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El Rincón de Raimundo y Francisca. 16 años después... ¡Queremos gozo en el otoño de la vida!

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RaiPaquistas
RaiPaquistas
20/08/2012 18:46
elrinconderaimundoyfrancisca16anosdespuesqueremosgozoenelotonodelavida

ANTIGUO HILO
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HILOS: RAMÓN Y MARÍA
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HUMOR RAIPAQUISTA
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No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas. Paulo Coelho.

#2061
Sonia1919
Sonia1919
22/07/2013 01:24
Flash-back

Salvador entró en su alcoba cerrando de un portazo la puerta. Se acercó a Francisca que lo miraba asustada.

-¿Se puede saber qué haces? ─preguntó intentando no demostrar su miedo.

-¿Qué piensas que quiero hacer? ─contestó con toda la ironía que le daba el alcohol─ Es nuestra noche de bodas ¿Tú qué crees?

Se acercó a ella, la tomó por la cintura y la besó. Su nauseabundo aliento apestando a alcohol y tabaco, la hizo casi vomitar. Intentó escapar de sus brazos, tratando de salir de la habitación, pero Salvador la tomó del brazo estirando de ella con agresividad y cerrando con llave la puerta.

-¿Qué te pasa? ─exclamó molesto e indignado mirándola fijamente─ Eres mi esposa.

-Suéltame Salvador ─dijo forcejeando─ Suéltame me lastimas. ¿Qué crees que haces tratando así a una dama?

-Tú no eres una dama, eres mi ramera ─dijo cruelmente.

-¡Maldito! ─bufo Francisca mientras intentaba soltarse de él, las lágrimas empezaban a brotar de sus ojos, Salvador la tomó del cabello para que lo mirara.

-Te enseñare a respetarme ─dijo con voz autoritaria y sonriendo cínicamente.

-No creo que pueda respetarte ─contestó dándole un golpe en el pecho.

-¡Estúpida! ─exclamo mientras le propinaba un bofetón que la hizo caer sobre la cama ─ ¡Vas a aprender a respetarme! ─le gritó mientras volvía a golpearla.

-No... no lo hagas por favor déjame ─su llanto era ahora más que evidente.

-¿Hacer? ¿Qué? ─sonrió mientras le quitaba la ropa con brutalidad ─ ¿Es lo que quieres, no?

-¡Por favor Salvador! No lo hagas suéltame ─le suplicó ─ ¡Me portare bien! ─susurró mientras cerraba los ojos.

-No te creo, cállate o te amordazo ─le dijo mientras se tumbaba sobre ella.

-Suéltame por favor ─dijo gimiendo.

-Dije que te callaras ─volviendo a golpearla con furia ─ahora querida disfrútalo ─termino separándole las piernas.

-¡No! ─gritó mordiéndose el puño mientras sus lágrimas seguían cayendo.

-No llores, te sentirás bien pronto ─lamió las lágrimas que brotaban de Francisca─ Son tan dulces ─sonrió mientras seguía arremetiendo contra ella con fuerza.

Francisca le miraba suplicante.

-¿Qué pasa? Eres igual a esas rameras, no sirves más que para el sexo ─dijo entre burlas y jadeos, Francisca seguía con el forcejeo y en un intento de quitarse de encima a Salvador le golpeó en el rostro, Salvador le devolvió el golpe.

-¡Si sigues luchando voy a matarte! –susurró en su oído. Las lágrimas seguían cayendo en abundancia sin poder controlarlas, debido a los golpes y al asco que le producía su contacto.

“Suéltame ¡Por favor!” imploraba en su mente mientras sus lagrimas seguían cayendo, quemando sus ojos y mojando su dolorido cuerpo.

-¿No estuvo tan mal, verdad? ─sonrió ─Pudo haber sido menos doloroso si te hubieras relajado ─dijo cínicamente.

Francisca se volvió mientras se acurrucaba para cubrir su frágil cuerpo y se tapaba su rostro lastimado, Salvador se acercó a ella, provocándole un escalofrío.

-Es tu culpa que te lastime ─beso su sien─ No saques mi lado malo cariño, yo solo me preocupo por ti ─dijo con voz cariñosa, mientras Francisca seguía con su amargo llanto, acercó la mano a su rostro y le secó las lagrimas.

-Ya, ya, deja de llorar, no fue tan malo, la próxima vez seré más gentil ─la abrazó y ella se movió para alejarle, Salvador frunció el ceño.

-Estás haciendo que me enoje, trato de ser gentil y ¿me rechazas? ─dijo mientras se marchaba de allí.

Francisca se quedó sola dando rienda suelta a su llanto, había conocido la verdadera cara de Salvador, eso era lo que le esperaba a partir de ahora, dolor, se abrazó a su vientre en un intento de consuelo, tenía que aguantar, tenía que ser fuerte por él, por ese niño que crecía dentro de ella, él sería su luz en los días oscuros, que por ahora se le antojaba, no serían pocos. Así abrazada se durmió.


Fin del Flash-back.

-Ahora ya sabes el porqué de mi actitud ─dijo girándose para mirarlo, él estaba con los puños cerrados, tenso por la rabia, con la mirada perdida. Francisca dio la vuelta y se alejó, dejándolo callado y enojado por la cruel revelación que Francisca le acababa de hacer. Siempre sospechó que ella no era feliz con Salvador, ese hombre era el mismo demonio en persona, pero nunca imaginó que pudiera ser cruel con Francisca, con su pequeña.






Continuará....
#2062
saraRYF
saraRYF
22/07/2013 19:15
sonia, me encanta!!! sigue!!!!

otro trozo...




No había podido comer bien del nudo que tenía en el estómago. Tenía que verla, no podía dejarla escapar una vez más.
Salió de la Casa de Comidas sin ser visto y encaminó sus pasos hacia la Casona.

-Mariana, vengo buscando a Francisca ¿donde se halla?-preguntó algo nervioso.
-Don Raimundo, no creo que sea buena idea, pues me ha dicho que no la moleste nadie. Esta mañana salió a dar un paseo y llegó muy alterada.-Dijo Mariana
-No te preocupes, no la causaré pesar, es algo importante. Lo digo y me marcho.-anunció.
-Sea, pero cuidado...-aconsejó.

Raimundo subió las escaleras de la cocina y entró en el despacho de Francisca.
Ella al verle se quedó blanca como la cal. No estaba preparada para enfrentarle ni confesarle sus sentimientos.

-¿Que haces aquí? ¡Fuera de mi casa!-gritó.
-Tranquilízate, no vengo a hacerte daño.
-¿Que no? Me lo haces solo con tu presencia.
-He venido a hacerte una pregunta.
-No hay preguntas que valgan, ¡márchate!
-Me vas a escuchar si o sí.
-Como no te vayas llamare a Mauricio y te sacara a patadas.
-Me da igual que me pataleé.
-Caray que fuerte. ¿Por què no lo fuiste cuando eras joven? ¿Por qué no me salvaste de sus sucias garras? ¿Por qué me dejaste?-preguntó entre sollozos.
-Francisca, no tuve otra opción.
-Me lo tenías que haber dicho, yo habría decidido por mi. Me daba igual todo el oro del mundo si tu no estabas a mi lado.
-No podría haberme perdonado nunca el haberte despojado de todas tus riquezas...
-Ya da igual. Dejame...
-¿Me sigues queriendo?
-Mas que a mi vida.
-¿y por qué nunca me lo confesaste?-dijo mientras se acercaba a ella.
-Tenía miedo, tengo miedo. Miedo de perderte una vez mas.
-Ya no hay nadie que pueda separarnos.-dijo antes de hacerse con sus labios.
Besos cortos llenos de amor, estos se fueron haciendo cada vez mas largos y apasionados.
Francisca tiró todos los papeles de la mesa.
-Raimundo, hazme el amor aquí.
Él se la comió con la mirada, una mirada que excitó a Francisca en demasía, obligándola a lanzarse a sus brazos. Dio un salto entrelazando sus piernas a la cintura de Raimundo. La sentó en la mesa del despacho, la subió el vestido y sin previo aviso entró en ella. Al principio de forma lenta. Dedicándose a besos y caricias. Francisca le provocaba para que acelerase. Él no pudo aguantar y la dio ese placer. Se hicieron uno.

Cuando recuperaron el pulso se vistieron.
-Raimundo, ven esta noche. Quiero dormir junto a ti
-Aquí estaré, ardo en deseos.-dijo mientras la besaba con toda la dulzura del mundo...
#2063
Sonia1919
Sonia1919
24/07/2013 21:09
Ainoha ya te comenté tu relato, pero ahora no tardes mucho en hacer otro ¿Vale? ajjaajjaaj

Sara, por Dios sigue. Pero que no duerman mucho, ajajajaajja



Cicatrices en el alma 3


Caminaba por la habitación, no podía olvidar la confesión que esa misma tarde le había hecho Francisca. Se acercó a la ventana, estaba lloviendo. Las palabras de Francisca retumbaban en su cabeza. Miles de preguntas se agolpaban en su mente sin poder darles respuesta ¿Cómo pudo estar tan ciego? ¿Cómo no se dio cuenta del calvario que ella estaba pasando? ¿Cómo podría seguir viviendo con esa culpa en su alma? Ese malnacido de Salvador pagaría por todos y cada uno de los golpes y vejaciones que había infringido a Francisca durante todos estos años. Sólo pensar que ahora mismo ese rufián estaba bajo el mismo techo que Francisca, le hacía hervir la sangre. Golpeó con furia la pared en un intento de sacar la ira que lo corroía por dentro. Cómo pudo siquiera pensar que ella fue el motivo de todas sus desdichas, cuando él sí lo había sido de las suyas.

El fuerte resplandor de un trueno interrumpió sus pensamientos. Se disponía a servirse un vaso de agua cuando el sonido de alguien llamando a la puerta hizo que el vaso resbalase de sus manos y cayera estrepitosamente contra el suelo, derramando toda el agua.

-¡Maldita sea! ─bufó intentando recoger el desastre.

Volvieron a llamar, esta vez más fuerte. Apresuradamente se dirigió hacia la puerta. ¿Quién demontres se aventuraba a llamar a su puerta en una tarde cómo esta? Sin más preámbulos abrió, la visión de la persona que encontró al otro lado de la puerta, lo dejo helado, era ella, Francisca.

De su pelo bajaban infinitas gotas de lluvia, empapando su ya mojado abrigo. Sus ojos enrojecidos lo miraban tímidamente tratando de ocultar el rastro que su llanto había dejado en ellos. Lo que no sabía, era que a él, no podía engañarle. Nunca había podido. Él era la única persona capaz no sólo de ver sus lágrimas, también de sentir su dolor, incluso cuando no lo quería demostrar. La miró tiernamente, sabía que intentaba no llorar, quería hacerse la fuerte. Pero él sabía que no era así. No era esa mujer dura y fría que tantas veces trataba de aparentar. Tras esa fachada que mostraba a todos, se escondía una mujer increíblemente frágil. Raimundo se limitó a mirarla con amor, a adorarla.

-Francisca ─musitó. Ese simple susurro hizo que no pudiera soportar más la situación y rompiera a llorar. Hacía tiempo que no lo hacía tan libremente, siempre trataba de aparentar. Raimundo abrió los brazos hacía ella, Francisca se abalanzó sollozando contra su pecho. La abrazó con fuerza.

−Le odio... ─gritó− Le odio.

−Lo sé, amor... tranquila –susurró en su oído.

Sus manos empezaron a acariciar su espalda y entonces se dio cuenta de lo empapada que estaba.

−Francisca estás empapada. Vamos, tienes que secarte o cogerás una pulmonía.

La sentó junto a la chimenea para que se calentara, estaba helada. La abrazó de nuevo y noto como temblaba. Besó suavemente su frente.

−Voy a buscarte algo de ropa seca −dijo tratando de levantarse, pero sus manos se lo impidieron, por primera vez desde que llegó lo miró a los ojos y susurró. −No… no te vayas− Se detuvo y antes de que pudiera darse cuenta, Francisca comenzaba a acariciar su pecho lentamente. Su corazón latía con fuerza. Un mechón rebelde de su cabello le caía por el rostro y al colocárselo detrás de la oreja, se percató que una nueva lágrima caía hacia sus labios. Raimundo atrapó esa lágrima uniendo su boca a los fríos labios de Francisca acariciándolos en un dulce y lento beso, notando como se iban templando poco a poco. La atrajo a su cuerpo abrazándola con fuerza, profundizando el beso, al tiempo que sus lenguas se encontraban. Sus manos no podían estar quietas, necesitaban acariciarse, necesitaban sentirse como tantas otras veces lo habían hecho hace ya demasiado tiempo.

La despojó de su abrigo, sus labios se separaron para bajar por su barbilla, buscando lentamente su cuello, Francisca enredaba los dedos en su pelo jugando con él, mientras cerraba los ojos y entreabría los labios buscando aire. Raimundo iba dejando un húmedo camino de besos hasta su clavícula, para subir de nuevo hasta el lóbulo de su oreja, mordiéndolo suavemente. Sintió las manos frías de Francisca acariciándole por debajo de su camisa, sintiendo un escalofrío, sin saber si era por el frío de sus manos o por el efecto que sus caricias provocan en él. Se dirigió de nuevo a sus labios besándolos con pasión, mientras se dirigían torpemente al dormitorio, ella le desabrocho la camisa, librándose definitivamente de ella.

Cuando llegaron al dormitorio, no sin varios tropiezos, la cogió por la cintura, elevándola ligeramente y tumbándola en la cama. Ella le sonrío, pero aún podía percibir el dolor en su mirada. Sin poder resistirlo ni un minuto más, la despojó de su ropa, olvidando todas y cada una de las razones por las cuales no debía hacerlo, en ese momento sólo existían ellos, sólo sus ojos, sólo su cuerpo... Recorrió cada rincón de Francisca con sus manos, con sus labios, quería llegar a lo más profundo de ella. Quería demostrarle que él sí la amaba. Notaba sus caricias recorriendo su cuerpo haciéndole perder la cordura. Sentía como se estremecía de placer, hubiera dado su mano derecha por poder tenerla así todos los días durante el resto de su vida.

Sus manos sabían dónde ir, dónde tocar y no tardando en llegar a su destino. Se acariciaban cerrando los ojos en un intento desesperado por mantener el control. El simple roce de sus cuerpos les hacía estremecer, sólo sus manos respondían por ellos. Notó como sus piernas rodeaban su cintura, sabía lo que quería, lo sabía porque él necesitaba lo mismo. Suavemente la amó temiendo lastimarla. Sus movimientos eran cada vez más rápidos, en el aire se mezclaban frases sin sentido, poco a poco llegaron al éxtasis, a tocar con sus dedos un pedacito de cielo.

Se tumbo junto a Francisca exhausto, notaba su respiración agitada. Se cubrieron con las sábana. Francisca abrió los ojos suavemente y lo miro, sus ojos brillaban escondiendo una expresión triste, demostrando un dolor que sólo era capaz de mostrarle a él. Se apoyó en su pecho, mientras él la abrazaba firmemente besándola en la frente, los párpados, los labios...

−Te amo Francisca – le susurró. Palabras que escaparon inconscientemente de sus labios, Francisca no dijo nada, ella simplemente se apoyó en su pecho y cerró los ojos.



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#2064
eve2013
eve2013
25/07/2013 07:22
Saludos a todas!

Oyeme estos relatos cada dia se ponen mas candentes. Pero que pasa hay fuego Raipaquista! Yo pense que los mios eran candela pero se an quedado cortos. Continuen con esas delicias que suben. Son geniales.

Besos para todas!
#2065
EllenRipley
EllenRipley
26/07/2013 10:15
Mis condolencias a los familiares y amigos de las víctimas en Galicia. #ÁnimoGalicia

Minhas condolências às famílias e amigos das vítimas em Galicia. #ÁnimoGalicia
#2066
eve2013
eve2013
26/07/2013 10:37
Ellen realmente que tristesa lo occurido. Que Dios le de fuerzas a esas familias, para que puedan recuperarse de esta tragedia. Mi mas sentido pesame.

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Aqui les dejo parte de mi relato para alegrar un poco el foro. Con las mejores intenciones.


Lo Esperado (Parte 7)

La mañana los sorprendió a los dos en la alcoba de Francisca. Francisca despertó primero sintiendo el brazo de Raimundo abrazando su cintura. Se sentía la mujer más dichosa del mundo teniéndolo así junto a ella. Recordó la noche deliciosa que pasaron juntos. No podría creer tanta dicha después de tanto sufrir el uno por el otro. De repente recordó lo ocurrido con Tristán y entristeció recordando el desprecio de él. Mientras ella se perdía en sus pensamientos, Raimundo despertó. Se acercó a ella y la atrapó con un beso arrebatador.

-Buenos días mi vida! Veo que estas muy pensativa esta mañana. Por donde estaría esa cabecita tuya? (besándola)
-(cariñosa) Pensaba en que usted señor, es un hombre muy zalamero! (dándole un beso) Como amaneces mi bien?
-(abrazándola) Teniéndote así como crees que voy amanecer? Estoy deseoso de ti. (mordiendo con delicadeza sus labios) Necesito poseerte de nuevo.

La halago con las manos, los labios, y con su mirada. Quería hacerle sentirse mujer de nuevo junto a él. Pero Francisca no podía continuar.

-(sorprendido) Francisca que sucede? He hecho algo que te incomodara?
-(acariciándole el rostro) No Raimundo. (besándolo) Es que…
-Algo he hecho para que reacciones así? Que tienes?
-Raimundo no has hecho nada mal, soy yo la que no tiene cabeza para eso ahora!
-Pero que ha pasado para que estés así?
-Raimundo no me saco de la cabeza lo de Tristán. Aunque quiera hacerme la fuerte me duele cuando mis hijos me tratan así. Después de luchar tanto y sufrir tanto por ellos, duele recibir ese desprecio por lo malo que hice. No dan merito a los sacrificios que pase por ellos.
-Amor no te pongas así. Ya Tristán ira aceptando lo nuestro y volverá acercarse a ti. Pero los dos tienen que poner de su parte para arreglar esa relación de madre e hijo.
-Raimundo olvidas que Tristán es hijo mío. Tiene el orgullo y la fuerza de Los Montenegro. No me perdonara!
-También es un Ulloa… Y terminara por usar la razón y perdonar las cosas. (acercándola) Ven, no te molestes con eso. Dale tiempo al tiempo, Francisca. (agarrando con suavidad su rostro) Confía en mi pequeña! Porque no olvidas eso por ahora y nos concentramos en algo más entretenido? (besándola)
-(con una sonrisa sabiendo lo que proponía) Que insinúa usted señor Ulloa? Qué actividad le es más entretenida?

Raimundo se le coloco encima y mirándola fijamente a los ojos le dijo “esto será más entretenido y relajante”. La beso con deseo igual que ella a él. Se amaron una y otra vez hasta quedar muertos los dos de cansancio. Cuando recuperaron las fuerzas se alistaron y bajaron a almorzar algo. Raimundo se encamino a la cocina mientras Francisca continuo hacia el jardín. Raimundo le pidió a Mariana que le preparara algo y lo llevara al jardín donde él y Francisca esperaban su llegada.

-Francisca que tarde más bella, no lo crees? (sentándose a su lado) Francisca me escuchas?
-(sobresaltada) Perdón que me decías?
-Francisca de nuevo Tristán? Ya te he dicho que no te…
-Raimundo, iré hablar con él. Pero yo sola. Hare que alivié todo lo que lleva por dentro para así poder sanar y recuperar esa relación que teníamos.
-Estas segura que es una buena idea?
-Si, su odio es hacia mi persona. Estando solos los dos no se reservara nada y me dirá todo lo que siente.
-Si tú lo dices entonces adelante. Habla con él a solas y arreglen esto de una vez.
#2067
eve2013
eve2013
26/07/2013 10:46
Terminaron de almorzar juntos y Francisca pidió al chofer que acercara el coche para ir al Jaral. Raimundo aprovechó para ir al pueblo a saludar a los suyos. Cuando Francisca llego al Jaral fue recibida por Rosario.

-Que desea Señora?
-Buenos días Rosario. Se encuentra Tristán?
-Espere aquí mientras le pregunto si quiere recibirla.

Rosario se encamino hacia el despacho de Tristán. Francisca como siempre no obedeció la orden que le dio Rosario. La siguió hasta el despacho de Tristán, enfrentándose a él una vez más.

-(enfadado) Como se atreve a venir a mi casa y a entrar de ese modo? Usted no es bienvenida aquí.
-(sin hacer caso de sus palabras) No me importa lo que me digas Tristán. No pienso irme hasta que hablemos tú y yo. (retador) Hablemos de una buena vez a las claras.
-(mirando a Rosario para que se retirara) Está bien. Como usted lo desee, a las claras.
-Tristán quiero recuperar aquella relación de madre e hijo que un día nos unió. No quiero seguir discutiendo ni contigo ni con tu hermana. Aunque no lo crean, son lo más importante en mi vida.
-(burlándose) No me haga reír. Usted no quiere a nadie. Una persona que quiere a alguien no le hace tanto daño como usted nos ha hecho a mí y a Soledad. Nos ha hecho padecer por esa mente retorcida que tiene usted. Es un monstro sin entrañas. La odio y la desprecio.
-(conteniendo sus lágrimas pero a la vez con dureza en la voz) Tal vez no he sido la mejor de las madres ante sus ojos. Pero nadie es perfecto. Ustedes no piensan en lo que sufrí, junto a ese monstro de Salvador. Ustedes no piensan en que siendo una mujer sola, he sobrevivido en un mundo de hombres. Gracias a eso, a tu hermana y a ti nunca les falto nada. En el pueblo, todos los respetaban por ser hijos míos. Nunca pasaron hambre, ni miserias, y tuvieron una buena educación. Quizás no fui lo suficientemente cariñosa. O quizás no los escuche más a menudo. (una lagrima desfiló por su mejilla) Pero eso no quiere decir que no los quiera. Por ustedes me enfrente a la vida y a todo el que se me cruzo en el camino. No tienen derecho a reclamarme nada. (secándose las lágrimas) Quizás pienses que no merezca tu perdón. Pero solo te pido una cosa Tristán. Por el amor que le tenemos a tu padre llevemos la fiesta en paz. Te quiero hijo mío aunque no lo creas. Quiero recuperar aquella relación que un día nos unió. Pero no te preocupes que jamás volveré a importunarte con mi presencia. (virándose para irse)
-(tomándola del brazo) Madre! No se vaya así. Entienda que son muchos años de resentimientos. Pondré de mi parte para que cambie nuestra relación. Pero no le prometo que será fácil. Lo entiende?
-(poniendo su mano sobre su mano que aún le sostenía el brazo) Con que lo intentemos será suficiente hijo mío!

Se miraron con ternura pero sin dar una pasó más. Tristán soltó a Francisca y ella se marchó. Antes de salir, ella se giró para volver a verlo. El aun la miraba fijamente. En ese momento sus miradas hablaron por ellos. Comprendieron que aun existía un cariño que era imposible de ignorar.
#2068
Sonia1919
Sonia1919
28/07/2013 14:35
Eve me encanta este encuentro entre madre e hijo. Esa Paca con dos bemoles yendo al encuentro de Tristan, no tardes en seguir.




Cicatrices en el alma 4

Se tumbo junto a Francisca exhausto, notaba su respiración agitada, se cubrieron con las sábana. Francisca abrió los ojos suavemente y lo miro, sus ojos brillaban escondiendo una expresión triste, demostrando un dolor que sólo era capaz de mostrarle a él. Se apoyó en su pecho, mientras él la abrazaba firmemente besándola en la frente, los párpados, los labios...

−Te amo Francisca – le susurró esas palabras que escaparon inconscientemente de sus labios, Francisca no dijo nada, ella simplemente se apoyó en su pecho y cerró los ojos.


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Estaba sentada frente al espejo cuando de pronto se escucho un gran estruendo y se abrió la puerta de golpe, Francisca sobresaltada se puso de pie.

−¡¡Francisca!!− se escucho el grito de un hombre entrando por la puerta furioso− ¿Por qué llegas a estas horas? −Salvador frunció el ceño mientras se acercaba a ella.

-Lo… lo siento −tartamudeo mientras agachaba la cabeza, tenía miedo y el temblor que se percibía en su cuerpo lo corroboraba, −Se me hizo difícil encontrar en la Puebla lo que buscaba y se hizo tarde.

-¡¡No me creo tus excusas!! −Salvador se acercaba cada vez más a ella −Te tengo dicho que no debes llegar tarde, tienes la obligación de hacer lo que yo te diga, me perteneces –le gritó dibujando una sonrisa cruel. Le gustaba recordarle que le pertenecía.

Cuando por fin se puso en frente a su esposa, se escuchó un golpe. Francisca cayó al suelo con la mano en la mejilla. Desde que se casaron, eso era lo que le ocurría a diario si se atrevía a contrariarlo. Era como una muñeca de trapo en sus manos. Todo lo que ese matrimonio le ofrecía eran maltratos y desdicha.
Salvador la agarró del brazo bruscamente la levantó y la tiró sobre la cama. Francisca intentaba no llorar, sabía lo que aguardaba.

-¡¡No se te ocurra llorar!! −se escuchó otro golpe, mientras en su rostro se volvió a dibujar esa sonrisa perversa que tanto le gustaba mostrar a su "querida" esposa.

Se poso sobre Francisca para darle un beso en los labios. Esos besos que le causaba daño, que no tenían nada de tiernos, que eran bruscos, dolorosos y desagradables. Ella hizo un ademán de desagrado e intentó apartarse, Salvador se enfureció todavía más.

-Por lo visto los castigos no te sirven de nada −se levanto para observar su cara de miedo −Sigues igual de rebelde que siempre, pero tranquila, eso sé cómo arreglarlo. – la obligó a levantarse− Quítate el vestido y ponte de espaldas.

Francisca temblorosa obedeció y se quito el vestido, lo dejó en el suelo quedando de espaldas a su esposo y a su merced.

− ¡Arrodíllate! – le ordenó.

Ella obedeció sin mediar palabra, sabía que si replicaba sería peor para ella, se ensañaría con más crueldad. Se quitó el cinturón, agarrándolo por la parte de la hebilla y lanzó el primer golpe. Se escucho un leve grito de dolor, el segundo golpe arrancó otro grito, pero esta vez más alto, ya que el golpe que impacto en su espalda fue más fuerte, el tercer golpe fue lanzado, Francisca sentía que se iba a desmayar.

-Salvador por favor –le rogó –Te lo suplico, por fav… −la calló con otro golpe, Francisca tuvo que apoyar las manos en el suelo para no caer.

-Bien, ya es suficiente −dijo mientras dejaba el cinturón y cogía a Francisca del brazo para levantarla, la empujó a la cama. Sintió un fuerte dolor en la espalda. −Empecemos −dijo Salvador quitándose la camisa y el pantalón, tumbándose sobre ella, empezó con bruscos mordiscos en su cuello. Luego fue bajando con desagradables caricias. Francisca se mordía los labios para no gritar, intentando aguantar las lágrimas, aunque estas fueran más fuertes que su voluntad.

Salvador preso de la excitación la poseyó con furia, ocasionando que por su mejilla rodara una gruesa lágrima. Al fin llegó el momento esperado por los dos, para Salvador el placer del clímax, para Francisca, el fin de esa tortura. Salvador se levantó de la cama y se marchó, dejándola una vez más, maltratada y herida.



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#2069
paquirai
paquirai
28/07/2013 18:32
Ole, ole, oleeeeeeeeee. Esos relatos.... sois las maestras del teclado, pluma, lápiz o cualquier intrumento del que salgan letras.... si señor.... que es lo único que tenemos..... porque lo que es la novela... señooooor que tostón mas soporífero... ajjajajajajaj...

Espero que lleguen tiempos mas venideros... porque sino... apaga y vámonos...

En fin señoritas.... feliz dominguete a todas.... muaks.
#2070
eve2013
eve2013
29/07/2013 08:43
Aqui les va otro pedacito. Un beso

Lo Esperado (Parte 8)

Francisca regreso a La Casona con una sonrisa deslumbrante. Después de su visita al Jaral sabía que las cosas empezaban a mejorar para bien. Tenía que contárselo a Raimundo. Aunque casi era de noche decidió refrescarse e ir en busca de el. Llego a casa de Emilia y toco la puerta. Alfonso y Emilia abrieron la puerta y se sorprendieron al verla allí. Francisca pidió disculpas por la visita tan tarde y pidió ver a Raimundo. Raimundo salió, recogió su chaqueta y marcho con Francisca a La Casa de Comidas. Cuando llegaron y entraron, Raimundo se aseguró de cerrar bien la puerta. No quería que nadie los interrumpiera.

-(preocupado) Francisca, como te ha ido con Tristán? Discutieron? Te escucho? Que sucedió?
-Raimundo sosiégate, amor. Una cosa a la vez, querido.
-Es que la incertidumbre me está matando pequeña.
-(tomándolo de la mano) Tristán…
-Sí que sucedió.
-Tristán acepto poner de su parte para tratar de arreglar nuestra relación. Sé que no será fácil para él. Pero accedió a poner de su parte, amor mío!
-(abrazándola) Mi bien, que alegría! Todo está tomando su curso normal. El que nunca debió dejar.
-Aunque no nos abrasáramos ni nos habláramos, sentí ese cariño especial que siempre hemos tenido. Estoy tan contenta Raimundo. No te imaginas cuánto.
-Me alegra verte así amor mío. Cuanto e anhelado que los dos arreglaran sus diferencias. Ahora para que la dicha sea completa solo nos falta una cosa.
-Así y eso que es si se puede saber?
-Que nos casemos tú y yo! Ya no somos unos chiquillos para andar por allí escondiéndonos. Ya tenemos una edad que no nos permite las locuras de antaño.
-Casarnos dices?
-Sí, porque? No te agrada la idea Francisca?
-Raimundo si… por supuesto…
-Pero? Que sucede Francisca? Que ocultas?
-Nada Raimundo. Estoy de acuerdo… casarnos… si… pero no precipitadamente… verdad?
-(no contento con la reacción de Francisca) Francisca que temes?
-(acariciándole el rostro) Mi bien… mi amor… (besándolo) Todos nuestros sueños se están cumpliendo. Estamos juntos! Después de tanto años de odio y engaños. Nuestras familias saben de nuestro amor sincero. (tomándolo de la mano) Nuestros hijos están unidos y somos la familia que siempre hemos querido ser. Todo está marchando como debe. Para que precipitarse al matrimonio. (acercándose para provocar sus deseos) Tomémoslo con calma, mi razón de ser.
-Francisca? (Francisca le quito la chaqueta) No juegues así. No cambies mis pensamientos. No me provoques!
-Yo no te provoco… (besándolo en la mejilla) Eres un hombre con una edad y no puedes cometer las locuras de antaño. (Se encamino hacía la puerta como si se fuera a marchar)
-(agarrándole el brazo) Ven acá criatura consentida. (besándola) Te voy a demostrar que tan viejo estoy y que locuras todavía cometo. (Francisca le sonrió)

La agarro de la mano y la llevo al almacén de comidas. Una vez dentro la agarro por la cintura y la colocó encima de la mesa que había dentro.

-(con picardía) Que me vas hacer Raimundo Ulloa! Usted no debe de hacer este tipo de movimientos bruscos. (besándolo de pico) A su edad se puede lastimar.

Raimundo no contesto a sus majaderías y le devoro los labios. La beso con delirio y ardor. Quería demostrarle que todavía tenía habilidades para provocarla y hacerla sentirse mujer. Mientras la besaba con lujuria, su mano subió lentamente por su falda provocándole escalofríos y excitación. Ella le susurraba al oído sus deseos por él, y el solo enloquecía más por ella. Con furia pero a la vez delicadeza, le arranco la blusa que llevaba y luego la despojo de su ropa interior. Ella con igual pasión le arrebato la camisa de encima. Lo libero de su pantalón, mientras lo miraba desafiante a los ojos. Raimundo no pudo contenerse más y le elevo la falda completamente hacía arriba y se introdujo en ella. Francisca solo grito de placer. Los gemidos y suspiros eran incontrolables por ambas partes. Se deseaban con desesperación, devoción, y delirio. Esa noche disfrutaron de un nivel de placer superior. Se devoraron una y otra vez. No podían creer que sus cuerpos aguardaban tanta energía para el placer. Los dos quedaron muertos de cansancio encima de la mesa. No podían creer en la locura que adquirieron. Rebosaban de alegría y satisfacción. Francisca descansaba en su pecho y estaba feliz de estar así con él. Pero le preocupaba algo, ese matrimonio.
#2071
eve2013
eve2013
30/07/2013 08:45
Lo Esperado (Parte 9)

Raimundo se encontraba almorzando en casa de su hija Emilia cuando María llego a visitarlos. Se sentaron los tres a platicar y el tema de la boda surgió en la conversación.

-Pienso pedirle matrimonio a Francisca. Quiero hacerlo formalmente. Con todos presente.
-(contenta con la noticia) Abuelo de veras? Que alegría! Y cuando piensa hacerlo?
-(dudosa) Padre está seguro de lo que quiere hacer? No se está precipitando?
-(mirando a Emilia seriamente) Emilia como me dices eso. Por supuesto que estoy seguro. Es lo que siempre he querido hacer con esa mujer.
-Abuelo, como le va a preguntar? Tiene algo preparado?
-No en realidad no tengo nada preparado. Pensé que tal vez una cena con todos reunidos. Y una vez terminada le pediría casarse conmigo. Que creen?
-(súper contenta) Abuelo me parece estupenda la idea. Mi madre, mi tía, y yo nos encargaremos de preparar todo en La Casona. Todo estará listo pasado mañana para su sorpresa. Pero a usted le tocara lo más difícil.
-A sí y que es eso?
-(con risas) Entretener a mi madrina para que no se entere de nada.
-(tomándola de la mano) Gracias María por tu ayuda! (mirando a Emilia) Que opináis? Me ayudaras?
-(abrazándolo) Claro Padre! Hare lo necesario para que usted este contento. Le preparare, en su honor, su plato preferido. Mañana arreglaremos todo para esa cena que usted desea.

María se despidió de su abuelo y de su madre para ir hablar con su tía Mariana. Al siguiente día las tres mujeres se pusieron de acuerdo en cómo iban a organizar todo. Le informaron a Raimundo de sacar a Francisca a pasear para que no sospeche nada. Le advirtieron que si regresaban tendría que ser en el medio día con mucho cuidado. Deberían de permanecer en la alcoba de Francisca y Mariana les avisaría de la cena servida. Esa sería la clave para que bajara con Francisca y darle la sorpresa. El esperado día al fin llego. Todo iba marchando como acordaron los cuatros. Francisca y Raimundo salieron a pasear por los campos temprano. María, Emilia, y Mariana prepararon todo en la cocina. Al medio día Francisca y Raimundo regresaron. Raimundo con inteligencia subió con Francisca a su alcoba. Para entretenerla, se asearon juntos y se amaron con locura. Una vez tranquilos Raimundo le pidió a Francisca que se pusiera más bella de lo usual. Esta noche la quería recordar para siempre. Francisca cedió a sus caprichos sin preguntas. Mientras que en el comedor, todos los invitados que faltaban fueron llegando. Tristán, Aurora, Martin, Fernando, y Alfonso se acercaron a la mesa. María y Emilia se cambiaron y bajaron a unirse ellos. Mariana subió avisarle a Raimundo de la cena. Todos esperaban ansiosos por Raimundo y Francisca. Querían acabar con esa reunión lo más rápido posible. Cuando al fin aparecieron y Francisca quedo sorprendida con todo.

-(Sorprendida) Que hacen todos aquí? Ocurre algo? (mirando a Raimundo) Que sucede?
-(tomándola de la mano) Pequeña quise organizar todo esto para ti. Quería que nos sentáramos todos a comer juntos como la familia que somos. Mariana, Emilia, y María me han ayudado a lograr todo esto, amor.
-(besándolo) Gracias Raimundo! (mirando a los demás) Gracias por estar aquí y compartir conmigo.

Se sentaron a cenar todos, olvidando sus rencillas para que la velada fuese placentera. Cuando terminaron con el postre, se dirigieron a la sala. Allí Mariana les tenía preparado champaña para brindar. Francisca le extrañó tanta celebración. Raimundo tomo su copa y se paró al lado del piano mientras los demás lo rodeaban.

-(tocando suavemente la copa) Su atención por favor! (extendiendo su mano a Francisca) Francisca, mi amor, acompáñame. (ella se paró su lado) Los he reunido a todos aquí… Con la ayuda de mi hija y mi nieta… y también Mariana… para que todos sean testigos de un paso muy importante en mi vida. Es un paso que afecta mi vida pero también el de esta señora que tengo a mi lado. (girándose hacia Francisca y tomándola de las manos) Mí querida y amada Francisca… (ella no sabía cómo reaccionar ante aquella que estaba por ocurrir) Sé que la vida nos ha traído mucho infortunio pero también nos ha dado regocijos. Hoy delante de toda esta alegría (refiriéndose a los presentes) que nos ha dado esta vida quiero pedirte algo. (arrodillándose ante ella y sacando el anillo de compromiso) Francisca Montenegro, acepta usted casarse conmigo? Acepta pasar el resto de sus días junto a este humilde hombre que la amara hasta el último de sus alientos.
-(con lágrimas en los ojos) Raimundo… yo… (mirándolos a todos) yo… acepto… casarme contigo (besándolo) Te amo Raimundo Ulloa!
-(poniéndose de pies) Y yo a ti, mi bien.

Todos se acercaron para felicitar a la pareja. Tristán, Aurora y Martin felicitaron con un abrazo a Raimundo y luego a Francisca. Francisca no pudo contener las lágrimas. Alfonso y Fernando los felicitaron, mientras Emilia y María los abrazo a los dos. Todos se retiraron y quedaron Francisca y Raimundo solos. Francisca entro al despacho a tomarse un jerez para tranquilizarse. No sabía si llorar de alegría o de preocupación. Raimundo la siguió para acompañarla.

-(tomándola por la cintura mientras esta se servía el jerez) Que alegría Francisca! Pronto seremos marido y mujer. (ella no le respondía ni lo miraba) Francisca no me dices nada?
-(girándose para mirarlo a la cara) Raimundo, sabes que te amo más que a mi vida? (tomándose de un golpe el trago que tenía en la mano) Siempre he deseado casarme contigo y formar un hogar. Pero…
-(mirándola serio) Pero que Francisca? No me hagas esto?
-(enmarcando su rostro y besándolo) Te amo! (con lágrimas) Pero no puedo casarme contigo.
-(tomándola de los brazos con furia) Porque diantres me dices eso? Que acaso quieres burlarte de mí?
-(tratando de zafarse) Raimundo me lastimas!
-(sorprendido con su propia reacción) Francisca porque… porque me haces esto?
-(zafándose de él) No puedo casarme contigo… porque aunque quisiera… no dejo de pensar en esa maldita traición, en el secuestro, y en lo que sufrí.
-(sorprendido) Francisca…
-No hago más que pensar en eso desde el otro día que me insinuasteis lo de casarnos.
-(tomándola y acariciándola con pasión) Como me dices eso amor mío. (besándola) Francisca como piensas eso, con todas la pruebas de amor que te he dado? Te amo más que a mi propia vida, no lo entiendes? Como puedes desconfiar?
-(separándose de él) Confiar! Ese es el problema. No puedo confiar. Te puedo amor con locura y delirio pero no puedo confiar. Es eso lo que no me impide dar ese paso contigo. Temo que si confió en ti de nuevo me vuelvas a traicionar.
-(acariciándole el rostro) Tiene que haber algo que te haga cambiar de opinión.
-(con una mirada ausente) Una separación de bienes?
-Qué?
-Estarías dispuesto a firmar una separación de bienes? Me demostrarías que anhelas pasar el resto de tus días conmigo. Que solo anhelas mi compañía y no mi fortuna.
-Pero Francisca, que locura es esa?
-No es locura Raimundo. Es tranquilidad para mi persona. Lo aceptas o lo dejas?

Raimundo enfurecido salió de la casona. Francisca lo miraba marchar, derramando lágrimas. Subió a su alcoba y no dejo de llorar en toda la noche por él. Raimundo se desahogó con Don Anselmo y pidió dormir esa noche allí para que nadie sospechara nada. Don Anselmo acepto ayudar a su amigo como siempre lo había hecho.
#2072
Sonia1919
Sonia1919
30/07/2013 21:59
Cicatrices en el alma 5


Salvador preso de la excitación la poseyó con furia, ocasionando que por su mejilla rodara una gruesa lágrima. Al fin llegó el momento esperado por los dos, para Salvador el placer del clímax, para Francisca, el fin de esa tortura. Salvador se levantó de la cama y se marchó, dejándola una vez más, maltratada y herida.

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Francisca despertó temprano a causa del dolor que le causaban las heridas de su espalda. Se puso un vestido de manga larga, era uno de los vestidos que se ponía después de sus golpes. La tela era suave, casi no sentía su roce, al igual que ocultaba todos sus golpes. Bajó a desayunar rezaba porque su esposo siguiera dormido o ya se hubiera marchado, no quería cruzarse con él y menos compartir el desayuno. Sus ruegos fueron escuchados, no había rastro de Salvador.

Bajó las escaleras hasta la cocina, pidió que le prepararan la calesa, tenía que ir al pueblo a comprar algunas cosas, además el aire fresco y salir de los muros de la casona, que cada vez la asfixiaban más, la ayudaría a que se le pasara esa indisposición y debilidad con la que se había levantado esa mañana, que atribuyó a los golpes sufridos la noche anterior.

Llegó a la plaza del pueblo, todavía no había mucha gente debido a lo temprano que era. Se paró en un puesto de frutas, de repente notó que alguien la observada, sintió un escalofrío al pensar que pudiera ser Salvador, se volvió pero no pudo ver a nadie, se dirigió al colmado para efectuar las compras rápidamente, no se encontraba bien y esa sensación de angustia al verse observada, no la estaba ayudando. Se volvió de nuevo, pero esta vez sí pudo ver quién la observaba, era él, Raimundo. Se puso nerviosa al ver que se le acercaba, lo último que quería después de lo ocurrido entre ambos, era que él pudiera ver las marcas que Salvador había dejado sobre su rostro. Rápidamente se giró disponiéndose a marchar de allí, pero la voz de Raimundo la paró.

─Francisca –la llamó. Se giró y vio en las manos de Raimundo el pañuelo que ella segundos antes llevaba para ocular sus heridas. Raimundo extendió su mano para devolverle el pañuelo, cuando se percató del corte en su labio. −Francisca, tu labio…−Francisca al escucharlo se llevo la mano al la boca, cuando la miró estaba manchada de sangre. Empezó a marearse, se encontraba cada vez peor. Raimundo notó su palidez, al preguntar que le pasaba y no obtener respuesta se preocupo, más cuando la vio desplomarse. Francisca notó como si el mundo se le viniera encima, sintió que empezaba a caer, de repente, sólo vio oscuridad.

Abrió los ojos poco a poco, no sabía dónde se encontraba, miró hacia un lado y pudo observar que se encontraba en la casa de Raimundo.

─Al fin despertaste, me tenias preocupado –dijo sentándose en la cama.

─ ¿Qué ha pasado? −pregunto confusa.

─Tranquila, te desmayaste en mitad de la plaza –contestó haciendo un gesto hacia la ventana – Y ahora dime ¿Cómo te has hecho eso? – le preguntó intrigado señalando la herida de su labio.

─Tengo que marcharme –contestó intentando cambiar de tema, sabía que si le decía algo sobre las heridas que le había causado Salvador, tendría muchos más problemas de los que ya tenía, así que se dispuso a marchar.

─De eso nada –le dijo sujetándola de los hombros para que no se levantara, sacándole un gesto de dolor con ello − ¿Qué te ocurre, a qué ese gesto?

─No es nada Raimundo, es sólo que no me encuentro bien, tengo que marcharme −quiso terminar.

─No te dejaré marchar hasta que no me digas cómo te hiciste lo del labio y por qué ese gesto de dolor al tocarte –terminó mientras intentaba desabrochar su vestido para averiguar el motivo. Francisca se revolvió, no deseaba que viera sus heridas.

─ ¿Ha sido él, verdad? ¿Ha vuelto a golpearte, no es así? –Francisca ante la evidencia no pudo aguantar la tensión y a sus ojos acudieron las lagrimas, esto fue la última prueba que Raimundo necesitó − ¡Mal nacido! ¡Voy a matarlo! −gritó−No voy a permitir que te vuelva a poner una mano encima. –se levantó para dirigirse a la puerta, quería matarlo y eso era lo que iba hacer, buscarlo… y matarlo.

─ ¡No Raimundo! –lo paró cogiéndole de la mano− Por favor no vayas, no lo conoces es despiadado y cruel.

─No me importa, no voy a volver a dejarte en manos de ese monstruo… ya lo hice una vez y no voy a volver a hacerlo –le contestó acariciando tiernamente su rostro.

Sus labios se acercaron hasta encontrarse, el beso fue un pequeño roce al principio, luego se volvió tierno y suave. Raimundo atrapó su labio herido provocándole dolor, pero no le importaba, deseaba sus besos, no eran como los que sufría con Salvador que eran fríos, bruscos, repugnantes, los suyos eran todo lo contrario, cálidos, suaves, delicados y sobre todo tiernos. Raimundo empezó a profundizar el beso, Francisca al notarlo se separó rápidamente de él, no podía, no debía, si Salvador se enteraba, mataría a Raimundo y también cumpliría su promesa de hacer daño a Tristán para vengarse de ella por vilipendiarle.

─Debo irme, es tarde −se levanto de la cama abatida. Cuando se disponía a salir de la habitación notó que Raimundo la sujetaba del brazo.

─Aguarda Francisca. Esto no va a quedar así, voy a hacer todo lo posible para alejarte de ese monstruo. ¿Cuándo volveré a verte? −pregunto suavemente.

-No Raimundo, por favor no hagas nada, sólo me causarías más problemas. –respondió con la voz rota− Lo mejor será… que no volvamos a vernos –termino, abriendo la puerta.

-No Francisca, esta vez, no, una vez te dejé marchar sin hacer nada, no me pidas que lo vuelva a hacer, porque no lo haré. –sentenció a la vez que la soltaba del brazo y la dejaba marchar.



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#2073
EllenRipley
EllenRipley
31/07/2013 10:49
Salieron los avances (Link / Enlace) para la próxima semana (05. - 09.08.), capítulos 623-627. Y, por supuesto, no hay nada de nada sobre Rai_Paca. elrinconderaimundoyfrancisca16anosdespuesqueremosgozoenelotonodelavida
#2074
saraRYF
saraRYF
01/08/2013 16:47
CHICAS, SEGUID CON LOS RELATOS QUE ESTÁN GENIALES!!!!


Llevaban largo rato en la cama. Torturándose a caricias y besos. Estaban aturdidos por tanto escalofrío como habían sentido.
-Francisca he de irme-dijo Raimundo.
-No, todavía no...-rogó.
-No he pasado la noche en casa y ya pasa el medio día, Emilia me estará echando de menos.
-¿Y yo? ¿Yo no te echare de menos?
-Amor, no te pongas así. Es mi hija, estará preocupada.
-Esta bien...¿Esta tarde vendrás?
-Ya veremos...-dijo marcando la duda.
-¿como que ya veremos? ¿Que pasa que solo soy un entretenimiento para ti?
-No paras ¿no? ¿No puedes dejar esa mentalidad? Tengo que ayudar a Alfonso con unas cosas, no te preocupes que después vendré.-dijo mientras la dejaba sin respiración robándola un beso.
-Vale... a lo mejor me paso a verte...

El material acababa de llegar. Querían hacer obras y todos aquellos paquetes y cajas ocupaban toda la plaza. Era por la tarde, hora punta de sol, rayos marcando bien, hacia mucho calor.
Habían metido varias cajas cuando Raimundo no lo aguanto mas y se quito la camisa. Estaba asfixiado.
Por la plaza merodeaban las cotillas del pueblo, que se pararon a contemplar el espectáculo y lo que no era el espectáculo.
Todas las marujas estaban frente a el sin poder quitarle los ojos de encima. Se las caía la baba, nunca habían pensado así en el Ulloa.

Francisca bajaba al pueblo. Iba pensando en todo lo vivido con Raimundo los últimos días.
Estaba entrando en la plaza cuando empezó a oír jaleo.
Había un gran grupo de mujeres frente a la casa de Comidas
"Estas marujas se entretienen con cualquier cosa...".
Intentaba ver que era lo que todas observaban con devoción pero no podía.
-Dolores, ¿que miráis?
-Oh, señora... el Ulloa...
-¿Raimundo?
-El mismito. No vea lo que oculta debajo de la camisa...
No entendía nada de todo aquello. Hasta que lo vio claro. Era el, estaba colocando aquellos materiales ¡sin camisa!
¿Y todas aquellas mujeres que se creían? Raimundo era solo de ella. Nadie podía mirar. Uff, la hervía la sangre.
-Oigan, todas a sus casas, ¿Pero que es esto?-grito Francisca.
Poco a poco la fueron haciendo caso. Se iban. Raimundo miro a los ojos de Francisca. Estaba enfadada.
Sin mas se dio la vuelta y salio malhumorada hacia la Casona, su lugar de refugio. Su habitación. El único lugar donde podía dejar hablar a su corazón. Donde podía llorar libremente sin temor a que la viesen.
A medio camino Raimundo la paro.
-¿Que tienes?
-Nada. No me pasa nada-dijo furiosa.
-No te entiendo, ¿Que he hecho?
-¿Que que has hecho? Solo ha faltado que te desnudases en medio de la plaza y bailases. ¿No has visto como te miraban con esos ojos de lobas?
-Francisca, tenia calor...
Espera...¿Estas celosa?
-No. No lo estoy. Lo único es que no soporto que otras te miren. Eres mio como yo soy tuya ¿te enteras?
-No estoy casado contigo y tu misma dijiste que estábamos libres de compromiso...
-¿Que quieres decir?
-No quiero decir nada. Tranquilízate por favor. Te quiero y solo tengo ojos para ti.
-No te creo...
-Pues creértelo. ¿Has visto que me lanzase a besar a Dolores?
-Estaría bueno...
-Te quiero...Ven aquí...
-Raimundo no...-intento oponer resistencia.
Se acerco a ella. Se hizo con sus labios. Parecía como si hiciese mucho tiempo que no la besaba. La acariciaba. Quería hacerla gritar de pasión, de placer.
Francisca estaba a la defensiva.
-¿ahora no te vas a quitar la camisa, "hombretón"?-añadió con retintín
Raimundo no pudo evitar reírse. Siguió con su labor. La desabrocho el vestido. Se desnudaron y se fundieron en el amor y el placer...
-Raimundo, no me vuelvas a hacer eso...
-Tienes que reconocer que tu "novio" esta de muy bien ver...
-¿ah si? ¿Y yo? Ya te enteraras algún día...-finalizo con picardía.
#2075
vivienohara39
vivienohara39
02/08/2013 19:34
Buenas Raipaquistas!!!!!! sonriente

Cómo se notan las vacaciones!!!! lengua q tenemos esto mu apagado...si no fuese x esas fantásticas relatistas!! da gusto leeros un rato..xq últimamente está visto que hasta los guionistas se fueron de vacaciones, al menos con los nuestros..sólo espero que no sea para no volver...diablo

Así que empiezo por esas cicatrices del alma, q me están destrozando la mía!! ayy Sonia, ya te lo he dicho pero lo q yo tengo con ese relato tuyo es un amor odio que no puede ser...por un lado cada golpe que escribes, me hincha la yugular de la mala leche, pero luego nos das unos momentos tan tiernos... angel y la verdad que así recordamos los tormentos que hicieron a Francisca la que hoy es, que parece que hay cosas que se olvidan demasiado, preciera q todos sufren y ella es la mala, pero ahí tienen todo lo que sufrió ella tb leñe. Gracias por plasmárnoslo!! espero q sigas pronto y nos des el final que nos hubiese gustado!! si

SaraRyF ayyyyyy caunto me alegro de que retomaras ese relato!! lo que me estoy riendo con ese Ulloa descamisado ruborizando a todo el sector femenino de puente viejo y a nuestra Paca hirviendo de celos jajajajajaja, aunque la venganza es peor...jajajajajajajjaja Muchas gracias x hacernos reir un rato guapa!!! sigueeeee porfissss

Eve!!!! qué decir de tu "Lo esperado" pues que esperamos pronto esa continuación, xq m nknta la facilidad que tienes para conseguir juntárnoslos en cada encuentro apse lo q pase!! jajaja ya podráin aprender unos que yo me sé!! jejeejjeje lengua

Bueno y de la serie...casi que me abstengo hasta que esto avance un poco que con tanta sontana sí sotana no, los amores juveniles, y los nietos descubiertos, nos tienen a pan y agua. Así que de momento me quedo con esa escena de agradecimiento en al cocina de la casona y esas miraditas desde la ventana de la casa de los Castañeda jajaja, pa q luego digan... con lo poco con lo que se confroma una rediezzz!!! si

Un besote a todas y felices vacaciones a quien pueda disfrutarlas!!!! lengua
#2076
eve2013
eve2013
04/08/2013 10:29
Saludos a todas! Aqui le he preparado otro pedasito. Que lo disfruten. Besos!



Lo Esperado (Parte 10)

Raimundo estaba furioso, razonando sobre todo lo ocurrido aquel día que discutió con Francisca. Hacía casi un mes de la discusión y ella ni lo miraba cuando bajaba al pueblo. Se preguntaba así mismo “como puede ser tan cabeza dura y orgullosa”. Hasta llego a pensar que ella fingía cuando se amaban. Raimundo estaba destrozado con la separación pero el no daría su brazo a torcer. Se alisto y se encamino a ver a Tristán para distraer su mente. Francisca se encontraba en su alcoba alistándose para cenar. Mientras se arreglaba pensaba “para que tanto alistarme si él no está aquí para impresionar”. No sabía de donde estaba sacando las fuerzas para llegar hasta un mes de no verlo ni tenerlo. Pero en esta ocasión no podía dar su brazo a torcer porque la duda era más fuerte que ella. Bajo a cenar y luego decidió que bajaría al pueblo porque necesitaba verle aunque fuese solo de lejos. Raimundo llego al Jaral. Llego al despacho de Tristán para hablar con él.

-Padre como se encuentra? Que le trae por aquí?
-(con amargura) Yo estoy perfecto! Y como de que que hago por aquí! Vengo a ver a mi hijo pero si estas ocupado vengo otro día.
-Pero Padre no le he reclamado nada para que se comporte así conmigo. Que le sucede en realidad? Porque esta con esos ánimos?
-No me ocurre nada Tristán. No me sucede nada. Quería ocuparme en algo pero no lo consigo. No hago más que darle vueltas a esta cabeza.
-Padre sigue sufriendo por la discusión con mi madre? Porque no va y habla con ella? No siga así, y arregle esto de una buena vez.
-(enfadado) No… no… no! No arreglare nada con esa orgullosa, testaruda, y falsa mujer. Se pasea por el pueblo y ni me mira. Tal parece que todo lo vivido fue fingido por su parte. Le odio y no sabes cuánto.
-(tranquilizándole) Padre habla así porque está herido. A ver, qué sucedió con ese hombre que con orgullo le dijo a todos que amaba a Francisca Montenegro por encima de todo? Que le sucedió a ese hombre decido a casarse y a luchar por ella?
-Ha muerto el día que esa maldita mujer dudo de todo lo que le di. Y hasta aquí llega esta conversación. Me marcho porque no quiero recordarle más. Adiós! (se marchó sin decir más nada)
-(Tratando de alcanzarlo) Padre… Padre… Espere… Padre.

Raimundo se marchó como alma que lleva el diablo. Se encamino hacia el pueblo. Tristán lo siguió por miedo a que cometiera una locura. Cuando llegaron al pueblo Raimundo sé quedo quieto, sin mover un dedo y con la mirada fija. Tristán giro su mirada a la causa del porque él se encontraba de ese modo. Allí estaba ella, parada hablando con Dolores. Francisca sentido que alguien la miraba cuando se giró, se quedó mirándolo a el de igual manera. Francisca no le quitaba los ojos de encima. Ambos olvidaron que estaban en la plaza del pueblo. Tristán trato de que Raimundo se acercara hablar con Francisca, pero este no se movía. De repente Francisca giro su mirado y se encamino a La Casona dejándolo allí sin decirse nada. Raimundo la siguió con furia. Tristán los siguió temiendo un enfrentamiento. En el camino a La Casona Francisca y Raimundo se enfrentaron.

-(tomándola con fuerza por el brazo) Mírame… te exigió que me mires!
-(tratando de zafarse) Suéltame! Que me sueltes maldito Ulloa! Tú no eres quien para exigirme nada!
-(agarrándola por los brazos) Francisca no pienso soltarte! Y no podrás hacer nada porque tu perro guardián no está aquí para salvarte. Dime Francisca, que se siente perder el control de la situación? Como te vas a librar de mi, maldita orgullosa?
-(enfadada) Me llamas a mi orgullosa, cuando eres tú un pedante orgulloso. Que sucede Raimundo la bebida te ha llevado a maltratar a las mujeres? (tratando de zafarse)
-(acercándola con fuerza) Puedo hacer contigo lo que quiera. Después de cómo me desprecias no te mereces otro trato.
-(desafiante) Porque te molesta mis desprecios? (con burla) Se me olvidaba que tienes que fingir ser el enamorado herido. (seria) Que pensaste que me casaría contigo y te quedarías con mis cuartos. Por favor, ingenua no soy!
-(gritándole con preocupación) Padre! Suéltela! No cometa una locura, para después arrepentirse.
-(ambos mirando a Tristán) Tristán no te metas! Esto es asunto de tu madre y mío. Te exijo que te vayas y nos dejes solos.
-No me iré Padre! Usted tiene que tranquilizarse para que pueda pensar. No puedo permitirle que le haga daño. Es mujer y es mi madre.
#2077
eve2013
eve2013
04/08/2013 10:30
Mientras todo esto ocurría, detrás de los arbustos se encontraba alguien observándolo todo. Francisca estaba siendo perseguida desde el pueblo por un hombre que quería vengarse por viejas rencillas. El hombre lo perdió todo cuando hizo negocios con Francisca. Y la culpaba de todo su mal y por eso buscaba el momento justo para matarla. Él no contaba con lo que estaba sucediendo, pero estaba determinado a matarla. Salió de los arbustos y les ordeno a todos que se separaran.

-(apuntándoles con una pistola) Que no se mueva nadie! (con ironía) Como has estado Francisca? Me recuerdas?
-(sorprendida y asustada) Tu? Pero que haces tú aquí? Y con esa arma? Que pretendes?
-Muy simple, he regresado a Puente Viejo a matarte. Pagaras por mi ruina Francisca Montenegro!
-(en defensa de Francisca) Quien demonios es usted? Como se atreve amenazarla de ese modo?
-(apuntándole con la pistola) Y usted quién demonios es para meterse donde no lo llaman?
-Raimundo Ulloa… su prometido. Baje esa arma si no quiere vérselas conmigo. (Francisca lo miro asombrada)
-(tratando de calmar la cosa) Señor baje el arma. Estoy seguro de que usted y mi madre pueden llegar a un acuerdo. No hay necesidad de usar la violencia.
-(burlándose) Un acuerdo? No me haga reír. Con ese demonio no se puede hablar y mucho menos llegar a un acuerdo. Por sus manejos sucios lo e perdí todo. Estoy arruinado! Pero pagara por lo que me hizo! (apuntándole de nuevo a Francisca)
-(desafiante pero con temor) Por mis manejos dices! Fuisteis tú el que invirtió todo su dinero en ese estúpido negocio. Y por si fuera poco me enredaste a mí, causándome pérdida también. Se hombre y reconoce tu error. No culpes a los demás de tu ruina.
-(gritándole) Tú tienes la maldita culpa, desgraciada! Si nunca te hubieses cruzado en mi camino, jamás hubiese pensado en hacer negocios contigo. Hasta nunca Francisca Montenegro!

El hombre le apunto y disparo. Raimundo para salvarla la agarro y los dos cayeron al suelo. El hombre salió corriendo y Tristán lo siguió para atraparlo. Raimundo cayó encima de Francisca. Los dos se miraron con amor, pero de repente Raimundo rompió la mirada con una queja.

-(preocupada) Raimundo que te sucede?
-(mirando hacia su cintura) Francisca me duele…
-(asustada al ver la sangre) Estas herido, por dios! Déjame ver que daño te ha causado.

La bala había rosado la cintura de Raimundo, causándole una herida pequeña. Necesitaría puntos pero no corría ningún riesgo de morir. Francisca rompió un pedazo de tela de su vestido para poder taparle la herida. No podía creer que Raimundo puso su propia vida en peligro para salvarla a ella.

-(con lágrimas) Raimundo perdóname. He sido una desconfiada y una orgullosa con quien solo me ofrecía amor y ternura. Que estúpida al dudar de ti, amor.
-(acariciándole la mejilla con su mano) Pequeña jamás permitiría que te hicieran daño. No entiendes que eres lo importante para mí. (acercándola para besarla)

Tristán regreso con la guardia civil. Había logrado retener al agresor. Tristán noto el vestido de Francisca lleno de sangre. Igual que su mano que sostenía una tela con sangre junto a la cintura de Raimundo.

-(preocupado) Madre… Padre… están heridos! (dirigiéndose al guardia) Tenemos que regresar al pueblo para buscar ayuda.
-(tranquilizándolo) Tristán hijo, tan solo me ha rozado la bala. No es nada de peligro.
-Pero están los dos heridos. Madre usted también tiene sangre.
-(contenta con su preocupación) Hijo mío, no es mía sino de tu padre. Ha sucedido en cuanto cayó encima de mí para salvarme.

Tristán ayudo a su padre a levantarse. Caminaron con cuidado hacia el pueblo donde Aurora atendió a su abuelo. Le curo la herida, se la cosió, y le puso vendas para cubrirla. Raimundo se encontraba tranquilo con los calmantes que le administro Aurora para el dolor. Estaba recostado en la camilla cuando Francisca entro a la habitación.

-(preocupada) Amor como te sientes? Te duele mucho?
-(extendiendo su mano para que ella la tomara y se acercara) Si Francisca me duele. Me duele mucho. (fingiendo)
-(tomándolo de la mano y acercándose alarmada) Quieres que llame Aurora? Que puedo hacer para ayudarte?
-Francisca acércate más… puedes ayudarme con esto… (la tomo del cuello acercándola para besarla con pasión) Ahora me siento mejor.
-Ni aunque estés herido dejas de ser un zalamero.
-(sonriendo) Estoy bien Francisca! No te preocupes mujer que estoy como un roble.
-(avergonzada) Raimundo perdóname… perdóname por dudar de ti. Arriesgaste tu vida por mí y eso es más de lo que nadie ha hecho por mí jamas. (besándolo) Acepto casarme contigo sin más demora. No quiero vivir ni un segundo más sin tu presencia continua en mi vida. Te amo y no me importa nada más.

Se besaron con pasión, olvidándose de todo a su alrededor. Estaban agradecidos de que aquel hombre no lograse cumplir con su amenaza. La felicidad era incontrolable ya que se habían reconciliado de nuevo. Volvían a estar tan enamorados como siempre. Pero esta vez mirando al futura con optimismo con lo de su boda.
#2078
Sonia1919
Sonia1919
04/08/2013 18:44
Buenassss!!!! Me alegra que os esté gustando Cicatrices en el alma.


Eve me encanta tu relato, desde luego que todo lo que escribes es esperado por nosotras. Sigue pronto y deja que tu imaginación vuele, que todavía les quedan muchos sitios por profanar a estos dos, ajajajaj


Laura, esos celos de Francisca al ver a su amor devorado por las miradas de las parroquianas, es la leche, ajajaaj, porque ya he leído la continuación de tu relato, si no, ya estabas continuando, pero eso no quiere decir que no continúes que ya suenan campanas, ajajjaja


Menos mal que tenemos los relatos Raipaquistas, porque en la serie no se cruzan ni por casualidad. Parece que no están ni en el mismo pueblo, ni siquiera, en la misma serie.
Yo quisiera saber, para qué esa declaración de amor de Francisca a Raimundo en la escena del fuego, tengo que decir, que para mí, fue de lo más bonita y tierna a pesar de lo que allí estaba aconteciendo. No ha servido para nada que Francisca estuviera dispuesta a terminar con todo y morir junto a Raimundo.


Seguimos con los odios, con una Francisca que supera los límites de la maldad. En capítulos pasados era mala, sí, pero se le veía el corazón, ahora hay que rebuscar mucho. Hemos pasado de una malvada con corazón, a una malvada cruel y desalmada.


Ahora parece que vuelve a aflorar ese corazón que tiene oculto, con lo del niño de Emilia, espero que no sea como lo del fuego, un simple espejismo que sólo durará unos pocos capítulos.


María Bouzas nos adelantó, que algo gordo iba a pasar a Francisca, esperemos que lo que pase, sirva para exonerarla de todo lo que le han estado echando encima desde los famosos cristalitos.
Leyendo la entrevista de Ramón Ibarra, en la que dice que una tragedia va a caer en los Ulloa y lo gordo que le va a pasar a Francisca, va a ser la desaparición de Tristán, puede ser que esto sea la única posibilidad de que limen sus asperezas, pero me parece un poco cruel que tenga que desaparecer el hijo que tienen en común para poder acercarlos. Aunque todo lo que han metido entre la pareja, sólo puede tener una solución drástica como esta.


Bueno ya me he enrollado mucho, esperemos que vengan los buenos tiempos para nosotras las raipaquistas, que creo nos lo tenemos merecido ya.


María, Ramón, sois fantásticos, seguid así, que nosotras como siempre, estaremos aquí por y para vosotros. Muchos besos.

elrinconderaimundoyfrancisca16anosdespuesqueremosgozoenelotonodelavida


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#2079
eve2013
eve2013
04/08/2013 22:47
Queridas Raipaquistas,

Disculpen si solo paso y dejos mis relatos. Me gustaria saludar a cada una y agradecerles sus commentarios, relatos, imagenes y videos. Aunque casi ni tiempo tengo para hacer mis cosas por lo atariada que estoy. Siempre tratare de darles esos relatos que nos alegra el dia. Son genial todas y les agradesco sus commentarios tan bonitos hacia mi. Una beso y un abrazo a todas. Les prometo que pronte les vuelve a traer otra parte de "Lo Esperado".
#2080
Sonia1919
Sonia1919
05/08/2013 13:25
Cicatrices en el alma 6


-No Raimundo, por favor no hagas nada, sólo me causarías más problemas. –respondió con la voz rota− Lo mejor será… que no volvamos a vernos –termino, abriendo la puerta.

-No Francisca, esta vez, no, una vez te dejé marchar sin hacer nada, no me pidas que lo vuelva a hacer, porque no lo haré. –sentenció a la vez que la soltaba del brazo y la dejaba marchar.

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Mi adorado Raimundo.

Me atrevo a escribirte la noche antes de mi boda con Salvador, para confesarte que no es a él a quién amo, si no a ti, y con toda mi alma.

Ante mi cuelga el vestido, el velo, toda una vestimenta a juego para representar el gran teatro, que mañana representaré ante los asistentes a la ceremonia, estoy dispuesta a asumir mi disfraz, a excepción de broche de esmeraldas que mi madre lució en su boda y antes que ella, mi abuela.

Esta joya la tenía reservada para casarme contigo, con mi verdadero amor, he de pedirte perdón por mis desplantes, por mi orgullo, por mi soberbia, pero aun no entiendo tu rechazo pasado, cuando jurabas que me amabas sobre todas las cosas, y eso amor, nunca te lo perdonaré.

Pero aunque vaya a entregar mi vida a otro hombre, es justo que sepas, que fruto de nuestra entrega, espero un hijo tuyo, sí, tu hijo Raimundo y el mío.

Si tú quisieras explicarme el motivo de tu antiguo abandono, yo te perdonaría amor, como tú deberías perdonar mis desplantes. Si me cogieras de la mano, yo la asiria con fuerza y te seguiría al fin del mundo.

A Leonor confío esta carta y quedo con la ilusión de que vengas a buscarme y volvamos a estar juntos por siempre.

Eternamente tuya.

Francisca



Francisca releyó aquella carta que escribió años atrás y que nunca fue capaz de enviar. El reencuentro con Raimundo le había hecho volver a pensar si hizo bien ocultándole lo de su hijo. Pero sin lugar a dudas, eso fue lo más correcto, si Raimundo se hubiera enterado que Tristán era su hijo, no habría permitido que se criara lejos de él.

Y por otra parte, si Salvador hubiera llegado a enterarse que lo engañó, que Tristán no era hijo suyo, no sólo hubiera matado a Tristán, si no, que también, lo habría hecho con Raimundo sin que le temblara el pulso.
Se sentía tan culpable por no habérselo contado antes de casarse con Salvador. Quizás, si lo hubiera hecho, las cosas hubieran sido de otra manera.

Ahora se debatía si no sería mejor decirlo y acabar con toda esta farsa. Aunque Salvador la había amenazado que si no se sometía a sus deseos o intentaba abandonarlo, haría daño a Tristán, y eso, no podría soportarlo. Ella podía soportar sus golpes, sus vejaciones, pero no soportaría que le hiciera daño a su hijo. Sabía que era capaz de hacerlo. Pero ahora todo era distinto, tenía la certeza de que Raimundo la amaba, no estaba sola como aquella vez. Tal vez ahora, sí podrían cambiar las cosas, alejarse de una vez y para siempre de Salvador y ser feliz con Raimundo y el hijo de ambos, como siempre tuvo que ser.

Suspiró pesadamente, y volvió a colocar la carta dentro del cofre en el que guardaba todos los recuerdos de él. Sus cartas, sus poemas, aquellas flores que acompañaban cada una de sus notas y que ahora estaban secas por el paso del tiempo. Todos y cada uno de los recuerdos que durante esos años sin él, la acompañaron en noches oscuras en las que no podía soportar la vida sin él. Todos menos uno, el que acababa de entrar en su habitación.
– Madre, ¿me lee un cuento para dormir? – le pidió la única razón por la que seguía viviendo.

– Tristán… – le sonrió mientras lo invitaba a sentarse en su regazo. Tristán se recostó sobre su pecho. – ¿No crees que ya eres muy mayor para que te lea cuentos? Ya eres un hombrecito, tienes 9 años puedes leerlos tú sólo.

– No es justo. – dijo haciendo un puchero. – A mí me gusta que me los lea usted. Y además estoy muy cansado – contestó bajándose del regazo de su madre enfadado.

– Bueno… – Francisca sonrió tomando una pose pensativa, simulando estar buscando una solución. Pero no podía ocultar, que esos momentos en los que estaban los dos juntos, eran los más felices de su triste vida– Tal vez, podría leerte El príncipe feliz. –sonrió.

– ¿Sí madre, me lo lee? – preguntó Tristán abriendo los ojos de par en par y esbozando una enorme sonrisa. – ¡Ese cuento me gusta mucho!

−Sí cariño, ve por él –Francisca siguió sonriendo mientras se perdía en el hermoso y angelical rostro de su hijo. Era igual que su padre, alegre, juguetón, travieso. Viéndolo a él, nunca podía olvidar al que fue su primer y único amor.

– ¡Aquí está el libro, madre!

– Bien – comenzó Francisca. – Pero no me interrumpas con tus preguntas– Tristán era un niño curioso, que hacía preguntas sin parar por todo, hasta en la curiosidad se parecía a su padre.

– Está bien, lo prometo. –contestó con desgana− Pero yo seré el lobo que se come a la abuelita.

– No, no hijo. Ese es otro cuento. – comenzó a reír.

– Bueno, es igual, este también me gusta.

Francisca suspiró sin poder parar de reír por la ocurrencia de su pequeño. Sabía que iba a tardar una eternidad en terminar de leer el cuento a su hijo, ya que no iba a ser capaz de cumplir la promesa de no preguntar por todo. Pero no había nada en el mundo que la hiciera más feliz, que el hecho de tenerlo con ella cada día. Ese niño era su salvación. La única razón para seguir viviendo, para soportar la vida que le había tocado vivir junto a Salvador. Era lo único que la ayudaba a no desfallecer, a acabar con todo, por él, por su hijo, por el hijo de su gran amor, Raimundo. Francisca miró con devoción a Tristán que se acomodaba en su cama para escuchar el cuento, se sentó junto a él y comenzó a leer.

“Sobre un elevado soporte de piedra, había una hermosa estatua del príncipe feliz, que podía verse desde toda la ciudad. Su cuerpo estaba cubierto por finas láminas de oro, sus ojos eran dos brillantes zafiros y en el puño de su espada, relucía un enorme rubí rojo…”



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