El Rincón de Raimundo y Francisca. 16 años después... ¡Queremos gozo en el otoño de la vida!
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20/08/2012 18:46
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#1841
11/05/2013 11:49
Yo también quiero que continues !
Chicas nosé si lo habreís visto...seguro que algunas no jaja....como nosé poner aquí los vídeos de youtube para enseñaroslo y que os hecheis unas risas, voy a dejar aquí lo que teneís que buscar en youtube:
561 - Secuencia 1
561 - Secuencia 2
561 - Parte 3
El canal es: PrudenciaPV
Yo me he hartado de reír en mi casa....os recomiendo que lo veaís...
jajajajaja
Chicas nosé si lo habreís visto...seguro que algunas no jaja....como nosé poner aquí los vídeos de youtube para enseñaroslo y que os hecheis unas risas, voy a dejar aquí lo que teneís que buscar en youtube:

561 - Secuencia 1
561 - Secuencia 2
561 - Parte 3
El canal es: PrudenciaPV
Yo me he hartado de reír en mi casa....os recomiendo que lo veaís...
jajajajaja
#1842
11/05/2013 12:35
Buenasss Raipaquistas!!!!
jajajajajajajajaaja, mil gracias x traerns los videos Noah98 xq vaya 'jartá' a reir que me he pegado jajajajaja, son la leche, me ha ncntado la explicación de la Emi a nuestro Rai
breve, concisa y clara jajaja a ver si n la serie se pispa tb ... Y wno la vdd es q todos están genial pero María la pobre cn falta de luces y marianita me han matao!! q grande!! jajaja
Y bueno ahora voy con vuestros relatos, ese final de boda me ha ncantado!! q gusto poder al menos leer lo que todas querríamos que pasase...
sin vuestros escritos esto no sería lo mismo ... nos levantáis el ánimo cuando los guionistas nos lo bajan!!
, y he de decir que en especial las palabras del final...tan tierno...ayy a ver si algún día nos dan el gusto cn imágenes..
Del tuyo Ruth, poco decir que no te haya dicho ya, xq me entusiasma leeros, asiq aprovecho para echarle un poco de morro y pedirte tb que sigas con una segunda parte plis plis plis!!!!
, y no somos las únicas tu Rai tb te lo pide...
"- No podrás huir eternamente de mí, pequeña… -, guardó las manos en los bolsillos mientras sus ojos aún la seguían. - Esto, acaba de comenzar -. " jajaja
Y bueno después de saber a quienes debo mis ratos de canal de youtube raipaquista, aprovecho para daros las gracias Ruth y María José!! hacéis un gran trabajo teniéndolo todo al día para que nosotras podamos disfrutarlo y rememorar las grandes escenas que nos dejan Ramón y María, GRACIAS!!
, además estoy segura de que son muchas a las que alegráis con ello sin saberlo, q ya antes de pasarme x aquí disfrutaba de esos grandes vídeos cuando los guionistas se olvidaban de nosotras....
Y bueno de la trama ya no sé ni que decir porque estoy más perdida que willy, la vdd q no se a q atenerme cn este triangulito... sólo sé que tengo ganas de chicha y tanta tontería de Leoncito de dulce gatito me está estresando, aquí a por la Paca y a poner celosón a rai pa que se lance a por ella a la de ya! así que de momento tengo puestas mis esperanzas en el viernes a ver que es lo que León ha ocultado y a ver si le da un poco de mambo a la cosa ....
Otra cosa que he pnsado, aunque a lo mejor es una tontería, es que si el castro le da en herencia las tierras a Rai y se cumple lo que dicen x ahí de que a éste le quedan pocos días de alegría, puede que ahora tengams un cacique 2, y la vdd es q Rai de señorito de bien vs. La Paca Montenegro... uff me encantaría!! jajajajaja, sería genial...aunque mucho soñar me parece.. en fin habrá q esperar...
Jo al finl siempre me lío un monton escribiendo jajajaja
Bueno mil gracias a todas x crear y mantener este foro!! un besotee!! y pasad buen finde!!!
jajajajajajajajaaja, mil gracias x traerns los videos Noah98 xq vaya 'jartá' a reir que me he pegado jajajajaja, son la leche, me ha ncntado la explicación de la Emi a nuestro Rai
breve, concisa y clara jajaja a ver si n la serie se pispa tb ... Y wno la vdd es q todos están genial pero María la pobre cn falta de luces y marianita me han matao!! q grande!! jajajaY bueno ahora voy con vuestros relatos, ese final de boda me ha ncantado!! q gusto poder al menos leer lo que todas querríamos que pasase...
sin vuestros escritos esto no sería lo mismo ... nos levantáis el ánimo cuando los guionistas nos lo bajan!!
, y he de decir que en especial las palabras del final...tan tierno...ayy a ver si algún día nos dan el gusto cn imágenes..Del tuyo Ruth, poco decir que no te haya dicho ya, xq me entusiasma leeros, asiq aprovecho para echarle un poco de morro y pedirte tb que sigas con una segunda parte plis plis plis!!!!
, y no somos las únicas tu Rai tb te lo pide..."- No podrás huir eternamente de mí, pequeña… -, guardó las manos en los bolsillos mientras sus ojos aún la seguían. - Esto, acaba de comenzar -. " jajaja
Y bueno después de saber a quienes debo mis ratos de canal de youtube raipaquista, aprovecho para daros las gracias Ruth y María José!! hacéis un gran trabajo teniéndolo todo al día para que nosotras podamos disfrutarlo y rememorar las grandes escenas que nos dejan Ramón y María, GRACIAS!!
, además estoy segura de que son muchas a las que alegráis con ello sin saberlo, q ya antes de pasarme x aquí disfrutaba de esos grandes vídeos cuando los guionistas se olvidaban de nosotras....Y bueno de la trama ya no sé ni que decir porque estoy más perdida que willy, la vdd q no se a q atenerme cn este triangulito... sólo sé que tengo ganas de chicha y tanta tontería de Leoncito de dulce gatito me está estresando, aquí a por la Paca y a poner celosón a rai pa que se lance a por ella a la de ya! así que de momento tengo puestas mis esperanzas en el viernes a ver que es lo que León ha ocultado y a ver si le da un poco de mambo a la cosa ....
Otra cosa que he pnsado, aunque a lo mejor es una tontería, es que si el castro le da en herencia las tierras a Rai y se cumple lo que dicen x ahí de que a éste le quedan pocos días de alegría, puede que ahora tengams un cacique 2, y la vdd es q Rai de señorito de bien vs. La Paca Montenegro... uff me encantaría!! jajajajaja, sería genial...aunque mucho soñar me parece.. en fin habrá q esperar...
Jo al finl siempre me lío un monton escribiendo jajajaja
Bueno mil gracias a todas x crear y mantener este foro!! un besotee!! y pasad buen finde!!!
#1843
11/05/2013 18:57
¡Muy buenas! Sonia y Sara, perdonadme que ayer con las prisas se me pasó comentaros vuestros relatos...¡Fabulosos! Cómo nos gustaría poder ver cosas así en la serie. ¡Una boda! Vamos, yo con eso sería feliz jeje
Bravo a las dos


Habrá continuación, tranquilas...
Bravo a las dos



Habrá continuación, tranquilas...
#1844
11/05/2013 20:33
ayyyy he leido a Ruth y me he dado cuenta que con tanto escrito no vi el final del relato de Sara, es perfecto!!!! al mnos tal y como me gustaría que pasase, aunque cada día lo veo mnos claro..pero siempre ns qedarán vuestrs relatos!!
Y la verdad es que aburrida como estaba me he lanzado a intentar escribir unas líneas, pero como mera principiante que quiere intntar plasmar en papel ('pantalla' jajaja) lo que me gustaría ver en la tele, y si así os entretengo un ratito del finde mjor q mjor!! =) ,he intntado aprender admirando y siguiendo a nuestras relatistas, ojala se me haya pegado un pelin de tanto leeros para q se leible x lo mnos!!jejeje
----------------------------------------------------------------------------------------------
ENCUENTRO
Llamaron a la puerta. Se acercó, la abrió, pero lo que nunca sospechó es a quién encontró tras ella…
- Buenos días Ulloa.
Y allí estaba frente a él, con su pose altiva, estirada, controlando cada uno de los músculos que la sostenían para hacerla quien era, Francisca Montenegro, mezcla de fiereza, elegancia, inteligencia y por más que le doliera reconocerlo, belleza. Jamás pudo dejar de examinarla cuando la tenía delante, por más que se lo propusiese iba desengranando cada uno de los detalles que la cubrían, desde aquellos que sujetaban su pose, ascendiendo por su vestido, advirtiendo cada una de las marcas que dejaban las telas al rozar su piel, para llegar a su mirada, esa que lo aceleraba sin compasión.
- ¿No vas a invitarme a pasar…? pensé que aún te quedaban algo de buenas formas…
- ¡Cómo no Francisca! disculpa, ha sido la sorpresa de recibir tan ilustre visita. Y bien, ¿a qué debo la presencia de nuestra ocupada cacique en mi humilde morada?
- Menos sorna Ulloa, no quieras atizar más el fuego que ya viene bastante calentito.
- Hay fuegos que por más que les falte el oxígeno nunca dejan de arder…
Le contestó él mientras cerraba la puerta a sus espaldas, lo que le concedió a ella el tiempo suficiente para recomponer su pose y bajar el rubor de su rostro, al que había abierto el paso presa de su debilidad ante las palabras de Raimundo.
Éste, a la vez que cerraba la puerta aprovechó para convencerse de lo desgraciado que le había hecho aquella mujer cada vez que se había cruzado en su camino, y poder así hacer frente a sus desplantes y no desmoronarse ante su ser, ese que cuando recordaba le tensaba de pies a cabeza.
- Pues tú dirás, porque deduzco que no es una visita de cortesía…¿no Montenegro?
- Me alegro de que tus habilidades detectivescas no hayan perdido su buen olfato… Como dices, no estoy aquí por el mero hecho de tener que contemplarte por gusto, pues bien sabes que si pudiese me lo ahorraba, pero cuando se trata de protegerme a mí y a los míos no reparo en obstáculos.
- Haciendo gala de dichas habilidades que me atribuyes, debo entender que según tú, te he faltado en algo…eso o que como bien apuntas al no contemplar el hecho de que la gran Montenegro necesite ver la cara del Ulloa, debes buscar burdas excusas que me culpabilicen de algo y poder venir a rendirme cuentas…
Le dijo con la cabeza gacha, una sonrisa burlona y una mirada desafiante al frente, que delataba lo que le divertía descomponer a la cacique… Aunque sin darse cuenta el perturbado acababa siendo él al contemplar aquella altiva mujer, esos ojos fuertes, despiadados e hipnotizadores… que le nublaban el entendimiento cada vez que se cruzaban con los suyos, muy a su pesar.
- La arrogancia no la tenia en la lista de tus no virtudes, parece ser que con los años la estás ampliando… Y no te escudes en una falsa ignorancia para evadir el asunto que nos trata, que bien sabes de lo que vengo a hablarte.
- Prometo, y sin que sirva de precedente, que por una vez me llevas ventaja Francisca, y no alcanzo a saber qué pueda ser aquello en lo que haya podido ofenderte, pues apenas nos cruzamos por el pueblo, y el tiempo que te roban tus nuevas amistades, es tiempo que ganamos los demás en tranquilidad …Así que no sé a razón de qué debería yo haberte agravado…
- Para no saber, bien que has dado en el punto clave Raimundo, ya que para lo poco que te interesa mi vida y mis quehaceres, mucho sabes de a quién sí o a quién no incluyo entre mis amistades…, y no sólo eso sino que como buen detective, te atreves a confirmarlo con tus propios ojos haciendo una visita a la Casona…
Y la verdad es que aburrida como estaba me he lanzado a intentar escribir unas líneas, pero como mera principiante que quiere intntar plasmar en papel ('pantalla' jajaja) lo que me gustaría ver en la tele, y si así os entretengo un ratito del finde mjor q mjor!! =) ,he intntado aprender admirando y siguiendo a nuestras relatistas, ojala se me haya pegado un pelin de tanto leeros para q se leible x lo mnos!!jejeje
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ENCUENTRO
Llamaron a la puerta. Se acercó, la abrió, pero lo que nunca sospechó es a quién encontró tras ella…
- Buenos días Ulloa.
Y allí estaba frente a él, con su pose altiva, estirada, controlando cada uno de los músculos que la sostenían para hacerla quien era, Francisca Montenegro, mezcla de fiereza, elegancia, inteligencia y por más que le doliera reconocerlo, belleza. Jamás pudo dejar de examinarla cuando la tenía delante, por más que se lo propusiese iba desengranando cada uno de los detalles que la cubrían, desde aquellos que sujetaban su pose, ascendiendo por su vestido, advirtiendo cada una de las marcas que dejaban las telas al rozar su piel, para llegar a su mirada, esa que lo aceleraba sin compasión.
- ¿No vas a invitarme a pasar…? pensé que aún te quedaban algo de buenas formas…
- ¡Cómo no Francisca! disculpa, ha sido la sorpresa de recibir tan ilustre visita. Y bien, ¿a qué debo la presencia de nuestra ocupada cacique en mi humilde morada?
- Menos sorna Ulloa, no quieras atizar más el fuego que ya viene bastante calentito.
- Hay fuegos que por más que les falte el oxígeno nunca dejan de arder…
Le contestó él mientras cerraba la puerta a sus espaldas, lo que le concedió a ella el tiempo suficiente para recomponer su pose y bajar el rubor de su rostro, al que había abierto el paso presa de su debilidad ante las palabras de Raimundo.
Éste, a la vez que cerraba la puerta aprovechó para convencerse de lo desgraciado que le había hecho aquella mujer cada vez que se había cruzado en su camino, y poder así hacer frente a sus desplantes y no desmoronarse ante su ser, ese que cuando recordaba le tensaba de pies a cabeza.
- Pues tú dirás, porque deduzco que no es una visita de cortesía…¿no Montenegro?
- Me alegro de que tus habilidades detectivescas no hayan perdido su buen olfato… Como dices, no estoy aquí por el mero hecho de tener que contemplarte por gusto, pues bien sabes que si pudiese me lo ahorraba, pero cuando se trata de protegerme a mí y a los míos no reparo en obstáculos.
- Haciendo gala de dichas habilidades que me atribuyes, debo entender que según tú, te he faltado en algo…eso o que como bien apuntas al no contemplar el hecho de que la gran Montenegro necesite ver la cara del Ulloa, debes buscar burdas excusas que me culpabilicen de algo y poder venir a rendirme cuentas…
Le dijo con la cabeza gacha, una sonrisa burlona y una mirada desafiante al frente, que delataba lo que le divertía descomponer a la cacique… Aunque sin darse cuenta el perturbado acababa siendo él al contemplar aquella altiva mujer, esos ojos fuertes, despiadados e hipnotizadores… que le nublaban el entendimiento cada vez que se cruzaban con los suyos, muy a su pesar.
- La arrogancia no la tenia en la lista de tus no virtudes, parece ser que con los años la estás ampliando… Y no te escudes en una falsa ignorancia para evadir el asunto que nos trata, que bien sabes de lo que vengo a hablarte.
- Prometo, y sin que sirva de precedente, que por una vez me llevas ventaja Francisca, y no alcanzo a saber qué pueda ser aquello en lo que haya podido ofenderte, pues apenas nos cruzamos por el pueblo, y el tiempo que te roban tus nuevas amistades, es tiempo que ganamos los demás en tranquilidad …Así que no sé a razón de qué debería yo haberte agravado…
- Para no saber, bien que has dado en el punto clave Raimundo, ya que para lo poco que te interesa mi vida y mis quehaceres, mucho sabes de a quién sí o a quién no incluyo entre mis amistades…, y no sólo eso sino que como buen detective, te atreves a confirmarlo con tus propios ojos haciendo una visita a la Casona…
#1845
11/05/2013 20:34
Le había dejado descolocado, tener que hablar de León con ella sabía que no podía ser una buena idea y que tendría que controlarse para no dejarse en evidencia porque no lo merecía.
- Primero me tachas de falta de formas y ahora me reprochas un buen gesto para con mis congéneres…, que por otro lado no logro ver que tipo de agravio pueda ser ese…
- ¡Déjate de chanzas Raimundo!, que estás haciendo que pierda la paciencia. Se puede saber ¿qué tanto te interesa mi relación con el Castro? Es que acaso ¿te intimida que haya un hombre en el pueblo culto, con buena planta, caballeroso y qué quiera amistarse conmigo…?
Ella disfrutó con cada una de las palabras que le dirigió al respecto de León, imaginando el golpe que estaba recibiendo el ego de Raimundo con cada una de ellas…
En ese momento fue como si Raimundo recibiese un latigazo de pies a cabeza subiéndole una furia insoportable que le llevó a acercarse más a ella sumido en la indignación que le provocaban sus palabras para con otro hombre, y aunque sabía que era lo que ella quería, que no debía dejarse manipular, no lo podía evitar, la amaba y la odiaba, sabía que nunca podría disfrutar de ella como quisiera porque no se lo merecía, pero lo que tampoco consentiría es que lo hiciese otro hombre, y mucho menos con apellido Castro y en sus narices. Sin darse apenas cuenta estaba a un escaso metro de Francisca, que dio un paso atrás previniendo lo que sabía que le provocaba tener a Raimundo tan cerca, pero algo se lo impidió y es que estaba al ras de la pared.
- No sé a santo de qué iba a molestarme a mí semejante hecho, pues ni me gustan los Castro ni me gustan los Montenegro, de hecho mira mejor entre ellos que maldiciendo contra los demás, y aunque yo no comulgue para con esas cosas, como se suele decir ‘Dios los cría y ellos se juntan’.
- Muy bien, entonces ¿Por qué acudiste ayer a la Casona con el único propósito de interrumpirnos? Y ¿qué ganas poniendo a León en mi contra?
Sus palabras se acompañaron de un paso al frente, desafiante tras el orgullo herido, sin ser consciente de que a quien desafiaba era a sus propias fuerzas… A su vez Raimundo encendido por los celos, que se incrementaban por momentos al ver lo que ella estaba haciendo sólo por el Castro, apartó de un manotazo la silla que los separaba y se quedó a un palmo de ella, sumido en el olor que desprendía, ese que traía a su memoria cada noche, cada mañana, y en cada anhelo de sentirla cerca…
- Mira Francisca, por mucho que seas quien eres y yo sea un hombre cabal, ¡no voy a permitir que vengas a mi casa a insultarme y acusarme falsamente de algo en lo que no tengo el más mínimo interés!, ya que como dices lo que hagas o dejes de hacer con tu vida ni me va ni me viene, así que recoge tu veneno y vete a esparcirlo a otro lado.
En esas últimas palabras no pudo evitar dedicarle la más furia de las mirada,s helándola con la profundid de sus ojos, abrasándola con cada palabra y sin darse cuenta en uno de esos deslices apoyó una de sus manos en una de las estanterías de la pared lo que lo situaba de frente a frente con su adversaria, quién más bien parecía una presa demasidado cercana y peligrosa como para averiguar quién iba a ser el cazador.
Francisca viéndose acorralada no podía permitir que ganara la batalla, y apoderada por el orgullo Montenegro, apartó de un manotazo el brazo de Raimundo saliendo de su jaula y desplegando toda su fuerza, pues le dirigió una mirada que hizo que la línea que unía sus ojos se percibiese cómo la más tensa y a la vez frágil de las mismas.
De repente se abrió la puerta, mostrando a Emilia acompañada de un León desconcertado, y que después de tantos años intentando expiar sus malas artes volvía a sentir esa fiera en su interior que le hizo asustarse de sí mismo. Emilia, conocedora ya de los vaivenes de ambos y percibiendo la tensión del ambiente, consideró que lo mejor sería apagar el fuego que estos dos encendían cuando se encontraban en el mismo espacio.
- Buenos días padre, Francisca. ¿Qué asuntos la tren por aquí? ¿va todo bien con María?
Intentó desviar la situación, mientras León parecía haber congelado su semblante en un rictus severo, rígido, con una mirada cuanto menos intrigante y dirigida a esa imperceptible línea que estaba uniendo a Raimundo y Francisca…
- Primero me tachas de falta de formas y ahora me reprochas un buen gesto para con mis congéneres…, que por otro lado no logro ver que tipo de agravio pueda ser ese…
- ¡Déjate de chanzas Raimundo!, que estás haciendo que pierda la paciencia. Se puede saber ¿qué tanto te interesa mi relación con el Castro? Es que acaso ¿te intimida que haya un hombre en el pueblo culto, con buena planta, caballeroso y qué quiera amistarse conmigo…?
Ella disfrutó con cada una de las palabras que le dirigió al respecto de León, imaginando el golpe que estaba recibiendo el ego de Raimundo con cada una de ellas…
En ese momento fue como si Raimundo recibiese un latigazo de pies a cabeza subiéndole una furia insoportable que le llevó a acercarse más a ella sumido en la indignación que le provocaban sus palabras para con otro hombre, y aunque sabía que era lo que ella quería, que no debía dejarse manipular, no lo podía evitar, la amaba y la odiaba, sabía que nunca podría disfrutar de ella como quisiera porque no se lo merecía, pero lo que tampoco consentiría es que lo hiciese otro hombre, y mucho menos con apellido Castro y en sus narices. Sin darse apenas cuenta estaba a un escaso metro de Francisca, que dio un paso atrás previniendo lo que sabía que le provocaba tener a Raimundo tan cerca, pero algo se lo impidió y es que estaba al ras de la pared.
- No sé a santo de qué iba a molestarme a mí semejante hecho, pues ni me gustan los Castro ni me gustan los Montenegro, de hecho mira mejor entre ellos que maldiciendo contra los demás, y aunque yo no comulgue para con esas cosas, como se suele decir ‘Dios los cría y ellos se juntan’.
- Muy bien, entonces ¿Por qué acudiste ayer a la Casona con el único propósito de interrumpirnos? Y ¿qué ganas poniendo a León en mi contra?
Sus palabras se acompañaron de un paso al frente, desafiante tras el orgullo herido, sin ser consciente de que a quien desafiaba era a sus propias fuerzas… A su vez Raimundo encendido por los celos, que se incrementaban por momentos al ver lo que ella estaba haciendo sólo por el Castro, apartó de un manotazo la silla que los separaba y se quedó a un palmo de ella, sumido en el olor que desprendía, ese que traía a su memoria cada noche, cada mañana, y en cada anhelo de sentirla cerca…
- Mira Francisca, por mucho que seas quien eres y yo sea un hombre cabal, ¡no voy a permitir que vengas a mi casa a insultarme y acusarme falsamente de algo en lo que no tengo el más mínimo interés!, ya que como dices lo que hagas o dejes de hacer con tu vida ni me va ni me viene, así que recoge tu veneno y vete a esparcirlo a otro lado.
En esas últimas palabras no pudo evitar dedicarle la más furia de las mirada,s helándola con la profundid de sus ojos, abrasándola con cada palabra y sin darse cuenta en uno de esos deslices apoyó una de sus manos en una de las estanterías de la pared lo que lo situaba de frente a frente con su adversaria, quién más bien parecía una presa demasidado cercana y peligrosa como para averiguar quién iba a ser el cazador.
Francisca viéndose acorralada no podía permitir que ganara la batalla, y apoderada por el orgullo Montenegro, apartó de un manotazo el brazo de Raimundo saliendo de su jaula y desplegando toda su fuerza, pues le dirigió una mirada que hizo que la línea que unía sus ojos se percibiese cómo la más tensa y a la vez frágil de las mismas.
De repente se abrió la puerta, mostrando a Emilia acompañada de un León desconcertado, y que después de tantos años intentando expiar sus malas artes volvía a sentir esa fiera en su interior que le hizo asustarse de sí mismo. Emilia, conocedora ya de los vaivenes de ambos y percibiendo la tensión del ambiente, consideró que lo mejor sería apagar el fuego que estos dos encendían cuando se encontraban en el mismo espacio.
- Buenos días padre, Francisca. ¿Qué asuntos la tren por aquí? ¿va todo bien con María?
Intentó desviar la situación, mientras León parecía haber congelado su semblante en un rictus severo, rígido, con una mirada cuanto menos intrigante y dirigida a esa imperceptible línea que estaba uniendo a Raimundo y Francisca…
#1846
12/05/2013 22:57
TOMA YA!!! Flipada en colores me allo desde q lei tu relato...flipada....
Si esta visto q mas imaginacion q tenemos las RP no lo tienen ni los lionistas de la serie...q creatividad tan desperdiciada...ya se podian fijar los de Antena 3 en vosotras y q escribierais algunos de los guiones q interpretan tan maravillosamente los actores de PV-
Cuando puedas Ahinoa....SIIIIIIIIIGUUUUUUUEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!

Si esta visto q mas imaginacion q tenemos las RP no lo tienen ni los lionistas de la serie...q creatividad tan desperdiciada...ya se podian fijar los de Antena 3 en vosotras y q escribierais algunos de los guiones q interpretan tan maravillosamente los actores de PV-
Cuando puedas Ahinoa....SIIIIIIIIIGUUUUUUUEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!


#1847
13/05/2013 11:52
Pero...¡Ainhoa! ¿Cómo has tardado tanto en ponerte a escribir? Ya estás tardando en continuar
Bravo
Dejo aquí la continuación de los Celos... (Va por ti, Mariajo, muacksss)
Pasaron un par de días sin que nada supiera sobre ella. Pensó que tras el impacto inicial, Francisca podría ir a buscarle aunque fuera para recriminarle su actitud. Sin embargo, no había sido así. Tal vez se había conducido con demasiada brusquedad en sus intenciones, pero actuó movido por los celos que le produjo verla junto a León. Pensar que tal vez ella pudiera enamorarse de él le había torturado de tal manera que tensó demasiado la cuerda.
No había podido olvidar lo ocurrido entre ellos aquella noche en la posada. Francisca había respondido con igual ardor a sus besos y caricias, pero también era testaruda. Obstinada. Aunque estaba claro que correspondía sus sentimientos, si se había propuesto apartarle de su vida, no le daría opción de acercarse a ella.
Quizá lo había estropeado todo.
No escuchó cómo se abría la puerta tras él, ni cómo María le saludaba sin obtener ni la más mínima respuesta.
- Abuelo -, lo llamó de nuevo insistentemente. - ¿Es que no me oye? ¿Se encuentra bien? -.
Raimundo alzó la vista cuando notó que alguien tocaba su hombro. Se sobresaltó al no saberse a solas, pero lo disimuló como mejor supo.
- Tontunas de un pobre viejo -, sonrió de medio lado. - Pensamientos que rondan mi cabeza, nada más -, añadió rozando con los dedos la mesa del comedor.
- Qué casualidad… -, respondió la joven mientras se quitaba los guantes y el abrigo.
- ¿Qué quieres decir? -, preguntó un extrañado Raimundo. El tono de voz de su nieta le había sonado… divertido. Hasta burlón, podría decirse.
María tomó asiento frente a su abuelo, fingiendo que aquello que iba a contarle carecía de interés. - Oh, nada importante, no se preocupe. Solo que mi madrina debe estar sufriendo esas mismas “tontunas”, porque no es la primera vez que la sorprendo pensando en las musarañas, igual que me ocurrió con usted hace un momento, abuelo -. Le miró de reojo esperando su reacción, la cual le confirmó que algo de cierta envergadura había acontecido entre ellos para que ambos se mostrasen tan taciturnos. - ¿Qué tal la película el otro día? ¿Disfrutó? -. Cambió repentinamente de tema.
Raimundo cambió la expresión de su rostro al recordar. Una media sonrisa casi imperceptible se dibujó en él al rememorar la calidez del cuerpo de Francisca bajo las palmas de sus manos. El dulce sabor de sus labios en él. - Si hija, disfruté mucho esa noche -. Respondió.
- Afortunado usted, abuelo. Creo sin embargo que a mi madrina no le gustó demasiado ni la película ni la compañía -.
- ¿La…? ¿La compañía? -. Se le había formado un nudo en el estómago pensando que Francisca podría haberle contado algo de lo ocurrido a María. Estaba seguro de que no había sido así, pero no pudo evitar sentir esa inquietud en su interior. - ¿Te lo ha dicho ella? -. Preguntó como si nada.
María suspiró. - Ella no cuenta nunca nada, debería saberlo usted mejor que nadie -, le respondió ladeando la cabeza. - Es solo que no acepta ningún comentario sobre el cinematógrafo, ni la película ni nada que tenga que ver con esa noche. Reacciona con nerviosismo… Es más, ni siquiera ha vuelto a recibir a Don León a pesar de que él ha insistido en visitarla varias veces -.
- De ahí lo de la compañía… -, pensó Raimundo en voz alta, aliviado.
- Pues claro abuelo, ¿de quién pensaba que hablaba sino de Don León? Fue él quien la acompañó a la proyección esa noche. Para mí que… -, apartó la mirada de Raimundo fingiendo inocencia. -… en realidad ella hubiese preferido ir con usted -.
Ambos se miraron sonriendo. Sin necesidad de más palabras.
*********
- Mariana, sírveme una tisana en el jardín -, le pidió mientras las dos salían del despacho. - La casa me ahoga y necesito respirar -, prosiguió en voz baja al tiempo que se llevaba una mano al pecho. Azorada. Nerviosa.
- ¿Y por qué no sale un rato al pueblo? -, le sugirió Mariana, que no había podido evitar escucharla. - Tal vez un paseo le haga bien, Señora. Desde hace un par de días no le veo buena cara -.
Francisca la miró de frente, arqueando una ceja. - ¿Qué te hace pensar que tengas potestad para darme consejos, Mariana? Tal vez mi “mala cara” se deba a tus guisos. La cena de anoche fue de lo peorcito que has perpetrado desde que estás a mi servicio -.
La sola idea de acercarse al pueblo, iba unida irremediablemente a la posibilidad de cruzarse con Raimundo. Y no estaba preparada para ello. Es más, creía que jamás estaría preparada. ¿Cómo había podido conducirse de manera tan poco decente para con ella? ¿En qué demonios estaba pensando? Le odiaba. Lo hacía con todas sus fuerzas. Por haber osado tocarla de aquella manera.
Pero sobre todo, por haber despertado en ella instintos que creyó ya olvidados. Sensaciones que hasta le robaban el sueño y que empezaban a hacer mella en su aspecto.
- Y nada de visitas -, le recalcó segundos antes de salir por la puerta que accedía al exterior. - Inventa cualquier excusa o di simplemente que no tengo ganas de ver a nadie, ¿estamos? -.
Se adentró en el jardín sintiendo que la brisa acariciaba su rostro. Era una tarde cálida, apacible. Se dejó caer en una de las sillas sintiendo que los recuerdos la inundaban una vez más. Sus manos, sus labios… Aquella pasión desbordante… El palpitar de sus cuerpos…
Raimundo y ella siempre fueron como una bomba a punto de explotar. Puro fuego. Sin embargo, los años y el abismo que se estableció entre ellos, habían templado aquellas sensaciones tan profundamente carnales. Más desde la pasado noche esas emociones habían vuelto a ella sacudiendo los cimientos de su vida. No podía pensar, no podía dormir. Tan solo anhelaba sus besos, sus caricias…
¡Por todos los santos que iba a volverse loca! Había evitado por todos los medios la presencia de León a pesar de que éste había dado muestras de preocupación ante sus negativas por recibirle. No deseaba ver a nadie, no quería hablar con nadie… Sabía que su actitud estaba resultando más que sospechosa para todos los que la rodeaban, pero tenían el buen tino de no preguntar.
- Maldito seas, Raimundo -, murmuró.
- ¿Pensando en mí… Francisca? -.
Bravo

Dejo aquí la continuación de los Celos... (Va por ti, Mariajo, muacksss)
CELOS
[/b]Pasaron un par de días sin que nada supiera sobre ella. Pensó que tras el impacto inicial, Francisca podría ir a buscarle aunque fuera para recriminarle su actitud. Sin embargo, no había sido así. Tal vez se había conducido con demasiada brusquedad en sus intenciones, pero actuó movido por los celos que le produjo verla junto a León. Pensar que tal vez ella pudiera enamorarse de él le había torturado de tal manera que tensó demasiado la cuerda.
No había podido olvidar lo ocurrido entre ellos aquella noche en la posada. Francisca había respondido con igual ardor a sus besos y caricias, pero también era testaruda. Obstinada. Aunque estaba claro que correspondía sus sentimientos, si se había propuesto apartarle de su vida, no le daría opción de acercarse a ella.
Quizá lo había estropeado todo.
No escuchó cómo se abría la puerta tras él, ni cómo María le saludaba sin obtener ni la más mínima respuesta.
- Abuelo -, lo llamó de nuevo insistentemente. - ¿Es que no me oye? ¿Se encuentra bien? -.
Raimundo alzó la vista cuando notó que alguien tocaba su hombro. Se sobresaltó al no saberse a solas, pero lo disimuló como mejor supo.
- Tontunas de un pobre viejo -, sonrió de medio lado. - Pensamientos que rondan mi cabeza, nada más -, añadió rozando con los dedos la mesa del comedor.
- Qué casualidad… -, respondió la joven mientras se quitaba los guantes y el abrigo.
- ¿Qué quieres decir? -, preguntó un extrañado Raimundo. El tono de voz de su nieta le había sonado… divertido. Hasta burlón, podría decirse.
María tomó asiento frente a su abuelo, fingiendo que aquello que iba a contarle carecía de interés. - Oh, nada importante, no se preocupe. Solo que mi madrina debe estar sufriendo esas mismas “tontunas”, porque no es la primera vez que la sorprendo pensando en las musarañas, igual que me ocurrió con usted hace un momento, abuelo -. Le miró de reojo esperando su reacción, la cual le confirmó que algo de cierta envergadura había acontecido entre ellos para que ambos se mostrasen tan taciturnos. - ¿Qué tal la película el otro día? ¿Disfrutó? -. Cambió repentinamente de tema.
Raimundo cambió la expresión de su rostro al recordar. Una media sonrisa casi imperceptible se dibujó en él al rememorar la calidez del cuerpo de Francisca bajo las palmas de sus manos. El dulce sabor de sus labios en él. - Si hija, disfruté mucho esa noche -. Respondió.
- Afortunado usted, abuelo. Creo sin embargo que a mi madrina no le gustó demasiado ni la película ni la compañía -.
- ¿La…? ¿La compañía? -. Se le había formado un nudo en el estómago pensando que Francisca podría haberle contado algo de lo ocurrido a María. Estaba seguro de que no había sido así, pero no pudo evitar sentir esa inquietud en su interior. - ¿Te lo ha dicho ella? -. Preguntó como si nada.
María suspiró. - Ella no cuenta nunca nada, debería saberlo usted mejor que nadie -, le respondió ladeando la cabeza. - Es solo que no acepta ningún comentario sobre el cinematógrafo, ni la película ni nada que tenga que ver con esa noche. Reacciona con nerviosismo… Es más, ni siquiera ha vuelto a recibir a Don León a pesar de que él ha insistido en visitarla varias veces -.
- De ahí lo de la compañía… -, pensó Raimundo en voz alta, aliviado.
- Pues claro abuelo, ¿de quién pensaba que hablaba sino de Don León? Fue él quien la acompañó a la proyección esa noche. Para mí que… -, apartó la mirada de Raimundo fingiendo inocencia. -… en realidad ella hubiese preferido ir con usted -.
Ambos se miraron sonriendo. Sin necesidad de más palabras.
*********
- Mariana, sírveme una tisana en el jardín -, le pidió mientras las dos salían del despacho. - La casa me ahoga y necesito respirar -, prosiguió en voz baja al tiempo que se llevaba una mano al pecho. Azorada. Nerviosa.
- ¿Y por qué no sale un rato al pueblo? -, le sugirió Mariana, que no había podido evitar escucharla. - Tal vez un paseo le haga bien, Señora. Desde hace un par de días no le veo buena cara -.
Francisca la miró de frente, arqueando una ceja. - ¿Qué te hace pensar que tengas potestad para darme consejos, Mariana? Tal vez mi “mala cara” se deba a tus guisos. La cena de anoche fue de lo peorcito que has perpetrado desde que estás a mi servicio -.
La sola idea de acercarse al pueblo, iba unida irremediablemente a la posibilidad de cruzarse con Raimundo. Y no estaba preparada para ello. Es más, creía que jamás estaría preparada. ¿Cómo había podido conducirse de manera tan poco decente para con ella? ¿En qué demonios estaba pensando? Le odiaba. Lo hacía con todas sus fuerzas. Por haber osado tocarla de aquella manera.
Pero sobre todo, por haber despertado en ella instintos que creyó ya olvidados. Sensaciones que hasta le robaban el sueño y que empezaban a hacer mella en su aspecto.
- Y nada de visitas -, le recalcó segundos antes de salir por la puerta que accedía al exterior. - Inventa cualquier excusa o di simplemente que no tengo ganas de ver a nadie, ¿estamos? -.
Se adentró en el jardín sintiendo que la brisa acariciaba su rostro. Era una tarde cálida, apacible. Se dejó caer en una de las sillas sintiendo que los recuerdos la inundaban una vez más. Sus manos, sus labios… Aquella pasión desbordante… El palpitar de sus cuerpos…
Raimundo y ella siempre fueron como una bomba a punto de explotar. Puro fuego. Sin embargo, los años y el abismo que se estableció entre ellos, habían templado aquellas sensaciones tan profundamente carnales. Más desde la pasado noche esas emociones habían vuelto a ella sacudiendo los cimientos de su vida. No podía pensar, no podía dormir. Tan solo anhelaba sus besos, sus caricias…
¡Por todos los santos que iba a volverse loca! Había evitado por todos los medios la presencia de León a pesar de que éste había dado muestras de preocupación ante sus negativas por recibirle. No deseaba ver a nadie, no quería hablar con nadie… Sabía que su actitud estaba resultando más que sospechosa para todos los que la rodeaban, pero tenían el buen tino de no preguntar.
- Maldito seas, Raimundo -, murmuró.
- ¿Pensando en mí… Francisca? -.
#1848
13/05/2013 11:53
Su rostro se tornó lívido al escuchar su voz a su espalda. ¿Cómo era posible que nadie le hubiese impedido el paso? Cuando cogiera a esa descerebrada de Mariana la echaría a patadas de la Casona ella misma.
Se levantó casi de un salto, poniendo distancia entre ellos. - ¿Qué demonios quieres, Ulloa? No creo haberte invitado a venir ni que tengas un motivo importante como para que te presentes por tu cuenta en mi casa y mucho menos sin anunciarte previamente -.
Quiso parecer entera. Ajena a su presencia, aunque por dentro estuviera muriendo de ganas porque él la tomara entre sus brazos.
- Será mejor que te vayas -. Le exigió mientras ella le daba la espalda con la intención de marcharse de nuevo a la seguridad de la Casona.
- Nunca pensé que Francisca Montenegro fuera una cobarde -, la provocó casi a voces. Deteniendo su marcha tal y como pretendía. - ¿Tienes miedo de mí, Francisca? -, le preguntó con suavidad. - ¿O tal vez lo tienes de ti misma? -.
Ella bufó furiosa. - ¿Miedo de ti? Ni lo sueñes -, avanzó hasta él. - En cuanto a mí, no tengo nada que temer. Tengo perfectamente claro lo que siento por ti, Raimundo Ulloa -. Se detuvo hasta estar frente a frente. - Desprecio -.
Él recorrió su figura con la mirada. - Ciertamente, pude sentir tu desprecio la otra noche, cuando pugnabas por acercarme más y más a ti… -.
Francisca notó el rubor tiñendo sus mejillas, y quiso que la tierra la tragase en ese mismo instante. Estaba tan azorada que no supo devolver aquella provocación.
- ¿Por qué te cuesta tanto reconocer que me sigues amando, Francisca? -, le preguntó Raimundo de pronto. - ¿De qué tienes miedo? ¿De dejarte llevar por lo que sientes? -.
Ella le miró enfadada. Dolida. Herida. - ¿He de recordarte que ya lo hice? ¿Y qué es lo que recibí a cambio? Me embaucaste haciéndome creer que me querías cuando solo recibí traición por tu parte -, le dio la espalda. No podía ni siquiera mirarle a la cara. - Discúlpame por ser tan… desconfiada -. Sentenció con ironía.
- Mis sentimientos siempre fueron sinceros, Francisca -, la tomó del brazo, girándola de nuevo a él. - Lo siguen siendo… -. Subió una de sus manos hasta rozar su mejilla. - Y sé que los tuyos también lo son, por más que te empeñes en seguir negándolo -.
Francisca alzó su mano, apartando la de él. - No te creas que me conoces tan bien, Ulloa. Mi amor por ti era sincero, pero tú te encargaste de matarlo -, le miró desafiante. - Nada siento por ti -.
- Francisca… -, pronunció su nombre logrando que se le erizase la piel de todo el cuerpo. Acercándose a ella hasta el punto en que apenas quedaba espacio entre sus cuerpos. Entrelazando sus manos. - Cállate y bésame -.
Atrapó sus labios sin darle posibilidad ninguna de escapar. La besó con intensidad, saboreando cada centímetro de sus labios. Queriendo despertar su deseo. Impidiéndole seguir negando lo que de verdad sentía.
Ella le siguió durante unos segundos antes de romper la unión y mirarle desafiante.
- Te odio, Raimundo Ulloa -.
Él, soltó sus manos para poder enmarcar su rostro. - Yo también te amo, pequeña -, musitó junto a su boca antes de volver a rozarla, esta vez con infinita ternura. Tanteando, jugando. Acercándose brevemente para después alejarse unos milímetros.
Hasta que su aguante no fue más que una quimera y acarició sus labios obligándole a separarlos. Absorbiendo el gemido que escapó de su garganta y que fue como música celestial para sus oídos. En el mismo instante en que sus lenguas se encontraron, las manos de Francisca treparon por su espalda hasta llegar a su nuca. Acariciando. Logrando estremecerle.
Las manos le temblaban de deseo cuando las deslizó por sus caderas. Cuando, sin dejar de beber de su boca, las movió hasta sus muslos, subiéndola a horcajadas sobre él. Llevándola así hasta uno de los pilares de piedra, donde la apoyó con delicadeza.
- ¿Qué me has hecho, Raimundo? -, gimió mientras acariciaba sus cabellos. Mientras su boca devoraba la piel de su cuello.
- Amarte, cielo mío -, respondió. - Nunca hice otra cosa más que amarte… -.
Siguieron besándose desesperados hasta que escucharon que alguien se acercaba. Desconcertados y sin saber qué hacer, se separaron con rapidez, alejándose el uno del otro tanto como les fue posible. Francisca se recompuso el vestido antes de mirar a Raimundo. Sonriéndole con los ojos empañados de amor.
- Señora aquí le traigo su… tisana… -. Mariana sintió que acababa de interrumpir algo importante. Sin más dilación, dejó la bandeja sobre la mesa y sin pronunciar una sola palabra más, desapareció hacia el interior de la Casona. Dejándoles de nuevo a solas.
Esta vez fue ella quien se acercó hasta Raimundo. Él la observaba detenidamente, con los brazos junto a los costados. Esperando. Francisca subió las manos hasta esconderlas por debajo de su chaqueta. Su respiración se aceleró a medida que la prenda caía deslizada por los hombros.
- ¿Por dónde íbamos? -.
Se sonrieron mientras unían nuevamente sus labios, enredando sus lenguas en un beso eterno. El suelo del jardín se fue llenando con las ropas que casi se arrancaban con sus manos. La camisa de él… la blusa de ella…
Raimundo la tomó a horcajadas una vez más, y tomando como apoyo de nuevo el pilar de piedra, entró en ella atrapando en sus labios el gemido ahogado de Francisca. Marcaron un baile de cuerpos, de besos, de caricias. Pequeñas gotas de sudor se deslizaban por sus ardientes cuerpos a la vez que el silencio se rompía con jadeos y declaraciones de amor.
El éxtasis la sorprendió entregada a la pasión que Raimundo despertaba en ella. Sintió que su cuerpo se fundía como si de lava se tratase. Instantes después, él la acompañó en aquel viaje de placer.
Cuando ambos bajaron del torbellino de satisfacción que su íntima unión les había provocado, se prodigaron breves y sensuales roces de sus labios. Hasta que sus respiraciones adoptaron su ritmo normal.
- Ahora atrévete a ir al cinematógrafo con otro que no sea yo -.
Francisca le sonrió antes de entregarse de nuevo a sus brazos. Habían estado a punto de renunciar a la felicidad por culpa de un estúpido orgullo.
.............
Ahora ya si que es FINAL definitivo
Se levantó casi de un salto, poniendo distancia entre ellos. - ¿Qué demonios quieres, Ulloa? No creo haberte invitado a venir ni que tengas un motivo importante como para que te presentes por tu cuenta en mi casa y mucho menos sin anunciarte previamente -.
Quiso parecer entera. Ajena a su presencia, aunque por dentro estuviera muriendo de ganas porque él la tomara entre sus brazos.
- Será mejor que te vayas -. Le exigió mientras ella le daba la espalda con la intención de marcharse de nuevo a la seguridad de la Casona.
- Nunca pensé que Francisca Montenegro fuera una cobarde -, la provocó casi a voces. Deteniendo su marcha tal y como pretendía. - ¿Tienes miedo de mí, Francisca? -, le preguntó con suavidad. - ¿O tal vez lo tienes de ti misma? -.
Ella bufó furiosa. - ¿Miedo de ti? Ni lo sueñes -, avanzó hasta él. - En cuanto a mí, no tengo nada que temer. Tengo perfectamente claro lo que siento por ti, Raimundo Ulloa -. Se detuvo hasta estar frente a frente. - Desprecio -.
Él recorrió su figura con la mirada. - Ciertamente, pude sentir tu desprecio la otra noche, cuando pugnabas por acercarme más y más a ti… -.
Francisca notó el rubor tiñendo sus mejillas, y quiso que la tierra la tragase en ese mismo instante. Estaba tan azorada que no supo devolver aquella provocación.
- ¿Por qué te cuesta tanto reconocer que me sigues amando, Francisca? -, le preguntó Raimundo de pronto. - ¿De qué tienes miedo? ¿De dejarte llevar por lo que sientes? -.
Ella le miró enfadada. Dolida. Herida. - ¿He de recordarte que ya lo hice? ¿Y qué es lo que recibí a cambio? Me embaucaste haciéndome creer que me querías cuando solo recibí traición por tu parte -, le dio la espalda. No podía ni siquiera mirarle a la cara. - Discúlpame por ser tan… desconfiada -. Sentenció con ironía.
- Mis sentimientos siempre fueron sinceros, Francisca -, la tomó del brazo, girándola de nuevo a él. - Lo siguen siendo… -. Subió una de sus manos hasta rozar su mejilla. - Y sé que los tuyos también lo son, por más que te empeñes en seguir negándolo -.
Francisca alzó su mano, apartando la de él. - No te creas que me conoces tan bien, Ulloa. Mi amor por ti era sincero, pero tú te encargaste de matarlo -, le miró desafiante. - Nada siento por ti -.
- Francisca… -, pronunció su nombre logrando que se le erizase la piel de todo el cuerpo. Acercándose a ella hasta el punto en que apenas quedaba espacio entre sus cuerpos. Entrelazando sus manos. - Cállate y bésame -.
Atrapó sus labios sin darle posibilidad ninguna de escapar. La besó con intensidad, saboreando cada centímetro de sus labios. Queriendo despertar su deseo. Impidiéndole seguir negando lo que de verdad sentía.
Ella le siguió durante unos segundos antes de romper la unión y mirarle desafiante.
- Te odio, Raimundo Ulloa -.
Él, soltó sus manos para poder enmarcar su rostro. - Yo también te amo, pequeña -, musitó junto a su boca antes de volver a rozarla, esta vez con infinita ternura. Tanteando, jugando. Acercándose brevemente para después alejarse unos milímetros.
Hasta que su aguante no fue más que una quimera y acarició sus labios obligándole a separarlos. Absorbiendo el gemido que escapó de su garganta y que fue como música celestial para sus oídos. En el mismo instante en que sus lenguas se encontraron, las manos de Francisca treparon por su espalda hasta llegar a su nuca. Acariciando. Logrando estremecerle.
Las manos le temblaban de deseo cuando las deslizó por sus caderas. Cuando, sin dejar de beber de su boca, las movió hasta sus muslos, subiéndola a horcajadas sobre él. Llevándola así hasta uno de los pilares de piedra, donde la apoyó con delicadeza.
- ¿Qué me has hecho, Raimundo? -, gimió mientras acariciaba sus cabellos. Mientras su boca devoraba la piel de su cuello.
- Amarte, cielo mío -, respondió. - Nunca hice otra cosa más que amarte… -.
Siguieron besándose desesperados hasta que escucharon que alguien se acercaba. Desconcertados y sin saber qué hacer, se separaron con rapidez, alejándose el uno del otro tanto como les fue posible. Francisca se recompuso el vestido antes de mirar a Raimundo. Sonriéndole con los ojos empañados de amor.
- Señora aquí le traigo su… tisana… -. Mariana sintió que acababa de interrumpir algo importante. Sin más dilación, dejó la bandeja sobre la mesa y sin pronunciar una sola palabra más, desapareció hacia el interior de la Casona. Dejándoles de nuevo a solas.
Esta vez fue ella quien se acercó hasta Raimundo. Él la observaba detenidamente, con los brazos junto a los costados. Esperando. Francisca subió las manos hasta esconderlas por debajo de su chaqueta. Su respiración se aceleró a medida que la prenda caía deslizada por los hombros.
- ¿Por dónde íbamos? -.
Se sonrieron mientras unían nuevamente sus labios, enredando sus lenguas en un beso eterno. El suelo del jardín se fue llenando con las ropas que casi se arrancaban con sus manos. La camisa de él… la blusa de ella…
Raimundo la tomó a horcajadas una vez más, y tomando como apoyo de nuevo el pilar de piedra, entró en ella atrapando en sus labios el gemido ahogado de Francisca. Marcaron un baile de cuerpos, de besos, de caricias. Pequeñas gotas de sudor se deslizaban por sus ardientes cuerpos a la vez que el silencio se rompía con jadeos y declaraciones de amor.
El éxtasis la sorprendió entregada a la pasión que Raimundo despertaba en ella. Sintió que su cuerpo se fundía como si de lava se tratase. Instantes después, él la acompañó en aquel viaje de placer.
Cuando ambos bajaron del torbellino de satisfacción que su íntima unión les había provocado, se prodigaron breves y sensuales roces de sus labios. Hasta que sus respiraciones adoptaron su ritmo normal.
- Ahora atrévete a ir al cinematógrafo con otro que no sea yo -.
Francisca le sonrió antes de entregarse de nuevo a sus brazos. Habían estado a punto de renunciar a la felicidad por culpa de un estúpido orgullo.
.............
Ahora ya si que es FINAL definitivo
#1849
13/05/2013 14:02
aaay Ruth! como te quiero pequeña! NO HAY NADIE QUE ESCRIBA COMO TU!!
Mil gracias!
Mil gracias!
#1850
13/05/2013 22:00
pero, pero, pero que es esto????????? desaparezco unos dias... y ZAS, relatos, continuaciones, cambio de página.... 
...
me encantais... os lo digo de verdad... teneis un arte con la pluma, teclado, boli, lápiz... lo que sea con tal de leeros...
SaraRyF... ese Raimundo, te quiero. No me dejes nunca... aiiiiiins.... me ha matado....que bonitooooo por favooooor

Sonia.... Ruth.... me vais a matar de amoooooor..... esa boda tan deseada, esos besos, eso todo... si es que así dan ganas de salir a cantar a la calle, y ver la vida como en un musical... jajajajaaja



Ainhoaaaaaaa.... esperooooo que te sigas aburriendo mas a menudo.,,, porque muchachaaaaa.... está divinooooo... como has tardado tanto en escribir?????.... vamos... que bieeeeeeeeeen....
de la novela... no me molesto ni en hablar... 1 semana sin verla... y no me he perdido nada (bueno si... la fornicación entre Aurorita y el chopo... menos mal que me lo he perdido...)
gemeeeee... va, vaaaaa...que quiero mi dosis de spoiler... que no puedo ya vivir sin ella... jajajjajaja
besos hermosas...

... me encantais... os lo digo de verdad... teneis un arte con la pluma, teclado, boli, lápiz... lo que sea con tal de leeros...
SaraRyF... ese Raimundo, te quiero. No me dejes nunca... aiiiiiins.... me ha matado....que bonitooooo por favooooor


Sonia.... Ruth.... me vais a matar de amoooooor..... esa boda tan deseada, esos besos, eso todo... si es que así dan ganas de salir a cantar a la calle, y ver la vida como en un musical... jajajajaaja




Ainhoaaaaaaa.... esperooooo que te sigas aburriendo mas a menudo.,,, porque muchachaaaaa.... está divinooooo... como has tardado tanto en escribir?????.... vamos... que bieeeeeeeeeen....
de la novela... no me molesto ni en hablar... 1 semana sin verla... y no me he perdido nada (bueno si... la fornicación entre Aurorita y el chopo... menos mal que me lo he perdido...)
gemeeeee... va, vaaaaa...que quiero mi dosis de spoiler... que no puedo ya vivir sin ella... jajajjajaja
besos hermosas...
#1851
14/05/2013 01:51
Hola Raipaquistas!!! me alegra mucho que os haya entretenido mi relato!! 
he intentado aprender de las mejores!!! y con las horas que empleado sumergida en sus relatos espero q haya servido de algo jajaja
Así que teniendo en cuenta que estoy de exámenes con el aburrimiento que eso conlleva... y las pocas alegrías que nos dan en la serie, he continuado otro poquito del relato, a ver que os va pareciendo... jejeje
PD: Ruth esos celos son maravillosos!!! cuando te leo siempre deseo que escribas pronto la siguiente parte, pero es terminar y desear que no haya acabado , =) , y ansiosa me tienes aún con el otro que comenzaste....jejeejejeje
ENCUENTRO II
- Buenos días padre, Francisca. ¿Qué asuntos la tren por aquí? ¿va todo bien con María?
Intentó desviar la situación, mientras León parecía haber congelado su semblante en un rictus severo, rígido, con una mirada cuanto menos intrigante y dirigida a esa imperceptible línea que estaba uniendo a Raimundo y Francisca…
Pasaron unos segundos, en los que cada uno de los presentes intentó disimular lo que en realidad pensaba en ese momento y poder así salir lo más airoso y rápidamente posible de allí.
- Buenas Emilia, tranquila no te angusties que María se encuentra perfectamente, sólo pasé a departir con Raimundo un asunto sin importancia al que ya hemos dado por zanjado, con lo que me dispongo a marchar. Con Dios.
- Adiós Doña Francisca.
Y sin más dilación, giró sobre sus pasos, dirigiendo una leve inclinación de cabeza a modo de despedida a los presentes y aligerando el paso en busca del aire que le había robado la conversación, la cercanía y el desasosiego que le sembaraba cada encuentro con el Ulloa. Una vez en su automóvil y de camino a la Casona, dejó salir la rabia y la intensidad contenida, suavizando la contracción de cada uno de los músculos que la desobedecían deliberadamente sucumbiendo al olor, el calor y la extenuación que cada movimiento, cada mirada, cada brisa que seguía sus pasos, conseguían provocar en ella. Sofocada como estaba, e intentando alimentar sus pulmones, no pudo por más que llevarse una mano al pecho, seguido de un inconsciente temblor al siquiera recordar el brazo de Raimundo conteniéndola…
Mientras tanto el resto de protagonistas de tan incómoda situación, intentaban desenredar lo sucedido…
- Y usted León, qué hace por estos lares? ¿Me requería para algo?
- Nada importante Raimundo, no se inquiete.
- Padre, León quería aclarar algunos temas sobre las casas de los aparceros de ahí que me acompañara hasta casa.
- Así es, pero tonto de mí, debe ser que los años no pasan en balde, olvidé que tenía que hacer un recado de urgencia antes de que llegue el mediodía, dispénsenme.- y con la cara desencajada partió como alma que lleva el diablo…
Raimundo no entendió aquella huída, pero la agradeció profundamente, después de lo que acababa de vivir con Francisca y la tensión que había acumulado, lo que menos le apetecía era actuar frente al Castro, quedando así con Emilia a solas en la casa.
- Padre ¿se encuentra bien? Mire que ya nos conocemos y cuando aquí llegamos pasaba de todo menos nada importante…Así que afloje y dígame qué ha pasado esta vez con la Doña…
- Emilia, ya soy mayorcito cómo para tener que estar dando explicaciones de lo que hago o dejo de hacer. Así que te ruego no te entrometas en mis asuntos, pues eso son, míos. Y ahora aprovecharé la soledad de los campos para dar un paseo, pues parece que serán los únicos a quien no tenga que rendir cuentas… - Tomó abrigo y sombrero y marchó tan raudo como pudo esquivando la contienda de Emilia…
- Si ya lo decía yo…lo que hay que aguantar… mayorcito dice…El día que estos dos consigan entenderse sin desplegar sus respectivas tropas, el mundo dejará de ser mundo…
Más lejos, en los alrededores de la Casona se encontraba León. Desde que interrumpió aquella conversación entre Francisca y Raimundo le hervía la sangre, había estado caminando toda la tarde, intentando apaciguar sus ánimos, trabajo que había hecho en balde, pues a cada instante que conseguía contenerse, volvían a sus recuerdos sus miradas, su intensidad, esa que jamás pudo recibir y que ansiaba enloquecido después de que no sólo debiera conformarse con no tenerla sino con soportar que fuese para otro. La ira le subía por todo el cuerpo, le quemaba… la escena vivida, los entresijos revelados en tan imperceptible encuentro, habían acabado con todos sus esfuerzos por dejar su pasado atrás, por intentar ser un hombre honrado, pues ahora sólo la ansiaba a “ella”, su misma mirada, su roce, su furia, su temblor al tocarla, lo quería todo, estaba enloqueciendo, le daba igual todo lo pasado, su lucha, sus propósitos, ir al mismísimo infierno, pero con lo que no podía, lo que le desgarraba las entrañas era la sola idea de que otro la pensara, la tocara…

he intentado aprender de las mejores!!! y con las horas que empleado sumergida en sus relatos espero q haya servido de algo jajaja
Así que teniendo en cuenta que estoy de exámenes con el aburrimiento que eso conlleva... y las pocas alegrías que nos dan en la serie, he continuado otro poquito del relato, a ver que os va pareciendo... jejeje

PD: Ruth esos celos son maravillosos!!! cuando te leo siempre deseo que escribas pronto la siguiente parte, pero es terminar y desear que no haya acabado , =) , y ansiosa me tienes aún con el otro que comenzaste....jejeejejeje
ENCUENTRO II
- Buenos días padre, Francisca. ¿Qué asuntos la tren por aquí? ¿va todo bien con María?
Intentó desviar la situación, mientras León parecía haber congelado su semblante en un rictus severo, rígido, con una mirada cuanto menos intrigante y dirigida a esa imperceptible línea que estaba uniendo a Raimundo y Francisca…
Pasaron unos segundos, en los que cada uno de los presentes intentó disimular lo que en realidad pensaba en ese momento y poder así salir lo más airoso y rápidamente posible de allí.
- Buenas Emilia, tranquila no te angusties que María se encuentra perfectamente, sólo pasé a departir con Raimundo un asunto sin importancia al que ya hemos dado por zanjado, con lo que me dispongo a marchar. Con Dios.
- Adiós Doña Francisca.
Y sin más dilación, giró sobre sus pasos, dirigiendo una leve inclinación de cabeza a modo de despedida a los presentes y aligerando el paso en busca del aire que le había robado la conversación, la cercanía y el desasosiego que le sembaraba cada encuentro con el Ulloa. Una vez en su automóvil y de camino a la Casona, dejó salir la rabia y la intensidad contenida, suavizando la contracción de cada uno de los músculos que la desobedecían deliberadamente sucumbiendo al olor, el calor y la extenuación que cada movimiento, cada mirada, cada brisa que seguía sus pasos, conseguían provocar en ella. Sofocada como estaba, e intentando alimentar sus pulmones, no pudo por más que llevarse una mano al pecho, seguido de un inconsciente temblor al siquiera recordar el brazo de Raimundo conteniéndola…
Mientras tanto el resto de protagonistas de tan incómoda situación, intentaban desenredar lo sucedido…
- Y usted León, qué hace por estos lares? ¿Me requería para algo?
- Nada importante Raimundo, no se inquiete.
- Padre, León quería aclarar algunos temas sobre las casas de los aparceros de ahí que me acompañara hasta casa.
- Así es, pero tonto de mí, debe ser que los años no pasan en balde, olvidé que tenía que hacer un recado de urgencia antes de que llegue el mediodía, dispénsenme.- y con la cara desencajada partió como alma que lleva el diablo…
Raimundo no entendió aquella huída, pero la agradeció profundamente, después de lo que acababa de vivir con Francisca y la tensión que había acumulado, lo que menos le apetecía era actuar frente al Castro, quedando así con Emilia a solas en la casa.
- Padre ¿se encuentra bien? Mire que ya nos conocemos y cuando aquí llegamos pasaba de todo menos nada importante…Así que afloje y dígame qué ha pasado esta vez con la Doña…
- Emilia, ya soy mayorcito cómo para tener que estar dando explicaciones de lo que hago o dejo de hacer. Así que te ruego no te entrometas en mis asuntos, pues eso son, míos. Y ahora aprovecharé la soledad de los campos para dar un paseo, pues parece que serán los únicos a quien no tenga que rendir cuentas… - Tomó abrigo y sombrero y marchó tan raudo como pudo esquivando la contienda de Emilia…
- Si ya lo decía yo…lo que hay que aguantar… mayorcito dice…El día que estos dos consigan entenderse sin desplegar sus respectivas tropas, el mundo dejará de ser mundo…
Más lejos, en los alrededores de la Casona se encontraba León. Desde que interrumpió aquella conversación entre Francisca y Raimundo le hervía la sangre, había estado caminando toda la tarde, intentando apaciguar sus ánimos, trabajo que había hecho en balde, pues a cada instante que conseguía contenerse, volvían a sus recuerdos sus miradas, su intensidad, esa que jamás pudo recibir y que ansiaba enloquecido después de que no sólo debiera conformarse con no tenerla sino con soportar que fuese para otro. La ira le subía por todo el cuerpo, le quemaba… la escena vivida, los entresijos revelados en tan imperceptible encuentro, habían acabado con todos sus esfuerzos por dejar su pasado atrás, por intentar ser un hombre honrado, pues ahora sólo la ansiaba a “ella”, su misma mirada, su roce, su furia, su temblor al tocarla, lo quería todo, estaba enloqueciendo, le daba igual todo lo pasado, su lucha, sus propósitos, ir al mismísimo infierno, pero con lo que no podía, lo que le desgarraba las entrañas era la sola idea de que otro la pensara, la tocara…
#1852
14/05/2013 01:53
Francisca pasó el día encerrada en su despacho, sin más compañía que la de sus pensamientos, quizás la más torturadora de todas… Pensaba en ambos, en aquellos hombres que ahora formaban parte de su vida, y lo primero que se preguntaba era ¿a qué ahora? Había pasado casi toda su vida sola, sin necesidad de un hombre a su lado, luchando por labrarse el lugar que ahora ocupaba, en un mundo hecho para ellos… Y sin embargo, en todo este tiempo y a pesar de conseguir el respeto de esos, cuyo género consideraba superiores , ni un solo día había dejado de anhelar el apoyo, la compañía, el amor, la ternura, el ardor…todo aquello que te da aquel al que te entregas, al que das tu vida a cambio de que comparta la suya… Sí, es verdad que el tiempo la ayudó a construir esa muralla, ese paso infranqueable al que cada día iba sumando guardianes, escoltas encargados de hacerla inaccesible, imperturbable, irrompible… Pues a medida que la felicidad quedaba más lejana menos sentía su realidad, y con ello la nostalgia por la misma. Y ya cuando más forjado estaba su escudo, más formaba parte de él y más a salvo se sentía…, todo se derrumbó sin apenas controlarlo, sin previo aviso y con única arma la debilidad humana, desenterrada por el deseo de sentirse querida de nuevo, alimentando la utopía de creer que podía ser importante para alguien, que aún existía la posibilidad de formar parte de los pensamientos de otro cada mañana, cada noche…volviéndola terriblemente vulnerable. Ni siquiera ella sabía cómo había permitido que algo así sucediera, por lo que más había luchado en la vida, toda su vida.., y se lo habían arrebatado en un instante dejándola indefensa ante ella misma, su vida y su soledad… Y era ese sentimiento el que la mataba cada día, cada momento en el que era consciente de lo precaria de su existencia, y lo peor de todo…de su naturaleza humana, esa que sólo ante ella misma le recordaba que era una más, una marioneta más en el escenario, atrapada por los mismos miedos, necesidades e inseguridades que los demás….
Vagando por aquellos pensamientos es como dio con la imagen de León, ese dualismo, que encerraba en un solo ser la apariencia de aquello a lo que más había odiado y temido, y el interior de un noble hombre que semejaba a aquel por el que pudo dar su propia vida. Ansiaba agarrarse a él, bien por conseguir la atención de ese que le fingía indiferencia, bien por alejar ese enemigo de la soledad…
Y así, inmersa en ese mar de emociones y de espaldas a la puerta pudo percibir la presencia de alguien más…
- Buenas tardes Francisca.- Interrumpió León Castro, mostrando su recta figura sosteniendo la puerta.
- Buenas noches más bien, ¿a qué se debe esta visita? ¿y a estas horas del día?- Dijo a la vez que encaraba al presente con cierta molestia, ya que no se sentía con ánimo para otro encuentro…Hecho que desapareció de su mente al topar con el rostro del Castro, pues sin ser consciente algo la heló por dentro…
- Siento la molestia Francisca, pues sólo me acerqué para conocer tu estado, ya que esta mañana me pareció encontrarte un tanto…turbada.- Dijo avanzando hacia ella a la vez que lo hacían sus palabras.
- Agradezco tu preocupación, pero es en balde, ya que me encuentro perfectamente, sólo algo cansada y con ganas de retirarme tras la dura jornada.- Según pronunciaba sus palabras se dirijía hacia la puerta dedicándole la mejor de sus sonrisas al pasar por su lado, e invitándole discretamente a marchar.
Sin embargo, a medida que se alejaba algo la retuvo… encontrando la mano de León sobre su brazo izquierdo con mayor vigor del apropiado, ante lo que ella giró, encontrándose de lleno con aquel par de ojos claros que no hace mucho tachó de nobles, pero que en ese instante sólo consiguieron traerla el peor de los recuerdos y de los escalofríos … Aturdida y un tanto asustada por el comportamiento de León, se zafó de su agarre fulminándole con la mirada, haciendo gala de todo el coraje Montenegro, algo que por más que viviese jamás podrían arrebatarle. Ante tal reacción, él rápidamente advirtió lo inapropiado de la situación y lo peligroso que había sido mostrarse tan instintivamente, e intentando olvidar lo que sentirla bajo su poder había despertado, se decidió a recomponer lo ocurrido antes de delatarse sin remedio.
- Francisca, disculpa mi atrevimiento y siento haberte incomodado, nada más lejos de mi intención, es sólo que te advertí tan decidida a marchar…
- Advertiste bien pues, ya que esa era mi intención antes de tu osadía…Atrevimiento que jamás volverá a repetirse o la respuesta será otra bien diferente y tanto más desagradable…
- Sin duda Francisca, y más barruntando lo que te ha podido revivir lo inadecuado de mi comportamiento. Lo siento de veras, nunca haría nada que pudiera dañarte ¿lo sabes? – Inquirió mostrando la más noble de sus expresiones.
- Tomaré tu palabra, mas te recuerdo que no soy mujer de segundas oportunidades.- Contestó ella elevando el mentón y alzando la más dura de las miradas. – y dime pues, ¿qué asunto es tan importante como para tener que postergar mi descanso?
- No es otro que la falta de convencimiento en tus palabras, así como mi deseo de colaborar con tu sosiego. – Le contestó mientras le ofrecía asiento en uno de los sillones del despacho, ocupando él el que se encontraba al lado.
- No entiendo a qué esa desconfianza, a la vez que preocupación, y menos cuando tú mismo has intentado evitarme en los últimos días. A tiempo que peino canas y más desde que aprendí a sosegarme sola, así que la próxima vez, deja que eso lo decida yo.
- Está bien Francisca, veo que lo que pretendió ser un acercamiento, lo convertí en infortunio. Siento haberte molestado, como te dije nunca podría intencionar tal cosa.
Vagando por aquellos pensamientos es como dio con la imagen de León, ese dualismo, que encerraba en un solo ser la apariencia de aquello a lo que más había odiado y temido, y el interior de un noble hombre que semejaba a aquel por el que pudo dar su propia vida. Ansiaba agarrarse a él, bien por conseguir la atención de ese que le fingía indiferencia, bien por alejar ese enemigo de la soledad…
Y así, inmersa en ese mar de emociones y de espaldas a la puerta pudo percibir la presencia de alguien más…
- Buenas tardes Francisca.- Interrumpió León Castro, mostrando su recta figura sosteniendo la puerta.
- Buenas noches más bien, ¿a qué se debe esta visita? ¿y a estas horas del día?- Dijo a la vez que encaraba al presente con cierta molestia, ya que no se sentía con ánimo para otro encuentro…Hecho que desapareció de su mente al topar con el rostro del Castro, pues sin ser consciente algo la heló por dentro…
- Siento la molestia Francisca, pues sólo me acerqué para conocer tu estado, ya que esta mañana me pareció encontrarte un tanto…turbada.- Dijo avanzando hacia ella a la vez que lo hacían sus palabras.
- Agradezco tu preocupación, pero es en balde, ya que me encuentro perfectamente, sólo algo cansada y con ganas de retirarme tras la dura jornada.- Según pronunciaba sus palabras se dirijía hacia la puerta dedicándole la mejor de sus sonrisas al pasar por su lado, e invitándole discretamente a marchar.
Sin embargo, a medida que se alejaba algo la retuvo… encontrando la mano de León sobre su brazo izquierdo con mayor vigor del apropiado, ante lo que ella giró, encontrándose de lleno con aquel par de ojos claros que no hace mucho tachó de nobles, pero que en ese instante sólo consiguieron traerla el peor de los recuerdos y de los escalofríos … Aturdida y un tanto asustada por el comportamiento de León, se zafó de su agarre fulminándole con la mirada, haciendo gala de todo el coraje Montenegro, algo que por más que viviese jamás podrían arrebatarle. Ante tal reacción, él rápidamente advirtió lo inapropiado de la situación y lo peligroso que había sido mostrarse tan instintivamente, e intentando olvidar lo que sentirla bajo su poder había despertado, se decidió a recomponer lo ocurrido antes de delatarse sin remedio.
- Francisca, disculpa mi atrevimiento y siento haberte incomodado, nada más lejos de mi intención, es sólo que te advertí tan decidida a marchar…
- Advertiste bien pues, ya que esa era mi intención antes de tu osadía…Atrevimiento que jamás volverá a repetirse o la respuesta será otra bien diferente y tanto más desagradable…
- Sin duda Francisca, y más barruntando lo que te ha podido revivir lo inadecuado de mi comportamiento. Lo siento de veras, nunca haría nada que pudiera dañarte ¿lo sabes? – Inquirió mostrando la más noble de sus expresiones.
- Tomaré tu palabra, mas te recuerdo que no soy mujer de segundas oportunidades.- Contestó ella elevando el mentón y alzando la más dura de las miradas. – y dime pues, ¿qué asunto es tan importante como para tener que postergar mi descanso?
- No es otro que la falta de convencimiento en tus palabras, así como mi deseo de colaborar con tu sosiego. – Le contestó mientras le ofrecía asiento en uno de los sillones del despacho, ocupando él el que se encontraba al lado.
- No entiendo a qué esa desconfianza, a la vez que preocupación, y menos cuando tú mismo has intentado evitarme en los últimos días. A tiempo que peino canas y más desde que aprendí a sosegarme sola, así que la próxima vez, deja que eso lo decida yo.
- Está bien Francisca, veo que lo que pretendió ser un acercamiento, lo convertí en infortunio. Siento haberte molestado, como te dije nunca podría intencionar tal cosa.
#1853
14/05/2013 01:53
Y cabizbajo hizo ademán de levantarse, pero no llegó a hacerlo, ya que sintió un latigazo al reparar en la delicada mano que se apoyaba en su antebrazo…
- Espera León, quizás me haya excedido, y no merezcas esta falta de cortesía. Como bien conoces hace tiempo que tuve que aprender a sortear los golpes y hacerme valer y respetar.
Y virando lo firme a amargo en su rostro, ladeó la cabeza sumergiéndose en los peores de sus recuerdos. Momento en el que él aprovechó al ver la guardia baja, para propiciar un acercamiento que de otra forma no habría permitido. Y sin pensarlo tomó aquella, que aún posaba sobre él, suave frágil y a la vez tentadora…Así mientras le dedicaba dulces caricias enmascaradas, ahondó en su debilidad atrayéndola cada vez más a su peligroso terreno…
- Desgraciadamente soy buen conocedor de las tantas aversiones que tuviste que padecer, y de las que por más que intenté no pude protegerte, sufriendo así yo con ellas, sólo imaginándome semejante animal a tu lado... Y no hay nada que pueda dolerme más que el que me veas reflejado en esa bestia, pues siendo así no dudaría en desaparecer y evitarte tal tormento, jamás permitiría tu sufrimiento Francisca.
Ésta, sumida aún en sus pensamientos, aceptó las palabras de León sintiéndolas como lo más cercano que habían hecho por ella en mucho tiempo, abandonándose así al descanso de saberse protegida.
- ¡No!- Dijo, en un tono más suplicante de lo que hubiese deseado, apretando a su vez la mano que aún permanecía asida a la de León y dirigiéndole una tierna y delicada mirada, en respuesta a su noble gesto. – Quiero decir, que no sería justo que pagases por las tropelías de tu primo, ni que yo me viese privada de tu agradable compañía.
- No sabes lo feliz que me hace oír eso Francisca. Permaneceré a tu lado siempre que así lo desees.- Concluyó deslizando su mano y guiándola hasta su boca, donde la depositó sintiendo el ardiente contacto en sus labios, y conteniendo cada uno de los deseos que comenzaban a ebullir de cada uno de los poros de su piel, acercándolo peligrosamente al límite del autocontrol. Momento en el que decidió que sería mejor acabar con aquella conversación…
- Habiéndome cerciorado de tu estado y conformándome un poco más con tus palabras, me dispondré a marchar y permitirte así descansar. Buenas noches Francisca, te deseo el más conciliador de los sueños…
- Buenas noches León, agradecida por tu visita.
Y dedicándole una leve sonrisa lo acompañó a la puerta, poniendo fin a la contención de todos aquellos sentimientos…
- Espera León, quizás me haya excedido, y no merezcas esta falta de cortesía. Como bien conoces hace tiempo que tuve que aprender a sortear los golpes y hacerme valer y respetar.
Y virando lo firme a amargo en su rostro, ladeó la cabeza sumergiéndose en los peores de sus recuerdos. Momento en el que él aprovechó al ver la guardia baja, para propiciar un acercamiento que de otra forma no habría permitido. Y sin pensarlo tomó aquella, que aún posaba sobre él, suave frágil y a la vez tentadora…Así mientras le dedicaba dulces caricias enmascaradas, ahondó en su debilidad atrayéndola cada vez más a su peligroso terreno…
- Desgraciadamente soy buen conocedor de las tantas aversiones que tuviste que padecer, y de las que por más que intenté no pude protegerte, sufriendo así yo con ellas, sólo imaginándome semejante animal a tu lado... Y no hay nada que pueda dolerme más que el que me veas reflejado en esa bestia, pues siendo así no dudaría en desaparecer y evitarte tal tormento, jamás permitiría tu sufrimiento Francisca.
Ésta, sumida aún en sus pensamientos, aceptó las palabras de León sintiéndolas como lo más cercano que habían hecho por ella en mucho tiempo, abandonándose así al descanso de saberse protegida.
- ¡No!- Dijo, en un tono más suplicante de lo que hubiese deseado, apretando a su vez la mano que aún permanecía asida a la de León y dirigiéndole una tierna y delicada mirada, en respuesta a su noble gesto. – Quiero decir, que no sería justo que pagases por las tropelías de tu primo, ni que yo me viese privada de tu agradable compañía.
- No sabes lo feliz que me hace oír eso Francisca. Permaneceré a tu lado siempre que así lo desees.- Concluyó deslizando su mano y guiándola hasta su boca, donde la depositó sintiendo el ardiente contacto en sus labios, y conteniendo cada uno de los deseos que comenzaban a ebullir de cada uno de los poros de su piel, acercándolo peligrosamente al límite del autocontrol. Momento en el que decidió que sería mejor acabar con aquella conversación…
- Habiéndome cerciorado de tu estado y conformándome un poco más con tus palabras, me dispondré a marchar y permitirte así descansar. Buenas noches Francisca, te deseo el más conciliador de los sueños…
- Buenas noches León, agradecida por tu visita.
Y dedicándole una leve sonrisa lo acompañó a la puerta, poniendo fin a la contención de todos aquellos sentimientos…
#1854
15/05/2013 01:12
Ainhoa, bravo, bravísimo, que pedazo de relato te has marcado, me has dejado en ascuas, a ver si te aburres pronto y continuas, jajajjajaja
Chicas, me aburro, pensaba que León nos iba a despertar a estos dos, pero no, esto va a peor.
Ya ni las peleas entre Rai y Francisca son como las de antes que saltaban chispas entre ellos, ahora a la que le saltan las chispas es a mí y no de emoción.
Con tanta incorporación de gente nueva y lo que están haciendo con nuestra Paca, me da que pensar que se quieren cargar al personaje y como eso llegue a ocurrir, juro por la virgen del chozogozo que dejo de ver la serie.
Esperemos que las tonterías que están haciendo con los nuestros, sean pasajeras y que empiecen a ponerlo de nuevo interesante, porque esto ya clama al cielo.
A León no sé por dónde cogerlo, me tiene despistada, es malo seguro y ha venido a fastidiar a Francisca y por consiguiente a Raimundo.
A Francisca tampoco sé por dónde cogerla, ¿de verdad que se ha podido ilusionar con el amor de León? No, no y no, no me lo creo.
Y Raimundo no sé tampoco que carajo pretende, está celoso ahora sí, ahora no.
Bueno señores guionistas, a ver si puede ser y no es mucha molestia que por favor estos dos pedazos de actores que son María Bouzas y Ramón Ibarra, vuelvan a tener el protagonismo que tenían antes y que por derecho les pertenece, con esto no quiero decir que lo estén haciendo mal, al contrario, lo hacen de maravilla a pesar de las insensateces que les escriben.
Quiero, deseo, exijo… que esta absurda trama que tienen ahora se termine pronto y comience algo más interesante antes de morir de aburrimiento. Porque esto de ponernos la miel en los labios para luego darnos hiel, no se hace. Un poquito de seriedad señores.
María, Ramón, si no fuera por vuestro trabajo que es impecable, esta serie creo que ya sería historia.
.
Chicas, me aburro, pensaba que León nos iba a despertar a estos dos, pero no, esto va a peor.
Ya ni las peleas entre Rai y Francisca son como las de antes que saltaban chispas entre ellos, ahora a la que le saltan las chispas es a mí y no de emoción.
Con tanta incorporación de gente nueva y lo que están haciendo con nuestra Paca, me da que pensar que se quieren cargar al personaje y como eso llegue a ocurrir, juro por la virgen del chozogozo que dejo de ver la serie.
Esperemos que las tonterías que están haciendo con los nuestros, sean pasajeras y que empiecen a ponerlo de nuevo interesante, porque esto ya clama al cielo.
A León no sé por dónde cogerlo, me tiene despistada, es malo seguro y ha venido a fastidiar a Francisca y por consiguiente a Raimundo.
A Francisca tampoco sé por dónde cogerla, ¿de verdad que se ha podido ilusionar con el amor de León? No, no y no, no me lo creo.
Y Raimundo no sé tampoco que carajo pretende, está celoso ahora sí, ahora no.
Bueno señores guionistas, a ver si puede ser y no es mucha molestia que por favor estos dos pedazos de actores que son María Bouzas y Ramón Ibarra, vuelvan a tener el protagonismo que tenían antes y que por derecho les pertenece, con esto no quiero decir que lo estén haciendo mal, al contrario, lo hacen de maravilla a pesar de las insensateces que les escriben.
Quiero, deseo, exijo… que esta absurda trama que tienen ahora se termine pronto y comience algo más interesante antes de morir de aburrimiento. Porque esto de ponernos la miel en los labios para luego darnos hiel, no se hace. Un poquito de seriedad señores.
María, Ramón, si no fuera por vuestro trabajo que es impecable, esta serie creo que ya sería historia.
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#1855
15/05/2013 14:55
Ainhoa, Ainhoa, Ainhoaaa. Sigue YA!!
Se pasó buena parte de la mañana tratando de localizar a León sin dar con su paradero. Acudió hasta la posada, al emplazamiento de las obras…Se pateó los caminos sin éxito alguno. Y todo ello, con su cuerpo aún resentido por el accidente sufrido la tarde anterior, y saltándose por las buenas las recomendaciones de Emilia que le instaban a permanecer el día de hoy en reposo absoluto. Sin embargo, no podía pasar un día más sin reparar su extraño y sobre todo, absurdo comportamiento para con León. Sentía la imperiosa necesidad de disculparse ante aquel que solo había procurado su bien desde que puso los pies en Puente Viejo, y que solo había padecido a cambio, su indiferencia y mal humor.
Y no podía pasar por alto que León Castro, le había salvado la vida. Se sentía en deuda con él, y qué mejor forma que comenzar a retribuir aquel apoyo, que ofrecerle una disculpa en primera instancia, y brindarle su amistad más sincera después. Obviando el hecho de que se trataba de un Castro. Y para más inri, primo de aquel que fue su verdugo en el pasado.
Exhausto y frustrado por no haber podido dar con él, decidió regresar al pueblo bordeando el río. Aquel que recogía entre sus aguas tantos y tantos recuerdos. De juegos infantiles y de risas despreocupadas. De besos y cielos anaranjados, justo cuando el día se va despidiendo para dar la bienvenida al anochecer cálido y oscuro, secreto cómplice de huidas a medianoche hasta el jardín de la Casona.
Lejanos recuerdos que se agolpaban sin embargo frescos en su memoria, como una sucesión de imágenes que describían al detalle lo que habían sido sus años junto a ella. Aquellos empeñados en olvidar todo lo malo para quedarse con lo más limpio y puro que vivieron. Su cercanía la noche pasada, reabrió una herida que en realidad nunca logró cerrarse. Dolía. Dolía saber que, a pesar de los años, su historia apenas se escribía en un par de líneas torcidas por los órdagos de la vida. Infame condena de tener que vivir juntos pero eternamente separados.
La odiaba y la amaba a partes iguales. Y sin embargo el odio quedaba disipado en cuanto el amor se abría paso a través de una sola de sus miradas. Anoche le pareció descubrirla en sus ojos, más no podía dejarse engañar una vez más por ella. Aunque quizá era él mismo quien se empeñaba en continuar negando una realidad que se le hacía insoportable.
Debía olvidarla… Pero ¿cómo?
Reposó sus doloridos huesos en una de las sillas de la Casa de Comidas cuando al fin llegó de regreso. Sonrió a pesar del cansancio intentando mudar su rostro para disimular el punzante dolor que le recorría las costillas. Lo que menos deseaba en ese instante era una reprimenda de su hija.
- A las buenas tardes, padre -, le saludó de manera seca y cortante mientras le servía con premura un vaso de agua. - Juanita… -, se volvió hacia la muchacha que les ayudaba en la Casa de Comidas. - Prepárale a mi padre un plato de las lentejas que aviamos para la comida de hoy -.
Raimundo no se atrevía a mirarla, esperando el estallido que aparecería tras la aparente calma de Emilia. Explosión que sin embargo, no llegó.
- ¿No piensas preguntarme acerca de dónde anduve durante toda la mañana? -, le preguntó extrañado por su comportamiento.
- No, no pienso hacerlo -. Dejó la jarra sobre la mesa, apoyó sus manos en el respaldo de la silla que se encontraba en frente de la de su padre y le miró. - ¿De qué me serviría? Es más, fíjese que casi prefiero que no me cuente qué se trae entre manos. Si usted no es capaz de escuchar mis recomendaciones que tan sólo pretenden buscar su bien, yo no escucharé ni un ápice de todo aquello que se empeña en llevar a cabo a costa incluso de su salud -.
- Emilia… -, la llamó suavemente tomándola del brazo y atrayéndola hacia él. - Me disgusta estar así contigo, pero entiende que… -.
- Sí, padre -, interrumpió ella. - Yo tengo que entender. Siempre he de hacerlo. Es usted quien no parece entenderme a mí -. Se zafó lentamente de su mano. - Dejémoslo estar, ¿de acuerdo? Y ahora hágame el favor de comer -, le pidió mientras Juanita dejaba el plato sobre la mesa. - Estoy segura de que no ha probado bocado en toda la mañana -.
Observó cómo su hija se alejaba camino de la cocina. Por más que se esforzaba en no procurarle quebraderos de cabeza caía una y otra vez en el mismo error. Sabía que la tensión que mostraba Emilia se debía al susto que aún acarreaba en el cuerpo después de lo acontecido el día anterior. Más tarde hablaría con ella y se mostraría mucho más receptivo a sus consejos. Conocía perfectamente a su hija y sabía que aquel no era un buen momento para continuar con aquella conversación.
Comió en silencio, perdido nuevamente en su propio mundo de recuerdos. Pensar en Francisca hacía que se le acelerase la respiración. Le extrañaba que ella se hubiera presentado en la posada con la excusa de interesarse por su estado y sobre todo por las causas que habían provocado su accidente. Es más, ahora que lo pensaba, resultaba inquietante su actitud y esa desconfianza que mostraba ante la realidad de cómo sucedieron los hechos.
Tal vez debería andarse con ojo y vigilar sus espaldas. Tal vez… Francisca estuviera interesada en acabar con él una vez más, pero ¿por qué advertirle de manera tan velada? Pareciera que incluso estaba preocupada por su bienestar.
Aquello sí que era una completa locura.
Apuró su vaso dando por finalizada la comida. Estaba tan cansado de su periplo esa mañana, que tan sólo podía pensar en una buena siesta reponedora. Se despidió de Emilia haciéndole una pequeña carantoña que arrancó por fin la sonrisa a la mujer, que no se resistió a darle un beso de despedida así como un sinfín de recomendaciones que aceptó, esta vez sí, sin rechistar.
Tomó su abrigo del perchero que había junto a la ventana. Y allí estaba ella. Alcanzó a reconocerla entre el tumulto que se arremolinaba en la plaza como cada tarde. Un día como cualquier otro y sin embargo diferente a todos los demás. Su mirada, rebelde a lo que le dictaba la razón, se evadió hasta ella deslizándose desde los pliegues de sus ropas que se entremezclaban sin ningún pudor entre sus piernas, hasta la blusa que ceñía en su justa medida su cintura… la curva redondeada de sus senos… La miró con el dolor irrepetible de saber que moriría sin ella. Quizá aquel conocimiento le hizo tornar el cariz de su mirada, dotando a sus ojos de un brillo más luminoso. Más triste.
Un gesto en ella, imperceptible para todos los demás pero no así para él, le abrasó por dentro. Más por el tiempo que había transcurrido desde la última vez que la adivinó tan relajada, tan serena. Sus labios, aquellos por los que mataría simplemente por probar una vez más, se habían curvado en una sonrisa tan cálida, tan dulce, que logró que sus manos temblaran y su cuerpo entero se crispara por la certeza de saber que no era él a quien iba destinada.
Su raciocinio, todo su control saltó por los aires cuando su corazón, latiendo con una fiereza ya conocida, se abrió paso por su pecho hasta inundar cada poro de su ser después de haber seguido el mismo camino que los ojos de Francisca habían trazado.
Allí, frente a él, frente a todos, León Castro tomaba una de las manos de Francisca para llevarla hasta sus labios. Y lo que adivinó en el brillo de sus ojos, le destrozó.
Amor frágil (Capítulo 5)
[/b]Se pasó buena parte de la mañana tratando de localizar a León sin dar con su paradero. Acudió hasta la posada, al emplazamiento de las obras…Se pateó los caminos sin éxito alguno. Y todo ello, con su cuerpo aún resentido por el accidente sufrido la tarde anterior, y saltándose por las buenas las recomendaciones de Emilia que le instaban a permanecer el día de hoy en reposo absoluto. Sin embargo, no podía pasar un día más sin reparar su extraño y sobre todo, absurdo comportamiento para con León. Sentía la imperiosa necesidad de disculparse ante aquel que solo había procurado su bien desde que puso los pies en Puente Viejo, y que solo había padecido a cambio, su indiferencia y mal humor.
Y no podía pasar por alto que León Castro, le había salvado la vida. Se sentía en deuda con él, y qué mejor forma que comenzar a retribuir aquel apoyo, que ofrecerle una disculpa en primera instancia, y brindarle su amistad más sincera después. Obviando el hecho de que se trataba de un Castro. Y para más inri, primo de aquel que fue su verdugo en el pasado.
Exhausto y frustrado por no haber podido dar con él, decidió regresar al pueblo bordeando el río. Aquel que recogía entre sus aguas tantos y tantos recuerdos. De juegos infantiles y de risas despreocupadas. De besos y cielos anaranjados, justo cuando el día se va despidiendo para dar la bienvenida al anochecer cálido y oscuro, secreto cómplice de huidas a medianoche hasta el jardín de la Casona.
Lejanos recuerdos que se agolpaban sin embargo frescos en su memoria, como una sucesión de imágenes que describían al detalle lo que habían sido sus años junto a ella. Aquellos empeñados en olvidar todo lo malo para quedarse con lo más limpio y puro que vivieron. Su cercanía la noche pasada, reabrió una herida que en realidad nunca logró cerrarse. Dolía. Dolía saber que, a pesar de los años, su historia apenas se escribía en un par de líneas torcidas por los órdagos de la vida. Infame condena de tener que vivir juntos pero eternamente separados.
La odiaba y la amaba a partes iguales. Y sin embargo el odio quedaba disipado en cuanto el amor se abría paso a través de una sola de sus miradas. Anoche le pareció descubrirla en sus ojos, más no podía dejarse engañar una vez más por ella. Aunque quizá era él mismo quien se empeñaba en continuar negando una realidad que se le hacía insoportable.
Debía olvidarla… Pero ¿cómo?
Reposó sus doloridos huesos en una de las sillas de la Casa de Comidas cuando al fin llegó de regreso. Sonrió a pesar del cansancio intentando mudar su rostro para disimular el punzante dolor que le recorría las costillas. Lo que menos deseaba en ese instante era una reprimenda de su hija.
- A las buenas tardes, padre -, le saludó de manera seca y cortante mientras le servía con premura un vaso de agua. - Juanita… -, se volvió hacia la muchacha que les ayudaba en la Casa de Comidas. - Prepárale a mi padre un plato de las lentejas que aviamos para la comida de hoy -.
Raimundo no se atrevía a mirarla, esperando el estallido que aparecería tras la aparente calma de Emilia. Explosión que sin embargo, no llegó.
- ¿No piensas preguntarme acerca de dónde anduve durante toda la mañana? -, le preguntó extrañado por su comportamiento.
- No, no pienso hacerlo -. Dejó la jarra sobre la mesa, apoyó sus manos en el respaldo de la silla que se encontraba en frente de la de su padre y le miró. - ¿De qué me serviría? Es más, fíjese que casi prefiero que no me cuente qué se trae entre manos. Si usted no es capaz de escuchar mis recomendaciones que tan sólo pretenden buscar su bien, yo no escucharé ni un ápice de todo aquello que se empeña en llevar a cabo a costa incluso de su salud -.
- Emilia… -, la llamó suavemente tomándola del brazo y atrayéndola hacia él. - Me disgusta estar así contigo, pero entiende que… -.
- Sí, padre -, interrumpió ella. - Yo tengo que entender. Siempre he de hacerlo. Es usted quien no parece entenderme a mí -. Se zafó lentamente de su mano. - Dejémoslo estar, ¿de acuerdo? Y ahora hágame el favor de comer -, le pidió mientras Juanita dejaba el plato sobre la mesa. - Estoy segura de que no ha probado bocado en toda la mañana -.
Observó cómo su hija se alejaba camino de la cocina. Por más que se esforzaba en no procurarle quebraderos de cabeza caía una y otra vez en el mismo error. Sabía que la tensión que mostraba Emilia se debía al susto que aún acarreaba en el cuerpo después de lo acontecido el día anterior. Más tarde hablaría con ella y se mostraría mucho más receptivo a sus consejos. Conocía perfectamente a su hija y sabía que aquel no era un buen momento para continuar con aquella conversación.
Comió en silencio, perdido nuevamente en su propio mundo de recuerdos. Pensar en Francisca hacía que se le acelerase la respiración. Le extrañaba que ella se hubiera presentado en la posada con la excusa de interesarse por su estado y sobre todo por las causas que habían provocado su accidente. Es más, ahora que lo pensaba, resultaba inquietante su actitud y esa desconfianza que mostraba ante la realidad de cómo sucedieron los hechos.
Tal vez debería andarse con ojo y vigilar sus espaldas. Tal vez… Francisca estuviera interesada en acabar con él una vez más, pero ¿por qué advertirle de manera tan velada? Pareciera que incluso estaba preocupada por su bienestar.
Aquello sí que era una completa locura.
Apuró su vaso dando por finalizada la comida. Estaba tan cansado de su periplo esa mañana, que tan sólo podía pensar en una buena siesta reponedora. Se despidió de Emilia haciéndole una pequeña carantoña que arrancó por fin la sonrisa a la mujer, que no se resistió a darle un beso de despedida así como un sinfín de recomendaciones que aceptó, esta vez sí, sin rechistar.
Tomó su abrigo del perchero que había junto a la ventana. Y allí estaba ella. Alcanzó a reconocerla entre el tumulto que se arremolinaba en la plaza como cada tarde. Un día como cualquier otro y sin embargo diferente a todos los demás. Su mirada, rebelde a lo que le dictaba la razón, se evadió hasta ella deslizándose desde los pliegues de sus ropas que se entremezclaban sin ningún pudor entre sus piernas, hasta la blusa que ceñía en su justa medida su cintura… la curva redondeada de sus senos… La miró con el dolor irrepetible de saber que moriría sin ella. Quizá aquel conocimiento le hizo tornar el cariz de su mirada, dotando a sus ojos de un brillo más luminoso. Más triste.
Un gesto en ella, imperceptible para todos los demás pero no así para él, le abrasó por dentro. Más por el tiempo que había transcurrido desde la última vez que la adivinó tan relajada, tan serena. Sus labios, aquellos por los que mataría simplemente por probar una vez más, se habían curvado en una sonrisa tan cálida, tan dulce, que logró que sus manos temblaran y su cuerpo entero se crispara por la certeza de saber que no era él a quien iba destinada.
Su raciocinio, todo su control saltó por los aires cuando su corazón, latiendo con una fiereza ya conocida, se abrió paso por su pecho hasta inundar cada poro de su ser después de haber seguido el mismo camino que los ojos de Francisca habían trazado.
Allí, frente a él, frente a todos, León Castro tomaba una de las manos de Francisca para llevarla hasta sus labios. Y lo que adivinó en el brillo de sus ojos, le destrozó.
#1856
16/05/2013 00:28
Uffff pensaba escribir una Biblia detallada punto por punto a cada una pero me vais a permitir resumir porque prefiero entrar ahora y no mañana como tenía pensado y he de estudiar geme que aún no empecé jajajaj.....que una se pierde unos días y le pasan la pág del hilo y se llena esto de relatos maravillosos a los que contestar.......
Ainhoa corazón, que arte el tuyo con la pluma y el papel, mucho has tardado eh??? Me encanta como escribes también y sigue sigueeeee que quiero saber más. Nos has enganchado pero bien.
Ruth de mi "arma", qué decirte a ti que ya no sepas y que no te hayan dicho, esa manía que te ha dado de seguir los pasos de dejarnos con la miel en los labios ....jajajaj ainsssssss me encantaaaaaaaaa!!! Sigue pronto que nos tienes en ascuas pero en ascuas ascuas!!!!! Y sí yo de ti, me tomaba en serio ya todos los halagos porque "lo que es, es" jajajaja
Jajajaja Sonia, estoy contigo.....saltan las chispas y no de emoción!!! Hace ya una semana justa que no hago pedidos de valerianas, ni de bombonas de oxígeno, etc etc. Y déjate de especulaciones, que tú y yo y todo el mundo que ve PV sabe que si se cargan a la mismísima Francisca Montenegro, se acaba PV. La gente nueva es porque Soledad se pira, Olmo también y es así porque lo digo yo, vamosssss!!!!jajajaj
Sonia tu "lo hacen de maravilla a pesar de las insensateces que les escriben" es divino ajaajajjaj. Yo también pensaba que darían más juego a los celos con un tercero de por medio. A mi me tiene muy perdida León, hoy me cayó hasta bien y todo fíjate. Mañana ya veremos.
Y tuvo algo de interés la fiesta del Castro en la Casona (ya sabes por donde voy jajajaj) pero aún no hiperventilo apenas nada, aún no!!!! Ya pueden mejorar bastante los guionistas ya!!!!!
Geme últimamente los spoiler poca cosa eh? poco hiperventile, si caso un uhhhhh señor con la fiesta de Castro. Va que se que quieres que la ponga vaaaaaa :P
Me han contado
que Castro está preparando
en casona una fiesta.
Sé que irán esa tarde
Y que podremos verlos
a los tres.
Estarán insultando
hasta que salga el sol
que felices seremos
viéndolos sólo
de mal humor.
Que felices seremos
viéndolos sólo
de mal humor.
En la fiesta de Castro
en la fiesta de Castro
Todo el mundo salía
con unas cuantas chispas de más
En la fiesta de Castro
en la fiesta de Castro
Todo el mundo salía
con unas cuantas chispas de más....
Raipacas mías todas, un besote grandote, qué ganas de ver la hoguera ya rediezzz!!!!
Total, menos mal que no iba a escribir apenas...........
Ainhoa corazón, que arte el tuyo con la pluma y el papel, mucho has tardado eh??? Me encanta como escribes también y sigue sigueeeee que quiero saber más. Nos has enganchado pero bien.
Ruth de mi "arma", qué decirte a ti que ya no sepas y que no te hayan dicho, esa manía que te ha dado de seguir los pasos de dejarnos con la miel en los labios ....jajajaj ainsssssss me encantaaaaaaaaa!!! Sigue pronto que nos tienes en ascuas pero en ascuas ascuas!!!!! Y sí yo de ti, me tomaba en serio ya todos los halagos porque "lo que es, es" jajajaja
Jajajaja Sonia, estoy contigo.....saltan las chispas y no de emoción!!! Hace ya una semana justa que no hago pedidos de valerianas, ni de bombonas de oxígeno, etc etc. Y déjate de especulaciones, que tú y yo y todo el mundo que ve PV sabe que si se cargan a la mismísima Francisca Montenegro, se acaba PV. La gente nueva es porque Soledad se pira, Olmo también y es así porque lo digo yo, vamosssss!!!!jajajaj
Sonia tu "lo hacen de maravilla a pesar de las insensateces que les escriben" es divino ajaajajjaj. Yo también pensaba que darían más juego a los celos con un tercero de por medio. A mi me tiene muy perdida León, hoy me cayó hasta bien y todo fíjate. Mañana ya veremos.
Y tuvo algo de interés la fiesta del Castro en la Casona (ya sabes por donde voy jajajaj) pero aún no hiperventilo apenas nada, aún no!!!! Ya pueden mejorar bastante los guionistas ya!!!!!
Geme últimamente los spoiler poca cosa eh? poco hiperventile, si caso un uhhhhh señor con la fiesta de Castro. Va que se que quieres que la ponga vaaaaaa :P
Me han contado
que Castro está preparando
en casona una fiesta.
Sé que irán esa tarde
Y que podremos verlos
a los tres.
Estarán insultando
hasta que salga el sol
que felices seremos
viéndolos sólo
de mal humor.
Que felices seremos
viéndolos sólo
de mal humor.
En la fiesta de Castro
en la fiesta de Castro
Todo el mundo salía
con unas cuantas chispas de más
En la fiesta de Castro
en la fiesta de Castro
Todo el mundo salía
con unas cuantas chispas de más....
Raipacas mías todas, un besote grandote, qué ganas de ver la hoguera ya rediezzz!!!!
Total, menos mal que no iba a escribir apenas...........
#1857
16/05/2013 01:33
Ajajjajajajjajajajajajjajajajajjaja.... aiiiiiiins gemeeeee.... pa' que dices que no vas a escribir una biblia?????
Si es que este foro pide a gritos que lo llenen... que ya hay ganas de pasar a la página 100... jaajjajajaaj....
Siiiiii, ya se que estabas de estudio.... pero bien,bien,bieeeeeeen.... me has puesto la canción....
Ajjajajajajajaj.... me encanta esa parteeeeee....y es tal cual....
Y los spoilers... ya...

... ya ni hiperventiles, ni muertes, ni resucitaciones... ni na' de na'....
Por favor chicas.... seguid dándole a la plumaaaaaaaaa!!!! Sois fantásticas....
Besotes hermosas.... muaks.
Si es que este foro pide a gritos que lo llenen... que ya hay ganas de pasar a la página 100... jaajjajajaaj....
Siiiiii, ya se que estabas de estudio.... pero bien,bien,bieeeeeeen.... me has puesto la canción....
nicuxy
Estarán insultando
hasta que salga el sol
que felices seremos
viéndolos sólo
de mal humor.
Ajjajajajajajaj.... me encanta esa parteeeeee....y es tal cual....
Y los spoilers... ya...


... ya ni hiperventiles, ni muertes, ni resucitaciones... ni na' de na'.... Por favor chicas.... seguid dándole a la plumaaaaaaaaa!!!! Sois fantásticas....
Besotes hermosas.... muaks.
#1858
17/05/2013 00:05
Saludos mis queridas Raipaquistas!!!!
Sólo tengo una cosa que decir...
Que demonios estan haciendo los guionistas con Francisca Montenegro????
Por dios esta mujer siempre hacido fuerte pero tenía su lado bueno. Pero ahora es un odio y un desprecio horrible. Creo que se han pasó los guionistas. Por Dios, ya no soporto esta tortura del odio entre La Paca y Raí. Hasta cuándo este sufrir.
María Bouzas eres genial. Se le quiere mucho igual que a Ramón. Son lo mejor de puente viejo.
Besos a todos!
Por cierto sus relatos están bellos. Que continúen por favor!
Sólo tengo una cosa que decir...
Que demonios estan haciendo los guionistas con Francisca Montenegro????
Por dios esta mujer siempre hacido fuerte pero tenía su lado bueno. Pero ahora es un odio y un desprecio horrible. Creo que se han pasó los guionistas. Por Dios, ya no soporto esta tortura del odio entre La Paca y Raí. Hasta cuándo este sufrir.
María Bouzas eres genial. Se le quiere mucho igual que a Ramón. Son lo mejor de puente viejo.
Besos a todos!
Por cierto sus relatos están bellos. Que continúen por favor!
#1859
17/05/2013 16:30
HOLA,CHICAS!!!
Ainhoa,me encanta,eres genial!!! Sigue porfis!!!
Kerela,qué decirte,me encanta como escribes!!!
Nicu,eres una máquina,no cambies!!
os dejo un trocito de mi nueva historia..."EL PASO" (espero que os guste)
No podía aguantarlo,pareciera que fuese detrás del Ulloa en vez de ella. No podía tolerarlo. Le estaba poniendo en su contra diciendo Dios sabe qué patrañas para apartarlo de su lado.
Cogió la botella de Brandy y se echó una copa. Se la bebió de un trago y tras ella fueron otras tantas. Se levantó. Iba haciendo eses pero no paró,tenía una idea en mente.
Francisca escribió una nota con destinatario Raimundo Ulloa,se la entregó a Mariana para que se la hiciese llegar y sin más demora subió al piso de arriba y entró en la alcoba de Soledad.
Estaba un poco borracha y su mirada iluminada como cuando era una zagala y quería armar alguna. Abrió el armario y echó un vistazo a todos aquellos vestidos que guardaba allí su hija. Quería ponerse uno de ellos,el más atrevido,ir donde había quedado con Raimundo y cantarle las cuarenta y de paso hacerle ver lo que se había perdido por su estúpida cabeza y su avaricia.
Vio un vestido que sin duda resaltaba sobre los demás. Era bonito,con colores vivos y sobretodo mostraba parte de sus encantos.
Intentó que no la viese nadie,por un momento la entró la risa al pensar que Don Anselmo la pudiera ver,jajajaja,se tendría que confesar y pasar por una penitencia muy dura,pero poco le importaba eso ahora. Quería verlo.
La nota llegó a la posada,Raimundo la leyó y se encamino presto hacía la cita. No sabía de qué se trataba pero tenía que ir,quería verla,escucharla...
Llegó el primero,estaba viendo el río recordando todo lo que allí habían vivido,lo que habían sentido. Si esas aguas hablasen... De repente escuchó unos pasos cercanos y se dio la vuelta. Un nudo se le atravesó en la garganta. Era ella,Francisca. Ufff estaba tan guapa...y ese vestido dejaba tan poco a la imaginación...
Francisca estaba disfrutando de lo lindo viendo los estragos que causaba en Raimundo.
Esa mirada de deseo hacía que la tambaleasen las piernas. Pero no,tenía que mantener su postura. Tenía que mostrarse fría y decirle todas las palabras de odio que tenía guardadas para él, aunque las de amor fueran mas abundantes.
-Francisca,¿qué quieres de mi?
-¿que qué quiero de ti? Quiero que me dejes en paz,que me dejes vivir y que no te entrometas en mis asuntos
-Pero,¿de qué me estas hablando?
-Oh,no creo que haga falta que te lo diga. Bien lo sabes.
-Francisca,en serio,no sé de qué me hablas.
-Hablo de que no te metas en la relación que mantenemos León y yo.
-Osea,¿existe tal relación?
-Raimundo,él llegó al pueblo hablándome del amor que me profesaba,de lo que había sentido y aún siente,y de todo lo que sufrió por mí. Sin duda pienso corresponderle.
"Pero por Dios ¡quería corresponderlo. ¿Sería que ya se había olvidado de él?"
-¿ y qué te crees que yo no sufrí al verte en brazos de otro hombre,que te maltrataba encima,sin poder hacer nada?
-Perdona Raimundo,pero sí me podías haber librado de sus sucias garras. No lo hiciste porque no quisiste.
-No pude.
-¿Y por qué si se puede saber?
-Me amenazó.
-Y tu te amedrentaste como siempre,eres un cobarde...
-Si,puede que fuese un cobarde. Me amenazó con haceros daño a ti y a tus hijos. Todo porque se enteró de nuestro plan.
-¿Nuestro plan?
-El plan que hice con Leonor,tu criada.
-¿Y de qué trataba ese plan?
-Por aquellos entonces no me querías ver ni en pintura,estabas muy enfadada. Así que,pensamos en que te fugaras conmigo y con nuestros hijos. Leonor lo tenia todo preparado pero Salvador se dio cuenta.
-¿Planeaste que nos fugáramos? ¿Pero como no me dijiste nada?
-¿Me habrías creído? Te metiste en esa coraza y no hacías caso a nadie.
Raimundo cometió el grave error de bajar un poco la mirada,cosa que a Francisca ruborizó. Sentía su mirada deseosa por todo su cuerpo. Tenía que hacer algo si no quería empotrarlo contra aquel árbol ¡Pero qué diantres! ¡Sí que quería! Raimundo se fue acercando. Francisca estaba impaciente por devorar su boca,dio un paso agigantado y en dos segundos estaba ahí,metida en el sabor de su boca,saboreando todo esos rincones que para nada la resultaban extraños. Quería ir a más. Raimundo al ver esa mirada tan iluminada como antaño echó a temblar. Francisca se separó quería hacerlo sufrir un poco. Cuando ya le hubo dado penitencia se acercó a el como una autentica depredadora. Le empotro contra el árbol mas cercano. Quería saborearlo. Paseo su lengua por todo su cuello,bajo hasta su pecho. Raimundo no podía soportarlo e hizo lo mismo. La despojo de ese vestido que nunca había visto y llevo su lengua también por todo su pecho y vientre. Eso era una guerra en toda regla. Era una lucha de lenguas,haber quien sembraba mas escalofríos en el otro. Raimundo no pudo más y se introdujo en ella,lo siguiente fue una sucesión de jadeos,caricias,besos,palabras susurradas...
Raimundo no podía estar mas contento. Francisca parecía haber rejuvenecido. Tenía ganas de saltar,correr,gritar...
Se vistieron y regresaron a sus respectivas casas con la condición de verse aquella noche en el mismo sitio.
Francisca estaba mucho mas contenta de lo normal. A Mariana se le habían caído unos platos y ni siquiera la regañó.
Estaba en su mundo,en el mundo del sabor de Raimundo,de sus besos,sus caricias. El tiempo a su lado se pasaba volando pero sin embargo,separados el tiempo era una eternidad.
Tenía muchas ganas de que anocheciera para encontrarse con él. Ya no habría mas insultos ni reproches,ahora serian besos y frases llenas de amor dichas por esa voz tan atractiva que la volvía loca.
Raimundo estaba en la Casa de Comidas,ayudando a repartir la comida entre los parroquianos pero perdido en sus pensamientos. Francisca. Siempre ella. Quería volver a verla y no separarse nunca de su lado,mandar todo al carajo y fugarse con ella,siempre y cuando quisiese,aunque estaba seguro de ello.
Ya era casi la hora. Francisca volvió a ponerse uno de esos vestidos tan atrevidos de su hija y Raimundo se atavió con uno de sus mejores trajes,ese blanco que trajo de las américas.
Se fueron encaminando hacia el río cada uno por su lado pero unidos por los pensamientos. Siempre juntos.
Por fin llegaron, prácticamente a la vez.
Hacia muy buena noche,una temperatura muy cálida para esa época del año. Francisca lo aprovecho para hacer algo que no había hecho desde que era una mocosa que apenas levantaba dos palmos del suelo. Bañarse en el río. Esta vez seria totalmente distinto,se bañaría con el,con su amor.
Una vez metidos se abrazaron y así estuvieron durante horas,no querían separarse.
-Mi vida,quieres que un día de estos nos vayamos a la capital?
-Yo contigo me voy donde haga falta.
-Podríamos irnos a una de las casas que tengo allí y llevarnos a parte del servicio,¿te parece?
-Si,pero al servicio lo podías dejar aquí Yo quiero que vayamos solos,sin nadie que nos interrumpa, y ademas te olvidas que soy muy buen cocinero y que se barrer,cosa que estoy seguro que tu no sabes hacer.
-Ulloa,un Montenegro sabe hacer de todo. Ya te lo demostrare.
(continuará)
Ainhoa,me encanta,eres genial!!! Sigue porfis!!!
Kerela,qué decirte,me encanta como escribes!!!
Nicu,eres una máquina,no cambies!!
os dejo un trocito de mi nueva historia..."EL PASO" (espero que os guste)
No podía aguantarlo,pareciera que fuese detrás del Ulloa en vez de ella. No podía tolerarlo. Le estaba poniendo en su contra diciendo Dios sabe qué patrañas para apartarlo de su lado.
Cogió la botella de Brandy y se echó una copa. Se la bebió de un trago y tras ella fueron otras tantas. Se levantó. Iba haciendo eses pero no paró,tenía una idea en mente.
Francisca escribió una nota con destinatario Raimundo Ulloa,se la entregó a Mariana para que se la hiciese llegar y sin más demora subió al piso de arriba y entró en la alcoba de Soledad.
Estaba un poco borracha y su mirada iluminada como cuando era una zagala y quería armar alguna. Abrió el armario y echó un vistazo a todos aquellos vestidos que guardaba allí su hija. Quería ponerse uno de ellos,el más atrevido,ir donde había quedado con Raimundo y cantarle las cuarenta y de paso hacerle ver lo que se había perdido por su estúpida cabeza y su avaricia.
Vio un vestido que sin duda resaltaba sobre los demás. Era bonito,con colores vivos y sobretodo mostraba parte de sus encantos.
Intentó que no la viese nadie,por un momento la entró la risa al pensar que Don Anselmo la pudiera ver,jajajaja,se tendría que confesar y pasar por una penitencia muy dura,pero poco le importaba eso ahora. Quería verlo.
La nota llegó a la posada,Raimundo la leyó y se encamino presto hacía la cita. No sabía de qué se trataba pero tenía que ir,quería verla,escucharla...
Llegó el primero,estaba viendo el río recordando todo lo que allí habían vivido,lo que habían sentido. Si esas aguas hablasen... De repente escuchó unos pasos cercanos y se dio la vuelta. Un nudo se le atravesó en la garganta. Era ella,Francisca. Ufff estaba tan guapa...y ese vestido dejaba tan poco a la imaginación...
Francisca estaba disfrutando de lo lindo viendo los estragos que causaba en Raimundo.
Esa mirada de deseo hacía que la tambaleasen las piernas. Pero no,tenía que mantener su postura. Tenía que mostrarse fría y decirle todas las palabras de odio que tenía guardadas para él, aunque las de amor fueran mas abundantes.
-Francisca,¿qué quieres de mi?
-¿que qué quiero de ti? Quiero que me dejes en paz,que me dejes vivir y que no te entrometas en mis asuntos
-Pero,¿de qué me estas hablando?
-Oh,no creo que haga falta que te lo diga. Bien lo sabes.
-Francisca,en serio,no sé de qué me hablas.
-Hablo de que no te metas en la relación que mantenemos León y yo.
-Osea,¿existe tal relación?
-Raimundo,él llegó al pueblo hablándome del amor que me profesaba,de lo que había sentido y aún siente,y de todo lo que sufrió por mí. Sin duda pienso corresponderle.
"Pero por Dios ¡quería corresponderlo. ¿Sería que ya se había olvidado de él?"
-¿ y qué te crees que yo no sufrí al verte en brazos de otro hombre,que te maltrataba encima,sin poder hacer nada?
-Perdona Raimundo,pero sí me podías haber librado de sus sucias garras. No lo hiciste porque no quisiste.
-No pude.
-¿Y por qué si se puede saber?
-Me amenazó.
-Y tu te amedrentaste como siempre,eres un cobarde...
-Si,puede que fuese un cobarde. Me amenazó con haceros daño a ti y a tus hijos. Todo porque se enteró de nuestro plan.
-¿Nuestro plan?
-El plan que hice con Leonor,tu criada.
-¿Y de qué trataba ese plan?
-Por aquellos entonces no me querías ver ni en pintura,estabas muy enfadada. Así que,pensamos en que te fugaras conmigo y con nuestros hijos. Leonor lo tenia todo preparado pero Salvador se dio cuenta.
-¿Planeaste que nos fugáramos? ¿Pero como no me dijiste nada?
-¿Me habrías creído? Te metiste en esa coraza y no hacías caso a nadie.
Raimundo cometió el grave error de bajar un poco la mirada,cosa que a Francisca ruborizó. Sentía su mirada deseosa por todo su cuerpo. Tenía que hacer algo si no quería empotrarlo contra aquel árbol ¡Pero qué diantres! ¡Sí que quería! Raimundo se fue acercando. Francisca estaba impaciente por devorar su boca,dio un paso agigantado y en dos segundos estaba ahí,metida en el sabor de su boca,saboreando todo esos rincones que para nada la resultaban extraños. Quería ir a más. Raimundo al ver esa mirada tan iluminada como antaño echó a temblar. Francisca se separó quería hacerlo sufrir un poco. Cuando ya le hubo dado penitencia se acercó a el como una autentica depredadora. Le empotro contra el árbol mas cercano. Quería saborearlo. Paseo su lengua por todo su cuello,bajo hasta su pecho. Raimundo no podía soportarlo e hizo lo mismo. La despojo de ese vestido que nunca había visto y llevo su lengua también por todo su pecho y vientre. Eso era una guerra en toda regla. Era una lucha de lenguas,haber quien sembraba mas escalofríos en el otro. Raimundo no pudo más y se introdujo en ella,lo siguiente fue una sucesión de jadeos,caricias,besos,palabras susurradas...
Raimundo no podía estar mas contento. Francisca parecía haber rejuvenecido. Tenía ganas de saltar,correr,gritar...
Se vistieron y regresaron a sus respectivas casas con la condición de verse aquella noche en el mismo sitio.
Francisca estaba mucho mas contenta de lo normal. A Mariana se le habían caído unos platos y ni siquiera la regañó.
Estaba en su mundo,en el mundo del sabor de Raimundo,de sus besos,sus caricias. El tiempo a su lado se pasaba volando pero sin embargo,separados el tiempo era una eternidad.
Tenía muchas ganas de que anocheciera para encontrarse con él. Ya no habría mas insultos ni reproches,ahora serian besos y frases llenas de amor dichas por esa voz tan atractiva que la volvía loca.
Raimundo estaba en la Casa de Comidas,ayudando a repartir la comida entre los parroquianos pero perdido en sus pensamientos. Francisca. Siempre ella. Quería volver a verla y no separarse nunca de su lado,mandar todo al carajo y fugarse con ella,siempre y cuando quisiese,aunque estaba seguro de ello.
Ya era casi la hora. Francisca volvió a ponerse uno de esos vestidos tan atrevidos de su hija y Raimundo se atavió con uno de sus mejores trajes,ese blanco que trajo de las américas.
Se fueron encaminando hacia el río cada uno por su lado pero unidos por los pensamientos. Siempre juntos.
Por fin llegaron, prácticamente a la vez.
Hacia muy buena noche,una temperatura muy cálida para esa época del año. Francisca lo aprovecho para hacer algo que no había hecho desde que era una mocosa que apenas levantaba dos palmos del suelo. Bañarse en el río. Esta vez seria totalmente distinto,se bañaría con el,con su amor.
Una vez metidos se abrazaron y así estuvieron durante horas,no querían separarse.
-Mi vida,quieres que un día de estos nos vayamos a la capital?
-Yo contigo me voy donde haga falta.
-Podríamos irnos a una de las casas que tengo allí y llevarnos a parte del servicio,¿te parece?
-Si,pero al servicio lo podías dejar aquí Yo quiero que vayamos solos,sin nadie que nos interrumpa, y ademas te olvidas que soy muy buen cocinero y que se barrer,cosa que estoy seguro que tu no sabes hacer.
-Ulloa,un Montenegro sabe hacer de todo. Ya te lo demostrare.
(continuará)
#1860
17/05/2013 22:26
Pero que arte teneís escribiendo
SEGUID !
Que vuestros relatos son lo único que nos queda......
Vaya tela pal' cuerpo, no?
Y mi cara al ver la foto de nuestra Paca con la gasolina en mano a sido esta:
Pero que m....a es esta?
A los guionistas se les a ido la pinza o que? Vamos si después de la trama de los cristalitos esto era ya pa' morirse...DECIDME AHORA!!!!
Venga guionistas cargense un poco más a nuestra pareja.......
Primero Rai le confiesa a León que sigue enamorado, después la Paca le dice a León que no sabe si es amor o odio (vamos que es amor fijo).....vale, hasta aquí bien y vamos palante', pero ahora querer matarlo?¿
Y encima ni lentamente nina' !!!
A lo bruto !!
Y encima ella es la que hecha la gasolina !!!!! Yo me queo' muerta vamos !!!! No me puedo creer que vaya a ser León el que le tenga que salvar el culo a nuestro Rai.....
ya decía yo que todo no podía ser tan bonito y tan simple....si los guionistas odian a las Raipaquistas puuueeeees....... 
Bueno yo confío en Ramón...que dijo: ''Entre Raimundo y Francisca aún va a haber vueltas'' ......emmmmmm RAMÓN VIDA MÍA LAS ESTAMOOOS ESPERANDOO COMO AGUUA DE MAYOO !
Enfinn que a ver si cuando nuestra Paca se entere de que León se esta muriendo y la va a palmar' en breve se nos ablanda un poquito ! Porque japuta' como se está poniendo !!! No hay por donde cogerla vamoss !!!
Y yo así como que me
, me aburre que se cargen a esta pareja que debería estar junta hace una eternidad ! Que se lo merecen después de tanto sufrir !!! 
Ramón y María como siempre PER-FEC-TOS !!!! Que disfruto con ellos !!!
Un beso misnenas♥
SEGUID !
Que vuestros relatos son lo único que nos queda......
Vaya tela pal' cuerpo, no?
Y mi cara al ver la foto de nuestra Paca con la gasolina en mano a sido esta:
Pero que m....a es esta?
A los guionistas se les a ido la pinza o que? Vamos si después de la trama de los cristalitos esto era ya pa' morirse...DECIDME AHORA!!!!
Venga guionistas cargense un poco más a nuestra pareja.......
Primero Rai le confiesa a León que sigue enamorado, después la Paca le dice a León que no sabe si es amor o odio (vamos que es amor fijo).....vale, hasta aquí bien y vamos palante', pero ahora querer matarlo?¿
Y encima ni lentamente nina' !!!
A lo bruto !!
Y encima ella es la que hecha la gasolina !!!!! Yo me queo' muerta vamos !!!! No me puedo creer que vaya a ser León el que le tenga que salvar el culo a nuestro Rai.....
ya decía yo que todo no podía ser tan bonito y tan simple....si los guionistas odian a las Raipaquistas puuueeeees....... 
Bueno yo confío en Ramón...que dijo: ''Entre Raimundo y Francisca aún va a haber vueltas'' ......emmmmmm RAMÓN VIDA MÍA LAS ESTAMOOOS ESPERANDOO COMO AGUUA DE MAYOO !

Enfinn que a ver si cuando nuestra Paca se entere de que León se esta muriendo y la va a palmar' en breve se nos ablanda un poquito ! Porque japuta' como se está poniendo !!! No hay por donde cogerla vamoss !!!
Y yo así como que me
, me aburre que se cargen a esta pareja que debería estar junta hace una eternidad ! Que se lo merecen después de tanto sufrir !!! 
Ramón y María como siempre PER-FEC-TOS !!!! Que disfruto con ellos !!!
Un beso misnenas♥
