El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
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#3061
08/10/2011 18:40
Flipante, lo de la camilla ha sido un puntazo, hija que pasión, ojala tengas más momentos de inspiración como este
#3062
08/10/2011 18:41
miri de mi corazón,solo puedo hacer esto...
otro sitio profanado! me encanta!
bravo miri

otro sitio profanado! me encanta!
bravo miri
#3063
08/10/2011 18:45
Miri
.....me encanta el consultorioencuentro, jaja!!! Y ese momento en el que Francisca se quita el corsé, me parto.
Jolines, por qué los guionistas no nos dan algo así???? de verdad, es desesperante. Gracias a estos relatos porque si no.....nos deprimíamos.
.....me encanta el consultorioencuentro, jaja!!! Y ese momento en el que Francisca se quita el corsé, me parto. Jolines, por qué los guionistas no nos dan algo así???? de verdad, es desesperante. Gracias a estos relatos porque si no.....nos deprimíamos.
#3064
08/10/2011 18:51
chicas,después de lo de miri,lo mio es bastante liviano...de momento.
Aquí os dejo la primera parte del minirelato...(el que me pedisteis ayer,el de la iglesia
)
"UN ENCUENTRO CELESTIAL"
Francisca se encontraba por la ribera del rio dando uno de sus habituales paseos de 45 minutos “recetados” por la doctora Casas. Respiró el aire fresco de la mañana dejando que le llenara por completo los pulmones. Cerró los ojos sintiendo como la brisa acariciaba su rostro. Los abrió de repente. Se le había ocurrido una pequeña travesura. Miró a un lado y a otro para comprobar que se encontraba completamente sola. Sonrió. Ningún desarrapado del pueblo se encontraba por allí cerca, así que llevó sus manos a su pulcro moño y lo deshizo, dejando caer su rebelde melena en cascada sobre su espalda. Con la cabeza hacia atrás, movió su cabello hacia los lados, para después enredar sus dedos entre sus mechones. A continuación, se desabrochó los primeros botones de su blusa dejando libre el cuello y un poco más. Le recorrió un escalofrió cuando sintió el aire rozándole delicadamente la piel. Rió feliz. Se descalzó para poder sentir la fresca hierba bajo sus pies.
Unió sus manos por detrás de la espalda llevando entre ellas sus zapatos y emprendió de nuevo el camino. Después de unos minutos de paseo, pequeñas gotitas de sudor brotaron en su rostro. Se agachó junto a la orilla del rio para poder refrescarse. Se incorporó de nuevo y divisó a lo lejos una figura que se acercaba a ella.
Raimundo volvía de sus tierras y concluyó que podría dar un pequeño rodeo de camino a casa. Trató de despejar su mente y relajarse un poco, olvidándose de los problemas que le estaban sucediendo últimamente. Se encaminó hacia el rio, y observó a lo lejos una figura que estaba agachada junto a la orilla. En un principio se sobresaltó, porque fuera quien fuera, no se movía y aceleró el paso creyendo que podría necesitar ayuda. Pero después la vio incorporarse y cómo con un pañuelo que había humedecido en el rio, refrescaba su cuello cerrando los ojos y dejando que el agua resbalara por él. El cuerpo se tensó ante aquella visión. No, no podía ser. Era… ¡Francisca!
La figura que había divisado hace un momento le parecía lejana, pero a medida que se acercaba a ella, fue tomando forma hasta que le robó la respiración. Era… ¡Raimundo!
Estuvieron al fin frente a frente. Raimundo tenía la respiración acelerada. Por todos los demonios, ¡estaba preciosa! . Francisca tenía las mejillas sonrosadas, el pelo suelto y estaba descalza. Sus ojos bajaron irremediablemente por su cuello hasta la parte de pecho que se insinuaba entre esos botones desabrochados. El aire se le atascó en los pulmones. Deseaba acercarse a ella y rozar esa piel con sus dedos, y seguir más abajo…Alzó la mirada hasta ella. Una mirada tan lasciva que ella no pudo sino sentirse completamente turbada.
- ¿Cómo tu por aquí tabernero? -. No sabía qué decir. Se maldijo a sí misma por aquel absurdo arrebato que le había llevado a comportarse de esa manera tan irracional y presentarse de esa “guisa” ante los ojos de nada menos que Raimundo. Él la estaba desnudando con la mirada. Y ella odiaba sentirse halagada por ello.
Aquí os dejo la primera parte del minirelato...(el que me pedisteis ayer,el de la iglesia
)"UN ENCUENTRO CELESTIAL"
Francisca se encontraba por la ribera del rio dando uno de sus habituales paseos de 45 minutos “recetados” por la doctora Casas. Respiró el aire fresco de la mañana dejando que le llenara por completo los pulmones. Cerró los ojos sintiendo como la brisa acariciaba su rostro. Los abrió de repente. Se le había ocurrido una pequeña travesura. Miró a un lado y a otro para comprobar que se encontraba completamente sola. Sonrió. Ningún desarrapado del pueblo se encontraba por allí cerca, así que llevó sus manos a su pulcro moño y lo deshizo, dejando caer su rebelde melena en cascada sobre su espalda. Con la cabeza hacia atrás, movió su cabello hacia los lados, para después enredar sus dedos entre sus mechones. A continuación, se desabrochó los primeros botones de su blusa dejando libre el cuello y un poco más. Le recorrió un escalofrió cuando sintió el aire rozándole delicadamente la piel. Rió feliz. Se descalzó para poder sentir la fresca hierba bajo sus pies.
Unió sus manos por detrás de la espalda llevando entre ellas sus zapatos y emprendió de nuevo el camino. Después de unos minutos de paseo, pequeñas gotitas de sudor brotaron en su rostro. Se agachó junto a la orilla del rio para poder refrescarse. Se incorporó de nuevo y divisó a lo lejos una figura que se acercaba a ella.
Raimundo volvía de sus tierras y concluyó que podría dar un pequeño rodeo de camino a casa. Trató de despejar su mente y relajarse un poco, olvidándose de los problemas que le estaban sucediendo últimamente. Se encaminó hacia el rio, y observó a lo lejos una figura que estaba agachada junto a la orilla. En un principio se sobresaltó, porque fuera quien fuera, no se movía y aceleró el paso creyendo que podría necesitar ayuda. Pero después la vio incorporarse y cómo con un pañuelo que había humedecido en el rio, refrescaba su cuello cerrando los ojos y dejando que el agua resbalara por él. El cuerpo se tensó ante aquella visión. No, no podía ser. Era… ¡Francisca!
La figura que había divisado hace un momento le parecía lejana, pero a medida que se acercaba a ella, fue tomando forma hasta que le robó la respiración. Era… ¡Raimundo!
Estuvieron al fin frente a frente. Raimundo tenía la respiración acelerada. Por todos los demonios, ¡estaba preciosa! . Francisca tenía las mejillas sonrosadas, el pelo suelto y estaba descalza. Sus ojos bajaron irremediablemente por su cuello hasta la parte de pecho que se insinuaba entre esos botones desabrochados. El aire se le atascó en los pulmones. Deseaba acercarse a ella y rozar esa piel con sus dedos, y seguir más abajo…Alzó la mirada hasta ella. Una mirada tan lasciva que ella no pudo sino sentirse completamente turbada.
- ¿Cómo tu por aquí tabernero? -. No sabía qué decir. Se maldijo a sí misma por aquel absurdo arrebato que le había llevado a comportarse de esa manera tan irracional y presentarse de esa “guisa” ante los ojos de nada menos que Raimundo. Él la estaba desnudando con la mirada. Y ella odiaba sentirse halagada por ello.
#3065
08/10/2011 19:07

He hecho esta cosilla, pero no se me ocurre que ponerle escrito o si dejarlo así ¿Ideas, opiniones?
Las capturas son como siempre de Naryak (espero que no te importe que las utilice, pero no sé como lo haces que tienen una calidad y unos colores geniales)
Espero que os guste
Edito: Mirii!!! que final, apoteósico!!! Y ya tenemos otro lugar profanado mentes pecaminosas!!! jajajaj Me ha encantado.
Kera: menudo encuentro, y además la Paca sofocada... tensión sexual aumentando... jajajajaja lo veo yo también más un rioencuentro xD. Una situación parecida tenía yo pensada para mi relato, no exactamente en un río...
#3066
08/10/2011 19:59
Cris me puedes hacwr algo asi para imprimir como foto?
#3067
08/10/2011 20:01
Explícamelo otra vez que no sé a que te refieres. En plan foto grande?
#3068
08/10/2011 20:04
Cris que preciosidad. Eres una artista.
Y a las demás gracias miles por todos los relatos
Y a las demás gracias miles por todos los relatos
#3069
08/10/2011 20:05
jajajaja chicas,es el de la iglesia...
Edito: Cris!!! precioso!!
Continuación de "UN ENCUENTRO CELESTIAL"
- ¿Y tú? – le preguntó él burlonamente.
- Yo pregunté primero… Ulloa -. Le habló enfurecida. Así es, Francisca. Hablándole con el tono de siempre, no sospechará que te tiembla todo el cuerpo solo por verle frente a tí.
Raimundo sonrió y empezó a caminar alrededor de ella, crispándole los nervios. – Simplemente estaba dando un paseo -. La miró de reojo. – Te toca -.
Maldito seas Raimundo – También. Estaba dando un paseo -.
- ¿Vestida…así? -. Arqueó las cejas de manera burlona, mientras recorría su cuerpo con los ojos.
Maldito seas de nuevo Raimundo . -¡Qué pasa con mi aspecto! -. Trató de mostrarse furiosa. - ¿Acaso molesto a alguien por ir así? -.
- Quizá molestia no sea la palabra adecuada…Francisca -. Raimundo empleó su voz más insinuante, haciendo que un pequeño cosquilleo le naciera de lo más profundo y le recorriera de pies a cabeza.
Eres un hereje y un lascivo . – No tengo tiempo para seguir hablando contigo, así que si me disculpas, seguiré mi camino -.
- Pero Francisca… -. Raimundo comenzó a hablar en un fingido tono afectado. – No puedo dejar que vaya sola por estos caminos. Alguien podría verte…así…- volvió a recorrerle el cuerpo con la mirada. -…y atacarte. Jamás me lo perdonaría…-.
Mil veces seas maldito Raimundo . – No digas tonterías, tabernero. Nadie osaría siquiera a acercarse a mí, así que mucho menos “atacarme” -. Parecía que le encantaba picarla. Estaba empezando a sentirse muy incómoda por el camino que estaba tomando aquella conversación.
Raimundo se puso la mano en el pecho, a la altura del corazón y le dijo: - Insisto -. Se acercó a ella hasta casi rozarle. – me quedaré…más tranquilo -.
Francisca le miró a los ojos. Condenado Raimundo . – No voy a conseguir que no lo hagas ¿verdad? -. Él la sonreía mientras le hablaba. Negó con la cabeza. Francisca suspiró resignada. – Sea pues. Acabemos con esto cuanto antes -.
Comenzaron a caminar de regreso a la Casona en tenso silencio, pero muy conscientes de la presencia del otro al lado. El camino se estaba haciendo eterno para Francisca, que notaba de vez en cuando los ojos de Raimundo clavándose en ella. El cielo comenzó a cubrirse de nubes oscuras y pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre ellos.
- Será mejor que apretemos el paso si no queremos mojarnos -. Pero al terminar de pronunciar esas palabras, un tremendo aguacero cayó sobre ellos, empapándoles la ropa. Francisca divisó la Iglesia de Puente Viejo al final del camino.
- Si nos damos prisa, podremos refugiarnos en la Iglesia -.
Raimundo le miró como si hubiera dicho la mayor tontería del mundo. – No pienso entrar ahí Francisca -. Ella rió. – Como tú quieras tabernero, pero yo voy a refugiarme dentro. Adiós Raimundo -. Y echó a correr hacia allí.
Raimundo se dio cuenta de que ella tenía razón. Si no se resguardaban pronto, terminaría cogiendo una pulmonía. Suspiró resignado. Veneno de mujer… pensó mientras se disponía a entrar en una iglesia por primera vez en muchos años.

Edito: Cris!!! precioso!!
Continuación de "UN ENCUENTRO CELESTIAL"
- ¿Y tú? – le preguntó él burlonamente.
- Yo pregunté primero… Ulloa -. Le habló enfurecida. Así es, Francisca. Hablándole con el tono de siempre, no sospechará que te tiembla todo el cuerpo solo por verle frente a tí.
Raimundo sonrió y empezó a caminar alrededor de ella, crispándole los nervios. – Simplemente estaba dando un paseo -. La miró de reojo. – Te toca -.
Maldito seas Raimundo – También. Estaba dando un paseo -.
- ¿Vestida…así? -. Arqueó las cejas de manera burlona, mientras recorría su cuerpo con los ojos.
Maldito seas de nuevo Raimundo . -¡Qué pasa con mi aspecto! -. Trató de mostrarse furiosa. - ¿Acaso molesto a alguien por ir así? -.
- Quizá molestia no sea la palabra adecuada…Francisca -. Raimundo empleó su voz más insinuante, haciendo que un pequeño cosquilleo le naciera de lo más profundo y le recorriera de pies a cabeza.
Eres un hereje y un lascivo . – No tengo tiempo para seguir hablando contigo, así que si me disculpas, seguiré mi camino -.
- Pero Francisca… -. Raimundo comenzó a hablar en un fingido tono afectado. – No puedo dejar que vaya sola por estos caminos. Alguien podría verte…así…- volvió a recorrerle el cuerpo con la mirada. -…y atacarte. Jamás me lo perdonaría…-.
Mil veces seas maldito Raimundo . – No digas tonterías, tabernero. Nadie osaría siquiera a acercarse a mí, así que mucho menos “atacarme” -. Parecía que le encantaba picarla. Estaba empezando a sentirse muy incómoda por el camino que estaba tomando aquella conversación.
Raimundo se puso la mano en el pecho, a la altura del corazón y le dijo: - Insisto -. Se acercó a ella hasta casi rozarle. – me quedaré…más tranquilo -.
Francisca le miró a los ojos. Condenado Raimundo . – No voy a conseguir que no lo hagas ¿verdad? -. Él la sonreía mientras le hablaba. Negó con la cabeza. Francisca suspiró resignada. – Sea pues. Acabemos con esto cuanto antes -.
Comenzaron a caminar de regreso a la Casona en tenso silencio, pero muy conscientes de la presencia del otro al lado. El camino se estaba haciendo eterno para Francisca, que notaba de vez en cuando los ojos de Raimundo clavándose en ella. El cielo comenzó a cubrirse de nubes oscuras y pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer sobre ellos.
- Será mejor que apretemos el paso si no queremos mojarnos -. Pero al terminar de pronunciar esas palabras, un tremendo aguacero cayó sobre ellos, empapándoles la ropa. Francisca divisó la Iglesia de Puente Viejo al final del camino.
- Si nos damos prisa, podremos refugiarnos en la Iglesia -.
Raimundo le miró como si hubiera dicho la mayor tontería del mundo. – No pienso entrar ahí Francisca -. Ella rió. – Como tú quieras tabernero, pero yo voy a refugiarme dentro. Adiós Raimundo -. Y echó a correr hacia allí.
Raimundo se dio cuenta de que ella tenía razón. Si no se resguardaban pronto, terminaría cogiendo una pulmonía. Suspiró resignado. Veneno de mujer… pensó mientras se disponía a entrar en una iglesia por primera vez en muchos años.
#3070
08/10/2011 20:09
Si en plan foto grande!!
#3071
08/10/2011 20:11
Bueno, ahora me voy un ratito de fiesta por ahí, pero mañana me pongo y te hago algo. Si quieres envíame un privado con la medida exacta que quieres y si te apetece que salga algún capítulo en especial :)
Edito: Kera... ¡Veneno de mujer! Mira que dejárnoslo así...
jajajajajaj. Va va, profanación
Edito: Kera... ¡Veneno de mujer! Mira que dejárnoslo así...
jajajajajaj. Va va, profanación
#3072
08/10/2011 20:25
Siguiendo a Miri dejo esta canción con algo que queremos ver en la serie, al mismo tiempo que recuperen a la Paca..
#3073
08/10/2011 20:29
Asi es miri!!! Es preciosa y vere si puedo traerla dedicada para vosotras!!!
#3074
08/10/2011 22:20
Miri yo estoy contigoo!! Yo creo que enferma de verdad y esa enfermedad solo puede ser para acercarla a raimundo o para que empiece su cambio!!! No se... Pero deben empezar a acercarlos ya
#3075
08/10/2011 22:40
chicas,perdonadme por la tardanza,pero tuve visita en casa y se me fue el santo al cielo xD
Continuación "UN ENCUENTRO CELESTIAL"
Raimundo entró en la iglesia. Estaba vacía, no había absolutamente nadie. Recorrió con su vista toda la estancia buscándola. Detuvo su mirada en una pequeña habitación que había al fondo, justo en un lateral del altar mayor. Escuchó ruido dentro y sonrió. Francisca estaría allí.
Con sigilo fue acercándose hasta que llegó a la puerta en la que se apoyó, cruzando los brazos sobre su pecho. Francisca estaba secándose el cuerpo por encima del vestido con un mantel blanco que debió encontrar en la sacristía. Observó detenidamente todos y cada uno de sus movimientos, terminando de llenar su cuerpo de aquel mismo apetito que sentía cada vez que la veía. Notó un latigazo de deseo en una zona que mejor no mencionar en un lugar sagrado como ese. Sonrió pensando en Don Anselmo y en lo que él diría si les encontrara allí mismo. Pero estuvo a punto de carcajearse si el Padre supiera lo que él estaba pensando en ese momento.
Volvió a prestar toda su atención a Francisca. La deseaba hasta la locura. A pesar de todas las humillaciones y penas que ella le había causado en los últimos años, no podía dejar de amarla y desearla hasta un punto que rozaba la locura. Estaba metida en su alma, en su sangre. Ella era toda su vida.
- Tal vez sería mejor que te quitaras esa ropa húmeda -. Entró en la sacristía. – Está empapada y si no lo haces, el agua se te calará hasta los huesos -. Musitó apenas a unos centímetros de ella.
Francisca dio un respingo al escuchar su voz. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y le hizo temblar. – ¿Ves? – se acercó tanto a ella que sus alientos se entremezclaban. – Estás temblando… -
Tiemblo por ti Raimundo… . Logró separarse un poco de él y le entregó el trapo para que se secara. – Ni sueñes por un momento que voy a quitarme la ropa delante de ti, y menos en un lugar como este -. Respiraba con fuerza, presa del nerviosismo que embargaba su cuerpo.
Raimundo comenzó a secarse pero sin quitar sus ojos de ella. – Vamos Francisca, lo digo por tu bien -. Dejó el trapo y comenzó a desabrocharse el chaleco hasta que se le quitó. – Además no hay nada que ya no haya visto antes… -. Susurró sensual.
Se acercó a ella lentamente, que se había quedado petrificada mirándole. Raimundo llevó sus manos a los botones de su blusa y comenzó a desabrochársela sin dejar de mirarle a los ojos. El pecho de ella subía y bajaba a un ritmo descontrolado. Los dedos de Raimundo rozaban su piel cada vez que desabrochaba un botón. El silencio quedaba roto por sus respiraciones. Raimundo abrió la blusa y no pudo evitar deslizar sus ojos por su cuello, por sus pechos retenidos apenas por el corsé. Alzó de nuevo los ojos hacia los de ella.
- Siempre has sido tan preciosa… -.
- Raimundo por favor…-. La súplica murió dentro de la boca de él, que se apoderó de sus labios con asombrosa maestría. El roce de su lengua le obligó a abrir la boca y se introdujo en su interior, enredando su lengua con la de ella. El beso que unió sus almas fue largo y húmedo y no hizo sino incrementar el deseo que sentían el uno por el otro. El calor inundó sus cuerpos hasta casi consumirles por completo.
- Mi pequeña…eres tan dulce…-. Besó de nuevo sus labios llevando sus dedos al corsé de Francisca, comenzando a despojarla de él. Sus manos le quemaban por sentir de nuevo la piel desnuda de su niña.
(continua....)
Continuación "UN ENCUENTRO CELESTIAL"
Raimundo entró en la iglesia. Estaba vacía, no había absolutamente nadie. Recorrió con su vista toda la estancia buscándola. Detuvo su mirada en una pequeña habitación que había al fondo, justo en un lateral del altar mayor. Escuchó ruido dentro y sonrió. Francisca estaría allí.
Con sigilo fue acercándose hasta que llegó a la puerta en la que se apoyó, cruzando los brazos sobre su pecho. Francisca estaba secándose el cuerpo por encima del vestido con un mantel blanco que debió encontrar en la sacristía. Observó detenidamente todos y cada uno de sus movimientos, terminando de llenar su cuerpo de aquel mismo apetito que sentía cada vez que la veía. Notó un latigazo de deseo en una zona que mejor no mencionar en un lugar sagrado como ese. Sonrió pensando en Don Anselmo y en lo que él diría si les encontrara allí mismo. Pero estuvo a punto de carcajearse si el Padre supiera lo que él estaba pensando en ese momento.
Volvió a prestar toda su atención a Francisca. La deseaba hasta la locura. A pesar de todas las humillaciones y penas que ella le había causado en los últimos años, no podía dejar de amarla y desearla hasta un punto que rozaba la locura. Estaba metida en su alma, en su sangre. Ella era toda su vida.
- Tal vez sería mejor que te quitaras esa ropa húmeda -. Entró en la sacristía. – Está empapada y si no lo haces, el agua se te calará hasta los huesos -. Musitó apenas a unos centímetros de ella.
Francisca dio un respingo al escuchar su voz. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y le hizo temblar. – ¿Ves? – se acercó tanto a ella que sus alientos se entremezclaban. – Estás temblando… -
Tiemblo por ti Raimundo… . Logró separarse un poco de él y le entregó el trapo para que se secara. – Ni sueñes por un momento que voy a quitarme la ropa delante de ti, y menos en un lugar como este -. Respiraba con fuerza, presa del nerviosismo que embargaba su cuerpo.
Raimundo comenzó a secarse pero sin quitar sus ojos de ella. – Vamos Francisca, lo digo por tu bien -. Dejó el trapo y comenzó a desabrocharse el chaleco hasta que se le quitó. – Además no hay nada que ya no haya visto antes… -. Susurró sensual.
Se acercó a ella lentamente, que se había quedado petrificada mirándole. Raimundo llevó sus manos a los botones de su blusa y comenzó a desabrochársela sin dejar de mirarle a los ojos. El pecho de ella subía y bajaba a un ritmo descontrolado. Los dedos de Raimundo rozaban su piel cada vez que desabrochaba un botón. El silencio quedaba roto por sus respiraciones. Raimundo abrió la blusa y no pudo evitar deslizar sus ojos por su cuello, por sus pechos retenidos apenas por el corsé. Alzó de nuevo los ojos hacia los de ella.
- Siempre has sido tan preciosa… -.
- Raimundo por favor…-. La súplica murió dentro de la boca de él, que se apoderó de sus labios con asombrosa maestría. El roce de su lengua le obligó a abrir la boca y se introdujo en su interior, enredando su lengua con la de ella. El beso que unió sus almas fue largo y húmedo y no hizo sino incrementar el deseo que sentían el uno por el otro. El calor inundó sus cuerpos hasta casi consumirles por completo.
- Mi pequeña…eres tan dulce…-. Besó de nuevo sus labios llevando sus dedos al corsé de Francisca, comenzando a despojarla de él. Sus manos le quemaban por sentir de nuevo la piel desnuda de su niña.
(continua....)
#3076
08/10/2011 23:03
Francisca ya no pudo más. Se rindió al deseo que la estaba quemando viva. Se rindió al amor que siempre había sentido por él y que aún sentía. Con dedos temblorosos comenzó a desabrocharle la camisa, mientras sus bocas seguían unidas en un beso infinito.
Raimundo notó su temblor. – No tengas miedo mi pequeña…nunca podría volver a hacerte daño…-. Le miró profundamente a los ojos. – Te quiero amor mío…te quiero…-.
Volvieron a besarse. Francisca dejó aparcadas sus dudas, sus temores y tomó a Raimundo de la nuca atrayéndole más hacia ella, profundizando el beso.
- Vas a volverme completamente loco…-.
Ella sonrió junto a sus labios. - ¿Más aún? -. Recorrió su rostro con la punta de la lengua. – Te quiero tanto Raimundo…Hazme el amor…necesito sentirte dentro de mi…-.
Él se volvió loco ante su declaración. Terminó de desnudarla y desnudarse y la acorraló contra la pared. Los pechos de Francisca quedaron oprimidos contra la dura piedra mientras Raimundo rozaba su cuerpo por detrás. Colocó las manos de ella a la altura de su cabeza poniendo sus palmas en la pared. Después, movió sus propias manos por toda su espalda, descendiendo hasta sus caderas, separándole las piernas suavemente.
- Te quiero tanto mi niña…- besó su cuello. – Y te necesito tanto…-.
Francisca giró su cabeza para que él pudiera atrapar de nuevo sus labios, momento que Raimundo aprovechó para introducirse en su interior, ahogando el intenso gemido de ella en su boca. Francisca estaba atrapada. Su cuerpo se entregó por completo a las embestidas de Raimundo y se movió con él.
Raimundo se había adueñado de sus pechos, acariciándoles con destreza. Francisca pidió perdón a Dios no por lo que estaba haciendo, sino por ser precisamente en ese lugar. Jamás pediría perdón por amarle, por entregarse a ese amor que llenaba cada poro de su piel.
Raimundo mordía tiernamente los hombros de Francisca con cada acometida. El éxtasis los desbordó hasta casi hacerles perder la consciencia. Los gritos de placer llenaron toda la estancia.
- Amor mío…mi pequeña…-. La giró, estrechándola entre sus brazos, dejando que sus desbocados corazones recuperasen juntos su ritmo normal.
- Raimundo…eres toda mi vida. No consentiré que vuelvas a dejarme -.
Él la miró feliz a los ojos. – No hay otro lugar en el mundo en el que quiera estar mi pequeña -. Apoyó su frente en la de ella. – No hay mejor lugar que tus brazos -.
Se besaron tiernamente construyendo poco a poco en silencio, un futuro lleno de dulces promesas.
FIN
Espero que os guste
Raimundo notó su temblor. – No tengas miedo mi pequeña…nunca podría volver a hacerte daño…-. Le miró profundamente a los ojos. – Te quiero amor mío…te quiero…-.
Volvieron a besarse. Francisca dejó aparcadas sus dudas, sus temores y tomó a Raimundo de la nuca atrayéndole más hacia ella, profundizando el beso.
- Vas a volverme completamente loco…-.
Ella sonrió junto a sus labios. - ¿Más aún? -. Recorrió su rostro con la punta de la lengua. – Te quiero tanto Raimundo…Hazme el amor…necesito sentirte dentro de mi…-.
Él se volvió loco ante su declaración. Terminó de desnudarla y desnudarse y la acorraló contra la pared. Los pechos de Francisca quedaron oprimidos contra la dura piedra mientras Raimundo rozaba su cuerpo por detrás. Colocó las manos de ella a la altura de su cabeza poniendo sus palmas en la pared. Después, movió sus propias manos por toda su espalda, descendiendo hasta sus caderas, separándole las piernas suavemente.
- Te quiero tanto mi niña…- besó su cuello. – Y te necesito tanto…-.
Francisca giró su cabeza para que él pudiera atrapar de nuevo sus labios, momento que Raimundo aprovechó para introducirse en su interior, ahogando el intenso gemido de ella en su boca. Francisca estaba atrapada. Su cuerpo se entregó por completo a las embestidas de Raimundo y se movió con él.
Raimundo se había adueñado de sus pechos, acariciándoles con destreza. Francisca pidió perdón a Dios no por lo que estaba haciendo, sino por ser precisamente en ese lugar. Jamás pediría perdón por amarle, por entregarse a ese amor que llenaba cada poro de su piel.
Raimundo mordía tiernamente los hombros de Francisca con cada acometida. El éxtasis los desbordó hasta casi hacerles perder la consciencia. Los gritos de placer llenaron toda la estancia.
- Amor mío…mi pequeña…-. La giró, estrechándola entre sus brazos, dejando que sus desbocados corazones recuperasen juntos su ritmo normal.
- Raimundo…eres toda mi vida. No consentiré que vuelvas a dejarme -.
Él la miró feliz a los ojos. – No hay otro lugar en el mundo en el que quiera estar mi pequeña -. Apoyó su frente en la de ella. – No hay mejor lugar que tus brazos -.
Se besaron tiernamente construyendo poco a poco en silencio, un futuro lleno de dulces promesas.
FIN
Espero que os guste
#3077
08/10/2011 23:09
IMPRESIONANTE Ruth!!!
....menos mal que no los pilló Don Anselmo, jajajaja!!!!
....menos mal que no los pilló Don Anselmo, jajajaja!!!!
#3078
08/10/2011 23:12
joder, uf me voy a dar una ducha...
#3079
08/10/2011 23:19
Me voy a la ducha yo también.
Ya podían los guionistas dar alguna alegría así en la serie
Ya podían los guionistas dar alguna alegría así en la serie
#3080
08/10/2011 23:36
Joeeee como estamos el sabadoo!!! Que calores!!! Estas chhicas nos calientan la mente...