El Rincón de Raimundo y Francisca. 16 años después... ¡Queremos gozo en el otoño de la vida!
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- Yo no volvería a intentar eso... – lo amenazó con una sonrisa siniestra – Esas cuerdas no se soltarán haga lo que haga. Mientras más luche y trate de deshacerse de ellas, más fuerte se cerraran a su alrededor. – le aclaró.
- ¿Qué...? ¿Qué es lo que va a hacerme? – preguntó Raimundo con cierto rastro de temor en su voz, rogando desde lo más profundo de su alma que alguien, quien fuera, apareciera y lo salvara.
- ¿Qué que le hare? Mmh... – León tomo una pose como si lo estuviera pensando.
Se alejó y tomó algo del suelo. Cuando volvió a estar frente a Raimundo, le mostró que en sus manos portaba una garrafa de petróleo.
- ¿Qué piensa hacer con eso...?
- Use la imaginación... – sugirió León, mostrándole un mechero - Usted mismo dijo que esta paja estaba demasiado seca, que era un peligro, tiene razón, es un peligro, en cualquier momento podría arder. -soltó una carcajada- Ya no se interpondrá entre Francisca y yo– continuó hablando de forma oscura y fría – ya ha pasado una semana desde que me enteré de los sentimientos de ambos… y tengo ganas de divertirme, no puedo aguantar las ganas de verlo arder entre las llamas – dijo con un tono de locura y sadismo– hoy será una gran noche…para mi claro –volvió a reír de forma despiadada, mientras jugueteaba con el encendedor entre sus manos – hoy será una gran noche… hoy las llamas del infierno arderán una vez más – termino de hablar en un tono desquiciado e intimidante, dejando que una macabra sonrisa se dibujara en su rostro.
-¡¡Está usted loco!! – gritó Raimundo a la vez que León prendía la paja por todos los rincones de la estancia.
Las llamas lamían las balas de paja ya casi ocultas a la vista. El humo llenó la estancia y asfixió sus pulmones. Estaba atrapado. Trató de gritar pidiendo ayuda, pero nada salió su garganta. Contemplaba sobrecogido las llamas. El fuego engullía la pequeña estancia, consumiendo su madera, sus paredes… Era una bestia naranja, cuyos dientes podían arrasarlo todo a su paso. El fuego se acercaba más y más, empezaba a darse cuenta de su cruel destino, cerró los ojos esperando el fatal desenlace, poniendo en su mente la imagen de Francisca, si iba que morir quería que su último pensamiento fuera para ella. Las llamas rugieron en torno a él, atrapándolo. De pronto oyó gritar su nombre. Abrió los ojos y vio como Mauricio se le acercaba sorteando las llamas acompañado de varios hombres, que se afanaban por apagar el fuego.
-Tenemos que salir de aquí Ulloa –dijo Mauricio al tiempo que lo liberaba de sus ataduras.
-¡Alto! – Gritó León cortándoles el paso y apuntándoles con un arma- Nadie saldrá de aquí.
El fuego rugía, el sonido de los elementos ardiendo no permitió a León escuchar como un hombre se le acercaba por la espalda, el sonido de un disparo llenó la habitación, León cayó herido sobre el suelo.
Saltaron las llamas que había a su alrededor, los hombres de Mauricio intentaban apagar el fuego que los rodeaba, tratando por todos los medios encontrar una salida que les alejara de aquel infierno en el que se había convertido el cobertizo, cuando de repente un grito les hizo volverse.
-Ulloa por favor, ¡no me deje! –suplicó León intentando zafarse de las llamas.
Ante el grito de auxilio, volvieron su mirada hacía León. Entonces lo vieron, estaba atrapado.
Raimundo intentó acercarse para ayudarlo, nadie merecía una muerte tan horrible. Pero Mauricio se lo impidió y lo sacó casi en volandas de allí, poniéndolo a salvo.
Se oyó un último grito de León, las llamas habían creado una barrera ante él, ya no tenía forma de salir y ponerse a salvo. Raimundo no podía apartar la mirada de la imagen de León rodeado por las llamas y antes de que se desmayara a causa del humo inhalado, pudo ver como León era engullido por el fuego.
Continuará.....
.
Bueno aqui les va otra partecita de mi relato.
Lo Esperado (Segundo Encuentro):
Raimundo estaba esperando ansioso que Emilia y Alfonso se acostasen a dormir. Quería ir a sorprender a Francisca.
-(hablándose a sí mismo) Pero estos dos no piensan dormir hoy. Por Dios!
Al fin Emilia y Alfonso se fueron a dormir. Cuando no escucho más voces aprovecho para salir en rumbo a La Casona. En La Casona Francisca estaba en su despacho ocupándose de unos asuntos. Mariana se acercó al despacho.
-Disculpe señora?
-Si Mariana?
-Señora se le ofrece algo más? Quisiera irme a descansar.
-Mariana puedes retirarte cuando me hayas preparado un buen baño. Quiero acostarme pero antes quisiera asearme.
-Enseguida se lo tengo listo Señora.
Mariana subió a la alcoba de Francisca. Mientras tanto Raimundo llegaba a La Casona. Busco cuidadosamente por donde entrar a La Casona sin que lo vieran. Una vez dentro, sin pensarlo dos veces se dirigió hacia la alcoba de Francisca para sorprenderla. Abrió la puerta lentamente asegurándose que nadie lo viera ni lo escuchara. Entro con cuidado cuando de repente escucho a alguien que se acercaba. Se escondió detrás del armario. Era Mariana que preparaba las cosas de Francisca. Francisca entro poco después.
-Mariana ya está listo?
-Señora ya casi está listo como usted lo ha pedido.
-Bien Mariana, puedes retirarte cuando termines.
Mariana continuo mientras Francisca se acercó al tocador que quedaba al lado del armario. Empezó a quitarse las joyas que llevaba encima. Cuando de repente grito.
-Que sucede señora?
-(dándose una vuelta rápidamente) Nada!
-Señora pero si acaba de gritar.
-Yo… yo no! (Mariana la miro extrañada) Creí ver una alacrán.
-(extrañada) Un alacrán? Dónde?
-Quizás ideas mía Mariana. (sintió como la mano de Raimundo subía lentamente por su pierna) (nerviosa) Ya terminasteis? (dirigiéndose a Mariana)
-(Mariana extrañada por el comportamiento de la señora) Si, todo está listo? (se dirigía hacia la puerta cuando se regresó) Está segura que se encuentra bien?
-(con carácter) Retírate Mariana!
Mariana salió de la alcoba. Francisca, no muy contenta, se dio la vuelta para encontrarse con un pícaro Raimundo riéndose de su reacción.
-Te parece gracioso? Que haces tú en mi alcoba?
-(levantándose del piso) Pequeña no te pongas así. Solo quería sorprenderte. No te enfades conmigo. (tratando de besarla pero esta le viro la cara)
-Me has hecho saltar del susto… y Mariana aquí Raimundo?
-No me ha visto, te lo aseguro.
-Eso espero Ulloa!
Raimundo la tomo de la cintura y la trato de besarla pero esta solo le permitió un piquito. Francisca no se dejaba, quería mantener esa pose de enfado para que Raimundo se sintiera culpable. Le gustaba verlo así tratando de contentarla. Raimundo la besaba por el cuello portándose juguetón con ella. Pero ella no cambio su forma. Se soltó de los brazos de Raimundo y se dirigió hacia el baño cerrando la puerta. Raimundo quedo asombrado con el comportamiento de Francisca. No podía creer que se había enfadado con él. Se acercó al baño y abrió la puerta. Cuando abrió la puerta de repente sintió como le caía encima la ropa íntima de Francisca. Francisca estaba desnuda provocándolo a pasar. Raimundo se acercó y Francisca entro a la bañera.
-Francisca qué haces? (aliviado de que ella no estaba enfadada como el pensaba)
-Como de qué hago? (sonriendo con picardía)
-Pensé que…
-(voz sensual) Ese es el problema querido que pensasteis! Anda, no sigas ahí como un pasmarote y ayúdame.
-Ayudarte? (medio lelo)
-No piensas ayudarme a asear? (muy picara y sonriendo)
Raimundo sin pensarlo dos veces se quitó la ropa y se metió a bañar junto a Francisca. Se besaron con pasión y locura. Raimundo la beso con devoción y adoración. Como si de un vicio se tratase. Un vicio que lo dominaba, lo alborotaba, y lo atrapaba sin fin. Disfrutaba ver como excitaba a Francisca al punto de perder la razón. Ambos se habían sumergido a esa pasión alucinante y no querían separase. Francisca no podía controlar los gemidos y suspiros. Sintieron sus cuerpos elevarse al cielo. Llegando al punto culminante de aquella lujuria. Raimundo se recostó a un lado de la bañera y Francisca se recostó en su pecho. Estaban agotados y descansaban un rato.
-(acariciándole el pelo) Sabes algo pequeña… te amo tanto… te necesito tanto.
-(volteando la cabeza hacia él) Eres mi adoración, lo que más he amado en esta vida.
-(besándola) Francisca contémoselo a los más allegados. No soporto ocultar lo que siento por ti.
-Raimundo para que arruinar esto tan bonito que estamos viviendo. Por qué la prontitud?
-Por qué siempre quieres ocultar las cosas Francisca. No entiendo ese afán de misterio.
Francisca lo miro sin saber que contestar. Se levantó y salió de la bañera. Se enredó en una toalla y se dirigió hacia la alcoba. Raimundo la siguió para continuar esa conversación.
-Francisca no me rehúyas.
-No te rehuyó Raimundo. Simplemente no quiero discutir.
-Yo tampoco quiero discutir y menos después de lo vivido. Pero es que no entiendo porque quieres seguir con estas citas ocultas?
-(incomoda) Y yo no entiendo porque hay que contárselo a los demás. Esto es algo que nos pertenece. Los demás lo sabrán en su momento.
-Yo no quiero seguir así…
-Que insinúas pues?
-Francisca yo lo que quiero es amanecer contigo. No quiero preocuparme por ocultarme para que los demás no nos vean juntos.
-Raimundo…
-Hagamos nuestra unión definitiva y acabemos con este absurdo? Que dices Francisca, me concedes el honor de casarte conmigo?
-Raimundo lo que más anhelo en esta vida es casarme contigo…
-Entonces aceptas?
-Dame unos días y después te prometo que todos sabrán de nuestra relación. (besándolo con ternura)
-(desconcertado) Está bien Francisca… como siempre…
-(besándolo con ardor) Te necesito… te amo
Raimundo le quito la toalla. La tomo con ardor, acostándola en la cama. Se le acomodo encima y la devoro con besos y caricias. Francisca le respondió con el mismo fervor. Los gemidos eran incontrolables. No podían contenerse y sus cuerpos se desbocaron dando rienda suelta a tantos años de tabú. Amarse más era imposible.
La carta para Ramón está en Español. Y la carta para María está en Alemán. Jeje
La carta está enviada por el avión, y debería llegar en 10 días.
He mandado en ésta dirección:
Antena 3 Televisión
(Para la producción de la serie @esdpv)
Avda. Isla Graciosa 13
San Sebastián de los Reyes
28703 Madrid
Spain (España)
En el sobre, está un otro sobre (con la carta por dentro).
Y en este sobre dice:
Buen día! Por favor, entrega a ésta carta (este sobre) a los actores de @esdpv :
Ramón Ibarra (Raimundo U.) y María Bouzas (Francisca M.)! Gracias! :)
Ésta carta (este sobre) es de una fan de ellos dos.
A ver si Ramón y María van a recibir ésta carta.
Lo esperado
(Parte 3)
Ambos quedaron rendidos y satisfechos de placer. De repente Raimundo se sobre salto cuando escucho que tocaban la puerta. Por un momento se había olvidado que estaba en la alcoba de Francisca y a escondidas. Miro para Francisca, quien aún estaba con Morfeo, y después para la puerta. Se levantó y camino hacia la puerta. Del otro lado estaba María llamando a Francisca. Raimundo se asustó y despertó a Francisca con delicadeza.
-(voz baja) Amor despierta! Pequeña?
-(media dormida aun) Que sucede?
-Francisca, María llama a tu puerta…
-Qué? (sobre saltada del susto)
-Escucha…
-Madrina… está allí?
-(alzando la voz) María sucede algo?
-Madrina puedo pasar?
-(voz baja) Raimundo escóndete en el baño para que no te vea.
-Me hablas en serio?
-(mirando seria) Si.
-(recogiendo su ropa) Francisca si no nos ocultáramos no tuviéramos que pasar por esto. Ahora uno tiene que correr…
-(apurándolo) Raimundo, por favor…
-(enfadado) Ya voy, ya voy
Francisca busco como una loca su bata y se la puso. Espero que Raimundo cerrara la puerta y le abrió a María. María entro mirando para todas partes como si sospechara de algo.
-(extrañada con el comportamiento de María) María que pasa? Que buscas?
-Nada Madrina…
-Como que nada! Entras aquí, con la cabeza dando vueltas mirándolo todo.
-Madrina es que oí unos jadeos y me preocupe. Se hacían más fuertes y decidí levantarme a ver que sucedía.
-(ocultando la risa) María será idea tuyas. En esta habitación que jadeos se podrían escuchar? Quizás una vieja quejándose de los achaques, que la vejes le ha traído. (sonriendo)
-Madrina, no diga eso. Usted no es vieja.
-Que, no me ves! Hasta para levantarme abrirte la puerta me acostado esfuerzo. Acoso no te lo he demostrado con mi demora?
-(sonriendo) Hay Madrina! (curiosa) De verdad no ha escuchado nada.
-No. Nada. No sé ni de que me hablas.
-Quizás ha sido ideas mías. Disculpe la molestia Madrina. Que descanse. (dándole un beso y un abrazo)
-Que descanses mi niña. (cerrando la puerta)
-(agarrándola por detrás) Así que achaques de vejes? Esas acrobacias de horita no lo hace una anciana!
-(tratando de zafarse pero jugando con él al mismo tiempo) Soy una pobre anciana Raimundo! No entiendes que yo no puedo hacer ese tipo de cosas que insinúas! (riéndose)
Se besaron apasionadamente por un rato hasta que los dos fueron conscientes que tendrían que despedirse. Ya casi era de día y Raimundo tenía que marchar antes que alguien lo viera. Francisca lo acompaño cuidadosamente para que nadie lo descubriera. Llegaron hasta la cocina donde se besaron de nuevo pero esta vez fue un beso de despedida. Cuando Raimundo al fin llego a la casa de su hija, entro cuidadosamente para no despertar sospechas. Cuando ya creía haber logrado su objetivo sintió como si alguien lo estaba mirando. Emilia no había dormido en toda la noche preocupada por las andanzas de su padre.
-Padre, de dónde viene?
-Emilia que haces despierta? Porque estás aquí? No has podido dormir?
-Padre, no me cambie el tema. Donde ha estado toda la noche? Escuche como salía con cuidado para que no nos diéramos cuenta. Que está pasando?
-Emilia no sucede nada! Solo salí a dar un paseo… a tomar aire fresco.
-A dar un paseo, a tomar aire fresco… Padre a quien engaña? Algo se trae usted entre manos y presiento que no es nada bueno.
-(tomándola de las manos) Emilia no pasa nada… te lo prometo. Y ahora me voy a dormir que tanto caminar me ha cansado. (besándole la frente)
Emilia se quedó preocupada por su padre. En su cabeza solo existían dos cosas que pudieran causar que Raimundo no durmiera en casa. La primera, cuando tomaba de cantina en cantina y la segunda Francisca Montenegro. Era obvio que borracho no estaba. Quería pensar que estaba en un error. Pero todo su ser le decía que Francisca Montenegro era la causante de este comportamiento raro, por parte de su padre. A la siguiente mañana en La Casona, Francisca había bajado un poco tarde a desayunar. María, Fernando, y Mariana estaban asombrados por su comportamiento. Francisca siempre ha sido muy puntual. Todos se dieron cuenta del buen ánimo con el que bajo. Estaba radiante y con una sonrisa muy contagiosa.
-Buenos días! Como han amanecido todos?
-Buenos días Dona Francisca! Cuando tenga tiempo quisiera comentarle algo de la textil.
-Es algo de emergencia?
-No, pero…
-Pero nada Fernando. Hoy no quiero saber nada de eso. Habla con Mauricio y resuélvanlo.
-Buenos días señora. Que desea que le traiga para merendar?
-Desayunar queras decir? Porque aún no lo hecho…
-Perdón, que desea desayunar?
-Prepárame algo fuerte, Mariana. (sonriendo) He amanecido con hambre! María, porque me miras tanto?
-Madrina, y esa sonrisa? Esta usted radiante hoy!
-Gracias! (acariciándole el rostro) Y tu como siempre de zalamera!
-A ver, que le ha pasado para que este así?
-Nada curiosota! Estoy contenta. Que, una no puede amanecer contenta. (sonriente)
-Claro que si Madrina, pero es que usted…
-Nada María, simplemente que he dormido como un bebe. Tengo una energía, que hasta pienso caminar por mis tierras. Así aprovecho y veo como van las cosas.
-Usted sola?
-No, llamare a Mauricio. O tal vez iré sola. No lo sé. En este momento solo quiero desayunar! Hay y esta Mariana que no llega!
-(mirando a su alrededor y sonriendo) Francisca, porque hemos venido a este lugar?
-Por qué no?
-Francisca?
-(sonriendo) Está bien! Cuando te vi entrando a La Casona esto fue lo que me vino a la mente. Y como he tenido ánimos de pasear que mejor que aquí y contigo.
-(con picardía) Haber y dónde está mi beso? (jugueteando) Cuando una mujer anda con su enamorado, de hoy y de tantos años, tiene que besarlo cuando se encuentran. No, te enseñaron eso Francisca?
-(respondiendo a sus juegos de igual modo) No… a mí no me han enseñado eso! Haber, demuestre usted como debería tratar a esa enamorado mío! No quisiera ahuyentarlo con mi falta de conocimiento.
Se acercó a ella tomándola con suavidad por la cintura. Acerco su boca a la suya y antes de darle el beso le dijo “se hace así”. La beso con ternura y delicadeza. Estaban tan enamorados como cuando eran chiquillos. No podrían creer que después de tanto odio y tanto daño pudiese haber tanto amor y tanta pasión. Se agarraron de las manos y caminaron por aquel paisaje tan hermoso. Recordaron viejos momentos y travesuras de antaño. No querían que esa paz llegase a su fin y mucho menos el día. De repente empezó un aire fresco como de lluvia. Ambos se apresuraron al coche. Sabían que pronto llegaría una tormenta. Cuando ya casi estaban cerca, empezó a llover muy fuerte. Se adelantaron rápidamente para evitar empaparse. Raimundo rápidamente subió el techo y los dos entraron al coche. Estaban mojados, con frio, pero felices. Desde que eran chiquillos, no se apresuraban así y mucho menos dejaban que la lluvia les derribara encima.
-Raimundo, y ahora que hacemos? No podemos regresar bajo esta tormenta? Sería un peligro!
-Tendremos que esperar a que aclare un poco, pequeña. No quisiera arriesgarme a que nos suceda algo.
-(mirándolo con ternura) Mi querido Raimundo. Hoy la he pasado maravillosamente. Has traído luz a mi vida. Lo sabes verdad?
-Y tú a la mía, mi pequeña Francisca. (acercándose a ella para besarla)
Se miraron con devoción uno al otro. Raimundo disfrutaba de la tentación de tenerla tan cerca. Le rozo dulcemente hasta abrir en un beso sus labios. Quería volverla amar. Deseaba encender otra vez la pasión en sus ojos. Francisca se estimulaba cada vez más con cada rose y cada gesto de Raimundo. Decidieron cambiarse al asiento de atrás para estar más cómodos. Se besaron una y otra vez. Raimundo puso su mano en la pierna de Francisca. Suavemente fue subiendo su mano y con ese hecho la falda de esta. Francisca le quito con delicadeza la chaqueta y desabrocho su camisa. Le acaricio el pecho, mientras el le hacia disfrutar de placer con tan solo usar su mano. Francisca no podía controlar como su cuerpo reaccionaba ante aquello. Raimundo acomodo a Francisca para luego el acomodársele encima. Se desabrocho los pantalones y sin más cautela la hizo gozar de esa pasión que llevaba por dentro. Se amaron como si el mundo se acabase en ese instante. Alcanzaron el éxtasis. Una vez más aquel lugar fue testigo de su amor y sus juramentos.
Kerala
EllenRipley no te preocupes que les llegará 
Gracias por tu optimismo y buena fe.

[Haz click en la imagen, para ver la foto / screenshot (718 x 626 pixels).]
"Ne Il Segreto: Raimundo e Francisca si odiano per chissà quale oscuro segreto sepolto nel loro passato, ma nella vita Ramón Ibarra e María Bouzas sono tutt'altro...vi piacciono in questa foto?"
"En "ESDPV": Raimundo y Francisca se odian por causa de quién sabe cuál oscuro secreto enterrado en el pasado; pero en la vida real Ramón Ibarra y María Bouzas están totalmente diferente... le gusten en ésta foto?"
Y más de 700 likes (Me gusta), en Facebook, para ésta foto de Ramón y María.
Antena 3, ¿y para cuando el dichoso VE RaiPaquista?

Aquí tenéis las letras que habéis puesto "PasaRaiPaca" Recordad que tenéis el RaiPadin que ganasteis.
Empieza por D: Fastidio, aburrimiento, enfado cuando hay pocas novedades o no nombran a los nuestros en los avances.
Empieza por E: Verbo en infinitivo, ocurre cuando lees relatos de las raipaquistas.
Empieza por H: Forma de expresar que las raipacas tienen cuando ocurre algo interesante en el raipaquismo.
Empieza por J: Intención del guionista para con las Raipacas un día sí y otro también.
Contiene la Y: Manera de mirarse disimuladamente Francisca y Raimundo.


Ya queda menos para saber quién es la ganadora del PasaRaiPaca.
Eve, me encanta. Ya te lo he dicho en Facebook...pero lo vuelvo a decir. Esos encuentros me maravillan!! Sigue cuando puedas...
Ainhoa, disfruta de las vacaciones!!!
Sonia, me encantan esas turbulencias!!! Sigue, sigue y sigue!!!
EllenRipley, ya lo verás de seguro que llega.
A esos ángeles de la pluma. Escribid, conseguís que se nos quede una sonrisa boba y que se nos caiga la baba con esos relatos tan fabulosos.
De la novela...uf, decir que me aburre soberanamente. Ahora nos penen a la Paca de cómplice, ¿No se cansarán de ponerla de mala? ¡Por dios, que ocurra algo ya!
Me parece increíble que después de aquella fabulosa escena con la gasolina y ese "porque aún a mi pesar te amo..." no haya pasado nada entre ellos. Caray, Rai, que ha dicho ¡que te ama! ¿A qué esperas?
Esto de ser Raipaquista es "mu duro"
Bueno, chicas, espero que disfrutéis de estos días de calor en la piscinita y quien esté cerquita del mar, pues que disfrute de la playita...
Aquí en el centro nos morimos de calor... Aunque creo que por mi tierra y por el sur no está haciendo fresquito precisamente...
UN BESAZO!!!
Sus ojos se fueron abriendo lentamente, todo era borroso, su mirada se fue aclarando recorriendo un lugar que le era conocido, dirigió su mirada hacia la silla donde una persona lo observaba, era ella, Francisca.
-Menos mal que despertaste…me tenías preocupada -dijo Francisca mientras se acercaba y tomaba asiento junto a él, acariciando su rostro mientras lo besaba dulcemente.
Raimundo tosió expulsando el humo que había tragado y que le impedía respirar con normalidad. Francisca lo incorporó para facilitar su respiración y aliviar su tos. Cuando la tos cesó, lo volvió a tumbar, esta vez con la cabeza en su regazo.
-¿Estas mejor, amor? – preguntó Francisca mientras le refrescaba con infinita delicadeza la cara con un paño.
-Ahora sí – respondió con dificultad – en tus brazos nada puede pasarme, eres mi ángel de la guarda.
-No hables más, tienes que descansar. Mañana vendrá Don Pablo a reconocerte de nuevo.
-No necesito a nadie más que a ti, tus besos son mi medicina –Francisca se sonrojó levemente.
-¿Has estado a punto de morir y ya tienes ganas de chanza? No sabes el miedo que pasé cuando Mauricio te trajo a casa sin sentido. Si hubieras muerto… yo... hubiera muerto contigo –dijo al mismo tiempo que sus ojos dejaban escapar las lágrimas.
-¿Tanto me quieres? –preguntó acariciando dulcemente su rostro.
-No sabes cuánto. –contestó besando suavemente sus labios.
-Te amo tanto pequeña -susurró- casémonos.
-Creo que el humo se te ha subido a la cabeza. – dijo sorprendida y adulada por la proposición que acababa de escuchar.
-Sé muy bien lo que digo, entiendo que estés sorprendida, pero no puedo esperar por más tiempo a que seas mía. Todo lo ocurrido con león y su intento de matarme, no han hecho más que afianzar lo que siento por ti. Te amo pequeña.
-¿Sabes? –le contestó con la más dulce de las sonrisas y la más tierna de las miradas- Creo que necesitas un poco más de aire para oxigenar tu cerebro. – y con estas palabras acortó la distancia que la separaba de sus labios.
Sus bocas se tocaron lentamente, sintiendo la calidez del otro. Tierno, dulce, deseado, esa era la descripción para el momento que vivían los dos juntos. La combinación perfecta, el complemento ideal que se hacía patente en el juego que sus bocas llevaban a cabo.
Poco a poco se fueron separando para mirarse a los ojos.
-Yo también te amo y claro que quiero casarme contigo – fueron las palabras que salieron de la boca de Francisca para confirmar lo que ya estaba dicho sin palabras.
-¿Sabes? Creo que no me llega suficiente aire al cerebro. ¿Podrías ayudarme? –le dijo con una suave voz y una sonrisa pícara dibujada en su rostro.
Francisca sonrió acortando de nuevo la distancia para que sus bocas volvieran a unirse. Y así, con en calor de Raimundo derritiéndola, surgía por fin la pasión que tanto tiempo había permanecido oculta.
Continuará........
.
Sonia te esta quedando espectacular... continua pronto!
y aqui va mi granito de arena:
Lo Esperado (parte 4)
Era casi de noche cuando regresaron a La Casona. Raimundo estaciono el coche y se bajaron. Se besaron apasionadamente. Se abrazaron sin querer separarse jamás. Raimundo la beso en la frente y se encamino así su casa. Francisca entro con cuidado a La casa para que nadie la viera. De repente sintió que gritaron “Madrina” y se giró de repente.
-(María corriendo hacia Francisca) Madrina que le ha pasado? Que le hicieron? Al fin aparece usted. (abrazándola con fuerza y con los ojos llorosos) No sabe lo preocupada que estaba!
-(calmando a María) Mi niña no te pongas así.
-Madrina que paso?
-Simplemente salí a dar ese paseo que tanto quería. Pero no conté con la tormenta que llegaba y como vez me ha caído encima.
-Madrina y no tuvo miedo? Usted sola bajo esa tormenta! (Francisca se quedó lela recordando lo vivido bajo la tormenta con Raimundo) Madrina se siente bien?
-(saliendo de aquel bello recuerdo) Perdón… a sí… María! Por supuesto que estaba asustada. Allí sola y sin nadie que me acompañara. Trate de apresurarme lo más que pude para llegar a la casa por el miedo que tenía.
-Madrina está segura que todo está bien? No pasa nada?
-Si María… pasa algo!
-(preocupada) Que?
-Pasa de que estoy mojada, cansada, y con apetito! Por favor avisa a Mariana que prepare leche tibia, pero primero el baño. Voy a subir asearme después que mire la correspondencia en el despacho. (dándole un beso a María)
-Está bien Madrina.
Francisca se dirijo al despacho. Después que miro toda la correspondencia subió a su alcoba. Se bañó, se tomó la leche tibia, y se acostó a dormir. Hacía mucho que no se sentía tan agotada. Raimundo llegó a la casa y nadie estaba allí. Se alegró porque así no tendría que explicarse como la otra noche. Se bañó primero para luego cenar algo rápido. Mientras se preparaba algo, Emilia y Alfonso entraban por la puerta.
-Buenas noche Suegro!
-Buenas noches!
-(no muy contenta) Buenas noches padre! (señalándole a Alfonso para que este se retirara)
-Suegro hablamos mañana que vengo cansado. (besando a Emilia)
-Que descanses Alfonso. (mirando a Emilia) Le has hecho señas para que se vaya?
-Si padre. Quiero hablar con usted.
-Emilia, ya estoy bastante mayorcito para…
-Padre me tiene preocupada? Andaba usted con Francisca, confiese?
-Por qué dices eso? Desde el día que le reclame a Francisca lo del asunto de Mauricio vigilándome, no he vuelto a discutir con ella.
-Eso es cierto que no han discutido, porque se están viendo a escondidas!
-De que hablas, Emilia?
-Padre que se le nota la cara de enamorado que trae. Desde ese día, de la supuesta discusión, usted anda muy diferente. Hoy salió en rumbo a la casona, porque me lo han informado por el pueblo. Después cuando he ido a La Casona, María me ha comentado que Francisca había salido a dar un paseo. Por Dios que no hay que ser tan sabia!
-(avergonzado por ser descubierto) Está bien Emilia, si es cierto. Francisca y yo hemos retomado nuestra relación. Estamos felices! Yo quería contarlo pero Francisca me pidió unos días.
-Padre, pero si hace poco se habían peleado de muerte?
-Emilia ahora es distinto! Confía en mí.
-Padre usted es mayorcito como bien dice, pero no creo que esto traiga nada bueno. Su historia siempre ha sido tormentosa y francamente no creo que cambie ahora!
-Ya verás que sí. Esta vez saldrá bien.
-Dios quiera Padre! Dios quiera!
Emilia le dio un beso a su padre y se retiró a dormir. Raimundo se quedó pensando. Sabía que tendría que informarles a los más allegados, lo ocurrido con Francisca. Mañana hablaría sin falta con ella para acabar de una vez con este misterio. Era medio día cuando Raimundo llego a La Casona. Se encontró con María a quien le pregunto por Francisca. Le explico que tenía que tratar algo urgente con su madrina. María lo llevo al desván donde se encontraba Francisca. A unos pasos del lugar, Raimundo le pedio a María que no los interrumpiera nadie. María, aunque extrañada con la petición de su abuelo, acepto y marcho. Francisca estaba en el desván buscando un mueble que quería acomodar en su alcoba. Había mandado a buscar a Mauricio para que la ayudase. Cuando de repente sintió unas manos agarrarla por la cintura.
-(pegando un salto del susto) Pero que diantres…
-(pícaro) Que… así me recibes?
-(preocupada) Raimundo que haces aquí? Como sabias que yo estaba aquí? Alguien te ha visto?
-Templa mujer que ha sido María la que me ha traído.
-Pero entonces María sabe que estas aquí… en La Casona… conmigo… en el desván?
-Si, le he dicho que he venido a tratar algo de urgencia y que no nos molestaran. (mostrándose cariñoso)
-(apartándolo) Raimundo, que nos pueden ver!
-(tratando de besarla) Que importa que nos vean, si les vamos a contar que estamos juntos.
-(zafándose de él) Raimundo compórtate!
Raimundo la soltó y se dirigió hacia la puerta para pasarle el cerrojo. Busco algo que pudiese cubrir la puerta para que no los vieran. Francisca estaba nerviosa por lo que se aproximaba. Tenía miedo ser descubierta por alguien en La Casona. No estaba preparada para explicar su relación. Mientras Francisca se absorbía en sus pensamientos, Raimundo movía un espejo inmenso para cubrir la puerta. Cuando al fin logro su objetivo, se dirigió hacia Francisca. Aunque estaba consiente que tenía una conversación pendiente, no quería desaprovechar la ocasión.
-(preocupada) Raimundo no estás cansado? Porque no vamos a otra parte?
-(con picardía) Aquí estamos bien, mi pequeña. Para amarnos, cualquier lugar es bueno. No crees? (continuo besándola por el cuello y la boca)
-(tratando de apartarlo) Pero amor no querías tratar un asunto de urgencia conmigo?
-(mirándola a los ojos) Francisca, en eso estoy y tú no me dejas. (le agarro el rostro y la beso apasionadamente)
Raimundo la fue acariciando con los ojos, con el tacto, y con la boca. La besaba cada vez con más ardor. Lentamente se fueron acercando hasta caer en el diván. Le elevo la falda y acaricio su entre muslo. Francisca trato de detener aquella locura, pero la pasión que le provocaba Raimundo era más fuerte. Cediendo a lo que sentía, Francisca le quito la chaqueta y desabrocho el pantalón de Raimundo. Raimundo le arrebato la blusa y le quito la falda. Mientras ella lo besaba amorosamente él se quitaba la camisa. Sus ojos solo reflejaban pasión y lujuria. Los sofocados gemidos de Francisca, le enloquecían los sentidos. Su amor se fundía en ese momento como lava ardiente que le quemaba las entrañas. Éxtasis sublime sintieron. Al terminar, se recostaron los dos para recuperar la tranquilidad en sus cuerpos. Raimundo aprovecho para hablar con ella de la inquietud que tenía.
-Francisca te amo! Lo sabes verdad?
-Si, sé que me amas en la mis medida que yo a ti. (besándose)
-Francisca, tenemos que anunciarles a nuestros seres queridos lo de nuestra relación.
-Raimundo, por favor no…
-Francisca no soporto estar a escondidas. Y ya…
-(levantándose de su pecho) Ya que Raimundo?
-Ya Emilia lo sabe.
-(enfadada) Que? Pero como has podido?
-Francisca no te enfades. Ella misma ha sacado sus propias conclusiones. Yo solo las e confirmado.
-(cubriéndose con una tela y poniéndose de pies) No tenías derecho… debisteis hablar conmigo primero, antes de confirmarle nada.
-(irritado y poniéndose los pantalones) Que no tengo derecho? Francisca la que no tiene derecho de seguir ocultando las cosas eres tú. (apuntando a su desnudez) Que, te avergüenza de que te pongas así conmigo. Te avergüenza que la gran Francisca Montenegro se vuelva frágil ante el contacto o el roce de Raimundo Ulloa? (vistiéndose)
-(molesta por lo bien que la conoce) No me avergüenzo de amarte. Pero no quiero ser la comidilla del pueblo. No quiero que digan que soy una vieja loca, que tiene una relación inconsistente con su amor de juventud.
-Pero porque te importa tanto lo que esa maldita gente piense. Lo que debe de importar es lo que sentimos ambos y no los demás. Maldita sea esa forma tuya de pensar!
-Raimundo me estas ofendiendo. No te voy a permitir…
-Que cosa no me vas a permitir? Estoy cansado de discutir por cosas estúpidas y sin sentido. Francisca no pienso ocultarme más. Si quieres que estos encuentros continúen, entonces tendrás que aceptar contárselo a los demás. Te amo tanto, pero no voy a consentir esto que quieres hacer.
Sin decir más nada se terminó de vestir para marchar. Francisca no podía creer lo que estaba pasando. Raimundo quito el espejo y se marchó de ese lugar. Estaba tan acalorado que le paso por al lado a María sin despedirse. Francisca, dominando las lágrimas, se terminado de vestir y se acomodó el pelo. María subió a ver a su Madrina para asegurarse que todo estaba bien. Al llegar noto a su Madrina algo inquieta. María concluyo que la discusión fue bastante fuerte por la mirada de Francisca.
Los primeros rayos de sol se colaban entre los agujeros de la persiana del despacho de Francisca que, llevaba un buen rato pensando, pensando en lo vacía que era su vida, pensando en el amor, en fin...pensando en el hombre de su vida. Raimundo Ulloa.
Le parecía increíble que después de ser conocida la investigación que estaba llevando a cabo Mauricio bajo sus órdenes, Raimundo no hubiese sido capaz de presentarse en la Casona a reprochárselo. Apareció un Ulloa, sí, pero no el. Había ido Emilia. A la que consideraba como una hija aunque no lo mostrase abiertamente.
No podía parar de dar vueltas sobre los motivos de aquella actuación. ¿Y si ella le era indiferente? ¿Se habría cansado de ella? ¿Se habría fijado en otra? No podía parar de preguntarse estupideces como aquellas.
¿Que hacer para verle sin despertar la sospecha de que se moría de ganas de hacerlo, de escucharle?
Se encontraba rota. No sabia a que se debía ese estado de animo, lo único que sabia es que de mostrarse así frente a el podría ser fatal.
Bajaría al pueblo pero solo para verle.
Estaba allí, observándole de buena mañana, contemplando lo fuerte que era para poder con aquellas cajas el solo. Era guapo, el mas guapo. Quería acercase pero no sabia como, quería olerle, escucharle...
No podía, se iría, se alejaría de allí refugiándose en la Casona.
Raimundo se había percatado de todo, dejo lo que estaba haciendo y salio tras ella. En el camino de tierra que bordeaba el río llegando a las fincas de los Montenegro la paró.
-Francisca, ¿por que me espiabas?-preguntó sereno
-¿Yo? ¿Espiarte? No te creas tan importante...-apeló a todo su orgullo
-¿Que estabas haciendo entonces sino mirarme? ¿Que pretendes?
-¿Que qué pretendo? Pretendo olvidarte pero no puedo.-dijo entre lágrimas
-¿Olvidarme? ¿A caso no lo habías hecho ya?
-No, que tu me hayas olvidado, que me odies no significa que yo comparta ese sentimiento.-añadió rota
-¿Odiarte yo? No... Nunca podría hacerlo.-dijo moviendo la cabeza
-Déjalo, no intentes arreglarlo.-dijo acompañándolo de un gesto.
-No intento nada, es la pura verdad. Nunca podría odiarte.
¿Que te pasa hoy? te veo como apenada, frágil.-preguntó temiendo la respuesta.
-No me pasa nada.-declaró
-No me engañas. Te conozco muy bien...-añadió con la voz suave, casi acariciando.
-Pasa que no aguanto mas esta lucha. Si mi vida va a seguir así, prefiero morir.-sentenció.
-No digas eso ni en broma.-prohibió
-¿Te importa que muera?-preguntó
-Claro que si. Si algo te ocurriese yo me iría detrás.-confesó
-Raimundo...¿por que pretendes seguir haciéndome daño? ¿por que sigues haciéndome creer que me quieres?
-Es que te sigo queriendo...
-No digas tonterías.
Y sin mas, se dio media vuelta y se fue. Se fue agachando la cabeza, reprochándose no haberle besado hasta desfallecer. No haberle declarado todo lo que en verdad sentía.
Raimundo cada vez lo tenia mas claro, ella le quería.
Aprovecharía aquella oportunidad al máximo. ¿Pero cómo?
:)
-¿Sabes? Creo que no me llega suficiente aire al cerebro. ¿Podrías ayudarme? –le dijo con una suave voz y una sonrisa pícara dibujada en su rostro.
Francisca sonrió acortando de nuevo la distancia para que sus bocas volvieran a unirse. Y así, con en calor de Raimundo derritiéndola, surgía por fin la pasión que tanto tiempo había permanecido oculta.
Raimundo situó sus manos en las suaves mejillas de Francisca atrayéndola suavemente hacia él, besándola con delicadeza, ella le correspondía fundiendo sus labios, dando y recibiendo el dulce néctar de la pasión, sus respiraciones se volvieron cada vez más fatigosas, las caricias más salvajes.
La boca de Raimundo recorría cada centímetro del rostro de ella, mientras Francisca perdía sus manos acariciando su espalda, Raimundo bajó por todo su cuello, para subir y encontrarse de nuevo con sus labios, sus manos acariciaban con devoción la silueta de Francisca, desde su cuello hasta su delicada cintura.
Francisca le tomó por la barbilla y le besó tiernamente para luego quedar a su merced, entregando su cuerpo a las deliciosas caricias de su amado. Raimundo recorría lentamente los hombros de Francisca con su boca, bajó por su escote inundándola de besos.
Unos leves escalofríos fueron el resultado de las maniobras de Raimundo, quien sonrió al fijar su mirada en Francisca, la cual, con los ojos cerrados, disfrutaba de sus caricias, su boca se entreabrió, ante esa imagen tan seductora no pudo resistirlo y unió sus labios a los de ella, mientras con las manos dibujaba figuras sobre la espalda de Francisca, sus manos se dirigieron hasta sus hombros dejándolos desnudos, con agilidad y presteza la liberó del vestido al tiempo que la posaba sobre la cama y se acomodaba sobre ella.
Una traviesa mano se introducía por debajo de Francisca, rodeándola por la cintura, mientras ella con sus manos arrugaba las sabanas que tenían debajo, al tiempo que acariciaba la espalda de Raimundo.
Sus manos subían y bajaban y con los deseos a punto de desbordarse, se despojaron de toda vestidura que les impedía continuar con su idilio.
Una vez desnudos sus cuerpos se envolvieron entre besos lentos y ardientes, los brazos de Raimundo la envolvían en un abrazo posesivo, presionando sus labios contra los de ella, agitándose con pasión, Francisca se sentía desfallecer por la euforia del deseo, como si de la primera vez se tratase, como si no se hubieran amado nunca. Francisca sentía los escalofríos recorrer su espalda, respiraba con dificultad, trataba de contener el suspiro que se escapaba de sus labios. Raimundo se entretenía en volver a trazar un camino por su rostro, cuello, pecho... su cuerpo era tan suave al tacto, casi se podría decir que perfecto, la luz de las velas la hacían resplandecer y su negro cabello más sensual.
Raimundo la besaba y se atrevía a dar pequeños mordiscos en su cuello, para pasar a beber del dulce néctar de sus labios, los succionaba como si la vida le fuera en ello, mas a la vez delicadamente, proporcionando un inmenso placer a su amada, ella gemía levemente inundando la habitación de un suave calor, él continuaba apretando firmemente sus cuerpos, ofreciéndole un masaje sensual al mismo tiempo que su boca se recreaba en ella.
Ella le veía entre la leve oscuridad que les rodeaba, como un Dios griego sobre ella, dedicado enteramente a complacerla y a satisfacer sus más íntimos deseos.
Se deslizo por su cuello, llegando a su pecho que aun guardaba muchos secretos para ella, arrancaba fuertes impresiones con sus carnosos labios sobre él, yendo de un lado hacia otro por todos los pliegues de su cuerpo.
Exploraron cada pedazo de piel con sus caricias y sus labios, haciendo despertar reacciones casi olvidadas, sus pieles se erizaban, sus sentidos se acentuaban, sus respiraciones eran cada vez más candentes, como el fuego que consumía sus anhelos.
Raimundo la tomó por la cintura sin dejar de acariciarla, se complacía en advertir las finas curvas de sus caderas, pasaba una y otra vez sus manos sobre ellas, no soportó más la tentación y mordió de nuevo su cuello, arrancándole a Francisca un suave grito y una traviesa sonrisa.
La voz de Francisca apagada momentáneamente, dejaba escapar suaves gemidos de placer, deslizaba sus ansiosas manos demostrando todo el placer que sentía en ese momento.
Así pasaron el tiempo, intercambiando besos, sintiendo la lujuria, irguiéndose en orgullo y sensualidad, mostrando el infinito gozo que les embriagaba, sus lenguas se encontraban una y otra vez en suaves trueques de humedad.
Francisca disfrutaba del grato tacto de Raimundo, mientras él, se deleitaba de la voluptuosidad de ella. Ante la impaciencia, ante la muda suplica de ambos, un río de placer les desbordó, el suave eco de sus voces fue el último sonido que pudieron escuchar como testigos mudos de una pasión desbordada, unas velas casi consumidas.
El amanecer los encontró a ambos desnudos, uno junto al otro, envueltos en suaves sabanas de seda, respiraban satisfechos de la noche compartida. Raimundo miraba embelesado a Francisca, la amaba más que a su vida, su corazón parecía haberse llenado del amor de la mujer que yacía a su lado, presentía un futuro dichoso, en el que sus almas estarían juntas y juntas recorrerían el camino, este momento lo recordarían siempre, sería un dulce pasaje de su nueva vida en común. Una vida que debió estar unida hace mucho tiempo. Recuperarían cada momento perdido por orgullos y falsos odios. Olvidarían el daño que se habían hecho por no reconocer que se amaban, por intentar ocultar sus sentimientos ante todos. Ambos se miraron con una sonrisa cómplice, con muchas esperanzas y sueños revividos de unas cenizas que no estaban apagadas. El destino habría jugado con ellos intentando borrar su amor de la memoria, pero la vida los había vuelto a reunir, encauzándolos por un mismo camino. Cuando el amor es verdadero, sobrevive a pesar de la distancia y de las circunstancias. Los dos habían forjado ese amor desde que se enamoraron. Ellos habían alimentado ese amor sin saberlo, ese amor verdadero, que duraría por toda la eternidad.
Fin
.
Hacía más de una semana que no se hablaban ni se cruzaban por el pueblo. Francisca lo extrañaba tanto como el a ella. Se necesitaban como se necesita el aire. Su relación ya no era como antaño. Ya no se odiaban, se amaban. No se causaban daño, se disfrutaban llenos de placer. Emilia por su lado no sabía cómo contentar a su padre y María no sabía cómo distraer a su Madrina. Esa mañana Francisca se compuso y marcho al pueblo. Iba decidida a buscar a Raimundo para hablar de lo sucedido. Mientras, Raimundo buscaba en que ocupar su mente por La posada. Le pidió la lista a Emilia de las cosas que necesitaban arreglos. Emilia se la entrego, y este se marchó a cumplirlas. Cuando Francisca llego a La Posada se encontró con Emilia.
-Buenos días Emilia!
-Buenos días Dona Francisca! Que la trae por aquí tan temprano?
-Vengo hablar con tu padre. Se encuentra?
-Doña Francisca por qué no lo deja en paz. Sé que no debo meterme, pero no me agrada ver a mi padre sufrir, y menos por usted.
-Emilia, yo no…
-Es mejor que estén separados y se olviden el uno y el otro.
Raimundo regreso a explicarle algo a Emilia cuando escucho la voz de Francisca. Se escondido para escuchar de que hablaban las dos. No podía creer que Francisca estuviera allí por él.
-Emilia yo no puedo… yo amo a tu padre por encima de mi misma. (con lágrimas en los ojos) Es cierto que nunca hemos tenido una relación tranquila, pero esta vez no podría vivir sin él. Por eso estoy aquí.
-Doña Francisca no se ponga así. Jamás la avía visto de este modo.
-(con un nudo en la garganta) Emilia no quiero perderlo… esta vez no lo soportaría… ya no!
-Por favor compóngase!
-No me importa que lo sepan todos si con eso lo tengo junto a mí.
-Doña Francisca voy a traerle un cocimiento de tilo para que se tranquilice. Espere aquí… no se vaya.
Emilia se dirigió hacia dentro de La posada para traerle ese cocimiento a Doña Francisca. Al doblar la esquina se tropezó con Raimundo. Este le pidió que llevase a Francisca a uno de los cuartos para así el poder hablar con ella a solas. Raimundo se fue a unas de las habitaciones y Emilia fue a buscar a Francisca. Emilia la llevo a la habitación que acordó con su padre. Le explico a Francisca que esperara allí hasta que se le pasara el disgusto. Francisca accedió y se quedó allí, cuando inesperadamente Raimundo se le apareció.
-(sorprendida) Raimundo que haces aquí?
-No te imaginas por qué?
-Raimundo necesitamos hablar de…
-Francisca, me doy cuenta que sin ti no soy nada. (acercándose a ella) He perdido las fuerzas y las ganas. Estos últimos días nadie ni nada ha podido ocupar ese espacio, el que solo tú llenas. Reconozco que me acalore sin razón y que no supe controlarme. Bien sabes que ahora me estoy muriendo por dentro.
-(conteniendo las lágrimas) Mi querido Raimundo! (acariciándole el rostro) No soporto esta separación. Nunca he sufrido tanto como lo he hecho en estos días por tu ausencia. Me haces tanta falta.
-(tomando su mano para besarla) Francisca, me falta el aire si tu no estas. No paso un minuto sin pensar en ti. Siento que la vida lentamente se me va. A tu lado siento que estoy viviendo.
Raimundo la abrazo con fuerza pero con ternura a la vez. Francisca no pudo contener más las lágrimas. No querían separarse, solo deseaban que el tiempo se detuviera allí. Se besaron como si del último beso se tratase.
-(besándola una y otra vez) Francisca, valió la pena todo lo sufrido, contar de tenerte aquí así junto a mí.
-(dejándose besar) Mantenme así a tu lado por siempre. No quiero separarme de ti jamás. (besándolo) Eres todo para mí. Por miedo y por desconfianza no quiero volver a sufrir. Te amo mi amor y te necesito.
-(agarrándola de la cintura) No me importa nada más que poseerte. Quiero devorar cada pliegue de tu piel. (recorriendo todo su cuerpo con sus manos) Te deseo cada día más y más. Siempre me encanto tu boca, el olor de tu piel, y tu aroma de mujer. Siempre me has gustado y con el paso de los años más. Te deseo mi pequeña.
La tomo de la mano y la acerco a la cama donde se sentaron. Con caricias suaves y sensuales se desnudaron uno al otro. Raimundo le susurraba sus deseos al oído. Francisca con cada palabra se excitaba. Solo Raimundo sabia como hablarle hasta provocarle un fugaz enciendo que la quemaba por dentro. Como prometido, Raimundo devoro cada pliegue de su piel. Francisca con cada gesto solo lo deseaba más. Cuando Raimundo observo que Francisca estaba enloquecida por él, se introdujo con vigor. La llevo al momento culminante del placer. Los gemidos de ambos eran incontrolables. Experimentaron unas sensaciones placenteras supremas que tardaron en desvanecer. Se amaron una y otra vez, olvidándose del mundo. Francisca se quedó dormida después de tanto placer. Raimundo disfrutaba haber logrado eso en ella. Raimundo se vistió para salir a darle una sorpresa a Francisca. Se tropezó con Emilia a quien le pidió ayuda. Preparo el cuarto con flores y un manjar para cuando Francisca despertara. Cuando Francisca empezó a despertar no podía creer lo que veían sus ojos.
-(con alegría) Pero que has hecho? Raimundo…
-(acostándose a su lado) Te ha gustado mi pequeña?
-Raimundo eres un chiquillo. (besándolo) Que belleza!
-Eres la flor más preciada en mi jardín. Nunca lo olvides mi amor! (devorándole los labios) Tienes apetito? (acercándose a la mesa con diferentes quesos, jamones, y frutas) Mira lo que te traído! (dándole de comer)
-(conquistada) Amor, una se puede acostumbrar muy rápido a estos cuidados. (besándolo)
-Quien mejor que a mi reina. (con una fresa en la boca acercándose a la boca de Francisca)
-(acariciándolo) Raimundo, no me importa que los demás sepan de lo nuestro. No quiero que estés molesto conmigo por esto jamás. Cuando tú lo decidas se lo contaremos a todos. (dándole de comer)
-Francisca es mejor así! Podremos andar juntos libremente, sin que los nuestros se preocupen. Quiero compartir contigo lo que me reste de vida. La gente no me importa pero nuestras familias deben saberlo.
-(mirándolo con amor) Raimundo lo que quieras con tal que no te separes de mi jamás.
Raimundo echo a un lado la mesa y la volvió amar. La devoro con lujuria y pasión. Los dos quedaron rendidos de sueño. Raimundo despertó con los primeros rayos del sol. No podía creer que habían pasado toda la noche juntos, tan tranquilos y sin preocupaciones. Poco después Francisca se despertó y aunque notó los rayos del sol no le importo nada. Estaba feliz de estar allí con su amado.
-(sonriendo) Señora Montenegro, que explicación dará usted a esto?
-(con picardía) Muy simple señor Ulloa. Un viejo amor me sedujo y yo caí en sus redes.
-(besándola) Viejo no! De toda una vida mi querida y bella señora. (devorándole los labios)
-Raimundo, reuniremos a todos para decirles lo de nuestra relación. Quieres en La Casona?
-(acariciándole el rostro) De acuerdo… lo haremos esta misma noche. Tú avisas a los tuyos que yo me encargo de los míos. (besándola)
Se levantaron de la cama y se ayudaron uno al otro a vestir. Mientras ella lo ayudaba, Raimundo no vacilaba en besarla y morderla con ternura. Y cuando la ayudo con su ropa aprovecho para acariciarla hasta provocarla de nuevo. Se besaron con ardor por un rato hasta que se despidieron. Raimundo se fue a buscar a los suyos mientras Francisca se dirigió hacia La Casona.
saraRYF
EllenRipley, ya lo verás de seguro que llega.
Gracias por tu optimismo y buena fe.

Después de más de dos años, después de 610 capítulos: ni la boda, solamente un par de besos, ni chozo-gozo, ni VE RaiPaquista, ni absolutamente nada de nada.
Y voy escribir lo siguiente, solamente para preguntar los señores guionistas, ¿por qué no puede acontecer la misma cosa con Rai_Paca?
Estoy viendo una telenovela brasileña, que se llama "Saramandaia" (y es refrito de la telenovela, del mismo nombre, de 1976).
Allí hay una pareja, que se llaman Zico Rosado y Vitória Vilar.

José Mayer (63 años de edad) y Lília Cabral (56 años de edad).
14 capítulos hasta ahora eran mostrados, y un poco se desveló la trama sobre ellos.
- Hace 30 años, Vitória abandonó la ciudad. Fue grávida con Zico, pero se casó con otro hombre. Y ella nunca dijo la verdad a Zico y a su hija Zélia.
- Ya hace muchos años, las familias Rosado y Vilar se odian profundamente. Y por tal razón, ella no dijo nada sobre su gravidez y se embarcó. Las familias siempre eran en contra de ésta pareja.
- Después de 30 años, ella está de vuelta a la ciudad. Quiere traer la paz entre las familias peleadas. Y con el tiempo decir la verdad sobre Zélia.
- Desde que ella volvió, Zico y Vitória no pueden estar mucho tiempo alejados uno del otro.
- Hay una casa, que está de ruinas, donde ellos se habían encontrando 30 años atrás. Vitória visitó este lugar, y llega Zico. Ellos discuten sobre el pasado, y luego se besan apasionados.
- Zico dio un anillo a Vitória, un anillo que quería darla 30 años atrás.
- Ambos se han declarado un al otro.
- Zico y Vitória ya tenían dos chozos-gozos.
- Ahora, él está casado con la otra mujer. Ella está viuda.
Pero, Zico y Vitória están completamente enamorados.
- Tal como Francisca Montenegro; Zico e mucho rico, mucho poderoso, siempre un paso delante de los demás, y no se da por vencido.
- Cuando se Zico y Vitória habían besado en la iglesia, una persona los ha visto.
Cuando Vitória dice a ésta persona la verdad sobre Zico, esta persona concluye "que tal vez, a través de la marcha de Vitoria, él se convirtió en una persona dura, con el coraza, solamente para afrentar mejor la ausencia de Vitória".
Y Vitoria dice "que si puede ser esto, porque ella (con su macho de la ciudad) ha impedido Zico de ser feliz".
- Un tipo disparó un arma en Zico, pero terminó disparando a Vitória. Zico se saltó por delante, para salvar la vida de Vitóra, y levó un tiro. Pero, nada ha ocurrido a él, su celular le salvo la vida. Y Zico salvó la vida de Vitória.
- La canción de la pareja Zico y Vitória está estupenda. Y hay mucha estupenda química entre ellos.
Con el tema te @esdpv, sí, esto era el otro siglo. Pero, Raimundo y Francisca son las personas maduras y adultas, ¿qué tiene de malo de ellos casarse y qué por fin sean felices? ¿Hasta cuándo van a estar separados? ¿Hasta el último capítulo de la serie, o qué?
Solamente basta ver este Fan Made Video (que alguien ha posteado en YouTube) de Zico y Vitória + la canción de ésta pareja:
Resulta que los guionistas nos tienen a pan duro y sin agua todo este tiempo porque les encanta leer los relatos raipaquistas tan maravillosos que escribís y como sólo en los momentos de sequía, la creatividad y la imaginación se disparan hasta tales puntos, pues .....ZASSSSS!!!!!
Vaaaaa vaaa señores guionistas, prometemos que si nos dais un buen ejemplo de lo que se lee por estos lares, bien escenificado, hasta YO me pongo a escribir, cosa que nunca haría a no ser tal asunto.....Eso sí ya puede ser bueno bueno bueno bueno.
Pero si las raipacas hiperventilamos y morimos con poco, y a ustedes no les cuesta apenas nada contentarnos y hacer alguna escenita a la semana raipaquista. Que estamos deshidratadas ya, el chico de los pedidos de tilas, bombonas de oxígeno, valerianas, etc (las raipacas todo este tiempo a, que si con los mimitos, que si con los besitos, etc) nos ha preguntado que qué nos pasa y las UVIS RP están diciendo que las telarañas en la planta raipaquista están por doquier.
Sabemos que en algún lugar de vuestro ser de cuyo nombre no queréis acordaros, en algún lugar muy en el fondo tenéis guión raipaquista, sois raipaquistas, os encantan los nuestros, los vuestros, ellos.
Raipacas mías, aguantemos que después de la tormenta de arena, tormentón más bien, llegará el mar de la playa y el agua de la piscina y podremos decir.....que mal lo pasamos, pero mereció la pena ya que.....siempre, lo bueno se hace esperar.
En fin, siempre nos quedará París, digo los videos youtube del canal raipaquista para animar mientras tanto y esa entrevista a María de que ALGO GORDO llegaaaaaaa, algooooo muyyyyyy gordooooo.
Eso sí, también he de decir que los "señoritos" guionistas se han "llevado" mucho que nos hubiera gustado ver, cual "viento en Atlanta"...

Besotes a todas y por favor seguir con los relatos que me encantan
Heriberto y Victoria en "El Triunfo del Amor"

César Évora (53 años de edad) y Victoria Ruffo (51 años de edad).
Ellos habían actuado juntos en las telenovelas mexicanas:
- "Abrázame muy fuerte" (2000/01)
- "La Madrastra" (2005)
- "Triunfo del amor" (2010/11)
"La Madrastra" fue la telenovela muy popular y un éxito, y también Esteban y María eran (y todavía están) una pareja muy popular y un éxito.
Y por esa razón ellos habían actuado de nuevo, ésta vez en "Triunfo del amor".
(No he visto "TDA", pero he visto el original de ésta telenovela – "El Privilegio de Amar".)
Esteban y María @ "La Madrastra"
Zico y Vitória ("Saramandaia") @ 15° Capítulo.
¡Wow! ¡Cuánta química / pasión / fuego, y apasionada conversa, entre ellos!
ayyyyyy....
ayyyyyyyyyyy....
ayyyyyyyyyyyyyyy
ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy....
Soniaaaaaa... esas turbulenciaaaaaas.... me han turbado el alma y la mente.... porque no aprenderán esas personitas que se hacen llamar guionistas??????
saraRyF
-¿Olvidarme? ¿A caso no lo habías hecho ya?
-No, que tu me hayas olvidado, que me odies no significa que yo comparta ese sentimiento.-añadió rota
-¿Odiarte yo? No... Nunca podría hacerlo.-dijo moviendo la cabeza
Evelyn... me encantaaaaaaa... Lo esperado... y sigo esperando para la siguiente parte...

Ellen, estoy totalmente de acuerdo contigo... porque no podría pasar lo mismo???? si es que creo que no es taa difícil, creo yo,.... yo y todas...
ole gemeeee... oleeeeee... lo que el guionista se llevó (y nunca mas nos lo devolvió)... jajajaja... es tan tierna esta imagen... recuerdo ese momento:
- Es que no vas a besarme, Raimundo U-lloa???? aiiiiiins... aiiiins....
y esto me ha encantado:
nicuxy
Pero si las raipacas hiperventilamos y morimos con poco, y a ustedes no les cuesta apenas nada contentarnos y hacer alguna escenita a la semana raipaquista. Que estamos deshidratadas ya, el chico de los pedidos de tilas, bombonas de oxígeno, valerianas, etc (las raipacas todo este tiempo a, que si con los mimitos, que si con los besitos, etc) nos ha preguntado que qué nos pasa y las UVIS RP están diciendo que las telarañas en la planta raipaquista están por doquier.
Sabemos que en algún lugar de vuestro ser de cuyo nombre no queréis acordaros, en algún lugar muy en el fondo tenéis guión raipaquista, sois raipaquistas, os encantan los nuestros, los vuestros, ellos.

y para que los guionistas recuerden... que llevamos 2 años y 5 meses viendo el secreto de puente viejo, 611 capítulos enganchadas a la televisión, es decir 14640 horas de nuestra corta vida siguiendo a una pareja que desborda amor y odio por igual.... pero se encargan de que no sea así... por que NI LOS JUNTAN YA...
así es que señores mios... recuerden lo que decía Fofito... en este super montaje de mi geme y las raipacas zombies nocturnas... Vivieneohara y Sonia... ahhh y una servidora..

ea.. he dicho