FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Subforo La Casona

El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

Anterior 1 2 3 4 [...] 190 191 192 193 194 195 196 [...] 376 377 378 379 Siguiente
#0
samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

TODOS SUS VIDEOS
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

REDES SOCIALES
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramonelrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon


No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#3841
thirdwatch
thirdwatch
25/10/2011 22:01
Alex: El compositor tiene facebook, web y blog
#3842
Kerala
Kerala
25/10/2011 22:20
Rocio,qué cosa más bonita! adoro cómo describes las cosas,es que lo voy viendo a medida que te leo...Maravilloso! bravo
Nos vamos de bodorrio fiesta

Os dejo el final del capi de hoy de "TU ERES MI CONDENA"

El hombre no le contestó. Simplemente sacó un arma que llevaba oculta y le apuntó al pecho. Raimundo solo pudo mirarle asustado. Pensó que era su fin. Emilia, Sebastián…siempre traté de ser un buen padre. Os quiero y os querré toda mi vida . Dedicó su último pensamiento a su amor. Francisca, mi niña, mi pequeña. No me olvides nunca…Te amo . Cerró los ojos mientras una lágrima descendía por su mejilla.

- Muere perro -. Y disparó.

Casi al mismo tiempo, se escuchó otra detonación. El hombre misterioso cayó al suelo fulminado. Sebastián se acercó a él y comprobó que estaba muerto. Suspiró aliviado. Después, miró a su padre, que seguía en pie.

-¡Padre! -. Corrió hacia Raimundo. - ¿Está bien? -.

Raimundo no le contestó. Solo miró una de sus manos, la que tenía cerca del costado. Estaba llena de sangre. Sebastián comprobó horrorizado que su padre estaba herido. Raimundo sintió frio de repente. Se le nubló la vista y cayó al suelo.

- ¡¡Padre!! -. Sebastián, arrodillado junto al cuerpo inerte de su padre, estaba desesperado. No sabía qué hacer. En ese momento apareció Tristán empuñando un arma y vio a su amigo en el suelo, intentando mover el cuerpo de Raimundo y gritando desesperado.

- ¡Sebastián! -. Tristán se acercó a Raimundo y buscó el pulso en la base del cuello. – Está vivo, Sebastián, ¡escúchame! -. Casi tuvo que zarandear a su amigo para que reaccionara. – Su pulso es muy débil, pero aún está con vida. Debemos actuar con rapidez -. Se incorporó guardando el arma en su cinturón. –Hay que salir de aquí -. Rasgó su camisa y la colocó aplicando presión sobre la herida de Raimundo. Manaba sangre de manera profusa y el trataba de frenar en la medida de lo posible la hemorragia.

Sebastián seguía en estado de shock. Miraba a Tristán, pero no lo veía realmente.

- Por Dios, Sebastián ¡reacciona! -. Zarandeó a su amigo. – Si no salimos pronto de aquí, tu padre morirá -. Las últimas palabras de Tristán parecieron hacerle salir de su letargo. Se incorporó.

- ¿Pero cómo vamos a llegar hasta Puente Viejo? Vine a caballo y mi padre no podrá aguantar así el viaje -.

Tristán puso su mano en el hombro de Sebastián. – No te preocupes. Ramiro Castañeda salió detrás de mí con un carro. Cuando salgamos de aquí, él estará fuera esperándonos. Rosario se encargó de avisar a la doctora Casas para que fuera a la Casona. Por si acaso… -.

Sebastián miró agradecido a Tristán. – Gracias amigo -. Volvió de nuevo la mirada a su padre. – Salgamos de aquí -.

Entre ambos muchachos, cargaron con el cuerpo de Raimundo, tratando de mantener la presión sobre la herida, que seguía sangrando. Afortunadamente, Raimundo seguía inconsciente por lo que no estaba padeciendo dolor.

Llegaron a la salida de la prisión en medio del caos que reinaba en el interior. Ramiro estaba fuera esperándoles con el carro. Pusieron con sumo cuidado a Raimundo en la parte de atrás y le taparon con una manta. Sebastián subió con él y emprendieron el camino de regreso a Puente Viejo. La rabia se había apoderado de él. Esperaba por el bien del comandante Alonso que su padre no muriera. Porque de ser así, le perseguiría hasta el mismísimo infierno si fuera necesario y le mataría con sus propias manos.


*********************************************************

Francisca no podía pegar ojo. Sentía un mal presentimiento desde que esa misma tarde Tomás había lanzado aquella velada amenaza. Bajó las escaleras dispuesta a ir a la cocina para tomar una tisana que le ayudara a calmar los nervios. Estaba a punto de terminar de bajar la escalera, cuando escuchó voces en el salón. Extrañada, se encaminó hacia allí. La doctora Casas hablaba en voz baja con Rosario.

- ¿Qué está haciendo usted aquí doctora? -. Francisca miraba a las mujeres con una mezcla de desconcierto y temor. – Rosario, ¿qué es lo que pasa? -.

- Señora yo…-. Francisca se asustó de veras al ver el semblante de Rosario.

- Habla de una vez Rosario. ¿Qué es lo que ha pasado? -.

- Tranquilícese Señora -. La doctora fue la que habló.

- No me pida que me tranquilice y dígame de una vez que es lo que ha pasado aquí si no quieren que me ponga realmente furiosa -. Dirigió su mirada otra vez hacia Rosario. – Dime ya de una vez -.


(continua....)
#3843
Kerala
Kerala
25/10/2011 22:23
Rosario suspiró. Le dolía tener que dar malas noticias a su Señora, pero no le quedaba alternativa.

– Verá Señora, hace poco más de una hora, mi Ramiro llegó a la Casona buscando al señorito Tristán -. Francisca frunció el ceño, pero no la interrumpió. Rosario prosiguió. – El joven Sebastián había partido hacia La Puebla porque le hicieron saber que Raimundo corría grave peligro. -. Miró temerosa a Francisca. – Habían planeado asesinarle esta misma noche -.

Francisca se llevó las manos a la boca ahogando un grito desgarrador. Su corazón empezó a latir con fuerza, taladrándole las costillas.

– Raimundo…- dijo en un susurro apenas audible. - ¿Cómo está él? ¿Dónde está Raimundo? – casi gritó. Se volvió a la doctora. - ¿Está herido? ¿Muerto? -. Cerró los ojos ante la posibilidad de que Raimundo hubiera muerto. - ¡¡Hablad de una vez!! Y no os atreváis a mentirme -.

- Aún no sabemos nada Señora -. La doctora intentó calmarla. – Yo estoy aquí solo por si acaso. Haga el favor de tranquilizarse o tendré que sedarla -.

- Atrévase a ponerme un solo dedo encima y le juro que será lo último que haga. No volverá a ejercer la medicina en lo que le reste de vida -.

Gregoria la miró impertérrita. – No se lo tendré en cuenta porque sé que está alterada. Pero sepa que no me dan miedo sus amenazas. Además…- . La mujer interrumpió su discurso cuando escucharon voces cerca de la puerta de entrada. De pronto, ésta se abrió de par en par dando paso a Ramiro seguido de Tristán y Sebastián, con las camisas ensangrentadas, que llevaban el volandas el cuerpo inconsciente de Raimundo.

Francisca se sintió morir cuando vio aquella escena. Corrió desesperada hacia ellos llorando de dolor. Quiso abrazarse a Raimundo, pero Gregoria que había seguido a Francisca se lo impidió.

- Señora, no le toque hasta que no sepamos la gravedad de su estado -. Hizo un primer examen a la herida. – Ha perdido mucha sangre, lo primero es detener la hemorragia -. Miró a Francisca. – Necesitamos un lugar más tranquilo donde pueda atenderle como se debe -.

- Mi habitación -. Soltó de pronto Francisca. – Y haga todo lo posible por salvarle doctora…- se le quebró la voz.

Los muchachos subieron a Raimundo hasta la habitación de Francisca depositándole con cuidado en la cama.

- Ahora salgan de aquí y déjenme hacer mi trabajo. Rosario, necesito paños secos y agua caliente. ¡Deprisa! -. Gregoria se volvió a los presentes. – Salgan, por favor. Haré todo lo posible por lograr que sobreviva -.

Francisca se acercó a Raimundo con los ojos llenos de lágrimas. Acarició su pálido rostro con las yemas de los dedos.

– No me dejes Raimundo…no ahora que nos hemos recuperado de nuevo -. Besó sus fríos labios. – No te mueras por favor… No soportaré vivir de nuevo sin ti…-. Y se derrumbó llorando sobre el pecho de Raimundo.

Tristán se acercó a su madre y le ayudó a incorporarse.

– Vamos madre, nada podemos hacer aquí ya -.

Salieron de la habitación, no sin antes que Francisca volviera sus ojos de nuevo hacia Raimundo. Sentía que dejaba su vida allí dentro con él.


(continuará....)
#3844
Franrai
Franrai
25/10/2011 22:50
Ruth, no me lo puedo creer ¿Por que me haceis esto? jo... ahora que saliamos del sufrimiento en el relato de Natalia, otra preocupación más... :(
A pesar de todo que sepas que me encanta tu relato :D

Buenas noches chicas :) una se va a dormir, que este día me ha dejado reventada...
#3845
mariajo76
mariajo76
25/10/2011 23:28
Buenas noches chicas, menudo día más ajetreado pero ya estoy aquí,.
Bueno en cuanto a lo de quien sufrió más a ver, yo no tengo hijos pero imagino que el dolor de perder un hijo debe ser...horrible, ahora ver que durante años el padre de tus hijos que se supone que los tenía que proteger y educar, los maltrata física y psicológicamente abusa de ellos (en todos los sentidos), y tu no puedes hacer nada por evitarlo, eso tiene que ser atroz, por que es verlos muertos en vida, para mí sin duda Francisca ha sufrido más y a pagado con anticipación y intereses todo el mal que haya hecho o haga en un futuro.

Rocioooooooooooo que bonitooooooooooo, ha sido precioso, ha sido romántico, ha sido perfecto, me ha encantado y ese Rai todo preocupado por si le decía que no...que dulce

Ruth, que hoy no gano para disgustos mujer, pobre Rai y pobre Paca, ahora que estaban junticos, cúralo pronto anda que no me gusta pero nada nada que esten separados aunque sea por una herida de bala.

24 capis y los que nos quedan, que desesperación
#3846
anfrjaun
anfrjaun
25/10/2011 23:37
María José, mañana si no hay contratiempos tienes y tenéis la música del tema RAIMUNDO Y FRANCISCA.
#3847
Crippy
Crippy
26/10/2011 00:49
Chicas, os dejo esto que he escrito antes de irme a dormir, que estoy reventada. Menudo día. He leído todo lo que habéis escrito pero si no me voy ya a descansar me va a dar un algo mañana en clase. No me ha dado ni tiempo a repasar lo escrito, así que espero me disculpéis si encontráis algún error. Espero que os guste y mucha gracias por los comentarios, animan muchísimo a seguir escribiendo. Gracias!!

----------------------


Prefería callar y sufrir en silencio que perderlo para siempre.

Y así lo hizo. Sus encuentros siguieron teniendo lugar como hasta la fecha y cada vez estaban más a gusto el uno con el otro, casi como hermanos, por mucho que ella lo lamentara. Pero sucedió que un día Francisca no apareció a su cita, como tampoco lo hizo al día siguiente. Raimundo estaba totalmente desconcertado pues, hasta el momento, no había habido un solo día en que ella hubiera faltado o no lo hubiera avisado antes.
La echaba de menos.

Todos los días la esperaba apoyado contra el árbol en el que quedaban. Tanto ansiaba verla y estar con ella que al tercer día terminó por escribirle una carta, la primera de muchas aunque él todavía no lo supiera, contándole aquellas cosas que sabía que de haber estado junto a él, la hubieran hecho sonreír.

Al cuarto decidió hacer una visita a la Casona, a pesar de no ser sábado, su día habitual. La señora Montenegro lo recibió con una expresión de disgusto y con desgana le explicó que su hija había partido de viaje junto a su padre. Él, aunque no muy convencido, aceptó la explicación al no poder hacer otra cosa y se fue, inundado por negros y sombríos pensamientos. Lo vio marcharse una de las criadas, la que siempre les servía la merienda cuando él visitaba la Casona que, apiadándose de él, le insinuó que Francisca no estaba fuera de la casa, No pudo preguntarle más, pues el capataz de los Montenegro estaba rondándolos, sin duda, a petición de la señora. Con discreción, le entregó la carta a la joven muchacha para que se la hiciera llegar.

Carta a la que, antes de ir, había añadido una última cosa. Lo mucho que la echaba de menos.

Partió, pues, finalmente, sin saber que le ocurría a su amiga. De seguro tendría que ver con esa madre injusta y anticuada que le había tocado y algún ridículo castigo por una acción considerada en demasía.

Al sexto día seguía sin tener noticias de ella, pero acudiendo puntualmente a su cita, esperándola hasta que la noche se cernía sobre él, oscureciéndolo todo. Aquel día, arrebujado dentro de su abrigo y protegido en gran parte del diluvio que estaba cayendo por las hojas del árbol bajo el que se encontraba, miraba al horizonte esperando verla aparecer, aunque cada vez tenía menos esperanzas.

Pero se resistía a marchar.

Y en el momento en el que el frío y la humedad habían calado todos sus huesos y la noche comenzaba a hacer su aparición, abatido y triste, Raimundo se preparó para irse. Colocándose el sombrero estaba cuando el sonido de unos rápidos pasos como de alguien corriendo lo detuvieron.

Rápidamente se volvió y a pocos metros la vio corriendo hacia él, con su perpetua trenza prácticamente deshecha y las mejillas mojadas, no por la lluvia precisamente. Emocionado, caminó hacia ella e incluso comenzó a correr un poco. Y cuando estuvieron por fin frente a frente, Francisca se abalanzó sobre él, abrazándolo bajo la abundante lluvia que los rodeaba, sin preocuparse en lo más mínimo de lo que él pensar o dejara de pensar por su manera de actuar, simplemente llamada por la necesidad de hacerlo. Él, por su lado, ni siquiera se lo planteaba, únicamente la recibió con los brazos abiertos y cuando por fin la tuvo contra su pecho, la estrechó con todas sus fuerzas, alzándola del suelo por el impulso. Su pequeña.

Cuando se separaron, comprobó que efectivamente la humedad de sus mejillas no se debía únicamente a la lluvia, pues sus ojos enrojecidos y la respiración entrecortada, sollozante, la delataban. Quiso coger sus manos, apoyarla, pero ella lo rehuyó y comenzó a llorar más desconsoladamente aún. Pudo entenderlo. Trató de buscarla. Con cariño retuvo su barbilla hasta que sus miradas se encontraron. Le dolía tanto verla así… Con dulzura acarició sus brazos hasta llegar a las manos, que ella escondía dentro de los puños de su vestido. Delicadamente apartó la tela y se horrorizó al verlas inflamadas, en carne viva, destrozadas por algún tipo de castigo físico.

Mientras ella, aunque trataba de esconder su dolor, no podía evitar que gruesos lagrimones cayeran por sus mejillas. Raimundo se sintió impotente, aterrorizado y turbado. Torpemente trató de secarle las lágrimas pero por alguna extraña razón, sentía que eso no era suficiente y no servía para acallar su propio dolor. No quería verla llorar. No quería verla sufrir. Y por eso no le parecía suficiente. Sin siquiera pararse a reflexionar en por qué lo hacía se inclinó hacia ella y le acarició los labios con los suyos propios, en un intento de transmitirle aquello que no podía de otra manera; que estaba ahí para ella, pasara lo que pasara. Que siempre estaría con ella.
#3848
Crippy
Crippy
26/10/2011 00:49
Ella pareció no darse cuenta en un primer momento, pero en el instante en el que fue consciente de la calidez de sus labios no pudo comparar esa sensación con ninguna otra que hubiera sentido en toda su vida. Como podía hacerlo cuando él le estaba dando más de lo que cualquier persona le había dado. Amor, cariño, comprensión. Se separaron, si bien rápidamente él la abrazó y se encargó de ponerlos a cubierto. Después se sentó, sin preocuparse en lo más mínimo por mancharse el elegante traje que llevaba puesto y la colocó sobre él, al mismo tiempo que la rodeaba con sus brazos. La instó a contarle todo lo que había sucedido susurrándole al oído, mientras trataba de tranquilizarla haciéndole sentir el calor que transmitía su cuerpo, cubriéndola con su abrigo para que dejara de temblar, ya fuera por el llanto o por la lluvia.

Del mismo modo y en un débil murmullo, ella le explicó que alguien los había visto, juntos, dibujando, y que esta persona no había tenido reparo alguno en informar a su madre. Ella, montada en cólera, había mandado a las criadas desmontar de arriba abajo la habitación hasta dar con los bocetos y una vez con “las pruebas del delito, había ordenado que le azotaran en las manos hasta que se inflamaran tanto que no pudiera siquiera coger una copa de agua. Luego ordenó su reclusión sin concesión de ningún tipo durante las próximas dos semanas.

Él no había parado de besar sus mejillas y sus labios brevemente para apoyarla en aquellos momentos en los que la narración se le hacía demasiado insoportable. Se sentía enfermar solo de pensar en lo que aquella mujer había sido capaz de hacerle a alguien tan puro y falto de maldad solo por unos simples dibujos.

Entre susurros, le prometió que la cuidaría, que no dejaría que eso volviera a pasar nunca más. Ella a su vez le contó que gracias al hundimiento de un granero por la lluvia y a unos pasadizos secretos existentes en la Casona había logrado escapar a su encierro, mientras todos estaban ocupados tratando de salvar lo que pudieran del aguacero.

Raimundo se sentía confundido. Estaba viviendo el momento más dulce y a la vez el más amargo de toda su vida. Pero en esos momentos, no podía más que pensar en aquella despierta chiquilla que, aun habiendo crecido, seguía siendo su pequeña para él, la que lentamente y sin que pudiera darse cuenta, le había robado el corazón.

No pudo imaginarse estar en mejor lugar que protegiéndola, acunándola mientras le susurra palabras de apoyo al oído. Las de amor llegarían pocos días más tarde. Los besos desde ese mismo.
#3849
Crippy
Crippy
26/10/2011 00:52
Francisca bajó la mirada hacia sus manos, comprobando que estaban en perfectas condiciones. Cuando la levantó se encontró con los ojos de un Raimundo Ulloa que parecía comprender perfectamente lo que a ella le turbaba. Y por un momento deseó sentir de nuevo aquel desgarrador dolor físico solo para volver a experimentar la sensación de ser amada.

-------------------------------
Perdón por los tres mensajes, pero el foro no me dejaba cambiar de nuevo a letra normal hum, eso o yo estoy muy dormida y lo estoy haciendo mal. Un beso y hasta mañana.

EDITO: me rindo, sigue sin dejarme. Conclusión, en este último trozo VOLVEMOS AL PRESENTE
#3850
Nhgsa
Nhgsa
26/10/2011 11:06
Ya estoy aquí. Acabo de salir hace un rato del examen de paleografía no ha salido mal (o al menos eso creo yo). Me he acordado mucho de tí mariajo XD sobretodo en una pregunta que me han puesto en el que tenía que identificar el tipo de abreviatura (por cierto, vaya coñaaaaazo de tema). Al final no han preguntado nada del papel sino el papiro. Más fácil.
En cuanto a quién ha sufrido más yo soy de las que piensan que Francisca sin lugar a dudas. No es que piense que Pepa no ha sufrido, evidentemente que sí y lo más duro de todo que es perder a un hijo. Pero Pepa después ha vivido en libertad. Francisca ha sido esclava de Salvador durante casi 30 años, esclava de sus palizas y de la sociedad ya que como bien habéis dicho la mujer no pintaba nada. De hecho estoy casi segura que si alguna mujer hablaba de maltrato la contestación que recibía era "algo habrás hecho". Y el muy bobo de Tristán (porque hay veces que es muy bobo) le dice que por qué no le llevó la contraria sólo hay que ver la cara de Francisca para conocer el dolor que ha vivido cuando le contesta "¿Para qué?, ¿para que me cruzara la cara?". Y a eso añádele el maltrato a tus hijos sin poder evitarlo porque él es más fuerte que tú y el rencor que sabes que vas a recibir de tus hijos el día de mañana cuando te recriminen el no haber hecho nada (como ya hizo Soledad)
En fin, en cuanto a los relatos. Ruth FANTÁSTICA. Ese motín ha sido espectacular. Pero cúranos pronto a Raimundo porque vamos a estar en vilo XD. Rocío, digo lo mismo que las demás, describes las cosas muy bien. Es imposible no imaginárselo. Cris, qué tierno tu relato. Si es que es increíble que los guionistas sigan así sin darles escenas con lo fácil que es juntarles. De hecho me estoy barruntando que pueda venir una escena ya que según el hilo de spoilers:

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Después de que Emilia abra los ojos (por fin) con lo del Severiano parece que cae enferma. ¿Y si necesitan medicinas pero son tan caras que Raimundo tiene que pedirle ayuda a la Paca? ¿Alguien se anima a hacer la escena?



Bueno, ahora dentro de un ratillo os subo otro trozo de mi relato y así me desahogo ya que tengo libre.
#3851
mariajo76
mariajo76
26/10/2011 12:04
Natalia, me alegro de que te haya ido bien el examen, empollonaaaaaaaaaaa.

Cris, siento que por dejarnos el relato durmieras poco pero niña, que pasada, es precioso, esa Francisca escapándose para encontrarse con Raimundo y ese Raimundo que poco a poco va notando que se está enamorando de Francisca, que la echa de menos, que se preocupa por ella hasta que se da cuenta que le ha robado el corazón es impagable y ese primer beso...uf. y cuando Francisca, ya en la realidad se ha mirado las manos, y Raimundo la miraba sabiendo exactamente lo que eso significaba te juro que se ha puesto un nudo en la garganta. Por fa sigue cuanto antes, que no me olvido del tio ese maloso que los está esperando, quiero que luchen unidos y que esten juntos. SIGUEEEEEEEEEEE
#3852
Nhgsa
Nhgsa
26/10/2011 12:15
Todo había vuelto a la normalidad en Puente Viejo. La gente recibió a Raimundo con una fiesta con baile en la plaza del pueblo. Fue un día inigualable.
Francisca no podía ser más feliz. Su relación con Raimundo iba viento en popa y todos lo sabían. Sólo quedaba algo por solucionar pero antes que nada tenía que hablar con Raimundo. En el momento en que se disponía a escribirle una carta alguien llamó a la puerta del despacho. Era Rosario.
- ¿Qué quieres Rosario?
- Señora, le traigo una carta de Raimundo. Tenga. – dijo Rosario.
“Hay que ver. Estamos tan unidos que hasta nos leemos las mentes” – pensó Francisca.
- Gracias Rosario. – dijo Francisca que de repente se dio cuenta de lo que había dicho. Definitivamente Raimundo la había cambiado. – Puedes retirarte.
- Sí señora. – dijo Rosario sin disimular cierta incredulidad.
Abrió la carta y leyó. Era muy corta y concisa.

Querida Francisca,
Sólo ha pasado unas horas y ya te echo de menos. Todos mis pensamientos van a parar a ti, a tus ojos, a tu sonrisa, a tus labios. Necesito verte pronto.
Ven esta noche a la posada, tengo una sorpresa muy especial para ti. Estaremos tú y yo solos te lo prometo.
Con todo mi corazón,
R.
#3853
Kerala
Kerala
26/10/2011 15:45
Natalia! qué bonita la nota de Raimundo jeje
son más monos...me encantan los dos en los relatos que escribimos.
sobre el spolier que has puesto,luego escribo la escena que pedís ¿vale?

Cris me dejas sin palabras cada vez que te leo.¿Pero cómo puedes escribir cosas tan preciosas? Eres una artista,de veras que te admiro
bravobravo

hoy se cumplirán los 25 hum

p.d. Chicas,siento lo del tiro a Rai,pero es que ayer estaba muy tristona y me salió dramático,pero tranquilas,que yo jamás mataría a mi Raimundo Ulloa.
#3854
Nhgsa
Nhgsa
26/10/2011 16:40
Miri tranqui. Llegará. La cuestión no es si se darán un beso la cuestión es cuándo y a mí me ha dado fe el posible acercamiento por el spoiler que he puesto antes.
#3855
Panthera
Panthera
26/10/2011 17:00
¡Buenas tardes! sonriente
Por fin un huequecito para comentaros. Aunque no os he dejado de leer. A ratos, cuando he podido. Vuestros relatos son sagrados. Lectura obligatoria del día.
Rocío. Tu relato contado por Francisca me encanta. Lo de las notitas me ha enamorado, parecían adolescentes. Que monos. Y que forma más preciosa de pedirle matrimonio. Adoro como le dais al coco para inventar escenas tan delicadas y emotivas.
Cris. Te has lucido de lo lindo con este último recuerdo. Sublime. Me encanta como escribes. Haces bonita la palabra. Preciosa la descripción del primer beso. Que ternura, que amor… Me has emocionado un montón. Sigue cuando puedas.
Natalia. Menuda pillada de Tris. Que alegría que Raimundo vuelva sano y salvo a PV. Preciosa la nota de Rai, que detallista está hecho, si es que no se podrá quejar la Paca. Sigue, sigue.
Ruth. ¿Qué decirte? Si no hay relato tuyo que no me guste. Salva a nuestro Rai, ¿eh?
Si es que tenéis un arte que no os merecemos. Seguid cuando podáis.
Y bueno soletes, si hoy no ocurre un milagro (que lo dudo) cumplimos los 25. Esto es un suma y sigue constante. Miri, ¿en serio llevamos casi media temporada? Vaya guionistas petardos nos han tocado. Parece mentira que luego, cuando les da algo y por casualidad los juntan, escriban diálogos tan buenos. Y vaya también la paciencia que tenemos.
#3856
mariajose1903
mariajose1903
26/10/2011 17:15
por que escribis en cursiva?

bueno pues nada que comentar salvo que me encantan vuestros relatos y qeu llevamos 25 capitulos sin nada de nada...y de la enfermedad de francisca tampoco...y eso si me mosquea...en fin...habra que seguir esperando!!
#3857
Kerala
Kerala
26/10/2011 17:16
Bueno amores,inició el mini relato que Natalia pidió. Más tarde o a la noche si puedo,lo continuo.


"Tu amor todo lo cura"

Raimundo Ulloa se encontraba junto a la cama de su hija, de su niña Emilia agarrando suavemente su mano mientras la preocupación estaba pintada en su rostro. Ella descansaba plácidamente, aun ardiendo en fiebre, después de que la doctora Casas le hubiera examinado hacía ya casi una hora, tras haber sufrido un vahído en la Casa de Comidas.

Sebastián había acudido raudo al consultorio en busca de la doctora. Entre Raimundo y Alfonso, que casualmente estaba allí y lo presenció todo, llevaron a Emilia en brazos hasta su habitación y la depositaron con sumo cuidado en la cama. Justo en ese momento, entraron por la puerta la doctora y Sebastián. Gregoria echó a todos los presentes en el cuarto para poder examinar a la muchacha. Después de unos minutos, salió encontrándose con los rostros preocupados de los tres hombres que más querían a Emilia.

- La situación es complicada -. A Gregoria no le gustaba andarse con rodeos. - Emilia tiene un cuadro muy grave de neumonía, en un estadio bastante avanzado -.

Raimundo miró con inquietud a la doctora. - ¿Qué podemos hacer? Se recuperará ¿verdad? -.

– No voy a mentirles. Emilia está muy delicada. Lo que ahora mismo necesita es reposo, tomar mucho líquido y una serie de antibióticos que voy a recetarle. Tendrá que tomar la dosis que aquí les indico, cada 6 horas -. Entregó a Raimundo las recetas. - Debo advertirles de que este tratamiento es…bastante costoso. Lo siento mucho -. Se despidió de ellos con una leve inclinación de cabeza, dejándoles sumidos en una profunda desesperanza.

- Sebastián hijo, acércate a la botica para recoger los medicamentos que necesita tu hermana. Yo me quedaré con ella -. Raimundo no quería separarse de su hija. Antes, sacó un par de duros de su bolsillo y se los entregó a su hijo. – Espero que sea suficiente a pesar de lo que nos dijo la doctora -.

- Yo te acompañaré Sebastián -. Alfonso puso una mano en el hombro del joven y echó un último vistazo, hacia la puerta cerrada tras la cual estaba la niña de sus ojos sintiendo una opresión en el corazón. Ella tenía que recuperarse. Debía recuperarse.



Raimundo besó con dulzura la mano de Emilia sintiendo una ligera humedad en sus mejillas.

– Te recuperarás mi niña. Yo cuidaré de ti -. Musitó. Pensó con extrañeza en el prolongado retraso de Sebastián. Hacía ya bastante tiempo que se había marchado junto a Alfonso y no había regresado. Como si su hijo hubiera escuchado sus pensamientos, entró por la puerta en ese mismo instante. Sus manos estaban vacías.

- Sebastián ¿dónde están las medicinas de tu hermana? -. Se levantó y fue hacia él. - ¿Por qué no las has traído como te pedí? -.

Sebastián miró a su padre dejando escapar furioso, el aire por su boca. – No tenemos dinero para comprarlas padre -. Dijo mientras tiraba con rabia su chaqueta encima de la cama. – El tratamiento que Emilia necesita, ¡cuesta más de 1000 pesetas!. Y no disponemos de ese dinero -.

- ¿Qué estás diciendo? ¿Tanto? -. Raimundo trataba de asimilar la noticia. 200 duros…eran muchos duros. Y ellos no contaban con tanto dinero. – Hijo, ¿Y tú no dispones de algo? -.

- Padre…invertí todo mi capital en tratar de salvar la Conservera. Hasta pagué salarios de mi propio bolsillo -. Miró azorado a su padre. – No tengo ni una sola peseta -.

Raimundo miró a Emilia. No podían permitir que no recibiera el tratamiento adecuado para su recuperación. Pensó con rapidez tratando de encontrar una solución. Eran pocas sus posesiones. Pero entonces recordó su pequeño terreno. Era lo único que le quedaba de lo que un día poseyó. Sí, esa era la solución. Durante años había estado tratando de mantener sus pocas tierras, lejos de las manos de ella. Pero esta vez, las razones eran mucho más importantes que el orgullo y las posesiones. Miró a su hijo.

- Voy a vender mi terruño a Francisca Montenegro -.


(continuará...)
#3858
Franrai
Franrai
26/10/2011 18:59
Sobre quien a sufrido más, la Paca por supuesto. No comento mas porque vosotras ya habeis dicho todo lo que habia de decir. Totalmente de acuedo.

Del cap. me ha dejado un poco pillada Francisca. ¿En que estaba pensando la Paca cuando estaba en el patio?...

Cris tu relato es precioso :)

Ruth gracias por escribir la escena. La verdad es que pinta muy bien :) Continuala cuando puedas :D

Natalia sonriente Que mono Rai con la carta. Solo te digo que sigas que eso tenia pinta de pedida de mano.

Bueno yo os dejo con el mio "Un perfecto malentendido" mañana me pongo de lleno con la boda :)


Dos meses. Dos meses habían pasado desde que Raimundo me pidió matrimonito. Todos habían quedado encantados con la noticia. Tristán. Soledad. Emilia y Sebastián. Lo habían celebrado por todo lo alto. El pueblo no tardó en enterarse. Siendo esto, motivo de los cuchicheos y habladurías de todos durante más de 3 semanas. Suspiré. Emilia se encontraba frente a mí. Relatándome los detalles de la boda. Estábamos en la taberna. Últimamente la frecuentaba demasiado. Raimundo y yo no sabíamos estar separados. Sonreí de medio lado. Si no hubiese sido por aquel malentendido quizás no hubiese ocurrido nada de esto. Si no hubiese sido por Pablo… La mañana en la que se fue se despidió caballeroso. Educado. Como siempre lo fue. Durante estos dos meses nos había mandado un par de cartas. Estas, sorprendentemente, fueron contestadas amablemente por Raimundo. Sonreí. Emilia seguía hablándome de flores. Resoplé. Echándome hacia atrás. Dejando que mi espalda tocase el respaldar de la silla. Raimundo había marchado a la conservera. Para resolver unos asuntos sobre… no recuerdo lo que me dijo. Estaba demasiado ocupada contemplando su rostro. Nunca me cansaría de hacerlo. De mirarlo. Callada. No necesitábamos hablarnos para decirnos nada. Una sonrisa tonta apareció en mi rostro. Dentro de 1 semana seriamos marido y mujer. Francisca Montenegro de Ulloa. Sonaba bien. Muy bien. Ya todo estaba preparado para la boda. Don Anselmo se había encargado de todo lo relacionado con la iglesia. Soledad, Emilia y yo del traje. Sebastián y Tristán de…

-¿Me está escuchando?- preguntó Emilia. Un tanto enfadada.

-¿Qué?- dije al tiempo que salía de mi ensimismamiento. La muchacha sonrió. Negando con la cabeza.

-Es evidente que no lo hacía.- se contestó. –No se preocupe, si la aburro me marcho y hablamos otro día.- dijo a tiempo que se levantaba.

-Lo siento Emilia, estaba pensando en…- empecé a disculparme.

-En mi padre.- intervino Emilia. Sonriente. Meneo la cabeza.

-Estaba pensando en la boda.- le dije. – ¿Cómo van los preparativos del banquete?-le pregunte. Interesada. Haciendo que la muchacha se sentara de nuevo.

-De eso le estaba hablando.- explicó. Me mostró un par de papeles. En los que estaban escritas las recetas de algunos platos a preparar. Los ingredientes. Los precios. -¿Qué le parecen?

-Bien, dispón de lo que quieras. Rosario te ayudará en lo que necesites y tienes la cocina de la Casona para lo que gustes. –le dije. Sonriente. Mi relación con la joven se había estrechado estos últimos meses. Habíamos llegado a tenernos simpatía la una por la otra. La joven ensanchó su sonrisa.

-Gracias.- contestó a mi ofrecimiento. Pero no era por ello por lo que había sonreído. – La dejo.- dijo a tiempo que se levantaba. –Aunque creo que esta compañía le resultara más…grata.-diciendo esto se giró. Dirigiéndose a la cocina.

-¿Cómo va todo, pequeña?- la voz de Raimundo sonó a mis espaldas. Me levanté. Girándome hacia él. Raimundo me rodeó la cintura con sus fuertes brazos. Sonreí. Mordiéndome el labio. Raimundo lo atrapó entre los suyos. Sin miramientos. Estábamos en medio de la taberna. No nos importaba. Le devolví el beso. Con amor.

-Bien, estaba ultimando los detalles de la boda con tu hija.-le contesté. Lo bese de nuevo. –Aunque he de reconocer que ahora mucho mejor.- le dije sonriente. No quedaba mucho para la boda. Una semana. Nada comparado con los 30 años que habíamos tenido que esperar.
#3859
Kerala
Kerala
26/10/2011 19:32
nada interesante.Lo único,un momento que estaba Francisca en el patio de la Casona,y parecía como nostágica.Me hubiera encantado que se mostrara en qué estaba pensando. Yo me he ido a Raimundo (como no...jejeje)
del resto del capítulo,nada. Mirañares,Juan que le dice a Alfonso que el otro se quiere ir a América pero sin Emilia.Pepa ve a la doctora besar a Tristán.
Tristán y Sebas discuten por la conservera (a Sebas se le ha ido un poco la pinza,pero bueno.A fin de cuentas es lo que él siempre había querido y ve cómo se va a pique...)
Y Mauri que le dice a Paca que Olmo vive con una mujer que se llama Águeda.

por cierto,me he muerto de la risa cuando en la conservera está Paca y entran Tristán y Sebastián y ella le dice a su hijo,algo así como: mira qué pintas traes como si fueras un peón (mas o menos algo así xD). y luego mira a Sebastián y le dice: tu es que naciste peón xDD esta mujer es la caña de España.

Rocio,precioso!! nos vamos de boda!! fiesta
#3860
Nhgsa
Nhgsa
26/10/2011 19:58
Bueno chicas. El capítulo de hoy una ful. Tristán tiene momentos en los que de verdad le daría un bofetón. ¡Le llama desagradecido a Sebastián cuando éste ha rechazado a Olmo que le ofrecía todo! Eso sí, Sebastián se pone pesado por la conservera. A mí me ha encantado el momento con Mauricio. Se nota que él siente algo por ella sobretodo cuando le dice "¿No me diga que me ha echado de menos?"
En fin, aquí os dejo con mi pedida de mano. Espero que os guste.

Raimundo estaba deseando que todo el mundo se fuera. Tenía todo preparado para la cena con Francisca pero aún así quería crear un ambiente más romántico y menos tabernero.
- Veeeenga Zacarías que vamos a cerrar. – dijo Raimundo que comenzaba a ponerse nervioso.
- Tranquilo padre que todavía tiene tiempo. – dijo Emilia que estaba al corriente del nerviosismo de su padre. – Desde luego, quien no le conozca diría que es un quinceañero. – añadió con una sonrisa.
Raimundo sonrió abiertamente. Sí, era un quinceañero enamorado. Loco, diría más bien. Loco por ese veneno llamado Francisca Montenegro. Loco por su amor, por sus besos, por su piel. Ensimismado en ella, derramó un poco de vino al servir un chato.
- Perdón, perdón Rodrigo perdón. Ahora te sirvo otro.
- Deje padre, deje que ya le sirvo yo. Usted vaya a servir las mesas. – dijo Emilia sonriente.
- Gracias hija.
Poco a poco todos los de la taberna se fueron dejando a Emilia solos. Raimundo sintió una punzada en el corazón.
- Emilia, ¿estás segura de que puedes quedarte con los Castañeda? Mira que…
- Shhh paaadre, tranquilo. Usted se merece esto y más después de sus desvelos por nosotros y de aguantar el odio de la persona que ama. No se preocupe por mí, preocúpese ahora de hacerla feliz. ¿De acuerdo?
- Gracias hija. ¡Qué habría sido de mi vida sin ti, sin vosotros! – dijo Raimundo acariciándole la mejilla y dándole un beso en la frente.
- Todo saldrá bien padre, no se preocupe. Esta vez nada podrá fallar. – tranquilizó Emilia a su padre.
- No, seguro que no. Nadie volverá a separarnos. – dijo Raimundo mientras agarraba con fuerza el bolsillo de su chaqueta.
- Bueno, pero corra a vestirse que si no la Doña va a encontrarle así.
- Sí hija sí. Voy. – se apresuró Raimundo dándole un beso en la frente. – Buenas noches.
- Buenas noches zagal. – bromeó Emilia.
Raimundo se dirigió sonriente a su habitación para elegir su mejor traje. Estaba emocionado. Hoy haría realidad lo que hace 30 años no pudo ser. Tardó bastante en vestirse ya que quería estar verdaderamente radiante para ella. Cuando salió vio que una mesa estaba preparada con todo detalle. Raimundo cerró los ojos llenos de agradecimiento y suspiró.
- Emilia….
En verdad sentía que había ganado un ángel cuando se la llevó del accidente.
Cogió unas velas que tenía preparadas y las puso alrededor de la mesa. Después se fue hasta las flores que tenía guardadas y esparció sus pétalos por el suelo. Dejó un ramo de claveles rojos para ella. Se paró a ver cómo había quedado todo. La posada estaba magnífica llena de velas y de pétalos. Realmente parecía una posada de lujo. La cena iba a ser espectacular.
- Ojalá salga bien… - suspiró Raimundo que salió a recibir a su amada.
Cuando salió vio de lejos a una Francisca Montenegro preciosa. Llevaba un vestido verde precioso. Aunque realmente siempre estaba preciosa.
Francisca Montenegro avanzaba tranquilamente aunque con dificultad. Desde que vio a Raimundo con traje y tan sonriente tenía serias dificultades para mantener la cordura y no lanzarse a sus brazos. Se limitaba a sonreír de esa forma tan pícara que sabía que a él le encantaba.
La noche era preciosa y estaba plagada de estrellas. La plaza, a su vez, desierta. Parecía como si el universo entero quisiera contribuir a ese momento. Los dos se besaron con inmensa ternura.
- Hola. – susurró ella a un centímetro de sus labios y deslizando los brazos por su cuello.
- Hola mi pequeña. – susurró él.
- Me tienes totalmente intrigada tabernero… - dijo Francisca.
- Me alegro. – dijo Raimundo que terminó con un beso apasionado. – Pero antes de descubrirme tienes que cerrar los ojos.
Francisca obedeció sin perder la sonrisa. Entonces Raimundo, conduciéndola desde detrás la llevó hasta la posada.
- Ya. Abre los ojos. – le susurró en el oído.
Cuando Francisca vio lo que Raimundo había preparado se llevó las manos a la boca presa de la emoción. En la vida había soñado con algo tan hermoso. Se giró hacia él y le miró con los ojos brillantes. Dios mío, cuánto le amaba.
- ¿Te gusta?
- Nunca había soñado con algo mejor. – dijo Francisca que se aferró a él robándole un beso devastador. Tuvieron que separarse para poder respirar.
- Pues aún quedan sorpresas… ¿Cenamos mi pequeña?
- Claro – dijo ella susurrando. No podía hablar de la emoción. Todo eso lo había preparado para ella. Miró a su alrededor y todo eran flores y velas. Se sentía la mujer más afortunada del mundo.
Las sillas estaban restauradas y decoradas para la ocasión. Él retiró la de Francisca como un caballero y él se sentó enfrente. Cenaron con toda la tranquilidad del mundo aunque Raimundo cada vez se parecía interiormente más a un flan. No dejaban de dedicarse miradas de amor. Miradas llenas de ternura y a la vez de pasión. Miradas que les llevaban más allá de la simple felicidad, de la vida y de la muerte. Los dos se cogieron de la mano cuando terminaron de cenar y se dedicaron sendas sonrisas. Raimundo besó las manos de su pequeña para coger fuerzas, las necesitaba. Después la invitó a incorporarse y la atrajo a él por la cintura.
- Ha sido una cena magnífica Raimundo. – dijo Francisca deslizando los brazos por su cuello. – Ni en mis sueños pensé en algo tan maravilloso.
- Pues ahí no ha acabado todo mi pequeña. Te prometí una sorpresa. – respiró hondo para coger fuerzas y apoyó su frente en la de ella. El gran momento. – Mi pequeña, sabes que te amo con toda mi alma. Que siempre te he amado. Cada minuto de mi vida lo he pasado anhelando tus besos, tus ojos, tu piel, tus caricias. Cada vez que estamos juntos tengo más sed de ti. Y por eso de lo único de lo que estoy seguro en mi vida es que quiero pasarla a tu lado.
Francisca ante esta declaración se le anegaron los ojos en lágrimas. Estaba tan emocionada que sólo podía escuchar. Raimundo entonces, emocionado al verla, se arrodilló ante ella, le cogió la mano y sacando un anillo del bolsillo le dijo:
- Francisca… mi pequeña… ¿quieres casarte conmigo?
Anterior 1 2 3 4 [...] 190 191 192 193 194 195 196 [...] 376 377 378 379 Siguiente