El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
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08/06/2011 23:44
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#2981
07/10/2011 16:16
Yo también llegué a pensar que Mauricio estaba enamorado de Francisca XD, luego me encanta esa traición, y Mariana seguro que se va con Águeda también y Rosario espero que siga el mismo camino que ella.
#2982
07/10/2011 17:30
Que me he perdido la página 169 mecagueeeeeeeeeeeeeeeeeeen jajajaja, estoy de ser informática a tiempo completo no me da, no me da xD
Que bonito Miri,que preciosidad guapa, ya quisiera yo ese talento......aunque no tengas ganas espero como agua de mayo que vuelvas a escribir. Eso va también pa ti Mariajo, gafe mia ;). Y pa ti Cris, que estoy deseando leer la continuación!!!(cuando puedas, pa evadirte un poco del estudio.......)
Ruth tu relato coñe que interesante esta que la otra se va, que mi Rai no la deje irse eh????no,no,no a quedarse y punto. Y ese relato me ha encantao por favor,era como ver la escena esa del demayo maravillosa pero al reveeeeeees, vamos LO MÁS DE LO MÁS ;D. Ya he encargao tu estatua jajaja. Gracias por echarme de menos guapa, no te preocupes que la semana que viene tengo vacances (tomaaaaaaaaaaaaaa) y estare aqui a tiempo completo XD
A ver que pasa hoy en el capitulo que lo puedo ver....Aunque ya no me espero yo nada, visto lo de la semana que viene, que fatiga de verás me da,que fatiga al no ver ni una trama en las que coincidan. Muy raro veo yo lo de Mauri eh?igual se marcha de espia pal otro bando,que a la Paca la tiene en un pedestal...
Yo también cuando hablaron de la conser,me dije, coñe a ver si te encuentras con Francisca cuando vayas pa lla,estamos interconectadas,nuestras mentes ya son una jajajaja,nuestra mente pecaminosa-raipaquista inter-conected XDDDD
Que bonito Miri,que preciosidad guapa, ya quisiera yo ese talento......aunque no tengas ganas espero como agua de mayo que vuelvas a escribir. Eso va también pa ti Mariajo, gafe mia ;). Y pa ti Cris, que estoy deseando leer la continuación!!!(cuando puedas, pa evadirte un poco del estudio.......)
Ruth tu relato coñe que interesante esta que la otra se va, que mi Rai no la deje irse eh????no,no,no a quedarse y punto. Y ese relato me ha encantao por favor,era como ver la escena esa del demayo maravillosa pero al reveeeeeees, vamos LO MÁS DE LO MÁS ;D. Ya he encargao tu estatua jajaja. Gracias por echarme de menos guapa, no te preocupes que la semana que viene tengo vacances (tomaaaaaaaaaaaaaa) y estare aqui a tiempo completo XD
A ver que pasa hoy en el capitulo que lo puedo ver....Aunque ya no me espero yo nada, visto lo de la semana que viene, que fatiga de verás me da,que fatiga al no ver ni una trama en las que coincidan. Muy raro veo yo lo de Mauri eh?igual se marcha de espia pal otro bando,que a la Paca la tiene en un pedestal...
Yo también cuando hablaron de la conser,me dije, coñe a ver si te encuentras con Francisca cuando vayas pa lla,estamos interconectadas,nuestras mentes ya son una jajajaja,nuestra mente pecaminosa-raipaquista inter-conected XDDDD
#2983
07/10/2011 17:44
Silvi!!!! mi niña!
Bueno,aquí va lo prometido,Mini-Relato, esta vez dedicado a mariajose que me proporcionó la idea. (Dios,tengo la cabeza que me echa humo de tanto relato xDD, pero vosotras,pedidme lo que querais sin miedo eh???. Con TU ERES MI CONDENA sigo este fin de semana ¿vale? )
"ENCUENTRO EN LA CONSERVERA"
- Padre, siento tener que dejarle aquí solo, pero tengo que ocuparme de este proveedor. Solo está de paso esta noche en Puente Viejo,y es una buena oportunidad de negocio -. Sebastían se despedía apenado de su padre. Acababa de recibir una nota del Señor Gonzalez rogándole que se citara con él lo más pronto posible para cerrar el negocio antes de marchar camino de Asturias.
- Marcha tranquilo Sebastián -. Raimundo sonrió a su hijo. – Yo comprobaré de nuevo la lista de los que han vendido sus tierras y qué relación puede existir entre ellas -. Se puso de pie y acompañó a su hijo hasta la puerta. – En cuanto termine de revisarlo, me marcharé a casa ¿de acuerdo? -.
Sebastián sonrió a su padre. – Le agradezco mucho su ayuda. Espero que pueda encontrar algo que nos sirva -.
- Hijo…- Raimundo le miró. - ¿Francisca no estará entorpeciendo tu trabajo verdad? –
Sebastián sonrió. – No padre,esté tranquilo en ese sentido -. Se colocó el sombrero. – Tristán me dijo que el otro día la misma Doña Francisca había comentado lo acertado de haberme puesto de nuevo al frente de la conservera . Y ahora si me voy. No se quede hasta muy tarde ¿me lo promete? -.
- Claro hijo – puso su mano sobre el hombro de Sebastián. – Buena suerte con el proveedor -.
Cuando la puerta se hubo cerrado, Raimundo volvió hacia la mesa y tomó en sus manos aquellos papeles. Algo no cuadraba en todo aquello y estaba dispuesto a averiguarlo. Por su hijo, claro está. Su interés nada tenía que ver con Francisca. Por él, ese veneno de mujer podría terminar en la propia ruina que él no iba a mover un solo dedo…Rió derrotado. ¿A quién pretendía engañar?. Repasó con la mirada aquellas paredes que tantas veces habían sido testigo de su amor. Acarició la mesa con suavidad, recordando…
- ¿Dónde me llevas Raimundo? -. La risa cristalina de Francisca inundaba la habitación. Llevaba los ojos tapados por una venda y se dejaba guiar por Raimundo.
- No seas impaciente, mi pequeña…- le susurró junto al oido causándole un estremecimiento por todo el cuerpo. – Todo a su tiempo -.
Le quitó delicadamente la venda de los ojos y ella se encontró ante un improvisado banquete bajo la luz tenue de unas velas.
- ¿Ha merecido la pena,mi pequeña? -.
Francisca se había vuelto hacia él mirándole sensual. Con su dedo índice había delineado los labios de Raimundo antes de repetir la misma acción, pero esta vez con la punta de su lengua, despertando el deseo más profundo en el cuerpo de Raimundo.
- Todo lo que tenga que ver contigo merece la pena…Raimundo…- .
Sonrió.Se habían besado como locos. Y se amaron con la misma intensidad despúes de la cena. Allí, en esa misma habitación.
- Sebastián, siento la hora pero…-. La puerta se abrió sobresaltando a Raimundo. De repente se encontró frente a frente con ella. Con Francisca Montenegro.
Francisca respiraba nerviosa. - ¿Qué estás haciendo tu aquí tabernero? -.
Raimundo la miró apenado. Poco quedaba de la Francisca que acababa de ocupar ese pequeño recuerdo. – Trato de ayudar a mi hijo Francisca, solo eso -.
Ella recorrió la estancia con su mirada. –Y…¿Dónde está Sebastián? -. Francisca empezaba a ser consciente de que estaba a solas con Raimundo en la Conservera. Se empezó a poner francamente nerviosa.
- Tuvo que salir…y no creo que regrese por aquí -. La miró de reojo. – Si yo puedo ayudarte en algo…-.
- ¿Tú? – Bufó irónica. – Dudo mucho que un simple tabernero pueda ayudarme en algo -. Caminó altiva por la habitación tratando de disimular la turbación que Raimundo le causaba. - ¿Qué son esos papeles? -.
- Es la lista de vecinos que han vendido parte de sus tierras. Estaba tratando de buscar la existencia de algún tipo de relación entre todos esos terruños, que parece que no tengan nada que ver -. Le indicó con un gesto de la mano que se sentara en la silla y él hizo lo propio sentándose tras la mesa. - ¿Quieres echarle un vistazo? -.
Ella le miró a los ojos. Le estaba ofreciendo una especie de tregua. Si trabajaban juntos puede que lograran antes encontrar la solución a los problemas tan acuciantes que estaba sufriendo la Conservera. – Está bien. Colaboremos -. Le dijo orgullosa mientras casi le arrebataba los papeles de la mano. Raimundo agachó la cabeza sonriendo. Genio y figura….
(continua....)
Bueno,aquí va lo prometido,Mini-Relato, esta vez dedicado a mariajose que me proporcionó la idea. (Dios,tengo la cabeza que me echa humo de tanto relato xDD, pero vosotras,pedidme lo que querais sin miedo eh???. Con TU ERES MI CONDENA sigo este fin de semana ¿vale? )
"ENCUENTRO EN LA CONSERVERA"
- Padre, siento tener que dejarle aquí solo, pero tengo que ocuparme de este proveedor. Solo está de paso esta noche en Puente Viejo,y es una buena oportunidad de negocio -. Sebastían se despedía apenado de su padre. Acababa de recibir una nota del Señor Gonzalez rogándole que se citara con él lo más pronto posible para cerrar el negocio antes de marchar camino de Asturias.
- Marcha tranquilo Sebastián -. Raimundo sonrió a su hijo. – Yo comprobaré de nuevo la lista de los que han vendido sus tierras y qué relación puede existir entre ellas -. Se puso de pie y acompañó a su hijo hasta la puerta. – En cuanto termine de revisarlo, me marcharé a casa ¿de acuerdo? -.
Sebastián sonrió a su padre. – Le agradezco mucho su ayuda. Espero que pueda encontrar algo que nos sirva -.
- Hijo…- Raimundo le miró. - ¿Francisca no estará entorpeciendo tu trabajo verdad? –
Sebastián sonrió. – No padre,esté tranquilo en ese sentido -. Se colocó el sombrero. – Tristán me dijo que el otro día la misma Doña Francisca había comentado lo acertado de haberme puesto de nuevo al frente de la conservera . Y ahora si me voy. No se quede hasta muy tarde ¿me lo promete? -.
- Claro hijo – puso su mano sobre el hombro de Sebastián. – Buena suerte con el proveedor -.
Cuando la puerta se hubo cerrado, Raimundo volvió hacia la mesa y tomó en sus manos aquellos papeles. Algo no cuadraba en todo aquello y estaba dispuesto a averiguarlo. Por su hijo, claro está. Su interés nada tenía que ver con Francisca. Por él, ese veneno de mujer podría terminar en la propia ruina que él no iba a mover un solo dedo…Rió derrotado. ¿A quién pretendía engañar?. Repasó con la mirada aquellas paredes que tantas veces habían sido testigo de su amor. Acarició la mesa con suavidad, recordando…
- ¿Dónde me llevas Raimundo? -. La risa cristalina de Francisca inundaba la habitación. Llevaba los ojos tapados por una venda y se dejaba guiar por Raimundo.
- No seas impaciente, mi pequeña…- le susurró junto al oido causándole un estremecimiento por todo el cuerpo. – Todo a su tiempo -.
Le quitó delicadamente la venda de los ojos y ella se encontró ante un improvisado banquete bajo la luz tenue de unas velas.
- ¿Ha merecido la pena,mi pequeña? -.
Francisca se había vuelto hacia él mirándole sensual. Con su dedo índice había delineado los labios de Raimundo antes de repetir la misma acción, pero esta vez con la punta de su lengua, despertando el deseo más profundo en el cuerpo de Raimundo.
- Todo lo que tenga que ver contigo merece la pena…Raimundo…- .
Sonrió.Se habían besado como locos. Y se amaron con la misma intensidad despúes de la cena. Allí, en esa misma habitación.
- Sebastián, siento la hora pero…-. La puerta se abrió sobresaltando a Raimundo. De repente se encontró frente a frente con ella. Con Francisca Montenegro.
Francisca respiraba nerviosa. - ¿Qué estás haciendo tu aquí tabernero? -.
Raimundo la miró apenado. Poco quedaba de la Francisca que acababa de ocupar ese pequeño recuerdo. – Trato de ayudar a mi hijo Francisca, solo eso -.
Ella recorrió la estancia con su mirada. –Y…¿Dónde está Sebastián? -. Francisca empezaba a ser consciente de que estaba a solas con Raimundo en la Conservera. Se empezó a poner francamente nerviosa.
- Tuvo que salir…y no creo que regrese por aquí -. La miró de reojo. – Si yo puedo ayudarte en algo…-.
- ¿Tú? – Bufó irónica. – Dudo mucho que un simple tabernero pueda ayudarme en algo -. Caminó altiva por la habitación tratando de disimular la turbación que Raimundo le causaba. - ¿Qué son esos papeles? -.
- Es la lista de vecinos que han vendido parte de sus tierras. Estaba tratando de buscar la existencia de algún tipo de relación entre todos esos terruños, que parece que no tengan nada que ver -. Le indicó con un gesto de la mano que se sentara en la silla y él hizo lo propio sentándose tras la mesa. - ¿Quieres echarle un vistazo? -.
Ella le miró a los ojos. Le estaba ofreciendo una especie de tregua. Si trabajaban juntos puede que lograran antes encontrar la solución a los problemas tan acuciantes que estaba sufriendo la Conservera. – Está bien. Colaboremos -. Le dijo orgullosa mientras casi le arrebataba los papeles de la mano. Raimundo agachó la cabeza sonriendo. Genio y figura….
(continua....)
#2984
07/10/2011 17:50
Pasaron un par de horas en las que estuvieron enfrascados entre papeles y sin apenas hablarse, aunque las miradas disimuladas les acompañaron todo el tiempo. De repente Francisca soltó uno de los papeles y echó la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y masajeando su cuello.
- Estoy demasiado mayor para estas cosas -. Suspiró. – Me duele ya toda la espalda -.
Raimundo se había quedado con la boca seca observando aquel inocente gesto de Francisca. ¿Inocente?. Sentía su cuerpo palpitar por ella. Los recuerdos volvieron a apoderarse de él. Se levantó con cuidado acercándose a ella por detrás. Francisca no se había percatado de nada, porque seguía con los ojos cerrados.
- ¿Dónde te duele…? – musitó Raimundo en apenas un susurro mientras tocaba suavemente su cuello. Francisca se sobresaltó y empezó a respirar rápido. Demasiado rápido.
- Yo…estoy bien…Raimundo -.
- Vamos Francisca, no seas orgullosa -. Colocó sus manos sobre los hombros de ella y comenzó a masajearle. - ¿Mejor así…? –
¡No,por supuesto que no! ¿Cómo podía preguntarle eso? ¿es que no se daba cuenta de que casi estaba a punto de desfallecer?.
Raimundo estaba perdiendo la cordura. Acariciar la suave piel de su cuello junto con ese repentino nerviosismo en ella estaba volviendole loco.
- Raimundo…será mejor que…-.
- Shhhhsss Francisca…déjate llevar mi pequeña…Amémonos una vez más… -. Fueron las últimas palabras que pronunció antes de tomar sus labios en un beso tan largo y profundo que les dejó sin respiración. Francisca le permitió adueñarse de su boca. Raimundo le levantó de la silla arrinconándole contra la mesa. Sus manos se deslizaron por la espalda de Francisca, por su cintura, su cadera…hasta llegar a sus muslos. Levantó uno de ellos haciendo el contacto entre ambos mucho mas íntimo. Despertando un gemido que se escapó de la garganta de ella.
- Raimundo, esto es una locura… -. Francisca quería parar, pero no podía. Se aferró a él con desesperación, mordiendo el cuello de Raimundo mientras él iba poco a poco desnudándola.
- Una dulce locura mi pequeña…- . Raimundo le acarició el rostro. – Una dulce locura… -. Francisca se perdió en sus ojos y le arrancó la camisa con fuerza haciendo que los botones salieran desperdigados, tintineando por el suelo de madera.
Raimundo tiró de un manotazo todos los papeles que había sobre la mesa, levantando a Francisca y tumbándola sobre ella. Se adueñó de nuevo de su cuello y de su clavícula, para subir de nuevo hacia su boca. Francisca sentía la fria madera de la mesa bajo su espalda, aliviándole el calor que le crecía por todo el cuerpo.
Raimundo se introdujo en ella arráncandoles un jadeo que llenó toda la habitación. El ritmo frenético de las embestidas les llevó a un clímax tan explosivo que Francisca estuvo a punto de desmayarse. Ambos gritaron el nombre del otro mientras el placer les inundaba.
Poco a poco, sus respiraciones aceleradas fueron volviendo a la normalidad. La cordura se apoderó de Francisca de nuevo. Se incorporó un tanto avergonzada de lo que acababa de pasar. Se habían comportado como dos muchachos sin ningún tipo de control.
Apenas miraba a Raimundo. Se agachó para recoger toda su ropa y empezó a vestirse tan rápido como pudo. Él se percató de los sentimientos y el desconcierto que se había instalado en ella.
- Francisca…no se puede tratar de encerrar aquello que no tiene límites… -. Se acercó a ella agarrándole por los hombros. – Vayamos paso a paso -. La giró hasta tener sus ojos frente a él. – Ya has visto que no podemos estar más tiempo separados -.
- ¿Qué me estás pidiendo Raimundo? -. Francisca sentía esperanza en su corazón. Pero tenía miedo de ilusionarse de nuevo.
- Que nos perdonemos todo el mal que nos hemos hecho. Y que empecemos de nuevo, mi pequeña… -. Raimundo levantó su mentón. -¿Estás dispuesta a arriesgarte por nosotros? -.
Ella se calló durante unos minutos que a él se le hicieron eternos. Una lágrima se deslizó por el rostro de Francisca. Comenzó a sollozar y se ocultó en el pecho de Raimundo, aferrándole por la cintura.
- Tranquila mi pequeña…- Tomó su rostro besando suavemente sus labios. – Al fin volveremos a estar juntos. Y esta vez…para siempre -.
FIN
P.D. Me ha ENCANTADO hoy Tristán hablando de su madre con Soledad, de por qué es así.
- Estoy demasiado mayor para estas cosas -. Suspiró. – Me duele ya toda la espalda -.
Raimundo se había quedado con la boca seca observando aquel inocente gesto de Francisca. ¿Inocente?. Sentía su cuerpo palpitar por ella. Los recuerdos volvieron a apoderarse de él. Se levantó con cuidado acercándose a ella por detrás. Francisca no se había percatado de nada, porque seguía con los ojos cerrados.
- ¿Dónde te duele…? – musitó Raimundo en apenas un susurro mientras tocaba suavemente su cuello. Francisca se sobresaltó y empezó a respirar rápido. Demasiado rápido.
- Yo…estoy bien…Raimundo -.
- Vamos Francisca, no seas orgullosa -. Colocó sus manos sobre los hombros de ella y comenzó a masajearle. - ¿Mejor así…? –
¡No,por supuesto que no! ¿Cómo podía preguntarle eso? ¿es que no se daba cuenta de que casi estaba a punto de desfallecer?.
Raimundo estaba perdiendo la cordura. Acariciar la suave piel de su cuello junto con ese repentino nerviosismo en ella estaba volviendole loco.
- Raimundo…será mejor que…-.
- Shhhhsss Francisca…déjate llevar mi pequeña…Amémonos una vez más… -. Fueron las últimas palabras que pronunció antes de tomar sus labios en un beso tan largo y profundo que les dejó sin respiración. Francisca le permitió adueñarse de su boca. Raimundo le levantó de la silla arrinconándole contra la mesa. Sus manos se deslizaron por la espalda de Francisca, por su cintura, su cadera…hasta llegar a sus muslos. Levantó uno de ellos haciendo el contacto entre ambos mucho mas íntimo. Despertando un gemido que se escapó de la garganta de ella.
- Raimundo, esto es una locura… -. Francisca quería parar, pero no podía. Se aferró a él con desesperación, mordiendo el cuello de Raimundo mientras él iba poco a poco desnudándola.
- Una dulce locura mi pequeña…- . Raimundo le acarició el rostro. – Una dulce locura… -. Francisca se perdió en sus ojos y le arrancó la camisa con fuerza haciendo que los botones salieran desperdigados, tintineando por el suelo de madera.
Raimundo tiró de un manotazo todos los papeles que había sobre la mesa, levantando a Francisca y tumbándola sobre ella. Se adueñó de nuevo de su cuello y de su clavícula, para subir de nuevo hacia su boca. Francisca sentía la fria madera de la mesa bajo su espalda, aliviándole el calor que le crecía por todo el cuerpo.
Raimundo se introdujo en ella arráncandoles un jadeo que llenó toda la habitación. El ritmo frenético de las embestidas les llevó a un clímax tan explosivo que Francisca estuvo a punto de desmayarse. Ambos gritaron el nombre del otro mientras el placer les inundaba.
Poco a poco, sus respiraciones aceleradas fueron volviendo a la normalidad. La cordura se apoderó de Francisca de nuevo. Se incorporó un tanto avergonzada de lo que acababa de pasar. Se habían comportado como dos muchachos sin ningún tipo de control.
Apenas miraba a Raimundo. Se agachó para recoger toda su ropa y empezó a vestirse tan rápido como pudo. Él se percató de los sentimientos y el desconcierto que se había instalado en ella.
- Francisca…no se puede tratar de encerrar aquello que no tiene límites… -. Se acercó a ella agarrándole por los hombros. – Vayamos paso a paso -. La giró hasta tener sus ojos frente a él. – Ya has visto que no podemos estar más tiempo separados -.
- ¿Qué me estás pidiendo Raimundo? -. Francisca sentía esperanza en su corazón. Pero tenía miedo de ilusionarse de nuevo.
- Que nos perdonemos todo el mal que nos hemos hecho. Y que empecemos de nuevo, mi pequeña… -. Raimundo levantó su mentón. -¿Estás dispuesta a arriesgarte por nosotros? -.
Ella se calló durante unos minutos que a él se le hicieron eternos. Una lágrima se deslizó por el rostro de Francisca. Comenzó a sollozar y se ocultó en el pecho de Raimundo, aferrándole por la cintura.
- Tranquila mi pequeña…- Tomó su rostro besando suavemente sus labios. – Al fin volveremos a estar juntos. Y esta vez…para siempre -.
FIN
P.D. Me ha ENCANTADO hoy Tristán hablando de su madre con Soledad, de por qué es así.
#2985
07/10/2011 18:01
Pero que leen mis ojos!!Me encanta,me encanta!!!!!!!!!!!Que viva la conservera, tu y tus escenas improvisadas,que vivan estos dos escritos por ti!!!!!!!Gracias,gracias :) menudos anuncios buenos me has hecho pasar jajaja,pausas-Ruth ;), a donde vamos a parar muchisimo mejoooooooooores jaja
A mi también me ha encantado esa escena de Tristán hablando de su madre, lo que no sabe es que si que conocio el amor ;), a ver si se enteran algun año de estos o que?xD. De lo que tuvieron y tal....
A mi también me ha encantado esa escena de Tristán hablando de su madre, lo que no sabe es que si que conocio el amor ;), a ver si se enteran algun año de estos o que?xD. De lo que tuvieron y tal....
#2986
07/10/2011 18:04
jajajaja gracias de verdad,yo disfruto escribiéndoles,asi que me encanta que os gusten ;)
Pues si Tristán piensa eso de su madre,imaginad cuando de verdad se entere de que el origen de todo está en Raimundo Ulloa y que encima ese HOMBRE (ñam ñam) es su padre....
De verdad me ha gustado mucho mucho oirle hablar así de ella.
Pues si Tristán piensa eso de su madre,imaginad cuando de verdad se entere de que el origen de todo está en Raimundo Ulloa y que encima ese HOMBRE (ñam ñam) es su padre....
De verdad me ha gustado mucho mucho oirle hablar así de ella.
#2987
07/10/2011 18:10
Ruth sin palabras!! como puedes escribir algo tan precioso!!Me encanta... que pasión :) Adoro tus relatos, tus escenas improvisadas... todo. Chica eres increible, FANTASTICA.
Al menos hoy nos han dado algo bueno, Tristán hablando de su madre, no sabia que Tristán la comprendia de esa manera, de todos modos deseando estoy de que tanto él como Soledad se enteren de que Francisca sí sabe lo que es el amor, de que se enteren de que aún esta enamorada hasta la médula de Raimundo. Me encantara ver la cara que se les queda al saberlo.
Al menos hoy nos han dado algo bueno, Tristán hablando de su madre, no sabia que Tristán la comprendia de esa manera, de todos modos deseando estoy de que tanto él como Soledad se enteren de que Francisca sí sabe lo que es el amor, de que se enteren de que aún esta enamorada hasta la médula de Raimundo. Me encantara ver la cara que se les queda al saberlo.
#2988
07/10/2011 18:16
jajajajajajajjajajajajajajajajajajajajajjaajjajajajajajjaja me meo de risa con Hipólito!
Edito: me ha dado penita Mauricio...Este se va con Olmo y las deja tiradas como dos colillas. A la Paca y a la mini Paca
Edito: me ha dado penita Mauricio...Este se va con Olmo y las deja tiradas como dos colillas. A la Paca y a la mini Paca
#2989
07/10/2011 18:44
Que mi Paca está graveeeeeeeeeeeeeeeee!!!!
ainsss qué angustia
ainsss qué angustia
#2990
07/10/2011 18:50
Miri cuando le ha llamao Hipolitin me ha encantado 

jajaja,pobrillo me ha dado mucha pena eh?no le culpo si se va....aunque creo que que volvera.
Ay la Paca, ay madre que a esta le dan un tiempo de vida,fecha de caducidad a nuestra Francis ya vereis, de un pinzamiento hemos pasao a algo graveeeeeeeeeeee,que miedo me dan los innombrables!


jajaja,pobrillo me ha dado mucha pena eh?no le culpo si se va....aunque creo que que volvera.Ay la Paca, ay madre que a esta le dan un tiempo de vida,fecha de caducidad a nuestra Francis ya vereis, de un pinzamiento hemos pasao a algo graveeeeeeeeeeee,que miedo me dan los innombrables!
#2991
07/10/2011 18:56
guionistas,os cedo AMOR LUCHA Y RENDICIÓN...hacedlo TAL CUAL
madre,qué angustia...a ver cómo reacciona Rai cuando se entere,porque cuando fue al revés ya visteis que escenón tuvimos!
madre,qué angustia...a ver cómo reacciona Rai cuando se entere,porque cuando fue al revés ya visteis que escenón tuvimos!
#2992
07/10/2011 19:03
No me lo creo Francisca esta grave!! A esta mujer le van a venir todas de golpe la ruina y la enfermedad juntas. Os imaginas una escena como la del 63 en la que ella sabiendo que se muere le diga que lo sigue queriendo como el primer día, despues claro esta que Francisca sobrevive y Raimundo y Francisca viven felices lo que les resta de vida, si lo hacen asi rectifico todo lo dicho hacia los guionistas. Esto huele a encuentro de los buenos, espero que mi olfato no me falle :)
La cuestion seria ¿Cuándo?
La cuestion seria ¿Cuándo?
#2993
07/10/2011 19:12
Yo creo que si es algo grave, ¿para que darle si no tantas vueltas?
Yo no quiero ilusionarme pero vamos si él ha estado a punto de morir, ahora a ella le pasa lo mismo.......y no mandan todo a tomar saco y disfrutan del momento y el uno del otro xD matare a alguien, he dicho.
Yo no quiero ilusionarme pero vamos si él ha estado a punto de morir, ahora a ella le pasa lo mismo.......y no mandan todo a tomar saco y disfrutan del momento y el uno del otro xD matare a alguien, he dicho.
#2994
07/10/2011 19:16
jajajaja me he emocionado al verlo que se me habia olvidado ver los avances y cuando os he leido me he ido derechita para Antena3.com y ponia en el titulo de los avances "¿Está Francisca enferma?" y con eso mi mente a maquinado demasiada información e ideas frustadas.
Esta vez y sin que sirva de precedente dare un voto de confianza a los guionistas. Espero que no me desiluciones por 2.423.454.789.659 vez y hagan las cosas bien.
¿Cuantos capitulos llevamos sin escena? Seria interesante saberlo para calcular el margen de 20 cáp.
Esta vez y sin que sirva de precedente dare un voto de confianza a los guionistas. Espero que no me desiluciones por 2.423.454.789.659 vez y hagan las cosas bien.
¿Cuantos capitulos llevamos sin escena? Seria interesante saberlo para calcular el margen de 20 cáp.
#2995
07/10/2011 19:21
Pues yo espero y deseo que Paca esté de verdad gravemente enferma,lo que propiciará que se sincere con Raimundo.Que mi Paca no es de piedra!!
Voy a dar un voto de confianza a los guionistas.Eso si,que si está enferma luego se salve,que Rai también tuvo algo grave y se salvó
Coño!!! Que se merecen ya ser felices! Y nosotras verlo!
Voy a dar un voto de confianza a los guionistas.Eso si,que si está enferma luego se salve,que Rai también tuvo algo grave y se salvó
Coño!!! Que se merecen ya ser felices! Y nosotras verlo!
#2996
07/10/2011 19:24
Mirar la vez esa que se puso mala, lo que se sincero con Pepa (con la partera) ni nada más ni nada menos....Yo creo que nos puede dar situaciones buenas si luego queda en un susto, seguro que a Rai por orgullo no se lo cuenta,que él se enterara por su hijo seguramente.
Rocio llevamos desde el 148 sin escena con lo que,nos tocaria para dentro de dos semanas (más o menos)
Rocio llevamos desde el 148 sin escena con lo que,nos tocaria para dentro de dos semanas (más o menos)
#2997
07/10/2011 19:25
Ay miri qué sofoco...que me acabas de recordar la cara de Raimundo mientras golpeaba la viga...
#2998
07/10/2011 19:28
Con ese impetu podia hacer otras cosas......
Nunca es tarde...mirar a la Duquesa (de Alba)

(todavia tengo un trauma con la foto esa de la boda que sale bailando xDDDDDDD)
PD: Ruth que momentazo Alfonso pegando al Severiano, le hubiera ayudado a pegarle fijate lo que te digo.

Nunca es tarde...mirar a la Duquesa (de Alba)


(todavia tengo un trauma con la foto esa de la boda que sale bailando xDDDDDDD)PD: Ruth que momentazo Alfonso pegando al Severiano, le hubiera ayudado a pegarle fijate lo que te digo.
#2999
07/10/2011 19:43
Miri es que muero y pago (si hace falta XD) por ver ese tira y afloja..........puede ser muy grande.
¡No saben la trama que se estan perdiendo!O más bien ignorando.No lo escriben y nos los desaprovechan,con la historia que tienen en sus manos y estos dos actores. SON TONTOS PERDIDOS ¬¬
¡No saben la trama que se estan perdiendo!O más bien ignorando.No lo escriben y nos los desaprovechan,con la historia que tienen en sus manos y estos dos actores. SON TONTOS PERDIDOS ¬¬
#3000
07/10/2011 20:03
Aqui esta el baile de "Un perfecto malentendido" he llegado a la conclusion de que me va a salir muy largo pero bueno, espero os guste :) ya no podre seguir escribiendo hasta mañana... pero bueno, aqui esta la primera parte:
Debía de reconocer que me había equivocado. No era como me había imaginado. Esperaba una fiesta cutre. Dos o tres vecinos a lo sumo. Una triste banda de música. Sin adornos. Sin color. Me equivocaba. Los Mirañar se habían superado. Me habían sorprendido. Siempre lo hacían. Pero por primera vez había sido una sorpresa agradable. Pedro había organizado francamente bien el baile. La plaza estaba adornada con guirnaldas. Cintas. Farolillos. Con hermosos contrastes. Con una amplia variedad de colores. De fondo se escuchaba una bonita melodía. Baja. Muy baja. Fruto del ensayo de los músicos. Tocaban realmente bien. Una larga mesa con aperitivos se encontraba en una esquina de la plaza. Comida y vino. Se acabaría en menos de unos minutos. Al menos alimentaria a las vacías barrigas de los Puenteviejeros más necesitados. Pobres. Ha veces sentía una profunda lastima por ellos pero, así habían nacido. Pobres. Así debían de morir. Alce mi cabeza. Orgullosa. Altiva. Caminando hacia el centro de la plaza. Observando minuciosamente las personas que allí se encontraba. Dolores presumía de su nuevo vestido ante un par de incautas que se asombraban por tres bordados que tenía la prenda. Pedro sonreía angustiado. Sudoroso. Expectante por que todo saliese bien. Releía un arrugado papel. Su discurso. Vecinos. Parroquianos que hablaban y reían a gusto. Los Castañeda al completo también se encontraban allí. Mariana mostraba su hermosa sonrisa al hijo de los Mirañas. Charlaban. En más de una ocasión las mejillas de la muchacha se tiñeron escarlata. Producto de una de las muchas zalamerías de Hipólito. Ramiro estaba junto a su madre. El pequeño de los cuatro hermanos estaba muy unido a ella. Todos los hijos de Rosario lo estaban. Formaban una familia unida. Cómplices entre ellos. El desarrapado de Juan se carcajeaba de alguna chanza soltada por uno de sus compañeros de juergas. Y el mayor. Alfonso estaba con Emilia. La hija de Raimundo. Los dos jóvenes también reían. Pero sus miradas y sus sonrisas no eran de unos simples amigos. Menee la cabeza. Sebastián llego a la plaza. Seguido de Tristán y Soledad. Mis hijos. Trague saliva. Otra vez tendría que inventar otra excusa para salir de esta. ¿Cuándo podría dejar de mentir? Continúe andando. Pedro pareció darse cuenta de nuestra presencia. Saco los ojos de sus orbitas al verme de nuevo acompañada por los dos caballeros. Raimundo se encontraba a una distancia considerable de mí. Para que el pueblo no sospechase de nuestra idea absurda de hacer creer a Pablo que él y yo estábamos casados. El hombre de ojos verdes se encontraba a mi lado. Él me hablaba pero yo apenas sonreía. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para escuchar una charla sobre la gente y la cultura de Valencia. No era por el tema. Tampoco era por Pablo pero estaba demasiado preocupada por acabar lo mejor y antes posible con el baile. Había demasiada gente y al final esto se acabaría descubriendo. O Pablo descubría que no estábamos casados o serían los pueblerinos los que se enterasen de la relación que nos unía a Raimundo y a mí. Pedro decidió disimular. Hacer como que no nos había visto. Era poco habitual en él pero lo hizo. Se dirigió hacia su mujer. Raimundo me miro. Hablando con la mirada. Asentí con la cabeza. Él sonrió. Se giró. Caminando hacia uno de los lados de la plaza. Hacia la taberna.
Debía de reconocer que me había equivocado. No era como me había imaginado. Esperaba una fiesta cutre. Dos o tres vecinos a lo sumo. Una triste banda de música. Sin adornos. Sin color. Me equivocaba. Los Mirañar se habían superado. Me habían sorprendido. Siempre lo hacían. Pero por primera vez había sido una sorpresa agradable. Pedro había organizado francamente bien el baile. La plaza estaba adornada con guirnaldas. Cintas. Farolillos. Con hermosos contrastes. Con una amplia variedad de colores. De fondo se escuchaba una bonita melodía. Baja. Muy baja. Fruto del ensayo de los músicos. Tocaban realmente bien. Una larga mesa con aperitivos se encontraba en una esquina de la plaza. Comida y vino. Se acabaría en menos de unos minutos. Al menos alimentaria a las vacías barrigas de los Puenteviejeros más necesitados. Pobres. Ha veces sentía una profunda lastima por ellos pero, así habían nacido. Pobres. Así debían de morir. Alce mi cabeza. Orgullosa. Altiva. Caminando hacia el centro de la plaza. Observando minuciosamente las personas que allí se encontraba. Dolores presumía de su nuevo vestido ante un par de incautas que se asombraban por tres bordados que tenía la prenda. Pedro sonreía angustiado. Sudoroso. Expectante por que todo saliese bien. Releía un arrugado papel. Su discurso. Vecinos. Parroquianos que hablaban y reían a gusto. Los Castañeda al completo también se encontraban allí. Mariana mostraba su hermosa sonrisa al hijo de los Mirañas. Charlaban. En más de una ocasión las mejillas de la muchacha se tiñeron escarlata. Producto de una de las muchas zalamerías de Hipólito. Ramiro estaba junto a su madre. El pequeño de los cuatro hermanos estaba muy unido a ella. Todos los hijos de Rosario lo estaban. Formaban una familia unida. Cómplices entre ellos. El desarrapado de Juan se carcajeaba de alguna chanza soltada por uno de sus compañeros de juergas. Y el mayor. Alfonso estaba con Emilia. La hija de Raimundo. Los dos jóvenes también reían. Pero sus miradas y sus sonrisas no eran de unos simples amigos. Menee la cabeza. Sebastián llego a la plaza. Seguido de Tristán y Soledad. Mis hijos. Trague saliva. Otra vez tendría que inventar otra excusa para salir de esta. ¿Cuándo podría dejar de mentir? Continúe andando. Pedro pareció darse cuenta de nuestra presencia. Saco los ojos de sus orbitas al verme de nuevo acompañada por los dos caballeros. Raimundo se encontraba a una distancia considerable de mí. Para que el pueblo no sospechase de nuestra idea absurda de hacer creer a Pablo que él y yo estábamos casados. El hombre de ojos verdes se encontraba a mi lado. Él me hablaba pero yo apenas sonreía. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para escuchar una charla sobre la gente y la cultura de Valencia. No era por el tema. Tampoco era por Pablo pero estaba demasiado preocupada por acabar lo mejor y antes posible con el baile. Había demasiada gente y al final esto se acabaría descubriendo. O Pablo descubría que no estábamos casados o serían los pueblerinos los que se enterasen de la relación que nos unía a Raimundo y a mí. Pedro decidió disimular. Hacer como que no nos había visto. Era poco habitual en él pero lo hizo. Se dirigió hacia su mujer. Raimundo me miro. Hablando con la mirada. Asentí con la cabeza. Él sonrió. Se giró. Caminando hacia uno de los lados de la plaza. Hacia la taberna.
