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El Rincón de Francisca y Raimundo:ESTE AMOR SE MERECE UN YACIMIENTO (TUNDA TUNDA) Gracias María y Ramon

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samureta
samureta
08/06/2011 23:44
elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon

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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

[/b]
#2621
Crippy
Crippy
24/09/2011 15:34
María está muy pero que muy bien caracterizada de luto. Yo espero que Emilia no haya ido sola... la verdad es que si no hubiera aparecido Eulalio estaría segura de que está ahí, pero estando por ahí rondando... igual está encargándose de algo relacionado con él

PD: Kera, que guapo es Tristán, yo tengo uno muy parecido al tuyo, de año y medio que se llama M&M's
#2622
mariajo76
mariajo76
24/09/2011 16:09
Pero bueno, una se despista y cuando vuelve esto ha avanzado mogollón

De los relatos que os voy a decir, todos maravillosos, dulces, tiernos, románticos...solo que sigais

De los avances paso, el miércoles vuelvo al tajo así que leere vuestros comentarios cuando salga por la noche, así no me pongo de mala leche.

Pero que guapísimo que es Tristán, menuda monada, ja ja la verdad es que Raimundo como nombre no es muy bonito pero haberle puesto Rai, mujer.

Por cierto, si que está guapa Francisca de luto si hay entierro ¿es por que han encontrado el cuerpo de Martín?, por que el cura dijo que sin cuerpo no había funeral.
#2623
Naryak
Naryak
24/09/2011 16:09
El foro esta loco,borro este mensaje,que esta repetido xD
#2624
mariajo76
mariajo76
24/09/2011 16:09
Pero bueno, una se despista y cuando vuelve esto ha avanzado mogollón

De los relatos que os voy a decir, todos maravillosos, dulces, tiernos, románticos...solo que sigais

De los avances paso, el miércoles vuelvo al tajo así que leere vuestros comentarios cuando salga por la noche, así no me pongo de mala leche.

Pero que guapísimo que es Tristán, menuda monada, ja ja la verdad es que Raimundo como nombre no es muy bonito pero haberle puesto Rai, mujer.

Por cierto, si que está guapa Francisca de luto si hay entierro ¿es por que han encontrado el cuerpo de Martín?, por que el cura dijo que sin cuerpo no había funeral.
#2625
Naryak
Naryak
24/09/2011 16:10
Miri los spoilers son de la revista Teletodo, los he colgado yo en el tema de spoilers, el funeral es el miércoles.

Seria lógico que como siempre que él dejaria su "enemistad" a un lado, espero que sea como dices!!Necesitamos ver a él apoyandola.........por favor.

Francisca esta muy guapa de luto, y solo con dos segundos ha conseguido sobrecogerme con la cara que tiene asi que no me vengan ahora con lo de los spoilers....que me enervo xD, asi de claro.

Yo creo que sigue sin haber cuerpo... (ese niño no se puede morir),simplemente que ya habran visto que es imposible encontrarlo y harán un funeral en su memoria, Don Anselmo al final accedera a hacerlo.

Mariajo animo con la vuelta ;)
#2626
Nhgsa
Nhgsa
24/09/2011 16:40
Hola chicas. Era sólo para deciros que he inaugurado el club de fans de Rai en el subforo de la Casona. Lo que pasa es que no sé cómo subir imágenes.
Ah y sobre los spoilers

SPOILER (puntero encima para mostrar)

Yo no sé cómo lo harán porque si repudia a Martín no le va a hacer gracia a Tristán y se va a alejar de él. Si eso ocurre no creo que consiga su apoyo si al final es verdad que Pepa acaba en un manicomio. Lo que creo que le molestará es que le hayan conseguido ocultarle eso tanto tiempo siendo ella la que siempre se entera de todo. La pena que me da es que cada vez veo más difícil que los guionistas nos concedan un final feliz para Francisca y Raimundo. Espero equivocarme, sinceramente pero de momento apunta a que van a dejar esta historia como la de Severus y Lily en Harry Potter.
La que sí me tiene mosca es Doña Águeda. He leído por ahí que la madre de Pepa se llamaba Candelaria Balmes asi que ¿quién es doña Águeda?



Sobre los relatos, Rocio sigue muchacha que ibas genial. Kera tía, me ha encantado esa declaración. NOS VAMOS DE BODAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA XD.
#2627
anfrjaun
anfrjaun
24/09/2011 17:50
Tanto Francisca como Soledad están espectaculares de luto, y lo digo aunque sea triste el momento lo digo.

ESO SI QUE ES UN FUNERAL CON CLASE Y EN CONDICIONES.

Luto rigoroso, nadie desentona con otro color, está todo cuidadísimo, hasta el mas mínimo detalle, una escena que será memorable y recordaremos. Aparte de las grandes actuaciones de María, Álex y Megan. Que nos las olemos y nos dejarán boquiabiertos de lo bien que lo harán, vamos nada que ver con el otro funeral que me dejó O.O pero de lo que me pareció en comparación con este.

SPOILER (puntero encima para mostrar)

El de Miguel Romero, se merecía ser muchísimo mejor y cuidarlo mas

#2628
Kerala
Kerala
24/09/2011 17:56
miri,yo estoy contigo. Rai y Paca tendrán final feliz SI o SI.Lo mismo que Tristán es hijo de Raimundo.Llamadme ilusa si quereis xDD

como ya se ha dicho (creo que Ramón elrincondefranciscayraimundoesteamorsemereceunyacimientotundatundagraciasmariayramon ) ni los malos son tan malos,ni los buenos son tan buenos.Cada uno tiene sus propios fantasmas personales.Y si a pesar de las pu**das que se han hecho en estos 30 años,ellos siguen amándose (que está mas que claro),su historia,su amor,no puede terminar mal.

P.D. Mi Paca es grande hasta enlutada!
#2629
Franrai
Franrai
24/09/2011 17:59
Pues claro que tienen que tener un final feliz, que no lo tengan seria una locura por parte de los guionistas. Nos tienen a escenitas fantasticas cada 20 capitulos pero se quieren como nadie, me atreveria a decir y no creo que me equivoque que se quieren más que la pareja protagonista. No darles el final feliz que se merecen seria decirnos a todos los telespecadores que el amor no existe y eso no lo pueden hacer.
#2630
mariajose1903
mariajose1903
24/09/2011 22:29
Francisca esta guapisima de luto!!! Es espectacular! Menudo porte y elegancia tiene esta señora!!!

Debe haber una escena con raimundo! Por favooorr
#2631
Franrai
Franrai
24/09/2011 23:27
Bueno no se si me ire ya a cenar o aun esperare un poco pero bueno de todas formas os dejo la continuación de mi relato "Un perfecto malentendido" :)


Dirigí una mirada hacia el lugar donde se produjo el estruendo. La respiración se me corto. No podía ser. No pude respirar. Y no fue por culpa del vestido. Desee que el suelo se abriera bajo mis pies. Que todo fuese un sueño. Una pesadilla. Que aun estuviese dormida. Cerré los ojos. Con fuerza. Intentando estarlo. Pero al abrirlos. Él seguía hay. Raimundo Ulloa se encontraba en el umbral de la puerta. Inmóvil. Atónito ante la situación. ¿Cómo quería que estuviese? Me había encontrado frente al espejo. Vestida de aquella manera. Disfrazada. Me volví a mirar mi reflejo. Los colores se me habían subido al rostro. Las mejillas me ardían. Fruto de la vergüenza. Del bochorno. Me gire de nuevo. Adelantando un par de pasos. Dirigiéndome hacia él. Raimundo también lo hizo. Termino de entrar en mi habitación. Sin permiso. Solo andaba hacia mí. Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza. Necesitaba hacer algo. Romper el silencio que había invadido la estancia. Hacer que él parase. Que se fuera de aquí cuanto antes. Que me olvidase. Que olvidase como iba vestida. Que olvidase mi atuendo. Que apartase sus ojos de mí.

-Se puede saber que diantres miras.- dije fingiendo enfado. Ira. Orgullo. Fingiendo. Como siempre hacia con él. Fingir.- ¿Acaso no sabes llamar a la puerta? ¿Qué haces en mi habitación? ¿A qué has venido?-pregunte. Gritando.

Raimundo paro ante mis preguntas. Pero no por ello dejo de mirarme. No dejo de clavar sus ojos en mí.
-Yo…yo… había venido para…- él intentaba hablar. Explicarse. Pero no le salían las palabras. Parecía… Parecía como si me mirase embelesado. Su mirada parecía de deseo. Menee la cabeza. No podía ser. Dio un par de pasos. Dirigiéndose hacia mí. Trague saliva. Esto cada vez se estaba volviendo más incómodo. Se estaba volviendo insoportable. Menos de un metro nos separaban. Nuestros ojos nos inspeccionaban el uno al otro. Aparte uno de los mechones que ocultaban parte de mi rostro. Dejándolo detrás de la oreja. Pude observar como el respiraba con dificultad. Se quebraba la cabeza para poder hilar una respuesta en condiciones. Disfrute un instante de verlo así. Frente a mí. Mirándome. Aun no comprendía el motivo de su visita a la Casona. Y ya no solo era eso. Había entrado en mi habitación. Qué motivo había de tener para ello. Para ni siquiera avisar a Mariana o Rosario. Ellas me habrían llamado. No lo comprendo. Pero… estaba tan guapo. Llevaba un traje bastante elegante. Demasiado. Sabiendo que es un simple tabernero. Me muero por lanzarme a sus brazos. Abrazarlo. Decirle que lo amo. Que mi corazón palpita cada día por él. Pero no puedo. Mi orgullo lo impide. Maldito orgullo. Maldita la coraza que me recubre. Pero en ese momento era lo único que me mantenía erguida.

-Vas a contestar o te vas a quedar mirándome toda la mañana. Tengo que hacer cosas. Trabajar. No sé si sabes lo que es.-Dije intentando que la ironía me protegiese.

Raimundo pareció despertar. Salir de su particular trance. Por fin aparto su mirada de mí. Suspire. Viendo como él pasaba de largo. Quedando a mi espalda. Introduciéndose más en la habitación.
-Claro que se lo que es trabajar, Francisca.- dijo.- Una condenada cacique me quito todas mis riquezas así que… podría decir que como de lo que gano trabajando.- a él también lo revestía la ironía.

-”Condenada cacique”- repetí enfadada.-Tú sí que eres un condenado. Un maldito tabernero que no tienes donde caerte muerto.- la ira me había consumido rápidamente. Me gire. Encarándolo. Fulminándolo con la mirada. Él también lo hacía. Me miraba. Destilando odio por sus ojos. Clavándome un puñal de fuego en el corazón.

-Acaso tú tienes dónde hacerlo. Donde caerte muerta. Nadie lamentara tu perdida.- sentí morir ante sus palabras. ¿Ni siquiera él derramaría una lágrima por mí? Cerré los ojos. Intentando que las lágrimas que se habían acumulado en mis ojos no cayeran. Intentando que no rodaran por mi mejilla. Abrí los ojos. La dureza de su rostro había cambiado. Estaba… arrepentido de sus palabras. Yo también lo estaba. Pero como siempre ninguno de los dos lo hicimos. Ninguno dio su brazo a torcer.

-Vas a contestarme de una vez. ¿A qué has venido?-pregunte de nuevo cruel. Como si ninguna de sus palabras me hubiese afectado.

-Te contestare cuando respondas a mi pregunta.- me dijo exigente. Se acercó a mí. Menos de medio metro nos separaban. Me miro de arriba abajo. Sabía de sobra la pregunta que iba a hacerme. Era de esperar. -¿Qué haces vestida de esta manera tan…- comenzó a preguntar. Sentí como de nuevo mis mejillas se sonrojaban. Esperaba la pregunta pero… a que se refería con ese “tan… “ Lo deje terminar.-tan provocativa?- De nuevo la ira me consumió. “Provocativa”. Como se había atrevido. Lo mire a los ojos. El aparto la mirada. Bajándola. La detuvo. Justo hay. Mirando fijamente mis pechos. Explote. Sacando toda la rabia. La ira. El enfado. El orgullo. La vergüenza. Todo lo que en ese momento me consumía. Lo libere. Alcé mi brazo. Estrellando mi mano contra su mejilla. Un golpe seco. Haciendo que su cabeza se girase. Producto del impacto.
-Vas a ir al infierno. Habrase visto semejante desvergüenza.-dije indignada.

-Acaso creías que esperaba ir al cielo.- dijo irónico.-Además, no creerás que tú te libraras de él.-repuso. Fulminándome con la mirada.

Iba a contestar. A decirle que era un maldito hereje. Un ateo. Iba a contestar antes de que él se diese cuenta de que aún no había contestado a su pregunta. Él tampoco había contestado a las mías. Iba a decirle que su desfachatez cruzaba la frontera. Que…No le pude contestar. El sonido de unos muñones chocando contra la puerta me lo impidió. Alguien había llamado. Había llamado a una puerta que ya estaba abierta. Raimundo y yo dejamos de mirarnos. De fulminarnos con la mirada. Dejamos de hacerlo. Para dirigir las miradas había la puerta. Mariana se encontraba parada. Esperando que le diese permiso. Para pasar. Para hablar. Para decirme aquello que tuviese que decir.
-¿Qué ocurre Mariana?- pregunte. Dándome cuenta en aquel instante de que nos había sacado de un posible hecatombe. Sin saberlo.

-Señora, abajo hay un caballero que pregunta por la dueña de la casa.-dijo la muchacha. Con educación. Como siempre hacia.

¿Un caballero? Qué clase de caballero. Quien podía ser. Yo no esperaba a nadie. Dirigí una mirada fulminante a Raimundo. De reojo. Pudiendo de esa manera ver como él me fulminaba con la mirada. De nuevo. Me erguí orgullosa. Dirigiéndome hacia la puerta. Con paso firme. Dejándolo atrás.
#2632
mariajo76
mariajo76
25/09/2011 10:48
Como me ha molado el momento bofetón, la verdad es que yo también se lo hubiera dado, ¿qué es eso de mirarle las tetas a una señora?, que intriga ¿quién será el misterioso caballero?, ojala el Rai se ponga celosón, je je SIGUEEEEEEEEE
#2633
Kerala
Kerala
25/09/2011 11:25
buuu momento bofetón! qué pasada!
sigue Rocio! me encanta! estoy deseando ver quien es el hombre misterioso...
#2634
Kerala
Kerala
25/09/2011 15:53
uy qué apagadillo está esto...Bueno,os dejo un trocito de "Amor,lucha y rendición"

(Nos habíamos quedado en la petición de mano...jijiji)


Francisca le miró sorprendida. – De veras…¿De veras quieres casarte conmigo Raimundo? ¿A pesar…- tragó saliva – de todo lo que te he hecho penar? -.

- No he querido hacer otra cosa desde que tenía 17 años, mi pequeña - . Besó sus manos. – Además…puedes estar compensándome por todo ello lo que nos quede de vida – arqueó sensual una ceja. Ella rio ante su ocurrencia. – Por favor Francisca. Concédeme envejecer a tu lado –

Francisca se abalanzó sobre él besándole con ansia, con amor. Raimundo agarró su nuca y le devolvió el beso. Cuando al fin pudieron separarse, él le dijo:

- ¿He de tomar eso como un si? –.

Francisca rio ante su pregunta. – Por supuesto que si…- se acercó hasta sus labios. -…tabernero… -. Rodaron por la cama abrazados. De repente, Francisca cayó en la cuenta de que se había ido de su casa en plena noche y de que sus hijos estarían preocupados por ella.

- Raimundo, he de irme- se levantó de la cama y recogió su ropa del suelo. – Tristán y Soledad estarán preocupados preguntándose dónde me he metido -. Raimundo se levantó y la abrazó por detrás, besando delicadamente su cuello. – Iremos juntos mi pequeña -. Ella se giró hacia él, y le abrazó por la cintura. – Además… - Raimundo prosiguió – tenemos una conversación pendiente con Tristán -. Frunció el ceño preocupado. – Temo que no acepte la idea de que yo soy su verdadero padre -.

- Lo hará Raimundo – Francisca le abrazó. – Salvador siempre fue cruel con él. Yo… - le costaba recordar -… me puse en el camino de muchas palizas que iban dirigidas hacia Tristán -. Raimundo sintió que la sangre le hervía de furia. – Nunca le sintió como su padre. Además…- Vio como Raimundo agachaba su mirada. Ella tomó sus manos – Mírame Raimundo – Él le miró. – Además…Tristán siempre deseó que tu fueses su verdadero padre -. Se giró mientras recordaba con nostalgía y pena. – Fueron muchas la veces que me dijo que envidiaba a Sebastián porque tenía algo de lo que él carecía -. Le miró de nuevo con los ojos llenos de lágrimas. – Un padre como tú -.

Raimundo se acercó de nuevo a ella y le abrazó. – Él te querrá tanto como yo lo hago Raimundo – susurró junto a su cuello.

- Dímelo otra vez mi pequeña -. La aferró con fuerza. – No dejes nunca de decírmelo –

-Te amo Raimundo Ulloa -. Beso la comisura de sus labios. –Te amo… -

*********************************************************

Salieron de la Casa de Comidas, dejando a una maravillada Emilia Ulloa, que acababa de enterarse de la gran noticia. Rio mientras les veía alejarse agarrados de la mano como dos chiquillos enamorados. Pero ella comprendía perfectamente esa sensación. Miró hacia una de las mesas donde Alfonso Castañeda le dedicaba una mirada de amor que hizo que le temblara el corazón. Al fin un poco de fortuna. Alfonso se levantó y fue hacia ella, robándole de repente el aliento con un apasionado beso delante de todos los clientes de la taberna. Ella le dio un cariñoso manotazo en el brazo, mientras pensaba Parece que los Ulloa hemos recuperado la suerte en el amor. Y así feliz, entro en la cocina. Había mucha faena que hacer.
#2635
mariajose1903
mariajose1903
25/09/2011 16:07
Siii que apagado esta esto!!! Chicas seguidcon vuestras historias que me teneis enganchada!!!

Mañanacomenzamos semana, espero que haya alguna escena de nuestra parejita y si no.... Releere vuestros relatos! Sontan romanticos!!!!

Joo estoy harta de que no avance esta historia de amor y creo que quierenvolver a la paca del principio... Pero pq? Si ella es buena jooo, solo esta enamorada...
#2636
Franrai
Franrai
25/09/2011 16:07
Jaja sii esta apagadisimo, supongo que es debido al fin de semana y el lunes todo volvera a la normalidad porque sino...

Chica me encanta tu relato es precioso. Son super tiernos y encantadores. Deseando estoy de ver como reacciona Tristán que seguro que da saltos de alegria :)
#2637
Lua23
Lua23
25/09/2011 16:11
Gracias Ruth!!! Ay, que se nos casan!!!! y que guay que Emilia esté con Alfonso!!! (no con el tonto laba de Severiano)

Llevo días sin comentar nada.....entro con apenas tiempo de leer vuestros relatos y comentarios...y así ver si me entero de algo de la serie porque ya no puedo verla. La vuelta a la rutina es lo que tiene.

Genial todos los relatos, espero la continuación de todos....sois unas artistas.

bueno, voy a ver si puedo ver por internet el capítulo del viernes.
#2638
Kerala
Kerala
25/09/2011 16:28
(continuación...)


- ¡Madre! – Tristán se acercó a ella abrazándole. – Estábamos preocupados por usted -. De repente vio a Raimundo y elevó una ceja. – No se por qué me imaginaba que podía estar tan bien acompañada -. Raimundo y Francisca agacharon la cabeza un tanto avergonzados mientras Tristán no pudo por menos que estallar en carcajadas.

Pasaron al salón. Se palpaba el nerviosismo en el ambiente. Tristán y Soledad les miraban extrañados, mientras que Francisca y Raimundo parecían no encontrar las palabras. Al final, fue Raimundo quien comenzó a hablar.

- Vereis… - se frotó la nuca con un mano. – Tenemos que daros dos noticias importantes: la primera es que vuestra madre…yo…bueno, nosotros… -

Francisca bufó impaciente. – Lo que este tabernero trata de decir, o al menos eso creo… - le dedicó una irónica mirada – es que vuestra madre, es decir, yo…- miró a sus hijos a los ojos. – He recuperado la memoria -. Sonrió emocionada.

Tristán y Soledad corrieron hacia su madre a la que abrazaron, aplastándole entre los dos.

– Hijos, me alegra mucho que me abraceis, pero…- trató de buscar un hueco para respirar – vuestra efusividad terminará por hacerme morir asfixiada -.

Soledad rio. – No hay duda. Ha recuperado la memoria -. Francisca le dedicó a su hija una mirada enojada, que se disipó al ver el sincero afecto de sus hijos.

- Y ¿la segunda noticia? – preguntó Tristán.

Raimundo y Francisca se miraron a los ojos y sonrieron enamorados. – Vereis…vuestra madre…yo…bueno, nosotros… -

- Raimundo, te repites -. Le interrumpió Francisca que le miraba sorprendida mientras alzaba una ceja burlona. – ¿Dónde ha quedado esa elocuencia de la que tanto presumes tabernero?. Pensé que usabas mejor esa lengua que Dios te dio -. Raimundo se acercó despacio a ella y le dijo al oido – Y lo hago, mi pequeña. Luego…te lo demuestro -.

Tristán y Soledad no aguantaron mas la risa y estallaron en sonoras carcajadas mientras su madre les miraba furibunda.

- Lo que trataba de deciros, antes de que vuestra madre me interrumpiera… - Raimundo la miró divertido –es que…hemos decidido…casarnos… - terminó.

Hubo unos segundos de silencio que se les hicieron eternos. Tristán se levantó hacia ellos. Tendió una mano a Raimundo mientras le decía: - No puedo sentirme más afortunado porque usted entre a formar parte de nuestra familia -. Se giró hacia su madre antes de poder ver como los ojos de Raimundo se llenaban de lágrimas ante sus palabras. – Madre… - besó sus manos. – Ya es hora de que usted tenga un poco de felicidad -.

- Así es madre – Soledad también se acercó a ellos. – Han sido demasiadas penas las que han vivido ustedes dos. Ya es hora de poner algo de felicidad en sus vidas -. Miró a Raimundo. – Me alegro mucho. Por los dos -.

- Esto hay que celebrarlo -. Dijo Tristán. – Iré a la cocina a pedirle a Rosario que nos suba una botella del mejor vino que tengamos en casa -.

Francisca se levantó y alcanzó a Tristán antes de que saliera del salón.

- Hijo, espera -. Tomó suave su brazo y se giró a Soledad. – Soledad, mi niña – le sonrió con ternura. – ¿podrías…dejarnos un momento a solas con Tristán? –

- Claro madre. No se preocupe – se levantó. – Seré yo la que vaya a avisar a Rosario-.

Esperaron a que Soledad hubiera salido. Francisca se sentó de nuevo junto a Raimundo, y le agarró con fuerza una mano.

- Tristán hijo -. Iba a ser más dificil de lo que pensaba y se alegraba de tener a su amor a su lado. – Raimundo y yo tenemos que confesarte una cosa mas -.

Tristán miraba a uno y otro sin comprender. Algo importante había ocurrido y estaba deseoso de conocerlo.

- Pues...ustedes dirán -


(continuará....)
#2639
Franrai
Franrai
25/09/2011 17:05
Ruth te lo he dicho hace un rato y todos los dias tambien pero me encanta tu historia es genial.
El momento noticias ha sido entre tierno y tronchante jaja Francisca desesperada diciendo que se repetia y ese "Luego...te lo demuestro" es fantastico me he reido mucho.
#2640
Franrai
Franrai
25/09/2011 18:40
Bueno os dejo la continuación de "Un perfecto malentendido" con esto no termino de resolver las dudas sobre este hombre pero al menos lo conocereis un poco más :)

Comencé a bajar escalones. Uno a uno. Enfadada. Malhumorada. No entendía nada de lo que había ocurrido. Primero me había puesto un vestido que hacía años que no me ponía. Un vestido que me quedaba demasiado ajustado. Un vestido que estaba en alguna parte del armario. Y hoy precisamente hoy. Lo había visto. Sintiendo el impulso de ponérmelo. Después Raimundo por algún extraño motivo había entrado en mi habitación. Habíamos discutido. Como siempre. Pero un brillo extraño en nuestras miradas decía lo contrario. Menee la cabeza. Le había pegado. Se lo merecía. Por depravado. Por pervertido. Por... Se merecía aquel bofetón. Continué bajando los escalones. Más tarde y poco antes de que se hubiese producido un terrible accidente. Mariana había entrado en escena. Avisando de la llegada de un caballero. ¿Quién diantres será? Apreté la tela del faldón entre mis manos. El vestido. Como iba a presentarme de esa manera ante nadie. Será mejor que suba y me cambie. Hice ademan de subir. Justo antes de tocar el suelo con mis pies. Antes de que fuese demasiado tarde. Lo era. Pare en el intento. Pare al ver como Raimundo se encontraba en la escalera. En lo alto. Quede parada un instante. Intentando adivinar el próximo movimiento de él. Pero no se movió. Estaba parado. Sin intención alguna de bajar. Subir seria tener que volver a cruzarme con él. Mi orgullo no lo permitió. Termine de bajar. El último escalón. Dirigí una mirada hacia el salón. Buscando a ese caballero. No tarde demasiado. Ni un segundo. El hombre ojeaba la estancia. Observando minuciosamente la decoración. Debía de ser un hombre adinerado. Llevaba un traje. Elegante. Unido a su altiva porte. De pronto se percató de mi presencia. Comenzó a caminar. Hacia mí. Con una hermosa sonrisa. Cautivadora. Paró. Quedando a una distancia prudencial. Educado. Me miro. Haciendo coincidir nuestras miradas. Tenía los ojos verdes. Preciosos. Capaces de enamorar a cualquiera que los mirase. Definitivamente era un hombre bastante atractivo. Aquellos ojos tenían un perfecto contraste con su pelo oscuro. Debía de tener mi misma edad o quizás fuese algo mayor. Si así era no se le notaba demasiado.

-Buenos días.- dijo educadamente.- Usted…- me inspeccionó rápidamente.- debe ser la señora de la casa ¿no es así?

-Sí, así es- respondí.

-Pues si es así, he de decirle que la descripción que me dieron de usted los pueblerinos deja mucho que desear.- Sonrió.- Aunque todo lo que hubiesen dicho me habría sabido a poco. Es usted una mujer realmente hermosa.-sus verdes ojos embelesaban a los míos mientras decía aquellas palabras. Mientras me piropeaba. Hacia demasiado tiempo que nadie me decía algo así.

-Agradecida pues por el cumplido.- dije ligeramente sonrojada.- Me huelo que esos gañanes lo único que hicieron fue despotricar sobre mí, pero no le dijeron mi nombre ¿Me equivoco?-pregunte.

-No, no se equivoca. Parece conocerlos bien.- dijo de nuevo con una sonrisa. Nunca la quitaba de su rostro.

-Lo suficiente.- conteste. – Mi nombre es Francisca. Francisca Montenegro.- Él tomo mi mano. Caballeroso. La beso. Suavemente. En un gesto de cortesía.

-Pablo. Pablo Delgado. Encantado de conocerla.- Se presentó. A tiempo que soltaba con delicadeza mi mano. Sonriente.

-Igualmente.-dije contagiada con su sonrisa. De nuevo había posado su mirada en mis ojos oscuros. Y yo la pose en sus ojos verdes. Mirándonos el uno al otro. Con unas suaves sonrisas en nuestros rostros.

Alguien carraspeo. Haciéndonos salir de la profundidad de nuestras miradas. Ambos las dirigimos hacia la escalera. Raimundo. Él estaba mirándonos. Tenía el ceño fruncido. Con una leve expresión de enfado. Pablo se dirigió hacia él. Caballeroso.

-Lo siento, no lo… había visto.- se disculpó.

-Ya parece que desde que ha visto a Francisca solo tiene ojos para ella.- dijo molesto. Tuve que reprimir una carcajada. No era posible. Raimundo se había puesto celoso. No tenía porque. Según él solo somos enemigos.

-Siento si lo he ofendido caballero. No pretendía molestarle en absoluto. No sabía que usted era su esposo.

La sangre se me helo. Pablo se había confundido. Raimundo mi esposo. No. Mire a Raimundo. Ordenándole con la mirada que explicase al hombre la realidad. Que le dijese que él y yo no estábamos casados. Por mucho que hubiésemos querido.

-Yo…-Raimundo pareció reaccionar. Obedecerme. Pero el señor Delgado lo interrumpió.

-La verdad es que he de reconocer que es usted un hombre tremendamente afortunado. No todos los días uno se cruza con semejante belleza.- Dijo. Volviendo a posar sus ojos en mí. Volviendo a piropearme. En un principio debería de estarle agradecida. Pero él seguía en su confusión. Dentro de aquel malentendido. Si quería que saliese de su error estaba claro que debía de ser yo la que lo hiciera.

-Yo no…-comencé.

-Sí soy un hombre afortunado por tenerla como esposa.- Me interrumpió Raimundo. Y para mi sorpresa no fue para contradecirlo. Trague saliva. Raimundo se acercó a mí. Colocándose justo a mi lado. Mirándome fijamente. Le devolví la mirada. Resignada. Suspire. Parece que esto no tiene remedio. Confiemos en que este educado caballero no prolongue demasiado su visita. Sonreí. Esta vez fingiendo. Cómo se podría sonreír ante semejantes circunstancias.

-Pasemos al salón. Allí podremos conversar tranquilos sobre el motivo de su visita.- Dije mientras señalaba la estancia con un suave movimiento con la mano.

-Espera querida,-dijo Raimundo con retintín.- este caballero y yo aún no nos hemos presentado.- continuo fulminándolo con la mirada.- Lo siento. No quería ser mal educado. Raimundo Ulloa.- terminó a la vez que tendía su mano hacia él.

-Creo que no ha sido solo fallo suyo. Discúlpeme. Pablo Delgado.- dijo él a la vez que repetía el movimiento de Raimundo. Ambos estrecharon sus manos. Irónicamente. Estrechaban sus manos mientras sus miradas echaban chispas.

EDITADO:se me habia olvidado poner el final :)
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