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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#4061
MrsT
MrsT
05/11/2011 16:24
Hola niñas!

Natalia, me gusta mucho por donde va tu historia. Esos recuerdos que le provocan la frase de Pepa y meter a Don Anselmo está genial. Mucho me reí con: ‘Cierto es que desde hace unos días quería preguntarle algo aún a riesgo de ser apaleado ¿es usted feliz?’ jajaja. Cuanto echo de menos sus visitas a la casona.

Ruth, mmhhh!! Tengo los pelos de punta aún. Es difícil comentar tus obras sin repetirse hasta el hastío porque eres muy completa!! Para mí dentro de tu repertorio este relato es de los ‘non plus ultra’. Por todo. Por como lo estructuraste, por como mezclas esos pensamientos con el dialogo y le haces ver al lector los miedos, deseos y anhelos de ambos y nos sirves esas maravillosas letras en bandeja de plata. Es el que más me ha estremecido de los que más me han llegado y el que más me releeré! bravobravoDe veras, lo del Coñac ahora sí que vuelve a proceder. Chin chin!

Parezco alcohólica, pero nada más lejos de la realidad eh! jajaja. Lo que pasa que sí me gusta mi copita (de vino) con buena lectura y en este hilo pues claro está me tengo que cortar para no acabar con un pedal......asombrado

Rocío, buff, tus gotas del pasado a mí me calan sobremanera! Acabo con un bajón y unos lagrimones que ni pa qué! son muy desgarradoras, yo sólo leer lo que han sufrido estos dos se me hace un nudo en el estómago, pero la manera en que nos plasmas es tan dulce y precioso que a pesar de todo no hago más que desear poder leer otro trocito. Gracias por esta escena con Rosario! snifsnif

Silvia, que mala eres jajaja. Ya nos has puesto el caramelo en la boca, y ahora nos haces esperar para saborearlo . Seguro que esos cuatro minutos serán una maravilla.

EDITO: Miri, uff Adele, cómo me gusta.... there is a fire burning in my heart guiño
#4062
Naryak
Naryak
05/11/2011 16:32
Rocío me muero, de verdad que me fascina esa relación con Rosario y como le cuenta que estuvo preguntando por ella....Dios me imagino en esa situación en la que esta y vamos. Que dolor tiene Francisca dentro,que dolor.

No se cómo mucha gente todavia no entiende a Francisca. Se deberian pasar a leer vuestras historias que creo yo que no se alejan de lo que realmente paso, esa es mi ilusión.

jajaja Chus, lo estoy haciendo con todo el cariño pero luego vete a saber que igual no os gusta xD. Y tu tranquila xD que una copita (o más) de vino es buenísima para la salud, lo dice una amiga mia que va para médico.

Miri, Adeleeeeeeeeee,aish que alegría, vas a poner la genial "Someone like you" que puse yo aqui???¿No puedo esperar a verlo!Pongas esa o cualquier otra, que Adele me encanta. Aish la de Rolling in the deep también les pega mucho "We could have had it all".......<3
#4063
Kerala
Kerala
05/11/2011 16:48
deseando estoy de ver lo que nos teneis preparado,Silvia y miri.
Lo que hagais,seguro que me encanta!


EDITO: miri,que no te había dicho jeje
acepto escribir el relato de Paca celosa por un posible acercamiento de Águeda y Raimundo
pensaré en ello y os lo pondré lo antes posible guiño
#4064
Crippy
Crippy
05/11/2011 18:35
Buenas tardes chicas!!

Natalia, me encanta el pater tratando de sonsacar a Francisca... porque él sabe algo más!! Si es que han sido muchas horas de gorronear pastas y escuchar barbaridades de la boca del uno sobre la otra y viceversa... Precioso tu relato!

Ruth, me tienes sin palabras. Te superas por momentos y cada vez me lo pones más complicado. Ya no se si mi relato favorito de los tuyos es el del 10 de octubre, el de la enfermedad de Emilia, el de la Paca beoda o este. De verdad, me maravillas. Gracias por tus esfuerzos y por lo mucho que nos haces disfrutar leyéndote. ¡ARTISTA!

Rocío... tus gotas del pasado, que hacen estremecerte solo de pensar en todo lo que ha tenido que pasar. Yo quiero un flashback en la serie que explique porqué se ha convertido en lo que es. Que ya está bien que nos la pongan de mala malísima porque sí. A pesar de que sufro, me gusta muchísimo tu relato, así que espero con ansias la continuación.

Miri y Silvia, quiero ver vuestros videos pronto porque con los antecedentes que nos habéis dado... como para no hacerlo.

Y bueno. Sé que "Jóvenes eternamente" lo tengo todavía pendiente pero hace unas semanas se me ocurrió escribir este mini. Lo dejé apartado por que surgieron otros relatos con similares características pero al final al ver los derroteros que está tomado la serie de nuevo (enfermedad de Francisca, mayormente) me he decidido a escribirlo. Iré colgando según vaya pasando del papel. Aquí va el primer trozo, supongo que saldrán unos tres.

Espero que os guste.

EDITO: se me había olvidado deciros que sitúo este relato un par de meses más adelante de como vamos en la serie.

-------------------------

*Aquel que te guarda*

-Lo hice por ti, Tristán! –estalla Francisca. Y después trata de moderar su tono –Hijo mío… -dice mientras le acaricia la barbilla.

Él se aparta.

-No me diga eso cuando quiso apartarme de aquello que yo más amaba madre. Se aprovechó de Pepa, de su estado y de su buena voluntad. Y no solo eso. Quiso acabar con ella. Que quiere que le diga, no la reconozco… -murmura en voz baja a la vez que la mira decepcionado.

Francisca respira con impotencia. Eso no es así, él no lo entiende… Sus manos, nerviosas, se agitan en un intento de explicar todo aquello que las palabras no le permiten. Como una marioneta muda. Todo lo ha hecho por él, por evitarle un sufrimiento mayor.

-Cada vez entiendo más que Soledad le haya dado la espalda y se haya ido con Olmo. Ha llegado demasiado lejos con sus intrigas y sus manejos. Ahora lo va a perder todo. Y no estoy hablando únicamente de las tierras –declara pesaroso.

-Pero… Tristán –lucha por que la voz no se le corte. Su pequeño. Su niño.

-No madre. Ha llegado demasiado lejos. Lamento que usted no conociera lo maravilloso que es el amor. Yo sé que sería feliz con Pepa y la niña que esperamos aunque no tuviéramos que llevarnos a la boca. Sin riquezas ni posesiones. ¿Sabe por qué? Porque el amor es así. Y a nosotros nos sobra.

Esas palabras son demasiado para sus frágiles nervios.

-¡No! –revienta -El amor es hermoso cuando lo conoces y mientras va bien te deja los mejores recuerdos de tu vida. Pero la miel se convierte en hiel cuando al fin tienes el tiempo de saborearla – trata de no deshacerse como una madeja mientras todo su cuerpo tiembla y la vista se le nubla ligeramente.

Esas palabras paralizan a Tristán… ¿Acaso ella…? Pero rápidamente las aparta de su mente.

-Se equivoca. Ha sido usted quien ha convertido nuestras vidas en un infierno. Nosotros somos felices. Y lo seguiremos siendo… si para eso hemos de apartarnos de usted no dude que es lo que voy a hacer. Felicítese, lo ha conseguido. No conocerá a su nieta, eso delo por seguro. Nos marcharemos esta misma noche. –decide en esos mismos momentos.

Y con estas últimas palabras Tristán sale con paso firme del despacho dejando a su madre destrozada, con la mano cubriéndose la boca en un intento de ahogar el gemido de dolor que pugna por salir de ella.

Trata de moverse pero pierde el equilibrio. Se agarra a los papeles sobre su mesa tratando de sostenerse. Caen con ella.


----

Al entrar por la puerta el silencio de la cocina le produce escalofríos. Solo ha necesitado oír las palabras Francisca y enferma en la misma frase para salir corriendo. El mayor de los Castañeda se ha quedado petrificado preguntándose qué tipo de terremoto ha provocado.

Se arrepiente por unos momentos pero a la hora de la verdad no duda. Los pasos de alguien lo alertan Ya es demasiado tarde para que trate de ocultarse.

Los ojos de Rosario lo observan, escrutadores. Al final no dice nada, solo asiente. Comprendiendo. Quién mejor que ella para hacerlo.

Lo acompaña hasta la puerta de la habitación pero antes de dejarlo solo lo toma del brazo.

-Se han ido todos. Está sola y lleva meses enferma. Por lo que ha dicho la doctora Casas han estado buscando una cura pero las pruebas que le han hecho nada revelan.

Raimundo asiente y trata de tragar el nudo que se ha formado en su garganta. La buena de Rosario… a pesar de todas las malas contestaciones y reprimendas injustificadas que se ha llevado en los últimos años sigue ahí. Porque como él, nunca se ha dejado engañar por esa fachada de rudeza con la Francisca se ha protegido.

Con un último apretón en el brazo para infundiré ánimos, Rosario se retira. Silenciosamente. Como si de un fantasma se tratara.

Inspira. Se tranquiliza. Abre la puerta.

Y la encuentra pequeña. Diminuta en la enorme cama.

Allí no hay ni fortaleza, ni dinero, ni poder. Pero sobra soledad.
#4065
Crippy
Crippy
05/11/2011 19:55
Segundo trozo de "Aquel que te guarda"
En el siguiente irá ya el final. Espero que os esté gustando.

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Allí no hay ni fortaleza, ni dinero, ni poder. Pero sobra soledad.

Un rictus de intranquilidad gobierna su rostro. Está sedada pero toda ella emana dolor.

Raimundo se avergüenza, se siente ruin. Por aprovecharse de su inconsciencia acariciando su cara y enredando los dedos en su pelo. Lágrimas se deslizan por sus mejillas mientras trata de hablarle. Sin éxito, por lo que prosigue con sus caricias. Asombrado por la manera en que estas parecen calmarla, relajarla y dulcificar su rostro hasta llegar a recordare a la muchacha que había sido en antaño. Él también se siente reconfortado velando su sueño mientras le susurra incoherencias a media voz y trata de convencerse a sí mismo de que saldrá de esa. Al fin y al cabo, es una Montenegro.

Su mirada se clava en la trenza en la que recoge su pelo. No puede evitarlo, la deshace lentamente mientras hunde sus dedos entre el cabello suelto. Como hacía cuando eran jóvenes

Entre susurros está recordándole los buenos tiempos cuando la remembranza de los últimos le hiela la sangre, tan llenos como están de reproches y amargas palabras. Y de repente se siente completamente de lugar. No es la mejor persona para mostrarle apoyo ni aquella cuya visión la ayudará a recuperarse. Por eso, desaparece calladamente de la habitación con las primeras luces del alba.

Sin embargo, no puede evitar seguir acudiendo las siguientes noches, semanas. Siempre con su ya habitual rito de murmullos y caricias, contándole lo que le ha ocurrido durante el día, desde las discusiones con su hijo hasta las conversaciones surrealistas con los Mirañar. Pero la realidad es que está preocupado. Rosario le ha dicho que no se esfuerza por recuperarse sino que por las mañanas se arrebuja y se niega a salir de la cama, sin fuerzas, en lugar de salir a tomar el aire que tanto bien le haría.

Han pasado ya dos semanas y sus mejillas han recuperado el color. Aun así, la doctora casa sigue teniéndole que administrar un tranquilizante para que pueda descansar.

----

Por su parte ella se despierta tras sueños felices y se ve desterrada cruelmente a la realidad tras unos pocos minutos. Una realidad en la que ha conseguido el odio de todo el mundo hasta el punto de que un abandono total en el que seguramente sea su lecho de muerte. Se siente incapaz de levantarse de aquella cama donde cada noche sueña con el que hace años llama su enemigo. Ha llegado al punto de solo desear dormir para verlo y soñar con su rostro, su cara y ese olor tan particular, tan de él, que ha adorando durante toda su vida.

Son innumerables las veces que desea pedirle a su fiel Rosario que lo llame, pero una posible negativa y el desprecio que eso conllevaría serían un golpe demasiado duro que no podría soportar, menos en esos momentos.

No lo culpa, pues sabe que ella misma se lo ha buscado, como también la indiferencia de sus hijos. Así pues cierra los ojos y desea que todo acabe. Que el altísimo se la lleve por fin para poder recuperar de una vez el descanso que años atrás perdió.

----

Él acude cada noche, puntual a su cita. Después de oír las mil y una regañinas de su hija porque se va durmiendo por las esquinas. Pero no le importa, pues sabe que desgraciadamente esa situación no va a durar mucho más, solo mientras la doctora continúe administrándole esos relajantes para que pueda dormir. Rosario le ha hablado de todos los años que lleva Francisca aquejada de un horrible insomnio.

Egoístamente, lo siente, pero nadie mejor que él sabe que las cosas no salen como uno quiero o se propone. Por eso aprovecha cada minuto que está con ella para acariciar y susurrarle palabras de amor hasta que se queda ronco.

Y sufre porque sabe que no le ha pedido a nadie que vayan a buscarlo, signo inequívoco de que no lo quiere a su lado. Lágrimas se deslizan por su rostro sin que pueda evitarlo y del mismo modo, la mano que hasta hace unos segundos masajea sus sienes resbala hasta llegar a su barbilla. La sujeta, le pide perdón por lo que va a hacer en voz baja y la besa al fin. Un beso que sabe a tristeza e impotencia, pero la única manera de recordar la sensación que provoca unir sus cálidos labios. Con el alma más perdida que la mirada, derrotado, se marcha. Casi se le ha hecho tarde.
#4066
Franrai
Franrai
05/11/2011 19:55
Miri espero tu video con ansias.

Cris cariño, me gusta muchisimo ese comienzo a la vez que espero que eso no pase nunca.
Francisca ha sufrido muchisimo, y como ha dicho Miri, nadie le ha preguntado nunca como se encuentra, que siente, nadie se muestra nunca cariñosa/o con ella. Si, Soledad le da un par de abrazos cada vez que le conviene pero no dice, "Vamos, madre. Todo se va ha arreglar, nosotros estaremos con usted. No la dejaremos sola." Es duro pensar que cuando más lo necesitas el amor de tu vida no esta ahí para apoyarte, y tus hijos se irán a la primera de cambio... Francisca se siente muy sola y no entiendo por que la tienen tan alejada de Raimundo, joo siempre me voy a lo mismo, pero es que está hay, Francisca necesita un buen abrazo (a poder ser beso) de Raimundo...

Ahora mismo os pongo la continuación de mi relato para suplir la ausencia de ellos los últimos días :) Y no se si daros las gracias por vuestros comentarios o pediros perdón por haceros sufrir con el relato.


EDITO:Cris me encanta!! Puff no sabria explicar lo que siento ahora mismo... El hecho de que él acuda cada noche a acariciarla y susurrarla me parece precioso, y la sensacion de ella es totamente comprencible, dejadez total al verse sola y miedo a ser rechazada... me encanta. Y ese beso de él que no puede resistirse un segundo más, maravilloso. Resaltarte tambien la forma de escribirlo, me gusta sonriente
#4067
Kerala
Kerala
05/11/2011 20:10
Cristina (y no pongo tu apellido porque no me le se hum ) ¿tu quieres matarme de pena? snifsnif EStoy con un nudo en la garganta solo de imaginarme a mi pobre Paca sola,abandonada por todos,excepto por el amor de su vida.Pero lo más triste es que ella no sabe que acude cada noche a velar su sueño.

Francisca es una incomprendida,que no ha tenido una palabra de ánimo,de aliento en casi 30 años.Nadie se ha preocupado por ella.Le han humillado,golpeado...abandonada por el amor de su vida,que la deja por casarse con otra.Si,mentira,pero ella se enteró hace bien poco.¿Y todavía preguntan por qué es así?
Francisca we love you so much! nosotras,si te queremos!

sigue con ese relato

Rocio! ¿otro cachito del tuyo vas a poner? deja que voy a por un pañuelo
porque me harás llorar fijo.
#4068
Franrai
Franrai
05/11/2011 20:11
GOTAS DEL PASADO

Francisca dejó caer su cuerpo sobre la cama. Quedando sentada. Suspiró. Al tiempo que cerraba los ojos. Dejando caer las lágrimas que con tanto esfuerzo había reprimido. Las dejó caer. Sin piedad. Mientras sollozaba. Llorando sin consuelo. Recordando los últimos años. Recordando el encuentro de ese mismo día. Recordando la conversación que acababa de mantener con Rosario. Su criada. Su compañera. Su fiel amiga. “Raimundo volvió de la capital solo.” “Él no casó con la rica heredera de la que todos hablaban.” “Francisca, mientras estuvo fuera, Raimundo venía a preguntar cada día por usted.” Las palabras de Rosario resonaron en su cabeza. Amargas lágrimas cayeron. Recorriendo el camino que, segundos antes, habían recorrido otras. Francisca no podía creerlo. No quería hacerlo. No quería creer en la posibilidad de que Raimundo hubiese vuelto a buscarla.
-Tardaste demasiado, mi amor.- articuló. Sin que ningún sonido saliese por su boca. Moviendo suavemente los labios. Se dejó caer sobre la cama. De lado. Levantando sus pies del suelo. Quedando acostada. Un par de lágrimas más cayeron sobre la almohada. –Llegaste demasiado tarde, Raimundo.- volvió a decir de la misma forma. Como si lo tuviese delante. –No podía hacer nada, yo no…-un sollozo la interrumpió. –Lo hice por Tristán. Por nuestro niño, lo hice por él.- cerró los ojos. Intentando que no cayesen más lágrimas de ellos. Un fuerte golpe la sobresaltó. Un portazo. La puerta principal. Seguramente fuese Salvador. Anunciando su llegada a la Casona. Miró el reloj. Las 12:00. Unas fuertes pisadas acompañaron el portazo. Cada vez más cercanas. Salvador estaba cruzando el pasillo. Otro portazo. Esta vez era la puerta de la habitación de Salvador. Francisca suspiró.

Tristán abrió los ojos de repente. Dos bruscos portazos lo habían asustado. Aquella noche lo estaba demasiado. Hacía rato que había escuchado a su madre hablando con Rosario. Su voz sonaba triste. Y cuando gritaba se podía percibir el dolor en sus palabras. Palabras que el pequeño no había entendido. Ahora, si agudizaba un poco su oído podía seguir escuchando a su madre. Pero esta vez no eran palabras. No eran gritos. Su madre estaba llorando. Tristán se levantó de la cama. Dirigiéndose despacio hacia la puerta. Dudó un momento si abrirla o no. Los portazos y pisadas solo podían ser de una persona. Salvador. El hombre que decía ser su padre. Para Tristán, Salvador era el dragón malvado de un cuento. Uno de los muchos que su madre le contaba. Su madre, la recordó. Abrió la puerta. Sin pensarlo dos veces.

Francisca escuchó unos pequeños golpecitos en su puerta. Alguien llamaba. Enjugó rápidamente sus lágrimas. Respirando profundamente. Intentando calmarse. El pomo de la puerta giró. Abriéndose lentamente. Francisca dirigió su mirada hacia ella. La puerta. Sonriendo levemente a quien entraba en su alcoba. Tristán. El pequeño cerró la puerta con cuidado. Buscando con la mirada a su madre. Tristán cambió por completo su rostro al verla. Francisca se incorporó. Sentándose sobre la cama.

-¿Qué haces aquí, Tristán?- le preguntó Francisca. Sin salir de su tristeza. El niño no le respondió. Corrió hacia su madre. Lanzándose a sus brazos. Abrazándola. Con cariño. Francisca respondió a su abrazo. Lo cogió en brazos. Sentándolo sobre sus piernas. Aún abrazados.

-Mami.- le dijo. Separándose un poco de ella. Sentado sobre las piernas de su madre. Tristán acarició el rostro de su madre. Sus mejillas. –No llores.- pronunció. Francisca le contestó con una sonrisa. Pero no pudo evitar de un par de lágrimas volviesen a rodar por sus mejilla. El niño no supo cómo responder a eso. Francisca sonreía pero no dejaba de llorar. Hizo un par de pucheros. Contagiado de la tristeza de su madre. Francisca lo notó. Rápidamente seco sus lágrimas. Con el dorso de la mano sobre sus mejillas. Le mostró la sonrisa más hermosa que pudo a su hijo.

-No lloro, amor mío.- lo tranquilizó. Acompaño sus palabras con un fuerte beso sobre la frente del pequeño. Tristán sonrió. El sí mostraba la mejor de sus sonrisas. Una inocente. Tierna. Dulce. Francisca acunó al pequeño. -¿Por qué has venido a mi habitación, pequeñajo?- le preguntó. Atacando su barriga. Haciéndole cosquillas. Tristán rió.

-Tenía miedo.- contestó con dificultad. Después de que Francisca dejase de hacerle cosquillas. Francisca alzó las cejas.

-¡Miedo! ¿De qué tenía mi príncipe miedo?- le preguntó. Cariñosamente. Dejando la tristeza a un lado.

-Del hombre malo.- contestó Tristán. Frunciendo el ceño. Francisca lo miró sorprendida. Meneó la cabeza. Sonriendo ante las palabras de su hijo. Sabía perfectamente a quien se refería Tristán.

-Ven aquí.-le dijo. Cogiéndolo en brazos. Acostándolo en la cama. Junto a ella. Francisca acarició el rostro de su hijo. Alborotando, también, su rizado cabello. –Con mamá no te va a pasar nada.- le susurró. Antes de darle un tierno beso. Protectora.

-Te quiero.-pronunció el niño. Antes de dejar que el sueño lo consumiera.

-Yo también, mi niño. Yo también.-susurró Francisca. Viendo como el pequeño quedaba dormido. Quedó un rato así. Mirándolo. Perdiendo la noción del tiempo.
Francisca quedó dormida. Junto a su hijo. Junto a su pequeño. Su niño. Su vida. Tristán conseguía hacerla feliz. Conseguía sacarle una sonrisa. Tristán era lo único por lo que cada mañana despertaba. Tristán era el único motivo que Francisca tenía para seguir viviendo.


P.D. Aquí acaba la primera parte del relato. No os preocupéis que mañana sigo, pero con otro año y otro acontecimiento sonriente
#4069
Kerala
Kerala
05/11/2011 20:16
Rocio,te lo dije.Lo has conseguido...estoy llorando como una tonta snifsnifsnif (si es que esto de andar con las hormonas revueltas no es lo mejor para leer relatos como los vuestros...)
Qué pena la relación actual de Francisca y Tristán viendo como era cuando él era chiquitín.Me parte el corazón
Rocio,eres maravillosa en serio.Cómo me llega tu historia

EDITO: Silvia,ya me cambié el avatar para que no me confundas con mi otra niña,miri jeje
#4070
mariajo76
mariajo76
05/11/2011 20:18
Ruth, ya se que te lo comenté ayer pero de verdad que volviendo a leer el relato me emociona mas si cabe , esos pensamientos callados tan maravillosos, esas miradas, esos miedos a sufri, de verdad corazón que si bien me gustan todos tus relatos, este y la parte en la que Francisca recupera la memoria de amor, lucha...me tienen enamorada.

Rocío niña, que desgarrador, el dolor de Francisca traspasa la pantalla y me golpea cuando leo tu relato, Pobre Francisca de verdad. ¿Hasta que punto tuvo que sufrir para convertirse en lo que es?, La pobre se tuvo que colocar una coraza no de hierro sino de acero para poder seguir viviendo y no morir de dolor y ahora esa coraza es como su piel. Me encanta tu historia pero perdóname si te digo que tengo muchísimas ganas de que se muera Salvador y de que estos dos se vuelvan a reencontrar y que encuentren de nuevo la felicidad, pero imagino que aun nos quedan muchas tristezas por pasar.

Cris hija, que bonito, ese Raimundo velando el sueño de su pequeña me parece de lo más romántico y ese beso...uf. Y francisca dejándose morir. Y es que no me extraña, aunque se lo haya buscado ella tiene que llegar un momento en el que su corazón diga basta y se quede sin fuerzas y sin ganas todos tenemos en la vida momentos en los que sin pensar tiraríamos la toalla pero siempre tenemos alguien que nos da un abrazo, una caricia, nos sonríe y salimos adelante pero Francisca no, a tenido que luchar siempre sola contra todos y contra todo, incluso contra ella misma, no me extraña que se rinda. Aunque espero que Raimundo sea su salvavidas...
#4071
mariajose1903
mariajose1903
05/11/2011 20:52
chicas!! fantasticos relatos...alegrais las tardes de sabado jejeje...no puedo dejar de leeros...!

espero esos videos con impaciencia eh?!!

y ruth! la paca celosa no tendrá precio....!! j ajajaja
#4072
Crippy
Crippy
05/11/2011 21:46
Rocío... que asco le tengo al "hombre malo" quiero ver la siguiente época, porque veremos la evolución, poco a poco, como se va construyendo esa coraza.

Y aquí llega el final de mi mini relato. Espero que os haya gustado.

*Aquel que te guarda*

------------


Francisca se despierta, como cada día, sola. Se lamenta y después se extraña al ver que como cada día su trenza está deshecha. Hoy que tiene la mente clara, hoy se pregunta…

Y una loca idea comienza a formarse en su cabeza. ¿Podría ser qué…? Pero… no…

Ese día se siente con más fuerzas y ordena a Rosario que le traiga un libro oscuro que guarda en el despacho. El libro de poemas de Rosalía de Castro.

A la hora de tomar la medicina se acuerda de la vieja costumbre de Tristán con el vaso de leche antes de dormir y el agua mezclada con el remedio vuela por la ventana de su habitación.

Tumbada, trata de contener sus nervios. Vuelve a sentirse viva, más de lo que lo había hecho incluso en los últimos años. Finge dormir.

De lejos comienza escuchar unos pasos que si bien tratan de ser suaves y silenciosos poseen una fuerza que no tienen los de Rosario. Tiene que hacer un gran esfuerzo para no abrir los ojos cuando reconoce su olor.

---------

Entra en la habitación y siente que todo ha cambiado. Se sienta a su lado y le susurra una y otra vez lo orgulloso que está de ella por todo lo que Rosario le ha contado: que hoy se ha levantado, ha caminado y parece haber recuperado las ganas de vivir. Su discurso se ve interrumpido por la visión del pequeño libro sobre la mesilla, con sus gafas colocadas encima. Tiembla cuando lo recoge emocionado. Lo habría reconocido en cualquier parte. La observa conmovido, pues tiene esa pequeña maravilla tan cerca de ella. Al mismo tiempo se extraña; si bien su rostro ya no refleja el dolor de las últimas semanas, está tenso. Con cuidado, abre el libro por la primera página y comienza a leerle muy suavemente cada uno de los poemas al mismo tiempo que acaricia su frente y mejillas. Se asusta al sentir como un suspiro se escapa de sus labios, temiendo que pueda estar despierta. Nada ocurre, por lo que termina tomándolo como un reflejo involuntario y sigue con su tarea. Acompañándola en su sueño, en su soledad. Tratando de hacerla sentir mejor.

El día comienza a despertarse y con la voz áspera, como cada día, se dispone a irse. Con el semblante triste pues duda de poder seguir acudiendo. Si sigue mejorando, no tardarán en quitarle el somnífero.
Y le duele porque esas visitas también se han convertido en un bálsamo para él.

-Sigue luchando Francisca –murmura junto a su oído, apoyando la cabeza sobre la almohada –sigue luchando porque si tú te vas yo me iré contigo y… todavía me quedan demasiadas personas que cuidar –suspiró, pensando en su hija Emilia y en la criatura que crecía sin padre en el vientre de ella.

No se atreve a besarla en los labios, como días atrás. Se conforma con depositar un beso suavemente en su mejilla, aun con todo temeroso por despertarla. Finalmente se levanta, se coloca la chaqueta y vuelve a situar de nuevo en su sitio la silla que ha utilizado para que cuando ella despierte todo esté igual y nada sospeche. Lleva los ojos anegados en lágrimas. Al mismo tiempo que desliza la punta de los dedos sobre la sábana va concienciándose de que debe abandonar la habitación. Pero algo lo retiene.
Una mano, aunque son un par de ojos lo que verdaderamente lo mantienen inmóvil. Sufre preguntándose cuantas noches ha fingido estar dormida mientras él estaba allí, escuchando confesiones y secretos que de otra forma jamás se habría atrevido a revelarle. Trata de huir, incapaz de soportar el dolor, con la mirada borrosa. En el momento en el que ha alcanzado la puerta su voz lo detiene.

-Hasta mañana –murmura ella

-Hasta mañana –responde él sin apenas darse cuenta.

Ella cierra los ojos, confiando en que sea verdad.

-----

A pesar de haber permanecido la mayor parte de la noche en vela, el día la sorprende sin nada de sueño. Aunque tampoco tiene muchas ganas de levantarse. Prefiere rememorar la noche anterior.

Rosario la interrumpe a media mañana y la avisa de que alguien quiere verla. Ella da su consentimiento.

Y un impecable Raimundo vestido de traje entra y la anima a levantarse y dar un paseo por los jardines. Ella no tiene más remedio que aceptar y con un chal rodeando su cuerpo sobre el camisón se aferra a su brazo.

Salen primero al patio, aspirando el olor de las flores y la hierba recién regados. Él se adapta a su paso, todavía débil y a cada rato le pregunta cómo se encuentra. No hablan mucho más. Disfrutan de un buen silencio.

-----

Tristán se detiene frente a la puerta de la habitación de su madre. Le ha costado todo un mundo decidirse a dar el paso. Y cada día ama más a Pepa, que, a pesar de las jugarretas que su madre le ha hecho, sigue abogando por ella desde que se marcharon recordándole lo mucho que se arrepentiría si finalmente le pasara algo y él la hubiera abandonado moribunda.

Es tarde y no esperará mucho para irse a dormir. Prefiere pasar a verla mientras está dormida y no puede echarle los perros. Con cuidado abre la puerta de la habitación y se sorprende ante la escena que lo recibe.

Raimundo Ulloa, el más acérrimo enemigo de su madre está medio recostado en una de las sillas junto a la cama mientras el resto de su cuerpo descansa sobre el colchón. Un brazo se pierde tras la espalda de su madre y ella duerme con la cabeza apoyada sobre su pecho. Y entonces lo entiende todo. Esa es la dulce miel que se tornó amarga.

Sonríe ante el verdadero amor. Ese que no muere nunca.

FIN

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Me voy de fiestaaa!!! Hasta mañana guapas!
#4073
mariajo76
mariajo76
05/11/2011 22:34



-Tardaste demasiado, mi amor.- articuló. Sin que ningún sonido saliese por su boca. Moviendo suavemente los labios. Se dejó caer sobre la cama. De lado. Levantando sus pies del suelo. Quedando acostada. Un par de lágrimas más cayeron sobre la almohada. –Llegaste demasiado tarde, Raimundo.- volvió a decir de la misma forma. Como si lo tuviese delante. –No podía hacer nada, yo no…-un sollozo la interrumpió. –Lo hice por Tristán. Por nuestro niño, lo hice por él.-



Lo que le faltaba a Francisca, saber que él sí que volvió, tía que doloroso, lo leo y me cuesta hasta respirar, que mal por Dios que llegue pronto por lo menos algo de paz.

Cris, ese hasta mañana ha sido...uf de verdad, y ese Rai de traje acompañando a Francisca, madre mía.
Me ha encantado sobre todo por que Tristán al final ha podido empezar a comprender un poco por que su madre es como es.

Niñas estoy esperando los vídeos como agua de mayo por cierto Miri, recuerda que tienes un relato en el que has dejado a Tris, a Rai y a Paca con el corazón en un puño ¿eh? siguelo pronto por fa
#4074
Kerala
Kerala
05/11/2011 22:37
Cris bravobravo ¡Me ha encantado! Ese momento del "Hasta mañana" me ha puesto la piel de gallina...Enhorabuena! y gracias por regalarnos este trocito de tu talento

miri,estoy deseando ver el video xD

jo chicas,vuelvo a agradeceros los comentarios por la última escena alternativa que os escribí.De veras que me animan mucho para seguir escribiendo.He empezado el de Francisca celosa de Águeda por Raimundo...solo espero que esté a la altura de lo que esperais guiño
#4075
lawanxa
lawanxa
06/11/2011 13:57
Hola chicas no os conozco a casi ninguna, pero lo cortes no quita lo valiente y hace tiempo que quería poneros algo que escribí para la pareja que tiene el autentico secreto de puente viejo y que ni las migajas le dan estos perros guionistas, ¿como va a ser buena la paca si no tiene ni un momento de amor en su vida?, no se puede sonreír si no te das una alegría palcuerpooooooooooooooo!!!!!!, jajajajajajajajaja!!!!!.

os lo dejo como proclama haber si hay suerte y nos escuchan.



lawanxa
Re: Rincón de la queja, ¡¡¡¡catarsis total!!!!, hablemos de la no escena.
#87 19/09/2011 - 00:43
third este es para ti, ¡con todo mi cariño!.


La doña debe gozar,

pues como una momia se va a quedar.

Al Rai debe enganchar

y ala!!!!, al chozo a retozar.

sano es pal cuelpo y la mente

y así de ser mala se podrá olvidar.

Que tantos años "sin mojar",

ni es bueno, ni es puro

es de gilipollas estar.

Mientras ella se dedique a jugar,

en Puente Viejo todos a descansar.

Y la minidoña podría buscar,

un maromo para festear

que le quite esa cara de vinagre

y a Pepa la dejen estar.

Que se dejen de tanta intriga

y se dediquen a pendonear,

es sano, gratificante

y ayuda a relajar.

Y si el Rai no resiste tanto envite,

los solitarios suelen funcionar.

No es lo mismo, ¡donde va a parar!,

pero a falta de pan....... buenas son tortas,

¡reza el refrán!
#4076
Franrai
Franrai
06/11/2011 15:10
Buenas tardes mis niñas!!

Cris!! que no te comente ayer ese final... fantastico. Ese mini-relato ha sido super triste pero a la vez precioso :) Me ha gustado muchismo desde la forma de escribirlo hasta ese final en el que Tristán se da cuenta de como la miel se convirtió en hiel para su madre. Me encanta sonriente

Miri deseando estoy de ver el video :D

Lawanxa, gracias por ponernoslo por aqui. Cuantas ganas tenemos nosotras de que de una vez Francisca y Raimundo tengan un encuentro en condiciones, pero al paso que vamos eso no lo verán mis ojos...

Dentro de un rato sigo con el relato. Esta parte no es tan dura como la anterior... o eso creo :)

Un beso a todas!
#4077
Franrai
Franrai
06/11/2011 17:51
Espero que lo soluciones pronto, Miri. Yo soy una negada para estas cosas... me costó aprender a subir una foto al foro, no te digo más sonriente

Bueno sigo con mi relato, como ya os dije cambiando de situación, que son muchos años los que hay que plasmar...
Os lo dejo en el siguiente mensaje. La primera parte va dedicada a todas pero en especial a Mariajo, que es por la que lo he escrito. Se que esta historia no es muy alegre, ni romantica que digamos, pero es solo al principio :) Y para ello os dejo una muestra de lo que será el presente. Que como al igual que el pasado, lo tengo bien estudiado y no me importaba dejaros un trocito de una bonita escena, para salir de tanto sufrimiento. Asi que no os extrañe despues verla dentro del relato... Otra cosa impotante el "Título" que hay entre las dos escenas es el "Subtítulo" de la segunda parte del relato. Como siempre no se si me he explicado bien pero bueno...

EDITO: Me alegro que lo hayas solucionado :D esa cancion es preciosa.
#4078
Franrai
Franrai
06/11/2011 17:55
GOTAS DEL PASADO



El hombre le tendió un pañuelo. Una especie de venda. Una suave tira de tela doblada. Ella lo miró extrañada.

-¡Esta es la sorpresa!- exclamó. Fingiendo desilusión. -¿Qué pretendes que haga con esto, Raimundo?- le preguntó. Sabía perfectamente lo que quería. Negó con la cabeza. –No me vas a vendar los ojos.- dijo rotundamente. Él se carcajeó. Hecho que hizo que ella se enojara más aún.

-Vamos, Francisca. Confía en mí.- le dijo. Acariciando el rostro de su pequeña. Ella lo miró de reojo. Meneó la cabeza. Dejando que una sonrisa iluminase su rostro. Le era imposible negarse a él. Lo amaba demasiado.

-Está bien.-accedió. –Pero… que te parece si nos quedamos un rato más aquí.- dijo suavemente Francisca. Acercándose más a él. Abrazándolo. Dirigió su mirada hacia el lago. -Este sitio precioso.- comentó.

-Tú eres preciosa.- le susurró Raimundo. Enredando sus dedos entre el cabello azabache de ella. Besando su cuello.


"Las palabras duelen"

1879. Sebastián tenía 4 años. Estaba como loco por su recién llegada hermana. No paraba de mirarla. Mirar como la pequeña dormía. Como sonreía en sueños. Tranquila. Relajada. El niño la miraba embobado. Acariciándola con delicadeza. A Emilia. Su hermana pequeña. Sebastián se sentía mayor. Sentía que debía protegerla. Protegerla del momo. De los monstruos que vivían en los armarios. Debía de protegerla de los malos. De los piratas. Los lobos feroces. Las malvadas brujas. Lo villanos. Debía de protegerla de todos los seres que aparecían en los cuentos que últimamente su padre le contaba. Desde que Emilia llegó a la familia su padre había estado más atento con él. A parte de contarle cuentos, Raimundo jugaba con él. Lo abrazaba. Lo mimaba. Aquello no ocurría antaño. Muchas eran las veces que Sebastián había visto como Natalia, su madre, acompañaba a su padre a la cama. Por alguna extraña razón llegaba tarde. Sin poder sostenerse en pie. Diciendo cosas sin sentido. El pequeño meneó la cabeza. Apartando el pasado de su mente. Colocó sus pequeños brazos sobre un lado de la cuna. Apoyando su cabeza sobre ellos. Mirando sin pestañear a su hermana. No veía el momento en el que ella también pudiese escuchar los cuentos de Raimundo. A Sebastián le encantaba escuchar a su padre. Escuchar atentamente sus cuentos. Las moralejas que Raimundo siempre sacaba de ellos. Sus reflexiones sobre el bien y el mal. Sobre la gente buena y mala. Reflexiones que Sebastián nunca entendía. Él chiquillo se quedaba dormido escuchando a su padre. Escuchando como poco a poco la tristeza se adueñaba de él. Tristeza que también se percibía cuando, en los cuentos, los protagonistas eran un príncipe y una princesa. Cuando una historia de amor se reflejaba en ellos. Volvió a menear la cabeza. Sebastián era un niño muy alegre. Siempre con una hermosa sonrisa en la cara. Sus ojos eran idénticos a los de su madre. Azules. Preciosos. Con ellos observaba con curiosidad al mundo. Intentando descubrir todos los secretos que lo rodeaban. Era un niño tranquilo. Paciente. Pero no por ello menos juguetón.
La pequeña Emilia se removió sobre la cuna. Emitiendo un par de sonidos. Quejándose. Comenzando a llorar. Sebastián se sobresaltó. Asustándose un poco. Él no había hecho nada para despertarla. Se despegó de la cuna. Mirando hacia los lados. Corrió hacia la cocina.

-¡Papá! ¡Papá!- lo llamó. Raimundo se giró. Buscando al niño con la mirada. Aquella casa era nueva y no estaba acostumbrado a ella. El pequeño tampoco lo estaba. Raimundo sonrió al ver como el niño se perdía. Se había metido en otra habitación. Intentando encontrarlo. Intentando dar con él.

-Estoy aquí, Sebastián.- dijo Raimundo. Guiando al niño. Soltó la caja que llevaba entre las manos. Una caja llena de cacerolas. La soltó sobre lo que sería la barra de su futuro negocio.

-¡Papá!- exclamó Sebastián. Corriendo hacia él. Satisfecho de haberlo encontrado.

-¿Qué ocurre, hijo?- le preguntó el joven. Agachándose hasta quedar a la altura del niño.

-Emilia, está llorando.-le informó. Con nerviosismo. Cogiéndolo de la mano. Dispuesto a dirigirlo hacia donde se encontraba la pequeña.

-Le toca comer.- una dulce voz sonó a la espalda de Raimundo. Este se levantó. Sin soltar la mano de Sebastián. –Iré a prepararle la leche.- dijo la muchacha. Dirigiéndose a la cocina.

-Espera, Natalia.-la paró Raimundo. –Nosotros nos encargaremos.- dijo cómicamente. Lanzándole una mirada a su hijo. Guiñándole un ojo. Cómplice. Sebastián sonrió. Entusiasmado.

-De acuerdo.- dijo Natalia. Sonriente. Como siempre lo estaba. –Yo…terminaré de ordenarlo todo.- comentó. Apartándose un rubio mechón de pelo de la cara. Dejándolo tras la oreja. Mientras miraba a su alrededor. Suspiró. Aún quedaba mucho para poder abrir la taberna, pero poco a poco iba tomando forma. Natalia observó como Raimundo cogía en brazos al pequeño Sebastián. Como se alejaban. Dirigiéndose hacia la habitación en la que Emilia se encontraba. La joven no pudo evitar sonreír. Desde la aparición de la niña en sus vidas, Raimundo había cambiado radicalmente. No había vuelto a beber. Se mostraba atento con ella. Sobre todo con los pequeños. Se esforzaba por ser el padre cuidadoso que nunca creyó ser. Cariñoso con sus hijos. Suspiró. Aquello le hacía feliz pero… le seguía faltando algo. El amor de él. Amor que nunca conseguiría. Meneó la cabeza. Cogiendo la caja que minutos antes Raimundo había soltado. Se dirigió hacia un mueble. Allí los colocaría. Dejaría ahí las cacerolas hasta que la cocina se pusiese en marcha. Miró a su alrededor. No veía el momento de ver a los primeros clientes entrar al negocio. Aquella sería la próxima Casa de Comidas de Puente Viejo.
#4079
anfrjaun
anfrjaun
06/11/2011 17:56
A mi se me ha ocurrido que pongan un flash back de Francisca y Raimundo con 16 años mas o menos, y al estilo Romeo y Julieta, Raimundo entre por el balcón jajajajajajajajaja.
#4080
anfrjaun
anfrjaun
06/11/2011 18:39
A este paso le dirán algo a la Paca tipo:

A Raimundo Ulloa le ha tocado la lotería. (Por poner un ejemplo).

Y ella contestaría: ¿Quién es Raimundo Ulloa?

Porque vamos a este paso... ¿La posada está en Puente Viejo o en las islas Tristán?

Las islas Tristán están en el atlático sur.
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