El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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08/06/2011 23:44
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#3561
17/10/2011 21:22
ANTENA 3 TV: AVDA. ISLA GRACIOSA, 13- 28700 SAN SEBASTIAN DE LOS REYES( MADRID) telf.: 916 230 500 , fax: 916 230 414, Web: www.antena3.com///
Ida y Vuelta Producciones de Ficción Dirección: Cl. María Tubau 4, 4º Planta. Oficina 1 y 2. 28050 Madrid, Teléfono: 916624756, Web: Ida y Vuelta.
Por si queréis mandar la carta.
Ida y Vuelta Producciones de Ficción Dirección: Cl. María Tubau 4, 4º Planta. Oficina 1 y 2. 28050 Madrid, Teléfono: 916624756, Web: Ida y Vuelta.
Por si queréis mandar la carta.
#3562
17/10/2011 21:52
Todos los lunes pasa algo… No pensaba ver el VE pero al leeros y veros desanimadillas pues lo he visto rápidamente, para ver exactamente lo que decía.
No os desaniméis chicas, solo han dicho que no saben nada y que la trama esta hay, lo que si me ha mosqueado un poco es que Sandra ha dicho “no sabemos si se desarrollará” pero ¿Cómo no se va a desarrollar la trama más importante de Secreto? ¿Cómo terminan todas las series? Pues con un final feliz, maravilloso para todo el mundo. Claro que nos van a juntar a Francisca con Raimundo, sino ¿qué sentido tendría todo? Ninguno. Lo que pasa es que la relación de Francisca y Raimundo es clave, cuando los junten todo va a cambiar, ¿Cómo van a poner a Francisca de mala, si al segundo siguiente se va a besar con Raimundo? ¿Cómo hacen que Francisca haga las maldades que hace, si todos sabemos que después le dirá un “Te quiero” a Raimundo? No pueden, no nos pueden mostrar a esa Paca bipolar, porque entonces no tendría credibilidad. Juntarla con Raimundo seria perder a la antagonista de la serie, así que mientras la serie dure los guionistas seguirán probando nuestra paciencia.
Pero señores y señoras guionistas, que la tengamos no significa que sea inagotable. Esta semana toca escena de Francisca y Raimundo, no nos la vais a dar pero para la que viene la quiero sin falta.
No desesperemos chicas, Francisca y Raimundo son el pilar más importante de la serie y los tienen que juntar, lo que temo es preguntar cuándo.
María me uno a la petición popular y te pido que nos mandes un mensajito y nos animes un poco
Un besito a todas y venga que mañana será otro día.
No os desaniméis chicas, solo han dicho que no saben nada y que la trama esta hay, lo que si me ha mosqueado un poco es que Sandra ha dicho “no sabemos si se desarrollará” pero ¿Cómo no se va a desarrollar la trama más importante de Secreto? ¿Cómo terminan todas las series? Pues con un final feliz, maravilloso para todo el mundo. Claro que nos van a juntar a Francisca con Raimundo, sino ¿qué sentido tendría todo? Ninguno. Lo que pasa es que la relación de Francisca y Raimundo es clave, cuando los junten todo va a cambiar, ¿Cómo van a poner a Francisca de mala, si al segundo siguiente se va a besar con Raimundo? ¿Cómo hacen que Francisca haga las maldades que hace, si todos sabemos que después le dirá un “Te quiero” a Raimundo? No pueden, no nos pueden mostrar a esa Paca bipolar, porque entonces no tendría credibilidad. Juntarla con Raimundo seria perder a la antagonista de la serie, así que mientras la serie dure los guionistas seguirán probando nuestra paciencia.
Pero señores y señoras guionistas, que la tengamos no significa que sea inagotable. Esta semana toca escena de Francisca y Raimundo, no nos la vais a dar pero para la que viene la quiero sin falta.
No desesperemos chicas, Francisca y Raimundo son el pilar más importante de la serie y los tienen que juntar, lo que temo es preguntar cuándo.
María me uno a la petición popular y te pido que nos mandes un mensajito y nos animes un poco

Un besito a todas y venga que mañana será otro día.
#3563
17/10/2011 22:02
Gracias Rocío!!!! Si, desde luego que los dos pilares de esta serie son sin duda Francisca y Raimundo. Pero estamos tan desesperadas por verlos juntos en pantalla y la cosa se hace tanto de rogar que ya a cualquier cosa nos alarmamos. Pues nada, seguiremos confiando en que esta historia seguirá y que tendremos pronto escena....por favor, que no pase de la próxima semana porque si no me da algooooooooooooo (ya ni espero que esta semana haya escena).
Una cosa chicas: María nos escribe y de esta no hay quien nos baje de la nube!!!!!!!!!!! jajajaja
Una cosa chicas: María nos escribe y de esta no hay quien nos baje de la nube!!!!!!!!!!! jajajaja
#3564
17/10/2011 22:10
Sin duda, la presentadora era:
#3565
17/10/2011 22:16
Venga chicas que no decaiga en un rato subo otro trocito de mi relato a ver si os animáis
#3566
17/10/2011 22:35
jejeje que reaccionarias somos!!! pero es que....nos tienen en vilo...
miri yo por el contrario si he entendido que no habian desarrollado nada aun de la trama rai-paca...pero eso no quiere decir que no haya escenas!! porqeu puede haberlas...aunque sea para discutir como siempre...jeje
mariajo...necesitamos ese relato como agua de mayo!!
y venga esa peticion popular: MARIA ESCRIBENOS ALGOOOO, NECESITAMOS TUS ANIMOS!!
miri yo por el contrario si he entendido que no habian desarrollado nada aun de la trama rai-paca...pero eso no quiere decir que no haya escenas!! porqeu puede haberlas...aunque sea para discutir como siempre...jeje
mariajo...necesitamos ese relato como agua de mayo!!
y venga esa peticion popular: MARIA ESCRIBENOS ALGOOOO, NECESITAMOS TUS ANIMOS!!
#3567
17/10/2011 23:02
Jo tocaya es una pena que cuando te encontraste con María no le preguntaras si al menos podíamos tener esperanza, que mal rollo. Bueno, otro trocito, a ver si os sube la moral.
Estaba agotada, era la tercera noche que pasaba en vela, al día siguiente regresaba Sebastián y ya no sería necesaria su presencia y menos mal, ahora que Raimundo se encontraba mejor era una agonía estar junto a él. El intentar demostrar que no sentía nada cada vez que lo tocaba para ver si tenía fiebre o lo miraba velando su sueño intranquilo la estaba dejando sin fuerzas y no creía que pudiera aguantar mucho más sin besarlo y acariciarlo. Todavía faltaba media hora para la siguiente píldora, podía permitirse una cabezada, realmente estaba agotada.Ccuando se despertó parecía que apenas habían pasado unos minutos desde que se había dormido. Desorientada y medio inconsciente, se levantó de la mecedora y fue a despertar a Raimundo.
Estaba profundamente dormido y Francisca comprobó con alivio que la fiebre había desaparecido. Le tocó la mano.
—Raimundo...
Abrió los ojos lentamente. Por un momento la miró con expresión incrédula. Luego, sus ojos se iluminaron y abrió los brazos atrayéndola hacia él tumbándola de espaldas sobre la cama y tomando sus labios en un beso que paralizó por completo el cerebro de Francisca.
Raimundo tomó la boca de Francisca como si fuera su dueño, besándola en el silencio reinante, invadiéndola con su lengua. Mientras la sujetaba con su peso contra el colchón se quitó los pantalones del pijama. Luego, levantó lentamente el camisón que cubría el cuerpo de Francisca sintiendo en sus dedos la calidez de su piel. Ella gimió ante la sensación que le producían sus caricias y el calor que descendió hasta su vientre derritió cualquier temor. Raimundo gimió de placer al sentir el deseo de ella y continuó con sus caricias llevándola hasta la locura. Ciego de deseo se introdujo en ella de un solo movimiento que dejó a Francisca inmovilizada contra la cama. Luego tomó sus manos y las colocó por encima de su cabeza mientras sus ojos marrones la quemaban como lava. Entonces empezaron a moverse al unísono hasta que el orgasmo los alcanzó dejándolos exhaustos y satisfechos. Sin hablar se quedaron dormidos mientras se abrazaban.
(CONTINUARA...)
Estaba agotada, era la tercera noche que pasaba en vela, al día siguiente regresaba Sebastián y ya no sería necesaria su presencia y menos mal, ahora que Raimundo se encontraba mejor era una agonía estar junto a él. El intentar demostrar que no sentía nada cada vez que lo tocaba para ver si tenía fiebre o lo miraba velando su sueño intranquilo la estaba dejando sin fuerzas y no creía que pudiera aguantar mucho más sin besarlo y acariciarlo. Todavía faltaba media hora para la siguiente píldora, podía permitirse una cabezada, realmente estaba agotada.Ccuando se despertó parecía que apenas habían pasado unos minutos desde que se había dormido. Desorientada y medio inconsciente, se levantó de la mecedora y fue a despertar a Raimundo.
Estaba profundamente dormido y Francisca comprobó con alivio que la fiebre había desaparecido. Le tocó la mano.
—Raimundo...
Abrió los ojos lentamente. Por un momento la miró con expresión incrédula. Luego, sus ojos se iluminaron y abrió los brazos atrayéndola hacia él tumbándola de espaldas sobre la cama y tomando sus labios en un beso que paralizó por completo el cerebro de Francisca.
Raimundo tomó la boca de Francisca como si fuera su dueño, besándola en el silencio reinante, invadiéndola con su lengua. Mientras la sujetaba con su peso contra el colchón se quitó los pantalones del pijama. Luego, levantó lentamente el camisón que cubría el cuerpo de Francisca sintiendo en sus dedos la calidez de su piel. Ella gimió ante la sensación que le producían sus caricias y el calor que descendió hasta su vientre derritió cualquier temor. Raimundo gimió de placer al sentir el deseo de ella y continuó con sus caricias llevándola hasta la locura. Ciego de deseo se introdujo en ella de un solo movimiento que dejó a Francisca inmovilizada contra la cama. Luego tomó sus manos y las colocó por encima de su cabeza mientras sus ojos marrones la quemaban como lava. Entonces empezaron a moverse al unísono hasta que el orgasmo los alcanzó dejándolos exhaustos y satisfechos. Sin hablar se quedaron dormidos mientras se abrazaban.
(CONTINUARA...)
#3568
17/10/2011 23:09
a ver yo le pregunte que cuando les volveriamos a ver juntos y ella solo se reia!!
y dijo: eso son cosas de los guionistas!!
y dijo: eso son cosas de los guionistas!!
#3569
17/10/2011 23:34
Mariajo guapa......eso será un sueño de la Paca o es de verdad? jajaja......gracias por continuar, que sepas que me tienes enganchada, jaja!!!!!
Maria José...si se reía es muyyy buena señal.......la trama de ellos avanzará, avanzará su historia!!!!
Maria José...si se reía es muyyy buena señal.......la trama de ellos avanzará, avanzará su historia!!!!
#3570
18/10/2011 01:19
Mariajo, lo que yo te diga, a estos dos los tienen que poner en la serie de enfermeros mutuos. Veríais lo que nos ahorrábamos en disgustos jajajaja. Continua cuando puedas!!
Yo mientras os dejo la continuación de mi relato. Miri, va por ti ;)
-Aquella noche tenía demasiadas ganas de estar contigo.
Y en aquel abrumador silencio tan solo roto por el ruido de los cascos de los caballos contra la tierra pudo escuchar perfectamente como ella soltaba todo el aire que había estado reteniendo desde que él hablara. En ese momento sintió como el muro de contención que había estado reforzando especialmente durante los últimos meses se resquebrajaba lentamente. Ese que le había hecho apartarse cuando, como después se había repetido una y otra vez en sus sueños, ella había estado a punto de besarle tras la muerte de Virtudes. Siempre ella. Apoyándolo y torturándolo al mismo tiempo, pues, aunque no lo pareciera, Raimundo Ulloa también tenía sus momentos de debilidad, aquellos en los que se sentía solo e incomprendido por todo el mundo. Y entonces solo le quedaban los recuerdos.
Sin previo aviso el carruaje se detuvo bruscamente. Todavía ligeramente absorto en sus pensamientos contempló el otro lado del cristal.
Hipnotizado por la luna.
Habían llegado.
Descendió el primero. Sin darse cuenta se volvió hacia ella, ofreciéndole cumplidamente su brazo como apoyo al bajar. Y el semblante sorprendido con el que ella lo miraba aún sin tomarlo le hizo darse cuenta de lo fuera de lugar que estaba ese gesto en su relación desde hacía treinta años. Carraspeó mientras nerviosamente se manoseaba la barba, haciéndose a un lado. Que estúpido se sentía. Tenerla tan cerca nublaba su entendimiento, aturdiéndolo para que en un despiste tratara de ayudarla a bajar como en antaño hacía de su joven pura sangre.
Con sus caros ropajes.
Con su perenne sonrisa.
Ayudándola a descender con cuidado abrazada a su cuerpo. Ella confiaba su contacto con el suelo totalmente a él. Y lo recompensaba con un ardiente beso cuando sus pies ya estaban en tierra firme. Apasionada. Dulce.
Aunque el pasado estuviera regresando a sus vidas de una manera menos dolorosa de lo que solía hacerlo, el recuerdo de lo que se tuvo y se perdió resultaba realmente desolador.
-¿Es que piensa quedarse ahí como un pasmarote? – le llegó una voz desde el otro lado del camino.
Eulalio fumaba en su pipa, apoyado en el tronco de un árbol mientras su propia calesa descansaba unos metros más adelante.
Se giró hacia Francisca, que ante la visión de su nuevo acompañante palideció. Quiso acercarse. Darle la mano. Reconfortarla. Pero lo que él no sabía es que ese hombre poco tenía que ver con su repentina palidez y que la mente de ella, por mucho que quisiera evitarlo, se encontraba muy lejos de allí. Tan lejos que en distancia no podía medirse. Solo en tiempo.
Habían pasado dos años desde aquel día en que lo pillara observándola en la iglesia. Tan solo unos meses después de ese día, Raimundo y su padre acudieron a la Casona con el fin de ocuparse de unos asuntos relacionados con la adquisición de algunas tierras. Tan aburrido y poco interesado en los negocios estaba el vástago de los Ulloa que finalmente, hastiado y con el permiso del dueño de la casa, su padre permitió al joven salir a pasear por los jardines mientras los adultos seguían hablando de sus asuntos.
Distraído, se alejó lo máximo posible de la vista que los demás pudieran tener de él, ocultándose en la parte más alejada del jardín. Pero algo le detuvo. Parecía ser que no era el único al que le gustaba la tranquilidad. La persona que también había encontrado su refugio en ese lugar estaba tan absorta en el papel que tenía delante que ni siquiera lo había oído acercarse, a pesar del crujido de sus pisadas. Observó cómo minuciosamente dibujaba los detalles de aquel paisaje que los rodeaba.
-Es precioso –no pudo evitar decir en voz alta.
La muchacha se giró sobresaltada al mismo tiempo que ocultaba su dibujo entre las hojas caídas a su alrededor. Al ver quien era suspiró y dejó caer la cabeza hacia atrás, apoyándola contra el tronco.
-Me has dado un susto de muerte –murmuró, y seguidamente rescató su ahora embarrado dibujo del improvisado escondrijo –No me lo puedo creer –resopló mientras veía en qué se había convertido su obra.
-Lo siento ¿Puedo verlo? –preguntó, conciliador.
-Poco vas a poder apreciar ahora –le respondió ella, cautivada por su voz a la vez que le cedía el papel.
Tras observarlo durante un momento, se lo devolvió.
-¿Por qué estabas aquí escondida? Por la forma en que me has recibido, podría decirse que al final hasta te has alegrado de que fuera un desconocido –bromeó.
-No puedes imaginarte cuanto… -murmuró más para sí misma que para él –Digamos que… en mi casa no aprueban mi pasatiempo –dejó caer.
Raimundo no pudo ocultar una sonrisa y sentir simpatía por la muchacha. Al fin y al cabo, ¿no era eso lo que le sucedía a él en la suya?
-Te comprendo mejor de lo que piensas –manifestó mientras se hacía un hueco para sentarse frente a ella –Mi padre no comprende que las tierras no me importen en lo más mínimo. Y creo que cada vez me considera más estúpido por pasar mi tiempo entre libros.
Ella le miró embelesada mientras hablaba. Esa voz…
-Por cierto. Mi nombre es Raimundo Ulloa.
-Francisca Montenegro –se presentó ella a su vez – Y… ¿qué es lo que lees?
El tiempo se les escapó de las manos mientras hablaban de banalidades.
Acordaron verse al día siguiente.
Yo mientras os dejo la continuación de mi relato. Miri, va por ti ;)
-Aquella noche tenía demasiadas ganas de estar contigo.
Y en aquel abrumador silencio tan solo roto por el ruido de los cascos de los caballos contra la tierra pudo escuchar perfectamente como ella soltaba todo el aire que había estado reteniendo desde que él hablara. En ese momento sintió como el muro de contención que había estado reforzando especialmente durante los últimos meses se resquebrajaba lentamente. Ese que le había hecho apartarse cuando, como después se había repetido una y otra vez en sus sueños, ella había estado a punto de besarle tras la muerte de Virtudes. Siempre ella. Apoyándolo y torturándolo al mismo tiempo, pues, aunque no lo pareciera, Raimundo Ulloa también tenía sus momentos de debilidad, aquellos en los que se sentía solo e incomprendido por todo el mundo. Y entonces solo le quedaban los recuerdos.
Sin previo aviso el carruaje se detuvo bruscamente. Todavía ligeramente absorto en sus pensamientos contempló el otro lado del cristal.
Hipnotizado por la luna.
Habían llegado.
Descendió el primero. Sin darse cuenta se volvió hacia ella, ofreciéndole cumplidamente su brazo como apoyo al bajar. Y el semblante sorprendido con el que ella lo miraba aún sin tomarlo le hizo darse cuenta de lo fuera de lugar que estaba ese gesto en su relación desde hacía treinta años. Carraspeó mientras nerviosamente se manoseaba la barba, haciéndose a un lado. Que estúpido se sentía. Tenerla tan cerca nublaba su entendimiento, aturdiéndolo para que en un despiste tratara de ayudarla a bajar como en antaño hacía de su joven pura sangre.
Con sus caros ropajes.
Con su perenne sonrisa.
Ayudándola a descender con cuidado abrazada a su cuerpo. Ella confiaba su contacto con el suelo totalmente a él. Y lo recompensaba con un ardiente beso cuando sus pies ya estaban en tierra firme. Apasionada. Dulce.
Aunque el pasado estuviera regresando a sus vidas de una manera menos dolorosa de lo que solía hacerlo, el recuerdo de lo que se tuvo y se perdió resultaba realmente desolador.
-¿Es que piensa quedarse ahí como un pasmarote? – le llegó una voz desde el otro lado del camino.
Eulalio fumaba en su pipa, apoyado en el tronco de un árbol mientras su propia calesa descansaba unos metros más adelante.
Se giró hacia Francisca, que ante la visión de su nuevo acompañante palideció. Quiso acercarse. Darle la mano. Reconfortarla. Pero lo que él no sabía es que ese hombre poco tenía que ver con su repentina palidez y que la mente de ella, por mucho que quisiera evitarlo, se encontraba muy lejos de allí. Tan lejos que en distancia no podía medirse. Solo en tiempo.
Habían pasado dos años desde aquel día en que lo pillara observándola en la iglesia. Tan solo unos meses después de ese día, Raimundo y su padre acudieron a la Casona con el fin de ocuparse de unos asuntos relacionados con la adquisición de algunas tierras. Tan aburrido y poco interesado en los negocios estaba el vástago de los Ulloa que finalmente, hastiado y con el permiso del dueño de la casa, su padre permitió al joven salir a pasear por los jardines mientras los adultos seguían hablando de sus asuntos.
Distraído, se alejó lo máximo posible de la vista que los demás pudieran tener de él, ocultándose en la parte más alejada del jardín. Pero algo le detuvo. Parecía ser que no era el único al que le gustaba la tranquilidad. La persona que también había encontrado su refugio en ese lugar estaba tan absorta en el papel que tenía delante que ni siquiera lo había oído acercarse, a pesar del crujido de sus pisadas. Observó cómo minuciosamente dibujaba los detalles de aquel paisaje que los rodeaba.
-Es precioso –no pudo evitar decir en voz alta.
La muchacha se giró sobresaltada al mismo tiempo que ocultaba su dibujo entre las hojas caídas a su alrededor. Al ver quien era suspiró y dejó caer la cabeza hacia atrás, apoyándola contra el tronco.
-Me has dado un susto de muerte –murmuró, y seguidamente rescató su ahora embarrado dibujo del improvisado escondrijo –No me lo puedo creer –resopló mientras veía en qué se había convertido su obra.
-Lo siento ¿Puedo verlo? –preguntó, conciliador.
-Poco vas a poder apreciar ahora –le respondió ella, cautivada por su voz a la vez que le cedía el papel.
Tras observarlo durante un momento, se lo devolvió.
-¿Por qué estabas aquí escondida? Por la forma en que me has recibido, podría decirse que al final hasta te has alegrado de que fuera un desconocido –bromeó.
-No puedes imaginarte cuanto… -murmuró más para sí misma que para él –Digamos que… en mi casa no aprueban mi pasatiempo –dejó caer.
Raimundo no pudo ocultar una sonrisa y sentir simpatía por la muchacha. Al fin y al cabo, ¿no era eso lo que le sucedía a él en la suya?
-Te comprendo mejor de lo que piensas –manifestó mientras se hacía un hueco para sentarse frente a ella –Mi padre no comprende que las tierras no me importen en lo más mínimo. Y creo que cada vez me considera más estúpido por pasar mi tiempo entre libros.
Ella le miró embelesada mientras hablaba. Esa voz…
-Por cierto. Mi nombre es Raimundo Ulloa.
-Francisca Montenegro –se presentó ella a su vez – Y… ¿qué es lo que lees?
El tiempo se les escapó de las manos mientras hablaban de banalidades.
Acordaron verse al día siguiente.
#3571
18/10/2011 07:01
Buenos días guapas!!!
Sobre el VE, animaros!!!yo no lo vi todo tan negro la verdad, el VE me encanto porque Sandra y Fernando me parecieron unos soles, lo único que no me gusto fue la presentadora que más sosaaaaa no puede ser la tia, que ñoña por favor. Fernando no suele escribir por aqui, escribe en Facebook (en la página de Alfonso y Emilia ;)) pero vamos María que te puedes estrenar y dejarnos un mensajito de animo jejeje, te lo agradeceriamos con el alma.
Sobre lo que contestaron a esa pregunta yo lo entendi a respecto si los personajes sabian de eso, y entendi como la respuesta como que no, que ellos no lo sabian (como personajes), que no se habia dado la situación de que los dos se enteraran de que todavia sienten algo, aunque con esa conversación que tuvo Emilia con su padre lo deberia de deducir. No se yo lo pille por ahi, igual estoy demasiado optimista y que sin más, que en torno a los demás personajes nadie lo sabe, lo que no queire decir que no sigan con la trama. Ni por asomo me creo que no sigan con lo suyo en 40 capitulos más los 20 que llevamos....
jeje que ilusión me hizo reconocer vuestras preguntas en el videoencuentro!!!digo,miralas estamos representadas en todos los lados ;)
Mariajosé guapa que alegria que hayas vuelto a escribir!!Que ganas tenia de leerte, me encandilas ;)
Y tu Cris que bien escribes ,de verás,ese primer encuentro me ha encantado, unes presente y pasado maravillosamente.
Me voy a trabajar un poquillo xD,que os sea leve la mañana. 1 besazo
Sobre el VE, animaros!!!yo no lo vi todo tan negro la verdad, el VE me encanto porque Sandra y Fernando me parecieron unos soles, lo único que no me gusto fue la presentadora que más sosaaaaa no puede ser la tia, que ñoña por favor. Fernando no suele escribir por aqui, escribe en Facebook (en la página de Alfonso y Emilia ;)) pero vamos María que te puedes estrenar y dejarnos un mensajito de animo jejeje, te lo agradeceriamos con el alma.
Sobre lo que contestaron a esa pregunta yo lo entendi a respecto si los personajes sabian de eso, y entendi como la respuesta como que no, que ellos no lo sabian (como personajes), que no se habia dado la situación de que los dos se enteraran de que todavia sienten algo, aunque con esa conversación que tuvo Emilia con su padre lo deberia de deducir. No se yo lo pille por ahi, igual estoy demasiado optimista y que sin más, que en torno a los demás personajes nadie lo sabe, lo que no queire decir que no sigan con la trama. Ni por asomo me creo que no sigan con lo suyo en 40 capitulos más los 20 que llevamos....
jeje que ilusión me hizo reconocer vuestras preguntas en el videoencuentro!!!digo,miralas estamos representadas en todos los lados ;)
Mariajosé guapa que alegria que hayas vuelto a escribir!!Que ganas tenia de leerte, me encandilas ;)
Y tu Cris que bien escribes ,de verás,ese primer encuentro me ha encantado, unes presente y pasado maravillosamente.
Me voy a trabajar un poquillo xD,que os sea leve la mañana. 1 besazo
#3572
18/10/2011 11:49
Hola chicas. Cris, sigue que me ha encantado sobretodo el momento en el que recuerdan cómo se conocieron.
Respecto al videoencuentro suscribo lo de que la presentadora era ssoooooooosa y coooooorta a más no poder. Lo tenía demasiado estudiado. Jonathan es más espontáneo. Le sale todo más natural.
Y también me apunto a lo de la bomba a los guionistas si no desarrollan la trama de Francisca y Raimundo. AMOS ANDA. NO DESARROLLAN ESTO Y LES MATOOOOOOO!!!!!!!
En cuanto al capítulo flojillo para mi gusto. Lo de Emilia por mucho que lo ha querido arreglar Fernando diciendo que le encanta cómo está llevando Alfonso la relación yo no le encuentro sentido. Ahora, a estas alturas es cuando va a hablar con Raimundo. Alfonso es un poco cortico para mi gusto y a Emilia no se vosotras pero yo le daba una paliza y me quedaba tan ancha.
Lo de Pepa no tiene perdón de Dios con la Matilde esta. Menos mal que parece según los avances que eso llega a su fin.
Como siempre Ramón y María llevando las riendas de la serie. Lo que me pude reír cuando veía a Francisca bajar por las escaleras con Hipólito agarrando una merluza bestial
En fin chicas. Yo sigo con mi humilde relato. Eso sí agarraos los machos como dice un profesor mío que se avecina tempestad.
Carmen se levantó llena de energía por lo ocurrido anoche. No dejaba de pensar en los besos de Raimundo y en cómo la acariciaba. Le amaba, le amaba desde el primer momento en que le vio. Pero el pobre Raimundo necesitaría tiempo y comprensión para poder olvidar a esa bruja de Francisca Montenegro. Se levantó dispuesta a aliviar como fuera el dolor de su hombre pero en lugar de a Raimundo vio a Emilia sola bajando las sillas.
- Espera muchacha que te ayudo. – dijo Carmen sonriente.
- No tranquila, no te preocupes. – dijo Emilia. – Por cierto, ¿sabes si pasó algo grave ayer?
- Creo que sí. Según dejó entrever tu padre había discutido con Francisca Montenegro. Y al parecer fue muy fuerte.
- Vaya. Si es que estos dos no acaban bien. – dijo Emilia.
- En fin, no estarán destinados después de todo. – dijo Carmen saboreando las palabras.
Al terminar Carmen se sentó a desayunar como una más y se puso a preparar sus cosas para trabajar. En ese momento entró Sebastián por la puerta con cara de pocos amigos.
- Vaya Sebastián, cualquiera diría que alguien se ha muerto. – dijo Emilia.
- No, pero casi Emilia. – dijo Sebastián con un tono triste.
- Sebastián no me asustes y dime qué pasa.
- Ayer vino Francisca Montenegro ¿verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿Te acuerdas que se habla en el pueblo de un comprador llamado Olmo Mesía?
- Sí, ¿Por qué? – dijo Emilia intrigada.
- Nos ha amenazado con hacerle daño a padre, a ti o a los hijos de Francisca si no le vendemos nuestra parte del negocio y nos marchamos de Puente Viejo.
- ¡¡¡¡¡¿Qué?!!!!!
- Shhh Emilia, padre no puede saberlo. Ese hombre no se anda con chiquitas y puede cumplir esas amenazas perfectamente. – dijo Sebastián intentando que bajara la voz.
- Dios mío, por eso padre está tan destrozado. Todavía no ha salido de su habitación. En verdad Francisca lo ama.- dijo Emilia con tono triste.
- Sí, y eso es lo increíble. Que después de tanto tiempo se amen tanto.
- Pero por eso mismo tenemos que hacer algo Sebastián. No podemos dejar esto así sin más.
- Eso quisiera yo Emilia pero no sé qué podemos hacer. Si denunciamos dice que hará público las formas con las que consiguió sus propiedades y que hará daño a padre o a Tristán o a ti. Y eso no podría perdonármelo… ni padre tampoco.
- Dios santo…
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Carmen se dirigía alegremente hacia la casa de Olmo después de hacer unos encargos suyos cuando vio a Pepa salir de la casa. Carmen la miró sorprendida.
- Pepa… no esperaba verte por aquí.
- Ni yo tampoco Carmen. Vengo a atender a una parturienta. No pensé que los Mesía le habían encargado trabajos.
- Ya ves. A la gente le gusta lo que hago. – dijo Carmen intentando no parecer nerviosa.
- Ya… imagino… Bueno… ya nos veremos por el pueblo.
- Sí… ya nos veremos. – dijo Carmen intentando ocultar el nerviosismo que empezaba a sentir.
Pepa pasó por su lado e hizo como que se iba hasta que Carmen entró en la casa. No sabía por qué pero el instinto de Pepa le indicaba que había gato encerrado. No era normal que alguien adinerado se fijara en alguien pobre por muy artesano que sea. Estaba claro que Francisca lo había hecho para vigilarla pero Águeda u Olmo ¿para qué? Decidió investigarlo.
En cuanto Carmen entró en la casa Pepa abrió discretamente la puerta un centímetro justo para oírles. Seguidamente Olmo se dirigió a ella:
- Cuánto me alegro de verte querida. – dijo Olmo sonriente.
- Y yo más créeme. – dijo Carmen mientras le cogía de las solapas de la chaqueta y le atraía hacia sí.
- ¿Ah sí? ¿Puedo preguntar por qué? – dijo Olmo dulcemente.
- Porque me gusta cuando se cumplen los tratos. – dijo Carmen antes de besarle apasionadamente. – Raimundo está a mi merced.
- Me alegro que tengas lo que quieres. Pero hablando de cumplir tratos creo que merezco… - dijo mientras comenzaba a besarle el hombro y a quitarle la chaqueta - una recompensa ¿no te parece?...
Carmen sonrió lo cogió de la chaqueta y lo llevó hasta el dormitorio. Pepa no se lo podía creer. Lo que Emilia le había contado de su padre era por culpa de ella. Tenía que ir al pueblo enseguida.
P.D.: En la web de antena 3 he visto que un anónimo afirmaba que el próximo mes hay videoencuentro de María y Ramón. ¿Será verdad? Hay que conseguirlo como sea.
¡¡¡¡¡¡A POR EL VIDEOENCUENTRO RAIPAQUISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!
Respecto al videoencuentro suscribo lo de que la presentadora era ssoooooooosa y coooooorta a más no poder. Lo tenía demasiado estudiado. Jonathan es más espontáneo. Le sale todo más natural.
Y también me apunto a lo de la bomba a los guionistas si no desarrollan la trama de Francisca y Raimundo. AMOS ANDA. NO DESARROLLAN ESTO Y LES MATOOOOOOO!!!!!!!
En cuanto al capítulo flojillo para mi gusto. Lo de Emilia por mucho que lo ha querido arreglar Fernando diciendo que le encanta cómo está llevando Alfonso la relación yo no le encuentro sentido. Ahora, a estas alturas es cuando va a hablar con Raimundo. Alfonso es un poco cortico para mi gusto y a Emilia no se vosotras pero yo le daba una paliza y me quedaba tan ancha.
Lo de Pepa no tiene perdón de Dios con la Matilde esta. Menos mal que parece según los avances que eso llega a su fin.
Como siempre Ramón y María llevando las riendas de la serie. Lo que me pude reír cuando veía a Francisca bajar por las escaleras con Hipólito agarrando una merluza bestial

En fin chicas. Yo sigo con mi humilde relato. Eso sí agarraos los machos como dice un profesor mío que se avecina tempestad.
Carmen se levantó llena de energía por lo ocurrido anoche. No dejaba de pensar en los besos de Raimundo y en cómo la acariciaba. Le amaba, le amaba desde el primer momento en que le vio. Pero el pobre Raimundo necesitaría tiempo y comprensión para poder olvidar a esa bruja de Francisca Montenegro. Se levantó dispuesta a aliviar como fuera el dolor de su hombre pero en lugar de a Raimundo vio a Emilia sola bajando las sillas.
- Espera muchacha que te ayudo. – dijo Carmen sonriente.
- No tranquila, no te preocupes. – dijo Emilia. – Por cierto, ¿sabes si pasó algo grave ayer?
- Creo que sí. Según dejó entrever tu padre había discutido con Francisca Montenegro. Y al parecer fue muy fuerte.
- Vaya. Si es que estos dos no acaban bien. – dijo Emilia.
- En fin, no estarán destinados después de todo. – dijo Carmen saboreando las palabras.
Al terminar Carmen se sentó a desayunar como una más y se puso a preparar sus cosas para trabajar. En ese momento entró Sebastián por la puerta con cara de pocos amigos.
- Vaya Sebastián, cualquiera diría que alguien se ha muerto. – dijo Emilia.
- No, pero casi Emilia. – dijo Sebastián con un tono triste.
- Sebastián no me asustes y dime qué pasa.
- Ayer vino Francisca Montenegro ¿verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿Te acuerdas que se habla en el pueblo de un comprador llamado Olmo Mesía?
- Sí, ¿Por qué? – dijo Emilia intrigada.
- Nos ha amenazado con hacerle daño a padre, a ti o a los hijos de Francisca si no le vendemos nuestra parte del negocio y nos marchamos de Puente Viejo.
- ¡¡¡¡¡¿Qué?!!!!!
- Shhh Emilia, padre no puede saberlo. Ese hombre no se anda con chiquitas y puede cumplir esas amenazas perfectamente. – dijo Sebastián intentando que bajara la voz.
- Dios mío, por eso padre está tan destrozado. Todavía no ha salido de su habitación. En verdad Francisca lo ama.- dijo Emilia con tono triste.
- Sí, y eso es lo increíble. Que después de tanto tiempo se amen tanto.
- Pero por eso mismo tenemos que hacer algo Sebastián. No podemos dejar esto así sin más.
- Eso quisiera yo Emilia pero no sé qué podemos hacer. Si denunciamos dice que hará público las formas con las que consiguió sus propiedades y que hará daño a padre o a Tristán o a ti. Y eso no podría perdonármelo… ni padre tampoco.
- Dios santo…
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………..
Carmen se dirigía alegremente hacia la casa de Olmo después de hacer unos encargos suyos cuando vio a Pepa salir de la casa. Carmen la miró sorprendida.
- Pepa… no esperaba verte por aquí.
- Ni yo tampoco Carmen. Vengo a atender a una parturienta. No pensé que los Mesía le habían encargado trabajos.
- Ya ves. A la gente le gusta lo que hago. – dijo Carmen intentando no parecer nerviosa.
- Ya… imagino… Bueno… ya nos veremos por el pueblo.
- Sí… ya nos veremos. – dijo Carmen intentando ocultar el nerviosismo que empezaba a sentir.
Pepa pasó por su lado e hizo como que se iba hasta que Carmen entró en la casa. No sabía por qué pero el instinto de Pepa le indicaba que había gato encerrado. No era normal que alguien adinerado se fijara en alguien pobre por muy artesano que sea. Estaba claro que Francisca lo había hecho para vigilarla pero Águeda u Olmo ¿para qué? Decidió investigarlo.
En cuanto Carmen entró en la casa Pepa abrió discretamente la puerta un centímetro justo para oírles. Seguidamente Olmo se dirigió a ella:
- Cuánto me alegro de verte querida. – dijo Olmo sonriente.
- Y yo más créeme. – dijo Carmen mientras le cogía de las solapas de la chaqueta y le atraía hacia sí.
- ¿Ah sí? ¿Puedo preguntar por qué? – dijo Olmo dulcemente.
- Porque me gusta cuando se cumplen los tratos. – dijo Carmen antes de besarle apasionadamente. – Raimundo está a mi merced.
- Me alegro que tengas lo que quieres. Pero hablando de cumplir tratos creo que merezco… - dijo mientras comenzaba a besarle el hombro y a quitarle la chaqueta - una recompensa ¿no te parece?...
Carmen sonrió lo cogió de la chaqueta y lo llevó hasta el dormitorio. Pepa no se lo podía creer. Lo que Emilia le había contado de su padre era por culpa de ella. Tenía que ir al pueblo enseguida.
P.D.: En la web de antena 3 he visto que un anónimo afirmaba que el próximo mes hay videoencuentro de María y Ramón. ¿Será verdad? Hay que conseguirlo como sea.
¡¡¡¡¡¡A POR EL VIDEOENCUENTRO RAIPAQUISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!
#3573
18/10/2011 14:25
bueno bueno... odio a carmen...odio a tomas!!! aaaahg pero porque no les dejan ser felices!!! joeee.... estamos deseando que sean felices....
(a vosotras no os odio eh? que me encantan vuestros relatos)
hoy a ver que pasa en el capi...que lo vere en directo...aunqeu seguro que no hay escena que me haga saltar del sofa!! pero bueno...vere las actuaciones de maria y ramon aunque sea por separado...!!
P.D..Maria escribenos algo..y si no pues en la pagina del facebook!! jajajajaja (por pedir que no quede)
(a vosotras no os odio eh? que me encantan vuestros relatos)
hoy a ver que pasa en el capi...que lo vere en directo...aunqeu seguro que no hay escena que me haga saltar del sofa!! pero bueno...vere las actuaciones de maria y ramon aunque sea por separado...!!
P.D..Maria escribenos algo..y si no pues en la pagina del facebook!! jajajajaja (por pedir que no quede)
#3574
18/10/2011 15:31
El tema de Francisca Montenegro.
#3575
18/10/2011 15:34
Gracias por la melodía!!! Más que tenebrosa es triste... y me recuerda muchísimo al Padrino!!!
#3576
18/10/2011 16:01
Mariajo me encanta tu relato!! Eso es un sueño pecaminoso de la Paca seguro y sino… ya le vale a Raimundo, que buena recuperación ha tenido jaja con esa enfermera :)
Cris, los adoro, a ellos y a ti por escribir ese precioso relato :) es realmente bonito leer como se conocieron Francisca y Raimundo. Sigue cuando puedas []
Natalia, eso me gusta que se descubra todo :) Espero una muerte lenta y dolorosa para Carmen, entre los guionistas y los malos de los relatos me sacan mis instintos asesinos jajaja
Alex gracias por la música, a mí me resulta un tanto triste y deprimente pero ¿Acaso no es así la vida de Francisca?
Sobre los VE, espero que el de María y Ramón sea el próximo mes, que entre que no hay escenas, ni entrevistas, ni nada… nos tienen supermarginadas. Con las minientrevistas nos pasó igual nosotras esperando y al final nada, mira que les cuesta poco tenernos contentas, pues menos hacen. Si tenemos VE yo prefiero mil veces a Jonathan antes que a las otras dos, no es por nada pero para una cosa que tendríamos Jonathan le sacaría más partido.
Cris, los adoro, a ellos y a ti por escribir ese precioso relato :) es realmente bonito leer como se conocieron Francisca y Raimundo. Sigue cuando puedas []
Natalia, eso me gusta que se descubra todo :) Espero una muerte lenta y dolorosa para Carmen, entre los guionistas y los malos de los relatos me sacan mis instintos asesinos jajaja
Alex gracias por la música, a mí me resulta un tanto triste y deprimente pero ¿Acaso no es así la vida de Francisca?
Sobre los VE, espero que el de María y Ramón sea el próximo mes, que entre que no hay escenas, ni entrevistas, ni nada… nos tienen supermarginadas. Con las minientrevistas nos pasó igual nosotras esperando y al final nada, mira que les cuesta poco tenernos contentas, pues menos hacen. Si tenemos VE yo prefiero mil veces a Jonathan antes que a las otras dos, no es por nada pero para una cosa que tendríamos Jonathan le sacaría más partido.
#3577
18/10/2011 19:56
Bueno... aqui os dejo la continuación de "Un perfecto malentendido" 
-Madre, su historia de amor es preciosa.-comentó Soledad. Cuando termine de relatar mi pasado. Discrepaba en la opinión de mi hija. Yo no creía que mi historia fuese preciosa. Por un absurdo motivo. Mi historia era trágica. Era una historia de sufrimiento. De dolor. El dolor que se siente al estar separada de la persona a la que más amas. Era una historia de poder. De cómo el dinero nos venció una vez. De cómo el dinero batalló contra el amor. Aparentemente el dinero ganó. Ahora estaba claro quién era el vencedor. El amor. El amor que Raimundo y yo nos procesábamos. Quizás mi historia sí fuese preciosa. No era momento de ponerse a pensar en eso. No era momento de decidir cuan hermosa era mi historia. Suspire. Soledad me miraba. Mientras me explicaba no había parado de llorar. A pesar de eso ahora me miraba sonriente. Como si buscase a la Francisca enamorada. A la Francisca que les había relatado. Buscando aquella parte sensible dentro de mí. No la buscaba. Ya la había encontrado. Eso era. Ahora me miraba con adoración. Sintiéndose bien por no tener a la madre cruel y despiadada, que siempre había pensado tener. Acaricié con el pulgar su mano. La mantenía entrelazada a la mía. Agarrándola. Con fuerza. Sin querer soltarla. Tristán por el contrario se había alejado un poco. Dejando un espacio entre su cuerpo y el mío. Lo mire. Él mantenía la vista perdida. Mirando la nada. Con el semblante serio. Pensativo. Sus manos estaban unidas entre sí. Entre sus piernas. Separadas. No entendí bien aquel cambio. Se había mostrado atento mientras hablaba. Me había escuchado pacientemente.
-Tristán.-le susurré. Intentando que saliese de su ensimismamiento. Soltando cariñosamente la mano de Soledad. Acercándome a él. -¿Ocurre algo?- le pregunté. Quizás estuviese molesto por algo. Él salió del trance ante mi pregunta. Negó con la cabeza. Sin levantarla. La mantenía agachada. Coloque mi mano más cercana a él sobre su espalda. Casi llegando a su hombro. Tristán levanto la cabeza. Segundos después de sentir el contacto. Segundos después de sentir mi mano sobre él. Me miro a los ojos. Solo pude sonreírle. Los tenía humedecidos. Por eso no levantaba la cabeza. Se sentía extraño al mostrar sus sentimientos hacia mí. En casi ninguna ocasión lo había hecho. Él era el hombre de la casa. No debía de llorar ante una mujer. Ni mucho menos ante mí. Su madre. Francisca Montenegro. Le acaricié el rostro. Él me sonrió. Haciéndome ver que se había recompuesto totalmente. Que no quedaba ni un ápice de tristeza en él. Soledad y Tristán se lanzaron una cómplice mirada. Haciéndose saber el uno al otro que ambos pensaban lo mismo. Que se sentían felices porque yo también lo era. Un ruido de pasos bajando la escalera me hizo recomponerme. Pase mis manos por mi rostro. Por mis mejillas. Por debajo de mis ojos. Comprobando que no quedaba rastro de mis lágrimas. No lo había. Con suerte mis ojos tampoco tendrían ninguna huella de mi llanto. Con suerte no estarían enrojecidos. El sonido de los pasos se hizo presente. Pablo entró en el salón. Con aire distinguido. Con una pose típica de un rico terrateniente. Tristán, Soledad y yo nos levantamos casi al mismo tiempo. Pablo me miro. Sonriente. Salí de detrás de la mesa. Reuniéndome con él en el otro lado. Lo mire. A aquellos llamativos ojos verdes.
-Buenos días, Pablo.-salude. Educada. Sonriente.
-Buenos días, Francisca.- dijo. Devolviéndome el saludo. Devolviéndome la sonrisa. –Ya creí que solo había sido una alucinación, un hermoso sueño.- comentó mientras sonreía. Lo mire extrañada. Sin entender lo que decía. O quizás sin querer entenderlo. Él ensanchó su sonrisa. –Nada volví a saber de usted tras el baile, así que tuve que regresar a la casona solo. ¿Dónde se metió?-preguntó. Lo mire. “Bien, Francisca, otra excusa. Otra mentira que inventar, cuando esto termine no tendrás perdón, por mucho que te confieses con Don Anselmo” me dijo la voz de la conciencia. Trague saliva. Pablo esperaba una respuesta.
-¿Le he presentado ya a mis hijo?-pregunté. Dirigiendo mi mirada hacia ellos. Indicándole a Pablo con la mano su posición. Como si ninguna pregunta me hubiese formulado él antes. Mostrándole una falsa sonrisa. Ocultando que lo fuese. El pareció olvidarse de todo al verla.
-No pero si no me equivoco, la hermosa joven ha de ser Soledad,-se dirigió a ella. Sonriente. Como siempre. Soledad le extendió la mano. Haciendo una pequeña reverencia. Pablo beso su mano. Inclinándose cortés hacia ella. Se giró hacia mi hijo.-y usted ha de ser Seb…-meneo la cabeza antes de concluir con el nombre.-Tristán, el mayor.- El muchacho le ofreció la mano. Ambos la estrecharon. En un educado gesto de presentación. Pablo dirigió momentáneamente su mirada hacia mí. Después la volvió a posar sobre mis hijos. -No saben cuánto me han hablado de ustedes sus padres.- dijo con total naturalidad. Cavando mí tumba sin saberlo. Mis hijos lo miraron extrañados. Sacando de orbita sus ojos. Como si se hubiese vuelto loco. El temor cruzó momentáneamente su rostro. Quizás por el simple hecho de imaginar que Salvador aún pudiese estar vivo. Desecharon aquella idea al segundo siguiente de pensarla. Pablo, ajeno a nuestros pensamientos, seguía sonriente. Me miro.
-Francisca, ¿Dónde está su marido?-preguntó. Sin dar importancia a las dos bombas que acababa de soltar. Mire a mis hijos rápidamente. Seguían desconcertados. Extrañados. Ahora pensaban que los locos eran ellos. Devolví mi mirada a Pablo. Respire profundamente. Calmándome. Reuniendo la paciencia que necesitaba. La templanza. Sonreí. Exteriormente.
-Raimundo ha de estar en la finca.- le respondí a su pregunta. –Si nos disculpa, mis hijos y yo debemos conversar sobre algo… importante.-No se me ocurrió nada. Debía de parecer una excusa natural. Aunque Pablo solo se fijaba en mi sonrisa y eso para él ya era una excusa. Asintió con la cabeza.
-No se preocupe, he quedado con su capataz para ver cómo marchan los arreglos de mi carruaje.- explicó. –Les dejo. Ha sido un placer conocerlos.-se dirigió a mis hijos. Estos seguían con el mismo gesto de desconcierto de antes. Pablo se giró hacia mí. –Francisca,- me llamó pensativo. –no quiero incomodarla con mi ofrecimiento pero, ¿le apetecería merendar conmigo, esta tarde?-preguntó. Un tanto temerosos porque mi respuesta fuese negativa. Le sonreí.
-Claro que sí, hasta la tarde pues.-respondí. El beso caballeroso mi mano. Despidiéndose. Tomó rumbo hasta la puerta. Salió. Cerrándola. Cuando esto sucedió me gire. Lentamente. Encontrándome de frente con mis hijos. Aun desconcertados por la situación y las palabras de Pablo. Suspire. Dosificando el aire que salía de mis pulmones. Ahora ya no había vuelta atrás.

-Madre, su historia de amor es preciosa.-comentó Soledad. Cuando termine de relatar mi pasado. Discrepaba en la opinión de mi hija. Yo no creía que mi historia fuese preciosa. Por un absurdo motivo. Mi historia era trágica. Era una historia de sufrimiento. De dolor. El dolor que se siente al estar separada de la persona a la que más amas. Era una historia de poder. De cómo el dinero nos venció una vez. De cómo el dinero batalló contra el amor. Aparentemente el dinero ganó. Ahora estaba claro quién era el vencedor. El amor. El amor que Raimundo y yo nos procesábamos. Quizás mi historia sí fuese preciosa. No era momento de ponerse a pensar en eso. No era momento de decidir cuan hermosa era mi historia. Suspire. Soledad me miraba. Mientras me explicaba no había parado de llorar. A pesar de eso ahora me miraba sonriente. Como si buscase a la Francisca enamorada. A la Francisca que les había relatado. Buscando aquella parte sensible dentro de mí. No la buscaba. Ya la había encontrado. Eso era. Ahora me miraba con adoración. Sintiéndose bien por no tener a la madre cruel y despiadada, que siempre había pensado tener. Acaricié con el pulgar su mano. La mantenía entrelazada a la mía. Agarrándola. Con fuerza. Sin querer soltarla. Tristán por el contrario se había alejado un poco. Dejando un espacio entre su cuerpo y el mío. Lo mire. Él mantenía la vista perdida. Mirando la nada. Con el semblante serio. Pensativo. Sus manos estaban unidas entre sí. Entre sus piernas. Separadas. No entendí bien aquel cambio. Se había mostrado atento mientras hablaba. Me había escuchado pacientemente.
-Tristán.-le susurré. Intentando que saliese de su ensimismamiento. Soltando cariñosamente la mano de Soledad. Acercándome a él. -¿Ocurre algo?- le pregunté. Quizás estuviese molesto por algo. Él salió del trance ante mi pregunta. Negó con la cabeza. Sin levantarla. La mantenía agachada. Coloque mi mano más cercana a él sobre su espalda. Casi llegando a su hombro. Tristán levanto la cabeza. Segundos después de sentir el contacto. Segundos después de sentir mi mano sobre él. Me miro a los ojos. Solo pude sonreírle. Los tenía humedecidos. Por eso no levantaba la cabeza. Se sentía extraño al mostrar sus sentimientos hacia mí. En casi ninguna ocasión lo había hecho. Él era el hombre de la casa. No debía de llorar ante una mujer. Ni mucho menos ante mí. Su madre. Francisca Montenegro. Le acaricié el rostro. Él me sonrió. Haciéndome ver que se había recompuesto totalmente. Que no quedaba ni un ápice de tristeza en él. Soledad y Tristán se lanzaron una cómplice mirada. Haciéndose saber el uno al otro que ambos pensaban lo mismo. Que se sentían felices porque yo también lo era. Un ruido de pasos bajando la escalera me hizo recomponerme. Pase mis manos por mi rostro. Por mis mejillas. Por debajo de mis ojos. Comprobando que no quedaba rastro de mis lágrimas. No lo había. Con suerte mis ojos tampoco tendrían ninguna huella de mi llanto. Con suerte no estarían enrojecidos. El sonido de los pasos se hizo presente. Pablo entró en el salón. Con aire distinguido. Con una pose típica de un rico terrateniente. Tristán, Soledad y yo nos levantamos casi al mismo tiempo. Pablo me miro. Sonriente. Salí de detrás de la mesa. Reuniéndome con él en el otro lado. Lo mire. A aquellos llamativos ojos verdes.
-Buenos días, Pablo.-salude. Educada. Sonriente.
-Buenos días, Francisca.- dijo. Devolviéndome el saludo. Devolviéndome la sonrisa. –Ya creí que solo había sido una alucinación, un hermoso sueño.- comentó mientras sonreía. Lo mire extrañada. Sin entender lo que decía. O quizás sin querer entenderlo. Él ensanchó su sonrisa. –Nada volví a saber de usted tras el baile, así que tuve que regresar a la casona solo. ¿Dónde se metió?-preguntó. Lo mire. “Bien, Francisca, otra excusa. Otra mentira que inventar, cuando esto termine no tendrás perdón, por mucho que te confieses con Don Anselmo” me dijo la voz de la conciencia. Trague saliva. Pablo esperaba una respuesta.
-¿Le he presentado ya a mis hijo?-pregunté. Dirigiendo mi mirada hacia ellos. Indicándole a Pablo con la mano su posición. Como si ninguna pregunta me hubiese formulado él antes. Mostrándole una falsa sonrisa. Ocultando que lo fuese. El pareció olvidarse de todo al verla.
-No pero si no me equivoco, la hermosa joven ha de ser Soledad,-se dirigió a ella. Sonriente. Como siempre. Soledad le extendió la mano. Haciendo una pequeña reverencia. Pablo beso su mano. Inclinándose cortés hacia ella. Se giró hacia mi hijo.-y usted ha de ser Seb…-meneo la cabeza antes de concluir con el nombre.-Tristán, el mayor.- El muchacho le ofreció la mano. Ambos la estrecharon. En un educado gesto de presentación. Pablo dirigió momentáneamente su mirada hacia mí. Después la volvió a posar sobre mis hijos. -No saben cuánto me han hablado de ustedes sus padres.- dijo con total naturalidad. Cavando mí tumba sin saberlo. Mis hijos lo miraron extrañados. Sacando de orbita sus ojos. Como si se hubiese vuelto loco. El temor cruzó momentáneamente su rostro. Quizás por el simple hecho de imaginar que Salvador aún pudiese estar vivo. Desecharon aquella idea al segundo siguiente de pensarla. Pablo, ajeno a nuestros pensamientos, seguía sonriente. Me miro.
-Francisca, ¿Dónde está su marido?-preguntó. Sin dar importancia a las dos bombas que acababa de soltar. Mire a mis hijos rápidamente. Seguían desconcertados. Extrañados. Ahora pensaban que los locos eran ellos. Devolví mi mirada a Pablo. Respire profundamente. Calmándome. Reuniendo la paciencia que necesitaba. La templanza. Sonreí. Exteriormente.
-Raimundo ha de estar en la finca.- le respondí a su pregunta. –Si nos disculpa, mis hijos y yo debemos conversar sobre algo… importante.-No se me ocurrió nada. Debía de parecer una excusa natural. Aunque Pablo solo se fijaba en mi sonrisa y eso para él ya era una excusa. Asintió con la cabeza.
-No se preocupe, he quedado con su capataz para ver cómo marchan los arreglos de mi carruaje.- explicó. –Les dejo. Ha sido un placer conocerlos.-se dirigió a mis hijos. Estos seguían con el mismo gesto de desconcierto de antes. Pablo se giró hacia mí. –Francisca,- me llamó pensativo. –no quiero incomodarla con mi ofrecimiento pero, ¿le apetecería merendar conmigo, esta tarde?-preguntó. Un tanto temerosos porque mi respuesta fuese negativa. Le sonreí.
-Claro que sí, hasta la tarde pues.-respondí. El beso caballeroso mi mano. Despidiéndose. Tomó rumbo hasta la puerta. Salió. Cerrándola. Cuando esto sucedió me gire. Lentamente. Encontrándome de frente con mis hijos. Aun desconcertados por la situación y las palabras de Pablo. Suspire. Dosificando el aire que salía de mis pulmones. Ahora ya no había vuelta atrás.
#3578
18/10/2011 20:24
Miri 22 capítulos=Un tercio de temporada
#3579
18/10/2011 20:46
Jajaja al final la bola de nieve va a acabar más grande que todo Puente Viejo :)
No me lo puedo creer, lo peor es que esta semana no habrá pero ¿Y la que viene?
Jo,esto es insoportable, la enfermedad de la Paca no avanza y esa es nuestra unica esperanza, nuestro palo en el que agarrarnos. Vamos de mal en peor, ahora los guionistas estan a punto de pasarse los 21 cap., por que no puedo ir a Madrid que sino se iban a enterar los guionistas de quien es Francisca, quien es Raimundo, la relacion le los une y que nosotras estamos aqui, esperando como agua de Mayo esa escena.
A pesar de todo y de mi monumental cabreo con los guionistas sigo creyendo en su historia de amor, y en que no nos defraudarón y desarrollaran su trama.
No me lo puedo creer, lo peor es que esta semana no habrá pero ¿Y la que viene?
Jo,esto es insoportable, la enfermedad de la Paca no avanza y esa es nuestra unica esperanza, nuestro palo en el que agarrarnos. Vamos de mal en peor, ahora los guionistas estan a punto de pasarse los 21 cap., por que no puedo ir a Madrid que sino se iban a enterar los guionistas de quien es Francisca, quien es Raimundo, la relacion le los une y que nosotras estamos aqui, esperando como agua de Mayo esa escena.
A pesar de todo y de mi monumental cabreo con los guionistas sigo creyendo en su historia de amor, y en que no nos defraudarón y desarrollaran su trama.
#3580
18/10/2011 20:47
uy que poco animado esta estooo!!
ay ese pablo!! a ver si se van a merendar y los pilla raimundoooo!! uy que interesante...sigue por favor..!!
del capi...paso palabra....
y yo discrepo...alex cariño...esa cancion no me gusta para la montenegro.... (soy la oveja negra)la veo lugubre...y creo que le pega mas una cancion melancolica...porque eso es lo que tiene francisca melancolia por todo lo vivido en el pasado..
venga chicas animaros!! que seguro que la semana que viene habra escenaa!
un besazo!
ay ese pablo!! a ver si se van a merendar y los pilla raimundoooo!! uy que interesante...sigue por favor..!!
del capi...paso palabra....
y yo discrepo...alex cariño...esa cancion no me gusta para la montenegro.... (soy la oveja negra)la veo lugubre...y creo que le pega mas una cancion melancolica...porque eso es lo que tiene francisca melancolia por todo lo vivido en el pasado..
venga chicas animaros!! que seguro que la semana que viene habra escenaa!
un besazo!
