacía ya una hora como alma que lleva el diablo, y amenazándole con acabar con él si se le ocurría regresar a Puente Viejo.

Siguió recorriéndola con la mirada mientras una sonrisa burlona asomaba a su rostro. Estaba despeinada y manchada de barro hasta casi las orejas, pero le miraba con la misma pose altiva de siempre. Genio y figura.

- Ulloa… -. ¡Maldita sea su suerte! Cualquier muerto de hambre podía haber pasado en ese momento por ese camino, pero no. Tuvo que ser Raimundo. – Te sugiero que sigas tu camino y dejes de importunarme. ¡Y borra esa estúpida sonrisa de tu cara! -. Estaba furiosa porque él la hubiera descubierto en esa horrible situación. Y encima no dejaba de mirarla y ella estaba empezando a sentirse incómoda con esa “revisión”.

- ¿Has tenido algún problema Francisca? -. Sus ojos brillaban divertidos. – Por cierto, bonito vestido -. Tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no estallar en carcajadas al ver el semblante iracundo de Francisca. Su cuerpo vibraba cada vez que provocaba a Francisca, aunque fuera de manera ínfima. Se sentía vivo con cada una de las disputas con ella y adoraba provocarla. Era una forma de estar cerca de su pequeña.

- No tengo ningún problema Ulloa -. Se dio media vuelta dispuesta a seguir su camino, pero un pinchazo en su tobillo, la hizo detenerse de inmediato. Se mordió el labio para no gritar. Cualquier cosa con tal de que ese condenado tabernero la viera padecer.

- ¿No querrías que te llevara en mi carro hasta la Casona? -. Raimundo observaba divertido los esfuerzos de ella por mantenerse erguida y orgullosa, a pesar de que los pies se le hundían cada vez más en el barro. – Deja tu orgullo a un lado Francisca -. Ella le miró. Raimundo le estaba ofreciendo una mano para ayudarle a subir.

- Ni lo sueñes Raimundo. No pienso subir a ese carro que se cae a pedazos -. Intentó dar un paso hacia adelante con tanto ímpetu, que resbaló, con la mala fortuna de quedar sentada en mitad del barro.

Raimundo ya no pudo contener su risa y prorrumpió en carcajadas ante la visión de la ilustre Francisca Montenegro sentada en el fango. Se reía tanto que hasta lágrimas salían de sus ojos. Francisca bufó furiosa tratando de incorporarse, pero solo conseguía hundirse cada vez más. Y su tobillo le dolía terriblemente.

Raimundo bajó de su carro dispuesto a ayudarla a pesar de que ella se negaba a recibir ayuda. La asió con los brazos por detrás, a la altura del pecho y le ayudó a incorporarse. Trastabilló y pensó que caerían los dos, pero consiguió mantener el equilibrio. Francisca se había quedado muda al sentir los brazos de Raimundo aferrándole con firmeza, pero a la vez con la delicadeza que mostraba siempre que estaban juntos en el pasado. Sentía su respiración en la nuca y cerró los ojos, sintiendo que se deshacía por dentro. Tragó saliva antes de separarse de él.

- Gra…Gracias Raimundo -.

Estaba tan turbada que no se atrevía a mirarle a los ojos. Observó su vestido. Estaba desgarrado por el bajo, y además casi se le saltaban las lágrimas por el dolor que sentía en el pie. Raimundo era su única opción en ese momento. Y aunque viajar durante el trayecto a la Casona sentada a su lado en aquel carro, fuese una tortura insoportable, no le quedaba alternativa.

– Te…agradecería que me llevaras hasta la Casona -.

Raimundo sonrió con ternura. Sabía que para ella, pedir su ayuda le había costado un gran esfuerzo. Le tendió una mano para ayudarle a subir, pero Francisca, orgullosa como era, pasó de largo y ella misma se subió al carro a pesar del dolor que sentía.

- Blanca, sube a la parte de atrás -. Le dijo Raimundo. Y meneando la cabeza rodeó el carro para subir. Echó una mirada a Francisca, que iba a su lado, más estirada que un palo sin dirigirle ni una sola mirada, y no pudo evitar sonreír. Tomó las riendas y arreó a su borrico para que emprendiera el camino.
#4592
Crippy
Crippy
03/12/2011 22:30
Natalia, menudo peligro el Pater y Raimundo juntos en un plan jajajaja, pero estoy segura que van a lograr lo que se propongan porque la base ahí está. Me encanta el relato!!!

Ruth... dime que no lo vas a dejar así esta noche, quiero un trocito más!!! Como me he reído de imaginarme a la Paca sentada en mitad del barro xD
#4593
Nhgsa
Nhgsa
03/12/2011 23:17
Francisca se encontraba inquieta. Se había levantado con un mal presentimiento. Para más inri era una noche lluviosa como la que más y eso deprimía a cualquiera. De repente llamaron a la puerta y Mariana fue a abrir. Era Raimundo.
- Raimundo ¿qué hace usted aquí con la que está cayendo?
- Necesito hablar con Francisca si es posible Mariana. Es importante. Dile que he venido.
- Sí claro, espere.
Mariana fue a anunciarle a la doña. Cuando ésta supo de su llegada se sobresaltó. No le esperaba y mucho menos con la lluvia que estaba cayendo.
- Hazle pasar. – dijo Francisca.
Raimundo entró a la casona con semblante triste pero decidido.
- ¿Y bien? ¿Qué te trae por mi casa a estas horas y con la que está cayendo, Ulloa? – dijo Francisca intentando parecer indiferente aunque le estaba costando mucho al ver que se había mojado y eso hacía que la camisa se le ajustara más.
- He venido a ver cómo estabas. – dijo Raimundo. – Don Anselmo estuvo en la casa de comidas y me lo contó.
Esas palabras sonaron como losas en boca de Raimundo.
- Estoy bien si eso es lo que te importa. Aunque no creo sabiendo que te marchas.
- Vaya. Quería contártelo yo antes que nadie. – dijo Raimundo
- ¡Qué considerado! ¿Y adónde vas a ir lejos de tu familia infeliz? – dijo Francisca.
- Lejos. Donde no nos podamos seguir haciendo más daño. Emilia y Sebastián lo saben y me apoyan. – dijo Raimundo – No podemos seguir así.
- No cambias Raimundo. Sigues siendo igual de cobarde. – dijo Francisca intentando provocarle.
- No he venido a discutir Francisca. – dijo Raimundo – Además deberías alegrarte. Al fin y al cabo tu enemigo se va. Ya no podrá molestarte.
- Y… ¿Cuándo te vas? – dijo Francisca intentando parecer fría.
- Si nadie lo remedia… dentro de tres días. – dijo Raimundo
- Vaya. Esta vez huyes con tiempo para saberlo. – dijo Francisca hirientemente.
- Yo no huyo de nadie Francisca. – dijo Raimundo. – No puedo seguir con todo esto. Por mucho que quiera no puedo. No puedo seguir amándote sabiendo que tú… nunca lo harás. Sabes por qué hice lo que hice. Aunque no lo creas sufrí cada segundo por ti, por eso bebía. Por la impotencia de no poder salvarte de él. Nunca llegué a rehacer mi vida del todo. Tú te la llevaste…
- Hiciste lo que hiciste sin mí. No me dejaste decidir lo que quería. – dijo sollozando Francisca. – Te hubiera seguido hasta el fin del mundo sin pedir nada. Pero no. En lugar de eso me dejaste a su merced. ¡¿Tienes idea de lo que pasé?!
- Lo sé. Rosario me lo contaba pero no podía hacer nada sin que llamaras a Mauricio o sin que él amenazara con matarte o matar a Tristán. Al fin y al cabo para él era un borracho de tres al cuarto. Pero sabes lo que más me dolió… Que después de tanto amor como hubo entre nosotros ni siquiera mereciera que me escucharas. Yo nunca te he mentido ni te he engañado y sin embargo me negaste esa oportunidad. No eres la única que sufriste… - dijo Raimundo roto por el dolor. – Pero después de todo. Te amo. Nunca dejé de amarte. Natalia lo sabía, siempre lo supo y aún así siguió a mi lado.
- Si quieres que me vaya dímelo y acabemos con este Calvario… - añadió Raimundo. – Francisca ¿quieres que me vaya?
Francisca se giró para que no le viera dolorida. Después de esa pregunta no supo reaccionar. Sus sentimientos luchaban contra su orgullo por ver qué era más fuerte. Se hizo el silencio. Raimundo lo tomó como un sí. Con lágrimas en los ojos y con un hilo de voz dijo:
- Adiós mi pequeña. – dijo Raimundo.
#4594
Kerala
Kerala
03/12/2011 23:19
Estaba casi arrepintiéndose de haberle ofrecido ayuda. Los vaivenes del carromato provocados por el irregular camino, hacían que su pierna rozara irremediablemente con el muslo de Francisca, que estaba sentada demasiado cerca de él. Un bache del camino provocó que ella terminase casi medio tumbada sobre él.

- ¿Es que no sabes llevar un simple carro? -. Francisca bufó enojada. La ira y el enfado era su manera de fingir el suplicio que era para ella rozar el cuerpo de Raimundo en cada metro que recorrían de ese tortuoso camino. Y ese bache, que había provocado que ella se viera lanzada sobre él, había estado a punto de minar su fuerza de voluntad y su contención.

- Lo menos que podías hacer era estar agradecida porque te encontrara -. Raimundo frunció el entrecejo. No entendía por qué ella se mostraba tan beligerante con él cuando lo único que había hecho era ofrecerle su ayuda. – Tenía que haberte hecho caso y seguir mi camino. ¡Y ahí te las hubieras apañado tú sola! -.

Francisca le miró de reojo. Encima de que Raimundo le había ayudado, ella se comportaba con él con rudeza. Se reprendió por su actitud. Estaban tan acostumbrados a pelear por cualquier motivo que esa situación le resultaba desconcertante. Y si a eso sumaba su cercanía, el resultado era preocupantemente turbador. Por eso se mostraba enfadada, aunque no fuera con él, sino con ella misma. Giró la cabeza dispuesta a hacer algo que jamás pensó que haría, y menos con él. Disculparse.

- Tienes razón Raimundo. Lo…lo… -. ¡Sí que era difícil! Hacía tanto tiempo que no se disculpaba, que las palabras parecían no querer salir de sus labios. Suspiró agachando la cabeza. – Lo siento -.

- ¡Sí que te ha costado! ¿Eh? -. Sonrió abiertamente. Esa disculpa había sido música para sus oídos. Era conocedor del esfuerzo que había supuesto para ella, por eso, tenía aún más valor.

- Serás… -. Ni siquiera se le ocurría un insulto apropiado. Otra vez ese maldito Ulloa estaba burlándose de ella. Pero Raimundo se acercó hasta su oído, hasta casi quedar pegado a ella. Entonces le susurró:

- Disculpas aceptadas…Francisca… -. Y volvió a poner toda su atención en el camino. Ella tuvo que agarrarse con fuerza al asiento para no caerse. Fijó su mirada en el borrico y se prometió a ella misma que no miraría a Raimundo en todo lo que quedara de trayecto. De haberlo hecho, hubiera podido observar como los nudillos de Raimundo se habían vuelto casi blanquecinos de tanto apretar las riendas. Acercarse tanto a ella, había sido una temeridad.



Tras una media hora más de camino, empezaron a divisar los muros de la Casona. Raimundo escuchaba el palpitar de su corazón y la angustia ante una nueva separación. A pesar de todo, no quería alejarse de ella. Había disfrutado de todo el trayecto sintiéndola a su lado. ¡Y quién sabe cuándo tiempo pasaría hasta que volvieran a estar tan juntos como ahora…!

Llegaron hasta la entrada de las cuadras y Raimundo detuvo el carro. Francisca se volvió hacia su doncella.

- Blanca, ve dentro y explícale a Mauricio lo que ha sucedido. Que disponga lo necesario para arreglar la calesa y traerla de nuevo a la Casona -.

Blanca se bajó del carro y corrió hasta la casa, dejando solos a Raimundo y Francisca, que seguían mirando al frente, sin prestarse atención. Tras unos segundos de duda, Raimundo descendió del carro y, rodeándolo, se acercó hasta ella. Alargó los brazos para tomarla de la cintura y así ayudarle a bajar. Francisca colocó las manos sobre sus hombros sin rechistar y fue deslizándose por el cuerpo de Raimundo, ahogando un gemido en su garganta ante el placer que sintió con el contacto.

Pero fue posar el pie en el suelo y sentir un dolor terrible. No pudo evitar emitir un quejido.

- ¿Es el tobillo? -. Le dijo Raimundo suavemente mirándole a los ojos. - ¿Te duele? -.

- Un… un poco… -. Y era cierto. El dolor quedaba disipado casi totalmente ante la intensa mirada de aquellos profundos ojos castaños. Entonces Raimundo la soltó y se agachó levantándole el bajo del vestido.

- Déjame ver -. Y con sus manos rozó el tobillo hinchado. Pero Francisca se apartó rápidamente. Sentir sus manos sobre ella terminaría por hacerla desfallecer. Y no podía permitirse esa debilidad. Raimundo, que seguía agachado, la miró con el ceño fruncido.

- Vamos Francisca, no seas chiquilla. Tienes el tobillo hinchado y me gustaría ver el alcance de esta lesión. Puede que no sea necesario avisar a la doctora, pero para eso tengo que verlo primero -. Se incorporó enfrentándola. Francisca se rindió, segura de que se arrepentiría de esa decisión.

- ¿Y así me dejarás en paz, tabernero? -.

Raimundo sonrió. – Te dejaré tranquila…por hoy -. Pronunció las últimas palabras en un susurro mientras bajaba la cabeza.

- ¿Qué has dicho? -. Francisca le miraba interrogante.

- Nada Francisca, nada… -. Movió la cabeza hacia los lados, y divisó a la derecha en antiguo pajar de la Casona. ¡Qué buenos ratos habían pasado allí juntos! ¡Cuántas veces se amaron allí mismo llevados por la premura de su pasión! - Vayamos al pajar. Allí podrás sentarte y yo podré examinarte el tobillo -.

- ¿El…el pajar? -. La voz de Francisca temblaba ante la sola mención de aquel lugar. - ¿Y por qué allí? -. Tragó saliva. – Raimundo, no creo que sea una buena idea… -.

Él sonrió de medio lado arqueando una de sus cejas.

– No voy a hacerte nada, si es de lo que sientes miedo Francisca… -.

Eso la enfureció.

- ¿Miedo? ¡Yo no tengo miedo de nada! -. Y cojeando, se dirigió hasta el pajar, seguida por un sonriente Raimundo.
#4595
Franrai
Franrai
03/12/2011 23:20
Jajajajaja Me encanta xD No me ha podido reir más. Ya por mis padres no me preocupo, me han dado finalmente por loca, pero es que no he podido evitar imaginarmela y es genial jajaja Francisca super cabreada, pisando barro y llena de él hasta la coronilla, y la unica salvación que tiene es Raimundo Ulloa. Y ya cuando se ha caido... Increible sonriente Siguelo y terminalo esta noche ¿eh?
Que por cierto, ¿dónde me vas a meter a Blanca?

EDITO: Natalia, sigue cuando puedas que espero ansiosa la continuación.

Ruth, que ha hablado antes de leerte. El paja, el paja jajaja ya nos hemos quitado a Blanca de en medio. Sigue :)
#4596
Nhgsa
Nhgsa
03/12/2011 23:35
Ruth madre mía carcajada y eso que estabas espesa. ¡Qué bueno ver a Francisca sentada en el barro! Es que esa situación es bueníiisima. Ojalá ocurriera en la serie. Encima llevada en una simple carreta por nada más y nada menos que Raimundo Ulloa. ¡Es genial! carcajada

En fin, yo sigo a lo mío. Esta escena la hice hace unos días asi que sólo la he retocado un pelín. De verdad que me encanta poner de celestino a don Anselmo. ¡Es que lo veo tan capaz! carcajada

Al día siguiente Francisca se encontraba destrozada aunque consiguió disimular ante Tristán y Soledad. Pero la realidad era la que era… Raimundo se había ido… y para olvidarla. Dio al servicio el día libre. No quería ver a nadie ni hablar con nadie. Se había pasado toda la noche llorando y el día no se presentaba alentador. Pasó el día sola. Con Tristán en casa de Pepa y Soledad en el campo tenía toda la casa para ella. Intentó concentrarse en las cuentas pero de nada servía. Cuando no pudo más se levantó y cogió el libro de Rosalía de Castro. No pudo evitar volver a llorar. Cuando Raimundo estaba en el pueblo se sentía como si fuera un rayo de luz. Ahora ese rayo se había ido. Miró la dedicatoria del libro y susurró profundamente.
- Si supieras… cuánto te amo…
Llamaron a la puerta del despacho. Francisca se recompuso como pudo pero no pudo evitar girarse para no quedar cara a la puerta. No quería que nadie la viera llorar.
- ¿Quién es?
- Buenos días doña Francisca. Quería hablar con usted.
- Ahora no quiero ver a nadie padre. Márchese.
- Verá es que lo que vengo a decirle es importante. Y sé que tiene que ver con su estado de ánimo hoy. – Francisca se giró extrañada – De hecho vengo a saber cómo es que ha sido tan estúpida de dejar escapar al amor de su vida.
Francisca se quedó de piedra ante semejante arranque. Iba a protestar cuando don Anselmo se adelantó:
- Le ruego encarecidamente que tome esto como una crítica de amigo señora. No como una ofensa. Sé su historia y todo lo acontecido hasta ahora.
- ¿Quién… se lo ha contado?
- El mismo Raimundo señora. Hace días vino a desahogarse conmigo. Además me confesó que su amor sigue siendo tan profundo como siempre pero que usted lo odia. Por eso se va. Para no hacerle más daño con su presencia.
- ¿Daño? – dijo Francisca que comenzaba a llorar – Daño me hacía siempre cuando le veía sonriente con ella. Pero supongo que era de esperar que se fijara en otras mujeres. Lo que nos separó siempre es… el orgullo, el maldito orgullo. Cuando Salvador – tembló al decir ese nombre – me maltrataba… siempre pensaba en él… en sus besos… Era como un ángel que me animaba a seguir… Sólo el saber que estaba cerca… en la plaza… me reconfortaba… Y cuando iba sólo me conformaba con verle… ver a mi ángel… - respiró hondo para continuar sin dejar de llorar– Pero ahora… ya no está… Raimundo ya no está porque no supe… no quise… - no sabía continuar – no supe cómo pedirle que… que se quedara… que me perdone por tanto daño… que… que le amo… que… que mi vida no tiene sentido… sin él. Que siempre le he amado y he adorado su sonrisa. – dijo mirando al vacío – que le necesito para respirar… Que de ese amor nació Tristán. – Don Anselmo se quedó pasmado – Un trocito de él que siempre me acompañó y… que defendí como pude… No he sabido decirle la verdad padre… - dijo mirándole.
Don Anselmo escuchó toda la confesión con una sonrisa.
- Ahora sí doña Francisca.
Raimundo Ulloa entró en ese momento en el despacho con los ojos anegados en lágrimas por la emoción.

P.D. Mariajosé, te prometo que estuve dudando hasta el final entre si se iba o se quedaba. ¿Me perdonarás si no se va? guiño
#4597
mariajose1903
mariajose1903
03/12/2011 23:46
Te perdono porque me tienes enganchada con la historia y....donde iba a ir raimundo sin su pequeña? Continua por favor.... Jeje
#4598
Crippy
Crippy
03/12/2011 23:52
Ruth... ya están en el pajar, ahora solo falta que la madre naturaleza siga su curso carcajada carcajada carcajada

Natalia, me ha gustado mucho como ha confesado la paternidad de Tristán (tema candente actualmente) En mi opinión no creo que Rai se lo tome tan mal al principio. Es más creo que en caliente será cuando tengamos las escenas más bonitas (sueño y promesas de juventud cumplidas el tener un hijo juntos) y si acaso será luego en frío cuando se enfurezca por no habérselo contado. Me gusta muchísimo tu relato!
#4599
Nhgsa
Nhgsa
04/12/2011 00:04
Lamento ser tan capulla como voy a ser ahora pero el momento muerdo-odio-muerdo-encuentro que planeo tendrá que ser mañana. Es que ya es un poco tarde y quiero moldear bien la idea que tengo en la cabeza. Espero no defraudaros jejejejejeje. Me alegro que os esté gustando, de verdad. Como siempre, gracias por leerme, aguantarme y aceptarme sonriente

Mientras tanto, ¿qué tal os está pareciendo la historia de Natalia?
#4600
mariajo76
mariajo76
04/12/2011 01:36
Por fin terminé la página web que tengo que presentar, ahora sólo me queda el proyecto escrito, que horas por dios.

Natalia que bonita la confesión de Francisca, je je ya sabía yo que Rai no se podía ir y grande Don Anselmo, haciendo de cupido.

Ruth, lo que me he podido reir, que buena la paca tirada en medio del barro y que tensión sexual.

Creo que me voy a ir a la cama, un beso
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