Foro El secreto de Puente Viejo
Puente Viejo: UN lugar donde Soñar
#0
03/04/2012 17:12
Este es mi historia. Dejad un comentario. Gracias!!
Franrai
Kumita23
Amanecía en Puente Viejo. Emilia se había levantado temprano. Desde que Alfonso había recuperado la casa de comidas a ella no le importaba faenar todas las horas que hicieran falta. Aunque Alfonso y Pepa le habían aconsejado que no hiciera grandes esfuerzos, ella seguía trabajando como si nada. Al final su padre tendría razón, y a cabezota no la ganaba nadie.
-Buenos días Emilia.- La saludo Mariana. Pese haber recuperado la casa de comidas Mariana seguía trabajando allí. Mariana necesitaba un sueldo para no tener que volver a trabajar para la Doña y ella, que había sufrido lo que era para trabajar para Francisca, le quería ayudar. Además , necesitaba alguien que le ayudara en la cocina mientras esperaba a su primer hijo, y después del nacimiento de este.
-Buenos días Mariana. ¿Qué hay en la plaza para que estén todos allí?
-Hipólito, que ha vuelto hacer de las suyas.- Le explicó Mariana mientras sonreía y barría el suelo del patio.
-¿Qué le pasa a este ahora?- Preguntó Emilia. Y es que de sobras era conocido que Hipólito cambiaba de trabajo como de camisa.
-Inventor. Ahora dice que quiere ser inventor. Como un tal Julio Cervera.
-¿Y ese quien es?
-Es un hombre que ha hecho que de un aparato sin hilos saliera la voz de un hombre. Una tal radio le llaman.
-¿Pero a este muchacho se le ha destornilladlo la sesera?
En aquel instante llegó Hipólito con un cacharro en las manos.
-Bella Emilia, dulce Mariana. Os presento mi nuevo invento.
-Hipólito no tengo tiempo para tus tonterías.- Mariana le cortó-Tengo que ir a la cocina. ¿Qué
piensas, que estos parroquianos se alimentan solos? Alguien tiene que llenarles el buche.
-Claro dulce Mariana. Ve. ¿Con que delicia vas a conquistar hoy mi paladar?
-Hipólito no seas embaucador. Hoy creo que tocan lentejas ¿verdad Emilia?
Emilia estaba contemplando la plaza. Sabía que no podía ser verdad, pero le había parecido ver a Sebastián a lo lejos.
-¿Emilia que te tiene tan enfrascada en otros quehaceres?- Preguntó Hipólito mirando en
dirección a la plaza intentando atisbar que era aquello que desconcertaba a la bella Emilia.
-Nada. Miraba el escándalo que has montado por nada, botarate. Mariana vamos a la cocina. Hasta más ver Hipólito.
-Ve con Dios Bella Emilia. Mariana, ¿tu también piensas que no sirve para nada? Te voy a enseñar como..
-Hipólito, hasta luego- le dio un beso en la mejilla. Aquello si que lo dejo sin palabras para explicar su nuevo invento.
Hipólito se giró de nuevo y fue hacia la plaza.
-Señoras les presento el invento que revolucionara sus casas.
En ese instante, Alfonso entró por la puerta de la casa de comidas con cara de sorprendido.
-¿Y este Hipólito que ha hecho ahora?- preguntó Alfonso que venía cargado con el vino que había encargado a Marcial, el de la puebla.
-Nada, dice que quiere ser inventor.- respondió Mariana que empezaba a preparar la barra para la tanda de desayunos.
-Este muchacho cada vez esta peor. Aún que con los padres que tiene…
En aquel momento Emilia salió cargada con dos botijos y el firme propósito de ir a llenarlos a la fuente. Aunque tras aquello se encontrara el propósito de comprobar si la vista le había engañado o en aquella plaza se encontraba su hermano Sebastián.
-Pero Emilia, amor. ¿Donde vas?
-Es que no se ve. Pues a la fuente a llenar estos botijos.
-Emilia, deja que te ayude.- le pidió Alfonso.
-Que no hombre. Que yo puedo. Esto lo llevo haciendo desde pequeña y no me ha pasado nada.
Tu quédate aquí ayudando a Mariana.
- Pero nunca habías estado preñada, amor. En tu estado no puedes faenar tanto.
-Pero mira que es pesado tu hermano Mariana.- Miró a Mariana esperando complicidad. Pero no fue eso lo que encontró.
-Emilia. Por una vez tiene razón. Déjame que ya voy yo a por el agua.- Mariana le cogió los botijos y salió hacia la fuente.
-¡Pero bueno! Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para que tenga que estar todos los días sentada mano sobre mano. – Se sentó en la silla más próxima.
-Emilia, mujer. No te enfades que lo hacemos por tu bien y por el bien de el hijo que viene en camino.
-Lo sé Alfonso. Pero es que yo no estoy hecha para ver como los demás trabajan mientras yo estoy sentada sin nada que hacer.
-Bueno. Yo si que tengo que faenar. Voy a la barra que ya vienen los primeros parroquianos. –Le dijo un beso en la frente y le susurró cariñosamente en el oído- Descansa Emilia. Hazlo por los
dos.
Alfonso se encaminó hacia la barra mientras saludaba a los paisanos.
- A los buenos días Fermín. Buenas Julián. Váyanse sentando que ahora les traigo un chato de vino y un poco de pan con chorizo y queso que nos han traído de Requejo. – Mientras de reojo miraba a su mujer que cada día estaba más guapa.
Aquella misma mañana Pepa desayunaba en el Jaral junto a Tristán. Desde que Soledad y Olmo habían sido condenados a cárcel ambos necesitaban tapar el hueco que Olmo y Soledad habían dejado en sus vidas. A Soledad no le quedaba mucho para salir ya que tan solo había sido condenada a tres semanas por ocultar un robo, que ella en principio no sabia. A eso también había que sumarle que Francisca había removido Roma con Santiago para que su hija saliera de la cárcel lo antes posible.
-Felicita a la cocinera del Jaral de mi parte- Dijo Tristán para romper el silencio que se había establecido entre ellos desde que, al ir a coger la jarra sus manos se habían tocado.
-La verdad es que las pastas son del Colmado. A Feliciana, la cocinera, le he dado la mañana libre. Y es que no me acabo de acostumbrar a tener a gente que trabaja para mi. Ni tener tres cucharas….- Aquello le hizo recordar a Águeda, su madre. La misma madre que Olmo había matado y por eso cumplía condena. Se derrumbó. Pensó que se iba a caer en cima el plato pero la cálida mano de Tristán la cogió justo a tiempo.
-¿Pepa? ¿Pepa estas bien?
-Si, Tristán , no te preocupes. La verdad es que desde que Olmo no esta me planteado en serio despedir a las criadas. La única razón por lo que no o he hecho es porque se que es la única forma que tienen de llevarse algo caliente a la boca y la única forma de mantener a sus familias.
-Eso te honra Pepa. – Se la quedó mirando. Deseaba tanto besarla. Pero sabía que no era lo correcto. Era su hermana. Por mucho que les pesara.
-Bueno, ¿y que tal con Gregoria?- Preguntó Pepa, quería cambiar de tema.
-Pero que le ha dado a todo el mundo con preguntar por ella. Ayer fui al colmado y Dolores también me preguntó. Mi madre también esta pesada con el tema. Pero si hasta cuando fui a visitar a mi hermana se preocupó más por ella que por mi.
-Es normal Tristan. Es tu prometida. Y esta en coma.
Franrai
Kumita23CAPITULO 1: LOS INVENTOS DE HIPÓLITO
[/h1]Amanecía en Puente Viejo. Emilia se había levantado temprano. Desde que Alfonso había recuperado la casa de comidas a ella no le importaba faenar todas las horas que hicieran falta. Aunque Alfonso y Pepa le habían aconsejado que no hiciera grandes esfuerzos, ella seguía trabajando como si nada. Al final su padre tendría razón, y a cabezota no la ganaba nadie.
-Buenos días Emilia.- La saludo Mariana. Pese haber recuperado la casa de comidas Mariana seguía trabajando allí. Mariana necesitaba un sueldo para no tener que volver a trabajar para la Doña y ella, que había sufrido lo que era para trabajar para Francisca, le quería ayudar. Además , necesitaba alguien que le ayudara en la cocina mientras esperaba a su primer hijo, y después del nacimiento de este.
-Buenos días Mariana. ¿Qué hay en la plaza para que estén todos allí?
-Hipólito, que ha vuelto hacer de las suyas.- Le explicó Mariana mientras sonreía y barría el suelo del patio.
-¿Qué le pasa a este ahora?- Preguntó Emilia. Y es que de sobras era conocido que Hipólito cambiaba de trabajo como de camisa.
-Inventor. Ahora dice que quiere ser inventor. Como un tal Julio Cervera.
-¿Y ese quien es?
-Es un hombre que ha hecho que de un aparato sin hilos saliera la voz de un hombre. Una tal radio le llaman.
-¿Pero a este muchacho se le ha destornilladlo la sesera?
En aquel instante llegó Hipólito con un cacharro en las manos.
-Bella Emilia, dulce Mariana. Os presento mi nuevo invento.
-Hipólito no tengo tiempo para tus tonterías.- Mariana le cortó-Tengo que ir a la cocina. ¿Qué
piensas, que estos parroquianos se alimentan solos? Alguien tiene que llenarles el buche.
-Claro dulce Mariana. Ve. ¿Con que delicia vas a conquistar hoy mi paladar?
-Hipólito no seas embaucador. Hoy creo que tocan lentejas ¿verdad Emilia?
Emilia estaba contemplando la plaza. Sabía que no podía ser verdad, pero le había parecido ver a Sebastián a lo lejos.
-¿Emilia que te tiene tan enfrascada en otros quehaceres?- Preguntó Hipólito mirando en
dirección a la plaza intentando atisbar que era aquello que desconcertaba a la bella Emilia.
-Nada. Miraba el escándalo que has montado por nada, botarate. Mariana vamos a la cocina. Hasta más ver Hipólito.
-Ve con Dios Bella Emilia. Mariana, ¿tu también piensas que no sirve para nada? Te voy a enseñar como..
-Hipólito, hasta luego- le dio un beso en la mejilla. Aquello si que lo dejo sin palabras para explicar su nuevo invento.
Hipólito se giró de nuevo y fue hacia la plaza.
-Señoras les presento el invento que revolucionara sus casas.
Capitulo 2: Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
[/h1]En ese instante, Alfonso entró por la puerta de la casa de comidas con cara de sorprendido.
-¿Y este Hipólito que ha hecho ahora?- preguntó Alfonso que venía cargado con el vino que había encargado a Marcial, el de la puebla.
-Nada, dice que quiere ser inventor.- respondió Mariana que empezaba a preparar la barra para la tanda de desayunos.
-Este muchacho cada vez esta peor. Aún que con los padres que tiene…
En aquel momento Emilia salió cargada con dos botijos y el firme propósito de ir a llenarlos a la fuente. Aunque tras aquello se encontrara el propósito de comprobar si la vista le había engañado o en aquella plaza se encontraba su hermano Sebastián.
-Pero Emilia, amor. ¿Donde vas?
-Es que no se ve. Pues a la fuente a llenar estos botijos.
-Emilia, deja que te ayude.- le pidió Alfonso.
-Que no hombre. Que yo puedo. Esto lo llevo haciendo desde pequeña y no me ha pasado nada.
Tu quédate aquí ayudando a Mariana.
- Pero nunca habías estado preñada, amor. En tu estado no puedes faenar tanto.
-Pero mira que es pesado tu hermano Mariana.- Miró a Mariana esperando complicidad. Pero no fue eso lo que encontró.
-Emilia. Por una vez tiene razón. Déjame que ya voy yo a por el agua.- Mariana le cogió los botijos y salió hacia la fuente.
-¡Pero bueno! Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para que tenga que estar todos los días sentada mano sobre mano. – Se sentó en la silla más próxima.
-Emilia, mujer. No te enfades que lo hacemos por tu bien y por el bien de el hijo que viene en camino.
-Lo sé Alfonso. Pero es que yo no estoy hecha para ver como los demás trabajan mientras yo estoy sentada sin nada que hacer.
-Bueno. Yo si que tengo que faenar. Voy a la barra que ya vienen los primeros parroquianos. –Le dijo un beso en la frente y le susurró cariñosamente en el oído- Descansa Emilia. Hazlo por los
dos.
Alfonso se encaminó hacia la barra mientras saludaba a los paisanos.
- A los buenos días Fermín. Buenas Julián. Váyanse sentando que ahora les traigo un chato de vino y un poco de pan con chorizo y queso que nos han traído de Requejo. – Mientras de reojo miraba a su mujer que cada día estaba más guapa.
Capitulo 3: La peor prisión es un corazón cerrado.
[/h1]Aquella misma mañana Pepa desayunaba en el Jaral junto a Tristán. Desde que Soledad y Olmo habían sido condenados a cárcel ambos necesitaban tapar el hueco que Olmo y Soledad habían dejado en sus vidas. A Soledad no le quedaba mucho para salir ya que tan solo había sido condenada a tres semanas por ocultar un robo, que ella en principio no sabia. A eso también había que sumarle que Francisca había removido Roma con Santiago para que su hija saliera de la cárcel lo antes posible.
-Felicita a la cocinera del Jaral de mi parte- Dijo Tristán para romper el silencio que se había establecido entre ellos desde que, al ir a coger la jarra sus manos se habían tocado.
-La verdad es que las pastas son del Colmado. A Feliciana, la cocinera, le he dado la mañana libre. Y es que no me acabo de acostumbrar a tener a gente que trabaja para mi. Ni tener tres cucharas….- Aquello le hizo recordar a Águeda, su madre. La misma madre que Olmo había matado y por eso cumplía condena. Se derrumbó. Pensó que se iba a caer en cima el plato pero la cálida mano de Tristán la cogió justo a tiempo.
-¿Pepa? ¿Pepa estas bien?
-Si, Tristán , no te preocupes. La verdad es que desde que Olmo no esta me planteado en serio despedir a las criadas. La única razón por lo que no o he hecho es porque se que es la única forma que tienen de llevarse algo caliente a la boca y la única forma de mantener a sus familias.
-Eso te honra Pepa. – Se la quedó mirando. Deseaba tanto besarla. Pero sabía que no era lo correcto. Era su hermana. Por mucho que les pesara.
-Bueno, ¿y que tal con Gregoria?- Preguntó Pepa, quería cambiar de tema.
-Pero que le ha dado a todo el mundo con preguntar por ella. Ayer fui al colmado y Dolores también me preguntó. Mi madre también esta pesada con el tema. Pero si hasta cuando fui a visitar a mi hermana se preocupó más por ella que por mi.
-Es normal Tristan. Es tu prometida. Y esta en coma.
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#141
08/07/2012 17:16
Capitulo 41: El cambio es la única cosa invariable.
Odio il rumore di queste strade.- Se quejó la chiquilla. Odiaba el traqueteo de aquel camino.
-¡Guilia! Deja de ser tan negativa. Ya verás cómo te acaba gustando el pueblo. Dale una oportunidad. ¿De acuerdo? - Le contestó la mujer mayor que iba sentada delante suyo sin acento italiano en la voz.
- In conformità.
-Y haz el favor de hablar español, que para algo he estado dieci, ¡diez! años enseñándote.-bajó de la calesa que ya había parado.
-Está bien, zía.
-Giulia, contempla. Tienes delante vuestro el piccolo pueblo de Puente Viejo.
-¿Ponte Vecchio? ¿Qué clase de nombre es ese?
-Pues uno bien bonito.- La mujer ayudó al cochero a descargar las pesadas maletas. Tenían previsto instalarse un largo tiempo en “Ponte Vecchio” ¡Que ocurrencia traducir el nombre! Desde que Elisabetta y Andrés, los padres de Giulia, murieron ella se hizo cargo de la pequeña. Y le enseñó español con el firme propósito de volver a España. De volver a Puente Viejo. El pueblo que la había visto nacer a su hermano Andrés y ella. El pueblo que la había visto correr por los prados y a su madre remendar pantalones. A su pueblo.
-Tia, ¿Dónde viviremos?
-Hoy para empezar buscaremos una habitación y más tarde, en un par de días o así, ya iremos a buscar una casa. ¿In conformità, bambina?
-In conformita Zia Angelina.
-Ángeles, me llamo Ángeles, Giulia. ¿O quieres que te empiece a llamar Julia?
-No. Odio il nombre de Julia. ¡Il mio nombre è Giulia!
-Y el mio Ángeles.
-Esta bien Ángeles.
-¿Andiamo?
-Andiamo.
La muchacha y la mujer se encaminaron hacia el pueblo.
Al caminar por un callejón llegaron hasta la plaza del pueblo.
-Mamma mia!
-¿Qué tienes, Giulia?
-En totta la mia vida, no había visto nada parecido.
-¿El que?
-No lo sé. Es speciale, Ponte Vecchio.
-Me esperaba que te gustara. Ahora vamos a la casa de comidas a ver si nos pueden atender y
quedarnos en la posada.
Se encaminaron hacía la casa de comidas cuando alguien hizo que Giulia cayera al suelo.
-Stupido! Guarda! –Quería que vigilara un poco más.
Un chico apareció por detrás.
-¿Qué quieres que guarde?
-ingannare! –Continuaba gritando al necio que la había hecho caer.
-Tu no eres de aquí, ¿verdad? Soy Hipólito- le dijo el muchacho mientras la ayudaba a levantarse.- ¿Y tu como te llamas?
-Il mio nombre es Giulia.
-¿De donde eres, Julia?
-Giulia, Giulia.- Dijo la chica articulando todo lo que pudo.- Soy italiana.
Angeles la llamó desde dentro.
-Bueno, he de marchar, bambino. Grazie
-De nada, Ju, Ju, Giulia.
La chica se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.
-Ciao!
-Con dios!
Y mientras Giulia entraba a la casa de comidas, Hipólito miraba embobado a aquella italiana recién llegada.
-----------------------------
Un detallito a Margmm y a una amiga que me sigue, aunque no comenta
#142
08/07/2012 18:00
precioso relato!
con cada capítulo te superas!
Sigue ehh :)
con cada capítulo te superas!
Sigue ehh :)
#143
08/07/2012 19:53
musi, que DETALLAZO!!!, no se que decir... a veces es mejor callar... tu capítulo 41: "El cambio es la única cosa invariable", es para disfrutarlo y leerlo y volverlo a leer y compartirlo con TOD@S vosotras, es la satifación más hermosa para que tú sigas regalandonos estos hermosos relatos. Un abbraccio, la mia dolcissima bambina.
musi, en especial para ti .
Seguidoras y fans de "Puente Viejo", espero os guste también.
musi, en especial para ti .
Seguidoras y fans de "Puente Viejo", espero os guste también.
#144
08/07/2012 20:23
uummmm....una Julia para??? Esta muy bien eso de introducir personajes nuevos, le dan vidilla a la historia, aunque la pobre haya tenido el primer encuentro, no, encontronazo con Hipólito.
Aunque confieso que me desesperas, ¿Y Nieves?¿Y el plan? Sufro por ellos, aunque no lo creas.
Estoy de acuerdo con los otros comentarios, te superas a cada capi. Enhorabuena.
Aunque confieso que me desesperas, ¿Y Nieves?¿Y el plan? Sufro por ellos, aunque no lo creas.
Estoy de acuerdo con los otros comentarios, te superas a cada capi. Enhorabuena.
#145
08/07/2012 20:57
Muuuy bieeen!! Continuuaaa :D
#146
09/07/2012 15:33
Me faltan palabras para describir lo bien que escribes. Bravo 
Y ya sabes, a por un nuevo capítulo!!!

Y ya sabes, a por un nuevo capítulo!!!
#147
09/07/2012 20:19
Auguri (felicidades),music en cada capitulo te superas eres un as,como lo haces?
Besos.
Besos.
#148
10/07/2012 13:30
Capitulo 42: Me presento. Soy Ulloa.
[/h1]Se sentó en una mesa junto a la ventana que daba al interior de la posada.
-Perdona tabernero, ¿Podría traernos un vaso de agua?
-Claro, ahora mismo, señoritas.
Una muchacha pasó por delante suyo llorando.
-¿Qué te ocurre, bella?- preguntó Giulia.
- Nada, nada. ¿Las ha atendido ya mi marido?
-Creo que sí, si es ese de ahí.
-Si el mismo.- La muchacha fue a marchar cuando la señora mayor la paró.
-Ángeles.-le dijo tendiéndole la mano.- Ángeles Ulloa.
-¿Ulloa?
-Sí. Hace tiempo que Vivian aquí unos Ulloa. Aunque quizás ya se fueron. ¿Con quién tengo el gusto?
- Emilia. Emilia Ulloa.-Dijo la posadera cogiéndole la mano.
-¿TU eres Emilia, la hija de Raimundo Ulloa?
-La misma que viste y calza.
Ángeles la invitó a sentarse a su mesa.
-¿Y qué parentesco tiene usted con mi padre?
-Pues soy ni más ni menos que su prima. Yo vivía aquí de pequeña. Pero a los diez años
emigramos a Italia. Yo nunca olvidé Puente Viejo. Ella es mi sobrina Giulia Ulloa.
-Un placer, Emilia Ulloa.
-Un placer, Giulia Ulloa- dijo pronunciando perfectamente el nombre.
-Eres il primera que dice mi nome bien. Tutti me llaman Julia. E odio il nombre de Julia.
Emilia sonrió.
-Me encanta el italiano. Algún día me lo tendrás que enseñar. ¿De acuerdo?
-In conformità- La muchacha miró a Emilia, que no había entendido nada- Quiero decir, de acuerdo.
-Está bien. ¿Qué edad tienes Giulia, si no es mucho preguntar?
-Dicianove anni, diecinueve años.- Se le iba hacer más complicado de lo que creía hablar todo el tiempo español.
-¿Tienen previsto quedarse bastante tiempo?
-Tutta la vita. Quiero decir…
-Sí, toda la vida- Emilia le guiñó el ojo- Bueno Giulia, Ángeles, he de marchar en busca de mi padre. Si les apetece algo pídanselo a Alfonso, mi marido, que les atenderá encantado. ¡Ah! Y digan que van de mi parte, que no les cobre nada. Hasta más ver. Bueno con lo pequeño que es esto, seguro que nos vemos.
-Ciao!- Se despidió Giulia.
-Hasta otra- Dijo Ángeles.
Alfonso salió de la cocina.
-¿Quieren algo más?
- Trátanos de tu, que somos de la familia.
-¿A sí?
-Sí. Ángeles y Giulia Ulloa para servirle.
-¿Ustedes son familia de mi señora esposa?
-Así es. Soy una prima de su padre. ¿Y tú eres?
-Alfonso, Alfonso Castañeda. A su servicio. Para lo que quieran.
-Grazie. Ya que estas, ¿nos traes un cotto de carne o zuppa?
-¿Un qué?- Respondió el hombre que no era muy dado para los idiomas. Ya le costó lo suyo para leer y escribir…
-Un cocido o sopa. Algo para llenarnos el buche.
-Claro. Nuestra cocinera los cocina de rechupete.
-¿No tendrá algo que ver con que sea tu mujer, verità?- preguntó Giulia.
-No señorita, es mi hermana.- respondió Alfonso riendo tímidamente mientras se encaminaba
hacia la cocina.
Mientras, Giulia se lamentaba. Una lástima que aquel mozo estuviera casado. Pero seguro que en aquel pueblo habría alguien que sabría susurrarle palabras d’amore en la oreja.
#149
10/07/2012 13:40
Joder (perdón por la expresión) escribes de maravilla chica.
Te podrían contratar como guionista eh ;)
Te podrían contratar como guionista eh ;)
#150
10/07/2012 13:40
Este dialogo es sublime. Mis felicitaciones Musi.
#151
10/07/2012 13:41
FANTASTICO, madre mia como lo haces
#152
10/07/2012 18:42
Geniaaal, music, continuaa :)
#153
10/07/2012 21:38
Bravo
. Continua guapa!!!
. Continua guapa!!!
#154
11/07/2012 10:57
meencantaa!! laura que sepas que te e estado leyendo pero no he comentado, apartir de ahora comentare mas, ok?
#155
13/07/2012 20:41
Estoy muy contenta porque hace exactamente
gracias a las que siempre estais ahí y me mendais apoyO!!
101 dias!!!
[/h1] que abrí este post para escribir mi novela!!gracias a las que siempre estais ahí y me mendais apoyO!!
#156
14/07/2012 15:15
Capitulo 43: Nada es lo que parece ser.
[/h1]Emilia buscó como loca por todas las partes del pueblo posibles. Todas menos una; la Casona. Así que se encaminó hacia ella.
Al mitad del camino, Emilia se encontró con Raimundo.
-Padre, ¡Padre! ¿Se puede saber que hace aquí?
-¿Y tu?
-Yo le estaba buscando, ¿y usted?
-Pues pasear.
-¿Pasear por tierras de Francisca Montenegro?
-¿No te ha contado Tristán nada?
-¿Qué tendría que haberme contado Tristán? Padre me está empezando a alertar usted.
-No es para alertarse porque nada malo es. Anda siéntate.
Padre e hija se sentaron sobre una roca mientras Raimundo le relataba a su hija su secreto amorío con la Doña.
-Y aún hay más…
-¿Qué puede haber más, padre?
- Tristán, no es hijo de Salvador. Tristán es mi hijo, tu hermano.
-Pero padre…. ¡Qué buena noticia! Por fin Pepa y Tristán podrán estar juntos sin que esto caiga sobre su conciencia. ¿Saben ellos dos ya la buena nueva?
-Sí, así es hija mía. Tristán se enteró ayer. En pocos días sospecho que lo sabrá todo el pueblo, y más teniendo a Dolores como cotilla oficial.- Ambos rieron con ganas tras la última ocurrencia.
-Padre, le buscaba. Necesito que me ayude con la idea de Alfonso.
-¿Qué idea?
-Para recuperar a Nieves… Como no hay forma humanamente posible de conseguir el dinero,
Alfonso ha pensado que….
-Los tengo. Tengo el dinero. Tengo los cinco duros.
-¿DE verdad padre? ¿No está de chanza?
-No.
-¿No se los habrá pedido a la Doña? Porque ya sabe que no me gusta ir pidiendo.
-No hija. Me los ha ofrecido ella.
-¿Seguro?
-Pues claro hija, ¿por quién me tomas?
-Por mi padre. Por el abuelo de Nieves. Y ya me demostró con Sebastián que usted es capaz de
hacer por los suyos, lo que sea. ¿Seguro que Francisca se las ha ofrecido sin insistencia alguna?
-Así es hija. A ver cuando llega el día que os creéis a este pobre viejo.- Emilia lo miraba embelesada- ¿Qué te pasa hija?
-Nada padre. Que pillín que es usted.- Dijo mientras le pellizcaba, de chanza, la mejilla.- Y que callado se tenía su romance con la Doña. Por cierto, voy a ir a hacerle una visitar y a darle las gracias por los duros.- Y dicho esto Emilia se fue canturreando hasta la Casona, feliz. Feliz porque pronto Nieves volvería a estar con los que realmente la querían.
#157
14/07/2012 16:07
sigue laura!! enhorabuena!!
#158
14/07/2012 16:16
Ánimo¡¡¡Me encanta¡¡Tu historia cada día está mejor¡¡Me ha gustado que Emilia sepa la verdad acerca del origen de Tristán¡¡Besos y sigue cuando puedas¡¡
#159
14/07/2012 16:26
Son enternecedores juntos, padre e hija, verdad? Y cuanto tiempo nos han tenido sin verlos¡¡
Grandioso Musi. Sigue así.
Enhorabuena por el aniversario de este hilo¡¡
Grandioso Musi. Sigue así.
Enhorabuena por el aniversario de este hilo¡¡
#160
14/07/2012 21:49
muy bonito