Foro El secreto de Puente Viejo
Puente Viejo: UN lugar donde Soñar
#0
03/04/2012 17:12
Este es mi historia. Dejad un comentario. Gracias!!
Franrai
Kumita23
Amanecía en Puente Viejo. Emilia se había levantado temprano. Desde que Alfonso había recuperado la casa de comidas a ella no le importaba faenar todas las horas que hicieran falta. Aunque Alfonso y Pepa le habían aconsejado que no hiciera grandes esfuerzos, ella seguía trabajando como si nada. Al final su padre tendría razón, y a cabezota no la ganaba nadie.
-Buenos días Emilia.- La saludo Mariana. Pese haber recuperado la casa de comidas Mariana seguía trabajando allí. Mariana necesitaba un sueldo para no tener que volver a trabajar para la Doña y ella, que había sufrido lo que era para trabajar para Francisca, le quería ayudar. Además , necesitaba alguien que le ayudara en la cocina mientras esperaba a su primer hijo, y después del nacimiento de este.
-Buenos días Mariana. ¿Qué hay en la plaza para que estén todos allí?
-Hipólito, que ha vuelto hacer de las suyas.- Le explicó Mariana mientras sonreía y barría el suelo del patio.
-¿Qué le pasa a este ahora?- Preguntó Emilia. Y es que de sobras era conocido que Hipólito cambiaba de trabajo como de camisa.
-Inventor. Ahora dice que quiere ser inventor. Como un tal Julio Cervera.
-¿Y ese quien es?
-Es un hombre que ha hecho que de un aparato sin hilos saliera la voz de un hombre. Una tal radio le llaman.
-¿Pero a este muchacho se le ha destornilladlo la sesera?
En aquel instante llegó Hipólito con un cacharro en las manos.
-Bella Emilia, dulce Mariana. Os presento mi nuevo invento.
-Hipólito no tengo tiempo para tus tonterías.- Mariana le cortó-Tengo que ir a la cocina. ¿Qué
piensas, que estos parroquianos se alimentan solos? Alguien tiene que llenarles el buche.
-Claro dulce Mariana. Ve. ¿Con que delicia vas a conquistar hoy mi paladar?
-Hipólito no seas embaucador. Hoy creo que tocan lentejas ¿verdad Emilia?
Emilia estaba contemplando la plaza. Sabía que no podía ser verdad, pero le había parecido ver a Sebastián a lo lejos.
-¿Emilia que te tiene tan enfrascada en otros quehaceres?- Preguntó Hipólito mirando en
dirección a la plaza intentando atisbar que era aquello que desconcertaba a la bella Emilia.
-Nada. Miraba el escándalo que has montado por nada, botarate. Mariana vamos a la cocina. Hasta más ver Hipólito.
-Ve con Dios Bella Emilia. Mariana, ¿tu también piensas que no sirve para nada? Te voy a enseñar como..
-Hipólito, hasta luego- le dio un beso en la mejilla. Aquello si que lo dejo sin palabras para explicar su nuevo invento.
Hipólito se giró de nuevo y fue hacia la plaza.
-Señoras les presento el invento que revolucionara sus casas.
En ese instante, Alfonso entró por la puerta de la casa de comidas con cara de sorprendido.
-¿Y este Hipólito que ha hecho ahora?- preguntó Alfonso que venía cargado con el vino que había encargado a Marcial, el de la puebla.
-Nada, dice que quiere ser inventor.- respondió Mariana que empezaba a preparar la barra para la tanda de desayunos.
-Este muchacho cada vez esta peor. Aún que con los padres que tiene…
En aquel momento Emilia salió cargada con dos botijos y el firme propósito de ir a llenarlos a la fuente. Aunque tras aquello se encontrara el propósito de comprobar si la vista le había engañado o en aquella plaza se encontraba su hermano Sebastián.
-Pero Emilia, amor. ¿Donde vas?
-Es que no se ve. Pues a la fuente a llenar estos botijos.
-Emilia, deja que te ayude.- le pidió Alfonso.
-Que no hombre. Que yo puedo. Esto lo llevo haciendo desde pequeña y no me ha pasado nada.
Tu quédate aquí ayudando a Mariana.
- Pero nunca habías estado preñada, amor. En tu estado no puedes faenar tanto.
-Pero mira que es pesado tu hermano Mariana.- Miró a Mariana esperando complicidad. Pero no fue eso lo que encontró.
-Emilia. Por una vez tiene razón. Déjame que ya voy yo a por el agua.- Mariana le cogió los botijos y salió hacia la fuente.
-¡Pero bueno! Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para que tenga que estar todos los días sentada mano sobre mano. – Se sentó en la silla más próxima.
-Emilia, mujer. No te enfades que lo hacemos por tu bien y por el bien de el hijo que viene en camino.
-Lo sé Alfonso. Pero es que yo no estoy hecha para ver como los demás trabajan mientras yo estoy sentada sin nada que hacer.
-Bueno. Yo si que tengo que faenar. Voy a la barra que ya vienen los primeros parroquianos. –Le dijo un beso en la frente y le susurró cariñosamente en el oído- Descansa Emilia. Hazlo por los
dos.
Alfonso se encaminó hacia la barra mientras saludaba a los paisanos.
- A los buenos días Fermín. Buenas Julián. Váyanse sentando que ahora les traigo un chato de vino y un poco de pan con chorizo y queso que nos han traído de Requejo. – Mientras de reojo miraba a su mujer que cada día estaba más guapa.
Aquella misma mañana Pepa desayunaba en el Jaral junto a Tristán. Desde que Soledad y Olmo habían sido condenados a cárcel ambos necesitaban tapar el hueco que Olmo y Soledad habían dejado en sus vidas. A Soledad no le quedaba mucho para salir ya que tan solo había sido condenada a tres semanas por ocultar un robo, que ella en principio no sabia. A eso también había que sumarle que Francisca había removido Roma con Santiago para que su hija saliera de la cárcel lo antes posible.
-Felicita a la cocinera del Jaral de mi parte- Dijo Tristán para romper el silencio que se había establecido entre ellos desde que, al ir a coger la jarra sus manos se habían tocado.
-La verdad es que las pastas son del Colmado. A Feliciana, la cocinera, le he dado la mañana libre. Y es que no me acabo de acostumbrar a tener a gente que trabaja para mi. Ni tener tres cucharas….- Aquello le hizo recordar a Águeda, su madre. La misma madre que Olmo había matado y por eso cumplía condena. Se derrumbó. Pensó que se iba a caer en cima el plato pero la cálida mano de Tristán la cogió justo a tiempo.
-¿Pepa? ¿Pepa estas bien?
-Si, Tristán , no te preocupes. La verdad es que desde que Olmo no esta me planteado en serio despedir a las criadas. La única razón por lo que no o he hecho es porque se que es la única forma que tienen de llevarse algo caliente a la boca y la única forma de mantener a sus familias.
-Eso te honra Pepa. – Se la quedó mirando. Deseaba tanto besarla. Pero sabía que no era lo correcto. Era su hermana. Por mucho que les pesara.
-Bueno, ¿y que tal con Gregoria?- Preguntó Pepa, quería cambiar de tema.
-Pero que le ha dado a todo el mundo con preguntar por ella. Ayer fui al colmado y Dolores también me preguntó. Mi madre también esta pesada con el tema. Pero si hasta cuando fui a visitar a mi hermana se preocupó más por ella que por mi.
-Es normal Tristan. Es tu prometida. Y esta en coma.
Franrai
Kumita23CAPITULO 1: LOS INVENTOS DE HIPÓLITO
[/h1]Amanecía en Puente Viejo. Emilia se había levantado temprano. Desde que Alfonso había recuperado la casa de comidas a ella no le importaba faenar todas las horas que hicieran falta. Aunque Alfonso y Pepa le habían aconsejado que no hiciera grandes esfuerzos, ella seguía trabajando como si nada. Al final su padre tendría razón, y a cabezota no la ganaba nadie.
-Buenos días Emilia.- La saludo Mariana. Pese haber recuperado la casa de comidas Mariana seguía trabajando allí. Mariana necesitaba un sueldo para no tener que volver a trabajar para la Doña y ella, que había sufrido lo que era para trabajar para Francisca, le quería ayudar. Además , necesitaba alguien que le ayudara en la cocina mientras esperaba a su primer hijo, y después del nacimiento de este.
-Buenos días Mariana. ¿Qué hay en la plaza para que estén todos allí?
-Hipólito, que ha vuelto hacer de las suyas.- Le explicó Mariana mientras sonreía y barría el suelo del patio.
-¿Qué le pasa a este ahora?- Preguntó Emilia. Y es que de sobras era conocido que Hipólito cambiaba de trabajo como de camisa.
-Inventor. Ahora dice que quiere ser inventor. Como un tal Julio Cervera.
-¿Y ese quien es?
-Es un hombre que ha hecho que de un aparato sin hilos saliera la voz de un hombre. Una tal radio le llaman.
-¿Pero a este muchacho se le ha destornilladlo la sesera?
En aquel instante llegó Hipólito con un cacharro en las manos.
-Bella Emilia, dulce Mariana. Os presento mi nuevo invento.
-Hipólito no tengo tiempo para tus tonterías.- Mariana le cortó-Tengo que ir a la cocina. ¿Qué
piensas, que estos parroquianos se alimentan solos? Alguien tiene que llenarles el buche.
-Claro dulce Mariana. Ve. ¿Con que delicia vas a conquistar hoy mi paladar?
-Hipólito no seas embaucador. Hoy creo que tocan lentejas ¿verdad Emilia?
Emilia estaba contemplando la plaza. Sabía que no podía ser verdad, pero le había parecido ver a Sebastián a lo lejos.
-¿Emilia que te tiene tan enfrascada en otros quehaceres?- Preguntó Hipólito mirando en
dirección a la plaza intentando atisbar que era aquello que desconcertaba a la bella Emilia.
-Nada. Miraba el escándalo que has montado por nada, botarate. Mariana vamos a la cocina. Hasta más ver Hipólito.
-Ve con Dios Bella Emilia. Mariana, ¿tu también piensas que no sirve para nada? Te voy a enseñar como..
-Hipólito, hasta luego- le dio un beso en la mejilla. Aquello si que lo dejo sin palabras para explicar su nuevo invento.
Hipólito se giró de nuevo y fue hacia la plaza.
-Señoras les presento el invento que revolucionara sus casas.
Capitulo 2: Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.
[/h1]En ese instante, Alfonso entró por la puerta de la casa de comidas con cara de sorprendido.
-¿Y este Hipólito que ha hecho ahora?- preguntó Alfonso que venía cargado con el vino que había encargado a Marcial, el de la puebla.
-Nada, dice que quiere ser inventor.- respondió Mariana que empezaba a preparar la barra para la tanda de desayunos.
-Este muchacho cada vez esta peor. Aún que con los padres que tiene…
En aquel momento Emilia salió cargada con dos botijos y el firme propósito de ir a llenarlos a la fuente. Aunque tras aquello se encontrara el propósito de comprobar si la vista le había engañado o en aquella plaza se encontraba su hermano Sebastián.
-Pero Emilia, amor. ¿Donde vas?
-Es que no se ve. Pues a la fuente a llenar estos botijos.
-Emilia, deja que te ayude.- le pidió Alfonso.
-Que no hombre. Que yo puedo. Esto lo llevo haciendo desde pequeña y no me ha pasado nada.
Tu quédate aquí ayudando a Mariana.
- Pero nunca habías estado preñada, amor. En tu estado no puedes faenar tanto.
-Pero mira que es pesado tu hermano Mariana.- Miró a Mariana esperando complicidad. Pero no fue eso lo que encontró.
-Emilia. Por una vez tiene razón. Déjame que ya voy yo a por el agua.- Mariana le cogió los botijos y salió hacia la fuente.
-¡Pero bueno! Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para que tenga que estar todos los días sentada mano sobre mano. – Se sentó en la silla más próxima.
-Emilia, mujer. No te enfades que lo hacemos por tu bien y por el bien de el hijo que viene en camino.
-Lo sé Alfonso. Pero es que yo no estoy hecha para ver como los demás trabajan mientras yo estoy sentada sin nada que hacer.
-Bueno. Yo si que tengo que faenar. Voy a la barra que ya vienen los primeros parroquianos. –Le dijo un beso en la frente y le susurró cariñosamente en el oído- Descansa Emilia. Hazlo por los
dos.
Alfonso se encaminó hacia la barra mientras saludaba a los paisanos.
- A los buenos días Fermín. Buenas Julián. Váyanse sentando que ahora les traigo un chato de vino y un poco de pan con chorizo y queso que nos han traído de Requejo. – Mientras de reojo miraba a su mujer que cada día estaba más guapa.
Capitulo 3: La peor prisión es un corazón cerrado.
[/h1]Aquella misma mañana Pepa desayunaba en el Jaral junto a Tristán. Desde que Soledad y Olmo habían sido condenados a cárcel ambos necesitaban tapar el hueco que Olmo y Soledad habían dejado en sus vidas. A Soledad no le quedaba mucho para salir ya que tan solo había sido condenada a tres semanas por ocultar un robo, que ella en principio no sabia. A eso también había que sumarle que Francisca había removido Roma con Santiago para que su hija saliera de la cárcel lo antes posible.
-Felicita a la cocinera del Jaral de mi parte- Dijo Tristán para romper el silencio que se había establecido entre ellos desde que, al ir a coger la jarra sus manos se habían tocado.
-La verdad es que las pastas son del Colmado. A Feliciana, la cocinera, le he dado la mañana libre. Y es que no me acabo de acostumbrar a tener a gente que trabaja para mi. Ni tener tres cucharas….- Aquello le hizo recordar a Águeda, su madre. La misma madre que Olmo había matado y por eso cumplía condena. Se derrumbó. Pensó que se iba a caer en cima el plato pero la cálida mano de Tristán la cogió justo a tiempo.
-¿Pepa? ¿Pepa estas bien?
-Si, Tristán , no te preocupes. La verdad es que desde que Olmo no esta me planteado en serio despedir a las criadas. La única razón por lo que no o he hecho es porque se que es la única forma que tienen de llevarse algo caliente a la boca y la única forma de mantener a sus familias.
-Eso te honra Pepa. – Se la quedó mirando. Deseaba tanto besarla. Pero sabía que no era lo correcto. Era su hermana. Por mucho que les pesara.
-Bueno, ¿y que tal con Gregoria?- Preguntó Pepa, quería cambiar de tema.
-Pero que le ha dado a todo el mundo con preguntar por ella. Ayer fui al colmado y Dolores también me preguntó. Mi madre también esta pesada con el tema. Pero si hasta cuando fui a visitar a mi hermana se preocupó más por ella que por mi.
-Es normal Tristan. Es tu prometida. Y esta en coma.
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#81
13/05/2012 21:08
Tranquilas chicas, no me lo mateis....
Cuando verais porque no ha ido, lo entendereis...
Cuando verais porque no ha ido, lo entendereis...
#82
13/05/2012 23:20
Sigue Music , ¿a dónde has mandado al Ulloa? Este hombre está sembrao ...
#83
15/05/2012 13:49
Pero ¿y el chozo? Ya nos lo niegan hasta en los relatos, qué triste...
¿Dónde está el Ulloa?
¿Dónde está el Ulloa?
#84
18/05/2012 21:37
Capitulo 32: No sueñes tu vida, vive tu sueño
-No me lo creo. Madre no me lo creo.- Mariana no podía parar de dar vueltas por la habitación.- ¡Me caso, me caso!
-Mariana, hija, templa. Te voy a hacer una tila, porque te va a dar algo.- Y se fue a la cocina.
La puerta se abrió y por ella entraron Juan, Alfonso y Ramiro, que habían coincidido en la plaza.
-¿Qué te pasa Marianita? ¿Qué tienes?- Alfonso se preocupó al ver a su hermana tan atacada de los nervios con lo tranquila que era.
-¡Que me caso!
-¿Así que por fin el tarambana de Hipólito se ha aclarado a declarársete?
-Que dices pazguato. No ha sido él. Ha sido Paquito. Aún no me lo creo.
-Ni yo, siempre pensamos que subirías al altar de la mano del alelado de Hipólito.-Dijo Juan.
-Pues ya ves que no…- Respondió enfadada Mariana al sentir que Juan la infravaloraba.
- ¿Y cómo le ha sentado a tu Hipolitín que su dulce Mariana vaya a casarse con otro?- preguntó
Ramiro intentando poner voz dulce a la vez que se burlaba de su hermana pequeña.
-¿Qué qué opina él?- Mariana se puso nerviosa. Aún no se lo había referido.
Rosario salió de la cocina.
-Pero si están todos mis hijos aquí. Bueno sentaros que hoy he hecho cocido de ese que tanto os
gusta.
Juan, Alfonso y Ramiro se acercaron frotándose las manos. Mariana en cambio, se dirigió a la cama, cogió el chal y salió por la puerta sin dar ninguna explicación.
-Pero Mariana hija…..- Rosario se levantó a la vez que la puerta daba un golpe contra la pared.
-Déjela Madre. Tan solo es el casamiento, que la tiene a flor de piel.- Aclaró Alfonso.- Y ese caldo madre me temo que lo va tener que aplazar. Emilia me espera con Nieves. Le prometí que ahora la cogería yo para que ella descansara…- Y tras darle un beso en la mejilla a su madre salió de la casa.
-Si madre, me temo que yo me tengo que ir a comentar unas cosas con Pepa y a ver cómo están los bancales si quiere que siga trayendo un jornal.- E igual que Alfonso la besó y salió de la casa.
-¿Y tu Juan?
-Yo madre…- señaló la puerta debía marcharse. Pero al mirar a su madre comprobó su tristeza y cambió su destino.-Yo madre me quedo no me perdería por nada su caldo. –Juan se sentó mientras Rosario le servía un plato.
-Gracias hijo.-Le dijo mientras le acercaba el bol.
-Lo que sea por usted, madre.
#85
18/05/2012 21:44
¡Muy boniito! ¡Continuaa pronto!
#86
19/05/2012 13:37
Me reafirmo en mi petición: Spin off Castañeda, pero a la de ya¡¡¡..este capitulo puede ser un buen comienzo....
#87
25/05/2012 17:10
Capitulo 33: Te quiero, y por eso te dejo ir.
[/h1]Hipólito recogía las alubias blancas, que para variar había tirado al suelo.
-Nadie se ha dado cuenta, Nadie se ha dado cuenta-Repetía.
-¿Qué no ha visto nadie?- Una voz habló detrás suyo. Se le volvieron a caer las alubias. Aquellas ya no habían forma de venderlas. Tendría que descontárselas del sueldo.
Se giró era Mariana.
-¡Ay, mi dulce Marianita! Que susto me has dado.- Se puso detrás del mostrador sin recogerlas -¿En qué puedo servirte?
-No quiero nada de comprar Hipólito venía a hablar contigo. ¿Estás solo?
-Sí. Padre está en el ayuntamiento y Madre comiendo pastas en casa de Salud. ¿De qué quieres hablarme? Me estas inquietando.
-Realmente es una buena nueva.
Hipólito se acercó a Mariana.
-Cuenta, cuenta.-La cogió de las manos.
-Que me caso, Hipólito, que me caso.-Mariana le apretó las manos de tan contenta e ilusionada que estaba.
Hipólito se intentó soltar. Estaba decepcionado
-Mariana…
-¿Qué?
-Que haces daño- dijo señalando con la cabeza su mano morada.
-¡Uy! Perdón…
-Me alegro por ti Mariana, de verdad. ¿Quién es el afortunado?
-Paquito.
-Felicítalo de mi parte- Se dirigió triste a recoger las alubias. Se agachó. Mariana también lo hizo. Intuyó que no estaba bien.
-¿Estás bien, Hipólito?
-Sí, sí de verdad…
-No, no estás bien…. ¿Qué te ronda por la sesera?
-Nada. Que quizás al final mi madre tendrá razón...- Hipólito se sentó en la silla y Mariana se acomodó también la otra.
-¿En qué?
-En que me voy a quedar para vestir santos…- Hipólito confesó por fin su temor más privado.
Quedarse solo.
-No digas majaderías Hipólito…
-No es ninguna majadería… Intente conquistar a la bella Emilia y se acabó casando con Alfonso. TE intenté embaucar a ti también y casas con Paquito. Ya no queda ninguna buena moza en este pueblo Mariana…
-Si estan Paula y Rocío… Buenas mozas abundan por estos lares…
-Tienes razón Mariana. Si no te importa, tengo que cerrar ya.
-Claro. Que duermas bien Hipólito. Hasta más ver- Se levantó y le dio un beso en la mejilla. Salió del colmado.
-Paula y Rocío están bien, pero no son como tú, dulce Mariana.-Suspiró Hipólito mientras cerraba y recogía las alubias.
#88
25/05/2012 17:26
está muy bien el capitulo... esperando ansiosa!!!!!!!!!!!!!!
#89
25/05/2012 18:48
Hola musicintheair13, he estado un poco liada y no te he podido comentar tus relatos, acabo de leer el último relato y vas "in crescendo", el último relato lo de leído 3 veces, los tres últimos capítulos son excelentes y con una sensibilidad que da gusto ver un post como el tuyo, el título del post no podía ser más acertado "Un lugar para soñar", no podía ser de otra manera porque nos haces soñar a tod@s los fans de la serie "El secreto de Puente Viejo".
Cap. 31: Sólo tú sabes quién se merece tus lágrimas. Excelente.
Cap. 32: No sueñes tu vida, vive tu sueño. Excelente alto.
Cap. 33: Te quiero y por eso te dejo ir. Superior.
Por favor sigue escribiendo tus relatos, y que tengamos un lugar para soñar, lo necesitamos TOD@s.
Cap. 31: Sólo tú sabes quién se merece tus lágrimas. Excelente.
Cap. 32: No sueñes tu vida, vive tu sueño. Excelente alto.
Cap. 33: Te quiero y por eso te dejo ir. Superior.
Por favor sigue escribiendo tus relatos, y que tengamos un lugar para soñar, lo necesitamos TOD@s.
#90
25/05/2012 18:50
Gracais Margmn!!! Muchas gracias!
#91
25/05/2012 19:14
Las gracias te las tenemos que dar a tí por tu sensibilidad y que la compartas con tod@s l@s forer@s.
De poetas y locos, todos tenemos un poco.
Bendita locura que da por expresar,
El sentir del corazón.
De poetas y locos, todos tenemos un poco.
Bendita locura que da por expresar,
El sentir del corazón.
#92
25/05/2012 20:31
Te mereces todos los piropos Musi.
Te veo explorando las posibilidades de Hipólito y Mariana. Pobre Hipolito,le tenemos que buscar un alguien ya.
Te veo explorando las posibilidades de Hipólito y Mariana. Pobre Hipolito,le tenemos que buscar un alguien ya.
#93
26/05/2012 10:29
Me ha gustado mucho
¡Pobre Hipólito! ¡Con el arte que él tiene! JAJAJA
¡Pobre Hipólito! ¡Con el arte que él tiene! JAJAJA
#94
28/05/2012 19:25
Primero de todo gracias por hacerme llegar a los 100 mensajes!!!
Aquí va... Ahora podreis descubrir porque Raimundo no fue a la cita...
Francisca entró por la puerta al despuntar el alba.
-¿Madre, está bien? ¿Dónde ha pasado la noche?-preguntó Tristán levantándose del sofá.
-Sí. En un chozo…-dijo quitándole hierro al asunto.
-¿En un chozo? No sabe lo asustado que he estado. Supuse que estaría con Raimundo en cuanto
me enteré de lo de Nieves, pero no estaba allí.
-¿Nieves? ¿Qué le ha pasado a Nieves?
-¿Cómo madre, no lo sabe?
-No Tristán no lo sé…
-Pues yo me barruntaba que si…
-Tristán, ¿me quieres decir ya que le ha pasado a la nieta del Ulloa? ¡Me estoy empezando a amoscar!
-Madre, ha desaparecido.
-¿Ha desaparecido? ¿Cómo puede una niña de dos días desaparecer, Tristán?
-Madre….
Emilia la acostó y dejó a Raimundo al cargo de la niña mientras ella iba a buscar unos paños de lino al colmado. Raimundo la vigilaba desde detrás de la barra cuando oyó un estruendo en la cocina. Fue corriendo. No era nada, tan solo que a Alfonso se le había caído el bote con las acelgas de la estantería. Tan solo unas acelgas en el suelo y nada más grave que lamentar, pensó. Pero cuando salieron los dos de la cocina, la puerta de la habitación de Emilia y Alfonso estaba abierta y la niña había desaparecido. Emilia volvió y se encontró con las caras de su marido y de su padre.
-¿Qué ha pasado, padre?-Miró la habitación y observó como la cuna en la que antes yacía su querida Nieves, ahora estaba vacía.
-Pero padre, ¿Cómo ha podido pasar? – y se derrumbó en brazos de su marido mientras sollozando susurraba el nombre de su pequeña.
…Raimundo se acercó hasta aquí, madre. Y al referirle que usted ya había salido pidió papel y tinta y le escribió unas líneas. Luego me preguntó si alguno de nuestros hombres le podía acercar aquella nota a usted. Supuse que en ella le informaba de lo que había pasado con su nieta. Más tarde me acerqué al pueblo y observé que usted no estaba allí. Y cuando se lo fui a referir a Raimundo, entró en la posada el capitán Saldrez, el capitán que se encarga del cuartel de la Puebla para preguntar sobre la desaparición de Nieves. Y nos hecho a todos menos a Raimundo, a Emilia y a Alfonso.
-¿La nieta de Ulloa ha desaparecido?
-Así es madre…
-¡Ángela! –la criada se acercó-Haz que me preparen una calesa.
-Como usted disponga.-Y se retiró….
-Pero madre a estas horas…
-No, Tristán, tengo que hablar con Raimundo.
Y sin esperar más respuesta, Francisca salió de la Casona.
Aquí va... Ahora podreis descubrir porque Raimundo no fue a la cita...
Capitulo 34: Las apariencias engañan, no las juzges.
[/h1]Francisca entró por la puerta al despuntar el alba.
-¿Madre, está bien? ¿Dónde ha pasado la noche?-preguntó Tristán levantándose del sofá.
-Sí. En un chozo…-dijo quitándole hierro al asunto.
-¿En un chozo? No sabe lo asustado que he estado. Supuse que estaría con Raimundo en cuanto
me enteré de lo de Nieves, pero no estaba allí.
-¿Nieves? ¿Qué le ha pasado a Nieves?
-¿Cómo madre, no lo sabe?
-No Tristán no lo sé…
-Pues yo me barruntaba que si…
-Tristán, ¿me quieres decir ya que le ha pasado a la nieta del Ulloa? ¡Me estoy empezando a amoscar!
-Madre, ha desaparecido.
-¿Ha desaparecido? ¿Cómo puede una niña de dos días desaparecer, Tristán?
-Madre….
Emilia la acostó y dejó a Raimundo al cargo de la niña mientras ella iba a buscar unos paños de lino al colmado. Raimundo la vigilaba desde detrás de la barra cuando oyó un estruendo en la cocina. Fue corriendo. No era nada, tan solo que a Alfonso se le había caído el bote con las acelgas de la estantería. Tan solo unas acelgas en el suelo y nada más grave que lamentar, pensó. Pero cuando salieron los dos de la cocina, la puerta de la habitación de Emilia y Alfonso estaba abierta y la niña había desaparecido. Emilia volvió y se encontró con las caras de su marido y de su padre.
-¿Qué ha pasado, padre?-Miró la habitación y observó como la cuna en la que antes yacía su querida Nieves, ahora estaba vacía.
-Pero padre, ¿Cómo ha podido pasar? – y se derrumbó en brazos de su marido mientras sollozando susurraba el nombre de su pequeña.
…Raimundo se acercó hasta aquí, madre. Y al referirle que usted ya había salido pidió papel y tinta y le escribió unas líneas. Luego me preguntó si alguno de nuestros hombres le podía acercar aquella nota a usted. Supuse que en ella le informaba de lo que había pasado con su nieta. Más tarde me acerqué al pueblo y observé que usted no estaba allí. Y cuando se lo fui a referir a Raimundo, entró en la posada el capitán Saldrez, el capitán que se encarga del cuartel de la Puebla para preguntar sobre la desaparición de Nieves. Y nos hecho a todos menos a Raimundo, a Emilia y a Alfonso.
-¿La nieta de Ulloa ha desaparecido?
-Así es madre…
-¡Ángela! –la criada se acercó-Haz que me preparen una calesa.
-Como usted disponga.-Y se retiró….
-Pero madre a estas horas…
-No, Tristán, tengo que hablar con Raimundo.
Y sin esperar más respuesta, Francisca salió de la Casona.
#95
28/05/2012 20:14
Musi, totalmente de acuerdo contigo sobre Raimundo, como dice el refrán: "El hábito no hace al monje" y como tú títulas tu relato "Capitulo 34: Las apariencias engañan, no las juzges" y tanto que engañan.

De nuevo "FELICIDADES", sigue regalandonos "UN LUGAR PARA SOÑAR" porque lo necesitamos.

De nuevo "FELICIDADES", sigue regalandonos "UN LUGAR PARA SOÑAR" porque lo necesitamos.
#96
28/05/2012 20:26
Pobre Nieves... :( ¡Aver cuando nos regalas una escena Pe- Tris! Ya tengo ganas...
#97
28/05/2012 21:21
Los Montenegro, la familia protagonista de ''El secreto de Puente Viejo''

A partir de aquí los "MARAVILLOSOS" 34 Capítulos que nos da musicintheair13 con sus "FANTÁSTICOS" relatos.[/b]
#98
29/05/2012 09:27
Tenia una buena excusa el hombre para no ir al chozo...¿quien se ha llevado a Nieves? uy,uy,uy, que de sufrir¡¡
Enhorabuena Musi.
Enhorabuena Musi.
#99
31/05/2012 20:17
Capitulo 35: Cartas a Gerónimo: Todo es relativo.
[/h1]Ruth estaba en su habitación redactando una carta.
“Querido Gerónimo,
He estado barruntando que ponerte y al final me he decidido por Querido.
Llegué a Puente Viejo ayer. Al primero que conocí fue al pequeño de los Castañeda, Ramiro. Un chico simpático. Ya he conocido a Alfonso, a Emilia y a Nieves, su hija. Es preciosa. También a Francisca Montenegro. Y a Raimundo Ulloa. Pese a lo que me referiste sobre él no parece mal hombre, aunque las flores también son bonitas y pinchan.
Nada de lo que alertarte. Soledad me reconoció pero Ramiro, que es un santo el mozo, me defendió dejándole claro que no me podía conocer.
Más tarde, al caer la noche Emilia salió de la posada dejando a su padre al cargo de Nieves, la pequeña. Yo estaba entonces tomando un rico cocido hecho por Mariana, la otra cocinera. ¡Pero qué maña tiene esta chica para los fogones! Estaba realmente bueno…. Bueno, no me voy a ir por las ramas, directa al grano, como a ti te gusta. Nada más marcharse Emilia oí un estruendo en la cocina. Raimundo fue dentro y yo miré hacia las habitaciones. Un hombre bastante alto, moreno y de ojos azules entró en la posada. Miraba para atrás, como mirando si entraba alguien. Entró en la habitación de Nieves y al poco tiempo salió con ella en brazos. No comente nada cuando salieron Alfonso y Raimundo. No fuera que aquel hombre fuera conocido suyo. Me retiré a mi alcoba a releer un poco de La gitanilla de Miguel de Cervantes, que como ya sabes es mi libro favorito. Pero no había releído ni la primera pagina cuando oí la voz de Emilia sollozando en el patio. Salí a ver qué había pasado, y es que Nieves, había desaparecido. Un policía se acercó al patio. Fui hacía ellos. El hombre empezó a tomar declaración y nos echó a todos. Entonces aproveché para acercarme a Alfonso y referirle que había visto a aquel hombre… Él se acercó a Raimundo que estaba a unos escasos metros y entablaron conversación por lo bajini. Tan solo puede atisbar “El guapo” mientras volvía a mi habitación… Quizás a ti te suene quien es ese tal “Guapo”.
Antes de despedirme recordarte que cuando me escribas lo hagas con el nombre de Gerónimo y que recuerdes que yo soy Nuria Elena.
Un saludo cordial,
Tu Nuria Elena”
Cerró la carta. Y la guardó en un cajón. Luego la enviaría al cuartel y Gerónimo la recibiría. Él ya estaba alerta para hacerla llegar al lugar donde tenía que estar. En manos de Olmo Mesía.
#100
31/05/2012 20:21
Jijiji ¡Me encanta! Gerónimo- Olmo ¿VERDAD?