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Foro El secreto de Puente Viejo

Puente Viejo: UN lugar donde Soñar

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musicintheair13
musicintheair13
03/04/2012 17:12
Este es mi historia. Dejad un comentario. Gracias!!

puenteviejounlugardondesonar Franrai

puenteviejounlugardondesonar Kumita23



CAPITULO 1: LOS INVENTOS DE HIPÓLITO

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Amanecía en Puente Viejo. Emilia se había levantado temprano. Desde que Alfonso había recuperado la casa de comidas a ella no le importaba faenar todas las horas que hicieran falta. Aunque Alfonso y Pepa le habían aconsejado que no hiciera grandes esfuerzos, ella seguía trabajando como si nada. Al final su padre tendría razón, y a cabezota no la ganaba nadie.

-Buenos días Emilia.- La saludo Mariana. Pese haber recuperado la casa de comidas Mariana seguía trabajando allí. Mariana necesitaba un sueldo para no tener que volver a trabajar para la Doña y ella, que había sufrido lo que era para trabajar para Francisca, le quería ayudar. Además , necesitaba alguien que le ayudara en la cocina mientras esperaba a su primer hijo, y después del nacimiento de este.

-Buenos días Mariana. ¿Qué hay en la plaza para que estén todos allí?

-Hipólito, que ha vuelto hacer de las suyas.- Le explicó Mariana mientras sonreía y barría el suelo del patio.

-¿Qué le pasa a este ahora?- Preguntó Emilia. Y es que de sobras era conocido que Hipólito cambiaba de trabajo como de camisa.

-Inventor. Ahora dice que quiere ser inventor. Como un tal Julio Cervera.

-¿Y ese quien es?

-Es un hombre que ha hecho que de un aparato sin hilos saliera la voz de un hombre. Una tal radio le llaman.

-¿Pero a este muchacho se le ha destornilladlo la sesera?

En aquel instante llegó Hipólito con un cacharro en las manos.

-Bella Emilia, dulce Mariana. Os presento mi nuevo invento.

-Hipólito no tengo tiempo para tus tonterías.- Mariana le cortó-Tengo que ir a la cocina. ¿Qué
piensas, que estos parroquianos se alimentan solos? Alguien tiene que llenarles el buche.

-Claro dulce Mariana. Ve. ¿Con que delicia vas a conquistar hoy mi paladar?

-Hipólito no seas embaucador. Hoy creo que tocan lentejas ¿verdad Emilia?

Emilia estaba contemplando la plaza. Sabía que no podía ser verdad, pero le había parecido ver a Sebastián a lo lejos.

-¿Emilia que te tiene tan enfrascada en otros quehaceres?- Preguntó Hipólito mirando en
dirección a la plaza intentando atisbar que era aquello que desconcertaba a la bella Emilia.

-Nada. Miraba el escándalo que has montado por nada, botarate. Mariana vamos a la cocina. Hasta más ver Hipólito.

-Ve con Dios Bella Emilia. Mariana, ¿tu también piensas que no sirve para nada? Te voy a enseñar como..

-Hipólito, hasta luego- le dio un beso en la mejilla. Aquello si que lo dejo sin palabras para explicar su nuevo invento.

Hipólito se giró de nuevo y fue hacia la plaza.

-Señoras les presento el invento que revolucionara sus casas.

Capitulo 2: Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.

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En ese instante, Alfonso entró por la puerta de la casa de comidas con cara de sorprendido.

-¿Y este Hipólito que ha hecho ahora?- preguntó Alfonso que venía cargado con el vino que había encargado a Marcial, el de la puebla.

-Nada, dice que quiere ser inventor.- respondió Mariana que empezaba a preparar la barra para la tanda de desayunos.

-Este muchacho cada vez esta peor. Aún que con los padres que tiene…

En aquel momento Emilia salió cargada con dos botijos y el firme propósito de ir a llenarlos a la fuente. Aunque tras aquello se encontrara el propósito de comprobar si la vista le había engañado o en aquella plaza se encontraba su hermano Sebastián.

-Pero Emilia, amor. ¿Donde vas?

-Es que no se ve. Pues a la fuente a llenar estos botijos.

-Emilia, deja que te ayude.- le pidió Alfonso.

-Que no hombre. Que yo puedo. Esto lo llevo haciendo desde pequeña y no me ha pasado nada.
Tu quédate aquí ayudando a Mariana.

- Pero nunca habías estado preñada, amor. En tu estado no puedes faenar tanto.

-Pero mira que es pesado tu hermano Mariana.- Miró a Mariana esperando complicidad. Pero no fue eso lo que encontró.

-Emilia. Por una vez tiene razón. Déjame que ya voy yo a por el agua.- Mariana le cogió los botijos y salió hacia la fuente.

-¡Pero bueno! Parece que todos os habéis puesto de acuerdo para que tenga que estar todos los días sentada mano sobre mano. – Se sentó en la silla más próxima.

-Emilia, mujer. No te enfades que lo hacemos por tu bien y por el bien de el hijo que viene en camino.

-Lo sé Alfonso. Pero es que yo no estoy hecha para ver como los demás trabajan mientras yo estoy sentada sin nada que hacer.

-Bueno. Yo si que tengo que faenar. Voy a la barra que ya vienen los primeros parroquianos. –Le dijo un beso en la frente y le susurró cariñosamente en el oído- Descansa Emilia. Hazlo por los
dos.

Alfonso se encaminó hacia la barra mientras saludaba a los paisanos.

- A los buenos días Fermín. Buenas Julián. Váyanse sentando que ahora les traigo un chato de vino y un poco de pan con chorizo y queso que nos han traído de Requejo. – Mientras de reojo miraba a su mujer que cada día estaba más guapa.

Capitulo 3: La peor prisión es un corazón cerrado.

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Aquella misma mañana Pepa desayunaba en el Jaral junto a Tristán. Desde que Soledad y Olmo habían sido condenados a cárcel ambos necesitaban tapar el hueco que Olmo y Soledad habían dejado en sus vidas. A Soledad no le quedaba mucho para salir ya que tan solo había sido condenada a tres semanas por ocultar un robo, que ella en principio no sabia. A eso también había que sumarle que Francisca había removido Roma con Santiago para que su hija saliera de la cárcel lo antes posible.

-Felicita a la cocinera del Jaral de mi parte- Dijo Tristán para romper el silencio que se había establecido entre ellos desde que, al ir a coger la jarra sus manos se habían tocado.

-La verdad es que las pastas son del Colmado. A Feliciana, la cocinera, le he dado la mañana libre. Y es que no me acabo de acostumbrar a tener a gente que trabaja para mi. Ni tener tres cucharas….- Aquello le hizo recordar a Águeda, su madre. La misma madre que Olmo había matado y por eso cumplía condena. Se derrumbó. Pensó que se iba a caer en cima el plato pero la cálida mano de Tristán la cogió justo a tiempo.

-¿Pepa? ¿Pepa estas bien?

-Si, Tristán , no te preocupes. La verdad es que desde que Olmo no esta me planteado en serio despedir a las criadas. La única razón por lo que no o he hecho es porque se que es la única forma que tienen de llevarse algo caliente a la boca y la única forma de mantener a sus familias.

-Eso te honra Pepa. – Se la quedó mirando. Deseaba tanto besarla. Pero sabía que no era lo correcto. Era su hermana. Por mucho que les pesara.

-Bueno, ¿y que tal con Gregoria?- Preguntó Pepa, quería cambiar de tema.

-Pero que le ha dado a todo el mundo con preguntar por ella. Ayer fui al colmado y Dolores también me preguntó. Mi madre también esta pesada con el tema. Pero si hasta cuando fui a visitar a mi hermana se preocupó más por ella que por mi.

-Es normal Tristan. Es tu prometida. Y esta en coma.
#181
laquepiensaque
laquepiensaque
12/08/2012 12:18
Precioso capítulo, como todo lo que tú escribes. Bravo bravo
#182
28sanpablo
28sanpablo
12/08/2012 12:50
demasiado bonito,ojala le dieran la vuelta a la novela,empezara de nuevo sin tantas atrocidades
#183
Franrai
Franrai
13/08/2012 21:49
bravo bravo bravo

Me encantan los toques Raipaquisticos que le metes. Ojalá veamos algún día a la Paca invitando a pasar a Raimundo a su alcoba... jajaja Aunque no creo que mis ojos vayan a ver nada de eso.

El reencuentro de Francisca con Martín ha sido precioso. Me ha encantado. Y ya no solo el momento en si, sino que aunque sea a través de las letras, y no de la pantalla, vemos a esa Francisca que nos enamora (a mi al menos, y a Rai carcajada ).
#184
musicintheair13
musicintheair13
15/08/2012 16:11

Capitulo 48: Siempre hay flores para el que desea verlas.

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No se había movido de la cama desde que se encontró con Ramiro tal y como le había indicado
Pepa. Sebastián venía constantemente a hacerle visitas.

Llamaron a la puerta.

-Buenas Soledad. ¿Puedo entrar?

Era otra vez Sebastián. Le encantaba que estuviera tan pendiente de ella. Desde que lo suyo con Juan se truncó nunca se había sentido tan querida. A veces sentía que a su madre le daba a igual y Olmo, Olmo era incapaz de albergar algo más que odio en su corazón.

-Claro pasa. –Traía consigo un ramo de margaritas. Se notaba a leguas de distancia que habían
sido robadas de la maceta de algún vecino, pero prefirió callar.

-Te he traído flores.- Las puso en el jarrón que tenía en la mesita de al lado la alcoba de Soledad.

-Sabes… –Dijo mientras Sebastián tomaba asiento- Hace mucho que nadie me regalaba flores.

-¿A si? ¿Cuánto?

-Pues desde que Juan y yo festejábamos. Es decir, hace mucho.

-Juan es tonto.

-Gracias por opinar así del que hasta hace nada era mi marido.-Rió.

-Es tonto y muy tonto por dejarte escapar así…- Sebastián se acercó a la cama.-A una chica como tú no se la puede dejar por otra.

-¿A una chica como yo? ¿Una chica cómo?

-Una chica guapa, dulce- le recogió un mechón de pelo detrás de las orejas-simpática, frágil, inteligente.

Se acercó aún más.

Soledad dejo de respirar. Sin saber porque, desde que Sebastián la había llevado a casa de Tristán se había encontrado a si misma preguntándose más de una vez como sería el sabor de sus labios. Ambos cerraron los ojos y se inclinaron.

Justo cuando sus labios ya se intuían en los del otro y estaban a punto de rozarse quitándole las dudas a Soledad, llamaron a la puerta.

-¿Soledad? Soy Hipólito. Me han dicho que estabas mal y he venido a saludar. ¿Puedo entrar?

Soledad miró a Sebastián. Respiro hondo y abandonó el intento de beso.

-¡Claro Hipólito!

Hipólito abrió la puerta.

-Hola señorita Soledad. Le iba a traer un ramo de flores pero alguien me lo ha debido… - Miró hacia el florero.- ¡¡Ese es mi ramo de Margaritas!! ¿¿Quién te lo ha traído??

Soledad miró a Sebastián. No pensaba delatarlo.

-No lo sé. Debió de ponerlo mientras dormía. Hasta ahora ni me había dado cuenta que estaban.

-¿Estas mejor Soledad?

-Sí, así es.

-Bueno, pues marcho en busca del ladrón de margaritas… Con Dios…

-Adiós Hipólito, Adiós.

Una vez Hipólito cerró la puerta Soledad miró a Sebastián y puso cara de enfadada.

-A sí que robando a Hipólito, eh…

-Realmente no sabía de quien eran... Estaban sobre la fuente y pensé… Bueno, igualmente han
acabado en el mejor sitio…

-¿A si?

-Sí, al lado de la mujer más bella de este pueblo…




Y al final Soledad sucumbió a sus instintos. Lo Besó.
#185
Kumita23
Kumita23
16/08/2012 08:36
bravo bravo bravo bravo
#186
laquepiensaque
laquepiensaque
16/08/2012 10:32
¿Qué te puedo decir que ya no te haya dicho antes? bravo bravo bravo
#187
musicintheair13
musicintheair13
18/08/2012 17:39

Capitulo 49: Todos saben llevar el timón cuando el mar está en calma.

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-Rosario, ¿Has visto a Martín?

-No, señorito Tristán, ¿pasa algo?

-No, nada…




Tristán daba vueltas por el jardín. Pepa estaba sentada y Francisca y Raimundo estaban de pie.

-Hijo. Tranquilízate.

-¿Qué me tranquilice madre? ¿Qué me tranquilice? Martín se ha escapado Dios sabe dónde y todo por explicárselo. Ya dije que no era el momento.

-¡Pero Tristán! Se iba a enterar igual… Un comentario en el pueblo, una conversación escuchada detrás de una puerta.-En el tono chillado de Pepa se notaba lo nerviosa que estaba.

-Calma Hijos. No nos pongamos nerviosos.-Raimundo intento poner orden.

-¿Cómo no me voy a poner nervioso padre? Mi hijo ha desaparecido porque le he confesado que no soy su padre. Que toda su vida ha sido una farsa, una mentira. ¡Os lo dije! Martín no tenía que saber de dónde viene. Hubiera vivido mejor pensando que era hijo de ricos.

-Tristán, hijo, creo que te estás excediendo. Ya lo discutiremos…

-No padre. Mi hijo no se merecía saber que no era más que el fruto de un desfogue de un hombre rico con su criada.

-¿Pero qué dices Tristán?- Francisca se interpuso entre Pepa y Tristán mientras Raimundo sujetaba a su hijo, fuera de control. Pepa seguía sentada sin llegar a entender lo que oía.

-Lo que oye madre. Este niño no es más que un bastardo.

-Tristán- dijo Pepa entre sollozos- Es mi hijo…

- ¿Y qué? Él no tenía que saberlo…. Es tu hijo pero tan solo porque lo engendraste una noche que supongo que te parecería divertida.

-Tristán, no te atrevas a hablarle así a Pepa.- Tristán seguía cabreado. - ¿Te ha quedado claro?-Raimundo le pegó una cachetada- ¡He dicho que si te ha quedado claro!

-Raimundo no se preocupe… Ya me marcho… Ya veo que para él tan solo he sido eso también, una diversión…- Pepa se levantó y fue hacia la puerta escudada por Francisca.

-Tranquila hija, se le pasará… Te mantendré informada de todos los avances en la búsqueda de Martín…

Francisca volvió dentro y Pepa marchó. Necesitaba estar sola y fue hasta el chozo donde había estado cuidada por Flora.



En la casona mientras tanto, Tristán seguía fuera de sí.

-¿Pero se puede saber que haces hijo? ¿Cómo puedes tratar como a una fulana cualquiera a la mujer que amas?- Francisca no lograba entenderlo.

-Martín se ha ido… ¡Él no tenía que saberlo!- Seguía chillando.

-¡Tristán! ¡Tenias que decírselo!

-¿Y usted de que me habla si tampoco tuvo el valor de decirme quien era mi padre hasta ahora? ¿Ahora se atreve a darme consejos? ¿Pero que me cuenta?- Se giró y se marchó dando puñetazos en las paredes.



Por aquel entonces, Pepa ya había llegado al chozo. Abrió la puerta y le pareció atisbar una sombra moviéndose.

-¿Quién hay?

-¿Pepa?..

Una débil voz, conocida por la muchacha, hablaba en susurros.

-¿Martín?- Encendió un candelabro y se acercó hasta donde estaba el pequeño.- Martín, ¿Estás bien? ¿Se puede saber que te has hecho?

El chiquillo se subió el pantalón dejando al aire la pantorrilla con una herida muy grande….

-Me he, he enganchado con, con un alambre y al quererme soltar, me, me he, he hecho esto…

-¡Pero Martín! ¡Tenemos que ir a la Casona a curar esto!

-No, Pepa, allí no. ¿Podemos ir a tu casa? Se supone que si tú eres mi madre, esa también es mi casa, ¿no?

-Está bien, pero antes pasaremos por la Casona, para avisar a Francisca, a Raimundo y a…

-¿A padre? Quiero decir a Tristán, porque claro, él ya no es mi padre. Tú eres mi madre y él no es mi padre.

-Martín, pequeño, puedes seguir llamándole padre. No creo que a nadie le importe si se te hace más cómodo. Igual que si a mí me quieres llamar Pepa, a secas. Yo tan solo quería que lo supieras…

-Está bien vayamos a la casona con padre, madre Pepa.

Pepa rió ante la ocurrencia del chiquillo pero la sonrisa no llegó a aflorar tras recordar que Tristán la había tratado como una fulana más que como una partera, que era lo que ella era.

Cogió a Martín en brazos y fueron hacia la casona. Tendría que tragarse el orgullo por Martín. Por su hijo. Por su hijo que al fin sabía que era su hijo.
#188
Reevesforever
Reevesforever
18/08/2012 18:50
Dios precioso¡¡Pero Tristánn se ha excedido demasiado con sus comentarios¡¡

Oye,hay nuevos capis de mi historia,pásate¡¡
#189
ESDPV96
ESDPV96
18/08/2012 19:06
Siguee que no quiero que esto acabe asi , tiene que perdin tristan perdon a pepa que se ha paasado 100 puebloos sigue prontoo!
#190
musicintheair13
musicintheair13
18/08/2012 19:22
Tranquilas... Despues de la tormenta el mar esta en calma... guiño
#191
Kumita23
Kumita23
18/08/2012 22:08
Uys, yo tengo debilidad por los hombre enfadados, y aunque se pase un montón, por lo menos ha salido de su habitual parsimonia. No tengo dudas de que la reconciliación será ÉPICA.guiño

bravobravobravo
#192
ESDPV96
ESDPV96
18/08/2012 23:51
Maaaas poorfiii :)
#193
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
19/08/2012 21:45
Continuuuaaaaa! :)
#194
pelocha87
pelocha87
22/08/2012 00:56
`por fabor q se perdonen ya, jejje
#195
musicintheair13
musicintheair13
22/08/2012 14:06

Capitulo 50: Fiesta para celebrar

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El día transcurrió sin más que contar. Mariana se compró un traje precioso y dentro de su alcance, Hipólito estuvo toda la tarde investigando quien le había robado las margaritas y Soledad y Sebastían repitieron aquel beso. Pepa fue con Martín a la Casona y después de las disculpas de Tristán, todo volvió a la normalidad.

Aquella noche Emilia convocó una cena en la plaza para todos los del pueblo. “Porque las dos cosas más que pequeñas de Puente Viejo han vuelto” decía. Eso y que después de recuperar a
Nieves, tenía ganas de fiesta.

No tuvieron que rogarle mucho a Hipólito para que cantara y este convenció a Ramiro. Así que improvisaron un baile. Cantó, como siempre, la de la moza que le volvía loco, que si le saluda le da un sofoco.

Ramiro dejó la guitarra y sacó a bailar a Nuria Elena, mientras Alfonso invitaba a
Emilia dejando la niña al cuidado de su madre. Pepa y Tristán también salieron a bailar. Junto a los Mirañar y a Mariana y Paquito. Soledad se quedó apoyada en la puerta de la casa de comidas junto a Sebastián. Giulia y Angeles se quedaron sentadas. Raimundo iba a pedirle un baile a Francisca cuando ni corto ni perezoso Martín le invito a bailar.

-Raimundo, siento declinar tu oferta. Creo que se te ha adelantado.-Dijo señalando al pequeño- Comprenderás que no puedo decir que no.

-Totalmente comprensible.

Los dos rieron mientras Martín no entendía nada.

Así que Raimundo “invitó” a bailar a Nieves, cogiéndola en brazos…



-¿Sabes que Alfonso?
-No, dime Cariño.
-La primera vez que bailamos también fue esta canción.
-Este Hipólito, que no tiene un extenso repertorio.
Ambos rieron a carcajadas.


-Ramiro, yo no sé bailar.
-NI yo Nuria Elena. Tú intenta no pisarme y yo haré lo mismo. ¡No pises a nadie del pueblo o te ganarás una nefasta reputación!
-Está bien. ¡Intentaré hacerlo!
Y empezaron a bailar dando giros riendo.


Martín y Francisca bailaban animadamente mientras ella no paraba de intercambiar miradas y sonrisas con Raimundo que bailaba con Nieves.


El matrimonio Mirañar seguía bailando. Ya habían superado la “crisis” de cuando Pedro se había ido de casa por el comentario de Dolores a Emilia y a su hija. Esta se había disculpado delante de Emilia y prometió que, aunque le costara mucho, intentaría no malmeter más entre la gente del pueblo.


-Ya me he comprado el vestido, Paquito…
-¿Cuándo podré verlo, mi dulce Mariana?
-Pues el día de la boda.
-Pero…
-¡Pero nada botarate! ¿Tú no sabes que da mala suerte ver a la novia con el vestido antes de la boda? Y yo quiero tener una larga vida y buena junto a ti.
-Así sea.
Y se besaron.


Pepa y Tristán seguían discutieron.
-Me han herido tus comentarios.
-LO siento Pepa…
-Me has hecho sentir como un juguete. Una fulana más…
-Perdona Pepa.
-Ya no sé si me quieres o tan solo soy una diversión…
-Yo te quiero Pepa.
-¿Seguro?
-Si Pepa…
-Ya no sé si creerte soldado.


Hipólito acabó de cantar y las parejas pararon de bailar para aplaudirle. Hipólito saludó a todo el pueblo mientras las mozas libres le decían piropos.


Todos se sentaron a la mesa mientras Emilia, Mariana y Rosario fueron a buscar la comida.
Toda la cena transcurrió entre risas, bromas y comentarios. EN un momento dado Tristán se levanto, cogió una copa y pidió silencio.

-Por favor, por favor. Primero de todo, gracias por venir. Al fin los dos niños más guapos de Puente Viejo han vuelto a su verdadero hogar. Y después quiero pedir silencio. Pepa. Quiero que sepas que siento lo que te he dicho antes en el jardín.- Levantó a Pepa- Pepa, eres la mujer que más he querido en mi vida. Igual que eres la madre del niño que más he querido. TE quiero Pepa. Y sé que a veces me paso. Y no te hago sentirte la mujer más bonita de Puente Viejo. Lo siento Emilia, Mariana, Madre, Rosario, ella es eso para mí. Haría cualquier cosa en el mundo, iría a cualquier lugar para estar contigo. Haría cualquier cosa por ti, mi amor. Me gustaría despertarme cada día a tu lado. Todo los días el resto de mi vida. Por eso mi amor- se arrodilló y Pepa no respiró en unos segundos- ¿Quieres casarte conmigo? Esta vez, si. La buena. ¿Quieres mi amor? ¿Quieres compartir conmigo el resto de mi vida?


En la plaza se hizo el silencio. Nadie se extrañó, pues ya se había corrido por el pueblo quien era
realmente el padre de Tristán y esas horas, todo el mundo sabía que la doctora Casas y el Señorito Tristán no tenían intención de casarse. En cambio, algunos estaban expectantes por la respuesta de Pepa y algunas mozas estaban impresionadas por las preciosas palabras que el capitán acababa de dedicar a la partera.

Pepa movió la cabeza asistiendo y de sus labios solo salió un “mm”. Tristán se levantó poniendo
el precioso anillo con un rubí en el centro que había comprado para su amada. La cogió por la cintura y mientras la besó dio vueltas con ella cogida.

Francisca se emocionó.

-¡Hipólito! ¡Ramiro! Poned música.

Empezaron a tocar y las parejas volvieron a la pista.

Aquella noche bailaron en la pista muchas parejas; algunas empezaban, otras retomaban su relación después de mucho, algunas volvían a estar con sus hijos, algunas se unían y otras esperaban a pasar por el altar. Porque si algo tenía Puente Viejo, es que enamoraba.
#196
musicintheair13
musicintheair13
22/08/2012 14:07
Este capitulo trata de una fiesta, para celebrar mis 50 capitulos....

Gracias por leerlo siempreee!!! bravo

Poco pensaba yo que tendría mi historia tantos capitulos!!

Y los que quedan, porque en Puente Viejo, aún hay guerra para dar guiño
#197
Reevesforever
Reevesforever
22/08/2012 14:26
Entonces este capítulo ha sido como un especial por llegar el 50,¡qué bien!¡me ha encantado!Espero que mi historia también llegue al capítulo 50...
#198
musicintheair13
musicintheair13
23/08/2012 22:32
Espero vuestros comentarios!!! guiño
#199
ad92
ad92
23/08/2012 22:50
felicidades! de verdad, me encanta!
#200
pelocha87
pelocha87
23/08/2012 23:33
q puedo decir, q estoy deseando otro capi, y q esa reconciliación acabe en chozogozo o que tris, pepa y martin hagan algun viaje ya que en la serie nos quedamos con las ganas,
gracias por escribir esta historia
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