FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Creemos nuestro propio Puente Viejo. ¡TODOS JUNTOS!

Anterior 1 2 3 4 [...] 141 142 143 144 145 Siguiente
#0
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
07/03/2012 15:08
Fann3 me ha dado la idea de hacer esto, consiste en elaborar nuestra propia historia de Puente Viejo todos juntos. Cada forer@ va a ser un personaje de Puente Viejo.

Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.


creemosnuestropropiopuenteviejotodosjuntos

creemosnuestropropiopuenteviejotodosjuntos

creemosnuestropropiopuenteviejotodosjuntos


PERSONAJES PARA LA HISTORIA:

miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo




¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!

Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.

Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
#2861
Franrai
Franrai
28/08/2012 16:44
Salimos de aquel lugar una vez que el susto hubo pasado en gran medida. Raimundo había conseguido atar las manos de Ana, consiguiendo que sus movimientos quedasen prácticamente reducidos. Alejandro se removía en mis brazos, calmándose poco a poco tras tal extraña situación para él.

Llegamos al pueblo en aquella oscura noche, y antes de llegar siquiera, pudimos notar cierto revuelo en la plaza. Vimos a nuestros hijos y sus respectivas parejas allí, sentados algunos en las mesas del patio de la Casa de Comidas, y otros hablando con una pareja de civiles que parecían escuchar atentamente las palabras de Sebastián.

Raimundo dio una voz alentando a todos ellos y rápidamente los dos mozos apresaron a Ana, al escuchar las indicaciones del que había de ser mi esposo.

-¿Se encuentra bien, padre?- preguntó Emilia alterada. Él le respondió con una caricia y contestó escuetamente.

-No saben el susto que nos han dado.- exclamó Soledad. -Y más cuando fuimos a buscar a la habitación y no estaba...- añadió casi reprochadora.

-Lo siento.- me disculpé. -Temí que algo les hubiese a Raimundo o al pequeño y... Y no tuve otra que ir al bosque a buscarlo. Por suerte dimos con la secuestradora- cayé la identidad de la misma. Solo a Soledad le había contado la existencia de mi hermana. -y conseguimos salvar a Alejandro.- sonreí al mirarlo y verlo descansar plácidamente entre mis brazos.

Raimundo preguntó por Natalia y detrás de la fila que habían formado nuestros hijos frente a nosotros, apareció Alfonso con la niña en brazos. Ensanché mi sonrisa al verlo pues él hubiese sido la última persona en mi pensamiento. Raimundo la tomó en brazos tras un cómico comentario en el que puso voz a mis pensamientos, y mi mirada terminó coincidiendo con la de él. Mi sonrisa se borró lentamente perdida en su mirada.

Al fin nuestros pequeños reposaban en nuestros brazos pero... Mi hermana al fin y al cabo se había salido con la suya. Aquel día había de ser el mejor de toda mi vida, aquel día me había de haber casado con el hombre por el que mi corazón palpitaba día y noche. Aquel había de ser un feliz día, pero se había convertido en nada. Inolvidable, sí, pero no de la forma que gustaba.

Acaricié tiernamente su rostro y suspiré.

-Será mejor que volvamos a casa. Todos estamos cansados.- dije, señalando a los niños.

Volvimos a la Casona después de despedirnos de nuestros hijos, que alegaron que ya se marchaban también a casa. Nadie había allí, por lo que supusimos que Rosario y el servicio ya se habían ido a sus casas. Subimos a nuestra alcoba y dejamos con cuidado a los niños en sus cunas.

-He llegado a pensar que jamás volvería a verlos.- confesé dolorosamente tras pasar un rato mirándolos embelesada.
#2862
Franrai
Franrai
30/08/2012 01:17
Desperté lentamente, adecuándome al resplandor de los rayos del sol y a la musicalidad de los pájaros con su incesante canto. Una sonrisa se posó en mis labios al sentir la mano de mi niña agarrando mi dedo índice del brazo que tenía estirado hacia la cuna. Me incorporé con cuidado de no despertarlos y los observé con tanta adoración que creí comenzar a gastarlos.

No me hizo falta mirar hacia atrás para saber que Raimundo no estaba. Aunque no por ello me extrañó menos su ausencia.

-Espero que vuestro padre hoy no me haga tener que buscarlo como hicimos ayer con vosotros.- les dije a los pequeños que dormían profundamente.

Suspiré y permanecí allí largo rato hasta que Rosario apareció en la estancia.

-¿Ocurre algo?- le pregunté pensando instantáneamente en Raimundo. Ella negó con la cabeza y se limitó a decir que venía por si se nos ofrecía algo a mi y a los niños. -Aun duermen, aunque no vendría mal que fuese calentando los biberones, ya está más que cumplida la hora de su toma. No sé como hemos podido dormir tanto...- pronuncié. Rosario se mostró comprensiva, pues había sido un día duro el vivido. -Sí. Más pareciese que el destino porfíe en entretenerse conmigo.- me lamenté. -El de ayer hubo de ser un día feliz, el día que tantos años he esperado... Pero resultó fatídico y desagradable...- confesé. La buena mujer trató darme ánimos, diciéndome que en unas semanas podríamos volver a organizar la boda. -¿Semanas? ¿Y cual será la siguiente desgracia, Rosario?- me mostré apenada. Ella meneó la cabeza y sonrió. No quise creer sus palabras de aliento, pues demasiado evocadoras resultaban para que finalmente llegasen a nada. -¿Y Raimundo? ¿Lo has visto? No estaba aquí cuando he despertado.- pregunté. El semblante le cambió de pronto y fruncí el ceño sin entender el motivo.

-Raimundo salió bien de mañana para... Para acercarse con Tristán al cuartel a ver que tal iba lo de la secuestradora de los niños.- me dijo. -Aunque creo que después se pasarán por la Conservera para poner a Sebastián al tanto de como han llevado el negocio en su ausencia.- terminó de explicarse. Asentí sin mucho animo, aquella mañana había de haber despertado entre los arrumacos de mi esposo, en vez de en un lecho vacío pues mi aun prometido había decidido irse sin decirme nada.

Pasé la mañana haciendo carantoñas a mis niños que, ya despiertos, se mostraban de lo más juguetones.

-¡Al fin la encontramos!- exclamó Soledad a mis espaldas.

-Aquí he pasado toda la mañana, muchachas.- les dije tras girarme y verlas entrar en el salón. -¿Para qué me requerís?- pregunté.

Pepa colocó sus brazos ne jarra y en ese momento supe que nada iba a entender de ahí en adelante.
............................................

-Aun no entiendo nada.- refunfuñé.

-Nada ha de entender, Francisca... Calle y dejenos hacer.- protestó Emilia.

-A mi no me...- callé, pero solo por la mirada matadora que las tres jovenzuelas me lanzaron.

............................................

-Pues no ha quedado muy mal, ¿no?- preguntó Pepa a mi hija.

-No, parece que no...- contestó ella. Las miré furibunda y terminaron riendo a carcajadas. -Vamos, madre, mírese.- me dijo. Me giré lentamente para ver ante mi cuan hermoso me quedaba el vestido de novia. Ceñido en su justa medida y rebosante de elegancia por todos lados. Acaricié la suave gasa de la falda y subí mi mano sin creer aun que se pudiesen disimular de esa forma las anchuras adquiridas en mi embarazo. Acaricié un oscuro mechón de mi cabello, recogido este con un hermoso pasador que dejaba caer cual cascada azabache mi melena hacia atrás.

Sonreí impresionada y ni tiempo me dio a preguntar cuando unos suaves golpes a la puerta me alentaron. Temí por un momento que fuese Raimundo y mis miedos se pasaron al ver que se trataba de Tristán.

-¿Lista?- me preguntó.
............................................

Mi corazón había pasado de latir de mil por hora, a ni siquiera limitarse ha hacerlo. ¿Para qué? Me casaba. ¡Me casaba! Mis manos temblaban y sentía que aquella Calesa no llegaría nunca a su destino. Tristán me repitió que mantuviese la calma y por enésima vez contesté lo mismo. Como iba a calmarme tras haber sido engañada para ponerme el vestido y casi para acudir a la Iglesia.

Suspiré una vez que la Calesa se detuvo. Bajó Tristán, que me ayudó caballerosamente. Cuidando el vestido y los demás bártulos, que no eran muchos.

Cerré los ojos y al abrirlos, un panorama bien distinto al que había imaginado a encontrar se presentó frente a mi. El río, aquel lugar donde tan buenos recuerdos se escondían sería el encargado de presenciarlo todo. Sonreí. Y a algunos pasos más allá, sillas y sillas repletas de gente que sería testigo del enlace. Mi corazón volvió a bombear, esperando ver a aquel hombre con el que iba a pasar el resto de mis días. Y al fondo, junto a Don Anselmo, lo encontré. Sonreí ampliamente y no pude apartar mi mirada de él. Elegante y guapo a raudales.
#2863
Jessicavalido
Jessicavalido
31/08/2012 01:10
Me acerque a la alcoba de la señora tratando de disimular para que ella no sospechara nada.Al abrir me la encontré mirando a los niños embelesada.

-Señora vine por si a usted o a los niños se les ofrecía algo-dije tratando de parecer lo mas normal posible.

Ella me contesto que los niños aun dormían pero que podía ir preparándoles los biberones,no entendía como había dormido tanto.

-Es normal-pronuncie-el de ayer fue un día muy duro para todos-.

Ella me miro entristecida diciéndome que el de ayer tubo que haber sido un día feliz,el día que tantos años había esperado y que resulto fatídico y desagradable.

-No se preocupe señora-dije tratando de animarla-podrán preparar la boda en un par de semanas-aunque sabia que ese dia estaba mas cerca de lo que ella imaginaba.

A ella semanas le parecía demasiado tiempo,yo mene la cabeza y sonreí,entonces me pregunto por Raimundo ya que no estaba cuando ella despertó.

-Raimundo salió bien de mañana para... Para acercarse con Tristán al cuartel a ver que tal iba lo de la secuestradora de los niños.- le dije -Aunque creo que después se pasarán por la Conservera para poner a Sebastián al tanto de como han llevado el negocio en su ausencia.-

Tras esto me marche para preparar los biberones de los niños.
.........................................................................................................................

Llegue al lugar de la ceremonia acompañada de mi esposo y Mariana que iba acompañada de Alejandro.Ambos se miraban enamorados.En ese momento llegaron Pepa,Emilia y Soledad acompañadas de Sebastian y Alfonso.Observe a Raimundo que se mostraba nervioso ante don Anselmo que trataba de calmarlo.El relinchar de los caballos nos alerto de que la novia habia llegado.La puerta se abrió y bajo un sonriente y elegante Tristan que ayudo a su madre a descender.Ambos avanzaron por el hermoso pasillo de flores hasta llegar donde Raimundo se encontraba,este recibió a la hermosa novia con una sonrisa.

-Esta preciosa-le susurre a José.

Tras decir ambos unas hermosas palabras a modo de votos ,se intercambiaron las alianzas, y cuando don Anselmo los declaro marido y mujer todos estallamos en vítores.Yo no pude contener las lagrimas.

-Al fin han cumplido su sueño-le dije a José emocionada.
#2864
Franrai
Franrai
02/09/2012 19:13
”Vivan, vivan, ¡que vivan los novios! Que su luna de miel sea muy grata… Que celebren su amor cada instante… Y también muchas bodas de oro.” Jajaja ¡Claro que sí, Miri!
fiestafiestafiesta Parecía que no llegaba, ¿eh? Bueno, pues aquí va la novia… sonriente

…………………………………………………………………………..

-Raimundo, - pronuncié suavemente - recibe esta alianza en señal de mi entrega y amor hacia ti. Tuya he sido desde siempre. Desde el mismo instante en el que tus castaños e infantiles ojos se cruzaron con los míos, aunque ya veo que tú me viste un poco antes, pues mi vestido ya llevaba un par de oscuras manchas cuando mediamos nuestras primeras palabras.- sonreí con nerviosismo. –En ese momento una fuerte amistad nos unió, una amistad que sin saber cómo, se tornó en amor. – acaricié con mi pulgar su mano. –Un amor que nos ha acompañado día y noche, juntos o separados…- las lágrimas volvieron a acudir a mis ojos. -30 años hemos pasado alejados el uno del otro, procurándonos un odio inexistente. 30 eternos años creyendo que nunca nos volveríamos a tener.- suspiré. –Y hoy, amor mío, nuestros caminos se sellan para siempre. Nuestra vida hubiese podido ser infinitamente mejor, pero ni un solo día cambiaría de ella, al saber ahora todo lo que tengo: unos hijos maravillosos y un buen hombre al que seguir amando día tras día. Atrás quedan todas las penurias pasadas, todas las vacías palabra, mis heridas sanaron con tus besos y la soledad se fue con tus abrazos… Ahora tuya soy, aunque siempre lo he sido, y siempre lo seré. Te quiero.- terminé viendo sus lágrimas caer al igual que las mías.

Sonrientes, entrelazamos nuestras manos, ya con las alianzas puestas, para atender a Don Anselmo. Quien alzó sus manos, declarándonos marido y mujer, permitiéndonos besarnos al fin.

-Y yo, mi amor. Y yo.- respondí a sus palabras antes de fundirnos en un beso pausado, dulce y, finalmente, pasional. Mis manos se posaron alrededor de su cuello y las suyas pararon en mi cintura. De fondo, el griterío de los presentes y sus aplausos, que no podían ser mejor música para mis oídos. Pues celebraban una unión tardía, pero que al fin había logrado alcanzarse.
Nuestros labios se pararon con la falta de oxigeno, pero cortos y suaves besos fueron sucediendo al primero, hasta que el carraspeo de Don Anselmo nos hizo parar.

-Lo siento, padre,- me disculpé. –pero ya ve usted que Raimundo es un hereje en toda regla, no se equivocaba.- bromeé y volví a reír al ver expresión en su rostro.

No podía evitarlo. Reía y lloraba casi a la vez. Jamás me había sentido tan dichosa como en ese preciso instante. Aun más más lo fui al escuchar a Raimundo refutar sobre lo último que había dicho, para mi sorpresa, simplemente corrigiendo un término. Esposo.

-¿Es que se van a quedar ahí parados toda la tarde?- la voz de Sebastián me hizo mirar hacia al lado. Mi sonrisa ya no pudo ser mayor al verlos a todos frente a nosotros. Emilia mecía a la pequeña Natalia, mientras calmaba a duras penas su llanto. Soledad se abrazaba a Sebastián con las mejillas plagadas de alegres lágrimas y a Tristán, con Alejandro en sus brazos, se le podían vislumbrar enrojecidos los ojos de emoción.

-Venid aquí, anda.- fuertes y amorosos abrazos se fueron sucediendo. Sin apartar en ningún momento las sonrisas de nuestros labios.

Rato después, nos dirigimos todos hacia el amplio jardín de la Casona. Allí par de mesas repletas de comida habían sido colocadas para la ocasión.

-Aun no comprendo cuándo habéis organizado todo esto.- le dije a Raimundo. Y este me respondió con un dulce beso y al separase señaló a Rosario que venía hacia nosotros.
#2865
Jessicavalido
Jessicavalido
02/09/2012 19:27
Me acerque para felicitar a los novios,no podía sentirme mas feliz por ellos.

-Que sean los dos muy felices,que se lo merecen-dije fundiendome en un abrazo cariñoso con ambos.

-Espero que todo sea de su agrado-mi mirada se dirigió a las mesas que estaban perfectamente colocadas.

Ambos sonrieron complacidos diciéndome que si estaba de mi mano todo estaría perfecto.

-Voy a ordenar que vayan sacando los entrantes antes de que se impacienten los invitados-sonreí.

La señora me dijo que me olvidara de trabajar por hoy,que disfrutara con ellos del día mas feliz de sus vidas.

-También es uno de los mas felices de la mía,porque los quiero muchísimo a ambos y soy testigo de lo mucho que les ha costado llegar hasta aquí-dije abrazándolos de nuevo emocionada.
#2866
Franrai
Franrai
02/09/2012 19:53
-Gracias por tus palabras, Rosario, Rai... mi esposo- me corregí, mirándolo sonriente.- estará conmigo en que has sido un pilar muy importante para ambos.- le dije. Raimundo añadió algunas palabras y la mujer se despidió para ir con José.

Una vez que la mujer se hubo alejado no dudamos en volver a hacernos una y otra carantoñas hasta que una peculiar voz nos alentó.

-Sigan, sigan, no se corten por que nosotros les miremos.- mis ojos se clavaron en el joven Mirañar que con los brazos cruzados nos miraba con los ojos abiertos como platos, hasta que su madre le propinó un fuerte codazo y dejó atrás aquel inquietante gesto. -No hay nada más bonito que el amor, ¿no cree madre?- continuó hablando con todo el descaro del mundo.

-Sí, claro que sí, Hipólito.- le respondió Dolores. -Pero no es cuestión de andar importunando a Doña Francisca y Don Raimundo...- Una pequeña risa escapó de mis labios y pude ver en Raimundo la misma expresión. -Solo queríamos felicitarles por tan hermoso enlace y...

-¡Que lo nuestro nos ha costado!- exclamó el muchacho. Fruncí el ceño sin entenderlo. -Anda que usted, Raimundo... 30 años decidiéndose a casarse con la Doña y cuando lo hace nos pone a todos a colocar flores, sillas y banquetas en mitad del campo.- se quejó. Esta vez hube de reprimir con más ahínco si cabe la carcajada.

Raimundo agradeció sus palabras y los despidió sin que pudiesen rechistar.

-¿Así que has tenido al pueblo toda la noche organizando la boda?
#2867
Jessicavalido
Jessicavalido
02/09/2012 20:21
La señora me dedico unas hermosas a las que yo respondí emocionada,despues deje solos a los recien casados y fui a reunirme con mi esposo.

-Te echaba de menos-dijo sonriendo y cogiéndome de la cintura-no he podido evitar recordar nuestra boda-dijo mirándome enamorado-eras la novia mas hermosa que he visto nunca.

-Tu también estabas guapísimo con aquel traje-dije besando sus labios.

En aquel momento apareció Mariana del brazo de Alejandro,el muchacho estaba nervioso.

-Perdonen que les interrumpa,pero quería decirles algo-dijo mirando a Mariana que parecía no entender.

-Aprovechando este momento de gran felicidad para todos, quería decirles que amo a su hija mas que a nada en este mundo-acaricio la mano de Mariana con su dedo pulgar-por eso quería pedirles formalmente la mano de su hija.

Mariana lo miro emocionada y lo abrazo, después nos miro a su padre y a mi.

-Eres un buen muchacho Alejandro y se que cuidaras bien de mi niña-dijo José poniendo su mano en el hombro del muchacho-por tanto te concedo su mano.

-Se que la harás tan feliz como su padre me ha hecho a mi todos estos años-dije mirando a José.

-Entonces solo me queda una cosa por hacer-dijo Alejandro sacando una cajita de su bolsillo y al abrirla mostró un preciosa sortija.

-Que este anillo simbolice nuestro amor-dijo poniéndolo en el dedo de Mariana.

Después ambos se fundieron en un beso ante nuestra emocionada mirada.
#2868
musicintheair13
musicintheair13
02/09/2012 21:21
-¡PAdre!- me acerqué al recién matrimonio desde la otra punta de la sala con Laura en mis brazos.- ¡Francisca! ¿Te puedes creer que esta señora de aquí apartir de hoy ya es tu abuela con todas las letras?- La niña no respondió, pues aún no hablaba- Francisca, no sabe lo feliz que me hace tenerla ya con todas las de la ley en la familia. Bienvenida a la Familia Ulloa- Dige mientras la estrechaba entre mis brazos.- Y ha de referirme como ha echo que mi padre, tan poco cristiano como es aceptara a pasar por el altar con usted.
#2869
pelocha87
pelocha87
03/09/2012 15:11
perdon por interrumpir, pero tenia que deciros que me encanta vuestra historia y que pena q pepa perdiera el niño, seguir asín q os esta quedando de lujo.
#2870
Franrai
Franrai
09/09/2012 12:12
-No, por supuesto que no- respondí en un susurro entre irónico y cariñoso. Sonreí amorosa al ver su rostro, fingidamente herido, y acaricié con suma ternura su mejilla. -Gracias- pronuncié sin palabras. Acercando, después, mis labios a sus labios y besándolo suavemente. -Gracias- volví a decir esta vez con algo de voz. Pegué mi frente a la suya y me deshice en caricias, tantas como recibía. -Me hubiese casado en mitad de la nada y con la mera presencia de Don Anselmo frente a nosotros, con tal de poder llamarte esposo como lo hago ahora. Con tal de llegar a casa y saber mi vida entregada a la del hombre al que más he amado en toda mi vida, al único- hablé en susurros. -Te quiero, te quiero...- repetí un par de veces más antes de perderme de nuevo en la calidez de sus labios.

El animoso balbuceo que prosiguió a la llamada de Emilia nos hizo buscarlas con la mirada, a ella y a la pequeña Laura que nos regalaba una preciosa sonrisa al tiempo que se acercaba hacia nosotros.

Entrelacé con fuerza mi mano a la de Raimundo, al escuchar las palabras que la hija de éste me dedicaba. Hermosas y emotivas. Acababa de casarme con su padre, y ahora, tras meses de cierta complicidad, me habría por completo sus brazos. Recibiéndome dentro de su familia.

Sonreí entre pequeñas lágrimas que habían acudido a mis ojos y terminé soltando una leve carcajada al escuchar la última pregunta de Emilia, referente al hecho de que su padre hubiese consentido pasar por el altar.

-Eso habrás de preguntárselo a él. Yo tampoco termino de entender porqué ha decidido casarse con una cacique orgullosa- bromeé, y sonreí aun más al ver la mirada de amor profundo que me dedicaba.

Tras pasar un rato hablando con la joven Ulloa y juguetear sin descanso con la pequeña Laura, sentí la necesidad de acercarme a Soledad para ver que tal se encontraban mis niños. Me despedí de Raimundo con un beso, abrazando después a Emilia y dándole un leve toque en la nariz a la niña.
#2871
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
10/09/2012 13:56
Tras la celebración volvimos a casa. Tristán llevaba a Alba en brazos, que se había quedado dormidita. Martín también estaba cansado, pero aún permanecía en pie, cogiéndome de la mano.

Ya era media tarde. Tras acostar a los niños fui a hacerme una manzanilla, pues tenía la tripa algo revuelta. La llevé a la mesa del salón y me senté en el sofá, junto a Tristán que ya volvía de acostar a Alba.

Nos miramos a los ojos...

-¿Sabes? ¿Desde qué volví a casa no habiamos podido estar así?-dijo cuando hube acabado de tomar la infusión.

-¿Así como?-sonreí ya comprendiendo a lo que se refería

-Solos. Tu y yo.

Jugué con uno de sus rizos.

-Te añoré tanto en el penal...-me refirió con una sonrisa triste

-Eso ya pasó-coloqué mi dedo índice sobre sus labios.

-Si, ya pasó. Necesito sentirte cerca, ternerte junto a mí.-me abrazó

-Siempre me tendrás, Tristán. Porque tuya soy...-le besé
#2872
MariaEsdpv
MariaEsdpv
18/09/2012 08:42
La boda y el convite fueron maravillosos, al fin mis padres estaban unidos ante dios, desde aquel dia y para siempre. Volvimos a casa, subi a la habitacion a acostar a mi hija que se habia quedado dormida en mis brazos, le dije que desde que yo habia vuelto no habiamos podido estar solos, y ahora al fin lo estabamos, le confesé todo lo que la había añorado en el penal.

-Siempre me tendrás, Tristán. Porque tuya soy...-me besó y se lo correspondi fogosamente, atrayendola hacia mi- Siempre mi amor. -comencé a desabrocharle aquel bonito vestido de gala que habia llevado a la boda de mis padres.-
#2873
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
18/09/2012 15:15
Le besé de nuevo. Comenzó a desabrocharme el vestido, bajando la cremallera. Mientras tanto me perdí en su cuello, besàndole, aspirando su aroma. Le ayudé a quitarse la camisa. Se acercó para besarme pero me aparté, juguetona. Y seguidamente pasé mis manos por su cuello y lo abracé fuerte colocando encima de él, sonriendole.
#2874
Franrai
Franrai
23/09/2012 01:51
Estás preciosa, esposa mía.

No fue su halago, no fueron sus palabras, como tampoco fueron sus besos. No lo hizo su sonrisa, ni siquiera su mirada. Fue él. Simple y llanamente su persona. El amor que recíprocamente le procesaba, lo que hizo que mi corazón quedase henchido de dicha.

Sin él mi vida carecía de sentido. Jamás hubiese imaginado mayor alegría que ver cada día su sonrisa. Aguardar a la aurora protegida entre sus brazos. Sucumbir a Morfeo envuelta en sus caricias. Morir de amor con sus besos. Y revivir de nuevo al cruzar su mirada con la mía.

Dicen que el tiempo aplaca los sentimientos. Pero ni siquiera 30 años consiguieron apagar nuestro amor. Y al rozar el abismo, al creernos perdidos, ambos decidimos luchar por nosotros. Por el conjunto que se forma al unir el amor de dos personas. Por las risas, las palabras, los besos, las caricias, que un día creímos perdidas.

Y ahí estábamos. Tras mil y un infortunio. Tras los vaivenes de la vida. Tras las penas que fueron más que dichas. Pero que olvidadas todas ellas, sopesadas las lágrimas con las sonrisas, solo nos queda seguir sonriendo. Mimando a las dos personitas que nos habían devuelto vida cuando más lo necesitábamos. Viendo a nuestros hijos ser felices con el ser amado. Observando los juegos de nuestros nietos. Compartiendo con ellos nuestras vidas.

"Esta noche es para nosotros, Francisca."

Aquella noche, y lo que nos restaba de vida. Acarició mi rostro, deslizando suavemente sus manos sobre él y bajando lentamente hasta mis hombros. Despojándome del pesado vestido que, a regañadientes, me había puesto sin saber que ese día le daría el "sí, quiero" al hombre que más amaba. Besó mis labios con pasión. Y comencé a desabrochar los botones de su chaleco, desaflojando el nudo del corbatín para, una vez desposeído de todo, dejar un reguero de besos sobre su cuello.

Un gemido salió por su garganta ante tales besos. Me separé de él un instante. Dejando que mis ojos se clavasen en los suyos. Oscuros y anhelantes. Deseosos. Pasionales...

En un torpe movimiento, atrapó mi labio inferior entre los suyos. Profundizando en el siguiente intento. Enredando mi lengua con la suya apenas segundos después.

Caímos sobre la cama sin dejar atrás los besos, ni las caricias. Sentí su peso sobre el mio y deslicé la yema de mis dedos por su espalda, hasta llegar hasta dónde ésta pierde su nombre.

-Te amo.- susurré. Y a ésto le sucedió un gemido al sentir como él me tomaba con tanta delicadeza como pasión. Entrelazó mis manos a las suyas. Colocándolas sobre la almohada a la altura de nuestros rostros.

Nuestros cuerpos se movieron al compás de los jadeos, de las arítmicas respiraciones y de los silencios que provocaban nuestros besos. El ritmo se aceleró en busca del placer absoluto, y al volverse frenético, ambos alcanzamos el clímax.

Se dejó caer la cama, y dirigió su mirada hacia mi. Intercambiando, ambos, entonces un par de hermosas sonrisas. Me abracé a él, aun con el aliento entre cortado.

Suaves caricias, tiernos besos y una relajada conversación, dieron paso a un sueño profundo. Aunque no más hermoso que la realidad. Pues dormía abrazada al hombre de mi vida. Al niño con el que compartí mis juegos. Al joven que cautivó mi corazón entre poesías. Al padre de tres de mis hijos. Al esposo que toda mujer quisiese tener. A Raimundo. A mi amor.


...........................................................................
Tres años después

Sonreí y llevé el dorso de mi mano derecha hacia la frente de Natalia.

-Pero, mami... Ya no estoy malita.- protestó algo apenada.

-Lo sé.- contesté sin que mi sonrisa variase un ápice. Ella frunció en ceño en un gesto que se pareció asobrosamente al mio. Aquella niña, por más que alguna vez me costase reconocerlo, era un calco exacto de mi persona. El cabello azabache, los ojos miel y los labios delicadamente carnosos. Incluso el carácter lo tenía endiabladamente Montenegro.

La adoré con la mirada mientras se entretenía jugando con la alianza que reposaba en mi dedo anular.

-¿Me vas a enseñar el dibujo que has hecho?- le pregunté. Y a la pequeña pareció iluminarsele el rostro. Casi saltó de la cama y se dirigió hacia una pequeña mesita, la cual estaba hecha a medida para ambos niños. Cogió el papel que allí se encontraba y, enseñando sus dimintutos dientes mediante una sonrisa, me lo tendió. -¡Vaaya! ¡Pero que bonito! ¿De verdad lo has pintado tú?- preguntas y exclamaciones exageradas. No se trataba más que de unos pequeños garabatos que Natalia había pintado sin muchas ganas. Mas, en ese instante, mi hija no podía sentirse más orgullosa de su arduo trabajo.

-Es... un caallito.- apuntó torpemente. Sonreí aun más de lo que ya lo hacía, y soltando el papel junto a mi, sobre la cama, cogí a la niña entre mis brazos y la achuché con fuerza. -Mami...- me llamó al romper el abrazo.

-¿Qué ocurre, mi vida?

-¿Y papi, y el hermano?- preguntó finalmente.

-Pues... ya deberían estar aquí. Nos han dicho que iban a dar un paseo y... de seguro que se han entretenido jugando por ahí.- respondí con cierto toque cómico en mis palabras. Natalia se mostró aburrida. Cansada de pasar el día entre aquellas cuatro paredes. -Qué te parece si te quedas aquí sentadita- la subí de nuevo a la cama. -y yo voy a mirar si han llegado.- terminé de proponerle.

-¡Vale!- contestó entusiasmada.


Bajé las escaleras tranquilamente. En cierto modo me extrañaba el retraso de Raimundo y el pequeño Alejandro, pero conociéndolos, estaba segura de que no se trataba más que de una simple distracción.

Y así fue, la puerta de la Casona se abrió para dar paso al torbellino de mi hijo.

-Pero es que aun te queda energía para seguir corriendo a éstas horas.- exclamé. Reí al escuchar la chanza de Raimundo para con el tema, y recibí cariñosa el abrazo del niño. Quien literalmente se había lanzado a mis brazos. -Os hemos estado esperando largo rato.- hablé esta vez para mi esposo. -¿Habéis cenado ya?- pregunté. Debido a las horas, Rosario nos había apartado un plato para Natalia y para mi. Y suponía que en caso de respuesta negativa, la mujer podría calentarles algo al pequeño y a él.

-Hemos comido con la tita Emilia y la prima Laura.- habló Alejandro que seguía en mis brazos.

-¡Muy bonito!- pronuncié fingiendo estar molesta. -Tu hermana y yo aquí, y vosotros dos de juegos con la Laura...- añadí. Su rostro se apagó de repente, sintiéndose culpable, y solo con una sonrisa y un leve toque en la nariz pareció darse cuenta de la broma. -Corre con Natalia que te está esperando.- lo animé a subir.

Alejandro se volvió hacia su padre y en voz bajita, muy bajita, le pidió que subiese a contarles un cuento. Fingí no haber escuchado nada. Y, tras ver como el niño llegaba hacia arriba sin mayor dificultad, me acerqué a Raimundo.

-Está bien.- respondí a su pregunta. -No ha vuelto a tener fiebre. Es más, lleva toda la tarde de arriba para abajo, así que me atrevería a decir que ya está totalmente curada de su resfriado...- reí. Besando después sus labios con suma ternura. -Será mejor que subas ya, conoces tan bien como yo a nuestros hijos y no son lo que se diga... pacientes.- apunté.
#2875
Jessicavalido
Jessicavalido
23/09/2012 19:31
Habían pasado ya tres años desde la boda de Raimundo y la señora.Alejandro y Natalia se habían convertido en unos preciosos niños que hacían las delicias de todos.

-Buenos días madre-saludo Mariana entrando por la puerta con el pequeño Fernando en brazos-menos mal que la encuentro antes de que marche a la casona-dijo sonriente.

-Hola tesoro-la salude y dirigí mi mirada al pequeño que dormía en brazos de su madre-cada día esta mas hermoso-acaricie al niño con cuidado para no despertarlo.

-¿Que te trae por aquí tan temprano?-pregunte extrañada.

-Alejandro y yo queríamos pasar a saludarlos-dejo al niño sobre la cama.

-¿Y mi yerno donde esta?-dije mirando por la ventana.

-Esta fuera hablando con padre,hombres...-dijo Mariana comicamente.

Yo rei ante su chanza y en ese momento entraron José y Alejandro.

-¿Podemos saber de que se rien las mujeres mas hermosas de puente viejo?-pregunto Alejandro dándome un cariñoso beso en la mejilla.

-Cosas de tu esposa hijo-dije mirando a Mariana-y bueno marcho ya a la faena,les dejo unas rosquillas recién hechas- dije despidiéndome de todos.

-Nadie las hace como usted madre-dijo Mariana saboreando una.

-Creo que en eso estamos de acuerdo,nadie tiene una mano mejor que mi esposa en la cocina-.

Alejandro también cogió una rosquilla-nadie puede resistirse-.

-Bueno panda de zalameros marcho ya o llegare tarde-dije sonriente.

-Madre dígale a la señora que pronto volveré al trabajo-.

-¿Estas segura hija?-dije preocupada-el trabajo en la casona es duro,ya lo sabes.

-Si madre,ya estoy casi repuesta del parto y no quiero demorarlo mas-.

-Esta bien mi vida,se lo diré a la señora-dije marchando a la casona.
#2876
Franrai
Franrai
23/09/2012 20:22
Solo a Raimundo se le podían ocurrir esa clase de cuentos. Historietas fantásticas de duendes y castillos de arena.

Lo escuché narrar apoyada en el canto de la puerta de la habitación de los niños. Sin poder apartar de mis labios una hermosa sonrisa. Observé a mis hijos. Que, lentamente, cerraban sus ojos hasta quedar dormidos. Como también lo hizo Raimundo, recostado la mecedora.

Suspiré al tiempo que meneé la cabeza. Había estado toda la tarde bregando con la pequeña Natalia, y estaba segura de que el día para él también había sido agotador. Alejandro era una fuente inagotable de energía, y cuando la suya flaqueaba, no dudaba en terminar de absolver la de quien estuviese a su alrededor. Era tan parecido a su hermano... Tan similar a Tristán que a veces incluso temblaba al descubrir sus mismos gestos. E instantes después mi sonrisa se ensanchaba al saber pasados aquellos malos años. Al saber real este dulce presente.

Me acerqué a la cama del pequeño y deposité en su frente un tierno beso antes de arroparlo con una fina sábana. Y repetí aquella acción con mi niña. Apartando de su rostro el flequillo azabache.

-Raimundo...- susurré una vez que me coloqué junto a él. Agachándome para quedar a la altura del asiento. Acaricié su barba con devoción. -Raimundo...- volví a llamarlo en susurros para que despertase. Él pareció reaccionar entonces. Removiéndose un poco sobre la butaca. -Mi amor.- pronuncié. Viéndolo abrir paulatinamente los ojos. -Vamos, despierta, que no pienso llevarte en brazos a la cama comos si tuvieses 3 años.- bromeé sin alzar el tono.

Él sonrió entonces. Esperezándose un poco antes de levantarse para acudir a nuestro cuarto.

....................................................................

-¡Mami! ¡Papi!- me giré sobre la cama al notar como la misma se movía de golpe. -¡Vamos, papii...!- reconocí aquella voz que parecía tener más de realidad que de incómodo sueño.

-Natalia...- me llevé la mano al rostro al escuchar a Raimundo suplicar por un poco de tranquilidad.

Y fui yo la receptora del siguiente zarandeo por parte de Alejandro. Que repetía una y otra vez que era hora de despertarse. Entreabrí los ojos para ver la sonrisa del niño y me volví hacia Raimundo. Abrazándome a él como si del mismo sueño se tratase.

-Me parece que no van a parar hasta que nos levantemos...- apunté medio dormida al oir la insistencia de los niños. -Por qué no te levantas tú.- le propuse. Más no coló la proposición pues esta vez fue Raimundo quien insistió en que despertase.

Lo miré suplicante. Y ambos terminamos por resoplar al ver como los niños nos habían dejado un instante para planear entre ellos algo que me pareció, cuanto menos, peligroso.

Raimundo llamó su atención. Y ellos volvieron a lanzarse sobre la cama. Ocupando el hueco entre él y yo que ambos se encargaron de instalar.

-Ahora nos vais a decir qué os tiene tan nerviosos y... sumamente irritantes, ¿verdad?- pronuncié con cierta ironía y fingida seriedad. Los niños mudaron el rostro y colocaron en el dos inocentes sonrisas que se me antojaron deliciosas.

Las miradas de Raimundo y mías se cruzaron un instante. Planeando una pequeña venganza en ese momento. Y fue él quien se lanzó primero hacia la barriga de Natalia, atacándola con cosquillas. Seguí su gesto y Alejandro, que miraba con cierta diversión como su hermana reía, estalló en carcajadas al sentir mis manos sobre su barriga.

Ambos niños pidieron entre risas algo de compasión y, nosotros, entre risas, también pues se habían contagiado de las de ellos, decidimos parar con semejante tortura.

Nos levantamos para asearnos, mientras nuestros hijos, aun en la cama, se entretenían en fingir leer los libros que habían encontrado en nuestras mesitas de noche.

Una vez que Raimundo y yo estuvimos vestidos, cogimos a los pequeños para arreglarlos a ellos también.

-¡Hoy vienen los primos!- exclamó Natalia en brazos de su padre.

-Otra vez...- refunfuñó Alejandro, que se había soltado y había preferido ir andando, eso sí, sin soltar mi mano, ante la insistencia de su hermana para con el tema de la comida familiar.

Reimos ante el tono que usó el niño. Y Raimundo intentó volver a explicarle a Natalia que no se trataba de sus primos y tíos, sino de sus hermanos y sobrinos... Pero la niña, obcecada en que Martín, Alba, Tristán, Miguel y Laura eran sus primos, no quiso siquiera escucharlo.


-Yo quiero el lazo rosa, mami...- me pidió al terminar de ponerle un bonito vestido color pastel. Y al trenzar su pelo y anudarlo con la cinta que me había pedido, se acercó hacia su padre que acababa de terminar de vestir a Alejandro y sonrió. Esperando un halago por parte de ambos caballeros.
#2877
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
27/09/2012 15:36
Tres años despues...
Me encontraba leyendo en mi habitación cuando una voz llamó mi atención.

-Mami-dijo el pequeño Tristán señalando otro libro que reposaba sobre la mesilla con la figura de un capitán.

Tristán era igual que su padre. No sólo se parecían en el nombre, cada vez que lo miraba veía reflejadaa imagen de mi soldado. Seguro que llegaría a ser como el. Aunque aun faltaba mucho para eso ya que el pequeño acababa de cumplir los dos años.

Martín entró también en la habitacion, requiriendome.

-Madre, ¿Nos vamos preparando?

Sonríe asintiendo.

Tristán me miro encogido de hombros. Le susurré al oído:

-Comida familiar, pequeño soldado.
#2878
Jessicavalido
Jessicavalido
28/09/2012 20:40
Estaba terminando de ultimar los preparativos de la comida familiar cuando Elena entro en la cocina con los pequeños de la mano.

-Pero que guapos estáis-dije con una sonrisa-parecéis dos príncipes.

Los niños vinieron hacia a mi y me abrazaron.

-Rosario¿nos das una taza de chocolate?-dijo Alejandro mirándome con una carita que se me hacia difícil resistirme.

-Por favor Rosario-dijo Natalia poniendo exactamente la misma cara de su hermano.

-Lo siento mis niños,pero si os mancháis la ropa,vuestra madre me matara-dije intentando convencerlos.

-Prometemos no mancharnos-dijeron los dos al unisono.

-Esta bien-dije al fin-pero tened mucho cuidado.

-Lo tendremos -sus sonrisas se ensancharon al ver que me habían convencido.

Les puse a ambos un tazon de chocolate del que dieron buena cuenta enseguida.

-Vamos a ver si papi y mami ya han terminado de vestirse-le dijo Natalia a su hermano haciendo ademan de levantarse.

-venid aquí-ambos me miraron-mirad como tenéis esas bocas-sonreí mientras se las limpiaba.

-Te queremos rosario-los dos me abrazaron.

-Y yo a vosotros,pequeños torbellinos-les di un beso a cada uno.
#2879
Franrai
Franrai
11/10/2012 21:21
-Cada día están más revoltosos- hablé sin atender a sus halagos y caricias. -Más aun hoy con sus hermanos y sus... "primos" vienen a comer-. Sonreí al notar como Raimundo apenas atendía a mis palabras, pues concentrado estaba en dejar un reguero de besos por mi cuello. -No empieces, Ulloa- le pedí apartándome un poco de él.

No tardó en protestar de una manera que se me antojó deliciosa, pero aun así, decidí mantenerme firme y no ceder ante sus zalamerías.

-Tenemos cosas que preparar y nuestros hijos están a punto de llegar- hablé mostrándome tan seria como pude. Y sin más, besé brevemente sus labios y salí de nuestra habitación.

-------------------------------------------------

-No quiero- protestó.

-Pero es que el primo es un niño, y se tiene que sentar ahí.

-¡Pero el primo Martín me quiere más a ti que a mi!- dijo Natalia mordaz.

-¿Se puede saber qué ocurre para que mis dos pequeños tesoros se estén peleando?- les pregunté al llegar junto a ellos.

Entre interrupciones el uno para con el otro, logré entender aquello tan grave que les ocurría.

-¿Y qué hacemos con Laura, entonces? ¿Y con Tristán, Alba y el primo Miguel?

Ambos me miraron como si en todo este tiempo, no hubiesen caído en la cuenta de ello. Raimundo apareció entonces con una hermosa, y provocadora, sonrisa, preguntando por lo ocurrido.

-Nada, papi- contestó zalamera la pequeña. Mirando después a su hermano y girándose orgullosa para dirigirse a la mesa, la cual ya estaba prácticamente puesta.

-Voy a la cocina, a ver que tal va Rosario con la comida.

Raimundo sonrió y se ofreció a acompañarme, asegurando que los niños estaban entretenidos.
#2880
Ruthlovetristan
Ruthlovetristan
11/10/2012 23:33
Después de vestirnos y asearnos para la ocasión, salimos para llegar puntuales a la Casona. Tristán le pedía a su padre que le cogiera en brazos, y este que no podía negarle nada, aceptaba con una sonrisa.

Finalmente, llegamos. Aún era pronto. Los pequeño estaban muy contentos y a nosotros tambien nos agradaba está hermosa reunión familiar.

Entramos en la Casona.
Anterior 1 2 3 4 [...] 141 142 143 144 145 Siguiente