El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon
#0
08/06/2011 23:44
Vídeos FormulaTV
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
#2861
04/10/2011 17:58
jajajajaja Ruth si me di cuenta de que lo era creo que demasiado tarde :)
Lo siento no queria fastidiar nada :S de todas maneras si quieres lo edito y aqui nadie se entera de nada :)
Lo siento no queria fastidiar nada :S de todas maneras si quieres lo edito y aqui nadie se entera de nada :)
#2862
04/10/2011 18:10
hay un límite para el perdón y en estos momentos francisca ha pidido incluso acabar con la vida de pepa por envenarla y acordaos que raimundo por lo de sebastián fue a la casona para matar a francisca y acabó salvándola de virtudes, no fue un asesinato a sangre fría sino en defensa de otra persona
soy yo o tristán está insorportable dictándole a pepa cuanto puede o no durar su dolor
soy yo o tristán está insorportable dictándole a pepa cuanto puede o no durar su dolor
#2863
04/10/2011 19:35
Os dejo esta preciosa captura de María Bouzas en Abrígate
Sobre el capítulo de hoy me da mucha pena Raimundo, que va a ver como Emilia se aleja de él, porque aunque no sea su hija él la queire como tal
Sobre el capítulo de hoy me da mucha pena Raimundo, que va a ver como Emilia se aleja de él, porque aunque no sea su hija él la queire como tal
#2864
04/10/2011 19:36
Por cierto Ina nos sabes cuanto te extrañamos por aquí y cuanto se echan en falta tus escritos
#2865
04/10/2011 19:50
Os dejo la continuación del trocito de "Un perfecto malentendido" que os deje ayer.
-¿Y se puede saber el motivo por el que tanto tú como tu hermana estuvisteis ayer ausentes?-pregunte. Ese tema serviría. Una pequeña y corta conversación. Tristán sonrió. Quizás se había imaginado la pregunta.
-Ayer Soledad y yo salimos casi al alba, estuvimos todo el día resolviendo los problemas de las nuevas cosechas, el riego, el sembrado… problemas habituales pero necesitaban de nuestro tiempo y dedicación. Vinimos a comer algo, pero lo hicimos en la cocina. Después volvimos a marcharnos para regresar cuando la noche estaba bien entrada. - se explicó Tristán. Sonreí. Ya solo tendría que despedirme y volver a la habitación. Iba a abrir la boca para hacerlo pero algo me lo impidió. Tristán parecía haber caído en la cuenta de algo. Estaba pensativo. Se podía decir que incluso desconcertado. Lo mire. Esperando entender lo que ocurría. – Madre, Rosario me dijo que teníamos un invitado. ¿De quién se trata?-pregunto. El corazón se me paro. Trague saliva. ¿Le habría nombrado a Raimundo? No, si quería conservar el puesto sería mejor que no lo hubiese hecho. Sonreí de nuevo. Esta vez la sonrisa era fingida.
-Es un terrateniente de Valencia. Se llama Pablo Delgado y…-comencé a explicar. Tranquila. Serena. También fingiendo. – tuvo un percance con su carruaje y amablemente pidió ser acogido en nuestra casa.- Termine.
-Y por lo que veo fue recibido de buen grado.- dijo sonriente. – Ese gesto la honra, madre.
-Buenos días.-Una suave voz sonó a mis espaldas. Soledad. Lo que faltaba para terminar esta apacible conversación. ”Vamos Francisca, son tus hijos. Ellos no tienen la culpa de que Raimundo te esté esperando en la habitación.” Me dije a mi misma. Me gire. Para saludar a mi hija.
-Buenos días, Soledad.- dije al tiempo que esbozaba una bonita sonrisa. Soledad me miraba. Sorprendida.
-¡Vaya madre!-exclamo. Intentando salir de su asombro. Me miro de arriba abajo. –Está usted realmente…- paro. No encontraba la palabra adecuada.
-¿Hermosa?-la ayudo Tristán colocándose a su lado. Soledad le hizo un pequeño gesto. Agradecida por la ayuda. - Lo está, está verdaderamente hermosa.- se reafirmó. Los colores se me subieron al rostro. No esperaba tal halago por parte de mis hijos.
-¿Qué es lo que pretendéis regalándome los oídos?-pregunte irónica. Provocando un par de carcajadas a mis hijos. Yo también lo hice. A la vez que meneaba la cabeza.
-Ya ves hermano-dijo Soledad dirigiéndose a Tristán.- a madre solo se le puede decir que es una persona realmente malvada.-termino. Como si yo no estuviese delante. Ambos volvieron a reírse.
-Es con lo único que se identifica.-añadió Tristán risueño. Se están chanceando de mí justo delante mía. Como aquello siguiese así no quiero imaginar la de lindezas que mis hijos pueden soltar. De todos modos visto desde un positivo punto de vista aquella era mi oportunidad para salir de allí. Puse una expresión de enfado. Medio fingida. Carraspee. Tanto Soledad como Tristán me miraron. Ambos con una sonrisa ladeada en el rostro.
-Vamos madre.-comenzó Soledad.
-No se enfade.-prosiguió Tristán conciliador. Él siempre conseguía que me derritiese ante su mirada. Igual que su padre.- Esta usted preciosa. Y no me lo niegue porque es completamente cierto. Le sienta muy bien el pelo suelto.- Esta última frase la dijo en un tono muy bajo. Casi susurrando. Me acaricio la mejilla. Depositando un dulce beso sobre ella. Sonreí. Siempre conseguía que lo hiciese. Menee la cabeza. Mire cariñosa a Soledad. Acaricie de la misma forma uno de los mechones de pelo que caían sobre sus hombros.
-Vamos, tendréis cosas mejores que hacer que quedaros charlando con vuestra madre.-dije divertida y cariñosa a partes iguales.-Hoy hace un día maravilloso.-Al menos eso me parecía a mí. Tenía dos hijos estupendos. Me lo reafirmaban cada día. No por ello era hermoso. El día era hermoso porque lo iba a compartir con él. Raimundo Ulloa. Sonreí. Me volví a dirigir a mis hijos. -Disfrutadlo.- les aconseje. Saliendo del ensimismamiento que me producía pensar en Raimundo. Avancé un par de pasos. Retomando el camino hasta mi habitación. Al alejarme puede escuchar como Tristán y Soledad comenzaban una fluida conversación sobre Pablo. Hasta mis oídos llegaron pequeñas frases. Al parecer Soledad se acababa de cruzar con él. Pequeñas palabras. Cada vez se hacían más inaudibles. Pequeños sonidos. Se perdieron una vez que volví a entrar el mi alcoba. Por fin ya estaba dentro.
-¿Y se puede saber el motivo por el que tanto tú como tu hermana estuvisteis ayer ausentes?-pregunte. Ese tema serviría. Una pequeña y corta conversación. Tristán sonrió. Quizás se había imaginado la pregunta.
-Ayer Soledad y yo salimos casi al alba, estuvimos todo el día resolviendo los problemas de las nuevas cosechas, el riego, el sembrado… problemas habituales pero necesitaban de nuestro tiempo y dedicación. Vinimos a comer algo, pero lo hicimos en la cocina. Después volvimos a marcharnos para regresar cuando la noche estaba bien entrada. - se explicó Tristán. Sonreí. Ya solo tendría que despedirme y volver a la habitación. Iba a abrir la boca para hacerlo pero algo me lo impidió. Tristán parecía haber caído en la cuenta de algo. Estaba pensativo. Se podía decir que incluso desconcertado. Lo mire. Esperando entender lo que ocurría. – Madre, Rosario me dijo que teníamos un invitado. ¿De quién se trata?-pregunto. El corazón se me paro. Trague saliva. ¿Le habría nombrado a Raimundo? No, si quería conservar el puesto sería mejor que no lo hubiese hecho. Sonreí de nuevo. Esta vez la sonrisa era fingida.
-Es un terrateniente de Valencia. Se llama Pablo Delgado y…-comencé a explicar. Tranquila. Serena. También fingiendo. – tuvo un percance con su carruaje y amablemente pidió ser acogido en nuestra casa.- Termine.
-Y por lo que veo fue recibido de buen grado.- dijo sonriente. – Ese gesto la honra, madre.
-Buenos días.-Una suave voz sonó a mis espaldas. Soledad. Lo que faltaba para terminar esta apacible conversación. ”Vamos Francisca, son tus hijos. Ellos no tienen la culpa de que Raimundo te esté esperando en la habitación.” Me dije a mi misma. Me gire. Para saludar a mi hija.
-Buenos días, Soledad.- dije al tiempo que esbozaba una bonita sonrisa. Soledad me miraba. Sorprendida.
-¡Vaya madre!-exclamo. Intentando salir de su asombro. Me miro de arriba abajo. –Está usted realmente…- paro. No encontraba la palabra adecuada.
-¿Hermosa?-la ayudo Tristán colocándose a su lado. Soledad le hizo un pequeño gesto. Agradecida por la ayuda. - Lo está, está verdaderamente hermosa.- se reafirmó. Los colores se me subieron al rostro. No esperaba tal halago por parte de mis hijos.
-¿Qué es lo que pretendéis regalándome los oídos?-pregunte irónica. Provocando un par de carcajadas a mis hijos. Yo también lo hice. A la vez que meneaba la cabeza.
-Ya ves hermano-dijo Soledad dirigiéndose a Tristán.- a madre solo se le puede decir que es una persona realmente malvada.-termino. Como si yo no estuviese delante. Ambos volvieron a reírse.
-Es con lo único que se identifica.-añadió Tristán risueño. Se están chanceando de mí justo delante mía. Como aquello siguiese así no quiero imaginar la de lindezas que mis hijos pueden soltar. De todos modos visto desde un positivo punto de vista aquella era mi oportunidad para salir de allí. Puse una expresión de enfado. Medio fingida. Carraspee. Tanto Soledad como Tristán me miraron. Ambos con una sonrisa ladeada en el rostro.
-Vamos madre.-comenzó Soledad.
-No se enfade.-prosiguió Tristán conciliador. Él siempre conseguía que me derritiese ante su mirada. Igual que su padre.- Esta usted preciosa. Y no me lo niegue porque es completamente cierto. Le sienta muy bien el pelo suelto.- Esta última frase la dijo en un tono muy bajo. Casi susurrando. Me acaricio la mejilla. Depositando un dulce beso sobre ella. Sonreí. Siempre conseguía que lo hiciese. Menee la cabeza. Mire cariñosa a Soledad. Acaricie de la misma forma uno de los mechones de pelo que caían sobre sus hombros.
-Vamos, tendréis cosas mejores que hacer que quedaros charlando con vuestra madre.-dije divertida y cariñosa a partes iguales.-Hoy hace un día maravilloso.-Al menos eso me parecía a mí. Tenía dos hijos estupendos. Me lo reafirmaban cada día. No por ello era hermoso. El día era hermoso porque lo iba a compartir con él. Raimundo Ulloa. Sonreí. Me volví a dirigir a mis hijos. -Disfrutadlo.- les aconseje. Saliendo del ensimismamiento que me producía pensar en Raimundo. Avancé un par de pasos. Retomando el camino hasta mi habitación. Al alejarme puede escuchar como Tristán y Soledad comenzaban una fluida conversación sobre Pablo. Hasta mis oídos llegaron pequeñas frases. Al parecer Soledad se acababa de cruzar con él. Pequeñas palabras. Cada vez se hacían más inaudibles. Pequeños sonidos. Se perdieron una vez que volví a entrar el mi alcoba. Por fin ya estaba dentro.
#2866
04/10/2011 20:57
¿y no podría la trama de pepaloca o la de la paca psicópata propiciar un acercamiento entre estos dos? si raimundo se entera de lo que hace la paca podría personarse en la casona como hizo la otra vez por sebastián y regalarnos una escena
#2867
04/10/2011 21:12
bueno os voy a contar mi aventura de hoy...es absurda pero os la cuento..
resulta que vivo al lado de donde graban la serie!! y alla que me he ido yo... a ver si veia a alguien...bueno eso es un ir y venir de coches...no habia fans ni nada de eso y me he hecho colega del de seguridad...jajaja
me ha dicho que no dejan pasar a nadie...y que lo de las fotos del facebook fue porque jonas berami y enric benavent habian quedado con unas fans en que saldrian y sacarian a los demas actores...que si no es por eso no se puede pasar..
ahora, si puedes estar en la puerta y si salen con el coche pues los paras y si acceden se bajan o te firman o lo que sea...
bueno pues yo he visto a mauricio, a soledad, a tristan y a selu...pero ni los he parado porque no me interesan,.....tristan incluso me ha saludado sonriendo....jaja pero yo iba a por la bouzas y a por ramon...
total que veo un coche venir a todo cuello porque el conductor iba mega rapido...y yo mirando a ver quien era...llevaba los cristales tintados y no veia bien...pero miro en el asiento de copiloto y ahi estaba la bouzaaas!! la he visto y ella me ha visto peeero no he podido pararla porque el conductor iba super rapido.... asi que me he quedado con las ganas...de raimundo nada....
pero lo seguiré intentando otro dia...a ver si consigo una foto con mi paca...o con raimudno o con los dos!!! yo por morro no es...
resulta que vivo al lado de donde graban la serie!! y alla que me he ido yo... a ver si veia a alguien...bueno eso es un ir y venir de coches...no habia fans ni nada de eso y me he hecho colega del de seguridad...jajaja
me ha dicho que no dejan pasar a nadie...y que lo de las fotos del facebook fue porque jonas berami y enric benavent habian quedado con unas fans en que saldrian y sacarian a los demas actores...que si no es por eso no se puede pasar..
ahora, si puedes estar en la puerta y si salen con el coche pues los paras y si acceden se bajan o te firman o lo que sea...
bueno pues yo he visto a mauricio, a soledad, a tristan y a selu...pero ni los he parado porque no me interesan,.....tristan incluso me ha saludado sonriendo....jaja pero yo iba a por la bouzas y a por ramon...
total que veo un coche venir a todo cuello porque el conductor iba mega rapido...y yo mirando a ver quien era...llevaba los cristales tintados y no veia bien...pero miro en el asiento de copiloto y ahi estaba la bouzaaas!! la he visto y ella me ha visto peeero no he podido pararla porque el conductor iba super rapido.... asi que me he quedado con las ganas...de raimundo nada....
pero lo seguiré intentando otro dia...a ver si consigo una foto con mi paca...o con raimudno o con los dos!!! yo por morro no es...
#2868
04/10/2011 21:12
ay Rocio!! qué bonito!!
pero venga,que llegue Paca a la habitación!
tengo ganas de que llegue el día del baile.
samu,yo también había pensado en que Rai se enterase de lo de Pepa y fuera a reclamarle.Si es que yo solo quiero que les saquen juntos,aunque sea discutiendo! que esas discusiones dejan ver mucho trasfondo detrás de ellas.
miri,qué penita nuestro Rai,cómo va a sufrir
Edito: mariajose,me parto de risa xDDD di que si,que el que no insiste no consigue nada!
ojalá tengas suerte y tengas tu foto con María o con Ramón.Yo te envidiaré a muerte por ello,pero en el fondo me alegraré por ti xD
pero venga,que llegue Paca a la habitación!
tengo ganas de que llegue el día del baile.
samu,yo también había pensado en que Rai se enterase de lo de Pepa y fuera a reclamarle.Si es que yo solo quiero que les saquen juntos,aunque sea discutiendo! que esas discusiones dejan ver mucho trasfondo detrás de ellas.
miri,qué penita nuestro Rai,cómo va a sufrir

Edito: mariajose,me parto de risa xDDD di que si,que el que no insiste no consigue nada!
ojalá tengas suerte y tengas tu foto con María o con Ramón.Yo te envidiaré a muerte por ello,pero en el fondo me alegraré por ti xD
#2869
04/10/2011 21:35
Lourdes vuelveeeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Ruth ay que he acertao y todo jajaja, menudo golpe de efecto que le ha dado todo!!!!!!que ganas de que se encuentren.
Mariajose me ha encantado el encuentro!!!gracias por tu historia :) jajajjaja me paro con tu persecución,confiamos en ti pa que lo consigas,ya nos contaras avances jaja
Rocio jejeje que piensa que hace un día maravilloso normal,normal...aish que vuelve a la habitación!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Natalia que la Carmen es mu asquerosa como pa estar con Olmo que esta de buen ver,que peligro tienen,ay madre........
Sobre el capitulo todavia no he visto nada, con estas tramas de ahora me da una pereza increible ponerme a verlo, para ver a la Paca malisima, a Rai sufriendo porque Emilia ya lo sabe.........y demás tramas de los otros personajes que a cada cual peor pues eso.
De tanto alargar se va a romper..........
¿Que tal ha estado la conversación sobre su mujer?
Ruth ay que he acertao y todo jajaja, menudo golpe de efecto que le ha dado todo!!!!!!que ganas de que se encuentren.
Mariajose me ha encantado el encuentro!!!gracias por tu historia :) jajajjaja me paro con tu persecución,confiamos en ti pa que lo consigas,ya nos contaras avances jaja
Rocio jejeje que piensa que hace un día maravilloso normal,normal...aish que vuelve a la habitación!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Natalia que la Carmen es mu asquerosa como pa estar con Olmo que esta de buen ver,que peligro tienen,ay madre........
Sobre el capitulo todavia no he visto nada, con estas tramas de ahora me da una pereza increible ponerme a verlo, para ver a la Paca malisima, a Rai sufriendo porque Emilia ya lo sabe.........y demás tramas de los otros personajes que a cada cual peor pues eso.
De tanto alargar se va a romper..........
¿Que tal ha estado la conversación sobre su mujer?
#2870
04/10/2011 21:40
Silvia,si es que ya no os sorprendo,que os las sabeis todas 
Edito: nada,solo le ha dicho a Pepa que él sufrió muchisimo cuando se murió su mujer,que solo lo empezó a superar cuando asumió que de verdad se había ido (bueno,mas o menos ha sido así jejeje)

Edito: nada,solo le ha dicho a Pepa que él sufrió muchisimo cuando se murió su mujer,que solo lo empezó a superar cuando asumió que de verdad se había ido (bueno,mas o menos ha sido así jejeje)
#2871
04/10/2011 21:46
Bueno al final me ha dado tiempo de continuar, entre un monton de cosas que me ha dado tiempo a hacer hoy, no penseis mal que os conozco jaja :)
"Un perfecto malentendido"
Por fin ya estaba dentro. Ojee rápidamente la habitación. Raimundo no estaba. Donde se habría metido. No había podido ir muy lejos. Mis hijos y yo estábamos en el pasillo y por allí no había salido. Mire a la ventana. Menee la cabeza. No podía haber salido por la ventana. Y mucho menos en calzones. Suspire.
-Raimundo.- lo llame. Susurrando. –Raimundo ¿Dónde estás? Esto no tiene gracia.- cada vez iba subiendo más el tono. Perdiendo la paciencia por segundos. Mi mirada se detuvo. Una hermosa flor estaba en el suelo. Era una de las flores que tenía en el florero. Ya estaba a punto de marchitarse. Hoy las cambiarían Mariana o Rosario. Sonreí.-Pretendes impresionarme con una de mis-recalque la palabra. -flores.- Dije irónica. Avance hacia la flor. Me agache para cogerla.- Vamos, Raimun…- la palabra se me corto al incorporarme y notar como Raimundo se colocaba justo a mis espaldas. Atacando la piel desnuda de mi cuello. Cerré los ojos al sentirlo. Me gire aun con los ojos cerrados. Los abría al saberme frente a él. Haciendo coincidir sus ojos con los míos.
-¿Por qué has tardado tanto?-Pregunto Raimundo suavemente.
-Me he encontrado con mis hijos en el pasillo.- conteste al tiempo que tiraba la flor al suelo. Acaricie su mejilla. Su cuello. Su nuca. Lo atraje hacia mí. Lo bese. Con anhelo. Con fuerza. Con pasión. Aquella que nos consumía desde que habíamos despertado. Él se separó. Dejando unos milímetros de distancia entre sus labios y los míos.
-Este tiempo sin ti se me ha hecho eterno. Pero creo que a partir de ahora no podré opinar sobre él. Los minutos sin ti se me harán interminables. Y el tiempo que este a tu lado se hará efímero. – las palabras de Raimundo sonaban realmente preciosas. Me beso. Atrapando mis labios entre los suyos. Me aferre a él. Abrazándolo. Sin interrumpir el beso. Devolviéndoselo. Cuando nos faltó el aire nos separamos. Intentando recuperar la respiración.
-Toma.-dije dando un paso hacia atrás. Tendiéndole los trajes. –Estoy segura de que te estarán bien. – sonreí. Él los cogió. Se dirigió al armario. Colgó uno de los trajes en él. Pero qué…
-¿Se puede saber qué haces?-pregunte. Volviendo a ser la Francisca de siempre.
-Colgar el traje que no me voy a poner, mi amor.-contesto con tranquilidad. Cerró el armario y se empezó a vestir. Primero la camisa. –De todos modos, si no quieres que duerma hoy contigo yo…- comenzó burlón. Sacándome de quicio. Termino de abrocharse los botones. Comenzando a ponerse los pantalones.-siempre puedo irme a dormir a la casa de comidas.
-¿Es eso lo que quieres?-pregunte. A orgullosa no me ganaba nadie. Raimundo no se chancearía de mí. Se acercó a mí. Abrochándose el pantalón. Se colocó frente a mí. Deslizo sus manos por mi cintura. Dejándolas caer una vez que llego a mi espalda. Más abajo de lo que deberían.
-No.-contesto a escasos centímetros de mi oído.-pero estoy seguro de que tú tampoco lo deseas.- añadió. Susurrando. Acariciándome con su voz. No respondí. Una vez que Raimundo volvió a poner su rostro frente al mío lo bese. Atrapando sus labios entre los míos. Introduciendo traviesa mi lengua en su boca. Jugando con ella. Continuamos besándonos. Nos fuimos separando lentamente. Bajando la intensidad de nuestros besos. Intentando calmar nuestros instintos. Finalmente pusimos distancia entre nuestros labios.
-Vamos termina de vestirte o no desayunaremos nunca.- le apremie. Una vez que hube recuperado el aliento.
-¿Tienes hambre?-pregunto Raimundo. Aquella era una inocente pregunta. Dicha por un hombre sin un ápice de vergüenza. Interpretada por mí. De inocente la pregunta no tenía nada. Arquee las cejas. Menee la cabeza. Esbocé una sonrisa ladeada. Dirigiéndome hacia la puerta. Raimundo casi había terminado. La puerta. La vista se me nublo. Cerré los ojos momentáneamente. Intentando enfocar. Avance un par de pasos. El último me costó. Coloque mi mano sobre la puerta. Apoyándome. Todo me había empezado a dar vueltas. “Tranquila Francisca, solo es un pequeño mareo” me dije. Cerré los ojos. Respire profundamente. Los abrí. Ya está. Solo había sido un pequeño vahído sin importancia. Me gire. Comprobando que Raimundo no había visto nada. No lo había hecho. Estaba concentrado mirándose en el espejo. Quizás recordando cuando un día llevo ropajes tan hermosos como aquel. Se giró. Sonriente. Como un niño pequeño con un juguete nuevo.
-¿Cómo me ves?-dijo a la vez que se acercaba hacia mí.
-Guapísimo.-conteste. Le di un pequeño beso en los labios. El cuerpo aun me pesaba un poco pero ya se me pasaría. No quería preocupar a Raimundo por algo sin importancia.
"Un perfecto malentendido"
Por fin ya estaba dentro. Ojee rápidamente la habitación. Raimundo no estaba. Donde se habría metido. No había podido ir muy lejos. Mis hijos y yo estábamos en el pasillo y por allí no había salido. Mire a la ventana. Menee la cabeza. No podía haber salido por la ventana. Y mucho menos en calzones. Suspire.
-Raimundo.- lo llame. Susurrando. –Raimundo ¿Dónde estás? Esto no tiene gracia.- cada vez iba subiendo más el tono. Perdiendo la paciencia por segundos. Mi mirada se detuvo. Una hermosa flor estaba en el suelo. Era una de las flores que tenía en el florero. Ya estaba a punto de marchitarse. Hoy las cambiarían Mariana o Rosario. Sonreí.-Pretendes impresionarme con una de mis-recalque la palabra. -flores.- Dije irónica. Avance hacia la flor. Me agache para cogerla.- Vamos, Raimun…- la palabra se me corto al incorporarme y notar como Raimundo se colocaba justo a mis espaldas. Atacando la piel desnuda de mi cuello. Cerré los ojos al sentirlo. Me gire aun con los ojos cerrados. Los abría al saberme frente a él. Haciendo coincidir sus ojos con los míos.
-¿Por qué has tardado tanto?-Pregunto Raimundo suavemente.
-Me he encontrado con mis hijos en el pasillo.- conteste al tiempo que tiraba la flor al suelo. Acaricie su mejilla. Su cuello. Su nuca. Lo atraje hacia mí. Lo bese. Con anhelo. Con fuerza. Con pasión. Aquella que nos consumía desde que habíamos despertado. Él se separó. Dejando unos milímetros de distancia entre sus labios y los míos.
-Este tiempo sin ti se me ha hecho eterno. Pero creo que a partir de ahora no podré opinar sobre él. Los minutos sin ti se me harán interminables. Y el tiempo que este a tu lado se hará efímero. – las palabras de Raimundo sonaban realmente preciosas. Me beso. Atrapando mis labios entre los suyos. Me aferre a él. Abrazándolo. Sin interrumpir el beso. Devolviéndoselo. Cuando nos faltó el aire nos separamos. Intentando recuperar la respiración.
-Toma.-dije dando un paso hacia atrás. Tendiéndole los trajes. –Estoy segura de que te estarán bien. – sonreí. Él los cogió. Se dirigió al armario. Colgó uno de los trajes en él. Pero qué…
-¿Se puede saber qué haces?-pregunte. Volviendo a ser la Francisca de siempre.
-Colgar el traje que no me voy a poner, mi amor.-contesto con tranquilidad. Cerró el armario y se empezó a vestir. Primero la camisa. –De todos modos, si no quieres que duerma hoy contigo yo…- comenzó burlón. Sacándome de quicio. Termino de abrocharse los botones. Comenzando a ponerse los pantalones.-siempre puedo irme a dormir a la casa de comidas.
-¿Es eso lo que quieres?-pregunte. A orgullosa no me ganaba nadie. Raimundo no se chancearía de mí. Se acercó a mí. Abrochándose el pantalón. Se colocó frente a mí. Deslizo sus manos por mi cintura. Dejándolas caer una vez que llego a mi espalda. Más abajo de lo que deberían.
-No.-contesto a escasos centímetros de mi oído.-pero estoy seguro de que tú tampoco lo deseas.- añadió. Susurrando. Acariciándome con su voz. No respondí. Una vez que Raimundo volvió a poner su rostro frente al mío lo bese. Atrapando sus labios entre los míos. Introduciendo traviesa mi lengua en su boca. Jugando con ella. Continuamos besándonos. Nos fuimos separando lentamente. Bajando la intensidad de nuestros besos. Intentando calmar nuestros instintos. Finalmente pusimos distancia entre nuestros labios.
-Vamos termina de vestirte o no desayunaremos nunca.- le apremie. Una vez que hube recuperado el aliento.
-¿Tienes hambre?-pregunto Raimundo. Aquella era una inocente pregunta. Dicha por un hombre sin un ápice de vergüenza. Interpretada por mí. De inocente la pregunta no tenía nada. Arquee las cejas. Menee la cabeza. Esbocé una sonrisa ladeada. Dirigiéndome hacia la puerta. Raimundo casi había terminado. La puerta. La vista se me nublo. Cerré los ojos momentáneamente. Intentando enfocar. Avance un par de pasos. El último me costó. Coloque mi mano sobre la puerta. Apoyándome. Todo me había empezado a dar vueltas. “Tranquila Francisca, solo es un pequeño mareo” me dije. Cerré los ojos. Respire profundamente. Los abrí. Ya está. Solo había sido un pequeño vahído sin importancia. Me gire. Comprobando que Raimundo no había visto nada. No lo había hecho. Estaba concentrado mirándose en el espejo. Quizás recordando cuando un día llevo ropajes tan hermosos como aquel. Se giró. Sonriente. Como un niño pequeño con un juguete nuevo.
-¿Cómo me ves?-dijo a la vez que se acercaba hacia mí.
-Guapísimo.-conteste. Le di un pequeño beso en los labios. El cuerpo aun me pesaba un poco pero ya se me pasaría. No quería preocupar a Raimundo por algo sin importancia.
#2872
04/10/2011 21:49
Rocio,qué le vas a hacer a mi Paca?? 
sigueee!

sigueee!
#2873
04/10/2011 22:01
Mariajose jajajjaja no me he podido reir más con tu anecdota del día jajaja esperamos esa foto!!
Tranquilas que no es nada grave :) yo no soy tan mala como Ruth ;) es broma jaja
Buenas noches a todas :D un beso
Tranquilas que no es nada grave :) yo no soy tan mala como Ruth ;) es broma jaja
Buenas noches a todas :D un beso
#2874
04/10/2011 22:09
gracias chicas!! yo por una foto no parare hasta conseguirla!! sereis las primeras en verlas.
gracias por vuestros relatos me animan un monton!! seguid por favor...
del capitulo ni comento porque ni lo he visto....solo decir que pobre raimundo y que ahora que esta mal, francisca podia consolarle no??
un besote a todas!!
gracias por vuestros relatos me animan un monton!! seguid por favor...
del capitulo ni comento porque ni lo he visto....solo decir que pobre raimundo y que ahora que esta mal, francisca podia consolarle no??
un besote a todas!!
#2875
04/10/2011 22:16
Alaaaaaaa qué golpe bajo Rocio
#2876
04/10/2011 22:31
Miri a falta de Ina tenemos que convencer a Kerala para que nos ecsriba la escena. Aunque también podríais desarroar una escena en la que Raimundo se entere de lo que ha echo la Paca con Pepa y tengamos un encuentro entre estos dos o relatarnos como se enterará Raimundo que Tristán es su hijo y la primera conversación de Paca y rai sobre Tristán
Y viendo como va la serie proque no comentamos que es lo que más nos gustó cuando vimos a estos dos en la serie, porque nos atrapa la historia o que nos sugiere cada uno de ellos
Y viendo como va la serie proque no comentamos que es lo que más nos gustó cuando vimos a estos dos en la serie, porque nos atrapa la historia o que nos sugiere cada uno de ellos
#2877
04/10/2011 22:51
Qué escena queréis que escriba third? Decidme y mañana os la escribo.
#2878
04/10/2011 22:54
Kerala en la página anterior comentaba Miri que quería una escena en la que Rai y Paca hablasen sobre lo que está sufriendo rai ahora con todo el tema de Emilia
#2879
05/10/2011 00:13
Buenas noches guapas, pues nada, que me sigue dando pereza ver la serie, así que paso de perder mi tiempo, mañana que tengo fiesta igual hago un esfuerzo y veo el capítulo aunque para terminar de mala leche...no sé.
Pero que pedazo de relatosssssssssssssss, Fran ¿que le vas a hacer a mi Paca?, lo mismo es que tanto ejercicio mañanero y sin desayunar le ha entrado debilidad, ahora que estan tan enamoradicos, no me los pongas a penar que bastante tenemos con la serie.
Natiiiiiiiiiiii, odio a Carmen y al Olmo por muy bueno que esté espero que tengan un final megamalísimo por asquerosos.
Kera de mi vida a la Paca la han abducido o o qué jaja, regalando cosas a diestro y siniestro ¿Rai va a ir a la carcel?, mira que me da un mal pobrecico mío que no me imagino a la Paca en un bis a bis.
Tocaya eres la leche QUEREMOS LA FOTO y dale nuestros saludos y que los adoramos.
Miri, 100% de acuerdo contigo, nada más se puede decir.
Pero que pedazo de relatosssssssssssssss, Fran ¿que le vas a hacer a mi Paca?, lo mismo es que tanto ejercicio mañanero y sin desayunar le ha entrado debilidad, ahora que estan tan enamoradicos, no me los pongas a penar que bastante tenemos con la serie.
Natiiiiiiiiiiii, odio a Carmen y al Olmo por muy bueno que esté espero que tengan un final megamalísimo por asquerosos.
Kera de mi vida a la Paca la han abducido o o qué jaja, regalando cosas a diestro y siniestro ¿Rai va a ir a la carcel?, mira que me da un mal pobrecico mío que no me imagino a la Paca en un bis a bis.
Tocaya eres la leche QUEREMOS LA FOTO y dale nuestros saludos y que los adoramos.
Miri, 100% de acuerdo contigo, nada más se puede decir.
#2880
05/10/2011 00:27
Chicas, sé que llevo mucho tiempo sin continuar con el relato pero este inicio de curso y mis circunstancias personales me hacen mucho más complicado uno, seguir los capítulos y dos, leeros. No obstante aquí os dejo un trocito que he escrito en una hora de clase y que espero que os guste. No me ha dado tiempo a revisar faltas y esas cosas, pero bueno, se ha hecho lo mejor que se ha podido. En cuanto lea vuestros geniales relatos y me ponga al día, comento. Un beso a todas
-------------------------------------------------
-No lo estropees ahora Francisca, había empezado a creerme eso de que de verdad tenías sentimientos –soltó Raimundo con socarronería.
Ella no solo desvió la mirada sino que directamente le giró la cabeza, mientras que su mirada y pensamientos se perdían observando las estrellas al otro lado de la ventana.
-Y bien, ¿qué es lo que vamos a hacer?
-Acudir a la reunión, por supuesto. Será mejor que vaya a cambiarme –resolvió dando una palmada con ambas manos sobre la superficie de la mesa –Espérame aquí, no tardaré mucho –añadió.
Él la siguió con la mirada adivinando su cuerpo bajo el holgado camisón mientras ella abandonaba la habitación y oyó como reclamaba impaciente a Mariana.
-¡Dónde estará esta muchacha del demonio! –murmuró enfurecida frente a la escalera.
-Es evidente que en su casa. Por si no sabes qué hora es, a nosotros solo nos quedan cuarenta y cinco minutos –soltó.
Si su repentina aparición la sobresaltó de alguna manera no lo demostró, pues simplemente se giró lentamente hacia él con una expresión de fastidio en el rostro.
-Si hubiera querido saber tu opinión, te la habría pedido. Estás en mi casa y si se te pide que aguardes en un sitio, has de hacerlo, aunque… sabiendo de la cochiquera de la que sales, poco sabrás tú lo que es la educación –le dijo con voz calmada pero firme y con un gesto de desprecio en el rostro - ¡Mauricio! –llamó, y en cuanto este hizo acto de presencia comenzó a hablarle- avisa al cochero para que prepare la calesa de inmediato y después acompaña al “señor” –pronunció con cierto retintín – Ulloa hasta el salón. Vigílale para que no desvalije la casa mientras subo a cambiarme.
Raimundo no dijo nada tras el ofensivo comentario pues sabía que en el fondo solo buscaba provocarlo y tratar de esconder tras esa trabajada máscara de fingida indiferencia acompañada de ironía todo lo que había dejado entrever durante su charla en el despacho.
-¿Es que no piensas moverte? –le increpó Mauricio mientras sin poner una de sus manos encima lo obligaba a retroceder hasta que ambos estuvieron completamente dentro de la estancia. Raimundo se sentó y Mauricio hizo lo propio en el sillón situado enfrente. Ambos hombres se miraban como siempre, con claras señas de mutuo desprecio.
-¿Se puede saber para qué vais a salir la señora y tú a estas horas?
Raimundo no pudo evitar carcajearse mientras lo observaba con una mueca burlona en el rostro.
-Podría pensarse que te has tomado un centenar de chatos de mi mejor vino si de verdad piensas que voy a contestarte a esa pregunta. O eres más simple aún de lo que me imaginaba.
-¡Perro! Muestra un poco más de respeto si no quieres que tu hija tenga que venir a la casona a recogerte hecho pedazos –lo amenazó.
-El único perro que yo veo aquí eres tú. Tengo curiosidad… ¿Si tu ama te pidiera que mataras a un alma inocente también lo harías? –le incitó - ¿Simple gratitud, fidelidad o… algo más? –dejó caer
-No sé qué diablos estás diciendo pero te arrepentirás si sigues por ese camino Ulloa –escupió él con furia mientras la mano con la que sostenía el látigo le temblaba por la fuerza tan grande que hacía para sujetarlo.
Por primera vez en toda su vida, Raimundo lo vio si bien no asustado, por lo menos inquieto y eligió sus palabras cuidadosamente antes de darle el toque de gracia.
-Sabes perfectamente bien de qué te estoy hablando –ambos se levantaron de sus asientos y aunque desde la distancia, la tensión entre ellos parecía a punto de hacer saltar chispas. Raimundo dio un paso adelante mientras lo observaba expectante ante su reacción - ¿Por eso me odias tanto? ¿Por qué aunque fuera en el pasado conseguí aquello que tú siempre has ansiado?
Mauricio no soportó ni un segundo más aquella provocación y antes incluso de que Raimundo pudiera darse cuenta, el látigo restalló contra la piel de su brazo desnudo. Una mezcla entre escalofrío y dolor lo recorrió mientras veía como la carne se abría hacia los lados fruto de la creciente hinchazón. Un reguero rojo de sangre se deslizaba a través.
Raimundo sonrió sintiéndose superior, pues sabía que esa manera de actuar no hacía sino darle la razón en cuanto a sus pensamientos y, aunque al mismo tiempo le hacía sentirse mezquino, verlo sufrir una ínfima parte de lo que él había hecho pasar a sus seres queridos lo justificaba frente a su conciencia.
-¿Ves esto? –continuó al mismo tiempo que lentamente subía la pernera de su pantalón hasta dejar al descubierto una pequeña marca blanca de no menos de cinco centímetros en mitad de la pantorrilla –Me la hizo Joaquín, el jardinero de la Casona. Yo tenía apenas diecinueve años y trataba de entrar al anochecer por la ventana de la habitación de Francisca… -soltó el pantalón, cubriendo de nuevo la vieja cicatriz. - Aquella noche me dieron una buena paliza de seguro bien merecida por mi atrevimiento. Paliza que me dejaría dar una y otra vez si con eso alejara a todos los necios borricos como tú que la convertisteis en lo que es hoy –sentenció.
-------------------------------------------------
-No lo estropees ahora Francisca, había empezado a creerme eso de que de verdad tenías sentimientos –soltó Raimundo con socarronería.
Ella no solo desvió la mirada sino que directamente le giró la cabeza, mientras que su mirada y pensamientos se perdían observando las estrellas al otro lado de la ventana.
-Y bien, ¿qué es lo que vamos a hacer?
-Acudir a la reunión, por supuesto. Será mejor que vaya a cambiarme –resolvió dando una palmada con ambas manos sobre la superficie de la mesa –Espérame aquí, no tardaré mucho –añadió.
Él la siguió con la mirada adivinando su cuerpo bajo el holgado camisón mientras ella abandonaba la habitación y oyó como reclamaba impaciente a Mariana.
-¡Dónde estará esta muchacha del demonio! –murmuró enfurecida frente a la escalera.
-Es evidente que en su casa. Por si no sabes qué hora es, a nosotros solo nos quedan cuarenta y cinco minutos –soltó.
Si su repentina aparición la sobresaltó de alguna manera no lo demostró, pues simplemente se giró lentamente hacia él con una expresión de fastidio en el rostro.
-Si hubiera querido saber tu opinión, te la habría pedido. Estás en mi casa y si se te pide que aguardes en un sitio, has de hacerlo, aunque… sabiendo de la cochiquera de la que sales, poco sabrás tú lo que es la educación –le dijo con voz calmada pero firme y con un gesto de desprecio en el rostro - ¡Mauricio! –llamó, y en cuanto este hizo acto de presencia comenzó a hablarle- avisa al cochero para que prepare la calesa de inmediato y después acompaña al “señor” –pronunció con cierto retintín – Ulloa hasta el salón. Vigílale para que no desvalije la casa mientras subo a cambiarme.
Raimundo no dijo nada tras el ofensivo comentario pues sabía que en el fondo solo buscaba provocarlo y tratar de esconder tras esa trabajada máscara de fingida indiferencia acompañada de ironía todo lo que había dejado entrever durante su charla en el despacho.
-¿Es que no piensas moverte? –le increpó Mauricio mientras sin poner una de sus manos encima lo obligaba a retroceder hasta que ambos estuvieron completamente dentro de la estancia. Raimundo se sentó y Mauricio hizo lo propio en el sillón situado enfrente. Ambos hombres se miraban como siempre, con claras señas de mutuo desprecio.
-¿Se puede saber para qué vais a salir la señora y tú a estas horas?
Raimundo no pudo evitar carcajearse mientras lo observaba con una mueca burlona en el rostro.
-Podría pensarse que te has tomado un centenar de chatos de mi mejor vino si de verdad piensas que voy a contestarte a esa pregunta. O eres más simple aún de lo que me imaginaba.
-¡Perro! Muestra un poco más de respeto si no quieres que tu hija tenga que venir a la casona a recogerte hecho pedazos –lo amenazó.
-El único perro que yo veo aquí eres tú. Tengo curiosidad… ¿Si tu ama te pidiera que mataras a un alma inocente también lo harías? –le incitó - ¿Simple gratitud, fidelidad o… algo más? –dejó caer
-No sé qué diablos estás diciendo pero te arrepentirás si sigues por ese camino Ulloa –escupió él con furia mientras la mano con la que sostenía el látigo le temblaba por la fuerza tan grande que hacía para sujetarlo.
Por primera vez en toda su vida, Raimundo lo vio si bien no asustado, por lo menos inquieto y eligió sus palabras cuidadosamente antes de darle el toque de gracia.
-Sabes perfectamente bien de qué te estoy hablando –ambos se levantaron de sus asientos y aunque desde la distancia, la tensión entre ellos parecía a punto de hacer saltar chispas. Raimundo dio un paso adelante mientras lo observaba expectante ante su reacción - ¿Por eso me odias tanto? ¿Por qué aunque fuera en el pasado conseguí aquello que tú siempre has ansiado?
Mauricio no soportó ni un segundo más aquella provocación y antes incluso de que Raimundo pudiera darse cuenta, el látigo restalló contra la piel de su brazo desnudo. Una mezcla entre escalofrío y dolor lo recorrió mientras veía como la carne se abría hacia los lados fruto de la creciente hinchazón. Un reguero rojo de sangre se deslizaba a través.
Raimundo sonrió sintiéndose superior, pues sabía que esa manera de actuar no hacía sino darle la razón en cuanto a sus pensamientos y, aunque al mismo tiempo le hacía sentirse mezquino, verlo sufrir una ínfima parte de lo que él había hecho pasar a sus seres queridos lo justificaba frente a su conciencia.
-¿Ves esto? –continuó al mismo tiempo que lentamente subía la pernera de su pantalón hasta dejar al descubierto una pequeña marca blanca de no menos de cinco centímetros en mitad de la pantorrilla –Me la hizo Joaquín, el jardinero de la Casona. Yo tenía apenas diecinueve años y trataba de entrar al anochecer por la ventana de la habitación de Francisca… -soltó el pantalón, cubriendo de nuevo la vieja cicatriz. - Aquella noche me dieron una buena paliza de seguro bien merecida por mi atrevimiento. Paliza que me dejaría dar una y otra vez si con eso alejara a todos los necios borricos como tú que la convertisteis en lo que es hoy –sentenció.