El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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08/06/2011 23:44
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#3481
15/10/2011 18:59
Gracias guapas!!! Prometo haceros muchos mas!!! A ver si mientas nos dan escenas!!! Besooos!!
#3482
15/10/2011 20:04
Bueno como ya os comente os dejo una escena que creía que podría tener sentido pero... creo que mis queridos guionistas no lo ven como yo y no nos la darán pero bueno... yo os la dejo a ver si os gusta :)
Raimundo miro a su hijo. El joven estaba leyendo unos documentos. Releía una y otra vez los mismos papeles. Intentando desesperadamente encontrar una solución. Meneo la cabeza. Por enésima vez. Raimundo lo miraba preocupado. Sabía que su hijo lo estaba pasando mal. Había invertido mucho para conseguir aquel sueño. Por culpa de Francisca se lo iban a arrebatar. Maldijo a Francisca. Siempre lo hacía cuando le venían las cosas mal. Siempre era ella la causante de su sufrimiento. De su dolor. Siempre la culpaba a ella. Aunque fuese inocente. Para Francisca siempre había una mala palabra. Un reproche. Donde esconder todo el amor que sentía hacia ella. Siempre ocultaba sus sentimientos detrás del odio. Dejo que su mirada se perdiera. Clavando sus ojos en un punto fijo. Sin mirar a nada en concreto. Sebastián soltó cabreados los papeles que tenía entre las manos. Resoplando. Estaba enfadado. Cabreado. Por la situación. Se sentía impotente. Viendo como su sueño se hundía. Viendo como todo por lo que había luchado se iba a pique. Miro a Raimundo.
-Padre, le agradezco que se haya ofrecido a ayudarme, pero esto no tiene solución.- dijo el muchacho. –Quizás sea una buena idea…- no sabía cómo decirlo. Hacia un par de días Olmo le había ofrecido un puesto de trabajo. Lo había animado a cambiar de bando. A dejar solos a los Montenegro. Él se había negado. Tristán era su amigo. La conservera era su sueño. No lo había dudado. Pero ahora… -aceptar la oferta del señor Mesia.
-Hijo,-intervinó Raimundo.- si es lo que realmente quieres, hazlo. Pero no tires la toalla en el primer bache.– le aconsejo.
-No sé, padre, con Olmo trabajo no me faltará y además,- el muchacho se reclinó hacia atrás. Dejando que su espalda tocase el respaldar de la silla. Suspiro.-los Montenegro últimamente solo se preocupan por sus tierras, parece como si la conservera no les importase.- se sinceró el joven. Diciendo lo que rondaba por su mente. –Tristán tiene problemas más importantes que la conservera y soy yo el que se queda aquí, intentando que este barco no nos hunda.- añadió. -No puedo seguir luchando solo, padre.
-No lo harás,-dijo Raimundo. Totalmente convencido de ello. -yo estoy aquí para apoyarte. Juntos encontraremos una solución. -sonrió tranquilizador. Contagiando a su hijo con su sonrisa. –Ese Olmo no sabe con quién se ha metido.- bromeó. Cogió los papeles que su hijo había soltado hace unos minutos. Los que había arrojado sobre la mesa de mala manera. Los cogió. Empezó a leerlos. Detenidamente. Punto por punto. Analizándolos.
-Esos papeles son los que acabo de leer yo, padre.– apuntó el muchacho. -No pone nada que nos pueda servir.- añadió.
-No los habrás mirado bien, hijo.- comentó Raimundo. Ordenando los papeles entre las manos. Los soltó sobre la mesa. Dejando el que creyó más importante arriba. El primero. Había encontrado algo. Un pequeño detalle que les podría servir. Sonrió satisfecho. –Sebastián, hace unos días me dijiste algo sobre un plano que incluía las nuevas adquisiciones de Olmo frente a las tierras de Francisca ¿No es así?-preguntó. Entusiasmado.
-Así es, padre.-contestó Sebastián. -El plano ha de estar en aquella habitación.- le indicó el muchacho. La habitación a la que se refería estaba situada al fondo del pasillo. Un corto pasillo que comunicaba el despacho de Sebastián con la pequeña estancia. Raimundo se levantó. Rápidamente. Dirigiéndose hacia la habitación. En ella había un par de estanterías. Repletas de libros. Papeles. Documentos. También había una mesa. Sobre ella no había más que papeles. Montones de papeles curiosamente ordenados. El mobiliario estaba completado por un pequeño armario. En él se encontraban los planos. De la conservera. De las maquinas. El de las tierras de Francisca. Ese era. El que necesitaba.
Raimundo miro a su hijo. El joven estaba leyendo unos documentos. Releía una y otra vez los mismos papeles. Intentando desesperadamente encontrar una solución. Meneo la cabeza. Por enésima vez. Raimundo lo miraba preocupado. Sabía que su hijo lo estaba pasando mal. Había invertido mucho para conseguir aquel sueño. Por culpa de Francisca se lo iban a arrebatar. Maldijo a Francisca. Siempre lo hacía cuando le venían las cosas mal. Siempre era ella la causante de su sufrimiento. De su dolor. Siempre la culpaba a ella. Aunque fuese inocente. Para Francisca siempre había una mala palabra. Un reproche. Donde esconder todo el amor que sentía hacia ella. Siempre ocultaba sus sentimientos detrás del odio. Dejo que su mirada se perdiera. Clavando sus ojos en un punto fijo. Sin mirar a nada en concreto. Sebastián soltó cabreados los papeles que tenía entre las manos. Resoplando. Estaba enfadado. Cabreado. Por la situación. Se sentía impotente. Viendo como su sueño se hundía. Viendo como todo por lo que había luchado se iba a pique. Miro a Raimundo.
-Padre, le agradezco que se haya ofrecido a ayudarme, pero esto no tiene solución.- dijo el muchacho. –Quizás sea una buena idea…- no sabía cómo decirlo. Hacia un par de días Olmo le había ofrecido un puesto de trabajo. Lo había animado a cambiar de bando. A dejar solos a los Montenegro. Él se había negado. Tristán era su amigo. La conservera era su sueño. No lo había dudado. Pero ahora… -aceptar la oferta del señor Mesia.
-Hijo,-intervinó Raimundo.- si es lo que realmente quieres, hazlo. Pero no tires la toalla en el primer bache.– le aconsejo.
-No sé, padre, con Olmo trabajo no me faltará y además,- el muchacho se reclinó hacia atrás. Dejando que su espalda tocase el respaldar de la silla. Suspiro.-los Montenegro últimamente solo se preocupan por sus tierras, parece como si la conservera no les importase.- se sinceró el joven. Diciendo lo que rondaba por su mente. –Tristán tiene problemas más importantes que la conservera y soy yo el que se queda aquí, intentando que este barco no nos hunda.- añadió. -No puedo seguir luchando solo, padre.
-No lo harás,-dijo Raimundo. Totalmente convencido de ello. -yo estoy aquí para apoyarte. Juntos encontraremos una solución. -sonrió tranquilizador. Contagiando a su hijo con su sonrisa. –Ese Olmo no sabe con quién se ha metido.- bromeó. Cogió los papeles que su hijo había soltado hace unos minutos. Los que había arrojado sobre la mesa de mala manera. Los cogió. Empezó a leerlos. Detenidamente. Punto por punto. Analizándolos.
-Esos papeles son los que acabo de leer yo, padre.– apuntó el muchacho. -No pone nada que nos pueda servir.- añadió.
-No los habrás mirado bien, hijo.- comentó Raimundo. Ordenando los papeles entre las manos. Los soltó sobre la mesa. Dejando el que creyó más importante arriba. El primero. Había encontrado algo. Un pequeño detalle que les podría servir. Sonrió satisfecho. –Sebastián, hace unos días me dijiste algo sobre un plano que incluía las nuevas adquisiciones de Olmo frente a las tierras de Francisca ¿No es así?-preguntó. Entusiasmado.
-Así es, padre.-contestó Sebastián. -El plano ha de estar en aquella habitación.- le indicó el muchacho. La habitación a la que se refería estaba situada al fondo del pasillo. Un corto pasillo que comunicaba el despacho de Sebastián con la pequeña estancia. Raimundo se levantó. Rápidamente. Dirigiéndose hacia la habitación. En ella había un par de estanterías. Repletas de libros. Papeles. Documentos. También había una mesa. Sobre ella no había más que papeles. Montones de papeles curiosamente ordenados. El mobiliario estaba completado por un pequeño armario. En él se encontraban los planos. De la conservera. De las maquinas. El de las tierras de Francisca. Ese era. El que necesitaba.
#3483
15/10/2011 20:27
Francisca llamó a la puerta. No demasiado fuerte. La abrió. Sin esperar respuesta. Bruscamente. Entró en el despacho. Con la cabeza bien alta.
-Buenas tardes, Sebastián.-Saludó.
-Bu…buena tardes, Doña Francisca.- contestó Sebastián. Se levantó. Sin moverse del sitio. Nervioso. Su padre estaba a unos metros de allí. Buscando el plano de las tierras de Francisca. En la habitación de al lado. No quería imaginarse lo que ocurriría si se viesen las caras. “Pronto lo comprobaras, Sebastián” se dijo. Francisca dio un par de pasos hacia el escritorio. Quedando frente a él. Con su típica pose orgullosa. Altiva. Haciéndole ver quien era superior a quien. – ¿A que ha venido, Francisca?-preguntó Sebastián. Visiblemente molesto con su presencia.
-¡Vaya!-exclamó. –Que pronto olvidas a quien pertenece todo esto. – Sonrió irónicamente.
-No lo olvido, señora. –Contestó Sebastián de malas maneras. Enfadado. Las malas palabras de Francisca era lo único que necesitaba para colmar su paciencia. –Pero creo recordar que usted…
-Para Sebastián. –lo interrumpió Francisca. – No he venido a discutir contigo.-se explicó.- si estoy aquí es porque quería darte las gracias. –Sebastián la miro extrañado. Francisca sonrió. Meneo la cabeza. Para ella también era raro dar las gracias a alguien. Pero la lealtad del chico lo merecía. – Sé qué hace unos días Olmo te ofreció trabajo. Me alegro de que no lo aceptaras.
-Si lo hice no fue por usted.-contestó el muchacho.
-Buenas tardes, Sebastián.-Saludó.
-Bu…buena tardes, Doña Francisca.- contestó Sebastián. Se levantó. Sin moverse del sitio. Nervioso. Su padre estaba a unos metros de allí. Buscando el plano de las tierras de Francisca. En la habitación de al lado. No quería imaginarse lo que ocurriría si se viesen las caras. “Pronto lo comprobaras, Sebastián” se dijo. Francisca dio un par de pasos hacia el escritorio. Quedando frente a él. Con su típica pose orgullosa. Altiva. Haciéndole ver quien era superior a quien. – ¿A que ha venido, Francisca?-preguntó Sebastián. Visiblemente molesto con su presencia.
-¡Vaya!-exclamó. –Que pronto olvidas a quien pertenece todo esto. – Sonrió irónicamente.
-No lo olvido, señora. –Contestó Sebastián de malas maneras. Enfadado. Las malas palabras de Francisca era lo único que necesitaba para colmar su paciencia. –Pero creo recordar que usted…
-Para Sebastián. –lo interrumpió Francisca. – No he venido a discutir contigo.-se explicó.- si estoy aquí es porque quería darte las gracias. –Sebastián la miro extrañado. Francisca sonrió. Meneo la cabeza. Para ella también era raro dar las gracias a alguien. Pero la lealtad del chico lo merecía. – Sé qué hace unos días Olmo te ofreció trabajo. Me alegro de que no lo aceptaras.
-Si lo hice no fue por usted.-contestó el muchacho.
#3484
15/10/2011 20:50
Chicas qué GRANDES FRASES Y VERDADES. Suscribo todo lo que habéis dicho.
Solo esta pareja ha conseguido engancharme tanto, consigue que ni parpadee , ni respire y tenga el corazón en un puño cada vez que salen juntos o piensan el uno en el otro. Temo seriamente por mi salud, el día que sólo se rocen un poco más! Con una mirada de ellos ya me derrito y me dan taquicardias. El día que haya beso, entraré en coma.
Ya sabemos que hay que tener paciencia, y como dicen: la paciencia es amarga, pero dará frutos dulces, fijo!!!
Third a quién habrá que llamar pa que nos devuelvan a nuestra Paca? La verdad, hay un descontento muy generalizado con respecto a la serie desde hace meses que los actores no se merecen. No sé si han sabido enderezar la cosa a tiempo y empieza algo bueno ya, y en nuestro caso, que hayan empezado por la Montenegro! Qué manera de desaprovechar a una gran actriz. Una pena.
Ruth: ‘Debe ser que está turbada en mi presencia’??? Jajajaja, me parto! Qué asquerosamente creído se lo tiene este hombre! Estoy esperando ansiosamente el ‘aletazo’ que le dé su ‘dulce palomita’. Jajajaja- No te irás sin continuar un poquitín mas, no??
Rocío, precioso, por fin les habla de su amor a los hijos!!! Me encanta esa escena, ojalá en la serie se hiciera de una forma parecida. Ansiosa por leer la escena con Raimundo!
La posible escena se perfila chulísima. Yo también pensé que Raimundo va a dar con la solución jeje. Ya me tienes enganchada y a ver si los guionistas también tiran por ahí y se encuentran estos dos en la conservera.
Mariajose, gracias por el video, es maravilloso y sale la escena del libro de Rosalia que me encanta. Admiro vuestra dedicación y buen trabajo,
Vosotras sí que sabéis aprovechar lo poco que hay! Enhorabuena.
Solo esta pareja ha conseguido engancharme tanto, consigue que ni parpadee , ni respire y tenga el corazón en un puño cada vez que salen juntos o piensan el uno en el otro. Temo seriamente por mi salud, el día que sólo se rocen un poco más! Con una mirada de ellos ya me derrito y me dan taquicardias. El día que haya beso, entraré en coma.
Ya sabemos que hay que tener paciencia, y como dicen: la paciencia es amarga, pero dará frutos dulces, fijo!!!
Third a quién habrá que llamar pa que nos devuelvan a nuestra Paca? La verdad, hay un descontento muy generalizado con respecto a la serie desde hace meses que los actores no se merecen. No sé si han sabido enderezar la cosa a tiempo y empieza algo bueno ya, y en nuestro caso, que hayan empezado por la Montenegro! Qué manera de desaprovechar a una gran actriz. Una pena.
Ruth: ‘Debe ser que está turbada en mi presencia’??? Jajajaja, me parto! Qué asquerosamente creído se lo tiene este hombre! Estoy esperando ansiosamente el ‘aletazo’ que le dé su ‘dulce palomita’. Jajajaja- No te irás sin continuar un poquitín mas, no??
Rocío, precioso, por fin les habla de su amor a los hijos!!! Me encanta esa escena, ojalá en la serie se hiciera de una forma parecida. Ansiosa por leer la escena con Raimundo!
La posible escena se perfila chulísima. Yo también pensé que Raimundo va a dar con la solución jeje. Ya me tienes enganchada y a ver si los guionistas también tiran por ahí y se encuentran estos dos en la conservera.
Mariajose, gracias por el video, es maravilloso y sale la escena del libro de Rosalia que me encanta. Admiro vuestra dedicación y buen trabajo,
Vosotras sí que sabéis aprovechar lo poco que hay! Enhorabuena.
#3485
15/10/2011 20:56
Raimundo apareció de la nada. Con el plano en la mano. Paró en seco sus pasos.
-Francisca.- pronunció. Esta quedó paralizada. Atónita. Dio un pequeño paso atrás.
-¿Qque haces aquí, Raimundo?-preguntó. Orgullosa. A pesar de su difícil comienzo. Este no contestó. Francisca entrecerró los ojos. Fijándose en el plano que Raimundo tenía entre las manos. -¿Qué es eso?-preguntó. Una vez que se percató de que se trataba. Eran los planos que hacía una semana Sebastián le había mostrado. Sus terrenos comparados con los de Olmo. Raimundo miro el mapa.
-¿No lo reconoces?-contestó con otra pregunta. Irónico.
-Claro que lo reconozco, es el plano de mis tierras pero ¿qué haces tú con eso?-dijo Francisca un tanto enfadada.
-Estaba buscando una solución para que la conservera no se arruinará.- explicó Raimundo. Rápidamente.
-¿Desde cuándo te importa algo que esté relacionado conmigo?-preguntó Francisca. Ironica. Dando un paso hacia él.
-Desde que ese algo está relacionado con mi hijo.-contestó Raimundo. Dando un paso hacia ella. -Ni un dedo movería por ti.- la miro intensamente. Con odio.
-Pues bien que lo moviste para apretar la pistola y salvarme la vida.-repuso Francisca. Avanzando otro pasó hacia él. Aguantándole la mirada. La tensión se cortaba con cuchillo. Sebastián buscaba una manera de salir de aquella incómoda situación.
-Padre,-comenzó el muchacho. -yo… Emilia me pidió que la acompañase a… la puebla. Quería encargar unos… un traje nuevo.- ideo la escusa sobre la marcha. Raimundo no pareció escucharle. Francisca tampoco. Ambos mantenían la mirada en los ojos del otro. Cargada de odio. Sin motivo. El joven cogió su chaqueta y se marchó. Rápidamente. Cerrando la puerta al salir. El sonido de está cerrándose los hizo salir del universo paralelo en el que se encontraban. Se examinaron el uno al otro con la mirada. Francisca se giró. Aumentando el espacio que había entre ellos.
-Francisca.- pronunció. Esta quedó paralizada. Atónita. Dio un pequeño paso atrás.
-¿Qque haces aquí, Raimundo?-preguntó. Orgullosa. A pesar de su difícil comienzo. Este no contestó. Francisca entrecerró los ojos. Fijándose en el plano que Raimundo tenía entre las manos. -¿Qué es eso?-preguntó. Una vez que se percató de que se trataba. Eran los planos que hacía una semana Sebastián le había mostrado. Sus terrenos comparados con los de Olmo. Raimundo miro el mapa.
-¿No lo reconoces?-contestó con otra pregunta. Irónico.
-Claro que lo reconozco, es el plano de mis tierras pero ¿qué haces tú con eso?-dijo Francisca un tanto enfadada.
-Estaba buscando una solución para que la conservera no se arruinará.- explicó Raimundo. Rápidamente.
-¿Desde cuándo te importa algo que esté relacionado conmigo?-preguntó Francisca. Ironica. Dando un paso hacia él.
-Desde que ese algo está relacionado con mi hijo.-contestó Raimundo. Dando un paso hacia ella. -Ni un dedo movería por ti.- la miro intensamente. Con odio.
-Pues bien que lo moviste para apretar la pistola y salvarme la vida.-repuso Francisca. Avanzando otro pasó hacia él. Aguantándole la mirada. La tensión se cortaba con cuchillo. Sebastián buscaba una manera de salir de aquella incómoda situación.
-Padre,-comenzó el muchacho. -yo… Emilia me pidió que la acompañase a… la puebla. Quería encargar unos… un traje nuevo.- ideo la escusa sobre la marcha. Raimundo no pareció escucharle. Francisca tampoco. Ambos mantenían la mirada en los ojos del otro. Cargada de odio. Sin motivo. El joven cogió su chaqueta y se marchó. Rápidamente. Cerrando la puerta al salir. El sonido de está cerrándose los hizo salir del universo paralelo en el que se encontraban. Se examinaron el uno al otro con la mirada. Francisca se giró. Aumentando el espacio que había entre ellos.
#3486
15/10/2011 22:10
-¿Porque has venido, Francisca?- preguntó Raimundo.
-Quería… hablar con tu hijo.-respondió. Brevemente. Sin demasiada información. Esperando que él volviese a preguntar. Lo hizo.
-¿Con mi hijo, para qué?-Francisca sonrió. De espaldas a él.
-Quería darle las gracias por no irse con Olmo.- volvió a responder. –Ese imbécil me llevará a la ruina antes de que pueda volver a abrir los ojos.-dijo más para sí que para Raimundo. Él la escuchó. Sonrió. Meneo la cabeza.
-Tú ya estas arruinada.-le espetó. Francisca se giró. Al oír sus palabras. Enfadada. Se acercó amenazante a él.
-Eres un hipócrita. –le dijo. Con asco. -¿Qué tienes tú?-pregunto con maldad.- Una taberna y una posada que se caen a pedazos.- prosiguió. Hiriente. Raimundo avanzó hacia ella. Un metro escaso lo separaba de Francisca.
-Tengo el amor y el cariño de mis hijos. -Respondió. Enfadado.- ¿Tienes tú eso?- preguntó. Aquello era una lucha. Batallaban por ver quien lanzaba el puñal más hiriente. Francisca iba a contestar. De nuevo ese terrible dolor de cabeza la atormentó. Esta vez acompañado de un pequeño mareo. Francisca dejo caer sus parpados. Un instante. El semblante de Raimundo cambio. El enfado y la rabia se tornaron en preocupación. Francisca buscó una silla. Con una mano. Tanteando el lugar en el que se encontraba. Se giró. Dio un par de pasos. Hacia la silla. Se sentó. Colocando su mano en las sienes. Intentando calmar aquel dolor de cabeza. Raimundo se acercó a ella como una exhalación. Angustiado. Sin saber lo que le ocurría a Francisca.
-¿Estas bien?-preguntó. Con cautela.
-Sí, estoy…bien.-contestó Francisca. Aun aquejada por el dolor de cabeza. El pequeño mareo había dejado de atormentarla cuando se sentó en la silla. O al menos eso le parecía. Miro a su alrededor. Cogió el plano que Raimundo tenía en la mano cuando entró. -¿Así que con esto pretendías ayudar a… tu hijo?-preguntó.
-Así es, creí que…-paró. Sin empezar siquiera su explicación. Su teoría. -¿De verdad estas bien?-volvió a preguntar. Francisca se levantó de repente. Intentando que Raimundo comprobase que estaba bien. Falló. Volvió a marearse en cuanto lo hizo. Raimundo fue rápido. La agarró rápidamente. Colocó una mano en su cintura. Con la otra la sujeto del brazo. Para que no cayese. Francisca sintió un terrible escalofrió en su espalda, al sentir la mano de Raimundo en su cuerpo. Este también sintió que algo lo recorría de arriba abajo. Sentir a Francisca tan cerca de él, le causaba temor. Miedo. Por eso se apartó cuando ella le acarició la mejilla. Después de salvarle la vida. Francisca colocó la mano que no tenía agarrada por Raimundo en el pecho de él. Notando como su respiración aumentaba por instantes. Alzó la cabeza. Haciendo coincidir su mirada con la de él. Sin darse cuenta de que la distancia que separaba sus labios no era demasiado prudencial. Los miró. Sus labios. Pedían a gritos ser besados. Tragó saliva. Haciendo caso a su conciencia. Se separó de él. Había estado tan concentrada en él que había olvidado el dolor de cabeza. El mareo. Ninguna molestia tenía ya. Se giró. Dirigiéndose hacia la puerta. Dispuesta a irse.
P.D. Chicas me voy :) Si no os gusta la escena se podria quedar ahi, Francisca se va y punto, pero yo habia pensado en otro final :P Asi que si eso mañana lo intentare continuar
Hoy estoy cansadisima asi que voy a cojer la cama con ganas :D
UN BESO a todas y buenas noches.
-Quería… hablar con tu hijo.-respondió. Brevemente. Sin demasiada información. Esperando que él volviese a preguntar. Lo hizo.
-¿Con mi hijo, para qué?-Francisca sonrió. De espaldas a él.
-Quería darle las gracias por no irse con Olmo.- volvió a responder. –Ese imbécil me llevará a la ruina antes de que pueda volver a abrir los ojos.-dijo más para sí que para Raimundo. Él la escuchó. Sonrió. Meneo la cabeza.
-Tú ya estas arruinada.-le espetó. Francisca se giró. Al oír sus palabras. Enfadada. Se acercó amenazante a él.
-Eres un hipócrita. –le dijo. Con asco. -¿Qué tienes tú?-pregunto con maldad.- Una taberna y una posada que se caen a pedazos.- prosiguió. Hiriente. Raimundo avanzó hacia ella. Un metro escaso lo separaba de Francisca.
-Tengo el amor y el cariño de mis hijos. -Respondió. Enfadado.- ¿Tienes tú eso?- preguntó. Aquello era una lucha. Batallaban por ver quien lanzaba el puñal más hiriente. Francisca iba a contestar. De nuevo ese terrible dolor de cabeza la atormentó. Esta vez acompañado de un pequeño mareo. Francisca dejo caer sus parpados. Un instante. El semblante de Raimundo cambio. El enfado y la rabia se tornaron en preocupación. Francisca buscó una silla. Con una mano. Tanteando el lugar en el que se encontraba. Se giró. Dio un par de pasos. Hacia la silla. Se sentó. Colocando su mano en las sienes. Intentando calmar aquel dolor de cabeza. Raimundo se acercó a ella como una exhalación. Angustiado. Sin saber lo que le ocurría a Francisca.
-¿Estas bien?-preguntó. Con cautela.
-Sí, estoy…bien.-contestó Francisca. Aun aquejada por el dolor de cabeza. El pequeño mareo había dejado de atormentarla cuando se sentó en la silla. O al menos eso le parecía. Miro a su alrededor. Cogió el plano que Raimundo tenía en la mano cuando entró. -¿Así que con esto pretendías ayudar a… tu hijo?-preguntó.
-Así es, creí que…-paró. Sin empezar siquiera su explicación. Su teoría. -¿De verdad estas bien?-volvió a preguntar. Francisca se levantó de repente. Intentando que Raimundo comprobase que estaba bien. Falló. Volvió a marearse en cuanto lo hizo. Raimundo fue rápido. La agarró rápidamente. Colocó una mano en su cintura. Con la otra la sujeto del brazo. Para que no cayese. Francisca sintió un terrible escalofrió en su espalda, al sentir la mano de Raimundo en su cuerpo. Este también sintió que algo lo recorría de arriba abajo. Sentir a Francisca tan cerca de él, le causaba temor. Miedo. Por eso se apartó cuando ella le acarició la mejilla. Después de salvarle la vida. Francisca colocó la mano que no tenía agarrada por Raimundo en el pecho de él. Notando como su respiración aumentaba por instantes. Alzó la cabeza. Haciendo coincidir su mirada con la de él. Sin darse cuenta de que la distancia que separaba sus labios no era demasiado prudencial. Los miró. Sus labios. Pedían a gritos ser besados. Tragó saliva. Haciendo caso a su conciencia. Se separó de él. Había estado tan concentrada en él que había olvidado el dolor de cabeza. El mareo. Ninguna molestia tenía ya. Se giró. Dirigiéndose hacia la puerta. Dispuesta a irse.
P.D. Chicas me voy :) Si no os gusta la escena se podria quedar ahi, Francisca se va y punto, pero yo habia pensado en otro final :P Asi que si eso mañana lo intentare continuar

Hoy estoy cansadisima asi que voy a cojer la cama con ganas :D
UN BESO a todas y buenas noches.
#3487
15/10/2011 22:52
Quiero final Rocío!!! Tú escena es la que todas estamos deseando ver en los próximos capítulos y no solo eso, sino que tendría muchísimo sentido que ocurriera. Me ha gustado ese momento de Sebastián de... ¿Yo dónde demonios me meto? que estos dos terminan pegándome a mi... jajajaja
Pues eso, que mañana cuando hayas descansando un poco, a continuarlo!!!
Yo mientras os dejo un trocito de mi relato y un montaje que espero que os gusten. Está sin corregir porque me voy en diez minutos, así que si veis algún fallo no me lo tengáis muy en cuenta ;)
-----------------------------------
Francisca Montenegro no pudo soportarlo más y agachó la cabeza.
Vestida con uno de sus habituales trajes oscuros, el pelo seguía recogido en la trenza con la que antes había bajado y era esa combinación lo que hacía soñar a Raimundo y recordar la primera vez que la vio. Ella se mostró incómoda al advertir qué era lo que a él le había turbado.
-Mariana ya se había marchado a casa y si queríamos llegar a tiempo no me daba tiempo a peinarme.
“Estás perfecta” –quiso decirle él, pero las palabras murieron en su garganta antes de que se atreviera a pronunciarlas. En su lugar simplemente asintió y comenzó a caminar hacia el exterior de la Casona, donde la calesa los esperaba.
Sentados uno frente a otro, la mirada de ella era esquiva y se perdía en la oscuridad. La de él sin embargo estaba clavada en su pelo todo el rato.
-¿Se puede saber por qué me miras tanto? –le terminó preguntado ella tras unos minutos sintiéndose incómodamente observada.
-Estaba tratando de recordar la última vez que estuvimos tan cerca durante tanto tiempo –respondió él con un cierto deje soñador.
-No recuerdes tanto; ni me agrada tu presencia ni volverá a repetirse –sentenció Francisca.
Raimundo se sintió herido ¿Acaso no había leído en su rostro la misma emoción que la suya aquella misma noche?
-Orgullosa –murmuró finalmente –Si estamos aquí y ahora es por ti… ¿Por qué no te deshiciste de esas tierras si sabías que podrían traerte problemas? Y no es que tú des puntada sin hilo precisamente… -dejó caer esperando de nuevo una respuesta sarcástica por su parte.
Pero nunca llegó. En su lugar el silencio se hizo con el interior de la calesa y cuando Raimundo estaba a punto de hablar de nuevo un claro formado entre los árboles que delimitaban el camino permitió que la luz de la luna entrara de lleno por los ventanucos, revelando así la mirada perdida y acuosa de Francisca durante apenas una fracción de segundo; lo suficiente para que él lo percibiera y para que ella se viera descubierta.
Carraspeó incómodo. ¿Por qué tenía que sentirse culpable después de todo lo que ella le había hecho? Se sentía estúpido. A pesar de todo lo sucedido seguía sin poder odiarla y el mero hecho de verla sufrir le hacía daño. Prefirió callar y apoyarse en uno de los paneles laterales de la calesa. Si se mostraba conciliador, ella le respondía ofensivamente y si era él quien no medía con cuidado sus palabras le causaba dolor a ella y a sí mismo. Parecía… parecía como si Francisca tuviera miedo de sus propios recuerdos…
Y sin embargo, fue ella quien terminó rompiendo el desgarrador silencio.
-No recordaba lo bello que era este lugar de noche.
Y aun no pudiéndola ver, supo que estaba sonriendo. Su voz la traicionaba.
Él trató de mantener la conversación distendida.
-A Galán le costaba mucho menos subir la colina.
-Pero eso es porque tú le arreabas como un loco –suspiró –Aquella noche pensé que nos íbamos a matar.
Raimundo estaba sorprendido ¿De verdad estaban teniendo esa conversación? Sabía perfectamente de qué noche le estaba hablando. Una complicada lucha se estaba llevando a cabo en su interior. Sintiendo sus manos temblorosas las entrelazó tratando de tranquilizarse. Y ese lado suyo que a pesar de todos los desmanes recibidos seguía amándola se decidió por él.
-Aquella noche tenía demasiadas ganas de estar contigo.
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Pues eso, que mañana cuando hayas descansando un poco, a continuarlo!!!
Yo mientras os dejo un trocito de mi relato y un montaje que espero que os gusten. Está sin corregir porque me voy en diez minutos, así que si veis algún fallo no me lo tengáis muy en cuenta ;)
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Francisca Montenegro no pudo soportarlo más y agachó la cabeza.
Vestida con uno de sus habituales trajes oscuros, el pelo seguía recogido en la trenza con la que antes había bajado y era esa combinación lo que hacía soñar a Raimundo y recordar la primera vez que la vio. Ella se mostró incómoda al advertir qué era lo que a él le había turbado.
-Mariana ya se había marchado a casa y si queríamos llegar a tiempo no me daba tiempo a peinarme.
“Estás perfecta” –quiso decirle él, pero las palabras murieron en su garganta antes de que se atreviera a pronunciarlas. En su lugar simplemente asintió y comenzó a caminar hacia el exterior de la Casona, donde la calesa los esperaba.
Sentados uno frente a otro, la mirada de ella era esquiva y se perdía en la oscuridad. La de él sin embargo estaba clavada en su pelo todo el rato.
-¿Se puede saber por qué me miras tanto? –le terminó preguntado ella tras unos minutos sintiéndose incómodamente observada.
-Estaba tratando de recordar la última vez que estuvimos tan cerca durante tanto tiempo –respondió él con un cierto deje soñador.
-No recuerdes tanto; ni me agrada tu presencia ni volverá a repetirse –sentenció Francisca.
Raimundo se sintió herido ¿Acaso no había leído en su rostro la misma emoción que la suya aquella misma noche?
-Orgullosa –murmuró finalmente –Si estamos aquí y ahora es por ti… ¿Por qué no te deshiciste de esas tierras si sabías que podrían traerte problemas? Y no es que tú des puntada sin hilo precisamente… -dejó caer esperando de nuevo una respuesta sarcástica por su parte.
Pero nunca llegó. En su lugar el silencio se hizo con el interior de la calesa y cuando Raimundo estaba a punto de hablar de nuevo un claro formado entre los árboles que delimitaban el camino permitió que la luz de la luna entrara de lleno por los ventanucos, revelando así la mirada perdida y acuosa de Francisca durante apenas una fracción de segundo; lo suficiente para que él lo percibiera y para que ella se viera descubierta.
Carraspeó incómodo. ¿Por qué tenía que sentirse culpable después de todo lo que ella le había hecho? Se sentía estúpido. A pesar de todo lo sucedido seguía sin poder odiarla y el mero hecho de verla sufrir le hacía daño. Prefirió callar y apoyarse en uno de los paneles laterales de la calesa. Si se mostraba conciliador, ella le respondía ofensivamente y si era él quien no medía con cuidado sus palabras le causaba dolor a ella y a sí mismo. Parecía… parecía como si Francisca tuviera miedo de sus propios recuerdos…
Y sin embargo, fue ella quien terminó rompiendo el desgarrador silencio.
-No recordaba lo bello que era este lugar de noche.
Y aun no pudiéndola ver, supo que estaba sonriendo. Su voz la traicionaba.
Él trató de mantener la conversación distendida.
-A Galán le costaba mucho menos subir la colina.
-Pero eso es porque tú le arreabas como un loco –suspiró –Aquella noche pensé que nos íbamos a matar.
Raimundo estaba sorprendido ¿De verdad estaban teniendo esa conversación? Sabía perfectamente de qué noche le estaba hablando. Una complicada lucha se estaba llevando a cabo en su interior. Sintiendo sus manos temblorosas las entrelazó tratando de tranquilizarse. Y ese lado suyo que a pesar de todos los desmanes recibidos seguía amándola se decidió por él.
-Aquella noche tenía demasiadas ganas de estar contigo.
------------------------------------------------
#3488
15/10/2011 23:07
MrsT A mí lo de la Paca me jode mucho como han destrozado de esata forma su personaje porque junto a pepa (otra que han destrozado a más no poder) y Raimundo eran mis personajes preferidos. Tenía esperanzas de que con el alargue no se terminarán de cargar al mejor personaje femenino que tenían y el que había seguido intacto durante las 2 primeras temporadas. Y lo de esta temporada me ha parecido indignante. Han cambiado a la Paca en todos los aspectos para cponvertirla en la típica mala de una novela y desaprovechando el juego que puede dar María Bouzas manteniendo la esencia de su personaje.
#3489
15/10/2011 23:11
Franmrai preciosa tu historia y a Crispy preciosa tu edición, que buenos momentos nos han dado estos dos y cuantos momentos nos tienen que dar para compensarnos lo que estan haciendo en esta tercera temporada
#3490
16/10/2011 09:23
Buenos días!
Chus,Third no se a quien habrá que llamar para que no las devuelvan (del Caribe xD) pero se llama. Espero que con la enfermedad nos devuelvan a una Francisca con claros y sombras, no solamente con sombras.
Rocío sabes lo que me encanta leer futuras escenas???????????Dios mio,es que esta es tan tan creible que pase, me ha fascinado en serio y terminalaaaaaaaaaaaaa,no nos dejes asi jajaja. Gracias por escribirla ;)
Cris tienes un arte para escribir hija, tu historia vendra a poquitos pero cada trozo lo saboreo no sabes cuanto, me ha encantado esa última frase y la que le precedia ;) y el montaje precioso!
Bueno os dejo, que hoy me voy todo el día fuera, luego a la noche os leo ;)
Chus,Third no se a quien habrá que llamar para que no las devuelvan (del Caribe xD) pero se llama. Espero que con la enfermedad nos devuelvan a una Francisca con claros y sombras, no solamente con sombras.
Rocío sabes lo que me encanta leer futuras escenas???????????Dios mio,es que esta es tan tan creible que pase, me ha fascinado en serio y terminalaaaaaaaaaaaaa,no nos dejes asi jajaja. Gracias por escribirla ;)
Cris tienes un arte para escribir hija, tu historia vendra a poquitos pero cada trozo lo saboreo no sabes cuanto, me ha encantado esa última frase y la que le precedia ;) y el montaje precioso!
Bueno os dejo, que hoy me voy todo el día fuera, luego a la noche os leo ;)
#3491
16/10/2011 09:56
Cris me encanta tu historia, y como tambien te ha dicho Silvia, la ultima frase me ha enamorado :D Sigue cuando puedas. Y el montaje es genial, muy bonito, los momentos de las cartas fueron simplemente perfectos y espero que nos den más detalles como eso, por ejemplo haciendo que Raimundo tambien conserve algo de Francisca, como ella hace con el libro, pues las cartas no las conservaban ninguno de los dos y las encontró Sebastián.
#3492
16/10/2011 09:58
Roci guapa, cuando vuelva a la noche habrás terminado tu escena verdad?verdad?Dime que si ;D (pobrecilla que te exploto a escribir xD)
#3493
16/10/2011 10:01
Silvia espero que sí aunque tengo hoy el día bastante movidito, pero sacare tiempo de donde sea y a la noche espero tenerla terminada :)
#3494
16/10/2011 10:02
Ok, no te preocupes, tu cuando puedas ;). Yo espero lo que haga falta, ya sabes que estoy deseando leerte asi que gracias!
Y ya si que me voy,que tengais buen domingo guapas ^_^
Y ya si que me voy,que tengais buen domingo guapas ^_^
#3495
16/10/2011 11:39
Me paso por aquí porque hoy estoy realmente cabreada con ciertos temas..
Silvia eso espero que nos recuperen a nuestra Paca porque María da mucho juego en el verdadero registro del personaje no en el que le han encasquetado. Estoy deseando que la viuda negra obsesiva desaparezca y vuelva nuestra Paca que venga descansadita de sus vacaciuones con nuestro raimundo en el caribe
Silvia eso espero que nos recuperen a nuestra Paca porque María da mucho juego en el verdadero registro del personaje no en el que le han encasquetado. Estoy deseando que la viuda negra obsesiva desaparezca y vuelva nuestra Paca que venga descansadita de sus vacaciuones con nuestro raimundo en el caribe
#3496
16/10/2011 11:54
Totalmente con vosotras, que esto no lo habia comentado antes :) La Paca esta disfrutando de lo lindo con Raimundo en el Caribe y nosotras aqui creyendo que no se ven jaja
Queremos a nuestra Francisca de siempre, la que siempre tenia un comentario ironico, a la que tenian que suplicarle las cosas, queremos a la Francisca que se muestra tal y como es con Raimundo, a la que es capaz de hacer maldades y que encima quede ante todos como la buena de la película. Esa era la Francisca que nos enganchó a todas, la que tenia un montón de luces y sombras. Pero aun asi, aunque quiera a la Paca de antes a mí me sigue encantando Francisca, desde el primer anuncio que vi de ella hasta el capitulo del viernes. Creo, y espero no equivocarme, que a partir de ahora las cosas van a cambiar un poco y la serie empezará a volver a ser lo que era, por lo menos esa es mi sensación despues de ver los ultimos capitulos y el avance de la semana que viene, ahora vuelvo a estar enganchada, quiero saber quien es Agueda, por que ese odio hacia Francisca, quiero saber que mal atormenta a mi Paca y sobre todo quiero ver la proxima escena de Raimundo y Francisca.(Aunque no se cuando mis queridos guionistas se dignaran a darnos ese caprichito)
Queremos a nuestra Francisca de siempre, la que siempre tenia un comentario ironico, a la que tenian que suplicarle las cosas, queremos a la Francisca que se muestra tal y como es con Raimundo, a la que es capaz de hacer maldades y que encima quede ante todos como la buena de la película. Esa era la Francisca que nos enganchó a todas, la que tenia un montón de luces y sombras. Pero aun asi, aunque quiera a la Paca de antes a mí me sigue encantando Francisca, desde el primer anuncio que vi de ella hasta el capitulo del viernes. Creo, y espero no equivocarme, que a partir de ahora las cosas van a cambiar un poco y la serie empezará a volver a ser lo que era, por lo menos esa es mi sensación despues de ver los ultimos capitulos y el avance de la semana que viene, ahora vuelvo a estar enganchada, quiero saber quien es Agueda, por que ese odio hacia Francisca, quiero saber que mal atormenta a mi Paca y sobre todo quiero ver la proxima escena de Raimundo y Francisca.(Aunque no se cuando mis queridos guionistas se dignaran a darnos ese caprichito)
#3497
16/10/2011 13:43
Buenos días tesoros!
Rocio! me encanta tu relato y me encanta ese nueva escena alternativa que te estás marcando! algo así me rondaba a mí por la cabeza.Me alegro que tu lo estés llevando a cabo ;)
por cierto,deseando ver cómo continua...
jajaja
Cris,cielo,ME ENCANTA! me gusta mucho el dinamismo que le das a la historia,la profundidad de los relatos...Todo! esa conversación que has iniciado,deseando ver cómo continua. Aunque aparecerá el orgullo de alguno de ellos para estropearlo.
En cuanto a la imagen que has creado,es perfecta! maravillosa.Me encanta ver las escenas en las que ambos están con las cartas que se escribían....
Silvia,se me olvidó comentar la frase que escribiste el viernes. Me gusta mucho,la verdad se puede decir que el amor de estos dos es un amor épico!
y como puse en facebook,no hay amores imposibles,sino amores difíciles.El de Rai y Paca es un amor dificl. ¿Pero qué amor no lo es? al final triunfará.
Pasad un buen día,yo tengo que preparar la maleta jeje
veo que no llegamos a las 200 páginas...así que bueno,os dejaré mi homenaje de todas formas
Luego os subo un trocito de "Tu eres mi condena"
Rocio! me encanta tu relato y me encanta ese nueva escena alternativa que te estás marcando! algo así me rondaba a mí por la cabeza.Me alegro que tu lo estés llevando a cabo ;)
por cierto,deseando ver cómo continua...
jajajaCris,cielo,ME ENCANTA! me gusta mucho el dinamismo que le das a la historia,la profundidad de los relatos...Todo! esa conversación que has iniciado,deseando ver cómo continua. Aunque aparecerá el orgullo de alguno de ellos para estropearlo.
En cuanto a la imagen que has creado,es perfecta! maravillosa.Me encanta ver las escenas en las que ambos están con las cartas que se escribían....
Silvia,se me olvidó comentar la frase que escribiste el viernes. Me gusta mucho,la verdad se puede decir que el amor de estos dos es un amor épico!
y como puse en facebook,no hay amores imposibles,sino amores difíciles.El de Rai y Paca es un amor dificl. ¿Pero qué amor no lo es? al final triunfará.
Pasad un buen día,yo tengo que preparar la maleta jeje
veo que no llegamos a las 200 páginas...así que bueno,os dejaré mi homenaje de todas formas
Luego os subo un trocito de "Tu eres mi condena"
#3498
16/10/2011 14:38
Holaaaaaa!!!!
Cris me encanta la última frase...la Paca se pondría nerviosa perdida....y ya si lo dijo en su típico susurro nada más digo, que me lo imagino y se me ponen los pelos de punta!!!!! Y el montaje muyy bonito (esa escena en la que ambos leen las cartas es verdaderamente emotiva)
Rocío hija, sigue cuando puedas.....tengo ganas de ver cómo sigue ese encuentro en la conservera....y que no, que Francisca no se va, se queda...seguro, jejeje!!!!
Pues aún no hemos llegado a la 200 Ruth.....pero también espero tu continuación.
Por cierto, y Natalia??? hace tiempo que no se pasa por aquí.....ha de estar, como todas, liadísima.
Rocío la verdad que yo también me he enganchado otra vez.....no puedo ver los capítulos en directo pero los veo al día siguiente....y esa Águeda me tiene intrigadísima, yo también quiero saber qué le mueve a ir en contra de Francisca.....y ese duelo entre ambas ha de ser sublime!!! pero por supuesto que ganará nuestra Francisca, de eso no me queda duda. Como ya se ha dicho por aquí, a mí no me importaría que Águeda se enamoriscara de Raimundo (éste por supuesto que no, que su corazón ya tiene dueña) y así Francisca movida por los celos se acercara a Raimundo......no sé, yo con tal de que se acerquen que sea lo que sea....pero que se acerquen ya por favor!!!! Mira que nos hacen sufrir estos guionistas
Cris me encanta la última frase...la Paca se pondría nerviosa perdida....y ya si lo dijo en su típico susurro nada más digo, que me lo imagino y se me ponen los pelos de punta!!!!! Y el montaje muyy bonito (esa escena en la que ambos leen las cartas es verdaderamente emotiva)
Rocío hija, sigue cuando puedas.....tengo ganas de ver cómo sigue ese encuentro en la conservera....y que no, que Francisca no se va, se queda...seguro, jejeje!!!!
Pues aún no hemos llegado a la 200 Ruth.....pero también espero tu continuación.
Por cierto, y Natalia??? hace tiempo que no se pasa por aquí.....ha de estar, como todas, liadísima.
Rocío la verdad que yo también me he enganchado otra vez.....no puedo ver los capítulos en directo pero los veo al día siguiente....y esa Águeda me tiene intrigadísima, yo también quiero saber qué le mueve a ir en contra de Francisca.....y ese duelo entre ambas ha de ser sublime!!! pero por supuesto que ganará nuestra Francisca, de eso no me queda duda. Como ya se ha dicho por aquí, a mí no me importaría que Águeda se enamoriscara de Raimundo (éste por supuesto que no, que su corazón ya tiene dueña) y así Francisca movida por los celos se acercara a Raimundo......no sé, yo con tal de que se acerquen que sea lo que sea....pero que se acerquen ya por favor!!!! Mira que nos hacen sufrir estos guionistas
#3499
16/10/2011 18:13
"Tu amor es mi condena"
- Raimundo…- le susurró con amor, mirándole a los ojos.
Él sintió que el mundo se detenía y el suelo se abría bajos sus pies. Se acercó hasta ella tomando su rostro entre las manos.
- Mi pequeña…-
Francisca volvió de nuevo a perderse en sus ojos. Sentía el aliento de Raimundo sobre ella y cómo éste de nuevo le daba la vida. Cómo es posible que haya vivido tantos años tratando de engañarme a mí misma…él es todo mi mundo . A pesar de que estuviera en la cárcel, a pesar de que aún podía pasar tiempo hasta que volvieran a estar juntos, se sentía feliz. Porque de nuevo volvía a haber esperanza en su vida. Algo que hacía tiempo creía perdido. Los ojos se le anegaron de lágrimas por el simple hecho de sentir las manos de Raimundo sobre su rostro. Siempre se había sentido vulnerable cuando estaba con él. El amor nos hace así mi pequeña… le había repetido Raimundo una y otra vez. Pero también nos hace fuertes, capaces de enfrentarnos a cualquier cosa . La fuerza del amor que sentían el uno por el otro le sobrecogía. Había sido capaz de superar el tiempo, el dolor, el rencor. Cuando se ama tanto, ese amor no muere nunca . No hacía tanto había pronunciado esas palabras delante de Sebastián en un momento de debilidad. Ahora resonaban de nuevo en su cabeza, pero con un nuevo sentido. Cerró los ojos tratando de olvidar todo el tiempo que su maldito orgullo le impidió permanecer cerca de él.
- Raimundo, te quiero…-.
Él beso sus lágrimas, las bebió con sus labios. Recorrió con ellos el rostro de su pequeña sintiendo cómo su alma comenzaba a brillar de nuevo. Como siempre había sido cuando estaba con ella. Maldijo al destino que los alejó. A su padre, que le obligó a separarse de ella. A su terco orgullo que no le dejó llevársela lejos y ofrecerle la explicación que nunca pudo darle. Se maldijo a sí mismo por haber consentido que su pequeña niña terminara en brazos de aquel degenerado de Salvador Castro. Aún le hervía la sangre cuando recordaba aquella conversación que mantuvieron los dos la noche que Raimundo se presentó en la Casona dispuesto a llevarse a Francisca. Jamás había contado aquella charla a nadie. Sonrió con ternura a Francisca tratando de aparcar en el más remoto rincón de su memoria aquel hecho. No merecía la pena dedicar ni un solo segundo a ese monstruo.
- Yo te quiero mucho más mi niña…-.
Ella sonrió. – No te conviene luchar contra mí Raimundo. Ya sabes quién ganaría…-. Le dijo irónica.
- Sí, lo se… ¡Yo! -. Rozó con su nariz la mejilla de ella mientras Francisca le acariciaba el rostro y se sonreían mutuamente.
- Tenía tantas…- Intentó hablar pero él le interrumpió.
– Después hablamos…-. Y se apoderó de su boca con un beso demoledor que amenazaba con robarles la respiración por completo.
Dios mío, cómo te he echado de menos mi amor… . Francisca se aferraba a Raimundo tratando de que no quedara ni un solo resquicio de sus cuerpos que no se tocara, despertando en Raimundo el deseo que llevaba tantos años dormido, esperándole a ella.
(Continua...)
- Raimundo…- le susurró con amor, mirándole a los ojos.
Él sintió que el mundo se detenía y el suelo se abría bajos sus pies. Se acercó hasta ella tomando su rostro entre las manos.
- Mi pequeña…-
Francisca volvió de nuevo a perderse en sus ojos. Sentía el aliento de Raimundo sobre ella y cómo éste de nuevo le daba la vida. Cómo es posible que haya vivido tantos años tratando de engañarme a mí misma…él es todo mi mundo . A pesar de que estuviera en la cárcel, a pesar de que aún podía pasar tiempo hasta que volvieran a estar juntos, se sentía feliz. Porque de nuevo volvía a haber esperanza en su vida. Algo que hacía tiempo creía perdido. Los ojos se le anegaron de lágrimas por el simple hecho de sentir las manos de Raimundo sobre su rostro. Siempre se había sentido vulnerable cuando estaba con él. El amor nos hace así mi pequeña… le había repetido Raimundo una y otra vez. Pero también nos hace fuertes, capaces de enfrentarnos a cualquier cosa . La fuerza del amor que sentían el uno por el otro le sobrecogía. Había sido capaz de superar el tiempo, el dolor, el rencor. Cuando se ama tanto, ese amor no muere nunca . No hacía tanto había pronunciado esas palabras delante de Sebastián en un momento de debilidad. Ahora resonaban de nuevo en su cabeza, pero con un nuevo sentido. Cerró los ojos tratando de olvidar todo el tiempo que su maldito orgullo le impidió permanecer cerca de él.
- Raimundo, te quiero…-.
Él beso sus lágrimas, las bebió con sus labios. Recorrió con ellos el rostro de su pequeña sintiendo cómo su alma comenzaba a brillar de nuevo. Como siempre había sido cuando estaba con ella. Maldijo al destino que los alejó. A su padre, que le obligó a separarse de ella. A su terco orgullo que no le dejó llevársela lejos y ofrecerle la explicación que nunca pudo darle. Se maldijo a sí mismo por haber consentido que su pequeña niña terminara en brazos de aquel degenerado de Salvador Castro. Aún le hervía la sangre cuando recordaba aquella conversación que mantuvieron los dos la noche que Raimundo se presentó en la Casona dispuesto a llevarse a Francisca. Jamás había contado aquella charla a nadie. Sonrió con ternura a Francisca tratando de aparcar en el más remoto rincón de su memoria aquel hecho. No merecía la pena dedicar ni un solo segundo a ese monstruo.
- Yo te quiero mucho más mi niña…-.
Ella sonrió. – No te conviene luchar contra mí Raimundo. Ya sabes quién ganaría…-. Le dijo irónica.
- Sí, lo se… ¡Yo! -. Rozó con su nariz la mejilla de ella mientras Francisca le acariciaba el rostro y se sonreían mutuamente.
- Tenía tantas…- Intentó hablar pero él le interrumpió.
– Después hablamos…-. Y se apoderó de su boca con un beso demoledor que amenazaba con robarles la respiración por completo.
Dios mío, cómo te he echado de menos mi amor… . Francisca se aferraba a Raimundo tratando de que no quedara ni un solo resquicio de sus cuerpos que no se tocara, despertando en Raimundo el deseo que llevaba tantos años dormido, esperándole a ella.
(Continua...)
#3500
16/10/2011 18:15
Trató de mantenerse firme un instante antes de que se le nublara la razón definitivamente.
- Francisca, detente amor mío… este no es lugar para dejarnos llevar…- tomó su rostro.
- Poco me importa el lugar mientras sea a tu lado Raimundo -. Se abrazó a él. –No quiero volver a renunciar a ti, ya perdí demasiados años…Ámame por favor…solo te pido que me quieras…-.
Comenzó a desabrocharle los primeros botones de la camisa introduciendo sus manos después por debajo, acariciando su pecho, llevándole a la locura a la vez que mordisqueaba su cuello.
Raimundo sujetó sus manos, poniéndolas sobre su cabeza y atrapándole entre su cuerpo y los barrotes de la celda.
– No me supliques que te ame niña mía, si no he hecho otra cosa desde que te conocí…Te necesito como el respirar. Solo verte es como un soplo de aire que me inspira, que me alimenta, que me excita, que me mata…-. Rozó sus labios con los de ella, mientras la otra mano que le quedaba libre, se colaba por debajo de su falda tocando la suave y delicada piel de sus muslos.
La pasión les nublaba la razón y les convertía en seres osados que no pensaban en la posibilidad de ser descubiertos. Francisca sabía que Don Anselmo llegaría pronto, pero lo daba igual. Solo podía sentir las manos de Raimundo sobre su cuerpo, su boca sobre la suya, sus corazones latiendo de nuevo al unísono. Ahogó un suspiro en la boca de Raimundo cuando él se introdujo en su interior.
Para Raimundo era como llegar a casa, como volver a su hogar. Ella era su principio y su fin. Su vida comenzaba y terminaba con Francisca. Preferiría la muerte antes de volver a estar separado de ella otra vez.
Se amaron con prisa, con desesperación, tratando de recuperar en un momento casi 30 años de amor oculto a los ojos del otro. El placer les hizo caer en un pozo sin fin donde permanecían guardados los sueños que se vieron truncados por el camino y que una vez compartieron. Al final, abrazados recordaron todos y cada uno de ellos.
- Te prometo que esta tortura terminará pronto mi pequeña…-. Estaban volviendo a ponerse la ropa. – Y entonces gritaré al mundo que te amo -.
- ¿Tu gritar? -. Francisca le miró arqueando una ceja, carcajeándose de él al final sin poder evitarlo al ver la mueca que apareció en el rostro de Raimundo. Estaba tratando de abrocharse la blusa que Rosario le había conseguido para ir a visitar a Raimundo. Él la miraba embobado.
- ¿Por qué estás así vestida? ¿De dónde has sacado esa ropa? No creo que en el armario de nuestra más ilustre cacique se puedan encontrar ropajes…de ese tipo…-. Ella se giró enfadada hacia él dispuesta a brindarle una de sus frases más sarcásticas hasta que vio que él solo estaba tratando de picarle. De hecho, estaba recorriendo su cuerpo con una mirada más que apreciativa. Se acercó a él lentamente mientras jugaba con el cordón del corpiño entre sus dedos.
(Continua...)
- Francisca, detente amor mío… este no es lugar para dejarnos llevar…- tomó su rostro.
- Poco me importa el lugar mientras sea a tu lado Raimundo -. Se abrazó a él. –No quiero volver a renunciar a ti, ya perdí demasiados años…Ámame por favor…solo te pido que me quieras…-.
Comenzó a desabrocharle los primeros botones de la camisa introduciendo sus manos después por debajo, acariciando su pecho, llevándole a la locura a la vez que mordisqueaba su cuello.
Raimundo sujetó sus manos, poniéndolas sobre su cabeza y atrapándole entre su cuerpo y los barrotes de la celda.
– No me supliques que te ame niña mía, si no he hecho otra cosa desde que te conocí…Te necesito como el respirar. Solo verte es como un soplo de aire que me inspira, que me alimenta, que me excita, que me mata…-. Rozó sus labios con los de ella, mientras la otra mano que le quedaba libre, se colaba por debajo de su falda tocando la suave y delicada piel de sus muslos.
La pasión les nublaba la razón y les convertía en seres osados que no pensaban en la posibilidad de ser descubiertos. Francisca sabía que Don Anselmo llegaría pronto, pero lo daba igual. Solo podía sentir las manos de Raimundo sobre su cuerpo, su boca sobre la suya, sus corazones latiendo de nuevo al unísono. Ahogó un suspiro en la boca de Raimundo cuando él se introdujo en su interior.
Para Raimundo era como llegar a casa, como volver a su hogar. Ella era su principio y su fin. Su vida comenzaba y terminaba con Francisca. Preferiría la muerte antes de volver a estar separado de ella otra vez.
Se amaron con prisa, con desesperación, tratando de recuperar en un momento casi 30 años de amor oculto a los ojos del otro. El placer les hizo caer en un pozo sin fin donde permanecían guardados los sueños que se vieron truncados por el camino y que una vez compartieron. Al final, abrazados recordaron todos y cada uno de ellos.
- Te prometo que esta tortura terminará pronto mi pequeña…-. Estaban volviendo a ponerse la ropa. – Y entonces gritaré al mundo que te amo -.
- ¿Tu gritar? -. Francisca le miró arqueando una ceja, carcajeándose de él al final sin poder evitarlo al ver la mueca que apareció en el rostro de Raimundo. Estaba tratando de abrocharse la blusa que Rosario le había conseguido para ir a visitar a Raimundo. Él la miraba embobado.
- ¿Por qué estás así vestida? ¿De dónde has sacado esa ropa? No creo que en el armario de nuestra más ilustre cacique se puedan encontrar ropajes…de ese tipo…-. Ella se giró enfadada hacia él dispuesta a brindarle una de sus frases más sarcásticas hasta que vio que él solo estaba tratando de picarle. De hecho, estaba recorriendo su cuerpo con una mirada más que apreciativa. Se acercó a él lentamente mientras jugaba con el cordón del corpiño entre sus dedos.
(Continua...)