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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#4201
Crippy
Crippy
11/11/2011 21:14
Ruth... escena alternativa por favor!! Y que se toquen lo que haga falta!!! Jajajajaja

A mi me ha gustado el trozo de que cuando ella se ponga enferma que vaya a la posada a que la cure Pepa, que no será bien recibida pero si bien atendida... premonición ante un encuentro por enfermedad de Francisca? Uhmmm...

Y obviamente, el momento, "no he podido aguantarme la tentación" me ha matado... de que tentación hablará la Paca, de tocarle las narices o simplemente de verlo y hablar con él...? Ay, el corazoncito de la Doña...

A todo esto, que buenos los Mesía, como les gustan a todo el mundo pero... Olmo cortando la cincha de la silla de montar y doña Águeda engañando a Pepa con lo de que Tristán y la doctora se estaban besando... pues igual no es tan mala nuestra Paca.

EDITO: Silvia, que maravilla de capturas, a guardar que van para momentos de inspiración montajísticos!!!

Por cierto, os habéis fijado que han cambiado en la web de antena 3 a los personajes? Han quitado a Severiano, han añadido a Águeda y Olmo y nuestro Rai... está al lado de Francisca (que en la anterior ubicación Rai estaba totalmente en el centro, que a mi me parecía una manera de decir que ahí estaba el secreto -paternidad de Tristán)
#4202
Kerala
Kerala
11/11/2011 21:42
Silvia!! mil gracias por las capturas...yo estaba omnubilada subiendo las de Raimundo,que en el capítulo de hoy estaba de toma pan y moja!!
dios,qué hombre!!

EDITO: jajaja me estais pidiendo mini relato porno??? asombrado
#4203
mariajose1903
mariajose1903
11/11/2011 21:48
Si ruth!!!
#4204
cueva75
cueva75
11/11/2011 22:41
Hola!! me encantan las conversaciones de Raimundo y Francisca. Son únicos!!
Aquí os dejo el video de esta tarde:
#4205
mariajo76
mariajo76
11/11/2011 22:51
Bueno pues la escena en general me ha dejado indiferente, parea haber esperado más de 30 capítulos y con todo de lo que podían haber hablado...en fin que estoy de Pepa y de la doctora hasta las narices.

A Francisca la he visto como baja, como que respondía por obligación, sin las ganas de tocar las narices de antes y lo de agonizar... a ver si va a ser una premonición que me lo estoy viendo venir.

Raimundo guapo de la muerte, esa sonrisilla cuando la ve... además ha sido un puntazo que la llamara cuando ella pasaba de largo y la sonrisilla del final, dios es que le comía el morro a lo bestia pero ya.

De verdad que es una faena que no hubieran hablado nada de la salud de Francisca pero es lo que hay, de momento me conformo con haberlos visto juntos.

Ryth, por supiuesto que voto por el relato porno, a falta de pan...

Me voy a cenar, luego veo el avance de la semana que viene y sigo comentando.

Por cierto Silvi, peazo de capturas, como esta el Rai, madre mia
#4206
mariajo76
mariajo76
11/11/2011 23:33
Bueno pues ya he visto el avance.
Hay cosas que no me cuadran, entendería que Águeda (que me cae como el culo), intentara separar a Pepa y Tristán si esta fuera (como dicen por ahí) hija suya y de Salvador pero es que no lo termino de ver por que entonces Martín sería incestuoso y me parece demasiado exagerado hasta para un culebrón como este.

Olmo esta buenísimo de la muerte pero ahora resulta que también es un psicópata ¿hay algo raro en el aire de puente viejo o qué?, aunque cuantos más malos salgan menos lo parecerá Francisca

Lo de psicópata también va por Sebastian que de repente se ha vuelto pirómano, hay que fastidiarse, debe de ser la falta de sexo por que sino no lo entiendo.

Tantas escenas de Rai y Tristán juntos me empiezan a escamar, ¿nos querrán decir algo los guionistas? Por supuesto que Rai esté en la casona no significa que se vaya a encontrar con Francisca, vamos ni de coña, imagino que por desgracia en ese instante ella se estará haciendo las piernas a la cera o las ingles brasileñas, y por eso no puede estar en el salón, donde se pasa, dicho sea de paso gran parte de su vida menos cuando Raimundo está en él.

En cuanto al ataque de Francisca yo creo que es un ataque de ansiedad, igual le dice Águeda que la casona es de Pepa por ser hija de Salvador (igualito que en el relato de Lourdes con Alonso Castro) y a Francisca le da un alipurri de aquí te espero, por eso lo de me da igual de quien sea hija que creo que dice.

En fin amigas esperar y confiar y agarrarse que vienen curvas
#4207
anfrjaun
anfrjaun
11/11/2011 23:38
Mariajo mas que de lo de Alonso sería también una repetición por lo que le dijo en un capítulo Tristán a Francisca, algo de que la casona era de Carlos por ser hijo de Salvador... se repiten mas que los chicharos.

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Vaya palo me he llevado al leer que Olmo es un villano tipo Alberto que tiene oscuras intenciones que camufla blablablablablablablablabla... Entre lo de Soledad que me ha dejado O.O... A que acerté y se convertirá en una especie de Salvador para Soledad y querrá matar a Pepa por la herencia... Los de la web de A3 solo dan malas noticias y mejores momentos de la Gregoria, recuerdo el día de la escena de Francisca e Hipólito que a mi me encantó y no la ponen en los mejores momentos si no una de la doctora de ¿1 minuto que salió en el capi? ¬¬

#4208
mariajose1903
mariajose1903
12/11/2011 10:36
He vuelto a ver la escena! Raimundo no me gusta (su actitud porque el esta buenisimo jeje). Le veo como muy sobrado con francisca, demasiado hiriente y ella pues se ha defendido....peroa ver este hombre no se acuerda que le dijo que aun la amaba??? Que flta de memoria...y tampoco se acuerda que tristan dijo que no estaba bien?...y no tiene ojos en la cara? Porque su pequeña no esta bien....

Lionistas estoy harta de enemistades!!!!

Sobre el ataque de francisca joe me impresiona la escena...maria lo borda!! Veremos a ver por que es no???? Empieza lo bueno....


Feliz finde chicas!!!
#4209
Franrai
Franrai
12/11/2011 11:36
Buenos días mis niñas!!

Que os lei anoche desde el movil pero no pude comentar.
Estoy con vosotras en todo, la escena podria haber sido mejor pero bueno... ya sabemos como son los finales de temporada y esto será el comienzo de algo muy gordo sonriente Del avance, a mi tambien me parece algo parecido a lo que le ocurrió con lo de Carlos. Solo que esta vez en vez de un mini infarto será un agrabante para su enfermedad. Pero la semana que viene estará movidita con este tema, ya que Tristán estaba con ella en el momento del ataque. Rai en la Casona pues me parece que será algo parecido a "La Paca en la plaza" pero bueno... ultimamente estan dando más escenas de la cuenta entre Tristán y Raimundo asi que tampoco me quejaré mucho. Me gustan sus escenas. De "los buenos" Olmo y Águeda hicimos bien en no fiarnos de ellos. Al final estos harán buena a nuestra Paca ya vereis...

Ruth, por aqui otra que se une a la petición del relato XXX. Conociendote ya lo tendrás medio planteado o incluso hecho. No te olvides que seguimos aqui esperando la continuación de "Tu amor es mi condena"

Silvia muchisimas gracias por las capturas. Un placer ver imagenes que no tengamos ya vistas hasta la saciedad :)

P.D. ¿De verdad creeis que no se van a ver?
Miri :) Francisca en mi relato aún no está embarazada. Eso lo escribire en el año 1881. Ya os dije que me confundi con las fechas :S y además a si me resulta más facil de ir mostrandoos las cosas poco a poco.
#4210
Kerala
Kerala
12/11/2011 16:09
Chicas,muy buenas!!
perdón por la tardanza,pero ahí va un cachito de TU AMOR ES MI CONDENA. Es que una se embala con los minis y se olvida que tenía este pendiente...sorry!

Nos habíamos quedado en la intensa noche de pasión de Raimundo y Francisca. Aquí va la continuación.

TU AMOR ES MI CONDENA

Pasaron juntos un buen rato en cómodo silencio, sintiéndose felices por estar juntos y por el maravilloso momento que acababan de compartir. Raimundo mesaba el cabello de ella con ternura, y por su parte, Francisca estaba tumbada sobre el pecho de él, acariciándole sensualmente. Y pensando. Recordaba las palabras que Raimundo había pronunciado en su delirio y que ella llevaba tantos días guardando en su mente esperando el momento más adecuado para plantearle las preguntas pertinentes. Y este, era un momento tan bueno como cualquier otro.

- Raimundo… -. Se incorporó apoyándose en un codo y mirándole a los ojos. – He de preguntarte algo -.

Él inclinó la cabeza sin dejar de mirarla. Notaba algo en su voz. Algo le estaba preocupando.
- ¿Qué te inquieta amor mío? -.

Ella bajó la mirada y entonces él agarró suavemente su mentón, obligándole a que le mirara. – Habla mi niña. No hay nada que no puedas decirme -. Pero estaba tenso. ¿Qué podía estar rondándole la cabeza para mostrarse tan inquieta?

Francisca suspiró. – Raimundo…cuando estuviste herido, yo te velé durante toda la noche. Hubo un momento en que tú comenzaste a hablar… -. Raimundo frunció el ceño extrañado. Solo esperaba no haber dicho nada que a ella pudiera causarle algún dolor. Francisca prosiguió. – Al principio era incongruencias, palabras sin sentido. Pero después… - le miró tímidamente. – hablaste de Salvador, y de una vez que viniste a por mí -. Raimundo cerró los ojos recordando aquel fatídico momento junto a Salvador.

- Cuéntamelo Raimundo. ¿Es cierto que…viniste a buscarme? -.

Había llegado el momento. Jamás pensó tener que contárselo, pero las circunstancias lo hacían totalmente necesario. Tomó aire soltándolo con fuerza.

– Sí, es cierto que vine a buscarte mi niña -.

Francisca dejó que la confesión penetrara lentamente en ella, tratando de asumirla. Él había ido a buscarla, es cierto. Pero… ¿Por qué no me llevaste contigo Raimundo?. Él la miraba, entendiendo perfectamente la pregunta que ella aún no le había formulado.

- Te preguntas por qué no te lleve conmigo ¿verdad? -. Ella asintió. – Hubo una razón para no hacerlo Francisca, y no he dejado de reprochármelo durante toda mi vida -. Se sentó mejor sobre la cama, dispuesto a relatarle todo lo ocurrido aquel día. – Apenas llevabas un año casada y Tristán era un recién nacido. Yo aún no me había casado con Natalia y llegó a mis oídos el sufrimiento que él te estaba ocasionando -. Apretó los puños con fuerza. Francisca le escuchaba sin interrumpir. – Una noche, vine dispuesto a llevarte conmigo -. Le miró. – A ti y a Tristán. Estaba dispuesto a que nos marcháramos de Puente Viejo y criar al niño como si fuera mi propio hijo -.

Ante esas últimas palabras, Francisca sintió que su corazón dejaba de latir. No solo él ocultaba un gran secreto. Raimundo no estaba mirándole en ese momento, por lo que no apreció el calado que habían tenido sus palabras en ella.

- Cuando estuve en la Casona, me enfrenté a él, a Salvador. Discutimos ferozmente, hasta…llegamos a las manos -. La miró de reojo. – Seguimos peleando hasta que una de las criadas bajó con Tristán. Era un bebé de apenas dos meses y estaba llorando desconsolado -. Tragó saliva. Lo que iba a contarle iba a causar un gran daño, pero ya no podía ocultarlo más.

- Salvador llamó a la criada y tomó al niño en brazos, echándola después de malas maneras. Cuando nos quedamos solos, fue hasta el despacho y cogió un abrecartas -.

Francisca se terminó de incorporar al empezar a sospechar qué es lo que pretendió hacer Salvador aquella noche. Raimundo se dio cuenta y tomó sus manos mirándola entristecido.

- Sigue Raimundo por favor…- le suplicó ella. – Necesito saberlo…-.

Él apretó sus manos. – Agarró con fuerza al niño con una mano, y con la otra, llevó el abrecartas hasta su pequeño cuello. Estaba dispuesto a clavárselo y matarle allí mismo si yo no me marchaba -. Francisca se llevó las manos hasta la boca horrorizada. – Tristán no hacía más que llorar. Salvador me dijo que si yo seguía empeñado en llevarte conmigo, mataría al niño y luego les diría a todos, a ti incluida, que había sido yo quien lo hizo. A pesar de todo, traté de acercarme a él, intentar arrebatarle al niño, pero entonces él le hizo un corte en uno de sus bracitos -. Los ojos de Raimundo se humedecieron mientras hablaba. Francisca recordó la pequeña cicatriz que Tristán tenía en su brazo derecho de la cual, Salvador nunca quiso darle ninguna explicación.

Raimundo la observaba mientras ella hacía frente a sus palabras. - ¿Qué podía hacer Francisca? No hubiera podido sobrellevar la muerte de tu pequeño sobre mis hombros. Me hubieras odiado toda la vida. Aun así… - trató de calmarse un poco antes de proseguir. – Aun así, decidí esperar unos meses y volver a intentarlo. Traté de verte, aunque fuera a escondidas. Pero entonces él y tú… comenzasteis a arrebatarme todo, me dejasteis en la más absoluta ruina. Me dejaste claro que nada sentías por mí más que un profundo odio -.

Se quedaron en silencio. Francisca seguía todavía horrorizada por lo que le había contado Raimundo. Salvador había intentado matar a Tristán, al que creía su propio hijo solo por hacer daño a Raimundo. Siempre había sabido que era un monstruo, pero llegar hasta ese punto…

- Dios mío Raimundo, lo siento tanto…- sollozó Francisca.

Él la abrazó con fuerza, refugiándola en su pecho mientras ella descargaba todo el dolor que sus palabras le habían causado. – Todo eso forma parte del pasado mi niña y debemos olvidar si queremos seguir viviendo -. Tomó su rostro con las manos, secándole a la vez las lágrimas. – Te quiero y me quieres. Sigamos adelante corazón mío. Perdonemos el pasado y miremos solo hacia el futuro -.

Francisca se escondió en su abrazo sintiéndose segura por primera vez en mucho tiempo. Ahora eres tú quien debe contarle algo Francisca….

Sí, era cierto. Pero ahora no era el momento. Tenía que obtener las fuerzas necesarias para confesar a Raimundo que Tristán era su hijo.


(CONTINUARÁ....)


P.D. Por cierto, ya tengo el mini relato XXX escrito jajaja. Le subo a la noche, que ahora no son las horas adecuadas xD
#4211
Crippy
Crippy
12/11/2011 16:25
Bfff, que mal café se me pone al leer cosas de Salvador. Lo peor es que muchas de nuestras suposiciones seguro que no están tan desencaminadas.

Ruth, me encanta el relato aunque me he puesto mala solo de leer lo de Tristancito. Continualo pronto!! Y a la noche esperando el relato XXX jajajaja diablo
#4212
Kerala
Kerala
12/11/2011 17:20
si! me encanta que cada vez salgan más Tristán y Rai juntos.Eso es muy buena señal guiño
aunque hubiera preferido que la presencia de Raimundo en la Casona se debiera a que se ha enterado del jamacuco que le ha dado a Francis y fuera perdiendo el culo a verla.Pero no,es por Sebastián,que se le ha ido la pinza que da gusto.

También he visto hoy la cortinilla,mientras veía los simpsons creo xD.Tiene que ser antes del ataque,porque si no,como dices,no estaría así de tranquilo hablando con Pepa

En cuanto a Águeda,mucho dicen de mi Paca,pero esta va de buenecita y me parece a mi que de eso nada!! La justificarán diciendo que "quiere lo mejor para Pepa,que para eso es su hija" y por eso le cuenta la milonga de que Tristán se estaba besando con la Casas.hum
Pues lo mismo que Francisca,que quiere lo mejor para Tristán y ella considera que Pepa no lo es.Ambas dos se meten en la vida de los hijos. En fin! que me alegro ahora de que Francisca no sea la única "mala" de la película.Que aquí todos tienen mucho que callar.
Porque lo de Olmo cortando la silla de montar a Sole...muy heavy.

y lo del ataque...pues puede que sí sea por que encuentre los papeles que Olmo le dio a Sole,porque me parece muy pronto para que se entere que Pepa es hija de Águeda. Pobre,de verdad que vaya semana nos espera,porque voy a sufrir mucho viéndola así.

sobre la escena de ayer,yo también la he visto ya varias veces.Por cierto MIL GRACIAS CUEVA!! que nos pusiste el video,eres un amor.Siempre que estos salen juntos,enseguida vienes a ponernos el video.Gracias,gracias y gracias!
Pues eso,retomando...que cada vez que veo a Rai sonriendo de esa manera,me deshago toda.Este hombre me pone hasta la médula xD Francisca ahí resistiendo...¡no se cómo lo consigue y no se lanza a su yugular! Qué buenote estás Ramón (por si lo lees,o si no que te lo cuente María jeje )

sobre el relato de esta noche,lo estoy releyendo y a lo mejor no me ha quedado porno porno porno.A ver,está jugosillo xD pero es que no quiero que me echen del foro jajaja
voy a releerlo de nuevo por si modifico algo
Nos leemos a la noche!
#4213
Franrai
Franrai
12/11/2011 17:44
Jo, no me da tiempo a leer lo ultimo que habeis puesto por que voy con unas prisas...
Ruth, gracias por continuar con "tu amor es mi condena" sonriente Me ha dejado un mal cuerpo lo de Salvador que pa qué.

Os dejo la continuación de GOTAS DEL PASADO.


Francisca regaló una bonita sonrisa al hombre que tenía delante. Don Anselmo. Un joven cura. Hacia un par de años que había llegado a Puente Viejo. En ese tiempo, el párroco, se había ganado la confianza de todos los vecinos del lugar. En especial de ella. Francisca. Muchas eran las veces que el cura iba a la Casona. Le hacían bien sus conversaciones con él. A parte de Rosario, era el único con el que se podía mostrar relajada. Tranquila. Era el único con el que podía tener una distendida charla.
-Vamos, padre. Un poco de lluvia no hará mal a nadie.-repuso Francisca. Sin preocupación alguna. Risueña. –Pero si a lo que teme es a que se le inunde la iglesia, no se preocupe. Yo misma mandaré a arreglar esas goteras que le quitan a usted el sueño.- Lo tranquilizó. Ofreciéndose amablemente a solucionar el problema. Problema que el párroco llevaba días comentando.

-No sabría cómo agradecérselo, Francisca.- dijo el cura. Sonriente.

-No tiene por qué hacerlo.- contestó Francisca. –Tómelo como un simple acto de caridad cristiana.- terminó. Sin apartar en ningún momento la sonrisa de su rostro.

-¡Mamá! – la voz de Tristán sonó tras ella. Acercándose. No hizo falta que se girase. En apenas un segundo el niño se colocó junto a ella. Francisca lo miró. Llevando su mano hacia el rostro de su hijo. Acariciando su mejilla.

-¿Dónde estabas, mi niño?- le preguntó. Hacía rato que no lo sentía jugar por la plaza.

-Yo…-el niño no siguió. El pequeño Sebastián se lo impidió. Ambos habían salido juntos de casa del menor. Buscando un sitio amplio para jugar.

-¡Hola!- saludó Sebastián a Francisca. Ella lo miró sorprendida. Sorprendida ante el desparpajo del niño.

-¡Buenos días, pequeño!- le contestó Francisca. Esbozándole una hermosa sonrisa. La joven se agachó. Quedando a la altura de los niños. Sebastián le tendió la pelota que llevaba en la mano. – ¡Vaya!- exclamó cómicamente Francisca. Cogiéndola entre sus manos. –Que pelota más bonita…-dejó la frase suspendida en el aire. Sin saber cómo se llamaba en chiquillo.

-Sebastián.- le dijo el niño. Sonriente. Clavando sus hermosos ojos azules en los de ella. Francisca quedó hipnotizada. De repente aquellos ojos le resultaron familiares. Había visto aquellos ojos antes. Pero no recordaba haber visto antes a aquel niño.

-Mami, ¿puedo jugar con Sebastián?- le preguntó su hijo. Ella asintió. Sonriente. Aún pensativa. Ese niño tenía algo. Algo que la desconcertaba. Pero no sabía el qué.

-Claro que sí, Tristán.- contestó Francisca. -Pero no os alejéis mucho ¿de acuerdo?- Los niños asintieron. Moviendo exageradamente la cabeza. Francisca les sonrió. Devolviéndole la pelota a Sebastián. Una vez que este la hubo cogido salieron corriendo hacia el otro lado de la plaza. Allí no había nadie. Podrían jugar tranquilos. Francisca los vio alejarse. Siguiéndolos con la mirada. Se levantó lentamente.

-Tristán es un niño muy educado.- dijo Don Anselmo. Francisca lo miró. Sonriéndole.

-Gracias por la parte que me toca.- le contestó. Pero de nuevo llevó su mirada hacia los niños. Borrando la sonrisa de su rostro. No podía parar de pensar en quién era ese niño.

-Sebastián es un pequeño muy inquieto, pero de buena familia. No tiene por qué preocuparse, Francisca.-apuntó el cura. Sin acertar en la preocupación de ella. –Al parecer se han mudado hace poco.- Don Anselmo continuó hablando. Esta vez Francisca lo miró. Intrigada. Frunció el ceño.

-No sabía que tuviésemos nuevos vecinos por Puente Viejo.- dijo. Tampoco había puesto especial interés en enterarse.

-Así es, los… Ulloa, creo recordar.- señaló el párroco. El corazón de Francisca se paró. ¿Los Ulloa? No podía ser. Entonces aquel niño era Sebastián. Sebastián Ulloa. Aquellos ojos que le resultaron tan familiares eran los de Natalia. Idénticos. No podía ser… A su cabeza volvió la imagen del último encuentro. La caída de Tristán. Su herida. El pañuelo. Natalia. El carrito. Raimundo. Su mirada. La tristeza volvió a inundarla. De repente le costaba respirar. El aire estaba demasiado cargado para ella.
-¿Se encuentra bien, Francisca?-le preguntó el cura. Al ver la palidez que había teñido el rostro de la muchacha.

-Sí. Sí, no se preocupe.- respondió Francisca. Sin convencer a Don Anselmo. Pero a este se le había hecho tarde. Debía de dirigirse a la iglesia si no quería que los feligreses se le echasen encima.

-Siento dejarla así, Francisca, pero he de irme.- se disculpó. Francisca asintió. Perdiéndose en sus pensamientos. –Con Dios.- se despidió. Con esto el joven párroco se giró. Tomando rumbo hacia la iglesia. Dejando a Francisca clavada en el sitio.


P.D. Me voy corriendo, no me ha dado tiempo a revisarlo asi que espero que no haya errores.
Un beso
#4214
Nhgsa
Nhgsa
12/11/2011 18:41
Hola chicas. Siento no haber entrado antes pero es que he estado más liada... El lunes tengo un examen del franquismo. A ver qué tal...
Bueno ruth me encanta ese trozo de tu amor es mi condena y esa confesión de Raimundo. Es muy realista en mi opinión. Y también estoy esperando ese relato XXX jejejeje. Y tú tranquila que aquí no nos asustamos por nada y si te echan abrimos otro hilo solo para tí XD.
Rocío tía. Es que soy muy repetitiva. Eres genial escribiendo de verdad y adoro a Tristán y a Sebastián de peques.
Sobre la serie... a ver. Yo sigo adorando a Paca y a María y sí... vi remordimientos y eso es un rayo de luz pero aún así no vuelve la Paca que conocimos. Va a tener que pasar por el trance de la enfermedad para volver a ser lo que era. Eso sí María SUBLIME COMO SIEMPRE. María si lees esto te adoro y te admiro. ERES LA MÁS GRANDE.
Esa escena del avance me he dejado con el corazón en un puño veremos a ver por dónde va lo de la enfermedad.
En cuanto a Águeda ya veréis. Ayer mandó que siguieran a Olmo y en el avance metiendo cizaña entre Tristán y Pepa. Al final se cumplirá lo que puse en spoiler y si no al tiempo.

De momento yo, con el permiso de Ruth, os doy mi escena alternativa. No es pornográfico pero creo que es lo que todos (o al menos yo) esperábamos, creíamos o pensábamos que iba a pasar. Es la misma escena pero eliminando la parte en la que hablan de Pepa.


- Muy bien Zacarías y que no se te olvide traerme esa miel de caña. – dijo Raimundo saliendo de la casa de comidas. Al ver a Francisca añadió – Vaya, esto sí que es extraño. Francisca Montenegro paseando por Puente Viejo, de noche y sin ir subida en la calesa.
- Hacía tiempo que no me paseaba por el pueblo y esta noche me pareció un buen momento.
- También es casualidad que tengas que pasar justo por la puerta de mi negocio.
- ¿Qué insinúas?
- Que hace tiempo que no vienes a tocarme las narices y que por eso andas por aquí. Porque has venido a tocármelas de nuevo… ¿o me equivoco?
- Creo que no daría un paso si el motivo fuera cruzarme contigo. Pero la mitad de este pueblo es mío y me gusta pasearme por sus calles sin dar mayores explicaciones a nadie.
- Pues si has venido a pasear… feliz paseo y adiós.
- Pero espera… ya que estás aquí te voy a decir algo.
- O sea que sí has venido a tocarme las narices… bah.
- Digamos que una vez que te he visto… no puedo aguantarme la tentación.
- Pues di lo que tengas que decir y terminemos que tengo el negocio lleno.
- No me extraña. Hay mucho borracho en este pueblo.
- Nadie nace siendo borracho Francisca. La vida le hace así.
- ¿Lo dices por experiencia?
- Desgraciadamente sabes que sí.
- Hombres… siempre culpando a los demás de su debilidad.
- Cuando te arrebatan lo más querido uno es capaz de hacer cualquier cosa. Eso no es debilidad, es ser humano.
- ¿Y la botella es la solución?
- No. Pero es normal que un hombre desesperado y abandonado por todos llegue a querer encontrar ahí el consuelo.
- Cuando se necesita que luche el hombre va y se emborracha. No esperes que lo comparta.
Se dio la vuelta para irse mientras él sonreía. De pronto Francisca paró en seco. Un dolor de cabeza comenzó a taladrarle el cerebro. Raimundo borró enseguida la sonrisa de la cara al ver que no se movía. La criada de Francisca intentó acercarse pero ella se giró haciendo un ademán como que estaba bien pero de repente todo empezó a darle vueltas y comenzaba a tambalearse. Raimundo corrió hasta ella y antes de que cayera la sujetó por la cintura quedando Francisca apoyada en el pecho de Raimundo. Ella se aferró a sus brazos para no caer.
- Francisca… Francisca… ¿Qué te pasa? Háblame.
Ella se recuperó lo suficiente para darse cuenta de la situación. Aferrada como estaba a Raimundo cerró los ojos para sentir mejor su contacto, sus brazos abrazándola, su olor, su cuerpo. Levantó lentamente la cabeza y vio como el pulso de Raimundo estaba acelerado al igual que su corazón. Siguió levantando la cabeza hasta que le miró. Sus labios estaban a pocos centímetros de distancia. Francisca sintió como unas lágrimas de emoción amenazaban con salir.
Raimundo sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Ciertamente todo lo había dicho para saber cómo estaba. Si respondía igual que siempre es que estaba bien. O eso pensaba hasta que la vio tambalearse. La miró preocupado con el profundo anhelo de preguntar abiertamente qué pasaba, de llenarle el rostro de besos y de no soltarla jamás.
De repente ella se acercó a él lentamente y los dos se besaron. Permanecieron así unos segundos mientras que Raimundo la abrazaba con más fuerza. Los dos se separaron sin dejar de mirarse. De pronto Emilia salió de la casa de comidas:
- Padre necesito que me ayu… de.
Francisca se recompuso enseguida. Raimundo se giró para mirar a Emilia.
- Enseguida voy Emilia.
Cuando se volvió Francisca ya estaba alejándose. De pronto ella se giró y ambos se dirigieron una última mirada antes de que ella emprendiera el camino de vuelta a la Casona y que él entrara resignado a la casa de comidas.
#4215
Kerala
Kerala
12/11/2011 21:25
buenísima tu escena Natalia!!
con mi permiso y sin mi permiso! que yo no tengo la patente de las historias alternativas jeje A mi me encanta leer las vuestras,ya lo sabeis. (mi escena tampoco fue pornográfica ¿eh? que últimamente estoy muy reformada angel. Eso sí, esta noche rompo el molde de nuevo xD )
#4216
Kerala
Kerala
12/11/2011 22:00
Bueno niñas,ahí va.
María...mi adorada María...si lees esto,no te me escandalices ¿vale? pero pásaselo a los guionistas y Rai y tú lo rodaís un día ¿vale?

"EL JARDÍN PROHIBIDO"

Tristán y Soledad estaban cenando en el comedor. Francisca se había disculpado con ellos, ya que no se encontraba demasiado bien y se retiró a su habitación. Pero después de estar durante una hora al menos dando vueltas y vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño, decidió bajar a la biblioteca para buscar un libro que le acompañase en esa noche de desvelo. Su sorpresa fue mayúscula cuando escuchó voces en el despacho. Tristán estaba allí hablando con alguien más. Agudizó el oído tratando de identificar la otra voz.

Torció el gesto. No había duda. Era el mentecato de Sebastián Ulloa. ¿Qué haría allí a esas horas? Volvió a escuchar y llegó hasta sus oídos algo relacionado con la conservera. Desde luego, ese muchacho se estaba obsesionando sobremanera con el tema. ¿Tan difícil le resultaba asumir que la empresa tenía que cerrar esa temporada? Desde luego Raimundo que el esfuerzo que hiciste para dar unos estudios a tu hijo ha sido en balde. ¡Deberías haberle dado algo más de entendederas! Eso no lo da la Universidad .

El caso es que no podía entrar en la biblioteca. No tenía ganas de encontrarse con el joven Ulloa y mucho menos, ponerse a discutir con él otra vez sobre el asunto de la Conservera. Y tampoco quería volver a su habitación. Miró a su alrededor, pensando qué podía hacer. En fin... Se encogió de hombros. Saldré un rato al jardín . A pesar de ser una noche cálida, decidió ponerse un chal sobre el fino camisón de seda que llevaba. Lo que menos deseaba era sumar una pulmonía a su ya delicada salud.

Llegó hasta la parte trasera de la Casona, a su jardín. Respiró una buena bocanada de aire y lo expulsó lentamente. Adoraba esa casa que tanto esfuerzo le había costado mantener. Y por desgracia ahora, estaba a punto de perderla. Meneó la cabeza. No pienses en eso ahora Francisca. Disfruta de este momento de paz y soledad. Puede que no dispongas de muchos como este a partir de ahora .

Tomó asiento en una de las sillas de la terraza, recostándose en ellas y subiendo los pies. No era una postura adecuada para una dama, pero ¡qué más daba! Ahora estaba sola, se sentía relajada y los formalismos estaban de más. Deshizo su trenza, liberando su cabello que empezó a mecerse suave con la brisa. Alzó sus ojos al cielo y comenzó a contemplar las estrellas. ¡Qué momento tan delicioso! Lástima que no lo pudiera compartir con Raimundo, igual que otras tantas noches que habían pasado juntos en su juventud, contemplando el cielo estrellado. Sonrió recordando su último encuentro en la plaza, hacía apenas dos días.

Cierto que ella se había mostrado menos recelosa y dura que en otras ocasiones, pero se encontraba cansada por todo este asunto de los Mesía. Además, los encuentros con Raimundo cada vez le dejaban más turbada y más deseosa de él. Se descubría mirándole embobada mientras le hablaba. Y luego él ponía esa irresistible sonrisa que le hacía flaquear las rodillas como una jovencita cargada de hormonas. De pronto se echó a reír imaginándose a ella misma atacando a Raimundo en la plaza, besándole hasta cortarle el aliento. Suspiró divertida. Lástima que para eso no tengas los arrestos suficientes, Francisca Montenegro . Pero en el fondo, se moría por volver a sentir los labios de Raimundo sobre los de ella, y sus manos recorriendo cada centímetro de su piel. Claro, eso jamás lo reconocería. Aunque cada vez le costaba más vivir solo de recuerdos y debía ocultar sus manos cuando estaba frente a él. Las muy descaradas solo querían correr hasta su pecho.

Se arrebujó un poco más dentro del chal, y siguió mirando al cielo. Realmente, es una noche preciosa . Escuchó pasos detrás de ella y antes de que pudiera reaccionar, Raimundo Ulloa hacía acto de presencia.


***************************************************


Emilia le terminó confesando que Sebastián se había marchado hasta la Casona con los papeles del seguro, dispuesto a amenazar a Tristán si este seguía en su empeño de mantener la Conservera cerrada. ¡Qué demonios tenía este chico en la cabeza! Si no llegaba a tiempo de detener este nuevo disparate de Sebastián, las consecuencias podrían ser funestas a la larga. De camino a la Casona, pensó en Francisca. Era muy posible que se encontrara con ella y que no le gustase demasiado su presencia allí. Pero no le importaba. Él debía estar allí, a tiempo de sacar su hijo y hacerle ver su error. Solo esperaba llegar a tiempo.

Llegó a los jardines de la Casona justo para ver cómo Sebastián salía por la puerta, dejando a Tristán mirándole con el rostro apenado. Ninguno de los dos le había visto, y decidió permanecer oculto. Sebastián, estás a punto de perder a un buen amigo pensó Raimundo con tristeza. Tristán era un buen muchacho, con un corazón lleno de buenos sentimientos. No como su madre, ese veneno de mujer llamado Francisca Montenegro. Pero un veneno que tú tomarías sin dudar Raimundo….

Sonrió derrotado. Es cierto, seguía tan enamorado de ella como el primer día, a pesar de todos sus tejemanejes para destruirle. En el fondo, sabía que ella actuaba por despecho, por rencor a él y su abandono. Aunque últimamente, no la encontraba tan batalladora como de costumbre. Sin ir más lejos, hace dos días, cuando se vieron en la plaza, ella no empleó el tono duro que le solía dedicar durante todos estos años. Sonrió abiertamente al recordar cómo no había podido evitar llamarla cuando ella pasaba de largo por la puerta de su taberna. Deseaba tanto cruzar al menos dos palabras con ella que no pudo evitarlo. ¡Estaba tan deliciosa mientras él trataba de sacarla de sus casillas…! Y él, le había sonreído como un tonto mientras ella se alejaba. ¡Cómo la adoraba!

En fin, pensó en que había llegado el momento de regresar a la taberna. Sebastián ya no estaba en la Casona, así que él ya no pintaba nada allí. Pero parecía como si una fuerza superior a él le impidiese dar un paso, no quería marcharse sin verla al menos durante un instante. Seguro que ya estaría dormida. ¿Y si se colara en su habitación? Igual que cuando eran unos chiquillos. Podría observarla dormir por lo menos un ratito. Deseaba verla tranquila, relajada…y no con esa pose altiva que le acompañaba siempre durante el día. El corazón comenzó a latirle en la boca. De pronto la idea no le parecía descabellada en absoluto. Se colaría por el jardín, y luego ya vería cómo llegar a ella sin ser visto.

Se encaminó con paso apresurado hasta la parte de atrás de la Casona. Llegó hasta el jardín, y entonces la vio.

(continua...)
#4217
Kerala
Kerala
12/11/2011 22:03
Francisca se levantó como un rayo, tanto así, que el chal fue resbalando por sus hombros hasta caer al suelo, quedándose solo con el camisón y su pelo suelto. A Raimundo se le secó la boca al verla así. Era tal y como la recordaba. No Raimundo. Está aún más bella que entonces . Francisca no podía estar más desconcertada que en ese momento. ¿Qué hace aquí? Su pecho subía y bajaba rápidamente como consecuencia del ritmo acelerado que llevaba su respiración.

- Ulloa…- Se encaró al fin Francisca, aunque su voz sonó suave. Raimundo sonrió para sus adentros. Había conseguido ponerle nerviosa con su sola presencia.

- Montenegro… -. Casi se carcajea allí mismo al ver la cara que puso Francisca cuando la llamó así. ¡Estaba tan preciosa!

- ¿Qué demonios estás haciendo en mi casa? ¿Y a estas horas? -. Se acercó a él, pero escondió sus manos tras su espalda para que no notara que estaban temblando. ¡Dios mío, está tan guapo!

Raimundo frunció ligeramente el ceño. Tenía que dar una buena explicación sobre el motivo de su presencia allí. Y como no había esperado encontrársela despierta, no había preparado una buena excusa. Además, tenerla frente a sí con ese poco recatado camisón, estaba afectando seriamente a su razonamiento y buen juicio. Sentía la lengua de trapo dentro de su boca. Después de todo, era un hombre. Y la amaba. Con toda su alma. Vamos Raimundo, contesta…ella está esperando tu respuesta. ¡Y más vale que sea buena!

- Sebastián -. ¡Eso es! ¡Bravo!. – Sebastián había venido a tratar unos asuntos con Tristán y yo vine a buscarle para hacerle entrar en razón -. Bajó la mirada para no seguir bajo el embrujo de la imagen de su pequeña. – No es ni el momento, ni el lugar -.

- En eso te doy la razón Ulloa -. Francisca comenzó a pasearse porque empezaba a notar sus piernas entumecidas. – Sebastián está perdiendo el poco juicio que le quedaba -. Se giró clavando sus ojos en él. – Harías bien en controlar a tu hijo, Raimundo. De no ser así, puede que lo termine pagando caro -.

- ¿Me estás amenazando Francisca? -.

- Te estoy advirtiendo Raimundo. Ninguno de los dos queremos que a Sebastián le pase nada malo -. Sonrió fingiendo inocencia, pero sintiéndose mal por sus palabras. ¿Por qué siempre terminaban tirándose los trastos a la cabeza? Porque es más fácil que reconocer que te mueres por él, que aún le amas . Tenía la respiración entrecortada, pero mantuvo su mirada, sin ceder ni un ápice.

Raimundo estaba cada vez más tenso. Cuanto más quería sacarla de sus casillas, mas frustrado y enojado terminaba él. Era una rival temible, siempre con una palabra dura en su boca dispuesta a herirle. Aunque esta vez, la sintió temblar. Se acercó a ella hasta quedar a solo un par de pasos de distancia.

- Disfrutas haciendo daño a los demás Francisca. Tienes el corazón ennegrecido por el odio, no te soportas ni a ti misma -. Se acercó un poco más. – Ten cuidado. Las malas acciones siempre se vuelven contra uno, y puede que un día te veas despojada de todo cuanto posees. Y no hablo solo de tus…riquezas -.

Ella le miró furiosa. – Eso no va a pasar maldito tabernero. Nadie puede con Francisca Montenegro -. Ahora fue ella la que acortó distancias. – Y ahora márchate de aquí si es que ya has terminado de soltar todas tus tonterías y te has quedado…a gusto -.

Sentían la respiración del otro en su rostro. Sus cuerpos estaban casi totalmente unidos, se rozaban sin querer. El aire se estaba volviendo irrespirable. Escuchaban los irregulares latidos de su corazón rompiendo el silencio, pero ninguno quería ceder.

- No -. Raimundo levantó lentamente su mano hasta enredarla en el cabello de ella, atrayéndole hacia él y dejándola a escasos milímetros de sus labios. – Todavía no me he quedado…a gusto…-.

Y atrapó entonces su boca en un arrollador beso que terminó por vencer la poca resistencia que Francisca mantenía. Mordisqueó sus labios obligándole a abrir la boca y cuando lo consiguió al fin, la invadió con su lengua en acometidas lentas y torturadoras que arrancaron un intenso gemido de la garganta de Francisca. Un sonido celestial que a Raimundo le robó la razón. Tras varios minutos, se separaron tratando de buscar el oxígeno que se habían robado.

Raimundo la miraba a los ojos esperando la tremenda bofetada que ella le iba a dedicar por su atrevimiento. Pero Francisca estaba aturdida, descolocada. Él tragó saliva cuando vio que de nuevo se acercaba a él.

Y cuando ya notaba el calor en su mejilla ante el inminente ataque de su mano, se sorprendió cuando ella se aferró a las solapas de su chaqueta y se lanzó de nuevo a su boca besándole más intensamente que antes. Ahora era ella la que atacaba, era ella la que mordía sus labios. Ahora era ella la que invadía su boca con el dulce néctar de su lengua. Raimundo cerró los ojos y deslizó sus manos por su espalda, hasta llegar a su cintura. La apretó hacia él con fuerza mientras seguían besándose como dos posesos. Sentía su piel, cálida bajo el fino camisón, y lo único en lo que podía pensar era en arrancárselo a tirones. Bajó un poco más sus manos, por debajo de sus caderas, alzándola un poco, haciendo que sus cuerpos se rozaran con una intimidad que no había compartido en demasiados años. Ambos gimieron ante el repentino contacto y se separaron levemente, sin soltarse, para poder mirarse a los ojos.

- Te odio…- le susurró Francisca.

- Y yo a ti más…-. Sin despegarse de ella, la llevó casi en volandas hasta una de las columnas del patio, acorralándola, dejándola atrapada entre su cuerpo y la fría piedra. Volvió de nuevo a saborear su boca hasta hartarse de ella. Bajó a su cuello, mordiendo la piel delicada y apartando ligeramente el camisón de su hombro para recorrer un húmedo camino con su lengua hasta la clavícula de ella deslizando sus labios por aquella piel suave, cálida y ligeramente perfumada.

- Maldito tabernero…-. Gimió Francisca mientras con las manos en su espalda, por debajo de la chaqueta, le atraía más hacia ella.



(continua...)
#4218
Kerala
Kerala
12/11/2011 22:07
- Condenada cacique…-. Le respondió él. Volvieron a besarse desesperados por sentirse, recuperando casi 30 años de amor perdido.

Raimundo la alzó entonces entre sus brazos y con cuidado la llevó hasta la mesa del jardín. Francisca quedó sentada sobre ella, mirándole expectante. Él comenzó a quitarse la chaqueta, y después el chaleco. Cuando se libró de las molestas prendas, se acercó de nuevo hasta ella separándole ligeramente las piernas y colocándose él entre medias. Esta vez, tomó su rostro con delicadeza y comenzó a besarla con suavidad. Lentamente. Haciendo que el momento fuera eterno.

Bajó sus manos hasta el borde del camisón y las metió por debajo, comenzando a trazar arabescos en la piel de sus muslos. Francisca por su parte, había desabrochado casi todos los botones de la camisa de Raimundo y estaba arañando tiernamente su pecho, despertando mil escalofríos en el cuerpo de él. Sentirle de nuevo junto a su cuerpo era como una droga de la que no podía saciarse. Raimundo terminó de mandar a paseo toda su sensatez y se rindió a la pasión que ella le despertaba.

Francisca se deshizo del camisón, dejándole caer por sus hombros hasta quedar enredado en su cintura. Sintió la mirada devoradora de Raimundo sobre ella y se le erizó la piel mientras sentía como poco a poco la boca de él se iba acercando hacia sus pechos. Raimundo los saboreó con ansia animado por los intensos jadeos de ella. Cuando ya no pudo más, desabrochó apresuradamente sus pantalones.

- Lo siento Francisca -. Se introdujo en ella de una sola estocada, provocándole un grito que él ahogó con sus besos. – La…próxima vez seré más delicado -. Salió de ella para volver a introducirse de nuevo, esta vez mucho más profundo.

- ¿Próxima…vez? -. Francisca apenas podía hablar. Estaba aferrada a la espalda de Raimundo para no desfallecer por el placer que le estaba dando en ese momento. – No habrá…próxima vez maldito…Raimundo… -. Gimió su nombre.

Él seguía embistiéndola lentamente y sonrió ante sus palabras. Se agachó hasta su boca y le dijo: - Eso es lo que tú te crees…mi Francisca…mi niña… -.

Aceleró suavemente el ritmo de las acometidas entrando en una espiral de pasión y deseo en la que solo deseaba morir. Juntos, uno en brazos del otro. Como siempre debió haber sido. Como siempre sería. Raimundo solo oía el martilleo de su propio corazón y el áspero susurro del aliento de Francisca sobre su cuerpo. Alzó la cabeza para poder contemplarla mientras seguía moviendo las caderas con un ritmo enloquecedor. De pronto, ella empezó a convulsionarse estallando en un intenso gemido de placer. Solo entonces, él se dejó ir con ella, derramando en su interior toda la inmensidad de su amor.

Francisca siguió abrazándole durante unos instantes, disfrutando de la sensación de tener el cuerpo de Raimundo sobre ella. Aquello no debía haber pasado. Pero tratar de evitarlo era como intentar detener el caudal de un río solo con las manos. Irremediablemente, a pesar de todo, seguirían amándose por encima de todas las cosas.

Raimundo escuchaba bajo su oído el suave latir del corazón de Francisca. Estaba tan aturdido que no podía ni pensar con sensatez. Aquello se le había ido de las manos, pero no se arrepentía en absoluto. Francisca y él eran como el fuego y la gasolina. Juntos explotaban. Se amaban demasiado. Pero tenía miedo de lo que fuera a suceder en el futuro. Las cosas entre ellos no eran fáciles. ¿Qué pasará a partir de ahora?

Se incorporaron y comenzaron a vestirse en silencio, sin atreverse a cruzar sus miradas, aunque si se observaban de reojo. Raimundo se estaba poniendo la chaqueta cuando Francisca le enfrentó al fin.

- Ni creas que esto va a quedar así Raimundo -. Quería mostrarse furiosa con él cuando lo único que deseaba era tomarle de la mano y subir a su habitación para poder dormir en sus brazos.

Él se giró arqueando una ceja de manera burlona y la observó con detenimiento.

- Cuando quieras Francisca -. Se acercó a ella lentamente. – Te estaré esperando -. La agarró de nuevo por la cintura atrayéndola a él con tal fuerza, que ella cayó contra su pecho. Raimundo volvió a besarla intensamente enredando su lengua con la de ella en una batalla que ninguno quería perder.

Se separó de ella con la misma rapidez con la que la había atraído hacia su cuerpo hace unos minutos. Le sonrió con amor.

– Ahora sí que me he quedado a gusto -. Y dándose la vuelta, salió silbando del jardín.

Francisca estaba totalmente atónita. ¿Cómo debía tomarse esa nueva “relación” que se había abierto entre ellos? Llevó sus dedos hacia los labios y sintió un cosquilleo al recordar los besos de Raimundo. Sonrió. Tal vez mañana, le hiciera una visita en la posada. Sin dejar de sonreír se marchó a su habitación segura de que esta noche, tampoco podría dormir. Aunque por motivos bien diferentes a los acostumbrados. En mitad de la tormenta que amenazaba su vida, brillaba ahora un rayo de luz. Esta noche, sería Raimundo el que ocupara todos sus pensamientos.


FIN!!!!!!!

¿Qué? ¿Qué tal? carcajada
#4219
MrsT
MrsT
12/11/2011 22:33
Buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, Por FAVORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR. puedes entenderlo como el mejor de los cumplidos Ruth,ME HE QUEDADO FATAL!!!!!

... y ahora repuesta del 'subidón EDITO:
antes que nada Buenas noches sonriente

Rocío, gracias por seguir un poquito. Se me encoge el alma cada vez cuando cada uno siente ese dolor al saber que es el hijo del otro. Aunque sé que será triste su encuentro, deseando estoy de que sigas. Es precioso.

Natalia, me encantó tu escena alternativa. Flipada me quedé con la Doña tomando la iniciativa, acercándose y besándolo y esas miradas. Ay,ay, ay! Me emocioné!

Ruth, me has dejado planchá con la escena de ese malnacido asqueroso. Qué angustia ver como se lo cuenta Raimundo. Deseando estoy ver la confesión de Francisca...
#4220
Crippy
Crippy
12/11/2011 23:59
Ruth... TE ADORO! No puedo decir otra cosa. Te has lucido con el relato XXX... de verdad, me ha encantado!!! Qué caloresss!!!

Rocío, lo de estos ha sido una lenta agonía durante años y los encuentros por el pueblo sobre todo los primeros años, muy duros, de eso estoy segura. Me encanta tu relato, las pequeñas gotas del pasado.

Natalia, me ha gustado mucho también tu versión de la escena del viernes. ¡Eso tendrían que haber hecho y no hablar de la sosa de la galena y de Pepa!


Anda que, chicas, nos dan una escena aunque sea para discutir y además con un diálogo que ni fu ni fa pero... nos revolucionamos!!! Con lo poco con lo que nos conformamos, tanto les cuesta tenernos un poquito contentas? Un toqueteo de narices por aquí, otro por allá... no es tan dificil!!
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