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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#3881
thirdwatch
thirdwatch
27/10/2011 20:48
Miri y Ruth esperemos que el final sea apoteósico y que nos devuelvan a la Paca de la primera temporada no a la que hemos padecido casi toda la temporada que es un simulacro de la verdadera Paca.. ¡Paca vuelve de tus vacaciones con Raimundo!
#3882
Franrai
Franrai
27/10/2011 21:30
"Un perfecto malentendido"

Mire a Tristán por última vez. Antes de dirigir mi mirada hacia el interior de la iglesia. Mientras cruzábamos el portón de esta. Cogida a su brazo. Al brazo de mi hijo. El padrino. Los invitados dejaron de hablar al verme. Cada cual reaccionó de una manera distinta. Unos temerosos. Sin razón. Otros sorprendidos. Alegres. Emocionados. Expectantes por ver cómo iba vestida. Por ver mi rostro. Por ver mi actitud con Raimundo. No les eché cuenta. Mis ojos estaban demasiado ocupados en buscar a mi futuro esposo. Raimundo Ulloa. Solo de pensarlo mis nervios afloraban. Mi corazón comenzó a latir con fuerza al verlo. Allí estaba. Al pie del altar. Junto a Emilia. Esta le colocaba bien la chaqueta. Mientras él, tan nervioso como yo no paraba de moverse. Sonreí. El silencio que se hizo en la sala los alarmó. Dirigiendo su mirada hacia nosotros. El tiempo se paró. Una vez que hubieron coincidido nuestras miradas. El sonrió. Un poco más relajado. Continúe caminando. Acercándome a Raimundo. Sin apartar la mirada de sus ojos. Como él hacía con los míos. Un par de pasos más. Me coloqué junto a él. Emilia y Tristán se colocaron en sus respectivos lados. Raimundo tomó con delicadeza mi mano. Acariciándola tiernamente. Se acercó a mí. Acercó su rostro al mío. Dejando que su barba rozase mi mejilla. Haciendo que mi corazón terminase por desbocarse. Haciendo que mi respiración se produjese con dificultad.

-Estas…-comenzó a susurrar. Sin saber cómo describirme.- hermosísima, mi reina.- sonríe. Separándome un poco.

-Tu tampoco estas mal.-respondí a su cumplido. Acariciando la tela de su chaqueta. Era un traje oscuro. Elegante. Le sentaba genial. Estaba guapísimo. Irresistible. Quedamos embobados mirándonos el uno al otro. Como si nada existiese alrededor de nosotros. Con la mano sobre su pecho. Sonriéndole. No había nada que deseara más que besarlo hasta enloquecer. No era momento, ni lugar para ello.

-Raimundo, Francisca,-se dirigió el párroco hacia nosotros. Sonriente. Sus palabras me hicieron apartar la mirada de Raimundo. Dirigiéndola hacia Don Anselmo. Raimundo hizo lo propio. –vuestro amor es puro, sincero, fuerte y resistente, así se ha mostrado a lo largo del tiempo. Vuestro amor todo lo puede, y hoy vuestro amor será unido ante Dios y la iglesia.- pronunció el cura. Mis ojos se inundaron de lágrimas. Lagrimas contenida en el tiempo. Lágrimas de emoción. Raimundo entrelazo su mano a la mía. Lo mire. Me obligo a sonreír. No me costó hacerlo. Puede leer un “Te quiero” en sus labios. Dejando el sonido mudo. Sin que saliese la voz de su garganta. En silencio. Le contesté con mi más hermosa sonrisa. Aquella que solo guardaba para él. –Francisca y Raimundo han esperado eternos años este momento.- Don Anselmo nos miró. Sonriéndonos. –No lo alarguemos pues.- la última frase la dijo en un tono más bajo. Haciéndola solo audible para los que más cerca se encontraban de él. Nosotros. El párroco nos hizo una seña. Indicándonos que empezásemos a pronunciar los botos. Raimundo me miro. El empezaría. Emilia le entrego el anillo.

-Yo Raimundo, te quiero a ti Francisca, como esposa y me entrego a ti, prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.- pronunció. Después de esto tomó mi mano derecha. Con delicadeza. Colocando la alianza en el dedo anular de la misma. Sonreí.

- Yo Francisca, te quiero a ti Raimundo, como esposo y me entrego a ti, prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.- pronuncié. Cogí la mano de Raimundo. Entre las mías. Temblorosas. Coloqué el anillo en su dedo anular. En la mano derecha. “Te quiero” gesticulé con mis labios. De la misma forma en la que antes Raimundo lo había hecho. Ambos apelamos a nuestra fuerza de voluntad para no lanzarnos el uno a por el otro. Don Anselmo reprimió una carcajada. Sabía perfectamente lo que pasaba por las mentes de ambos. Meneó la cabeza.

-Por el poder que me ha sido otorgado, yo os declaro marido y mujer.- dijo. Nos lanzó una última mirada cómplice. – Ya podéis besaros.-En cuanto el cura pronunció aquellas palabras, Raimundo me tomó por la cintura. Atrayéndome hacia él. Un momento hubo antes de unir nuestros labios. Nos miramos a los ojos. Nuestro sueño por fin se había cumplido. Ahora ya éramos marido y mujer. Ahora no teníamos que fingir. Todo él era mío, y toda yo era suya. Sin más preámbulos atrapó mis labios entre los suyos. Con delicadeza. Le devolví el beso. Acariciando su espalda. Abrazándolo. Enredando su pelo entre mis dedos. Después de unos largos segundos asi nos separamos. Dificultosamente. Contra nuestra voluntad. Raimundo pudo ver entonces como una lágrima caía sobre mi mejilla. La enjugó. Con una suave caricia.

-¿Cuántas veces hemos soñado con esto, Raimundo?- le dije. Reflexiva. Él acerco su rostro al mío.

-Tantas como veces te diré en lo que me resta de vida que te amo.- diciendo esto Raimundo depósito un beso sobre mis labios.

-Bueno que les parece si nos vamos todos a la Casona y celebramos esto por todo lo alto.-dijo Emilia. Sonriente. Intentando salir de la emotividad del momento. Aquel día no era momento de llorar. No era momento de recordar el pasado. Era momento de pensar en el futuro. Hicimos caso a Emilia. Salimos de la iglesia. Para alivio de Raimundo. Ahora sí, mi esposo.
#3883
mariajo76
mariajo76
27/10/2011 23:26
Buenas noches chicas sólo paso a saludar por que estoy mas que muerta rematada y me voy a dormir.
Ruth, he respirado a la vez que la Paca, que alivio chica por fin junticos, ahora sólo queda que Rai se recupere pronto que imagino que con semejante enfermera no tardará mucho. Tomás que se prepare, ja ja no sabe con quien se ha metido.

Rociooooooooo, por fin, que boda más preciosa y que bien descrita casi casi la podía ver, por fin después de 30 años están juntos, que bonito.

Miri, yo también espero tu relato pero lo leeré mañana. Buenas noches hermosas.
#3884
Nhgsa
Nhgsa
28/10/2011 12:25
Hola chicas. Hoy no voy a poder ver el capítulo asi que esperaré ansiosa vuestros comentarios aunque no creo que haya nada de Rai y la Paca.
Rocío, me encanta el relato de la boda. De verdad que tienes mucho talento para escribir.
Ruth tía ¿te he dicho ya que te adoro? De verdad que escribes genial.
Miri cariño, me encanta el hilo que vas a seguir. En mi modesta opinión encajaría perfectamente en la serie al igual que el relato de Ruth.
Cris, Mariajo, mi querida compi de fatigas paleográficas XD, seguid escribiendo que me encanta leeros.
Lourdes te echamos muuuuucho de menos :(
Silvia a ti también :(

En fin chicas. La semana que viene se presenta movidita según los adelantos.

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Será interesante ver a Soledad porque según parece descubre que su madre la está manipulando. Espero que se dé cuenta de que siendo como ella no va a ningún sitio. Espero que siendo así no acabe por lo que sea en manos de Juan. A mí también me gustaría que acabara con Sebastián.
-Hoy creo que se termina lo de Severiano. Es una pena porque según los avances Raimundo lo echará a patadas. Me muero por ver esa escena XD.
-También estoy esperando a ver la escena entre Francisca y Águeda ya que según dicen los avances estará cargada de "ingenioso cinismo". A ver quién da más patadas en la boca XD. Esa escena va a ser estelar.
-Gregoria parece ser que el viernes de la semana que viene se las pira. Otro médico que se va.



Yo por mi parte sigo con mi relato. Tengo otro empezado además. Creo que os gustará porque hay guiños a todas las parejas. Luego si queréis os subo un avance pero de momento estoy con estos dos tortolitos después de la pedida de mano de Raimundo.

Los rayos de sol de la mañana despertaron lentamente a Francisca. Abrió los ojos y se descubrió en la habitación de Raimundo acurrucada en su pecho. Se miró la mano y sonrió. No había sido un sueño. Dirigió su mirada hacia Raimundo que dormía con una hermosa expresión de felicidad. Tanto es así que le pareció que era el hombre más hermoso y apuesto del mundo. Bueno… en realidad siempre se lo pareció pero nunca lo había reconocido abiertamente. Empezó a besarle tiernamente el pecho para despertarle hasta que lo consiguió. Raimundo le contestó estrechándola entre sus brazos y acariciándole el pelo. Después le levantó el mentón hasta que los dos se miraron.
- Buenos días. – dijo Francisca
- Buenos días mi pequeña. – dijo Raimundo. - ¿Has dormido bien?
- Como nunca. – le contestó ella.
Y los dos permanecieron abrazados unos minutos. Se sentían en el cielo.
- Qué, ¿lista para probar el mejor desayuno del mundo?
- Raimundo… Emilia no tiene tiempo para ir a la Casona y volver con él… - bromeó Francisca.
- Perdone mi ilustre cacique pero el mejor desayuno es el que le va a preparar el mejor tabernero del mundo. – dijo Raimundo atrayéndola a él y besándola antes de salir.
Francisca se vistió tranquilamente y después de unos minutos Raimundo entró cómicamente dándose como si fuera un mayordomo. Francisca tuvo que aguantarse las ganas de reír.
- El desayuno está servido señorita. – dijo Raimundo invitándola a salir.
- ¿Desde cuándo servís este desayuno en la taberna? – bromeó Francisca con una mezcla de asombro por lo que veía.
- Ah… secretos de tabernero. – bromeó Raimundo.
- Oh, no sabía que tenía secretos conmigo señor Ulloa. – dijo Francisca acercándose a él y deslizando los brazos por su cuello.
Él le contestó deslizando sus manos por la cintura de Francisca y devorando su boca. Después de unos minutos Raimundo se separó.
- Como sigamos así vamos a acabar desfalleciendo… - dijo él sonriendo.
- No me importaría si es en tus brazos. – le dijo Francisca al oído. Le encantaba provocarle.
- Francisca… te aseguro que si fuera por mí… estarías una larga temporada secuestrada en mi cuarto pero… tus hijos acabarían preocupándose. – dijo Raimundo.
Eso hizo aterrizar a Francisca. Tenían que hablar sobre cómo iban a decirle a Tristán su verdadera identidad. Se dispusieron a desayunar tranquilamente. Ella le cogió la mano y le miró un tanto preocupada.
- ¿Qué te ocurre Francisca?- dijo Raimundo
- ¿Cómo le vamos a decir a Tristán…?
Raimundo no había pensado en esto.
- Tranquila mi pequeña. Esta tarde si quieres iremos los dos a la Casona a anunciar las noticias. No te preocupes. – dijo Raimundo acariciándole la mano.
Así lo harían. Esa tarde hablarían de todo.
#3885
mariajo76
mariajo76
28/10/2011 13:10
Me encanta que escribais relatos justo antes de que me vaya al tajo, así me voy un poco más contenta. Pasar buena tarde guapas y os leo por la noche
#3886
mariajose1903
mariajose1903
28/10/2011 13:56
hola chicas!! perdonad que no escriba mucho ultimamente..pero estoy liadilla con el trabajo y esas cosas... pero os echo de menos eh?! bueno tengo poco que contaros...solo que el otro dia estuve con carlota...y me quedo conuna frase que me dijo...preparaos porque lo que vais a ver en la serie es increible...queda telaa pero tela!! asi qeu todo puede pasar...

un besazo!!

como que se va severiano? y la doctora? eso no puede ser....en serio?
#3887
Crippy
Crippy
28/10/2011 14:18
Chicas, no sé si lo habéis visto ya pero videoencuentro con la sosa... ¬¬

En fin, a ver si le podemos sacar algo de chicha a Leonor Martín
#3888
Kerala
Kerala
28/10/2011 15:33
SPOILER (puntero encima para mostrar)

¿Se larga la doctora? asombrado pues me alegro,que quereis que os diga. No me gustaba su personaje, ni la chica tampoco,para qué engañarnos. Bye bye Gregoria!
a ver qué medico viene ahora y con quien le quieren liar, si con Pepa o con Tristán. Está visto que en Puente Viejo los médicos solo sirven para eso xDDD



Buenas RaiPaquistas, reinas de la paciencia

Rocio,pero qué cosa más bonita de boda!!
ahora nos queda la noche de bodas.No te digo más

miri,muy buen comienzo.Deseando leer el resto de lo que nos tienes preparado guiño

Natalia,el Raimundo de tu historia no puede ser más amor! qué ternura de hombre.Me encantaría que me llevara el desayuno a la cama xD "secretos de tabernero". Pero qué monada!
y ahora a decirle a Tristán que es un Ulloa!
(Y gracias,me alegro que te gustara el relato que escribí sobre tu idea ;) )

Chicas,anoche no podía dormir y me puse a escribir algo.Un mini relato que ahora terminaré y que os subiré más tarde.Ya sabeis,una ida de olla de las mías jeje
#3889
Crippy
Crippy
28/10/2011 15:38
Me voy rápido rápido rápido rápido que no llego. He aprovechado el ratito de comer para cortar y subir esto. Disfrutadlo, porque es para hacerlo. Qué risas!!

#3890
MrsT
MrsT
28/10/2011 16:07
Buenas tardes chicas!
Con este día plof pasarse por aquí y enseguida sale el sol!
Mariajose corazón, menos mal que tienes poco que contar. Estuviste con Carlota no? así sin más, y te dijo que nos preparáramos que tela no? y se refería a Francisca y Raimundo o en general??
Cris, gracias por el video, cuánto me puedo reír con ella. Es una pena que no le pongan más veces esa faceta cómica!!
Por cierto Ruth, el otro día el avión en silencio con las turbulencias y yo partiéndome de risa con el ‘Tu amor es mi droga’
Creéis realmente que la Doc se va? Entonces para que le harían un VE?
Rocío, que boda mas bonitaaaa. Nos darás noche de bodas?
Natalia, pero qué hombre tu Raimundo, me pido uno así!!! deseosa estoy de leer cómo se lo dicen a Tristán
Miri, seguro que viene algo maravilloso de tu chistera! Buen comienzo!
#3891
Franrai
Franrai
28/10/2011 16:27
Buenas tardes chicas!! sonriente
La semana que viene pinta medio bien, pero nada de nuestra pareja :( esto cada vez me resulta más insoportable. Tenemos paciencia pero tanta...

El VE, pues supongo que nos puede aclarar algo de la enfermedad de Francisca. Por lo cual me alegro de que sea Leonor.

De los relatos:
Miri deseando estoy de leer la continuación :)
Natalia, me encanta ese Raimundo diciendo: "el mejor desayuno es el que le va a preparar el mejor tabernero del mundo" jaja lo adoro. Sigue que estoy deseando ver como le cuentan a Tristan la verdad. Como tambien estoy deseosa por leer el avance de tu proximo relato :)

Cris jajajajajaja esa escena es la bomba, María lo interpreta genial. Gracias por ponernoslo reina.

Me alegro muchisimo de que os gustase la boda :D ahora sigo con el combite y la noche de bodas, como ya sabeis el final de "Un perfecto malentendido". Pero bueno, mañana por la mañana, si aguanto, os pondré el principio del otro, no se si os gustará o no, pero yo lo voy escribiendo con todo el cariño y el mimo que puedo.
#3892
Franrai
Franrai
28/10/2011 16:53
Miri, si tu escena apuntaba alto, te acabas de salir. Genial, tanto Francisca insultando a todo el mundo, como desplomandose al suelo. Deseando estoy de que se entere nuestro Rai :D se hara el recorrido de la plaza a la Casona en 0,2
#3893
Naryak
Naryak
28/10/2011 17:03
Hola guapas!He tenido una semana muy agobiante, os he echado de menos la verdad!!!no he tenido ni un ratillo...pero bueno ya es viernessssssssssssss

Si me dejo algo perdon de antemano xD

Sobre la serie pues esta semana algunos capitulos ni he visto,otros a medias (porque llegaba a la mitad) pero vamos que me tienen frita y esto va pa largo. Yo también supongo y predigo que habrá algo para el final de la temporada pero como tengamos que esperar de aqui a finales de Noviembre pues tu me dirás xDDD igual nos subimos por las paredes o algo ¬¬, sin catar ellos xD y nosotras sus escenas!Más amor coñe!o peleas pero entre los dos que ya me da igual....El otro día que Francisca hablaba de Raimundo yo con los ojos como platos diciendo pero tu de que le conoces????¿¿¿¿xDDD, ¿que vivis en el mismo pueblo? no me digaaaaaaaaaaaas.

Yo creo que Emilia esta preñada, del tontolaba si, porque en esta serie fastidiar se les da muy bien, cuanto más se joda a los personajes mejor xD, asi es la vida. Y oye soy la unica que me da yuyu Flora,pero que essssss?una aparición?un extraterrestre?mucho miedo os lo juro.

Sobre el VE la verdad yo preferia que fuera Carlota porque me encantan las escenas con Hipolito y tiene pinta de ser muy maja. Sobre Leonor sinceramente no creo que nos avance nada de la enfermedad,seguramente dira que siguen con la trama pero como no les dejan contar nada pues eso...que no tengo yo las esperanzas muy altas. Y sobre su personaje y el del Severiano ya podian largarse y no volver pero no nos va a dar ese gusto ya os lo digo yo xDU

Me meo con la Paca drogada intentando emparejar a Pepa con Mauricio carcajada muy grande, ay Third cuanto daria como tu y que se presentara asi en el Hotel Raimundo Ulloa, iba a pasar la noche gratis jajajajajaja,que graciosa estaba.

Yo también que pienso que lo que ha pasado Francisca no lo ha pasado nadie y es uno de los peores castigos que puedes tener en vida, aunque también creo que le tiene que pasar algo malo para que se de cuenta de lo equivocada que estaba siendo asi, que no le lleva más que a una absoluta infelicidad. Sigo pensando que el año que hace a los demás es para que le acabe volviendo a ella misma...se autodaña porque se odia como creo que dijisteis alguna una vez.

Miri a ver si consigues la canción, me encantaria tenerla ^_^ y ese relato tiene una pinta buenisima que en la serie estan todos cegatos, nadie se preocupa por la Paca.

Mariajosé que vaya todos los días por los pasadizos si hace falta eh???jajajaja me ha encantado!!!

Rocío POR FAVOR que me los has casao y con tu manera tan ideal de escribir, ay por favor y la pedidaaaaaaaaaaaaa me ponen esas notas y me derrito,a tus pies!!!Ay que se acaba ya que penita,pero pronto tu historia nueva verdad verdad???

Ruth que susto!!!!!!!más vale que lo he leido todo seguido y no me dejastes la intriga del tiro que si no te bombardeaba a mensajes para que lo seguirias que aquello no es bueno pa la salud, la Carmen y el Tomás son primos-hermanos. Bueno,bueno que momentazo tan bonito ese de meterse en la cama ;) aish. Oyeeeeeeee no dejes de escribir tus relatos esos de escenas por fa, me han gustado mucho los dos pero sobre todo él primero (el de los pasadizos), QUE ROMÁNTICOOOOOOOOOOOOO.

Nataliaaaa como me mola tu relato ahora (antes también pero ahora es que......) estoy enamoradita!!!Sigue reina :)

Cris pero tu has visto lo que escribes?No hija,no, cómo mezclas el pasado con el presente es una pasada, es una delicia leerte y eso que has metido filosofico me ha encantado.Artistaaaaaaaaaaaaa.

Hoy puedo ver el capi pero vamos emoción ninguna la que tengo.

A ver si alguna os leeis el tocho este xDDDD os reto.
#3894
thirdwatch
thirdwatch
28/10/2011 17:19
Silvia yo me leí tu tocho.. es más te pasa como a mí a veces con la serie.. Por ejemplo lo que comentas de la Paca yo he llegado en algún momento a estar ehn un tris de decirle: pero mujer ¿a qué esperas a que Águeda u otra se fijen en raimundo para ir a visitarle? ¿Os conocéis o sigues etsando de vacaciones en el Caribe?

Desde la frase de Matilde a la Paca de que el daño que le ocasione le será devuelto, el día en que le dijo que estaban malditas y cuando pepa la maldijo, estoy cien por cien segura que la paca va a tener que sufrir para darse cuenta que siendo así no llega a ningún sitio y que con esa forma de actuar sólo va a conseguir perder a sus hijos y hacerlos infelices.. y no hay nada peor para una madre sabher que por su culpa ha logrado la infelicidad de un hijo

Yo también prefería a carlota principalmente porque el personaje de la galena me aburre, no me gusta y tampoco me gusta la interpretación de la actriz. Y en cambio el personaje de Mariana me gusta, me parece muy fresco y dulce y sus escenas con Hipólito adorables
#3895
Kerala
Kerala
28/10/2011 17:30
miri,me has dejado muerta.Sigueeeeeeee por favor! me encanta!!

Aquí el mini relato que os comenté antes que había escrito en esta noche de desvelo.Ojalá que os guste ;). No tiene título, así que poned vosotras el que querais jeje


Raimundo Ulloa se encontraba luchando contra sí mismo en la oscuridad de la taberna, frente a una botella de vino. Pocas eran las ocasiones en las que su voluntad se veía minada por la tentación, pero esta vez…esta vez no se sentía con las fuerzas suficientes para resistirse. Ansiaba agarrar aquel vaso entre sus manos y dejar que el alcohol se deslizara por su garganta quemando a su paso la pena, el dolor. Quería olvidar durante un instante todo lo que había sucedido aquella noche. Apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas hasta hacerse daño. Si tuviera frente a sí a ese desgraciado de Severiano “el guapo” le mataría. Emilia…pensó en ella. Lágrimas de impotencia resbalaban por sus mejillas mientras la rabia se apoderaba de su maltrecho corazón. Miró de nuevo el vino. Solo sería un trago, nada más.

***********************************************

Sebastián entró en la posada. Había salido un rato a tomar el aire, necesitaba estar a solas y descargar su rabia. Pepa le había animado a salir mientras ella se quedaba al pendiente de Emilia. Se sorprendió al ver la luz de una vela prendida dentro de la taberna. Extrañado, entró y vio a su padre con el pecho apoyado en una de las mesas de la taberna. Estaba dormido. Se acercó a él para despertarle y que subiera a descansar a su cuarto. Se quedó sin respiración cuando vio sobre la mesa una botella de vino. Cerca de la mano de Raimundo, tumbado, un vaso vacío.

*********************************************************

A la mañana siguiente, Sebastián estaba revisando unos papeles en la Conservera, pero en realidad, su mente estaba bastante alejada de allí. Por un lado, Emilia estaba deshecha por culpa del malnacido de Severiano. No solo se había aprovechado de su inocencia, sino que había desaparecido con todo el dinero, dejándole tirada como si fuera un despojo. Temblaba de rabia e impotencia. Muchas eran las veces que habían advertido a su hermana de las malas intenciones de ese tipejo. Pero todas fueron echadas en saco roto por Emilia, que estaba ciega de amor por él. No podía juzgarla. Él también estuvo ciego un día por culpa de una mujer, y esa ceguera le llevó a cometer un sinfín de locuras.

Por otro lado, estaba muy preocupado por su padre. No había hablado del tema esa mañana durante el desayuno, pero Sebastián estaba angustiado por la recaída en el alcohol que había sufrido Raimundo. Sentía que su vida se desmoronaba por momentos: La conservera, que sufría pérdidas constantes durante los últimos meses; su hermana, deshonrada y abandonada por un sinvergüenza que se había aprovechado de ella; y su padre…que parecía haber retomado antiguos vicios. Derrotado, dejó los papeles y apoyó la cabeza entre sus manos. Esta vez, no sabía cómo iban a poder salir de esta.

La puerta se abrió de repente. Tristán observó a su amigo compadeciéndose de él. El tema de la conservera iba a minar toda la fortaleza de Sebastián.

- Sebastián, amigo, no puedes continuar así -. Dejó caer su sombrero sobre la mesa y se sentó en la silla, en frente de él. – Esta situación va a terminar por acabar contigo -.

El joven Ulloa levantó la vista hacia Tristán, y éste percibió que había estado llorando. Extrañado y preocupado a la vez le habló. - ¿Pero qué tienes Sebastián? Me temo que no es solo la conservera lo que te tiene tan alterado -.

- Y no te equivocas amigo. Cuantiosos son los problemas que ahora mismo está padeciendo mi familia -. Se le quebraba la voz mientras trataba de explicarle a Tristán los últimos acontecimientos. – Mi hermana Emilia ha sido traicionada por su…por ese Severiano. El muy ladino le sacó todos los cuartos que pudo y después la abandonó. Estamos arruinados. Mi padre le dio a Emilia una elevada cantidad de dinero para que pudiera empezar una nueva vida. Y ahora no sabemos dónde está ese sinvergüenza. Pero te juro que cuando le encuentre… Además -. Su mirada se llenó de rabia -…se aprovechó del amor que ella le tenía. En todos los sentidos -.

- Malnacido…-. Susurró Tristán. – Al menos no llegaron a casarse. Piensa en el desastre que podía haber sido eso -. Trataba de animar a su amigo, pero entendía su pena. Él quiso matar a Juan cuando osó traicionar a su hermana Soledad.

Sebastián miró a Tristán. – Y eso no es todo amigo. Anoche… -. Se detuvo tratando de coger fuerzas para contárselo. – Anoche sorprendí a mi padre. Lo de Emilia le ha destrozado y…-.

- ¿Y qué Sebastián? ¿Qué hizo Raimundo? -.

- Mi padre ha vuelto a recaer en la bebida Tristán. Le sorprendí dormido junto a una botella de vino y un vaso vacío -. Golpeó la mesa con el puño. - ¡Maldita sea Tristán! Parece que los Ulloa estemos…malditos -. Bajó de nuevo la cabeza, apesadumbrado.

Tristán sintió el dolor de su amigo. Para él, los Ulloa eran parte de su familia aunque su madre tuviera esa enemistad tan acérrima con Raimundo. Una enemistad que nunca llegó a comprender.

- ¿Puedo hacer algo Sebastián? Sabes que puedes contar con mi apoyo y ayuda para lo que necesitéis -.

- Lo sé, amigo mío. Lo sé -. Sebastián estrechó la mano de Tristán. En momentos así, era reconfortante sentir una mano incondicional.

Francisca se apoyó contra el quicio de la puerta. Había escuchado toda la conversación de los muchachos y sentía el corazón roto por la pena. Raimundo estaba sufriendo por culpa de ese desgraciado. Y además estaban arruinados. La pena dio paso a la furia en cuestión de segundos. Ella podía haberle hecho muchas perrerías a Raimundo durante años, pero no iba a consentir que nadie le hiciera sufrir. Movería cielo y tierra para encontrar a ese destripaterrones y darle su merecido. Recuperaría el dinero que les había sustraído con sus malas artes y le llevaría ante la Guardia civil por ladrón. Además ese tunante se llevara un buen escarmiento típico de Francisca Montenegro.
#3896
Kerala
Kerala
28/10/2011 17:30
- Mauricio -. Francisca estaba sentada tras la mesa de la biblioteca. – Quiero que encuentres a ese malnacido de Severiano, el que se hace llamar “El guapo” y le des un escarmiento. Pero no seas demasiado…duro -. Miró un punto fijo, imaginando. – Quiero tenerle ante mí para decirle cuatro cosas -. Se volvió de nuevo al capataz. – Tráelo a la Casona en cuanto le encuentres. Y hazme saber de tu llegada. Sea la hora que sea. ¿Estamos? -.

- ¿Qué le ha hecho ese granuja Señora? Mire que si lo desea puedo acabar con él sin dejar huella -.

Francisca le miró. – No te pago para que hagas preguntas Mauricio. Te he dado una orden precisa -. Se levantó y fue hacia la ventana. – Le quiero vivo -. Se quedó callada durante unos segundos. – Márchate. Y no regreses hasta que no hayas cumplido tu cometido -.

- Como ordene -. Mauricio salió de la biblioteca. Francisca se quedó a solas con sus pensamientos. Pensó en Raimundo. Esa misma tarde, le haría una visita a la Casa de Comidas. Sonrió ante ese encuentro, aunque no pudo evitar estar preocupada. Sabía de los problemas que había tenido Raimundo con la bebida y cómo le costó salir de ese infierno. No estaba dispuesta a dejarle caer de nuevo en ese abismo.


**************************************************************

Raimundo estaba faenando en la taberna. Partía un poco de queso para servir en una de las mesas, mientras rememoraba lo sucedido ayer. Le había costado un triunfo, pero logró no caer en la tentación de la bebida. Cuando creía que no podía soportarlo más, sacó fuerzas de flaqueza y volcó el vaso derramando su contenido, que cayó al suelo. Es cierto que se sentía furioso por lo que le había ocurrido a Emilia. Pero era una muchacha joven y sabía que su dolor sería pasajero. El tiempo terminaría por curar todas sus heridas y encontraría a un buen muchacho que le haría feliz. Seguramente el afortunado sería Alfonso Castañeda. Pero si él hubiera sucumbido de nuevo a la bebida, los problemas de su familia se hubieran multiplicado. Ya le costó casi la vida escapar de la mano del alcohol y no estaba dispuesto a pasar por lo mismo otra vez. No podía hacerles eso a sus hijos, ni a él mismo. Afortunadamente, nadie había sido testigo de ese momento de debilidad. O al menos, eso es lo que creía.

La puerta se abrió de pronto dando paso a la última persona a quien esperaba ver. Francisca se paró frente a él mirándole a los ojos. Percibió algo diferente en ella. No sabría explicarlo. Pero descartó enseguida esa idea. Era imposible que ella le mirase de otra forma que no fuera con rencor y soberbia… ¿verdad?

- Francisca Montenegro en mi humilde morada -. Dejó la tarea que estaba llevando a cabo para prestarle toda su atención. Estaba realmente preciosa. - ¿Qué asunto es merecedor de que nuestra ilustre cacique abandone sus dominios para mezclarse con la plebe? -. Sí, absolutamente preciosa.

- Déjate de ironías Raimundo. Simplemente pasaba por aquí y decidí pasar a saludarte -.Dijo Francisca como si nada. Me tiemblan las piernas solo con que me mires…

Raimundo se rió por lo bajo, despertando un cosquilleo en la boca del estómago de Francisca. Adoraba oírle reír.

- Tú nunca hacer las cosas porque sí Francisca. Te conozco. ¿Qué es lo que quieres? -. Apoyó las manos sobre la barra para tenerlas momentáneamente ocupadas, y no entrelazarlas con las de ella sintiendo su suavidad.

- Quizá no me conozcas en realidad, Raimundo -. Se miraron durante unos segundos. Sintiéndose de repente azorada como una chiquilla ante quien ocupaba su corazón, desvió la vista, recorriendo con su mirada todo el local. – Ha llegado hasta mis oídos lo que le ha pasado a tu hija -. Lo dejó caer con indiferencia. – Ya te advertí hace tiempo que te anduvieras con ojo. Emilia no dudó en pavonearse con ese tipo frente a todos, y vete tú a saber qué más cosas hizo con él… y aquí tenemos el resultado -.

Raimundo apretó los puños con fuerza. – No te consiento que hables así de mi hija Francisca. Deja de escupir tu veneno y lárgate de aquí. No soporto tu presencia ni un minuto más -.

Sintió que le arrancaban el corazón de cuajo. Pero aguantó estoicamente el envite de Raimundo. Era una Montenegro. – No te creas que a mí me apetecía verte tabernero -. Comenzó a caminar tratando de evitar que las piernas le fallasen ante los ataques de él.

– También…- procuró cambiar el tono de voz, tratar de ser más…dulce. – he escuchado que has vuelto a…a beber. ¿Qué hay de cierto en eso? -.

Raimundo se quedó atónito ante esa afirmación. ¿Cómo es posible que ella supiera el suceso de la noche pasada? Nadie estaba junto a él.

- ¿Qué sabes tú de lo que yo haga o deje de hacer? -. Salió de detrás de la barra acercándose peligrosamente a ella, haciendo que a su vez Francisca retrocediera unos pasos. - ¿Es que acaso me espías Francisca? -. La observó detenidamente. – Además, a ti que te importa si he vuelto a beber o no. No es algo de tu incumbencia, no me hagas ver que ahora, de pronto, te intereso. A ti solo te importas tú misma. Tienes el corazón podrido Francisca -.

Se le quedó la garganta seca. No había esperado un ataque tan cruento por parte de Raimundo. Hasta la respiración se le había detenido. No podía culparle, era ella quien había comenzado la conversación atacando, pero esa era su tabla de salvación para no caer rendida ante él. Sin embargo, Raimundo había conseguido resquebrajar esa coraza con sus palabras, y si no salía inmediatamente de allí, terminaría por romperse. Tragó saliva en un intento de poder hablar y no demostrarle el daño que le había hecho.

- Tú no sabes nada Raimundo -. Le susurró. Y dándose media vuelta, salió de la taberna como alma que lleva el diablo.

Raimundo se había quedado aturdido ante su reacción. Era como si lo que él había dicho le hubiera causado un dolor inmenso a Francisca. Notó dolor en sus palabras. Quizá había sido demasiado cruel, pero estaba tan abatido y desesperado por Emilia, que no midió el alcance de lo que le había dicho. Pero ella siempre conseguía sacarle de sus casillas.

- ¡Maldita sea! -. Golpeó la barra con el puño, sintiéndose fatal por haberle hablado así. Aunque ella se lo hubiera buscado.
#3897
Kerala
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28/10/2011 17:30
Francisca no dejaba de dar vueltas y vueltas en la cama. Sus encuentros con Raimundo siempre terminaban en discusiones. Era un tira y afloja entre los dos. Pero nunca sus ataques le habían dolido tanto como los de aquella tarde. Se tumbó boca arriba en la cama, mirando al techo de la habitación. La enemistad con Raimundo le estaba pasando factura. Se sentía cansada, triste. Sola. ¿De qué le había servido su enfrentamiento? De nada. Solo había conseguido alejarle más y más de ella hasta el punto de que Raimundo la odiaba. Sí, había odio en los ojos de él cuando la había mirado esa misma tarde. Poco o nada quedaba ya de los sentimientos que él tenía hacia ella. Recordó la última noche que se habían visto en la Casona, cuando Raimundo fue a agradecerle que contribuyera a la puesta en libertad de Sebastián. Él había terminado por confesarle que aún sentía algo del amor que compartieron en su juventud. Y ella se había sentido tan dichosa por unos instantes que quiso lanzarse a sus brazos olvidando el pasado. ¿Pero qué fue lo que hizo? Seguir con sus ataques continuos, a herirle con sus palabras. Te mereces su odio Francisca .

Se sentó en la cama observando su cuarto. ¡Qué poco le importaban los lujos que había en ella! Lo hubiera cambiado todo por tener a Raimundo tumbado a su lado en el colchón. Pero el destino primero, y su orgullo después, no se lo permitieron.

Escuchó cómo golpeaban la puerta de la habitación causándole un respingo por el susto.

- ¿Quién es? -. Preguntó sobresaltada.

- Soy yo Señora -. Era Blanca, una de las criadas. – Mauricio acaba de llegar a la Casona y quiere hablar con usted. Me dijo que era urgente -.

Mauricio. Seguro que ha hecho lo que le pedí . – Dile que ahora mismo bajo -.

Se levantó de la cama y se puso una bata. No había tiempo para arreglarse más. Estaba deseosa de echarse a la cara a ese sinvergüenza que había hecho sufrir a su Raimundo.


- Estate quieto escoria, o recibirás otro regalito de mis puños -. Mauricio hablaba a un perjudicado Severiano, que tenía un ojo amoratado y al que le dolía todo el cuerpo. El capataz de Francisca y alguno de sus hombres le habían molido a palos. Y ahora estaba en esa casa, sin saber muy bien porque le habían llevado hasta allí.

- Dejadme marchar. Os prometo que no os denunciaré, pero por favor…-. El muy cobarde no hacía más que suplicar. - …por favor, dejad que me vaya -.

- Cierra la boca infeliz -. La voz de Francisca Montenegro inundó el ambiente. Los dos hombres se volvieron a ella.

- Señora por favor, déjeme escapar. Usted odia a los Ulloa, debería alegrarse de todo lo que les he hecho -. Severiano trataba de jugar la baza del odio de Francisca por Raimundo para poder salvar la vida y largarse de aquí.

Iluso pensó Francisca. ¡Qué equivocado estás. Yo no odio a Raimundo. Lo amo. Lo amo con todo mi corazón. Y tú, maldito, le has hecho daño y vas a pagar por ello

- Cierra esa maldita bocaza que tienes si no quieres que te corte la lengua. Me agota escucharte -. Se puso frente a él. – Ahora vas a oírme tú a mí -. Le miró de manera peligrosa, consiguiendo que el pusilánime de Severiano empezara a temer seriamente por su vida. – Vas a devolverme hasta la última peseta que le has sustraído a Emilia con tus malas artes. Y después, Mauricio te llevará ante la Guardia Civil para que te detengan como el ladrón que eres. Entérate bien: ningún destripaterrones se va a atrever a dañar a los Ulloa sin pasar por encima de mí. Y nadie pasa por encima de Francisca Montenegro -. Alzó el mentón orgullosa. – Y si te atreves siquiera a mencionar esta conversación a alguien, yo misma te mataré con mis propias manos. Y no creas que no seré capaz de hacerlo -.

Severiano se vio acorralado. Esta vez la había hecho buena. No iba a conseguir escapar tan fácilmente de Francisca, ella no era como las mujeres con las que había tratado toda su vida. Aun así, decidió jugársela a la desesperada y suplicar.

- Señora se lo suplico. Desapareceré de Puente Viejo y no volverá a verme por aquí. Pero no me entregue a la Guardia Civil por favor -. Trató de acercarse un poco más a Francisca, llevándose un palo en las costillas por parte de Mauricio.

- ¡No te acerques a la Señora perro! -.

Francisca levantó una mano para detener a su capataz. Sopesó las palabras del muchacho. Emilia, a pesar de todo, seguiría seguramente enamorada de él, y sufriría si el tunante seguía en Puente Viejo. Ella sabía muy bien lo que era sufrir por el ser amado y tener que verle cada día. Suspiró tratando de buscar una salida al problema. Y si Emilia sufría, entonces Raimundo también sufriría.

- Está bien. Podrás marcharte -. Severiano empezó a sonreír como un tonto. – No cantes victoria tan pronto -. Le miró con desprecio. – No creas que vas a salirte con la tuya -. Se volvió a su capataz – Mauricio, trae papel y una pluma. Nuestro…”invitado” va a escribir una nota de arrepentimiento hacia Emilia, que irá acompañada de todos y cada uno de los duros pertenecientes a los Ulloa -.

A los pocos minutos, Severiano se encontraba escribiendo una carta Emilia dictada por Francisca. Cuando hubo terminado, sacó de su bolsillo todo el dinero que Emilia le había entregado para los pasajes a América.

- Mauricio, acompáñale hasta los límites del pueblo y asegúrate de que se marcha de aquí -.

Dirigiéndose ahora a Severiano, le dijo – Y tú, vuelve a poner los pies en Puente Viejo y desearás no haber nacido. Da gracias a Dios de que no he acabado contigo, sabandija despreciable -.

Francisca se quedó sola en el salón. Ahora debía pensar cómo hacer llegar a Raimundo la nota junto con el dinero recuperado, sin que ella quedara al descubierto frente a él.
#3898
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28/10/2011 17:30
Raimundo estaba abriendo la Casa de Comidas más temprano de lo acostumbrado. Sebastián, que le observaba desde la cocina, se acercó hacia él. Debía enfrentarle y decirle que sabía lo de su recaída. Esperaba que Raimundo aceptara el problema y entre todos consiguieran volver a salir del pozo de la bebida.

- Padre, tenemos que hablar -.

Raimundo se giró hacia su hijo, notando la seriedad de su semblante. - ¿Ocurre algo Sebastián? Tienes mala cara -.

El joven no sabía por dónde empezar. - ¿Qué le parece si nos sentamos? -. Ambos se dirigieron a una de las mesas de la taberna, tomando asiento.

- Habla hijo, parece grave -. Raimundo estaba preocupado. Tan centrado había estado en Emilia que había descuidado a su hijo mayor. Y él parecía tener algún tipo de cuita que le atenazaba el corazón.

- Y lo es padre -. Sebastián se atrevió al fin -. La otra noche le sorprendí junto a una botella de vino. Sé que ha vuelto a beber -. Bajó la cabeza, apenado.

Raimundo comprendió entonces las palabras de Francisca el día anterior. Sebastián le había sorprendido en aquel momento de debilidad. Lo que no llegaba a entender es cómo ella se había enterado. Dudaba que su hijo le hubiera ido con el cuento.

- Hijo, es cierto que esa noche tenía toda la intención de emborracharme -. Bajó la cabeza avergonzado. – Pero no lo hice. No podía haceros eso, Sebastián. Ya sufrimos una vez por mi mala cabeza. Y no quería que volviéramos a pasar por lo mismo -. Sebastián estaba mirando a su padre esperanzado, tratando de buscar en sus ojos la verdad de lo que le estaba confesando. Y la encontró. – Estuve a punto de caer en la tentación, pero el solo pensar en vosotros hizo que me diera cuenta de que ese no era el camino -. Apretó con fuerza las manos de su hijo. – Siento haberte causado desvelos hijo. Pero te prometo que jamás volveré a sentirme tentado -.

Sebastián sonrió. – Me deja más tranquilo padre. Bastante tenemos ahora con Emilia para haber sumado una complicación más -. Se levantó del asiento. – Y ahora, si me disculpa, me marcho ya a la Conservera. Los problemas allí sí que no dejan de aparecer -.

Raimundo se levantó también para despedir a su hijo. – Sebastián, ¿hablaste con alguien sobre mi supuesta recaída? -.

Él le miró extrañado ante su pregunta. Meneó la cabeza mientras le dijo – Solo con Tristán. Él llegó en un momento en el que estaba bastante superado por la situación y me desahogué con él. Espero que no le importe padre. Tristán es mi mejor amigo -.

- No te apenes hijo…es solo que…-. Frunció el ceño tratando de pensar. También dudaba que Tristán se lo hubiera contado a su madre. - ¿Francisca sigue pasándose por la conservera? -.

- Es casualidad que lo pregunte padre, pero ayer mismo tenía que haber venido para tratar unos asuntos. Tristán y yo estuvimos esperándola largo rato, pero no apareció -. A Raimundo le empezaron a cuadrar las cosas. Seguramente Francisca había escuchado la conversación de los muchachos. - ¿Por qué me lo pregunta, padre? -.

Raimundo trató de sonreír para no preocupar a su hijo. – Por nada importante hijo, no te aflijas -. Le acompañó hasta la puerta. Estaban despidiéndose cuando un pequeño paquete en uno de los bancos de la posada, le llamó poderosamente la atención.

- ¿Qué es eso? -. Se acercó extrañado y lo tomó en sus manos. Después de examinarlo durante unos segundos, se decidió a abrirle. Cuál no sería su sorpresa cuando encontró dentro de él una carta de Severiano dirigida a Emilia, junto con todo el dinero que ella le había prestado.

****************************************************

Después de un duro día de trabajo, Alfonso se encaminó hasta la taberna para visitar a Emilia. Estaba tan preocupado por ella que casi no podía pensar en otra cosa. Se moría de ganas de atrapar a Severiano y darle una buena tunda.

- Buenas, Don Raimundo. ¿Cómo sigue Emilia? -. Alfonso le saludó preocupado.

- Aún está encerrada en su cuarto Alfonso. No quiere ver a nadie -. Raimundo estaba profundamente apenado por su hija. – Dice que se siente avergonzada por su actitud y por no haber hecho caso de nuestras advertencias -.

- ¿Pero no se da cuenta de que eso no nos importa a los que la queremos? -. El muchacho solo deseaba correr a su lado y consolarla. – Mal pinta el asunto, Don Raimundo -.

- No te aflijas muchacho -. Le dio un golpecito en el brazo en señal de ánimo. – Lo superará…Y le gustará que tú estés a su lado -.

- Si tan solo pudiera cruzarme con Severiano, le juro que le daría su merecido -.

- ¿Habláis de Severiano “el guapo”? -. Ezequiel, uno de los parroquianos habituales de la taberna se acercó a ellos. – Os he oído mencionar a ese muchacho y no he podido evitar acercarme. Yo le he visto -.

Raimundo y Alfonso miraron con extrañeza a Ezequiel. - ¿Cómo? ¿Sabes dónde está escondido ese cerdo?. ¡Habla! -.

- Tranquilo Alfonso, deja hablar a Ezequiel -. Le sirvió un vaso de vino. – Toma, corre por cuenta de la casa. Y ahora dinos… ¿Dónde has visto a Severiano? -.

El hombre se bebió de un trago el vaso de vino, limpiándose después con la manga de la camisa. – Fue anoche. Iba de camino a mi casa y decidí atajar por el camino que pasa cerca de la Casona -.

- ¿La Casona dices? -. A Raimundo se le paró el corazón. Sirvió otro chato de vino e instó al hombre a que siguiera hablando.
#3899
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28/10/2011 17:31
Ezequiel volvió a beberse el vino de un trago y siguió hablando.

– Así es Raimundo. Le vi con mis propios ojitos -. El hombre señaló sus ojos con el dedo índice. – Salía de la Casona acompañado de Mauricio y no en muy buen estado…Decidí seguirles. Le acompañó hasta las afueras del pueblo y ahí le despidió con un buen puntapié -. Ezequiel sacó una moneda de su bolsillo y la dejó encima de la barra. – Con Dios, Raimundo -. Y se marchó.

- ¿Qué haría Severiano en la Casona? -. Alfonso no podía imaginarse porqué Doña Francisca podría haber encontrado a Severiano y haberle hecho luego sacar a patadas del pueblo. Miró a Raimundo, que estaba sumido como en un trance. – Será mejor que vaya a ver a Emilia -. Prefirió dejarle solo, ya que parecía demasiado ocupado con sus propios pensamientos.

Francisca. Raimundo no sabía qué pensar. Por un lado, habían visto salir a Severiano de la Casona en no buenas condiciones, y cómo Mauricio le había expulsado del pueblo, seguramente siguiendo órdenes de ella. Y por otro lado, estaba el tema de la carta y el dinero que había encontrado esa misma mañana. Francisca estaba detrás de todo. Pero…¿por qué? Era un gesto demasiado noble. ”Quizá no me conozcas en realidad, Raimundo…”. ”Tú no sabes nada…”. El recuerdo de sus palabras le atenazaba el alma y cobraban ahora un nuevo sentido para él. El que no pudo darle en el momento de oírlas. El corazón comenzó a latirle con fuerza. ¿Y si ella…? ¿Lo había hecho por él?

- Buenas noches padre -. Sebastián acababa de entrar en la Casa de Comidas. – Estoy rendido. Creo que cenaré algo y me iré a la cama -.

Raimundo miró a su hijo y comenzó a quitarse el delantal. – Sebastián he de salir un momento -. Salió de la barra dispuesto a marcharse. – Te dejo al cargo de la taberna -.

-Pero ¡padre! ¿A dónde va? -. Sebastián lanzó los brazos al aire llamando a Raimundo, pero no obtuvo respuesta ninguna. Cuando quiso darse cuenta, él ya estaba desapareciendo por la plaza.

*************************************************************

Acabaron de cenar en un incómodo silencio. Como venía siendo norma los últimos días en la Casona. Francisca sonrió apenada. Sus hijos no mostraban ningún interés por pasar más tiempo del necesario con ella. Soledad se retiró discretamente a su habitación sin murmurar apenas una palabra. Tristán, agobiado con los problemas de la Conservera, se despidió de su madre educadamente y se marchó. Seguramente irá a ver a Pepa .

Ella se quedó sola. Completamente sola. Se sirvió una copa de jerez y se fue a la biblioteca. Quizá con un poco de lectura, la noche no se le haría tan fría y eterna como siempre. Estaba demasiado nostálgica con todo lo ocurrido con Raimundo en los últimos dos días, así que decidió coger el libro que guardaba celosamente en el cajón de su mesa, bajo llave.

Acarició la cubierta del libro, y con él entre sus manos, fue hasta la butaca que había junto a la ventana. Encendió una pequeña lamparilla y se sumergió en los versos de Rosalía de Castro. Aquellos mismos versos en los que encontraba consuelo cuando su corazón no podía más. Cuando el recuerdo de Raimundo era tan inmenso, que amenazaba con robarle la cordura.

Unos suaves golpes en la puerta le obligaron a separar sus ojos de aquellas páginas.

- ¿Quién es? -.

Mariana abrió tímidamente la puerta y fue hacia ella. – Señora, Raimundo Ulloa está aquí y desea hablar con usted -.

Raimundo. Un cosquilleo, que nació desde la boca de su estómago, se extendió por rapidez por todo su cuerpo. Se quitó las gafas con manos temblorosas. – Hazle pasar Mariana -.

Se levantó con rapidez buscando refugio tras la mesa del despacho. Tan nerviosa estaba por la presencia de Raimundo, que no fue consciente de que dejaba el preciado libro encima de la mesa. A la vista de sus ojos.

Raimundo hizo su entrada sin dejar de mirarle a los ojos. La tensión era más que palpable, aunque iba acompañada de otro sentimiento que ninguno de los dos quiso pararse a definir.

- Me sorprende tu visita Raimundo. Creí que el otro día quedó todo dicho entre nosotros -. Trató de no parecer turbada y nerviosa ante él.

Raimundo resopló. – No tengo ganas de discutir Francisca. Solo he venido para… -. Se quedó callado cuando sus ojos se detuvieron en un pequeño libro. Sintió el mundo derrumbarse bajo sus pies y comenzó a respirar de manera entrecortada. Francisca siguió el recorrido de su mirada hasta detenerse en el motivo por el cual, Raimundo había dejado de hablar. Ahora, fue su propia respiración la que se paró en seco. Trató de coger apresurada el libro entre sus manos, pero Raimundo fue más rápido.

- ¿Qué…cómo…cómo es que aún conservas este libro, Francisca? -.

No era capaz de razonar. Buscó sus ojos tratando de encontrar la respuesta a su pregunta. Ella estaba tan vulnerable en ese preciso momento, que él pensó que se deshacía ante sus ojos.

- Yo…no sé cómo ha llegado hasta ahí…-. ¡Maldita sea Francisca! ¿No eres capaz de pensar algo mejor? . – Ni siquiera sabía que aún seguía por aquí -. Salió de su refugio tras la mesa para acercarse a la ventana. – Seguramente Soledad le encontró por ahí perdido -. ¡Bravo Francisca! No te lo crees ni tu misma .

Sintió de repente la presencia de Raimundo a su espalda, muy cerca de ella. Tanto, que notaba el calor de su cuerpo junto al suyo. La respiración de él le erizaba la nuca. Cerró los ojos tratando de no desmayarse.

- No te creo Francisca -. Le susurró Raimundo haciendo que todo su cuerpo vibrase. Pero él se recompuso y cambió su actitud. – Pero poco me importa que lo conserves o no -. Te mientes a ti mismo Raimundo. Si fuera así, tu corazón no se hubiera detenido para luego volver a latir como un loco . Esa maldita voz interior le hablaba en los momentos más inesperados diciéndole verdades como puños.
#3900
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28/10/2011 17:34
- El motivo de mi visita es otro. ¿Qué tienes que ver tú con la marcha de Severiano del pueblo? Y ¿por qué encontré esta mañana esta bolsa de monedas junto a mi posada? -. Francisca estaba horrorizada al verse descubierta. Maldito muerto de hambre, como te encuentre desearás no haber abierto esa bocaza . Se giró mirando cómo Raimundo le mostraba la bolsita con las monedas que ella misma le había quitado a Severiano.

- No sé de qué me estás hablando tabernero -. Esperaba de todo corazón que él se creyera el embuste. Lo que no llegaba a comprender es cómo era posible que él lo supiera. Tenía que ser Severiano, que había vuelto y se lo había contado. Pero eso…tampoco tenía demasiado sentido.

Raimundo la observaba mientras ella fruncía el ceño. No pudo evitar adorarla con los ojos sabiendo que ella no le estaba prestando atención. Ese gesto pensativo le traía tan buenos recuerdos del pasado… En otra ocasión, él hubiera borrado ese ceño con sus labios. Tuvo que contenerse para no hacerlo. Su cuerpo se lo estaba suplicando a gritos.

- Vieron salir a Severiano de tu casa Francisca, y cómo Mauricio le acompañaba hasta las afueras del pueblo -. La tomó con fuerza de los brazos. - ¡Deja de mentirme, maldita sea Francisca! Dime por qué lo has hecho…por favor… -.

-¡Por ti! ¿Me oyes maldito tabernero? ¡Lo hice por ti! -. Trató de zafarse de sus brazos, pero Raimundo no se lo permitió. Lo que hizo fue acercarla hasta él hasta besar sus labios con total desesperación. Abrazó el cuerpo de Francisca con fuerza mientras su lengua se introducía en su boca saboreándola en su totalidad. Sentir de nuevo el calor y el sabor de su pequeña le estaba volviendo loco.

Por su parte, Francisca se aferró a las solapas de su chaleco para no caer sin sentido al suelo. Le permitió adueñarse de su boca, de su cuerpo, de su alma. Ella solo podía rendirse ante el arrollador deseo que le embargaba todo el cuerpo.

El tiempo se detuvo a su alrededor mientras el mundo giraba bajo sus pies. Separaron sus bocas el tiempo necesario para tomar aire y volver a devorarse como dos náufragos desesperados que llegaban a su particular isla desierta.

Tan rápido como se habían comenzado a besar, de igual modo se separaron. Tenían los labios hinchados y enrojecidos por los besos compartidos en ese arrebato de locura. El pecho de Francisca subía y bajaba a un ritmo descontrolado mientras le miraba totalmente desconcertada.

Raimundo estaba atemorizado. Tenía que salir de allí. Si no se iba rápido, terminaría por hacerle el amor como un salvaje ahí mismo, en la alfombra de la biblioteca. Se asustó ante sus propios pensamientos. Retrocedió unos pasos mientras trataba de poner sensatez en su descontrolada mente.

- Yo…será mejor que me vaya…Francisca… -.

- Sí, se…será lo mejor…-. ¡Dios del cielo, apenas podía pronunciar palabra! Aun no sabía cómo habían llegado a esa situación, pero no estaba preparada para hablar de ello. Aún no.

Raimundo fue hacia la puerta como si fuera en una nube. Volvió sus ojos hacia Francisca antes de salir. Apretó con fuerza el pomo de la puerta para no correr de nuevo hacia ella y besarla hasta hacerle perder el sentido. Pero llevando la contraria a los deseos de su corazón, abrió la puerta y se marchó en silencio.

Francisca se dejó caer en la butaca y comenzó a llorar desconsolada. Raimundo y ella acababan de abrir una puerta que solo Dios sabía a dónde les iba a conducir. Lo único que sabía era que sus vidas habían cambiado para siempre.





Continuará?? por mi no chicas,yo lo dejo ahí,es mas bonito jejeje asi que...

FIN!!!


(así cada una puede seguir la historia en su mente como más le guste...xD)

EDITO: Silvia,yo si me he leido tu tocho xDD ¡guapa!
los mini relatos cada vez me salen mas largos...
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