Foro El secreto de Puente Viejo
Creemos nuestro propio Puente Viejo. ¡TODOS JUNTOS!
#0
07/03/2012 15:08
Fann3 me ha dado la idea de hacer esto, consiste en elaborar nuestra propia historia de Puente Viejo todos juntos. Cada forer@ va a ser un personaje de Puente Viejo.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
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#1881
14/06/2012 20:15
-¿Cómo estarán Soledad y Sebastián? Hace algún tiempo que no tenemos noticias de ellos... - le miré pensativa
#1882
14/06/2012 23:09
La miré, era cierto hacía ya mucho tiempo.
-Seguro que están a las mil maravillas, disfrutando de su amor -sonreí- Aunque si te digo la verdad hecho mucho en falta a mi hermana...y a Sebastián por supuesto.
-Seguro que están a las mil maravillas, disfrutando de su amor -sonreí- Aunque si te digo la verdad hecho mucho en falta a mi hermana...y a Sebastián por supuesto.
#1883
15/06/2012 14:50
-Yo también les hecho de menos, ojalá sepamos de ellos pronto. Se llevarán una grata sorpresa- dije mirando a Alba
#1884
15/06/2012 16:23
-Y tan grata..-sonreí mirandolas a ambas-
#1885
15/06/2012 22:16
Sonreí y me puse a pensar.
-Te encuentro pensativa- me dijo interesandose - Cuentame- pidió
-Pensaba en Gregoria ¿Te acuerdas de ella?- dije acordandome de la antigua médico
-Te encuentro pensativa- me dijo interesandose - Cuentame- pidió
-Pensaba en Gregoria ¿Te acuerdas de ella?- dije acordandome de la antigua médico
#1886
15/06/2012 22:38
Bajaba las escaleras tras haber pasado algo más de una hora con Rosario y Pepa en la habitación de la misma. La joven nos había requerido para darle nuestro punto de vista sobre el vestido y, después de mil y una indecisiones por parte de la futura novia, la terminamos convenciendo de que el vestido le sentaba como un guante. Solo le pedimos a Rosario que le pusiese un par de pinzas en la cintura, para resaltar aún más la esbelta figura de la muchacha.
Por mi parte, le había encargado a la criada que les sacase un poco a una falda verde botella y a otra azul marina. La barriga iba creciendo por momentos y lo que hacía unos meses me quedaba incluso grande, en este momento me resultaba imposible de poner. Y aunque no demasiado elegantes, aquellas prendas podrían conjuntase de maravilla para el enlace de mi hijo y el bautizo de mi nieta.
Me acerqué un momento al salón para coger lo que sería el entretenimiento de la tarde. Un par de agujas de crochet y el hilo necesario. Salí al patio una vez que lo hube cogido. Dispuesta a disfrutar del final de aquel precioso día.
En mi rostro apareció una sonrisa al ver como Martín jugaba en la tranquila estancia. Envolviéndose también con lo mágico de aquel día.
-Buenas tardes, pequeño.- le dije. Devolviéndolo en ese momento al mundo real. -¿Qué haces aquí solo? ¿Y tu padre?- le pregunté.
-Buenas, abuela.- respondió al saludo con una amplia sonrisa. Mirando después a mi vientre y ensanchándola aún más. -Mi padre me dijo hace un rato que había olvidado hacer algo… no me dijo el qué ni a donde iba.- argumentó su respuesta.
-¿Te importará mucho si me siento aquí contigo?- pronuncié. Tomando el respaldar de la silla para ayudarme a sentarme ante su amable negación.
-Espere, abuela, que la ayudo.- se ofreció. Agarrando entonces la silla y tomando mi brazo al irme a sentar. Sonreí cariñosa una vez que estuve sentada. –En su estado no debería de hacer grandes esfuerzos.- dijo.
-Muchas gracias, caballero.- agradecí con un retintín que divirtió al niño. –Pero… ¿dónde has escuchado que no puedo hacer esfuerzos? Estoy segura que no lo has deducido tu solito.
-Lo dicen todos los mayores, abuela. También se lo decían a Pepa cuando estaba embarazada de mi hermanita.- me respondió.
-Pues entonces no hagas caso de los mayores. A tu abuela le quedan aún unos meses para dar a luz y está fuerte como un roble.- repuse. Encontrándome con la sonrisa del niño. El cual se sentó sobre sus piernas sobre su silla. Reclinándose hacía delante y apoyando su cabeza en sus manos. Mirándome curiosamente.
-¿Qué es eso, abuela?- quiso saber señalándome con la mirada las agujas y el hilo. – ¿Le va a hacer alguna ropita al bebé?- reí ante sus últimas palabras.
-Así es.- afirmé.
-Pues tendrá que hacer bastantes.- musitó más para sí que para que sus palabras llegasen a mis oídos. Pero aun así, lo hicieron. Fruncí el ceño, y al él verlo me miró como si nada y sonrió. Meneé la cabeza extrañada. Tomando el hilo y las agujas para empezar. –Abuela… ¿qué prefiere un niño o una niña?- formuló tras darle varias vueltas.
-Menos mal que no has preguntado con tu abuelo delante.- chanceé. –Raimundo quiere que sea niña, pero yo prefiero un niño. Y supongo que tú también.- le guiñé el ojo. Viendo como asentía.
-Aunque si es una niña, abuela, la querré igual. Tanto como a Alba o a Laura.- afirmó sin dudarlo.
-No esperaba lo contrario.
Marín sonrió. Sin querer hablar demasiado, tal vez. Aunque mi razón no llegaba a entender del todo al pequeño. La tarde acabó tranquila entre los juegos del niño. Dando paso a la noche. Sumidos en una interesante conversación en la que Martín se veía entusiasmado. La boda de Pepa y su padre lo tenía un tanto nervioso. Y achaqué entonces a eso su comportamiento.
-Y tú te quedarás a nuestro lado en la boda de tu padre.- le informé. –Raimundo y yo no perderemos de vista.- dije levantando una ceja.
-De acuerdo, abuela.- asintió no muy convencido de tener que pasarse toda la boda en nuestra compañía. Reí por lo bajo, ante la expresión del niño. -Abuela…
-¿Qué, Martín?
-¿Por qué usted y el abuelo no están casados?- preguntó.
-Porque el abuelo y yo estamos esperando a que nazca el niño para casarnos.- le respondí dando por válida quizás esa respuesta.
El niño quedó unos segundos reflexivo. En silencio. El suficiente tiempo como para notar que el agradable vientecillo que corría, estaba pasando a ser demasiado gélido.
-Vamos para dentro, Martín. Ya hace frío aquí fuera.- pronuncié mientras hacia el intento de levantarme. Consiguiéndolo con dificultad. El niño se levantó rápidamente, lo cual hizo más notable que, además de su corta edad, no llevase al menos quince kilos de peso añadido.
Martín me tomó de la mano, apiadándose de nuevo de mi estado. Entramos en la Casona y pasamos al salón.
-Siéntese, abuela.- me ofreció el niño. Señalándome el sofá.
Nos acomodamos, tanto el niño como yo, en el asiento.
-¿Qué miras, Martín?- le pregunté tras un rato observándolo.
-Nada, pensaba en qué…
-¿En qué…?- le apremié.
-Pepa me dijo que para tener un bebé había que…- abrí los ojos como platos ante la frase que el niño comenzaba.
-No eches cuenta a lo que te dice Pepa, Martín.- dije sería.
-Usted y abuelo se tienen que querer mucho, ¿verdad?- preguntó como si acabase de resolver una de las eternas cuentas de la finca.
-Así es, pero se puede saber a qué viene esa pregunta.- pronuncié. –El abuelo y yo nos queremos desde que éramos incluso más pequeños que tú.- le dije. Dándole suavemente con el dedo índice en la punta de la nariz. La sonrisa se esfumó de mi rostro al movimiento de la criatura.
-¿Está bien, abuela?- me preguntó el niño preocupado. Respiré profundamente.
-Sí, es solo que tu tío- me seguía pareciendo extrañísimo aquello de que Martín, Alba y Laura fuesen sobrinos del bebé que llevaba en mi vientre. –se acaba de remover.- Al pequeño Martín se le iluminó el rostro.
-¿Puedo?- preguntó tímidamente.
-Puedes.- contesté sonriéndole.
Aquella criatura que llevaba en mi vientre no tardó en volver a moverse, esta vez de una forma mucho más cómoda para mí. Las pupilas de Martín se agrandaron al sentirlo.
-¡Hala, abuela! –exclamó. –Se mueve un montón.
-Has visto.- reí.
No tardó mucho más en aparecer Raimundo. Y el niño no tardó en correr a sus brazos. El Ulloa lo alzó dándole un tierno beso y se acercó a mí. Sentándose a mi lado y dejando que Martín se sentase sobre sus rodillas. El niño me miró de reojo al escuchar la pregunta de su abuelo y le contestó de una forma bien parecida a la que había usado conmigo casi toda la tarde.
Tras el no convencimiento de Raimundo ante la respuesta del niño, aparecieron Tristán y Pepa. Dispuestos a cenar. No tardó mucho en aparecer Rosario para decirnos que ya estaba preparada y sin más nos dirigimos al comedor.
-¿Qué tal el día, mi amor?- le pregunté quedando algo más atrás que los jóvenes. El respondió con una sonrisa y yo no pude sino mostrarle otra.
Nos sentamos a la mesa, y Martín pidió retirarse ante lo que para él se avecinaba una aburridísima conversación.
-¿Ya lo tenéis todo preparado?- le pregunté a los novios que se encontraban justo al frente que nosotros.
Por mi parte, le había encargado a la criada que les sacase un poco a una falda verde botella y a otra azul marina. La barriga iba creciendo por momentos y lo que hacía unos meses me quedaba incluso grande, en este momento me resultaba imposible de poner. Y aunque no demasiado elegantes, aquellas prendas podrían conjuntase de maravilla para el enlace de mi hijo y el bautizo de mi nieta.
Me acerqué un momento al salón para coger lo que sería el entretenimiento de la tarde. Un par de agujas de crochet y el hilo necesario. Salí al patio una vez que lo hube cogido. Dispuesta a disfrutar del final de aquel precioso día.
En mi rostro apareció una sonrisa al ver como Martín jugaba en la tranquila estancia. Envolviéndose también con lo mágico de aquel día.
-Buenas tardes, pequeño.- le dije. Devolviéndolo en ese momento al mundo real. -¿Qué haces aquí solo? ¿Y tu padre?- le pregunté.
-Buenas, abuela.- respondió al saludo con una amplia sonrisa. Mirando después a mi vientre y ensanchándola aún más. -Mi padre me dijo hace un rato que había olvidado hacer algo… no me dijo el qué ni a donde iba.- argumentó su respuesta.
-¿Te importará mucho si me siento aquí contigo?- pronuncié. Tomando el respaldar de la silla para ayudarme a sentarme ante su amable negación.
-Espere, abuela, que la ayudo.- se ofreció. Agarrando entonces la silla y tomando mi brazo al irme a sentar. Sonreí cariñosa una vez que estuve sentada. –En su estado no debería de hacer grandes esfuerzos.- dijo.
-Muchas gracias, caballero.- agradecí con un retintín que divirtió al niño. –Pero… ¿dónde has escuchado que no puedo hacer esfuerzos? Estoy segura que no lo has deducido tu solito.
-Lo dicen todos los mayores, abuela. También se lo decían a Pepa cuando estaba embarazada de mi hermanita.- me respondió.
-Pues entonces no hagas caso de los mayores. A tu abuela le quedan aún unos meses para dar a luz y está fuerte como un roble.- repuse. Encontrándome con la sonrisa del niño. El cual se sentó sobre sus piernas sobre su silla. Reclinándose hacía delante y apoyando su cabeza en sus manos. Mirándome curiosamente.
-¿Qué es eso, abuela?- quiso saber señalándome con la mirada las agujas y el hilo. – ¿Le va a hacer alguna ropita al bebé?- reí ante sus últimas palabras.
-Así es.- afirmé.
-Pues tendrá que hacer bastantes.- musitó más para sí que para que sus palabras llegasen a mis oídos. Pero aun así, lo hicieron. Fruncí el ceño, y al él verlo me miró como si nada y sonrió. Meneé la cabeza extrañada. Tomando el hilo y las agujas para empezar. –Abuela… ¿qué prefiere un niño o una niña?- formuló tras darle varias vueltas.
-Menos mal que no has preguntado con tu abuelo delante.- chanceé. –Raimundo quiere que sea niña, pero yo prefiero un niño. Y supongo que tú también.- le guiñé el ojo. Viendo como asentía.
-Aunque si es una niña, abuela, la querré igual. Tanto como a Alba o a Laura.- afirmó sin dudarlo.
-No esperaba lo contrario.
Marín sonrió. Sin querer hablar demasiado, tal vez. Aunque mi razón no llegaba a entender del todo al pequeño. La tarde acabó tranquila entre los juegos del niño. Dando paso a la noche. Sumidos en una interesante conversación en la que Martín se veía entusiasmado. La boda de Pepa y su padre lo tenía un tanto nervioso. Y achaqué entonces a eso su comportamiento.
-Y tú te quedarás a nuestro lado en la boda de tu padre.- le informé. –Raimundo y yo no perderemos de vista.- dije levantando una ceja.
-De acuerdo, abuela.- asintió no muy convencido de tener que pasarse toda la boda en nuestra compañía. Reí por lo bajo, ante la expresión del niño. -Abuela…
-¿Qué, Martín?
-¿Por qué usted y el abuelo no están casados?- preguntó.
-Porque el abuelo y yo estamos esperando a que nazca el niño para casarnos.- le respondí dando por válida quizás esa respuesta.
El niño quedó unos segundos reflexivo. En silencio. El suficiente tiempo como para notar que el agradable vientecillo que corría, estaba pasando a ser demasiado gélido.
-Vamos para dentro, Martín. Ya hace frío aquí fuera.- pronuncié mientras hacia el intento de levantarme. Consiguiéndolo con dificultad. El niño se levantó rápidamente, lo cual hizo más notable que, además de su corta edad, no llevase al menos quince kilos de peso añadido.
Martín me tomó de la mano, apiadándose de nuevo de mi estado. Entramos en la Casona y pasamos al salón.
-Siéntese, abuela.- me ofreció el niño. Señalándome el sofá.
Nos acomodamos, tanto el niño como yo, en el asiento.
-¿Qué miras, Martín?- le pregunté tras un rato observándolo.
-Nada, pensaba en qué…
-¿En qué…?- le apremié.
-Pepa me dijo que para tener un bebé había que…- abrí los ojos como platos ante la frase que el niño comenzaba.
-No eches cuenta a lo que te dice Pepa, Martín.- dije sería.
-Usted y abuelo se tienen que querer mucho, ¿verdad?- preguntó como si acabase de resolver una de las eternas cuentas de la finca.
-Así es, pero se puede saber a qué viene esa pregunta.- pronuncié. –El abuelo y yo nos queremos desde que éramos incluso más pequeños que tú.- le dije. Dándole suavemente con el dedo índice en la punta de la nariz. La sonrisa se esfumó de mi rostro al movimiento de la criatura.
-¿Está bien, abuela?- me preguntó el niño preocupado. Respiré profundamente.
-Sí, es solo que tu tío- me seguía pareciendo extrañísimo aquello de que Martín, Alba y Laura fuesen sobrinos del bebé que llevaba en mi vientre. –se acaba de remover.- Al pequeño Martín se le iluminó el rostro.
-¿Puedo?- preguntó tímidamente.
-Puedes.- contesté sonriéndole.
Aquella criatura que llevaba en mi vientre no tardó en volver a moverse, esta vez de una forma mucho más cómoda para mí. Las pupilas de Martín se agrandaron al sentirlo.
-¡Hala, abuela! –exclamó. –Se mueve un montón.
-Has visto.- reí.
No tardó mucho más en aparecer Raimundo. Y el niño no tardó en correr a sus brazos. El Ulloa lo alzó dándole un tierno beso y se acercó a mí. Sentándose a mi lado y dejando que Martín se sentase sobre sus rodillas. El niño me miró de reojo al escuchar la pregunta de su abuelo y le contestó de una forma bien parecida a la que había usado conmigo casi toda la tarde.
Tras el no convencimiento de Raimundo ante la respuesta del niño, aparecieron Tristán y Pepa. Dispuestos a cenar. No tardó mucho en aparecer Rosario para decirnos que ya estaba preparada y sin más nos dirigimos al comedor.
-¿Qué tal el día, mi amor?- le pregunté quedando algo más atrás que los jóvenes. El respondió con una sonrisa y yo no pude sino mostrarle otra.
Nos sentamos a la mesa, y Martín pidió retirarse ante lo que para él se avecinaba una aburridísima conversación.
-¿Ya lo tenéis todo preparado?- le pregunté a los novios que se encontraban justo al frente que nosotros.
#1887
15/06/2012 23:11
La señora y yo pasamos algo mas de una hora en la habitación con Pepa mientras se probaba el vestido.La señora sugirió que pusiera dos pinzas en la cintura para resaltar la esbelta silueta de la muchacha.
-Estas preciosa-dije observando como el traje le quedaba perfecto.
Ella me sonrió algo nerviosa, después la señora me dijo que le cosiera dos faldas que las queria para la boda y el bautizo de Alba,una era verde botella y la otra azul marina,eran preciosas.
-Enseguida me pongo a ello señora-le dije con una sonrisa.Ella me la devolvió y salio de la habitación.
-Bueno muchacha,me voy que tengo tarea-dije despidiéndome de pepa con un cariñoso gesto.
Cuando termine con las faldas de la señora,ya casi era la hora de la cena,cuando la hube terminado me dirigí al salón donde estaban todos reunidos.
-La cena esta lista-dije anunciándome.
Todos pasaron al comedor y yo me sentía dichosa de verlos tan felices.
-Estas preciosa-dije observando como el traje le quedaba perfecto.
Ella me sonrió algo nerviosa, después la señora me dijo que le cosiera dos faldas que las queria para la boda y el bautizo de Alba,una era verde botella y la otra azul marina,eran preciosas.
-Enseguida me pongo a ello señora-le dije con una sonrisa.Ella me la devolvió y salio de la habitación.
-Bueno muchacha,me voy que tengo tarea-dije despidiéndome de pepa con un cariñoso gesto.
Cuando termine con las faldas de la señora,ya casi era la hora de la cena,cuando la hube terminado me dirigí al salón donde estaban todos reunidos.
-La cena esta lista-dije anunciándome.
Todos pasaron al comedor y yo me sentía dichosa de verlos tan felices.
#1888
15/06/2012 23:39
Gregoria,cuando habló de ella me vinieron unos recuerdos que quería olvidar.
-Sí la recuerdo...-le dije agachando la mirada-
-Sí la recuerdo...-le dije agachando la mirada-
#1889
15/06/2012 23:54
-¿Puedes creer que en algún momento llegué a pensar que había algo entre vosotros?- dije aún recordando
Esperé la respuesta de Tristán.
Esperé la respuesta de Tristán.
#1890
16/06/2012 00:01
Miré a ambos lados,poniéndome nervioso,sin saber si contárselo...me mordí el labio y la mire,decidí no hacerlo,no queria empañar la felicidad que nos embargaba.
-No...entre nosotros no hubo nada.
-No...entre nosotros no hubo nada.
#1891
16/06/2012 00:06
-No te juzgaría si lo hubiera habido, en ese momento pensabamos que eramos hermanos y... En fin, todo era tan distinto. Me alegro de que hayas sido sincero conmigo- le besé, cariñosa
Después de dar el pecho a Alba, decidimos bajar a cenar. Por mi mente volaban pensamientos sobre el vestido. Aquella tarde había estado probandomelo junto a Francisca y a Rosario, y las 3 coincidiamos en que era una hermosura.
Bajamos y allí encontramos a Francisca y a Raimundo entre caricias y besos. A Martín, que ya subía a dormir, nos despedimos de él con cariño y a Rosario, que nos indicó que la cena estaba lista.
Nos sentamos. Francisca y Raimundo preguntaron por los preparativos.
-Sí... Creemos que está todo...-dije sonriente mirando a tristán, buscando su aprobación
Después de dar el pecho a Alba, decidimos bajar a cenar. Por mi mente volaban pensamientos sobre el vestido. Aquella tarde había estado probandomelo junto a Francisca y a Rosario, y las 3 coincidiamos en que era una hermosura.
Bajamos y allí encontramos a Francisca y a Raimundo entre caricias y besos. A Martín, que ya subía a dormir, nos despedimos de él con cariño y a Rosario, que nos indicó que la cena estaba lista.
Nos sentamos. Francisca y Raimundo preguntaron por los preparativos.
-Sí... Creemos que está todo...-dije sonriente mirando a tristán, buscando su aprobación
#1892
16/06/2012 00:14
Me sentí culpable cuando me agradeció la sinceridad que no existía,suspiré tratando de no mostrar mi nerviosismo, despues de que le diera el pecho,me guardé la pequeña caja con los patucos que habia comprado,bajamos al salón allí estaban mis padres,junto a Martín,que se despidió porque marchaba a dormir,preguntaron si estaba todo preparado y Pepa asintió y dijo unas palabras buscando mi aprobación.
-Así es...está todo listo. -sonreí,feliz-
-Así es...está todo listo. -sonreí,feliz-
#1893
16/06/2012 22:54
Sonreí al ver confirmado por parte de Tristán la ultimación de los preparativos.
Raimundo me preguntó por el bautizo de Alba. Le dije que todo estaba pensado y preparado, se celebraría por la mañana para no hacerla mas amena para todo el mundo.
-Si hasta el papi le ha comprado el vestido- sonreí besando a Tristán, lo que despertó las sonrisas de los demás presentes.
Raimundo me preguntó por el embarazo de Francisca. Había estado pensando en ello. Más tarde o al día siguiente hablaría con Francisca a solas y le contaría todo. Iba a tener dos niños, gemelos, esas eran mis sospechas, y creía que no me equivocaba una miaja. Debía ser cuidadosa, pues no sabía como se lo tomaría asi que trataría el tema con la más absoluta delicadeza.
Cuando iba a contestar a Raimundo Tristán se adelantó a mis palabras.
Raimundo me preguntó por el bautizo de Alba. Le dije que todo estaba pensado y preparado, se celebraría por la mañana para no hacerla mas amena para todo el mundo.
-Si hasta el papi le ha comprado el vestido- sonreí besando a Tristán, lo que despertó las sonrisas de los demás presentes.
Raimundo me preguntó por el embarazo de Francisca. Había estado pensando en ello. Más tarde o al día siguiente hablaría con Francisca a solas y le contaría todo. Iba a tener dos niños, gemelos, esas eran mis sospechas, y creía que no me equivocaba una miaja. Debía ser cuidadosa, pues no sabía como se lo tomaría asi que trataría el tema con la más absoluta delicadeza.
Cuando iba a contestar a Raimundo Tristán se adelantó a mis palabras.
#1894
16/06/2012 23:05
Sonreí besando a Pepa,cuando dijo que le había comprado el vestido,comenzaron a hablar del embarazo de Francisca cuando mi padre dijo que no quería que le ocurriera nada a su niña, Pepa iba a hablar,y sin pensar lo que iba a decir me adelanté.
-¿Su niña? Querrá decir sus niñas...o bueno también pueden ser dos niños o niño y...-me callé al ver las caras de mis padres,había vuelto a meter la pata-
-¿Su niña? Querrá decir sus niñas...o bueno también pueden ser dos niños o niño y...-me callé al ver las caras de mis padres,había vuelto a meter la pata-
#1895
16/06/2012 23:09
Abrí la boca, asombrada, al oir a Tristán. Había vuelto a pifiarla.
Le di un codazo para que se diera cuenta de lo que acababa de decir, pero mi intuición y su mirada culpable y arrepentida, me decian que ya lo había hecho.
Raimundo y Francisca nos miraban atónitos y yo en ese instante solo quería que me tragase la tierra.
Le di un codazo para que se diera cuenta de lo que acababa de decir, pero mi intuición y su mirada culpable y arrepentida, me decian que ya lo había hecho.
Raimundo y Francisca nos miraban atónitos y yo en ese instante solo quería que me tragase la tierra.
#1896
17/06/2012 00:26
Estuvimos un rato hablando de la boda. Sonreía a la pareja que, nerviosos, afirmaban que todo estaba preparado. Nos informaron de algún par de detalles y, tras unas pequeñas risas, vino un cómodo silencio. El cual Raimundo rompió para preguntarle a Pepa por mi embarazo.
Lo miré mientras hablaba. Entristeciendo un poco al escuchar como hablaba de una felicidad completa que yo no sentía del todo. La nulidad. Pero continuó hablando sin hacer referencia a ella. Preguntando por su niña. Lo miré frunciendo el ceño y antes de que ninguno pudiese pronunciar palabra, habló Tristán. Diciendo que en todo caso habían de ser dos niñas, dos niños o un niño y una niña. Deduje el final, pues el joven calló de pronto.
El aire se atascó en mis pulmones al escucharlo. Aquello había de ser una chanza. Lo más seguro, una reprimenda, urdida quizás por Raimundo, por haberme negado tan en rotundo a esa posibilidad. Pero la cara de mi hijo y la de Pepa me hicieron titubear. Y al mirar a Raimundo, tan extrañado como yo o más me terminó por despistar.
-¿Cómo que dos?- pronuncié.
Me levanté de la silla con dificultad. Raimundo se dispuso a ayudarme pero mi mirada lo dejó sentado en su asiento.
-¿Qué sandeces dices, Tristán? ¿De dónde has sacado esa idea?- le preguntaba. Y sus ojos me hicieron fijar la mirada en Pepa. La cual sin decir una palabra logró decirlo todo.
Tragué saliva.
-Decidme, por favor, que todo esto no es más que una broma.- rogué. Pero solo me encontré con sus negativas. Las de los jóvenes, pues ni siquiera me atreví a mirar la reacción de Raimundo. –Pero… Es imposible. No puede ser verdad.- me mostré reticente a creerlo. Meneando la cabeza y dirigiendo mis pasos tan alejados de la mesa del comedor como era posible. –No puede ser.- seguía negando.
Pepa habló. Haciéndome girarme hacia ella.
Lo miré mientras hablaba. Entristeciendo un poco al escuchar como hablaba de una felicidad completa que yo no sentía del todo. La nulidad. Pero continuó hablando sin hacer referencia a ella. Preguntando por su niña. Lo miré frunciendo el ceño y antes de que ninguno pudiese pronunciar palabra, habló Tristán. Diciendo que en todo caso habían de ser dos niñas, dos niños o un niño y una niña. Deduje el final, pues el joven calló de pronto.
El aire se atascó en mis pulmones al escucharlo. Aquello había de ser una chanza. Lo más seguro, una reprimenda, urdida quizás por Raimundo, por haberme negado tan en rotundo a esa posibilidad. Pero la cara de mi hijo y la de Pepa me hicieron titubear. Y al mirar a Raimundo, tan extrañado como yo o más me terminó por despistar.
-¿Cómo que dos?- pronuncié.
Me levanté de la silla con dificultad. Raimundo se dispuso a ayudarme pero mi mirada lo dejó sentado en su asiento.
-¿Qué sandeces dices, Tristán? ¿De dónde has sacado esa idea?- le preguntaba. Y sus ojos me hicieron fijar la mirada en Pepa. La cual sin decir una palabra logró decirlo todo.
Tragué saliva.
-Decidme, por favor, que todo esto no es más que una broma.- rogué. Pero solo me encontré con sus negativas. Las de los jóvenes, pues ni siquiera me atreví a mirar la reacción de Raimundo. –Pero… Es imposible. No puede ser verdad.- me mostré reticente a creerlo. Meneando la cabeza y dirigiendo mis pasos tan alejados de la mesa del comedor como era posible. –No puede ser.- seguía negando.
Pepa habló. Haciéndome girarme hacia ella.
#1897
17/06/2012 00:32
Mi madre reaccionó de la manera esperada,pensándose que era una chanza,Pepa me dio un codazo y yo me llevé las manos a la cabeza,soltando un fuerte suspiro, era um bocazas sin remedio y tenía que asumirlo. Mi madre se levanto andando de un lado para otro y Pepa habló.
#1898
17/06/2012 00:56
NOOOOOO por favooooorrrrrr galenas aquiii noooooooooo que ya estoy un poco harta de la de verdad!!
#1899
17/06/2012 10:01
Todas las miradas se dirigían hacia mí, requeriendo una explicación, mientras que la mía iba hacia Tistán, recriminandole la falta que acababa de cometer.
-Yo... Preferia tratar este tema más tranquilamente y a solas, pero... Si no puede ser...- dije tartamudeando un poco y frotándome las manos.
Las miradas de Raimundo y Francisca me pidieron que hablara, así lo hice.
-Sí, es cierto. Va a tener dos niños, gemelos. Venía notando algo fuera de lo común en este embarazo desde hacía un tiempo, demasiado peso para un solo niño. Y la revisión de esta mañana, no ha hecho mas que confirmar mis sospechas. Iba a hablarlo con usted a solas, más tarde, pero me temo que mi futuro marido se me ha adelantado- dije enfadada lanzandole a Tristán una mirada asesina.
-Yo... Preferia tratar este tema más tranquilamente y a solas, pero... Si no puede ser...- dije tartamudeando un poco y frotándome las manos.
Las miradas de Raimundo y Francisca me pidieron que hablara, así lo hice.
-Sí, es cierto. Va a tener dos niños, gemelos. Venía notando algo fuera de lo común en este embarazo desde hacía un tiempo, demasiado peso para un solo niño. Y la revisión de esta mañana, no ha hecho mas que confirmar mis sospechas. Iba a hablarlo con usted a solas, más tarde, pero me temo que mi futuro marido se me ha adelantado- dije enfadada lanzandole a Tristán una mirada asesina.
#1900
17/06/2012 10:20
-Dos.- musité tratando de asimilarlo. -Dos niños.- respiré. Meneando la cabeza y lanzándole al tiempo una mirada cuanto menos asesina a Raimundo. Quién la apartó rápidamente para mostrarle a su hijo una pequeña sonrisa de felicidad que yo aún no me veía capaz de mostrar.
Me giré de nuevo. Andando por la estancia. -Algo fuera de lo común.- procesaba las palabras de Pepa.- Demasiado peso...- pronuncié un un susurro. Y todo encajaba. Cierto era que a mi también me extrañaba el peso y la rapidez de algunos síntomas pero... Negué con la cabeza.
-Alguno de vosotros tiene la mínima idea de lo que es traer al mundo a dos criaturas.- les pregunté dándome la vuelta hacia ellos. Un tanto alterada. -No. Ninguno.- me respondí sin esperar a que se pronunciasen.
Raimundo se acercó entonces. Sin poder ocultar la dicha que de seguro sentía.
-No te atrevas, Ulloa.- lo amenacé antes de que quisiese contagiarme su felicidad.
Me giré de nuevo. Andando por la estancia. -Algo fuera de lo común.- procesaba las palabras de Pepa.- Demasiado peso...- pronuncié un un susurro. Y todo encajaba. Cierto era que a mi también me extrañaba el peso y la rapidez de algunos síntomas pero... Negué con la cabeza.
-Alguno de vosotros tiene la mínima idea de lo que es traer al mundo a dos criaturas.- les pregunté dándome la vuelta hacia ellos. Un tanto alterada. -No. Ninguno.- me respondí sin esperar a que se pronunciasen.
Raimundo se acercó entonces. Sin poder ocultar la dicha que de seguro sentía.
-No te atrevas, Ulloa.- lo amenacé antes de que quisiese contagiarme su felicidad.